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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Aporte de discusi&oacute;n</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Recuperar la esperanza? La investigaci&oacute;n educativa entre pasado y futuro<a href="#nota">*</a></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Latap&iacute; Sarre</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Investigador del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educaci&oacute;n de la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, Edificio de la Unidad Bibliogr&aacute;fica, Lado norte del Centro Cultural Universitario, Coyoac&aacute;n, M&eacute;xico, DF, CP 04510. CE:</i> <a href="mailto:platapis@prodigy.net.mx">platapis@prodigy.net.mx</a>.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colegas y amigos,</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este M&eacute;xico de la Edad del Quinto Sol &#45;la del Sol en Movimiento&#45;, en el que un destino c&oacute;smico parece que nos obliga a destruirnos para reconstruirnos sin cesar, pasado y futuro se funden en cada presente.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Estamos saliendo y a la vez entrando en un tiempo circular, como en las puertas giratorias. Tal es la condici&oacute;n que los dioses nos han impuesto a los mexicanos. Y ello me fuerza a hablar del pasado y del futuro en esta conferencia, yendo y viniendo en el tiempo y mudando escenarios.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me propongo, en esta solemne ocasi&oacute;n en que se clausuran los trabajos de nuestro IX Congreso Nacional,<sup><a href="#nota">2</a></sup> compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la evoluci&oacute;n de la investigaci&oacute;n educativa (IE) en M&eacute;xico y plantear algunas preguntas que nos comprometen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los primeros pasos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quienes, hace m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os, roturamos el terreno para abrir un nuevo campo de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica &#45;el de la IE&#45; y me refiero tanto a mis colegas en el Centro de Estudios Educativos que suele considerarse la primera instituci&oacute;n de IE en el pa&iacute;s, como a mis colegas de otras dos instituciones fraternas, el Departamento de Investigaciones Educativas del CINVESTAV y la Comisi&oacute;n de Nuevos M&eacute;todos de Ense&ntilde;anza de la UNAM, actu&aacute;bamos a la vez por una especie de instinto y por m&oacute;viles racionales. Sent&iacute;amos e intu&iacute;amos que lo que hac&iacute;amos era lo que quer&iacute;amos hacer, y tambi&eacute;n &eacute;ramos conscientes de que esas acciones eran lo que el pa&iacute;s requer&iacute;a; aunque el futuro nos era desconocido, ten&iacute;amos la seguridad de que nuestras iniciativas contribuir&iacute;an a la construcci&oacute;n de un mejor pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l era el contexto? El pensamiento educativo que privaba en el pa&iacute;s desde los a&ntilde;os 30 hasta los 60, siguiendo las orientaciones de Mois&eacute;s S&aacute;enz y Rafael Ram&iacute;rez y bajo la influencia de John Dewey, estaba dominado por una concepci&oacute;n "pedag&oacute;gica": "la educaci&oacute;n" era lo que suced&iacute;a en las aulas; hacer ciencia de ella era, en consecuencia, desarrollar una ciencia del maestro, desde perspectivas pedag&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas, en la tradici&oacute;n de Herbart. Lo que se ense&ntilde;aba en la escuelas normales de la &eacute;poca eran nociones de psicometr&iacute;a, orientaci&oacute;n vocacional, antropometr&iacute;a y educaci&oacute;n especial, con influencias francesas y, en parte, estadounidenses.<sup><a href="#nota">3</a></sup> La investigaci&oacute;n sobre la educaci&oacute;n como hoy la conocemos era pr&aacute;cticamente inexistente en el pa&iacute;s.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La gran innovaci&oacute;n que hicimos quienes impulsamos la IE en la d&eacute;cada de los sesenta fue concebir la educaci&oacute;n como un objeto de estudio multidisciplinar, como un punto de encuentro de muy diversas disciplinas: sociolog&iacute;a, econom&iacute;a, estad&iacute;stica, psicolog&iacute;a, antropolog&iacute;a social, administraci&oacute;n, historia, ingenier&iacute;a de sistemas y otras. Fue un cambio de paradigma que se apoy&oacute; en la idea de la planificaci&oacute;n del sistema educativo, que por esos a&ntilde;os promov&iacute;an varios organismos internacionales como la OEA o la UNESCO<sup><a href="#nota">5</a></sup> que empezaban a considerar los sistemas educativos como piezas fundamentales del desarrollo, que deb&iacute;an sujetarse a pol&iacute;ticas de largo alcance, para lo cual se requer&iacute;a de investigaciones de diversas disciplinas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nuevo enfoque multidisciplinario implic&oacute; modificaciones sustantivas en los objetos de estudio, los cuales dejaron de circunscribirse al aula y se ampliaron a las relaciones de la escolaridad con la demograf&iacute;a, la movilidad social, el empleo, la productividad y otros fen&oacute;menos sociales. Formulamos nuevas preguntas en el &aacute;mbito de la investigaci&oacute;n que nos obligaron a recurrir a distintas teor&iacute;as y a distintos m&eacute;todos de indagaci&oacute;n; y este nuevo paradigma abri&oacute; las puertas necesariamente a profesionales de muy variadas disciplinas, unidos en el deseo de investigar "la educaci&oacute;n".