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<journal-title><![CDATA[Revista mexicana de investigación educativa]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pensar la educación desde la historia del magisterio femenino en el noreste de México]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en antropología Social  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a tem&aacute;tica: G&eacute;nero en educaci&oacute;n</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Pensar la educaci&oacute;n desde la historia del magisterio femenino en el noreste de M&eacute;xico</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>M&oacute;nica Lizbeth Ch&aacute;vez Gonz&aacute;lez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Ramos Escobar, Norma (2007). <i>El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas. Un estudio hist&oacute;rico de finales del siglo XIX y principios del XX</i>, Monterrey, Nuevo Le&oacute;n: Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo Le&oacute;n.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cursa el doctorado en Ciencias Sociales, CIESAS Occidente.</i> CE <b>:</b><a href="mailto:mochago@hotmail.com">mochago@hotmail.com</a> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Producto de un trabajo de investigaci&oacute;n de posgrado en Historia, Norma Ramos Escobar public&oacute; en 2007 una versi&oacute;n resumida de su tesis con un nuevo t&iacute;tulo: <i>El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas. Un estudio hist&oacute;rico de finales del siglo XIX y principios del XX</i>. Esta obra de car&aacute;cter hist&oacute;rico inaugura la investigaci&oacute;n educativa en una regi&oacute;n muy poco explorada como lo es el noreste de M&eacute;xico. Por ello, todos los datos e interpretaciones presentados por la autora representan por s&iacute; mismos importantes hallazgos para la historia regional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con un t&iacute;tulo sencillo y un lenguaje ligero, esta versi&oacute;n est&aacute; pensada para un p&uacute;blico no s&oacute;lo acad&eacute;mico sino para todo aquel que se interese por la historia de las mujeres y de la educaci&oacute;n en Nuevo Le&oacute;n, probablemente la autora consider&oacute; que con la publicaci&oacute;n estas historias de maestras llegar&iacute;an a las docentes actuales y al mundo rural de la zona sur del estado que con tanto inter&eacute;s describe.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo central de la obra es rescatar a los sujetos de los grandes temas de la historiograf&iacute;a educativa en un periodo que ha sido sumamente estudiado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Si bien la autora arranca su investigaci&oacute;n a principios del siglo XIX, la parte sustancial de la obra se ubica en la &eacute;poca de la posrevoluci&oacute;n nuevoleonesa. Las causas que llevaron a Norma Ramos a retroceder hacia la educaci&oacute;n decimon&oacute;nica fueron las preguntas de largo alcance que se formul&oacute; para explicar la presencia de las mujeres en el magisterio despu&eacute;s de 1920 as&iacute; como la inexistencia de otras investigaciones con las que su pudiera dialogar sobre el tema y la regi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a su enfoque de g&eacute;nero, la autora muestra que la educaci&oacute;n posrevolucionaria de ninguna manera es un tema agotado; por el contrario, devela los errores historiogr&aacute;ficos en los que se han incurrido al homogenizar y generalizar al magisterio mexicano de la &eacute;poca. Con su mirada centrada en la labor de las maestras nuevoleonesas &#150;que eran mayor&iacute;a dentro del magisterio&#150;, Ramos Escobar nos muestra las condiciones laborales de estas mujeres as&iacute; como las diferentes estrategias que emplearon para mantenerse en un espacio controlado por maestros y funcionarios varones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Retomando a autoras cl&aacute;sicas de la teor&iacute;a de g&eacute;nero, como son Joan Scott y Marta Lamas, Norma Ramos deja ver en su texto que esta categor&iacute;a de an&aacute;lisis