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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El obispado de Puebla: españoles, indios, mestizos y castas en tiempos del virrey Bucareli, 1777]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Carlos Contreras Cruz y Claudia Patricia Pardo Hern&aacute;ndez (coords.), <i>El obispado de Puebla: espa&ntilde;oles, indios, mestizos y castas en tiempos del virrey Bucareli, 1777</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Oziel Ulises Talavera Ibarra*</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Alfonso V&eacute;lez Pliego&#45;Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, 2007, 266 pp.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>*Universidad Michoacana de San Nicol&aacute;s de Hidalgo</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia demogr&aacute;fica es una asignatura pendiente en nuestro pa&iacute;s. Pierre Goubert y Louis Henry comenzaron a desarrollarla en Francia, en la d&eacute;cada de los cincuenta del siglo pasado, con la reconstrucci&oacute;n de familias. Los trabajos se multiplicaron en Europa y en el norte de nuestro continente. En el sur del hemisferio, en Brasil, se han hecho numerosas investigaciones sobre la esclavitud, el mestizaje, la ilegitimidad y la migraci&oacute;n. En Latinoam&eacute;rica, citando a Alain Bideau y H&eacute;ctor P&eacute;rez Brignoli, existen cuatro temas fundamentales de estudio: las cifras de la cat&aacute;strofe demogr&aacute;fica entre los ind&iacute;genas; el estudio de subpoblaciones como comunidades ind&iacute;genas, esclavos en econom&iacute;as de plantaci&oacute;n, campesinos en haciendas; los procesos de mestizaje y aculturaci&oacute;n, y la densidad y repartici&oacute;n espacial de la poblaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, las aportaciones m&aacute;s notables comenzaron con los trabajos de Cook y Borah, publicados en la d&eacute;cada de los setenta, al abordar el tema de la abrupta disminuci&oacute;n poblacional ind&iacute;gena entre los siglos XVI y XVII. Poco tiempo despu&eacute;s, Claude Morin y Thomas Calvo dieron a conocer sus trabajos de investigaci&oacute;n en archivos parroquiales de Zacatelco y Acatzingo. Las investigadoras Elsa Malvido y Cecilia Rabell desarrollaron una extensa trayectoria acad&eacute;mica en el campo demogr&aacute;fico. En los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os varios investigadores han hecho contribuciones al tema e incluso se han formado grupos de trabajo, como la Red de Historia Demogr&aacute;fica. No obstante estos avances, hace falta una buena cantidad de tratados que nos permitan forjarnos una idea del desarrollo de la sociedad mexicana a lo largo del tiempo. Las pesquisas se han concentrado en el periodo colonial tard&iacute;o y en algunas zonas, como el altiplano central, en especial la ciudad de M&eacute;xico, Guadalajara y la regi&oacute;n de Puebla&#45;Tlaxcala. El libro que ahora nos ocupa trabaj&oacute; esta &uacute;ltima &aacute;rea. Recordando lo dicho por Bideau y P&eacute;rez Brignoli, aborda los temas del mestizaje, la densidad y la repartici&oacute;n poblacional, y las subpoblaciones. La obra incluye un apartado a modo de introducci&oacute;n, nueve estudios monogr&aacute;ficos del obispado de Puebla y varios anexos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El elemento central de estudio, como se&ntilde;alan Carlos Contreras y Claudia Pardo en la parte titulada "El af&aacute;n de contar y el padr&oacute;n del obispado de Puebla de 1777", fue este registro realizado en el &uacute;ltimo cuarto del siglo XVIII, en un espacio geogr&aacute;fico&#45;administrativo que abarc&oacute; un amplio territorio, comprendido entre ambas costas de Nueva Espa&ntilde;a y que incluy&oacute; parte de los actuales estados de Guerrero, Puebla y Veracruz. La novena de trabajos desarrollados se ubica en las dos &uacute;ltimas entidades y establece objetivos en com&uacute;n: conocer el perfil general de los habitantes y su distribuci&oacute;n en los espacios parroquiales, las proporciones de los grupos raciales, y llevar a cabo un acercamiento