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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Francisco Andújar Castillo, Necesidad y venalidad. España e Indias, 1704-1711]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Francisco And&uacute;jar Castillo, <i>Necesidad y venalidad. Espa&ntilde;a e Indias, 1704&#150;1711</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Arrigo Amadori*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Madrid, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 2008, 349 pp.</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad Complutense de Madrid.</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es sabido, la venalidad de honores y cargos result&oacute; ser un fen&oacute;meno de hondo calado, cuyas implicancias incidieron directamente en la configuraci&oacute;n de las pr&aacute;cticas y las caracter&iacute;sticas del sistema pol&iacute;tico de la monarqu&iacute;a hisp&aacute;nica. El recurso a la venta de oficios y distinciones tuvo una dilatada existencia temporal, aunque experiment&oacute; acusadas variaciones en su intensidad y en sus modalidades, dependiendo del momento y el lugar en que fue aplicado. A pesar de estas singularidades, el tratamiento que le ha deparado la historiograf&iacute;a ha sido muy desigual, tanto en lo que respecta a los diversos periodos cronol&oacute;gicos como a los diferentes componentes del imperio. Frente a esta fragmentaci&oacute;n historiogr&aacute;fica, el presente trabajo del profesor Francisco And&uacute;jar Castillo analiza el proceso venal a ambos lados del Atl&aacute;ntico durante los primeros a&ntilde;os del reinado de Felipe V. El estudio se centra en el periodo comprendido entre los a&ntilde;os 1704 y 1711, en los que el primer monarca de la casa de Borb&oacute;n tuvo que movilizar todos los recursos disponibles para poder hacer frente a los suculentos gastos generados por la guerra de Sucesi&oacute;n. En esta coyuntura, el objetivo del autor consiste en demostrar que la venta de honores y oficios se extendi&oacute; a todas las esferas de la administraci&oacute;n, tanto en Am&eacute;rica como en Espa&ntilde;a, y que su producto constituy&oacute; uno de los principales ingresos de las arcas reales, convirti&eacute;ndose en un elemento vital para la financiaci&oacute;n de la monarqu&iacute;a, especialmente de los gastos provocados por la contienda b&eacute;lica.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Necesidad y venalidad </i>es una obra muy relevante tanto en lo que se refiere a la re visi&oacute;n de t&oacute;picos historiogr&aacute;ficos como al exhaustivo trabajo documental en el que est&aacute; sustentada. A diferencia de lo ocurrido en Am&eacute;rica, donde las ventas de todo tipo de plazas fueron un fen&oacute;meno visible en la &eacute;poca y asiduamente abordado por la investigaci&oacute;n hist&oacute;rica, en Espa&ntilde;a la apreciaci&oacute;n de este proceso se diluy&oacute; a ra&iacute;z de un ocultamiento deliberado en el que tanto la corona como los compradores procuraron silenciar las ventas en general y, particularmente, las de las plazas con jurisdicci&oacute;n. Por lo tanto, en la pen&iacute;nsula el secreto presidi&oacute; las enajenaciones, dando lugar al establecimiento de un andamiaje que permiti&oacute; evitar que se supiera que el m&eacute;rito principal de muchos de los agraciados con cargos y honores era su dinero. As&iacute;, cualquier referencia a la compra tend&iacute;a a silenciarse en la expedici&oacute;n de los t&iacute;tulos, y las cantidades ingresadas en la Tesorer&iacute;a sol&iacute;an identificarse como servicios o donativos al rey. Estas pr&aacute;cticas resultaron ser muy efectivas, hasta el punto de haber promovido un consenso que daba por descontado que nunca se hab&iacute;an enajenado plazas de justicia en Espa&ntilde;a. A ra&iacute;z de esto, uno de los principales retos con el que tuvo que enfrentarse el profesor And&uacute;jar fue el de romper ese silencio deliberado que ten&iacute;a como finalidad el ocultamiento de la venalidad. A