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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y de Estudios Avanzados Departamento de Investigaciones Educativas ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Miradas retrospectivas</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una etapa de transici&oacute;n: mi paso por la direcci&oacute;n de la RMIE</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Susana Quintanilla</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>Directora de la Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa de febrero de 2007 a marzo de 2010. Investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Centro de Investigaciones y de Estudios Avanzados.   M&eacute;xico.</i> CE: <a href="mailto:susanaq@cinvestav.mx">susanaq@cinvestav.mx</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fui electa directora de la RMIE durante la primera reuni&oacute;n conjunta del Consejo y del Comit&eacute; editoriales a la que asist&iacute;. Antes hab&iacute;a participado en esta publicaci&oacute;n como lectora, autora y dictaminadora. Ten&iacute;a todos los ejemplares ordenados en un estante de mi cub&iacute;culo y pod&iacute;a apreciar sus diferentes formatos, colores y &eacute;pocas. Sab&iacute;a de sus afanes para subsistir, crecer y allegarse un sitio dentro del universo de las publicaciones cient&iacute;ficas y del p&uacute;blico lector. M&aacute;s a&uacute;n, estaba al tanto de sus logros y de sus aportes tanto a la comunidad dedicada a la investigaci&oacute;n educativa como a las nuevas generaciones de especialistas en esta &aacute;rea del conocimiento. Pude valorar esto &uacute;ltimo en mi trabajo cotidiano como docente de los programas de posgrado en el Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav. Cuando solicitaba a los estudiantes de maestr&iacute;a que realizaran un registro de los art&iacute;culos m&aacute;s importantes sobre sus temas de tesis o de las publicaciones peri&oacute;dicas m&aacute;s relevantes de su campo de estudio, la mayor&iacute;a consultaba la RMIE. Igualmente, una buena proporci&oacute;n de los alumnos de doctorado que enfrentaban el reto de elaborar un art&iacute;culo de investigaci&oacute;n original y lo sometieran a arbitraje eleg&iacute;an a nuestra revista como primera opci&oacute;n.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El d&iacute;a de febrero de 2007 en el que asum&iacute; la direcci&oacute;n editorial de la RMIE sent&iacute; todo el peso que este honor implicaba. Y esto no es un eufemismo, sino la sensaci&oacute;n corporal que ten&iacute;a al cargar, rumbo al estacionamiento de la Unidad Ajusco de la Universidad Pedag&oacute;gica Nacional, las carpetas color blanco repletas de papeles que me traspas&oacute; Elsa Naccarella antes de salir del local en el que se llev&oacute; a cabo la reuni&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unas horas m&aacute;s tarde deposit&eacute; la carga en mi mesa de trabajo. El alivio f&iacute;sico fue equiparable al peso emocional que sent&iacute; al desentra&ntilde;ar el contenido de las carpetas, que hab&iacute;an sido organizadas con el prop&oacute;sito de responder a la convocatoria 2007 para la permanencia de la RMIE en el Padr&oacute;n de Revistas Cient&iacute;ficas del Conacyt. En pocas palabras, se ocupaban de un tramo corto de una larga trayectoria. Y es que la RMIE ten&iacute;a entonces 11 a&ntilde;os, hab&iacute;a pasado por cuatro evaluaciones anteriores, cuatro directores (Eduardo Weiss, Mario Rueda, Lorenza Villa Lever y Aurora Elizondo) y varios comit&eacute;s y consejos editoriales. Ello por no contabilizar los consejos directivos y consultivos del COMIE que hab&iacute;an intervenido en decisiones relativas al funcionamiento y la distribuci&oacute;n de la Revista o las instituciones que hab&iacute;an hecho factible su impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A medida que iba leyendo los documentos, entreve&iacute;a el entramado que hay detr&aacute;s de una publicaci&oacute;n cient&iacute;fica. Era como si entrara en una casa confortable y, una vez instalada en ella, comenzara a ver los planos y el proceso de construcci&oacute;n, desde la obra negra hasta los acabados, pasando por las remodelaciones sucesivas. Y no s&oacute;lo de la RMIE, sino de la investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico dentro del contexto internacional. Alg&uacute;n d&iacute;a la RMIE ser&aacute; utilizada como una especie de term&oacute;metro de los cambios en la forma de apreciar la educaci&oacute;n y del conocimiento producido sobre ella. Tendr&aacute; que reconocerse que tuvo una historia imbricada con el origen, la maduraci&oacute;n y la diversificaci&oacute;n