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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Escuelas, maestros y el estado nacional postrevolucionario en Tlaxcala]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Escuelas, maestros y el estado nacional postrevolucionario en Tlaxcala</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Salvador Sig&uuml;enza Orozco</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Rockwell, Elsle (2007). Hacer escuela, hacer Estado, <i>la educaci&oacute;n posrevolucionaria vista desde Tlaxcala,</i> M&eacute;xico: El Colegio de Michoac&aacute;n/ CIESAS/ CINVESTAV.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Profesor&#45;investigador del Centro de Investigaciones y Estudios en Antropolog&iacute;a Social&#45;Pac&iacute;fico Sur, Dr. Federico Ortiz Armengol 201, Fracc. La Resolana, col. Reforma, 68050, Oaxaca, Oaxaca. CE:</i> <a href="mailto:salvadorsgz@yahoo.com">salvadorsgz@yahoo.com</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, los estudios de historia de la educaci&oacute;n han tenido significativa importancia desde hace cuatro d&eacute;cadas, increment&aacute;ndose sustancialmente la tem&aacute;tica que han abordado; asimismo, han surgido revistas y asociaciones que, con sus actividades, han analizado diversos temas educativos contribuyendo a enriquecer el debate al respecto. Prueba de este trabajo es la vasta literatura generada tanto por especialistas como por personas interesadas en la din&aacute;mica educativa, sobre todo profesores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La comprensi&oacute;n del proceso educativo en su perspectiva hist&oacute;rica ayuda a entender una de las aristas de la construcci&oacute;n del Estado posrevolucionario, con las particularidades locales y regionales que arroja, tal como lo se&ntilde;ala Elsie Rockwell en <i>Hacer escuela, hacer Estado. La educaci&oacute;n posrevolucionaria vista desde Tlaxcala.</i> La autora aborda la construcci&oacute;n social de la escuela en dicho estado, durante las tres d&eacute;cadas posteriores a la Revoluci&oacute;n, con una profunda mirada descentrada. Adem&aacute;s de se&ntilde;alar los contornos (sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, geogr&aacute;ficos) del territorio en tiempos de la Revoluci&oacute;n, los rasgos del proceso revolucionario y los cambios que provoc&oacute;, realiza una breve historia de la provincia en el siglo XIX, se&ntilde;alando la recomposici&oacute;n de las fuerzas locales y su relaci&oacute;n con los poderes emergentes, centralmente, en el proceso de construcci&oacute;n del Estado nacional. Esto provoc&oacute; tensiones entre la gesti&oacute;n estatal y la construcci&oacute;n del poder federal y, como el texto demuestra acertadamente, dicha situaci&oacute;n se hizo patente en la educaci&oacute;n p&uacute;blica, entre un sistema escolar que funcionaba localmente y la pretensi&oacute;n de construir un sistema educativo nacional desde el centro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde los a&ntilde;os ochenta, Rockwell se&ntilde;al&oacute; la importancia de analizar y comprender la construcci&oacute;n social de la escuela, planteando como necesidad reconstruir los saberes sobre la escuela y los saberes sobre la sociedad. As&iacute;, en <i>Hacer escuela, hacer Estado</i> la autora profundiza de manera general en la sociedad tlaxcalteca, tomando como eje articulador la instituci&oacute;n escolar, lo que le permite estructurar su trabajo en seis temas: la configuraci&oacute;n del sistema escolar, las reformas escolares, la formaci&oacute;n docente, la relaci&oacute;n comunidad/escuela, la "geograf&iacute;a hist&oacute;rica" de la red escolar y el sentido de la experiencia educativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Configuraci&oacute;n del sistema escolar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este apartado aborda un tema de