partir de la publicaci&oacute;n de este trabajo que nos ocupa ha comenzado a desvelar el secreto y a recomponerse un panorama totalmente distinto. Esto ha sido posible a ra&iacute;z de la importante labor documental realizada por el autor, consistente en la consulta de diversas fuentes de informaci&oacute;n, especialmente de hacienda, y en el entrecruzamiento sistem&aacute;tico de sus resultados. En este sentido, ha realizado un minucioso relevamiento de los asientos contables de la Contadur&iacute;a Mayor de Cuentas, de los libros&#150;registro de la C&aacute;mara de Castilla y de la Secretar&iacute;a del Despacho de Guerra y Hacienda, de los pagos de sueldos asentados en la Direcci&oacute;n General del Tesoro, de los registros del sello del Consejo de Indias y de los legajos de la Secretar&iacute;a del Despacho que dirig&iacute;a Jos&eacute; Grimaldo. Afirma el propio autor que la necesidad de recurrir a este amplio elenco de fuentes y de rastrear indicios puntuales o testimonios indirectos que sugirieran una enajenaci&oacute;n se fundamenta en el hecho de que "la mayor parte de ellas inducen a error al historiador. Tan s&oacute;lo su conjugaci&oacute;n sistem&aacute;tica permite aportar luz a un mundo que discurri&oacute; por demasiadas oscuridades."</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a su estructura, la obra se articula en dos partes bien diferenciadas entre s&iacute;, compuestas a su vez de once cap&iacute;tulos en total. En la primera de ellas se intenta responder a algunos interrogantes fundamentales del proceso venal, como qui&eacute;nes y c&oacute;mo vend&iacute;an los cargos o cu&aacute;l fue la magnitud econ&oacute;mica y el destino de los fondos conseguidos mediante las enajenaciones. Aqu&iacute; el autor alcanza algunas conclusiones muy trascendentes referidas al montante de las ventas y a su aplicaci&oacute;n. En el primer aspecto, And&uacute;jar logra determinar que el producto de la venalidad constituy&oacute; uno de los ingresos m&aacute;s importantes de la monarqu&iacute;a. Seg&uacute;n sus estimaciones, el dinero obtenido por esta v&iacute;a habr&iacute;a correspondido, como m&iacute;nimo, al 7% del total ingresado en las arcas reales, aunque varios indicios indirectos parecen sugerir cifras mucho m&aacute;s elevadas. En segundo lugar, tambi&eacute;n consigue aclarar el destino del dinero. A pesar de que el principal argumento legitimador de todo el proceso hab&iacute;a sido la financiaci&oacute;n de la guerra, en la pr&aacute;ctica no todo el dinero se destin&oacute; a este fin sino que tambi&eacute;n contribuy&oacute;, en una fracci&oacute;n considerable, al mantenimiento de la Casa de la Reina. Por &uacute;ltimo, en esta misma secci&oacute;n est&aacute;n incluidos dos cap&iacute;tulos de gran importancia en los que se recrea con minuciosidad el procedimiento a trav&eacute;s del cual se enajenaron los cargos y los honores. La decisi&oacute;n real de mantener en silencio la operaci&oacute;n venal dio lugar al desarrollo de unas v&iacute;as de gesti&oacute;n formadas por un grupo muy selecto de miembros de la administraci&oacute;n, encabezados por Jos&eacute; Grimaldo, que se comunicaban con los pretendientes a trav&eacute;s de mediadores particulares. Estos &uacute;ltimos, por lo tanto, se desempe&ntilde;aban como nexo entre el espacio p&uacute;blico y el privado y permit&iacute;an que la negociaci&oacute;n se realizara bajo el mayor sigilo. Adem&aacute;s, como se&ntilde;ala And&uacute;jar, "la privatizaci&oacute;n del tr&aacute;fico de cargos, m&aacute;s que una debilidad del sistema debe entenderse como la mejor garant&iacute;a para los vendedores &#150;el rey y la reina&#150; de que iban a percibir el dinero en efectivo, al tiempo que los compradores se aseguraban de que los delegados regios para la venta de productos contaban con la plena confianza real".