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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desigualdades sociales y enfermedades infecciosas emergentes]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Harvard University Escuela de Medicina ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The 90's has been the most astounding in the long history of infectious diseases, among them, appear the Emergent Infection Disease (EIE) which have spread at explosive rhythm. Some of them like AIDS (Acquired Immune Deficiency Syndrome) and the brazilian purple fever are consider new once, and others have etiology agents, just identified and that have grown in a dramatic way, like the syndromes cause by the Hantaan's virus. Responsible factors of this include ecologic changes, climate anomalies, demographic changes and human behavior, the human development and the adaptation and change of the microbes. In this article there are examined how they arise, where from, and where the EIE goes, as well as the differences in social position that cause the spreading in certain groups.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Desigualdades sociales y enfermedades</b> <b>infecciosas emergentes</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Paul Farmer<a href="#nota">*</a></b><a href="#notas"></a></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Harvard</i>.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La d&eacute;cada de los noventa ha sido la m&aacute;s azarosa en la larga historia de las enfermedades infecciosas, entre las cuales, las enfermedades infecciosas emergentes (EIE) han aparecido y se han propagado a un ritmo explosivo. Algunas de ellas, como el sida y la fiebre p&uacute;rpura brasile&ntilde;a, se consideran del todo nuevas, y otras tienen agentes etiol&oacute;gicos reci&eacute;n identificados o que se han incrementado de manera dram&aacute;tica, como los s&iacute;ndromes causados por el virus Hantaan. Los factores responsables de esto incluyen cambios ecol&oacute;gicos, anomal&iacute;as clim&aacute;ticas, cambios demogr&aacute;ficos y del comportamiento humano, el desarrollo humano y la adaptaci&oacute;n y cambio de los microbios. </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se examinan c&oacute;mo emergen, de d&oacute;nde emergen y hacia d&oacute;nde van los EIE, as&iacute; como las desigualdades sociales que provocan su propagaci&oacute;n en ciertos grupos.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The 90's has been the most astounding in the long history of infectious diseases, among them, appear the Emergent Infection Disease (EIE) which have spread at explosive rhythm. Some of them like AIDS (Acquired Immune Deficiency Syndrome) and the brazilian purple fever are consider new once, and others have etiology agents, just identified and that have grown in a dramatic way, like the syndromes cause by the Hantaan's virus. Responsible factors of this include ecologic changes, climate anomalies, demographic changes and human behavior, the human development and the adaptation and change of the microbes.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> In this article there are examined how they arise, where from, and where the EIE goes, as well as the differences in social position that cause the spreading in certain groups.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La d&eacute;cada pasada ha sido la m&aacute;s azarosa en la larga historia de las enfermedad infecciosas. Hay m&uacute;ltiples indicadores de esos casos y del ritmo con que ha crecido nuestro conocimiento. El n&uacute;mero de las publicaciones pertinentes indica un crecimiento explosivo; adem&aacute;s, se vienen utilizando nuevos m&eacute;todos de monitoreo de los patrones de la resistencia antimicrobial, en conjunto con el r&aacute;pido intercambio de informaci&oacute;n (tanto como especulaci&oacute;n y distorsi&oacute;n de la informaci&oacute;n), mediante formas que no exist&iacute;an hace 10 a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Est&aacute;n tambi&eacute;n los microbios. Una de las explosiones en cuesti&oacute;n &#151;quiz&aacute;s la m&aacute;s notable&#151; es la de "las enfermedades infecciosas emergentes" (EIE). Algunas de &eacute;stas se consideran del todo nuevas, como el sida y la fiebre p&uacute;rpura brasile&ntilde;a. Otras tienen agentes etiol&oacute;gicos reci&eacute;n identificados o que se han incrementado de manera dram&aacute;tica, como los s&iacute;ndromes causados por el virus Hantaan, conocidos por siglos en Asia, ahora parecen expandirse m&aacute;s all&aacute; de esa regi&oacute;n a causa de transformaciones econ&oacute;micas y ecol&oacute;gicas que incrementan el contacto entre humanos y roedores. La neuroborreliosis ha sido estudiada desde mucho antes de que fueran creados los t&eacute;rminos enfermedad de Monikers, Lyme y <i>Borrelia burgdorferi,</i> y de que la reforestaci&oacute;n suburbana y los campos de golf complicaran la ecuaci&oacute;n creando un ambiente favorable tanto para las garrapatas como para los humanos ricos. Las fiebres hemorr&aacute;gicas, como ebola, fueron descritas hace mucho tiempo y en muchos casos sus agentes etiol&oacute;gicos fueron identificados en d&eacute;cadas pasadas. Otras enfermedades agrupadas bajo el t&eacute;rmino "emergentes" son enemigas antiguas y muy conocidas que han cambiado en alguna forma, en su patog&eacute;nesis o distribuci&oacute;n, como es el caso de la tuberculosis resistente a m&uacute;ltiples medicamentos y las infecciones invasivas o necrotizantes de estreptococo Grupo A.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como toda categor&iacute;a nueva, la de "enfermedades infecciosas emergentes" tiene a la vez ventajas y limitaciones. Las primeras son bien conocidas: se ha instituido un sentido de urgencia, notoriamente dif&iacute;cil de despertar en las grandes burocracias; se han canalizado fondos, convocado conferencias, escrito art&iacute;culos y se ha fundado una revista dedicada a su estudio. La investigaci&oacute;n y el programa de acci&oacute;n elaborados en respuesta al surgimiento de las nuevas enfermedades han sido, en t&eacute;rminos generales, razonables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el concepto es tan complejo como algunas de las enfermedades a que alude, y esa complejidad ha obstaculizado, en ocasiones, su conocimiento. El entendimiento detallado de las enfermedades infecciosas emergentes se sustenta en un estudio cr&iacute;tico y reflexivo sobre la adquisici&oacute;n del conocimiento. Los mecanismos de an&aacute;lisis y los t&eacute;rminos clave se estudian y definen detalladamente una y otra. En el curso del proceso, se reflexiona peri&oacute;dicamente no s&oacute;lo acerca los m&eacute;todos y dise&ntilde;os de investigaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n sobre la validez de la inferencia causal y de la reflexi&oacute;n sobre los l&iacute;mites del conocimiento humano.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este estudio del proceso de conocimiento, generalmente conocido como epistemolog&iacute;a, suele aplicarse de manera retrospectiva. Sin embargo, muchos de los aportes m&aacute;s importantes en la creciente investigaci&oacute;n de las EIE han examinado los problemas epistemol&oacute;gicos asociados a esta tarea y est&aacute;n familiarizados con la naturaleza m&uacute;ltiple del surgimiento de las enfermedades:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los factores responsables incluyen cambios ecol&oacute;gicos, como los que se producen a causa del desarrollo econ&oacute;mico o agr&iacute;cola, o anomal&iacute;as clim&aacute;ticas; cambios demogr&aacute;ficos y comportamiento humanos; transporte y comercio; tecnolog&iacute;a e industria; adaptaci&oacute;n y cambio de los microbios; y fracaso de las medidas de salud p&uacute;blica (Morse, 1995; 7&#45;15).