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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mercados en asedio: El comercio transfronterizo en el norte central de México (1821-1848)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ignacio Alejandro del R&iacute;o Ch&aacute;vez,    <br> 	<i>Mercados en asedio. El comercio transfronterizo en el norte central de M&eacute;xico (1821&#45;1848),</i>    <br> 	M&eacute;xico, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas&#45;Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 2010, 249 pp.</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	<hr>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro <i>Mercados en asedio. El comercio transfronterizo en el norte central de M&eacute;xico (1821&#45;1848)</i> ofrece una estupenda reconstrucci&oacute;n del circuito comercial Misuri&#45;Nuevo M&eacute;xico desde la consumaci&oacute;n de la independencia de M&eacute;xico en 1821 hasta la guerra con Estados Unidos en 1848. Ignacio A. del R&iacute;o trabaja un tema poco explorado por los historiadores mexicanos, no as&iacute; en la historiograf&iacute;a estadunidense, que a juicio del autor peca de cierto sesgo "rom&aacute;ntico y autocomplaciente" (p. 14) en su aproximaci&oacute;n al problema. <i>Mercados en asedio</i> se suma as&iacute; a los trabajos de Paolo Riguzzi y Richard Salvucci sobre las relaciones econ&oacute;micas entre M&eacute;xico y Estados Unidos en el siglo XIX. Esta obra prueba la pertinencia de la lectura conjunta de la historiograf&iacute;a econ&oacute;mica con obras sobre la historia de las relaciones exteriores y la historia regional del norte de M&eacute;xico antes de la guerra con Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo de la obra, "Precedentes coloniales", el autor indica que si bien exist&iacute;a contrabando desde la Luisiana francesa y los territorios ingleses hacia Nueva Espa&ntilde;a, el bajo poder adquisitivo de las provincias del septentri&oacute;n novohispano limitaba el crecimiento del comercio transfronterizo. Del R&iacute;o se&ntilde;ala que fue el franc&eacute;s Pierre Vial quien descubri&oacute; entre 1792 y 1793 la ruta m&aacute;s utilizada en los a&ntilde;os posteriores para trasladarse entre San Luis, Misuri y Santa Fe, Nuevo M&eacute;xico. Tras la independencia de Estados Unidos, el general James Wilkinson, gobernador de Luisiana, promovi&oacute; la expedici&oacute;n a Nuevo M&eacute;xico (1806&#45;1807) comandada por el teniente Zebulon Montgomery Pike. Pike y sus hombres se internaron en territorio novohispano con el objetivo de "conseguir el conocimiento del pa&iacute;s en cuanto a prospectos para el comercio, su fuerza, etc." (p. 32). Ignacio A. del R&iacute;o considera que la expedici&oacute;n de Pike cambi&oacute; definitivamente la percepci&oacute;n de las autoridades y el p&uacute;blico estadunidense sobre el potencial econ&oacute;mico del norte novohispano. Con la firma del tratado On&iacute;s&#45;Adams en 1819, la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola y el gobierno estadunidense fijaron los l&iacute;mites entre el territorio novohispano y Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo, "De Misuri al septentri&oacute;n mexicano", el autor demuestra que el circuito comercial transfronterizo adquiri&oacute; un fuerte dinamismo tras la consumaci&oacute;n de la independencia de M&eacute;xico en 1821. El autor rescata la evidencia disponible en fuentes de la &eacute;poca como "meros indicadores &#91;...