la condujo hacia cuatro planteamientos te&oacute;ricos&#150;metodol&oacute;gicos: considerar al g&eacute;nero como una construcci&oacute;n cultural &#150;y, por lo tanto, hist&oacute;rica&#150; de la diferencia sexual; centrar a las mujeres como sujetos de estudio considerando sus relaciones con los varones como punto de referencia para ubicar las diferencias y desigualdades; mostrar la capacidad de agencia de las mujeres en la historia; y finalmente, proponer una periodizaci&oacute;n hist&oacute;rica acorde con los tiempos de las mujeres que le interesa investigar, en este caso, las maestras de Nuevo Le&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gran parte de la riqueza de este trabajo se encuentra en la mirada interdisciplinaria de la autora. Lo mismo reconstruye estad&iacute;sticas, cuadros y retoma categor&iacute;as de autores clave de la sociolog&iacute;a del trabajo, que analiza discursos propios de la historia cultural de la educaci&oacute;n, o realiza entrevistas a profundidad y recorridos de campo propios del quehacer antropol&oacute;gico. Todo esto con un profundo conocimiento del contexto local. La diversidad de fuentes que emple&oacute; es una prueba tambi&eacute;n del di&aacute;logo que mantuvo con las ciencias sociales: documentos del Archivo Hist&oacute;rico de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, del Archivo General del Estado de Nuevo Le&oacute;n, notas de la prensa local, fotograf&iacute;as de la &eacute;poca, espacios escolares y entrevistas, principalmente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las maestras rurales y sus diversos &aacute;mbitos</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para hablarnos de las maestras rurales, la autora divide su obra en cuatro cap&iacute;tulos. En el primero abarca una larga temporalidad para se&ntilde;alar el proceso en el que las mujeres ingresaron, paulatinamente, al campo del magisterio. En el siguiente cap&iacute;tulo aborda a las maestras de la posrevoluci&oacute;n en su papel de agentes e intermediarias de las pol&iacute;ticas educativas. Posteriormente reconstruye algunas trayectorias profesionales de las maestras y propone una categorizaci&oacute;n para entender la heterogeneidad de sus condiciones laborales. Finalmente, cierra con una reconstrucci&oacute;n de las experiencias laborales y personales de las maestras a trav&eacute;s de dos historias de vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cada una de las facetas de las maestras rurales analizadas bien podr&iacute;a ser motivo de una investigaci&oacute;n independiente ya que, a lo largo del trabajo, quedan algunos hilos sueltos y preguntas en el aire. A pesar de que la autora nos advierte desde el inicio que su abordaje te&oacute;rico se sustenta primordialmente en el g&eacute;nero, lo cierto es que abarca muchos m&aacute;s presupuestos te&oacute;ricos que explica en cada cap&iacute;tulo. Sin embargo, si consideramos que esta investigaci&oacute;n es producto de una tesis de posgrado que tuvo que ajustarse a los tiempos que las instituciones imponen a los estudiantes, podemos considerar que esta dispersi&oacute;n encierra m&aacute;s bien un gran esfuerzo por complejizar la situaci&oacute;n de las maestras en sus diversas aristas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, mediante una mirada muy panor&aacute;mica y de largo alcance, la autora nos presenta datos estad&iacute;sticos obtenidos tanto de informes educativos como de representaciones discursivas de la prensa y leyes escolares. A trav&eacute;s de esta informaci&oacute;n, realiza una cuantificaci&oacute;n de las escuelas seg&uacute;n el g&eacute;nero y analiza los contenidos curriculares para se&ntilde;alar las diferencias y desigualdades en la educaci&oacute;n femenina con respecto a la masculina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Norma Ramos muestra que la inserci&oacute;n de la poblaci&oacute;n femenina al &aacute;mbito educativo, y espec&iacute;ficamente magisterial, en Nuevo Le&oacute;n sigui&oacute; ritmos y caracter&iacute;sticas muy similares a lo ocurrido en el &aacute;mbito nacional. Parte