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<journal-title><![CDATA[Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Uso de técnicas geomáticas para el mapeo y caracterización de unidades geomórficas de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina) mediante interpretación visual de parámetros morfométricos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Characterization and mapping of geomorphologic units in Buenos Aires by means of geomatic techniques]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Consejo Nacional de Investigaciones Ciemtíficas y Técnicas Grupo de Investigaciones Geoambientales Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Buenos Aires City is located on an extensive plain region. The recognition of the geomorphic features in such urbanized environments is especially difficult because they have been smoothed or covered by pavement and buildings. Nevertheless, characterizing and locating the geomorphologic features provides valuable information for the management of many of the environmental problems of the city of Buenos Aires, where floods are the main natural environmental problem. The understanding of geomorphology and drainage systems behavior, is essential for the design of structural building works and for contingency plans that will minimize disruptions and economic loses generated during such events. This paper presents a methodology for the study of the topographical and geomorphic features of the city of Buenos Aires, also replicable in similar urban environments. In these environments the recognition of geomorphic units, based on quantitative, morphometric parameters, is possible when these are obtained from high resolution sources such as cartography to a scale of (e.g. 1:5000) or from photogrametric surveys, that do, however, have numerous interferences in urban areas, resulting less efficient. The current study counted on a significant number of data, an essential requirement to achieve the objective of this work, thanks to the existence of previous, detailed, topographic surveys. The mapping of geomorphic main units and subunits of the city of Buenos Aires, was performed by visual interpretation of morphometric parameters derived from a Digital Terrain Model using Geomatic technologies. The Digital Terrain Model (DIM) was constructed from contours of an equidistance ofl m, originally produced from a vectorial base of digitally enclosed points with an average density of 3.97 points /ha. The non-linear interpolation method 'non-linear rubber sheeting 'was used to construct the DIM, on the base of the aforementioned contours. A shaded relief model was generated (Azimuth: 45°, Sun elevation: 45°), that was useful to qualitatively describe the relief. Slope, aspect, and profile convexity models, which contain morphometric values useful for characterizing the surface, were also constructed. Frequency histograms of the models were sliced to produce discrete classes which were then represented on maps. By superimposing these models, interpreting them visually, and digitalization on-screen, a map of the geomorphic units of the city of Buenos Aires was created. The main geomorphic units identified were the Pampean Plain and the Estuaric Plain. The former was subdivided into: interftuves, valley slopes, flood valleys, while the latter it could be recognized two subunits: Paleoseacliff and the almost flat relief of the Estuaric Plain. The main slope of the city's terrain (E, NE, and SE,with 16.40; 15.90 and 14.79 %, respectively) is related to its underlying structure. The paleoseacliff that separates the Pampean Plain from the Estuaric Plain mainly runs NW-SE, reflecting a similar system of internal tectonic faulting. The maximum and minimum- convexity values coincide respectively with the upper and lower edges of the paleoseacliff. These were located on the DIM at average heights of 14.63 (st. deviation = 2.09) m a.s.l. and 6.20 (st. deviation = 1.71) m a.s.l. .The modal slope value for the city is 0.04°. The paleoseacliff is the subunit with the steepest slope (modal value = 1.06°), followed by valley slopes (modal value = 0.61 °), whereas none of the other subunits have a modal value greater than 0.04°.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Geomorfología urbana]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Uso de t&eacute;cnicas geom&aacute;ticas para el mapeo y caracterizaci&oacute;n de unidades geom&oacute;rficas de la Ciudad de Buenos Aires (Argentina) mediante interpretaci&oacute;n visual de par&aacute;metros morfom&eacute;tricos</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Characterization and mapping of geomorphologic units in Buenos Aires by means of   geomatic techniques</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Paulina Esther Nabel<sup>1</sup>, Rodrigo Mart&iacute;n Becerra Serial<sup>2</sup>*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>1 </sup>CONICET &#150; Grupo de Investigaciones Geoambientales, Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, C1405DJR, Argentina. </i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><sup>2 </sup>Grupo de Investigaciones Geoambientales, Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia. Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires, C1405DJR, Argentina. *<a href="mailto:rodrigo@atlasdebuenosaires.gov.ar">rodrigo@atlasdebuenosaires.gov.ar</a></i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manuscrito recibido: Enero 8, 2008    <br> Manuscrito corregido recibido: Mayo 24, 2008    <br> Manuscrito aceptado: Junio 5, 2008</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad de Buenos Aires se encuentra emplazada en una zona de llanura con muy baja pendiente regional. El reconocimiento de la geomorfolog&iacute;a en este tipo de ambientes urbanos se torna particularmente dificultoso, pues los rasgos geom&oacute;rficos han sido suavizados u obliterados por las construcciones. Sin embargo, la caracterizaci&oacute;n y ubicaci&oacute;n precisa de los rasgos geomorfol&oacute;gicos resultan importantes en la resoluci&oacute;n de muchos problemas ambientales. Particularmente en la Ciudad de Buenos Aires, donde las inundaciones son el principal problema ambiental de origen natural, el conocimiento de la geomorfolog&iacute;a y del comportamiento de los sistemas de drenaje, resultan imprescindibles para el dise&ntilde;o de obras estructurales y planes de contingencia que minimicen los trastornos y p&eacute;rdidas econ&oacute;micas que se generan durante dichos eventos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se presenta un enfoque metodol&oacute;gico para el estudio de las caracter&iacute;sticas topogr&aacute;ficas y geom&oacute;rficas de la Ciudad de Buenos Aires, replicable en ambientes urbanizados similares.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este tipo de ambientes el reconocimiento de unidades geom&oacute;rficas basada en par&aacute;metros morfom&eacute;tricos cuantitativos es posible cuando &eacute;stos se obtienen de fuentes de alta resoluci&oacute;n como la cartograf&iacute;a en escala de detalle (e.g. 1:5000) o de relevamientos fotogram&eacute;tricos, que sin embargo, en &aacute;reas urbanas presentan numerosas interferencias y resultan menos eficientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el presente estudio se cont&oacute; con una importante densidad de datos, requisito esencial para lograr el objetivo del trabajo, gracias a la existencia de relevamientos topogr&aacute;ficos detallados previos.