<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-2253</journal-id>
<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Am. Lat. Hist. Econ]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-2253</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-22532012000200009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Historia económica general de México: De la colonia a nuestros días]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Martín-Aceña]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pablo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Alcalá Madrid  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
<country>España</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2012</year>
</pub-date>
<volume>19</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>219</fpage>
<lpage>226</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-22532012000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-22532012000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-22532012000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Sandra Kuntz Ficker (coord.), <i>Historia econ&oacute;mica general de M&eacute;xico. De la colonia a nuestros d&iacute;as</i></b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Mart&iacute;n&#45;Ace&ntilde;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico/Secretar&iacute;a de Econom&iacute;a, 2010, 834 pp.</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad de Alcal&aacute; Madrid, Espa&ntilde;a</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; la econom&iacute;a de M&eacute;xico es como es?, &iquest;qu&eacute; la diferencia de la de otros pa&iacute;ses latinoamericanos o de la de sus vecinos al norte del r&iacute;o Grande?, &iquest;qu&eacute; pas&oacute; con la econom&iacute;a del antiguo virreinato de Nueva Espa&ntilde;a despu&eacute;s de la independencia?, &iquest;y despu&eacute;s de la c&eacute;lebre revoluci&oacute;n de principios del siglo XX? Pues bien, todos los interesados en el M&eacute;xico actual y en su historia est&aacute;n de suerte. El libro coordinado por Sandra Kuntz Ficker, profesora de El Colegio de M&eacute;xico, proporciona respuestas a estos y a otros muchos interrogantes. Merced al patrocinio de la Secretar&iacute;a de Econom&iacute;a y de El Colegio de M&eacute;xico, contamos desde 2010 con un espl&eacute;ndido volumen, por contenido y formato, que cubre la historia econ&oacute;mica mexicana desde la &eacute;poca colonial hasta la primera d&eacute;cada de la presente centuria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata de la primera historia econ&oacute;mica general de M&eacute;xico, que viene a sumarse a textos pioneros que en su d&iacute;a publicaron Enrique C&aacute;rdenas, Leonor Ludlow, Carlos Marichal y Enrique Semo. En su realizaci&oacute;n han colaborado 28 economistas e historiadores, pero la coordinadora ha logrado dotar al libro de una notable unidad y de una encomiable armon&iacute;a en cuanto a objetivos y metodolog&iacute;a, aunque como es l&oacute;gico cada cap&iacute;tulo tiene sus propias peculiaridades. Organizado en cuatro partes, la primera est&aacute; dedicada a la econom&iacute;a novohispana del periodo 1519&#45;1760; la segunda aborda la etapa de 1760&#45;1850, que incluye la &eacute;poca de las reformas borb&oacute;nicas y las d&eacute;cadas iniciales del M&eacute;xico independiente; la tercera, de 1856 a 1929, cubre 50 a&ntilde;os del siglo XIX y tres decenios del XX, y la cuarta parte, de 1929 a 2009, se ocupa de examinar la econom&iacute;a mexicana de los tiempos m&aacute;s recientes. Como podr&aacute; apreciar el lector, los cortes temporales son novedosos y distintos de los usuales: independencia y revoluci&oacute;n no marcan la cronolog&iacute;a. La coordinadora lo justifica recordando que, al menos en econom&iacute;a, natura non face saltum, por lo que entre el virreinato y el M&eacute;xico independiente hubo discontinuidades pero tambi&eacute;n continuidades, y lo mismo puede decirse entre el M&eacute;xico del porfiriato y el posterior a los a&ntilde;os revolucionarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en <i>Rayuela</i> de Cort&aacute;zar, el libro puede leerse de diversas maneras. Los que deseen obtener una visi&oacute;n de conjunto tienen la