de las primeras escuelas de ni&ntilde;as creadas por religiosas en la primera mitad del siglo XIX, en donde dieron sus pasos iniciales las maestras improvisadas que impart&iacute;an conocimientos necesarios para el matrimonio y la vida dom&eacute;stica. Con el proyecto liberal, la educaci&oacute;n para mujeres dej&oacute; de ser estrictamente religiosa y privada para convertirse en un asunto p&uacute;blico y extenderse principalmente en el &aacute;mbito urbano. Junto con este crecimiento de las escuelas para ni&ntilde;as, la demanda de maestras tambi&eacute;n se increment&oacute; por lo que se acreditaron a mujeres mayores de edad para convertirse en sacerdotisas de la educaci&oacute;n. Posteriormente hubo una profesionalizaci&oacute;n de esta vocaci&oacute;n al fundarse las primeras Normales para se&ntilde;oritas en el estado. Estas escuelas se convirtieron en la primera opci&oacute;n de ense&ntilde;anza superior para las mujeres, aunque la imagen de madre&#150;educadora no se transform&oacute;, lo cual se reflejaba en un curr&iacute;culum cargado de contenidos que reforzaban estos estereotipos. Fue con la expansi&oacute;n de la educaci&oacute;n rural que las mujeres se posicionaron como el grupo mayoritario dentro del magisterio, es por esto que cuando se funda la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n esta profesi&oacute;n ya estaba totalmente feminizada en Nuevo Le&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, dentro del proceso de feminizaci&oacute;n del magisterio una caracter&iacute;stica de peso a nivel local fue la din&aacute;mica econ&oacute;mica de la zona citr&iacute;cola del sur de Nuevo Le&oacute;n. Las mujeres de esta regi&oacute;n fueron ocupando los espacios laborales que los hombres abandonaban para incorporarse a otras &aacute;reas productivas vinculadas, entre otras, con las actividades agr&iacute;colas. En esta afirmaci&oacute;n, la autora apenas toca la relaci&oacute;n que el ingreso de las mujeres al magisterio guarda con procesos estructurales en el plano internacional, como lo fue la consolidaci&oacute;n del capitalismo industrial en Am&eacute;rica Latina. Otras autoras, como la misma Joan Scott, han se&ntilde;alado que la incorporaci&oacute;n de la mujer al mundo laboral tiene que ver con la ampliaci&oacute;n de servicios por parte del aparato estatal y por la necesidad de contar con mano de obra barata.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte de la obra, la autora nos muestra las estrategias de las maestras frente a las pol&iacute;ticas educativas posrevolucionarias. Sumamente interesante resulta la presentaci&oacute;n de las maestras como hacedoras cotidianas de las pol&iacute;ticas, inmersas en contextos locales que las hace estar en constantes negociaciones e intermediaciones pol&iacute;ticas, sociales y culturales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo el marco interpretativo que investigadores como Gilbert Joseph y Daniel Nugent han propuesto para analizar al campo y al Estado mexicano revolucionario, o como espec&iacute;ficamente lo han realizado Elsie Rockwell y Mary Kay Vaughan para los procesos educativos, Norma Ramos enfatiza en las maneras en las que las maestras y la poblaci&oacute;n rural se apropiaron selectivamente de los discursos oficiales siempre y cuando no se confrontaran con sus pr&aacute;cticas culturales. Por ejemplo, para no dejar de ser aceptadas en las localidades, las maestras no aplicaban disposiciones oficiales tales como la erradicaci&oacute;n del alcoholismo y del fanatismo religioso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estrategias como el convencimiento o la simulaci&oacute;n fueron una constante dentro de la din&aacute;mica escolar para atraer a los padres de familia, recibir apoyos locales y enfrentar a las autoridades educativas. Aunque la autora considera que ambas respuestas eran una especificidad de las docentes, bien podemos pensar que los maestros tambi&eacute;n emplearon estas medidas para resolver problemas inmediatos de manera creativa, por lo que m&aacute;s que partir de una condici&oacute;n de g&eacute;nero, part&iacute;an