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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;a</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Notas e impresiones de la lectura de un libro. O de la necesidad de &laquo;Nosotros&raquo; y de convocar a otros "Nosotros"<a href="#notas">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Antonio Padilla Arroyo</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Quintanilla, Susana (2008). <i>Nosotros. La juventud del Ateneo en M&eacute;xico, </i>M&eacute;xico, DF: Tusquets editores.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Antonio Padilla Arroyo es profesor investigador de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de Morelos: Av. Universidad n&uacute;m. 1001, col. Chamilpa, 62209, Cuernavaca, Morelos. </i>CE: <a href="mailto:antonin_19@yahoo.com.mx">antonin_19@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra de Susana Quintanilla es vasta y se basta a s&iacute; misma. Por eso inicio estas l&iacute;neas con una aclaraci&oacute;n necesaria: contienen impresiones, y s&oacute;lo eso. No es factible leer y rese&ntilde;ar <i>Nosotros. La juventud del Ateneo de M&eacute;xico </i>sin abrir los sentidos para dar paso a las percepciones y los sentimientos que abarca y encierra. Es un "fragoroso y primorosamente labrado estudio", como dec&iacute;an los pensadores sociales mexicanos decimon&oacute;nicos cuando resum&iacute;an las cualidades que deb&iacute;an poseer hombres y mujeres despu&eacute;s de recibir las luces que promet&iacute;an las instituciones educativas y culturales. El uso de estos sustantivos y adjetivos de ning&uacute;n modo es desmedido. Intentar&eacute; explicar por qu&eacute;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cada una de las p&aacute;ginas de este libro existe todo un c&uacute;mulo de conocimientos y emociones que el lector va descubriendo. Si no, c&oacute;mo comprender a los personajes centrales de la narraci&oacute;n, a la amistad profunda que crearon y cultivaron (a veces con discreci&oacute;n y en otras con reproches y reclamos airados) para formar una atm&oacute;sfera propiciatoria que abri&oacute; e inspir&oacute; caminos, unos fugaces y otros, los m&aacute;s de ellos, fecundos y perennes. M&aacute;s all&aacute; de las cercan&iacute;as y distancias geogr&aacute;ficas, de las fobias y de las filias pol&iacute;ticas, de los or&iacute;genes geogr&aacute;ficos, culturales y sociales, de las trayectorias personales, unas breves y desafortunadas, de los dramas y las comedias, la amistad es la materia de la que est&aacute; hecha la naturaleza humana. Al menos es lo que uno aprende leyendo la obra de Susana Quintanilla.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Nosotros </i>presenta un recuento exhaustivo de los primeros pasos del largo trayecto que hubieron de recorrer los j&oacute;venes que en octubre de 1909 crearon el Ateneo de la Juventud. Esta labor hubiera sido m&aacute;s que suficiente, pero la autora fue m&aacute;s all&aacute;: busc&oacute; y comprendi&oacute; las razones, describi&oacute; las circunstancias, reconstruy&oacute; ambientes, imagin&oacute; tramas y retrat&oacute; a otros hombres que inspiraron y orientaron los proyectos que bull&iacute;an en la mente de los atene&iacute;stas. De manera sobresaliente est&aacute; Justo Sierra, a quien Susana concede un papel estelar y un lugar preponderante, con argumentos convincentes, en el destino individual y colectivo de la pl&eacute;yade del Ateneo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este enorme esfuerzo de elaboraci&oacute;n hist&oacute;rica permite comprender a cabalidad los fracasos y los &eacute;xitos de la generaci&oacute;n del Ateneo, en un clima poco propicio a las "expresiones del esp&iacute;ritu", como se dec&iacute;a en aquella &eacute;poca. Permite entender tambi&eacute;n los recursos a los que este grupo recurri&oacute; para fundar y consolidar iniciativas culturales y sociales, en primer&iacute;simo lugar el Ateneo de la Juventud. Como es sabido, esta asociaci&oacute;n dej&oacute; su impronta en el panorama cultural de nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; motivos habr&aacute;n seducido a Susana para dedicar m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de pesquisas, de lectura y relectura de textos, a fin de develar las palabras y las acciones de los "literatos" de anta&ntilde;o? &iquest;C&oacute;mo