&#93; y no como cifras duras" (p. 46) para se&ntilde;alar que el comercio entre el norte de M&eacute;xico y Estados Unidos tuvo una tendencia alcista en la mayor parte del periodo estudiado. En este cap&iacute;tulo el autor hace una contribuci&oacute;n metodol&oacute;gica de inter&eacute;s para los historiadores fiscales y del comercio exterior, a prop&oacute;sito de la fiabilidad de las series de comercio entre M&eacute;xico y Estados Unidos (pp. 47&#45;51). El historiador debe tener cui&#45;dado al reconstruir estas variables cuantitativas debido a las ineficiencias del aparato fiscalizador, la importancia del contrabando, las diferencias entre el precio de internaci&oacute;n y el precio de venta de las mercanc&iacute;as, as&iacute; como los intereses soterrados de los actores hist&oacute;ricos que realizaron sus propias estimaciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n destaca tambi&eacute;n la descripci&oacute;n de las caravanas y las rutas usadas por los comerciantes estadunidenses en sus viajes al norte de M&eacute;xico (pp. 55&#45;64). Aqu&iacute;, Ignacio A. del R&iacute;o explica atinadamente la manera en la que se conectaba la ruta de San Luis&#45;Santa Fe con el antiguo Camino Real de Tierra Adentro y el papel de Santa Fe como "puerto de entrada" (p. 62) de manufacturas estadunidenses, que M&eacute;xico saldar&iacute;a con metales preciosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo, "Viejos mercados y nuevos circuitos comerciales", ofrece una s&iacute;ntesis de la literatura sobre los v&iacute;nculos entre comercio y miner&iacute;a en la Nueva Espa&ntilde;a tardocolonial. Ignacio A. del R&iacute;o enfatiza la importancia para los centros manufactureros del virreinato de la demanda de bienes de consumo del septentri&oacute;n mexicano, as&iacute; como las pr&aacute;cticas abusivas de los grandes mercaderes de la capital novohispana que controlaban el abasto de mercanc&iacute;as a las provincias internas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras la independencia, la apertura de Tampico, Soto La Marina, Matamoros, Mazatl&aacute;n y Guaymas, as&iacute; como el establecimiento de la ruta comercial San Luis&#45;Santa Fe derivaron en un aumento de las importaciones y una ca&iacute;da generalizada de los precios de las mercanc&iacute;as en el norte de M&eacute;xico. Ignacio A. del R&iacute;o se&ntilde;ala que buena parte de las importaciones provenientes de Estados Unidos se trataban en realidad de textiles brit&aacute;nicos. Estos productos compet&iacute;an con ventaja frente a las manufacturas nacionales, aun considerando los costos de transporte y los beneficios de los comerciantes estadunidenses. A cambio de sus mercanc&iacute;as, los comerciantes estadunidenses obten&iacute;an metales preciosos, en pasta o amonedados en las cecas provinciales de Zacatecas, Durango, Chihuahua y San Luis Potos&iacute;. En esta situaci&oacute;n, Ignacio A. del R&iacute;o ve una reedici&oacute;n del comercio pasivo de los mercantilistas de la &eacute;poca colonial, en tanto que el intercambio de manufacturas por plata y oro contribu&iacute;a en poco o nada al desarrollo de la incipiente industria textil mexicana (p. 91).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comercio transfronterizo cobr&oacute; tal magnitud que el peso de plata mexicano se convirti&oacute; en "el m&aacute;s com&uacute;n medio de pago" en el estado de Misuri (p. 92). Del R&iacute;o apunta tambi&eacute;n que si bien en la d&eacute;cada de 1820 la mayor parte de los involucrados en la ruta San Luis&#45;Santa Fe proven&iacute;a de Estados Unidos, ya para 1840 varios comerciantes mexicanos se hab&iacute;an colocado a la cabeza del comercio transfronterizo. Estos comerciantes negociaban con sus pares estadunidenses, convertidos en distribuidores mayoristas una vez que llegaban a Santa Fe.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuarto cap&iacute;tulo, "Problemas en la regulaci&oacute;n del comercio transfronterizo", se&ntilde;ala la divisi&oacute;n de posturas entre novomexicanos a favor y chihuahuenses en contra del libre comercio transfronterizo. Esta secci&oacute;n explica c&oacute;mo se enmarcaron los debates sobre la conveniencia y perjuicios de la penetraci&oacute;n comercial estadunidense en el norte de M&eacute;xico dentro de la pol&eacute;mica m&aacute;s amplia entre partidarios y detractores de la libertad de comercio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ignacio A. del R&iacute;o muestra que el comercio transfronterizo confirma la desorganizaci&oacute;n general de las aduanas y la pol&iacute;tica comercial del pa&iacute;s al iniciar la vida independiente. En su primer cuarto de siglo como naci&oacute;n