a la vitalidad de los grupos &eacute;tnicos; todo ello con base en el problema central de la potencialidad del mestizaje y desarrollando, en &uacute;ltima instancia, un an&aacute;lisis comparativo de la estructura de la poblaci&oacute;n novohispana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contreras y Pardo describen los motivos para levantar el padr&oacute;n o, mejor dicho, padrones parroquiales, que pueden resumirse en la frase "contar es poder". El rey Carlos III orden&oacute; la ejecuci&oacute;n de dicho padr&oacute;n como parte de las reformas borb&oacute;nicas que intentaban conservar, controlar y aprovechar al m&aacute;ximo la rentabilidad econ&oacute;mica y asegurar el control pol&iacute;tico de sus colonias. La corona necesitaba conocer el amplio y complejo territorio, incluyendo a su poblaci&oacute;n; este conocimiento era un instrumento de administraci&oacute;n y de poder, pero no se logr&oacute; una cobertura total, pues parte del obispado qued&oacute; falto de registro. Los trabajos fueron realizados por investigadores de diversas formaciones y trayectorias acad&eacute;micas; de igual forma, las fuentes ten&iacute;an contenido y datos diferentes, lo que tuvo como consecuencia resultados no siempre comparables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer apartado, los autores se&ntilde;alan de qu&eacute; manera los padrones de 1777 nos permiten entender a una sociedad inmersa en una coyuntura econ&oacute;mica, demogr&aacute;fica y pol&iacute;tica, en este caso, mediante el estudio de la Angel&oacute;polis y de pueblos y villas de la zona: el obispado estaba sumido en un letargo econ&oacute;mico y poblacional que comenz&oacute; a fines del siglo XVII y se prolong&oacute; a lo largo del XVIII. Los autores establecen la importancia y el origen de la fuente, que form&oacute; parte de una tr&iacute;ada de grandes censos, mejor conocidos por los nombres de los virreyes que gobernaron en esos distintos periodos y que dispusieron su levantamiento: el de Fuenclara de 1742&#45;1746, el de Bucareli de 1777&#45;1778 y el de Revillagigedo de 1791&#45;1792.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer trabajo correspondi&oacute; a la capital del obispado: Puebla de los &Aacute;ngeles; Carlos Contreras y Claudia Pardo hacen un relato exhaustivo de la historia, ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica y econom&iacute;a de la ciudad, su relaci&oacute;n con Cholula y Tlaxcala, asentamiento, traza y organizaci&oacute;n. Una "ciudad espa&ntilde;ola", rodeada de asentamientos ind&iacute;genas y de una poblaci&oacute;n mestiza en aumento, que desbord&oacute; el contorno urbano y lleg&oacute; al &aacute;mbito rural. Fue necesario hacer una descripci&oacute;n del espacio parroquial que permitiera definir su concentraci&oacute;n poblacional, rasgos socio&eacute;tnicos, funci&oacute;n econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y administrativa. Por ejemplo, el Sagrario Metropolitano concentr&oacute; las principales actividades y poco m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n. Las dem&aacute;s parroquias incluyeron en su esfera de influencia barrios, ranchos, molinos, pueblos, cerros y <i>tlaxilacales</i> habitados por ind&iacute;genas. La forma de levantar el padr&oacute;n permiti&oacute; reconstruir la traza urbana con sus calles y manzanas, que se perd&iacute;a en la zona rural y en los asentamientos sin orden. La pol&iacute;tica segregacionista de los asentamientos cedi&oacute; ante un acelerado proceso de mestizaje. Los espa&ntilde;oles fueron a vivir a los barrios indios y la poblaci&oacute;n india se introdujo en la ciudad. Los autores nos permiten conocer la importancia poblacional de la sede del obispado, el tama&ntilde;o de la familia por grupos socio&eacute;tnicos y el proceso de mestizaje.