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<journal-title><![CDATA[Papeles de población]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La información del Sistema de Cuentas Económicas y Ecológicas en México: algunos usos y desafíos en la elaboración de estadísticas ambientales]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this project is presented one of the uses of some environmental registers; like the described information in the Ecologic & Economic Accounting System of Mexico (EEASM) that, joined with the National Accounting System data (NAS), allow to get the sustainability index estimated by Pearce & Atkinson (for Mexico). Taking into account the results and under some supposed, it will be concluded that the mexican economy growing during 1988-1996 was not maintainable.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La informaci&oacute;n del Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas en M&eacute;xico: algunos usos y desaf&iacute;os en la elaboraci&oacute;n de estad&iacute;sticas</b> <b>ambientales</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Anabel Mart&iacute;nez Guzm&aacute;n</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se presenta uno de los usos que se puede dar a algunos indicadores ambientales; tal es el caso de la informaci&oacute;n descrita en el Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas de M&eacute;xico (SCEEM) que, combinada con datos del Sistema de Cuentas Nacionales, posibilita obtener el &iacute;ndice de sustentabilidad propuesto por Pearce y Atkinson para el caso de M&eacute;xico. A partir de los resultados obtenidos y bajo ciertos supuestos, se puede concluir que el crecimiento de la econom&iacute;a mexicana para el periodo de 1988&#45;1996 fue "no sustentable".</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">In this project is presented one of the uses of some environmental registers; like the described information in the Ecologic &amp; Economic Accounting System of Mexico (EEASM) that, joined with the National Accounting System data (NAS), allow to get the sustainability index estimated by Pearce &amp; Atkinson (for Mexico). Taking into account the results and under some supposed, it will be concluded that the mexican economy growing during 1988&#45;1996 was not maintainable.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta investigaci&oacute;n tiene como objetivo presentar algunos usos de los indicadores ambientales que pueden estimarse a partir de la informaci&oacute;n macroecon&oacute;mica generada en M&eacute;xico. Para ello, el trabajo se divide en cinco secciones: en la primera se hace una breve semblanza de los esfuerzos internacionales iniciales para construir indicadores macroecon&oacute;micos que incorporen los efectos de las actividades econ&oacute;micas en el ambiente; como resultado aparece el Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas. En la segunda y tercera secciones se habla de los indicadores ambientales en M&eacute;xico y la experiencia del Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas de M&eacute;xico (SCEEM); en la cuarta se presentan algunas estimaciones realizadas con datos del SCEEM y del Sistema de Cuentas Nacionales, calculando el &iacute;ndice de sustentabilidad propuesto por Pearce y Atkinson. Con los resultados obtenidos y con los supuestos establecidos para su estimaci&oacute;n, se puede concluir que el crecimiento de la econom&iacute;a mexicana para el periodo de 1988&#45;1996 fue "no sustentable". En la &uacute;ltima secci&oacute;n se presentan, a manera de reflexiones finales, algunas tareas que consideramos se deber&aacute;n resolver en las estimaciones futuras de la informaci&oacute;n estad&iacute;stica contenida en el SCEEM, enfatizando su uso para estimar instrumentos que contribuyan a establecer criterios a largo plazo para el dise&ntilde;o de instrumentos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica que incorpore el medio ambiente.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Antecedentes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones te&oacute;ricas en torno a la posibilidad de obtener un indicador global de los efectos de las actividades econ&oacute;micas sobre el medio ambiente empez&oacute; a generar frutos en los a&ntilde;os setenta que, junto con la publicaci&oacute;n del reporte de la World Commission on Environment and Development: 1987 y la Agenda 21: 1992, motivaron a los investigadores en esta materia a publicar las primeras evidencias de la incapacidad de los indicadores macroecon&oacute;micos para medir e incorporar la degradaci&oacute;n de los recursos naturales provocada por los procesos de producci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tarea para las d&eacute;cadas de los ochenta y noventa fue establecer un sistema capaz de uniformar criterios econ&oacute;micos y ambientales que permitieran hacer global el concepto de desarrollo sustentable. No fue sino hasta 1993 que apareci&oacute; la primera compilaci&oacute;n de los t&eacute;rminos de referencia para crear un sistema de cuentas ambientales uniforme con el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN)<sup><a href="#notas">1</a></sup> elaboradas por la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas, el Banco Mundial y la United National Statistical Division (UNEP&#45;UNSTAT), documento que plantea los procedimientos y etapas a seguir para establecer un Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas(SCEE). Tal sistema describe las interacciones entre las actividades econ&oacute;micas y el ambiente que proveen de un marco anal&iacute;tico que permite la implantaci&oacute;n del an&aacute;lisis de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El uso de la informaci&oacute;n macroambiental en M&eacute;xico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema de informaci&oacute;n macroambiental en M&eacute;xico est&aacute; constituido por dos grupos de indicadores: a) los de la calidad ambiental y el estado de los ecosistemas y b) el sistema de cuentas ambientales de M&eacute;xico.