de su condici&oacute;n profesional como agentes e intermediarios del Estado frente a las poblaciones rurales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunas de estas estrategias, m&aacute;s claramente ligadas con la condici&oacute;n de g&eacute;nero de las maestras, fueron la integraci&oacute;n al curr&iacute;culum de clases de costura, la creaci&oacute;n de internados, la organizaci&oacute;n de convivios o la preparaci&oacute;n de bailables. En contraposici&oacute;n, la autora se&ntilde;ala que los maestros recurr&iacute;an frecuentemente a la politizaci&oacute;n de su actividad docente al involucrarse en conflictos agrarios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de plantear una diferencia de este tipo, podr&iacute;amos preguntarnos qu&eacute; tanto esta visi&oacute;n de la autora refuerza la misma idea androc&eacute;ntrica de que las mujeres no se han ocupado hist&oacute;ricamente de asuntos pol&iacute;ticos. Si el lector pasa a las siguientes p&aacute;ginas y conoce la historia de vida de Francisca Ruiz puede percatarse de que en el sur de Nuevo Le&oacute;n tambi&eacute;n existieron maestras con amplias trayectorias pol&iacute;ticas. Aunque probablemente este tipo de maestras constituyeron una minor&iacute;a, lo cierto es que al realizar estas "estrategias femeninas", tambi&eacute;n buscaban construir un nuevo tipo de relaci&oacute;n entre el Estado y la poblaci&oacute;n. Desde luego, este era un tipo de pol&iacute;tica que poco ten&iacute;a que ver con las actividades p&uacute;blicas vinculadas con intereses de "varones proveedores" (como los conflictos agrarios), pero s&iacute; estaban contribuyendo a la formaci&oacute;n de ciudadanos desde lo moral y la transformaci&oacute;n de pr&aacute;cticas dom&eacute;sticas. En este sentido, tanto maestras como maestros estaban contribuyendo a la formaci&oacute;n cotidiana del Estado mexicano posrevolucionario mediante una divisi&oacute;n de labores en las escuelas y las comunidades que efectivamente reforzaban los estereotipos de g&eacute;nero.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo aborda las condiciones profesionales y laborales de las maestras. Uno de los aspectos m&aacute;s relevantes de esta parte es que demuestra que los varones no eran los &uacute;nicos proveedores en la econom&iacute;a familiar en el campo, antes bien, las maestras eran un buen soporte cuando hab&iacute;a una crisis familiar por lo que lograban combinar el trabajo en las aulas con las labores del hogar. Los casos de maestras se&ntilde;alados son claros ejemplos de c&oacute;mo en una sociedad patriarcal, el ciclo biol&oacute;gico de las mujeres determina su trayectoria laboral, lo cual es m&aacute;s que evidente cuando el mismo sistema educativo obliga a las maestras a renunciar cuando se embarazan, no les otorga permiso de gravidez o bien son despedidas por no justificar las ausencias relacionadas con los hijos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gracias a los expedientes laborales que Norma Ramos localiz&oacute; en el Archivo Hist&oacute;rico de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica, podemos observar que las maestras rurales estaban obligadas a notificar cualquier cambio en su estado civil y adem&aacute;s deb&iacute;an pedir permiso para continuar laborando despu&eacute;s de haber contra&iacute;do matrimonio. Estas situaciones nos hablan de la constante vigilancia que la misma Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica ejerc&iacute;a sobre sus trabajadoras de la educaci&oacute;n. En estas condiciones, llama la atenci&oacute;n el que hayan sido estas maestras las primeras en ejercer algunos derechos laborales en el mundo rural, asegurando sus servicios de salud mediante negociaciones con las autoridades locales u organizando cooperativas entre la poblaci&oacute;n.