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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Historia Económica del Cono Sur de América: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. La era de las revoluciones y la independencia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Hern&aacute;n Asdr&uacute;bal Silva (dir. gral.),     <br>   <i>Historia Econ&oacute;mica del Cono Sur de Am&eacute;rica. Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay.    <br>   La era de las revoluciones y la independencia, </i>    <br>   M&eacute;xico, Instituto Panamericano de Geograf&iacute;a e Historia, 2010, vol 2, 792 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> <hr>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inscrito en un ambicioso programa de investigaciones sobre historia regional e integraci&oacute;n, aparece ahora el segundo volumen de esta magna <i>Historia econ&oacute;mica del Cono Sur de Am&eacute;rica</i> que, dedicado a la econom&iacute;a del periodo de las revoluciones y de la independencia de Am&eacute;rica Latina, viene a coincidir justamente con la efem&eacute;rides del segundo centenario de los hechos que se analizan en sus p&aacute;ginas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El director general de la obra, el prestigioso profesor y acad&eacute;mico argentino Hern&aacute;n Asdr&uacute;bal Silva, se ha responsabilizado de la selecci&oacute;n de los participantes en la obra colectiva, as&iacute; como del orden interno que se impone al conjunto de las contribuciones. En ambos aspectos su labor se ha revelado plenamente acertada, pues si es dif&iacute;cil reunir un grupo de investigadores tan id&oacute;neo para abordar la tem&aacute;tica analizada, tambi&eacute;n lo es organizar de un modo tan riguroso la materia a tratar de manera que no quede ning&uacute;n &aacute;mbito sin estudiar y que se mantenga la ponderaci&oacute;n entre las trayectorias particulares de las distintas geograf&iacute;as y la tendencia general del espacio compartido. Como colof&oacute;n, s&oacute;lo cabr&iacute;a a&ntilde;adir el equilibrio en la tarea asignada a cada autor y el exquisito cuidado puesto en la edici&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se articula en cuatro panor&aacute;micas generales (las consecuencias de la invasi&oacute;n napole&oacute;nica de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, los diferentes fundamentos de las econom&iacute;as europeas y americanas, las claves de la independencia de Brasil y la evoluci&oacute;n del tr&aacute;fico mar&iacute;timo entre Espa&ntilde;a e Iberoam&eacute;rica durante las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XIX), que preceden a una serie de estudios regionales (R&iacute;o de la Plata, Banda Oriental, R&iacute;o Grande do Sul, Chile, Alto Per&uacute;, Paraguay, Tucum&aacute;n, C&oacute;rdoba, Corrientes y Misiones, Entre R&iacute;os, Santa Fe y el litoral fluvial rioplatense y Mendoza y Cuyo), siempre con la vista puesta en las mencionadas relaciones entre lo local y lo general y entre la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras la introducci&oacute;n general de Hern&aacute;n Asdr&uacute;bal Silva, el apartado de las perspectivas m&aacute;s amplias se abre con la colaboraci&oacute;n de Braz Brancato (desgraciadamente fallecido en el transcurso de la elaboraci&oacute;n de la obra, dedicada por ello a la memoria del reputado profesor e investigador), que ofrece una cumplida s&iacute;ntesis de las distintas respuestas que dieron a la invasi&oacute;n francesa de la pen&iacute;nsula las dos monarqu&iacute;as reinantes. Como es sabido, Carlos iv y Fernando VII de Espa&ntilde;a fueron convocados a Bayona por Napole&oacute;n, quien tras una serie de maniobras consigui&oacute; la entronizaci&oacute;n de su hermano Jos&eacute; como rey de Espa&ntilde;a, lo que dividi&oacute; al pa&iacute;s entre</font> <font face="verdana" size="2">los que aceptaron su gobierno (los llamados afrancesados) y