<sup><a href="#notas">2</a></sup> En el primer grupo se encuentran las estad&iacute;sticas elaboradas por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica, Geograf&iacute;a e Inform&aacute;tica (INEGI).<sup><a href="#notas">3</a></sup> En 1994 apareci&oacute; la primera edici&oacute;n de las Estad&iacute;sticas del Medio Ambiente, que se publica bianualmente en colaboraci&oacute;n con la Secretar&iacute;a del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad de contar con indicadores macroecon&oacute;micos que incorporen los cambios que sufren los recursos naturales por las actividades econ&oacute;micas tiene como objetivos fundamentales medir, por un lado, la sutentabilidad ambiental y, por otro, crear indicadores y/o modificar los ya existentes, como son el producto nacional bruto (PNB) y el producto interno neto (PIN), para medir con ellos el crecimiento real que tienen las econom&iacute;as y solucionar, en parte el sesgo que algunos de estos indicadores poseen al ser utilizados para medir el crecimiento econ&oacute;mico de los pa&iacute;ses. Existe una discusi&oacute;n te&oacute;rica en torno a las limitaciones de los indicadores utilizados para medir el crecimiento y bienestar de un pa&iacute;s. Sin embargo, en la d&eacute;cada de los noventa se desarrollaron los primeros ejercicios te&oacute;ricos para instrumentar indicadores capaces de medir aspectos cualitativos del crecimiento de una naci&oacute;n, como son la educaci&oacute;n y los niveles de ingreso y salud, entre otros, tal como lo intenta hacer el &iacute;ndice de desarrollo humano (IDH).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Experiencia en M&eacute;xico: el Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1990 el INEGI, en cooperaci&oacute;n con UNSTAT y el Ministerio del Medio Ambiente y Urbanismo, cre&oacute; el Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas de M&eacute;xico, como caso piloto mundial.<sup><a href="#notas">4</a></sup> El objetivo fue transformar el sistema de contabilidad nacional tradicional en un sistema que integrara las variables ambientales dentro de la contabilidad nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el Sistema de Cuentas Econ&oacute;micas y Ecol&oacute;gicas de M&eacute;xico tiene como prop&oacute;sito vincular la contabilidad ambiental con el tradicional Sistema de Cuentas Nacionales, destacando los aspectos relacionados con la integraci&oacute;n de las cuentas del medio ambiente al Sistema de Cuentas Nacionales de M&eacute;xico (SCNM).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer reporte publicado como documento de venta y consulta fue la informaci&oacute;n del SCEEM 1985&#45;1990, que constituye la primera serie en la que se presentan datos del producto interno neto ecol&oacute;gico, incorporando mejoras sustantivas en los aspectos metodol&oacute;gicos del documento publicado en 1991. No fue sino hasta 1999 que se public&oacute; la serie estad&iacute;stica de 1988 a 1996; estos c&aacute;lculos se presentan a precios corrientes para cada a&ntilde;o, incluyendo la siguiente informaci&oacute;n: cuentas de producci&oacute;n y formaci&oacute;n bruta de capital del gasto de protecci&oacute;n ecol&oacute;gica del sector p&uacute;blico; activos econ&oacute;micos producidos; petr&oacute;leo y gas natural; recursos forestales y cambios en el uso del suelo (deforestaci&oacute;n); recursos h&iacute;dricos; erosi&oacute;n y contaminaci&oacute;n del suelo; contaminaci&oacute;n de cuerpos de agua y contaminaci&oacute;n del aire (INEGI 1999).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El SCEEM tiene la misma l&oacute;gica del SCNM s&oacute;lo que incorpora los recursos naturales y el ambiente al entorno econ&oacute;mico, adem&aacute;s de utilizar las identidades contables b&aacute;sicas del equilibrio macroecon&oacute;mico fundamental que expresan en forma sint&eacute;tica la producci&oacute;n, el consumo y la acumulaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la elaboraci&oacute;n del SCEE se siguen tres enfoques tradicionales:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Definir un sistema de cuentas econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas de valor final de la producci&oacute;n que incorpore el desgaste y uso de los activos ambientales.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Establecer un sistema de matriz insumo&#45;producto desarrollados, a partir del SCN, combinando unidades de medidas f&iacute;sicas y monetarias con procesos de agotamiento de recursos naturales, o bien de deterioro ambiental.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Establecer un sistema de indicadores ambientales que presenten un balance f&iacute;sico entre acervos ambientales y acervos monetarios para las actividades econ&oacute;micas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para lograr estos objetivos el SCEE introduce una serie de conceptos y partidas complementarias al SCN, siendo la m&aacute;s trascendental, desde el punto vista patrimonial, la modificaci&oacute;n conceptual del t&eacute;rmino "formaci&oacute;n bruta de capital" y el de "acumulaci&oacute;n de capital"; para ello se distingue a los activos econ&oacute;micos: ambientales, producidos y no producidos.<sup><a href="#notas">5</a></sup> De esta manera el SCEE representa junto con el "&iacute;ndice de bienestar econ&oacute;mico sustentable" ISEW ( por sus cifras en ingl&eacute;s ), los esfuerzos m&aacute;s elaborados que incorporan los efectos de las actividades econ&oacute;micas en el ambiente y que durante estas dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas dicho sistema se ha instrumentado en varios pa&iacute;ses del mundo, incluido M&eacute;xico (<a href="#t1">tabla 1</a>).