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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Negociando la obediencia: Gestión y reforma de los virreinatos americanos en tiempos del conde-duque de Olivares (1621-1643)]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Pontificia Universidad Católica del Perú  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ 
    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>

    <p>&nbsp;</p>
    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Arrigo Amadori, <i>Negociando la obediencia. Gesti&oacute;n y reforma de los virreinatos americanos en tiempos del conde&#45;duque de Olivares (1621&#45;1643)</i>, Sevilla, Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas/Universidad de Sevilla/Diputaci&oacute;n de Sevilla, 2013, 509 pp.</b></font></p>
    <p align="center">&nbsp;</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Arrigo Amadori,<i> Negociando la obediencia</i>, es un claro exponente de las nuevas tendencias historiogr&aacute;ficas que buscan reinterpretar el v&iacute;nculo entre Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica desde el siglo XVI al XIX. Despu&eacute;s de concebir durante d&eacute;cadas esta relaci&oacute;n como centro&#45;periferia, dependencia econ&oacute;mica y subordinaci&oacute;n pol&iacute;tica a una "monarqu&iacute;a absoluta", hoy en d&iacute;a los historiadores virreinales tendemos m&aacute;s a hablar de historias "conectadas" (Sanjay Subrahmanyam) o de "imperio negociado" desde una perspectiva "atl&aacute;ntica".</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que los trabajos de Fernando Muro Orej&oacute;n, John Lynch y John Elliott cuestionaran la existencia de un imperio que desde su centro se difund&iacute;a de manera coherente las decisiones pol&iacute;ticas y el control de la econom&iacute;a, han aparecido m&uacute;ltiples estudios que demuestran, desde diferentes aristas, hasta qu&eacute; punto el poder en el mundo hisp&aacute;nico era difuso, puesto que exist&iacute;a una compleja interacci&oacute;n entre las distintas instancias intermedias de poder, donde exist&iacute;a una red tupida de patrones y clientes cuyo papel en el resultado final de las pol&iacute;ticas era medular y que, en definitiva, el ejercicio del poder en Am&eacute;rica (y en Espa&ntilde;a) era consensuado y negociado.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, desde esta nueva mirada a la "cultura pol&iacute;tica", el objetivo de este ambicioso libro es demostrar que el "sistema de poder" del conde &#150;duque de Olivares, esto es, su persona y su facci&oacute;n en la corte madrile&ntilde;a&#150; gestion&oacute; una pol&iacute;tica indiana desde 1621 hasta 1643 que afect&oacute; a la alta administraci&oacute;n y condicion&oacute; las caracter&iacute;sticas de los intercambios de Per&uacute; y Nueva Espa&ntilde;a con la pen&iacute;nsula. De esta manera, el libro rompe un silencio historiogr&aacute;fico inexplicable, sobre todo luego de que Jonathan Israel planteara hace 24 a&ntilde;os varias l&iacute;neas de investigaci&oacute;n sobre las huellas de Olivares en Hispanoam&eacute;rica.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro est&aacute; dividido en cinco cap&iacute;tulos. En el primer cap&iacute;tulo Amadori analiza la relaci&oacute;n entre el valido y el Consejo de Indias. Para ello, el autor explica la funci&oacute;n del valimiento durante el reinado de Felipe IV y el complicado panorama dentro del cual tuvo que actuar. Del mismo modo, analiza c&oacute;mo interactuaba el valido con lo que denomina el autor "complejo polisinodial", es decir, el conjunto de consejos que exist&iacute;an para gobernar el imperio hisp&aacute;nico. Seg&uacute;n Amadori, esta fue la instancia cortesana m&aacute;s problem&aacute;tica del gobierno del valido, puesto que los consejos estaban minuciosamente reglamentados, ten&iacute;an un alto grado de institucionalizaci&oacute;n y, en consecuencia, eran piezas esenciales en el ejercicio del poder.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso del Consejo de Indias, el autor cuestiona la idea de que la importancia de este s&iacute;nodo haya retrocedido como consecuencia del fortalecimiento del valimiento. Por el contrario, a trav&eacute;s de la revisi&oacute;n cuantitativa y cualitativa de las consultas al Consejo, Amadori demuestra que este cumpli&oacute; una labor important&iacute;sima en la implantaci&oacute;n de una pol&iacute;tica indiana, es especial en lo que se refiere a fiscalidad, patronazgo civil y eclesi&aacute;stico, organizaci&oacute;n financiera de las armadas, otorgamiento de mercedes reales y al control de la administraci&oacute;n. La importancia del n&uacute;mero de consultas