<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-2253</journal-id>
<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Am. Lat. Hist. Econ]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-2253</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-22532005000200006</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA["La principal industria del país": contrabando en el México decimonónico]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bernecker]]></surname>
<given-names><![CDATA[Walther L.]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2005</year>
</pub-date>
<numero>24</numero>
<fpage>133</fpage>
<lpage>151</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-22532005000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-22532005000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-22532005000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Dossier tem&aacute;tico: contrabando</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>"La principal industria del pa&iacute;s": contrabando en el M&eacute;xico decimon&oacute;nico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Walther L. Bernecker</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contrabando ha desempe&ntilde;ado un papel de singular importancia en la econom&iacute;a y la sociedad mexicana del siglo XIX. Se puede registrar este fen&oacute;meno recurriendo a las fuentes que, a lo largo de aquella centuria, documentaron el desarrollo de esta actividad ilegal; pero al mismo tiempo es extremadamente dif&iacute;cil abordar el tema con rigor cient&iacute;fico debido a la escasez de investigaciones en este rubro. La mayor parte de las informaciones sobre la actividad contrabandista proviene de instituciones y grupos que se ve&iacute;an afectados directamente a causa del comercio ilegal: el Estado y los industriales. El Estado perd&iacute;a los aranceles, tan necesarios para su erario, y los industriales se ve&iacute;an expuestos a una competencia ruinosa. Este art&iacute;culo pretende acercarse al tema del contrabando a trav&eacute;s de mentes oficiales tales como memorias de gobierno, especialmente emitidas por secretarios de Hacienda, y a la vez de testimonios de ciertos c&oacute;nsules, referidos principalmente a la primera mitad del siglo XIX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Las actividades de contrabando</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el M&eacute;xico decimon&oacute;nico &#45;as&iacute; como en toda Am&eacute;rica Latina&#45; el contrabando formaba una parte importante en la vida cotidiana de una gran mayor&iacute;a de personas; era un fen&oacute;meno end&eacute;mico de la historia comercial. Un manual para comerciantes alemanes &#45;basado en apreciaciones del bar&oacute;n Alejandro von Humboldt&#45; estimaba el tama&ntilde;o del contrabando antes y despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n de independencia en los siguientes t&eacute;rminos:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor de los bienes importados secretamente se eleva, seg&uacute;n una estimaci&oacute;n realizada algo antes de la revoluci&oacute;n, a 4 500 000 d&oacute;lares anuales; y cada a&ntilde;o se exportaban en secreto barras de plata y oro por un valor de 2 500 000 d&oacute;lares. Entre Veracruz y Jamaica se ha establecido un contrabando regular, y a pesar de los esfuerzos del gobierno y de las penas extremamente severas contra este delito, las tiendas comerciales de M&eacute;xico estaban y est&aacute;n muy bien surtidas con productos ingleses y alemanes.<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la proclamaci&oacute;n de la independencia, las denuncias de los organismos oficiales sobre el contrabando en las fronteras mar&iacute;timas y terrestres formaban parte de la ret&oacute;rica pol&iacute;tica, al igual que los lamentos de los industriales mexicanos sobre aranceles de importaci&oacute;n demasiado bajos y las quejas de casas comerciales extranjeras sobre aranceles demasiado elevados. Escasos temas de la pr&aacute;ctica comercial mexicana se pueden registrar tan regularmente a lo largo del siglo XIX como es el contrabando.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el fondo, el fen&oacute;meno del contrabando en Am&eacute;rica es tan viejo como el monopolio comercial con las colonias de ultramar, reclamado por Espa&ntilde;a. En primer lugar fueron los ingleses los que practicaron desde su base en Jamaica un extenso comercio ilegal con la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola.<a name="n2b"></a><sup><a href="#n2a">2</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, en Nueva Espa&ntilde;a, el s&iacute;ndico del Consulado de Veracruz en 1797 ya hab&iacute;a constatado, por ejemplo, que las importaciones ilegales de manta ascend&iacute;an a 2 000 000 de pesos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, la primera d&eacute;cada de la independencia mexicana parece haber resuelto el problema de alguna manera. La tarifa arancelaria no era prohibitiva; las autoridades intentaron controlar el comercio ilegal por medio de toda una serie de medidas organizativas; comerciantes extranjeros y funcionarios mexicanos a&uacute;n no ten&iacute;an la experiencia que iban adquiriendo por aquellas fechas para da&ntilde;ar al erario p&uacute;blico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera comisi&oacute;n, tras la independencia del pa&iacute;s, elabor&oacute; en 1821 un nuevo reglamento arancelario y comercial que ya hablaba del "grand&iacute;simo" contrabando que se hac&iacute;a "con perjuicio de las rentas de la Hacienda p&uacute;blica".