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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El cambio educativo: Un proceso complejo pero posible]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Autónoma Metropolitana División de Ciencias de la Comunicación y Diseño Cuajimalpa]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El cambio educativo: Un proceso complejo pero posible</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Tiburcio Moreno Olivos</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Hargreaves, A. y Shirley, D. (2012). <i>La cuarta v&iacute;a. El prometedor futuro del cambio educativo</i> Barcelona: Octaedro.</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor investigador en la Divisi&oacute;n de Ciencias de la Comunicaci&oacute;n y Dise&ntilde;o de la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Cuajimalpa. Av. Vasco de Quiroga 4871, Cuajimalpa de Morelos, 05348, M&eacute;xico, DF. </i>CE: <a href="mailto:tmoreno@correo.cua.uam.mx">tmoreno@correo.cua.uam.mx</a>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Texto recibido: 15 de enero de 2014 <b>    <br>     </b>Aceptado: 4 de marzo de 2014</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="right"><font face="verdana" size="2">La cuarta v&iacute;a nos acerca el cambio mediante democracia     <br>     y profesionalidad, m&aacute;s que mediante burocracia y     <br>     mercados (Linda Darling&#45;Hammond).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La cuarta v&iacute;a. El prometedor futuro del cambio educativo</i> es una obra por dem&aacute;s interesante y sugerente, como todo lo escrito por Andy Hargreaves quien, a mediados de la d&eacute;cada de los noventa, irrumpi&oacute; en lengua castellana con su libro <i>Profesorado, cultura y posmodernidad. Cambian los tiempos, cambia el profesorado,</i> editado por Morata. Desde entonces, este autor ha tenido una amplia producci&oacute;n en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n, cuyos aportes han contribuido de forma significativa a cambiar nuestra mirada acerca de los desaf&iacute;os y posibilidades que afronta la escuela del siglo XXI. Despu&eacute;s de leer cada una de sus publicaciones uno tiene la sensaci&oacute;n de que vale la pena luchar por la mejora de la escuela, aunque a veces parezca una causa perdida.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Anteriormente he rese&ntilde;ado dos de sus obras, la primera en 2003 cuyo t&iacute;tulo es <i>Ense&ntilde;ar en la sociedad del conocimiento. La educaci&oacute;n en la era de la inventiva</i> y la segunda en 2005, <i>Replantear el cambio educativo. Un enfoque innovador,</i> de la que fue compilador, ambas publicadas en <i>Perfiles Educativos.</i></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra que se rese&ntilde;a est&aacute; conformada por cuatro cap&iacute;tulos. El primero se titula "Las tres v&iacute;as del cambio", en esta secci&oacute;n los autores se&ntilde;alan que "estamos entrando en una era de postestandarizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n" (p. 25), claro, se refieren a los pa&iacute;ses del primer mundo, porque en nuestro pa&iacute;s la estandarizaci&oacute;n parece haber resurgido con nuevos br&iacute;os, dado el valor y reconocimiento que las pruebas masivas y sus puntaciones han adquirido en las pol&iacute;ticas educativas nacionales. Contrariamente a la tendencia que se observa en los pa&iacute;ses desarrollados, donde las evaluaciones masivas y estandarizadas parecen haber entrado en una fase de declive, seg&uacute;n Hargreaves y Shirley, se trata de una era de postestandarizaci&oacute;n de la educaci&oacute;n que responde a una</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; estandarizaci&oacute;n educativa &#91;que&#93; ha embrutecido nuestro curriculum y ha lastrado nuestras escuelas con una burocracia a&uacute;n m&aacute;s desp&oacute;tica y arbitraria cuya inflexibilidad nos est&aacute; minando la adaptaci&oacute;n al futuro. Estas viejas ideas del cambio educativo surgidas en el siglo XX est&aacute;n totalmente desfasadas y no sirven para este r&aacute;pido, flexible y vulnerable nuevo mundo del siglo XXI (p.13).