los que s&oacute;lo reconocieron la legitimidad de Fernando constituyendo interinamente una Junta Central y despu&eacute;s un Consejo de Regencia (los llamados patriotas), am&eacute;n de provocar un levantamiento generalizado contra las fuerzas de ocupaci&oacute;n que se conoce como guerra de la independencia y que ser&iacute;a el contexto donde ser&iacute;a posible la proclamaci&oacute;n de las independencias en la Am&eacute;rica hispana. Los monarcas de Portugal, por su parte, abandonaron Europa y trasladaron la corte y el gobierno a R&iacute;o de Janeiro, generando una situaci&oacute;n original que concluir&iacute;a a&ntilde;os m&aacute;s tarde con la separaci&oacute;n de Portugal y Brasil.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Samuel Amaral se ha enfrentado a una tem&aacute;tica desmedida, como es la de procurar una s&iacute;ntesis de los contrastes m&aacute;s profundos entre la econom&iacute;a europea y la iberoamericana a fines del siglo XVIII y principios del xix. Para tal fin analiza las estructuras respectivas de la poblaci&oacute;n, del sector agrario, de los intercambios y de la moneda y el cr&eacute;dito, en un momento en que justamente estas mismas estructuras est&aacute;n siendo sometidas a profundas transformaciones. Para el impacto de las importaciones de productos industriales europeos sobre los obrajes tradicionales indianos, se sit&uacute;a en una equilibrada posici&oacute;n que matiza las afirmaciones de Stanley y Barbara Stein acerca del efecto destructivo de la llegada de dichas manufacturas sobre la posible industrializaci&oacute;n americana, pero sin llegar a las opuestas de Desmond C. Martin Platt, que aboga por la insignificancia del impacto: desde el punto de vista brit&aacute;nico las cosas fueron as&iacute;, pero para el mundo latinoamericano la independencia supuso una movilizaci&oacute;n de bienes, de agentes y de capitales que contribuyeron a cambiar la fisonom&iacute;a econ&oacute;mica de amplias regiones del continente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eliane Christina Deckmann Fleck nos ofrece un impecable y actualizado estado de la cuesti&oacute;n sobre la historiograf&iacute;a en torno a la independencia de Brasil, dando por supuesto los hechos fundamentales acaecidos desde el paso a ultramar de la familia real portuguesa hasta el <i>grito do Ipiranga</i> y la definitiva separaci&oacute;n de la mano del emperador don Pedro. As&iacute;, con un irreprochable criterio y de un modo l&oacute;gico y ordenado, sintetiza (entre varias otras) las recientes posiciones revisionistas de Caio Prado Junior sobre la continuidad entre colonia e imperio y la pertinencia de la aplicaci&oacute;n al proceso del concepto de dependencia de M&aacute;rcia Berbel, defensora de una tendencia de las Cortes de Lisboa tal vez m&aacute;s integradora de los portugueses de ambos hemisferios (al estilo de las Cortes de C&aacute;diz espa&ntilde;olas) que recolonizadora, y de Marcos Kaplan sobre la inserci&oacute;n de Brasil en el capitalismo internacional a trav&eacute;s del intervencionismo brit&aacute;nico facilitando la dependencia econ&oacute;mica. Aparte son muy atractivas sus sugerencias sobre la necesidad de acercarse de un modo m&aacute;s matizado al complejo mundo brasile&ntilde;o y a las diversas sensibilidades de las provincias, las diversas elites</font> <font face="verdana" size="2">regionales y los diversos proyectos pol&iacute;ticos. En suma, una &oacute;ptima s&iacute;ntesis historiogr&aacute;fica, que resulta instructiva en grado sumo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Marina Alfonso Mola nos obsequia con una amplia visi&oacute;n de conjunto del funcionamiento de la Carrera de Indias, del tr&aacute;fico mar&iacute;timo entre Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica durante los a&ntilde;os de las independencias. Un apartado preliminar se ocupa de la situaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y de