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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Josep M. Delgado Ribas, Dinámicas imperiales (1650-1796): España, América y Europa en el cambio institucional del sistema colonial español]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Complutense de Madrid  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"> <b>Josep M. Delgado Ribas, <i>Din&aacute;micas imperiales (1650&#150;1796)</i>. <i>Espa&ntilde;a, Am&eacute;rica y Europa en el cambio institucional del sistema colonial espa&ntilde;ol</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez Palacios</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> Barcelona, Bellaterra, 2007, 662 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Universidad Complutense de Madrid</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La presente obra combina a la perfecci&oacute;n su utilidad de s&iacute;ntesis con la de trabajo de amplio conocimiento monogr&aacute;fico, tanto bibliogr&aacute;fico como de fuentes primarias, acerca del comercio espa&ntilde;ol con Am&eacute;rica durante la &eacute;poca colonial. Josep M. Delgado Ribas<sup><a href="#nota">1</a></sup> cuenta con una amplia trayectoria intelectual dedicada a los estudios de historia econ&oacute;mica en el contexto  de la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola colonial y un amplio bagaje que le permite abordar un estudio integrado de la evoluci&oacute;n del comercio colonial espa&ntilde;ol atendiendo tanto a su dimensi&oacute;n peninsular como a la americana, as&iacute; como a la inserci&oacute;n de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola en el contexto internacional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pero m&aacute;s all&aacute; de la consecuci&oacute;n de una profunda s&iacute;ntesis monogr&aacute;fica sobre la evoluci&oacute;n de este comercio, el autor lleva a cabo todo un proceso de revisi&oacute;n historiogr&aacute;fica de algunos de los lugares comunes m&aacute;s consolidados en la tradici&oacute;n historiogr&aacute;fica acerca de la labor del reformismo borb&oacute;nico en el &aacute;mbito del comercio indiano. De este modo, Delgado Ribas aborda la paradoja existente entre la aceptaci&oacute;n historiogr&aacute;fica de que el cambio institucional consecuente con la entronizaci&oacute;n de la dinast&iacute;a Borb&oacute;n contribuy&oacute; decisivamente a la modernizaci&oacute;n y desarrollo de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y el hecho de que la brecha de desarrollo econ&oacute;mico entre el norte y el sur de Europa no hiciera sino acrecentarse a lo largo del siglo XVIII. Dada la importancia de la dimensi&oacute;n colonial en la evoluci&oacute;n europea, Am&eacute;rica y, por ende, el comercio indiano, cobran un papel de primera magnitud a la hora de abordar este complejo mundo de din&aacute;micas imperiales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La primera conclusi&oacute;n que se extrae del libro es que apenas hubo cambios institucionales en el comercio americano hasta el reinado de Fernando VI (1746&#150;1759). As&iacute;, durante los primeros cinco cap&iacute;tulos de la obra expone la situaci&oacute;n de partida del comercio espa&ntilde;ol con Am&eacute;rica, una vez producida la p&eacute;rdida de su preponderancia en Europa, hasta el t&iacute;mido inicio de las reformas con Fernando VI, dejando para los cap&iacute;tulos restantes el an&aacute;lisis del gran ciclo reformista que se acometi&oacute; en el reinado de Carlos III. El hecho mismo de que Espa&ntilde;a lograra conservar el imperio americano, <i>a priori </i>su m&aacute;s preciosa posesi&oacute;n, en el dif&iacute;cil contexto hist&oacute;rico que va desde los inicios del reinado de Carlos II a la finalizaci&oacute;n de la guerra de sucesi&oacute;n