de campos disciplinarios, las funciones sociales de la investigaci&oacute;n y de sus protagonistas, la naturaleza del trabajo cient&iacute;fico y las formas de evaluarlo, legitimarlo y difundirlo. Incluso cuestiones que parecen nimias, como las normas de citaci&oacute;n, el tipo de ret&oacute;rica empleada y las palabras elegidas para nombrar cosas y procesos resultan pertinentes para las recapitulaciones. Pero este estudio no se ha hecho, y quiz&aacute; no sea todav&iacute;a el momento de ello. En M&eacute;xico apenas muy recientemente comenz&oacute; el an&aacute;lisis sistem&aacute;tico de la organizaci&oacute;n y el funcionamiento de la actividad cient&iacute;fica en las ciencias sociales y las humanidades, de sus redes e instituciones, de los relevos generacionales y de las relaciones de fuerza, poder y prestigio entre las disciplinas y los grupos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos semanas despu&eacute;s de asumir mis funciones de directora editorial fui invitada a formar parte del Comit&eacute; de Evaluaci&oacute;n de Revistas Cient&iacute;ficas del Conacyt. Pregunt&eacute; si era compatible mi incorporaci&oacute;n con el hecho de que una revista que dirig&iacute;a iba a ser evaluada y me respondieron que lo era porque de principio no participar&iacute;a en nada relativo con la RMIE. Sobre esta base, cooper&eacute; en el proceso en el que colegas de todas las disciplinas y de diversas instituciones y lugares de la Rep&uacute;blica dictaminan las publicaciones cient&iacute;ficas de M&eacute;xico. A medida que me adentraba en los criterios de evaluaci&oacute;n y sus indicadores, fui apreciando los aciertos de la RMIE y modificando mi opini&oacute;n respecto de lo que en aquel entonces ve&iacute;a como defectos o carencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hab&iacute;a escuchado en varios foros que la RMIE ten&iacute;a una "falta" de origen: haber nacido en el interior de una asociaci&oacute;n cient&iacute;fica y no dentro de una instituci&oacute;n, lo que la dejaba al descobijo frente a las borrascas econ&oacute;micas y desfavorec&iacute;a su probable crecimiento. Esto la hac&iacute;a &uacute;nica tanto en su campo (habr&aacute; que recordar que todas las revistas mexicanas especializadas en educaci&oacute;n llevan un sello institucional) como en el mapa de las publicaciones cient&iacute;ficas en M&eacute;xico de las &aacute;reas de las humanidades y de las ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco a poco comprend&iacute; que la independencia no equivale a desamparo; por el contrario, proporciona las condiciones para funcionar bajo las normas de la academia y al margen de los vaivenes institucionales, que a veces imponen l&oacute;gicas corporativas ajenas a las primeras. Una de &eacute;stas consiste en que los integrantes de la instituci&oacute;n "se adue&ntilde;en" de los &oacute;rganos directivos de la revista a su cargo y lleguen a considerarla como el medio principal para publicar los resultados de sus investigaciones. Esto resulta m&aacute;s probable cuando el proceso de dictamen recae, no por dolo sino debido a la cercan&iacute;a, en el personal adscrito a la instituci&oacute;n. Las exigencias del Sistema Nacional de Investigadores y de los sistemas institucionales de productividad y desempe&ntilde;o acad&eacute;mico ahondan estos riesgos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La RMIE fue concebida, y se ha desarrollado, con una autonom&iacute;a doble: de las instituciones y de la asociaci&oacute;n cient&iacute;fica que le dio origen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, hay que aplaudir el respeto de los &oacute;rganos directivos y consultivos del COMIE respecto de la gesti&oacute;n editorial de la RMIE. Durante mi paso por la direcci&oacute;n de &eacute;sta colabor&eacute; en las diversas actividades del COMIE, pero nunca tuve que enfrentar ning&uacute;n intento de intervenci&oacute;n por parte de alguno de sus &oacute;rganos hacia los asuntos propios de la direcci&oacute;n, del Comit&eacute; Editorial o del Consejo Editorial de la RMIE. A su vez, estos &uacute;ltimos valoraron de manera independiente, y a menudo contraria, las propuestas que puse a su consideraci&oacute;n. Debido a ello, me atrev&iacute; a decir en foros p&uacute;blicos que ser director de la RMIE implica ejercer el principio de "mandar obedeciendo". A qui&eacute;n, ante todo a los "pares" y sus dict&aacute;menes de los textos propuestos para su evaluaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dentro de este marco de principios &eacute;ticos y acuerdos compartidos fue posible llevar a cabo iniciativas que le imprimieron un "rostro propio" a mi gesti&oacute;n en la