introducci&oacute;n y las breves conclusiones de la coordinadora. Una segunda aproximaci&oacute;n son las cuatro excelentes introducciones de Bernd Hausberger, Carlos Marichal, Sandra Kuntz Ficker y Enrique C&aacute;rdenas a cada una de las partes antes citadas. De hecho, tomadas en su conjunto forman un libro en s&iacute; mismo. Y la lectura m&aacute;s exhaustiva es adentrarse cap&iacute;tulo por cap&iacute;tulo hasta completar las 834 p&aacute;ginas del volumen. El lector que opte por esta manera, mi preferida, le aseguro que no saldr&aacute; decepcionado, m&aacute;s bien, al contrario, saldr&aacute; hecho un erudito y un experto en la historia econ&oacute;mica de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la rese&ntilde;a de un libro colectivo es imposible comentar cada uno de los 19 cap&iacute;tulos m&aacute;s cuatro introducciones, ni hacer justicia al excelente trabajo realizado por sus autores. En lo que sigue quiero mejor centrar la rese&ntilde;a en las principales aportaciones de esta historia econ&oacute;mica general. La primera, es por supuesto, que abarca los asuntos m&aacute;s esenciales para comprender la trayectoria de la econom&iacute;a mexicana de los &uacute;ltimos 500 a&ntilde;os. Ah&iacute; est&aacute;n los componentes de la funci&oacute;n de producci&oacute;n en cada etapa: recursos naturales, mano de obra y sistemas de trabajo, capital f&iacute;sico disponible y el entramado institucional. O, si se prefiere, las variables que determinan, tambi&eacute;n para cada fase, la demanda agregada y el nivel de renta: el consumo privado (salarios), la inversi&oacute;n (funcionamiento del mercado de capitales y del sistema financiero), el gasto y los ingresos del sector p&uacute;blico (el papel del Estado) y las exportaciones e importaciones (el papel de las relaciones econ&oacute;micas en el exterior).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sandra Kuntz, sobre la base de las distintas aportaciones, sugiere que para entender M&eacute;xico hay que fijarse en dos grandes hilos conductores: la plata y el petr&oacute;leo, de un lado, y las instituciones, del otro. Creo que ella y los autores de los cap&iacute;tulos del libro tienen raz&oacute;n. El periodo colonial, ni la historia mundial, se entender&iacute;a sin la plata que se extrajo del subsuelo mexicano, ni lo acaecido en el siglo XX se comprender&iacute;a sin el papel desempe&ntilde;ado por las exportaciones de petr&oacute;leo y los inmensos recursos financieros movilizados en torno suyo. Pero el binomio plata&#45;petr&oacute;leo no agota ni mucho menos la interpretaci&oacute;n para llegar a responder nuestras preguntas de partida. Para ello hay que recurrir al otro hilo conductor: las instituciones. El papel del imperio y el legado colonial: la propiedad de la tierra, las relaciones laborales; los costos fiscal, pol&iacute;tico y social, estos dos &uacute;ltimos dif&iacute;ciles de cuantificar. Y el papel del Estado que surge tras la independencia y que debe definir las nuevas reglas del juego, esto es, construir un nuevo entramado institucional, que como sabemos tard&oacute; tiempo en configurarse y que exigi&oacute; en M&eacute;xico guerras civiles y una revoluci&oacute;n pol&iacute;tica y social &minus;como de alguna manera tambi&eacute;n fue el caso de Estados Unidos (guerra de independencia y luego guerra civil) y de otras naciones americanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la primera parte del libro &#150;dedicada a dos siglos y medio de tiempo colonial&#150; contribuyen Bernd Hausberger y Felipe Castro Guti&eacute;rrez, con "La sociedad ind&iacute;gena en la &eacute;poca colonial"; Br&iacute;gida von Mentz, con "La plata y la conformaci&oacute;n de la econom&iacute;a novohispana", y Manuel Mi&ntilde;o Grijalva, con "Las ciudades novohispanas y su funci&oacute;n econ&oacute;mica". Nos recuerdan que el territorio del virreinato fue much&iacute;simo m&aacute;s extenso que la geograf&iacute;a del M&eacute;xico actual y que la conquista signific&oacute; una profunda y dram&aacute;tica mutaci&oacute;n de las sociedades ind&iacute;genas que lo habitaban. Con la llegada de los conquistadores se produjo una cat&aacute;strofe econ&oacute;mica, de mayor envergadura que las epidemias de peste negra que asolaron la Europa