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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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</front><body><![CDATA[  	 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Bernardo Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, <i>    <br> 	El desarrollo regional y la organizaci&oacute;n del espacio</i><i>, siglos XVI al XX,</i>    <br> 	M&eacute;xico, UNAM/Oc&eacute;ano, 2004.</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Libro escrito a modo de ensayo, consta de cuatro cap&iacute;tulos que en conjunto suman un total de 107 p&aacute;ginas. Conforma a su vez el volumen n&uacute;mero 8 de la colecci&oacute;n Historia Econ&oacute;mica de M&eacute;xico, coordinada por Enrique Serna. Dentro de esa l&iacute;nea editorial, la obra busca integrar el problema tratado &#45;el desarrollo regional mexicano&#45; en la larga duraci&oacute;n hist&oacute;rica, es decir, desde la &eacute;poca prehisp&aacute;nica hasta la contempor&aacute;nea. No obstante, m&aacute;s que un estudio cl&aacute;sico que intenta segmentar regiones en el interior del pa&iacute;s sin buscar su sentido o integraci&oacute;n, nos propone un modelo que analiza, de manera conjunta, la conformaci&oacute;n del espacio mexicano y sus regiones. Sus objetivos espec&iacute;ficos son determinar c&oacute;mo se adquiri&oacute; la organizaci&oacute;n espacial del pa&iacute;s, c&oacute;mo logr&oacute; acomodarse su poblaci&oacute;n, c&oacute;mo se formaron sus regiones y c&oacute;mo se tejieron sus lazos de intercambio.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su autor, Bernardo Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, se&ntilde;ala que entrega s&oacute;lo rasgos generales de aquel proceso en el que destacan dos inflexiones decisivas en la conformaci&oacute;n del pa&iacute;s, una a mediados del siglo XVII, cuando se consolid&oacute; el sistema espacial que subsiste hasta el presente, y la otra que se produjo en la segunda mitad del siglo XX a causa del crecimiento demogr&aacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Metodol&oacute;gicamente, Bernardo Garc&iacute;a elabora una geograf&iacute;a hist&oacute;rica de M&eacute;xico, en la que la historia pasa a ser un elemento de an&aacute;lisis que otorga dinamismo a la definici&oacute;n del espacio, es decir, destaca que el medio f&iacute;sico al igual que la historia va aunado a cambios y procesos. En este sentido, ambos, tiempo y espacio, se unen para escribir una geograf&iacute;a hist&oacute;rica que pretende explicar la construcci&oacute;n de un conjunto reconocido como pa&iacute;s. De ese modo, marca la diferencia con las geograf&iacute;as hist&oacute;ricas escritas por Peter Gerhard que abordan Nueva Espa&ntilde;a y su frontera septentrional.<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> Se sabe que ambas obras son realmente magn&iacute;ficas y de obligada consulta; sin embargo, se refieren nada m&aacute;s a la &eacute;poca colonial, sin dar una visi&oacute;n de conjunto sobre M&eacute;xico, como el pa&iacute;s que hoy conocemos. Lo mismo sucede con otros estudios desarrollados nada m&aacute;s para regiones particulares tales como el de Eric Van Young para Guadalajara<sup><a name="n2b"></a><a href="#n2a">2</a></sup> o el de Ross Hassing para la cuenca de M&eacute;xico<sup><a name="n3b"></a><a href="#n3a">3</a></sup> o el del mismo Bernardo Garc&iacute;a para la sierra de Puebla, <sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> por mencionar s&oacute;lo algunos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las virtudes del trabajo es la s&iacute;ntesis de un largo recorrido hist&oacute;rico en el que se model&oacute; el espacio mexicano. As&iacute; tambi&eacute;n la claridad en los conceptos que utiliza lo hacen una &uacute;til herramienta de consulta respecto a la definici&oacute;n de t&eacute;rminos tales como pa&iacute;s, frontera, regi&oacute;n, paisaje, ejido, espacio urbano y rural, etc. Pero, ante todo, su valor particular es entregar una tesis, siendo tal vez la &uacute;nica obra, hasta el momento, que ha intentado dar una explicaci&oacute;n global, respecto al por qu&eacute; M&eacute;xico se estructur&oacute; espacialmente de tal forma y no de otra.