<a name="n3b"></a><sup><a href="#n3a">3</a></sup> El ministro de Hacienda Arrillaga se quejaba en su <i>Memoria</i> de 1823 ante el Congreso de la extensi&oacute;n del "escandaloso contrabando &#91;...&#93; siempre funesto y punible",<a name="n4b"></a><sup><a href="#n4a">4</a></sup> y recomendaba dictar severas leyes penales para los contrabandistas que precipitaban a la naci&oacute;n al abismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El valor de los bienes importados legalmente a M&eacute;xico se redujo dr&aacute;sticamente de 10 000 000 de pesos en el a&ntilde;o 1820 a s&oacute;lo 3 700 000 pesos en el a&ntilde;o 1822. Esta reducci&oacute;n no s&oacute;lo se debi&oacute; a los disturbios revolucionarios de aquellos a&ntilde;os, ni al arancel de importaci&oacute;n de 25%, o a la valoraci&oacute;n m&aacute;s elevada de bienes extranjeros en puertos mexicanos, sino tambi&eacute;n al aumento considerable de actividades contrabandistas.<a name="n5b"></a><sup><a href="#n5a">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El c&oacute;nsul general franc&eacute;s, Alexander Martin, estim&oacute; en 1827 el valor del contrabando en 25% del valor total del comercio exterior mexicano; el alem&aacute;n Eduard M&uuml;hlenpfordt lleg&oacute; a calcular que, por lo menos, una tercera parte de todos los bienes extranjeros consumidos en M&eacute;xico eran importados de manera ilegal; el representante brit&aacute;nico Henry George Ward era de la opini&oacute;n que en aquellos a&ntilde;os la cantidad de los productos importados en forma de contrabando era "infinitamente mayor" que la del comercio legal; y el intelectual liberal Jos&eacute; Mar&iacute;a Luis Mora incluso afirm&oacute; que dos terceras partes de todos los bienes de consumo no hab&iacute;an pagado aranceles de importaci&oacute;n. El ministro de Hacienda Garay dijo en 1834 que el Estado no percib&iacute;a ni siquiera la mitad de los aranceles de importaci&oacute;n que legalmente le correspond&iacute;an.<a name="n6b"></a><sup><a href="#n6a">6</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1830 un alto funcionario mexicano, Ildefonso Maniau, llam&oacute; la atenci&oacute;n sobre el siguiente hecho: desde 1823 estaba prohibida completamente la importaci&oacute;n de art&iacute;culos espa&ntilde;oles; no obstante, en los a&ntilde;os veinte se pod&iacute;a comprar en todas las regiones mexicanas papel de Barcelona, hierro de Vizcaya, vinos de Jerez y M&aacute;laga, brandy de Catalu&ntilde;a, aceitunas y pasas de Andaluc&iacute;a. Aparentemente, las mercanc&iacute;as entraban sin mayores problemas al pa&iacute;s y pod&iacute;an ser vendidas.<sup><a name="n7b"></a><a href="#n7a">7</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contrabando era mucho m&aacute;s extenso en la larga costa del Pac&iacute;fico que en la del Atl&aacute;ntico. El puerto de Guaymas, por ejemplo, se convirti&oacute; r&aacute;pidamente en un emporio de los contrabandistas de metales preciosos. Debido a que en aquella regi&oacute;n no hab&iacute;a ninguna casa de moneda, barras de oro y plata eran transportadas en secreto al puerto del Pac&iacute;fico, y de all&iacute; eran llevadas en buques extranjeros a Europa; de esta manera se burlaban los aranceles y las prohibiciones de exportaci&oacute;n. El ministro de Hacienda Jos&eacute; Ignacio Esteva caracteriz&oacute; la desorganizaci&oacute;n de las aduanas en la costa del Pac&iacute;fico como "terrible". A pesar de que los contrabandistas eran conocidos p&uacute;blicamente, no se pod&iacute;a emplear acci&oacute;n legal contra ellos, ya que eran protegidos por las autoridades locales. Esteva dec&iacute;a en su <i>Memoria</i> de 1851: "El contrabando es protegido por las autoridades y por el pueblo, porque todos saben que si no se hace en su respectiva ciudad, se paraliza el tr&aacute;fico por la falta de introducciones legales, y el contrabando se verifica por las playas desiertas."<a name="n8b"></a><sup><a href="#n8a">8</a></sup> La llegada de las barcazas que hab&iacute;an sido cargadas a cierta distancia de la costa desde los buques mercantes con la mercanc&iacute;a de contrabando, fue anunciada algunas veces con ca&ntilde;onazos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando un comerciante estadunidense quiso importar, en la primera mitad de los a&ntilde;os veinte, mercanc&iacute;as por un valor de 15 000 pesos, soborn&oacute;, en la costa del Pac&iacute;fico, al comandante del puerto con 1 000 pesos, al inspector jefe de la aduana con 500, y a los soldados encargados del control con otros 500. Los 2 000 pesos que pag&oacute; en total por el soborno era mucho menos de lo que hubiera tenido que pagar como arancel de importaci&oacute;n.