tardomedieval, al tiempo que trastocaron el orden social e impusieron uno nuevo que, en cierto modo, reproduc&iacute;a el orden estamental de la metr&oacute;poli. La base econ&oacute;mica continu&oacute; siendo la tierra, pero sobre la estructura rural existente se sobrepuso una nueva forma de organizaci&oacute;n: la hacienda, grandes latifundios en manos de los colonizadores que sometieron a la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena a trav&eacute;s de la nefasta instituci&oacute;n de la encomienda. Junto a la agricultura surgi&oacute; la explotaci&oacute;n minera, la plata, y con ella Nueva Espa&ntilde;a se situ&oacute; en el centro del comercio mundial. De las minas de Zacatecas salieron el metal que aliment&oacute; la expansi&oacute;n comercial europea y asi&aacute;tica y tambi&eacute;n los ingresos que sostuvieron durante siglos el aparato administrativo y militar de la monarqu&iacute;a hispana, en el viejo continente y en la propia colonia, donde se desarroll&oacute; una sofisticada administraci&oacute;n pol&iacute;tica, judicial y fiscal. El virreinato en 1760 poco se parec&iacute;a al mundo mexica que encontr&oacute; Hern&aacute;n Cort&eacute;s en 1519. &iquest;Era un mundo mejor o peor? Desde luego era pr&oacute;spero para las elites propietarias de haciendas, para los comerciantes que controlaban los flujos comerciales y para la burocracia imperial. Quiz&aacute; tambi&eacute;n para el com&uacute;n del pueblo: artesanos, peque&ntilde;os comerciantes, gente de los pueblos de indios. Pero no desde luego para ese 90% de la poblaci&oacute;n ind&iacute;gena que desapareci&oacute; v&iacute;ctima de la conquista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte, precedida por una introducci&oacute;n de Carlos Marichal, incluye aportaciones de Antonio Ibarra, "La edad de plata: mercados, miner&iacute;a y agricultura en el periodo colonial tard&iacute;o"; de Luis J&aacute;uregui, "La econom&iacute;a de la guerra de independencia y la fiscalidad de las primeras d&eacute;cadas del M&eacute;xico independiente", y de Ernest S&aacute;nchez Santir&oacute;, "El desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a mexicana, 1810&#45;1860: de la colonia al Estado&#45;naci&oacute;n". Los textos son de categor&iacute;a excelsa, como los que hemos le&iacute;do en la primera parte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uno de los focos de atenci&oacute;n es la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a mexicana como resultado de las reformas borb&oacute;nicas de los &uacute;ltimos decenios del siglo XVIII y como consecuencia de la independencia y las guerras civiles. Se nos recuerda que en su viaje por la colonia el cient&iacute;fico alem&aacute;n Alejandro von Humboldt encontr&oacute; un territorio pobre &#150;como lo eran Europa y Asia&#150;, pero al mismo tiempo se sorprendi&oacute; de la existencia de una ciudad como la de M&eacute;xico: la mayor y m&aacute;s pr&oacute;spera del hemisferio americano. El mundo rural segu&iacute;a siendo el dominante, con la existencia de inmensas haciendas y varios miles de rep&uacute;blicas de indios donde viv&iacute;a 80% de la poblaci&oacute;n. Tanto la agricultura de las haciendas como las explotaciones comunales, que compart&iacute;an el territorio, no eran homog&eacute;neas, sino que sus formas de explotaci&oacute;n y su grado de diversificaci&oacute;n variaban de una regi&oacute;n a otra. Junto a la riqueza agraria, la plata a&uacute;n constitu&iacute;a el puntal que un&iacute;a el virreinato con el mundo econ&oacute;mico exterior. Los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os de dominio colonial fueron a&ntilde;os brillantes para la explotaci&oacute;n y exportaci&oacute;n de plata y sobre el metal logr&oacute; sostenerse el imperio y hacer de Nueva Espa&ntilde;a una de las &aacute;reas m&aacute;s pr&oacute;speras de la econom&iacute;a internacional. Y fue tanta la plata extra&iacute;da de las minas novohispanas que monetiz&oacute; los mercados locales, nacionales e internacionales, y el situado exportado desde Veracruz financi&oacute; las administraciones del Caribe y del resto de los virreinatos y capitan&iacute;as del a&uacute;n poderoso imperio hisp&aacute;nico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Y