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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La economía del peronismo: Una perspectiva histórica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Marcelo Rougier, <i>La econom&iacute;a del peronismo. Una perspectiva hist&oacute;rica,</i> Buenos Aires, Sudamericana, 2012, 224 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ciencia hist&oacute;rica avanza poniendo en cuesti&oacute;n lo que hasta determinado momento se da por evidente. Esta actitud her&eacute;tica permite volver sobre temas que no por ser repetidos dejan de ser objeto de indagaci&oacute;n. Dentro de los estudios sobre la historia econ&oacute;mica del peronismo hay algunos mitos que tal vez est&eacute;n a punto de caer: el peronismo como experiencia decididamente industrial y nacionalista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo libro del historiador Marcelo Rougier avanza en la comprensi&oacute;n de este periodo clave de la historia econ&oacute;mica argentina y ello lo lleva a cuestionar algunos de los marcos interpretativos predominantes que asocian al peronismo con una experiencia industrializadora.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios sobre el peronismo, incluso los econ&oacute;micos, tienen la particularidad de albergar los extremos m&aacute;s contradictorios. En este periodo hist&oacute;rico se ha llegado a ubicar tanto el origen de todos los males, la "gran oportunidad perdida", la decadencia y fracaso del desarrollo argentino en el siglo XX, como el &uacute;nico intento "exitoso" de industrializaci&oacute;n con redistribuci&oacute;n social del ingreso y de autonom&iacute;a nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A estas interpretaciones polares se les suma la falta de estudios que traten de forma exhaustiva y espec&iacute;fica la econom&iacute;a durante el periodo peronista. Por ello, este libro adquiere particular valor. Por un lado, faltaba una obra que tratara exhaustivamente y en su especificidad hist&oacute;rica la econom&iacute;a del primer gobierno peronista. Pero por otro lado, tambi&eacute;n hay que se&ntilde;alar que, dentro de los estudios que trataron la econom&iacute;a peronista, tendieron a predominar m&aacute;s las especulaciones que los estudios emp&iacute;ricos. As&iacute;, muchas veces encontramos en este campo m&aacute;s dudas que certezas, m&aacute;s prejuicios que datos y m&aacute;s convicciones que evidencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra plantea preguntas sorprendentemente actuales en un pa&iacute;s en donde tanto los tomadores de decisiones, peronistas o no, como los que interpretan dichas decisiones, parecieran muchas veces alinearse en funci&oacute;n de aquella experiencia hist&oacute;rica: &iquest;el crecimiento econ&oacute;mico depende de las condiciones internacionales o se da en virtud de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas tomadas? &iquest;Hasta qu&eacute; punto el gobierno fue capaz de transformar la estructura econ&oacute;mica para que el crecimiento se transformara en desarrollo (industrial) sostenido?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Precisamente es en cuanto al "&eacute;xito" o "fracaso" de la experiencia econ&oacute;mica peronista que han girado los mayores debates. Sin embargo, durante mucho tiempo la discusi&oacute;n estuvo m&aacute;s cortada por el antagonismo ideol&oacute;gico o pol&iacute;tico de quienes escrib&iacute;an (lo cual ayud&oacute; a configurar marcos interpretativos m&aacute;s bien r&iacute;gidos) en lugar de aplicar el fr&iacute;o an&aacute;lisis de los datos que aquella experiencia arroj&oacute;. En este sentido, el libro de Rougier se enmarca dentro de los estudios m&aacute;s recientes de la historiograf&iacute;a (y por cierto, m&aacute;s productivos) que con base en una profusa labor emp&iacute;rica tienden a cuestionar algunos mitos hasta no hace mucho tiempo inexpugnables, como el del exacerbado nacionalismo econ&oacute;mico de Per&oacute;n y su car&aacute;cter "evidentemente" industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La econom&iacute;a del peronismo es analizada abordando la relaci&oacute;n entre ideas, pol&iacute;ticas, herramientas, instrumentos