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mapeo de las principales unidades y subunidades geom&oacute;rficas de la ciudad de Buenos Aires, se realiz&oacute; mediante la interpretaci&oacute;n visual de par&aacute;metros morfom&eacute;tricos derivados de un Modelo Digital del Terreno (DTM) utilizando tecnolog&iacute;as geom&aacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Modelo Digital del Terreno se gener&oacute; a partir de curvas de nivel de equidistancia 1 m, originalmente producidas a partir de una base vectorial de puntos acotados digitalizados cuya densidad promedio era de 3,97 puntos / ha. Para la construcci&oacute;n del MDT se us&oacute; el m&eacute;todo de interpolaci&oacute;n no lineal "non&#150;linear rubber sheeting", teniendo como base a las curvas antes mencionadas. Adem&aacute;s, se gener&oacute; un modelo de relieve sombreado (acimut: 45&deg;, elevaci&oacute;n del sol: 45&deg;) que result&oacute; &uacute;til para describir cualitativamente el relieve, y modelos de pendientes, orientaci&oacute;n de pendientes y convexidad del perfil, que contienen valores morfom&eacute;tricos &uacute;tiles para caracterizar la superficie. Los histogramas de frecuencia de los modelos fueron fraccionados para producir clases discretas luego representadas en mapas. Mediante superposici&oacute;n de los modelos, interpretaci&oacute;n visual y digitalizaci&oacute;n en pantalla se confeccion&oacute; el mapa de unidades geom&oacute;rficas de la Ciudad. Las mismas fueron la Planicie Pampeana (PP) y la Planicie Estu&aacute;rica (PE). La primera se subdividi&oacute; en: interfluvios, laterales de valle y valles de inundaci&oacute;n, mientras que en la segunda se diferencian dos subunidades: un Paleoacantilado y el relieve casi llano de la Planicie Estu&aacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La orientaci&oacute;n predominante de las pendientes del terreno, condicionada por la estructura subyacente, fue E, NE y SE (con porcentajes del 16,40; 15,90 y 14, 79 %, respectivamente). El Paleoacantilado, que separa la Planicie Pampeana de la Planicie Estu&aacute;rica, se dispone mayormente en direcci&oacute;n NO&#150;SE, reflejando el sistema de fallamiento interno. Los valores de m&aacute;xima y m&iacute;nima convexidad coinciden con los bordes superior e inferior del Paleoacantilado, respectivamente. Los mismos se ubicaron en el MDT a alturas promedio de 14,63 (desv&iacute;o est&aacute;ndar = 2,09) m s.n.m y 6,20 (desv&iacute;o est&aacute;ndar = 1,71) m s.n.m.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Paleoacantilado es la subunidad de mayor pendiente (moda = 1,06&deg;); le siguen los laterales de valle (moda = 0,61 &deg;) mientras que las dem&aacute;s subunidades no superan el valor de la moda para toda la superficie estudiada que es de 0,04&deg;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Palabras clave:</b> Geomorfolog&iacute;a urbana, modelo digital del terreno, mapa geomorfol&oacute;gico, Ciudad de Buenos Aires.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Abstract</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buenos Aires City is located on an extensive plain region. The recognition of the geomorphic features in such urbanized environments is especially difficult because they have been smoothed or covered by pavement and buildings. Nevertheless, characterizing and locating the geomorphologic features provides valuable information for the management of many of the environmental problems of the city of Buenos Aires, where floods are the main natural environmental problem. The understanding of geomorphology and drainage systems behavior, is essential for the design of structural building works and for contingency plans that will minimize disruptions and economic loses generated during such events.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This paper presents a methodology for the study of the topographical and geomorphic features of the city of Buenos Aires, also replicable in similar urban environments.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">In these environments the recognition of geomorphic units, based on quantitative, morphometric parameters, is possible when these are obtained from high resolution sources such as cartography to a scale of (e.g. 1:5000) or from photogrametric surveys, that do, however, have numerous interferences in urban areas, resulting less efficient.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">The current study counted on a significant number of data, an essential requirement to achieve the objective of this work, thanks to the existence of previous, detailed, topographic surveys.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The mapping of geomorphic main units and subunits of the city of Buenos Aires, was performed by visual interpretation of morphometric parameters derived from a Digital Terrain Model using Geomatic technologies.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The Digital Terrain Model (DIM) was constructed from contours of an equidistance ofl m, originally produced from a vectorial base of digitally enclosed points with an average density of 3.97 points /ha. The non&#150;linear interpolation method 'non&#150;linear rubber sheeting 'was used to construct the DIM, on the base of the aforementioned contours. A shaded relief model was generated (Azimuth: 45&deg;, Sun elevation: 45&deg;), that was useful to qualitatively describe the relief. Slope, aspect, and profile convexity models, which contain morphometric values useful for characterizing the surface, were also constructed. Frequency histograms of the models were sliced to produce discrete classes which were then represented on maps. By superimposing these models, interpreting them visually, and digitalization on&#150;screen, a map of the geomorphic units of the city of Buenos Aires was created. The main geomorphic units identified were the Pampean Plain and the Estuaric Plain. The former was subdivided into: interftuves, valley slopes, flood valleys, while the latter it could be recognized two subunits: Paleoseacliff and the almost flat relief of the Estuaric Plain.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The main slope of the city's terrain (E, NE, and SE,with 16.40; 15.90 and 14.79 %, respectively) is related to its underlying structure. The paleoseacliff that separates the Pampean Plain from the Estuaric Plain mainly runs NW&#150;SE, reflecting a similar system of internal tectonic faulting. The maximum and minimum&#150; convexity values coincide respectively with the upper and lower edges of the paleoseacliff. These were located on the DIM at average heights of 14.63 (st. deviation = 2.09) m a.s.l. and 6.20 (st. deviation = 1.71) m a.s.l. .The modal slope value for the city is 0.04&deg;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The paleoseacliff is the subunit with the steepest slope (modal value = 1.06&deg;), followed by valley slopes (modal value = 0.61 &deg;), whereas none of the other subunits have a modal value greater than 0.04&deg;.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Key words:</b> Urban geomorphology, digital terrain model, geomorphic map, City of Buenos Aires.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geolog&iacute;a ambiental urbana est&aacute; experimentando excepcionales avances apoy&aacute;ndose en las tecnolog&iacute;as geom&aacute;ticas. La necesidad de caracterizar con mayor precisi&oacute;n los rasgos f&iacute;sicos del ambiente para resolver problemas que se presentan a escala urbana, requiere de su valoraci&oacute;n morfom&eacute;trica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La geom&aacute;tica, que incluye a los Sistemas de Informaci&oacute;n Geogr&aacute;fica (SIG), aporta t&eacute;cnicas y procedimientos digitales, para la obtenci&oacute;n, almacenamiento, manipulaci&oacute;n y an&aacute;lisis de informaci&oacute;n geogr&aacute;ficamente referenciada (Poole, 1995). El desarrollo de modelos espaciales operados en SIG permite un diagn&oacute;stico r&aacute;pido de los problemas ambientales en &aacute;reas urbanizadas, donde, particularmente, la geomorfolog&iacute;a ha sido obliterada y cubierta. En general, la aplicaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as geom&aacute;ticas y en particular, el uso de los mencionados modelos permiten mejorar la planificaci&oacute;n territorial y la gesti&oacute;n ambiental.