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bernardo Garc&iacute;a en esta obra identifica como uno de los grandes componentes de la geograf&iacute;a del pa&iacute;s a los elementos heredados del espacio prehisp&aacute;nico: el M&eacute;xico central y sus dos vertientes hacia ambas costas. Y como resultado de la &eacute;poca colonial se&ntilde;ala la vertiente norte&ntilde;a de expansi&oacute;n y las dos cadenas tendidas hacia Centroam&eacute;rica y el Caribe. El autor sostiene la idea de que la ciudad de M&eacute;xico es el punto o centro m&aacute;s relevante y dominante dentro del conjunto de espacios y sistemas definidos en el paso del tiempo. Dicha capital &#45;afirma el autor&#45;ha sido m&aacute;s que eso, porque ha constituido y estructurado un pa&iacute;s alrededor de ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, la obra no s&oacute;lo atiende al hecho geogr&aacute;fico, sino tambi&eacute;n a la historia y con ella al an&aacute;lisis pol&iacute;tico, es decir, no descuida ciertas decisiones de los gobernantes y las considera fundamentales para definir la estructura del territorio, de sus comunicaciones e incluso de la explotaci&oacute;n de sus recursos. El libro nos sugiere o nos hace imaginar un M&eacute;xico, trazado sobre un mapa f&iacute;sico, sobre el cual en ocasiones se antojaron decisiones por sobre la din&aacute;mica natural de poblamiento, lo que &#45;quiz&aacute;s&#45;sea mucho decir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer cap&iacute;tulo, como su t&iacute;tulo lo indica, se pretende identificar lo que el autor llama los cimientos del espacio mexicano. En busca de una explicaci&oacute;n hist&oacute;rica inicia su an&aacute;lisis con M&eacute;xico&#45;Tenochtitlan. La primera urbe que defini&oacute; su estructura aprovechando los valles centrales del altiplano que predominaban sobre las &aacute;reas vecinas, afirma el autor que a pesar de que el predominio del altiplano ya se hab&iacute;a dado en el siglo 11 con el gran centro urbano de Teotihuacan, porque, como es sabido, fij&oacute; su sede en la cuenca de los lagos de dicha altiplanicie y orient&oacute; en su favor las rutas y las relaciones de poder y de intercambio, es decir, redefini&oacute; las regiones en funci&oacute;n de sus necesidades. Ese esquema lo mantuvo tambi&eacute;n Tula, luego de la ca&iacute;da de Teotihuacan en el siglo VII, y m&aacute;s tarde lo aprovech&oacute; la capital azteca, lo que a su vez marc&oacute; una continuidad hasta el presente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El sistema espacial definido por el autor corresponde &#45;a su juicio&#45;a una estructura donde los v&iacute;nculos con el exterior se daban bajo el predominio de las relaciones radiales por sobre las transversales o circulares. Es decir, su modelo de organizaci&oacute;n espacial es el radial, muy similar al utilizado en antropolog&iacute;a y conocido como "solar", llamado as&iacute; por autores como Carol Smith.<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> Dicho modelo se caracteriza por tener un lugar central que opera como ordenador o integrador del espacio circundante, pero poco vinculado entre sus localidades a nivel horizontal y con el exterior. Este mismo modelo lo utiliza Van Young para su an&aacute;lisis regional de Guadalajara. Tampoco se puede olvidar que, aplicado para esa misma zona, ha recibido cr&iacute;ticas de autores como Antonio Ibarra, en el sentido de que dicho modelo propondr&iacute;a una organizaci&oacute;n interna regional limitadamente relacionada; lo que desde el punto de vista del desarrollo de los mercados internos ser&iacute;a otorgar muy poca relevancia al espacio regional, el cual, al parecer de Ibarra, ser&iacute;a mucho m&aacute;s activo de lo que se observa bajo aquel modelo.