<sup><a href="#notas">6</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="t1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5t1.jpg"></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Algunos usos de la informaci&oacute;n del SCEEM</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las ventajas y aportaciones de la informaci&oacute;n contenida en los SCEE es que nos permiten medir a trav&eacute;s del criterio de sustentabilidad d&eacute;bil<sup><a href="#notas">7</a></sup> el crecimiento de la econom&iacute;a a trav&eacute;s del producto interno neto ajustado ambientalmente y los costos de degradaci&oacute;n ambiental.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para autores como El Serafy (1989) se pueden presentar cuatro situaciones hipot&eacute;ticas en una econom&iacute;a cuando a sus indicadores macroecon&oacute;micos se les incorpora la variable ambiental, estas son:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Situaci&oacute;n ideal u &oacute;ptima:</i> se presenta cuando a un mayor crecimiento ajustado ambientalmente le corresponde un menor agotamiento de los recursos naturales y a un menor deterioro ambiental, lo cual puede interpretarse como crecimiento econ&oacute;mico sustentable o como crecimiento del producto interno neto ecol&oacute;gico (PINE).</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>Situaci&oacute;n completamente indeseable:</i> donde la recesi&oacute;n econ&oacute;mica (crecimiento negativo del PNB) est&aacute; asociada a mayores grados de agotamiento de los recursos naturales y con mayor deterioro ambiental, lo cual puede interpretarse como recesi&oacute;n econ&oacute;mica depredadora o como decremento del PINE.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>Situaci&oacute;n intermedia "A" o hist&oacute;rica:</i> donde el crecimiento econ&oacute;mico se basa, en buena medida, en mayores grados de agotamiento de los recursos naturales y de deterioro ambiental, lo cual puede interpretarse como crecimiento econ&oacute;mico insostenible.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. <i>Situaci&oacute;n intermedia "B" o ecologismo estacionario:</i> donde se suponen como excluyentes la conservaci&oacute;n ecol&oacute;gica y la calidad ambiental frente al crecimiento econ&oacute;mico, dando como resultado posible el que se priorice una visi&oacute;n conservacionista a tal extremo que haga inviable cualquier actividad econ&oacute;mica, lo cual puede interpretarse como paralizaci&oacute;n econ&oacute;mica ilusoriamente sustentable.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n presentamos un an&aacute;lisis realizado con datos publicados por el INEGI (1999) del Sistema de Cuentas Ecol&oacute;gicas y Econ&oacute;micas de M&eacute;xico, para ver en cu&aacute;l de estas situaciones se encuentra la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el <a href="#c1">cuadro 1</a> se presentan los costos por degradaci&oacute;n y agotamiento de los recursos naturales en M&eacute;xico, as&iacute; como el PINE<sup><a href="#notas">8</a></sup> para el periodo de 1988 a 1996, en tanto que el <a href="#c2">cuadro 2</a> contiene las variaciones porcentuales de estos indicadores. Como se aprecia, los costos de agotamiento han tenido una variaci&oacute;n porcentual anual con tendencia a la baja, excepto para el periodo de 1995&#45;1994, en el que se present&oacute; un aumento significativo de 48.31 por ciento. Los costos de degradaci&oacute;n ambiental presentan una tendencia inconsistente. Llama la atenci&oacute;n el crecimiento menos acelerado que presenta el periodo de 1993&#45;1992, pues s&oacute;lo crece 8.92 por ciento, en tanto que el PINE se muestra a la baja, excepto para el periodo de 1995&#45;1996, con 38.11 por ciento.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5c1.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5c2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> nos ilustra mejor el comportamiento de las tasas de crecimiento anual de estas variables, incluyendo el PIB y la producci&oacute;n bruta; en dicha gr&aacute;fica se aprecia que el PINE y la producci&oacute;n bruta tienen un comportamiento similar para el periodo de 1989&#45;1996. La curva del PINE es ligeramente superior a la de la producci&oacute;n bruta, excepto para el periodo de 1994&#45;1995, superando el PINE nuevamente a la producci&oacute;n bruta en 1996. Ambas curvas est&aacute;n por encima de la curva del PIB, en tanto que las curvas de los costos de degradaci&oacute;n est&aacute;n por arriba de la curva del PIB, reflejando una tendencia similar a la obtenida por las variaciones del PIB, s&oacute;lo que con tasas de crecimiento m&aacute;s elevadas. Referente a la curva de costos de agotamiento del capital se aprecia en la gr&aacute;fica que esta curva est&aacute; por debajo de la del PIB en los a&ntilde;os de 1993 a 1995, y alcanza su m&aacute;ximo en 1995.