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la segunda parte del trabajo, en cambio, se hace un repaso de los cargos vendidos en Espa&ntilde;a y en las Indias. En ambas partes de la monarqu&iacute;a la venalidad alcanz&oacute; a un importante conjunto de oficios y honores, entre los que se encontraban las magistraturas de justicia, algunos virreinatos, diversos puestos en los consejos, varios corregimientos, e incluso ciertos cargos y distinciones en el palacio real. De esta segunda parte merece la pena destacarse el cap&iacute;tulo quinto, dedicado a la venta de magistraturas de justicia, y el cap&iacute;tulo noveno, centrado en los oficios indianos. Como hemos anticipado, la constataci&oacute;n de la venta de plazas de justicia en Espa&ntilde;a constituye uno de los aportes m&aacute;s relevantes de este libro. En cambio, en el estudio de la venalidad en Indias, un proceso mucho m&aacute;s familiar en la historiograf&iacute;a, And&uacute;jar procura identificar sus singularidades y se hace eco de la hip&oacute;tesis que destaca la importancia de las ventas como un medio de afirmaci&oacute;n pol&iacute;tica de las &eacute;lites indianas. Seg&uacute;n &eacute;l, la venta de cargos americanos tuvo unos rasgos caracter&iacute;sticos que la diferenciaron del proceso practicado para los oficios enajenados en Espa&ntilde;a. All&iacute; no se permiti&oacute; la reventa particular de cargos enajenados por la corona y tampoco se vendieron capitan&iacute;as generales ni rangos militares. Finalmente, se&ntilde;ala And&uacute;jar que "la principal diferencia entre los cargos vendidos para ejercer en unos y otros territorios de la monarqu&iacute;a estuvo en la aceptaci&oacute;n plena por el rey y por el Consejo de Indias de la corrupci&oacute;n que generaba el sistema desde el momento mismo en que se proced&iacute;a a la venta de cualquier cargo".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un aspecto muy interesante de este libro consiste en que el proceso enajenador no es s&oacute;lo contemplado desde una perspectiva econ&oacute;mica, sino que subyace una visi&oacute;n que pretende destacar sus implicancias pol&iacute;ticas y sociales. As&iacute;, por un lado, se procura destacar que la venta de oficios constituy&oacute; un veh&iacute;culo a trav&eacute;s del cual la nueva casa reinante estableci&oacute; lazos de fidelidad con sus subditos y con sus servidores. En este mismo sentido, la venalidad tambi&eacute;n es contemplada como un medio excepcional de movilidad social, ya que abri&oacute; las puertas para que los due&ntilde;os del dinero pudieran poner en sinton&iacute;a su poder&iacute;o econ&oacute;mico con una posici&oacute;n privilegiada en el orden estamental.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, nos encontramos ante un trabajo magistral e innovador, tanto por la labor documental que incorpora como por las revisiones interpretativas que sugiere. Frente a las lecturas que inciden en las rupturas propiciadas por el cambio de dinast&iacute;a, este estudio se centra en el terreno de las pr&aacute;cticas para resaltar las pervivencias ocultas detr&aacute;s de las grandes categor&iacute;as con las que suelen caracterizarse los periodos hist&oacute;ricos. Asimismo, esta circunstancia le permite desmontar algunas afirmaciones sustentadas, en buena medida, por la costumbre y la repetici&oacute;n. En palabras del autor:</font></p>     <blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">terminado el dibujo aparecen borrados numerosos t&oacute;picos repetidos con insistencia en la historiograf&iacute;a: entre otros, que la venalidad hab&iacute;a sido un fen&oacute;meno casi exclusivo de los Austrias; que el dinero obtenido de las ventas de cargos y honores se aplicaba a los gastos de la guerra; que la justicia nunca fue objeto de compraventa en Espa&ntilde;a; que tan s&oacute;lo se hab&iacute;a vendido un virreinato; que las m&aacute;s altas magistraturas del Estado nunca se enajenaron; que la venta de cargos era una actividad p&uacute;blica en la que no interven&iacute;an agentes privados; y que la venalidad no derivaba hacia pr&aacute;cticas corruptas de gobierno.</font></p> </blockquote>      ]]></body>
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