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El uso de t&eacute;cnicas geom&aacute;ticas en el campo de las ciencias geol&oacute;gicas se ha incrementado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en particular por la utilidad que ha demostrado la utilizaci&oacute;n de los modelos digitales de elevaci&oacute;n (MDE) y del terreno (MDT) (Adediran <i>et al, </i>2004; Jordan <i>et al, </i>2005; Badura y Przybylski, 2005). La mayor&iacute;a de los estudios tect&oacute;nicos actuales que utilizan estos modelos, incluyen varios parametros del terreno como pendiente, orientaci&oacute;n de pendientes y medidas de curvatura de la superficie, &uacute;tiles para inferir rasgos geol&oacute;gicos estructurales (Onorati <i>et al., </i>1992; Riley y Moore, 1993; Jordan, 2003; Jordan <i>et al., </i>2005; Grohmann, 2005). Varios investigadores han intentado &uacute;ltimamente incorporar t&eacute;cnicas geom&aacute;ticas para la determinaci&oacute;n de unidades homog&eacute;neas del terreno (Chorowicz <i>et al., </i>1995, Adediran <i>et al., </i>2004) y para el mapeo de unidades geom&oacute;rficas (Ardiansyah Prima <i>et al., </i>2006; van Asselen y Seijmonsbergen, 2006). Sin embargo, la clasificaci&oacute;n autom&aacute;tica de unidades puede generar errores debido a la dificultad del clasificador en el SIG de interpretar l&oacute;gicamente situaciones particulares; por ejemplo, la disposici&oacute;n aislada de depresiones imposibilita la generaci&oacute;n de una red interconectada al usar un clasificador autom&aacute;tico (Klingseisen <i>et al., </i>2008). Si bien es posible conectar depresiones en el modelo de unidades geom&oacute;rficas generado autom&aacute;ticamente, err&oacute;neamente tambi&eacute;n se generan depresiones m&aacute;s amplias (Klingseisen <i>et al., </i>2008). Probablemente, esta situaci&oacute;n se vea agravada en ambientes particularmente llanos como el estudiado, por lo que una aproximaci&oacute;n combinada de medici&oacute;n de par&aacute;metros morfom&eacute;tricos clave (altura, pendiente, curvatura) e interpretaci&oacute;n y digitalizaci&oacute;n en pantalla resulta una soluci&oacute;n m&aacute;s satisfactoria.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la urbanizaci&oacute;n de la Ciudad de Buenos Aires, la inadecuada planificaci&oacute;n del uso del suelo gener&oacute; diversos problemas ambientales, siendo el m&aacute;s severo el vinculado a las inundaciones, que afectan a la calidad de vida y la econom&iacute;a de la poblaci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n ha puesto de manifiesto la necesidad de encarar el estudio de la geomorfolog&iacute;a urbana utilizando t&eacute;cnicas geom&aacute;ticas, las cuales permiten alcanzar mayor precisi&oacute;n y objetividad que los m&eacute;todos geomorfol&oacute;gicos tradicionales, haciendo posible un mejor an&aacute;lisis de las interacciones entre los componentes naturales y antr&oacute;picos presentes (Nabel y Pereyra, 2000; Pereyra, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este trabajo se caracteriza el relieve de la Ciudad de Buenos Aires, delimitando unidades y subunidades geom&oacute;rficas, sobre la base del reconocimiento de &aacute;reas homog&eacute;neas obtenidas de los valores morfom&eacute;tricos, sometidos a un proceso de an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n visual.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. &Aacute;rea de estudio</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciudad de Buenos Aires se encuentra ubicada en el sudeste del continente americano a los 34&deg; 35' S y 58&deg; 22'0 (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f1.jpg" target="_blank">Figura 1</a>), sobre la costa noroeste del estuario del R&iacute;o de la Plata. El clima de la regi&oacute;n es h&uacute;medo subtropical con inviernos de escasas precipitaciones y una estaci&oacute;n c&aacute;lida prolongada algo m&aacute;s lluviosa (Camilloni y Barros, 2005). El &Aacute;rea Metropolitana de Buenos Aires (AMB A) incluye a la Ciudad Aut&oacute;noma de Buenos Aires y la parte urbanizada de 32 partidos circundantes en la provincia de Buenos Aires. Es el conglomerado urbano m&aacute;s poblado de la Argentina y uno de los m&aacute;s importantes del continente, con una poblaci&oacute;n de aproximadamente 12.000.000 de habitantes (INDEC, 2002), de los cuales casi 3.000.000 corresponden a la Ciudad de Buenos Aires. Con una superficie de 203 Km<sup>2</sup>, la densidad promedio de la ciudad de Buenos Aires es de poco menos de 15.000 hab./Km<sup>2</sup> (INDEC, 2002).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2.1. Caracterizaci&oacute;n geomorfol&oacute;gica</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Regionalmente se reconocen dos unidades geom&oacute;rficas principales: la Planicie Pampeana y la Planicie Estu&aacute;rica. Cada una est&aacute; definida por su topograf&iacute;a, sus materiales superficiales, su din&aacute;mica y su historia geol&oacute;gica. A su vez, se distinguen subunidades, que representan subambientes geom&oacute;rficos particulares (Malagnino, 2006).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Planicie Pampeana (Malagnino, 2006) presenta una topograf&iacute;a suavemente ondulada, como consecuencia de la sucesi&oacute;n de valles e interfluvios, en general planos o suavemente ondulados, modelados por los sistemas fluviales y procesos e&oacute;licos sobre los Sedimentos Pampeanos y Post&#150;Pampeanos. Este paisaje, de origen mixto es resultado de la preponderancia alternada de los agentes modeladores mencionados, predominando en las &uacute;ltimas etapas los procesos fluviales, aunque actualmente se encuentran anulados como consecuencia de la urbanizaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las subunidades que se reconocen en este ambiente est&aacute;n asociadas principalmente a la acci&oacute;n fluvial, y corresponden a llanuras aluviales, laterales de valles, terrazas, albardones y meandros de los r&iacute;os. El sistema fluvial m&aacute;s importante de la regi&oacute;n es el del r&iacute;o Matanza&#150;Riachuelo, que presenta una extensa planicie de inundaci&oacute;n labrada en condiciones clim&aacute;ticas m&aacute;s c&aacute;lidas y h&uacute;medas que las actuales, y con niveles del mar m&aacute;s elevados. Otros cursos fluviales de menor entidad son los arroyos Medrano, Vega y Maldonado, hacia el norte de la ciudad y los Terceros en el casco antiguo al este.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Planicie Estu&aacute;rica (Malagnino, 2006), o Planicie Poligen&eacute;tica (Pereyra, 2004), se extiende en forma casi continua con direcci&oacute;n NO&#150;SE, entre la Planicie Pampeana y el margen sudoeste del delta sub&aacute;cueo (estuario del R&iacute;o de la Plata). Es una faja de terrenos bajos y casi horizontales, cuyas formas construccionales se relacionan con ambientes de acumulaci&oacute;n litorales. En esta planicie se reconocen una serie de paleoformas marino&#150;litorales, como son los antiguos cordones litorales, llanuras intermareales y un Paleoacantilado. A estas antiguas geoformas se superponen y adosan los terrenos con rellenos artificiales y la faja actualmente activa de la Planicie Estu&aacute;rica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Paleoacantilado representa una discontinuidad topogr&aacute;fica conocida como barranca, que atraviesa todo el territorio con un rumbo NO&#150;SE y separa las dos unidades principales. Este acantilado marino actualmente inactivo se form&oacute; cuando el nivel del mar era m&aacute;s alto que el actual, hace aproximadamente 7000 a&ntilde;os. El Paleoacantilado fue cortado por los r&iacute;os y arroyos que surcaban la regi&oacute;n, por lo que se aten&uacute;a hasta desaparecer en las zonas de intersecci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien en la ciudad de Buenos Aires la pendiente natural del Paleoacantilado ha sido suavizada durante la urbanizaci&oacute;n, este rasgo es a&uacute;n claramente reconocible. Hist&oacute;ricamente, desde su borde superior se realizaban los avistamientos del tr&aacute;fico portuario en las primeras etapas de la configuraci&oacute;n de la ciudad, y representaba el l&iacute;mite entre las tierras bajas e inundables y las altas, m&aacute;s seguras. Posteriormente, el control geomorfol&oacute;gico en el uso del terreno fue desapareciendo de la mano del crecimiento urbano y del desarrollo tecnol&oacute;gico que permiti&oacute; sortear su condicionamiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. Materiales y m&eacute;todos</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.1. Modelado altim&eacute;trico</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El insumo principal para la realizaci&oacute;n de este trabajo fue una base altim&eacute;trica de alta resoluci&oacute;n, que consisti&oacute; en un archivo digital vectorial de curvas de nivel con equidistancia de 1 m, para alturas entre los 0 y 27 m s.n.m. (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f2.jpg" target="_blank">Figura 2</a>). Dicha