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="g1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5g1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para ubicar a la econom&iacute;a mexicana en cualquiera de las cuatro situaciones hipot&eacute;ticas mencionadas anteriormente: ideal, completamente indeseable, intermedia A e intermedia B, comparamos las tasas de crecimiento anuales obtenidas para el periodo de 1989&#45;1996, para ver si &eacute;stas se han incrementado, disminuido o mantenido constantes respecto a su periodo inmediato anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="#c3">cuadro 3</a> se elabor&oacute; comparando las tasas de crecimiento anual de las variables PIB, PINE y los costos del da&ntilde;o ambiental (que son la suma de los costos por agotamiento y degradaci&oacute;n) respecto al a&ntilde;o anterior; as&iacute;, se coloc&oacute; un "&#916;" cuando se present&oacute; un aumento en la tasa de crecimiento anual, un "&nabla;" cuando la tasa disminuy&oacute; en relaci&oacute;n con el a&ntilde;o anterior y un "&sub;" cuando pr&aacute;cticamente se mantuvo inalterada y se definieron las situaciones para cada a&ntilde;o de referencia; de esta manera observamos que la econom&iacute;a mexicana se encuentra en las situaciones "intermedia A" e "intermedia B" para el periodo de 1989&#45;1996. Las excepciones son los a&ntilde;os de 1993 y 1994, donde existe un rango de incertidumbre para clasificar el comportamiento de las variables; por ejemplo, para el periodo de 1992&#45;1993 las tasas de crecimiento anual de los costos del da&ntilde;o ambiental y las registradas por el PIB podr&iacute;an hacernos pensar que estamos en una "situaci&oacute;n ideal u &oacute;ptima" y esperar, por consiguiente, que el PINE observara un crecimiento mayor al que registr&oacute; en el a&ntilde;o anterior; sin embargo, &eacute;ste registr&oacute; su nivel m&aacute;s bajo del periodo de 1989&#45;1996, lo que nos hace tambi&eacute;n clasificarlo en una "situaci&oacute;n intermedia B".</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5c3.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1993&#45;1994 tambi&eacute;n tenemos otra situaci&oacute;n de definici&oacute;n, pues el crecimiento de los costos del da&ntilde;o ambiental, en contraposici&oacute;n al descenso del PIB, nos har&iacute;a esperar un descenso en la tasa del PINE y ubicar este a&ntilde;o en una "situaci&oacute;n completamente indeseable"; sin embargo, no sucede as&iacute;, ya que en ese a&ntilde;o se registr&oacute; una tasa mayor a la obtenida el a&ntilde;o anterior. Esto nos hace pensar que estar&iacute;amos en una "situaci&oacute;n intermedia B".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El anterior argumento nos hace reflexionar sobre la situaci&oacute;n poco ventajosa que tiene la econom&iacute;a mexicana en t&eacute;rminos del uso adecuado de sus recursos naturales y se&ntilde;alar la necesidad de hacer estimaciones m&aacute;s sofisticadas para definir el grado de sustentabilidad en la que se encuentra nuestro crecimiento econ&oacute;mico. En este sentido, las estimaciones obtenidas por Pearce y Atkinson (1995) con el &iacute;ndice de sustentabilidad, que clasifican a la econom&iacute;a mexicana como marginalmente sustentable, no est&aacute;n del todo erradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hacer un mejor diagn&oacute;stico y comparar los resultados presentados en el <a href="#c3">cuadro 3</a> estimamos el &iacute;ndice de sustentabilidad propuesto por Pearce y Atkinson,<sup><a href="#notas">9</a></sup> quienes utilizando las estimaciones de los costos de da&ntilde;o ambiental y combinando la depreciaci&oacute;n del capital natural con la depreciaci&oacute;n del capital de los medios de producci&oacute;n, elaboran un &iacute;ndice de sustentabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos autores utilizan la regla de Hicks&#45;Page&#45;Hartwick&#45;Solow que mide los cambios netos en el <i>stock</i> del capital, entendido &eacute;ste como la sumatoria de todos los capitales existentes, es decir, del capital elaborado por el hombre y usado en los procesos de producci&oacute;n, tambi&eacute;n llamado capital manufacturero (Km), del capital humano (Kh) y del capital natural (Kn), expresado en la siguiente ecuaci&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>K = Km +Kh + Kn</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suponemos que la tasa de crecimiento del <i>stock</i> del capital es positiva en el tiempo, es decir:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5e1.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, se asume que se conoce la acumulaci&oacute;n del capital neto y que se cumple la regla de sustentabilidad que se presenta en la siguiente expresi&oacute;n algebraica:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>K = S</i> (<i>t</i>) &#45; <i>&#948;K</i> (<i>t</i>)</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde S(t) es el ahorro bruto y <i>&#948;</i> la depreciaci&oacute;n del capital; combinando ambos supuestos tenemos que:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>S(t</i>) &#45;<i>&#948;K (t</i>) &ge; 0</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Descomponiendo K, tendremos la siguiente expresi&oacute;n:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><i>S(t</i>) &#45; <i>&#948;mKm(t</i>) &#45; <i>&#948;hKh(t</i>) &#45; <i>&#948;nKn(t</i>) &ge; 0</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asumiremos que <i>&#948;</i>h, que representa la depreciaci&oacute;n del capital humano, es igual a cero,<sup><a href="#notas">10</a></sup> y, si dividimos la expresi&oacute;n anterior entre el ingreso nacional, tendremos el &iacute;ndice de sustentabilidad propuesto por Pearce y Atkinson:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5e2.jpg"></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Donde Z representa el &iacute;ndice de sustentabilidad e Y es el ingreso nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pearce y Atkinson acotan los resultados de Z en tres valores posibles (bajo el an&aacute;lisis de sustentabilidad d&eacute;bil): si Z &gt; 0 estaremos ante una situaci&oacute;n donde la econom&iacute;a est&aacute; creciendo de manera sustentable; si Z &lt; 0 la econom&iacute;a es no sustentable, pero cuando Z = 0 estemos hablando de una econom&iacute;a marginalmente sustentable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Utilizando las anteriores expresiones algebraicas realizamos estos c&aacute;lculos para el periodo de 1988&#45;1996 en M&eacute;xico. En nuestras estimaciones utilizamos el ahorro neto en lugar del ahorro bruto<sup><a href="#notas">11</a></sup> y el ingreso nacional disponible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El <a href="#c4">cuadro 4</a> presenta los resultados obtenidos y, como se observa, s&oacute;lo en 1990 el &iacute;ndice de sustentabilidad Z fue ligeramente superior a cero; sin embargo, es m&aacute;s factible definir que la econom&iacute;a mexicana en ese a&ntilde;o registr&oacute; un crecimiento marginalmente sustentable. Para todos los dem&aacute;s a&ntilde;os del periodo, Z tuvo valores negativos, lo que nos define como una econom&iacute;a con crecimiento no sustentable.