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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El derecho a la educación: su centralidad en la promoción de una cultura respetuosa de los derechos humanos]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Editorial</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El derecho a la educaci&oacute;n: su centralidad en la promoci&oacute;n    <br> 	de una cultura respetuosa de los derechos humanos</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>The Right to Education: Its Centrality in Promoting    <br> 	a Culture that Respects Human Rights</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de los derechos humanos, y en particular del derecho a la educaci&oacute;n, ha sido motivo de debate desde las m&aacute;s distintas posturas ideol&oacute;gicas, pero tambi&eacute;n objeto de an&aacute;lisis de la investigaci&oacute;n educativa a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples enfoques. El presente n&uacute;mero presenta un abanico de miradas sobre qu&eacute; significa para distintos actores, pero tambi&eacute;n autores, el derecho a la educaci&oacute;n y cu&aacute;les son las condiciones en que &eacute;ste se ejerce en distintos pa&iacute;ses de la regi&oacute;n Iberoamericana. Como elementos discutidos en los distintos trabajos que presentamos destacan: los avances y limitaciones a los que se enfrentan quienes buscan hacer valer este derecho y la distancia entre el discurso y los marcos legales respecto de las pr&aacute;cticas sociales en distintos contextos, no s&oacute;lo nacionales sino, incluso, entre zonas o localidades de un mismo pa&iacute;s; as&iacute; como la diversidad en t&eacute;rminos de cobertura o los efectos de la heterogeneidad en la calidad de las instituciones que forman parte del sistema educativo nacional en sus distintos niveles.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la promulgaci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos (DUDH) por parte de la Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas (ONU), en diciembre de 1948, la lucha por alcanzar la igualdad y la equidad, impl&iacute;citas como sustrato de la declaraci&oacute;n, ha sido asumida por sujetos, actores y movimientos sociales que desde distintas perspectivas buscan abolir estructuras y relaciones de dominaci&oacute;n o cambiar las asimetr&iacute;as de poder, privilegios o estatus que las sustentan en las sociedades contempor&aacute;neas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las acciones emprendidas podr&iacute;an agruparse en dos grandes categor&iacute;as, ambas igualmente importantes para lograr un cambio que favorezca la construcci&oacute;n de un orden social apegado a los principios de justicia y equidad:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a)</i> las de promoci&oacute;n: cuya intenci&oacute;n es consolidar una nueva cultura que respete los Derechos Humanos (DH), en las que est&aacute;n implicadas las principales instancias educativas y de socializaci&oacute;n, sea instituyendo formalmente cursos sobre la tem&aacute;tica dentro de los sistemas escolares, a trav&eacute;s de la instituci&oacute;n de principios, leyes y reglamentos que regulen la operaci&oacute;n de diversos organismos p&uacute;blicos o creando organizaciones civiles que den seguimiento y pidan cuentas sobre el cumplimiento de discursos, metas o programas;<a href="#notas"><sup>1</sup></a> y</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b)</i> las de defensa: que est&aacute;n a cargo de organismos p&uacute;blicos<sup><a href="#notas">2</a></sup> o de la sociedad civil que acompa&ntilde;an, protegen y defienden legalmente a quienes promueven los DH y representan ante el aparato judicial; adem&aacute;s difunden ante los medios de comunicaci&oacute;n los intereses de quienes han sido v&iacute;ctimas de violaciones contra alguno de los mismos (por abuso de poder o incumplimiento de los procedimientos establecidos como v&aacute;lidos para probar la culpabilidad en caso de comisi&oacute;n de delitos, etc&eacute;tera) (Rodr&iacute;guez, 2011).