espa&ntilde;ola en 1714, ya nos habla del gran protagonismo que adquiere el contexto internacional a la hora de abordar todo an&aacute;lisis del comercio indiano. Para nuestro autor, Espa&ntilde;a conserv&oacute; intacto su imperio americano porque, dadas las concesiones comerciales que hubo que realizar, las potencias estaban interesadas en el mantenimiento del sistema tradicional de monopolio espa&ntilde;ol del cual se lucraban utilizando como intermediarios a los comerciantes gaditanos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En la situaci&oacute;n descrita, las autoridades espa&ntilde;olas debieron contentarse con intentar recuperar la periodicidad tradicional de las flotas en espera de que llegara un momento m&aacute;s propicio para emprender una pol&iacute;tica mercantilista similar a la del resto de potencias europeas. De este modo, durante todo el periodo de Felipe V se antepusieron los intereses pol&iacute;ticos (asegurar la llegada de las remesas de metales preciosos americanos y garantizar las comunicaciones y v&iacute;nculos interoce&aacute;nicos) a los econ&oacute;micos. El corolario de esta l&iacute;nea pol&iacute;tica va a ser el Proyecto de Flotas y Galeones de 1720, a cuyo an&aacute;lisis el autor dedica todo el cap&iacute;tulo tercero y del que concluye que supuso a&uacute;n un mayor lastre para el desarrollo del comercio directo espa&ntilde;ol dado el desincentivador aumento de las cargas fiscales que contemplaba. El proyecto de 1720, en efecto, pronto mostr&oacute; sus carencias no s&oacute;lo para el sector comercial y naviero espa&ntilde;ol, sino tambi&eacute;n para los intereses del Estado. As&iacute;, el resultado pr&aacute;ctico fue que el aumento de la presi&oacute;n fiscal increment&oacute; el contrabando, privando, de esta forma, a la Real Hacienda cada vez de m&aacute;s recursos fiscales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Precisamente fue, a juicio de Delgado Ribas, el endurecimiento de la lucha para frenar el contrabando lo que acab&oacute; conduciendo a una escalada de tensiones con Gran Breta&ntilde;a que desembocar&iacute;a en la conocida Guerra de la Oreja de Jenkins (1739&#150;1748). El conflicto tuvo una dimensi&oacute;n fundamentalmente americana e impuso la utilizaci&oacute;n de la f&oacute;rmula de los nav&iacute;os de registro para mantener, en aquella dif&iacute;cil coyuntura, las comunicaciones y el comercio con Am&eacute;rica. Los aceptables resultados del empleo de buques de registro supon&iacute;an una amenaza de muerte para los grandes beneficiados del sistema tradicional, los cuales eran fundamentalmente las oligarqu&iacute;as comerciales gaditanas, lime&ntilde;as y mexicanas. Finalmente, estas oposiciones internas, unidas a las tradicionales barreras derivadas de los compromisos internacionales de Espa&ntilde;a, provocaron la perpetuaci&oacute;n del sistema tradicional. Sin embargo, desde el punto de vista te&oacute;rico se produjo la apertura de un amplio debate te&oacute;rico en pro de la liberalizaci&oacute;n del tr&aacute;fico, que fue particularmente intenso en el periodo de paz que se verifica en el reinado de Fernando VI.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En los cap&iacute;tulos quinto y sexto, Delgado Ribas analiza esta etapa de fecundidad te&oacute;rica anterior a la entrada de Espa&ntilde;a en la guerra de los Siete A&ntilde;os. La pol&iacute;tica de neutralidad dio a Espa&ntilde;a, ante la inminencia de un conflicto francobrit&aacute;nico, mayor capacidad de maniobra diplom&aacute;tica. Este margen se aprovech&oacute; para lograr la consecuci&oacute;n del acuerdo hispanobrit&aacute;nico de 1750 por el que desaparec&iacute;an las hipotecas que Espa&ntilde;a hab&iacute;a contra&iacute;do con el comercio brit&aacute;nico (fundamentalmente, el asiento de negros y el nav&iacute;o de permiso) tras el Tratado de Utrecht. Paralelamente a estos avances diplom&aacute;ticos, esta etapa fue la m&aacute;s genuina en los aportes te&oacute;ricos a favor de una pol&iacute;tica de liberalizaci&oacute;n comercial. De la mano de la actividad reformista del ministro de Estado Ricardo Wall se van a suceder las propuestas te&oacute;ricas encaminadas a tal liberalizaci&oacute;n; de todo este debate te&oacute;rico Delgado Ribas destaca en su an&aacute;lisis las aportaciones de Sim&oacute;n de Aragorri (marqu&eacute;s de Iranda), Campomanes y Bernardo Ward.