la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola en v&iacute;speras de la independencia, subrayando la plena inserci&oacute;n de la &eacute;poca de Carlos iv en el reformismo del siglo XVIII por encima de algunas dificultades coyunturales, as&iacute; como los &eacute;xitos de su reinado, especialmente en el &aacute;mbito de las grandes expediciones cient&iacute;ficas, de tal modo que la desestructuraci&oacute;n del sistema se debi&oacute; esencialmente a la presi&oacute;n exterior de la revoluci&oacute;n francesa y de Napole&oacute;n y su ansia intervencionista en la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica. Un segundo apartado introductorio se estructura originalmente entre varios pares de fuerzas dial&eacute;cticamente enfrentadas: autoridad y crisis, prosperidad y desabastecimiento, monopolio comercial y libre comercio. Finalmente, el grueso de la colaboraci&oacute;n reconstruye, a trav&eacute;s de una riqu&iacute;sima informaci&oacute;n que no hab&iacute;a sido utilizada anterior&#45;mente por los especialistas en la Carrera de Indias (como Antonio Garc&iacute;a&#45;Baquero o John Fisher), la coyuntura del comercio ultramarino de C&aacute;diz durante las tres primeras d&eacute;cadas del siglo XIX: la recuperaci&oacute;n de 18021804, la resistencia de 1805&#45;1808, el repunte de 1809, la lenta ca&iacute;da hasta 1817 y el escal&oacute;n de 1823 que conduce a una nueva situaci&oacute;n, hecha irreversible por la completa independencia de las provincias americanas. Aun as&iacute;, el sistema de libre comercio funcion&oacute; como un mecanismo de gran versatilidad incluso en tiempos dif&iacute;ciles. Vale la pena citar las palabras conclusivas de la autora: "La independencia de Am&eacute;rica acab&oacute; con el sistema de intercambios establecido a ra&iacute;z del descubrimiento justamente cuando el reformismo borb&oacute;nico estaba empezando a producir sus mejores frutos en el sector del comercio ultramarino."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los estudios regionales dan comienzo con el de Hern&aacute;n Asdr&uacute;bal Silva sobre el comercio exterior rioplatense. Bas&aacute;ndose en una relevante documentaci&oacute;n de primera mano (cuya expresi&oacute;n num&eacute;rica se refleja en numerosos cuadros), el autor concluye que la ruptura pol&iacute;tica de 1810 da origen a una transici&oacute;n econ&oacute;mica, donde se observan algunos elementos de continuidad (la importaci&oacute;n brit&aacute;nica, las exportaciones propias de cueros y metales) y otros de ruptura, como el definitivo predominio de la navegaci&oacute;n brit&aacute;nica (y en cierta medida de la brasile&ntilde;a) en detrimento del predominio espa&ntilde;ol, la ampliaci&oacute;n de la apertura comercial y el auge portuario y comercial de Buenos Aires. Elementos todos ellos positivos pero afectados por la persistencia de otros elementos negativos, como el contrabando, la ilegalidad y la corrupci&oacute;n en la navegaci&oacute;n, o por las consecuencias de la conmoci&oacute;n regional que sigui&oacute; a la emancipaci&oacute;n, y muy</font> <font face="verdana" size="2">en particular por el cierre del Alto Per&uacute;, que conllev&oacute; la imposibilidad de la obtenci&oacute;n de la plata potosina, vital para los intercambios. Complementariamente, hay que mencionar el excelente art&iacute;culo firmado por Marcela Aguirrezabala sobre la participaci&oacute;n de las mujeres (distinguiendo a las casadas de las viudas) en el mundo mercantil a pesar de las restricciones jur&iacute;dicas, que fue m&aacute;s intensa durante el periodo virreinal que inmediatamente tras la independencia, aunque quedar&iacute;a por averiguar si este retraimiento fue s&oacute;lo provisional y la consolidaci&oacute;n del r&eacute;gimen republicano no volver&iacute;a a incentivar m&aacute;s tarde esta intervenci&oacute;n femenina en la pr&aacute;ctica econ&oacute;mica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fernando Enrique Barba parte