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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pablo Gerchunoff, Fernando Rocchi y Gastón Rossi, Desorden y progreso: Las crisis económicas argentinas 1870-1905]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"> <b>Pablo Gerchunoff, Fernando Rocchi y Gast&oacute;n Rossi, <i>Desorden y progreso. Las crisis econ&oacute;micas argentinas 1870&#150;1905</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Patricia Jerez</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> Buenos Aires, Edhasa, 2008, 391 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i> Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, Universidad de Buenos Aires</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Desorden y progreso </i>es un libro de historia de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica y no de historia de las estructuras econ&oacute;micas seg&uacute;n la propia definici&oacute;n de los autores.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El objetivo de Gerchunoff, Rocchi y Rossi es demostrar que el ordenamiento pol&iacute;tico surgido a partir de 1880 no se dio paralelamente con un ordenamiento econ&oacute;mico. Esa carencia de instituciones centralizadas en el Estado Nacional, entes cuyo objetivo fuera marcar el paso de la econom&iacute;a argentina, imped&iacute;a regular adecuadamente la conflictiva demanda de fondos de las provincias mientras que la provincia de Buenos Aires no pose&iacute;a dificultades para financiar su gasto. S&oacute;lo despu&eacute;s de la crisis de 1890, con la cual Buenos Aires se vio severamente afectada, el Estado Nacional ocup&oacute; un lugar predominante y las cuestiones econ&oacute;micas pendientes relacionadas con la banca, la moneda, la deuda y los ferrocarriles se fueron encauzando para dar lugar al surgimiento de un periodo de progreso material y de transformaci&oacute;n social y pol&iacute;tica a principios del siglo XX.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Para realizar su an&aacute;lisis, los autores dividen el periodo en dos etapas. La primera que se extiende desde 1875 hasta 1890 se caracteriza por la existencia de las crisis financieras surgidas como consecuencia de la imposibilidad que demostr&oacute; el Estado Nacional para dirimir en el conflicto distributivo generado entre las provincias. Estas &uacute;ltimas actuaban individualmente con el objetivo de alcanzar la mejor posici&oacute;n en el reparto de fondos fiscales, as&iacute; como en esa competencia an&aacute;rquica con la naci&oacute;n para obtener financiamiento externo que les permitiera expandir su gasto. La provincia de Buenos Aires se encontraba ajena a esta situaci&oacute;n dado que, respaldada por su potencial productivo natural, se present&oacute; independientemente en los mercados de capitales ya sea colocando empr&eacute;stitos p&uacute;blicos o c&eacute;dulas hipotecarias. La acci&oacute;n descoordinada de fuerzas, la que no contempl&oacute; correctamente los costos del incumplimiento del pago de las deudas, deriv&oacute; en las crisis de 1885 y 1890. Adem&aacute;s, como establecen los autores, si bien se viv&iacute;a un periodo de optimismo surgido a partir de la estabilizaci&oacute;n pol&iacute;tica del pa&iacute;s, de la incorporaci&oacute;n de nuevas tierras productivas y de la llegada de la inmigraci&oacute;n, el deterioro en los t&eacute;rminos del intercambio har&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil la posibilidad de repago de las deudas. Pero, por otro lado, tampoco los oferentes de fondos impusieron un l&iacute;mite al endeudamiento, quiz&aacute; porque no evaluaron adecuadamente la capacidad de repago argentina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La segunda etapa, desde 1890 hasta 1905, es la de la reorganizaci&oacute;n y del ajuste para alcanzar progresivamente el orden econ&oacute;mico que requer&iacute;a del monopolio monetario y del ejercicio de la potestad fiscal del Estado Nacional. Ello no se logr&oacute; sin contratiempos y particularmente fue la crisis financiera de 1890 la que permiti&oacute; dar inicio a ese camino. Ese orden econ&oacute;mico tan necesario para el funcionamiento del pa&iacute;s se alcanz&oacute; cuando el Estado Nacional dej&oacute; de estar condicionado por la provincia de Buenos