base, provista por la Direcci&oacute;n General de Sistemas de Informaci&oacute;n Geogr&aacute;fica del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (DGSIG), fue originada a partir de otra base digital vectorial de 80610 puntos acotados (promedio: 3,97 puntos por hect&aacute;rea) denominada "cotas de calles", proveniente de relevamientos topogr&aacute;ficos previos realizados por organismos t&eacute;cnicos vinculados con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de dichas curvas se elabor&oacute; un Modelo Digital del Terreno (MDT) del tipo "malla regular", o sea, una matriz de celdas cuadradas conteniendo cada una valores de coordenadas geogr&aacute;ficas (x, y) y de altitud (z). Para esto se emple&oacute; un m&eacute;todo de interpolaci&oacute;n no lineal global ("non&#150;linear rubber sheeting"), que utiliza un polinomio de quinto orden para ajustar los datos de altitud de las curvas a una superficie continua (malla). Dicho m&eacute;todo produce valores de altitud que representan razonablemente bien la superficie real, asign&aacute;ndole cotas a cimas y hondonadas m&aacute;s all&aacute; del rango de valores de las curvas y es recomendado como m&eacute;todo de interpolaci&oacute;n para an&aacute;lisis regionales (Borrough, 1986). Para este procedimiento se emple&oacute; la funci&oacute;n "3D Surfacing" de Erdas Imagine 8.4.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para evitar las deformaciones que se produc&iacute;an en el modelo en los bordes de la ciudad, se estableci&oacute; un &aacute;rea <i>buffer </i>de 3000 m de ancho m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de la misma (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f2.jpg" target="_blank">Figura 2</a>). All&iacute; se incorpor&oacute; una curva de nivel coincidente con la l&iacute;nea de costa, asign&aacute;ndole un valor de cota de 4 m s.n.m. de acuerdo a los valores altim&eacute;tricos de referencia de la base se datos de "cotas de calles" de la DGSIG y otra situada a 3000 m de la costa con su misma forma y con valor de 0 m s.n.m. Tambi&eacute;n se incluyeron las curvas de nivel de una zona de 3000 metros de ancho en los partidos adyacentes. Con este tratamiento, se evit&oacute; que en los modelos surjan valores fuera del rango esperado en las cercan&iacute;as de los l&iacute;mites de la ciudad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tama&ntilde;o de celda fijado para el MDT fue de 10 m por lado. Dicha resoluci&oacute;n espacial fue definida luego de una evaluaci&oacute;n exhaustiva de la estructura de las curvas de nivel, teniendo en cuenta que para definir una resoluci&oacute;n &oacute;ptima es necesario alcanzar un balance entre: (a) la reducci&oacute;n del ruido que se genera al aumentar del tama&ntilde;o de pixel y (b) la mayor precisi&oacute;n de l&iacute;mites entre clases morfom&eacute;tricas que se logra al reducirlo (Arrell <i>et al., </i>2007). La resoluci&oacute;n &oacute;ptima es aquella que provee un compromiso apropiado entre la definici&oacute;n a escala fina de las divisiones entre geoformas y el suavizado de los datos para reducir el ruido sin significado geomorfol&oacute;gico de la superficie (Arrell <i>et al, </i>2007).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se usan curvas de nivel como base para la generaci&oacute;n del MDT, el tama&ntilde;o del pixel no deber&iacute;a exceder la distancia m&iacute;nima encontrada en la separaci&oacute;n horizontal (plano x, y) entre curvas de nivel contiguas (Pain, 2005), a fin de evitar la perdida de informaci&oacute;n altim&eacute;trica en las zonas donde las curvas son demasiado cercanas. En nuestra base topogr&aacute;fica son sumamente escasos los sitios donde la distancia horizontal entre curvas es menos que 10 m, pero naturalmente, hay m&aacute;s zonas de separaci&oacute;n horizontal entre curvas del orden de los 15 m. Por esta causa se desestim&oacute; la posibilidad de usar un pixel de 15 metros. Por otro lado, reducir el tama&ntilde;o de pixel a 5 m en la mayor&iacute;a de los casos aportar&iacute;a informaci&oacute;n probablemente redundante dada la relativa homogeneidad del relieve regional o bien generar&iacute;a ruido en la superficie (Arrell <i>et al., </i>2007). Adem&aacute;s, esta resoluci&oacute;n conducir&iacute;a a un aumento considerable de tama&ntilde;o de los archivos digitales: la reducci&oacute;n del tama&ntilde;o del pixel a la mitad genera un aumento de 4 veces en el tama&ntilde;o del archivo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>3.1.1. Postprocesamiento sobre elMDE</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el fin de suavizar las irregularidades que genera el m&eacute;todo de interpolaci&oacute;n se aplic&oacute; sobre el MDT un filtro pasa bajo de 3 x 3 y se corrigieron los valores an&oacute;malos negativos que aparecieron en el MDT.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para obtener una medida de la exactitud del MDT se eligieron 500 puntos al azar (promedio: 2,46 puntos / Km<sup>2</sup>) de la base de "cotas de calles" provista por la DGSIG que fue tomada como "verdad de campo". En base a las cotas de estos puntos se calcul&oacute; el error cuadr&aacute;tico medio (ECM) de acuerdo a la siguiente f&oacute;rmula (Barringery Lilburne, 1997; Chaplot <i>et al.</i>, 2006):</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4s1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">donde:   n = n&uacute;mero de puntos considerados</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Z* = valor de cota estimado por el MDE</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Z = valor de cota observado obtenido de la base de "cotas de calles"</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ECM constituye una medida general del error del modelo, que surge de la comparaci&oacute;n de los valores estimados en el MDE con los valores observados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.2. Caracterizaci&oacute;n del terreno</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los par&aacute;metros usados para caracterizar topogr&aacute;ficamente la superficie fueron elevaci&oacute;n, pendientes, orientaci&oacute;n de pendientes (exposici&oacute;n) y curvatura del perfil (convexidad) como medida de curvatura (Wood, 1996). Estas medidas morfom&eacute;tricas se estimaron para cada punto a partir de un modelado topogr&aacute;fico elaborado sobre la base del MDT. Una descripci&oacute;n detallada de los procedimientos matem&aacute;ticos aplicados en la generaci&oacute;n de los modelos se encuentra en Evans (1979) y Wood (1996). El proceso de modelado topogr&aacute;fico se realiz&oacute; usando la funci&oacute;n "topographic modeling" de ENVI 4.1.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La curvatura del perfil, expresada en valores de convexidad, mide el cambio en el &aacute;ngulo de la pendiente en la direcci&oacute;n de los m&aacute;ximos efectos gravitatorios (Wood, 1996) y es &uacute;til para identificar zonas de quiebres frecuentemente relacionadas con zonas de fallamiento (Jordan <i>et al., </i>2005). La convexidad de la superficie queda expresada por el signo y el valor de curvatura, correspondiendo los valores positivos a superficies convexas y los negativos a c&oacute;ncavas (Mit&aacute;sov&aacute; y Hofierka, 1993; Florinsky, 2000).