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gradualmente, en un proceso que abarc&oacute; hasta los ochenta, se fue integrando una nueva comunidad, la de investigadores de la educaci&oacute;n, que se propuso cohesionarse como gremio acad&eacute;mico con identidad propia y luch&oacute; por ganar sus espacios profesionales. Fue un proceso intenso de expansi&oacute;n: si en 1970 exist&iacute;an s&oacute;lo dos licenciaturas universitarias en Pedagog&iacute;a con 270 estudiantes, hoy hay cerca de cien con m&aacute;s de 12 mil estudiantes. Y si en 1970 hab&iacute;a s&oacute;lo una maestr&iacute;a en Pedagog&iacute;a, por 1979 eran ya 18, y hoy sobrepasan las 150, sumamente diversificadas en sus denominaciones y contenidos.<sup><a href="#nota">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso de profesionalizaci&oacute;n de los investigadores fue, asimismo, acelerado y no ocurri&oacute; sin serios problemas de calidad y rigor. Si en 1981 se estimaba que s&oacute;lo 5% de los investigadores de la educaci&oacute;n contaban con doctorado, 16% con maestr&iacute;a, y 42% con licenciatura,<sup><a href="#nota">7</a></sup> hoy se calcula (restringi&eacute;ndonos a los investigadores registrados y activos en el Sistema Nacional de Investigadores) que 57% tienen doctorado, 30% maestr&iacute;a y 2% alguna especialidad, aunque s&oacute;lo la cuarta parte de ellos hayan cursado la licenciatura en Ciencias de la Educaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto de inflexi&oacute;n importante fueron las acciones del Programa Nacional Indicativo de Investigaci&oacute;n Educativa del CONACyT, que se llevaron a cabo gracias al concurso de muchas voluntades, y con el respaldo de afortunadas coincidencias. Una de esas acciones, por cierto, fue la organizaci&oacute;n del primer Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa en 1981.Otras acciones fueron: los primeros estudios sobre la capacidad de IE para procurar que se consolidaran nuestras instituciones; las primeras investigaciones sobre las maestr&iacute;as en Educaci&oacute;n y en IE, para estimular su interacci&oacute;n y homologaci&oacute;n; diversos estudios y talleres sobre el "uso e impacto" de la IE; varias iniciativas para fortalecer las bibliotecas especializadas y el establecimiento del Indice de Revistas de Educaci&oacute;n Superior e Investigaci&oacute;n Educativa (IRESIE); el Plan Maestro de IE 1982&#45;1984 que propon&iacute;a por primera vez pol&iacute;ticas de desarrollo de la IE en el pa&iacute;s, para ser acordadas con los directivos de las instituciones; los primeros inventarios de revistas especializadas y de difusi&oacute;n en nuestro campo; y el establecimiento de nexos fruct&iacute;feros con instituciones del extranjero, sobre todo de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coadyuvaron tambi&eacute;n en este proceso las Reuniones de Informaci&oacute;n Educativa (RIE) que, desde 1974 hasta principios de los ochenta, facilitaron la comunicaci&oacute;n entre los investigadores y la interlocuci&oacute;n con funcionarios de la administraci&oacute;n educativa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otros dos mojones en el camino de consolidar nuestra comunidad de investigadores fueron el establecimiento del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) en 1984 que, al definir reglas de desempe&ntilde;o y promoci&oacute;n para todos los investigadores del pa&iacute;s, repercuti&oacute; en nuestra autodefinici&oacute;n e impact&oacute; de diversas maneras nuestra productividad y, por otro lado, la constituci&oacute;n del Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa (COMIE) en 1993 como organismo que nos representa y promueve la calidad de la IE, el que &#45;entre otras actividades&#45; publica la <i>Revista Mexicana de Investigaci&oacute;n Educativa</i> y organiza los estados de conocimiento que registran peri&oacute;dicamente los avances de nuestro campo de un modo que, creo, lo hacen muy pocos gremios de investigadores en el pa&iacute;s o en el extranjero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El camino recorrido</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos afirmar que ya a partir de los noventa, hace unos quince a&ntilde;os, se pod&iacute;a reconocer la existencia de una comunidad acad&eacute;mica claramente caracterizada que realizaba tareas de investigaci&oacute;n sobre la educaci&oacute;n. Hab&iacute;amos dado pasos muy importantes que aqu&iacute; brevemente evoco:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la toma de conciencia de nuestra identidad;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la definici&oacute;n de nuestros objetos de estudio y m&eacute;todos de investigaci&oacute;n, con la consiguiente incorporaci&oacute;n de profesionales de muchas disciplinas;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la multiplicaci&oacute;n de unidades o centros de investigaci&oacute;n, que en muchos casos fue acompa&ntilde;ada de programas de posgrado espec&iacute;ficos;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el incremento de grados acad&eacute;micos entre los investigadores y el aumento de "investigadores nacionales" reconocidos en el SNI;</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la dedicaci&oacute;n de tiempo completo en muchos centros de investigaci&oacute;n;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; el establecimiento de varias revistas especializadas y muchas de difusi&oacute;n;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la realizaci&oacute;n peri&oacute;dica de nuestros Congresos Nacionales, as&iacute; como de innumerables seminarios y reuniones especializadas;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la obtenci&oacute;n de recursos p&uacute;blicos (de universidades p&uacute;blicas y del CONACyT) y otros (como Fundaciones) para nuestras tareas;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la relaci&oacute;n e interlocuci&oacute;n con las autoridades educativas, en diversos niveles;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la b&uacute;squeda articulada de una mayor presencia en la toma de decisiones (cabe mencionar, tambi&eacute;n, el tr&aacute;nsito de algunos investigadores como asesores o funcionarios en las burocracias educativas);</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; la diversificaci&oacute;n de subgrupos de investigaci&oacute;n y de "redes" especializadas en alg&uacute;n aspecto de la educaci&oacute;n;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; y la presencia en la prensa y en otros medios de comunicaci&oacute;n, de investigadores, con frecuencia cr&iacute;ticos de las pol&iacute;ticas gubernamentales.