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La continuidad que Carlos III dio al ministro Wall hac&iacute;a prever una profundizaci&oacute;n en la l&iacute;nea de liberalizaci&oacute;n del comercio colonial, pero la entrada de Espa&ntilde;a en la guerra de los Siete A&ntilde;os iba a mediatizar profundamente todo el debate acerca del comercio; nuevamente los intereses pol&iacute;ticos se antepon&iacute;an a los econ&oacute;micos. Los sonados fracasos de la intervenci&oacute;n espa&ntilde;ola en la contienda convencieron a Carlos III y su gobierno de la absoluta necesidad de emprender una reforma militar que asegurase la protecci&oacute;n del imperio. Desde entonces, la reforma comercial qued&oacute; indisolublemente unida a la cuesti&oacute;n del financiamiento militar, m&aacute;s a&uacute;n en el caso de la reforma del comercio colonial ya que este era uno de los escasos sectores de los que la Real Hacienda pod&iacute;a valerse fiscalmente para financiar la ambiciosa pol&iacute;tica militar de Carlos III.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Por tanto, Delgado Ribas coincide con otros autores en la revisi&oacute;n historiogr&aacute;fica de las reformas borb&oacute;nicas al concluir que a partir de estos momentos el aspecto militar se convierte en el motor del que van a depender el resto de las reformas. Buena prueba de ello es que, tras la experiencia de la guerra, el discurso te&oacute;rico sobre la necesaria reforma del comercio indiano debi&oacute; readaptarse. Ahora deb&iacute;an conjugar el objetivo tradicional de aumentar las relaciones comerciales entre Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica con la necesidad de incrementar los ingresos fiscales derivados de tal actividad. Desde esta nueva perspectiva, aportaciones te&oacute;ricas como las de Francisco de Craywinckel, Francisco Goossens, por citar s&oacute;lo las analizadas con mayor profundidad por Delgado Ribas, matizar&aacute;n las de la etapa preb&eacute;lica para acabar dando como resultado el dictamen de la comisi&oacute;n de expertos de 1765, punto de arranque de la puesta en marcha del "comercio libre".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El dictamen de 1765 hab&iacute;a logrado la cuadratura del c&iacute;rculo sobre el problema del comercio colonial: el comercio espa&ntilde;ol ver&iacute;a incentivada su actividad a trav&eacute;s de una rebaja de la presi&oacute;n fiscal mientras que, a su vez, se lograr&iacute;a el mantenimiento, cuando no el aumento, de los rendimientos que la Real Hacienda obten&iacute;a de la actividad a trav&eacute;s de la apertura al comercio directo con Am&eacute;rica de puertos de todas las provincias espa&ntilde;olas. Pero m&aacute;s all&aacute; de las medidas concretas, lo que interesa destacar es la interpretaci&oacute;n que Delgado Ribas hace del nuevo "comercio libre"; para nuestro autor este comercio introduc&iacute;a una nueva concepci&oacute;n de la relaci&oacute;n colonial. En esta nueva concepci&oacute;n los reinos de las Indias ya no deb&iacute;an limitarse a su papel de suministradores de metales preciosos, "la savia del imperio", sino que deb&iacute;an constituirse, en beneficio de la corona y la pen&iacute;nsula, en mercados para el desarrollo exterior de la metr&oacute;poli; es decir, en aut&eacute;nticas colonias.