fue que ella logr&oacute; "infiltrarse" en el grupo (tengo la certeza de que es la primera mujer del conjunto atene&iacute;sta) y, tras eso, se dio a la tarea de exponer sus mezquindades y generosidades? Lo cierto es que ella rastre&oacute; concienzudamente los contornos culturales de ese tiempo y de ese espacio, para metamorfosearse en una m&aacute;s de los protagonistas. Desde ah&iacute; edific&oacute; paso a paso, andamio tras andamio, seg&uacute;n la feliz expresi&oacute;n de Mario Benedetti, una biograf&iacute;a intelectual colectiva de esa generaci&oacute;n que, no hay la menor duda, se hizo a pulso, en medio de holguras y dificultades, de hostilidades y cobijos, de simpat&iacute;as y venganzas. La obra resultante nos ayuda a desentra&ntilde;ar varias de las facetas de la condici&oacute;n humana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esto no intento, ni por asomo, aminorar la importancia de la labor de reconstrucci&oacute;n historiogr&aacute;fica que represent&oacute; la hechura del texto. Tampoco desde&ntilde;o la imprescindible necesidad de comprensi&oacute;n e interpretaci&oacute;n que demanda una aventura de esta naturaleza. La autora trabaj&oacute; con rigor hist&oacute;rico e intelectual, asumiendo como propias las reglas m&aacute;s importantes del quehacer historiogr&aacute;fico. Para corroborar esto, es suficiente con revisar la organizaci&oacute;n de las secciones y apartados que estructuran la investigaci&oacute;n, la extensa e intensa bibliograf&iacute;a, la consulta a fuentes primarias impresas, tanto de archivo como de revistas y peri&oacute;dicos. Sin duda, el texto se inscribe dentro de la denominada "nueva" historia intelectual y, todav&iacute;a m&aacute;s, en la historia de las sensibilidades, sobre todo en algunos de los pasajes. Por fortuna, esta corriente se ha venido aclimatando en M&eacute;xico desde hace tiempo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin menoscabo del derecho de los lectores a realizar su propia lectura, estoy convencido de que dos de los apartados de <i>Nosotros </i>son memorables: trazan y resumen de cuerpo entero las maneras, los gestos, las ideas, los comportamientos, el hacer y los quehaceres de los miembros m&aacute;s conspicuos de esa generaci&oacute;n de j&oacute;venes en v&iacute;as de transformarse en intelectuales comprometidos con su &eacute;poca. El estilo y el entramado narrativo de la autora atrapan al lector. "D&iacute;as alci&oacute;neos" evoca uno de los pasajes m&aacute;s entra&ntilde;ables en la configuraci&oacute;n de "Nosotros", el grupo de &iacute;ntimos que dio vida y luz al Ateneo. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1907, y el reposo era s&oacute;lo una fachada para la exigente y disciplinada reflexi&oacute;n, la lectura pausada y la interacci&oacute;n pedag&oacute;gica. Para Susana, estos d&iacute;as representaron el reencuentro de Pedro Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a, el maestro erudito y autoritario, con Alfonso Reyes, el disc&iacute;pulo aventajado, y Antonio Caso, en una circunstancia crucial en la vida cultural mexicana, cuando la mayor&iacute;a de los futuros atene&iacute;stas estaban dedicados a la bohemia, indisciplinados conferencistas y concertistas:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Encontr&oacute; consuelo a estos pesares (Henr&iacute;quez Ure&ntilde;a), en la devoci&oacute;n de Reyes y Caso, con los que vivir&iacute;a "d&iacute;as alci&oacute;neos" dedicados al cultivo de la amistad, la lectura, las disquisiciones filos&oacute;ficas y la experimentaci&oacute;n literaria. En el curso de esas horas, irrepetibles por su intensidad y belleza, se inici&oacute; el viaje de una nueva generaci&oacute;n intelectual hacia el mundo de la cultura cl&aacute;sica (Quintanilla, 2008:68).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute;, esos d&iacute;as fueron definitivos en el futuro cultural no s&oacute;lo del grupo sino del pa&iacute;s mismo. Baste recordar el programa de Jos&eacute; Vasconcelos, tanto en su car&aacute;cter de secretario de Educaci&oacute;n P&uacute;blica como de Rector de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma, la difusi&oacute;n masiva de los autores cl&aacute;sicos, la preparaci&oacute;n concienzuda de <i>El Banquete </i>para tener una idea de la importancia que tendr&iacute;a el redescubrimiento de los griegos. A este respecto, dejo de lado la riqueza y la variedad de tonos, estados de &aacute;nimo y pr&aacute;cticas culturales que encierra el relato de los actos p&uacute;blicos de la se&ntilde;era Sociedad de Conferencias y Conciertos, para pasar al cap&iacute;tulo intitulado "El banquete":</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cita era la noche del 25 de diciembre de 1908 &#91;...