Aires, la cual perdi&oacute; su autonom&iacute;a financiera al verse severamente afectada por la crisis. En 1890 esta &uacute;ltima provincia no fue la excepci&oacute;n al no cumplir el pago de su deuda como algunas pocas que hab&iacute;an recurrido al financiamiento externo. Este hecho modific&oacute; la relaci&oacute;n de fuerzas entre la provincia de Buenos Aires y el Estado Nacional, dando origen al proceso fundador del poder econ&oacute;mico de este &uacute;ltimo con predominio sobre las provincias. Si bien el Estado Nacional tambi&eacute;n hab&iacute;a requerido del financiamiento externo, la firma del tratado con el bar&oacute;n de Rothschild durante la presidencia de Carlos Pellegrini (1890&#150;1892) le permiti&oacute; evitar el incumplimiento del pago de su deuda. Los autores sostienen no haber podido descubrir si realmente Pellegrini y sus contempor&aacute;neos se dieron cuenta de la importancia que los cambios producidos durante su presidencia tuvieron desde el punto de vista de la historia argentina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> De esta manera conclu&iacute;a la tarea iniciada en 1880, pero el camino para encauzar la econom&iacute;a nacional reci&eacute;n iniciaba, ya que las consecuencias de la crisis se hicieron sentir. En efecto, durante la presidencia de Luis S&aacute;enz Pe&ntilde;a (1892&#150;1895) se produjeron ciertas complicaciones en materia econ&oacute;mica en virtud de que las provincias estaban en bancarrota y sujetas al poder de la naci&oacute;n, la cual ten&iacute;a a su vez dificultades para pagar sus deudas. S&oacute;lo a partir de 1895, con la finalizaci&oacute;n de la deflaci&oacute;n mundial, se pudo iniciar el desarrollo de un sistema econ&oacute;mico m&aacute;s estable bajo el r&eacute;gimen federal vigente y sobre la base de las propias instituciones del Estado Nacional: el Banco de la Naci&oacute;n Argentina, el organismo de cr&eacute;dito, y la Caja de Conversi&oacute;n, el ente emisor de moneda. Pero aunque el nivel de producci&oacute;n nacional iba creciendo, no se pod&iacute;a garantizar a&uacute;n la cancelaci&oacute;n de las deudas tomadas en los a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1880, por lo tanto, entre 1896 y 1899 se contrajo una nueva deuda. Si bien Carlos Pellegrini durante la segunda presidencia de Julio Roca (1898&#150;1904) intent&oacute; la renegociaci&oacute;n de la misma en forma unificada, el rechazo que el proyecto origin&oacute; oblig&oacute; al presidente a desestimarlo. Este hecho gener&oacute; la ruptura pol&iacute;tica entre Roca y Pellegrini. Estos constituyeron los &uacute;ltimos acontecimientos dif&iacute;ciles originados por la crisis. S&oacute;lo a partir de 1903 el crecimiento de las exportaciones alejar&iacute;a los problemas que la insolvencia ocasionaba.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La organizaci&oacute;n del libro es la siguiente. En la primera parte se analiza la puja por la obtenci&oacute;n de fondos desde 1880 hasta 1890. En la segunda se describe la pol&iacute;tica econ&oacute;mica aplicada por el presidente Carlos Pellegrini durante la crisis de 1890 y sus efectos mientras que en la tercera se analizan las consecuencias de la mencionada crisis y los pasos seguidos hasta principios del siglo XX para encauzar financieramente la econom&iacute;a. Luego se presenta un ap&eacute;ndice que contiene un trabajo realizado por Mariano Szafowal en el que se detallan los acontecimientos que finalmente derivaron en un empr&eacute;stito otorgado por el Banco de la Provincia al Estado Nacional durante la presidencia de Nicol&aacute;s Avellaneda (1874&#150;1880). Seguidamente se encuentra un anexo documental y, por &uacute;ltimo, una breve referencia a la trayectoria de los principales protagonistas de la &eacute;poca.