<sup><a href="#nota">9</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta breve e incompleta enumeraci&oacute;n de hechos no he mencionado lo principal: creo que a lo largo de este proceso hubo, como una gran constante, una energ&iacute;a que impulsaba todas las acciones: la fe en que nuestros esfuerzos estaban contribuyendo a hacer un pa&iacute;s m&aacute;s justo y m&aacute;s humano, una fe que se alimentaba de un horizonte ut&oacute;pico y que se traduc&iacute;a en esperanza. Por esto muchos nos comprometimos con iniciativas de "educaci&oacute;n popular" que se propon&iacute;an "empoderar" a la gente y acompa&ntilde;arla en su conquista de una sociedad m&aacute;s justa. Esta esperanza era la misma que se manifest&oacute; en el 68 como protesta contra el autoritarismo del Estado, en los setenta y ochenta como b&uacute;squeda de alternativas al rumbo social del pa&iacute;s y de la educaci&oacute;n; en los noventa como presi&oacute;n de innumerables movimientos ciudadanos hacia la alternancia democr&aacute;tica... , procesos sociales todos ellos en los que nos inscrib&iacute;amos muchos investigadores de la educaci&oacute;n por responsabilidad de nuestra profesi&oacute;n y tambi&eacute;n por nuestras responsabilidades ciudadanas.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font size="2" face="verdana"><b>El presente: la desesperanza</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La puerta giratoria de nuestra historia nos lleva ahora al presente. Ya en la conferencia inaugural el doctor Jos&eacute; Joaqu&iacute;n Bruner expuso datos desoladores sobre los rezagos econ&oacute;micos, sociales y educativos de Am&eacute;rica Latina en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, respecto a las dem&aacute;s regiones del mundo. En el panorama nacional comprobamos numerosos datos desconsoladores: el 44% de la poblaci&oacute;n vive debajo de la l&iacute;nea de pobreza y el 20% debajo de la l&iacute;nea de pobreza extrema. El empleo es radicalmente insuficiente; cada a&ntilde;o once y medio millones de personas se refugian en el sector informal y medio mill&oacute;n emigra en busca de trabajo; la desigualdad econ&oacute;mica y social es insultante y va en aumento,<sup><a href="#nota">10</a></sup> la calidad de nuestros servicios p&uacute;blicos, por ejemplo de seguridad o de salud, se ha degradado y se sigue degradando; seguimos poniendo en riesgo la sustentabilidad del pa&iacute;s, consumiendo recursos no renovables, contaminando el agua y deforestando bosques y selvas a un ritmo sin precedente; la corrupci&oacute;n y la impunidad siguen generalizadas, ya aceptadas como h&aacute;bitos de vida irreversibles; la inseguridad, el narcotr&aacute;fico y el crimen organizado van en aumento, no obstante los esfuerzos del gobierno por combatirlas; avanza amenazadoramente la proporci&oacute;n de ni&ntilde;os y j&oacute;venes que consumen drogas en todas las clases sociales. No nos extra&ntilde;emos de que la insatisfacci&oacute;n de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n sea cada vez mayor y amenace con estallar como bomba de tiempo; la recurrencia de peque&ntilde;os grupos a la guerrilla as&iacute; parece indicarlo. Y en lo pol&iacute;tico, vamos comprobando que la alternancia, lejos de afianzar la democracia como forma de vida, ha servido para develar cu&aacute;n hondas son a&uacute;n nuestras carencias al respecto. Podr&iacute;amos continuar se&ntilde;alando realidades alarmantes y preocupantes de nuestra patria; quiz&aacute;s algunos de los indicadores mencionados se corrijan en el largo plazo; otros ciertamente no. En todo caso, queda como saldo la oportunidad que hemos perdido. Vale preguntarnos si el futuro nos alcanz&oacute; y no vamos ya para atr&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me duele M&eacute;xico. A veces lo veo ya como un pa&iacute;s inviable que perdi&oacute; su rumbo e ignor&oacute; su hora; un pa&iacute;s sumido en discordias internas, librado a la mediocridad y la irresponsabilidad de sus &eacute;lites. La lista de los bienes que hemos perdido es alarmante: la salud de innumerables ni&ntilde;os y j&oacute;venes esclavizados por la droga, la seguridad de nuestras calles, la confianza entre los vecinos y, sobre todo, la autoestima colectiva, la cohesi&oacute;n y el entusiasmo compartido para construir un futuro mejor. Me pregunto cu&aacute;ndo &#45;en alg&uacute;n momento de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&#45; todos pusimos lo que estaba de nuestra parte para acercarnos al borde del precipicio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fij&eacute;monos especialmente en la educaci&oacute;n nacional. Esta acusa tambi&eacute;n rasgos deprimentes que ante ustedes no hace falta enumerar. Ustedes y yo sabemos que nuestra educaci&oacute;n, la p&uacute;blica, pero tambi&eacute;n desde muchos par&aacute;metros la privada, est&aacute; plagada de deficiencias; en pocas palabras, es mala. M&aacute;s que abrumarlos de datos prefiero invitarlos a analizar por qu&eacute;. Examinemos cu&aacute;les son las energ&iacute;as que en nuestra sociedad tendr&iacute;an la potencialidad de producir una educaci&oacute;n de calidad, de detonar un proceso gradual pero firme para llegar a tener un sistema educativo moderno, eficiente, equitativo y responsable. Recorramos los actores en los que residen esas energ&iacute;as: los gobernantes, las &eacute;lites, los maestros, la sociedad misma; &iquest;advertimos que est&aacute;n aplicando su energ&iacute;a a transformar el sistema educativo? Hagamos esto no con la intenci&oacute;n de encontrar culpables sino para comprender las razones por las que nuestra educaci&oacute;n es mala.