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<publisher-name><![CDATA[Universidad Autónoma del Estado de México, Centro de Investigación y Estudios Avanzados de la Población]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Es posible el capitalismo sostenible?]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Is possible sustainable Capitalism? In this article a relative evidence to this question is analyzed, doing emphasis in some of the different concepts of "sustainability" raised by the Green ones and the enterprise sector. A brief count becomes of the conditions of economic sustainability and it discusses " the first " contradiction of Capitalism and the nature of the capitalist accumulation, in addition to a brief examination of the formation process of a world-wide crisis in the Eighties.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Es posible el capitalismo sostenible?<a href="#notas">*</a></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>James O'Connor</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de California</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es posible el capitalismo sostenible? En este art&iacute;culo se analiza una evidencia relativa a esta pregunta, haciendo &eacute;nfasis en algunos de los diferentes conceptos de "sostenibilidad" planteados por los verdes y por el sector empresarial. Se hace un breve recuento de las condiciones de sostenibilidad econ&oacute;mica y se discute la "primera" contradicci&oacute;n del capitalismo y la naturaleza de la acumulaci&oacute;n capitalista, adem&aacute;s de un breve examen del proceso de formaci&oacute;n de una crisis mundial en la d&eacute;cada de los ochenta.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Is possible sustainable Capitalism? In this article a relative evidence to this question is analyzed, doing emphasis in some of the different concepts of "sustainability" raised by the Green ones and the enterprise sector. A brief count becomes of the conditions of economic sustainability and it discusses " the first " contradiction of Capitalism and the nature of the capitalist accumulation, in addition to a brief examination of the formation process of a world&#45;wide crisis in the Eighties.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay pocas expresiones tan ambiguas como las de "capitalismo sostenible" y otros conceptos asociados, como "agricultura sostenible", "uso sostenible de la energ&iacute;a y los recursos" y "desarrollo sostenible". Esta ambig&uuml;edad recorre la mayor parte de los principales discursos contempor&aacute;neos sobre la econom&iacute;a y el ambiente: informes gubernamentales y de las Naciones Unidas, investigaciones acad&eacute;micas, periodismo popular y pensamiento pol&iacute;tico "verde". Esto lleva a muchas personas a hablar y escribir acerca de la "sostenibilidad": la palabra puede ser utilizada para significar casi cualquier cosa que uno desee, lo que constituye parte de su atractivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Capitalismo sostenible" tiene una connotaci&oacute;n a la vez pr&aacute;ctica y moral. &iquest;Existe acaso alguien en su sano juicio que pueda oponerse a la "sostenibilidad?" El significado mas elemental de "sostener" es "apoyar", "mantener el curso" o "preservar un estado de cosas". &iquest;Qu&eacute; gerente corporativo, ministro de finanzas o funcionario internacional a cargo de la preservaci&oacute;n del capital y de su acumulaci&oacute;n ampliada rechazar&iacute;a asumir como propio este significado? Otro significado es el de "proveer de alimento y bebida, o de medios de vida". &iquest;Qu&eacute; trabajador urbano mal pagado o qu&eacute; campesino sin tierra rechazar&iacute;a este significado? Y otra definici&oacute;n es la de "persistir sin ceder". &iquest;Qu&eacute; peque&ntilde;o agricultor o empresario no se resiste a "ceder" ante los impulsos expansionistas del gran capital o del Estado, con orgullo de su "persistencia?"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos en presencia de una lucha a escala mundial por determinar c&oacute;mo ser&aacute;n definidos y utilizados el "desarrollo sostenible" o el "capitalismo sostenible" en el discurso sobre la riqueza de las naciones. Esto quiere decir que la "sostenibilidad" es, ante todo, una cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica, antes que un problema ecol&oacute;gico y econ&oacute;mico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis que se hace aqu&iacute; utiliza el t&eacute;rmino "sostener" en los tres sentidos: "sostener el curso" de la acumulaci&oacute;n capitalista a escala global, "proporcionar medios de vida" a los pueblos del mundo y "sostenerse sin ceder" por parte de aqu&eacute;llos cuyas formas de vida est&aacute;n siendo subvertidas por las relaciones salariales y mercantiles. En esta perspectiva, el problema del capitalismo sostenible se refiere, en parte, a la posibilidad &#151;o no&#151; de que la sostenibilidad definida de estas tres maneras pueda ser alcanzada, y a c&oacute;mo podr&iacute;a lograrse tal cosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existe un cuarto sentido para "sostener": el que se refiere a la "sostenibilidad ecol&oacute;gica", aun cuando es escaso el acuerdo entre los cient&iacute;ficos de la ecolog&iacute;a respecto al significado preciso de esta expresi&oacute;n. Por ejemplo, la diversidad o la "salud del planeta" rara vez son problemas en t&eacute;rminos de la ciencia ecol&oacute;gica y de las ideolog&iacute;as subyacentes a esta ciencia, como tampoco ocurre con la expresi&oacute;n "crisis ecol&oacute;gica", tan ampliamente utilizada por escritores populares sin el beneficio de una definici&oacute;n precisa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los ec&oacute;logos de poblaciones y los bi&oacute;logos de la conservaci&oacute;n correlacionan, por lo general, cambios en la poblaci&oacute;n de una determinada especie; cambios en la "capacidad de carga", definida de manera estrecha en t&eacute;rminos de las necesidades de esa especie, y alg&uacute;n coeficiente que mide la relaci&oacute;n entre la especie y la capacidad de carga en cuesti&oacute;n, por un lado, y el resto del ecosistema del que esa especie podr&iacute;a depender, por el otro. Todos estos t&eacute;rminos poseen alguna capacidad explicativa. Sin embargo, tal multiplicidad de determinantes implica que no existe forma evidente de saber con certeza si las amenazas a una especie provienen de ella misma, por as&iacute; decirlo, o de transformaciones en el conjunto del ecosistema, debido, por ejemplo, a la intrusi&oacute;n de otras especies. Si esto es as&iacute;, hablar acerca de la "sostenibilidad" de especies en particular puede resultar menos preciso y el concepto de "crisis ambiental" m&aacute;s problem&aacute;tico de lo que parec&iacute;a a primera vista.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas ambiguedades se acent&uacute;an cuando los ec&oacute;logos o los verdes combinan las dimensiones social y econ&oacute;mica con la biof&iacute;sica, y debaten acerca de la "sostenibilidad" de ecosistemas o regiones enteras. En la regi&oacute;n de la bah&iacute;a de Monterrey, California, por ejemplo, la excesiva extracci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas ha hecho disminuir el nivel de los acu&iacute;feros. &Eacute;sta ha ocasionado salinizaci&oacute;n, debida al agua de mar, lo que a su vez amenaza la viabilidad de la agricultura. &iquest;Constituye esto una "crisis?"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos econ&oacute;micos, no, si la regi&oacute;n importa agua. De hecho, el agua importada puede insuflar nueva vida a la agricultura local y al desarrollo industrial, comercial y residencial. "Agricultura sostenible" significa una cosa desde una perspectiva biorregional estricta y otra si la perspectiva es ampliada para incluir a otras biorregiones. En este caso particular, el debate en torno al agua tiene que ver menos con la "sostenibilidad" del capital agr&iacute;cola local y de la calidad del agua y m&aacute;s con normas de juicio relativas al tipo de comunidad y de cultura que los habitantes de la regi&oacute;n desean tener, como en el Valle de Pajaro, sea para preservar su actual sabor mexicano o para abrirlo m&aacute;s a la poblaci&oacute;n trabajadora del Valle de Silicio, al otro lado de la cordillera litoral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se define "sostener" de estas cuatro maneras, la respuesta breve a la pregunta: "&iquest;es posible el capitalismo sostenible?" es no, y la larga es probablemente no. El capitalismo tiende a la autodestrucci&oacute;n y a la crisis; la econom&iacute;a mundial crea una mayor cantidad de hambrientos, de pobres y de miserables; no se puede esperar que las masas de campesinos y trabajadores soporten la crisis indefinidamente y, como quiera que se defina la "sostenibilidad", la naturaleza est&aacute; bajo ataque en todas partes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este cap&iacute;tulo se examina una evidencia relativa al problema del "capitalismo sostenible", haciendo &eacute;nfasis en algunos de los diferentes conceptos de "sostenibilidad" planteados por los verdes y por el sector empresarial. Ofrecemos un breve recuento de las condiciones de sostenibilidad econ&oacute;mica (o de rentabilidad y acumulaci&oacute;n), para discutir enseguida la "primera" contradicci&oacute;n del capitalismo &#151;o contradicci&oacute;n "interna"&#151;y la naturaleza de la acumulaci&oacute;n capitalista, cargada de episodios de crisis y dependiente de las crisis. A esto se agrega un breve examen del proceso de formaci&oacute;n de una crisis mundial en la d&eacute;cada de 1980 y se plantea que las perspectivas de una gesti&oacute;n econ&oacute;mica global son tan endebles como las de una regulaci&oacute;n ambiental global.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de lo anterior, se aborda otro problema en apariencia insoluble para el capitalismo: la "segunda" contradicci&oacute;n, esto es, la reducci&oacute;n de las "ganancias marginales" generada por la contradicci&oacute;n entre el capital y la naturaleza (y otras condiciones de producci&oacute;n), asociada a los efectos econ&oacute;micos adversos para el capital que surgen del ambiente y otros movimientos sociales. Desde aqu&iacute;, se discuten las formas mediante las que el capitalismo intenta enfrentar estas crisis, como la capacidad del capital para encarar con &eacute;xito tanto la "primera" como la "segunda" contradicciones, debido a la naturaleza del Estado liberal democr&aacute;tico y del propio capital. Se subraya lo incierto de las consecuencias pol&iacute;ticas &#151;y, por tanto, econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas&#151; de una depresi&oacute;n econ&oacute;mica generalizada. Por &uacute;ltimo, tras un breve examen de las condiciones ambientales en los pa&iacute;ses pobres (el Sur), se delinean algunas conclusiones sobre las posibilidades de movimientos ambientales sociales y pol&iacute;ticos radicales, o "verdes rojos". Si bien las perspectivas para alguna clase de "socialismo ecol&oacute;gico" no son buenas, se plantea, las de un "capitalismo sostenible" pueden ser aun m&aacute;s remotas.