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El estudio de la parroquia de San Luis Apizaco, de &Eacute;rika Tapia V&aacute;zquez, corresponde a una regi&oacute;n con fuerte movilidad poblacional debido a los trabajadores de obrajes, ranchos y haciendas. Se describe el origen de este lugar como una fundaci&oacute;n de hacendados espa&ntilde;oles cuya cabecera era el pueblo de indios de Santiago Tetla. El padr&oacute;n, que incluye pueblos, haciendas y ranchos, arroja luz sobre la diversidad &eacute;tnica, la proporci&oacute;n por g&eacute;neros, rangos por edad de la poblaci&oacute;n y la estacionalidad de concepciones. En esta parte hubiera sido &uacute;til separar a los indios de pueblos de los indios ga&ntilde;anes y <i>tlaquehuales</i> de ranchos y haciendas, ya que eran diferentes en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, sociales y familiares. La autora se acerc&oacute; al tipo de familias y a su tama&ntilde;o seg&uacute;n el tipo &eacute;tnico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Miguel &Aacute;ngel Cuenya trabaj&oacute; la parroquia de Tepeaca, un asentamiento fundado por Hern&aacute;n Cort&eacute;s para facilitar el intercambio comercial; esta villa incluy&oacute; 24 asentamientos entre barrios y pueblos de indios. Cuenya, al referirse a la cabecera como peque&ntilde;o n&uacute;cleo urbano, nos hace recordar un problema para la &eacute;poca colonial: la definici&oacute;n de lo urbano y lo rural. Las capitales, como M&eacute;xico, Puebla, Guadalajara, Valladolid y Quer&eacute;taro eran, sin duda, espacios urbanos, pero en el vasto espacio virreinal hab&iacute;a multitud de villas y pueblos que eran cabeceras, con un car&aacute;cter funcional urbano en la medida en que concentraban las actividades pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas, administrativas y religiosas del entorno rural. El autor describe las repercusiones de dos epidemias de matlazahuatl, la multicitada de 1737 y otra m&aacute;s, ocurrida entre 1773 y 1774, que tuvo la magnitud de cat&aacute;strofe para los ind&iacute;genas, de acuerdo con Dup&acirc;quier.<sup><a href="#notas">2</a></sup> Esta menci&oacute;n es un ejemplo de la necesidad de multiplicar los estudios demogr&aacute;ficos y de su difusi&oacute;n, pues de este evento hay pocas referencias, una en el trabajo de Calvo para Acatzingo, que la consign&oacute; como una "mal conocida crisis"<sup><a href="#notas">3</a></sup> y una ca&iacute;da de bautizos en Atlacomulco en 1773, sin evidencia de epidemia.<sup><a href="#notas">4</a></sup> En un estudio que hice sobre la poblaci&oacute;n de Uruapan tambi&eacute;n apareci&oacute; este acontecimiento, pero en ese entonces me resultaba dif&iacute;cil de explicar ante la escasa informaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contenido del padr&oacute;n de Tepeaca permiti&oacute; conocer una parroquia con una poblaci&oacute;n dispersa en el campo, de mayor&iacute;a ind&iacute;gena, que marcaba sus diferencias de estatus con el uso de "don" en las cabezas de familia; se aborda la divisi&oacute;n &eacute;tnico&#45;social en los asentamientos, diferenciando el g&eacute;nero y el estado matrimonial. El registro tuvo la limitante de no definir las familias ni la identidad &eacute;tnica por grupo, si bien el autor hizo diversos ajustes para zanjar ambos temas. Este apartado tuvo ligeras deficiencias en la informaci&oacute;n de algunos cuadros.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mar&iacute;a Esther L&oacute;pez&#45;Chaves ubica geogr&aacute;fica y clim&aacute;ticamente a la parroquia que estudi&oacute;: Nopalucan. En la cabecera y en sus diversos asentamientos se manifest&oacute; el mestizaje. La etnia de la poblaci&oacute;n estuvo marcada por la funci&oacute;n productiva o habitacional, como se&ntilde;ala la autora, y una divisi&oacute;n racial en el uso de los espacios parroquiales determin&oacute; la exogamia o endogamia seg&uacute;n la raza; logr&oacute; obtener los grupos por edades pese a la omisi&oacute;n de 18% de los encuestados, distribuidos entre los dem&aacute;s grupos de manera proporcional. La familia nuclear result&oacute; dominante con casi 90%. La autora recurri&oacute; a los bautizos en el a&ntilde;o del censo para calcular la tasa bruta de natalidad, no el crecimiento demogr&aacute;fico, como ella se&ntilde;ala; tambi&eacute;n identific&oacute; la estacionalidad de concepciones, dependiente