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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Un valioso aporte a la teor&iacute;a de la comparaci&oacute;n</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Armando Alc&aacute;ntara Santuario</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Schriewer, J&uuml;rgen y Hartmut Kaelble (comp.) (2010). <i>La comparaci&oacute;n en las ciencias sociales e hist&oacute;ricas. Un debate interdisciplinar, </i>Barcelona: Octaedro/ICE&#150;UB.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor&#150;investigador del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n (IISUE). Edificio del IISUE, lado norte Sala Nezahualc&oacute;yotl, Centro Cultural Universitario, Coyoac&aacute;n, M&eacute;xico, DF.</i> CE: <a href="mailto:aralsan@unam.mx">aralsan@unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La producci&oacute;n y difusi&oacute;n de trabajos con un enfoque comparado en las ciencias sociales y las humanidades se han acrecentado en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas. Una de las causas m&aacute;s visibles de este fen&oacute;meno ha sido la tremenda aceleraci&oacute;n de los intercambios provocados por la globalizaci&oacute;n que caracteriza la din&aacute;mica del mundo contempor&aacute;neo. Entre los temas m&aacute;s apasionantes a este respecto, est&aacute; el que se refiere a la comparaci&oacute;n entre civilizaciones en periodos hist&oacute;ricos determinados. Las palabras iniciales de uno de los compiladores, escritas en la introducci&oacute;n a la edici&oacute;n en espa&ntilde;ol de la obra que aqu&iacute; se rese&ntilde;a, resultan del mayor inter&eacute;s para ilustrar los esfuerzos por problematizar el desarrollo te&oacute;rico y metodol&oacute;gico de las ciencias sociales comparativas en el tema se&ntilde;alado:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son supuestos que afirman, como si se tratara de la conformaci&oacute;n del mundo m&aacute;s obvia, la existencia de una multiplicidad de sociedades, naciones o civilizaciones que suelen desarrollarse de manera independiente unas de otras, siguiendo ciertas regularidades estructurales inmanentes, y que, al constituir ambientes distintos son, sin duda, comparables entre s&iacute; (p. 7).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta visi&oacute;n contrasta con otras que se&ntilde;alan la existencia permanente de pr&aacute;cticas generalizadas de encuentros, interacciones, confrontaciones, intercambios o enlaces entre las civilizaciones. O, en otro sentido, "los procesos de difusi&oacute;n transcultural y en los que otros grupos socioculturales encuentran sus propias identidades colectivas al entenderse con el 'Otro' y, al mismo tiempo distinguirse del que se considera como tal" (pp. 7&#150;8).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los autores del libro <i>La comparaci&oacute;n en las ciencias sociales e hist&oacute;ricas. Un debate interdisciplinar </i>pretenden realizar una revaloraci&oacute;n te&oacute;rica de los presupuestos, del alcance y de las posibilidades de la investigaci&oacute;n comparativa, as&iacute; como de la diversidad de sus respectivos enfoques: "no s&oacute;lo al nivel de los modelos metodol&oacute;gicos sino tambi&eacute;n al nivel de su puesta en pr&aacute;ctica" (p. 8). Con el objeto de alcanzar el prop&oacute;sito anterior, la obra se divide en tres grandes apartados. En el primero se analizan las "Transformaciones del enfoque comparativo", e incluye tres cap&iacute;tulos en los que se discute de manera reflexiva sobre los adelantos, el estado actual y los resultados te&oacute;ricamente relevantes de la comparaci&oacute;n que se lleva a cabo en las ciencias sociales. Los tres cap&iacute;tulos que conforman el segundo apartado versan sobre la "Identidades y modernidades m&uacute;ltiples", las cuales, subrayan los autores, caracterizan al mundo actual. La tercera y &uacute;ltima parte, a su vez, est&aacute; compuesta por cuatro cap&iacute;tulos que examinan las "Interrelaciones entre el cambio intelectual y el cambio social".