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La pol&iacute;tica ambiental y el discurso de la sostenibilidad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La evidencia favorece la idea de que el capitalismo no es sostenible desde el punto de vista ecol&oacute;gico, a pesar de la reciente avalancha de charlas sobre "productos verdes", "consumo verde", "forestal selectiva", "agricultura baja en insumos" y dem&aacute;s. Durante la campa&ntilde;a por la Presidencia de Estados Unidos en 1992, ninguno de los tres candidatos principales hizo del "ambiente" un tema relevante. A partir de la victoria de Bill Clinton, el nuevo gobierno de Estados Unidos ha aceptado compromisos en temas que van desde el uso de tierras federales para pastoreo hasta la tala de bosques antiguos y la lucha contra la contaminaci&oacute;n, abandonando a menudo m&eacute;todos de control de la contaminaci&oacute;n de eficacia ya probada a favor de "soluciones de mercado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los gobiernos estatales y locales desde&ntilde;an el ambiente en su competencia por atraer capital escaso. En la legislaci&oacute;n federal se hace m&aacute;s estrecha la definici&oacute;n de "h&uacute;medos", al igual que la de "especies en peligro". La salud ocupacional y la preservaci&oacute;n de la seguridad laboral son saboteadas. Se mercantilizan m&aacute;s los parques nacionales y estatales, en la medida en que los gerentes buscan maneras de obtener beneficios. Mientras la industria nuclear se encuentra moment&aacute;neamente estancada, algunas industrias de bienes de capital, como la del papel y la pulpa, han empezado a instalar tecnolog&iacute;as m&aacute;s limpias y la agricultura org&aacute;nica se ha visto beneficiada por un aumento del inter&eacute;s de los consumidores en productos libres de pesticidas, la mayor&iacute;a de los dirigentes sindicales se oponen o son indiferentes a las demandas planteadas por los ambientales, y las grandes organizaciones ambientales tradicionales (con dos o tres notables excepciones) est&aacute;n m&aacute;s dispuestas a comprometer sus posturas en nombre del "crecimiento econ&oacute;mico".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la mayor parte de los pa&iacute;ses, los partidos verdes siguen siendo peque&ntilde;os o comprometen sus posiciones en la pol&iacute;tica local o nacional. En Europa, el ambiente no figura entre las preocupaciones de los bur&oacute;cratas que dirigen la poderosa Comisi&oacute;n Europea, a pesar de la representaci&oacute;n de los verdes en el Parlamento Europeo. Los acuerdos internacionales sobre el desgaste de la capa de ozono son d&eacute;biles y en materia de calentamiento global son meramente simb&oacute;licos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los acuerdos relativos a la protecci&oacute;n de los "bienes comunitarios" del mundo &#151;cuencas, bosques, r&iacute;os, lagos, costas, oc&eacute;anos y calidad del aire&#151; son, por lo general, honrados <i>in the breach.</i> La caza de ballenas puede iniciarse y en todas partes los pescadores demandan agotar la riqueza del mar. El petr&oacute;leo tiene m&aacute;s importancia que nunca como riqueza econ&oacute;mica y poder nacional. Las empresas energ&eacute;ticas y mineras (que a menudo son las mismas) se encaminan a la explotaci&oacute;n masiva de mayores cantidades de recursos minerales, desde Wisconsin hasta Siberia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Sur, muchos gobiernos est&aacute;n m&aacute;s que dispuestos a vender sus derechos de primogenitura a las corporaciones transnacionales en nombre del "desarrollo", a menudo bajo la presi&oacute;n de grandes deudas externas, mientras las grandes masas de campesinos sin tierra, de peque&ntilde;os propietarios rurales y pobres de las ciudades se ven forzados a saquear y agotar recursos y a contaminar el agua y el aire, respectivamente, tan s&oacute;lo para sobrevivir. Los expedientes ambientales de los "tigres" asi&aacute;ticos, los "cachorros" del sudeste de Asia y de M&eacute;xico, Brasil y otros centros latinoamericanos de crecimiento no son muy estimulantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hablando en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos, un paso necesario hacia el capitalismo sostenible &#151;definido de una u otra manera como "ecol&oacute;gicamente racional o sagaz"&#151;consistir&iacute;a en presupuestos nacionales que obligaran a pagar impuestos elevados sobre insumos de materias primas (por ejemplo, carb&oacute;n, petr&oacute;leo, nitr&oacute;geno) y sobre ciertos productos (autom&oacute;viles, productos pl&aacute;sticos, envases desechables), complementados con una pol&iacute;tica de etiqueta verde que eximir&iacute;a de impuestos a los productos genuinamente verdes, definiendo "verde" en t&eacute;rminos del impacto ecol&oacute;gico en cada etapa del proceso de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro paso consistir&iacute;a en pol&iacute;ticas nacionales de gasto que subsidien masivamente la energ&iacute;a solar y otras fuentes alternativas y benignas de energ&iacute;a; la investigaci&oacute;n tecnol&oacute;gica encaminada a eliminar productos qu&iacute;micos t&oacute;xicos y otras sustancias en su fuente de origen; innovaciones en materia de tr&aacute;nsito masivo, salud ocupacional y seguridad laboral, y procedimientos de control y cumplimiento en los &aacute;mbitos nacional, regional y comunal, as&iacute; como una definici&oacute;n y orientaci&oacute;n generales de las prioridades en materia de ciencia y tecnolog&iacute;a. Este tipo de presupuesto verde &#151;con los cambios apropiados en los m&eacute;todos de c&aacute;lculo del ingreso nacional&#151; no est&aacute; siendo desarrollado en ninguna parte del mundo, salvo en el papel por parte de un peque&ntilde;o grupo de economistas y activistas verdes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A nivel del discurso sobre la "sostenibilidad", las perspectivas para un capitalismo ecol&oacute;gicamente sagaz, que los verdes puedan reconocer como tal, parecen problem&aacute;ticas en el mejor de los casos. De hecho, tras una aparente convergencia de vocabulario existe un encuentro o brecha entre los discursos verde y capitalista, enfrentados en un di&aacute;logo de sordos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un problema consiste en que el discurso de buena parte del movimiento ambiental cuenta con el apoyo de capitales que buscan reverdecerse a s&iacute; mismos, o al menos a presentar una imagen p&uacute;blica verde. Este discurso aspira a encontrar v&iacute;as que lleven a las corporaciones a reformar sus pr&aacute;cticas econ&oacute;micas, haci&eacute;ndolas compatibles con la sostenibilidad de los bosques y su diversidad, de la calidad del agua, la preservaci&oacute;n de la vida silvestre, las condiciones atmosf&eacute;ricas y dem&aacute;s. Aqu&iacute;, la atenci&oacute;n se concentra en los procesos de producci&oacute;n, la tecnolog&iacute;a, el reciclaje y el uso, y la eficiencia energ&eacute;tica, as&iacute; como en problemas de car&aacute;cter m&aacute;s general, relacionados con la estructura del consumo, el financiamiento, el mercadeo y la organizaci&oacute;n corporativa. Por ejemplo, el <i>World Resources Institute,</i> de orientaci&oacute;n reformista, plante&oacute; hace poco que la sostenibilidad presupone "una transformaci&oacute;n sin precedentes" de la tecnolog&iacute;a. Para los verdes reformistas, por tanto, el problema consiste en c&oacute;mo rehacer el capital en t&eacute;rminos adecuados a la sostenibilidad de la naturaleza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las salas de reuni&oacute;n de las corporaciones, sin embargo, el problema se discute en otros t&eacute;rminos. En un nivel superficial, el problema simplemente consiste en c&oacute;mo presentar una imagen verde veros&iacute;mil a los consumidores y el p&uacute;blico &#151;por ejemplo, la industria qu&iacute;mica estadunidense plane&oacute; gastar 10 millones de d&oacute;lares en 1992 para presentarse a s&iacute; misma como ambientalmente razonable y amistosa&#151;.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Se trata tambi&eacute;n de c&oacute;mo reformar la producci&oacute;n de modo que se ahorre energ&iacute;a y materias primas, lo que constituye un problema esencialmente econ&oacute;mico. Lejos de ser un problema para el capital en su conjunto, la eficiencia en el uso de la energ&iacute;a y de los materiales durante un periodo de lento crecimiento es econ&oacute;micamente deseable, y quiz&aacute; lo sea tambi&eacute;n en lo ecol&oacute;gico. Para citar un caso: 75 por ciento del aluminio producido por empresas estadunidenses proviene de envases y otros productos reciclados. Otro caso es el de nuevas pr&aacute;cticas en la industria de la madera, que produce postes y vigas a partir de &aacute;rboles demasiado peque&ntilde;os para ser convertidos en tablas, utilizando as&iacute; lo que de otra manera ser&iacute;a un desecho. Del mismo modo, la ret&oacute;rica del "reciclaje" y los precios (selectivos) puede ser utilizada para facilitar nuevas olas de obsolescencia planificada bajo el estandarte de la amistad hacia el ambiente, legitimando as&iacute; el consumismo y preservando la rentabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a un nivel m&aacute;s profundo, las corporaciones construyen el problema ambiental de un modo que resulta el extremo opuesto de lo que los verdes suelen pensar acerca de la reforma. Se trata, aqu&iacute;, del problema de rehacer la naturaleza de maneras consistentes con la rentabilidad sostenible y la acumulaci&oacute;n de capital, "rehacer la naturaleza" significa mayor acceso al medio natural, como "fuente" y como "vertedero", lo cual tiene dimensiones pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas, as&iacute; como econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas: por ejemplo, el asalto a las formas de vida de los pueblos ind&iacute;genas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rehacer la naturaleza tambi&eacute;n significa volverla a trabajar o inventarla, lo cual plantea aspectos pol&iacute;ticos e ideol&oacute;gicos de importancia. Los ejemplos incluyen "plantaciones industriales maduras" de pino y abeto en el sudeste y el noroeste de Estados Unidos, un monocultivo que ha sido llamado "el equivalente forestal del ambiente urbano de edificaci&oacute;n en altura",<sup><a href="#notas">2</a></sup> la alteraci&oacute;n gen&eacute;tica de alimentos para reemplazar las p&eacute;rdidas de cosechas y aumentar el rendimiento de la tierra,<sup><a href="#notas">3</a></sup> microorganismos utilizados en la industria de semiconductores para que "coman" desechos t&oacute;xicos y plantas alteradas que limpian el suelo contaminado con plomo y otros metales. Cada uno de estos ejemplos, sin embargo, plantea sus propios peligros: la plantaci&oacute;n forestal destruye la diversidad biol&oacute;gica, mientras los cambios gen&eacute;ticos en los alimentos y el uso de microorganismos para reducir costos contienen peligros biol&oacute;gicos desconocidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; entramos en un mundo en el que el capital no se limita a apropiarse de la naturaleza para convertirla en mercanc&iacute;as que funcionan como elementos del capital constante y el variable (para utilizar categor&iacute;as marxistas). Se trata m&aacute;s bien de un mundo en el que el capital rehace a la naturaleza y sus productos biol&oacute;gica y f&iacute;sicamente (y pol&iacute;tica e ideol&oacute;gicamente) a su propia imagen y semejanza.