de la disponibilidad de alimentos y del calendario religioso. La informaci&oacute;n matrimonial fue otro elemento consultado, para conocer la cantidad de solteros y viudos que se casaban, y las diferencias por grupo &eacute;tnico; identifica a Nopalucan como una zona de atracci&oacute;n para los j&oacute;venes. Los entierros y los datos de bautizos le permitieron calcular el crecimiento poblacional por grupo racial. La autora concluye que la parroquia tuvo un proceso avanzado de mestizaje, mayor&iacute;a de poblaci&oacute;n rural, con una parte urbana dedicada a los servicios y al intercambio; una sociedad joven con crecimiento natural peque&ntilde;o.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La poblaci&oacute;n afroamericana de Orizaba fue el tema de Guillermina del Valle Pav&oacute;n, bas&aacute;ndose en la comparaci&oacute;n de dos padrones, el ya citado de 1777 y el de 1791. En el primero, los afrodescendientes fueron inscritos como pardos y en el segundo, divididos en pardos, morenos, negros y moriscos. Entre ambos registros se hizo notoria la disminuci&oacute;n del grupo. La autora establece la importancia de las actividades productivas desde la llegada de los esclavos negros, con el cultivo de la ca&ntilde;a de az&uacute;car y m&aacute;s tarde del tabaco, aunque estas actividades propiciaron el descenso de los cautivos en el siglo XVIII, por su labor intensiva y delicada que requer&iacute;a mano de obra libre. Esta decadencia se reflej&oacute; en el n&uacute;mero de esclavas que trabajaban en el servicio de las casas, en la cantidad de amos y de esclavos que pose&iacute;an. Otra transici&oacute;n fue la ocupaci&oacute;n de los due&ntilde;os: si bien hubo comerciantes y habilitadores de tabaco, predominaron los funcionarios de gobierno. El &aacute;mbito urbano contribuy&oacute; a la ca&iacute;da antes mencionada, por la mezcla con otros individuos y por el cambio de categor&iacute;a de algunos afroamericanos, como lo indica el censo de 1791, con la intenci&oacute;n de ascender en la escala racial o para evitar las categor&iacute;as que deb&iacute;an pagar tributo. Los padrones incluyeron los oficios, muchos de ellos considerados bajos y desagradables, ya que los de mayor prestigio y remuneraci&oacute;n estaban reservados para los espa&ntilde;oles. La autora se&ntilde;ala c&oacute;mo los espa&ntilde;oles se negaban a ingresar en la formaci&oacute;n de milicias, lo que permiti&oacute; el acceso a los afroamericanos en Orizaba y otras ciudades como Veracruz, Puebla y M&eacute;xico, concedi&eacute;ndoseles privilegios con tal de que protegieran esta zona estrat&eacute;gica de los ataques de piratas ingleses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El asentamiento de Xalapa tuvo la particularidad de tener dos pueblos: el espa&ntilde;ol y el indio, como escribe Silvia Mar&iacute;a M&eacute;ndez Main. La divisi&oacute;n era espacial y productiva, los ib&eacute;ricos trabajaban la ca&ntilde;a de az&uacute;car en ranchos y haciendas y los abor&iacute;genes lo hac&iacute;an en pueblos con agricultura tradicional y de autosubsistencia. La divisi&oacute;n no era un obst&aacute;culo para el mestizaje. Silvia Mar&iacute;a logra establecer cuatro grandes grupos de edades y estim&oacute; que la poblaci&oacute;n ten&iacute;a alta natalidad y alta mortalidad, con una esperanza de vida de 30 a&ntilde;os; considera que existi&oacute; una prolongada lactancia que alargaba el intervalo intergen&eacute;sico. Otro aspecto fue el de los nombres impuestos a los ni&ntilde;os en los bautizos, mostrando los grupos raciales similar preferencia por los mismos nombres, tanto para varones como para mujeres; parece haber sido una pr&aacute;ctica deliberada para integrarse a una sociedad dividida por leyes, actividad econ&oacute;mica, color de piel y apellidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jes&uacute;s Barbosa Ram&iacute;rez se encarg&oacute; de una regi&oacute;n compleja: la Sierra norte, sujeta a una superposici&oacute;n de jurisdicciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y religiosas; de los 21 padrones encontrados, se