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> La nueva concepci&oacute;n colonial acab&oacute; imponi&eacute;ndose en la pr&aacute;ctica, pero no sin oposici&oacute;n. Una oposici&oacute;n que tuvo a su sector m&aacute;s combativo en los grupos beneficiados por el sistema tradicional del puerto &uacute;nico y parte de la administraci&oacute;n espa&ntilde;ola. Este sector, estudiado a profundidad por Delgado Ribas en el cap&iacute;tulo octavo, estaba liderado por frey Juli&aacute;n de Arriaga (desde 1754 secretario de Marina e Indias), quien logr&oacute; desarrollar una importante labor de oposici&oacute;n. La acci&oacute;n contrarreformista se basaba en una doble estrategia opositoria: por un lado la elaboraci&oacute;n de un discurso te&oacute;rico defensor del sistema tradicional y, por otro, una actividad f&aacute;ctica obstruccionista en connivencia con autoridades indianas. Aunque la oposici&oacute;n lleg&oacute; a ser tan eficaz como para estar a punto de malograr la reforma precisamente en la estrategia clave de la visita general de Jos&eacute; de G&aacute;lvez a Nueva Espa&ntilde;a, todo fue in&uacute;til y la reforma acab&oacute; imponi&eacute;ndose.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Con todo, la nueva concepci&oacute;n colonial se impuso no tanto por los buenos resultados econ&oacute;mico&#150;comerciales de la reforma como por las necesidades pol&iacute;tico&#150;financieras de la estrategia imperial de Carlos III. Lo cierto era que, para 1765&#150;1778, los buenos resultados econ&oacute;micos que el comercio espa&ntilde;ol hab&iacute;a logrado de los intercambios con Nueva Espa&ntilde;a a trav&eacute;s del mantenimiento del sistema de puerto &uacute;nico &#150;aunque es cierto que coincidieron con una coyuntura econ&oacute;mica favorable al interior del virreinato&#150; se contrapon&iacute;an a unos resultados muy limitados del "comercio libre". As&iacute;, el nuevo comercio se hab&iacute;a mostrado incapaz de revitalizar los intercambios con las zonas hasta entonces marginadas de las rutas comerciales imperiales y, de hecho, la escasez de abastecimiento europeo en las islas de barlovento continu&oacute; con la excepci&oacute;n de Cuba. En esta tesitura, si la pol&iacute;tica reformista continu&oacute; avanzando se debi&oacute;, y esto es una clave de toda la l&iacute;nea interpretativa de Delgado Ribas respecto al reformismo borb&oacute;nico, a la necesidad imperiosa de aumentar los ingresos fiscales de la corona.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Los gastos crecientes y el abandono definitivo del proyecto de implantaci&oacute;n de una contribuci&oacute;n &uacute;nica obligaron a la segunda generaci&oacute;n de ministros de Carlos III a adoptar nuevas medidas para incrementar los ingresos, reformas de las que no estar&iacute;a exento el comercio colonial. Los dos hombres fuertes del nuevo gobierno, Jos&eacute; Mo&ntilde;ino, conde de Floridablanca, en la secretar&iacute;a de Estado, y Jos&eacute; de G&aacute;lvez en la de Indias consiguieron doblegar la oposici&oacute;n, tanto interior como exterior (dependencia francesa de la entrada de Espa&ntilde;a en la guerra de independencia estadunidense), para dar un impulso definitivo a la nueva concepci&oacute;n de la relaci&oacute;n colonial a trav&eacute;s del nuevo Reglamento de Comercio Libre de 1778.