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Una naturaleza precapitalista o semicapitalista es transformada en una naturaleza espec&iacute;ficamente capitalista. Y, as&iacute; como el movimiento de los trabajadores impone al capital la necesidad de pasar de un modo de producci&oacute;n de valor basado en la plusval&iacute;a absoluta a otro de plusval&iacute;a relativa &#151;por ejemplo, pasando de la ampliaci&oacute;n de la jornada de trabajo a la reducci&oacute;n del costo de los salarios&#151;, as&iacute; el movimiento verde puede estar forzando al capital a poner fin a su primitiva explotaci&oacute;n de la naturaleza precapitalista, rehaciendo la naturaleza a la imagen del capital &#151;tambi&eacute;n para disminuir los costos del capital, en espacial los de reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo (o el costo de los salarios)&#151;.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Visto de esta manera, en alg&uacute;n momento del futuro la naturaleza se tornar&aacute; irreconocible como tal o como la percibe la mayor&iacute;a de las personas. Ser&aacute;, m&aacute;s bien, una naturaleza f&iacute;sica tratada como si estuviera regida por la ley del valor y el proceso de acumulaci&oacute;n capitalista mediante crisis econ&oacute;micas, como la producci&oacute;n de l&aacute;pices y de comidas r&aacute;pidas. La teor&iacute;a del discurso tendr&aacute; mucho que decir, en ese momento, acerca del problema de la sostenibilidad, tal como lo hacen hoy la econom&iacute;a pol&iacute;tica y la ciencia ecol&oacute;gica. La raz&oacute;n consiste en que el proyecto capitalista de rehacer la naturaleza &#151;a&uacute;n en su infancia&#151; es tambi&eacute;n un proyecto encaminado a rehacer (seg&uacute;n parece) la ciencia y la tecnolog&iacute;a a imagen del capital. Lo que esta imagen sea o llegue a ser depender&aacute; de complejos problemas de representaci&oacute;n, im&aacute;genes de la naturaleza y de problemas de solidaridad social, legitimaci&oacute;n y poder dentro de las comunidades cient&iacute;ficas y universitarias.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Crisis de demanda: expansi&oacute;n y consumo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una respuesta sistem&aacute;tica a la pregunta sobre la posibilidad de un capitalismo sostenible es: "no, a menos y hasta que el capital cambie su rostro de maneras que pudieran tornarlo irreconocible para los banqueros, los gerentes de finanzas, los inversionistas de riesgo y los gerentes generales que se miran al espejo hoy". La justificaci&oacute;n de esta afirmaci&oacute;n, ampliamente negada por pol&iacute;ticos nacionales y por voceros de las grandes corporaciones, exige un breve recuento del funcionamiento del capitalismo, por qu&eacute; funciona cuando lo hace y por qu&eacute; no funciona cuando no lo hace.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta el surgimiento de la econom&iacute;a ecol&oacute;gica &#151;la cual, aunque cuenta con precursores desde hace m&aacute;s de un siglo, a&uacute;n tiene una presencia apenas marginal en la profesi&oacute;n&#151;, los economistas debat&iacute;an la sostenibilidad del capitalismo en t&eacute;rminos puramente econ&oacute;micos, como capital de inversi&oacute;n, inversi&oacute;n y consumo, ganancias y salarios, costos y precios. En los modelos de crecimiento econ&oacute;mico, el mundo f&iacute;sico o material aparec&iacute;a sobre todo de dos maneras: primero, en forma de la teor&iacute;a de la localizaci&oacute;n y la renta; segundo, bajo el concepto del "acelerador", o de la cantidad de producto f&iacute;sico que la nueva capacidad productiva podr&iacute;a generar (por ejemplo, a una determinada tasa de uso, se necesitan tantas m&aacute;quinas para producir tantos refrigeradores).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde un punto de vista econ&oacute;mico, el capitalismo sostenible debe ser necesariamente un capitalismo en expansi&oacute;n, y como tal debe ser representado. Una econom&iacute;a capitalista basada en lo que Marx llamaba "reproducci&oacute;n simple" y lo que muchos verdes llaman "mantenimiento" es una total imposibilidad, salvo en lo relativo a la fuerza de trabajo de mantenimiento dom&eacute;stico, que no recibe paga y el trabajo es asalariado y organizado por el Estado. Las ganancias que ofrece el mantenimiento son m&iacute;nimas o no existen; la sostenibilidad capitalista depende de la acumulaci&oacute;n y las ganancias. Una tasa general positiva de ganancia significa crecimiento del producto total, "producto nacional bruto", seg&uacute;n lo miden los sistemas capitalistas de contabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ganancia, por ejemplo, es el medio de expansi&oacute;n de nuevas inversiones y tecnolog&iacute;as. La ganancia tambi&eacute;n funciona como un incentivo a la expansi&oacute;n. La ganancia y el crecimiento, por tanto, mantienen una relaci&oacute;n de medios y fines, contenido y contexto, y el gerente financiero promedio no se preocupa en realidad por la diferencia entre ambos. Si bien existen muchas variantes de la teor&iacute;a del crecimiento econ&oacute;mico, todas presuponen que el capitalismo no puede permanecer inm&oacute;vil, que el sistema debe expandirse o contraerse o, en otras palabras, que alienta las crisis tanto como depende de ellas y que, en &uacute;ltima instancia, debe "acumular o morir", seg&uacute;n lo dijera Marx.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el modelo m&aacute;s sencillo (e ingenuo) del capitalismo, la tasa de crecimiento o tasa de acumulaci&oacute;n de capital depende de la tasa de ganancia.<sup><a href="#notas">6</a></sup> A mayor tasa de ganancia (mientras todo lo dem&aacute;s permanece igual), m&aacute;s sostenible es el capitalismo. Una tasa de ganancia negativa genera problemas econ&oacute;micos: al menos una recesi&oacute;n y, en el peor de los casos, una crisis general, deflaci&oacute;n de los valores del capital y una depresi&oacute;n. En este modelo, cualquier persona o situaci&oacute;n que interfiera con las ganancias, la nueva inversi&oacute;n y la expansi&oacute;n de los mercados amenaza la sostenibilidad del sistema al crear el riesgo de una crisis econ&oacute;mica de consecuencias econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas desconocidas e inimaginables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la teor&iacute;a marxista tradicional, el capital es el peor enemigo del propio capital. El capital pone en riesgo su propia sostenibilidad debido a lo que Marx llam&oacute; la "contradicci&oacute;n entre la producci&oacute;n social y la apropiaci&oacute;n privada". Una interpretaci&oacute;n de esta contradicci&oacute;n es que mientras mayor sea el poder del gran capital sobre los trabajadores, mayor ser&aacute; la explotaci&oacute;n del trabajo (o la tasa de plusval&iacute;a) y mayores ser&aacute;n las ganancias potenciales producidas. Sin embargo, por esta misma raz&oacute;n tambi&eacute;n ser&aacute;n mayores las dificultades para realizar estas ganancias potenciales en el mercado o para vender bienes a precios que reflejen los costos de producci&oacute;n m&aacute;s la tasa promedio de ganancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; se identifica la contradicci&oacute;n entre el poder pol&iacute;tico del capital y la capacidad de la econom&iacute;a capitalista para funcionar sin problemas o, en un caso l&iacute;mite, para funcionar simplemente. Esta "primera contradicci&oacute;n del capitalismo" o "realizaci&oacute;n" o "crisis de demanda" plantea que el intento de los capitales individuales de defender o restablecer sus ganancias incrementando la productividad del trabajo, aumentando la rapidez de los procesos productivos, disminuyendo los salarios o acudiendo a otras formas usuales de obtener mayor producci&oacute;n con un menor n&uacute;mero de trabajadores, y, adem&aacute;s, pag&aacute;ndoles menos, termina por producir, como un efecto no deseado, una reducci&oacute;n en la demanda final de bienes de consumo. Una menor cantidad de trabajadores, t&eacute;cnicos y otras personas vinculadas al proceso de trabajo producen m&aacute;s y, por tanto, est&aacute;n por definici&oacute;n en menor capacidad de consumir, descontando una deflaci&oacute;n de los precios. De este modo, mientas mayores son las ganancias producidas, o la explotaci&oacute;n del trabajo, menores son los beneficios realizados, o demanda de mercado, si todos los dem&aacute;s factores permanecen sin cambios. Por supuesto, los dem&aacute;s factores cambian constantemente: el d&eacute;ficit en el presupuesto gubernamental, el cr&eacute;dito hipotecario y de consumo, los pr&eacute;stamos para negocios y una pol&iacute;tica exterior agresiva en materia comercial y financiera, entre otras posibilidades, pueden estimular la demanda para mantener "sostenible" al capitalismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hoy en d&iacute;a, una econom&iacute;a sostenible presupone un sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico global con capacidad para identificar y regular esta "primera" contradicci&oacute;n &#151;o contradicci&oacute;n "interna"&#151; del capitalismo. Esto significa, en primer lugar la capacidad para la regulaci&oacute;n macroecon&oacute;mica a escala global o, al menos, entre las potencias econ&oacute;micas del Grupo de los Siete (G7). Se trata, en otros t&eacute;rminos, de un keynesianismo global del tipo instalado en las principales econom&iacute;as nacionales entre la d&eacute;cada de 1950 y fines de la de 1970. Definido de manera pr&aacute;ctica e inmediata, el capitalismo mundial podr&iacute;a resultar mucho menos sostenible de lo que piensan muchos economistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, los sistemas nacionales de regulaci&oacute;n keynesiana se han debilitado o destruido desde fines de la d&eacute;cada de 1970. En segundo, el papel central de Estados Unidos en la econom&iacute;a global hasta el periodo final de la Guerra Fr&iacute;a &#151;como una suerte de caja registradora del mundo&#151; se acerca a su fin. Esto significa que hasta la d&eacute;bil recuperaci&oacute;n de la recesi&oacute;n de 1990&#45;1991, la econom&iacute;a estadunidense se ve&iacute;a impulsada por el gasto de consumo y el gasto militar, y por el endeudamiento p&uacute;blico y privado. La recuperaci&oacute;n posterior a 1991, sin embargo, es la primera desde 1876 que se ve encabezada por el gasto en exportaciones, con el gasto en inversi&oacute;n en un cercano segundo lugar. Todas las recuperaciones recientes de Alemania se han apoyado en las exportaciones y el gobierno alem&aacute;n ha declarado