ocup&oacute; de ocho. Hizo una descripci&oacute;n del territorio, del clima y de las actividades econ&oacute;micas; asimismo evidenci&oacute; una compleja organizaci&oacute;n de doctrinas, barrios, ranchos y haciendas. Observa una zona de mayor&iacute;a ind&iacute;gena con presencia de castas y de espa&ntilde;oles en los n&uacute;cleos urbanos y ranchos, as&iacute; como una tendencia al mestizaje. Las diferencias se expresaron en el predominio de g&eacute;nero por raza. El uso del "don" o del "do&ntilde;a" era un elemento de identidad de las personas que ten&iacute;an poder econ&oacute;mico y social, sobre todo entre los espa&ntilde;oles. Otro tema es el estado civil y las diferencias entre casados(as), solteros(as) y viudos(as), as&iacute; como los matrimonios con un c&oacute;nyuge que hab&iacute;a huido o estaba ausente. La edad se mostr&oacute; de una manera irregular, pero indicar&iacute;a una poblaci&oacute;n joven con capacidad reproductora. Los primeros diez a&ntilde;os de vida fueron reportados para los m&aacute;s peque&ntilde;os, con una fuerte disminuci&oacute;n para los que ten&iacute;an un a&ntilde;o, lo que dar&iacute;a cuenta de una crisis de mortalidad o la preferencia por manifestar una edad superior a la que realmente se ten&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro estudio que abarc&oacute; varias parroquias es el de Antonio Escobar Ohmstede. Abre con una breve pero acuciosa introducci&oacute;n sobre la demograf&iacute;a hist&oacute;rica en M&eacute;xico, sus principios, desarrollos y problemas. La forma en que deben trabajarse los padrones en relaci&oacute;n con el entorno geogr&aacute;fico y econ&oacute;mico, las circunstancias que afectaron a la poblaci&oacute;n y a su ocupaci&oacute;n territorial, el impacto de las crisis y la movilidad de las personas, como ocurri&oacute; en la Huasteca: el asentamiento de sus habitantes y el desarrollo de la estructura agraria se relacionaron con el medio geogr&aacute;fico. Esta regi&oacute;n mostr&oacute; una tendencia diferente al resto del obispado, pues en la segunda mitad del siglo XVIII tuvo un decrecimiento de los no indios, debido a su migraci&oacute;n hacia Puebla y otros puntos, dejando una mayor&iacute;a ind&iacute;gena. Las parroquias seleccionadas fueron representativas de cuatro zonas: costa, planicie, piedemonte y sierra, las cuales mostraron diferencias en el predomino racial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se se&ntilde;ala de los padrones su poca exactitud fuera de la cabecera y la separaci&oacute;n de las familias en hogares diferentes. Otra limitante de los padrones consiste en que no diferencian el grupo &eacute;tnico entre los ind&iacute;genas, en tanto que los no indios fueron separados por pigmentaci&oacute;n de la piel. El autor observa una concentraci&oacute;n de no indios en pueblos y dominio de hombres. En el tema de matrimonios sin hijos, se&ntilde;ala atinadamente que no s&oacute;lo habr&iacute;a que pensar en parejas inf&eacute;rtiles, por lo que habr&iacute;a que incluir parejas reci&eacute;n casadas, parejas con abandono de un c&oacute;nyuge, matrimonios que finalizaron su ciclo reproductivo y, por supuesto, la imposibilidad biol&oacute;gica para procrear. En la Huasteca, la solter&iacute;a de mujeres con hijos no fue un estigma, por lo cual las viudas fueron reales. Las agrupaciones familiares pod&iacute;an incluir otros miembros de acuerdo con el grupo racial: espa&ntilde;oles con arrimados e ind&iacute;genas con hu&eacute;rfanos. Establece en sus conclusiones que los habitantes de la zona estar&iacute;an marcados por las necesidades econ&oacute;micas y el inter&eacute;s personal, poca polaridad racial y un proceso de mestizaje no tan evidente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo trabajo corri&oacute; a cargo de Julio C&eacute;sar Romero Aburto, versa sobre Zacapoaxtla, un pueblo de la Sierra, del cual nos da una descripci&oacute;n geogr&aacute;fica e hidrogr&aacute;fica, define las actividades econ&oacute;micas, los grupos &eacute;tnicos y la propia fuente. Observ&oacute; una separaci&oacute;n entre grupos raciales, de