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/pp/v6n24/a5c4.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en el estudio de Pearce y Atkinson M&eacute;xico est&aacute; clasificado como un pa&iacute;s marginalmente sustentable, las estad&iacute;sticas reportadas por el SCEEM nos permiten hacer nuevos c&aacute;lculos y tratar de contribuir a la pol&eacute;mica sobre la situaci&oacute;n econ&oacute;mico&#45;ambiental en la que se encuentra nuestro pa&iacute;s. Otro hecho significativo que se desea destacar aqu&iacute; es que este tipo de ejercicios pone en evidencia la necesidad de seguir creando indicadores ambientales que nos posibiliten establecer y dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas econ&oacute;micas que consideren como los problemas ambientales merman el desarrollo social de las naciones.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Reflexiones finales: algunas tareas por resolver</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien encontrar un indicador macroecon&oacute;mico que mida y registre los procesos econ&oacute;micos que degradan o agotan el medio ambiente, en af&aacute;n de darle un car&aacute;cter sustentable o no a los diferentes procesos de crecimiento econ&oacute;mico, no ha sido una tarea f&aacute;cil, como lo demuestra el caso de la experiencia del SCEEM en M&eacute;xico, este hecho nos hace insistir en la necesidad de crear herramientas que contribuyan a establecer criterios a largo plazo para el dise&ntilde;o de instrumentos de pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, deseamos se&ntilde;alar algunas tareas que deben resolverse para lograr un mejor uso de las estimaciones del PINE en nuestro pa&iacute;s:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. En el c&aacute;lculo del PINE se asume que los bienes producidos son sustitutos cercanos perfectos del capital natural, esto garantiza que deben tener una pendiente de sustituci&oacute;n decreciente en relaci&oacute;n con el <i>stock</i> natural, lo cual no necesariamente es as&iacute;.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. El SCEEM presenta las mismas limitantes que tiene el SCN, falta incorporar el sector informal y el autoconsumo; este &uacute;ltimo concepto es importante, considerando que en zonas rurales gran parte de sus ingresos no son cuantificados en t&eacute;rminos monetarios, pues se excluye la producci&oacute;n para autoconsumo dentro de los hogares.<sup><a href="#notas">12</a></sup> En este punto tambi&eacute;n debe pensarse en la posibilidad de cuantificar el trabajo familiar y el dom&eacute;stico.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Es necesario incorporar en el concepto de activos ambientales y no producidos el incremento o bien la p&eacute;rdida de la biodiversidad; tambi&eacute;n se deben incluir cambios provocados por desastres naturales en los recursos naturales, como los forestales, y se debe dar un tratamiento especial al tr&aacute;fico de especies.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. A mediano o largo plazos se debe incorporar el concepto de capital humano referido a la acumulaci&oacute;n de conocimientos ancestrales que han contribuido a la preservaci&oacute;n de recursos naturales, como plantas medicinales.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. Si bien es un hecho significativo pasar de PIN a PINE, estimar el PIN es muy complicado debido a las dificultades que se tienen para estimar la depreciaci&oacute;n del capital de la maquinaria y equipo. Por otra parte, es necesario darle un lugar especial a la categor&iacute;a de activos ambientales, no s&oacute;lo deben ser tratados como los activos econ&oacute;micos producidos, sino que se debe definir c&oacute;mo se estimar&aacute; la tasa de depreciaci&oacute;n del capital natural. Por que si bien el agotamiento debe entenderse como depreciaci&oacute;n del recurso natural, el problema econ&oacute;mico radica en conocer cu&aacute;l tasa debe considerarse para medir el desgaste de los activos naturales y cu&aacute;les son los criterios empleados para estimarla para cada recurso ambiental. En este punto hay que recordar que no todos los recursos ambientales tienen el mismo desgaste, los que est&aacute;n estrechamente relacionados con las actividades econ&oacute;micas tendr&iacute;an tasas de degradaci&oacute;n ambiental m&aacute;s elevadas y en aqu&eacute;llos como el aire, el agua y el uso del suelo, su estimaci&oacute;n ser&iacute;a mucho m&aacute;s compleja.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. En la estimaci&oacute;n de los conceptos de acumulaci&oacute;n neta de los activos ambientales y no producidos ser&aacute; necesario en el futuro definir si la cantidad de especies que viven en los ecosistemas o en las &aacute;reas naturales protegidas se definir&aacute;n como activos ambientales; en caso de ser as&iacute;, ser&aacute; preciso no s&oacute;lo saber su tasa de crecimiento o decrecimiento de las especies para valuar de esta manera los cambios en el futuro y el valor de las mismas.