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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Carmen Yuste López, Emporios transpacíficos. Comerciantes mexicanos en Manila, 1710-1815]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"> <b>Carmen Yuste L&oacute;pez, <i>Emporios transpac&iacute;ficos. Comerciantes mexicanos en Manila, 1710&#150;1815</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Hugo Mart&iacute;nez Salda&ntilde;a</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> M&eacute;xico, IIH&#150;UNAM, 2007, 512 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i> Maestr&iacute;a en Historia Moderna y Contempor&aacute;nea, Instituto Mora</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Los comerciantes novohispanos han sido un tema constante dentro de la historiograf&iacute;a, por lo menos desde la d&eacute;cada de los setenta del siglo XX. Su estudio ha generado interesantes apreciaciones y otras tantas hip&oacute;tesis sobre la realidad econ&oacute;mica y social novohispana, como podemos ver en los trabajos de David A. Brading, Christiana R. Borchart de Moreno, John E. Kicza y Pedro P&eacute;rez Herrero, entre muchos otros. No obstante esta posici&oacute;n historiogr&aacute;fica privilegiada, a&uacute;n quedan algunos aspectos del papel de los comerciantes novohispanos, sobre los que ser&iacute;a interesante profundizar, por ejemplo, su influencia sobre los sectores econ&oacute;micos virreinales, sus tratos mercantiles y financieros o sus inversiones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En este contexto se inserta el &uacute;ltimo libro de Carmen Yuste <i>Emporios transpac&iacute;ficos</i>, el cual sin duda abre importantes posibilidades en torno al conocimiento de los comerciantes novohispanos, en especial sobre los almaceneros de la ciudad de M&eacute;xico y su vinculaci&oacute;n al tr&aacute;fico mercantil transpac&iacute;fico durante el siglo XVIII. Una primera versi&oacute;n del trabajo, que ahora se rese&ntilde;a, le permiti&oacute; a su autora obtener el grado de doctora en Geograf&iacute;a e Historia por la Universidad del Pa&iacute;s Vasco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El objetivo central que se plantea en esta obra es revelar los mecanismos de negociaci&oacute;n de que se valieron los almaceneros de la ciudad de M&eacute;xico para introducirse en el comercio de Manila y, con ello, dominar a trav&eacute;s de su poder econ&oacute;mico las negociaciones transpac&iacute;ficas. Como es l&oacute;gico, la organizaci&oacute;n general del libro responde a este objetivo, as&iacute; se observa en los ocho cap&iacute;tulos que conforman la obra.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el primer cap&iacute;tulo queda claro el gran conocimiento que tiene la autora sobre el tema, ya que el libro desborda los l&iacute;mites cronol&oacute;gicos que se plantean en el t&iacute;tulo de la obra y por tanto se ofrece un an&aacute;lisis general sobre los dos siglos y medio que duraron las relaciones transpac&iacute;ficas, en especial desde el punto de vista de la regulaci&oacute;n mercantil del gale&oacute;n de Manila. Como complemento del mismo apartado, se revisa la categor&iacute;a legal bajo la cual se determin&oacute; la participaci&oacute;n de los comerciantes novohispanos en el tr&aacute;fico comercial del eje Manila&#150;Acapulco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el segundo cap&iacute;tulo se pone atenci&oacute;n a los cinco reglamentos de comercio que, basados en el pensamiento econ&oacute;mico del siglo XVIII, se dictaron para regular los diversos aspectos que involucraban el apresto del gale&oacute;n de Manila. Tambi&eacute;n se aborda el papel que desempe&ntilde;aron las autoridades filipinas para la aplicaci&oacute;n de estos estatutos, lo que en muchos de los casos implic&oacute;, por lo menos un entendimiento entre el gobierno isle&ntilde;o y los comerciantes. La intenci&oacute;n es hacer hincapi&eacute; en las irregularidades derivadas de una normativa heterog&eacute;nea que propici&oacute; los intereses de ciertos grupos al amparo de los funcionarios y el gobierno insular.