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n se gener&oacute; un modelo de relieve sombreado (acimut: 45&deg;, elevaci&oacute;n del sol: 45&deg;) que permite identificar los rasgos geomorfol&oacute;gicos y visualizar patrones estructurales (Pain, 2005). A fin de preservar la informaci&oacute;n geom&eacute;trica existente entre p&iacute;xeles contiguos en el MDT, tanto el modelo de relieve sombreado como los de pendientes y orientaci&oacute;n de pendientes se generaron utilizando un tama&ntilde;o de ventana <i>(kernel) </i>de 3 x 3 (Jordan <i>et al., </i>2005). En cambio, para construir el modelo de convexidad del perfil se consider&oacute; un <i>kernel </i>de 7 x 7, con la intenci&oacute;n de suavizar los valores generados. Este procedimiento resulta v&aacute;lido ya que los valores m&aacute;ximos y m&iacute;nimos de convexidad conservan su posici&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.3. Procesamiento de los modelos</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los modelos de pendientes, orientaci&oacute;n de pendientes y convexidad fueron sometidos a fraccionamiento del histograma para generar intervalos de clases discretas (Lillesand y Kiefer, 1994; Jordan <i>et al, </i>2005). Cada clase representa una zona de caracter&iacute;sticas topogr&aacute;ficas m&aacute;s o menos homog&eacute;neas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En particular, respecto del modelo de curvatura, en este trabajo se establecieron superficies c&oacute;ncavas, convexas y planas de acuerdo con el siguiente criterio: siendo C<sub>i</sub> la convexidad asignada a la celda i, dicha celda correspondi&oacute; a la clase "superficie convexa" si C<sub>i</sub> <u>&gt;</u> C<sub>m</sub> + 5 S<sub>c</sub>, siendo C<sub>m </sub>la convexidad media del modelo y S<sub>c</sub> el desv&iacute;o est&aacute;ndar. De similar manera una celda fue asignada a la clase "superficie c&oacute;ncava" si C<sub>i</sub> <u>&lt;</u> C<sub>m</sub> &#150; 5 S<sub>c</sub>. Las celdas con valores intermedios se asignaron a la clase "superficie plana". Obs&eacute;rvese que de esta manera las superficies convexas y c&oacute;ncavas corresponden a celdas de valores extremos positivos y negativos, respectivamente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3.4. Mapa geomorfol&oacute;gico</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los modelos de par&aacute;metros morfom&eacute;tricos (altura, pendiente, orientaci&oacute;n de pendientes y curvatura) y el de relieve sombreado, fueron superpuestos, analizados e interpretados para confeccionar el mapa geomorfol&oacute;gico. Los modelos de pendiente y relieve sombreado resultaron especialmente &uacute;tiles para realizar la interpretaci&oacute;n visual e identificar zonas homog&eacute;neas. Por otra parte, el modelo de curvatura de la superficie (convexidad) result&oacute; fundamental para demarcar los l&iacute;mites entre las mismas y definir las unidades geom&oacute;rficas. Las celdas de mayor convexidad delinearon el borde superior del Paleoacantilado y tambi&eacute;n en algunos sectores permitieron separar a los laterales de valle de los interfluvios. De la misma manera, las superficies c&oacute;ncavas se usaron para definir el l&iacute;mite del Paleoacantilado con la Planicie Estu&aacute;rica y para apoyar la demarcaci&oacute;n del l&iacute;mite entre los valles de inundaci&oacute;n y los laterales de valle.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para caracterizar topogr&aacute;ficamente cada una de las unidades y subunidades establecidas se calcularon los valores medios de altitud y su desv&iacute;o est&aacute;ndar, m&aacute;ximos y m&iacute;nimos y tambi&eacute;n el valor de la moda de pendientes. La medida de tendencia central de las pendientes fue la moda y no la media, ya que la distribuci&oacute;n de frecuencias de este par&aacute;metro no es normal (Young, 1964).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. Resultados</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4.1. Caracter&iacute;sticas generales del terreno</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo digital del terreno (MDT) y los par&aacute;metros morfom&eacute;tricos derivados (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f3.jpg" target="_blank">Figura 3</a>) muestran la distribuci&oacute;n de los principales rasgos geomorfol&oacute;gicos de la ciudad. Tanto el MDT como el modelo de relieve sombreado (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f3.jpg" target="_blank">Figuras 3.a</a> y <a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f3.jpg" target="_blank">3.b</a>) permiten apreciar el control estructural as&iacute; como el modelado ex&oacute;geno de las geoformas, las zonas bajas, las divisorias altas, los valles fluviales y los laterales de valle. Asimismo, son evidentes las zonas de mayor y menor pendiente. La direcci&oacute;n predominante de los cursos de agua es SW&#150;NE, fluyendo desde la Planicie Pampeana hacia la Planicie Estu&aacute;rica. El Paleoacantilado, es la zona de mayor pendiente (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f3.jpg" target="_blank">Figura 3.c</a>). Aparece en forma discontinua, interrumpido por los valles fluviales, recorriendo la ciudad en direcci&oacute;n predominante NO&#150;SE, aunque hacia el sur adopta una direcci&oacute;n N&#150;S. En el sector m&aacute;s austral se encuentra interceptado por un paleoestuario y la planicie de inundaci&oacute;n del Riachuelo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>4.1.1. Altitud</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El error cuadr&aacute;tico medio (ECM) obtenido para el MDE fue de 0,28 m, lo que representa una medida de exactitud aceptable. El valor promedio de elevaci&oacute;n de la ciudad obtenido con el MDT es de 12,97, con un desv&iacute;o est&aacute;ndar de 7,37 m s.n.m. Las cotas m&iacute;nima y m&aacute;xima modeladas son de 0 de 26,11 m s.n.m. respectivamente, similares a los reales de 0,65 y 26,73 m s.n.m. registradas por el Instituto Geogr&aacute;fico Militar (1998).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fraccionamiento del histograma de frecuencias del MDT (<a href="#f4">Figura 4</a>) muestra clases de alturas discretas, correspondientes a intervalos de 1 m cada una. Se observa que una escasa superficie del terreno (1,69 %) se encuentra entre los 0 y 3 m s.n.m. Por el contrario, la superficie ubicada entre los 3 y 6 m de altitud es mucho mayor (16,44 %). Entre los 6 y 7 m puede verse una importante disminuci&oacute;n en el n&uacute;mero de celdas. Luego existe un pico modal (11,58 %) entre los 19 y 23 m, altura a partir de la cual el n&uacute;mero de celdas comienza a decrecer. Este comportamiento bimodal expresa claramente la presencia de las dos unidades geom&oacute;rficas principales: la Planicie Pampeana, y la Planicie Estu&aacute;rica. La distribuci&oacute;n de estos valores se discute m&aacute;s adelante.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="f4"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f4.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>4.1.2. Pendientes y orientaci&oacute;n de pendientes</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El modelo de pendientes fue fraccionado en cinco clases que permiten observar los cambios de pendiente en los diferentes tramos de las cuencas. Las porciones de las cuencas superiores de los cursos de agua presentan las pendientes m&aacute;s bajas, mientras que los valores m&aacute;s altos corresponden al Paleoacantilado y a los laterales de valles que m&aacute;s han sido afectados por la ingresi&oacute;n holocena (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f3.jpg" target="_blank">Figura 3.c</a>) y que corresponden a las porciones inferiores de las cuencas. La clase de pendientes 0 a 0,5&deg; se presenta en las diferentes unidades geom&oacute;rficas con menor relieve tales como la Planicie Estu&aacute;rica, las planicies de inundaci&oacute;n y los interfluvios. En la clase de 0,5 a I&deg; se encuentran representados los laterales de valle m&aacute;s suaves, entre ellos buena parte de los del arroyo Maldonado. Entre 1 y 2&deg; aparecen laterales de valle algo m&aacute;s conspicuos, mientras que la clase de pendientes de entre 2 y 3&deg; se distribuye principalmente siguiendo los laterales de valle de la amplia planicie de inundaci&oacute;n del Riachuelo y en el Paleoacantilado. La mayor pendiente relativa de estas &uacute;ltimas geoformas es consecuencia de la acci&oacute;n erosiva del mar durante la &uacute;ltima ingresi&oacute;n holocena. El Paleoacantilado fue la geoforma m&aacute;s expuesta a la erosi&oacute;n, por lo que all&iacute; se encuentran las mayores pendientes de la regi&oacute;n, correspondientes a la clase "&gt; a 3&deg;".</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pendiente m&iacute;nima fue de 0&deg; y la m&aacute;xima de 10,45&deg;. El valor de la moda de pendientes de la ciudad es de 0,04&deg;. El an&aacute;lisis de la superficie de cada clase permite ver que casi el 85 % de la ciudad presenta una pendiente menor a 1&deg; (<a href="#t1">Tabla 1</a>) y que m&aacute;s del 97 % posee pendientes menores a 2&deg;. El modelo de orientaci&oacute;n de pendientes fue fraccionado en ocho clases correspondientes a los rumbos principales de la rosa de los vientos (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f3.jpg" target="_blank">Figura 3.d</a>). Se observa que las mismas est&aacute;n mayormente expuestas hacia el E y en segundo t&eacute;rmino hacia el NE y SE.