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Es importante destacar que los autores encuentran en los hechos la validaci&oacute;n de sus hip&oacute;tesis y ello se logra a trav&eacute;s de un minucioso trabajo de an&aacute;lisis de las fuentes y recopilaci&oacute;n de citas. Estas &uacute;ltimas permiten a su vez comprender m&aacute;s claramente las decisiones diarias tomadas por los protagonistas de este periodo para afrontar las dificultades de la &eacute;poca. Asimismo, los datos cuantitativos, expuestos en gr&aacute;ficas o en tablas, como tambi&eacute;n los mapas, enriquecen el desarrollo de los temas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Para conocer m&aacute;s en detalle los pormenores de los hechos descritos por los autores, valga considerar sucintamente lo que se relata en cada cap&iacute;tulo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El orden econ&oacute;mico, el cual requer&iacute;a de un Estado Nacional que predominara sobre las provincias, se alcanzar&iacute;a en la medida en que se lograra un orden monetario, as&iacute; como uno fiscal. En el primer cap&iacute;tulo se describen las distintas alternativas utilizadas por el presidente Julio Roca (1880&#150;1886, primer mandato) para alcanzar dicho orden monetario el que requer&iacute;a que se lograra eliminar la supremac&iacute;a del Banco de la Provincia de Buenos Aires, estableciendo una autoridad financiera nacional que estuviera sobre &eacute;l. Este era el lugar que se esperaba que ocupara el Banco Nacional como banco del Estado. En cuanto al orden fiscal, la necesidad de asignar fondos para la construcci&oacute;n de obra p&uacute;blica (puertos, ferrocarriles, obras de modernizaci&oacute;n) en el territorio nacional requer&iacute;a de la asignaci&oacute;n de prioridades ante los problemas presupuestarios existentes, con lo cual la colocaci&oacute;n de empr&eacute;stitos se hac&iacute;a presente. La provincia de Buenos Aires, con una buena situaci&oacute;n financiera, era acreedora de la naci&oacute;n y a su vez pose&iacute;a un acceso preferencial al mercado de capitales. La demanda an&aacute;rquica de fondos trajo a la luz la vieja rivalidad entre la provincia de Buenos Aires y el Estado Nacional, que sumada al desequilibrio del comercio exterior ante el descenso del precio de la lana y el endeudamiento externo, deriv&oacute; en la crisis de 1885.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el segundo cap&iacute;tulo se presentan los acontecimientos producidos durante la presidencia de Miguel Ju&aacute;rez Celman (1886&#150;1890) cuyo mandato se inici&oacute; en un contexto optimista y con ambiciones desarrollistas. Su idea de descentralizaci&oacute;n financiera y la sanci&oacute;n de la Ley de Bancos Garantidos se opusieron al monopolio monetario sostenido por Roca. Las c&eacute;dulas emitidas por el recientemente creado Banco Hipotecario Nacional, as&iacute; como las emitidas por el Banco Hipotecario de la Provincia de Buenos Aires se convirtieron en los medios para financiar el expansionismo juarista. Pero, hacia el segundo semestre de 1888, esta pol&iacute;tica se revirti&oacute; en la medida en que la inflaci&oacute;n, el desequilibrio en el comercio exterior y el aumento de la tasa de inter&eacute;s en el mercado londinense generaron sospechas sobre la capacidad de pago nacional dado su nivel de endeudamiento. Los autores describen entonces el cambio de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica producida en 1os &uacute;ltimos meses de 1889 ante las dificultades existentes, la cual contempl&oacute; un menor nivel de gasto y la restricci&oacute;n monetaria. Pero a pesar de la implementaci&oacute;n de una pol&iacute;tica de ajuste, cuando la desconfianza de los ahorristas afect&oacute; el funcionamiento del sistema financiero hacia marzo de 1890, la crisis econ&oacute;mica se hizo presente, la que unos meses despu&eacute;s se convirti&oacute; en una crisis pol&iacute;tica y deriv&oacute; en la renuncia del presidente Ju&aacute;rez Celman a su cargo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el tercer cap&iacute;tulo los autores recurren a los datos emp&iacute;ricos para ejemplificar los temas analizados. Cuadros, gr&aacute;ficas y mapas, que dan cuenta de un pormenorizado trabajo de conciliaci&oacute;n de cifras, brindan una explicaci&oacute;n num&eacute;rica de la cuesti&oacute;n fiscal, de la monetaria, de la crediticia, de lo acontecido con la deuda p&uacute;blica, de la situaci&oacute;n de la red ferroviaria y de las posibilidades de repago de la deuda en funci&oacute;n del ingreso por exportaciones entre 1880 y 1890.