<sup><a name="n6b"></a><a href="#n6a">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Bernardo Garc&iacute;a, el sistema en la &eacute;poca prehisp&aacute;nica estaba compuesto por el M&eacute;xico central como espacio dominante y por las vertientes del Golfo y la del Pac&iacute;fico, dirigidas hacia ambos oc&eacute;anos. Fuera de ellas, no actuaban de manera decisiva las situadas al norte y tampoco las del oriente, tales como las del Caribe y Centroam&eacute;rica. Para el autor, la esfera de influencia de M&eacute;xico y del &aacute;rea hegem&oacute;nica del altiplano era muy din&aacute;mica s&oacute;lo hacia el sur y el este y en cierto sentido tambi&eacute;n hacia el oeste.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con la llegada de los espa&ntilde;oles hubo continuidad respecto a las l&iacute;neas fundamentales de la organizaci&oacute;n del espacio. No obstante el &aacute;rea controlada desde la ciudad de M&eacute;xico crecer&iacute;a m&aacute;s del doble. La conquista de M&eacute;xico signific&oacute; el sometimiento de las provincias sujetas a M&eacute;xico (el imperio de la Triple Alianza), as&iacute; como de otros se&ntilde;or&iacute;os independientes, tanto hacia la vertiente del Golfo como hacia la del Pac&iacute;fico, y muy en particular hacia Oaxaca. El reino de Nueva Espa&ntilde;a reprodujo estrat&eacute;gicamente la geograf&iacute;a de los mexicas con su &aacute;rea central y sus vertientes; con un poder central que continu&oacute; plantado en la ciudad de M&eacute;xico y reforzado desde el punto de vista institucional, seg&uacute;n Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, con la presencia de un virrey desde 1535. La gobernaci&oacute;n de Guatemala (con su Audiencia adjunta) represent&oacute; un &aacute;mbito espacial distinto, que conform&oacute; para el autor la Cadena Centroamericana. Por su parte, la Cadena Caribe&ntilde;a (desde Puerto Rico hasta Tabasco) fue una creaci&oacute;n colonial y contribuy&oacute; a la insularidad de Yucat&aacute;n, con un gobierno aut&oacute;nomo y volcado hacia el Caribe espa&ntilde;ol. En definitiva fueron los espa&ntilde;oles quienes dise&ntilde;aron un mapa pol&iacute;tico de la regi&oacute;n novohispana; la distribuci&oacute;n y agrupaci&oacute;n de los espacios que percibieron dio origen a provincias, gobiernos, jurisdicciones y capitales. Su labor fue decisiva, al grado que se puede decir que la geograf&iacute;a de la conquista subsiste hasta el d&iacute;a de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor destaca como elemento de continuidad prehisp&aacute;nica dentro de la geograf&iacute;a de conquista, la presencia del pueblo de indios, en el sentido de que este ser&iacute;a reminiscencia del <i>altepetl;</i> pero que en la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica colonial habr&iacute;a gozado de precisi&oacute;n, personalidad jur&iacute;dica y relativa autonom&iacute;a. Los espa&ntilde;oles procedieron a reunir a los ind&iacute;genas en el menor n&uacute;mero posible de asentamientos compactos dentro de cada una de las unidades pol&iacute;ticas o <i>altepetl</i> que reconocieron. Lo que habr&iacute;a generado &#45;seg&uacute;n Garc&iacute;a Mart&iacute;nez&#45;un patr&oacute;n de asentamiento relativamente urbanizado y que habr&iacute;a evitado la residencia entremezclada de los integrantes de diferentes colectividades.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el segundo cap&iacute;tulo el autor se refiere a la geograf&iacute;a colonial, la que en definitiva entiende como la que consolid&oacute; a la actual. Esta etapa, seg&uacute;n el autor, puede considerarse como la de expansi&oacute;n del paisaje urbano espa&ntilde;ol. La transformaci&oacute;n urbana de la ciudad de M&eacute;xico fue radical, as&iacute; como la de otros lugares, inclusive las cabeceras ind&iacute;genas. Para Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, una de las consecuencias b&aacute;sicas de la urbanizaci&oacute;n del paisaje fue un proceso de jerarquizaci&oacute;n. El que se tradujo en establecer, dentro de los pueblos de indios, la diferencia entre cabeceras y sujetos o barrios, y en el &aacute;mbito espa&ntilde;ol se distingui&oacute; particularmente a las localidades poseedoras de cabildos o que se desempe&ntilde;aron como sede de las administraciones locales (corregimientos y alcald&iacute;as mayores).