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un informe del Instituto de Medicina sobre infecciones emergentes ni siquiera clasifica las amenazas microbiales seg&uacute;n su tipo de agente, sino de acuerdo con los factores relacionados con su emergencia (Ledergberg, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando estudian las EIE, muchos distinguen entre una multitud de fen&oacute;menos que est&aacute; directamente relacionada con acciones humanas &#151;desde t&eacute;cnicas de laboratorio mejoradas y descubrimiento cient&iacute;fico hasta "desarrollo" econ&oacute;mico, calentamiento global y deficiencias en la salud p&uacute;blica&#151; y otro grupo de fen&oacute;menos, mucho menos frecuente, relacionado con cambios de los microbios mismos. El estudio detallado de las mutaciones microbiales suele mostrar, otra vez, que las acciones humanas han desempe&ntilde;ado un importante papel en la ampliaci&oacute;n de la patogenecidad o el incremento de la resistencia a agentes antimicrobianos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una larga lista de infecciones virales emergentes, por ejemplo, s&oacute;lo el surgimiento de la fiebre del Valle del Rift se atribuye a un posible cambio de virulencia o patogenecidad y esto solamente despu&eacute;s de considerar otros factores sociales, para los cuales se dispone de mejores evidencias (Morse, 1995).No existe necesidad, entonces, de aumentar la conciencia de la sociog&eacute;nesis o "antropog&eacute;nesis" de las infecciones emergentes. Algunos cient&iacute;ficos en esta &aacute;rea est&aacute;n m&aacute;s dispuestos a referirse a los factores sociales y menos a atribuirse el descubrimiento de causalidades, que los especialistas en el comportamiento humano dedicados al estudio de las enfermedades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el desarrollo de una epistemolog&iacute;a cr&iacute;tica de las EIE apenas est&aacute; en sus inicios. Una tarea clave para ese enfoque cr&iacute;tico es empezar por los marcos conceptuales existentes, incluyendo los del surgimiento de las enfermedades, y preguntar: &iquest;qu&eacute; queda oculto en esta manera de conceptualizar la enfermedad? y &iquest;qu&eacute; resalta? El primer paso para entender "la dimensi&oacute;n epistemol&oacute;gica" del surgimiento de las enfermedades, observa Eckardt, involucra el desarrollo "... de una cierta sensibilidad hacia los t&eacute;rminos a los que estamos acostumbrados." (Eckardt, 199: 408&#45;17).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una sensibilidad m&aacute;s aguda hacia las otras r&uacute;bricas y t&eacute;rminos comunes indica que ciertos aspectos del surgimiento de enfermedades se resaltan, mientras otros permanecen ocultos. Cuando pensamos en "las enfermedades tropicales", pensamos de inmediato en la malaria. No hace mucho, sin embargo, la malaria era un problema importante en &aacute;reas alejadas del tr&oacute;pico. Aun cuando no hay correspondencia perfecta entre la malaria tal como se la define actualmente y la de mediados del siglo XIX, algunos historiadores estadounidenses coinciden con las evaluaciones contempor&aacute;neas: la malaria "... era la enfermedad m&aacute;s importante en el pa&iacute;s."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el Valle del Ohio, seg&uacute;n el estudio de Daniel Drake en 1850, miles de personas murieron a causa de epidemias de temporada. Durante la segunda d&eacute;cada del siglo XX, cuando la poblaci&oacute;n de 12 estados sure&ntilde;os era aproximadamente de 25 millones, ocurr&iacute;an cerca de un mill&oacute;n de casos de malaria cada a&ntilde;o. La disminuci&oacute;n de malaria en este pa&iacute;s se debe "... s&oacute;lo en peque&ntilde;a parte a las medidas dirigidas contra la misma enfermedad, y m&aacute;s que todo al desarrollo agr&iacute;cola y a otros factores que todav&iacute;a no est&aacute;n claros." (Levine, 1964). Esos factores incluyen la pobreza y las desigualdades sociales, que condujeron cada vez m&aacute;s a una morbosidad diferencial con el desarrollo de viviendas mejoradas, desag&uuml;es, repelentes de mosquitos, mosquiteros y abanicos el&eacute;ctricos; todo ello fuera del alcance de quienes corr&iacute;an el riesgo de malaria. De hecho, muchas enfermedades "tropicales" afectan sobre todo a los pobres; los grupos de riesgo para estas enfermedades se definen m&aacute;s por su condici&oacute;n socioecon&oacute;mica que por la latitud de las tierras que habitan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De igual manera, el concepto de "transiciones de salud" influye tanto en lo que muchos llaman "la nueva salud p&uacute;blica", como en las instituciones financieras internacionales que dirigen a menudo esfuerzos de desarrollo (Frenk, 1991: 307&#45;13). El modelo en cuesti&oacute;n salud sugiere que, a lo largo de su desarrollo, los Estados nacionales atraviesan por transformaciones epidemiol&oacute;gicas previsibles: las muertes ocasionadas por de infecciones se ven reemplazadas por las que ocasionan las enfermedades degenerativas y las complicaciones de enfermedades coronarias que ocurren en edades avanzadas, reflejando as&iacute; el progreso.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute;, el concepto de transiciones nacionales de salud define patrones de validez general y encubre, al mismo tiempo, otras realidades, como la de las diferencias intranacionales de morbilidad y mortalidad que se encuentran m&aacute;s vinculadas a las desigualdades locales que a la nacionalidad. Por ejemplo, &iquest;c&oacute;mo encajan los variables de clase y raza en esos modelos? En Harlem, donde la tasa mortalidad en determinados grupos de edad es m&aacute;s alta que en Bangladesh, las principales causas de muerte son las enfermedades infecciosas y la violencia (McCord, 1990: 173&#45;7).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algo similar ocurre con los mecanismos de an&aacute;lisis. Cuando David Satcher, director de los Centros de Control y Prevenci&oacute;n de Enfermedades (CDC, en ingl&eacute;s), al referirse a las EIE nos recuerda que "... la salud del individuo esta mejor asegurada cuando se mantiene o se mejora la salud de la comunidad entera." (Satcher, 1995: 1&#45;6), tendr&iacute;amos que aplaudir su perspicacia y, al mismo tiempo, preguntar: "&iquest;qu&eacute; constituye "una comunidad"? En el caso de la epidemia de cryptosporidiosis en Milwaukee, por ejemplo, la respuesta podr&iacute;a ser "... es una parte de una ciudad." (MacKenzie, 1994; 161&#45;7). En otros casos, puede significar un pueblo o los pasajeros de un avi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la unidad de an&aacute;lisis m&aacute;s com&uacute;n en la salud p&uacute;blica, el Estado&#45;naci&oacute;n, carece de verdadera relevancia en el caso de organismos como el virus de dengue, el <i>Vibrio cholerae</i> O139, el virus del sida, el <i>Neisseria gonorrhoeae,</i> productor de penicilinasa, y el virus de la Hepatitis B. Tales organismos suelen ignorar las divisiones pol&iacute;ticas, aunque su presencia puede ocasionar alguna turbulencia en las fronteras nacionales. La din&aacute;mica de las infecciones emergentes no ser&aacute; captada en los an&aacute;lisis nacionales, del mismo modo que las enfermedades no podr&aacute;n ser mantenidas dentro de las fronteras nacionales, que por lo dem&aacute;s son tambi&eacute;n entidades emergentes, pues la mayor&iacute;a de las naciones son, despu&eacute;s de todo, creaciones del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay que hacer referencia a las limitaciones de tres importantes maneras de abordar la salud de las poblaciones: la medicina tropical, la transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica, y los perfiles de nacionales de salud, porque los modelos y aun los supuestos relativos a las enfermedades infecciosas deben ser din&aacute;micos, sistem&aacute;ticos, y cr&iacute;ticos. En otros t&eacute;rminos, los modelos con poder exploratorio deben ser capaces de rastrear con rapidez los fen&oacute;menos cl&iacute;nicos y aun moleculares, y relacionarlos con fuerzas sociales ( a veces hasta transnacionales) de gran escala, que determinan de manera evidente el entorno del surgimiento de las enfermedades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute;, no me refiero tanto a las preguntas del tipo seg&uacute;n el cual la agricultura que combina la crianza de puercos y patos se relaciona con los cambios antig&eacute;nicos de importancia para las pandemias de influenza, sino a otras, como las siguientes: &iquest;hay relaci&oacute;n entre las estrategias del Banco Mundial y la propagaci&oacute;n del sida, como se ha sostenido (Lurie, 1995: 539&#45;46)? &iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre las pr&aacute;cticas de transporte mar&iacute;timo internacional y la propagaci&oacute;n del c&oacute;lera desde Asia a Sudam&eacute;rica y otras partes del Hemisferio Occidental (World Health Organization, 1992: 33&#45;9 y Mccarthy, 1992: 339:624)? &iquest;C&oacute;mo se relaciona el genocidio en Ruanda con el c&oacute;lera en Zaire? (Goma Epidemiology Group, 1995: 339&#45;44).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de todo fen&oacute;meno emergente suele ser din&aacute;mico. Sin embargo, en poblaciones heterog&eacute;neas, el propio concepto de emergencia plantea problemas de an&aacute;lisis que rara vez son enfrentados, aun en la epidemiolog&iacute;a moderna que, como se&ntilde;alara McMichael</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... asigna una importancia primordial al estudio de las variaciones entre individuos en riesgo. Mientra nos concentramos en esos comportamientos humanos espec&iacute;ficos y supuestamente naturales, prestamos menos atenci&oacute;n a los elementos socio&#45;hist&oacute;ricos subyacentes que influyen en los modelos del comportamiento y la salud de la poblaci&oacute;n (McMichael, 1995: 633&#45;6).