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico el derecho a la educaci&oacute;n es parte de las garant&iacute;as individuales asentadas en la Constituci&oacute;n. Dicha garant&iacute;a o derecho ha sido especificada y regulada a trav&eacute;s del establecimiento de la Ley General de Educaci&oacute;n (LGE), que establece que "todos los habitantes del pa&iacute;s tienen las mismas oportunidades de acceso al sistema educativo nacional, con s&oacute;lo satisfacer las disposiciones generales aplicables" (art&iacute;culo 2) y en la que se habla de la obligaci&oacute;n de los padres de enviar a los ni&ntilde;os a la escuela (art&iacute;culo constitucional n&uacute;mero 31&#45;I, y art&iacute;culo 4 de la LGE). Sin embargo, no hay sanciones establecidas en caso de incumplimiento &#150;habr&iacute;a que aclarar que generalmente no obedece a falta de voluntad de los padres, sino a condiciones econ&oacute;micas y sociales que lo hacen dif&iacute;cil&#150;, ni tampoco se establece legalmente la obligaci&oacute;n del Estado como proveedor y garante del cumplimiento de este derecho, especialmente en aquellos casos donde la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y el desarrollo de las localidades es m&aacute;s fr&aacute;gil. Si bien, nuevamente, no es la ley sino la pr&aacute;ctica lo que cuenta, se han establecido programas de tipo compensatorio para promover la generalizaci&oacute;n del acceso a la educaci&oacute;n b&aacute;sica aun sin que exista dicha formalizaci&oacute;n legislativa.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta extra&ntilde;a la redacci&oacute;n del art&iacute;culo segundo de la Ley General de Educaci&oacute;n, ya que en ella parece un hecho incontrovertible que las oportunidades de ir a la escuela son iguales para todos, que s&oacute;lo depender&iacute;a de cumplir con los requisitos o disposiciones generales, que parecer&iacute;a darse por supuesto que ser&iacute;an alcanzables por cualquiera. M&aacute;s que plantearlo como un derecho &#150;lo que conllevar&iacute;a como otra cara de la moneda a explicitar la obligaci&oacute;n del Estado de proveer las condiciones necesarias para poder ejercerlo efectivamente&#150; al menos en lo que se ha definido como ciclos obligatorios, resulta curioso que se d&eacute; por sentado que con independencia de las condiciones de vida y desarrollo de la familia o la localidad, no existen obst&aacute;culos distintos para la poblaci&oacute;n. Esto resulta sorprendente, especialmente ante la evidencia de la heterogeneidad de condiciones de desarrollo de las distintas regiones del pa&iacute;s y su desafortunada, pero probada, asociaci&oacute;n con las caracter&iacute;sticas de la oferta educativa disponible en las distintas entidades, municipios y localidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Basten los dos ejemplos para mostrar que el supuesto de igualdad de oportunidades de acceso, permanencia y desempe&ntilde;o escolar no es ajeno a la variaci&oacute;n en los niveles de desarrollo de los distintos contextos econ&oacute;micos y sociales:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a)</i> Las contribuciones publicadas por diversos autores en revistas especializadas y los art&iacute;culos de divulgaci&oacute;n del Observatorio Ciudadano de la Educaci&oacute;n (2012), disponibles en su p&aacute;gina electr&oacute;nica muestran que los planteles de educaci&oacute;n b&aacute;sica no son iguales en todas partes. Las denominadas escuelas unitarias tienen serias deficiencias y, para colmo, se concentran especialmente en las localidades que presentan las condiciones m&aacute;s desfavorables en t&eacute;rminos del conjunto de los indicadores utilizados para construir el &iacute;ndice de marginalidad propuesto por el Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (CONAPO) (OCE, 2012; Cordero, 1999; Bracho, 2011; CONAPO, 2006).