&#93; el contingente era m&aacute;s reducido y homog&eacute;neo: ninguno de los j&oacute;venes rebasaba los 30 a&ntilde;os, todos se conoc&iacute;an de tiempo atr&aacute;s y comenzaban a destacar en la cohorte cultural de la ciudad de M&eacute;xico. La tertulia no fue ni un acto com&uacute;n para curar la resaca de la Nochebuena ni un ritual casero con motivo navide&ntilde;o. El prop&oacute;sito que convoc&oacute; a quienes acudieron al convite era festejar el nacimiento de Dionisio &#91;...&#93; Los invitados a la residencia de Agust&iacute;n Reyes se reunieron al caer el sol, dispuestos a festejar toda la noche manteniendo a raya el sue&ntilde;o y el silencio. Al igual que en <i>El Banquete, </i>lo sustancial del di&aacute;logo ocurri&oacute; en la oscuridad &#91;...&#93; (Quintanilla, 2008:113, 120, 122).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acaso, con el fin de que el lector tuviera un motivo m&aacute;s de contentamiento hubiera sido deseable acompa&ntilde;ar el texto con im&aacute;genes de los personajes para tener una mayor intimidad y cercan&iacute;a con &eacute;stos y no &uacute;nicamente para ilustrar. No se malinterprete mi deseo: la fuerza de la narraci&oacute;n, la contundencia de las palabras est&aacute;n fuera de duda, pero la imagen, convertida en memoria visual, hubiera constituido un recurso documental que hubiese aportado otros datos y sugerido otras miradas. En cualquier caso, se trata de un anhelo estrictamente personal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El texto delibera en torno al inmenso horizonte cultural que heredaron, construyeron y recrearon unos j&oacute;venes que, en los albores del siglo XX, quisieron contenerlo todo, todo el mundo cultural, seg&uacute;n la feliz caracterizaci&oacute;n que brinda uno de los historiadores m&aacute;s fecundos, pero desgraciadamente menos familiares, Johan Huizinga. Ellos creyeron que este todo era posible en un pa&iacute;s que cada vez y con mayor frecuencia cerraba oportunidades y cancelaba esperanzas de una vida menos tosca y vulgar.<sup><a href="#notas">1</a> </sup>Por ello se propusieron nuevas aventuras humanas, nuevas expresiones en las cuales reconocerse como parte del universo espiritual de sus contempor&aacute;neos, de experimentar formas de decir, pensar y hacer. Tuvieron que aquilatar el valor de los afectos, de las actitudes, de las ideas, de las coincidencias y las disidencias. Forjaron una identidad, un nosotros para diferenciarse de los otros y, desde ah&iacute;, realizar su primera haza&ntilde;a intelectual, la revista <i>Savia Moderna. </i>El nombre elegido no fue casual, hablaba de sus pretensiones juveniles, de la necesidad, tal vez un poco difusa, de la renovaci&oacute;n y de la regeneraci&oacute;n del esp&iacute;ritu nacional. Eran unos j&oacute;venes privilegiados tanto por fortuna cuanto por atributos personales: eran parte de las &eacute;lites intelectuales en medio de una geograf&iacute;a dominada por el analfabetismo, sobre todo en el mundo rural. Reconocer&iacute;an esto &uacute;ltimo, pero con la exigencia del reposo y de la distancia que impone, a querer o no, el ejercicio intelectual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su texto, Susana da cuenta de un fragmento de la historia y de la vida del Ateneo, precisamente del periodo de formaci&oacute;n. Describe los territorios p&uacute;blicos y privados que recorri&oacute; esa generaci&oacute;n, hasta integrarse a la "Rep&uacute;blica de las letras" que ten&iacute;a su principal zona de residencia la ciudad de M&eacute;xico. Este proceso formativo prepar&oacute; a los futuros intelectuales para encomiendas personales, colectivas e institucionales que dejaron impronta. Fueron constructores de instituciones culturales en la primera mitad del siglo XX, y sus ecos todav&iacute;a suenan. Dieron respuesta a las urgencias del Estado mexicano de la posrevoluci&oacute;n para recomponer el tejido social, econ&oacute;mico y, especialmente, el cultural. Muchas de sus palabras