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La segunda parte del libro comienza en el cap&iacute;tulo cuarto y en &eacute;l se explican las medidas adoptadas por el presidente Carlos Pellegrini para afrontar las consecuencias de la crisis de 1890. Pero nada fue sencillo en estos a&ntilde;os. Nuevos sucesos modificaron la realidad y Pellegrini, como expresan los autores, debi&oacute; decidir sus pasos siguiendo la evoluci&oacute;n diaria de los hechos. Uno de esos hechos estuvo constituido por las dificultades financieras de la Casa Baring, la cual requer&iacute;a de la cancelaci&oacute;n de la deuda argentina de corto plazo para evitar su liquidaci&oacute;n. Este suceso deriv&oacute; en un cambio sustancial del programa econ&oacute;mico inicialmente propuesto y en la firma del Empr&eacute;stito de Consolidaci&oacute;n a fines de 1890. Este &uacute;ltimo constituy&oacute; un oneroso canje de deuda, el cual deriv&oacute; en una reprogramaci&oacute;n monetaria que, a su vez, no impidi&oacute; la crisis del sistema financiero p&uacute;blico. Si bien se evit&oacute; el incumplimiento de pago de los empr&eacute;stitos del Estado Nacional, no ocurri&oacute; lo mismo con las deudas provinciales, municipales y las c&eacute;dulas hipotecarias que quedaron fuera del convenio. Pero hay que tener en cuenta un elemento adicional que influy&oacute; en esta dif&iacute;cil situaci&oacute;n financiera: la nacionalizaci&oacute;n de las obras de salubridad al rescindirse el contrato de la Buenos Aires Water Supply, sobre la cual la Casa Baring pose&iacute;a acciones y <i>debentures</i>.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el cap&iacute;tulo quinto los autores explican el colapso del sistema financiero p&uacute;blico. La demanda de oro crec&iacute;a en la medida en que se incrementaban los retiros de dep&oacute;sitos particularmente de los bancos de la Provincia y Nacional. La inefectividad del empr&eacute;stito interno y el establecimiento del feriado bancario no evitaron generar mayor incertidumbre entre los ahorristas en abril de 1891, hecho por el cual se decret&oacute; la suspensi&oacute;n de los pagos de dep&oacute;sitos y cuentas corrientes a la vista de los dos principales bancos p&uacute;blicos. Fuerte conmoci&oacute;n generaron estas medidas en la poblaci&oacute;n. Paralelamente, entre los meses de marzo y abril se produjo la debacle financiera de la provincia de Buenos Aires, motivo por el cual el gobernador decret&oacute; la suspensi&oacute;n de la actividad del Banco de la Provincia como organismo de cr&eacute;dito, la necesidad de mantener un equilibrio fiscal provincial de caja y la suspensi&oacute;n de los pagos de la deuda externa en oro. De esta manera, la grave situaci&oacute;n financiera que debi&oacute; afrontar la provincia fue el hecho que permiti&oacute; cambiar el peso relativo entre la fuerza econ&oacute;mica ejercida por el Estado Nacional y por la provincia, a favor del primero y en detrimento de la segunda. Y se constituir&iacute;a, pues, en un hito de significativa importancia para encauzar econ&oacute;micamente a la naci&oacute;n. Posteriormente, la crisis tambi&eacute;n afectar&iacute;a a los bancos privados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pero el problema de Pellegrini no lo constitu&iacute;an los bancos provinciales sino que la idea que lo preocupaba era la creaci&oacute;n de un banco &uacute;nico de Estado a partir del liquidado Banco Nacional que funcionar&iacute;a como instituci&oacute;n de cr&eacute;dito. La crisis le permitir&iacute;a materializar su aspiraci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el cap&iacute;tulo sexto los autores describen los sucesos que derivaron en la creaci&oacute;n del Banco de la Naci&oacute;n Argentina, entre ellos, la presentaci&oacute;n de su proyecto y su aprobaci&oacute;n en el Congreso. Entre otros aspectos, la sanci&oacute;n de la Ley de Ferrocarriles Nacionales permiti&oacute; el traspaso de ferrocarriles ya existentes a la jurisdicci&oacute;n nacional aunque no sin litigios. De esta manera, la constituci&oacute;n de la red ferroviaria nacional completaba el proyecto roquista de principios de los a&ntilde;os ochenta.