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> A parte de la ampliaci&oacute;n del &aacute;mbito de este comercio con la sola excepci&oacute;n, m&aacute;s te&oacute;rica que pr&aacute;ctica, de Nueva Espa&ntilde;a (puerto de Veracruz) y Venezuela, lo que Delgado Ribas considera realmente trascendental de esta nueva reglamentaci&oacute;n es su dimensi&oacute;n fiscal. Espa&ntilde;a daba el paso definitivo hacia una pol&iacute;tica mercantilista a trav&eacute;s de la imposici&oacute;n de impuestos <i>ad valorem </i>sobre las mercanc&iacute;as y, a partir de ellos, desarrollaba una pol&iacute;tica de tarifa diferencial que castigaba fiscalmente a los productos de reexportaci&oacute;n extranjeros frente a los espa&ntilde;oles. Con las medidas anteriores se pretend&iacute;a potenciar la "industria popular" espa&ntilde;ola, reforzar, a trav&eacute;s del abastecimiento de bienes de primera necesidad, los v&iacute;nculos entre la pen&iacute;nsula y Am&eacute;rica y, finalmente, proteger y fomentar la marina mercante espa&ntilde;ola, todo ello, eso s&iacute;, sin sufrir merma alguna en los ingresos fiscales que la corona obten&iacute;a del comercio colonial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> No obstante, para que los anteriores objetivos pol&iacute;tico&#150;fiscales se cumplieran depend&iacute;a de la respuesta, por un lado, del comercio colonial espa&ntilde;ol y, por otro, de la del "mercado interno americano", es decir, los objetivos de la reforma volv&iacute;an a ser pol&iacute;ticos, pero su viabilidad depend&iacute;a de su &eacute;xito econ&oacute;mico. Aunque esta disyuntiva no se ha venido planteando por la historiograf&iacute;a que ha tratado sobre el reglamento de 1778, este si se ha venido considerando como una de las grandes medidas modernizadoras del gobierno ilustrado de Carlos III atribuy&eacute;ndole el inicio de una nueva etapa de crecimiento y prosperidad del comercio indiano. Sin embargo, la nueva reforma que, capitaneada por la iniciativa del conde de Floridablanca, debi&oacute; acometerse del sistema de "comercio libre" tras la muerte de G&aacute;lvez pone sobre aviso de que, en la pr&aacute;ctica, los resultados econ&oacute;mico&#150;comerciales del reglamento de 1778 no fueron tan satisfactorios como la historiograf&iacute;a ha venido suponiendo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En este sentido, Delgado Ribas dedica los cap&iacute;tulos und&eacute;cimo y duod&eacute;cimo a analizar los resultados pr&aacute;cticos de la reforma planteada en 1778. Fundamentalmente, el cambio institucional acab&oacute; provocando un aumento de los costos de transacci&oacute;n que soportaba el comercio espa&ntilde;ol como consecuencia de una intensificaci&oacute;n de la presi&oacute;n fiscal debida, b&aacute;sicamente, al mantenimiento de las contribuciones tradicionales en los nuevos puertos habilitados para el comercio indiano. El objetivo prioritario, pol&iacute;tico, de G&aacute;lvez de aumentar a corto plazo los recursos fiscales de la corona se cumpli&oacute;, pero las previsiones econ&oacute;micas de los reformadores fallaron ante la constataci&oacute;n de un grueso error de c&aacute;lculo te&oacute;rico. Dicho error consist&iacute;a en que los comerciantes espa&ntilde;oles no pod&iacute;an repercutir el incremento fiscal al consumidor americano porque la incapacidad real para acabar con el contrabando permit&iacute;a la conservaci&oacute;n de la elasticidad del "mercado americano". La profunda crisis comercial de 1786&#150;1787 demostraba, adem&aacute;s, a los te&oacute;ricos reformistas que los defensores de las posturas tradicionalistas no estaban totalmente exentos de raz&oacute;n al considerar imprescindible una escasez relativa de los mercados americanos para conseguir unos precios remuneradores para el comercio espa&ntilde;ol.