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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La nueva historia de empresas en América Latina y España]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Mar&iacute;a In&eacute;s Barbero y Ra&uacute;l Jacob (eds.), <i>La nueva historia de empresas en Am&eacute;rica Latina y Espa&ntilde;a</i></b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Santiago M. L&oacute;pez*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Buenos Aires, Temas Grupo Editorial, 2008, 204 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Universidad de Salamanca</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta obra tiene su origen en dos notables iniciativas. Por una parte, pertenece a la tradici&oacute;n que iniciase Carlos D&aacute;vila a mediados de los a&ntilde;os noventa de revisi&oacute;n de la literatura sobre historia empresarial que se produc&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Dicha tradici&oacute;n se ver&iacute;a reforzada por los trabajos similares, o s&oacute;lo de &aacute;mbito nacional, desarrollados en buena medida por los propios autores de los cap&iacute;tulos del presente libro. Por otro lado, este libro es heredero de la mesa redonda coordinada por Ra&uacute;l Jacob y organizada por Mar&iacute;a In&eacute;s Barbero para el Primer Congreso de Historia Econ&oacute;mica celebrado en Montevideo en 2007. La mesa vers&oacute; sobre el estado de la historia de la empresa en algunos de nuestros pa&iacute;ses. Finalmente, el resultado del trabajo de Barbero y Jacob es este libro que ofrece un exhaustivo estado de la cuesti&oacute;n para M&eacute;xico, Brasil, Uruguay, Colombia, Argentina y Espa&ntilde;a, siendo sus autores, respectivamente, Carlos Marichal, Armando Dalla Costa, Ra&uacute;l Jacob, Carlos D&aacute;vila, Mar&iacute;a In&eacute;s Barbero y Javier Vidal.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor de este libro es doble. Inicialmente nos informa de la situaci&oacute;n en cada pa&iacute;s sobre la producci&oacute;n en historia de la empresa. Podr&iacute;amos, por lo tanto, hacer una descripci&oacute;n pormenorizada de cada uno de los cap&iacute;tulos&#150;pa&iacute;ses, sin embargo, esto no mostrar&iacute;a bien el valor aut&eacute;ntico que tiene el hecho de hacer una lectura conjunta; el valor de permitirnos ver los puntos en com&uacute;n y la relativa coherencia y trayectoria del conjunto. Por lo tanto, ya adelanto que no es mi intenci&oacute;n pormenorizar sobre lo que se nos cuenta en cada uno de los cap&iacute;tulos. En este sentido creo que es mejor acercar al lector de esta rese&ntilde;a la segunda de las perspectivas y centrarnos en varias de las preocupaciones que son comunes a los diferentes autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cualquier caso, es ineludible que antes de iniciar esta descripci&oacute;n haya que indicar que todos los cap&iacute;tulos suponen un trabajo muy bueno, hechos por destacados especialistas que han desarrollado tanto una loable tarea de recopilaci&oacute;n, como de estudio de la situaci&oacute;n de la materia en cada pa&iacute;s. Todos ofrecen una panor&aacute;mica de la actividad que las distintas comunidades acad&eacute;micas han conseguido hasta la fecha. Los cap&iacute;tulos son, en este sentido, necesariamente similares. Tan s&oacute;lo hay una cierta diferencia entre, por un lado, los de Carlos D&aacute;vila y Ra&uacute;l Jacob, que proporcionan un mayor grado de reflexi&oacute;n sobre los problemas y los &aacute;mbitos en los que se desarrolla la historia de la empresa en sus pa&iacute;ses (Colombia y Uruguay) y los del resto de los autores, que se ven obligados a ser m&aacute;s descriptivos, ya que la producci&oacute;n de art&iacute;culos y libros en sus pa&iacute;ses es, como es l&oacute;gico por el propio tama&ntilde;o de sus econom&iacute;as, m&aacute;s abundante. Esto &uacute;ltimo conlleva un trabajo m&aacute;s extenso de enumeraci&oacute;n y clasificaci&oacute;n frente al de an&aacute;lisis.