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Repaso cr&iacute;tico de los actores de la mala educaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) El primer actor, obviamente, es el gobierno federal que dispone de una gran energ&iacute;a, por el liderazgo que le otorga la Constituci&oacute;n en el &aacute;mbito educativo y por su poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico. Me atrevo a afirmar que la educaci&oacute;n no ha sido verdadera prioridad para ning&uacute;n gobierno de la rep&uacute;blica &#45;me refiero a prioridad en serio, como lo fue hace cincuenta a&ntilde;os para Corea del Sur o hace treinta para los Tigres Asi&aacute;ticos. No nos enga&ntilde;emos diciendo que el ramo educativo del presupuesto federal es el que m&aacute;s recursos consume; la verdadera prioridad no se manifiesta s&oacute;lo en dinero, sino en la calidad de las decisiones, la determinaci&oacute;n pol&iacute;tica y la capacidad de movilizaci&oacute;n. En este sentido afirmo que la educaci&oacute;n no ha sido objeto de la energ&iacute;a de los gobiernos federales para transformarla a fondo. En un mundo globalizado y altamente competitivo en el que hay que correr para continuar en el mismo sitio, nuestros retrasos educativos son la ra&iacute;z de nuestros retrocesos econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El argumento m&aacute;s tristemente convincente de mi afirmaci&oacute;n es, hoy, la entrega que ha hecho el Presidente de la Rep&uacute;blica de espacios vitales de la Secretar&iacute;a de Educaci&oacute;n P&uacute;blica al sindicato magisterial, un sindicato que, extralimitado en sus funciones, se ha constituido en un grupo de poder que, en vez de apoyar, obstruye con mucha frecuencia las iniciativas para mejorar la educaci&oacute;n. Arreglos de conveniencia y complicidades entre el Ejecutivo Federal y el Sindicato magisterial fueron una necesidad (si as&iacute; se quiere ver) de la <i>Realpolitik</i> del r&eacute;gimen autoritario pri&iacute;sta, que descansaba en el control corporativo de los grandes sindicatos. Pero ten&iacute;amos derecho a esperar que, al derrumbarse ese r&eacute;gimen, empezara a sanearse esa relaci&oacute;n y, en el caso de la educaci&oacute;n, el Estado avanzara en la recuperaci&oacute;n de su rector&iacute;a. No ha sido as&iacute;, sino todo lo contrario, y hoy presenciamos una situaci&oacute;n extrema: por razones de conveniencia pol&iacute;tica, la educaci&oacute;n se ha entregado como reh&eacute;n a la dirigencia sindical, y de ello se hacen desplantes p&uacute;blicos; el gobierno federal ha optado por renunciar as&iacute; a la energ&iacute;a de que dispone, para transformar en sus puntos neur&aacute;lgicos el sistema educativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Una segunda fuente de energ&iacute;a para transformar la educaci&oacute;n reside en el Congreso de la Uni&oacute;n. Me temo que tampoco encontramos en &eacute;l &#45;particularmente a partir de 1996 en que se pluraliza&#45; una visi&oacute;n de Estado ambiciosa respecto de la educaci&oacute;n del pa&iacute;s. Denme el nombre de un diputado, de un senador, que haya luchado por una iniciativa de ley o por la aprobaci&oacute;n de procedimientos que nos condujeran con firmeza y decisi&oacute;n a una educaci&oacute;n de calidad. Las decisiones de ambas C&aacute;maras no se rigen, en la mayor&iacute;a de los casos, por el bien del pa&iacute;s ni por objetivos a largo plazo, sino por la conveniencia de los intereses partidistas. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os las &eacute;lites pol&iacute;ticas han exhibido, d&iacute;a a d&iacute;a, su frivolidad; intercambian favores y conveniencias, mientras la atenci&oacute;n efectiva de los intereses del pa&iacute;s se aplaza indefinidamente. Y algo semejante sucede en los gobiernos estatales y sus Congresos, en los que brillan por su ausencia acuerdos pol&iacute;ticos de altura orientados a garantizar pol&iacute;ticas educativas exigentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3)&nbsp;&iquest;Qu&eacute; decir de los empresarios? Ellos podr&iacute;an, deber&iacute;an, ser otra fuente importante de energ&iacute;a para la educaci&oacute;n. Con excepciones que se pueden contar con una mano, los empresarios del pa&iacute;s nunca se han interesado por apoyar seriamente la causa de la educaci&oacute;n. Miran por sus intereses; se quejan del sistema educativo porque no prepara la mano de obra que requieren y culpan al Estado; no niego que algunas fundaciones empresariales persiguen objetivos filantr&oacute;picos, por supuesto combinados con ventajas fiscales. Pero, &iquest;podemos decir que la energ&iacute;a del empresariado se halla comprometida con la causa de la educaci&oacute;n?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">4)&nbsp;Vengamos al magisterio. Me atrevo a decir lo siguiente: tampoco, para una porci&oacute;n significativa de los maestros del pa&iacute;s &#45;hay por fortuna valiosas excepciones&#45; el mejoramiento cualitativo de la educaci&oacute;n ha constituido una verdadera prioridad. El magisterio, prisionero del Sindicato, se ha acomodado a sus reglas y comportamientos, y se encuentra despojado de iniciativas propias. S&eacute; que es dif&iacute;cil hablar de "el magisterio" porque no es un bloque homog&eacute;neo y porque carecemos de un diagn&oacute;stico nacional que precise no s&oacute;lo sus caracter&iacute;sticas m&aacute;s visibles (edad, adscripci&oacute;n, antecedentes de escolaridad, etc&eacute;tera) sino las variables de fondo, las que importan desde el punto de vista de la energ&iacute;a que los maestros pudieran aportar: su sentido de vocaci&oacute;n, su capacidad para renovar sus m&eacute;todos, su dedicaci&oacute;n en el cumplimiento cotidiano de sus obligaciones, el