independiente, M&eacute;xico tuvo "seis aranceles generales (1821, 1827, 1837, 1842, 1843 y 1845)" (p. 107) que derivaron en incertidumbre institucional e ineficiencia recaudatoria. En opini&oacute;n del autor, las pr&aacute;cticas aduanales en Nuevo M&eacute;xico se caracterizaron por su "irregularidad y discrecionalidad" (p. 120), en virtud de la cambiante legislaci&oacute;n fiscal, su aplicaci&oacute;n siempre problem&aacute;tica, la corrupci&oacute;n y el contrabando. Por otra parte, el autor explica las dimensiones del contrabando por tierra y por mar. El comercio ilegal gener&oacute; "redes de distribuidores en las que participaban conjuntamente extranjeros y nacionales, que por ello mismo terminaban por compartir intereses" (p. 124), lo que explica la permanencia y amplitud del comercio transfronterizo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la p&eacute;rdida de Texas en 1836, las rutas y oportunidades para el contrabando aumentaron. En 1843, siendo presidente Antonio L&oacute;pez de Santa Anna, el gobierno mexicano lleg&oacute; al extremo de cerrar las aduanas de Santa Fe, Paso del Norte y Presidio del Norte, cancelando as&iacute; la v&iacute;a legal para realizar comercio transfronterizo. Las protestas de los comerciantes estadunidenses y la presi&oacute;n diplom&aacute;tica de Washington no se hicieron esperar, por lo que el presidente Valent&iacute;n Canalizo tuvo que dar marcha atr&aacute;s en 1844. Esta medida cal&oacute; hondo en la prensa estadunidense y sent&oacute; un precedente negativo entre los comerciantes mexicanos y estadunidenses involucrados en el circuito trasfronterizo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Congreso estadunidense aprob&oacute; en marzo de 1845 la Drawback Act, por la cual se exent&oacute; de impuestos a las mercanc&iacute;as importadas a Estados Unidos que tuvieran como destino final los territorios del septentri&oacute;n mexicano. La aprobaci&oacute;n de la Drawback Act aument&oacute; considerablemente el volumen del comercio realizado por v&iacute;a terrestre entre M&eacute;xico y Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el quinto cap&iacute;tulo, "El libre comercio y el rezago industrial", Ignacio A. del R&iacute;o explora las repercusiones destructivas de la introducci&oacute;n desmedida de mercanc&iacute;as extranjeras sobre la planta manufacturera nacional. Este cap&iacute;tulo es una acertada s&iacute;ntesis de las posturas a favor y en contra de la libertad de comercio, as&iacute; como de sus efectos sobre la industria nacional en la primera mitad del siglo XIX. En este sentido, esta parte del libro es una adici&oacute;n bienvenida a los trabajos de Walther Bernecker, Aurora G&oacute;mez Galvarriato y Guy Thompson y ser&aacute; de inter&eacute;s para los estudiosos de la historia del pensamiento econ&oacute;mico en M&eacute;xico durante el periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La independencia y la apertura comercial que trajo aparejada expusieron a los productores mexicanos de textiles a una competencia casi imposible con importaciones de mayor calidad y mejores precios, provocando quiebras generalizadas hasta que el sector se vio reducido "a su m&iacute;nima y m&aacute;s elemental expresi&oacute;n" en la d&eacute;cada de 1830 (p. 144). Con todo, el autor anota que esta situaci&oacute;n no impidi&oacute; que se establecieran f&aacute;bricas textiles en algunas poblaciones norte&ntilde;as de Chihuahua, Coahuila y Durango.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del R&iacute;o apunta que la fragmentaci&oacute;n de mercados y la entrada masiva de textiles brit&aacute;nicos al norte mexicano actuaron en contra de los productores nacionales y se reafirm&oacute; el patr&oacute;n de comercio exterior del pa&iacute;s, al reforzar la exportaci&oacute;n de plata y oro para saldar las importaciones. El autor se decanta por una visi&oacute;n pesimista de la integraci&oacute;n de M&eacute;xico a la econom&iacute;a internacional durante la primera mitad del siglo XIX, al enfrentar a otros competidores "con distintos grados de desarrollo, respaldados por aparatos pol&iacute;ticos y militares de Estado tambi&eacute;n desiguales" (p. 168).