de un original planteamiento que pone en paralelo la comercializaci&oacute;n de la producci&oacute;n ganadera y la expansi&oacute;n de la frontera sur desde fines de la &eacute;poca virreinal hasta el cierre de la primera d&eacute;cada independiente en 1820. Resalta los esfuerzos espa&ntilde;oles por fijar la frontera con el mundo ind&iacute;gena mediante la construcci&oacute;n de fuertes, la fundaci&oacute;n de pueblos, la promoci&oacute;n de asentamientos en la costa patag&oacute;nica y la constituci&oacute;n de una l&iacute;nea de delimitaci&oacute;n con los indios del Chaco. La declaraci&oacute;n de 1810 no rompi&oacute; con esta pol&iacute;tica, sino que enfatiz&oacute; la intenci&oacute;n de mantener la paz y la "uni&oacute;n perfecta" con los indios rangeles, pampas y salineros, e incluso dio lugar a la firma de un tratado por parte del gobierno porte&ntilde;o con los indios de Tandil, Azul y Tapalqu&eacute;, aunque ello no fue incompatible con la existencia de conflictos armados y con el imparable avance hacia el sur de los criollos interesados en la exportaci&oacute;n de los productos ganaderos, propiciada por la paz europea que sigui&oacute; a la derrota de Napole&oacute;n pero obstaculizada por la competencia de los comerciantes brit&aacute;nicos, ahora mucho m&aacute;s activos en la regi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la compleja trayectoria de Uruguay se ocupa Ana Frega, en un ce&ntilde;ido y profundo an&aacute;lisis de los hechos acaecidos en la banda oriental entre 1815 y 1817. El proyecto de Jos&eacute; Artigas (que reclam&oacute; a Brasil los cuatro pueblos de las misiones orientales de Tacuaremb&oacute;, Santa Tecla, San Rafael y Batovi, que segu&iacute;an en su poder pese a las cl&aacute;usulas del tratado de San Ildefonso) pretendi&oacute; una integraci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica mediante la Liga de los Pueblos Libres y la complementariedad entre el Paran&aacute; (minero, agr&iacute;cola y artesanal), el litoral (yerbatero, agr&iacute;cola y ganadero) y el puerto trasatl&aacute;ntico de Montevideo, que permitir&iacute;a el control del R&iacute;o de la Plata y la preservaci&oacute;n de la intermediaci&oacute;n de los americanos frente a las potencias europeas. Como es bien sabido, la invasi&oacute;n de 1816 fue el anuncio de la derrota del artiguismo, aunque la semilla hab&iacute;a quedado plantada y resurgir&iacute;a en el Uruguay libre de 1830.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Complementan el trabajo otros dos valiosos art&iacute;culos que remiten a la noci&oacute;n de frontera. El primero, firmado por Heloisa Joachims Reichel, nos habla de las invasiones lusas de la Banda Oriental, poniendo el acento,</font> <font face="verdana" size="2">por un lado, en la continuidad de las actividades econ&oacute;micas a una y otra parte, lo que define el &aacute;rea m&aacute;s como un &aacute;mbito de contacto e intercambio que como dos mundos divididos por una l&iacute;nea inflexible, pero insistiendo, por otro, en la incorporaci&oacute;n formal por la parte portuguesa de los espacios definidos como neutrales por el tratado de San Ildefonso, hasta el punto de que uno de los pueblos reclamados por Artigas (Batovi) queda hoy 200 kil&oacute;metros dentro de las fronteras de Brasil. El segundo, debido a la pluma de Marcela Tejerina, tambi&eacute;n enfatiza la noci&oacute;n de frontera en el coraz&oacute;n mismo de Buenos Aires, en raz&oacute;n de la presencia constante de mercaderes (que son tambi&eacute;n agentes de informaci&oacute;n) luso&#45;brasile&ntilde;os en la capital porte&ntilde;a o del constante intercambio entre el puerto bonaerense y los brasile&ntilde;os de R&iacute;o, Bah&iacute;a y Santos (como ya puso de relieve Hern&aacute;n Asdr&uacute;bal Silva), todo lo cual nos lleva a concluir en la permeabilidad de estas &aacute;reas lim&iacute;trofes, m&aacute;s todav&iacute;a en el momento de la indefinici&oacute;n de las fronteras