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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[60 años de política monetaria, 1947-2007]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Bernardo Vega, <i>60 a&ntilde;os de pol&iacute;tica monetaria, 1947&#150;2007, vol.1, 1947-1965 </i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Guy Pierre*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Santo Domingo, Banco Central, 2008, 118 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de Historia Econ&oacute;mica, Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un nuevo libro del economista e historiador dominicano Bernardo Vega, <i>60 a&ntilde;os de pol&iacute;tica monetaria, 1947&#150;2007</i>. Tras su importante libro <i>Trujillo y el control financiero norteamericano </i>en Rep&uacute;blica Dominicana (1990)<sup><a href="#notas">1</a></sup> y unas reflexiones muy importantes publicadas en el a&ntilde;o de 1967 en la revista del CEMLA sobre la pol&iacute;tica monetaria en Rep&uacute;blica Dominicana durante el periodo 1959&#150;1964, Bernardo Vega, economista y ex gobernador del Banco Central de este pa&iacute;s (1982 y 1984), public&oacute; a fines del a&ntilde;o pasado el primer volumen de una nueva obra que busca, de acuerdo con su t&iacute;tulo mismo, marcar un hito en el pensamiento econ&oacute;mico de este pa&iacute;s y abrir al mismo tiempo un debate en torno a las "ventajas y desventajas" de la adopci&oacute;n, durante las primeras d&eacute;cadas del siglo pasado, del d&oacute;lar estadunidense como moneda nacional por unos pa&iacute;ses de la cuenca del Caribe. Esta obra representa el primer volumen de otras dos que se ocupar&aacute;n del mismo tema de pol&iacute;tica monetaria durante los tramos temporales de 1966&#150;1981<sup><a href="#notas">2</a></sup> y 1982&#150;2007. Cubre espec&iacute;ficamente el periodo de 1947 a 1965, es decir, el periodo durante el cual las autoridades locales realizaron dos hechos monetarios fundamentales para el desarrollo econ&oacute;mico del pa&iacute;s: la creaci&oacute;n del Banco Central en 1947, y la introducci&oacute;n en los circuitos financieros y comerciales de un signo monetario nacional &#151;<i>el peso oro dominicano</i>&#151; a consecuencia de la adopci&oacute;n, el mismo a&ntilde;o de 1947, de una nueva constituci&oacute;n, la cual revoc&oacute; los art&iacute;culos de las anteriores cartas magnas de 1887 y 1896 que imped&iacute;an al pa&iacute;s emitir papel moneda (p. 21).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega presenta estos hechos analizando las discusiones entre las autoridades locales y dos <i>money doctors </i>estadunidenses de ese entonces, Robert Triffin y Henri Wallich, que hab&iacute;an llegado al pa&iacute;s en 1941 para definir el marco de una reforma monetaria con base en una solicitud formal de la embajada estadunidense en Santo Domingo al Federal Reserve Bank (FEC) y el acuerdo de Trujillo que controlaba el poder desde el golpe de Estado de 1930.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega destaca que tanto Triffin como las autoridades locales quer&iacute;an que el pa&iacute;s aprovechara la superbonanza de la segunda guerra mundial para crear una moneda nacional a la par del d&oacute;lar de Estados Unidos y cancelar, por otra parte, la deuda externa que hab&iacute;a contratado con banqueros estadunidenses a ra&iacute;z de la firma de la Convenci&oacute;n de 1907 y el refrendo de esta en 1924. Eso se hizo efectivamente en 1947 (pp. 59&#150;61), pero despu&eacute;s de que Triffin y las autoridades locales hab&iacute;an llegado a subsanar las divergencias que exist&iacute;an entre ellos en torno a los fundamentos del sistema monetario.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, mientras que Triffin abogaba, apunta Vega, por el establecimiento de un "sistema monetario independiente" con base en un r&eacute;gimen monetario muy r&iacute;gido, es decir, un r&eacute;gimen de emisi&oacute;n de moneda respaldado con el d&oacute;lar&#150;oro a 100% en un principio y a 50% en un segundo momento (p. 33), las autoridades locales so&ntilde;aban con la creaci&oacute;n de un "sistema monetario propio", es decir, "laxo", o sea, un sistema monetario cl&aacute;sico que hubiese podido en algunas coyunturas ayudar al gobierno a "financiar" algunos d&eacute;ficits y, por consiguiente, afectar, seg&uacute;n los <i>money doctors</i>, el valor externo e interno de la nueva moneda nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega detalla ampliamente la estrategia de Triffin (pp. 30&#150;36) para realizar la reforma monetaria mediante la cual deb&iacute;a ir introduciendo progresivamente en los circuitos de intercambio y financieros el "peso&#150;convertible" en sustituci&oacute;n del d&oacute;lar que los agentes econ&oacute;micos utilizaban desde el a&ntilde;o 1905 como medio de intercambio y de reserva de valor. Sustenta el an&aacute;lisis con el examen del Plan de Jes&uacute;s Mar&iacute;a Troncoso S&aacute;nchez (pp. 39&#150;45) que no se opon&iacute;a al de Triffin, pero que consideraba con mayor atenci&oacute;n el clima pol&iacute;tico y de bonanza de 1946 as&iacute; como los eventuales problemas de orden jur&iacute;dico que los art&iacute;culos 94 y 95 de la Constituci&oacute;n hubiesen podido crear si no fueran modificados previamente &#151;lo que se hizo efectivamente (p. 46) en octubre del mismo a&ntilde;o&#151; por el Congreso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El problema de la creaci&oacute;n del Banco central y del reemplazo de la moneda estadunidense por una moneda nacional fue mucho m&aacute;s complejo, puesto que se ten&iacute;an que considerar al mismo tiempo varias cuestiones, tales como la elaboraci&oacute;n en especial de una ley marco para el buen funcionamiento del sistema monetario y el establecimiento del consejo de administraci&oacute;n del mismo, as&iacute; como su independencia respecto a los "bancos canadienses" que, por cierto, so&ntilde;aban con poder controlar la reciente instituci&oacute;n con el apoyo pol&iacute;tico de Troncoso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega insiste en el inter&eacute;s de estos problemas ya que Trujillo no compart&iacute;a la postura de Troncoso en estos aspectos, aunque quisiera que el Banco Central funcionara como el sistema federal de reserva estadunidense y aunque no se opusiera tampoco por otra parte a que el consejo de administraci&oacute;n del mismo pudiera ser integrado conjuntamente &#151;lo que se dio efectivamente&#151; por t&eacute;cnicos extranjeros y dominicanos. Asimismo, Vega analiza, con base en algunas largas series de datos estad&iacute;sticos que &eacute;l publica en el anexo del libro, dos fases importantes de la pol&iacute;tica monetaria que se extienden entre la creaci&oacute;n del Banco Central en 1947 y el fin, en 1965, del desenlace de la guerra de abril de 1964 que "afect&oacute; la institucionalidad" (p. 100) de este mismo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;l llama a la primera fase el "periodo de tipo de cambio fijo y &uacute;nico y con topes a la tasa de inter&eacute;s" (pp. 71&#150;77). Esta fase hubiese arrancado con la apertura misma del Banco Central y hubiese terminado, seg&uacute;n la serie de paridad cambiaria en la que &eacute;l se apoya en el libro (p. 111), en 1961, tres a&ntilde;os antes de la desaparici&oacute;n de Trujillo de la escena pol&iacute;tica del pa&iacute;s. La segunda fase cubre, seg&uacute;n &eacute;l, los a&ntilde;os de 1959&#150;1965, a&ntilde;os durante los cuales el Banco Central modific&oacute; totalmente los fundamentos de la pol&iacute;tica monetaria al establecer un sistema r&iacute;gido de control de importaci&oacute;n y tambi&eacute;n de cambio, puesto que a partir del periodo 1960&#150;1961 el peso empez&oacute; a depreciarse lentamente respecto al d&oacute;lar y se asentaron de manera firme las bases para el desarrollo de un mercado cambiario paralelo (p. 79).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega afina el an&aacute;lisis de esta segunda fase fragment&aacute;ndolo en tres subfases: 1959&#150;1961, 1962&#150;1963 y 1964&#150;1965. Ello dado que el edificio monetario establecido por los dos citados <i>money doctors </i>estadunidenses y el ex director del Banco de reservas, Troncoso, se hundi&oacute; durante los tres &uacute;ltimos a&ntilde;os de la dictadura por la conjunci&oacute;n de una suma de factores que lo ven&iacute;an minando desde muchos a&ntilde;os atr&aacute;s; fue a causa de estos mismos factores, que hab&iacute;an afectado gravemente la balanza de pago y que, por otro lado, se hab&iacute;an combinado inmediatamente despu&eacute;s del asesinato de Trujillo con una serie de movimientos huelgu&iacute;sticos y de reivindicaciones de salarios, que las autoridades tuvieron que tomar dos grupos de medidas. En primer lugar, firmar, en el a&ntilde;o 1959, un acuerdo <i>stand by </i>con el fMi con el fin de atender el ya citado problema de la balanza de pagos; en segundo lugar, endurecer extremadamente el clima econ&oacute;mico, aumentando el encaje legal y congelando las operaciones de "adelantos y redescuentos" (p. 88). Todas estas medidas fueron adem&aacute;s reforzadas posteriormente en la coyuntura de la guerra civil de 1964&#150;1965 por una &uacute;ltima, a&uacute;n m&aacute;s estricta: el control de cambios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este contexto que se aprecia la discusi&oacute;n que Vega busca abrir sobre las "<i>ventajas y desventajas</i>" de la dolarizaci&oacute;n de las econom&iacute;as del Caribe durante un largo tramo del siglo pasado. Las ventajas consistir&iacute;an en el hecho de que al adoptar el d&oacute;lar como &uacute;nica moneda, asegurando todos los movimientos del capital en el sector real y el sector financiero, estas econom&iacute;as hubieran optado por protegerse de los graves problemas que causa en t&eacute;rminos generales la inflaci&oacute;n, ya que funcionaron con un bajo nivel de esta. Eso fue por lo menos en el caso de Rep&uacute;blica Dominicana, en donde durante el tramo de 1905&#150;1947 la tasa de inflaci&oacute;n "reflejaba" la "baja inflaci&oacute;n" de Estados Unidos (p. 21).</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega encuentra elementos en este tipo de planteamiento &#151;de corte ortodoxo por cierto&#151; para referirse a los problemas monetarios y fiscales que la econom&iacute;a dominicana registr&oacute; durante la Gran Depresi&oacute;n. Sin embargo, no afina suficientemente bien el an&aacute;lisis en este punto central. Y ello aunque reconozca que, durante la depresi&oacute;n, el uso del d&oacute;lar como &uacute;nica moneda plante&oacute; a la econom&iacute;a dominicana un grave problema que las autoridades no pudieron resolver. En concreto se refiere al hecho de que no se pudo reactivar la econom&iacute;a con una pol&iacute;tica antic&iacute;clica, ya que para instaurar semejante pol&iacute;tica habr&iacute;a que apoyarse, en palabras de &eacute;l, en una "moneda local" (p. 22).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vega tampoco desarrolla suficientemente este planteamiento, que constituye una interesante tesis y que remite al caso de Hait&iacute;, aunque en este pa&iacute;s exist&iacute;a, al lado del d&oacute;lar, una moneda local: la <i>gourde</i>.<sup><a href="#notas">3</a></sup> A decir verdad, no es el objetivo principal que se asigna en el libro. Se fija pues en el proceso de creaci&oacute;n de la instituci&oacute;n que defini&oacute; y condujo la pol&iacute;tica monetaria: el Banco Central. Asimismo, considera los distintos momentos que condujeron a eso, aunque se puede cuestionar el marco de an&aacute;lisis que &eacute;l adopta al respecto para abordar en particular los problemas que &eacute;l plantea en los cap&iacute;tulos uno y cuatro. Pero estos problemas son bastante bien documentados. Lamentablemente, la documentaci&oacute;n primaria que el autor ha utilizado no est&aacute; indicada en el libro; no obstante, gran parte de ella puede ser consultada en su libro ya arriba citado: <i>Trujillo y el control financiero norteamericano</i>, as&iacute; como en otros trabajos posteriores que &eacute;l ha escrito. Este nuevo libro: <i>60 a&ntilde;os de pol&iacute;tica monetaria, 1947&#150;2007 </i>constituye pues, asimismo, un gran aporte a la historia econ&oacute;mica de la regi&oacute;n y, por consiguiente, una importante referencia bibliogr&aacute;fica para futuros trabajos sobre el mismo tema.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Bernardo Vega, <i>Trujillo y el control financiero estadunidense</i>, Santo Domingo, Rep&uacute;blica Dominicana, Fundaci&oacute;n Cultural Dominicana, 1990.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> En palabras del gobernador del Banco Central de la Rep&uacute;blica Dominicana H&eacute;ctor Valdez Albizu, que presenci&oacute; el acto de lanzamiento del libro de Vega, el volumen correspondiente al periodo de 1966&#150;1981 es escrito por Opini&oacute;n &Aacute;lvarez Betancourt, y el volumen que abarca el tramo de 1982&#150;2007, por Luis Manuel Piantini Munnigh.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La <i>gourde </i>val&iacute;a 20% de un d&oacute;lar (5 <i>gourdes </i>= 1 US$).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      ]]></body>
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