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera sensaci&oacute;n que se tiene tras la lectura de esta obra es que la historia de la empresa goza de buena salud y expectativas en los pa&iacute;ses analizados. Casi todos los pa&iacute;ses cuentan con estructuras, grupos o asociaciones que sostienen congresos, seminarios y jornadas. Adem&aacute;s se dicta un buen n&uacute;mero de asignaturas de historia de la empresa en las diferentes universidades. Por lo tanto, esta disciplina est&aacute; institucionalizada y esta es nuestra primera conclusi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez presentado el libro creo que la mejor manera de continuar esta rese&ntilde;a es intentar contestar a la pregunta que nos plantea Ra&uacute;l Jacob en su cap&iacute;tulo: "&iquest;A cu&aacute;ntos lectores les interesa un libro sobre empresas y empresarios?" Supongo que la respuesta que tenemos en mente nos har&iacute;a decir que a pocos. Imaginemos entonces una pregunta m&aacute;s particular, &iquest;a cu&aacute;ntos lectores les interesa un libro sobre la bibliograf&iacute;a de empresas y empresarios en Am&eacute;rica Latina y Espa&ntilde;a? La respuesta a estas preguntas est&aacute; en saber en qu&eacute; consideraci&oacute;n tienen nuestras sociedades a los empresarios y a la actividad empresarial, tanto en general como en lo que se refiere a los acad&eacute;micos. Cualquier an&aacute;lisis sociol&oacute;gico en nuestros respectivos pa&iacute;ses nos devuelve una imagen que est&aacute; lejos de considerar h&eacute;roes a los empresarios. En nuestra cultura no hay nada semejante a la literatura de cuentos holandesa del siglo XVII, donde en vez de pr&iacute;ncipes aparecen comerciantes. O sin ir tan lejos en el tiempo, nos resultar&iacute;a extra&ntilde;a una novela en castellano como el actual &eacute;xito <i>Millenium</i>, del fallecido autor sueco Stieg Larsson, en la que vi&eacute;ramos ensalzar con normalidad a los viejos capitanes de la industria del periodo de posguerra. Estos hechos culturales son, definitivamente, un tanto extra&ntilde;os en nuestras sociedades. Ra&uacute;l Jacob indica que 56% de los uruguayos no pondr&iacute;a a un empresario como ejemplo de vida para sus hijos, ya que 70% piensa que llegar a ser rico, el objetivo principal que se considera que tiene todo empresario, es incompatible con la honestidad. Con este punto de partida son pocos los lectores fuera del &aacute;mbito acad&eacute;mico a los que la historia empresarial puede concitar, a no ser que sea para leer sobre empresarios envueltos en esc&aacute;ndalos, confabulaciones y actividades delictivas. En todos nuestros pa&iacute;ses recordamos dos o tres libros de este cariz, m&aacute;s o menos period&iacute;sticos, que han vendido decenas de miles de ejemplares. &iquest;Qu&eacute; revela todo esto? Sencillamente que la historia de las empresas no es un asunto de primer orden en las preocupaciones de la sociedad ni, en buena medida, de la academia. &iquest;Quiere decir esto que tenemos un diferencial gigantesco con las sociedades anglosajonas y similares? En realidad no estamos tan lejos unos de otros. Pero es innegable que la valoraci&oacute;n positiva sobre los empresarios es mayor en ellas, se retrotrae en el tiempo m&aacute;s que en nuestras econom&iacute;as y, tal vez, el peso relativo que en su d&iacute;a tuvo la historiograf&iacute;a de corte marxista, ciertamente contraria a ensalzar a la burgues&iacute;a emprendedora, ha sido menos intenso que en las nuestras.