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Si bien hacia fines de 1892 se produjo la declinaci&oacute;n pol&iacute;tica de la presidencia de Carlos Pellegrini, los mismos autores se&ntilde;alan que analizando retrospectivamente la compleja situaci&oacute;n que se vivi&oacute; a principios de los a&ntilde;os noventa se observa que el manejo de la crisis trajo como resultado el fin de la puja distributiva como se present&oacute; en los a&ntilde;os ochenta y la constituci&oacute;n de las instituciones econ&oacute;micas del Estado Nacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En la tercera parte del libro los autores presentan los distintos sucesos producidos entre 1892 y 1905 para poder establecer el momento en que termin&oacute; la crisis. Desde el inicio de la presidencia de Luis S&aacute;enz Pe&ntilde;a hasta el final de la segunda de Julio Roca la econom&iacute;a argentina transit&oacute; el camino hacia su normalizaci&oacute;n en forma lenta y con ciertas dificultades tanto pol&iacute;ticas como financieras. En el cap&iacute;tulo s&eacute;ptimo los autores describen en forma detenida la situaci&oacute;n pol&iacute;tica de la presidencia de S&aacute;enz Pe&ntilde;a caracterizada por un permanente estado de crisis. Luego de producidos ciertos hechos como la falta de resoluci&oacute;n de las deudas por garant&iacute;as ferroviarias, el arreglo Romero&#150;Rothschild sobre el cronograma de pagos de la deuda nacional, los sucesivos cambios de ministros y las intervenciones provinciales, el presidente Luis S&aacute;enz Pe&ntilde;a present&oacute; la renuncia a su cargo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Los acontecimientos ocurridos durante la presidencia de Jos&eacute; Evaristo Uriburu (1895&#150;1898) se describen en el cap&iacute;tulo octavo. Los autores destacan la importancia que los resultados del censo poblacional de 1895 tuvieron desde el punto de vista pol&iacute;tico mientras que afirman, desde el punto de vista econ&oacute;mico, que la soluci&oacute;n parlamentaria al problema de las deudas por garant&iacute;as ferroviarias permiti&oacute; dejar atr&aacute;s una de las secuelas de la crisis financiera. S&oacute;lo las repercusiones econ&oacute;micas de la pol&iacute;tica exterior de la presidencia de Uriburu por los conflictos lim&iacute;trofes generaron ciertas dificultades ante el crecimiento del gasto p&uacute;blico derivado del mayor aprovisionamiento armamentista. En este contexto una inesperada recesi&oacute;n econ&oacute;mica se produjo hacia 1897.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro, que comprende la segunda presidencia de Julio Roca, los autores plantean que en el dif&iacute;cil a&ntilde;o 1901 se presentaron nuevamente ciertos problemas econ&oacute;micos; entre ellos, el insuficiente ingreso de oro por exportaciones, as&iacute; como tambi&eacute;n la insuficiente recaudaci&oacute;n del Estado Nacional. Fue bajo estas circunstancias, y ante el nerviosismo que los mismos originaron, que Carlos Pellegrini present&oacute; un proyecto para unificar la deuda en un s&oacute;lo t&iacute;tulo garantizado con el objetivo de reducir los servicios de la deuda externa. La propuesta tuvo un importante nivel de rechazo que se manifest&oacute; violentamente en las calles. Declarado el estado de sitio, Roca decidi&oacute; retirar el proyecto dando por finalizada la larga relaci&oacute;n pol&iacute;tica que hab&iacute;a mantenido con Pellegrini. La cuesti&oacute;n de la deuda externa permanec&iacute;a sin resolverse, pero lentamente la situaci&oacute;n se modific&oacute;, ya que entre 1903 y 1910 los precios de los principales productos argentinos exportados, as&iacute; como sus cantidades, se incrementaron considerablemente, reduci&eacute;ndose el peso que las obligaciones externas representaban y alejando de esa manera el temor a la insolvencia. Argentina inici&oacute; un periodo de expansi&oacute;n econ&oacute;mica hasta los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1910. Asimismo, la sociedad fue cambiando conjuntamente con el progreso material mientras que, desde el punto de vista pol&iacute;tico, la transformaci&oacute;n se estaba gestando.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Para finalizar, valga destacar el particular abordaje que los autores realizan al analizar las crisis econ&oacute;micas argentinas ocurridas entre 1875 y 1905, teniendo en cuenta que este se desarroll&oacute; a trav&eacute;s de la investigaci&oacute;n llevada a cabo con base en diferentes fuentes, as&iacute; como a una tarea laboriosa de conciliaci&oacute;n de cifras.</font></p>     ]]></body>
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