actualidad, sobre todo por sus implicaciones econ&oacute;micas: la responsabilidad gubernamental de la educaci&oacute;n. En el proceso de modernizaci&oacute;n de los a&ntilde;os noventa del siglo XX, los sistemas educativos escolares fueron transmitidos de la federaci&oacute;n a los estados. Fue una manera particular de completar un proceso que, de manera inversa, se dio en los a&ntilde;os posteriores a la creaci&oacute;n de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (1921) y que, para el caso de Tlaxcala, el libro que nos ocupa lo explica claramente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XIX la estructura educativa en los estados ten&iacute;a dos ejes que la articulaban: por un lado, la autoridad del gobierno estatal sobre la instrucci&oacute;n p&uacute;blica; por otro, la existencia de procesos de municipalizaci&oacute;n con fuerte arraigo local. Sin embargo, la creaci&oacute;n de la SEP permiti&oacute; la incursi&oacute;n del gobierno federal a partir de 1923; lo que posteriormente dio lugar al proceso de federalizaci&oacute;n, que para Tlaxcala se tradujo en asumir el gasto educativo en partes iguales: la mitad el estado, la mitad la federaci&oacute;n. Si bien en estos a&ntilde;os hubo un proceso de consolidaci&oacute;n del sistema educativo estatal, el sistema federal (relativamente marginal) mantuvo cierta influencia sobre aqu&eacute;l, lo que se reflejaba en la normatividad, en la pr&aacute;ctica educativa y en los cambios del personal que pasaba de un sistema a otro. Sin embargo, tambi&eacute;n se hizo evidente el distanciamiento entre los ayuntamientos y la federaci&oacute;n, ya que la intervenci&oacute;n de los padres de familia en el proceso educativo s&oacute;lo pod&iacute;a realizarse por medio de comit&eacute;s. De esta manera aparecieron paulatinamente, en los &aacute;mbitos local, estatal y federal, asociaciones, consejos y comit&eacute;s. A estos a&ntilde;os tambi&eacute;n correspondi&oacute; la configuraci&oacute;n de estructuras escolares administrativas, particularmente con la formaci&oacute;n de la responsabilidad de los inspectores, encargados de supervisar aspectos t&eacute;cnicos y administrativos de la educaci&oacute;n y de asumir las relaciones pol&iacute;ticas con las autoridades locales; tareas que contin&uacute;an realizando en la actualidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La d&eacute;cada siguiente estuvo marcada por la fuerte tendencia a realizar gesti&oacute;n escolar para atender las demandas de organizaciones obreras y campesinas, acciones que se insertaron en la pol&iacute;tica de masas del cardenismo y el nacionalismo de la &eacute;poca, en complejas din&aacute;micas regionales y en los procesos de construcci&oacute;n de estructuras nacionales. En estas tareas, los maestros cumplieron un importante papel como intermediarios&#45;representantes del Estado, organizando a la gente y reiterando la preocupaci&oacute;n del gobierno federal por brindar atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n mediante pol&iacute;ticas sociales como la escuela. En Tlaxcala la gesti&oacute;n estatal se subordin&oacute; a la forma en la que se administraba la pol&iacute;tica nacional y, en el terreno educativo, las escuelas de la SEP desplazaron del control del sistema escolar a las autoridades municipales y a los caciques locales, permitiendo la articulaci&oacute;n de un sistema educativo nacional. Como se demuestra transversalmente en el trabajo, dicho sistema incidi&oacute; en la formaci&oacute;n del Estado en la d&eacute;cada cardenista (1934&#45;1940) no s&oacute;lo por la transmisi&oacute;n de contenidos escolares, sino tambi&eacute;n por el papel asignado a los maestros como organizadores de cooperativas, sindicatos y algunas otras asociaciones con fuerte sentido de cooperaci&oacute;n. De hecho, en los a&ntilde;os veinte y treinta se formaron los primeros sindicatos de profesores, dispersos