despu&eacute;s de la independencia? La libertad pero tambi&eacute;n el diluvio. Colapso fiscal, descapitalizaci&oacute;n y desv&iacute;o de recursos para las guerras paralizaron el progreso de la econom&iacute;a. Y luego las p&eacute;rdidas territoriales, al sur, la capitan&iacute;a de Guatemala, y al norte, los inmensos y ricos espacios de California y Texas. Pese a todo, los estudios recientes recogidos en este volumen sugieren que a partir de 1830 la econom&iacute;a mexicana libre del yugo colonial e impulsada por transformaciones institucionales nada despreciables logr&oacute; recuperarse y avanzar, de manera que en 1850 el M&eacute;xico independiente era un pa&iacute;s m&aacute;s desarrollado que en 1800 y sobre todo con mucho mayor futuro.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la tercera parte del libro nos adentramos a los siglos XIX y XX. Los autores y cap&iacute;tulos son: Marcello Carmagnani, "La econom&iacute;a p&uacute;blica del liberalismo. Or&iacute;genes y consolidaci&oacute;n de la Hacienda y del cr&eacute;dito p&uacute;blico"; Paolo Riguzzi, "M&eacute;xico y la econom&iacute;a internacional, 1860&#45;1930"; Stephen Haber, "Mercado interno, industrializaci&oacute;n y banca, 1890&#45;1929"; Daniela Marino y Mar&iacute;a Cecilia Zuleta, "Una visi&oacute;n del campo. Tierra, propiedad y tendencias de la producci&oacute;n, 1850&#45;1930"; Alan Knight, "La revoluci&oacute;n mexicana: su dimensi&oacute;n econ&oacute;mica, 1900&#45;1930"; a estos cinco textos los precede la introducci&oacute;n de Sandra Kuntz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se analiza para el periodo es la trayectoria de la econom&iacute;a mexicana desde mediados del XIX hasta la crisis de 1929, punto de corte can&oacute;nico de muchas historias. Los cambios institucionales fueron de absoluta trascendencia: desde los pol&iacute;ticos, como la Constituci&oacute;n de 1857, hasta los de trasfondo econ&oacute;mico, como fueron las leyes de desamortizaci&oacute;n y la legislaci&oacute;n aprobada durante y tras la revoluci&oacute;n de 1910. El marco de derechos de propiedad se alter&oacute; de manera radical, si bien trajo consigo la estabilidad deseada, gener&oacute; notables incertidumbres para inversores y consumidores. Esto, sin duda, fue un problema, pero no impidi&oacute; que se fuera formando un mercado interior cada vez m&aacute;s integrado, ni el inicio de una acelerada industrializaci&oacute;n que transform&oacute; la estructura del pa&iacute;s. Aumento de la poblaci&oacute;n, m&aacute;s ciudades y menos centros rurales, manufacturas con nueva tecnolog&iacute;a y el ferrocarril, una clave para entender la modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a mexicana; otras fueron, de un lado, el capital extranjero, sin el cual las tasas de inversi&oacute;n alcanzadas en el periodo hubieran sido impensables, y de otro, el nacimiento de un sistema financiero que, pese a sus defectos, canaliz&oacute; inmensos recursos de los ahorradores hacia los empresarios. Estos formaron adem&aacute;s una nueva elite que paulatinamente sustituy&oacute; a los grupos dominantes del antiguo r&eacute;gimen. De hecho, M&eacute;xico pas&oacute; de una sociedad estamental a una sociedad de clases, como ocurri&oacute; al norte &#150;Estados Unidos&#150; y al este &#150;Europa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Y el impacto econ&oacute;mico de la revoluci&oacute;n? El actual consenso es que no provoc&oacute; un colapso generalizado. Hubo agitaci&oacute;n y transtornos sociales que afectaron el funcionamiento de la econom&iacute;a, sobre todo entre 1913 y 1916, pero si exceptuamos el ferrocarril y el sistema monetario, el resto de los sectores logr&oacute; mantener el ritmo. De mayor impacto fueron los cambios institucionales, que incidieron sobre la organizaci&oacute;n de los recursos, sobre el mercado laboral y sobre el marco de derechos de propiedad. De hecho, el legado de la revoluci&oacute;n fue alargado, como la sombra de los cipreses, y marc&oacute; la evoluci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del M&eacute;xico del siglo XX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se cierra con ocho cap&iacute;tulos que abordan el periodo 1929&#45;2009. Los autores son Graciela