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta &uacute;ltima matizaci&oacute;n sobre el peso de nuestra historiograf&iacute;a de corte marxista aparece varias veces a lo largo del libro. Para hacer historia de la empresa primero nuestras universidades han tenido que "desprenderse" del excesivo manique&iacute;smo que sosten&iacute;a que el empresario era tan s&oacute;lo un usurpador de la plusval&iacute;a del trabajador. Mantener este punto de vista supone poner el foco de atenci&oacute;n en las relaciones sociales (laborales e industriales). Lo importante desde este enfoque son los agregados, por un lado el mundo del trabajo con sus conflictos y luchas (el movimiento obrero), por otro, el mundo de las elites econ&oacute;micas como reflejo de las clases sociales dominantes (las burgues&iacute;as terratenientes, industriales o financieras). Algo queda de esta perspectiva, y desde esta la historia de las empresas queda relegada, en el mejor de los casos, a una colecci&oacute;n de estudios, una suma de conflictos particulares poco interesante frente a la reconstrucci&oacute;n de la actividad industrial (la historia de la industria textil, o la metal&uacute;rgica, por ejemplo). Sin embargo, la historia de la empresa es otro asunto. Es una disciplina que trata de poner el foco de atenci&oacute;n, sirvi&eacute;ndose del an&aacute;lisis microecon&oacute;mico, sobre una determinada empresa, grupo o sector para descubrir, a trav&eacute;s de su historia, la historia de una econom&iacute;a. De aqu&iacute; la valoraci&oacute;n que hacen todos los autores sobre la necesidad de dotar a nuestra historia de la empresa de mayor calado te&oacute;rico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es l&iacute;cito mantener una posici&oacute;n cr&iacute;tica frente a la historia de la empresa, pero no se puede opinar que la labor de los historiadores de la empresa es ensalzar los valores propios del capitalismo y salvar as&iacute; la cara a los empresarios. Aunque son muchos los libros hechos por encargo no debemos olvidar que ellos no forman el n&uacute;cleo de la reflexi&oacute;n sobre la historia de la empresa. Creo que esta discusi&oacute;n debe afrontarse empezando por admitir que la historia de la empresa es una parte m&aacute;s de las "ciencias" sociales. Las ciencias sociales tienen poco de ciencia al tener un grado bajo de experimentalidad. Los experimentos sociales realmente no se pueden realizar, si no es bajo condiciones tan restrictivas que nos plantean incluso la pertinencia del experimento. En consecuencia, la historia de la empresa es una disciplina, un m&eacute;todo de an&aacute;lisis que tiene sus premisas. El relato hist&oacute;rico del devenir de una empresa no es historia de la empresa. Claro que contribuye al conocimiento, pero no es historia de la empresa. La comparaci&oacute;n m&aacute;s similar es la de las biograf&iacute;as. &iquest;Qu&eacute; tiene que tener una biograf&iacute;a para ser un libro de historia? Sencillo, el personaje debe ser analizado como un agente hist&oacute;rico, es decir, no se trata de describir una vida, sino de dilucidar el papel que desempe&ntilde;&oacute; en su &aacute;mbito social, en las relaciones con sus similares, bien por la clase social a la que pertenec&iacute;a, bien por su labor como trabajador, empresario, parado, excluido, mujer, infante, etc. A las empresas les pasa algo parecido. Debemos contrastar qu&eacute; es lo que sucede en ellas al someterlas a la lupa de las muchas herramientas que la microeconom&iacute;a nos ofrece: desde un an&aacute;lisis sobre los costes de transacci&oacute;n y teor&iacute;a de la agencia, pasando por dilucidar juegos y equilibrios en mercados competitivos o no competitivos, hasta la deducci&oacute;n de sus rutinas y capacidades desde una perspectiva de econom&iacute;a evolutiva. Ser&aacute;n nuestra perspicacia y preferencias anal&iacute;ticas las que nos llevar&aacute;n por un lado u otro. Pero lo que es innegable es que, si estamos haciendo historia de la empresa, es imprescindible implicarnos, en alguna medida, en an&aacute;lisis microecon&oacute;micos. Al hacer esto nuestros trabajos son estudios que validan, falsean o refutan las teor&iacute;as. Por consiguiente, ponen contra las cuerdas los modelos y los fuerzan a tener que "sofisticarse" y explicar las excepciones a la norma.