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el periodo colonial el paisaje urbano tuvo movilidad y los &aacute;mbitos regionales estuvieron en constante movimiento. En primer lugar, se realiz&oacute; la expansi&oacute;n de Nueva Espa&ntilde;a hacia el norte; se descubrieron centros mineros que se convirtieron en nodos principales del espacio colonial e incentivaron el florecimiento de &aacute;reas agropecuarias vecinas. Es decir, surg&iacute;an nuevos espacios regionales y redes de intercambio estrechamente vinculadas con la jerarqu&iacute;a funcional de los centros urbanos. Unido a este proceso se crearon nuevas rutas con orientaci&oacute;n hacia la ciudad de M&eacute;xico; una fue el llamado camino de Tierra Adentro y otra, un camino hacia Zacatecas, lo que vino a consolidar nuevamente un eje central dominante dentro de la estructura espacial virreinal.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo tercero, Garc&iacute;a Mart&iacute;nez aborda la geograf&iacute;a de los siglos XVIII YXIX, donde afirma que la construcci&oacute;n del espacio moderno hab&iacute;a seguido las pautas consolidadas en la primera mitad del siglo XVII. Las vertientes continuaron subordinadas respecto al M&eacute;xico central y la estructura radial se hab&iacute;a hecho m&aacute;s notoria, seg&uacute;n el autor. Las vertientes continuaron &#45;dice Garc&iacute;a&#45;en una pobre posici&oacute;n en el sistema de intercambios, lo que gener&oacute; la imagen de pa&iacute;s desarticulado y pobremente intercomunicado, aunque fue significativo que las rutas coloniales se tendieran de tal manera que se pudiera establecer lazos entre el M&eacute;xico central y las vertientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expansi&oacute;n de Nueva Espa&ntilde;a continu&oacute; en el siglo XVIII, especialmente en la vertiente norte. No obstante, el esquema centralizado y radial que la caracterizaba se acentu&oacute; todav&iacute;a m&aacute;s. El autor rescata de los tres siglos de dominaci&oacute;n espa&ntilde;ola la s&oacute;lida conformaci&oacute;n de un pa&iacute;s, que, aun tras la guerra de independencia, se integr&oacute; sin fragmentaci&oacute;n alguna (aunque aclara que la adhesi&oacute;n de las provincias centroamericanas no fue duradera). Para el autor, en t&eacute;rminos espaciales, la independencia aport&oacute; la adopci&oacute;n de un sistema federal, aunque este aprovech&oacute; como apoyo la preexistencia espacial de los gobiernos coloniales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nuevo pa&iacute;s independiente tambi&eacute;n se preocup&oacute; de abrir nuevas rutas terrestres hacia el resto de Am&eacute;rica del Norte, la m&aacute;s importante de ellas fue el camino de Santa Fe, que prolong&oacute; el de Tierra Adentro e integr&oacute; una activa ruta de dimensiones continentales desde Durango hasta Missouri. Tambi&eacute;n se puso atenci&oacute;n a los intercambios de costa a costa &#45;tal como se estaban dando en el &aacute;mbito internacional&#45;, y en ese sentido el punto m&aacute;s ventajoso fue el istmo de Tehuantepec, que se promovi&oacute; como v&iacute;a comercial y se intent&oacute; explotar su posici&oacute;n continental, aunque sin muchos resultados, porque en definitiva prim&oacute; su posici&oacute;n marginal dentro del sistema espacial mexicano.