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las autoridades educativas de nuestro pa&iacute;s bien har&iacute;an en tomar nota de estas declaraciones y dejar de mostrar tanta confianza en los resultados de las pruebas estandarizadas que se aplican peri&oacute;dicamente en las escuelas (Moreno, 2010).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas ideas expresadas por los autores coinciden plenamente con los planteamientos de Ravitch (2011), quien lanza una dura cr&iacute;tica a las propuestas en boga para la reforma de las escuelas en Estados Unidos, entre las que se encuentran las pruebas estandarizadas y la rendici&oacute;n de cuentas punitiva, remedios que &#151;seg&uacute;n la autora&#151; van acompa&ntilde;ados de excesivas prescripciones y requerimientos burocr&aacute;ticos. En estas mismas coordenadas, al referirse a la situaci&oacute;n de la educaci&oacute;n b&aacute;sica en Escocia, MacKinnon (2010) tambi&eacute;n emprende un ataque a la excesiva estandarizaci&oacute;n y advierte la existencia de un mecanismo conductista de control, que ha generado un monstruo de especificaciones y un aparato de aplicaci&oacute;n para &eacute;stas. Ante esta fuerte estandarizaci&oacute;n, el nuevo gobierno del Reino Unido busca liberar a las escuelas de los objetivos, el control y la prescripci&oacute;n, promoviendo un enfoque m&aacute;s abierto de la rendici&oacute;n de cuentas. En el &aacute;mbito del curr&iacute;culo, MacKinnon (2010) se&ntilde;ala que se cre&oacute; una matriz laber&iacute;ntica de objetivos de rendimiento y, por lo tanto, un modelo de producto del aprendizaje. En este escenario se advierte de las secuelas negativas de la estandarizaci&oacute;n, la cual ha mermado la autonom&iacute;a y la capacidad profesional del profesorado: "Los ni&ntilde;os no aprenden a pensar por s&iacute; mismos si se espera que los maestros s&oacute;lo hagan lo que se les dice".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto est&aacute; plagado de ejemplos que ilustran los aciertos y errores cometidos por los sistemas educativos en diferentes partes del mundo, as&iacute;, al referirse al caso de Estados Unidos, los autores se&ntilde;alan que 80% de los educadores encuestados coincidieron en afirmar que el programa conocido como NCLB (No Child Left Behind)<sup><a href="#notas">1</a></sup> no mejoraba las escuelas; en contraste, en Asia, una naci&oacute;n con un alto rendimiento como Singapur se&ntilde;ala que "Ense&ntilde;a menos, aprende m&aacute;s", y ordena un 10% de <i>espacio en blanco</i> en el horario para que los profesores aporten iniciativa individual y creatividad a sus horas de ense&ntilde;anza.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el libro se afirma que a finales del siglo xx emergi&oacute; un nuevo consenso en la mayor&iacute;a de las democracias occidentales sobre el mejor camino hacia la paz, la prosperidad y el progreso. Los l&iacute;deres llamaron a este camino <i>la tercera v&iacute;a.</i> La idea era simple: por una parte, superar la idealizaci&oacute;n del Estado de bienestar y, por otra, la ideolog&iacute;a de los mercados. En segundo lugar, habr&iacute;a que desarrollar una idea m&aacute;s pragm&aacute;tica, llamada por los alemanes "el nuevo punto medio", que sacar&iacute;a mayor partido de los mejores aspectos del Estado de bienestar y de los mercados y minimizar&iacute;a sus puntos d&eacute;biles. Esta direcci&oacute;n pol&iacute;tica tan prometedora, que tantas esperanzas ofrec&iacute;a, se encuentra ahora estancada, especialmente en la educaci&oacute;n &#151;se&ntilde;alan los autores. Este libro propone entonces un mejor camino &#151;una cuarta v&iacute;a&#151; hacia el cambio educativo y social para corregir el curso y a la vez avanzar de la mejor manera posible:</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; la cuarta v&iacute;a no ha sido concebida de la nada. Casi todas las ideas sobre el cambio tienen su origen en otras partes. Vienen de pa&iacute;ses como Finlandia, Singapur y Corea del Sur, que tienen informes de un alto rendimiento educativo y econ&oacute;mico, adem&aacute;s de una fuerte cohesi&oacute;n social (p. 27).