pol&iacute;ticas propiciada por los movimientos independentistas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del caso de Chile nos habla Jorge Pinto. Abre el art&iacute;culo una excelente panor&aacute;mica del Chile colonial dividido en cuatro regiones (Norte Chico, Valle Central, Concepci&oacute;n y la Frontera, Chilo&eacute;) y articulado por una serie de redes, rutas y mercados que finalmente no acaban de integrar los diversos intereses regionales en una unidad superior. La independencia hizo surgir la competencia de Santiago frente a Lima por el control del comercio del Pac&iacute;fico y facilit&oacute; su papel de capital en el &aacute;mbito interior. Sin embargo, la insurgencia de 1810 no fue capaz de modificar las estructuras econ&oacute;micas y sociales del Chile colonial y, tras la victoria de Chacabuco, O'Higgins renunci&oacute; a cualquier pol&iacute;tica de conciliaci&oacute;n mediante la aniquilaci&oacute;n de las corrientes representadas por los hermanos Carrera y por Manuel Rodr&iacute;guez, cuyo asesinato "constituye una de las p&aacute;ginas m&aacute;s ne&#45;gras de la &eacute;poca", en palabras del propio autor, cuyo an&aacute;lisis de la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a resulta ejemplar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Decisivas fueron las repercusiones que para el conjunto de toda la econom&iacute;a sudamericana del momento tuvieron las opciones adoptadas por los insurgentes del Alto Per&uacute;, cuya trayectoria es estudiada con toda solvencia por H&eacute;ctor Ram&oacute;n Lobos. En efecto, la ruptura del Alto Per&uacute; con los sublevados porte&ntilde;os signific&oacute; la quiebra de la comunicaci&oacute;n del R&iacute;o de la Plata con las minas potosinas, as&iacute; como un duro golpe al comercio de la yerba mate, poco atractiva para una regi&oacute;n m&aacute;s vinculada al mundo de la coca. El Alto Per&uacute; prefiri&oacute;, por tanto, ce&ntilde;irse a una econom&iacute;a autosuficiente, que miraba m&aacute;s hacia Lima y el Pac&iacute;fico que hacia Buenos Aires y el Atl&aacute;ntico, provocando as&iacute; el cierre de una v&iacute;a de comunicaci&oacute;n clave y la desmonetizaci&oacute;n de las econom&iacute;as del sur. Complementario es el documentado art&iacute;culo de Esther Aill&oacute;n Soria sobre la introducci&oacute;n de la</font> <font face="verdana" size="2">imprenta en el &aacute;rea durante las guerras de independencia, auspiciada por los nuevos poderes pol&iacute;ticos y por las necesidades de la guerra ideol&oacute;gica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enrique C&eacute;sar Schaller nos ofrece tambi&eacute;n una panor&aacute;mica amplia y pormenorizada de la situaci&oacute;n en Paraguay antes y durante las guerras de independencia, desde los puntos de vista pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Durante el siglo XVIII, el hecho b&aacute;sico es el crecimiento a partir del centro de Asunci&oacute;n, tanto hacia el nordeste (yerbales extendidos hasta la meseta brasile&ntilde;a), el norte (fundaciones en las riberas del r&iacute;o, singularmente Concepci&oacute;n) y el sur (ocupaci&oacute;n de las estancias jesu&iacute;ticas tras la expulsi&oacute;n de la Compa&ntilde;&iacute;a). Sin embargo la opci&oacute;n opuesta a Buenos Aires y la victoria sobre el ej&eacute;rcito de Manuel Belgrano permite la sucesiva constituci&oacute;n del gobierno provisorio y la rep&uacute;blica de Paraguay y la proclamaci&oacute;n de Juan Gaspar de Francia como dictador perpetuo. Tales opciones pol&iacute;ticas tienen su reflejo en la conversi&oacute;n aut&aacute;rquica de la econom&iacute;a con el crecimiento de la producci&oacute;n agraria, en contraposici&oacute;n a la crisis de la producci&oacute;n comercial con la p&eacute;rdida de peso de la tradicional exportaci&oacute;n de tabaco y de yerba mate.