<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-6666</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de investigación educativa]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[RMIE]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-6666</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Consejo Mexicano de Investigación Educativa A.C.]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-66662011000200015</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una prudente distancia mediadora con los acontecimientos]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ferraz Lorenzo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Manuel]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de La Laguna Facultad de Educación Departamento de Historia y Filosofía de la Ciencia]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Tenerife ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2011</year>
</pub-date>
<volume>16</volume>
<numero>49</numero>
<fpage>657</fpage>
<lpage>662</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-66662011000200015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-66662011000200015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-66662011000200015&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una prudente distancia mediadora con los acontecimientos </b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Manuel Ferraz Lorenzo</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Alvarado, Lourdes (2009). <i>La pol&eacute;mica en torno a la idea de universidad en el siglo XIX, </i>M&eacute;xico: Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n&#150;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor&#150;investigador del Departamento de Historia y Filosof&iacute;a de la Ciencia, Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad de La Laguna. Edificio Central, I&ordf; planta, Campus Central. Avda. Trinidad, s/n, 38201, La Laguna, Santa Cruz de Tenerife, Espa&ntilde;a.</i> CE: <a href="mailto:manuelferraz@ull.es">manuelferraz@ull.es</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si la publicaci&oacute;n de todo libro riguroso supone un aporte adicional y sistem&aacute;tico al conocimiento cient&iacute;fico existente, el libro de la doctora Alvarado contribuye de manera decisiva &#151;adem&aacute;s&#151; a colocar la investigaci&oacute;n hist&oacute;rico&#150;educativa en una posici&oacute;n de privilegio para esclarecer los procesos y las dial&eacute;cticas de la construcci&oacute;n pol&iacute;tica, social y educativa del M&eacute;xico poscolonial hasta la primera d&eacute;cada del siglo XX, momento pol&iacute;tico que coincide con el inicio de las primeras revueltas revolucionarias. Aunque con un objeto de estudio n&iacute;tidamente delimitado, como es el del papel desempe&ntilde;ado por la instituci&oacute;n universitaria en el mantenimiento de las estructuras de poder tradicionales y las disputas filos&oacute;ficas y pol&iacute;ticas sobre su supervivencia o supresi&oacute;n, la investigaci&oacute;n se adentra en la ense&ntilde;anza como fen&oacute;meno m&aacute;s general y abarcador en la toma de conciencia de una poblaci&oacute;n en emergente e inconcluso proceso emancipatorio (primero, por los tradicionales sectores olig&aacute;rquicos y eclesi&aacute;sticos afines todav&iacute;a a los presupuestos ideol&oacute;gicos establecidos por el virreinato <i>y, </i>despu&eacute;s, por los sectores pol&iacute;ticos dominantes vinculados a las estructuras m&aacute;s conservadoras, inamovibles y ortodoxas del Estado nacional).