que lo mismo ocurrir&aacute; con cualquier recuperaci&oacute;n de sus males presentes. Si Jap&oacute;n se recupera &#151;y cuando lo haga&#151; de sus actuales problemas econ&oacute;micos, las exportaciones se incrementar&aacute;n a un ritmo superior al del consumo interno, la inversi&oacute;n y el gasto gubernamental. Por &uacute;ltimo, todas las llamadas nuevas econom&iacute;as industrializadas est&aacute;n orientadas a la exportaci&oacute;n. Estos hechos sugieren que en un periodo en el que unos Estados Unidos consumistas no pueden absorber los excedentes de bienes del mundo, ser&aacute; necesaria una gesti&oacute;n macroecon&oacute;mica global de tipo keynesiano para evitar una deflaci&oacute;n y una recesi&oacute;n general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, existe una especie de macrogesti&oacute;n, a cargo de los directores de bancos centrales y los ministros de finanzas del G7, el Fondo Monetario Internacional y el Banco para Ajustes Internacionales. Este estado capitalista cuasiglobal, sin embargo, est&aacute; en manos del gran capital, en general, y del capital financiero, en particular. De aqu&iacute; que, con la excepci&oacute;n de los intentos del G7 de disminuir las tasas de inter&eacute;s y estimular la demanda en pa&iacute;ses con excedentes de exportaci&oacute;n (especialmente Jap&oacute;n), el estado global sigue una pol&iacute;tica antikeynesiana, que obliga a capitales individuales y a pa&iacute;ses enteros a recortar costos e incrementar la eficiencia y disminuir el gasto gubernamental, respectivamente, sin dedicar un segundo pensamiento a los efectos de esta pol&iacute;tica en la sobreproducci&oacute;n de capital a escala global &#151;del tipo identificado por Marx hace mucho tiempo ya&#151;, por no hablar de los peligros de guerras comerciales, formas creativas de trasladar a otros los costos de la ayuda exterior, creciente deterioro social, bloques regionales de comercio y desastre ecol&oacute;gico. Dicho de otra manera, no existe un Parlamento Global que apruebe leyes de salario m&iacute;nimo y legislaci&oacute;n protectora ni Ministerios Mundiales de Trabajo, Bienestar Social y Ambiente, ni poder leg&iacute;timo alguno que difunda el saber econ&oacute;mico keynesiano a escala internacional. En cambio, en Estados Unidos, por ejemplo, el ex presidente George Bush dijo que este pa&iacute;s se convertir&aacute; en una "superpotencia exportadora" y los asesores econ&oacute;micos del presidente Clinton aconsejan una pol&iacute;tica de exportaciones "cada vez m&aacute;s agresiva".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las perspectivas de una regulaci&oacute;n global, organizada en un verdadero esp&iacute;ritu de cooperaci&oacute;n, resultan hoy tan pobres como las de una regulaci&oacute;n nacional ante las crisis de sobreproducci&oacute;n de la d&eacute;cada de 1890, esto es, equivale a cero. En aquellos d&iacute;as, las pol&iacute;ticas nacionalistas de <i>dumping,</i> monopolio y colonialismo contribuyeron a generar dos guerras de rivalidad imperialista y la gran depresi&oacute;n. Superficialmente, hoy podr&iacute;a haber dos factores mitigantes. Uno: que Europa es una entidad econ&oacute;mica; Francia, por ejemplo, se une a Alemania en vez de combatir con ella en el plano econ&oacute;mico. El otro consiste en que el capital ya no tiene un mero alcance nacional, sino uno cada vez m&aacute;s global, lo que te&oacute;ricamente lo hace m&aacute;s dispuesto a la regulaci&oacute;n global. Sin embargo, hasta ahora el G7 ha hecho un mal trabajo (que empeora a&ntilde;o tras a&ntilde;o) de regulaci&oacute;n macroecon&oacute;mica, y tanto el capital financiero global como la clase rentista que vive de los intereses del enorme mont&oacute;n de deuda acumulada en las d&eacute;cadas de 1970 y 1980 tienen el poder necesario para evitar que los gobiernos intenten la inflaci&oacute;n de sus econom&iacute;as.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Crisis de costos: las condiciones de producci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien este tipo de pensamiento econ&oacute;mico sigue siendo v&aacute;lido en nuestros d&iacute;as, es &#151;y siempre ha sido&#151; unilateral y limitado. Esto se debe a que tal pensamiento presupone un abastecimiento ilimitado de lo que Marx llam&oacute; "condiciones de producci&oacute;n". Este modelo tradicional da, por supuesto, que el capitalismo puede evitar cuellos de botella potenciales por el "lado de la demanda", que el crecimiento est&aacute; restringido &uacute;nicamente por la demanda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, si los costos del trabajo, los recursos naturales, la infraestructura y el espacio se incrementan de manera significativa, el capital enfrenta la posibilidad de una "segunda contradicci&oacute;n", una crisis econ&oacute;mica que surge del lado de los costos. Este es el caso, por ejemplo, de la "crisis del algod&oacute;n" inglesa durante la guerra civil estadunidense; del aumento de los salarios por encima del incremento de la productividad en la d&eacute;cada de 1960 y los "choques petroleros" de la d&eacute;cada de 1970. Aqu&iacute;, sin embargo, nos preocupan fen&oacute;menos mucho m&aacute;s estructurados o gen&eacute;ricos de lo que podr&iacute;an sugerir por s&iacute; mismos estos ejemplos aislados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis de costos se origina de dos maneras. La primera ocurre cuando capitales individuales defienden o recuperan ganancias mediante estrategias que degradan las condiciones materiales y sociales de su propia producci&oacute;n o que no logran mantenerlas a lo largo del tiempo. Este es el caso, por ejemplo, del descuido de las condiciones de trabajo (lo que termina por producir un incremento en los costos sanitarios), de la degradaci&oacute;n de los suelos (que acarrea un descenso en la productividad de la tierra) o de desatender las infraestructuras urbanas en proceso de deterioro (aumentando as&iacute; los costos derivados de la congesti&oacute;n y de la vigilancia policial), por mencionar tres ejemplos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda manera se presenta cuando movimientos sociales exigen que el capital aporte m&aacute;s a la preservaci&oacute;n y la restauraci&oacute;n de estas condiciones de vida, cuando demandan mejor atenci&oacute;n de salud, protestan contra el deterioro de los suelos y defienden los vecindarios urbanos de forma que incrementan los costos del capital o reducen su flexibilidad, para permanecer dentro de los mismos tres ejemplos. En este caso, nos referimos a los efectos econ&oacute;micos, potencialmente negativos para los intereses del capital, derivados de los movimientos de trabajadores, del movimiento de mujeres, del movimiento ambiental y de los movimientos urbanos. Este problema de "costos adicionales" &#151;y la amenaza que plantean a la rentabilidad&#151; obsesiona a los economistas y a los ide&oacute;logos del capital vinculados al pensamiento dominante. Sin embargo, los dirigentes de los movimientos laborales y sociales rara vez discuten este tema en p&uacute;blico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el mundo real, ambos tipos de crisis de costos se combinan e interact&uacute;an de maneras contradictorias y complejas sobre las cuales nadie ha teorizado. Por ejemplo, desde un punto de vista cuantitativo, nadie sabe con exactitud en qu&eacute; medida los costos de la congesti&oacute;n urbana son el resultado del culto al autom&oacute;vil y el desd&eacute;n por el transporte colectivo, ni en qu&eacute; medida son el resultado de las luchas de las comunidades por mantener las autopistas lejos de su vecindad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Necesitamos un abordaje te&oacute;rico m&aacute;s refinado al problema que Polanyi llam&oacute; "tierra y trabajo". De manera inadvertida, Marx proporcion&oacute; un punto de partida para un abordaje as&iacute; mediante su concepto de "condiciones de producci&oacute;n".<sup><a href="#notas">7</a></sup> Como hemos visto, las condiciones de producci&oacute;n son cosas que no son producidas como mercanc&iacute;as de acuerdo con las leyes del mercado (ley del valor), pero son tratadas como si fueran mercanc&iacute;as. En otras palabras, se trata de "bienes ficticios" con "precios ficticios".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Marx, existen tres condiciones de producci&oacute;n: primero, la fuerza de trabajo humana, o lo que Marx llam&oacute; "las condiciones personales de producci&oacute;n"; segundo, el ambiente, o lo que Marx llam&oacute; "las condiciones naturales o externas de producci&oacute;n", y por &uacute;ltimo, la infraestructura urbana (podemos agregar el "espacio"), o lo que Marx llam&oacute; "las condiciones generales, comunitarias, de producci&oacute;n". El capitalismo sostenible requerir&iacute;a que las tres condiciones estuvieran disponibles en el momento y en el lugar correctos, as&iacute; como con las cantidades, la calidad y los precios ficticios correctos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ha se&ntilde;alado, la presencia de dificultades importantes en el abastecimiento de fuerza de trabajo, recursos naturales e infraestructura y espacio urbano plantean una amenaza a la viabilidad de unidades individuales de capital, y a&uacute;n a programas capitalistas enteros de car&aacute;cter sectorial o nacional. De generalizarse, estas dificultades podr&iacute;an llegar a amenazar la sostenibilidad del capitalismo al elevar los costos y afectar la flexibilidad del capital. De este modo, los "l&iacute;mites del crecimiento" no se presentan en primera instancia como el resultado de la escasez absoluta de fuerza de trabajo, materias primas, agua y aire limpios, espacio urbano y dem&aacute;s, sino como el resultado del alto costo de la fuerza de trabajo, los recursos, la infraestructura y el espacio. Esta amenaza inminente a la rentabilidad conduce al Estado y al capital a intentar racionalizar los mercados de trabajo, insumos, combustible y materias primas, as&iacute; como las normas de uso de la tierra urbana y rural, y el mercado de tierras, para reducir los costos de producci&oacute;n.