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los muchos aspectos que podr&iacute;an destacarse de los tres cap&iacute;tulos que integran el apartado "Transformaciones del enfoque comparativo", merecen subrayarse de manera general, los siguientes. En el extenso trabajo inicial, escrito por J&uuml;rgen Schriewer y que se intitula "Comparaci&oacute;n y explicaci&oacute;n entre causalidad y complejidad", se utiliza el enfoque de la historia de la ciencia para examinar cr&iacute;ticamente las interacciones cambiantes entre diversos paradigmas te&oacute;ricos y los enfoques correspondientes de la comparaci&oacute;n. Posteriormente el autor las discute sobre su capacidad para dominar los problemas de la complejidad inherentes al objeto mismo de las ciencias sociales e hist&oacute;ricas. Schriewer subraya la importante contraposici&oacute;n entre explicaci&oacute;n y cr&iacute;tica de teor&iacute;as y la conflictiva dial&eacute;ctica entre globalizaci&oacute;n y fragmentaci&oacute;n, para demostrar los enormes retos a los que se enfrenta la metodolog&iacute;a comparada cl&aacute;sica a comienzos de la &eacute;poca actual. As&iacute;, el problema de la complejidad de las relaciones causales se potencia debido a la complejidad cada vez mayor "de las condiciones en el mismo &aacute;mbito del objeto de estudio de las ciencias sociales comparadas". Sostiene que las unidades de an&aacute;lisis cl&aacute;sicas (sociedades, naciones o civilizaciones), pierden su univocidad emp&iacute;rica y, por lo tanto, l&oacute;gico&#150;argumentativa, para "retirarse tras un conglomerado de varias capas en el que se combinan entidades hist&oacute;rico culturales y conexiones mundiales emergentes, ordenamientos configurativos y procesos globales de interpenetraci&oacute;n civilizatoria" (p. <i>44).</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El otro compilador del libro, Hartmut Kaelble, ofrece en "La comparaci&oacute;n de civilizaciones en las ciencias hist&oacute;ricas", una amplia respuesta al cuestionamiento de si necesitamos realmente una historia de las civilizaciones, es decir, una historia de sus auges, amenazas y decadencias, una historia de la peculiaridad de Europa y del Occidente en comparaci&oacute;n con otras civilizaciones del mundo. Esto lo se&ntilde;ala al observar en los &uacute;ltimos a&ntilde;os un inter&eacute;s creciente por la historia de las civilizaciones y por la comparaci&oacute;n entre &eacute;stas. De esta manera, utilizando el enfoque de la historia social, Kaelble examina los cambios en los planteamientos y las posibilidades actuales de la comparaci&oacute;n entre continentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo del primer apartado, Shmuel N. Eisenstadt considera que la delimitaci&oacute;n de los objetos de an&aacute;lisis en el estudio comparado depende en gran medida del tipo de problema que se intenta plantear, aunque al mismo tiempo esa delimitaci&oacute;n permite revisar problem&aacute;ticas m&aacute;s complejas y diferenciadas, y con la salvedad de saber de modo preciso la relaci&oacute;n entre dichos objetos as&iacute; como los problemas que se pretende analizar y el alcance te&oacute;rico de los problemas y las delimitaciones. Para ilustrar esa tesis, el autor recurre a su trabajo titulado "The political system of empires", realizado en el marco de la teor&iacute;a de Max Weber, con un enfoque estructural&#150;funcionalista. Un elemento b&aacute;sico de esa obra lo constituy&oacute; el an&aacute;lisis de organizaciones del tipo de las burocracias desarrolladas en los imperios a causa, fundamentalmente, del prop&oacute;sito de los gobernantes de aplicar "pol&iacute;ticas que deb&iacute;an mantener las caracter&iacute;sticas y perfiles institucionales, es decir, los l&iacute;mites internos y externos del sistema y el equilibrio entre los recursos libres y los marcos m&aacute;s adscriptivos" (p. 86).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis desarrollado por Eisenstadt ejemplifica los procesos de construcci&oacute;n de las "fronteras" que poseen los marcos de civilizaci&oacute;n en sus relaciones con los diversos &aacute;mbitos institucionales, sobre todo con los procesos pol&iacute;ticos, y demuestra la aseveraci&oacute;n se&ntilde;alada en el sentido de que las especificaciones de la unidad b&aacute;sica de an&aacute;lisis dependen en gran medida del problema bajo estudio, pero que dichas elecciones permiten un abordaje m&aacute;s rico y diversificado de una determinada problem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte del libro est&aacute; dedicada al tema de la "Identidad y modernidad desde una perspectiva comparada". En el primero de los tres cap&iacute;tulos, Dominic Sachsenmaier analiza el concepto de "modernidades m&uacute;ltiples", el cual ha cobrado una creciente importancia en la teor&iacute;a social de distintas disciplinas acad&eacute;micas, incluida la educaci&oacute;n. Aunque dicho concepto reconoce "el alcance mundial del proyecto moderno, no concibe la modernizaci&oacute;n como un proceso de occidentalizaci&oacute;n ni como el fin de todo particularismo social" (p. 110). De este modo, el car&aacute;cter moderno puede manifestarse de muy diversas maneras, las que, a su vez, se hallan condicionadas por costumbres, patrones sociales, culturas pol&iacute;ticas y otros factores localmente espec&iacute;ficos. Para el autor, muchas de las sociedades civiles surgieron, cuando menos en parte, a partir de tradiciones locales e ind&iacute;genas de solidaridad y tolerancia social. Esto permite explicar las diferencias persistentes entre los distintos sistemas democr&aacute;ticos modernos. Finalmente, Sachsenmaier plantea que una contribuci&oacute;n clave de la historiograf&iacute;a al concepto de las modernidades m&uacute;ltiples y las ciencias sociales en general consiste "en la necesidad de establecer una base firme entre las teor&iacute;as globales remotas y abstractas, y el an&aacute;lisis detallado de lo local" (p. 135).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Manifestaciones religiosas de la modernidad: los fen&oacute;menos del creer en las sociedades europeas" es el segundo trabajo con el que Dani&egrave;le Hervieu&#150;L&eacute;ger contribuye al segundo apartado. Ah&iacute; analiza las tendencias de cambio en la conciencia religiosa en Europa, refiri&eacute;ndose a una comparaci&oacute;n impl&iacute;cita con Estados Unidos. Coincide con la posici&oacute;n del soci&oacute;logo estadounidense Peter Berger, en que Europa occidental es la &uacute;nica regi&oacute;n geogr&aacute;fica (adem&aacute;s de Canad&aacute;) en la que "parecen verificarse las hip&oacute;tesis sobre la inevitable 'secularizaci&oacute;n' de las sociedades modernas: retirada de las iglesias de la escena p&uacute;blica, separaci&oacute;n de lo religioso y lo pol&iacute;tico, ca&iacute;da de las pr&aacute;cticas religiosas, privatizaci&oacute;n del sentimiento religioso" (p, 137). Por contraste, en el resto del mundo, incluido Estado Unidos, sucede lo contrario. Subraya que esto llevar&iacute;a a pensar en que la merma de la importancia social de lo religioso constituye, desde hace un tiempo considerable, uno de los elementos principales de la homogeneizaci&oacute;n cultural de Europa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo con el que se cierra este apartado, elaborado por Alexander Schmidt&#150;Gernig, cuestiona la existencia de una "identidad europea", en torno a la relaci&oacute;n entre espacios de experiencia transnacionales, identidades colectivas y discursos p&uacute;blicos en Europa occidental a partir de 1945. El enfoque utilizado por Schmidt&#150;Gernig examina la dimensi&oacute;n europea de las identidades colectivas, recurriendo a la transformaci&oacute;n de los espacios colectivos de experiencias y, por lo tanto, por la existencia y por las posibles formas de un nivel supranacional de identidad colectiva, "entendida en el sentido de una autoconcepci&oacute;n de una homogeneidad cultural dada por su condici&oacute;n de <i>europeos" </i>(p.182). Por otra parte, a partir de 1945 y principalmente desde los a&ntilde;os sesenta, representan el inicio de lo que el autor denomina "fase de la apertura europea". En este proceso destaca la institucionalizaci&oacute;n por etapas de la "Comunidad Europea", que comenz&oacute; desde los a&ntilde;os cincuenta, as&iacute; como "la formaci&oacute;n a nivel internacional y global de redes, de entramados y sobre todo de crecientes similitudes entre las sociedades europeas occidentales, proceso que se debi&oacute; principalmente al extraordinario despegue econ&oacute;mico de Europa Occidental entre los a&ntilde;os 50 y 60" (p. 175).