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un enfoque cr&iacute;tico (y autocr&iacute;tico) deber&iacute;a preguntarse por la capacidad de los marcos de referencia existentes para limitar nuestra capacidad para identificar las tendencias que se pueden relacionar con la emergencia de las enfermedades. No todas las teor&iacute;as sobre la producci&oacute;n social de las enfermedades son igualmente sensitivas a la importancia del grado en que la posici&oacute;n econ&oacute;mica y social &#151;la desigualdad&#151; influye en el riesgo de infecci&oacute;n. En su informe sobre las infecciones emergentes, el Instituto de Medicina no incluye ni la pobreza ni la desigualdad como "causas de emergencia"(Ledergberg, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un enfoque cr&iacute;tico desplaza los l&iacute;mites de la diplomacia acad&eacute;mica vigente hacia preguntas m&aacute;s dif&iacute;ciles y raramente planteadas: &iquest;cu&aacute;les son los mecanismos que vinculan entre s&iacute; los cambios en agricultura y las epidemias de fiebre hemorr&aacute;gica en Argentina y Bolivia?, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;an esos mecanismos relacionarse con tratados internacionales de comercio, como el Acuerdo General de Tarifas y Comercio, y el Acuerdo del Libre Comercio de Norteam&eacute;rica?, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a relacionarse el racismo institucional con el crimen urbano y las epidemias de tuberculosis resistente a m&uacute;ltiples medicamentos en las prisiones de Nueva York?, &iquest;la privatizaci&oacute;n de los servicios de salud acent&uacute;a las desigualdades sociales, e incrementa as&iacute; el riesgo de ciertas enfermedades &#151;y de la muerte&#151; entre los pobres del &Aacute;frica Subsahariana y de Latinoam&eacute;rica?, &iquest;c&oacute;mo se relacionan las historias coloniales y pos&#45;coloniales de B&eacute;lgica y Alemania y las neo&#45;coloniales de Francia y Estados Unidos, con el genocidio y la subsiguiente epidemia de c&oacute;lera entre los refugiados de Ruanda? Tales preguntas se pueden plantear de manera productiva con respecto a muchas enfermedades que ahora se consideran emergentes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;C&oacute;mo emergen y en qu&eacute; medida? El caso del </b><strong>e</strong><b>bola</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las fiebres hemorr&aacute;gicas son conocidas en &Aacute;frica desde mucho antes de que ese continente fuera llamado "la tumba del hombre blanco", una expresi&oacute;n que, al ser utilizada para referirse a una regi&oacute;n con altas tasas de muertes prematuras, revela mucho sobre el valor diferencial de las vidas humanas. El ebola mismo ha sido aislado por completo hace apenas dos d&eacute;cadas (Jhonson, 1977: 569&#45;71). Su aparici&oacute;n en hu&eacute;spedes humanos ha sido, en ocasiones, insidiosa, pero la mayor&iacute;a de las veces se manifiesta en forma de erupciones explosivas. Para justificar recientes epidemias es innecesario postular un cambio de la virulencia de filovirus, a trav&eacute;s de mutaci&oacute;n. El Instituto de Medicina incluye un solo "factor que facilita la emergencia" de los filovirus: "... monos infectados con el virus que han sido transportados por avi&oacute;n desde pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo" (Ledergberg, 1992).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros factores pueden ser identificados con facilidad. Al igual que con muchas otras enfermedades infecciosas, la distribuci&oacute;n de las epidemias de ebola se relaciona con las redes regionales de comercio y otros sistemas sociales en proceso de cambio. Como ocurre con la mayor&iacute;a de las enfermedades infecciosas, las explosiones de ebola afectan, aparte de los investigadores, a ciertos grupos (pobres, o trabajadores del servicio de salud que atienden a los pobres), pero no a otros grupos que se encuentran f&iacute;sicamente cerca.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal es el caso, por ejemplo, de la epidemia de 1976 en Zaire, que afect&oacute; a 318 personas. Aunque se especulaba que se propagaba por v&iacute;a respiratoria, esto no ha sido demostrado como la causa de los casos en humanos. La mayor&iacute;a de los expertos pens&oacute; que los casos se pod&iacute;an atribuir a falta de precauciones de contacto, as&iacute; como a la esterilizaci&oacute;n inadecuada de las jeringuillas y de otros instrumentos m&eacute;dicos. De hecho, cuando se tomaron esas medidas el brote fue controlado (World Health Organization, 1978: 271&#45;71).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vista m&aacute;s de cerca, esa explicaci&oacute;n indica que el ebola no emerge al azar. En el Zaire de Mobutu, la posibilidad de tener contacto con jeringuillas no esterilizadas tiene una proporci&oacute;n inversa al estatus social. Las elites locales y los sectores de la comunidad expatriada que tienen acceso a servicios m&eacute;dicos de alta calidad (o sea, las comunidades europeas y americanas, y no los refugiados de Ruanda) tienen pocas probabilidades de contagiarse con esta enfermedad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cambios vinculados a la percepci&oacute;n p&uacute;blica de la enfermedad est&aacute;n igualmente relacionados con el contexto social. El surgimiento del ebola ha sido tambi&eacute;n un asunto de nuestra conciencia. Los medios de comunicaci&oacute;n modernos, incluyendo medios impresos y transmisiones radiales y televisivos, han tenido un papel importante en la construcci&oacute;n del ebola&#151;el cual, seg&uacute;n las estad&iacute;sticas, ha sido un actor secundario en la larga lista de infecciones mortales de Zaire&#151; como una EIE (Garret, 1995). A trav&eacute;s de CNN y otras estaciones de televisi&oacute;n, la ciudad de Kikwit se convirti&oacute;, aunque brevemente, en un t&eacute;rmino com&uacute;n en partes de Europa y Norteam&eacute;rica. Periodistas y novelistas escribieron bestsellers sobre peque&ntilde;as pero horripilantes plagas, que a su vez se convirtieron en cine lucrativo. As&iacute;, de modo simb&oacute;lico y proverbial, el ebola se propag&oacute; como un fuego incontrolable, un peligro potencialmente ilimitado: emergi&oacute;.</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;De d&oacute;nde emergen? El caso de la tuberculosis</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tuberculosis es considerada como otra enfermedad emergente, aunque en este caso "emergente" significa que emergi&oacute; de nuevo. Su recrudecimiento se atribuye frecuentemente al advenimiento del VIH &#151;el Instituto de Medicina califica "... el incremento de poblaciones inmunodeprimidas ..." como el &uacute;nico factor que facilita el resurgimiento de la tuberculosis&#151; y a la emergencia de la resistencia a los medicamentos. Un reciente libro sobre la tuberculosis, subtitulado <i>C&oacute;mo se gan&oacute; la batalla contra la tuberculosis y c&oacute;mo se perdi&oacute;,</i> sostiene que "... en todas partes del mundo desarrollado, con la exitosa aplicaci&oacute;n de la triple terapia y la promoci&oacute;n entusiasta de la prevenci&oacute;n, el &iacute;ndice de muerte por tuberculosis se derrumb&oacute;." (Ryan, 1993). &iquest;Se ha documentado semejante argumento, sin embargo?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el descubrimiento de terapias efectivas contra la tuberculosis ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes, muchos de ellos en pa&iacute;ses industrializados. Sin embargo, la tuberculosis &#151;una vez la principal causa de muerte entre j&oacute;venes adultos en el mundo industrializado&#151; estaba ya disminuyendo mucho antes que la estreptomicina fuera descubierta en 1943. En el resto del mundo y en bolsones de los Estados Unidos, la tuberculosis muestra resistencia a medicamentos muy poderosos, que se usan muy tarde, de modo inapropiado, o simplemente no se utilizan: "Es muy vergonzoso," observa una de las autoridades principales en el campo de la tuberculosis, "... que a 30 a&ntilde;os de haber sido descubierta la capacidad de la triple terapia para obtener tasas de curaci&oacute;n del orden de 95 por ciento, en muchas naciones la tuberculosis a&uacute;n sea una de las principales causas de muerte."(Iseman, 1985: 735&#45;6).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se calcula que m&aacute;s de mil 700 millones de personas est&aacute;n infectadas de un <i>Mycobacterium tuberculosis</i> latente, pero viable y, aparte de cambios significativos en la epidemiolog&iacute;a local, un an&aacute;lisis global no indica reducciones sustanciales de la importancia de tuberculosis, como causa de muerte. La tuberculosis se ha retirado en ciertas poblaciones; se ha mantenido estable en otras y ha tenido manifestaciones explosivas en otras m&aacute;s. De este modo, se ha mantenido como la principal causa infecciosa de muertes de adultos en el mundo, hasta el momento de escribir este trabajo (Bloom, 1992: 1055&#45;63).