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sexto cap&iacute;tulo, "Estados Unidos y el comercio transfronterizo: de la negociaci&oacute;n diplom&aacute;tica a la acci&oacute;n directa", explora la creciente importancia del comercio transfronterizo para las autoridades estadunidenses. El recelo de las autoridades mexicanas frente al poder&iacute;o del vecino del norte y la preocupaci&oacute;n por definir los l&iacute;mites territoriales perme&oacute; la negociaci&oacute;n de acuerdos comerciales entre las dos naciones. Mientras tanto, los diplom&aacute;ticos estadunidenses trataron como prioridad la firma de un acuerdo comercial, alentados como estaban por el cabildeo de los comerciantes involucrados en la ruta San Luis&#45;Santa Fe y por las perspectivas de expansi&oacute;n territorial hacia el oeste, que chocaban de lleno contra la aspiraci&oacute;n mexicana de perpetuar el dominio territorial sobre Texas, Nuevo M&eacute;xico, Arizona, Nevada y la Alta California.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fue hasta 1832 que se ratificaron los primeros tratados de comercio y l&iacute;mites territoriales entre ambos pa&iacute;ses. El tratado de comercio de 1832 regul&oacute; el tan apreciado tr&aacute;fico comercial transfronterizo, al establecer que tanto M&eacute;xico como Estados Unidos fijar&iacute;an los caminos por los cuales circular&iacute;an los mercaderes, resguardar&iacute;an militarmente las rutas ante ataques de indios hostiles y proteger&iacute;an a los ciudadanos del otro pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La emigraci&oacute;n estadunidense a territorio texano, que se acrecentar&iacute;a tras la entrada en vigor de la Ley de colonizaci&oacute;n de 1824 y el aumento de las concesiones de tierras en favor de extranjeros, culmin&oacute; en la separaci&oacute;n de Texas en 1835 y en su constituci&oacute;n como rep&uacute;blica un a&ntilde;o despu&eacute;s. Ya por entonces Texas era un territorio de paso ineludible para una buena porci&oacute;n de las importaciones intermediadas por comerciantes estadunidenses a M&eacute;xico. En 1837 y 1839 dos revueltas en Nuevo M&eacute;xico evidenciaron la vulnerabilidad del septentri&oacute;n mexicano y endurecieron el &aacute;nimo de los pol&iacute;ticos mexicanos, quienes elevaron los controles aduaneros y de migraci&oacute;n entre ambos pa&iacute;ses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La captura y el proceso judicial en contra de los integrantes de la menguada expedici&oacute;n texana a Nuevo M&eacute;xico de 1841, comandada por Hugh McLeod y John S. Sutton, mostraron las ambig&uuml;edades e indefiniciones legales con las que pod&iacute;a tratar M&eacute;xico a los habitantes de la Rep&uacute;blica de Texas: los reos se asum&iacute;an como ciudadanos estadunidenses o no a conveniencia de su situaci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n poco hizo por la imagen del M&eacute;xico "tir&aacute;nico" (p. 195) en Estados Unidos, donde la indignaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica se transform&oacute; en un &aacute;nimo contrario al vecino del sur. Las tensiones se agravaron con la presencia de pandillas de merodeadores y grupos paramilitares que amenazaban y atacaban a comerciantes mexicanos, encauzando "el odio y el revanchismo" (p. 203) estadunidenses en contra del vecino del sur.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante varias conjuras y acciones de espionaje, as&iacute; como la agresi&oacute;n del comodoro Thomas C. Jones en contra del puerto californiano de Monterrey en 1842, las relaciones diplom&aacute;ticas entre M&eacute;xico y Estados Unidos se deterioraron r&aacute;pidamente. El cierre de las aduanas mexicanas entre 1843 y 1844 cancel&oacute; la v&iacute;a del comercio legal transfronterizo y atent&oacute; contra los intereses creados de mexicanos, estadunidenses y novomexicanos involucrados en el circuito comercial. La adhesi&oacute;n de Texas a Estados Unidos en 1845 