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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Secci&oacute;n tem&aacute;tica</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La problem&aacute;tica de la Investigaci&oacute;n sobre cambio educativo </b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eduardo Flores&#150;Kastanis* y Miguel de la Torre Gamboa**</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* <i>Profesor asociado de la Escuela de Graduados en Educaci&oacute;n del Tecnol&oacute;gico de Monterrey. H. Colegio Militar 4700, col. Nombre de Dios, 31000, Chihuahua, Chih., M&eacute;xico. CE</i>: <a href="mailto:efloresk@itesm.mx" target="_blank">efloresk@itesm.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** <i>Profesor de tiempo completo del &Aacute;rea de posgrado de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n. Ciudad Universitaria, San Nicol&aacute;s de los Garza, NL, M&eacute;xico. CE</i>: <a href="mailto:miguel.delatorregm@uanl.edu.mx" target="_blank">miguel.delatorregm@uanl.edu.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agradecemos la oportunidad de dedicar esta secci&oacute;n tem&aacute;tica de la RMIE a la investigaci&oacute;n sobre el proceso de cambio educativo, un campo relativamente nuevo a nivel internacional. Habr&aacute; quien considere, y no sin motivo, que no podemos pensar en la investigaci&oacute;n sobre este proceso como un "campo" propiamente dicho. Puede verse como una tem&aacute;tica, una problem&aacute;tica, una preocupaci&oacute;n o incluso un mero inter&eacute;s que se ubica en varios campos. El hecho es que muchas voces importantes se han expresado ya sobre el problema de lo que cabe esperar del cambio educativo y lo que puede exigirse de los procesos de cambio. Los autores de los trabajos que conforman esta secci&oacute;n, igual que nosotros, consideran que estudiar el proceso de cambio educativo <i>s&iacute; </i>es un campo en s&iacute; mismo y que es una urgencia de nuestro tiempo elucidar hacia d&oacute;nde se dirige hoy, y en los pr&oacute;ximos diez a&ntilde;os, el pensamiento que lo analiza.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio del proceso de cambio educativo tiene poco tiempo, entre diez y treinta a&ntilde;os, comparado con otros.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Desde la d&eacute;cada de los ochenta hay sectores pidiendo que la educaci&oacute;n cambie y en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os este clamor se ha vuelto m&aacute;s urgente, demandante, ambicioso y, sobre todo, m&aacute;s generalizado. Sin embargo, a pesar de que es una necesidad sentida y expresada dentro y fuera del sector educativo, la investigaci&oacute;n sobre el cambio (no sobre cambios realizados en el &aacute;mbito educativo, sino del <i>proceso </i>de cambio educativo en s&iacute;) no abunda. La base de conocimiento que puede informar la pr&aacute;ctica de maestros y administradores sobre c&oacute;mo lograr que el cambio se d&eacute; es escasa, comparada con el saber generado sobre muchos otros temas que ocupan a quienes hacemos investigaci&oacute;n educativa. Si ma&ntilde;ana todos los maestros, administradores y autoridades educativas decidieran informar su pr&aacute;ctica en la investigaci&oacute;n disponible para cambiar la educaci&oacute;n, no encontrar&iacute;an realmente muchos referentes. Habr&iacute;a infinidad de ideas de lo que podr&iacute;a hacerse de manera distinta y que, aparentemente, resulta en m&aacute;s calidad y equidad, mejores ciudadanos, trabajadores, comunidades, etc&eacute;tera. Pero no habr&iacute;a mucha ayuda al tratar de pensar en <i>c&oacute;mo </i>lograr estos cambios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fullan se&ntilde;alaba en 1982, y sigue haci&eacute;ndolo en 2007, que 85% de las iniciativas de cambio educativo fracasan total o parcialmente (Fullan, 1982, 2007). Mientras no sepamos c&oacute;mo cambiar, dif&iacute;cilmente lo haremos, independientemente de lo deseable, l&oacute;gico, efectivo o valioso que sea; de lo mucho que lo deseemos, de lo comprometidos que estemos con ello y de las habilidades y conocimientos que tengamos,<sup><a href="#notas">2</a></sup> incluso sabiendo que no es f&aacute;cil cambiar. Esto no evita que constantemente se intente transformar la educaci&oacute;n, invirtiendo una gran cantidad de dinero, tiempo, personas y trabajo. Pensar&iacute;amos que tantas iniciativas tendr&iacute;an aparejadas investigaci&oacute;n para entender lo que pasa, pero no es el caso. Hay muchos trabajos sobre iniciativas de cambio, pero se centran en su contenido y no en el proceso. Esto ocurri&oacute; con la convocatoria a