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados del siglo, la tuberculosis a&uacute;n era considerada "la gran plaga blanca." &iquest;C&oacute;mo se explica la invisibilidad de este asesino en las d&eacute;cadas de 1970 y 1980? De nuevo, ser&iacute;a necesario considerar el estudio de la percepci&oacute;n de las enfermedades, esto es, de la conciencia y la publicidad, y su relaci&oacute;n con el poder y la riqueza. "Es simplemente extraordinario c&oacute;mo se ha descuidado la tuberculosis como una prioridad en la salud p&uacute;blica..." escribi&oacute; Murray en 1991. "Quiz&aacute;s la contribuci&oacute;n m&aacute;s importante a esa situaci&oacute;n de descuido fuera la reducida importancia, tanto cl&iacute;nica como epidemiol&oacute;gica, de la tuberculosis en los pa&iacute;ses ricos." (Murray, 1991: 149&#45;56).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tuberculosis, por tanto, emergi&oacute; desde las filas de los pobres (Farmer, 1991: 373&#45;9 y Spence, 1993: 759&#45;61). Esto implica, con toda claridad, que el mundo de los pobres constituye un escondite adecuado para las enfermedades, en especial cuando ellos son segregados social y m&eacute;dicamente de aquellos cuyas muertes podr&iacute;an ser consideradas como m&aacute;s importantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando fuerzas complejas traen m&aacute;s pobres a los Estados unidos, es inevitable un aumento de los casos de tuberculosis. En un estudio de la enfermedad entre extranjeros en los Estados Unidos, el alto &iacute;ndice de las enfermedades relacionadas con la tuberculosis se atribuye a la inmigraci&oacute;n (Mckenna, 1995: 1071&#45;6). Los autores observan que, en algunos de los pa&iacute;ses de origen de los inmigrantes, el &iacute;ndice anual de contagio es 200 veces m&aacute;s alto que el registrado en los EEU. Aparte de eso, muchos enfermos de tuberculosis viven en refugios para personas sin hogar, centros correccionales y campamentos para trabajadores extranjeros. Sin embargo, no se discute sobre la pobreza y la desigualdad, aunque, junto con la guerra, esas son las principales causas de los altos &iacute;ndices de tuberculosis y de la migraci&oacute;n hacia los Estados Unidos. "Los mayores determinantes de riesgo en la poblaci&oacute;n de extranjeros ...", concluyen los autores, "... son la regi&oacute;n del mundo de la cual provienen y los a&ntilde;os de permanencia en los Estados Unidos."</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Hacia d&oacute;nde van? El caso del sida</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para entender la complejidad de las preguntas &#151;m&eacute;dicas, sociales y de comunicaci&oacute;n&#151; asociadas a la emergencia de una enfermedad a la vista p&uacute;blica, consideremos el sida. A comienzos de la d&eacute;cada de los ochenta funcionarios de salud informaron al p&uacute;blico que el sida hab&iacute;a emergido probablemente de Hait&iacute;. En diciembre de 1982, por ejemplo, un doctor afiliado al Instituto Nacional de C&aacute;ncer fue ampliamente citado en la prensa popular diciendo que, "Sospechamos que esto puede ser una epidemia Haitiana que se trajo a la poblaci&oacute;n homosexual de los Estados Unidos." (Chabner, 1982). Aunque esto result&oacute; incorrecto, el da&ntilde;o al turismo haitiano ya se hab&iacute;a hecho. El resultado: m&aacute;s pobreza, m&aacute;s desigualdad, m&aacute;s vulnerabilidad a las enfermedades, incluyendo el sida. La etiqueta "vector del sida" tambi&eacute;n result&oacute; da&ntilde;ina para cerca de un mill&oacute;n de haitianos que viv&iacute;an en diferentes partes de los Estados Unidos y obstaculiz&oacute; los esfuerzos para brindarles servicios de salud p&uacute;blica (Farmer, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De entonces ac&aacute;, la enfermedad provocada por el VIH ha sido la infecci&oacute;n m&aacute;s estudiada en la historia de la humanidad. Sin embargo, algunas preguntas han recibido m&aacute;s atenci&oacute;n que otras. El error tambi&eacute;n merece ser estudiado. Un estudio cuidadoso de los mecanismos de difusi&oacute;n de argumentos poco modestos (que en este caso inclu&iacute;an la "exotizaci&oacute;n" de Hait&iacute;, racismo, la existencia de estereotipos influyentes sobre haitianos y africanos, y la combinaci&oacute;n de pobreza y diferencia cultural) constituye una parte importante, aunque descuidada, de la epistemolog&iacute;a cr&iacute;tica de las enfermedades infecciosas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tampoco han sido bien estudiadas las consideraciones sobre la din&aacute;mica de la gran epidemia. El VIH probablemente no se origin&oacute; en Hait&iacute;, aunque s&iacute; iba hacia all&aacute;. Un nuevo estudio cr&iacute;tico de la epidemia del sida en el Caribe revel&oacute; que la distribuci&oacute;n de VIH no se ajusta a las fronteras nacionales, sino a los contornos de un orden socioecon&oacute;mico transnacional. Adem&aacute;s, buena parte de la propagaci&oacute;n del VIH en los setenta y ochenta ocurri&oacute; a lo largo de "l&iacute;neas de fractura" internacionales, definidas por las abruptas pendientes de la desigualdad, las cuales son tambi&eacute;n caminos del trabajo de inmigrantes y del comercio del sexo (Farmer, 1990: 415&#45;45).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una importante revisi&oacute;n de la primera d&eacute;cada de la epidemia, Mann y sus colegas observan que su curso "... dentro y a trav&eacute;s de la sociedad global no ha sido afectado &#151;de ninguna manera importante&#151; por las acciones tomadas a nivel nacional o internacional." (Mann, 1992). El VIH ha emergido, pero &iquest;hacia d&oacute;nde va? &iquest;por qu&eacute;? &iquest;y qu&eacute; tan r&aacute;pido?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Medicina menciona varios factores que facilitan la emergencia del VIH: "... urbanizaci&oacute;n; cambios en el estilo de vida y en las costumbres; incremento en al abuso de drogas intravenosas; viajes internacionales; tecnolog&iacute;a m&eacute;dica." (Ledergberg, 1992). Se puede decir mucho m&aacute;s. El VIH se ha propagado en todo el mundo de manera incontrolable, pero no al azar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que la tuberculosis, el VIH se viene atrincherando en los rangos de los pobres o de los que carecen de poder. Consideremos, por ejemplo, el r&aacute;pido aumento de incidencia del sida entre las mujeres. En un informe de 1992, las Naciones Unidas observan que "... para la mayor&iacute;a de las mujeres, el principal factor de riesgo para una infecci&oacute;n VIH consiste en estar casada. Cada d&iacute;a tres mil mujeres m&aacute;s se infectan, y quinientas de las infectadas mueren" (United Nations Development Program, 1992).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, no es el matrimonio en s&iacute; el que pone a las mujeres en peligro. En todo el mundo, la mayor&iacute;a de las mujeres con VIH, casadas o no, viven en condiciones de pobreza. Los medios a trav&eacute;s de los cuales fuerzas sociales convergentes, como la desigualdad entre los sexos y la pobreza, se combinan para crear riesgos de infecci&oacute;n con esta enfermedad emergente no han sido considerados por los estudios m&eacute;dicos, epidemiol&oacute;gicos, o aun de ciencias sociales sobre el sida. Apenas en octubre de 1994 &#151;a 15 a&ntilde;os de una epidemia siempre emergente&#151; un editorial de <i>Lancet</i> coment&oacute;: "No conocemos otros investigadores que hayan considerado el impacto del estatus socioecon&oacute;mico sobre la mortalidad de las personas infectadas por el VIH."(Sampson, 1994: 1100&#45;1). De este modo, en lo que toca al sida y a pesar de una amplia percepci&oacute;n en sentido contrario, est&aacute; vigente la regla general de que los efectos de ciertos tipos de fuerzas sociales sobre la salud raramente son estudiados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sida ha sido una epidemia de sorprendente regularidad. Pese a que las advertencias de las autoridades de salud p&uacute;blica insistan en que "El sida es para todos", es evidente que algunos corren m&aacute;s riesgo de ser infectados con el VIH que otros. Adem&aacute;s, aunque el sida ocasiona la muerte a casi todos los infectados con el VIH, el curso de la enfermedad var&iacute;a, lo que ha dado lugar a la b&uacute;squeda de centenares de otros factores contribuyentes, desde <i>Mycoplasma</i> y lesiones genitales ulceradas, hasta ritos vud&uacute; y predisposici&oacute;n psicol&oacute;gica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, ninguna conexi&oacute;n ha podido explicar de manera convincente las disparidades en la distribuci&oacute;n o en el resultado de la enfermedad causada por el VIH. Los &uacute;nicos factores combinados que han sido bien demostrados son las desigualdades sociales, que han estructurado no s&oacute;lo los contornos de la epidemia del sida, sino tambi&eacute;n el curso de la enfermedad desde el momento que el paciente se ve infectado (Chaisson, 1995: 751&#45;6; Farmer, 1996; Fife, 1992: 110510 y Wallace, 1994: 1051&#45;62). El descubrimiento de agentes antivirus m&aacute;s efectivos promete incrementar esas disparidades a&uacute;n m&aacute;s: un r&eacute;gimen de tres medicamentos, que incluya proteasa inhibidora, costar&aacute; de 12,000 a 16,000 d&oacute;lares al a&ntilde;o (Waldholz, 1996: 1).