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A continuaci&oacute;n la autora propone tres categor&iacute;as para abordar las condiciones laborales de las maestras nuevoleonesas: las proletarizadas, las proveedoras y las jefas de familia. Al no definir estas categor&iacute;as seg&uacute;n un solo eje de an&aacute;lisis &#150;en este caso pensar&iacute;amos que el g&eacute;nero y el trabajo ser&iacute;an los m&aacute;s adecuados&#150;, las explicaciones sobre cada tipo de maestra se hacen un tanto confusas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las maestras proletarizadas las identifica a partir de su situaci&oacute;n familiar, sistema escolar y nivel salarial, eran las "hijas de familia que trabajan en escuelas municipales de quince pesos mensuales". El lector esperar&iacute;a toparse con elementos que ubiquen a las docentes con el trabajo obrero; sin embargo, la autora s&oacute;lo se&ntilde;ala como un contexto general la masificaci&oacute;n, proletarizaci&oacute;n y semiprofesionalizaci&oacute;n del magisterio femenino en el mundo occidental sin lograr aterrizar en la situaci&oacute;n laboral espec&iacute;fica de las maestras en Nuevo Le&oacute;n. Un aspecto muy bien desarrollado es la desvalorizaci&oacute;n del trabajo docente de las mujeres, que se reflejaba en la desigualdad salarial que percib&iacute;an con respecto a los maestros varones. Debido a que prevalec&iacute;a el estereotipo de no ser proveedoras, las profesoras eran ubicadas en puestos menores como ayudantes y recib&iacute;an una "gratificaci&oacute;n" por su trabajo aun cuando algunas de ellas hab&iacute;an pasado por Escuelas Normales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las maestras proveedoras, definidas as&iacute; por la funci&oacute;n econ&oacute;mica que desempe&ntilde;aban en el &aacute;mbito familiar, por lo regular eran mujeres j&oacute;venes y solteras que hab&iacute;an terminado la primaria, cuyo sueldo era parte importante para la econom&iacute;a familiar. El magisterio se convirti&oacute; para estas mujeres en una posibilidad concreta de asegurarse un sueldo. Aquellas maestras j&oacute;venes que no eran proveedoras se volvieron autosuficientes, sin embargo, segu&iacute;an bajo la vigilancia y protecci&oacute;n de un var&oacute;n &#150;hermano o padre&#150; quienes las acompa&ntilde;aban a dar sus clases, tomar cursos y a cobrar los sueldos. Estas mujeres adem&aacute;s representaban el modelo ideal del magisterio ya que al ser j&oacute;venes y solteras continuaban con la imagen de pureza y celibato que desde finales del siglo XIX los funcionarios educativos hab&iacute;an construido para ellas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las maestras jefas de familia, su condici&oacute;n civil de viudas, casadas o solteronas las obligaba a buscar un trabajo remunerado para sostener a la familia. Con los casos presentados por la autora se pone en evidencia que un n&uacute;mero importante de mujeres casadas continuaban con sus trabajos y que no todas ellas depend&iacute;an econ&oacute;micamente de sus parejas. Sus trayectorias laborales, no obstante, fueron inconstantes por las dificultades de sortear todas sus actividades. Constantemente fueron reemplazadas, dadas de baja temporalmente, descendidas y hasta cesadas porque el sistema educativo las enfrentaba al dilema de trabajar o ver por su familia. Las que lograron continuar en el magisterio lo hicieron gracias al apoyo de redes familiares o porque ten&iacute;an una amplia trayectoria como educadoras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin lugar a dudas el magisterio signific&oacute; una importante puerta de entrada de las mujeres al mundo del trabajo remunerado. En los tres tipos antes se&ntilde;alados, el trabajo docente femenino fue percibido como una semiprofesi&oacute;n, tal como lo se&ntilde;ala Sandra Acker, es decir, como una profesi&oacute;n subvaluada y mal remunerada. La investigaci&oacute;n de Norma Ramos &#150;junto con las de otras tantas investigadoras como Mar&iacute;a Bertely y Mar&iacute;a Eugenia Vargas&#150; nos alienta a reflexionar respecto del papel que la docencia ha desempe&ntilde;ado a lo largo de la historia de este pa&iacute;s, me refiero a su posici&oacute;n como espacio laboral que se abre para grupos de poblaci&oacute;n minoritaria o excluida. En este caso, la autora nos presenta a las mujeres nuevoleonesas, pero si