</font></p>     </blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la obra se declara que los educadores y reformadores ya han agotado otras v&iacute;as, por tanto, inicia describiendo las tres previas hacia el cambio educativo para desentra&ntilde;ar el legado que nos han dejado: de innovaci&oacute;n e inconsistencia, de mercados y regulaci&oacute;n, y la tercera de rendimiento y colaboraci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo describe lo que los autores denominan los senderos de la distracci&oacute;n: el de la autocracia, el de la tecnocracia y el de la efervescencia. En el sendero de la autocracia se afirma que todos quieren que el futuro profesor sea el m&aacute;s listo, el m&aacute;s humano. Pero a pesar de honrosas excepciones, como en el caso de Finlandia, lo que domina en las conclusiones de los informes es el rendimiento de los profesores al alza, en un sistema caracterizado por unas expectativas establecidas. En este apartado tambi&eacute;n se advierte de las consecuencias negativas del excesivo &eacute;nfasis en la evaluaci&oacute;n, "llena tu escuela con profesores que s&oacute;lo piensan en mejorar los resultados de los ex&aacute;menes y acabar&aacute;s sin tener una organizaci&oacute;n de ense&ntilde;anza y aprendizaje, tendr&aacute;s, m&aacute;s bien, una arraigada distracci&oacute;n de las tareas educativas m&aacute;s importantes en un escenario diverso" (p. 57). En el sendero de la autocracia, dejar hacer es un signo de debilidad, una especie de incontinencia moral. Dejar de pensar, escuchar las opiniones de los dem&aacute;s y hacer ajustes a mediados de curso se toman como fracasos ante cualquier duda o dificultad, subrayan los autores. Sabemos que en realidad dejar hacer es esencial para un alto rendimiento pero esto en sistemas autocr&aacute;ticos parece importar muy poco.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sendero de la tecnocracia, la tercera v&iacute;a comenz&oacute; con la promesa de equidad, compromiso p&uacute;blico y prosperidad econ&oacute;mica. Sin embargo, en educaci&oacute;n este sendero ha convertido asuntos morales de desigualdad y justicia social, que deb&iacute;an ser una responsabilidad compartida, en c&aacute;lculos t&eacute;cnicos de progreso acad&eacute;mico del estudiante y brechas en el rendimiento que quedan confinados en la escuela. No obstante, cada vez m&aacute;s los profesores y las escuelas han sido considerados responsables &uacute;nicos de la persistencia de estas brechas. Las pruebas que se recogen no son s&oacute;lo sobre personas, sino que cada individuo est&aacute; tambi&eacute;n obligado, cada vez m&aacute;s, a recopilar datos sobre s&iacute; mismo y sobre los dem&aacute;s para comprobar y comparar sus progresos basados en normativas internacionales, destacan los autores. Estas aseveraciones nos impulsan a reflexionar acerca de lo que est&aacute; pasando con la escuela mexicana actual, que no escapa a estas exigencias tecnocr&aacute;ticas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las distracciones del sendero de la efervescencia son atractivas y entretenidas. En un carnaval de colegialidad, este sendero resuelve el d&eacute;ficit de motivaci&oacute;n provocado por la estandarizaci&oacute;n desde las autoridades y las reformas basadas en los mercados mediante la estimulaci&oacute;n y difusi&oacute;n de un compromiso e interacci&oacute;n profesional crecientes. Los profesores interact&uacute;an con otros profesores, las escuelas aprenden de otras escuelas, y los fuertes ayudan a los d&eacute;biles. Esta manera de acercarse a la mejora no s&oacute;lo es capacitadora y efectiva, sino tambi&eacute;n muy divertida. Pero como advierten los autores, "por