complic&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la situaci&oacute;n, al grado que el gobierno mexicano tom&oacute; fuertes represalias comerciales en contra del vecino del norte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El s&eacute;ptimo cap&iacute;tulo, "La guerra y el comercio", muestra que aun durante la guerra entre M&eacute;xico y Estados Unidos, el intercambio comercial entre Misuri y Nuevo M&eacute;xico continu&oacute; activo, si bien disminuy&oacute; relativamente en importancia frente al tr&aacute;fico v&iacute;a Texas y los puertos del Golfo de M&eacute;xico. Ignacio A. del R&iacute;o narra c&oacute;mo caravanas de comerciantes acompa&ntilde;aron a las fuerzas militares estadunidenses en la invasi&oacute;n a M&eacute;xico. La mayor parte de los mercaderes intentaban llegar a Chihuahua, "la meca de los comerciantes del circuito de Santa Fe" (p. 216). Sin embargo, en batallas como la del Valle de Sacramento, comerciantes y soldados estadunidenses lucharon codo a codo contra las fuerzas mexicanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la guerra con Estados Unidos, el contrabando repunt&oacute; en M&eacute;xico. La entrada masiva de importaciones baratas tuvo efectos destructivos sobre la industria manufacturera nacional. En 1848, el art&iacute;culo 19 del Tratado de Guadalupe Hidalgo legaliz&oacute; las mercanc&iacute;as introducidas al pa&iacute;s durante la guerra, con lo cual M&eacute;xico renunci&oacute; a cualquier reparaci&oacute;n de da&ntilde;os comerciales. La guerra marc&oacute; el declive relativo de la ruta San Luis&#45;Santa Fe: el grueso del comercio se realizar&iacute;a desde entonces v&iacute;a Texas. El norte de M&eacute;xico intensific&oacute; "de forma irreversible" (p. 234) su integraci&oacute;n comercial con Estados Unidos y se sentaban as&iacute; las bases de un espacio econ&oacute;mico "propicio al trasiego mercantil legal e ilegal" (p. 235).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su obra, Del R&iacute;o considera que el factor externo s&iacute; fue determinante en el atraso econ&oacute;mico de M&eacute;xico en el siglo XIX v&iacute;a los efectos destructivos de las importaciones sobre la industria mexicana y la asimetr&iacute;a de poder entre M&eacute;xico y su vecino del norte. Por tanto, el autor reconoce oponerse a John Coatsworth, quien en su obra cl&aacute;sica <i>Los or&iacute;genes del atraso</i>, se decanta por "transportes inadecuados y una ineficiente organizaci&oacute;n econ&oacute;mica, o sea, geograf&iacute;a y 'feudalismo'" (p. 17) como principales factores explicativos del atraso econ&oacute;mico mexicano en el siglo XIX. Sin embargo, Del R&iacute;o mismo matiza su oposici&oacute;n al reconocer a Coatsworth la caracterizaci&oacute;n de creciente y "m&aacute;s opresiva" (p. 157) dependencia econ&oacute;mica del pa&iacute;s durante su primer cuarto de siglo como naci&oacute;n independiente, frente a la excesiva regulaci&oacute;n del comercio exterior durante la &eacute;poca colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por el tipo de obra, el especialista pudiera esperar un mayor trabajo en acervos estadunidenses, sin embargo, la mayor parte de las fuentes primarias consultadas por Del R&iacute;o provienen de archivos de M&eacute;xico, Durango y Chihuahua, as&iacute; como algunas colecciones documentales de Nuevo M&eacute;xico. As&iacute;, este trabajo evidencia la necesidad de explorar archivos estadunidenses con el prop&oacute;sito de responder preguntas de inter&eacute;s para los historiadores de ambos pa&iacute;ses. Este libro contribuye al conocimiento de una etapa relativamente inexplorada en las relaciones bilaterales entre M&eacute;xico y Estados Unidos, pa&iacute;ses recelosos, socios desconfiados y vecinos distantes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Manuel A. Bautista Gonz&aacute;lez</b>    <br> 	<i>Estudiante de doctorado en historia de Estados Unidos    <br> 	Columbia University    <br> 	Nueva York, Estados Unidos de Am&eacute;rica</i></font></p>      ]]></body>
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