</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Preguntas para una epistemolog&iacute;a cr&iacute;tica de las enfermedades infecciosas emergentes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ebola, la tuberculosis y la infecci&oacute;n por HIV no son las &uacute;nicas enfermedades que necesitan ser entendidas en su contexto a trav&eacute;s de los enfoques de la ciencia social. Estos enfoques involucran el conocimiento de los historiales m&eacute;dicos y las epidemias locales dentro de los sistemas biosociales m&aacute;s grandes en los cuales se forman y, adem&aacute;s, requieren un estudio de las desigualdades sociales. Por ejemplo, &iquest;por qu&eacute; hubo 10 000 casos de difteria en Rusia de 1990 a 1993? Es f&aacute;cil sostener que el exceso de casos se debe a la falta de vacunaci&oacute;n (Centers for Disease Control and Prevention, 1993: 840&#45;1, 847). Sin embargo, las explicaciones s&oacute;lo llegan a ser convincentes cuando esa causa remota, y al mismo tiempo t&eacute;cnica, se vincula con transformaciones socioecon&oacute;micas m&aacute;s complejas que cambian los patrones regionales de la enfermedad y la muerte (Field, 1995: 1469&#45;78 y Patz, 1996: 217&#45;33).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La epidemiolog&iacute;a com&uacute;n, que enfoca s&oacute;lo el riesgo individual y carece de teor&iacute;a cr&iacute;tica, no revelar&aacute; esas profundas transformaciones socioecon&oacute;micas, ni las relacionar&aacute; con la emergencia de enfermedades. "La epidemiolog&iacute;a moderna" observa uno de sus contribuyentes m&aacute;s destacados: "... est&aacute; orientada a explicar y cuantificar la ondulaci&oacute;n de los corchos en la superficie del mar, mientras desconoce ampliamente las contracorrientes que determinan el destino normal de los corchos terminar&aacute;n a lo largo de la costa en riesgo." (McMichael, 1995). Los enfoques period&iacute;sticos comunes no contribuir&aacute;n mucho tampoco, seg&uacute;n el m&aacute;s importante escritor de cr&oacute;nicas period&iacute;sticas sobre el surgimiento de enfermedades,</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro del torrente de informaci&oacute;n, el an&aacute;lisis y el contexto se evaporan. Las epidemias de la bacteria carn&iacute;vora pueden dominar los titulares, pero las faltas de vacunaci&oacute;n de los ni&ntilde;os en edad preescolar pasan desatendidas, a menos que ocurra una epidemia (Garret, 1995: 147&#45;50).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las prioridades de investigaci&oacute;n identificadas por paneles de especialistas distinguidos son importantes para entender y finalmente controlar las EIE (vacunaci&oacute;n, Centers for Disease Control and Prevention, 1994 y Roizman, 1995). Sin embargo, tanto las enfermedades como la cr&iacute;tica popular y cient&iacute;fica de ellas plantean algunas preguntas derivadas, que a su vez requieren de investigaci&oacute;n en un campo que no es exclusivo ni de los cient&iacute;ficos sociales, ni de los te&oacute;ricos, los cl&iacute;nicos o los epidemi&oacute;logos. En realidad, s&oacute;lo una genuina colaboraci&oacute;n intradisciplinaria permitir&aacute; enfrentar los problemas que plantean las EIE. En esa perspectiva, es f&aacute;cil identificar cuatro &aacute;reas de investigaci&oacute;n derivada, en cada una de las cuales se escucha el patr&oacute;n recurrente de la desigualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Desigualdades sociales</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de los v&iacute;nculos reticulares entre las desigualdades sociales y las enfermedades emergentes debe a los pobres, como meros "pollos centinela", plantear las siguientes preguntas: &iquest;cu&aacute;les son los mecanismos exactos mediante los cuales esas enfermedades afectan a algunos organismos, pero no a otros? y &iquest;qu&eacute; efectos propagatorios podr&iacute;an tener esas desigualdades sociales por s&iacute; mismas? (Farmer, 1996: 261&#45;83). Hubo una &eacute;poca en que &eacute;stas eran las preguntas m&aacute;s importantes para la medicina epidemiol&oacute;gica y social, pero han sido abandonadas, dejando as&iacute; un vac&iacute;o donde resulta f&aacute;cil adoptar, en cambio, afirmaciones causativas poco modestas. "Hasta hoy", mencionan Krieger y sus colegas en una reciente rese&ntilde;a magistral, "... s&oacute;lo una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de la investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica en los Estados Unidos ha estudiado los efectos del racismo sobre la salud." (Krieger, 1993: 82&#45;122). Y se unen a otros al indicar una falta de atenci&oacute;n similar sobre los efectos del sexismo y las diferencias entre las clases sociales; pr&aacute;cticamente, no existen estudios que examinen el conjunto de la influencia de esas fuerzas sociales (Navarro, 1990: 1238&#45;40 y Marmot, 1994: 197&#45;216).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, las desigualdades sociales han dado forma no s&oacute;lo a la propagaci&oacute;n de las enfermedades infecciosas, sino tambi&eacute;n al curso de la enfermedad en las personas afectadas, lo cual suele ser menospreciado: "Aunque hay mucha semejanza entre nuestra vulnerabilidad a las enfermedades infecciosas y la de nuestros ancestros, hay una diferencia: tenemos la ventaja de un extenso conocimiento cient&iacute;fico." (Satcher, 199: 1&#45;6). Muy cierto, pero, &iquest;qui&eacute;n es "nosotros"? Los que est&aacute;n en mayor riesgo de contagiarse con las EIE, por lo general, no poseen la ventaja de un conocimiento cient&iacute;fico avanzado. Vivimos en un mundo en que las infecciones cruzan con facilidad las fronteras sociales o geogr&aacute;ficas, mientras los recursos, incluyendo el conocimiento cient&iacute;fico acumulativo, se ven bloqueados en la aduana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Fuerzas transnacionales</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como Wilson nos recuerda, "Los viajes son una fuerza poderosa en el surgimiento y la propagaci&oacute;n de las enfermedades..." y "... el volumen, velocidad, y alcance presente del viajar son impredecibles." Aunque las epidemias de viruela y sarampi&oacute;n que siguieron a la colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica por Europa eran tempranas y mortales notificaciones sobre la necesidad de entender sistem&aacute;ticamente la circulaci&oacute;n de los microbios, en d&eacute;cadas recientes ha habido cierta reificaci&oacute;n del concepto de "la zona de contagio." Una manera &uacute;til de delimitar la esfera de acci&oacute;n &#151;un distrito, una provincia, un pa&iacute;s&#151; es elevada ir&oacute;nicamente a la condici&oacute;n de un principio explicativo cada vez que la unidad geogr&aacute;fica del an&aacute;lisis es distinta a la que se define por la enfermedad. Casi todas las enfermedades que se consideran emergentes &#151;desde el creciente n&uacute;mero de enfermedades resistentes a los medicamentos hasta las grandes epidemias de VIH y c&oacute;lera&#151; aparecen como modernos reproches al parroquialismo de una u otra estructura de salud p&uacute;blica (Haggett, 1994: 132&#45;104). Aun as&iacute;, deber&iacute;amos procurar una sociolog&iacute;a cr&iacute;tica que defina no s&oacute;lo el avance de los bordes transnacionales de las pandemias, sino tambi&eacute;n el efecto de la fronteras administrativas y pol&iacute;ticas creadas por los humanos sobre el surgimiento de las enfermedades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de las fronteras involucra, cada vez m&aacute;s, el estudio de las desigualdades sociales. Muchas fronteras pol&iacute;ticas funcionan como membranas semi&#45;impermeables, abiertas con frecuencia a las enfermedades, pero todav&iacute;a cerradas a la libre circulaci&oacute;n de los remedios. Por eso, las desigualdades de acceso pueden ser creadas o bloqueadas en las fronteras, aun cuando no ocurra lo mismo con los microorganismos que ocasionan las enfermedades. Las preguntas de investigaci&oacute;n pueden ser las siguientes: &iquest;qu&eacute; efecto puede tener la interacci&oacute;n entre dos diferentes tipos de sistemas de salud p&uacute;blica sobre el ritmo de desarrollo de una enfermedad emergente? y &iquest;qu&eacute; turbulencia puede introducirse cuando la frontera relevante separa una naci&oacute;n rica y una naci&oacute;n pobre? Escribiendo sobre asuntos de salud en las fronteras entre los Estados Unidos y M&eacute;xico, Warner observa que " Es improbable que cualquiera otra frontera entre dos naciones tenga tal variedad de estatus de salud, derechos, y utilizaci&oacute;n."