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Si bien es cierto que en el SCEEM se incorporan los gastos ambientales, por ejemplo costos por salvaguardar un &aacute;rea natural protegida o una reserva de la biosfera, es necesario saber si con esta inversi&oacute;n f&iacute;sica en un lapso de "n" a&ntilde;os se logra cambiar el <i>stock</i> natural, pues se necesita conocer a&uacute;n qu&eacute; tanto de esta inversi&oacute;n f&iacute;sica ha contribuido a su mejora, o bien no ha sido capaz de frenar su deterioro. De ah&iacute; que es necesario hacer distinci&oacute;n entre inversi&oacute;n ambiental bruta y neta.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Falta incluir los costos econ&oacute;micos de las pensiones y seguros de enfermedad, indicador <i>proxi</i> de los costos en salud de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica, as&iacute; como los da&ntilde;os causados a la propiedad y p&eacute;rdida de capacidades productivas y los da&ntilde;os reales, intangibles y no cuantificables de los desastres naturales.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Si bien en los a&ntilde;os recientes se ha dado mayor importancia a la creaci&oacute;n de una cuenta sat&eacute;lite<sup><a href="#notas">13</a></sup> para el turismo, es imprescindible que se distinga en ella entre turismo y ecoturismo y se definan los mecanismos para medir la degradaci&oacute;n ambiental que se realiza en los ecosistemas en donde esta actividad es preponderante.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. A&uacute;n falta mucho por hacer en t&eacute;rminos te&oacute;ricos sobre los m&eacute;todos econ&oacute;micos para valuar recursos naturales; en el caso de los utilizados para valuar los activos no producidos, como petr&oacute;leo, forestaci&oacute;n, recursos h&iacute;dricos y aire, falta definir si a futuro se seguir&aacute; usando la tasa de inter&eacute;s del mercado o una la tasa de degradaci&oacute;n de estos recursos. S&oacute;lo se sabe que &eacute;sta debe ser continua y positiva en el tiempo, pero podr&iacute;amos pensar en un indicador h&iacute;brido (por ejemplo: tasa de deforestaci&oacute;n por tasa de inter&eacute;s).<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Hasta el momento las estimaciones del PINE se han elaborado por el lado de la oferta econ&oacute;mica; falta estimar el PINE por el lado de la utilizaci&oacute;n de los bienes y servicios, as&iacute; como la estimaci&oacute;n del valor agregado y el ingreso nacional disponible, por lo que es importante saber cu&aacute;l ser&aacute; el tratamiento que se le dar&aacute; a las empresas y hogares para las estimaciones del PINE, en especial para estimar el da&ntilde;o ambiental y la degradaci&oacute;n de estas unidades econ&oacute;micas.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tarea para los economistas preocupados por incorporar el da&ntilde;o ambiental a la esfera macroecon&oacute;mica apenas comienza y es necesario avanzar en la construcci&oacute;n de t&eacute;rminos de referencia e instrumentos econ&oacute;micos, as&iacute; como hacer uso de conocimientos de otras disciplinas que nos permitan incorporar los efectos negativos de las actividades econ&oacute;micas en el crecimiento econ&oacute;mico, en aras de tener un mejor planeta para las generaciones futuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en este trabajo se demostr&oacute; que es posible establecer par&aacute;metros de sustentabilidad (que son los casos de la "sustentabilidad d&eacute;bil" que se establece como un soporte de la econom&iacute;a ambiental vs la sustentabilidad fuerte "econom&iacute;a ecol&oacute;gica" ), tal como lo hicimos en este trabajo usando los datos del SCEEM, debemos mencionar que esto es posible siempre y cuando mantengamos el supuesto de completa sustituci&oacute;n entre las diferentes formas del capital (natural y manufacturero), lo que implica que los ingresos obtenidos a trav&eacute;s del agotamiento de los recursos no renovables se inviertan con expectativas de &eacute;xito y en la suficiente cantidad capaz de aumentar la dotaci&oacute;n de capital manufacturero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El anterior argumento implica que casi siempre es posible obtener el PIN, as&iacute; como la depreciaci&oacute;n de cada uno de los capitales (manufacturero, natural y humano). Esto no siempre es posible, pues en las estimaciones del PIN en M&eacute;xico regularmente se consideran tasas de depreciaci&oacute;n constantes en periodos m&aacute;s o menos cortos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el m&eacute;todo empleado para obtener el &iacute;ndice de sustentabilidad, y as&iacute; establecer par&aacute;metros para definir los criterios de sustentabilidad de las econom&iacute;as, est&aacute; directamente relacionado con los niveles de ahorro. Nuestra principal observaci&oacute;n cr&iacute;tica radica en que son precisamente las econom&iacute;as desarrolladas las que tienen niveles de ahorro m&aacute;s altos y, de acuerdo con las estimaciones de Pearce y Atckinson, las que presentan un &iacute;ndice de sustentabilidad mayor. A su vez, estas econom&iacute;as tienen tasas de depreciaci&oacute;n del capital manufacturero mayores a las que registra su capital natural. En contraparte, las econom&iacute;as en desarrollo tienen tasas de depreciaci&oacute;n del capital natural mayores a las del capital manufacturero, lo que no parece reflejarse en el caso mexicano (<a href="#c4">cuadro 4</a>). Este hecho hace necesario que se aclare que los c&aacute;lculos realizados para obtener el &iacute;ndice de sustentabilidad para el caso de la econom&iacute;a mexicana requieren, adem&aacute;s de considerar la informaci&oacute;n del SCEEM, el cambio tecnol&oacute;gico, el crecimiento de la poblaci&oacute;n y el comercio internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el SCEEM tiene limitaciones, pues no se han incorporado todos los recursos naturales existentes en el pa&iacute;s, as&iacute; como todos los da&ntilde;os ambientales de todas las actividades econ&oacute;micas, es un paso significativo que permite a los economistas interesados en la materia realizar ejercicios que contribuyan a su divulgaci&oacute;n.