<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de siglo, Mazatl&aacute;n en la costa del Pac&iacute;fico obtuvo una importancia cada vez mayor, ya que era el &uacute;nico puerto en el que los grandes buques mercantes que iban de Am&eacute;rica del Sur a San Francisco pod&iacute;an proveerse con alimentos. Casi era parte de la tradici&oacute;n local que poco antes de llegar un barco ten&iacute;a lugar un pronunciamiento que &#45;despu&eacute;s de haberse efectuado el correspondiente contrabando&#45; terminaba o bien con la huida de los "sublevados" o bien con su perd&oacute;n tan r&aacute;pidamente como hab&iacute;a comenzado. Los comerciantes extranjeros sobornaban a los soldados del cuartel y los instigaban a una revuelta, y entre tanto la tripulaci&oacute;n descargaba la mercanc&iacute;a, con esto evitaban pagar en la confusi&oacute;n reinante los aranceles de importaci&oacute;n. Entre 1844 y 1849 financiaron ocho de estas revueltas. En 1841, el gobernador de Sonora escrib&iacute;a al ministro del Interior: "En toda esta costa ha llegado todo este tr&aacute;fico &#91;de contrabando&#93; al &uacute;ltimo grado de exceso que se puede imaginar. En estos puertos se descargan y expenden efectos de algod&oacute;n prohibidos con la mayor publicidad, en grado de hallarse los almacenes llenos actualmente de ellos."<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A pesar de muchas indicaciones existentes acerca del masivo contrabando en los a&ntilde;os veinte y principios de los treinta, son dos &eacute;pocas en el siglo XIX las que sobresalen en la historia comercial mexicana como hitos del contrabando: la primera fase comprende los a&ntilde;os despu&eacute;s de 1837, cuando se decret&oacute; la prohibici&oacute;n absoluta de importar tejidos y otros bienes de consumo; la segunda fase empez&oacute; con la guerra entre M&eacute;xico y Estados Unidos y dur&oacute; hasta la era de la reforma, es decir, hasta finales de los a&ntilde;os cincuenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando se decretaron las leyes prohibitivas en 1837, esto signific&oacute; el comienzo de dilatados negocios de contrabando con hilo y tejidos. Las pruebas se pueden aducir f&aacute;cilmente. Pues aunque la exportaci&oacute;n de tejidos de algod&oacute;n y de hilo desde Gran Breta&ntilde;a a M&eacute;xico aument&oacute; considerablemente, en el mismo a&ntilde;o los ingresos arancelarios mexicanos provenientes de productos de algod&oacute;n disminuyeron dr&aacute;sticamente. Los industriales mexicanos segu&iacute;an lamentando que no pod&iacute;an vender sus productos con ganancias, mientras que los grandes comerciantes extranjeros expand&iacute;an sus negocios m&aacute;s y m&aacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&eacute;xico vivi&oacute; un momento culminante para el contrabando despu&eacute;s de la guerra con Estados Unidos. Por el Tratado de Paz de Guadalupe Hidalgo, de 1848, el r&iacute;o Bravo del norte se convirti&oacute; en r&iacute;o fronterizo entre M&eacute;xico y Estados Unidos. Los dos pa&iacute;ses disfrutaban de los mismos derechos comerciales. Pero ya en 1849, la Direcci&oacute;n de Colonizaci&oacute;n e Industria en una llamada dram&aacute;tica se dirigi&oacute; al gobierno alegando que estaba a punto de producirse la ruina de la industria mexicana, debido a que la vida comercial estaba por paralizarse, y si el comercio exterior legal no produc&iacute;a m&aacute;s ingresos por aranceles, el Estado pronto carecer&iacute;a de los medios necesarios para mantener la administraci&oacute;n y el orden p&uacute;blico.<a name="n11b"></a><sup><a href="#n11a">11</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jos&eacute; Ignacio Esteva lamentaba, en 1851, que la nueva frontera contrabandista en el norte del pa&iacute;s no hab&iacute;a reducido en nada el habitual contrabando en la costa del Pac&iacute;fico, sino que &eacute;ste hab&iacute;a aumentado a&uacute;n m&aacute;s. La situaci&oacute;n en los puertos era parad&oacute;jica: si actuaban aduaneros honestos, el comercio se paralizaba por completo, y la Hacienda p&uacute;blica no percib&iacute;a nada; pero si actuaban aduaneros corruptos, el comercio inmediatamente se avivaba y el gobierno recib&iacute;a, por lo menos, una parte de los ingresos por aranceles.<a name="n12b"></a><sup><a href="#n12a">12</a></sup> En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os y decenios apenas hubo cambios en la praxis del contrabando, y cuando el emperador de los contrabandistas en la costa del Pac&iacute;fico, el ingl&eacute;s Eustace Barron, contempl&oacute; retrospectivamente su vida de comerciante, pudo expresar satisfecho: "Life has been good."<sup><a name="n13b"></a><a href="#n13a">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los protagonistas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta f&aacute;cil contestar a la pregunta &iquest;qui&eacute;nes estaban envueltos en las pr&aacute;cticas del comercio ilegal? Las fuentes de la &eacute;poca ponen claramente de manifiesto que todas las personas que ten&iacute;an que ver, de una u otra forma, con el comercio hac&iacute;an uso de pr&aacute;cticas ilegales. En primer lugar hay que mencionar a los comerciantes y empresarios extranjeros. No exist&iacute;a casi ninguna casa comercial que no tratara de sacar un provecho econ&oacute;mico burlando las leyes vigentes. En segundo lugar hay que resaltar, por el lado mexicano, la intensa red de relaciones en el nivel local, regional y nacional, empezando por los guardas