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; pues, esta segunda edici&oacute;n del libro<sup><a href="#nota">1</a></sup> que aparece justo el a&ntilde;o en que comienzan a prepararse los fastos para la celebraci&oacute;n del primer centenario de la creaci&oacute;n de la Universidad Nacional, ofrece los m&oacute;viles pol&iacute;ticos y<b> </b>jur&iacute;dicos, las motivaciones personales y los argumentos hist&oacute;ricos y sociales de todo signo que hicieron necesario y oportuno su establecimiento, despu&eacute;s de largas y enfrentadas disputas para elevar el nivel educativo, cambiar el ideario acad&eacute;mico, transformar la concepci&oacute;n social que hasta entonces pose&iacute;a y establecer su caracterizaci&oacute;n pol&iacute;tico&#150;administrativa, como consecuencia de la herencia que le hab&iacute;a legado, despu&eacute;s de tres siglos de existencia, la &#151;considerada con todo merecimiento&#151;, mon&aacute;rquica, colonial y reaccionaria Universidad Pontificia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con gran acopio documental, abundante y variada bibliograf&iacute;a y un enfoque social en el tratamiento, an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n de la informaci&oacute;n, la autora va desgranando con todo lujo de detalles, y a trav&eacute;s de una prudente distancia mediadora con los acontecimientos estudiados, los avatares que llevaron a la desaparici&oacute;n y restablecimiento de la universidad como concepto general e instituci&oacute;n espec&iacute;ficamente dedicada a la educaci&oacute;n superior de car&aacute;cter emp&iacute;rica, racional, cient&iacute;fica y human&iacute;stica y, a trav&eacute;s de ella, todo el debate ideol&oacute;gico liberal&#150;positivista dirigido al engrandecimiento nacional y al desempe&ntilde;o de la ciudadan&iacute;a como f&oacute;rmula de soberan&iacute;a personal y compromiso social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo consta de un pr&oacute;logo, redactado por Guillermo Hurtado, y de una introducci&oacute;n, apartados a los que siguen cinco grandes cap&iacute;tulos: 1. Independencia, reforma y educaci&oacute;n; 2. Positivismo y universidad; 3. Las fracturas del sistema. Retorno al debate; 4. Historia de un proyecto; y 5. La contraparte: los ortodoxos. A estos ep&iacute;grafes siguen las conclusiones, los ap&eacute;ndices documentales y la correspondiente bibliograf&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primero, se estudian los antecedentes y el inicial desarrollo de la actividad universitaria, hasta el punto de expresarse con toda rotundidad que "la universidad, congruente con su origen, objetivos e intereses, al encasillarse en la tradici&oacute;n escol&aacute;stica cerr&oacute; sus puertas a la transformaci&oacute;n ideol&oacute;gica que en la Europa del XVIII pugnaba por abrir paso a la filosof&iacute;a ilustrada y a la ciencia experimental" (p. 27). Adem&aacute;s de las amplias explicaciones y de los variados argumentos que los refuerzan, se reivindican las figuras emblem&aacute;ticas &#151;por su defensa del liberalismo&#151; de Valent&iacute;n G&oacute;mez Far&iacute;as y de Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora, promotores ideol&oacute;gicos del proyecto reformista que intent&oacute; desmantelar las estructuras anquilosadas y todav&iacute;a persistentes de la etapa colonial. Pese al gran esfuerzo realizado por estos y otros reformadores, y por los primeros gobiernos del M&eacute;xico independiente para extender la educaci&oacute;n y la cultura y hacerlas m&aacute;s racionales y laicas, contribuyendo a ello la supresi&oacute;n de la universidad considerada foco de la reacci&oacute;n, lo cierto es que poco se logr&oacute; en este sentido puesto que leyes posteriores como las de 1834 y 1843 frenaron tales iniciativas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo se analiza la situaci&oacute;n y las posturas pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas que condujeron al cierre definitivo de la universidad, acontecido en 1865 y ratificado por el gobierno de la Rep&uacute;blica en 1867. Las palabras de la autora son elocuentes sobre el momento pol&iacute;tico que se vivi&oacute;: "la Rep&uacute;blica triunfaba sobre el Imperio, y el liberalismo sobre el partido conservador, lo que permiti&oacute; el surgimiento de un M&eacute;xico nuevo, fortalecido y consciente de su propia capacidad, dispuesto y pleno de optimismo para, libre de los antiguos obst&aacute;culos, intentar llevar a la pr&aacute;ctica los viejos anhelos del liberalismo" (p. 63). Anhelos que, en lo tocante a la educaci&oacute;n y su reforma, tuvieron una orientaci&oacute;n positivista impulsada por el intelectual Gabino Barreda (disc&iacute;pulo directo de Augusto Comte durante su estancia en Francia), hasta terminar convirti&eacute;ndose, en 1867, en Ley Org&aacute;nica de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica en el Distrito Federal.