RMIE. Y no por af&aacute;n de notoriedad, sino a que cada uno de los directores enfrenta situaciones diferentes. De igual modo, resuelve de manera distinta respecto de sus antecesores en el cargo retos no coyunturales sino continuos para cualquier publicaci&oacute;n cient&iacute;fica. Es una cuesti&oacute;n tanto de estilos personales como de la existencia o no de recursos de orden diverso: humanos, financieros, pol&iacute;ticos y tecnol&oacute;gicos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los elementos anteriores estaban presentes cuando se debati&oacute; la posibilidad, finalmente aprobada, de reducir el tiraje de la revista de mil 400 a mil ejemplares. Hab&iacute;a un argumento econ&oacute;mico de fondo, pero asociado a las v&iacute;as de acercamiento al p&uacute;blico lector y, de manera tangencial, al cambio de la administraci&oacute;n p&uacute;blica federal y al desarrollo vertiginoso de las nuevas tecnolog&iacute;as. Mientras miles de vol&uacute;menes impresos llenaban la bodega a la espera de ser distribuidas mediante los mecanismos "tradicionales" (es decir, la venta en librer&iacute;as y otros escaparates o de manera directa con la SEP u otras instituciones), la RMIE se estaba convirtiendo en la revista especializada en educaci&oacute;n m&aacute;s consultada y con mayor n&uacute;mero de descargas desde el portal electr&oacute;nico de la Red de Revistas Cient&iacute;ficas de Am&eacute;rica Latina y el Caribe (Redalyc) y en la quinta del &aacute;rea de ciencias sociales de esta misma red. M&aacute;s a&uacute;n: su incorporaci&oacute;n (en 2004) a Redalyc la hab&iacute;a hecho parte (quiz&aacute; sin plena conciencia de ello) de un movimiento mundial a favor del acceso abierto al conocimiento producido en el &aacute;mbito cient&iacute;fico y le permit&iacute;a contar con un seguimiento cuantitativo, geogr&aacute;fico y de impacto acad&eacute;mico de sus contenidos y autores. El n&uacute;mero de lectores se hab&iacute;a multiplicado de manera notable a trav&eacute;s de un medio pr&aacute;cticamente inexistente unos a&ntilde;os antes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al igual que el desarrollo tecnol&oacute;gico hab&iacute;a transformado radicalmente el escenario para discutir el tema de la distribuci&oacute;n, hab&iacute;an ocurrido otros cambios menos perceptibles que sentaban bases nuevas para reorientar los rumbos de la RMIE. Uno de &eacute;stos ten&iacute;a que ver con el crecimiento de la investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico y en otros pa&iacute;ses de habla hispana y del n&uacute;mero de propuestas de art&iacute;culos que se recib&iacute;an. Mientras mis antecesores hab&iacute;an tenido que lidiar con la escasez de productos viables para su publicaci&oacute;n, yo ten&iacute;a que hacer lo propio con la abundancia. Y es que, pese a la existencia de nuevas publicaciones especializadas (como la <i>Revista Electr&oacute;nica de Investigaci&oacute;n Educativa)</i>, a la sobrevivencia de otras m&aacute;s antiguas y a la tendencia, estimulada por el SNI, de publicar en otros idiomas y en revistas indizadas internacionales, la RMIE hab&iacute;a pasado a ocupar un lugar preponderante en las preferencias de los autores mexicanos y comenzaba a despuntar en los de otras nacionalidades. La "clave" de su &eacute;xito se asentaba en la garant&iacute;a de que los textos recibir&iacute;an un arbitraje no s&oacute;lo estricto sino de di&aacute;logo propositivo, bajo el anonimato, entre autores y evaluadores, aun cuando las posibilidades de su publicaci&oacute;n inmediata fueran remotas. Si, seg&uacute;n los c&aacute;nones, las publicaciones cient&iacute;ficas deben desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n formadora, entonces la RMIE ha cumplido con su misi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior indujo a modificar el procedimiento, establecido en a&ntilde;os previos, de las secciones tem&aacute;ticas. Se comenz&oacute; por abrir una convocatoria para recibir propuestas de estas &uacute;ltimas y seleccionar, a trav&eacute;s de los &oacute;rganos editoriales, aqu&eacute;llas que resultaran m&aacute;s pertinentes. A largo plazo, esto posibilit&oacute; que se debatiera la necesidad de proponer secciones de temas emergentes, o al rev&eacute;s: de asuntos persistentes (como la desigualdad educativa, los libros de texto gratuitos u otros) que no hab&iacute;an sido tratados de manera consistente en la Revista. De este modo se revivi&oacute; el papel propositivo, y no s&oacute;lo el de gesti&oacute;n, de los integrantes de organismos editoriales y se reivindic&oacute; la "funci&oacute;n pensante" de la propia RMIE para cumplir su prop&oacute;sito principal: contribuir