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los cap&iacute;tulos dedicados a las diversas provincias de la actual rep&uacute;blica argentina constituyen magn&iacute;ficos ejemplos de historia regional. En todos ellos se impone una constante que ya hab&iacute;a sido agudamente se&ntilde;alada hace a&ntilde;os por Carlos Sempat Assadourian: la independencia signific&oacute; la militarizaci&oacute;n de las distintas &aacute;reas, la desintegraci&oacute;n de un espacio econ&oacute;mico bien articulado durante la &eacute;poca colonial y la desmonetizaci&oacute;n de una econom&iacute;a que tuvo a partir de ahora dif&iacute;cil acceso a la plata altoperuana, que hab&iacute;a sido el combustible met&aacute;lico del sector comercial. Asentada esta caracter&iacute;stica com&uacute;n, las peripecias fueron bien distintas tanto en lo pol&iacute;tico como en lo econ&oacute;mico como para justificar con creces los estudios pormenorizados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tucum&aacute;n, analizado por Cristina L&oacute;pez, pas&oacute; de una econom&iacute;a mercantil basada en la exportaci&oacute;n de la producci&oacute;n propia por la v&iacute;a de Buenos Aires y la importaci&oacute;n (y redistribuci&oacute;n) de numerosos g&eacute;neros europeos, a la falta de salida de sus abarrotes por la saturaci&oacute;n de unos mercados ahora muy restringidos por la coyuntura y a la exigencia por parte de los ingleses establecidos en la regi&oacute;n del pago en met&aacute;lico en un momento de dram&aacute;tica escasez de la moneda.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ana In&eacute;s Ferreyra analiza en un solvente trabajo el caso de C&oacute;rdoba, v&eacute;rtice capital del tr&aacute;fico entre Buenos Aires y el Alto Per&uacute; durante las postrimer&iacute;as del periodo colonial. Obligada a permanecer unida a Buenos Aires (ya que no ten&iacute;a, como otras regiones, la opci&oacute;n de Montevideo), hubo de resignarse a la p&eacute;rdida de la comunicaci&oacute;n con el Alto Per&uacute; y tambi&eacute;n con Paraguay (clausurada completamente en 1818), as&iacute; como a la competencia (mayor o menor seg&uacute;n los distintos especialistas) de los textiles ingleses en el propio puerto bonaerense, de tal modo que s&oacute;lo pudo encaminar sus excedentes hacia el mercado chileno (cerrado adem&aacute;s entre 1814 y 1817) y hacia el abastecimiento del ej&eacute;rcito: el ganado vacuno, los cueros y las mulas que antes se encaminaban al norte por las rutas de Tucum&aacute;n, Salta y Jujuy.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El diverso destino de las provincias de Corrientes y Misiones es analizado tambi&eacute;n por Enrique C&eacute;sar Schaller. Mientras Corrientes se convierte en provincia aut&oacute;noma y finalmente se integra en la patria argentina (por m&aacute;s que su principal producci&oacute;n, el ganado vacuno remitido a Buenos Aires, experimente un fuerte declive), Misiones sufre un imparable proceso de fragmentaci&oacute;n que, iniciado ya en el periodo colonial (con la ocupaci&oacute;n de los pueblos en torno a San Miguel por los brasile&ntilde;os de Rio Grande do Sul en 1801), proseguir&aacute; con la repartici&oacute;n de su territorio entre las nuevas rep&uacute;blicas y culminar&aacute; con su desaparici&oacute;n como entidad pol&iacute;tica en 1830.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El art&iacute;culo dedicado a Entre R&iacute;os (escrito conjuntamente por Roberto Schmit y Julio Djenderedjian) presenta una magn&iacute;fica introducci&oacute;n a la vida de la provincia bajo dominio colonial, donde se insiste en la prosperidad de su agricultura (cereales) y ganader&iacute;a (vacuno), as&iacute; como en el inter&eacute;s espa&ntilde;ol por dotarla de poblaciones que sirvieran como antemural contra la amenaza portuguesa, especialmente antes del fracaso ya comentado de 1801. La independencia no introdujo variaci&oacute;n ni en su producci&oacute;n (cereales y vacuno) ni en su comercializaci&oacute;n por v&iacute;a fluvial y su salida por el puerto de Buenos