sobre mercedes y oficios (64% del total) manifiesta que el Consejo desempe&ntilde;&oacute; un papel decisivo en el gobierno de Indias ya que, como bien se sabe, la estructura del poder de las monarqu&iacute;as del antiguo r&eacute;gimen se basaba no tanto en las instituciones, sino en el despliegue de redes de patronazgo que permit&iacute;an gobernar los territorios y obtener la lealtad de los s&uacute;bditos. El valido intent&oacute; controlar los canales de consulta, otorgar funciones indianas a otras instancias de asesoramiento e incluso llevar los tema indianos a otros consejos. Sin embargo, el autor concluye que estas tentativas no terminaron minando la importancia de esta instancia y, de este modo, la acci&oacute;n del conde&#45;duque discurri&oacute; en el marco del Consejo de Indias y, cuando no, termin&oacute; en una v&iacute;a muerta.</font></p>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo cap&iacute;tulo "Eficacia, obediencia y capilaridad de la alta administraci&oacute;n indiana" est&aacute; dedicado a examinar con m&aacute;s detenimiento el entramado del sistema de poder de Olivares en el Consejo de Indias. Si bien las Indias no eran tan demandantes como Flandes, se hab&iacute;an convertido, en boca de Olivares, en "un c&aacute;liz envenenado". Por esta raz&oacute;n el valido hubo de colocar a Am&eacute;rica en su agenda y para ello deb&iacute;a convertir al Consejo de Indias en una instituci&oacute;n leal que obedeciera, asesorara y ejecutara con eficiencia las disposiciones del valido para las Indias. Aunque el autor se&ntilde;ala que Olivares respet&oacute; los pareceres de los consejeros, tambi&eacute;n presion&oacute; al Consejo con nuevas ordenanzas y disposiciones y, sobre todo, mantuvo relaciones estrat&eacute;gicas con los secretarios, el gran canciller, los presidentes y gobernadores, quienes influyeron tanto en la gesti&oacute;n de las medidas reformistas del valido como en la circulaci&oacute;n de la informaci&oacute;n. Adem&aacute;s, dice Amadori, algo que caracteriz&oacute; el manejo de los asuntos americanos por parte de Olivares fue la capilaridad de la gesti&oacute;n cortesana de los asuntos americanos, propiciada por la inclinaci&oacute;n del valido a dar espacio a otras instancias de asesoramiento para la toma de decisiones. Entre 1621 y 1643 se produjo el auge del despacho de asuntos por medio de "juntas", las que muchas veces sol&iacute;an sesionar en los aposentos del valido en el Palacio. Figuras como el marqu&eacute;s de Gelves, el marqu&eacute;s de Montesclaros, el pr&iacute;ncipe de Esquilache, el marqu&eacute;s de Cadereyta o Juan de Sol&oacute;rzano y Pereyra, entre otros, fueron convocados por Olivares para tomar decisiones. Asimismo, la tramitaci&oacute;n de memoriales y arbitrios fueron incentivadas por el conde&#45;duque, al igual que la correspondencia directa con autoridades americanas.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer cap&iacute;tulo "Valimiento y patronazgo en el gobierno de las Indias", Amadori analiza la intervenci&oacute;n del valido en la concesi&oacute;n de gracias y mercedes, "el mayor v&iacute;nculo de los imperios". La potestad de conceder rentas, cargos u honores estaba relacionada con criterios morales y jur&iacute;dicos, espec&iacute;ficamente a la justicia distributiva, mediante la cual se supon&iacute;a la existencia de un orden al que la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica deb&iacute;a ajustarse. Por ello, en el ejercicio del patronazgo de los virreyes y consejeros se asum&iacute;a que estos actuaban en conciencia cuando propon&iacute;an a personas para ocupar cargos civiles o eclesi&aacute;sticos. Del mismo modo, afirma el autor, el patronazgo tambi&eacute;n deb&iacute;a conjugar con la justicia conmutativa, muy vinculada a la obligaci&oacute;n contra&iacute;da por el monarca con los conquistadores y sus descendientes. Este tema, el del patronazgo ejercido por las altas autoridades en las Indias, fue un permanente dolor de cabeza para los criollos y una de las principales quejas esgrimidas por los movimientos de reivindicaci&oacute;n criolla, que se sent&iacute;an excluidos en el reparto de mercedes. Este es uno de los temas centrales del libro, pues el autor &#150;bas&aacute;ndose en los trabajos de Dedieu, Kettering, Ca&ntilde;eque, Mart&iacute;nez Mill&aacute;n, etc.&#150; parte de que tanto el aparato administrativo como la monarqu&iacute;a eran espacios atravesados por eslabones de relaciones que conectaban todo el territorio y permit&iacute;an ejercer el poder desde la corte, que era el centro del patronazgo, hasta niveles locales. Esto explicar&iacute;a el inter&eacute;s del valido de apropiarse de una fracci&oacute;n del patronazgo para mantener su posici&oacute;n pol&iacute;tica y para ejecutar sus proyectos de reforma. As&iacute;, el conde&#45;duque intent&oacute; modificar el reparto de mercedes (al priorizar el servicio sobre la limpieza de sangre), el reparto de honores y h&aacute;bitos militares, y el reparto de oficios.