y acciones, de sus obras y pensamiento, est&aacute;n hoy presentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de explorar en los primeros pasos de los atene&iacute;stas, Susana incursiona en las fuentes literarias, econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas en las que ellos abrevaron. Localiza y comprende estos referentes para ofrecernos cuadros casi exactos de las tramas vitales que nac&iacute;an de la viva mundana, como la vida misma. Reconstruye con esmero experiencias creadoras en muy diversos campos, la filosof&iacute;a, la literatura, el teatro y las artes pl&aacute;sticas. Negarse a ello hubiera sido un contrasentido, porque la elecci&oacute;n del oficio de la escritura supone una labor artesanal que implica mil y un quehaceres.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Susana disecciona a un sector de la juventud de principios del siglo XX que se hab&iacute;a propuesto nutrir el alma, el esp&iacute;ritu, "lo subjetivo", para remover la aridez y el conformismo que dominaba en los c&iacute;rculos y en el ambiente cultural de la &eacute;poca. Su prop&oacute;sito requer&iacute;a el aprendizaje de los sinsabores, de los disgustos, de las discordias, de los ego&iacute;smos, de la miseria humana, as&iacute; como de la camarader&iacute;a, de la confraternidad, de la honestidad y del desprendimiento, del dolor y las alegr&iacute;as. Una vez que perfilaron un proyecto, estos j&oacute;venes se dieron a la tarea de realizarlo apostando por un estilo de vida y un pensamiento compartido. Esto los distingui&oacute;, en el sentido que Pierre Bourdieu da a esta categor&iacute;a social y sociol&oacute;gica, para ser "nosotros", no s&oacute;lo por azar sino por voluntad, no s&oacute;lo por amistad sino por inteligencia. Esta identidad los estimul&oacute;, los congreg&oacute; y los mantuvo unidos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un ejemplo de la voluntad, decisi&oacute;n y temple que identificar&iacute;a a ese grupo de j&oacute;venes intelectuales:</font></p>     <blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nosotros, los que firmamos al calce, mayor&iacute;a de hecho y de derecho, del n&uacute;cleo de la juventud intelectual, y con toda la energ&iacute;a de que somos capaces, protestamos p&uacute;blicamente contra la obra de irreverencia y falsedad que, en nombre del excelso poeta Manuel Guti&eacute;rrez N&aacute;jera, se est&aacute; cometiendo con la publicaci&oacute;n de un papel que se titula <i>Revista Azul &#91;...&#93; </i>Somos modernistas, s&iacute;, pero en la amplia acepci&oacute;n de este vocablo, esto es: constantes revolucionarios, enemigos del estancamiento, amantes de todo lo bello, viejo o nuevo, y en una palabra, hijos de nuestra &eacute;poca y de nuestro siglo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iexcl;Momias, a vuestros sepulcros! &iexcl;Abrid el paso!  &iexcl;Vamos hacia el porvenir! (Quintanilla, 2008:54&#150;55).</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo ejemplo es un excelente cuadro que Susana elige no al azar sino con el fino olfato, en el mejor sentido historiogr&aacute;fico, que la caracteriza. En &eacute;l se describe el m&eacute;todo, si se me concede el uso de esa expresi&oacute;n, que empleaban para el intercambio y la exposici&oacute;n de las ideas, seg&uacute;n recordaba Jos&eacute; Juan Tablada:</font></p>     <blockquote>     <blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue la amistad en nuestro grupo literario una gran escuela, y nuestras charlas instructivas y luminosas. Coment&aacute;bamos mutuas lecturas, discut&iacute;amos problemas, aclar&aacute;bamos incertidumbres y el reconocimiento de cada quien y la simpat&iacute;a por afinidades generales fueron lazos de nuestra vinculaci&oacute;n (Quintanilla, 2008:70).</font></p>   </blockquote> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir, recuerdo una frase que Susana escribi&oacute; en un pr&oacute;logo breve y que en ese momento no comprend&iacute; del todo ni menos a&uacute;n los motivos que la inspiraban. Ahora, al leer este texto, creo haber hallado el impulso primordial que la inspir&oacute;. Ella evocaba a esos j&oacute;venes, a los que ella misma pertenece por derecho, por herencia y por identidad, que apenas atisbaban lo que con el tiempo ser&iacute;an al congregarse en el Ateneo de la Juventud.