M&aacute;rquez, "Evoluci&oacute;n y estructura del PIB, 1921&#45;2010; Fausto Hern&aacute;ndez Trillo, "Las finanzas p&uacute;blicas en el M&eacute;xico posrevolucionario"; Gonzalo Casta&ntilde;eda, "Evoluci&oacute;n de los grupos econ&oacute;micos durante el periodo 1940&#45;2008"; Gustavo A. del &Aacute;ngel Mobarak, "La paradoja del desarrollo financiero"; Guillermo Guajardo Soto, Fernando Salas y Daniel V&aacute;zquez, "Energ&iacute;a, infraestructura y crecimiento, 1930&#45;2008"; J. Ernesto L&oacute;pez C&oacute;rdova y Jaime Zabludovsky K., "Del proteccionismo a la liberalizaci&oacute;n incompleta: industria y mercados"; Antonio Y&uacute;nez Naude, "Las transformaciones del campo y el papel de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas: 1929&#45;2008", y Juan Carlos Moreno&#45;Brid y Jaime Ros, "La dimensi&oacute;n internacional de la econom&iacute;a mexicana". En esta parte la introducci&oacute;n viene de la pluma de Enrique C&aacute;rdenas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esos a&ntilde;os la econom&iacute;a mexicana atraves&oacute; por al menos tres periodos de extensi&oacute;n desigual. El primero, hasta principios de los ochenta, se caracteriz&oacute; por un crecimiento industrial acelerado. Tras el estancamiento durante la Gran Depresi&oacute;n, el pa&iacute;s disfrut&oacute; de una expansi&oacute;n a un ritmo tal que cambi&oacute; el paisaje y al paisanaje. La urbanizaci&oacute;n le dio a M&eacute;xico su contextura presente, la poblaci&oacute;n activa se concentr&oacute; en la industria y el sector agrario perdi&oacute; peso en el PIB. Como en otros lugares, el Estado se convirti&oacute; en un agente econ&oacute;mico de primera magnitud, con su acci&oacute;n directa, por ejemplo la nacionalizaci&oacute;n del sector petrol&iacute;fero, o indirecta, con pol&iacute;ticas proteccionistas destinadas a reservar el mercado interno para sus empresas. La estrategia de crecimiento hacia dentro sin duda trajo sus frutos, pero tambi&eacute;n provoc&oacute; distorsiones en la asignaci&oacute;n de recursos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El petr&oacute;leo nacionalizado se convirti&oacute; en el rey de la econom&iacute;a, como lo fuera la plata en la &eacute;poca de la colonia. Derram&oacute; un man&aacute; del que se beneficiaron todos los sectores y todas las clases: energ&iacute;a barata, fiscalidad baja, empleo derivado, incipientes servicios p&uacute;blicos. Y tambi&eacute;n con la garant&iacute;a del petr&oacute;leo se gener&oacute; una pir&aacute;mide de deudas p&uacute;blicas y privadas y se consolid&oacute; un Estado rentista despreocupado por edificar un sistema tributario moderno y eficiente. El modelo quebr&oacute; a finales de los a&ntilde;os setenta y el siguiente periodo fue de estancamiento y de p&eacute;rdida de parte de lo ganado: pese a la subida de los precios del petr&oacute;leo o quiz&aacute; a causa de su encarecimiento, M&eacute;xico fue incapaz de resolver la crisis de los setenta&#45;ochenta y qued&oacute; atrapado en un endeudamiento que paraliz&oacute; la inversi&oacute;n, oblig&oacute; a nacionalizar la banca y empobreci&oacute; a las familias y al Estado. El &uacute;ltimo periodo incluye los &uacute;ltimos dos decenios. La recuperaci&oacute;n ha sido posible merced a pol&iacute;ticas de estabilizaci&oacute;n macroecon&oacute;micas, reformas estructurales, privatizaci&oacute;n de empresas y servicios p&uacute;blicos y una creciente integraci&oacute;n en el mercado mundial, cuyo hito m&aacute;s notable ha sido el Tratado de Libre Comercio de Am&eacute;rica del Norte (NAFTA, por sus siglas en ingl&eacute;s).