este tema. Recibimos 21 trabajos, pero casi dos terceras partes <i>no </i>eran sobre el proceso de cambio, sino acerca de iniciativas espec&iacute;ficas y sus resultados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; pasa esto? Pensamos que hay dos aspectos (uno epistemol&oacute;gico y otro &eacute;tico) que nos pueden ayudar a responder esta pregunta. Empecemos con el epistemol&oacute;gico. &iquest;C&oacute;mo conocer sobre el proceso de cambio educativo? Como objeto de estudio, presenta problemas particulares. En primer lugar, estudiar un proceso implica tratar de describir, explicar y/o predecir c&oacute;mo se pasa de un estado <i>A </i>a uno <i>B </i>o c&oacute;mo se mantiene un estado <i>A </i>a lo largo de cierto tiempo. En cualquiera de los casos, un proceso busca modificar ciertos aspectos de la realidad y se va transformando sobre la marcha. Estamos hablando de un objeto de estudio que va cambiando. Cuando se empieza a analizar un proceso se puede utilizar un enfoque de "caja negra"; se investigan sus insumos y resultados, partiendo del supuesto de que el proceso es uno solo y que se da de la misma manera.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero si la evidencia sugiere que no es uno solo (como ha pasado en el caso del cambio educativo), hay que buscar otras aproximaciones metodol&oacute;gicas. Hay que abrir la caja negra y tratar de observar y seguir el proceso desde que se inicia hasta que termina, lo que limita las opciones metodol&oacute;gicas disponibles y lleva a la necesidad de generar nuevas formas de investigar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un segundo aspecto a considerar es el tiempo. &iquest;Cu&aacute;nto se tarda el proceso de cambio educativo? La literatura se&ntilde;ala que tarda, por lo menos, entre dos y tres a&ntilde;os en empezar a institucionalizarse en una escuela (Fullan, 2007; Hern&aacute;ndez y Goodson, 2004; Wallace y Pocklington, 2002; Hargreaves <i>et al</i>., 1998). No podemos realmente hablar de cambio si no se institucionalizan nuevas pr&aacute;cticas y condiciones, pasando a ser la forma cotidiana de actuar en la escuela. Investigar sobre este proceso implica, entonces, comprometerse con periodos relativamente largos para la recolecci&oacute;n de datos; pero entre m&aacute;s tiempo dura esta etapa, m&aacute;s problemas hay que enfrentar para asegurar la calidad de la informaci&oacute;n y, a mayor cantidad de datos, m&aacute;s dificultades para realizar un an&aacute;lisis riguroso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este problema del tiempo dificulta hacer investigaci&oacute;n sobre cambio educativo. Es m&aacute;s com&uacute;n ver trabajos que se centran en las primeras etapas del proceso (la iniciaci&oacute;n, la implantaci&oacute;n) que en las finales (la estabilizaci&oacute;n, la institucionalizaci&oacute;n). En el campo hay acuerdos generalizados, desde los a&ntilde;os noventa, sobre c&oacute;mo <i>inicia </i>el proceso, pero hay por lo menos tres posiciones radicalmente diferentes (todas apoyadas en investigaci&oacute;n) sobre c&oacute;mo se institucionaliza y que no han cambiado mucho en los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os (Flores&#150;Kastanis, 2009). Recordemos que s&oacute;lo 15% de las iniciativas de cambio llegan a buen t&eacute;rmino. Investigar al respecto es arriesgarse a empezar un estudio de dos o m&aacute;s a&ntilde;os sabiendo que lo m&aacute;s probable es que el cambio deseado no se dar&aacute;. Por eso sabemos m&aacute;s sobre c&oacute;mo NO se da el proceso y muy poco sobre lo que s&iacute; lleva a que el cambio educativo se d&eacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar est&aacute; el problema del contexto en donde el proceso se da; &eacute;ste siempre incide, y aunque en algunos casos levemente, lo que sabemos sobre cambio parece indicar que influye mucho en la forma que toma el proceso. Y es en el contexto escolar donde hay mayor impacto y donde se presenta la mayor dificultad para que el cambio se d&eacute;. Asimismo, la escuela es una organizaci&oacute;n, por lo que el estudio del proceso de cambio no puede realizarse sin cierto conocimiento al respecto. Propiamente, el objeto de estudio es <i>el proceso de cambio organizacional en la educaci&oacute;n</i>. Pero aqu&iacute; tenemos una nueva dificultad: los an&aacute;lisis organizacionales tienen poco tiempo de llevarse a cabo, anidados durante mucho tiempo en el campo administrativo, desde mediados de los ochenta son cada vez m&aacute;s interdisciplinarios, y si bien en los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os han avanzado mucho, ha sido de manera muy desorganizada. Existen estudios importantes que permiten entender de mejor manera las organizaciones donde se da el proceso de cambio en general, pero las escuelas (sobre todo a nivel b&aacute;sico) siguen siendo, entre los investigadores, una "anomal&iacute;a" (Clegg, Hardy, Lawrence y Nord, 2006; Ingersoll, 2003; Bidwell, 2001). No se comportan como la mayor&iacute;a de las organizaciones. Menudo l&iacute;o.