del puerto y los transportistas locales, pasando por el comandante de la plaza, el recaudador de impuestos o el juez, hasta llegar con el jefe pol&iacute;tico del distrito, tal vez el gobernador de un Estado, el ministro en la ciudad de M&eacute;xico o incluso quiz&aacute; hasta el presidente de la rep&uacute;blica. El contrabando se hab&iacute;a convertido en un gran negocio del que todos quer&iacute;an participar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta m&aacute;s dif&iacute;cil saber qu&eacute; nacionalidades estaban representadas mayoritariamente entre los contrabandistas extranjeros. Si bien es cierto que comerciantes de todas las nacionalidades estaban involucrados en los negocios ilegales, no se puede precisar sin m&aacute;s, en qu&eacute; medida lo estaban y cu&aacute;l nacionalidad primaba sobre otra. La respuesta depender&aacute; de las fuentes a las que se recurra. Los alemanes parecen haber practicado el contrabando ante todo en Colima, los mexicanos y los espa&ntilde;oles en Tampico y Veracruz. A juzgar por fuentes francesas, la mayor parte del contrabando la ejerc&iacute;an los ingleses, mientras que &eacute;stos ve&iacute;an en los franceses y los estadunidenses a sus competidores m&aacute;s fieros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la costa del Pac&iacute;fico, entre las casas comerciales m&aacute;s involucradas en el contrabando estaba la casa hispano&#45;mexicana Sprin, la empresa Echeguren, la casa peruana Sarmiento, la casa inglesa Barron & Forbes. Lo interesante de esta lista es el hecho de que Echeguren ejerc&iacute;a el consulado espa&ntilde;ol, Barron el ingl&eacute;s, Forbes el estadunidense y el chileno. Todos ellos se aprovecharon de su estatus consular, reclamaron inmunidad diplom&aacute;tica e hicieron uso de sus m&uacute;ltiples relaciones sociales. El mayor comerciante y empresario en la costa del Pac&iacute;fico era Eustace Barron. &Eacute;l hac&iacute;a sus negocios no tanto como empresario o comerciante, sino m&aacute;s bien como agiotista, especulador con la deuda del Estado y, ante todo, por medio del contrabando. Junto con su colega Forbes manten&iacute;a, por d&eacute;cadas, estrechas relaciones con el extenso grupo de contrabandistas ubicado en la costa occidental de M&eacute;xico; y hasta la ca&iacute;da definitiva de Santa Anna, este grupo ejerc&iacute;a gran influencia econ&oacute;mica y pol&iacute;tica en Jalisco. Cuando los reformadores liberales se hicieron con el poder en M&eacute;xico, a mediados de los a&ntilde;os cincuenta, y trataron de terminar con los oscuros negocios de Barron, este intento origin&oacute; una fuerte sacudida pol&iacute;tica en el pa&iacute;s. En una petici&oacute;n de la municipalidad de Tepic al gobernador se especificaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La criminal conducta de esta casa &#91;Barron & Forbes&#93; extranjera, injiri&eacute;ndose en nuestros asuntos pol&iacute;ticos por obtener el monopolio del comercio, que antes ejerc&iacute;a y que perdi&oacute; por la honradez de los nuevos empleados, es intolerable e injustificable &#91;...&#93; La audacia y cinismo de la casa de Barron Forbes y C&iacute;a. hac&iacute;an ya incompatible su existencia con la de todo gobierno independiente y moral, sean cuales fueren los principios pol&iacute;ticos que &eacute;ste adopte, pues la lucha entre esa casa y el pa&iacute;s no es pol&iacute;tica, sino la del robo en las aduanas, el cohecho de los jueces y el servilismo de los funcionarios p&uacute;blicos, contra el orden, recta administraci&oacute;n de justicia e independencia de todas las autoridades.<sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barron y Forbes fueron desterrados, lo que llev&oacute; inmediatamente a pleitos diplom&aacute;ticos; Gran Breta&ntilde;a incluso interrumpi&oacute; las relaciones diplom&aacute;ticas con M&eacute;xico y esta medida afect&oacute; a los nuevos pol&iacute;ticos liberales de manera especialmente dura, ya que estaban necesitados del reconocimiento internacional. Finalmente, el gobierno mexicano transigi&oacute; en el momento que apareci&oacute; el primer buque de guerra brit&aacute;nico en el Golfo de M&eacute;xico y cuando los pol&iacute;ticos liberales se vieron expuestos a diversas crisis pol&iacute;ticas. M&eacute;xico, a duras penas, pudo mantener su prestigio; Barron y Forbes ocuparon de nuevo sus puestos y fueron indemnizados por el da&ntilde;o que aparentemente hab&iacute;an sufrido. El ministro mexicano de Asuntos Exteriores explic&oacute; al encargado de Negocios brit&aacute;nico la postura mexicana de no perseguir, en &uacute;ltima instancia, los negocios ilegales de los dos ingleses con las palabras: "There were some charges which in this country it was impossible to establish judicially, of which smuggling was one."