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; podemos concluir?, &iquest;qu&eacute; le falta al libro?, &iquest;de qu&eacute; defectos adolece? Creo que no le falta casi de nada y que adolece de pocos defectos. Estamos ante una espl&eacute;ndida historia econ&oacute;mica general y debemos felicitar a la coordinadora y a los autores por el trabajo, y como lectores debemos congratularnos de tener en nuestras manos un volumen con 500 a&ntilde;os de econom&iacute;a de M&eacute;xico. Terminar&eacute; con varios comentarios y una sugerencia. M&eacute;xico son muchos "M&eacute;xicos" como nos record&oacute; hace ya bastantes a&ntilde;os Lesley Byrd Simpson. M&eacute;xico, a&ntilde;adir&iacute;a yo, es en s&iacute; mismo un pa&iacute;s&#45;continente, al igual que Estados Unidos, o Brasil o China o la India, por su poblaci&oacute;n y por sus dimensiones. En el volumen estos dos hechos condicionantes no se vislumbran. M&eacute;xico se trata como una unidad, cuando sabemos que existieron y existen muchos M&eacute;xicos, desde el yaqui de Sonora hasta el maya de Yucat&aacute;n; desde el Veracruz del Golfo hasta el norte de Tijuana, o el sur de San Crist&oacute;bal de las Casas. Pero si pensamos que todos los M&eacute;xicos se pueden subsumir en uno s&oacute;lo bajo el concepto de Estado&#45;naci&oacute;n, entonces es preciso tener en consideraci&oacute;n su car&aacute;cter de cuasicontinente y tratarlo como tal. M&eacute;xico no ser&iacute;a s&oacute;lo un pa&iacute;s, sino algo m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico tambi&eacute;n es Latinoam&eacute;rica; de hecho, su regi&oacute;n es la m&aacute;s poblada y es una de las m&aacute;s extensas, y situada adem&aacute;s al norte y en contacto con el gran gigante americano. A un lector no mexicano como el que firma esta rese&ntilde;a le hubiese gustado ver comparaciones con otras naciones de la regi&oacute;n, al menos con las m&aacute;s grandes. Quiz&aacute; en las introducciones, o alg&uacute;n cap&iacute;tulo, o algunas secciones dentro de cada cap&iacute;tulo. &iquest;Cu&aacute;nto podr&iacute;amos aprender, por ejemplo, de un contraste M&eacute;xico&#45;Argentina?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro nos proporciona una perspectiva a largo plazo de la trayectoria econ&oacute;mica del pa&iacute;s, esto es y de manera simplificada, sobre la trayectoria de su renta nacional. Queda por analizar c&oacute;mo ha variado a lo largo del tiempo la distribuci&oacute;n de la renta. En t&eacute;rminos absolutos en 2010 es un pa&iacute;s menos pobre que en tiempos coloniales, pero &iquest;es m&aacute;s equitativo?; &iquest;es menos desigual ahora que en los tiempos de Cort&eacute;s o de Ju&aacute;rez o de Porfirio o de Zapata y Villa? Estos interrogantes deben abordarse con urgencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una variable que me parece no recibe el estudio o tratamiento que requiere es la poblaci&oacute;n. Sin ella, al igual que sin tener en cuenta la geograf&iacute;a del pa&iacute;s, su econom&iacute;a ni su nivel de desarrollo se entienden. En algunos cap&iacute;tulos se hace referencia, pero no hay un estudio de la demograf&iacute;a ni de la &eacute;poca colonial, ni del siglo XIX, ni de la explosi&oacute;n de la segunda mitad del siglo XX. M&eacute;xico en 1500 era un territorio poblado &#150;incluso superpoblado si lo comparamos con el resto del continente&#150; y en la segunda mitad del siglo XX el aumento de la poblaci&oacute;n ha determinado la evoluci&oacute;n de su econom&iacute;a, o al menos su situaci&oacute;n actual en t&eacute;rminos de renta per c&aacute;pita. Cat&aacute;strofe demogr&aacute;fica en el siglo XVI y explosi&oacute;n demogr&aacute;fica en el siglo XX son dos hitos a los que se deber&iacute;a haber prestado mayor atenci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una sugerencia final, menos para un volumen como este y m&aacute;s para cualquiera de los autores que contribuyen al mismo. A mi modo de ver, entre los desaf&iacute;os pendientes de los historiadores econ&oacute;micos mexicanos est&aacute; plantearse tres grandes contrafactuales: &iquest;qu&eacute; hubiera ocurrido si en lugar de independizarse de Espa&ntilde;a, el virreinato hubiese permanecido en el seno de la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica, al igual que lo hizo, por ejemplo, Canad&aacute; bajo la corona brit&aacute;nica? El segundo lo enuncia Marichal: &iquest;cu&aacute;l habr&iacute;a sido el futuro de M&eacute;xico si no hubiera perdido territorio a mediados del XIX, en particular California y Texas? Y el tercero: &iquest;c&oacute;mo hubiera sido el desarrollo econ&oacute;mico de M&eacute;xico sin la revoluci&oacute;n de 1910? El bicentenario de la independencia y el centenario de la revoluci&oacute;n, celebrados en 2010, bien merecen que se aborden en un futuro estos contrafactuales.</font></p>      ]]></body>
</article>