</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="t1"></a></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4t1.jpg"></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>4.1.3 Curvatura de la superficie</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distribuci&oacute;n de las tres clases resultantes del fraccionamiento del modelo de Convexidad del perfil, es decir, convexas (convexidad positiva), c&oacute;ncavas (convexidad negativa) y planas (convexidad cercana a 0) se muestran en la <a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f5.jpg" target="_blank">Figura 5</a> para dos zonas de la ciudad. Los p&iacute;xeles de mayor valor positivo de convexidad est&aacute;n ubicados en el borde superior del Paleoacantilado, mientras que los de mayor valor negativo (indicando concavidad en el perfil longitudinal) se ubican en el borde inferior, si bien tambi&eacute;n hay zonas de elevado valor de convexidad o concavidad en los l&iacute;mites entre laterales de valle e interfuvios y entre valles de inundaci&oacute;n e interfluvios. Considerando s&oacute;lo la zona del Paleoacantilado los valores promedio de altura de las regiones c&oacute;ncavas y convexas fueron de 6,20 (desv&iacute;o est&aacute;ndar = 1,71) m s.n.m. y 14,63 (desv&iacute;o est&aacute;ndar = 2,09) m s.n.m., respectivamente. Estos valores pueden tomarse como referencia de la cota de la base y del tope del Paleoacantilado.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5. Discusi&oacute;n</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.1. An&aacute;lisis de los resultados</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La estimaci&oacute;n de par&aacute;metros topogr&aacute;ficos mediante la generaci&oacute;n de modelos espaciales permiti&oacute; cuantificar los valores de altura, pendiente, exposici&oacute;n de pendientes y convexidad del perfil de toda la superficie de la ciudad en unidades de 100 m<sup>2</sup>. La medida del error obtenida para el modelo digital de elevaci&oacute;n (MDE) (0,28 m), permite asegurar que los dem&aacute;s par&aacute;metros topogr&aacute;ficos son confiables y que pueden ser usados para caracterizar topogr&aacute;ficamente porciones espec&iacute;ficas de la ciudad y para determinar los l&iacute;mites geogr&aacute;ficos de las distintas unidades y subunidades geom&oacute;rficas identificadas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis del modelo de relieve sombreado permiti&oacute; observar la tect&oacute;nica subyacente y los controles estructurales, manifestados en la direcci&oacute;n de los r&iacute;os y del paleoa&#150;cantilado, as&iacute; como de fen&oacute;menos de erosi&oacute;n verificados en la captura retrocedente en la cabecera de algunos arroyos y del modelado de las geoformas. Los modelos de altitud y pendientes, permitieron caracterizar la superficie de la ciudad, calcul&aacute;ndose una altura promedio de 12,97 m s.n.m. (desv&iacute;o est&aacute;ndar = 7,37) y una pendiente modal de 0,04&deg; (aproximadamente 0,07 %). El modelo de orientaci&oacute;n de pendientes puso de manifiesto las direcciones predominantes del fallamiento del subsuelo (SO&#150;NE y NO&#150;SE).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Analizando los mapas generados a partir de los modelos de pendientes y de curvatura del perfil, se delimitaron los bordes superior e inferior del Paleoacantilado, el cual se interrumpe en zonas donde se encuentra interceptado por los cursos de agua, haci&eacute;ndose manifiesta la acci&oacute;n erosiva de los mismos. En la zona de intersecci&oacute;n de la Planicie Estu&aacute;rica con la planicie de inundaci&oacute;n del Riachuelo, se puede apreciar el solapamiento del control tect&oacute;nico (paralelo a la direcci&oacute;n de los r&iacute;os) y el efecto erosivo de la ingresi&oacute;n holocena que, en ese sector, form&oacute; un paleoestuario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis del histograma de frecuencias del MDT pone de manifiesto que la altura aproximada a la que comienza el borde inferior del Paleoacantilado se ubica alrededor de los 6 m s.n.m. El n&uacute;mero de celdas (y por ende la superficie) tiene un valor m&iacute;nimo, indicativo del cambio de pendiente en una angosta faja de terreno donde se inicia la barranca. En este sentido, resulta mucho m&aacute;s precisa la informaci&oacute;n extra&iacute;da del modelo de convexidad del perfil, que permiti&oacute; establecer un valor promedio para la base y otro para el tope de esta barranca (6,20 y 14,63 m s.n.m., respectivamente). El valor estimado para el borde superior difiere del dado por otros autores (aproximadamente 10 m s.n.m.) (Yrigoyen, 1993, Marcomini y L&oacute;pez, 2004).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distribuci&oacute;n bimodal observada en el histograma de frecuencia de p&iacute;xeles de la <a href="#f4">Figura 4</a>, si bien caracteriza las dos unidades geom&oacute;rficas principales tiene un comportamiento diferente en cada una de ellas. La Planicie Estu&aacute;rica tiene un pico modal entre 4 y 5 m, y presenta una elevada homogeneidad en las alturas, con valores que fluct&uacute;an entre 2 y 6 m. Este comportamiento corresponde igualmente al resto de los terrenos bajos presentes en las planicies aluviales de los r&iacute;os. La Planicie Pampeana por el contrario presenta una elevada dispersi&oacute;n de valores, con valores pico entre 19 y 23&nbsp; m y donde la mayor parte de los valores fluct&uacute;an entre los 15 m, que representa la altura del paleoacantilado y los 24&nbsp;m. Sobre esta unidad est&aacute; emplazada la mayor parte de la superficie de la Ciudad de Buenos Aires.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo este trabajo presenta valores de pendiente caracter&iacute;sticos para diferentes unidades y subunidades geom&oacute;rficas que difieren de la reportada por otros autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor modal de la pendiente obtenida para los Interfluvios en este trabajo, ha sido de 0,035 %, mientras que se han mencionado valores de 1 y 2% para la unidad equivalente (Pereyra, 2004). De igual manera el valor modal de que hemos obtenido para los Laterales de valle ha sido del 1%, mientras que dicho autor reporta 3 al 7% . Es posible que las diferencias observadas se deban a la dificultad de realizar mediciones precisas de las geoformas en ambientes urbanizados cuando no se utilizan recursos geom&aacute;ticos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, los valores de la pendiente regional reportados por otros autores (Fidalgo <i>et al., </i>1975) fluct&uacute;an entre 1 a 0,1 %, en tanto que los valores modales de la pendiente obtenidos en este trabajo para la ciudad de Buenos Aires son de 0,07% (=0,04&deg;).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La orientaci&oacute;n predominante de las pendientes (E, NE y SE) expresa y es consistente con las direcciones de orientaci&oacute;n del fallamiento profundo en el subsuelo de la regi&oacute;n, y tambi&eacute;n con el trazado de los cursos de agua de la ciudad, as&iacute; como en el frente del Paleoacantilado. Una escasa cantidad de celdas, tienen orientaci&oacute;n de pendientes de direcci&oacute;n O y SO, poniendo de manifiesto el resultado de la acci&oacute;n de los agentes erosivos,</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien la escasa pendiente de la ciudad coincide con los valores regionales, la posibilidad de reconocer las diferencias existentes entre las distintas subunidades geom&oacute;rficas permite evaluar la extensi&oacute;n de los diferentes fen&oacute;menos que modelaron la regi&oacute;n y precisar el alcance territorial de la exposici&oacute;n a determinadas amenazas de origen natural como son los anegamientos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5.2. Unidades y subunidades geom&oacute;rficas</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la base del an&aacute;lisis de los resultados obtenidos, se elabor&oacute; el mapa de unidades geomorfol&oacute;gicas (<a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4f6.jpg" target="_blank">Figura 6</a>). En la confecci&oacute;n del mismo, las zonas