Aires, mientras los comerciantes y hacendados se adue&ntilde;aban de la econom&iacute;a y controlaban tanto la exportaci&oacute;n como la importaci&oacute;n de productos europeos indistintamente desde Buenos Aires y desde Montevideo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Santa Fe (analizada con autoridad por Sonia Tedeschi) aparece como un caso especial por diversas circunstancias particulares, e incluso por el enfoque de la autora, que hace singular hincapi&eacute; en el peso de la pol&iacute;tica sobre las transformaciones econ&oacute;micas. El amplio espacio dedicado al periodo colonial nos presenta una ciudad que ha adquirido prosperidad merced a su declaraci&oacute;n como "puerto preciso", es decir, como escala obligada de los barcos que navegan por el Paran&aacute; y como punto desde donde emprenden el camino por tierra hacia Buenos Aires los cueros y la yerba mate. Al mismo tiempo, sin embargo, la regi&oacute;n se siente amenazada por la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena, lo que obliga a emprender acciones militares, a promover la sedentarizaci&oacute;n de los nativos y a llegar a acuerdos con los caciques locales. La independencia conlleva la militarizaci&oacute;n de la regi&oacute;n, la aparici&oacute;n de los ind&iacute;genas montaraces, el asedio de las tropas porte&ntilde;as y otras violencias hasta la batalla de Cepeda y la consiguiente firma del tratado del Pilar en 1820, que trae la paz pero no la inmediata recupera&#45;ci&oacute;n econ&oacute;mica, debido a la gran mortandad de los ganados durante una d&eacute;cada convulsa.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mendoza, San Juan y San Luis (juntas formaron y forman el actual Cuyo) son las provincias que, de la mano experta de Luis Alberto Coria y Adolfo Omar Cueto, cierran los an&aacute;lisis regionales. Dentro del mismo marco de desintegraci&oacute;n econ&oacute;mica y desmonetizaci&oacute;n (con recurso a los pesos espa&ntilde;oles y aun a los pesos bolivianos), los autores analizan las vicisitudes pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas hasta la tard&iacute;a fecha de 1861, destacando las relaciones con Buenos Aires, la exportaci&oacute;n de vacuno a Chile y la evoluci&oacute;n de la viticultura, declinante hasta la crisis definitiva de 1829, de la que no se recuperar&aacute; hasta la d&eacute;cada de los sesenta, al igual que la cr&iacute;a de ganado vacuno y la producci&oacute;n de cueros.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, se trata de una obra fundamental para conocer la historia econ&oacute;mica de las regiones que componen el Cono Sur de Am&eacute;rica. Si entre sus muchos m&eacute;ritos (textos rigurosos, panor&aacute;micas completas, apoyo documental fiable, escritura precisa y asequible) hemos subrayado especialmente la armonizaci&oacute;n del an&aacute;lisis singular de cada uno de los casos con la permanente mirada al contexto general, otras dos notas dignas de menci&oacute;n son, por un lado, la dial&eacute;ctica establecida entre la situaci&oacute;n existente al final del periodo virreinal y la irrupci&oacute;n del fen&oacute;meno revolucionario e independentista y, por otro, la dial&eacute;ctica que se opera entre los acontecimientos pol&iacute;ticos y la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a, que se manifiesta a veces bajo la forma de la continuidad de las estructuras profundas y a veces bajo la forma de una serie de transformaciones aceleradas que dan respuesta a la nueva realidad alumbrada por la insurgencia. Lo dicho, un libro imprescindible.</font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Carlos Mart&iacute;nez Shaw</b></font>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <font face="verdana" size="2"><i>Universidad Nacional de Educaci&oacute;n a Distancia</i></font><i>    <br> <font face="verdana" size="2">Madrid, Espa&ntilde;a</font></i></p>      ]]></body>
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