a&uacute;n pero con creciente importancia pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Reformas escolares</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la pretensi&oacute;n de legislar el sistema educativo chocaba con la realidad escolar, la ley se&ntilde;alaba que la educaci&oacute;n era una funci&oacute;n esencial e inherente al Estado, por lo que de manera paulatina las leyes &#45;estatales y federales&#45; provocaron cambios en los sistemas educativos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La legislaci&oacute;n del estado de Tlaxcala apuntaba a una educaci&oacute;n p&uacute;blica nacionalista, integral, laica, gratuita y obligatoria la elemental; dada la exigua base constitucional de la SEP, la actividad legislativa estatal fue intensa, aunque nunca se mencion&oacute; la diversidad social, cultural y ling&uuml;&iacute;stica de la entidad; hab&iacute;a ilusi&oacute;n de uniformar. La federaci&oacute;n empez&oacute; a establecer sus criterios normativos con la reforma educativa de 1934 y en 1939 con el establecimiento de la Ley Org&aacute;nica de Educaci&oacute;n. Aun as&iacute;, la intenci&oacute;n de normar tuvo dificultades que se explican por la heterogeneidad de interpretaciones de la reforma socialista, las contradicciones entre las pr&aacute;cticas vigentes y las disposiciones legales, la resistencia y oposici&oacute;n a los proyectos educativos oficiales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos de los cambios legales se originaron en reuniones organizadas <i>ex profeso.</i> Muestra de ello fueron, en 1929, el Congreso Educacional Extraordinario del Estado de Tlaxcala, al que asistieron maestros de los dos sistemas &#45;estatal y federal&#45; y, como primer caso en el pa&iacute;s, padres de familia; o en 1930 la Asamblea Nacional de Educaci&oacute;n, antecedida por congresos estatales y asambleas nacionales. En Tlaxcala, la radicalizaci&oacute;n de la pol&iacute;tica educativa federal de los a&ntilde;os treinta favoreci&oacute; que las diferencias entre ambos sistemas se acentuaran. En la perspectiva local, las reformas llegaban a las regiones "como conjuntos abigarrados y fragmentados de textos y de acciones, que se asimilan necesariamente desde el conocimiento local y la l&oacute;gica pol&iacute;tica de la entidad". Sin embargo, en el paulatino proceso de "hacer Estado" referido por la autora, se reconoce la contribuci&oacute;n realizada por el sistema escolar, de manera simult&aacute;nea a su construcci&oacute;n. Particularmente se&ntilde;ala la importancia de la labor del profesor Rafael Ram&iacute;rez quien, desde diferentes cargos en la SEP e involucrado en el proceso de la educaci&oacute;n rural (1923&#45;1934), mantuvo unidos a los inspectores federales y dot&oacute; de imagen e identidad a este cuerpo administrativo, de fundamental importancia en el proceso educativo y en el impacto social de la instituci&oacute;n escolar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Formaci&oacute;n de docentes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XIX y gran parte del XX, la formaci&oacute;n de profesores y la actualizaci&oacute;n del personal docente en servicio present&oacute; caracter&iacute;sticas peculiares: el perfil profesional se modificaba continuamente, hab&iacute;a saberes que se consideraban suficientes para acreditar determinadas evaluaciones as&iacute; como conocimientos improvisados, se establecieron programas de actualizaci&oacute;n y de formaci&oacute;n; todo ello en un ciclo, al parecer, interminable. Lo anterior provoc&oacute;, no s&oacute;lo en Tlaxcala, la percepci&oacute;n de diferencias entre maestros rurales y urbanos, la diversificaci&oacute;n de par&aacute;metros y criterios que devaluaban la capacidad del docente, la deficiencia o insuficiencia en la titulaci&oacute;n, el cambio en los criterios formales para ingresar al servicio educativo. Durante parte de la &eacute;poca