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los obst&aacute;culos o la escasez, que tienen origen del lado de la oferta, plantean problemas especialmente dif&iacute;ciles a las empresas y a quienes formulan pol&iacute;ticas en el capitalismo cuando la econom&iacute;a est&aacute; d&eacute;bil, o enfrenta una crisis de demanda o una competencia renovada por parte de otros pa&iacute;ses. El estancamiento o la ca&iacute;da de la rentabilidad obliga a los capitales individuales a intentar reducir el tiempo de retorno del capital, esto es, a acelerar la producci&oacute;n y a reducir el tiempo necesario para vender sus productos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obsesi&oacute;n por hacer dinero con rapidez cada vez mayor para compensar la lentitud o la ca&iacute;da de ganancias se enfrenta, por ejemplo, a los mercados de trabajo organizados por los sindicatos, a los mercados de petr&oacute;leo influenciados por la OPEP y a la defensa tradicional de usos "eficientes" del suelo y el agua por parte de la agricultura. Por un lado, el capital dinero busca m&aacute;s de s&iacute; mismo cada vez m&aacute;s r&aacute;pido; por otro, aqu&eacute;llo que Polanyi llam&oacute; "la sociedad" y que nosotros podemos designar ir&oacute;nicamente como normas anticuadas de uso de la tierra y del trabajo, de la tierra y de los mercados de trabajo, combinado con la resistencia a la racionalizaci&oacute;n capitalista por parte de los movimientos sociales y de trabajadores, se constituye en obst&aacute;culos o "barreras a rebasar". En &uacute;ltima instancia, el capital debe enfrentar la indiferencia y la inercia sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las soluciones del capitalismo a este dilema, al menos a corto plazo, es tan sencilla como econ&oacute;micamente destructiva. El capital dinero abandona "el circuito general del capital" &#151;esto es, el largo y tedioso proceso de arrendar espacio para f&aacute;bricas, comprar maquinaria y materias primas, alquilar tierra, localizar la fuerza de trabajo adecuada, organizar y llevar a cabo la producci&oacute;n y poner en venta las mercanc&iacute;as&#151; y encuentra la manera de involucrarse en aventuras especulativas de todo tipo. El capital dinero, basado en la expansi&oacute;n del cr&eacute;dito, o dinero que no puede encontrar medios de expresi&oacute;n en bienes y servicios verdaderos, salta por encima de la sociedad, por as&iacute; decirlo, y busca expandirse por la v&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil, a trav&eacute;s de la compra de tierras, las bolsas de valores, los mercados de bonos y otros mercados financieros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aqu&iacute; resulta la anomal&iacute;a econ&oacute;mica de nuestro tiempo: el valor de lo que se demanda en concepto de plusval&iacute;a o ganancias aumenta con rapidez mucho mayor que el valor real del capital fijo y circulante. Esto tiende a empeorar una mala situaci&oacute;n econ&oacute;mica, en la medida en que da lugar a un endeudamiento creciente y al riesgo de una implosi&oacute;n financiera. Tambi&eacute;n se promueve el deterioro de las condiciones ecol&oacute;gicas de producci&oacute;n y de otro tipo, que tienden a ser descuidadas en la medida en que el capital financiero asume la hegemon&iacute;a sobre los intereses productivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos puramente funcionales, durante periodos m&aacute;s tempranos del desarrollo del capitalismo exist&iacute;a suficiente fuerza de trabajo capitalista, riqueza natural explotada y espacio. Esto era cierto, tanto en los hechos como en t&eacute;rminos de la percepci&oacute;n de las primeras generaciones de burgueses. Los precios (ficticios) de la fuerza de trabajo, los recursos naturales y el espacio eran as&iacute; mantenidos bajo control. Tampoco exist&iacute;an movimientos ambientales o movimientos urbanos que levantaran lo que el capital no pudiera rebasar por s&iacute; mismo (con la ayuda del imperialismo y de la opresi&oacute;n estatal).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo del tiempo, el capital busca capitalizar a todo y a todos. En otros t&eacute;rminos, todo encuentra cabida potencial en la contabilidad capitalista. Durante milenios, los seres humanos han venido "humanizando" la naturaleza o creando una "segunda naturaleza". Esto ha sido a menudo destructivo: deforestaci&oacute;n y ciclos de inundaciones y sequ&iacute;as, durante el sistema romano de plantaciones; las devastadoras consecuencias ecol&oacute;gicas de las Guerras P&uacute;nicas y el agotamiento de los suelos y la escasez de agua en la civilizaci&oacute;n maya constituyen ejemplos bien conocidos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en las formaciones sociales capitalistas esta segunda naturaleza es mercantilizada y valorizada al mismo tiempo en que est&aacute; siendo degradada. Desde el punto de vista de quienes desean que el capitalismo sea ecol&oacute;gicamente sostenible, empieza a aparecer el problema. Los mercados de trabajo se tensan y el norte debe depender de trabajo importado del sur, con todos los problemas y costos econ&oacute;micos y sociales del caso. Ejemplos de esto se encuentran en el costo econ&oacute;mico de instalar nuevos inmigrantes que usan un lenguaje diferente y en los costos sociales del resurgimiento del racismo. Las materias primas y los bienes comunales incontaminados se tornan escasos, elevando lo que Marx llamaba "costos de los elementos de capital": tal es el caso, por ejemplo, del abastecimiento dom&eacute;stico de petr&oacute;leo y gas, &aacute;rboles y madera, y agua limpia en Estados Unidos. Finalmente, la infraestructura y el espacio urbanos se tornan escasos, lo que eleva los costos de congesti&oacute;n, la renta del suelo y los costos derivados de la contaminaci&oacute;n. Los &Aacute;ngeles es un buen ejemplo; las ciudades de M&eacute;xico y Taipei son ejemplos a&uacute;n mejores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la capitalizaci&oacute;n de las condiciones de producci&oacute;n, en general, y de la naturaleza y el ambiente, en particular, tienden a elevar el costo del capital y a reducir su flexibilidad. Como se ha se&ntilde;alado, existen dos razones para esto. Primero, una raz&oacute;n sistem&aacute;tica, que consiste en que los capitales individuales tienen pocos incentivos &#151;o no tienen incentivos del todo&#151; para utilizar las condiciones de producci&oacute;n de manera sostenible, sobre todo cuando se enfrentan a malos tiempos econ&oacute;micos creados por el propio capital. Segundo, y precisamente debido a esta primera raz&oacute;n, los movimientos de trabajadores, de ambientalistas y otros movimientos sociales desaf&iacute;an el control del capital sobre la fuerza de trabajo, el ambiente y lo urbano (y cada vez m&aacute;s tambi&eacute;n lo rural, sobre todo en el sur). Los ejemplos en Estados Unidos incluyen luchas regionales contra el uso de sustancias t&oacute;xicas, por la salud y la seguridad ocupacional y por el derecho a conocer; la acci&oacute;n directa para salvar r&iacute;os silvestres y bosques primarios, y los movimientos contra las autopistas y contra el desarrollo urbano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puesto de manera sencilla, la segunda contradicci&oacute;n plantea que los intentos de los capitales individuales de defender o restaurar sus ganancias recortando o externalizando sus costos producen, como un efecto no deseado, la reducci&oacute;n de la "productividad" de las condiciones de producci&oacute;n, lo cual, a su vez, eleva los costos promedios. Los costos pueden aumentar para los capitales individuales en cuesti&oacute;n, para otros capitales o para el capital en su conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, por ejemplo, el uso de plaguicidas qu&iacute;micos en la agricultura disminuye inicialmente los costos, para terminar increment&aacute;ndolos en la medida en que las plagas desarrollan resistencia a tales productos y en que el uso de los mismos mata la vida del suelo. En Suecia, se supon&iacute;a que la producci&oacute;n forestal sostenida mantendr&iacute;a los costos bajos; sin embargo, result&oacute; que la p&eacute;rdida de diversidad a lo largo de los a&ntilde;os ha reducido la productividad de los ecosistemas forestales y el tama&ntilde;o de los &aacute;rboles. En Estados Unidos la energ&iacute;a nuclear ofreci&oacute; la promesa de reducir los costos energ&eacute;ticos; sin embargo, las deficiencias en el dise&ntilde;o, problemas financieros, medidas de seguridad y sobre todo la oposici&oacute;n popular a la energ&iacute;a nuclear han terminado por incrementar los costos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que se refiere a las condiciones "comunitarias" de producci&oacute;n, las nuevas autopistas dise&ntilde;adas para reducir los costos del transporte y de la movilizaci&oacute;n de los trabajadores tienden a elevar esos costos cuando atraen m&aacute;s tr&aacute;fico y generan m&aacute;s congesti&oacute;n. En relaci&oacute;n con las condiciones "personales" de producci&oacute;n, es evidente que el sistema educativo estadunidense, que supuestamente debe incrementar la productividad del trabajo, produce tanta estupidez como aprendizaje, afectando a la vez la disciplina y la productividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es importante resaltar que las condiciones de producci&oacute;n no son producidas de acuerdo con las leyes del mercado. Y la regulaci&oacute;n del mercado sobre el acceso del capital a estas condiciones, cuando son producidas y si son producidas, es selectiva, parcial y a menudo deficiente. Por tanto, debe existir alguna agencia cuyo trabajo consista tanto en producir las condiciones de producci&oacute;n como en regular el acceso del capital a las mismas. En las sociedades capitalistas esa agencia es el Estado. Toda la actividad del Estado, incluyendo virtualmente la actividad de todas sus agencias y todos sus rubros presupuestarios, est&aacute; vinculada de uno u otro modo con la tarea de proveer al capital acceso a la fuerza de trabajo, la naturaleza o la infraestructura y el espacio urbanos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Estados Unidos, por ejemplo, est&aacute;n las burocracias laborales y educativas, el Departamento Nacional de Agricultura, el Servicio Nacional de Parques y otras agencias estatales similares, la Oficina Nacional de Tierras y la Oficina Nacional de Solicitudes, agencias de planificaci&oacute;n urbana y autoridades de tr&aacute;fico. Las funciones espec&iacute;ficamente relacionadas con las tres condiciones de producci&oacute;n incluyen, por ejemplo:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Primero, en relaci&oacute;n con la fuerza de trabajo, las reglamentaciones legales del trabajo infantil, y las relativas a las horas y condiciones de trabajo y a la seguridad en el trabajo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Segundo, en relaci&oacute;n con el ambiente, las leyes que regulan el acceso a tierras federales, el desarrollo de &aacute;reas costeras y la contaminaci&oacute;n.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Tercero, respecto a la infraestructura y el espacio urbanos, las leyes de zonificaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n del tr&aacute;fico y las regulaciones sobre el uso de tierras.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta dif&iacute;cil encontrar una actividad estatal o presupuestaria que no est&eacute; vinculada de una u otra manera a una o m&aacute;s condiciones de producci&oacute;n. Esto incluye tambi&eacute;n las funciones monetarias y militares, que protegen y facilitan el acceso "leg&iacute;timo" a recursos y mercados necesarios para empresas capitalistas mineras, bancarias, mercantiles y de otro tipo. La guerra de George Bush en el Golfo P&eacute;rsico es apenas el &uacute;ltimo y m&aacute;s dram&aacute;tico ejemplo del papel de las fuerzas armadas en las sociedades capitalistas; en el &aacute;mbito supranacional, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional son los ejemplos m&aacute;s obvios de funciones monetarias orientadas a la expansi&oacute;n capitalista.