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el tercer cap&iacute;tulo se aborda el comercio del gale&oacute;n desde la perspectiva filipina, toda vez que se considera qui&eacute;nes eran los actores involucrados en las transacciones mercantiles, adem&aacute;s de generarse un acercamiento con la intenci&oacute;n de distinguir a los verdaderos comerciantes de entre el grueso de vecinos registrados en los libros de repartimientos. Por &uacute;ltimo, la autora retoma el tema de la vinculaci&oacute;n de intereses entre los comerciantes insulares y las autoridades, el cual queda por lo menos sugerido a partir de la ausencia de pesquisas indagatorias sobre las irregularidades en la aplicaci&oacute;n de los reglamentos, lo que adem&aacute;s le permite se&ntilde;alar la formaci&oacute;n de emporios que iban m&aacute;s all&aacute; de los territorios, las restricciones legales e incluso las nacionalidades de los involucrados.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el cuarto cap&iacute;tulo se abordan los medios de que se valieron los comerciantes novohispanos para introducirse en las negociaciones mercantiles de Manila, en un periodo que alcanza hasta la formaci&oacute;n del Consulado de Comerciantes filipino en 1771, por lo que se detalla la inscripci&oacute;n de novohispanos en los libros de repartimientos durante los periodos de 1700 a 1737 y de 1737 a 1771. Cabe se&ntilde;alar que muchos de estos individuos viajaron a Manila como agentes o encomenderos de los comerciantes de la ciudad de M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el quinto cap&iacute;tulo se tratan las consecuencias que tuvo la guerra de los Siete A&ntilde;os sobre el comercio transpac&iacute;fico &#150;en especial, la toma de Manila en 1762&#150; acontecimiento que influy&oacute; en la formaci&oacute;n del Consulado de Comerciantes de Filipinas. El establecimiento de este cuerpo buscaba reactivar el comercio, eliminar a los novohispanos de la organizaci&oacute;n y apresto del gale&oacute;n de Manila, as&iacute; como reorientar los beneficios mercantiles transpac&iacute;ficos hacia la metr&oacute;poli.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el cap&iacute;tulo sexto la autora analiza las repercusiones que tuvo para el comercio transpac&iacute;fico la formaci&oacute;n del Consulado de Filipinas, adem&aacute;s de se&ntilde;alar los ajustes que provocaron las reformas de 1769 sobre la estructura mercantil y el embarque del gale&oacute;n de Manila, as&iacute; como la respuesta que dieron los comerciantes insulares con intereses en Nueva Espa&ntilde;a afectados por estos nuevos ordenamientos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el s&eacute;ptimo cap&iacute;tulo se abordan los tratos y contratos entre los comerciantes de Manila y los almaceneros de la ciudad de M&eacute;xico o sus agentes en el &aacute;mbito de la feria de Acapulco. Aunque sobre todo cabe resaltar que se detallan los mecanismos utilizados en las transacciones de libre concurrencia y se describen las pr&aacute;cticas de las negociaciones privadas realizadas en el puerto novohispano de Acapulco. Por &uacute;ltimo, se se&ntilde;ala c&oacute;mo los cambios planteados por el gobierno metropolitano empezaron a convertirse en una limitante para las relaciones transpac&iacute;ficas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En el octavo cap&iacute;tulo, el cual sirve como ep&iacute;logo, la autora aborda las innovaciones que, introducidas a partir de 1765 desde la pen&iacute;nsula, buscaron recobrar los beneficios generados por el comercio asi&aacute;tico para la metr&oacute;poli. Lo que junto a la eliminaci&oacute;n de la rentabilidad de estos negocios despu&eacute;s de 1790 y las circunstancias pol&iacute;ticas de la primera d&eacute;cada del siglo XIX terminaron por cancelar las negociaciones transpac&iacute;ficas. Situaci&oacute;n que fue ratificada mediante un decreto emitido por las Cortes en 1813.