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya he indicado que la relativa carencia de este componente te&oacute;rico es una de las quejas que repiten casi todos los autores de este libro. Por ejemplo, Mar&iacute;a In&eacute;s Barbero lo hace de una manera general, y m&aacute;s anal&iacute;ticamente Carlos D&aacute;vila. En ambos casos llegamos a preguntarnos por los problemas a los que conduce esa relativa pobreza te&oacute;rica de la historia de la empresa que hacemos en nuestros pa&iacute;ses. Esta pobreza refleja una cierta debilidad de nuestras tradiciones acad&eacute;micas y su dependencia de las tradiciones de estudiosos procedentes en especial de Estados Unidos. Tal vez sean el caso colombiano y el uruguayo donde esta situaci&oacute;n haya sido m&aacute;s destacada en la presente obra. D&aacute;vila y Jacob se&ntilde;alan el peso que han tenido y siguen teniendo los historiadores de la empresa del primer momento, as&iacute; como los trabajos pioneros de historiadores estadunidenses, y reflejan las dudas sobre un posible proceso potente de renovaci&oacute;n en la actualidad. No parece ser esta la situaci&oacute;n ni la preocupaci&oacute;n en Argentina, Brasil y especialmente M&eacute;xico, y menos a&uacute;n en Espa&ntilde;a. Sin duda, el tama&ntilde;o de las comunidades cient&iacute;ficas es la pieza clave. No obstante, se trata de una carrera por conseguir una homologaci&oacute;n con lo que se hace en Estados Unidos e Inglaterra y, por lo tanto, el &eacute;xito tiene el riesgo de caer en una dependencia que no nos permita ver lo que hay de singular, si es que existe, en nuestros modelos empresariales y sistemas productivos. &iquest;Hasta qu&eacute; punto tenemos una historia empresarial que contar? &iquest;Hasta qu&eacute; punto nuestra historia empresarial es una historia ya vivida en otras econom&iacute;as, cuyo estudio y divulgaci&oacute;n poco pueden aportar? Por ejemplo, la historia empresarial de Jap&oacute;n est&aacute; ligada a la producci&oacute;n flexible, la automatizaci&oacute;n y los grupos empresariales (<i>zaibatzus </i>y <i>keiretzus</i>). O la de Italia, que est&aacute; ligada a la historia de los distritos industriales y la permanente adaptaci&oacute;n a la moda. Sus empresas tienen una idiosincrasia, y contar sus historias muestra una manera en la que la empresa, como ente econ&oacute;mico, sali&oacute; adelante en determinadas circunstancias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; peculiaridades empresariales a estudiar del sistema productivo se deducen para Am&eacute;rica Latina y Espa&ntilde;a a ra&iacute;z de esta obra? Yo creo que lo que sucede es que nuestra historia empresarial, me refiero a lo que ha ocurrido en nuestros pa&iacute;ses y no a la disciplina, tiene claroscuros. Vo y a referirme a dos periodos que los autores del libro suelen citar. Una &eacute;poca muy atractiva y con un buen n&uacute;mero de obras en todos los pa&iacute;ses es el final de la colonia, que coincide con el inicio de la actividad emprendedora por parte de empresarios de la metr&oacute;poli y, a la vez, con la entrada de diversas culturas empresariales procedentes de emigrantes europeos. Todo ello conform&oacute; unas sociedades muy diversas, con lo de riqueza que ello supone, pero tambi&eacute;n trajo una estructura empresarial constituida por grupos &eacute;tnicos, incluso familias, que ha tenido su peso hasta nuestros d&iacute;as. Esto hace que las sociedades no est&eacute;n tan integradas, que las reglas an&oacute;nimas e individualistas del capitalismo y el mercado no est&eacute;n tan claras, y que el factor de pertenecer a un grupo, etnia o ser descendiente de alguno de aquellos emigrantes, se desempe&ntilde;e como variable institucional a tener en cuenta. La literatura sobre este periodo es abundante y el estudio de las elites y sagas familiares ha permitido llegar con un buen n&uacute;mero de monograf&iacute;as hasta el periodo agroexportador.