seguimiento responsable que prestan a cada alumno y alumna para evitar que uno solo de ellos fracase y uno solo de ellos deserte, el aprovechamiento de las oportunidades a su alcance para mejorar profesionalmente, y otras caracter&iacute;sticas de las que depende una educaci&oacute;n de calidad. Para una porci&oacute;n significativa del magisterio del pa&iacute;s, repito, su profesi&oacute;n es m&aacute;s un "trabajo", un <i>modus vivendi</i> relativamente satisfactorio social y econ&oacute;micamente, y no un compromiso cotidiano a la altura de las exigencias que les plantean sus alumnos. Y corroboran esta afirmaci&oacute;n inc&oacute;moda los resultados de aprendizaje que obtienen nuestros alumnos en pruebas nacionales e internacionales, en los que el maestro es, sin duda, factor muy importante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5) Hasta este momento no he mencionado la principal de estas energ&iacute;as: la de la sociedad, la de los ciudadanos. Tenemos que confesar que la gran mayor&iacute;a de mexicanos adultos, sea que tengan a sus hijos en escuelas p&uacute;blicas o privadas, son indiferentes o est&aacute;n resignados ante las deficiencias del sistema educativo. &iquest;Qui&eacute;n exige una educaci&oacute;n de calidad como derecho? &iquest;No son muchos los que confunden "servicio p&uacute;blico gratuito" con "d&aacute;diva graciosa"? &iquest;Qu&eacute; padres de familia protestan porque se prive a sus hijos de clases, por semanas y aun por varios meses, por movilizaciones y huelgas de los maestros? Parece ser costumbre aceptada que se suspendan las clases por convenir a los intereses gremiales de los maestros. &iquest;Qu&eacute; padres de familia luchan por participar en las escuelas de sus hijos, aunque ello les cause problemas? &iquest;Qu&eacute; organismos ciudadanos est&aacute;n pugnando por establecer leyes y procedimientos jur&iacute;dicos para que el derecho a una buena educaci&oacute;n sea exigible?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ausencia de esta energ&iacute;a es, en mi opini&oacute;n, de car&aacute;cter cultural: el mexicano es indiferente a la <i>res publica;</i> no se nos da la democracia, al menos todav&iacute;a; modificar nuestras actitudes de resignaci&oacute;n fatalista, de conformismo, de indolencia, llevar&aacute; a&uacute;n muchos a&ntilde;os. Mientras nadie exija cuentas a los gobernantes, a los legisladores, a los secretarios de Educaci&oacute;n (federal y estatales), a los directores de escuela y maestros o a los sindicatos, no mejorar&aacute; la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He descrito un panorama desolador; inclusive ominoso. Y sin embargo, debemos preguntarnos:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;Es posible recuperar la esperanza?</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La esperanza nos es indispensable para vivir; como dec&iacute;a Paulo Freire, es una consecuencia de nuestra historicidad; de que, en alg&uacute;n momento dimos el salto y empezamos a inventarnos, pasamos de "estar en el mundo" a "tomar conciencia del mundo" y nos propusimos transformarnos a nosotros mismos y transformar al mundo. "Nos tornamos seres &eacute;ticos, conscientes, so&ntilde;adores y ut&oacute;picos. Por consiguiente, seres a quienes la esperanza les hace falta".<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Es posible recuperar la esperanza, en el M&eacute;xico de aqu&iacute; y ahora? Esta es la pregunta en la que desemboca el examen de nuestras desventuras. En busca de respuestas, crucemos nuevamente la puerta giratoria de nuestro tiempo circular; volvamos al pasado, esta vez al prehisp&aacute;nico, el de las ra&iacute;ces de la cultura originaria de estas tierras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el C&oacute;dice Florentino se describe as&iacute; la figura ideal de "el sabio y maestro", el <i>tlamatini</i><sup><a href="#nota">12</a></sup><i> de los nahuas,</i> que posee el conocimiento y lo transmite a los dem&aacute;s. Dice as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 	      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sabio: una luz, una tea, una gruesa tea que no ahuma.    <br>       Un espejo horadado, un espejo agujerado por ambos lados.    <br>       Suya es la tinta negra y roja; de &eacute;l son los c&oacute;dices.    <br>       El mismo es escritura y sabidur&iacute;a.    <br>       Es camino, gu&iacute;a veraz para otros.    <br>       Conduce a las personas y a las cosas...    <br>       Suya es la sabidur&iacute;a trasmitida.    <br>       El es quien la ense&ntilde;a, sigue la verdad.    <br>       Maestro de la verdad, no deja de amonestar.    <br>       Hace sabios los rostros ajenos,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       hace a los otros tomar un rostro,    <br>       los hace desarrollarlo.    <br>       Les abre los o&iacute;dos, los ilumina.    <br>       Es maestro de gu&iacute;as, les da su camino...    <br>       Pone un espejo delante de los otros,    <br>       Los hace cuerdos, cuidadosos;    <br>       hace que en ellos aparezca un rostro...    <br>       Gracias a &eacute;l la gente humaniza su querer    <br>       y recibe una estricta ense&ntilde;anza.    <br>       Conforta el coraz&oacute;n, conforta a la gente,    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       ayuda, remedia,    <br>       a todos cura.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que una manera de recuperar la esperanza es ratificar la fe en nuestra profesi&oacute;n de investigadores y educadores, releyendo desde nuestro presente esta semblanza del sabio&#45;educador de los aztecas. Para ellos el sabio encarnaba el conocimiento porque pose&iacute;a "escritura y sabidur&iacute;a"; pero encarnaba un conocimiento peculiar, el que versa sobre la educaci&oacute;n, que es un conocimiento envuelto en el amor; de &eacute;l emanaba una energ&iacute;a que transformaba a los dem&aacute;s "haciendo sabios sus rostros"; &eacute;l pon&iacute;a un espejo ante los otros, y &eacute;stos "adquir&iacute;an un rostro"; los hac&iacute;a "cuerdos, cuidadosos"; gracias a &eacute;l "la gente humanizaba su querer y recib&iacute;a una estricta ense&ntilde;anza"; &eacute;l "confortaba el coraz&oacute;n, confortaba a la gente", o sea, les infund&iacute;a esperanza. &iquest;No ser&aacute; esta fuerza del sabio n&aacute;huatl, la clave de la energ&iacute;a que transforma las dem&aacute;s energ&iacute;as?