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pese a los malos resultados comerciales de la reforma de 1778, el gobierno espa&ntilde;ol no pudo actuar en el plano institucional hasta la muerte del ministro Jos&eacute; de G&aacute;lvez en el verano de 1787. La nueva reforma institucional del comercio colonial, adem&aacute;s, fue liderada por Floridablanca, el cual decidi&oacute; mantenerse siempre en los m&aacute;rgenes marcados por el "libre comercio". No obstante, esta segunda acometida reformista al "libre comercio" supone, a juicio de Delgado Ribas, fundamentalmente un regreso a los postulados de equilibrio colonial. As&iacute;, se renunci&oacute; en gran medida a las pretensiones dinamizadoras de la industria espa&ntilde;ola a trav&eacute;s del mercado americano a cambio de garantizar la recuperaci&oacute;n, en gran parte lograda al nivel de 1785, en lo que a intercambios entre la pen&iacute;nsula y Am&eacute;rica se refiere. El caso es que esta recuperaci&oacute;n del nivel de intercambios era considerada fundamental por Floridablanca porque representaba una garant&iacute;a del reforzamiento del v&iacute;nculo imperial. Por tanto, como ya ven&iacute;a ocurriendo desde el reinado de Felipe V, las prioridades pol&iacute;ticas volv&iacute;an a imponerse sobre las econ&oacute;micas en el &aacute;mbito del comercio colonial.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En definitiva, la presente obra de Delgado Ribas supone toda una revisi&oacute;n historiogr&aacute;fica sobre la pol&iacute;tica comercial americana del reformismo borb&oacute;nico. Dicha revisi&oacute;n no s&oacute;lo se limita a poner sugestivamente en cuesti&oacute;n muchas de las interpretaciones historiogr&aacute;ficas acerca de los buenos resultados "modernizadores" de esta pol&iacute;tica, sino que llega al extremo de cuestionar la propia bondad que en tal sentido tuvieron las intenciones de los reformistas ilustrados. As&iacute;, el an&aacute;lisis de Delgado Ribas se inscribe en una corriente historiogr&aacute;fica que en la &uacute;ltima d&eacute;cada viene analizando la relaci&oacute;n existente entre el marco institucional y el desarrollo comercial e industrial de un pa&iacute;s. Autores como North, O'Brein o Acemoglu insisten en el obst&aacute;culo que suponen los intereses de las elites beneficiarias del sistema absolutista al desarrollo de instituciones capitalistas capaces de promover el crecimiento de sectores sociales susceptibles de poner en cuesti&oacute;n su exclusividad de poder. As&iacute;, para Delgado Ribas, la decisi&oacute;n del gobierno de Carlos III de hacer recaer el peso del financiamiento militar en los s&uacute;bditos americanos y en los comerciantes espa&ntilde;oles ser&iacute;a una decisi&oacute;n tomada conscientemente por una minor&iacute;a privilegiada en provecho propio, pero arropada de un discurso ideol&oacute;gico de fomento de la industria y el comercio espa&ntilde;ol.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Se compartan o no las conclusiones de esta profunda revisi&oacute;n, lo cierto es que el autor la fundamenta con un amplio conocimiento historiogr&aacute;fico y de fuentes, una solvencia intelectual conjugada a la perfecci&oacute;n con un productivo esfuerzo de s&iacute;ntesis explicativa. Todos estos avales historiogr&aacute;ficos configuran este libro como una herramienta fundamental para conocer, correctamente contextualizada en sus dimensiones americana, peninsular e internacional, la evoluci&oacute;n institucional del comercio indiano entre 1650 y 1796, tras esta fecha la cadena de conflictos b&eacute;licos que llevar&aacute;n a la independencia de la Am&eacute;rica continental espa&ntilde;ola hace dif&iacute;cil hablar de una pol&iacute;tica comercial coherente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="nota" id="nota"></a><b>NOTA</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>1</sup> Doctor en Historia Moderna por la Universidad de Barcelona, en la actualidad es catedr&aacute;tico de Historia e Instituciones Econ&oacute;micas en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y participa en diversos grupos de investigaci&oacute;n sobre historia colonial comparada.</font></p>      ]]></body>
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