<a name="n15b"></a><sup><a href="#n15a">15</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la soluci&oacute;n de la crisis ya no se hablaba de las acusaciones de contrabando y de agitaci&oacute;n pol&iacute;tica con el fin de obtener ilegalmente ventajas econ&oacute;micas. Aprovech&aacute;ndose de las dificultades pol&iacute;tico&#45;militares del gobierno liberal de Ignacio Comonfort, la representaci&oacute;n inglesa logr&oacute; m&aacute;s bien echar toda la responsabilidad y culpa de lo ocurrido a los mexicanos. Ni en este caso ni en ning&uacute;n otro se lleg&oacute; a castigar a los contrabandistas; &eacute;stos &#45;que eran empresarios y comerciantes, frecuentemente diplom&aacute;ticos, y casi siempre extranjeros&#45; pudieron hacer uso de su influencia econ&oacute;mica en la regi&oacute;n o influyeron a trav&eacute;s de canales diplom&aacute;ticos al d&eacute;bil Estado mexicano para conseguir sus intereses econ&oacute;micos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los m&eacute;todos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que ya se pudo apreciar en el caso Barron & Forbes, se puede generalizar respecto a las pr&aacute;cticas ilegales. La regla m&aacute;s importante consist&iacute;a en soborno y cohecho. Tambi&eacute;n hubo casos en los que se descargaba la mercanc&iacute;a ilegalmente en alg&uacute;n punto de las extensas costas, lejano al pr&oacute;ximo puerto; pero este m&eacute;todo, por lo general, era demasiado pesado y arriesgado como para practicarlo a gran escala. Por lo general, los comerciantes se pon&iacute;an en contacto con sus c&oacute;mplices en los puertos y descargaban la mercanc&iacute;a de manera casi oficial. Tanto fuentes mexicanas como extranjeras concuerdan en que casi todas las personas oficiales eran corruptibles y venales; el cohecho se practicaba hasta las esferas m&aacute;s altas del gobierno. En las peque&ntilde;as islas de la costa del Pac&iacute;fico pod&iacute;an encontrarse almacenes repletos de mercanc&iacute;as; y desde all&iacute; los capitanes de navio entablaban contacto con los puertos. En cuanto se llegaba a un arreglo con los aduaneros, se empezaba con la descarga de la mercanc&iacute;a. Si las dos partes no pod&iacute;an ponerse de acuerdo &#45;cosa que ocurr&iacute;a muy pocas veces&#45;, el barco continuaba su ruta hasta el siguiente puerto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El c&oacute;nsul general prusiano Friedrich von Gerolt inform&oacute; en 1835 a Berl&iacute;n sobre las pr&aacute;cticas contrabandistas de los c&oacute;nsules y diplom&aacute;ticos extranjeros: "Un comerciante estadunidense radicado aqu&iacute;, de nombre Parrot, ha amasado inexplicablemente una gran fortuna en muy poco tiempo, haciendo a los otros comerciantes sospechar que se dedica a introducir clandestinamente monedas de cobre desde Estados Unidos al pa&iacute;s, embaladas entre l&aacute;minas de hierro, que se transportan en cajas. Este negocio es muy lucrativo, pues 49 de estas monedas tienen un costo de <i>1/4</i> o <i>1/8</i> de real, dando un valor nominal de 100 pesos. La introducci&oacute;n y circulaci&oacute;n de estas monedas falsificadas en el extranjero no fue f&aacute;cil de descubrir, pues el gobierno mexicano, por especulaci&oacute;n monetaria, hab&iacute;a emitido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una gran cantidad de ellas dificultando as&iacute; su reconocimiento, hasta que, hace a&ntilde;o y medio, al descargar del barco un env&iacute;o consignado a Parrot, una caja se rompi&oacute; casualmente, y se descubri&oacute; que estaba llena de monedas de cobre. El barco fue confiscado, el sobrecargo detenido, y con &eacute;l un empleado de Parrot. El sobrecargo se dio a la fuga poco despu&eacute;s del arribo del propio Parrot a Veracruz, y el empleado se quit&oacute; la vida en la c&aacute;rcel. Parrot consigui&oacute; sustraerse a la jurisprudencia legal, no as&iacute; a la p&uacute;blica sospecha. Hace poco tiempo fue nombrado c&oacute;nsul, propuesto por el encargado americano, y cuando ostentosamente preparaba su nueva residencia, la opini&oacute;n p&uacute;blica volvi&oacute; a levantarse contra &eacute;l, esta vez por medio de un diario local, acus&aacute;ndolo, entre otros improperios, no s&oacute;lo de contrabando de cobre, sino adem&aacute;s de asesinato, cometido en la persona de su joven empleado muerto en la prisi&oacute;n de Veracruz. Parrot entabl&oacute; demanda contra el diario, aunque sin mucho &eacute;xito, ya que el verdadero autor del art&iacute;culo no era el pobre diablo que hab&iacute;a sido pagado por firmarlo, y ni siquiera sab&iacute;a el contenido de lo que hab&iacute;a firmado, mientras, el verdadero autor, a quien hubiera sido bien dif&iacute;cil aportar las pruebas de lo que afirmaba, logr&oacute; permanecer en el anonimato. Muchos de los comerciantes m&aacute;s respetables del lugar, que saben de qu&eacute; naturaleza son los negocios del se&ntilde;or Parrot, quien desde hace algunos a&ntilde;os habita en la localidad como dentista, no dudan en afirmar que le debe su fortuna al contrabando de monedas falsas de cobre. No s&eacute; si su gobierno le retendr&aacute; el cargo, pero no me sorprender&iacute;a que continuase, ya que el surtido de compatriotas suyos radicados en la localidad no es muy grande, y el anterior c&oacute;nsul estadunidense, general Wilcocks, fue retirado de su puesto s&oacute;lo tras largos a&ntilde;os de estafas y encubrimiento.