supuesto, la diversi&oacute;n no es exactamente lo mismo que la felicidad. La diversi&oacute;n es simplemente indulgencia, el placer de una evanescencia ef&iacute;mera" (p. 76). Hace tiempo ya se nos advert&iacute;a que la colegialidad puede ser una estrategia de control del profesorado, un segundo discurso mira con cierta sospecha tanto inter&eacute;s de parte de la administraci&oacute;n educativa central de promover la colaboraci&oacute;n y la colegialidad entre el profesorado; as&iacute;, se afirma que la colaboraci&oacute;n y la colegialidad parecen ser algo m&aacute;s que la deseada relaci&oacute;n profesor&#45;profesor. Se trata de una opci&oacute;n pol&iacute;tica de cooptaci&oacute;n de los docentes que responde a intereses econ&oacute;micos nacionales (Moreno, 2006:99&#45;100).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la nueva ortodoxia, la creciente interacci&oacute;n lateral entre profesores y escuelas conduce a menudo a un profesionalismo hiperactivo. Las escuelas se convierten en organizaciones adictas y obsesionadas con los objetivos, elevando los criterios de rendimiento y ajustando las estrategias para intervenir con cada ni&ntilde;o, uno por uno. El &eacute;xito se celebra en ceremonias y anuncios que levantan la moral del profesorado y del alumnado. Puede que el rendimiento en los ex&aacute;menes se haya elevado pero, &iquest;es la ense&ntilde;anza realmente mejor?, &iquest;qu&eacute; culturas estamos creando en nuestras escuelas con este proceso?</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de una interacci&oacute;n profesional aumentada y mejorada es admirable. Los profesores lo han deseado por mucho tiempo. Pero la promesa de la tercera v&iacute;a de un compromiso lateral entre la profesi&oacute;n y el p&uacute;blico se ha diluido en controles desde la Administraci&oacute;n que restringen todo lo que se puede conseguir con dicha interacci&oacute;n (p. 77&#45;78).</font></p>     </blockquote>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo, "Los cuatro horizontes de la esperanza", los autores antes de dar paso a la cuarta v&iacute;a, destacan las aportaciones de las tres previas: recuperar el esp&iacute;ritu innovador y flexible de la primera; la segunda de estandarizaci&oacute;n nos leg&oacute; un sentido de urgencia sobre las desigualdades educativas y atrajo la atenci&oacute;n a la falta de rendimiento y necesidades de todos los estudiantes en todas las escuelas, tambi&eacute;n mejor&oacute; la calidad de la formaci&oacute;n en &aacute;reas espec&iacute;ficas y de la orientaci&oacute;n, y la docencia concedi&oacute; una prominencia sin precedente a los datos de rendimiento acad&eacute;mico. Otro de sus aportes fue que mejor&oacute; el discurso vergonzante que hab&iacute;a humillado a las escuelas y profesores con m&aacute;s dificultades, hizo de la educaci&oacute;n una prioridad para los pol&iacute;ticos de todas las ideolog&iacute;as e increment&oacute; los recursos y el apoyo dedicado a la ense&ntilde;anza p&uacute;blica. Gracias a la tercera v&iacute;a, la profesi&oacute;n docente est&aacute; recuperando el reconocimiento p&uacute;blico y disfrutando de una participaci&oacute;n creciente con los colegas profesores como agentes para la mejora, y no s&oacute;lo como objetos de la reforma. Adem&aacute;s, la base de datos comparativa de rendimiento entre escuelas, departamentos o profesores ya no opera como un contundente instrumento de clasificaci&oacute;n, seg&uacute;n los resultados de los ex&aacute;menes, que ignora los contextos en los que la gente trabaja.