</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b)</i> Usando el &iacute;ndice de marginalidad del CONAPO para ordenar a las entidades federativas del pa&iacute;s seg&uacute;n sus condiciones de desarrollo<sup><a href="#notas">4</a></sup> y realizando un an&aacute;lisis de regresi&oacute;n lineal con la tasa bruta de escolaridad (TBE) superior calculada en cada entidad con la informaci&oacute;n del ciclo 2008&#45;2009<sup><a href="#notas">5</a></sup> encontramos, que si bien no hay una correlaci&oacute;n perfecta, los estados con mayor nivel de marginalidad presentan las TBE menores. La asociaci&oacute;n es positiva, es decir, en el sentido esperado por la hip&oacute;tesis de que a menor marginalidad mayor TBE, que no se comprueba en todos los casos pues, por ejemplo, algunas entidades clasificadas con un alto &iacute;ndice de marginalidad (Tabasco y Nayarit) tienen TBE en el nivel de licenciatura por arriba de la media (Grediaga, 2011). Si, como dato adicional con la finalidad de probar lo anterior intercambiando &iacute;ndices, retomamos los resultados obtenidos por las entidades en el Programa Internacional para la Evaluaci&oacute;n de Estudiantes (2006) (pisa, por sus siglas en ingl&eacute;s), que consideramos adecuado para contrastarlos con la &uacute;ltima medici&oacute;n del &iacute;ndice de marginalidad disponible en la CONAPO, que fue para 2005, se constata que existe una asociaci&oacute;n media&#45;alta (Coeficiente de Pearsons de 0.60) entre la posici&oacute;n que tienen las entidades seg&uacute;n los resultados de matem&aacute;ticas, el lugar que ocupan en el &iacute;ndice de marginalidad y el que tienen seg&uacute;n la TBE en licenciatura por entidad.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda hay que reconocer y sentirnos satisfechos de los resultados de los esfuerzos realizados en el &uacute;ltimo medio siglo por mejorar la distribuci&oacute;n territorial de la oferta del sistema educativo nacional y ampliar la atenci&oacute;n a la matr&iacute;cula, ya que han dado frutos importantes. En un lapso de cincuenta a&ntilde;os se han multiplicado por diez las oportunidades de estudiar una licenciatura para los j&oacute;venes del pa&iacute;s (2.7% en 1970 y 27.8% en 2010). Pero si bien se ha invertido la proporci&oacute;n que representaba la matr&iacute;cula de educaci&oacute;n superior en la Zona Metropolitana de la Ciudad de M&eacute;xico y la atendida en el resto del pa&iacute;s &#150;no obstante los avances a fines de la primera d&eacute;cada del siglo XXI&#150; mientras que uno de cada dos j&oacute;venes que viven en el Distrito Federal cuenta hoy con esta oportunidad, en el caso de las entidades m&aacute;s marginadas del pa&iacute;s la probabilidad se reduce significativamente, siendo menor a uno de cada cinco los que se encuentran inscritos en alguna instituci&oacute;n de educaci&oacute;n superior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si las oportunidades fueran realmente equitativas no deber&iacute;amos encontrar diferencias tan importantes ni en la cobertura, ni en el desempe&ntilde;o del sistema educativo en sus distintos niveles, menos a&uacute;n una mayor concentraci&oacute;n de los bajos niveles de desempe&ntilde;o en las entidades con mayores &iacute;ndices de marginalidad. Por tanto, no es razonable sostener el supuesto de que para ejercer el derecho a la educaci&oacute;n basta con que los padres env&iacute;en a sus hijos a la escuela y que los ciclos obligatorios sean ofrecidos por el Estado en forma gratuita.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La educaci&oacute;n constituye un derecho fundamental, ya que contribuye a una convivencia social respetuosa, el conocimiento adquirido mejora las condiciones de vida y las oportunidades de los miembros de una sociedad, supuestamente al menos como intenci&oacute;n en el plano declarativo o del discurso, con independencia de la cuna, el g&eacute;nero, etnia o las creencias pol&iacute;ticas o religiosas. Una de las funciones de la escuela, principalmente en el ciclo b&aacute;sico y obligatorio, es brindar los conocimientos, capacidades y habilidades necesarios para formar ciudadanos productivos, comprometidos y responsables que contribuyan al desarrollo del pa&iacute;s. El sistema educativo es por lo tanto una posibilidad para las nuevas