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">"No mejor reputaci&oacute;n que el c&oacute;nsul americano tiene el jefe de una importante casa alemana de comercio, un hamburgu&eacute;s que hace cuatro semanas fue nombrado c&oacute;nsul general por su majestad el rey de Sajonia, y que ha recibido el exequ&aacute;tur del gobierno. El mencionado Parrot recibe grandes cargamentos de mercader&iacute;a desembarcada en el puerto de Tuxpan, situado entre Tampico y Veracruz, defraudando all&iacute; el pago de aranceles, como todos saben, con la ayuda de una casa francesa de aquel lugar, que anda en tratos con las autoridades portuarias locales. Estas mercanc&iacute;as han entrado masivamente a M&eacute;xico, con sus respectivas gu&iacute;as o sus certificaciones aduanales donde consta que el derecho de importaci&oacute;n ha sido pagado. Mientras tanto el administrador general de aduanas en Veracruz en sus informes se queja ante el gobierno del pa&iacute;s, de que en Tuxpan no se perciben ingresos arancelarios. Los comerciantes de Veracruz se han quejado de tal calamidad ante el presidente Santa Arma mediante una diputaci&oacute;n propia, pero, a pesar de su influencia, y a pesar de la indignaci&oacute;n de la mayor&iacute;a de los comerciantes del lugar y de las acusaciones de los peri&oacute;dicos locales contra la susodicha casa comercial alemana, la cual puede ofrecer sus productos, la mayor&iacute;a de ellos de fabricaci&oacute;n alemana, a precios mucho m&aacute;s bajos que su competencia, nada hasta ahora ha sucedido, como no sea que alguien en la C&aacute;mara de Diputados ha propuesto cerrar el puerto de Tuxpan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"De estos hechos puede su excelencia denotar la forma en que los c&oacute;nsules de la localidad comprometen penosamente, apenas ven que hay alg&uacute;n provecho en su propio pecunio, a su respectivo gobierno, al que representan en caso de no haber un agente diplom&aacute;tico del mismo. A pesar de todo, y para el orgullo de los alemanes, puedo afirmar que &eacute;ste es el primer caso en muchos a&ntilde;os, en que una casa alemana ha sido vituperada de contrabandismo,"<a name="n16b"></a><sup><a href="#n16a">16</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En fuentes consulares alemanas se describen los m&eacute;todos aplicados en Matamoros, despu&eacute;s de la guerra contra Estados Unidos. Los aduaneros mexicanos colaboraban con los contrabandistas para asegurarse, por lo menos, el importe de lo que deb&iacute;a ser su sueldo; ante todo quer&iacute;an conseguir que no todos los comerciantes se mudaran a Brownsville, Texas, desviando de esta manera el lucrativo comercio exterior de la ciudad de Matamoros. Por una determinada suma o por una relativa participaci&oacute;n en la ganancia del contrabando, otorgaban todo tipo de certificaciones. Un comerciante ingl&eacute;s describe uno de los m&eacute;todos practicados en Veracruz:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si llegaba un barco de ultramar, en la primera noche que se encontraba anclado en el puerto, se embalaban en diferentes cajas las mercanc&iacute;as preciosas, que pagaban un elevado arancel, y las mercanc&iacute;as simples, libres de arancel. Y cuando a la ma&ntilde;ana siguiente las autoridades portuarias llegaban a bordo para inspeccionar la mercanc&iacute;a del barco, las cajas con los productos de valor ya hab&iacute;an desaparecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante todo, en la costa oriental se aplicaba una serie de m&eacute;todos que oscilaban entre legalidad e ilegalidad. Uno era el cambiar objetos prohibidos por parecidos, pero que, a causa de ligeras modificaciones, no aparec&iacute;an en las listas de prohibici&oacute;n del arancel aduanero. Un ejemplo: tejidos de algod&oacute;n, cuya importaci&oacute;n estaba prohibida, eran mezclados con otros materiales como lino, y entonces pod&iacute;an ser importados legal&#45;mente como tejidos mixtos. Otro m&eacute;todo semilegal consist&iacute;a en que los comerciantes extranjeros dejaban enviar los productos a Nueva Orleans, despu&eacute;s alquilaban un barco mexicano e importaban los tejidos bajo bandera mexicana; de esta manera pagaban un arancel inferior al comercio internacional de importaci&oacute;n. Debido a que reg&iacute;a la regla "la bandera cubre la mercanc&iacute;a", muchas veces se izaba en barcos ingleses poco antes de llegar al puerto una bandera mexicana. Pagando la "mordida" correspondiente, ning&uacute;n comandante portuario preguntaba, de d&oacute;nde ven&iacute;an tantos buques mexicanos &#45;cuando la flota mercantil mexicana de ultramar era pr&aacute;cticamente inexistente&#45; y por qu&eacute; los marineros hablaban perfectamente ingl&eacute;s, pero ni una palabra de espa&ntilde;ol.