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, el siguiente periodo ha sido menos estudiado. Ello se ha debido a que un inicial &eacute;xito se ha transformado en buena medida en la historia de un fracaso, del fracaso en general de la pol&iacute;tica de la industrializaci&oacute;n sustitutiva de importaciones (ISI). El modelo se fue derrumbando antes o despu&eacute;s hasta su completa desaparici&oacute;n desde finales de los a&ntilde;os setenta en todos nuestros pa&iacute;ses. En contra de aquello, es cierto que Espa&ntilde;a, M&eacute;xico, Brasil, y algo menos Argentina, han generado un potente cuadro de "peque&ntilde;as multinacionales" muy competitivas, y algunas grandes empresas, estas &uacute;ltimas nacidas en los a&ntilde;os ochenta de las liberalizaciones de los monopolios estatalizados propios de la ISI. A su vez, estos procesos no han sido ajenos al crecimiento o consolidaci&oacute;n de grupos empresariales, que sin llegar a los modelos japoneses o coreanos, logran tener una cierta coherencia y organizaci&oacute;n muchas veces basada en las relaciones familiares, tradiciones que, como ya he se&ntilde;alado, vienen de antiguo. Unas relaciones que en ocasiones se al&iacute;an con la corrupci&oacute;n all&iacute; donde la legalidad no se hab&iacute;a conseguido imponer plenamente por problemas de &iacute;ndole pol&iacute;tica. Adem&aacute;s, incluso en situaciones de claro &eacute;xito, la recurrente aparici&oacute;n de crisis y sus dif&iacute;ciles salidas, muestran las debilidades estructurales de nuestros modelos empresariales y econ&oacute;micos. &iquest;Qu&eacute; es lo que sucede en estas condiciones? Pues que no se puede contar una historia de &eacute;xito absoluto, una historia de c&oacute;mo unas empresas lograron crear nuevos sistemas de producci&oacute;n, una historia de empresas que modernizaron totalmente las econom&iacute;as de sus pa&iacute;ses y mostraron nuevos caminos a las empresas de otras naciones. Estamos "condenados" como historiadores a mostrar m&aacute;s sombras que luces y a sacar lecciones m&aacute;s de los fracasos que de los relativamente escasos &eacute;xitos. Por lo tanto, nuestras historias empresariales a veces tienen que explicar m&aacute;s el retroceso que el avance, la adaptaci&oacute;n a peores condiciones que la creaci&oacute;n de nuevas ventajas competitivas. Consecuentemente, estas historias no son tan interesantes, no reciben tanta atenci&oacute;n por parte de los <i>journals </i>internacionales y son vistas por algunos de nuestros colegas de administraci&oacute;n y direcci&oacute;n de empresas, as&iacute; como por unos pocos de los de teor&iacute;a econ&oacute;mica, como investigaciones de segundo orden. Olvidan que de los fracasos se aprende, y m&aacute;s a&uacute;n de los &eacute;xitos logrados a partir de fracasos iniciales.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Espero que estas breves notas alienten a los futuros lectores del libro a fijarse en los aspectos que he se&ntilde;alado, pero caben otras muchas lecturas dada la variedad y extensi&oacute;n de la recopilaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica que los autores han hecho.</font></p>      ]]></body>
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