que el estudio aborda, laboraban profesores con identidad ligada a rasgos de personalidad "porfiristas"; aunque tambi&eacute;n empez&oacute; a darse la formaci&oacute;n de la "tradici&oacute;n normalista" que, en el caso de Tlaxcala, se confront&oacute; con la tradici&oacute;n decimon&oacute;nica del Instituto Cient&iacute;fico y Literario, donde muchos profesores se formaron a finales del XIX y principios del XX. El Instituto recibi&oacute; la influencia de la prestigiosa Normal de Jalapa, ascendencia que tambi&eacute;n lleg&oacute; a la normal estatal durante los catorce a&ntilde;os que funcion&oacute; (1916&#45;1930).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los a&ntilde;os veinte inici&oacute; el ambicioso proyecto federal de las Misiones Culturales, enfocado a mejorar la vida de los pueblos mediante el aprendizaje basado en la acci&oacute;n (uso de t&eacute;cnicas agr&iacute;colas, recuperaci&oacute;n de algunos contenidos culturales locales, cr&iacute;tica de otros). Adem&aacute;s, la federaci&oacute;n impuls&oacute; la estructuraci&oacute;n nacional de un magisterio formado bajo criterios homog&eacute;neos, estableciendo normales rurales como la de Xocoyucan (1926), que trabaj&oacute; bajo el esquema de "escuela de acci&oacute;n" y con vocaci&oacute;n social y c&iacute;vica, en el marco de la nueva escuela federal mexicana. Sus egresados asumieron actitudes de maestros "urbanos" frente a los "descalzos maestros rurales", con una formaci&oacute;n "menor" pero con m&aacute;s experiencia. Al ser vinculada con luchas sociales, el gobierno estatal presion&oacute; para que dicha normal se cerrara en 1933; sus alumnos fueron trasladados a la de Tener&iacute;a (Estado de M&eacute;xico) y en Xocoyucan se cre&oacute; una escuela agr&iacute;cola.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Posteriormente, en 1937, la formaci&oacute;n de maestros rurales se dio en la Escuela Regional Campesina de Soltepec, que dos a&ntilde;os despu&eacute;s se volvi&oacute; normal rural. En ella se ense&ntilde;aba el dominio del conocimiento m&aacute;s que de la pedagog&iacute;a, el concepto "racional y exacto del universo"; de esta normal egresaron profesores que dieron prestigio a la educaci&oacute;n en Tlaxcala durante los a&ntilde;os cuarenta, cincuenta y sesenta. Al funcionar como internado &#45;a semejanza de Xocoyucan&#45;, los docentes adquir&iacute;an autoridad, la cual se compensaba con su juventud; era frecuente que los estudiantes consideraran que su formaci&oacute;n normalista "acababa con las patas rajadas", al sustituir huaraches por zapatos. Los maestros, con su nueva imagen, urbanizada, llevaban la voluntad federal a las comunidades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las continuidades y discontinuidades en la cultura magisterial tienen que ver con los programas y las disposiciones en la formaci&oacute;n de los docentes y en las maneras de actualizaci&oacute;n y mejoramiento profesional, en la formaci&oacute;n "emp&iacute;rica" de muchos de ellos y en las interpretaciones de las reformas. Para intervenir en el fortalecimiento profesional de los docentes, la escuela estatal y la federal recurrieron a modelos de pr&aacute;ctica pedag&oacute;gica (conferencias) en Centros de Cooperaci&oacute;n Pedag&oacute;gica o Reuniones Pedag&oacute;gicas Sociales (a&ntilde;os treinta), lo que contribuy&oacute; a la formaci&oacute;n de la cultura magisterial. Adem&aacute;s, en el perfil que caracterizaba a los profesores tambi&eacute;n influ&iacute;a la existencia de escuelas completas, incompletas y unitarias, as&iacute; como las relaciones profesionales y humanas entre directores, profesores e inspectores; sobre todo considerando que estos &uacute;ltimos asum&iacute;an en gran medida la funci&oacute;n formativa, aunque el paulatino proceso de sindicalizaci&oacute;n les restar&iacute;a autoridad moral y