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1837 despu&eacute;s de promulgarse las prohibiciones de importaci&oacute;n, fue introducida la obligaci&oacute;n del estampado para todos los tejidos mexicanos, para poder distinguirlos inmediatamente de tejidos y vestidos extranjeros. Si bien esto dificult&oacute; el contrabando, no lo hizo imposible. M&aacute;s bien, los mexicanos y extranjeros que estaban al igual interesados en el contrabando, siempre practicaban variaciones nuevas de su negocio ilegal. Un ejemplo: fabricantes mexicanos y extranjeros, cuyas f&aacute;bricas estaban cerca de la frontera o de la costa, nacionalizaban art&iacute;culos importados imprimi&eacute;ndoles su propio sello; incluso se han encontrado sellos de f&aacute;bricas que ni siquiera exist&iacute;an. Ante todo en la costa del Pac&iacute;fico hab&iacute;a toda una serie de empresas que s&oacute;lo viv&iacute;a de este negocio de la nacionalizaci&oacute;n o mexicanizaci&oacute;n de tejidos extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El representante prusiano en M&eacute;xico, el bar&oacute;n Emil Karl Heinrich Freiherr von Richthofen, dec&iacute;a en sus despachos a Berl&iacute;n que en M&eacute;xico s&oacute;lo se hab&iacute;an enriquecido unos cuantos industriales</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">que han construido sus f&aacute;bricas en un lugar adecuado de la frontera y cerca de los puertos, para hacer pasar por sus productos aquellos que hab&iacute;an importado por contrabando, ya con el estampado de sus respectivas f&aacute;bricas. Se puede decir pues que el contrabando es la industria principal, y la f&aacute;brica s&oacute;lo el t&iacute;tulo para poder comercializar los objetos clandestinamente importados como si hubieran sido fabricados en el pa&iacute;s mismo.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo, se puede decir que tanto personas oficiales como particulares, de diversas nacionalidades, estaban involucradas de una forma u otra en el contrabando. Es decir, si este grupo era heterog&eacute;neo, y los m&eacute;todos aplicados eran m&uacute;ltiples, tambi&eacute;n se puede afirmar que los intentos de combatir el contrabando eran extensos y variados.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La lucha contra el contrabando</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobierno mexicano hizo m&uacute;ltiples intentos por acabar con el comercio ilegal. Ahora bien, en la realidad del contrabando cotidiano, las pr&aacute;cticas ilegales apenas se vieron restringidas alguna vez por los diferentes planes de lucha para detenerlo. Como era de opini&oacute;n general que el mecanismo principal que hac&iacute;a posible el contrabando era el cohecho, las medidas gubernamentales trataron de eliminar en primer lugar este fen&oacute;meno. Funcionarios corruptos deb&iacute;an ser castigados y alejados de sus puestos, y el personal de vigilancia incrementado. Pero el &eacute;xito de estas medidas fue poco convincente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si no se pod&iacute;a cambiar a las personas, por lo menos las instituciones y la infraestructura deb&iacute;an ser un impedimento. Transitoria y temporalmente se cerraron algunos puertos y estaciones mar&iacute;timas para el comercio de ultramar. Lo mismo ocurri&oacute; con ciertas fronteras terrestres con Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para intensificar el control de la costa, deb&iacute;an usarse m&aacute;s cruceros de aduana, pero por motivos financieros y organizativos finalmente se prescindi&oacute; del plan. Para poder controlar mejor el contenido de un barco se deb&iacute;a incluir una exacta declaraci&oacute;n, el llamado <i>affidavit</i> (declaraci&oacute;n jurada); pero lo &uacute;nico que se consigui&oacute; fue que las sumas de cohecho subieran ligeramente. Para impedir la nacionalizaci&oacute;n de tejidos extranjeros &#45;fen&oacute;meno explicado m&aacute;s arriba&#45; a partir de 1842 estaba prohibido construir f&aacute;bricas de tejidos en una zona de 125 kil&oacute;metros de la costa. Pero en colaboraci&oacute;n con los gobernadores de los estados, no le cost&oacute; mucho al influyente grupo de empresarios de f&aacute;bricas de tejidos burlar las disposiciones de esta ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A las medidas de control &#45;m&aacute;s bien t&eacute;cnicas&#45; presentadas hasta ahora, se unieron ya tempranamente reflexiones que deb&iacute;an combatir el contrabando no en sus s&iacute;ntomas superficiales, sino desde la ra&iacute;z. Un alto funcionario de la burocracia del Estado, Ildefonso Maniau, hab&iacute;a dicho ya en los a&ntilde;os veinte que el contrabando era un fen&oacute;meno de la esfera del mercado, que al combatirlo se deb&iacute;an, pues, modificar las condiciones de mercado. El contrabando, dec&iacute;a, no podr&iacute;a eliminarse mientras merec&iacute;a la pena para los implicados. Su propuesta rezaba, l&oacute;gicamente, producir en M&eacute;xico mismo y ofrecer a precios competitivos todo lo que hasta entonces se hab&iacute;a importado legal o ilegalmente. La idea de la promoci&oacute;n industrial se deb&iacute;a a Maniau, pero tambi&eacute;n su &eacute;xito fue s&oacute;lo muy relativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo intento por encarar el problema sistem&aacute;ticamente tuvo lugar en la &eacute;poca liberal, a mediados del siglo. En 1850, el ministro de Hacienda anunci&oacute; pat&eacute;ticamente el fin de M&eacute;xico si no se combat&iacute;a inmediatamente el "c&aacute;ncer moral" del contrabando. Se trataba de la "existencia o no existencia del erario p&uacute;blico, por lo tanto, de la existencia de la rep&uacute;blica misma". S&oacute;lo el fin de las prohibiciones y una reducci&oacute;n de los aranceles podr&iacute;a salvar a M&eacute;xico de la disoluci&oacute;n, de la "destrucci&oacute;n completa".