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer horizonte de esperanza es <i>un pa&iacute;s entero</i> con una poblaci&oacute;n relativamente peque&ntilde;a: Finlandia; se encuentra entre los primeros del mundo en muchas clasificaciones de rendimiento educativo y otros indicadores socioecon&oacute;micos. Si queremos aprender a mejorar, es mejor no aprender de los que se encuentran detr&aacute;s de nosotros o aquellos que lo hacen tan mal como nosotros, sino de personas y sistemas que est&aacute;n por delante, incluyendo a los mejores del mundo, afirman los autores. En reiteradas ocasiones en nuestro pa&iacute;s se pone a Finlandia como ejemplo por sus logros educativos, pero a menudo se ignora que "la base del &eacute;xito y de la sostenibilidad de Finlandia se encuentra en su capacidad de reconciliar, armonizar e integrar una econom&iacute;a de alto rendimiento, un sistema escolar excelente y una sociedad justa" (p. 88&#45;89).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo horizonte es <i>una extensa red de escuelas</i> que ha conseguido un aumento significativo del rendimiento acad&eacute;mico en un periodo relativamente corto. Las redes ofrecen un mecanismo flexible y motivador para mejorar entre distritos, y m&aacute;s all&aacute;. Los profesores aprenden cuando hablan con colegas e intercambian estrategias que parecen funcionar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer horizonte de esperanza es el de <i>la organizaci&oacute;n comunal</i> como una fuerza positiva para el cambio educativo. Estos movimientos de reforma funcionan alrededor del gobierno, paralelamente y algunas veces, contra el mismo. La organizaci&oacute;n comunal es una forma de compromiso c&iacute;vico y p&uacute;blico cuyo origen se encuentra en los barrios, en instituciones religiosas, en sindicatos, en negocios locales y en fundaciones filantr&oacute;picas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto y &uacute;ltimo horizonte es <i>un distrito escolar</i> que da cobertura a una poblaci&oacute;n considerable de inmigrantes que han superado a&ntilde;os de bajas expectativas y abandono oficial para situarse en la media de las clasificaciones nacionales desde la cola en menos de diez a&ntilde;os; se puede conseguir un &eacute;xito extraordinario y sostenible incluso cuando el contexto nacional est&aacute; a&uacute;n dominado por la nueva ortodoxia de los objetivos y evaluaciones dictadas por los datos, sin duda esta es una lecci&oacute;n para muchos sistemas educativos que, como el nuestro, todav&iacute;a se encuentran bajo el predominio de esquemas centrados en las evaluaciones y sus resultados.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hargreaves y Shirley nos alertan de los peligros de importar el cambio educativo de manera id&eacute;ntica, pensando que si una propuesta innovadora tuvo &eacute;xito en un contexto tambi&eacute;n puede tenerlo en otro distinto, y se&ntilde;alan tres razones: <i>a)</i> no se puede adoptar el producto final de algo que ha llevado a&ntilde;os desarrollar; <i>b)</i> no hay dos sitios iguales; <i>c)</i> el fil&oacute;sofo griego Her&aacute;clito dijo que "ning&uacute;n hombre pasa por el mismo r&iacute;o dos veces, ya que el r&iacute;o nunca es el mismo ni el hombre tampoco" (p. 87).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en el cuarto cap&iacute;tulo denominado "La cuarta v&iacute;a", se se&ntilde;ala que:</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>cuarta v&iacute;a</i> es una v&iacute;a de inspiraci&oacute;n e innovaci&oacute;n, de responsabilidad y sostenibilidad. La cuarta v&iacute;a no lleva a cabo la reforma implacablemente mediante los profesores, tampoco los utiliza como el producto final de las pol&iacute;ticas gubernamentales, o absorbe sus motivaciones en un v&oacute;rtice de cambio definido por agendas pol&iacute;ticas a corto plazo y los intereses especiales con los que estas se alinean (p. 111).</font></p>     </blockquote>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuarta v&iacute;a va m&aacute;s all&aacute; de la estandarizaci&oacute;n, las decisiones dictadas por los datos y las distracciones de la obsesi&oacute;n por los objetivos para forjar una uni&oacute;n equitativa e interactiva entre la gente, la profesi&oacute;n y el gobierno. Esta v&iacute;a implica una compensaci&oacute;n a los educadores y los libera de las restricciones del control gubernamental.