y los resultados. A su vez, retomando estudios previos realizados por el autor, el libro logra articular dentro del an&aacute;lisis la actuaci&oacute;n y desempe&ntilde;o de determinadas instituciones que hasta ahora han quedado como grandes cajas negras a las cuales se les atribuyen los m&aacute;s variados resultados: Banco Central, Banco de Cr&eacute;dito Industrial, Instituto Argentino para la Promoci&oacute;n del Intercambio (IAPI), Instituto Mixto Argentino de Reaseguros (IMAR), Instituto Mixto de Inversiones Mobiliarias (IMIM), Banco Hipotecario, y Caja de Ahorro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda, confrontar una experiencia hist&oacute;rica por sus resultados concretos y efectivos arroja luz sobre muchos aspectos oscuros y despeja no pocos mitos. Pero, a su vez, lleva a que el an&aacute;lisis del proceso &#45;c&oacute;mo se pens&oacute;, formul&oacute; e implement&oacute; la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, y las restricciones que debi&oacute; atender, no s&oacute;lo econ&oacute;micamente, sino tambi&eacute;n pol&iacute;tica y socialmente&#45; quede en cierta medida en segundo plano. Lo mismo puede decirse respecto del lugar que ocupan los actores socioecon&oacute;micos, que si bien son considerados, no est&aacute;n en el centro del an&aacute;lisis y por lo tanto no se sabe hasta qu&eacute; punto sus acciones, acuerdos y conflictos operaron como restricciones de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y afectaron sus resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rougier muestra que el objetivo mayor de la pol&iacute;tica peronista era el de evitar el conflicto de clases y a ello apunt&oacute; la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Este es el punto en donde la econom&iacute;a se subordina a la pol&iacute;tica: la necesidad de redistribuir el ingreso para evitar el conflicto de clases, al tiempo que aseguraba el <i>statu quo</i> social, descartaba de cuajo cualquier tipo de transformaci&oacute;n estructural profunda que alterase, por ejemplo, los derechos de propiedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta de por qu&eacute; el peronismo &#45;que se hab&iacute;a propuesto incentivar las actividades industriales (que no es lo mismo que planificar la industrializaci&oacute;n)&#45; termin&oacute; siendo una experiencia m&aacute;s distribucionista que industrial, tiene parte de su respuesta en los dictados de la pragm&aacute;tica del contexto, nacional e internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, Rougier muestra que luego de la segunda guerra mundial la industria simplemente continu&oacute; siendo apoyada, debido, b&aacute;sicamente, a las condiciones internacionales: proteccionismo agr&iacute;cola en Europa y Estados Unidos, libras bloqueadas e inconvertibles, escasez de divisas, serias dificultades para el comercio internacional, lo que imped&iacute;a importar bienes industriales y manufacturas. Ello determin&oacute; una "baja autonom&iacute;a de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica", en el sentido de que no hab&iacute;a muchas alternativas mas que seguir sosteniendo la industria. La protecci&oacute;n y fortalecimiento del mercado interno fue una respuesta obligada y el apoyo a la industria no form&oacute; parte de un plan de desarrollo, sino una respuesta a la coyuntura y una apuesta pol&iacute;tica por la paz social, dado que industria significaba empleo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, el autor afirma que, si se tienen en cuenta las condiciones en las que debi&oacute; operar la econom&iacute;a, la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del periodo 1946&#45;1948 fue indudablemente exitosa, que arroj&oacute; el saldo de un impresionante crecimiento econ&oacute;mico e industrial. El problema est&aacute; en que &eacute;l mismo fue "fugaz" y "de bases endebles", pues cuando cambiaron las condiciones internacionales que dieron origen a la gran expansi&oacute;n 1946&#45;1948, la crisis se hizo realidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al an&aacute;lisis del desempe&ntilde;o econ&oacute;mico del periodo, el libro arroja ciertos hallazgos que seguramente obligar&aacute;n a repensar algunos