acuerdo con el asentamiento, en el pueblo, barrios, ranchos y haciendas. El autor se&ntilde;ala que dedujo la etnia para espa&ntilde;oles y que el proceso de mestizaje se hizo presente en una poblaci&oacute;n con poco m&aacute;s de dos tercios de indios. Estableci&oacute; los grupos por edad, aunque la mayor&iacute;a de los en&#45;cuestados no la informaron. Tambi&eacute;n examin&oacute; el uso del "don" en el trato social, determinado por consideraciones econ&oacute;micas o &eacute;tnicas. En el tema de las familias, se&ntilde;ala un predominio de las nucleares debido a su tama&ntilde;o reducido. Al parecer, parte de las conclusiones fueron tomadas de su tesis, como lo se&ntilde;ala textualmente en la p&aacute;gina 263, as&iacute; como de algunas afirmaciones hechas sobre el m&eacute;todo desarrollado a partir de la observaci&oacute;n emp&iacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, tenemos seis anexos sobre el obispado: un mapa geogr&aacute;fico de Puebla en 1805 con sus curatos e idiomas; lista original de padrones en el Archivo General de Indias; las 127 parroquias del obispado; los padrones no localizados; datos de la poblaci&oacute;n en los padrones separados racialmente, y las calles, barrios, <i>tlaxilacales,</i> pueblos, haciendas, ranchos, garitas y molinos de Puebla de los &Aacute;ngeles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La necesidad de conocer el desarrollo de la sociedad mexicana, fruto de un proceso de mestizaje que estaba en pleno despegue en el periodo colonial tard&iacute;o, hace m&aacute;s que necesaria la consulta de esta obra. Las aportaciones de los autores sobre este cambio, las diferencias residenciales entre los grupos raciales, el estatus prescrito por el uso de "don", el tama&ntilde;o de la familia, por citar algunos datos, nos permiten conocer mejor a la poblaci&oacute;n novohispana en estos estudios que rebasaron la sede catedralicia e incluyeron una buena cantidad de asentamientos humanos del obispado de Puebla del &uacute;ltimo cuarto del siglo XVIII. Esperemos que este trabajo invite a realizar otros m&aacute;s que abarquen espacios representativos de nuestro pa&iacute;s a lo largo del tiempo, incorporando las diferentes tem&aacute;ticas de la historia demogr&aacute;fica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Alain Bideau y H&eacute;ctor P&eacute;rez Brignoli, "La d&eacute;mographie historique en Am&eacute;rique Latine: &agrave; la d&eacute;couverte d'une probl&eacute;matique sp&eacute;cifique", <i>Annales de D&eacute;mographie Historique,</i> Par&iacute;s, 1986, pp. 7&#45;10.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=693244&pid=S1405-2253201100020001300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Ana Iriani, An&iacute;bal Minnucci y Gustavo San Miguel, "Las crisis de mortalidad ind&iacute;gena en una parroquia novohispana: San Francisco Tepeaca, 1738&#45;1818", <i>Anuario IEHS,</i> n&uacute;m. 6, 1991, p. 160.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=693246&pid=S1405-2253201100020001300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Thomas Calvo, <i>Acatzingo: demograf&iacute;a de una parroquia mexicana,</i> M&eacute;xico, INAH, 1973, p. 67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=693248&pid=S1405-2253201100020001300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Am&eacute;rica Molina del Villar, "Patrones de asentamiento y mortalidad en Atlacomulco, 1699&#45;1820", M&eacute;xico, Seminario de Demograf&iacute;a Hist&oacute;rica, 2003, p. 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=693250&pid=S1405-2253201100020001300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Oziel Ulises Talavera Ibarra, "La transformaci&oacute;n de Uruapan en la &eacute;poca colonial. Demograf&iacute;a y sociedad: segunda mitad del siglo XVII y XVIII", tesis de doctorado en Humanidades: Historia, M&eacute;xico, UAM&#45;Iztapalapa, 2007, p. 216.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=693252&pid=S1405-2253201100020001300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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