generaciones de adquirir los conocimientos socialmente acumulados, superiores incluso a los que se tienen en sus n&uacute;cleos familiares de origen, que les ser&aacute;n &uacute;tiles para el trabajo futuro, mantenerse saludables, formar una familia y participar activamente en la vida pol&iacute;tica del pa&iacute;s. Pero la escuela, junto con la familia y los medios de comunicaci&oacute;n, constituye tambi&eacute;n un espacio de socializaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A trav&eacute;s de la educaci&oacute;n no s&oacute;lo se transmiten conocimientos, habilidades y capacidades t&eacute;cnicas o disciplinarias, sino que en el curso mismo de la interacci&oacute;n cotidiana en las aulas, el patio del recreo o en los espacios destinados al desarrollo de actividades deportivas o culturales, los estudiantes interiorizan valores y principios de manera abstracta, al igual que asimilan los que efectivamente se ponen en pr&aacute;ctica en la vida escolar cotidiana. Por lo tanto, la escuela influye en la formaci&oacute;n sobre los derechos humanos fundamentales, no s&oacute;lo ni principalmente a trav&eacute;s de establecer contenidos curriculares que promuevan la autoconciencia de los propios derechos y el respeto a los de los dem&aacute;s o a trav&eacute;s de las campa&ntilde;as y actos c&iacute;vicos que buscan fomentar el nacionalismo o el compromiso con el pa&iacute;s. En su papel como instancia de socializaci&oacute;n, m&aacute;s que el discurso o los contenidos formales del curr&iacute;culum, pesan las formas en que se llevan a la pr&aacute;ctica o se ponen en operaci&oacute;n los principios b&aacute;sicos de participaci&oacute;n, ejercicio de la autoridad, respeto a los derechos de estudiantes, la amplitud de miras con que se discuten, negocian o resuelven los conflictos que emanan de la diversidad de intereses presentes en el aula o el establecimiento escolar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se permite la violencia, la exclusi&oacute;n o las autoridades escolares prefieren no inmiscuirse en los conflictos y se hacen de la vista gorda, o se desalienta la participaci&oacute;n en pro de la disciplina en vez de generar el di&aacute;logo en un marco de respeto a las individualidades y los derechos de los distintos actores participantes (directivos, maestros, estudiantes, padres de familia, trabajadores, etc&eacute;tera), dif&iacute;cilmente puede lograrse el cambio cultural que se requiere en el pa&iacute;s. En este sentido tiene raz&oacute;n Claudio X. Gonz&aacute;lez, actual presidente de Mexicanos Primero, cuando se&ntilde;ala que "lo que se logre (yo dir&iacute;a, lo que se vive) en las aulas es el mejor predictor de lo que se lograr&aacute; en la sociedad en veinte a&ntilde;os" (Gonz&aacute;lez, 2011:7).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La construcci&oacute;n de una nueva cultura respetuosa de los derechos humanos, aunque pasa por el establecimiento de leyes y reglamentos, o el conocimiento te&oacute;rico de lo que representa un derecho y de cu&aacute;les ser&iacute;an los propios, va mucho m&aacute;s all&aacute; de ello. La asimilaci&oacute;n de los valores fundamentales y su transformaci&oacute;n en principios que efectivamente orienten la acci&oacute;n requiere de la participaci&oacute;n de todos en acciones sociales encaminadas a impedir que ocurran injusticias y violaciones de los mismos en los distintos espacios en que nos movemos cotidianamente. Resulta dif&iacute;cil, si no imposible, hacer valer nuestros derechos y evitar abusos e injusticias sin la mirada vigilante de todos y cada uno de nosotros sobre nuestra propia conducta y sobre la de los dem&aacute;s integrantes de nuestra comunidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, el derecho a la educaci&oacute;n es una pieza fundamental en este rompecabezas, por ello y porque quien comparte lo que sabe no queda despose&iacute;do de ello, podemos considerarla como un bien p&uacute;blico y como una obligaci&oacute;n del Estado proveerla, pero no s&oacute;lo a trav&eacute;s de que existan escuelas y profesores en