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo cuarto y final, el autor aborda los cambios geogr&aacute;ficos m&aacute;s trascendentales de M&eacute;xico en el siglo XX. No obstante, remarca que dichas transformaciones deben buscarse en la peque&ntilde;a escala. Fue la &eacute;poca en que proliferaron las grandes haciendas, pero a la vez se impuls&oacute; el reparto agrario que produjo la fragmentaci&oacute;n de muchos latifundios y una profunda recomposici&oacute;n del espacio rural. Los poblados de hacienda y muchos ranchos tuvieron que redefinirse como ejidos, instituci&oacute;n formada para explotar de manera corporativa las tierras repartidas y por extensi&oacute;n a su centro de poblaci&oacute;n. A su vez, surgieron las empresas de agricultura de plantaci&oacute;n (tabaco, henequ&eacute;n), especialmente hacia las cadenas caribe&ntilde;a y centroamericana. Se realiz&oacute; el dise&ntilde;o de grandes zonas de riego, como La Laguna, que permiti&oacute; construir una regi&oacute;n y la apertura de zonas mineras dedicadas a la extracci&oacute;n en gran escala de cobre, hierro, carb&oacute;n y petr&oacute;leo. Se construyeron nuevas redes de comunicaci&oacute;n, especialmente los ferrocarriles entre 18801900, los que a su vez fomentaron el crecimiento de distintos &aacute;mbitos regionales. No obstante, afirma Bernardo Garc&iacute;a, que los ferrocarriles no modificaron lo esencial de la estructura espacial del pa&iacute;s. Su punto focal continu&oacute; siendo la ciudad de M&eacute;xico y la mayor concentraci&oacute;n de rutas se dio en su entorno. AS&Iacute; tambi&eacute;n la red ferroviaria sigui&oacute; los trazos esenciales de las vertientes originales de M&eacute;xico. La irrigaci&oacute;n fue otra de las obras esenciales del siglo XX, con la construcci&oacute;n de grandes presas y sus distritos de riego adyacentes, lo que gener&oacute; el surgimiento de polos de articulaci&oacute;n regional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, para el autor una de las mayores transformaciones que ha vivido M&eacute;xico corresponde al crecimiento demogr&aacute;fico ocurrido en la segunda mitad del siglo XX, el cual gener&oacute; a su vez una mayor centralizaci&oacute;n y nuevos procesos de poblamiento, que respond&iacute;an a la misma pol&iacute;tica de siempre: privilegiar a una capital centralizadora y dominante. En la segunda mitad del siglo XX la ciudad de M&eacute;xico se convirti&oacute;, seg&uacute;n Bernardo Garc&iacute;a, en la mayor concentraci&oacute;n humana del planeta, lo que a su vez implic&oacute; un gran impacto ambiental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el siglo XX &#45;afirma el autor&#45;el M&eacute;xico central mantuvo su posici&oacute;n focal en la estructura del <i>pa&iacute;s,</i> mantuvo su condici&oacute;n privilegiada al beneficiarse, por ejemplo, de una acabada red de comunicaciones y diversos atributos en lo cultural y en lo econ&oacute;mico, lo que acentu&oacute; las desigualdades regionales. La vertiente del Pac&iacute;fico decay&oacute;. En cambio, la vertiente del norte se integr&oacute; a&uacute;n m&aacute;s, al poseer los polos de mayor integraci&oacute;n y desarrollo industrial del pa&iacute;s, ciertamente por la influencia de la California estadunidense. Desde la segunda mitad del siglo XX &#45;dice Garc&iacute;a la mayor&iacute;a de los espacios que antes estaban deshabitados e incomunicados se han poblado, deforestado e interrelacionado con diversas rutas. El crecimiento de la poblaci&oacute;n ha sido notable tanto en el medio urbano como en el rural. Con el poblamiento y los mecanismos de intercambio se han definido nuevas regiones, pero a la vez, M&eacute;xico est&aacute; perdiendo los &uacute;ltimos espacios naturales que su propia geograf&iacute;a le dot&oacute; por siglos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, la obra viene a llenar uno de los vac&iacute;os de la geograf&iacute;a hist&oacute;rica de M&eacute;xico escrita hasta el momento, en el sentido de proponer una visi&oacute;n global respecto a c&oacute;mo se fue conformando la espacialidad del M&eacute;xico que hoy conocemos. Tambi&eacute;n Bernardo Garc&iacute;a aborda uno de los temas m&aacute;s candentes de la historiograf&iacute;a, la llamada