t&eacute;cnica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Comunidades y escuelas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La existencia y el funcionamiento del sistema estatal deb&iacute;an mucho a la gesti&oacute;n local. La participaci&oacute;n de los padres se realizaba por medio de los mecanismos locales de organizaci&oacute;n (juntas, sociedades o comit&eacute;s): vigilaban la utilizaci&oacute;n de los tiempos escolares y comprobaban la asistencia infantil, interven&iacute;an en el acondicionamiento de espacios, ejerc&iacute;an un control de los maestros al vigilarlos "localmente" y exponer quejas y denuncias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El arribo de los profesores federales implic&oacute; una relaci&oacute;n diferente a la de sus pares estatales con las autoridades y la poblaci&oacute;n locales, as&iacute; como el rechazo al poder de los caciques locales; esta mayor independencia les permiti&oacute; influir de manera diferente en la orientaci&oacute;n pedag&oacute;gica de la educaci&oacute;n. Aun as&iacute;, durante muchos a&ntilde;os sigui&oacute; siendo habitual la realizaci&oacute;n p&uacute;blica de los ex&aacute;menes de fin de a&ntilde;o y la tolerancia hacia las fiestas tradicionales; aunque en la d&eacute;cada de los treinta uno de los objetivos de la pol&iacute;tica oficial educativa fue favorecer la comprensi&oacute;n social del laicismo. Esto contribuy&oacute; al proceso mediante el cual la presencia y el control del Estado federal se fueron haciendo patentes, tarea en la que la escuela cumpli&oacute; un papel esencial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Red escolar</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo presenta un enfoque interesante de la escuela como categor&iacute;a social, estudiando el significado de elementos que han dado distinci&oacute;n administrativa a las escuelas: oficial y no oficial, elemental y superior, rural y urbana; estos elementos provocaron que la gente clasificara a las escuelas en t&eacute;rminos de efectividad y de calidad, procurando inscribir a sus hijos en las "mejores", paulatinamente asociadas con los maestros federales y en general el sistema implantado por la SEP. Rockwell documenta los avances en la escolarizaci&oacute;n, el n&uacute;mero de planteles, la desigual expansi&oacute;n geogr&aacute;fica del sistema educativo; as&iacute;, se&ntilde;ala el largo tr&aacute;nsito que se produjo entre la inestabilidad de las escuelas porfirianas y el equilibrio que se manifest&oacute; a partir de la d&eacute;cada de los cuarenta, aproxim&aacute;ndose de manera indicativa a trav&eacute;s del n&uacute;mero de habitantes por escuela y de localidades atendidas y precisando esta informaci&oacute;n con los datos de municipios y habitantes por escuela para 1940. En t&eacute;rminos sociales cuestiona la pol&iacute;tica educativa como pol&iacute;tica p&uacute;blica, puesto que la justificaci&oacute;n de la centralizaci&oacute;n era la distribuci&oacute;n equitativa de los recursos para beneficiar a las zonas m&aacute;s pobres del pa&iacute;s; pero dicha centralizaci&oacute;n, al menos en el caso de Tlaxcala, benefici&oacute; con m&aacute;s fondos educativos a zonas urbanas en detrimento de las rurales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La experiencia educativa</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para concluir se abordan temas relacionados con el trabajo en la escuela y la utilidad de la escolarizaci&oacute;n. Adem&aacute;s de apuntar algunos rasgos que la escuela ir&aacute; adquiriendo conforme se implantan los criterios federales (las mixtas, el surgimiento de la primaria graduada o el equilibrio en el tama&ntilde;o de los grupos para igualar la carga del trabajo docente), se se&ntilde;ala una cuesti&oacute;n que ser&aacute; fundamental durante el resto del siglo: la calidad de la educaci&oacute;n, que desciende porque los par&aacute;metros de evaluaci&oacute;n y valoraci&oacute;n se flexibilizan, hay menos conocimiento en m&aacute;s a&ntilde;os de estudio. A ello se debe que muchas veces se escuchen expresiones de la gente mayor, afirmando que antes se aprend&iacute;a m&aacute;s, mejor y en menos tiempo. Asistimos a la modificaci&oacute;n de la percepci&oacute;n social del valor de la escolaridad elemental.