todos los rincones del pa&iacute;s, sino ejerciendo las acciones compensatorias que se requieren para que quienes tienen menos, tengan realmente oportunidades equivalentes a las de los sectores mejor acomodados. Igualar las oportunidades educativas representa un mecanismo para potenciar el desarrollo de las capacidades de los individuos, pero tambi&eacute;n es un medio para inculcarles los principios b&aacute;sicos necesarios para la constituci&oacute;n de ciudadanos responsables, capaces de integrarse productivamente a la sociedad y contribuir a su desarrollo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Roc&iacute;o Grediaga Kuri</b>, Directora</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bracho, Teresa (2011). "El papel de los valores en la evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas para sistemas educativos complejos", <i>Revista</i> <i>Mexicana de</i> <i>Investigaci&oacute;n</i> <i>Educativa,</i> vol. XVI, n&uacute;m. 50, julio&#45;septiembre, pp. 853&#45;883.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649495&pid=S1405-6666201200020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONAPO (2004)<i>.</i> <i>&Iacute;ndice</i> <i>absoluto</i> <i>de</i> <i>marginaci&oacute;n</i> <i>1990&#45;2000,</i> Ciudad de M&eacute;xico: Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649497&pid=S1405-6666201200020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONAPO (2006). <i>&Iacute;ndice de marginaci&oacute;n urbana 2005</i>, Ciudad de M&eacute;xico: Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649499&pid=S1405-6666201200020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cordero, Graciela (1999). "Educaci&oacute;n, pobreza y desigualdad. Entrevista a Fernando Reimers", <i>Revista Electr&oacute;nica de Investigaci&oacute;n Educativa,</i> vol. 1, n&uacute;m. 1. Disponible en: <a href="http://redie.uabc.mx/vol1no1/contenido&#45;reimers1.html" target="_blank">http://redie.uabc.mx/vol1no1/contenido&#45;reimers1.html</a> (consultado 28 febrero de 2012).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649501&pid=S1405-6666201200020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonz&aacute;lez, Claudio X. (2011). "Presentaci&oacute;n: Las metas de la sociedad en educaci&oacute;n", en Mexicanos Primero<b>,</b> <i>Metas: El estado de la educaci&oacute;n en M&eacute;xico 2011</i><b>,</b> Ciudad de M&eacute;xico<b>:</b> Mexicanos Primero Visi&oacute;n, 2030, AC.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649503&pid=S1405-6666201200020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grediaga, Roc&iacute;o (2011). "La configuraci&oacute;n del sistema de educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico: pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y desarrollo institucional", en Rodriguez, Roberto y Carlos Pall&aacute;n (coords.) <i>La SEP en el desarrollo de M&eacute;xico: La Educaci&oacute;n Superior,</i> Ciudad de M&eacute;xico: Fondo de Cultura Econ&oacute;mica.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649505&pid=S1405-6666201200020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">OCE (2012). "Derecho a la educaci&oacute;n en M&eacute;xico" (art&iacute;culo en 3 partes). Disponible en: <a href="http://www.observatorio.org/comunicados/comun098.html" target="_blank">www.observatorio.org/comunicados/comun098.html</a> (consultado 28 de febrero 2012)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649507&pid=S1405-6666201200020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">ONU (1948). <i>Declaraci&oacute;n</i> <i>Universal</i> <i>de</i> <i>los</i> <i>Derechos</i> <i>Humanos,</i> Par&iacute;s: Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649508&pid=S1405-6666201200020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rodr&iacute;guez, Octavio (2011). <i>La formalizaci&oacute;n en la ense&ntilde;anza de los derechos humanos: el caso de la maestr&iacute;a en Promoci&oacute;n y defensa de los derechos humanos de la UACM</i>, Id&oacute;nea comunicaci&oacute;n de resultados (tesis), especializaci&oacute;n en Sociolog&iacute;a