polarizaci&oacute;n del <i>pa&iacute;s</i> en tomo a la ciudad de M&eacute;xico, la que habr&iacute;a ocurrido, a su juicio, desde los tiempos prehisp&aacute;nicos. Su enfoque geogr&aacute;fico hist&oacute;rico lo ayuda a poner atenci&oacute;n a la ocupaci&oacute;n del espacio y su aprovechamiento, elementos clave para un an&aacute;lisis de larga duraci&oacute;n como el que intenta. Sus juicios est&aacute;n apegados a los dise&ntilde;os espaciales que se fueron dando sobre el territorio, en el sentido de ubicar rutas, trazos de caminos o poblaciones, pero en ellas no se percibe el dise&ntilde;o de entra ruados econ&oacute;micos referidos a la circulaci&oacute;n efectiva de la oferta de mercanc&iacute;as. La investigaci&oacute;n realizada resulta muy sugerente porque nos propone que M&eacute;xico desde siempre tuvo una capital muy privilegiada respecto a otras ciudades, pero cabe considerar que sin conocer la cuantificaci&oacute;n de los intercambios y el destino efectivo de la producci&oacute;n del pa&iacute;s, precisada a la vez en las diversas &eacute;pocas o momentos que se abordan en el libro, resulta hasta el momento dif&iacute;cil de afirmar una polaridad espacial, al menos para todos los siglos de la historia de M&eacute;xico. Sin duda, esta obra de Bernardo Garc&iacute;a es el mejor punto de partida para un problema de investigaci&oacute;n que no es s&oacute;lo geogr&aacute;fico, sino que, como bien se&ntilde;ala el autor, tambi&eacute;n ata&ntilde;e a la historia pol&iacute;tica y &#45;yo agregar&iacute;a&#45;tambi&eacute;n a la econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><b>Enriqueta Quiroz Mu&ntilde;oz</b><i>    <br> 	Instituto Mora</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup> Peter Gerhard, Geograf&iacute;a hist&oacute;rica de la Nueva Espa&ntilde;a 1519&#45;1821, M&eacute;xico, UNAM, 1986,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675460&pid=S1405-2253200600020000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y La frontera norte de la Nueva Espa&ntilde;a, M&eacute;xico, UNAM, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675461&pid=S1405-2253200600020000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a></sup> Eric Van Young, La ciudad y el campo en el M&eacute;xico del siglo XVIII. La econom&iacute;a rural de la regi6n de Guadalajara, 1675&#45;1820, M&eacute;xico, FCE, 1989</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675463&pid=S1405-2253200600020000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a></sup> Ross Hassig, Comercio, tributo y transportes. La econom&iacute;a pol&iacute;tica del Valle de M&eacute;xico en el siglo XVI; M&eacute;xico, Alianza Editorial Mexicana, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675464&pid=S1405-2253200600020000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a></sup> Bernardo Garc&iacute;a Mart&iacute;nez, Los pueblos de la sierra. El poder y el espacio entre los indios del norte de Puebla hasta 1700, M&eacute;xico, COLMEX, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675466&pid=S1405-2253200600020000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a></sup> Carol Smith, "Sistemas econ&oacute;micos regionales: modelos geogr&aacute;ficos y problemas socioecon&oacute;micos combinados" en Pedro P&eacute;rez Herrero (comp.), <i>Regi&oacute;n e historia en M&eacute;xico (1700&#45;1850),</i> M&eacute;xico, Instituto Mora, 1991, pp. 37&#45;98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675468&pid=S1405-2253200600020000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a></sup> Antonio Ibarra, <i>La organizaci&oacute;n regional del mercado interno novohispano. La econom&iacute;a colonial</i> <i>de</i> <i>Guadalajara 1770&#45;1804,</i> M&eacute;xico, UNAM/Benem&eacute;rita Universidad Aut&oacute;noma de Puebla, 2000, p. 123.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=675470&pid=S1405-2253200600020000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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