<sup><a href="#nota">14</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El sabio n&aacute;huatl y los investigadores de la educaci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Demos otra vuelta a la puerta giratoria y regresemos ahora al momento actual, a este Congreso de M&eacute;rida que nos ha reunido. Entre nosotros est&aacute; presente, en germen, la energ&iacute;a capaz de renovar la educaci&oacute;n nacional. Si del Congreso nos llevamos s&oacute;lo conceptos te&oacute;ricos o respuestas t&eacute;cnicas a nuestros problemas como investigadores, me atrevo a decir que perdimos lo principal. Lo importante, lo verdaderamente importante de estos cinco d&iacute;as intensos, era el contagio de un esp&iacute;ritu, de una energ&iacute;a, de un entusiasmo: el reencuentro con el sentido de nuestra vocaci&oacute;n, la comprensi&oacute;n de que nuestro conocimiento especializado debe ir vinculado con un compromiso personal por mejorar la educaci&oacute;n del pa&iacute;s, conocimiento que sea tambi&eacute;n impulso generoso al servicio de los dem&aacute;s, que sea a la vez inteligencia y coraz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese esp&iacute;ritu flotaba en el ambiente de este Congreso &#45;me consta&#45;; lo he percibido en muchas de las conferencias y actividades, no menos que en los encuentros informales de los corredores y los caf&eacute;s; muchos investigadores y maestros nos contagiaron su entusiasmo, al platicarnos, por ejemplo, de proyectos interculturales maravillosos que est&aacute;n teniendo &eacute;xito, de experiencias de superaci&oacute;n de maestros que sacuden la conciencia de &eacute;stos y les abren nuevos horizontes o de proyectos de participaci&oacute;n de las comunidades que est&aacute;n revitalizando a sus escuelas. Todos estos son proyectos portadores de futuro. Si nos llevamos de este Congreso el contagio de este esp&iacute;ritu, nos llevamos su mensaje esencial. Me pregunto entonces, &iquest;no constituimos, en cuanto investigadores que acompa&ntilde;amos e impulsamos este tipo de proyectos, una energ&iacute;a peculiar para renovar la educaci&oacute;n nacional? &iquest;No encontramos en nosotros y en nuestra profesi&oacute;n, una respuesta, nuestra respuesta, a la posibilidad de reconstruir la esperanza?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El conocimiento que procede de la investigaci&oacute;n no es ciertamente la soluci&oacute;n a los graves problemas del presente; pero cuando va unido a un compromiso vital y existencial, es una energ&iacute;a que se difunde y que puede detonar procesos positivos en todos aquellos actores de los que depende el destino de la educaci&oacute;n del pa&iacute;s: el gobierno federal, los funcionarios de la SEP y de las secretar&iacute;as de Educaci&oacute;n de los estados, los legisladores, los maestros, el Sindicato, los padres de familia, los medios de comunicaci&oacute;n, los ciudadanos. No somos una peque&ntilde;a energ&iacute;a marginal que se suma a la de los dem&aacute;s actores; podemos ser, si nuestro saber especializado va unido a un compromiso, una gran energ&iacute;a capaz de dinamizar a todos. Por ello somos en el panorama nacional una semilla de esa esperanza que hoy nos urge reconstruir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cumplamos, por tanto, con lo que nos corresponde; esforc&eacute;monos por ser los investigadores que hoy necesita M&eacute;xico: investigadores comprometidos, tambi&eacute;n con nuestros sentimientos, porque sabemos que a la educaci&oacute;n s&oacute;lo se la aborda adecuadamente pensando con el coraz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para terminar me permito formular seis recomendaciones para el futuro de la IE.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Primera:</i> abramos espacios a los investigadores j&oacute;venes. Como en otras &aacute;reas cient&iacute;ficas, nuestra comunidad de investigadores est&aacute; envejeciendo. Luchemos porque los centros de investigaci&oacute;n establezcan nuevas plazas, recuperemos a muchos y muchas estudiantes de posgrado que tocan a nuestras puertas. Necesitamos, en un pa&iacute;s de j&oacute;venes, miradas j&oacute;venes para guiar la investigaci&oacute;n sobre la educaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Segunda:</i> redoblemos esfuerzos por descentralizar la IE en el pa&iacute;s. El avance de la federalizaci&oacute;n de los servicios educativos debe ir acompa&ntilde;ado de un fortalecimiento de la IE en todos los estados; preocup&eacute;monos sobre todo porque se incremente en las entidades m&aacute;s rezagadas, que son las que m&aacute;s la necesitan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Tercera:</i> demos preferencia a proyectos "radicales", proyectos heterodoxos que rompan con lo establecido. Si lo establecido no est&aacute; dando resultado, es que la normatividad &#45;lo que consideramos normal&#45; est&aacute; mal; demos el salto a lo heterodoxo. Einstein defin&iacute;a la locura <i>(insanity,</i> traducir&iacute;amos <i>la insensatez)</i> como "seguir haciendo lo mismo una y otra vez y esperar obtener resultados diferentes".