(Warner, 1991: 242&#45;7). Entre las enfermedades infecciosas que se han registrado en esas fronteras se cuentan la tuberculosis, resistente a m&uacute;ltiples medicamentos, la rabia, el dengue y enfermedades de transmisi&oacute;n sexual, incluyendo el sida, el cual se atribuye en parte al uso com&uacute;n de las <i>zonas rojas.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los m&eacute;todos y las teor&iacute;as relevantes para estudiar las fronteras y las infecciones emergentes provendr&iacute;an de varias disciplinas, desde las ciencias sociales hasta biolog&iacute;a molecular: hoy es m&aacute;s factible crear un plano de la emergencia de las enfermedades, mediante el uso del polimorfismo de los fragmentos de restricci&oacute;n y otras tecnolog&iacute;as (Small, 1993: 132&#45;8). Una vez m&aacute;s, los estudios de este tipo plantear&aacute;n preguntas dif&iacute;ciles en un mundo donde los plasmodios pueden moverse, pero la compasi&oacute;n se ve detenida con frecuencia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las din&aacute;micas del cambio</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Podemos elaborar las listas de los diferentes factores que promueven o retardan el surgimiento o resurgimiento de las enfermedades infecciosas? Se ha sostenido que tales an&aacute;lisis ser&aacute;n por necesidad hist&oacute;ricamente profundos y geogr&aacute;ficamente amplios e incorporar&aacute;n tambi&eacute;n el proceso o los conceptos de cambio. Sobre todo, tratar&aacute;n de incorporar la complejidad, sin limitarse a disecarla. Como Levines ha observado "... un an&aacute;lisis efectivo de las enfermedades emergentes tiene que reconocer que el estudio de la complejidad es probablemente el problema cient&iacute;fico central de nuestra era." (Levins, 1995: 47&#45;57).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Pueden los modelos matem&aacute;ticos integrados relacionarse con nuevas maneras de configurar los sistemas, evitando as&iacute; las unidades de an&aacute;lisis anticuadas, como el Estado&#45;naci&oacute;n, a favor de redes biosociales m&aacute;s flexibles, a trav&eacute;s de las cuales se mueve la mayor&iacute;a de los pat&oacute;genos? &iquest;Nuestra capacidad para abarcar la complejidad es capaz de incluir la complejidad social y la desigual ubicaci&oacute;n de los grupos en poblaciones m&aacute;s grandes? Tales perspectivas pueden ayudar a hacer un mapa del progreso de las enfermedades, desde el c&oacute;lera hasta el sida, y permitirnos seguir temas de investigaci&oacute;n poco ortodoxos, como el impacto de los proyectos y pr&eacute;stamos del Banco Mundial sobre enfermedades que van desde la <i>oncocercosis</i> hasta la peste bub&oacute;nica.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Epistemolog&iacute;a cr&iacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchos se han preguntado ya qu&eacute; define como emergente a una enfermedad infecciosa. Otras preguntas, m&aacute;s cr&iacute;ticas, podr&iacute;an incluir por qu&eacute; algunas personas constituyen "grupos de riesgo", mientras otros son "individuos en riesgo". Estas preguntas no son s&oacute;lo nosol&oacute;gicas: tambi&eacute;n son can&oacute;nicas. &iquest;Por qu&eacute; algunos planteamientos y temas se consideran apropiados para publicarse, mientras otros se descartan por completo? Una epistemolog&iacute;a cr&iacute;tica explorar&iacute;a los l&iacute;mites de la discusi&oacute;n cort&eacute;s o descort&eacute;s en la ciencia. Un tesoro de preguntas complejas y saturadas de causas &#151;la atribuci&oacute;n de la culpabilidad a posibles vectores de infecci&oacute;n, la identificaci&oacute;n de los chivos expiatorios y las v&iacute;ctimas, el papel del estigma&#151; rara vez es discutido en la medicina acad&eacute;mica, aunque son evidentemente parte integral de muchas epidemias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, &iquest;por qu&eacute; algunas epidemias son visibles a los que patrocinan la investigaci&oacute;n y los servicios, mientras otras son invisibles? En sus recientes declaraciones sobre la tuberculosis y las infecciones emergentes, por ejemplo, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud utiliza la amenaza del contagio para motivar a las naciones ricas a invertir por su propio inter&eacute;s en la vigilancia y control de las enfermedades &#151;un viejo m&eacute;todo de salud p&uacute;blica, el cual ha sido reconocido por el Instituto de Medicina en su informe sobre las infecciones emergentes: " Las enfermedades que no parecen amenazar directamente a los Estados Unidos raramente atraen el apoyo pol&iacute;tico necesario para mantener los intentos de control." (Morse, 1995: 7&#45;15). Si est&aacute;n relacionadas a un estudio bajo consideraci&oacute;n, las preguntas de poder y control de fondos tienen que ser discutidas. El hecho de que no se discutan indica un fallo anal&iacute;tico y no uno de los est&aacute;ndares editoriales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hace diez a&ntilde;os, el soci&oacute;logo de la ciencia Bruno Latour revis&oacute; centenares de art&iacute;culos aparecidos en revistas cient&iacute;ficas francesas de la era de Pasteur, para componer lo que llamaba una "antropolog&iacute;a de las ciencias" (&eacute;l rechaz&oacute; el t&eacute;rmino epistemolog&iacute;a). Latour lanz&oacute; su red ampliamente. "No hay una diferencia significativa entre las ciencias humanas y sociales, y las ciencias exactas o naturales," escribi&oacute;, "porque no existe la ciencia sin la sociedad." (Latour, 1988).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Probablemente aqu&iacute; aparece una raz&oacute;n m&aacute;s para ocuparse en un esfuerzo "proactivo" para explorar los temas que usualmente son relegados a los m&aacute;rgenes de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica: aquellos de nosotros que describen el ir y venir de los microbios &#151;las fintas, desviaciones, emergencias, retiradas&#151; pueden ser un d&iacute;a objeto de escrutinio de los futuros estudiantes de la materia.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los microbios siguen siendo la m&aacute;s importante causa de muerte en el mundo (Global Health Situation and Projections, 1992). En "La conquista de las enfermedades infecciosas: &iquest;qui&eacute;nes estamos enga&ntilde;ando?..." Los autores sostienen que "... m&eacute;dicos cl&iacute;nicos, microbi&oacute;logos y profesionales de la salud p&uacute;blica deben trabajar en conjunto para prevenir las enfermedades infecciosas y para detectar las enfermedades emergentes r&aacute;pidamente."(Berkelman, 1993: 426&#45;8). Sin embargo, la experiencia del pasado con las epidemias sugiere que otras voces y perspectivas pueden enriquecer la complejidad de la discusi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cada estudio retrospectivo importante de las epidemias ocasionadas por enfermedades infecciosas, la evaluaci&oacute;n hist&oacute;rica nos ha revelado que lo que no ha sido examinado durante una epidemia con frecuencia es tan importante como lo que s&iacute; se ha examinado (Epstein, 1992: 263&#45;78 y Packard) y que las desigualdades sociales eran parte importante del entorno de la emergencia de enfermedades pasadas. Los hechos nos han ense&ntilde;ado que nuestro enfoque debe ser din&aacute;mico, sistem&aacute;tico y cr&iacute;tico. Adem&aacute;s de los historiadores, antrop&oacute;logos y soci&oacute;logos vinculados a la historia y la econom&iacute;a pol&iacute;tica tienen mucho que aportar, como lo tienen los epidemi&oacute;logos cr&iacute;ticos ya mencionados (Aiach, 1987; Fassin, 1996: 37&#45;75; Inhorn, 1996 y Krieger, 1996: 107&#45;9).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi intenci&oacute;n aqu&iacute; es ecum&eacute;nica y complementaria. Un marco cr&iacute;tico no pretender&iacute;a suplantar los m&eacute;todos de muchas disciplinas, desde la virolog&iacute;a hasta la epidemiolog&iacute;a molecular, las cuales ahora se ocupan de las enfermedades emergentes. "La tarea clave de la medicina," sostuvieron los pioneros Eisenberg y Kleinman hace unos 15 a&ntilde;os,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... no es disminuir el papel de las ciencias biom&eacute;dicas en la teor&iacute;a y pr&aacute;ctica de la medicina, sino complementarlas con una aplicaci&oacute;n igual de las ciencias sociales, para ofrecer tanto un entendimiento comprensivo de la enfermedad como un mejor cuidado del paciente. El problema no consiste en un "exceso de ciencia", sino en un enfoque demasiado estrecho de las ciencias que son pertinentes a la medicina (Eisenberg, 1981).