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La obra est&aacute; construida desde la perspectiva social, pero con una marcada tendencia hacia lo econ&oacute;mico, lo que constituye uno de los grandes m&eacute;ritos de la investigaci&oacute;n. Esto se debe en parte a que el inter&eacute;s de su autora por determinar el papel de los comerciantes novohispanos en el comercio transpac&iacute;fico, responde a una investigaci&oacute;n anterior, en la cual hab&iacute;a realizado un acercamiento al tema desde una perspectiva en estricto cuantitativa. Este conocimiento previo de la realidad econ&oacute;mica transpac&iacute;fica incluso le permiti&oacute; a Yuste aventurar una de las premisas de este trabajo, la de que los comerciantes novohispanos desempe&ntilde;aron un papel m&aacute;s all&aacute; del de simples compradores en la feria del gale&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Emporios transpac&iacute;ficos </i>es una obra que explica de manera sencilla procesos de relaci&oacute;n social complejos. La calidad del libro se percibe por el exhaustivo an&aacute;lisis de fuentes que realiz&oacute; la autora, que la llev&oacute; a consultar repositorios de Espa&ntilde;a, Francia, Inglaterra y, por supuesto, la ciudad de M&eacute;xico. En el estudio resalta sobre todo la utilizaci&oacute;n de los archivos personales de comerciantes vinculados a los intercambios mercantiles del eje transpac&iacute;fico, como el de Francisco Ignacio de Yraeta o el de Diego de Agreda. M&aacute;s a&uacute;n, junto a los datos de archivo tambi&eacute;n se pueden percibir el conocimiento y el manejo de un universo historiogr&aacute;fico complejo, que complementa la apreciaci&oacute;n sobre la realidad social y econ&oacute;mica del eje Manila&#150;Acapulco.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La obra cuenta con seis anexos, algunos de los cuales detallan el nombre de los galeones que realizaron el viaje transpac&iacute;fico (1700&#150;1804), una lista de priores y c&oacute;nsules filipinos (1771&#150;1811), as&iacute; como una memoria de los individuos relacionados con el comercio del gale&oacute;n de Acapulco, es decir, novohispanos e isle&ntilde;os registrados en los libros de repartimiento o matriculados en el Consulado de Filipinas. El trabajo tambi&eacute;n incluye dos cuadros que detallan el valor de la carga de los galeones transpac&iacute;ficos (1722&#150;1789) y el valor de los derechos de almojarifazgo, recaudados por la caja de Acapulco (1737&#150;1789), ambos completan la informaci&oacute;n de otros cuadros insertos a lo largo del texto. Se agregan adem&aacute;s siete gr&aacute;ficas que revelan el valor de la carga de los galeones involucrados en el comercio transpac&iacute;fico (1722&#150;1789) y dos ap&eacute;ndices que contienen la matr&iacute;cula de comerciantes de Manila en el siglo XVIII y la matr&iacute;cula de comerciantes adscritos al Consulado de M&eacute;xico en el mismo periodo. Por &uacute;ltimo, el libro contiene una secci&oacute;n de fuentes documentales y bibliograf&iacute;a especializada sobre el tema del comercio transpac&iacute;fico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La argumentaci&oacute;n desarrollada por la autora se basa en tres tesis centrales, las cuales dan pie a los diversos elementos de su trabajo. La primera ser&iacute;a que los almaceneros de la ciudad de M&eacute;xico adquirieron gran relevancia como cuerpo de comercio y a t&iacute;tulo de particulares desde mediados del siglo XVII, debido a su capacidad para constituirse en una entidad financiera de operaciones crediticias para el comercio y la producci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n fue la que les permiti&oacute; invertir plata mexicana en la ruta mercantil transpac&iacute;fica a partir de 1640, a&ntilde;o en que se prohibi&oacute; en definitiva el comercio de Nueva Espa&ntilde;a con Per&uacute;. El cierre de las operaciones mercantiles legales en el Pac&iacute;fico hizo que Filipinas se revelara como una alternativa de intercambio intercolonial atractiva, ya que constituy&oacute; para los comerciantes novohispanos en principio una posibilidad para invertir en el abastecimiento de textiles y especias a mejores precios de los que se obten&iacute;an en el Atl&aacute;ntico. Tiempo despu&eacute;s el comercio transpac&iacute;fico se transform&oacute; en una v&iacute;a rentable debido a las altas tasas de ganancias obtenidas, lo que se derivaba de que estas transacciones se hac&iacute;an sin intermediarios y sin riesgo de secuestro de caudales, como