al debate actual de los temas educativos, en particular en M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al paso del tiempo extend&iacute; esta redefinici&oacute;n de facultades, siempre dentro de la normatividad vigente, hacia la direcci&oacute;n editorial de la Revista. Como lectora asidua de publicaciones peri&oacute;dicas, reconoc&iacute;a la importancia de la voz del director editorial y c&oacute;mo &eacute;sta debe de expresar puntos de vista y no &uacute;nicamente informar sobre la gesti&oacute;n editorial o el contenido de un n&uacute;mero. Para ello existe todo un g&eacute;nero literario cuyas particularidades experiment&eacute; a lo largo de la escritura de doce editoriales, cuatro por cada a&ntilde;o de mi gesti&oacute;n. Las dificultades comienzan desde el dilema de elegir un tema, persisten por el requerimiento de unir el juicio personal con el de la comunidad cient&iacute;fica que representas y se agravan con la exigencia de brevedad. Una vez superadas, queda la sensaci&oacute;n de que la experiencia de dirigir una revista contribuye no s&oacute;lo a tu formaci&oacute;n profesional sino a tus capacidades narrativas. Despu&eacute;s te das cuenta de que el esfuerzo "no cabe" en ninguna de las casillas de los formatos de evaluaci&oacute;n de la productividad acad&eacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con excepci&oacute;n de las p&aacute;ginas destinadas al editorial y a las rese&ntilde;as, la RMIE est&aacute; dedicada casi en su totalidad a los art&iacute;culos de investigaci&oacute;n aprobados para su publicaci&oacute;n. Otras secciones, como las referidas a Aportes de discusi&oacute;n y Ensayos, han perdido terreno. No por una intenci&oacute;n deliberada, sino debido a la carencia de propuestas y las dificultades para su evaluaci&oacute;n. La supremac&iacute;a del texto cient&iacute;fico sobre otros g&eacute;neros propios de las humanidades y de las ciencias sociales est&aacute; poniendo en riesgo la supervivencia de los &uacute;ltimos. A largo plazo, las nuevas generaciones de especialistas en educaci&oacute;n no habr&aacute;n pasado por el aprendizaje de leer ensayos o resultados de investigaci&oacute;n no concluyentes, abiertos a su futura comprobaci&oacute;n o, en su caso, desecho. M&aacute;s a&uacute;n: no tendr&aacute;n la oportunidad de saber qu&eacute; opina (y no s&oacute;lo qu&eacute; tanto sabe) este u otro autor sobre algo de su incumbencia. Tampoco entrever&aacute;n las tesituras que implica el di&aacute;logo entre autores ni la pol&eacute;mica articulada en torno a un tema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En alguno de los editoriales que escrib&iacute; hice un llamado para "rescatar" estos g&eacute;neros, proponer traducciones al espa&ntilde;ol de textos clave no difundidos en M&eacute;xico y ampliar tanto el n&uacute;mero de rese&ntilde;as como su tipo: desde notas informativas y res&uacute;menes hasta la discusi&oacute;n cr&iacute;tica, pasando por el an&aacute;lisis comparado y las revisiones de campos o temas de estudio. Pablo Latap&iacute; fue uno de los primeros en responder, pero su ejemplo no se ha expandido. No es un problema nuevo ni exclusivo de la investigaci&oacute;n educativa. Incluso en campos como el de la cr&iacute;tica literaria, cuya esencia est&aacute; en la primera palabra, se ha percibido la carencia de profesionales que se aventuren a polemizar, con los textos, con otros autores y con el saber legitimado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas iniciativas, y otras m&aacute;s que obviar&eacute; por falta de espacio, formaron parte de una gesti&oacute;n que, en una visi&oacute;n retrospectiva de mi paso por la direcci&oacute;n de la RMIE, calificar&iacute;a de transici&oacute;n. Recib&iacute; un caudal consolidado, con una historia exitosa tras de s&iacute;. En 2007, la RMIE obtuvo la m&aacute;s alta calificaci&oacute;n posible en la evaluaci&oacute;n del Conacyt para la permanencia en el &iacute;ndice de Revistas Mexicanas de Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica. Lejos de anquilosarse en este triunfo, inici&oacute; nuevas rutas a&uacute;n por concluir. Con el prop&oacute;sito de dar continuidad al tr&aacute;nsito, y traspasar la experiencia acumulada, se decidi&oacute; realizar una elecci&oacute;n anticipada de quien me sustituir&iacute;a en el cargo. Roc&iacute;o Grediaga, la actual directora, sabr&aacute; qu&eacute; hacer y c&oacute;mo hacerlo, acompa&ntilde;ada de una comunidad y por un equipo t&eacute;cnico de trabajo que han dado lo mejor de s&iacute; para que nuestra quincea&ntilde;era cumpla muchos a&ntilde;os m&aacute;s.</font></p>      ]]></body>
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