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante esta pol&iacute;tica central, aparecieron varios personajes, como Sol&oacute;rzano, Le&oacute;n Pinelo, el conde de Chinch&oacute;n, el marqu&eacute;s de Guadalc&aacute;zar, el obispo Palafox o el pr&iacute;ncipe de Esquilache, que estaban convencidos de que la &uacute;nica manera de retener a las Indias era otorgando mercedes a los criollos. Pero, como examina el autor, pronto estas propuestas se estrellar&iacute;an con la proliferaci&oacute;n de la venalidad de los oficios, que echar&iacute;a por tierra las bases de este sistema. No obstante, Amadori logra identificar la intervenci&oacute;n de Olivares en el patronazgo americano, cuando reparti&oacute; a los miembros de su facci&oacute;n mercedes indianas como encomiendas, rentas de encomiendas vacas, ayudas de costa, oficios y hasta arreglos matrimoniales. Por otro lado, tambi&eacute;n analiza c&oacute;mo se repartieron en Indias mercedes y honores para compensar la colaboraci&oacute;n americana con sus pol&iacute;ticas fiscales. En ambos casos fueron las atribuciones patronales de los virreyes y consejeros las que fueron mermadas, aunque no de manera sustancial. El autor concluye que, a pesar del inter&eacute;s del valido en el patronazgo americano, el Consejo de Indias retuvo una porci&oacute;n importante de participaci&oacute;n en el patronazgo americano.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo, "Fiscalidad y consenso en el virreinato del Per&uacute;", es uno de los m&aacute;s sustanciales del libro. En este, el autor examina de qu&eacute; manera gestion&oacute; y cu&aacute;les fueron las consecuencias de la voracidad fiscal del valido de Felipe IV en Per&uacute;. Como diversos trabajos han demostrado, los vaivenes de las remesas fiscales, la invasi&oacute;n perulera en el comercio atl&aacute;ntico, el estado ca&oacute;tico de las cajas fiscales y la toma de control de los criollos de cargos p&uacute;blicos fueron la expresi&oacute;n de un desarrollo m&aacute;s aut&oacute;nomo del Per&uacute; en el siglo XVII. El problema para Olivares &#150;quien como gobernante estaba agobiado por la crisis de la econom&iacute;a e ingresos fiscales castellanos y la ofensiva b&eacute;lica de las monarqu&iacute;as europeas&#150; era buscar la manera de obtener recursos de posesiones americanas que no estaban aportando los recursos que tanto necesitaba la pen&iacute;nsula. Pero, como analiza el autor, para aumentar el aporte peruano al erario era preciso desplegar todos los instrumentos de negociaci&oacute;n de los que dispon&iacute;a el valido, puesto que la fiscalidad era, esencialmente, producto del consenso con las elites peruanas y no un asunto de productividad de la econom&iacute;a de la regi&oacute;n. As&iacute;, el autor analiza lo que llama la "avanzada fiscal" m&aacute;s intensa que sufri&oacute; el Per&uacute; en el siglo XVII y examina los lineamientos de la "Junta Grande", instituci&oacute;n creada por Olivares con el fin de evaluar c&oacute;mo conseguir ingresos del virreinato peruano y medir la viabilidad de los numerosos arbitrios que recibi&oacute;, con el apoyo de personajes de su facci&oacute;n procedentes de todos los consejos y del sector eclesi&aacute;stico.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Producto de esta instancia se idearon dos recursos contributivos nuevos: la <i>uni&oacute;n de armas</i> y la puesta en marcha de los arbitrios de 1631. La <i>uni&oacute;n de armas</i> le exig&iacute;a el aporte a Per&uacute; de 350 000 ducados, al tiempo que aparecieron nuevas gabelas y aumentos de las ya existentes, se fomentaron donativos, pr&eacute;stamos, venta de juros y el secuestro de remesas privadas del comercio; se trat&oacute; de cobrar una composici&oacute;n a los plantadores de vi&ntilde;as y olivos, a los propietarios de pulper&iacute;as, cobrar impuestos al papel sellado, a la mesada y a la media anata. Incluso, en 1628, se cre&oacute; el "a&ntilde;o vacante" mediante el cual la corona se apropiaba de las rentas de encomiendas sin titular. Adem&aacute;s, se realizaron visitas a las cajas del reino, a los oficiales reales y se intent&oacute; aumentar la producci&oacute;n de plata y resolver el problema del endeudamiento minero por la venta de azogue a cr&eacute;dito. El alud de disposiciones afect&oacute; tanto a los sectores productivos como a la administraci&oacute;n, de modo que oficiales reales, jueces y corregidores estuvieron sujetos a la observaci&oacute;n del poder central, es decir, la "Junta Grande" y la "Junta de Te&oacute;logos" (1631).