<sup>15</sup> &iquest;No nos comportamos como insensatos ante el sistema educativo, repitiendo rutinas que sabemos ineficaces? Arriesgu&eacute;monos: especialmente en las &aacute;reas m&aacute;s abandonadas y postergadas del sistema educativo, como la educaci&oacute;n rural y la ind&iacute;gena, abramos nuevas v&iacute;as al aprendizaje, a la manera como las escuelas se relacionan con las comunidades, a las funciones de los maestros, al uso de las tecnolog&iacute;as, incluyendo en esto tambi&eacute;n la educaci&oacute;n para los adultos. D&eacute;mosle una oportunidad a nuestra creatividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuarta:</i> seamos consecuentes con nuestras convicciones &eacute;ticas a favor de la justicia, que hagan de "el pr&oacute;jimo necesitado" la gran prioridad nacional. Aceleremos, en cuanto de nosotros dependa, el establecimiento de condiciones m&aacute;s equitativas para la educaci&oacute;n de los m&aacute;s pobres y marginados, muy especialmente las poblaciones ind&iacute;genas. Concretemos en ellos nuestro compromiso de investigadores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Quinta:</i> procuremos que la IE de car&aacute;cter aplicado tenga mayor presencia en la conformaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Estimulemos el di&aacute;logo con los agentes de decisi&oacute;n; formulemos proyectos de cambio legislativo, favorezcamos la difusi&oacute;n de los resultados de nuestros estudios entre funcionarios y otros usuarios. Lo que descubrimos en nuestras investigaciones merece ser eficaz; abr&aacute;mosle camino hacia la puesta en marcha.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Sexta:</i> esforc&eacute;monos por que la IE tenga una mayor presencia en la prensa y otros medios de comunicaci&oacute;n. Nuestro conocimiento especializado debe llegar, en lenguajes adecuados, a la gran opini&oacute;n p&uacute;blica, en busca no s&oacute;lo de eficacia en las coyunturas inmediatas, sino de construir una opini&oacute;n ciudadana mejor informada respecto de la educaci&oacute;n. Junto con esto reforcemos los movimientos de la sociedad civil &#45;en la cual radica aquella energ&iacute;a que califiqu&eacute; como la principal para renovar la educaci&oacute;n&#45; para que esta sociedad se convierta en actor real, en sujeto reclamante de sus derechos, en contralor vigilante de las acciones gubernamentales y del desempe&ntilde;o de los maestros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Ep&iacute;logo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este Congreso se me invit&oacute; a compartir con ustedes, como viejo colega, mi visi&oacute;n de la IE. Empec&eacute;, como hacemos los viejos, por contar mi historia, el "&eacute;rase una vez...": la historia del inicio y primeros pasos de la IE hace cuarenta a&ntilde;os. En ese pasado, afirm&eacute;, hab&iacute;a esperanza; hab&iacute;a horizontes de utop&iacute;a en los que cre&iacute;amos, hab&iacute;a fe en que M&eacute;xico tendr&iacute;a &eacute;xito como proyecto colectivo de desarrollo humano; los investigadores nos involucr&aacute;bamos en ese proyecto con entusiasmo. Di despu&eacute;s un salto al presente en el que esa esperanza se ha eclipsado. Afirm&eacute;, sin embargo, que era posible recuperarla volviendo los ojos a la imagen del "sabio" n&aacute;huatl que apareci&oacute; tras la puerta giratoria y nos invit&oacute; a seguirlo para descubrirnos la riqueza de nuestra profesi&oacute;n: la energ&iacute;a que proviene del conocimiento especializado cuando se vincula con un sentido de vocaci&oacute;n y un compromiso, energ&iacute;a que puede dinamizar a otras muchas energ&iacute;as. Por esto respondo con un rotundo "s&iacute;" a la pregunta de si es posible hoy recuperar la esperanza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cumplamos nuestra misi&oacute;n de investigadores comprometidos, con sentido de urgencia. Hay un verso del poeta Jaime Sabines que me viene continuamente a la memoria y por ello me gusta repetirlo. Dice as&iacute;: "La eternidad se nos acaba". La eternidad se vuelve finita y se consume y extingue en cada ni&ntilde;o que se queda sin escuela, en cada generaci&oacute;n perdida, en el desperdicio irreversible del tiempo, recurso no renovable; el tiempo, que es el principal activo de las personas y las sociedades.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tiempo de M&eacute;xico, y tambi&eacute;n el de cada uno de nosotros, se agotan. Vivamos intensamente: que nuestra esperanza, reconstruida en este presente azaroso, crezca a partir de este Congreso y se desborde hasta alcanzar el fin de los tiempos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Muchas gracias.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Conferencia de clausura del ix Congreso Nacional de Investigaci&oacute;n Educativa, M&eacute;rida, Yucat&aacute;n, 5&#45;9 de noviembre de 2007.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> La idea de que el mundo actual fue precedido por otras cuatro eras o "soles" que terminaron cada uno en una cat&aacute;strofe c&oacute;smica, era com&uacute;n a las civilizaciones de Mesoam&eacute;rica, incluyendo a los mayas. Estos, basados en sus conocimientos astron&oacute;micos estimaron la fecha del fin del Quinto Sol, el 21 de diciembre de 2012. Los cinco Soles eran: Sol del Tigre, Sol del Viento, Sol de la Lluvia, Sol del Agua y (el actual) Sol en Movimiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> La conferencia tambi&eacute;n se inscribe en el &aacute;rea de Investigaci&oacute;n sobre la Investigaci&oacute;n Educativa, seg&uacute;n el programa del Congreso.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> El predominio de esta concepci&oacute;n "pedag&oacute;gica" en las escuelas normales puede comprobarse examinando los libros de texto de Francisco Larroyo, Domingo Tirado Bened&iacute;, El&iacute;as de Ballesteros, Santiago Hern&aacute;ndez Ruiz y Jes&uacute;s Matache. "El plan de estudios de la Normal Superior. 