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Susana escribi&oacute; lo siguiente: "Cualquiera que lea este libro podr&aacute; advertir que muchos de sus temas son vigentes y que casi todas sus tramas ocurren d&iacute;a a d&iacute;a (suprimo del texto original cinco palabras y a&ntilde;ado "en los c&iacute;rculos intelectuales"), de la &eacute;poca actual. Eso s&iacute;, ahora se utilizan otras palabras, menos hermosas y precisas, para describirlas<i>"</i>.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Y de eso, Susana tiene un largo y sinuoso recorrido, como lo testimonia su obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No resisto la tentaci&oacute;n de transferir un p&aacute;rrafo en el que Alfonso Reyes responde a una larga carta que le hab&iacute;a sido enviada por Mar&iacute;a Zambrano, una de las personas m&aacute;s afines y cercanas a &eacute;l, a prop&oacute;sito de las opiniones que hab&iacute;a publicado acerca de las obras de Goethe y Nietzche. El texto alude a la sabidur&iacute;a ya acumulada y muestra la generosidad, los lazos afectivos, el balance y el valor de la amistad que Reyes prodig&oacute; desde sus a&ntilde;os mozos:</font></p>     <blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Callo y medito. Pero, en el fondo, amiga querida, &iquest;no cree usted que este di&aacute;logo est&aacute; m&aacute;s all&aacute; de las palabras, m&aacute;s all&aacute; de la inteligencia y se agarra en subsuelos de sensibilidad y el temperamento, donde las palabras pierden su oficio? T&eacute;ngame en su recuerdo como de un cord&oacute;n suave de seda y si&eacute;ntame siempre a su lado.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suscribo todo lo que este p&aacute;rrafo expresa y, como no tengo la elocuencia de Reyes, lo retomo para subrayar una de las val&iacute;as m&aacute;s significativas de la labor historiogr&aacute;fica y de reconstrucci&oacute;n hist&oacute;rica de Susana. Ella recoge, desmenuza, inquiere, cuestiona, ensaya y restaura el esp&iacute;ritu de una &eacute;poca, y en ese prop&oacute;sito ha comprometido gran parte de su trayecto intelectual. Para nuestro contento, pone el resultado a la vista de lectores &aacute;vidos de nuevas incursiones intelectuales, en un mundo desolado en el que las ideas audaces, y sobre todo originales, est&aacute;n ausentes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Este texto fue le&iacute;do en la mesa redonda "La educaci&oacute;n en M&eacute;xico en la primera mitad del siglo XX, a trav&eacute;s de tres libros. Un di&aacute;logo entre autores y textos", en el marco de los trabajos del seminario de Historia Contempor&aacute;nea que se realiza en El Colegio Mexiquense, coordinado por Alicia Civera, Carlos Escalante, Carmen Salinas y Paolo Riguzzi. Si bien el t&iacute;tulo de la mesa alude a dos personajes primordiales de una obra, me permit&iacute; agregar un tercer interlocutor, los lectores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Johan Huizinga, <i>Entre las sombras del ma<i>&ntilde;ana. Diagn&oacute;stico de la enfermedad cultural de <i>nuestro tiempo </i>(traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Meyere, revisada por Mar&iacute;a Rossich), Barcelona, Pen&iacute;nsula, 2007.</i></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>2</sup> Susana Quintanilla, "Pr&oacute;logo", en Antonio Padilla Arroyo con la colaboraci&oacute;n de Mar&iacute;a del Carmen Guti&eacute;rrez Gardu&ntilde;o, <i>Tiempos de re<i>vuelo: juventud y vida escolar (El Instituto Cien<i>t&iacute;fico y Literario del Estado de M&eacute;xico, <i>1910&#150;1920), </i>M&eacute;xico, DF, Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico/Miguel &Aacute;ngel Porr&uacute;a, 2004, p. 12.</i></i></i></i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3 </sup>"M&eacute;xico, DF, 4 de septiembre de 1954. Sra.Mar&iacute;a Zambrano. Piazza del Popolo, 3. Roma, Italia. Alfonso Reyes. Av. Industrial, 122, M&eacute;xico,  11, DF", en Alberto Enr&iacute;quez Perea (compilaci&oacute;n, estudio preliminar y notas). <i>D&iacute;as de exilio. <i>Correspondencia entre Mar&iacute;a Zambrano y Alfon<i>so Reyes 1939&#150;1959 y textos de Mar&iacute;a Zambrano <i>sobre Alfonso Reyes <i>1</i>960&#150;1989, </i>M&eacute;xico, DF, Taurus/<i><i><i><i>El Colegio de M&eacute;xico, 2005, p. 258.</i></i></i></i></i></i></i></font></p>      ]]></body>
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