sol&iacute;a suceder en el mercado atl&aacute;ntico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La segunda tesis de la obra se&ntilde;ala que durante el siglo XVIII los comerciantes novohispanos, en especial los almaceneros de la ciudad de M&eacute;xico, lograron vincularse al comercio transpac&iacute;fico y la carga del gale&oacute;n de Manila a pesar de que las leyes espa&ntilde;olas los relegaban al papel de simples compradores en la feria del gale&oacute;n en Acapulco. Su intervenci&oacute;n respondi&oacute; a la capacidad de los almaceneros mexicanos para refaccionar a los comerciantes isle&ntilde;os, pero sobre todo a los m&eacute;todos de que se valieron, los cuales iban desde los viajes de novohispanos a Manila, hasta el env&iacute;o de agentes y la formaci&oacute;n de encomiendas comerciales; el aprovechamiento de los vac&iacute;os legales dejados por los m&uacute;ltiples reglamentos que intentaron regular el comercio transpac&iacute;fico durante el siglo XVIII; la vinculaci&oacute;n de intereses que lograron los comerciantes novohispanos con las autoridades y el gobierno de Manila; adem&aacute;s de la concertaci&oacute;n de tratos mercantiles que s&oacute;lo en apariencia respond&iacute;an a las negociaciones abiertas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La &uacute;ltima tesis sugiere que la preocupaci&oacute;n de las autoridades imperiales siempre se vincul&oacute; a la poca rentabilidad que generaba el comercio entre Manila y Acapulco a la metr&oacute;poli, esta idea es la que incluso quedar&aacute; plasmada en diversos proyectos y en especial en los cinco reglamentos generados a lo largo del siglo XVIII. Fue este planteamiento metropolitano el que, junto con la toma de Manila en 1762, termin&oacute; por influir en la instauraci&oacute;n de las reformas que generaron el principio de la disoluci&oacute;n del &aacute;mbito mercantil isle&ntilde;o a partir de 1769. Lo que sugiere que la instauraci&oacute;n del Consulado de Filipinas form&oacute; parte de un plan para debilitar la presencia de los comerciantes novohispanos en el tr&aacute;fico transpac&iacute;fico, el cual, aunque no tuvo los efectos deseados pues los mexicanos encontraron la forma de mantener sus relaciones con Manila, s&iacute; sent&oacute; las bases de un distanciamiento que incluy&oacute; cambios profundos en la estructura mercantil y que incluso abri&oacute; la posibilidad para la autorizaci&oacute;n de una ruta directa entre C&aacute;diz y Manila, v&iacute;a el Cabo de Buena Esperanza en 1765, o el establecimiento de casas comerciales como la Real Compa&ntilde;&iacute;a de Filipinas, fundada en 1785.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pese a lo anterior, la autora sostiene que hacia 1790 el inter&eacute;s por la negociaci&oacute;n transpac&iacute;fica hab&iacute;a deca&iacute;do, toda vez que la posibilidad de embarcar plata a las islas era cada d&iacute;a m&aacute;s complicado, lo que aunado a las condiciones del comercio atl&aacute;ntico volv&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil el manejo del mercado interno o la disponibilidad de circulante. Lo que le permite aseverar que la ca&iacute;da de los intercambios en el eje Manila&#150;Acapulco y su ulterior disoluci&oacute;n no se debieron s&oacute;lo a las reformas metropolitanas, sino a un conjunto de factores como los ya se&ntilde;alados y a los que adem&aacute;s tendr&iacute;amos que sumar contextos pol&iacute;ticos &#150;local e internacional&#150; complejos que incluyeron la invasi&oacute;n napole&oacute;nica a la pen&iacute;nsula, la convocatoria a Cortes y el mismo proceso independentista novohispano.