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El manejo de los costos de la crisis</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la soluci&oacute;n a estas crisis de costos, tanto desde el punto de vista de los capitales individuales como del capital en su conjunto? El peor caso ocurre cuando los capitales individuales, aprisionados entre costos crecientes y una demanda decreciente, recortan a&uacute;n m&aacute;s los costos, intensificando a un tiempo la primera y la segunda contradicciones. Sin embargo, este resultado no es la &uacute;nica posibilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ha se&ntilde;alado, en relaci&oacute;n con el ambiente existen m&uacute;ltiples casos de capitales individuales que dan respuesta al consumismo verde: por ejemplo, ante la demanda p&uacute;blica de reducci&oacute;n del desperdicio y promoci&oacute;n del reciclaje, se encuentran nuevos usos para los productos desechables. Otro caso es el de las empresas que mejoran su capital de equipamiento cuando se ven forzadas a reducir sus contaminantes y otro m&aacute;s es el de las empresas que se especializan en limpieza ambiental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mejor soluci&oacute;n para el capital en su conjunto (no para la sociedad, ni siquiera para la naturaleza, lo cual presupondr&iacute;a una l&oacute;gica de reciprocidad, no la l&oacute;gica capitalista del intercambio de valor) consiste en estructurar las condiciones de producci&oacute;n de manera que incrementen su "productividad". Puesto que el Estado produce o regula el acceso a estas condiciones, los procesos de estructuraci&oacute;n suelen ser organizados y/o regulados por el Estado. Ejemplos de esto son la prohibici&oacute;n del ingreso de autom&oacute;viles al centro de las ciudades, para disminuir los costos de congesti&oacute;n y contaminaci&oacute;n; el subsidio al manejo integrado de plagas en la agricultura, para disminuir los costos de los alimentos y las materias primas, y el cambio de &eacute;nfasis de la salud curativa a la preventiva &#151;como en el caso de la lucha contra el sida en Estados Unidos&#151;, para disminuir los costos de la atenci&oacute;n sanitaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, para obtener una soluci&oacute;n verdadera, ser&iacute;a necesario destinar enormes sumas de dinero a estructurar la producci&oacute;n de manera que restauren o incrementen su "productividad" y logren as&iacute; disminuir los costos del capital. La productividad a largo plazo se ver&iacute;a estimulada, pero a expensas de las ganancias a corto plazo. Nuevas industrias producir&iacute;an bienes ambientalmente amistosos, transporte urbano y sistemas educacionales que &#151;como los ejemplos mencionados&#151; disminuir&iacute;an efectivamente los costos del capital y de la canasta de consumo, adem&aacute;s de la renta del suelo. Al propio tiempo, se incrementar&iacute;a el nivel de demanda agregada, atacando la primera contradicci&oacute;n por v&iacute;as potencialmente no inflacionarias. En contraste, si los nuevos sistemas de gesti&oacute;n forestal, el gasto en control de la contaminaci&oacute;n, la planificaci&oacute;n urbana y dem&aacute;s no tiene efecto sobre los costos, el resultado ser&aacute; un incremento en la demanda efectiva y en la inflaci&oacute;n o una reducci&oacute;n de las ganancias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; dejamos la idea de sostener el capitalismo; la pr&aacute;ctica es otro asunto. En los Estados liberales democr&aacute;ticos, la l&oacute;gica pol&iacute;tica normal del pluralismo y el compromiso previene el desarrollo de la planificaci&oacute;n ambiental, urbana y social integrada. La l&oacute;gica de la administraci&oacute;n estatal o burocr&aacute;tica es antidemocr&aacute;tica y carece, por tanto, de sensibilidad hacia lo ambiental como hacia otros temas planteados desde abajo. La l&oacute;gica del capital en expansi&oacute;n es ecol&oacute;gica, urbana y antisocial. La combinaci&oacute;n de las tres l&oacute;gicas resulta contradictoria en lo que hace al desarrollo de soluciones pol&iacute;ticas a la crisis de las condiciones de producci&oacute;n. De aqu&iacute; que las posibilidades de una "soluci&oacute;n capitalista" a la segunda contradicci&oacute;n sean remotas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicho de otra manera, en ning&uacute;n pa&iacute;s capitalista desarrollado existe una agencia estatal o mecanismo de planificaci&oacute;n de tipo corporativo que se ocupe del planeamiento ecol&oacute;gico, urbano y social integrado. La idea de un capitalismo ecol&oacute;gico o de un capitalismo sostenible no ha sido teorizada siquiera de manera coherente, por no hablar de que se haya visto plasmada en una infraestructura institucional. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el Estado que dispone de un plan ambiental racional?, &iquest;de planeamiento interurbano e intraurbano?, &iquest;de planificaci&oacute;n en materia de salud y educaci&oacute;n vinculada org&aacute;nicamente al planeamiento ambiental y urbano? En ninguna parte. En cambio, existen aproximaciones parciales, fragmentos de planificaci&oacute;n regional, en el mejor de los casos, y asignaci&oacute;n irracional de botines pol&iacute;ticos en el peor.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada d&iacute;a, por tanto, nuevos encabezados anuncian otra crisis de atenci&oacute;n sanitaria, otra crisis ambiental, otra crisis urbana. En muchas regiones, la ultraimagen que tenemos es la de una fuerza de trabajo cada vez m&aacute;s inculta, muchos de cuyos integrantes carecen de vivienda debido a los bajos salarios y los altos alquileres, y viven atemorizados en una ciudad contaminada, inmovilizados por el hacinamiento y sin poder obtener ni siquiera agua potable. Esta imagen quiz&aacute;s no encaje en Roma o Nueva York a&uacute;n, pero se acerca a la realidad de la Ciudad de M&eacute;xico y de Nueva Delhi, las cuales son parte del mundo capitalista en todo sentido.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Consecuencias ecol&oacute;gicas de una depresi&oacute;n econ&oacute;mica general</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como quiera que se defina la sostenibilidad desde una perspectiva ecol&oacute;gica, una cosa es evidente: si el capitalismo no es sostenible en t&eacute;rminos de las regulaciones macroecon&oacute;micas internacionales, habr&aacute; una crisis global, una deflaci&oacute;n general de los valores del capital y una depresi&oacute;n. Ante esta eventualidad, nadie sabe o puede saber c&oacute;mo responder&aacute;n los capitales individuales, los gobiernos y las agencias internacionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Puede ocurrir que grandes presiones econ&oacute;micas provenientes de la demanda (o de los costos o de ambos a la vez), surgidas como consecuencia de la sobreproducci&oacute;n de capital (o de la producci&oacute;n o de ambas), fuercen los capitales individuales a tratar de restaurar las ganancias mediante una mayor externalizaci&oacute;n de sus costos, esto es, transfiriendo mayores cosos al ambiente, la tierra y las comunidades, mientras los Estados y las agencias internacionales observan impotentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, existe amplia evidencia en el sentido de que la lentitud en el crecimiento econ&oacute;mico a partir de mediados de la d&eacute;cada de 1970 ha dado lugar a una transferencia de costos del tipo descrito, en particular por parte de las corporaciones transnacionales. Tambi&eacute;n existe evidencia en el sentido de que en muchos casos esto ha resultado contraproducente, en cuanto la transferencia de costos por parte de un capital ha incrementado los costos de otros capitales. De igual modo, puede demostrarse que en muchos casos las luchas ambientales y la regulaci&oacute;n ambiental han forzado a capitales individuales a internalizar costos que de otro modo hubieran reca&iacute;do sobre el ambiente. Existe una suerte de guerra en marcha entre el capital y los movimientos ambientales, una guerra en la que estos movimientos podr&iacute;an tener el efecto (intencional o no) de salvar al capital de s&iacute; mismo a la larga, al forzarlo a encarar los efectos negativos a corto plazo de la transferencia de costos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, tambi&eacute;n existe la posibilidad &#151;por improbable que sea&#151; de que una verdadera depresi&oacute;n econ&oacute;mica ofrezca la oportunidad de un programa general de restauraci&oacute;n ambiental. En los Estados Unidos, en la d&eacute;cada de 1930, el <i>New Deal</i> cre&oacute; las condiciones pol&iacute;ticas para dos tipos de cambio ambiental. El primero consisti&oacute; en los esfuerzos encaminados a restaurar los suelos degradados de las grandes praderas y las tierras ecol&oacute;gicamente deterioradas del sur y el oeste. En este sentido, la depresi&oacute;n fue un evento ecol&oacute;gicamente "adecuado".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo tipo de cambio ambiental consisti&oacute; en los esfuerzos, a&uacute;n mayores, realizados para iniciar o acelerar gigantescos proyectos de infraestructura, como las grandes presas y otras obras hidr&aacute;ulicas, as&iacute; como grandes puentes y t&uacute;neles, que resultaron indispensables para la urbanizaci&oacute;n en el oeste y para la urbanizaci&oacute;n en todo el pa&iacute;s despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Sin estos proyectos, la urbanizaci&oacute;n, el consumismo y la cultura del autom&oacute;vil no podr&iacute;an haber florecido en las d&eacute;cadas de 1950 y 1960. De manera muy importante, estos proyectos contribuyeron a crear la estructura contempor&aacute;nea del consumo individual, que es ecol&oacute;gicamente inadecuada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pr&oacute;xima depresi&oacute;n podr&iacute;a empeorar mucho m&aacute;s las condiciones ecol&oacute;gicas o podr&iacute;a ofrecer la oportunidad para vastas transformaciones en la estructura del consumo individual y social, por ejemplo, a trav&eacute;s del desarrollo de ciudades verdes, la integraci&oacute;n de las ciudades con su entorno agr&iacute;cola, transporte p&uacute;blico que la gente desee utilizar y dem&aacute;s, o ambas cosas, en distinto grado, en diferentes lugares. Lo que finalmente ocurra, por supuesto, se decidir&aacute; por el curso de la lucha pol&iacute;tica, la adaptaci&oacute;n institucional y los tipos de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto quiere decir que la destrucci&oacute;n ambiental, los movimientos ambientales y otros movimientos sociales relacionados con ellos, las pol&iacute;ticas y presupuestos de gobierno, las pol&iacute;ticas de los organismos internacionales y las condiciones econ&oacute;micas se encuentran tan relacionados entre s&iacute; como las partes de cualquier ecosistema modelado por profesionales de la ecolog&iacute;a. Cualquiera que intente reflexionar acerca de estas relaciones se encontrar&aacute; con las mismas dificultades epistemol&oacute;gicas y metodol&oacute;gicas que enfrentan los ec&oacute;logos