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estos problemas agreguemos, desde una perspectiva &eacute;tica, el de los prop&oacute;sitos de la investigaci&oacute;n sobre el cambio. La educaci&oacute;n, como pr&aacute;ctica social, tiene una dimensi&oacute;n &eacute;tica que no puede ignorarse; sus prop&oacute;sitos son tan importantes como los procesos y actividades que la conforman. De la Torre (2008) ha identificado con mucha claridad las disyuntivas &eacute;ticas que enfrentamos actualmente: entre educar para apropiarse de o para compartir con otros el conocimiento, entre informarse y saber, entre el avance individual o la solidaridad con la comunidad. Ante los nuevos retos que se nos presentan diariamente en un mundo cada vez m&aacute;s polarizado y dividido por la riqueza, la tecnolog&iacute;a y el conocimiento y ante un objeto de estudio cuyo prop&oacute;sito es modificar la realidad <i>para mejorarla</i>, se vuelve fundamental en la investigaci&oacute;n la justificaci&oacute;n, en t&eacute;rminos &eacute;ticos, del prop&oacute;sito que se pretende alcanzar en la iniciativa de cambio que se analiza.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bien podr&iacute;amos estudiar el proceso de cambio educativo para entender por qu&eacute;, a pesar de tanto esfuerzo, en las escuelas los estudiantes aprenden menos, aumentan la desigualdad y la violencia, se pauperiza a la ense&ntilde;anza y al maestro. Todos estos son cambios que se han dado en las escuelas en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os y, t&eacute;cnicamente, podr&iacute;amos aprovecharlos para entender el proceso. Sin embargo, los investigadores dedicados a este tema tenemos el imperativo &eacute;tico de conocer m&aacute;s sobre el proceso para <i>mejorar </i>las cosas, y esto implica tomar decisiones sobre las iniciativas de cambio que queremos investigar. El estudio del cambio educativo no puede desligarse, entonces, del problema del sentido y las consecuencias del cambio; son temas que necesariamente deben tener presencia en el plan de trabajo del investigador. En <i>todos </i>los textos presentados en este n&uacute;mero hay un planteamiento &eacute;tico <i>explic&iacute;to</i> sobre el prop&oacute;sito del cambio educativo que no se aborda en el estudio de otras tem&aacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La investigaci&oacute;n sobre el proceso de cambio educativo implica enfrentar y resolver una serie de problemas que se derivan de la naturaleza misma del objeto de estudio (es din&aacute;mico), del tiempo que hay que dedicar a su an&aacute;lisis (por lo menos dos o tres a&ntilde;os, si no es que m&aacute;s) y de consideraciones adicionales relacionadas con el contexto en el que el proceso se lleva a cabo (la escuela como organizaci&oacute;n), que requieren de mayor conocimiento. Adem&aacute;s, el investigador est&aacute; obligado a hacer <i>expl&iacute;cita </i>su posici&oacute;n &eacute;tica sobre la educaci&oacute;n. No es de extra&ntilde;arse entonces que, a pesar de su aparente relevancia pr&aacute;ctica y de las muchas demandas dentro y fuera del sector educativo por mejorar nuestro conocimiento del tema, la investigaci&oacute;n sobre cambio educativo avance lentamente. Hay objetos de estudio m&aacute;s o menos complejos, problem&aacute;ticos o demandantes en t&eacute;rminos &eacute;ticos para el investigador.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es de celebrarse, entonces, que hayamos logrado conjuntar las expresiones de un n&uacute;mero importante de interesados en la investigaci&oacute;n sobre el proceso de cambio educativo. Esta secci&oacute;n incluye tres estudios al respecto, en tres niveles: preescolar, primaria y secundaria. Silvia Eugenia Mart&iacute;nez y Mar&iacute;a Jos&eacute; Rochera abordan los cambios en las pr&aacute;cticas de evaluaci&oacute;n de competencias en la educaci&oacute;n preescolar mexicana derivados de la reforma curricular, enfoc&aacute;ndose en la formaci&oacute;n docente como elemento del proceso que facilita o dificulta estos cambios. Jos&eacute; Mar&iacute;a Garc&iacute;a, Charles Slater y Gema L&oacute;pez, centr&aacute;ndose en el proceso en el que un director o directora novel de primaria en M&eacute;xico enfrenta su primer a&ntilde;o