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Tlaxcala, durante los a&ntilde;os 1910&#45;1940 s&oacute;lo pareci&oacute; tener sentido cursar toda la primaria elemental para llegar a ser maestro de escuela, aunque el "saber" ten&iacute;a cierta utilidad e impacto p&uacute;blico: quienes hab&iacute;an estudiado m&aacute;s a&ntilde;os se volvieron l&iacute;deres locales (comisarios ejidales, dirigentes sindicales, cuadro medios del partido oficial). Paulatinamente, bajo el criterio del principio unitario y homog&eacute;neo de la escuela, la escolarizaci&oacute;n se convirti&oacute; en un requisito y un derecho que irrumpi&oacute; en la vida social y la impact&oacute;: cada vez es m&aacute;s regular la asistencia y permanencia de los ni&ntilde;os, la matr&iacute;cula escolar se incrementa, existen m&aacute;s maestros, la experiencia escolar y el valor social de la escolarizaci&oacute;n se modifican con el proceso revolucionario y la formaci&oacute;n del nuevo Estado. Tiene sentido ir a la escuela. En esta din&aacute;mica debe entenderse el surgimiento de la secundaria, aunque su objetivo de incrementar el nivel de escolarizaci&oacute;n provocar&aacute; el incremento de las distancias entre el "alfabetizado" y el "profesional".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Hacer escuela, hacer Estado,</i> se hace una interesante reconstrucci&oacute;n de las pol&iacute;ticas educativas y sus mecanismos de implantaci&oacute;n en Tlaxcala. Es un texto rico en informaci&oacute;n que refleja un ejercicio de historia social y cultural, de microhistoria y de antropolog&iacute;a hist&oacute;rica; todo ello fortalecido con el trabajo de campo y con los acervos documentales de los archivos hist&oacute;ricos de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica (AHSEP) y del Estado de Tlaxcala. Destacan las entrevistas a profesores jubilados, realizadas a principios de los a&ntilde;os ochenta en Contla y una d&eacute;cada despu&eacute;s en Amaxac, Ixcotla, Texcacoac Xaltipan y Tlaxcala. El texto es complementado con ilustraciones, la mayor&iacute;a provenientes del AHSEP y con tres &iacute;ndices (de autores, onom&aacute;stico y topon&iacute;mico) que facilitan la localizaci&oacute;n de determinada informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo documenta procesos de construcci&oacute;n social que van m&aacute;s all&aacute; de la escuela y que tienen que ver con los docentes y su papel en la formaci&oacute;n, desigual y diversificada, del Estado. Dichos procesos comprenden el control territorial y pol&iacute;tico, la configuraci&oacute;n y concentraci&oacute;n del poder, el intermediarismo de los maestros y su subordinaci&oacute;n al partido oficial, la injerencia federal y la persistencia de otras l&oacute;gicas culturales y sociales. La narraci&oacute;n de treinta a&ntilde;os de educaci&oacute;n present&oacute;, como reconoce la autora, la dificultad de conocer la relaci&oacute;n entre las pr&aacute;cticas de ense&ntilde;anza y los contenidos reales en el aula, as&iacute; como la distancia entre las estructuras escolares reales y las medidas dictadas oficialmente. Si bien se cuenta con referentes documentales en los archivos, la historia cotidiana de aquellos a&ntilde;os debe hurgar, como Rockwell lo demuestra en algunos pasajes, en la memoria y documentos personales de los profesores, aquellas generaciones que con la escuela rural realmente hicieron escuela y "forjaron patria", en ocasiones sin tenerlo claro.</font></p>      ]]></body>
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