cuando intentan modelar el destino de alguna especie en particular, esto es, el problema del atomismo y el reduccionismo frente al holismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Peor a&uacute;n: a diferencia de las &aacute;guilas calvas y los microorganismos, la gente tiende a organizarse pol&iacute;ticamente en ocasiones. Por tanto, el an&aacute;lisis de los efectos ecol&oacute;gicos de una depresi&oacute;n general, hecho a partir de una estricta aplicaci&oacute;n de la teor&iacute;a de sistemas, tendr&iacute;a una utilidad discutible. En &uacute;ltima instancia, todo depende del equilibrio de fuerzas pol&iacute;ticas y de las visiones de aqu&eacute;llos que desean transformar nuestras relaciones con la naturaleza y, por tanto, las relaciones materiales que mantenemos unos con otros, en breve, de los objetivos pol&iacute;ticos del movimiento ambiental, de los trabajadores, de las mujeres y de otros movimientos sociales. "&iquest;Es posible el capitalismo sostenible?" esto constituye, en primera, como en &uacute;ltima instancias, un problema pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las condiciones en el sur</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La crisis de las condiciones de producci&oacute;n es especialmente severa en el sur: de all&iacute; el origen del discurso sobre el "desarrollo sostenible", que se ha convertido en un campo de lucha ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica de creciente importancia. Como se ha visto, pr&aacute;cticamente todo el mundo utiliza esa expresi&oacute;n, con intenciones y significados diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para los ambientales y los ec&oacute;logos, la "sostenibilidad" es el uso de recursos renovables &uacute;nicamente, as&iacute; como bajos niveles o ausencia total de contaminaci&oacute;n. De hecho, el sur podr&iacute;a estar m&aacute;s cerca que el norte de una "sostenibilidad" as&iacute; entendida, pero el norte posee mayores recursos de capital y tecnolog&iacute;a que el sur para alcanzar ese objetivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El capital, por supuesto, utiliza el t&eacute;rmino para designar ganancias sostenidas, lo que presupone la planificaci&oacute;n a largo plazo de la explotaci&oacute;n y uso de los recursos renovables y no renovables, y de los "bienes comunales globales". Los ec&oacute;logos definen "sostenibilidad" en t&eacute;rminos de la preservaci&oacute;n de sistemas naturales, h&uacute;medos, protecci&oacute;n de las &aacute;reas silvestres, calidad del aire y dem&aacute;s. Sin embargo, estas definiciones tienen poco o nada que ver con la rentabilidad sostenible. De hecho, hay una correlaci&oacute;n inversa entre la sostenibilidad ecol&oacute;gica y la rentabilidad a corto plazo. La "sostenibilidad" de la existencia rural y urbana, los mundos de los pueblos ind&iacute;genas, las condiciones de vida de las mujeres y la seguridad en los puestos de trabajo tambi&eacute;n est&aacute;n inversamente correlacionados con la rentabilidad a corto plazo si es que la historia del siglo XX tiene algo que ense&ntilde;arnos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con independencia del problema de si es deseable o no que el sur siga la senda industrial y consumista del norte, se encuentra la posibilidad de que lo haga. En la India, Brasil y M&eacute;xico (por mencionar s&oacute;lo tres casos) el capitalismo industrial se desarrolla a cuenta de una vasta pobreza y miseria, y de la erosi&oacute;n de la estabilidad ecol&oacute;gica, como quiera que &eacute;sta sea definida. Los pa&iacute;ses del extremo oriente lo est&aacute;n haciendo bien, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, y algunos pa&iacute;ses del sudeste de Asia lo est&aacute;n haciendo a&uacute;n mejor, en lo que se refiere al crecimiento del PIB. Sin embargo, estas regi&oacute;nes a&uacute;n deben probar que pueden ser potencias industriales y pagar, adem&aacute;s, buenos salarios, proporcionar condiciones decentes de trabajo, pol&iacute;ticas sociales progresivas y protecci&oacute;n ambiental significativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor parte del resto del sur (incluyendo las colonias interiores del norte y el este de Asia) constituye una zona de desastre econ&oacute;mico, social y ecol&oacute;gico. Existen muchas barreras al desarrollo capitalista en el sur: por ejemplo, mercados d&eacute;biles, debido a una enorme desigualdad en la distribuci&oacute;n de la riqueza y el ingreso, la falta de una reforma agraria que favorezca a los peque&ntilde;os y medianos agricultores e inestabilidades en la oferta y la demanda de materias primas. Adem&aacute;s, existen problemas de endeudamientos y crisis de balanza de pagos, por no hablar de la conservaci&oacute;n de bloques dominantes de intereses creados y gobierno estables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos problemas existen con independencia del estado de las condiciones ecol&oacute;gicas, en particular, y de las condiciones de producci&oacute;n, en general. No hace falta decir que esta situaci&oacute;n genera una permanente inestabilidad social y pol&iacute;tica, nuevos patrones migratorios hacia el norte y un incremento de los refugiados econ&oacute;micos y ecol&oacute;gicos, todo lo cual termina por convertirse en problemas para el norte.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Posibilidades pol&iacute;ticas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor&iacute;a de las administraciones de centro derecha y derecha que han gobernado el mundo desde fines de la d&eacute;cada de 1970, principios de la de 1980, y a lo largo de la de 1990 han sido incapaces de dirigir el desarrollo capitalista de maneras que mejoren las condiciones de vida y trabajo, las ciudades o el ambiente. Estos gobiernos est&aacute;n demasiado comprometidos con la tarea de expandir el "mercado libre" y la divisi&oacute;n internacional del trabajo, desregular y privatizar la industria, imponer "ajustes" econ&oacute;micos en el sur y "terapias de choque" en los antiguos pa&iacute;ses socialistas, marginando de este modo a la mitad de la poblaci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses del Tercer Mundo y pretendiendo que el "mercado" y el neoliberalismo, en general, resuelvan la creciente crisis econ&oacute;mica. En general, las cosas empeorar&aacute;n antes de que mejoren, sobre todo en el sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entretanto, se ha producido un crecimiento de diversos movimientos "verdes" y "rojo verdes" en diversos pa&iacute;ses. Algunas centrales sindicales en determinados pa&iacute;ses est&aacute;n planteando problemas ambientales con mayor seriedad. Por otra parte, los movimientos ambientalistas plantean hoy temas pol&iacute;ticos y sociales que hace 5 o 10 a&ntilde;os ignoraban o subestimaban. En una multiplicidad de formas, el movimiento de los trabajadores y las feministas, los movimientos urbanos, los movimientos ambientalistas y los de minor&iacute;as oprimidas se han organizado en torno a los grandes problemas de las condiciones de vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien las perspectivas de un capitalismo sostenible son precarias, podr&iacute;a haber motivos de esperanza para alg&uacute;n tipo de socialismo ecol&oacute;gico: una sociedad que preste verdadera atenci&oacute;n a la ecolog&iacute;a y a las necesidades de los seres humanos en su vida cotidiana, as&iacute; como a temas feministas, a la lucha contra el racismo y los problemas generales de la justicia social y la equidad. Globalmente es en torno a estos temas que existe movimiento y organizaci&oacute;n, agitaci&oacute;n y acci&oacute;n, lo cual puede ser explicado en t&eacute;rminos de las contradicciones del capitalismo y de la naturaleza del Estado capitalista antes discutidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pol&iacute;ticamente, esto quiere decir que m&aacute;s temprano o m&aacute;s tarde, el movimiento de los trabajadores, el feminista, el ambiental, el movimiento urbano y otros movimientos sociales necesitar&aacute;n combinarse en una sola y poderosa fuerza democr&aacute;tica, una fuerza que sea pol&iacute;ticamente viable y capaz de reformar la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica y la sociedad.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Por separado, los movimientos sociales son relativamente impotentes ante la fuerza totalizadora del capital global. Esto sugiere la necesidad de tres estrategias generales relacionadas entre s&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera consiste en el desarrollo consciente de una esfera p&uacute;blica com&uacute;n, un espacio pol&iacute;tico, una suerte de poder dual, en el que las organizaciones de las minor&iacute;as, de los trabajadores, de las mujeres, de los movimientos urbanos y de los ambientalistas puedan trabajar econ&oacute;mica y pol&iacute;ticamente. Aqu&iacute; podr&iacute;an desarrollarse no ya las alianzas t&aacute;cticas temporales entre movimientos y dirigentes de movimientos que tenemos hoy, sino alianzas estrat&eacute;gicas, incluyendo alianzas electorales. Una sociedad civil fuerte, que se defina a s&iacute; misma en t&eacute;rminos de sus "bienes comunales", su solidaridad y sus luchas con el capital y el Estado, as&iacute; como de impulsos y formas democr&aacute;ticas al interior de alianzas y coaliciones de movimientos organizados &#151;y dentro de cada organizaci&oacute;n&#151; es el primer requisito de una sociedad y una naturaleza sostenibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo requisito consiste en el desarrollo consciente de alternativas econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas dentro de esta esfera p&uacute;blica, o estos "nuevos bienes comunales": alternativas como ciudades verdes, producci&oacute;n que no contamine, formas biol&oacute;gicamente diversificadas de silvicultura, agricultura y dem&aacute;s, cuyos detalles t&eacute;cnicos son cada vez m&aacute;s y mejor conocidos hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercero consiste en organizar luchas para democratizar los centros de trabajo y la administraci&oacute;n del Estado, de modo que se puedan situar dentro del cascar&oacute;n de la democracia liberal contenidos sustantivos de tipo ecol&oacute;gico, progresivo. Esto presupone que los movimientos no s&oacute;lo utilicen medios pol&iacute;ticos para lograr objetivos econ&oacute;micos, sociales y ecol&oacute;gicos, sino, adem&aacute;s, que coincidan en los objetivos pol&iacute;ticos mismos, en especial en la democratizaci&oacute;n de algunos aparatos de Estado nacionales e internacionales y en la eliminaci&oacute;n de otros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas ideas podr&iacute;an parecer tan irreales como la de un capitalismo sostenible. Quiz&aacute; &eacute;se sea el caso. Sin embargo, debemos recordar que mientras las estructuras existentes del capital y del Estado s&oacute;lo parecen ser capaces de reformas ocasionales, los movimientos sociales crecen d&iacute;a a d&iacute;a en todo el mundo, de aqu&iacute; que en alg&uacute;n momento exista la posibilidad de una crisis social y pol&iacute;tica generalizada, en la medida en que las demandas de estos movimientos chocan con las estructuras pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas existentes, orientadas hacia la ganancia. Al llegar ese momento, aparecer&aacute; toda clase de "formas sociales m&oacute;rbidas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos dir&aacute;n que esto es precisamente lo que est&aacute; ocurriendo en nuestros d&iacute;as, que los tejidos pol&iacute;tico y social se est&aacute;n desgarrando y que el resurgimiento del racismo, el nativismo, la discriminaci&oacute;n contra los trabajadores extranjeros, las represalias machistas y ambientales, y otras actitudes y tendencias reaccionarias se est&aacute;n transformando en peligros cada vez mayores. Otros vinculan el renacimiento del populismo de derecha y la reacci&oacute;n a giros derechistas en las principales corrientes pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas. Existen otros an&aacute;lisis de la actual situaci&oacute;n pol&iacute;tica mundial, incluyendo el que afirma que el planeta asiste a una guerra de los ricos contra los pobres, una rebeli&oacute;n de los acomodados contra las demandas de los despose&iacute;dos, el Estado de bienestar, las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas distributivas y dem&aacute;s por el estilo. Incluso, todo esto puede ser cierto.