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una antropolog&iacute;a cr&iacute;tica de las infecciones emergentes es nueva, pero no embrionaria. De todos modos, mucho queda por hacer y las tareas mismas son quiz&aacute;s menos claras que las dificultades que les son inherentes. El fil&oacute;sofo Michel Serres observ&oacute; una vez que la frontera entre las ciencias naturales y las ciencias humanas no se podr&iacute;a trazar con l&iacute;neas claras y definidas. Por el contrario, esta frontera recuerda la Ruta del Noreste: larga y peligrosamente complicada, con corrientes y ensenadas que a menudo no llevan a ning&uacute;n lado, salpicada de islas y t&eacute;mpanos ocasionales (Serres, 1980). La met&aacute;fora que usa Serres nos recuerda el cambio de escala oce&aacute;nica que ocurren en el estudio de las enfermedades infecciosas, incluso cuando &eacute;ste avanza en respuesta frecuente a nuevos retos y, en ocasiones, a retos antiguos percibidos de manera novedosa.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">AIACH, P <i>et al.,</i> 1987, <i>Les in&eacute;galit&eacute;s sociales de sant&eacute; en France et en Grande&#45;Bretagne,</i> INSERM, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631568&pid=S1405-7425200000010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BERKELMAN, RL, 1993, Hughes JM. The conquest of infectious diseases:who are we kidding? <i>Ann Int Med,</i> 119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631570&pid=S1405-7425200000010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">BLOOM, B, Murray C., 1992, Tuberculosis: commentary on a resurgent killer. <i>Science,</i> 257.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631572&pid=S1405-7425200000010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CENTERS for DISEASE CONTROL and PREVENTION, 1994, <i>Addressing emerging infectious disease threats: a prevention strategy for the United States,</i> Department of Health and Human Services, Atlanta, USA.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631574&pid=S1405-7425200000010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CENTERS for DISEASE CONTROL and PREVENTION, 1993, "Diphtheria outuberculosisreak&#151;Russian Federation, 1990&#45;1993", <i>MMWR;</i> 42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631576&pid=S1405-7425200000010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CHABNER, B., 1982, Cited in the <i>Miami News,</i> december 2; 8A.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631578&pid=S1405-7425200000010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CHAISSON, RE <i>et al.,</i> 1995, "Race, Sex, Drug Use, and the Progression of Human Immunodeficiency Virus Disease", <i>N Engl J Med,</i> 333.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631580&pid=S1405-7425200000010000900007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ECKARDT, I. 1994, "Challenging complexity: conceptual issues in an approach to new disease", <i>Ann New York Acad Sci.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EISENBERG, L, Kleinman A., 1981, <i>The relevance of social science to medicine,</i> Dordrecht, Reidel.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631583&pid=S1405-7425200000010000900008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">EPSTEIN, PR, 1992, Pestilence and poverty&#45;historical transitions and the great pandemics, <i>Am J Prev Med,</i> 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631585&pid=S1405-7425200000010000900009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FARMER, P, Connors M, and Simmons J., 1996, (eds.), <i>Women, Poverty, and AIDS: sex, drugs, and structural violence,</i> Monroe, ME, Common Courage Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631587&pid=S1405-7425200000010000900010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FARMER, P, <i>et al.,</i> 1991, "Tuberculosis and "compliance": lessons from rural Haiti", <i>Seminars in Respiratory Infections,</i> 6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631589&pid=S1405-7425200000010000900011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FARMER, P., 1992, <i>AIDS and Accusation: Haiti and the Geography of Blame</i>, University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631591&pid=S1405-7425200000010000900012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FARMER, P., 1996, "On suffering and structural violence: a view from below", <i>Daedalus,</i> 125.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631593&pid=S1405-7425200000010000900013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FARMER, P., 1990, "The exotic and the mundane: human immunodeficiency virus in the Caribbean", <i>Human Nature,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631595&pid=S1405-7425200000010000900014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FASSIN, D., 1996, "Exclusion, underclass, marginalidad", <i>Revue Francaise de Sociologie,</i> 37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631597&pid=S1405-7425200000010000900015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">FIELD, M., 1995, "The health crisis in the former Soviet Union: a report from the 'postwar' zone", <i>Soc Sci Med.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FIFE, E, Mode C., 1992, "AIDA Incidence and income", <i>J AIDS</i> , 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631600&pid=S1405-7425200000010000900016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">FRENK, J, Chacon F. 1991, "Bases conceptuales de la nueva salud internacional", <i>Salud P&uacute;blica Mexicana,</i> 33.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631602&pid=S1405-7425200000010000900017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GARRETT, L., 1995a, "Public health and the mass media", <i>Current Issues in Public Health,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631604&pid=S1405-7425200000010000900018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GARRETT, L., 1995b, <i>The Coming Plague,</i> Farrar, Strausand Giroux, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631606&pid=S1405-7425200000010000900019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GLOBAL HEALTH SITUATION and PROJECTIONS, 1992, World Health Organization, Geneva.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631608&pid=S1405-7425200000010000900020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">GOMA EPIDEMIOLOGY GROUP, 1995, "Public Health impact of Rwandanrefugee crisis: What happened in goma, Zaire in july 1994", <i>Lancet,</i> 345.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631610&pid=S1405-7425200000010000900021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">HAGGETT, P. 1994, Geographical aspects of the emergence of infectious diseases, <i>Geogr ann,</i> 76.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631612&pid=S1405-7425200000010000900022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INHORN, M, Brown P, 1996, (eds.), 1996, <i>The anthropology of infectious diseases,</i> Gordon and Breach, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631614&pid=S1405-7425200000010000900023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ISEMAN, M, 1985, "Tailoring a time&#45;bomb", <i>Am Rev Respir Dis,</i> 132.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631616&pid=S1405-7425200000010000900024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">JOHNSON, KM, 1977, "Isolation and partial characterization of a new virus causing acute hemorragic fever in Zaire" <i>Lancet,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631618&pid=S1405-7425200000010000900025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KRIEGER, N, <i>et al,</i> 1993, "Racism, sexism, and social class: implications for studies of health, disease, and well&#45;being", <i>Am J Prev Med</i> (Supplement), 9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631620&pid=S1405-7425200000010000900026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">KRIEGER, N, Zierler S., 1996, "What explains the public's health? A call for epidemiologic theory", <i>Epidemiology,</i> 7.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631622&pid=S1405-7425200000010000900027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LATOUR, B., 1988, <i>The pasteurization of France,</i> Sheridan A, Law J, trans., Harvard University Press, Cambridge, Ma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631624&pid=S1405-7425200000010000900028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEDERGBERG, J, 1992, <i>Emerging Infections: microbial threats to health in the United States,</i> National academy Press, Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631626&pid=S1405-7425200000010000900029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEVINE, N., 1964, <i>Editor's preface to selections from Drake D. Malaria in the interior valley of North America Urbana,</i> University of Illinois Press, (1850).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631628&pid=S1405-7425200000010000900030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LEVINS, R. 1995, "Preparing for Uncertainty", <i>Ecosystem Health,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631630&pid=S1405-7425200000010000900031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">LURIE, P, <i>et al.,</i> 1995, "Socioeconomic obstacles to VIH prevention and treatment in developing countries: the roles of the International Monetary Fund and the World Bank", <i>AIDS,</i> 9.