de los marcos interpretativos vigentes acerca de c&oacute;mo es considerada esta &eacute;poca crucial de la historia econ&oacute;mica argentina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer t&eacute;rmino, lo que sobresale es que, si tenemos en cuenta todo el periodo 1945&#45;1955, no hubo un mayor avance en la industrializaci&oacute;n y que, como correlato, tampoco existi&oacute;, m&aacute;s all&aacute; del discurso, una estrategia de desarrollo (industrial) de largo plazo. Esta afirmaci&oacute;n es sostenida principalmente mostrando algunos datos incuestionables, entre otros: el pobre desempe&ntilde;o de la industria en relaci&oacute;n al PBI: en 1955 las manufacturas no ten&iacute;an una participaci&oacute;n mayor que en 1946, algo que no hab&iacute;a sucedido en ning&uacute;n pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina, y que tampoco hubo un incremento en el valor agregado industrial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Segundo, no hubo avances en la integraci&oacute;n industrial. El caso de la industria sider&uacute;rgica &#45;madre de cualquier proyecto de industrializaci&oacute;n efectivo&#45; es concluyente: si bien fue "reconocida como eje de la pol&iacute;tica industrial", en la pr&aacute;ctica no alcanz&oacute; a suplir las importaciones. Ello fue, entre otras cosas, producto de demoras legislativas en su tratamiento, que no se le dedicaron los suficientes recursos, por la prioridad otorgada a las actividades que generaran empleo y, con posterioridad a 1952, a las actividades que generaran divisas, y aun por la oposici&oacute;n de determinados actores industriales.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, muestra que el crecimiento industrial fue mayormente producto de la evoluci&oacute;n previa y no tanto de las pol&iacute;ticas peronistas. La especificidad de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica peronista, y el &uacute;nico aspecto que mostrar&iacute;a consistencia y continuidad, fue la redistribuci&oacute;n con sentido social: los asalariados llegaron a participar con cerca de 50% del ingreso nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuarto, la debilidad del planteamiento industrial del peronismo radic&oacute;, seg&uacute;n Rougier, en que si bien lleg&oacute; a tener m&aacute;s peso que el sector primario en el PBI en t&eacute;rminos relativos, la econom&iacute;a sigui&oacute; dependiendo de las exportaciones agropecuarias. En especial, luego de la crisis de 1949&#45;1952, se privilegi&oacute; el desarrollo de las actividades agropecuarias, generadoras de divisas. A partir de all&iacute;, la industria qued&oacute; subordinada a la posibilidad de que el campo generara excedentes. Las restricciones externas fueron las que continuaron determinando la orientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica, lo cual permite obtener una imagen distinta a la que normalmente se tiene respecto del margen de acci&oacute;n del gobierno peronista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En funci&oacute;n del an&aacute;lisis de estos resultados, se sostiene que la experiencia peronista no pudo cambiar los lineamientos generales del sistema econ&oacute;mico vigente: la industria, si bien impuls&oacute; un importante crecimiento en la primera etapa, no avanz&oacute; lo suficiente como para convertirse en el eje del proceso de acumulaci&oacute;n. En definitiva, ello se debi&oacute; a una combinaci&oacute;n de restricciones internacionales y opciones pol&iacute;ticas tomadas por el gobierno, que llev&oacute; a que las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas tuvieran por objetivo no apuntalar la industrializaci&oacute;n en funci&oacute;n de un plan de largo plazo, sino moderar la lucha de clases a la vez que asegurar la base de apoyo pol&iacute;tico al r&eacute;gimen. Lo que se supon&iacute;a una experiencia industrializadora adquiri&oacute; un sesgo m&aacute;s bien distribucionista y reprodujo la estructura de poder que marc&oacute; los propios l&iacute;mites de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, esta l&oacute;gica revela adem&aacute;s una escasa autonom&iacute;a de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en relaci&oacute;n