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cualesquiera sean el caso o los casos, desde el punto de vista de los progresistas, verdes rojos o izquierdistas, y de las feministas, lo que menos necesitamos es faccionalismo, sectarismo, "l&iacute;neas correctas"; en cambio, necesitamos examinar cr&iacute;ticamente todas las f&oacute;rmulas pol&iacute;ticas desgastadas por el tiempo y desarrollar un esp&iacute;ritu ecum&eacute;nico, para "celebrar nuestros bienes comunales viejos y nuevos, tanto como nuestras diferencias".</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOLDSMITH, Edward <i>et al.,</i> 1991, <i>The imperialist planet,</i> Mass, Mit Press, Cambridge.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5642944&pid=S1405-7425200000020000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">O'CONNOR, James, 1998, "Is sustainable capitalism possible?", in <i>Natural causes. Essays on ecological marxism,</i> The Guilford Press, New York, London.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5642946&pid=S1405-7425200000020000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">POLANYI, Karl, 1944, <i>La gran transformaci&oacute;n,</i> de Farrar y Rinehart, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5642948&pid=S1405-7425200000020000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Traducci&oacute;n de Guillermo Castro H.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> New York Times, 12 de agosto de 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La mayor parte de la madera en Estados Unidos es producida en plantaciones industriales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> El trigo ha sido alterado gen&eacute;ticamente por la Universidad de la Florida y la Compa&ntilde;&iacute;a Monsanto para incrementar los rendimientos. Para ello, se introdujo en el trigo un gen externo, que produce una enzima que hace a muchos herbicidas inofensivos para la planta. Todos los cultivos &#151;ma&iacute;z, arroz, soya y otros alimentos, incluyendo una papa que mata a su propio par&aacute;sito, el escarabajo de la papa de Colorado, al emitir una prote&iacute;na fatal para el insecto&#151; ya han sido gen&eacute;ticamente alterados. Por supuesto, el gen introducido en el trigo es un secreto comercial. <i>New York Times,</i> 28 de mayo de 1992.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> No se trata ya &uacute;nicamente de que el capital se apropie de lo que se encuentra en la naturaleza, para descomponerlo y combinar sus elementos en una mercanc&iacute;a, sino m&aacute;s bien de crear algo que antes no exist&iacute;a. Estoy consciente de que no existe una l&iacute;nea divisoria clara entre ambas cosas pero, aun as&iacute;, existe una diferencia cualitativa que se hace evidente al comparar los extremos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Todas las teor&iacute;as del renacimiento presuponen ciertas relaciones entre la econom&iacute;a "verdadera" y la del dinero, la producci&oacute;n f&iacute;sica y los ingresos, y los incrementos en la inversi&oacute;n y el consumo de bienes, por un lado, y las ganancias y salarios, por el otro. Las desproporciones entre las tasas de inversi&oacute;n y consumo, y de ganancias y salarios, pueden ocasionar problemas econ&oacute;micos ("crisis de proporcionalidad"). El principal tipo de crisis inherente al capitalismo, sin embargo, es la "crisis de realizaci&oacute;n". Los marxistas perciben las crisis como inherentes al capitalismo. Sin embargo, el sistema s&oacute;lo es dependiente de las crisis en el sentido de que la crisis obliga a la reducci&oacute;n de costos, la "reestructuraci&oacute;n", los despidos masivos y otros cambios que hacen al sistema m&aacute;s "eficiente", esto es, m&aacute;s rentable. Marx escribi&oacute; que "el capital se acumula mediante las crisis", indicando que &eacute;stas constituyen oportunidades tanto para la liquidaci&oacute;n de algunos capitales como para la aparici&oacute;n de nuevos y la reorganizaci&oacute;n de viejos capitales; esto, sin mencionar la difusi&oacute;n de tecnolog&iacute;a nueva y m&aacute;s "eficiente" en el sistema (como la inform&aacute;tica).    <br> 	Antes del desarrollo de la econom&iacute;a ecol&oacute;gica, el problema de definir con presi&oacute;n qu&eacute; es el crecimiento era generalmente desde&ntilde;ado. Hoy, muchos economistas est&aacute;n dispuestos a admitir que el crecimiento no s&oacute;lo incluye alg&uacute;n vector de producci&oacute;n (bienes, servicios, incremento de inventarios de bienes duraderos), sino, adem&aacute;s, la generaci&oacute;n de "desechos" y el incremento de los inventarios de desechos duraderos. Esto complica a&uacute;n m&aacute;s un sistema de contabilidad de ingresos ya de por s&iacute; complejo y arbitrario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> "De la manera m&aacute;s sencilla" en parte, debido a que si bien existe una tendencia general que lleva a las tasas de ganancia de diferentes industrias a ser comparables en t&eacute;rminos muy generales (a trav&eacute;s del movimiento del capital desde los sectores de baja rentabilidad hacia los de rentabilidad elevada), las tasas de ganancia var&iacute;an mucho entre una industria y otra y a&uacute;n entre una y otra unidades de capital. Existen muchas razones para esto, entre las cuales (cabe considerar la m&aacute;s importante) est&aacute; la de que los grandes capitales no s&oacute;lo se apropian de ganancias mayores &#151;definidas en t&eacute;rminos absolutos o totales&#151; que las que corresponden a los peque&ntilde;os capitales, sino, adem&aacute;s, que los grandes "obtienen" una <i>tasa</i> de ganancia mayor que la de los peque&ntilde;os. Esto se debe a que normalmente los capitales peque&ntilde;os no pueden competir con los grandes, mientras los grandes si pueden competir con los peque&ntilde;os y entre s&iacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> "Inadvertidamente", porque Marx utiliz&oacute; el concepto de "condiciones de producci&oacute;n" de maneras diferentes e inconsistentes; nunca so&ntilde;&oacute; con que el concepto podr&iacute;a ser utilizado, o lo ser&iacute;a, como lo hago en este cap&iacute;tulo y nadie podr&iacute;a haberlo utilizado as&iacute; antes de que apareciera.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Esta "racionalizaci&oacute;n" tambi&eacute;n incluye la "privatizaci&oacute;n", definida como un giro del trabajo pagado al trabajo no pagado en el hogar y en la comunidad, o el renacimiento de las ideolog&iacute;as de "auto ayuda" que descargan una parte mayor del peso de la reproducci&oacute;n de la fuerza de trabajo y de las condiciones urbanas y ambientales de vida sobre lo que Mart&iacute;n O.Connor llama "subsistencia aut&oacute;noma", siempre un soporte fundamental de la acumulaci&oacute;n capitalista, que asume mayor importancia en periodos de crisis. El asunto conduce al problema, m&aacute;s amplio, de si el trabajo dom&eacute;stico equivale a la explotaci&oacute;n de las mujeres por los hombres, funciona como un subsidio al capital, etc., temas que fueron muy debatidos por feministas, marxistas y marxistas feministas en la d&eacute;cada de 1970.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Nadie sabe ni puede saber en qu&eacute; momento se desarrollar&aacute; una "una sola y poderosa fuerza democr&aacute;tica" o, incluso, si llegar&aacute; a desarrollarse del todo. Ser&aacute; necesario ofrecer respuestas a preguntas muy dif&iacute;ciles, en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica. Por ejemplo, si el concepto mismo de tal "fuerza" se encuentra fatalmente arraigado en el terreno de la tradici&oacute;n modernista/humanista de la filosof&iacute;a pol&iacute;tica occidental, tradici&oacute;n "liberal" que ha sido en realidad poco tolerante con la "diferencia", si bien permanece firmemente arraigada en lo que ata&ntilde;e a los derechos del individuo frente al Estado. Algunos, como dijera Mart&iacute;n O. Connor, creen que es importante "en este momento del tiempo", esto es, a fines del siglo XX, explorar lo que significa contar con la coexistencia de muchas voces, a menudo discordantes, que coinciden en su repudio a la dominaci&oacute;n del capital, aunque difieren en muchas otras cosas. &Eacute;ste es un aspecto del realismo, de cosas que "probablemente empeorar&aacute;n antes de que mejoren". Este autor est&aacute; de acuerdo, siempre y cuando se entienda que podr&iacute;a no haber tiempo para atender todas las tensiones y escuchar a plenitud y mutuamente la pluralidad de las voces, las diferentes bases de conocimiento, etc. que se presenten entre y dentro de los movimientos sociales tal como existen hoy. La necesidad de la unidad contra el capital y por una sociedad ecol&oacute;gica, libre de explotaci&oacute;n y socialmente justa podr&iacute;a ser demasiado grande, dada la configuraci&oacute;n de fuerzas pol&iacute;ticas del presente, para demorar el desarrollo de una estrategia pol&iacute;tica unificada realmente capaz de confrontar al capital global y el cuasiestado global en desarrollo (i.e., el FMI, el Banco Mundial).</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>James O'Coonor. </b>Director del Centro de Pol&iacute;tica Ecol&oacute;gica de la Universidad de California, Santa Cruz y de la Revista <i>Capitalism, Nature, Socialism.</i> Imparte docencia en Sociolog&iacute;a, Econom&iacute;a y Estudios Ambientales en dicha Universidad. Dentro de sus publicaciones m&aacute;s recientes se encuentran <i>The Fiscal Crisis of the State and Accumulation Crisis y Natural Causes: Essays in Ecological Marxism.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:cns@ucse.edu">cns@ucse.edu</a></font></p>      ]]></body><back>
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