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la tercera y &uacute;ltima parte del libro, los cuatro trabajos que lo integran se centran en las "Interrelaciones entre el cambio intelectual y el cambio social". Es un apartado particularmente interesante porque toca diversos aspectos de la construcci&oacute;n del conocimiento en ambientes culturales espec&iacute;ficos, desde una perspectiva comparada. As&iacute;, Fritz K. Ringer, en su trabajo "Hacia una historia social comparativa del conocimiento", plantea que dentro del desarrollo de una teor&iacute;a social del conocimiento, "determinadas caracter&iacute;sticas de la tradicional 'historia de las ideas' resultan poco convincentes" (p. 197), pues se extra&ntilde;an en las descripciones de los "pensadores influyentes" y de las "grandes ideas", elementos "que indiquen la incidencia que llegaron a tener en distintos &aacute;mbitos intelectuales esas ideas o c&oacute;mo llegaron a ser importantes esos pensadores" (p. 197). En esencia, lo que m&aacute;s interesa a Ringer son las causas de los cambios ocurridos en la historia intelectual. Luego de revisar algunas consideraciones te&oacute;ricas derivadas de las ideas de Bourdieu sobre el campo intelectual, las relaciones sociales sobre dicho campo y las trayectorias sociales de diversos grupos, el autor lleva a cabo una revisi&oacute;n comparada de las culturas acad&eacute;micas de Francia y Alemania en los inicios del siglo XX. Para ello toma como unidad de an&aacute;lisis la serie de cambios en la educaci&oacute;n secundaria y superior en los estados alemanes a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Dichos cambios se reprodujeron en diversas naciones, entre ellas Francia a partir de la d&eacute;cada de 1870. En el terreno de la educaci&oacute;n superior, uno de los elementos m&aacute;s sobresalientes fue el imperativo de la investigaci&oacute;n, as&iacute; como la exigencia de titulaci&oacute;n superior para los funcionarios y maestros de secundaria y posteriormente para los profesionistas liberales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su examen de los cambios acontecidos en los campos intelectuales alem&aacute;n y franc&eacute;s, Ringer utiliza como elemento primordial las aportaciones de Max Weber y Emile Durkheim en sus respectivos contextos nacionales. Destaca tambi&eacute;n en dicho an&aacute;lisis el hecho de que la llamada revoluci&oacute;n educativa se realiz&oacute; con d&eacute;cadas de antelaci&oacute;n en Alemania, pues &eacute;sta lleg&oacute; a Francia hasta bien entrado el siglo XIX (entre 1870 y 1890). Al comparar las trayectorias de Weber y Durkheim, se&ntilde;ala, por ejemplo sus diferencias con respecto a la actividad cient&iacute;fica. Para Weber, las tensiones entre las necesidades emocionales del individuo y las exigencias del progreso, se&ntilde;alaban una necesidad tr&aacute;gica de la especializaci&oacute;n. En contraste, Durkheim subrayaba su confianza en que la unidad de la ciencia acabar&iacute;a afirm&aacute;ndose tarde o temprano, y los estudiosos ser&iacute;an capaces de "sentir que est&aacute;n colaborando en la misma tarea" (p. 209). Ringer apunta que se trata de dos experiencias distintas de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica: en una se acepta con un cierto hero&iacute;smo el empobrecimiento del individuo y la otra promete la recompensa de la conciencia del prop&oacute;sito com&uacute;n en una empresa colectiva.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Hertfried M&uuml;nkler en "La autointerpretaci&oacute;n de la propia sociedad y el cambio pol&iacute;tico&#150;social: ideas sobre la influencia de la teor&iacute;a pol&iacute;tica" describe, en primer t&eacute;rmino, las ideas sobre la relaci&oacute;n entre el cambio cognitivo, y cambio sociopol&iacute;tico en la teor&iacute;a y en la historia de las ideas pol&iacute;ticas. Para ello revisa a autores como Hegel, Marx, Taine, Tocqueville, Donoso y Schmitt. De la revisi&oacute;n de las ideas de estos pensadores, el autor plantea tres distintas concepciones en torno a la relaci&oacute;n entre el cambio cognitivo y el pol&iacute;tico&#150;social: Marx considera que el cognitivo depende del cambio pol&iacute;tico&#150;social o econ&oacute;mico social. A su vez, Donoso y Schmitt parten de una dependencia inversa del cambio pol&iacute;tico&#150;social respecto del cognitivo. Por su parte, Tocqueville supone una compleja relaci&oacute;n pol&iacute;tica, en la que unas veces el cambio cognitivo impulsa el pol&iacute;tico&#150;social