de la Educaci&oacute;n Superior, Ciudad de M&eacute;xico: Departamento de Sociolog&iacute;a&#45;Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8649510&pid=S1405-6666201200020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En M&eacute;xico se han creado diversas organizaciones civiles que se proponen vigilar o dar seguimiento a la evoluci&oacute;n del cumplimiento del derecho a la Educaci&oacute;n, ejerciendo una vigilancia cr&iacute;tica de las pol&iacute;ticas educativas; contribuyendo a consolidar una opini&oacute;n p&uacute;blica mejor informada, responsable y cr&iacute;tica que participe activamente en la discusi&oacute;n de asuntos relacionados con la educaci&oacute;n nacional, estableciendo un di&aacute;logo con las autoridades educativas para demandarles informaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas respecto de las metas establecidas. El objetivo es dar cuenta de las posibles consecuencias de las acciones del gobierno y otros actores pol&iacute;ticos y sociales para la evoluci&oacute;n de la educaci&oacute;n y el desarrollo del pa&iacute;s. Entre ellas podemos mencionar, a t&iacute;tulo de ejemplo, al Observatorio Ciudadano de la Educaci&oacute;n o a Mexicanos Primero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Se han desarrollado instancias de evaluaci&oacute;n del desarrollo y desempe&ntilde;o de la educaci&oacute;n en distintos niveles del sistema, con autonom&iacute;a relativa frente al aparato gubernamental, como ser&iacute;an el Instituto Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n (INEE), el Consejo Nacional de Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n (CONAEVA) o los diversos programas de evaluaci&oacute;n de la calidad por parte de la Asociaci&oacute;n Nacional de Universidades e Instituciones de Educaci&oacute;n Superior (ANUIES), especialmente los Comit&eacute;s Interinstitucionales de Evaluaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n Superior (CIES) o por la combinaci&oacute;n de instancias gubernamentales y descentralizadas, como en el caso del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC), auspiciado por SEP&#45;CONACYT.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Becas o apoyo alimentario a la familia bajo la condici&oacute;n de asistencia de los ni&ntilde;os en la escuela (Solidaridad u otros programas desde el 2000 hasta el presente sexenio), o el apoyo del Programa Nacional de Becas y Financiamiento (PRONABES) para estudios de nivel superior, Prepa S&iacute; del gobierno de la Ciudad de M&eacute;xico para el caso de la educaci&oacute;n media superior. En cambio, no resulta claro el sentido compensatorio de la inversi&oacute;n de recursos p&uacute;blicos en el nuevo programa de becas cr&eacute;dito para estudiar en las instituciones de educaci&oacute;n superior privadas, por lo que parecen estar presentes orientaciones encontradas en las pol&iacute;ticas en curso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> El reporte del Consejo Nacional de Poblaci&oacute;n (CONAPO, 2006) se&ntilde;ala un avance en la situaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de las entidades del pa&iacute;s entre 1990 y 2005, pero todav&iacute;a tres entidades manten&iacute;an muy altos niveles de marginalidad: Chiapas, Guerrero y Oaxaca y diez m&aacute;s fueron clasificadas como con altos &iacute;ndices de marginaci&oacute;n: Campeche, Guanajuato, Hidalgo, Michoac&aacute;n, Nayarit, Puebla, San Luis Potos&iacute;, Tabasco, Veracruz y Yucat&aacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Que se calcul&oacute; como porcentaje que representan los inscritos o matr&iacute;cula de las instituciones de educaci&oacute;n superior en los niveles de t&eacute;cnico superior, licenciatura y normal superior reportada por ANUIES para el ciclo escolar 2009&#45;2010, respecto de la poblaci&oacute;n total ubicada en el rango de 19 a 23 a&ntilde;os, seg&uacute;n el censo del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica y Geograf&iacute;a de 2010.</font></p>      ]]></body><back>
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