</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, tras la prolongada secuela de muertes y resurrecciones (1833&#150;1865), nada ni nadie podr&iacute;a salvar a la universidad de la picota positivista. Aunque en otros aspectos se dieron diferencias radicales entre esta corriente y la concepci&oacute;n liberal que obligaron a ajustes doctrinarios de cierta envergadura, por lo que toca a la suerte futura de las universidades sus coincidencias fueron absolutas (p. 87).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; fue como &#151;de 1867 y hasta 1910&#151; se suprimi&oacute; la universidad y, lo que es m&aacute;s importante, el concepto mismo de ella, como &uacute;nica instituci&oacute;n formadora de la educaci&oacute;n superior en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo se exponen las ideas b&aacute;sicas que sirvieron de coartada para atacar el proyecto positivista y todas las reformas previstas en &eacute;l por sus defensores y partidarios. Los ataques se dirigieron a la Escuela Nacional Preparatoria, instituci&oacute;n que hab&iacute;a reemplazado a la extinta universidad, ampliamente criticada y "definitivamente" cerrada. En efecto, si seguimos las palabras de la doctora Alvarado:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; el concepto 'universidad' vuelve a la palestra p&uacute;blica; una primera ocasi&oacute;n (1875) invocada por el movimiento estudiantil conocido como <i>Universidad libre, </i>y una segunda (1881), por el surgimiento de un pol&eacute;mico proyecto de creaci&oacute;n de una universidad, avalado por la firma de Justo Sierra Morales" (p. 92).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El movimiento de <i>Universidad libre </i>cuestionar&iacute;a las bases educativa sobre las que se sosten&iacute;a el gobierno liberal por sus, todav&iacute;a persistentes, reminiscencias coloniales de autoridad, castigos, sentido pr&aacute;ctico y positivo de las ense&ntilde;anzas, entre otras, y presentar&iacute;a una versi&oacute;n de universidad m&aacute;s abierta y permeable a las emergentes influencias acad&eacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas del momento. Esta circunstancia, junto a otras de evidente oportunismo pol&iacute;tico, har&iacute;a cada vez m&aacute;s palpable la distancia que separaba las posiciones de los liberales de las de sus socios, los positivistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tercer cap&iacute;tulo, pues, se esboza la disputa que comienza a mantenerse entre unos y otros, y la persecuci&oacute;n en toda regla que se realiza a la Escuela Nacional Preparatoria (emblema educativo de los positivistas e instituci&oacute;n de referencia para los liberales, pero s&oacute;lo hasta entonces). Este enfrentamiento ideol&oacute;gico y pol&iacute;tico se sald&oacute; de manera favorable para los representantes del liberalismo quienes, a trav&eacute;s de su diputado Justo Sierra M&eacute;ndez, volvieron a defender la pertinencia de los estudios universitarios y a apostar, para conseguirlos, por la creaci&oacute;n de una Universidad Nacional, si bien es cierto que su establecimiento tardar&iacute;a varias d&eacute;cadas en hacerse realidad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es la cuesti&oacute;n que se dirime en el cuarto cap&iacute;tulo del libro. Seg&uacute;n nos narra la propia autora, "opacado por otras tantas cuestiones educativas y pol&iacute;ticas de mayor inter&eacute;s y urgencia, el proyecto muri&oacute; en manos de la comisi&oacute;n legislativa encargada de su an&aacute;lisis y evaluaci&oacute;n" (p.127). Ello ocurri&oacute; en 1881 cuando las diferencias pol&iacute;ticas y partidistas continuaban ahogando cualquier medida