1945" puede consultarse en Meneses, Ernesto (1988), <i>Tendencias educativas oficiales en M&eacute;xico (1934-1964),</i> Universidad Iberoamericana y Centro de Estudios Educativos, M&eacute;xico, DF, p. 293 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623529&pid=S1405-6666200800010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> La &uacute;nica instituci&oacute;n que exist&iacute;a era el Instituto Nacional de Pedagog&iacute;a que se hab&iacute;a fundado en 1936 y editaba su revista; contaba con muy poco personal y precarios recursos. Un an&aacute;lisis de los temas de los art&iacute;culos concluye que 36% de ellos trataban temas de pedagog&iacute;a, 26% versaban sobre antropolog&iacute;a f&iacute;sica (tama&ntilde;o del mesabanco, etc.), 24% sobre psicolog&iacute;a y 13% sobre orientaci&oacute;n vocacional, educaci&oacute;n y sociedad y educaci&oacute;n y pol&iacute;tica (SEP, 1982), "Instituto Nacional de Pedagog&iacute;a. Apuntes para su historia", <i>Revista del Instituto Nacional de Pedagog&iacute;a,</i> M&eacute;xico, sep&#45;80, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica,vol. I, pp. 21&#45;24.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623531&pid=S1405-6666200800010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> A trav&eacute;s de su Instituto Internacional para la Planificaci&oacute;n de la Educaci&oacute;n, fundado en 1963.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Las estimaciones se basan en D&iacute;az Barriga, &Aacute;ngel, 1999: <i>Pablo Latap&iacute; y la investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico. Conferencia en la c&aacute;tedra extraordinaria "Pablo Latap&iacute;",</i> Divisi&oacute;n de Estudios de Posgrado, Universidad Aut&oacute;noma de Tlaxcala, in&eacute;dito.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623534&pid=S1405-6666200800010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Latap&iacute;, Pablo (1981), "Diagn&oacute;stico de la investigaci&oacute;n educativa. Principales resultados", <i>Perfiles Educativos,</i> n&uacute;m. 14 (M&eacute;xico: CISE&#45;UNAM), p. 37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623536&pid=S1405-6666200800010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Colina, Alicia y Osorio, Ra&uacute;l, "Los agentes de la investigaci&oacute;n educativa en M&eacute;xico", en: Weiss, Eduardo (coord.), (2003), <i>El campo de la</i> <i>investigaci&oacute;n educativa (1993&#45;2001),</i> M&eacute;xico, DF: Consejo Mexicano de Investigaci&oacute;n Educativa, pp. 97&#45;120.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623538&pid=S1405-6666200800010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Los datos ah&iacute; citados provienen de: anuies (2000), <i>La ense&ntilde;anza superior en el siglo XXI,</i> pp. 79&#45;83. Las comparaciones hist&oacute;ricas, sin embargo, son muy fr&aacute;giles debido a las diferencias en las fuentes y a la elasticidad del concepto de "investigador de la educaci&oacute;n". Colina y Osorio dan la cifra de 309 investigadores; el comie de 244; de &eacute;stos, 108 pertenecen al sni (sobre un total nacional de 9 199 investigadores nacionales en 2002).</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Un caso de especial relevancia es el de Observatorio Ciudadano de la Educaci&oacute;n, iniciado en 1998.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> La versi&oacute;n oficial afirma que ha habido una ligera mejor&iacute;a en la distribuci&oacute;n del ingreso monetario en el sexenio 2000&#45;2006 (con base en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de 2006), dado que este ingreso aument&oacute; para el decil i (el m&aacute;s pobre) en 22.6%, para el ii en 21.8%, para el III en 22.9%, para el V en 18.4%, para el VI en 16% y para el X (el m&aacute;s rico) en 10%. La desigualdad, medida por el coeficiente de Gini, habr&iacute;a disminuido en este sexenio de 0.501 a 0.473. Sin embargo, estos resultados optimistas se deben probablemente a cambios en la metodolog&iacute;a de la medici&oacute;n. Ver: Hern&aacute;ndez Laos, Enrique (2007), "Bienestar, pobreza y vulnerabilidad en M&eacute;xico: Nuevas estimaciones", en <i>Econom&iacute;a UNAM,</i> septiembre&#45;diciembre de 2006, pp. 14&#45;32.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623541&pid=S1405-6666200800010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Freire, Paulo (2006), <i>Pedagog&iacute;a de la tolerancia.</i> Organizaci&oacute;n y notas de Ana Mar&iacute;a Araujo Freire, FCE y CREFAL, M&eacute;xico, p. 204.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623543&pid=S1405-6666200800010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->Freire a&ntilde;ad&iacute;a: "A veces parece dif&iacute;cil tener esperanza en tiempos dif&iacute;ciles de la historia, pero es exactamente en esos momentos cuando la esperanza hace falta... Los tiempos de crisis son exactamente los tiempos en que tenemos que estar esperanzados... La muerte de la esperanza, en muchos sentidos, es nuestra propia muerte" (p.218).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Los n&aacute;huatls de Hidalgo conocen esta palabra como <i>tlalamitini.</i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> C&oacute;dice matritense, VIII, fol. 118. Citado en Le&oacute;n Portilla, Miguel (2005), <i>Aztecas&#45;Mexicas.</i> <i>Desarrollo de una civilizaci&oacute;n originaria,</i> Madrid:Algaba, p. 218.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=8623546&pid=S1405-6666200800010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Desde nuestra cultura mestiza podr&iacute;amos tambi&eacute;n evocar la visi&oacute;n renacentista de la educaci&oacute;n que nos lleg&oacute; a trav&eacute;s de Vasco de Quiroga, Pedro de Gante y otros frailes misioneros del siglo XVI; en sus escritos y ejemplos encontrar&iacute;amos consonancias significativas con la figura del sabio n&aacute;huatl.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> <i>Insanity: doing the same thing over and over again and expecting different results.</i></font></p>      ]]></body><back>
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