</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Amadori realiza un examen detenido de la forma en c&oacute;mo fue gestionada la imposici&oacute;n de las medidas fiscales que, como es natural, fue encomendada a los virreyes. Es particularmente interesante el an&aacute;lisis sobre el enfrentamiento entre el virrey conde de Chinch&oacute;n, las nuevas medidas y el agente extraordinario enviado a Per&uacute; para llevarlas a cabo, el contador Hernando de Valencia. Este &uacute;ltimo encontr&oacute; hostilidad no s&oacute;lo en el virrey, sino tambi&eacute;n en el cabildo, los cuales hab&iacute;an establecido redes patronales y de complicidad. Amadori finaliza el cap&iacute;tulo con un an&aacute;lisis de las cuentas de la Caja Real de Lima con el objetivo de medir la eficacia real del aumento de la presi&oacute;n fiscal. El autor concluye que las medidas fueron favorables al valido en el corto plazo, sobre todo por el aumento de los ingresos en el rubro de "extraordinarios", lo cual significa que, en la pr&aacute;ctica, no hubo una reforma fiscal sustancial. Esto quiere decir, en &uacute;ltima instancia, que las remesas aumentaron m&aacute;s que los ingresos, por lo que Amadori concluye que la presi&oacute;n de Olivares permiti&oacute; una mayor transferencia de remesas en el corto plazo. Pero la colaboraci&oacute;n de la elite peruana a la presi&oacute;n fiscal fue marginal y a lo largo del siglo XVII este compromiso se ir&iacute;a diluyendo, y as&iacute; afectar&iacute;a el control pol&iacute;tico del poder central sobre Per&uacute;.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, "La defensa de los virreinatos americanos", est&aacute; dedicado a examinar los gastos de defensa en Am&eacute;rica a ra&iacute;z de la ofensiva holandesa e inglesa. Los enemigos de Espa&ntilde;a la obligaron a sacrificar los ingresos procedentes de Am&eacute;rica con el fin de que las cajas americanas corrieran con los gastos de fortificaci&oacute;n y construcci&oacute;n de nav&iacute;os de guerra. En este periodo, el foco central del ataque se localiz&oacute; en el Caribe y oblig&oacute; al virreinato de Nueva Espa&ntilde;a a sufragar los gastos de la Armada de Barlovento, la construcci&oacute;n de fortificaciones en las islas caribe&ntilde;as y en Cartagena, y en el env&iacute;o de situados a San Agust&iacute;n, La Habana, Santo Domingo y San Juan. Por su parte, el virreinato de Per&uacute; corri&oacute; con los gastos de las fortificaciones del Callao y Portobelo, el situado de Panam&aacute; y Chile, y con el reforzamiento de la Armada del Mar del Sur. Por &uacute;ltimo, los virreinatos tambi&eacute;n deb&iacute;an colaborar con el refuerzo de la Armada del Mar del Norte. Seg&uacute;n el autor, la defensa de Am&eacute;rica se convirti&oacute; en una prioridad del r&eacute;gimen del valido y fue una expresi&oacute;n clara de la proyecci&oacute;n mundial del conflicto europeo. Pero los gastos de defensa minaron las remesas a Espa&ntilde;a, con lo cual se entiende que el valido considerara a las posesiones americanas como un c&aacute;liz envenenado.</font></p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Arrigo Amadori goza de varias virtudes. Es un trabajo que demuestra sin lugar a dudas que Am&eacute;rica tuvo un papel importante en la gesti&oacute;n pol&iacute;tica del conde&#45;duque de Olivares, tema que hab&iacute;a sido soslayado en los estudios sobre el valido y poco profundizado en los trabajos sobre fiscalidad americana. Asimismo, este trabajo tiene el m&eacute;rito de haber empleado fuentes indirectas para lograr dilucidar la gesti&oacute;n de Olivares, ya que en los archivos del valido no existen papeles sobre Am&eacute;rica. Es, adem&aacute;s, un estudio transversal, pues ha logrado cruzar los oc&eacute;anos y reconstruir las redes de patronazgo que operaban desde el centro, la Corte madrile&ntilde;a, hasta las Cortes virreinales, sobre todo en el caso peruano. Esto convierte al libro en un trabajo excelente, original, de envergadura y de obligada lectura para aquellos que desean investigar sobre cultura pol&iacute;tica en el mundo hisp&aacute;nico del siglo XVII.</font></p>
    <p align="justify">&nbsp;</p>
    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>Margarita Su&aacute;rez</b></i><b></b></font>    ]]></body>
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  <font face="verdana" size="2">Pontificia Universidad Cat&oacute;lica del Per&uacute;</font>, <font face="verdana" size="2">Lima, Per&uacute;</font></p>

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