progresista que necesitara la unanimidad o la mayor&iacute;a cualificada de la C&aacute;mara para su aprobaci&oacute;n y, adem&aacute;s, para su mejor aceptaci&oacute;n social. El empe&ntilde;o de Justo Sierra se mantuvo inalterable a pesar de estos puntuales fracasos, como testimonian sus abundantes y argumentados escritos, hasta que los acontecimientos de principios del siglo XX le llevaron a formar parte de los gobiernos porfiristas en calidad de subsecretario de Justicia e Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, primero, y de subsecretario de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y Bellas Artes y ministro de este mismo ramo, despu&eacute;s. Con estos cargos de m&aacute;xima autoridad y reconocimiento, se le abr&iacute;an las puertas de par en par para abandonar el plano de lo deseable y comenzar el sendero de lo real y de lo pol&iacute;ticamente posible. Como liberal, pero tambi&eacute;n como seguidor del positivismo comteano, desterraba la idea de crear una universidad como se hab&iacute;a entendido hasta entonces en Am&eacute;rica &#151;puesto que ni siquiera el precedente norteamericano satisfac&iacute;a sus expectativas&#151;, y optaba por un modelo que imitara a las instituciones europeas (sobre todo, a las francesas) siguiendo la estela de la cientificidad, el laicismo y la autonom&iacute;a.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, en el quinto cap&iacute;tulo se da cumplida cuenta de las razones que llevaron a Sierra a convencer a los miembros del Consejo Superior y a los del Congreso de los beneficios de sus propuestas educativas, y de su fracaso ante el grupo de los positivistas m&aacute;s ortodoxos capitaneados por Agust&iacute;n Arag&oacute;n, antiguo compa&ntilde;ero de filas. Desde la "cuesti&oacute;n del internado", hab&iacute;an surgido las primeras desavenencias entre ortodoxos y heterodoxos (esto es, entre los positivista radicales y los gubernamentales m&aacute;s aperturistas) porque los primeros no aceptaban que la educaci&oacute;n pudiera confi&aacute;rsele al Estado, reemplazando de esta funci&oacute;n a la familia como propon&iacute;a el proyecto universitario presentado por Sierra en 1881 y arrinconado pol&iacute;ticamente desde entonces. Pese a todo, desde la subsecretar&iacute;a de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica, Justo Sierra volvi&oacute; a defender dicha propuesta a la que respondi&oacute; Agust&iacute;n Arag&oacute;n con argumentos radicalmente en contra. Como con acierto ha expuesto la autora, "Desafortunadamente, el tiempo no mengu&oacute; las diferencias entre Sierra y sus opositores; por el contrario, en la medida que aqu&eacute;l ejecutaba su programa de reformas y consolidaba su posici&oacute;n dentro del r&eacute;gimen, se recrudec&iacute;an las rivalidades con el grupo antag&oacute;nico" (p. 166). La escisi&oacute;n definitiva tendr&iacute;a lugar a partir de septiembre de 1910 con la creaci&oacute;n de la universidad nacional y la idea de "nacionalizar la ciencia", cuando los principios positivistas buscaban, quiz&aacute;s ut&oacute;picamente, universalizarla cuanto m&aacute;s la apartaban de la legitimaci&oacute;n del Estado. Con estas ideas, brevemente sintetizadas, y redactadas a modo de conclusiones (pp. 191&#150;197), finaliza la autora la exposici&oacute;n de motivos que rodearon la ense&ntilde;anza, sobre todo de car&aacute;cter superior, en el M&eacute;xico decimon&oacute;nico hasta desembocar en la creaci&oacute;n de la universidad; la hoy en d&iacute;a tan emblem&aacute;tica y referencial UNAM.