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A manera de conclusi&oacute;n me gustar&iacute;a hacer algunas reflexiones sobre los principales puntos que considero le permiten a la autora ofrecernos una reinterpretaci&oacute;n sobre el comercio del eje Manila&#150;Acapulco y por lo tanto debatir algunos de los principales supuestos historiogr&aacute;ficos que han sustentado nuestra comprensi&oacute;n sobre las relaciones intercoloniales entre Nueva Espa&ntilde;a y Filipinas. La primera contribuci&oacute;n que yo resaltar&iacute;a es la de que la autora logra apuntar la importancia que alcanz&oacute; Manila durante el siglo XVIII, en la medida que represent&oacute; un espacio econ&oacute;mico de acci&oacute;n del capital novohispano, el cual, debido a las condiciones de los caminos americanos, lleg&oacute; a mostrar facilidades y ventajas mayores incluso a las que pod&iacute;an ofrecer algunas regiones del virreinato distantes de la ciudad de M&eacute;xico. Con lo que se revela que el eje transpac&iacute;fico fue una alternativa intercolonial de grandes beneficios para los comerciantes novohispanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El libro de Yuste en este sentido es fundamental ya que viene a se&ntilde;alar algunas posibilidades de estudio sobre las relaciones intercoloniales, en las que sin duda hemos de considerar al papel que desempe&ntilde;aron otras partes del territorio ya no para el crecimiento y desarrollo de la metr&oacute;poli, como hasta ahora ha sostenido la historiograf&iacute;a, sino para conocer los lazos de interacci&oacute;n al interior del imperio e incluso, para vincular los territorios americanos a las econom&iacute;as de otras naciones. Pues cada vez es m&aacute;s claro &#150;el trabajo aqu&iacute; rese&ntilde;ado lo demuestra&#150; que el imperio espa&ntilde;ol no fue el &aacute;mbito cerrado que los historiadores, basados en una lectura literal de la legislaci&oacute;n imperial, nos hab&iacute;an hecho creer. En este sentido es importante recalcar que Yuste con mesura se&ntilde;ala que el comercio transpac&iacute;fico fue una alternativa intercolonial de entre otras tantas, quiz&aacute; la m&aacute;s importante &#150;podr&aacute; terciar alguien&#150;, lo cual es cierto, pero en esto radica la principal contribuci&oacute;n de la autora y su obra, es decir, en abrir la posibilidad a la idea de que la inversi&oacute;n del capital novohispano en el comercio transpac&iacute;fico no se trat&oacute; de un caso aislado.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La segunda gran aportaci&oacute;n que observo es la de demostrar de manera fehaciente la inserci&oacute;n de los comerciantes novohispanos en la organizaci&oacute;n mercantil filipina. Mecanismo que a lo largo del siglo XVIII incluy&oacute; las operaciones legalmente admitidas, es decir, como compradores en la feria del gale&oacute;n en Acapulco, pero sobre todo otras que podr&iacute;amos considerar poco ortodoxas como la refacci&oacute;n de mercanc&iacute;as a trav&eacute;s del establecimiento de encomiendas y obras p&iacute;as, pues se les dio el papel de instituciones financieras y crediticias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En este sentido, la autora ha puesto otra base s&oacute;lida sobre la que la historiograf&iacute;a tendr&aacute; que volver a considerar las relaciones de Nueva Espa&ntilde;a con Filipinas, pues la serie proporcionada de listas de individuos relacionados con el comercio transpac&iacute;fico deber&aacute; ser utilizada para poder probar la similitud de intereses entre las autoridades filipinas y los comerciantes. Lo que a la larga ser&aacute; ben&eacute;fico para la formaci&oacute;n de un modelo del comercio novohispano, basado en las redes sociales establecidas por los almaceneros mexicanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Otro gran avance respecto a la comprensi&oacute;n del papel de los comerciantes novohispanos en particular y del comercio en general es el de se&ntilde;alar que las principales operaciones mercantiles realizadas en el contexto de la feria del gale&oacute;n de Acapulco no fueron las de libre concurrencia, como durante muchos a&ntilde;os hab&iacute;a manejado la historiograf&iacute;a que se realizaba el comercio, sino los convenios privados que eran los que marcaban las pautas a seguir en las operaciones de compraventa. Esta es una gran aportaci&oacute;n de Carmen Yuste al conocimiento de la historia comercial novohispana, ya que junto con la identificaci&oacute;n de los actores del tr&aacute;fico transpac&iacute;fico, a la larga, redundar&aacute; en la posibilidad de establecer un modelo viable sobre el comercio al interior del imperio espa&ntilde;ol.</font></p>      ]]></body>
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