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CARPINTERO Redondo, &Oacute;scar, 1999, <i>Entre la econom&iacute;a y la naturaleza,</i> Los libros de la catarata, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646923&pid=S1405-7425200000020000500001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">COBB, C. y Cobb, 1994, <i>The green national product: a proposed index of sustainable economic welfare,</i> Human Economic, Centre, University Press of America.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646925&pid=S1405-7425200000020000500002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">COBB, C.,1989, "The index of sustainable economic welfare", in: Daly, H.E. y Cobb, J.B., (eds.), <i>For the common good,</i> Beacon Press, Boston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646927&pid=S1405-7425200000020000500003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EL SERAFI, S., 1989, "The proper calculation of income from depletable natural resources", in Y. Ahmad, S. El Serafi y E. Lutz, (eds.), <i>Environmental accounting for sustainable development,</i> the world bank, Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646929&pid=S1405-7425200000020000500004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EL SERAFY, Salah, 1997, "Green acounting and economic policy", in <i>Ecological economic,</i> n&uacute;m. 21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646931&pid=S1405-7425200000020000500005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INSTITUTO NACIONAL de ESTAD&Iacute;STICA, GEOGRAF&Iacute;A e INFORM&Aacute;TICA, 1998,&nbsp;<i>Sistema de cuentas nacionales de M&eacute;xico,</i> tres tomos, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646933&pid=S1405-7425200000020000500006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INSTITUTO NACIONAL de ESTAD&Iacute;STICA, GEOGRAF&Iacute;A e INFORM&Aacute;TICA, 1999,&nbsp;<i>Sistema de cuentas econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas de M&eacute;xico, 1988&#45;1996,</i> M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646935&pid=S1405-7425200000020000500007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PEARCE, David y Giles Atkinson, 1995, "Measuring sustainable development", in Daniel Browley (ed.), <i>The hanbook enviromental economics,</i> Estados Unidos.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646937&pid=S1405-7425200000020000500008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PEARCE, David y R. Kerry Turner, 1990, <i>Economics of natural resources and the environment</i>, Gran Breta&ntilde;a.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646939&pid=S1405-7425200000020000500009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">REPETTO, R. <i>et al.,</i> 1989, W<i>asting assets natural resources in the national income accounts</i> world resources institute, Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646941&pid=S1405-7425200000020000500010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">STOCKHAMMER, E. <i>et al.,</i> 1997, "The index of sustainable economic welfare (ISEW) as an alternative to GDP in measuring economic welfare, the result od Austrian (revised) ISEW calculation 1955&#45;1992", in <i>Ecological economic,</i> volumen 21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646943&pid=S1405-7425200000020000500011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WINOGRAD, Manuel, 1995&#45;1996, <i>Environmental and sustainability indicators,</i> CIAT&#45;UNEP, International Institutions (23), Cali, Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5646945&pid=S1405-7425200000020000500012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> El Sistema de Contabilidad Nacional es un modelo anal&iacute;tico e integral que proporciona una descripci&oacute;n del proceso econ&oacute;mico y de la estructura del aparato productivo, as&iacute; como de sus cambios a trav&eacute;s del tiempo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Actualmente, el INEGI junto con la Semarnap y el Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a (INE) tienen como prioridad el dise&ntilde;o de indicadores de desarrollo sostenible. El INEGI trabaja en el dise&ntilde;o de una base geoestad&iacute;stica de la informaci&oacute;n geogr&aacute;fica del pa&iacute;s que contenga el estado de sus recursos naturales por regiones. Estos indicadores est&aacute;n en proceso de elaboraci&oacute;n, as&iacute; como los marcos metodol&oacute;gicos desarrollados por las Naciones Unidas y la OCDE para elaborar indicadores ambientales con base en el modelo presi&oacute;n&#45;estado&#45;respuesta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Es el organismo encargado de generar, integrar, procesar y difundir la informaci&oacute;n sobre el medio f&iacute;sico y los recursos naturales, as&iacute; como de poblaci&oacute;n y actividades econ&oacute;micas y productivas, incluidas en &eacute;stas las estad&iacute;sticas derivadas del SCN.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El trabajo que sirvi&oacute; como antecedente al SCEEM fue el del Banco Mundial (1991).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Para mayor informaci&oacute;n v&eacute;ase INEGI (1998: 6&#45;8).