de m&aacute;xima curvatura fueron utilizadas para establecer l&iacute;mites entre las geoformas que presentan distinta pendiente. En la <a href="/img/revistas/bsgm/v60n2/a4t2.jpg" target="_blank">Tabla 2</a> se encuentran los valores de superficie de cada unidad o subunidad geom&oacute;rfica. Tambi&eacute;n se presentan los valores de altura media y su desv&iacute;o est&aacute;ndar y la moda de las pendientes. La mayor parte de la ciudad se encuentra sobre los terrenos de la planicie pampeana, siendo los interfluvios la subunidad de mayor superficie. El Paleoacantilado se encuentra a mayor altura que las Planicies de Inundaci&oacute;n y presenta las zonas de mayor pendiente, mientras que los interfluvios, planicies de inundaci&oacute;n y Planicie Estu&aacute;rica presentan pendientes muy bajas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>6. Conclusiones</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis e interpretaci&oacute;n visual de los modelos espaciales de par&aacute;metros morfom&eacute;tricos, permiti&oacute; precisar los l&iacute;mites entre las principales unidades geom&oacute;rficas. Esto representa una aporte significativo al uso de metodolog&iacute;as tradicionales de estudios geomorfol&oacute;gicos, y a la interpretaci&oacute;n visual de mapas e im&aacute;genes satelitales (Jordan <i>et al., </i>2005). Particularmente, en ambientes urbanos, donde los rasgos geom&oacute;rficos originales se encuentran muy modificados, obliterados y/o cubiertos por las construcciones, un MDT resulta una herramienta poderosa para la caracterizaci&oacute;n morfom&eacute;trica de las diferentes unidades y el reconocimiento de sus l&iacute;mites. Considerando la resoluci&oacute;n espacial de los modelos producidos y luego utilizados para generar el mapa geomorfol&oacute;gico (esto es, un pixel cuadrado de 10 m), el mapa geomorfol&oacute;gico puede ser reproducido a escala de 1:50.000 y 1:25.000, con el fin de realizar estudios a nivel regional para resolver problemas vinculados a la planificaci&oacute;n del uso del suelo y de diversas obras de infraestructura urbana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo representa un aporte importante al conocimiento de la topograf&iacute;a y de la geomorfolog&iacute;a de la ciudad de Buenos Aires as&iacute; como un caso testigo para otras ciudades localizadas en &aacute;reas de llanura. Provee por primera vez de valores cuantitativos elaborados con t&eacute;cnicas geom&aacute;ticas para la altura del terreno, la pendiente y su orientaci&oacute;n, diferenciados para unidades y subunidades geomorfol&oacute;gicas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la confecci&oacute;n del mapa geom&oacute;rfico resultaron especialmente &uacute;tiles los modelos de representaci&oacute;n del relieve sombreado, el de pendientes y el de convexidad del perfil. Este &uacute;ltimo genera valores morfom&eacute;tricos que se&ntilde;alan los puntos de m&aacute;ximo cambio de pendiente, que coinciden con los l&iacute;mites entre unidades y subunidades geom&oacute;rficas, otorgando as&iacute; un indicador objetivo para separarlas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Particularmente, el Paleoacantilado, que es la subunidad geom&oacute;rfica m&aacute;s conspicua a nivel regional, ha sido delimitado con mayor precisi&oacute;n en este trabajo en relaci&oacute;n a otros trabajos previos (Pereyra, 2004), por la utilizaci&oacute;n de los valores de convexidad del perfil que indicaron las zonas de quiebre de pendientes.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La generaci&oacute;n, procesamiento y an&aacute;lisis de modelos espaciales usando herramientas geom&aacute;ticas, con un importante grado de intervenci&oacute;n y supervisi&oacute;n de un especialista, ha demostrado ser un m&eacute;todo valioso para estudios geomorfol&oacute;gicos en ambientes urbanos como la ciudad de Buenos Aires. Probablemente, esta aproximaci&oacute;n metodol&oacute;gica combinada de estimaci&oacute;n cuantitativa de par&aacute;metros morfom&eacute;tricos e interpretaci&oacute;n y digitalizaci&oacute;n en pantalla, permita ahorrar el tiempo que demandar&iacute;a la correcci&oacute;n de los errores producidos por un clasificador autom&aacute;tico de geoformas, que a una escala cartogr&aacute;fica 1:10.000 o menores y en ambientes de topograf&iacute;a m&aacute;s marcada pueden resultar aproximaciones &uacute;tiles, pero en ambientes como el estudiado de relieve muy suave podr&iacute;an generar errores considerables.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mapa geomorfol&oacute;gico y la valoraci&oacute;n cuantitativa de par&aacute;metros geomorfom&eacute;tricos que provee este trabajo, apunta a brindar informaci&oacute;n b&aacute;sica para generar futuros mapas de peligrosidad y riesgo ambiental, que son necesarios en la planificaci&oacute;n y el ordenamiento territorial de zonas urbanas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Agradecimientos</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo fue llevado a cabo en el marco del proyecto "Atlas Ambiental de Buenos Aires" con fondos del Consejo Nacional de Investigaciones Cient&iacute;ficas y T&eacute;cnicas (CONICET), del Fondo para la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica (FONCyT), del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia". Asimismo, queremos agradecer a Maximiliano Cosatti por su ayuda en la elaboraci&oacute;n de las figuras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adediran, A.O., Parcharidis, I., Poscolieri, M., Pavlopoulos, K., 2004, Computer&#150;assisted discrimination of morphological units on north&#150;central Crete (Greece) by applying multivariate statistics to local relief gradients: Geomorphology, 58, 357&#150;370. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372739&pid=S1405-3322200800020000400001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ardiansyah Prima, O.D., Echigo, A., Yokoyama, R., Yoshida, T, 2006, Supervised landform classification of Northeast Honshu from DEM&#150;derived thematic maps: Geomorphology, 78, 373&#150;386. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372740&pid=S1405-3322200800020000400002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arrell, K.E., Fisher, PE, Tate, N.J., Bastin, L., 2007, A fuzzy c&#150;means classification of elevation derivatives to extract the morphometric classification of landforms in Snowdonia, Wales: Computers and Geosciences, 33(10), 1366&#150;1381. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372741&pid=S1405-3322200800020000400003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barringer, J.R.F., Lilburne, L., 1997, An evaluation of digital elevation models for upgrading New Zealand Land Resource Inventory slope data: Proc. Geocomputation, 97, 109&#150;116. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372742&pid=S1405-3322200800020000400004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Badura, J., Przybylski, B., 2005, Application of digital elevation models to geological and geomorphological studies: some examples: Przeglad Geologiczny, 53(10/2), 977&#150;983.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372743&pid=S1405-3322200800020000400005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Borrough, PA., 1986, Principles of Geographical Information Systems for Land Resources Assessment, Oxford University Press, New York.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372744&pid=S1405-3322200800020000400006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Camilloni, I., Barros, V., 2005, Clima. Atlas Ambiental de Buenos Aires, disponible en: <a href="http://www.atlasdebuenosaires.gov.ar/aaba/" target="_blank">http://www.atlasdebuenosaires.gov.ar.</a></font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372745&pid=S1405-3322200800020000400007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chaplot, V., Darboux, F., Bourennane, H., Legu&eacute;dois, S., Silvera, N., Phachomphon, K., 2006, Accuracy of interpolation techniques for the derivation of digital elevation models in relation to landform types and data density: Geomorphology, 77, 126&#150;141.