con los factores de poder econ&oacute;mico predominantes. Uno de los sectores que m&aacute;s se beneficiaron con el cr&eacute;dito, por ejemplo, fueron aquellos ligados a la tan vilipendiada oligarqu&iacute;a agroexportadora: la industria procesadora de alimentos y, luego de la crisis de 1949, el mismo sector agropecuario. La variable clave de la econom&iacute;a, en ese entonces como hoy, eran los precios internacionales de los productos primarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menci&oacute;n aparte merece el tema de las ideas econ&oacute;micas del peronismo. El autor sostiene que, m&aacute;s all&aacute; de apelar al bagaje keynesiano de moda en aquellos a&ntilde;os, no hubo un sustento te&oacute;rico coherente, ni se lo construy&oacute;; por el contrario, Per&oacute;n repetidamente apel&oacute; al "pragmatismo". Los fundamentos fueron explicitados en paralelo a las medidas adoptadas: durante la etapa expansionista se recurri&oacute; a las teor&iacute;as del subconsumo y luego de la crisis de 1949&#45;1952 la justificaci&oacute;n apel&oacute; a las teor&iacute;as monetarias de la supercapitalizaci&oacute;n, dos esquemas francamente opuestos. Por otra parte, Rougier subraya que la "doctrina peronista" (fuente legitimadora de decisiones en todas las esferas) tom&oacute; forma reci&eacute;n luego de 1949, una vez tomadas las principales decisiones econ&oacute;micas y con la crisis ya en ciernes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro mito que este trabajo pone en duda es el (ya cuestionado) nacionalismo econ&oacute;mico de Per&oacute;n. Sostiene que ese ideario habr&iacute;a operado m&aacute;s como restricci&oacute;n por parte de la tropa peronista (y la oposici&oacute;n) que como esquema ideol&oacute;gico que gui&oacute; la pol&iacute;tica econ&oacute;mica. Retomando estudios de otros autores, profundiza la idea de que hubo m&aacute;s bien continuidad en cuanto a las relaciones con el capital extranjero: se&ntilde;ala que su participaci&oacute;n ya hab&iacute;a sido fomentada desde 1946, aunque fuera reci&eacute;n luego de la crisis econ&oacute;mica que la necesidad de contar con la entrada de capitales extranjeros se hizo m&aacute;s imperiosa. Tambi&eacute;n en aquel a&ntilde;o el gobierno hab&iacute;a intentado acercarse al Fondo Monetario Internacional para resolver el problema de divisas, aunque el tema finalmente no fuera tratado por los diputados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la misma forma, en cuanto a las nacionalizaciones el trabajo pone en cuesti&oacute;n la idea de que existi&oacute; una estrategia integrada y coherente. Por ejemplo, se nacionalizaron los ferrocarriles, pero no la energ&iacute;a el&eacute;ctrica, mucho m&aacute;s estrat&eacute;gica desde el punto de vista de la industrializaci&oacute;n. As&iacute;, esta cuesti&oacute;n es interpretada como una respuesta (coyuntural) a las condiciones imperantes y a los intereses de los inversores extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede decir que este estudio muestra al gobierno peronista como un actor m&aacute;s, y no como el agente de una experiencia transformadora. No hubo modificaci&oacute;n de la estructura econ&oacute;mica en sentido industrial. De esta manera, es demostrativo que la industria creci&oacute; no en virtud de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas espec&iacute;ficas (escasas e incoherentes), sino por la m&aacute;s general de redistribuci&oacute;n de ingresos y crediticia, escasamente selectiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin duda este trabajo discute algunos supuestos poco cuestionados hasta el momento, y con seguridad ello generar&aacute; una interesante pol&eacute;mica que ayudar&aacute; a traer aire fresco a un tema que todav&iacute;a tiene mucho por profundizar. Ello no puede ser m&aacute;s que bienvenido, pues, como dec&iacute;amos al principio, la historiograf&iacute;a no avanza sino poniendo en duda lo que se supone ya sabido y no se cuestiona.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Leandro Sowter</b>    <br> 	<i>Universidad de San Mart&iacute;n    <br> 	Buenos Aires, Argentina</i></font></p>      ]]></body>
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