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> El lector m&aacute;s interesado en el desarrollo metodol&oacute;gico para la estimaci&oacute;n del &iacute;ndice de bienestar econ&oacute;mico sustentable puede remitirse a Cobb, 1989 y 1994, y para un ejercicio emp&iacute;rico a Stockhammer <i>et. al.,</i> 1997, qui&eacute;nes estimaran el ISEW para Australia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> La "sustentabilidad d&eacute;bil" pretende mantener constante el valor monetario del <i>stock</i> del capital total, suponiendo que exista plena capacidad de sustituci&oacute;n entre ambas formas de capital (capital natural y capital manufacturero). Lo anterior significa que las disminuciones en el valor del <i>stock</i> del capital natural pueden ajustarse a trav&eacute;s de aumentos en el capital manufacturero y viceversa. En tanto que la "sustentabilidad fuerte" afirma la relevancia de mantener constante y por separado ambas formas de capital en t&eacute;rminos f&iacute;sicos, ya que se presupone la necesidad de la existencia del capital natural para la elaboraci&oacute;n del <i>stock</i> de capital manufacturado, de modo que se postula una complementariedad entre ambos (Carpintero, 1999; 283&#45;286).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Por costo de agotamiento se entiende a las estimaciones monetarias que expresan el desgaste o p&eacute;rdida de los recursos naturales equivalentes a una depreciaci&oacute;n; los costos de degradaci&oacute;n son las estimaciones monetarias requeridas para restaurar el deterioro del ambiente, ocasionado por las actividades econ&oacute;micas; el producto interno neto ecol&oacute;gico es la producci&oacute;n interna neta del pa&iacute;s a la que se le restan los costos de agotamiento y degradaci&oacute;n ambiental (INEGI, 1999: 10).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Pearce y Turner (1990) consideran que para que cualquier sistema sea sustentable se deben cumplir al menos los siguientes tres requisitos: a) la tasa de explotaci&oacute;n de los recursos naturales no debe exceder la tasa de regeneraci&oacute;n; b) las emisiones contaminantes no deben exceder las capacidades asimilativas de los ecosistemas, y c) los recursos naturales pueden ser explotados de manera cuasi&#45;sustentable, pero deber&aacute;n establecer l&iacute;mites a sus tasas de depredaci&oacute;n, as&iacute; como deber&aacute;n crear recursos sustitutos o restituir los utilizados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Supuesto bastante d&eacute;bil, pues el manejo de maquinaria y equipo para la producci&oacute;n requiere de conocimientos adquiridos previamente, pero, como este dato es dif&iacute;cil de estimar, no hacemos uso del mismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> El ahorro neto se deriva del ahorro bruto, s&oacute;lo que el primero representa la parte del ingreso disponible que no se gasta en bienes y servicios de consumo final. Tambi&eacute;n se hizo el ejercicio considerando el ahorro bruto y el ingreso nacional; las estimaciones de Z fueron mucho menores y el signo no cambi&oacute; para ninguno de los a&ntilde;os del periodo analizado. Aqu&iacute; s&oacute;lo presentamos los resultados obtenidos con el ahorro neto y el ingreso nacional disponible por ajustarse de mejor manera a las caracter&iacute;sticas de la econom&iacute;a mexicana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Nos referimos a aquellos bienes y/o actividades que realizan los hogares y por las cuales obtienen ingresos o bienes que consumen y que se materializaron a partir de la explotaci&oacute;n directa de los recursos naturales (ejemplo: agricultura, ganader&iacute;a, sivicultura, caza y pesca).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> El SCN est&aacute; integrado por cuatro cuentas consolidadas; las cuentas sat&eacute;lites no se pueden registrar de la manera tradicional, es decir, no se pueden integrar tal cual al SCN pues los flujos econ&oacute;micos que &eacute;stas generan no tienen un mercado espec&iacute;fico que les permita asignar precios y valores. Este hecho puede provocar que las ecuaciones del equilibrio macroecon&oacute;mico, de incorporarse dichas cuentas, queden desbalanceadas. En M&eacute;xico existen seis cuentas sat&eacute;lites, que son la de turismo, el SCEEM, de salud, de los inventarios de educaci&oacute;n, de los registro de los servicios financieros y de la industria maquiladora de exportaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> En las estimaciones de los costos por agotamiento y degradaci&oacute;n en el SCEEM, los m&eacute;todos utilizados fueron de la Renta&#45;El Serafy, el de costo de uso y el costo de mantenimiento; para mayores detalles v&eacute;ase INEGI, 1999: 5&#45;11.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Anabel Mart&iacute;nez Guzm&aacute;n. </b></font><font face="verdana" size="2">Maestra en Econom&iacute;a Aplicada por el Colegio de la Frontera Norte. Actualmente se desempe&ntilde;a como jefa de Departamento de Instrumentos de Mercado en la Direcci&oacute;n de Econom&iacute;a Ambiental de la Direcci&oacute;n General de Regulaci&oacute;n Ambiental del Instituto Nacional de Ecolog&iacute;a (INE). Ha publicado, en coautor&iacute;a con Patrick Bukley, "Evaluaci&oacute;n de la aplicaci&oacute;n de un impuesto ecol&oacute;gico a las actividades productivas con relaci&oacute;n a su volumen de descargas de aguas residuales en la Ciudad de M&eacute;xico: un an&aacute;lisis insumo&#45;producto", en <i>Comercio Exterior,</i> 1998, vol. 40 num. 12, diciembre, M&eacute;xico. Sus pr&oacute;ximas publicaciones son "Propuesta metodol&oacute;gica para valuar por m&eacute;todos indirectos los recursos pesqueros en M&eacute;xico: el caso del erizo de mar una especie ribere&ntilde;a en la costa occidental de Baja California" en <i>Econom&iacute;a, sociedad y medio ambiente: contribuciones al debate del desarrollo sustentable en M&eacute;xico,</i> en imprenta, y en coautor&iacute;a con Carlos Israel V&aacute;zquez, "Efectos sociecon&oacute;micos de los instrumentos de regulaci&oacute;n pesquera en la pesca artesanal de Baja California". Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:amartine@ine.gob.mx">amartine@ine.gob.mx</a></font></p>      ]]></body><back>
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