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372746&pid=S1405-3322200800020000400008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chorowicz, J., Parrot, J.F., Taud, H., Hakdaoui, M., Rudant, J.P, Rouis, T, 1995, Automatic pattern&#150;recognition of geomorphic features from DEMs and satellite images: Zeitschrift f&uuml;r Geomorphologie, Suppl. Bind, 101, 69&#150;84.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372747&pid=S1405-3322200800020000400009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Evans, I.S., 1979, An integrated system of terrain analysis and slope mapping. Final report on grant DA&#150;ERO&#150;591&#150;73&#150;G0040, University of Durham, England.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372748&pid=S1405-3322200800020000400010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fidalgo, F., De Francesco, F.O., Pascual, R., 1975, Geolog&iacute;a superficial de la llanura bonaerense. En: Relatorio de la Geolog&iacute;a de la Provincia de Buenos Aires: 103&#150;138.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372749&pid=S1405-3322200800020000400011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Florinsky, I.V., 2000, Relationship between topographically expressed zones of flow accumulation and sites of faults intersection: analysis by means of digital terrain modelling: Environ. Modell. Software, 15, 87&#150;100.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372750&pid=S1405-3322200800020000400012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Grohmann, C.H., 2005. Trend&#150;surface analysis of morphometric parameters: a case study in southeastern Brazil. Computers and Geosciences, 31: 1007&#150;1014.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372751&pid=S1405-3322200800020000400013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">INDEC, 2002. Censo Nacional de Poblaci&oacute;n, Hogares y Viviendas 2001. Disponible en: <a href="http://www.indec.gov.ar/webcenso/publicados.asp" target="_blank">http://www.indec.gov.ar/webcenso/publicados.asp</a></font>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372752&pid=S1405-3322200800020000400014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Instituto Geogr&aacute;fico Militar, 1998, Atlas Geogr&aacute;fico de la Argentina, 7ma Ed. Instituto Geogr&aacute;fico Militar, 95 p., Buenos Aires. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372753&pid=S1405-3322200800020000400015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jordan, G., 2003, Morphometric analysis and tectonic interpretation of digital terrain data: a case study: Earth Surf. Process. Landforms, 28, 807&#150;822. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372754&pid=S1405-3322200800020000400016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jordan, G., Meijninger, B.M.L., van Hinsbergen, D.J.J., Meulenkamp, J.E., van Dijk, P.M., 2005, Extraction of morphotectonic features from DEMs: Development and applications for study areas in Hungary and NO Greece: International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation, 7(3), 163&#150;182. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372755&pid=S1405-3322200800020000400017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Klingseisen, B., Metternicht, G., Paulus, G., 2008, Geomorphometric landscape analysis using a semi&#150;automated GIS&#150;approach: Environmental Modelling &amp; Software, 23, 109&#150;121.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372756&pid=S1405-3322200800020000400018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lillesand, T.M., Kiefer, R.W., 1994, Remote Sensing and Image Interpretation. Wiley Co 3ra Ed., 721 p., New York. </font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372757&pid=S1405-3322200800020000400019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Malagnino, E., 2006, Geomorfolog&iacute;a. Atlas Ambiental de Buenos Aires, disponible en: <a href="http://www.atlasdebuenosaires.gov.ar/aaba/" target="_blank">http://www.atlasdebuenosaires.gov.ar</a></font>.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372758&pid=S1405-3322200800020000400020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marcomini, S.C., L&oacute;pez, R.A., 2004, Generaci&oacute;n de nuevos ecosistemas litorales por albardones de relleno en la costa de la ciudad de Buenos Aires: Revista de la Asociaci&oacute;n Geol&oacute;gica Argentina, 59(2), 261&#150;272.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372759&pid=S1405-3322200800020000400021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mit&aacute;sov&aacute;, H., Hofierka, J., 1993, Interpolation by regularised spline with tension: II. Application to terrain modelling and surface geometry analysis: Math. Geol., 25, 655&#150;657.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372760&pid=S1405-3322200800020000400022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nabel, RE., Pereyra, F.X., 2000, El paisaje natural bajo las calles de Buenos Aires. Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, 123 p., Buenos Aires.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372761&pid=S1405-3322200800020000400023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Onorati, G., Ventura, R., Poscolieri, M., Chiarini, V., Crucill&aacute;, U., 1992, The Digital Elevation Model of Italy for geomorphology and structural geology: Catena, 19(2), 147&#150;178.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372762&pid=S1405-3322200800020000400024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pain, C.F., 2005, Size does matter: relationships between image pixel size and landscape process scales. In: Zerger, A., Argent, R. M. (Eds.), MODSIM, 2005, International Congress of Modelling and Simulation. Modelling and Simulation Society of Australia and New Zealand Inc., 1430&#150;1436. Camberra.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372763&pid=S1405-3322200800020000400025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pereyra, F.X., 2004, Geolog&iacute;a urbana del &aacute;rea metropolitana bonaerense y su influencia en la problem&aacute;tica ambiental: Revista de la Asociaci&oacute;n Geol&oacute;gica Argentina, 59(3), 394&#150;410.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372764&pid=S1405-3322200800020000400026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poole, P., 1995, Appropriate geomatic technology for local earth observation. En: Dicum, G., (Ed.), Local Heritage in the Changing Tropics: Innovative Strategies for Natural Resource Management and Control, number 98, p. 156&#150;166. Yale School of Forestry and Environmental Studies, Yale University, New Haven.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372765&pid=S1405-3322200800020000400027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Riley, C, Moore, M.C.M., 1993, Digital elevation modelling in a study of the neotectonic geomorphology of the Sierra Nevada, southern Spain: Z. Geomorphol. N.F., Suppl. Band, 94, 25&#150;39.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372766&pid=S1405-3322200800020000400028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">van Asselen, S., Seijmonsbergen, A.C., 2006, Expert&#150;driven semi&#150;automated geomorphological mapping for a mountainous area using a laser DTM: Geomorphology, 78, 309&#150;320.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372767&pid=S1405-3322200800020000400029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wood, J., 1996, The Geomorphological Characterization of Digital Elevation Models, Tesis Doctoral, University of Leicester, Department of Geography, Leicester, UK.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372768&pid=S1405-3322200800020000400030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yrigoyen, M.R., 1993, Morfolog&iacute;a y geolog&iacute;a de la ciudad de Buenos Aires, evaluaci&oacute;n e incidencia geot&eacute;cnica: Actas de la Asociaci&oacute;n Argentina de Geolog&iacute;a Aplicada a la Ingenier&iacute;a, 7, 7&#150;38.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372769&pid=S1405-3322200800020000400031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Young, A., 1964. Slope profile analysis: Zeitschrift fur Geomorphologie, Supplement Band, 5: 17&#150;27.</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=1372770&pid=S1405-3322200800020000400032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> ]]></body><back>
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