en el puesto, analizan lo que ocurre en la escuela con el cambio de director. Y, con base en lo ocurrido en un programa para evitar la deserci&oacute;n de alumnos de secundaria en Argentina, Nancy Montes y Sandra Ziegler examinan, desde la perspectiva del estudiante, condiciones que influyen sobre la forma en que enfrentan cambios impuestos para proponer pr&aacute;cticas que ayuden a facilitar su permanencia en la escuela. Cada trabajo contribuye a entender mejor el proceso de cambio; adem&aacute;s, presentan formas interesantes de hacer investigaci&oacute;n sobre el tema y, a la vez, de referirse a problemas m&aacute;s concretos que tambi&eacute;n son &eacute;ticamente relevantes para la pr&aacute;ctica educativa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como aporte a la discusi&oacute;n, decidimos invitar a investigadores reconocidos internacionalmente por su trabajo sobre el cambio educativo para que nos dieran su perspectiva sobre la direcci&oacute;n o direcciones en las que se dirigir&aacute; la investigaci&oacute;n en el campo en los siguientes diez a&ntilde;os. La diversidad de sus respuestas ilustra la problem&aacute;tica epistemol&oacute;gica y &eacute;tica que se presenta al realizar investigaci&oacute;n sobre cambio. Agradecemos profundamente a Adriana Puiggr&oacute;s de Argentina, a Michael Fullan de Canad&aacute;, a Mar Rodr&iacute;guez y Juana Sancho de Espa&ntilde;a, a Gary Anderson, Luis Huerta y Peter McLaren de Estados Unidos y a Christopher Day e Ivor Goodson del Reino Unido que se hayan tomado el tiempo de responder a nuestra invitaci&oacute;n. Tambi&eacute;n agradecemos a nuestros colegas Martha Fabela, Manuel Flores y Mar&iacute;a Guadalupe Rodr&iacute;guez por sus traducciones del trabajo de los investigadores invitados que no tienen la fortuna de escribir en espa&ntilde;ol.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cerramos el n&uacute;mero con cuatro rese&ntilde;as de libros donde tratamos de abordar diferentes facetas de la investigaci&oacute;n sobre el cambio educativo. Arturo Delgado rese&ntilde;a el libro <i>Concepciones y representaciones del cambio educativo</i>, editado por Miguel de la Torre (2008), que vincula desde diferentes perspectivas la teor&iacute;a de las representaciones sociales y su(s) relaci&oacute;n(es) con el cambio educativo. Martha Fabela expone su perspectiva de <i>Change Wars</i>, editado por Hargreaves y Fullan (2009), donde se presentan tres propuestas para el cambio. Mar&iacute;a Ileana Ruiz analiza el trabajo de Byrk y sus colegas (2010), que presentan los resultados de una investigaci&oacute;n de m&aacute;s de diez a&ntilde;os sobre cambio educativo en la ciudad de Chicago, donde destacan las dificultades para investigar sobre el tema y la creatividad metodol&oacute;gica que permite que se lleve a cabo. Por &uacute;ltimo, Sergio Mart&iacute;nez Romo rese&ntilde;a el libro editado por Flores Fahara y Torres Herrera (2010) sobre diversas aportaciones que la teor&iacute;a organizacional puede hacer para mejorar nuestro entendimiento de la escuela como organizaci&oacute;n y como el contexto donde se da el proceso de cambio.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agradecemos p&uacute;blicamente la ayuda y colaboraci&oacute;n de nuestros colegas en el Tecnol&oacute;gico de Monterrey y de la Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n que forman parte de los dos cuerpos acad&eacute;micos, uno en cada instituci&oacute;n, que tratamos de hacer investigaci&oacute;n sobre cambio, en educaci&oacute;n b&aacute;sica y superior, y a la infinita paciencia, buena disposici&oacute;n y much&iacute;simo trabajo de Elsa Naccarella y Guadalupe Espinoza, nuestras editoras de la RMIE, para mantenernos enfocados en lo que est&aacute;bamos haciendo. Los m&eacute;ritos de este tem&aacute;tico son de los autores participantes y de nuestros colegas. De las limitaciones somos enteramente responsables nosotros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bidwell, C. E. (2001). "Analyzing schools as organizations: long&#150;term permanence and short&#150;term change", <i>Sociology of Education, </i>74 (n&uacute;m. extraordinario), 100&#150;114.