y otras ocasiones &eacute;ste acelera el cognitivo y lo lleva a un papel determinante. En la segunda parte, M&uuml;nkler utiliza tres met&aacute;foras para analizar la posici&oacute;n de los te&oacute;ricos pol&iacute;ticos respecto del cambio cognitivo y pol&iacute;tico&#150;social: descubridor, int&eacute;rprete y m&eacute;dico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo del &uacute;ltimo apartado corre a cargo de Christophe Charle, quien en su trabajo "Historia comparada de los intelectuales en Europa: algunas cuestiones de m&eacute;todo y propuestas de investigaci&oacute;n" plantea, desde una perspectiva cr&iacute;tica, el examen de las condiciones en que pueden estudiarse los campos intelectuales y a los intelectuales de distintos pa&iacute;ses europeos. Para Charle, el prop&oacute;sito de la historia de los intelectuales consiste en determinar, a pesar de los desfases cronol&oacute;gicos, cu&aacute;les son los espacios culturales que no siguen una tendencia determinada y por qu&eacute; motivos; cu&aacute;les son las transformaciones generales, de orden social, cultural o pol&iacute;tico tras esta extensi&oacute;n por proximidad y c&oacute;mo var&iacute;a el alcance del debate en funci&oacute;n de los distintos contextos culturales y pol&iacute;ticos. El autor tambi&eacute;n plantea tres preguntas generales a las que debe responder toda comparaci&oacute;n en los t&eacute;rminos antes mencionados: <i>a) </i>&iquest;qu&eacute; grado de autonom&iacute;a tiene el campo intelectual en cada pa&iacute;s?; <i>b) </i>&iquest;c&oacute;mo son las relaciones entre el campo intelectual y el del poder?; y <i>c) </i>&iquest;dentro de un mismo campo intelectual, las diversas relaciones de dominaci&oacute;n adscritas a las distintas formas de la actividad intelectual deben analizarse en profundidad, al igual que la estructura espec&iacute;fica de la organizaci&oacute;n espacial del campo intelectual?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo trabajo del tercer apartado y del libro, elaborado por Friedrich Jaeger, es una interesante "Comparaci&oacute;n de sociedades en la historia de las ideas". En &eacute;l, Jaeger se&ntilde;ala que la comparaci&oacute;n hist&oacute;rica de sociedades no es privilegio de la historia social, sino una metodolog&iacute;a que se puede aplicar de manera productiva al campo de la historia de las ideas. M&aacute;s que dar cuenta de la gran multiplicidad de tipos, contenido y m&eacute;todos de comparaci&oacute;n en la historia de las ideas, el autor aborda el arco tem&aacute;tico de la "comparaci&oacute;n de sociedades" bajo la forma de una comparaci&oacute;n entre diversos modelos y an&aacute;lisis de la sociedad. Para ello, realiza un estudio de caso basado en las teor&iacute;as de la sociedad de Max Weber y John Dewey, como forma de aporte a una historia comparada de las ideas de sociedad. De acuerdo con Jaeger, estos pensadores no s&oacute;lo dejaron una clara impronta en el mundo intelectual de su &eacute;poca, sino que representan hasta la actualidad, una importante referencia en los an&aacute;lisis te&oacute;ricos de la sociedad. Considera que tambi&eacute;n es posible encontrar en ambos interpretaciones y modelos te&oacute;ricos alternativos de la sociedad moderna y poderlos comparar desde una perspectiva sistem&aacute;tica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coincidiendo con los compiladores de este libro, puede afirmarse que los diez cap&iacute;tulos que lo componen representan un espectro muy valioso de aportes a la teor&iacute;a de la comparaci&oacute;n, tanto desde el punto de vista te&oacute;rico como metodol&oacute;gico. Si bien no todos se enfocan exclusivamente al campo educativo sino al de las ciencias hist&oacute;rico&#150;sociales, su relaci&oacute;n con dicho campo es muy cercana, puesto que el desarrollo de la historia de las ideas ser&iacute;a impensable sin la participaci&oacute;n de la educaci&oacute;n en la creaci&oacute;n y difusi&oacute;n del conocimiento dentro de las sociedades humanas. Por ello su lectura es altamente recomendable, pese a que se trata de un texto denso en el que casi todos los trabajos est&aacute;n escritos en un estilo que muestra la gran erudici&oacute;n de los autores.</font></p>      ]]></body>
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