pensamos en el caso de los grupos &eacute;tnicos, observaremos una situaci&oacute;n similar ya que fue precisamente el magisterio la primera profesi&oacute;n que integr&oacute; a parte de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena a la burocracia estatal como promotores culturales y luego maestros biling&uuml;es. En este sentido, la composici&oacute;n social del magisterio nos ayuda a explicar c&oacute;mo en ciertos momentos hist&oacute;ricos la atenci&oacute;n hacia algunos grupos excluidos ha pasado a ser un asunto p&uacute;blico y c&oacute;mo el Estado mexicano los ha ido integrando como intermediarios de sus pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la &uacute;ltima parte del trabajo, la autora logra acercarse a las mujeres de carne y hueso que los archivos hist&oacute;ricos le describ&iacute;an. Este es un buen ejemplo de c&oacute;mo se puede combinar el trabajo documental con la historia oral, por ello la propuesta historiogr&aacute;fica de esta investigaci&oacute;n resulta muy novedosa. Localizar en vida a los sujetos de una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica es una fortuna con la que pocos investigadores se topan; no obstante, Norma Ramos lo logra y lo aprovecha atinadamente. Despu&eacute;s de analizar los cambios estructurales en el magisterio femenino de Nuevo Le&oacute;n, su mirada se centra en las experiencias cotidianas de estas mujeres, en los significados que dan a su quehacer docente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los datos construidos mediante entrevistas abiertas y a profundidad son triangulados con opiniones de ex alumnos y expedientes laborales de las maestras, lo cual aumenta la precisi&oacute;n y la riqueza de la informaci&oacute;n. Producto de la reflexi&oacute;n metodol&oacute;gica sobre la historia oral, son las explicaciones que la autora nos ofrece sobre los contextos de las entrevistas. Los relatos de vida, aunque fueron seleccionados por la autora, son presentados en funci&oacute;n de los intereses de las narradoras, por eso siguen un hilo temporal y espacial propio. Esto tambi&eacute;n explica el porqu&eacute; se da tanto peso a las relaciones familiares de las maestras y, en cambio, las condiciones laborales y de g&eacute;nero se desdibujan un poco. El papel de sus respectivos abuelos, padres y esposos en sus experiencias como maestras son resaltados; en cambio, las mismas narraciones aportan mucha informaci&oacute;n que qued&oacute; pendiente de analizar con mayor profundidad. Por ejemplo el hecho de que estas mujeres fueran profesionistas con maternidades frustradas; c&oacute;mo se imbric&oacute; su experiencia laboral con su participaci&oacute;n pol&iacute;tica; por qu&eacute; fueron acompa&ntilde;adas en sus frecuentes traslados laborales por la madre o el esposo; qu&eacute; tanto favoreci&oacute; la presencia de las madres para acercarse al mundo dom&eacute;stico de las localidades rurales, por qu&eacute; el hecho de ser pretendidas por hombres de la localidad fue una raz&oacute;n suficiente para solicitar un cambio de escuela, por qu&eacute; eran las maestras que contra&iacute;an matrimonio con sus pares las que ten&iacute;an mayor flexibilidad en sus traslados laborales con tal de acompa&ntilde;ar a sus esposos, entre otros aspectos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El trabajo y la vida de las maestras nuevoleonesas </i>sin duda es una obra valiosa para conocer la historia social del noreste del pa&iacute;s, para profundizar en la historia regional de la educaci&oacute;n, para avanzar en las discusiones sobre la construcci&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero en el tiempo y para pensar en propuestas metodol&oacute;gicas interdisciplinarias. Se trata de un texto muy bien logrado que fue reconocido con el premio de Investigaci&oacute;n Hist&oacute;rica "Israel Cavazos" en 2007 pero que, adem&aacute;s, cumple con el anhelo de toda investigaci&oacute;n social: despertar el inter&eacute;s y motivar la reflexi&oacute;n por el tema de estudio.</font></p>      ]]></body>
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