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670617&pid=S1405-6666201000040000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Byrk, A. S.; Bender Sebring, P. ; Allensworth, E.; Luppescu, S. y Easton, J. Q. (2010). <i>Organizing schools for improvement: Lessons from Chicago</i>, Chicago: The University of Chicago Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670619&pid=S1405-6666201000040000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Clegg, S. R.; Hardy, C.; Lawrence, T. B. y Nord, W. R. (eds.) (2006). <i>The SAGE handbook of organization studies, </i>2a. ed., Londres: SAGE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670621&pid=S1405-6666201000040000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la Torre, M. (ed.) (2008). <i>Concepciones y representaciones del cambio educativo</i>, San Nicol&aacute;s de los Garza: Facultad de Filosof&iacute;a y Letras&#150;Universidad Aut&oacute;noma de Nuevo Le&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670623&pid=S1405-6666201000040000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Flores Fahara, M. y Torres Herrera, M. (eds.) (2010). <i>La escuela como organizaci&oacute;n de conocimiento</i>, Ciudad de M&eacute;xico: Trillas.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670625&pid=S1405-6666201000040000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Flores&#150;Kastanis, E. (2009). "Change at big school and little school: Institutionalization and contestation in participatory action research", <i>Educational Action Research, </i>17(3), 391&#150;405.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670626&pid=S1405-6666201000040000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fullan, M. (1982). <i>The meaning of educational change</i>, Nueva York: Teachers College Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670628&pid=S1405-6666201000040000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fullan, M. G. (2007). <i>The NEW meaning of educational change, </i>4a. ed., Nueva York: Teachers College Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670630&pid=S1405-6666201000040000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hargreaves, A. y Fullan, M. (eds.) (2009). <i>Change wars</i>, Bloomington, IN, EUA: Solution Tree.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670632&pid=S1405-6666201000040000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hargreaves, A.; Lieberman, A.; Fullan, M. y Hopkins, D. (eds.) (1998). <i>International handbook of educational change: Part two of two</i>, vol. 5, Londres: Kluwer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670634&pid=S1405-6666201000040000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez, F. y Goodson, I. (eds.). (2004). <i>Social geographies of educational change</i>, Norwell, MA: Kluwer Academic Publishers.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670636&pid=S1405-6666201000040000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ingersoll, R. M. (2003). <i>Who controls teachers' work? Power and accountability in America's schools</i>, Cambridge, MA, EUA: Harvard University Press.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670638&pid=S1405-6666201000040000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wallace, M. y Pocklington, K. (2002). <i>Managing complex educational change: Large scale reorganization of schools</i>, Nueva York: Routledge/Falmer.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8670640&pid=S1405-6666201000040000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Siendo sumamente purista, podemos decir que hasta que no aparece una publicaci&oacute;n arbitrada que se dedique exclusivamente al objeto de estudio, no se le puede considerar un campo. Siendo as&iacute; el inicio del estudio formal del proceso de cambio educativo empieza en 2000, con la aparici&oacute;n del <i>Journal <i>of Educational Change </i></i>(<a href="http://www.springer.com/education+&+language/journal/10833" target="_blank">http://www.springer.com/education+%26+language/journal/10833</a>). Si adoptamos una postura menos formal y tomamos como fecha aquella que los investigadores dedicados a estos estudios consideran como la de inicio, ser&iacute;an 30 a&ntilde;os, como se indica en la introducci&oacute;n del <i>Second International Handbook of Educational <i>Change</i>, </i>que publicar&aacute; Springer a finales de este a&ntilde;o (<a href="http://www.springer.com/education+&+language/book/978&#8211;90&#8211;481&#8211;2659&#8211;0" target="_blank">http://www.springer.com/education+%26+language/book/978?90?481?2659?0</a>).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Esta noci&oacute;n de 85&#150;15% no es privativa de la educaci&oacute;n. La literatura sobre cambio organizacional, en su mayor parte enfocada a investigaciones en empresas y en menor medida a otro tipo de organizaciones, llega a la misma conclusi&oacute;n. La probabilidad de que el cambio se d&eacute; en una organizaci&oacute;n diferente a las educativas sigue siendo de 15 por ciento.&nbsp;&nbsp;</font></p>      ]]></body><back>
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