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631632&pid=S1405-7425200000010000900032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MaCKENZIE, W, <i>et al.,</i> 1994, "A massive outuberculosisreak in Milwaukee of cryptosporidium infection transmitted through the water suppl", <i>N Engl J Med,</i> 331.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631634&pid=S1405-7425200000010000900033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MANN, J. <i>et al.,</i> 1992, <i>AIDS in the World,</i> Harvard University Press, Cambridge, Ma.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631636&pid=S1405-7425200000010000900034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MARMOT, M., 1994, "Social differentials in health within and between populations", <i>Daedalus,</i> 123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631638&pid=S1405-7425200000010000900035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCARTHY, S, <i>et al</i>., 1992, "Toxigenic <i>Vibrio Cholera</i> O1 and cargo ships entering the Gulf of Mexico", <i>Lancet,</i> 339.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631640&pid=S1405-7425200000010000900036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McCORD, C, 1990, "Freeman H. Excess mortality in Harlem", <i>N Engl J Med,</i> 322.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631642&pid=S1405-7425200000010000900037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McKENNA, Mt. <i>et al.,</i> 1995, "The epidemiology of tuberculosis among foreign&#45;born persons in the United States, 1986 to 1993", <i>N Engl J Med,</i> 332.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631644&pid=S1405-7425200000010000900038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">McMICHAEL, A., 1995, "The health of persons, populations, and planets: epidemiology comes full circle", <i>Epidemiology,</i> 6.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631646&pid=S1405-7425200000010000900039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MORSE, S., 1995, "Factors in the emergence of infectious diseases", <i>Emerging Infectious Diseases,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631648&pid=S1405-7425200000010000900040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MURRAY, C. 1991, "Social, economic, and operational research on tuberculosis: recent studies and some priority questions", <i>Bull Int Union Tuberc Lung Dis,</i> 66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631650&pid=S1405-7425200000010000900041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">NAVARRO, V., 1990, "Race or class versus race and class: mortality differentials in the United States", <i>Lancet,</i> 336.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631652&pid=S1405-7425200000010000900042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PACKARD, R. <i>White plague, black labor: tuberculosis and the political economy of health and disease in South Africa,</i> University of California Press, Berkeley.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631654&pid=S1405-7425200000010000900043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">PATZ J, <i>et al.,</i> 1996, "Global climate change and emerging infectious diseases", <i>JAMA</i>, 275.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631656&pid=S1405-7425200000010000900044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ROIZMAN, B, 1995, (ed.), <i>Infectious diseases in an age of change: the impact of human ecology and behavior on disease transmission,</i> National Academy Press, Washington, D.C.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631658&pid=S1405-7425200000010000900045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">RYAN, F., 1993, <i>The forgotten plague: how the battle against tuberculosis was won and lost,</i> Little, Brown, Boston.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631660&pid=S1405-7425200000010000900046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SAMPSON, J, Neaton J., 1994, "On being poor with VIH", <i>Lancet,</i> 344.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631662&pid=S1405-7425200000010000900047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SATCHER, D. 1995, "Emerging Infections: getting ahead of the curve", <i>Emerging Infectious Diseases,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631664&pid=S1405-7425200000010000900048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SERRES, M., 1980, <i>Le passage du nord&#45;ouest,</i> Editions de Minuit, Paris.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631666&pid=S1405-7425200000010000900049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SMALL, P, Moss A., 1993, "Molecular epidemiology and the new tuberculosis", <i>Infect agents Dis,</i> 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631668&pid=S1405-7425200000010000900050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">SPENCE, D, <i>et al.,</i> 1993, "Tuberculosis and Poverty", <i>British Medical Journal,</i> 307.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631670&pid=S1405-7425200000010000900051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">UNITED NATIONS DEVELOPMENT PROGRAM, 1992, <i>Young Women: Silence, susceptibility and the VIH epidemic,</i> UNDP, New York.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631672&pid=S1405-7425200000010000900052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WALDHOLZ, M., 1996, "Precious pills: new AIDS treatment raises tough question of who will get it", <i>Wall Street Journal,</i> july 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631674&pid=S1405-7425200000010000900053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WALLACE, R, 1994, "Fullilove M, Fullilove R, Gould P, Wallace D. Will AIDS be contained within U.S. minority populations?", <i>Soc Sci Med,</i> 39.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631676&pid=S1405-7425200000010000900054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WARNER, DC., 1991, "Health issues at the Us&#45;Mexican border", <i>JAMA</i>, 265.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631678&pid=S1405-7425200000010000900055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WILSON, M., 1995, "Travel and the emergence of infectious diseases", <i>Emerging Infectious Diseases,</i> 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631680&pid=S1405-7425200000010000900056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WORLD HEALTH ORGANIZATION, 1992, "Cholera in the Americas", <i>Weekly Epidemiol</i> <i>Rec,</i> 67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631682&pid=S1405-7425200000010000900057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">WORLD HEALTH ORGANIZATION, 1978, "Ebola haemorragic fever in Zaire, 1976", Report of an international commission, <i>Bull WHO,</i> 56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=5631684&pid=S1405-7425200000010000900058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Nota</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* "Social inequalities and emerging infectious diseases", <i>Emerging infectious diseases journal,</i> Center For Disease Control, Atlanta, GA. Traducci&oacute;n para el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, Ministerio de Salud de Panam&aacute;: Alexandra Anyfa; edici&oacute;n y notas: Guillermo Castro H. Agradecemos la cooperaci&oacute;n del Dr. Eduardo Ortega, Centro de Investigaci&oacute;n para el Control de Enfermedades, Instituto Gorgas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor agradece las sugerencias editoriales de Cassis Henry, Escuela de Medicina de Harvard, y de Haun Sassy, Universidad de Stanford.</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Paul E. Farmer. </b>Antrop&oacute;logo y m&eacute;dico especializado en enfermedades infecciosas; se ha dedicado por m&aacute;s de una d&eacute;cada al control del sida y la tuberculosis en distintas partes del continente americano. Actualmente es docente de medicina social y antropolog&iacute;a m&eacute;dica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, as&iacute; como en los hospitales Brigham y de la Mujer, en Boston. Asimismo, es codirector del Programa en Enfermedades Infecciosas y Cambio Social en la misma instituci&oacute;n, donde dirige el Grupo Internacional de Trabajadores en Tuberculosis Resistente a M&uacute;ltiples Drogas, y miembro del comit&eacute; cient&iacute;fico de Massachusetts para erradicar esta enfermedad. Es autor de <i>Sida y acusaci&oacute;n, Los usos de Hait&iacute;</i> e <i>Infecciones y desigualidades,</i> y coeditor de <i>Mujeres, pobreza y Sida</i> y <i>El impacto global de la tuberculosis resistente a las drogas.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:pefarmer@cbics.bwh.harvard.edu">pefarmer@cbics.bwh.harvard.edu</a>.</font></p>      ]]></body><back>
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