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este cap&iacute;tulo describe la nueva teor&iacute;a de actuaci&oacute;n de la cuarta v&iacute;a, un camino m&aacute;s propicio que los anteriores para la construcci&oacute;n de sociedades del conocimiento m&aacute;s pr&oacute;speras y competitivas, para erradicar la injusticia y la desigualdad, para restablecer la experiencia e integridad profesionales, y para establecer una mayor cohesi&oacute;n e inclusi&oacute;n en nuestras comunidades y sociedades.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cuarta v&iacute;a hay seis pilares de prop&oacute;sitos y alianzas: <i>a)</i> visi&oacute;n inspiradora e inclusiva; <i>b)</i> profundo compromiso p&uacute;blico; <i>c)</i> logros mediante la inversi&oacute;n; <i>d)</i> responsabilidad educativa corporativa; <i>e)</i> estudiantes como parte del cambio; <i>y e)</i> ense&ntilde;anza y aprendizaje conscientes. Y la cuarta v&iacute;a alcanza la coherencia: desarrollando un liderazgo sostenible que sepa mucho sobre aprendizaje; situando la responsabilidad por encima de la rendici&oacute;n de cuentas (que sirve como un indicador mediante el an&aacute;lisis de muestras); iniciando y apoyando, pero sin regular en exceso, las redes de mejora profesional y atacando el exceso de estandarizaci&oacute;n evaluada que ignora la diversidad y destruye la creatividad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, se trata de una obra ampliamente recomendable para todos aquellos interesados en la mejora y el cambio educativos, en ella encontrar&aacute;n interesantes ideas para orientar programas y emprender acciones encaminadas a innovar la escuela y transformar los sistemas educativos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">MacKinnon, N. (2010). Comment <i>The Times Educational Supplement Scotland.</i> Disponible en: <a href="http://www.tes.co.uk/article.aspx?storycode=6048653" target="_blank">http://www.tes.co.uk/article.aspx?storycode=6048653</a> </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8722496&pid=S1405-6666201400020001600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, T. (2006). "La colaboraci&oacute;n y la colegialidad docente en la universidad: del discurso a la realidad", <i>Perfiles Educativos,</i> vol. XXVIII, n&uacute;m. 112, pp. 98&#45;130.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8722497&pid=S1405-6666201400020001600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>             <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Moreno, T. (2010). "Lo bueno, lo malo y lo feo: las muchas caras de la evaluaci&oacute;n", <i>Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n Superior</i> (RIES), vol. 1, n&uacute;m.2, pp. 88&#45;101, Disponible en: <a href="http://ries.universia.net/index.php/ries/article/view/55/evaluacion" target="_blank">http://ries.universia.net/index.php/ries/article/view/55/evaluacion</a> </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8722499&pid=S1405-6666201400020001600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ravitch, D. (2011). <i>The Death and Life of the Great American School System: How Testing and Choice Are Undermining Education,</i> Nueva York: Basic Books.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8722500&pid=S1405-6666201400020001600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Nota</b></font></p>             <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La ley Que ning&uacute;n ni&ntilde;o se quede atr&aacute;s (en ingl&eacute;s: <i>No Child Left Behind)</i> fue aprobada por el Congreso de Estados Unidos con la finalidad de ayudar a los estudiantes a obtener mejores resultados. Entr&oacute; en vigor durante la presidencia de George W. Bush, el 8 de enero de 2002. Con esta ley, las escuelas estadounidenses se vieron forzadas a obligar a sus alumnos a mejorar progresivamente las notas de los ex&aacute;menes si no quer&iacute;an perder el financiamiento que recib&iacute;an del gobierno federal.</font></p>      ]]></body><back>
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