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien es cierto que los estudios referidos a las universidades y a los establecimientos de ense&ntilde;anza superior han ido en auge desde la d&eacute;cada de 1970,<sup><a href="#nota">2</a></sup> no es menos cierto que en algunos casos se han quedado en mero recuento y descripci&oacute;n de sus principales agentes y promotores y, en otros, como acompa&ntilde;ante indispensable, en enaltecimiento de an&eacute;cdotas que hicieran diferente la instituci&oacute;n investigada. Tampoco son infrecuentes aquellos trabajos en los que las universidades extraeuropeas (tanto las americanas como las ubicadas en otros territorios y continentes) son vistas como ap&eacute;ndices de las creadas originariamente en el Viejo continente. La virtud del trabajo de la doctora Alvarado consiste en la adecuada contextualizaci&oacute;n que realiza de las ideas y aspectos fundantes, y de las fracturas consiguientes, que hicieron realidad el cierre de la antigua universidad de car&aacute;cter escol&aacute;tico, cat&oacute;lico y dependiente, primero, y la creaci&oacute;n de la universidad laica, cient&iacute;fica y nacional, despu&eacute;s. Es cierto, que en el amplio debate de ideas que fluye en el trabajo no aparecen referencias a tendencias ideol&oacute;gicas m&aacute;s radicales, tanto de la derecha m&aacute;s conservadora nost&aacute;lgica de las etapas virreinales, como de la izquierda m&aacute;s materialista que comenzaba a entrar en liza ante temas de tanta envergadura, y que habr&iacute;a enriquecido la controversia planteada. Sin embargo, ello no empa&ntilde;a lo m&aacute;s m&iacute;nimo la idea central del libro que es, en s&iacute;ntesis, la influencia que los grupos liberales y positivistas ejercieron en el flamante Estado independiente, para dar cauce a las nuevas aspiraciones de la sociedad burguesa mexicana en lo tocante a la adquisici&oacute;n de m&aacute;s y mejor educaci&oacute;n que, a su vez, sirviera para postularse como m&aacute;s capacitados y progresistas ciudadanos. Una vez m&aacute;s, la investigaci&oacute;n hist&oacute;rico&#150;educativa nos presenta un trabajo de minuciosa labor archiv&iacute;stica y de gran altura intelectual que trasciende las fronteras y los encasillamientos tan en boga en nuestro &aacute;mbito de trabajo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo dicho, y lo mucho que queda en el amplio relato explicativo del libro rese&ntilde;ado &#151;realizado a trav&eacute;s de una exquisita y cuidada selecci&oacute;n documental y de una brillante y seductora redacci&oacute;n&#151; s&oacute;lo me resta felicitar a su autora, agradecer a los editores el esfuerzo asumido para hac&eacute;rnoslo llegar por segunda vez y recomendar encarecidamente su lectura a quienes todav&iacute;a no hayan tenido la oportunidad de hacerlo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota"></a><b>Notas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1 </sup>La primera fue publicada tambi&eacute;n por la UNAM y por el Centro de Estudios sobre la Universidad y data del a&ntilde;o 1994.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2 </sup>Como simple bot&oacute;n de muestra: Buchbinder, Pablo (2005). Historia de las universidades argentinas, Buenos Aires: Editorial Sudamericana. Leal, Ildefonso (1970). Historia de la Universidad de Caracas (1721&#150;1827), Caracas: Universidad Central de Venezuela. Peset, Mariano y Peset, Jos&eacute; Luis (1974). La Universidad espa&ntilde;ola (siglos XVIII y XIX): Despotismo ilustrado y revoluci&oacute;n liberal, Madrid: Taurus. Ram&iacute;rez, Clara (2001&#150; 2002): Grupos de poder clerical en las universidades hisp&aacute;nicas. Los regulares en Salamanca y M&eacute;xico, siglo XVI, M&eacute;xico: CESU&#150;UNAM, 2 vols. Rodr&iacute;guez Cruz, &Aacute;gueda (1990). Historia de la Universidad de Salamanca, Salamanca: Fundaci&oacute;n Ram&oacute;n Areces. Rodr&iacute;guez Cruz, &Aacute;gueda (1973). Historia de las universidades hispanoamericanas. Per&iacute;odo hispano, Bogot&aacute;: Instituto Caro y Cuervo, 2 vols. Romano, A. (coord. 1995). Universit&agrave; in Europa. Le istituzioni universitarie dal Medio Evo ai nostri giorni, organizzazione, funzionament, Messina: Rubettino. Stone, Lawrence (1974). University in Society, Princenton: Princeton University, 2 vols. Varios Autores (2008). Ciencia y Acad&eacute;mia. IX Congreso Internacional sobre Historia de las Universidades Hisp&aacute;nica &#91;con pr&oacute;logo de Mariano Peset&#93;, Valencia: Universitat de Valencia, 2 vols.</font></p>      ]]></body>
</article>