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aranceles de importaci&oacute;n deb&iacute;an servir en primer lugar a las necesidades fiscales del Estado y no a la protecci&oacute;n de la industria. Los liberales sab&iacute;an que algunas f&aacute;bricas no podr&iacute;an sobrevivir a la competencia extranjera; pero las dem&aacute;s empresas estar&iacute;an obligadas a realizar medidas de modernizaci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n que en &uacute;ltima instancia repercutir&iacute;an a favor del consumidor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni el plan de fomento de la industria de los a&ntilde;os veinte, ni el concepto liberal de los a&ntilde;os cincuenta pudieron eliminar el contrabando; y tambi&eacute;n las medidas t&eacute;cnicas quedaron sin un resultado palpable. Las quejas sobre el contrabando omnipresente, a finales de siglo, eran casi las mismas que a principios de la independencia. Por lo tanto, habr&aacute; que plantearse la cuesti&oacute;n: &iquest;por qu&eacute; fracasaron las medidas aplicadas en la lucha contra el contrabando?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La persistencia del contrabando: corrupci&oacute;n como fen&oacute;meno hist&oacute;rico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las medidas propuestas para combatir el contrabando fueron m&uacute;ltiples e igualmente m&uacute;ltiples han sido las causas que explican por qu&eacute; &eacute;stas fracasaron finalmente. Las soluciones "t&eacute;cnicas" &#151;multas, despidos, controles&#45; no pod&iacute;an ser exitosas ya que nunca llegaban al centro del problema y no consideraban la situaci&oacute;n espec&iacute;fica de los funcionarios sobornados. En el informe del Ministerio de Hacienda de 1840 se mencionaba como una de las causas principales de la corrupci&oacute;n y corruptibilidad de los funcionarios de aduanas su p&eacute;simo salario: "La inseguridad de los empleos, con la mala dotaci&oacute;n de &eacute;stos, con la impunidad y con la falta de responsabilidad de los empleados han dado impulso al contrabando, sistem&aacute;ndolo de manera que no es peregrino ver repentinamente progresar y ver enlazados y ostensibles la riqueza del empleado y la del que defraud&oacute; los derechos a la Hacienda p&uacute;blica."<sup><a name="n18b"></a><a href="#n18a">18</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aduanero no s&oacute;lo sufr&iacute;a a causa de sus malos ingresos, sino que tambi&eacute;n por la forma irregular de su pago. Algunas veces, los empleados ten&iacute;an que vivir durante meses sin recibir su salario. As&iacute; tambi&eacute;n el descenso en los ingresos del Estado, por las prohibiciones de importaci&oacute;n del a&ntilde;o 1837, redujo a&uacute;n m&aacute;s las posibilidades de los aduaneros de percibir un pago regular y suficiente. Si quer&iacute;an sobrevivir, ten&iacute;an que recurrir a un ingreso extralegal. Las prohibiciones de importaci&oacute;n fomentaron la corrupci&oacute;n, y no la imped&iacute;an, ya que los aduaneros, a causa de su precaria situaci&oacute;n, transformaron las prohibiciones v&iacute;a corrupci&oacute;n en "aranceles" particulares. Para los aduaneros era tanto m&aacute;s f&aacute;cil dejarse corromper por el soborno en cuanto la sociedad consent&iacute;a este tipo de pr&aacute;cticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para muchos contempor&aacute;neos, las pr&aacute;cticas ilegales no eran una forma de contrabando; en las fuentes se habla continuamente de arreglos entre comerciantes y funcionarios de la aduana, entre estos funcionarios y el gobierno regional, y finalmente entre los gobiernos regional y nacional. Todas las personas que estaban ubicadas en esta escala jer&aacute;rquica recib&iacute;an una parte del bot&iacute;n y todos estaban interesados en el funcionamiento del sistema.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posici&oacute;n que ocupaban todos los funcionarios involucrados en asuntos de comercio (funcionarios de aduana, comandantes de puerto, jueces etc.) les permit&iacute;a aprovecharse de ciertas funciones estatales; eran, en cierta manera, "monopolistas" de los que depend&iacute;an los comerciantes. Para estos "monopolistas" no resultaba demasiado extra&ntilde;o aumentar sus ingresos por medio de la corrupci&oacute;n. Este fen&oacute;meno estaba generalizado y era contemplado como algo cuasi natural; y esta postura deja entrever la relaci&oacute;n existente entre el "monopolista", el Estado y su cargo p&uacute;blico. Exist&iacute;a una larga tradici&oacute;n en la administraci&oacute;n colonial espa&ntilde;ola de otorgar cargos p&uacute;blicos y usarlos como fuente de ingresos. El funcionario "cl&aacute;sico" de la administraci&oacute;n colonial &#45;bajo la dinast&iacute;a de los Habsburgo y hasta las reformas borb&oacute;nicas en la segunda mitad del siglo XVIII&#45; compraba su cargo p&uacute;blico y no percib&iacute;a un salario regular. Por ese motivo utilizaba los a&ntilde;os en el cargo para recuperar su inversi&oacute;n y para obtener el m&aacute;ximo provecho de su cargo a trav&eacute;s de todo tipo de negocios particulares. En este sentido, se puede pensar que la corrupci&oacute;n era una parte del sistema administrativo. En el M&eacute;xico decimon&oacute;nico como un pa&iacute;s preindustrial eran ante todo cuatro factores los que caracterizaban la corrupci&oacute;n; &eacute;stos, por lo dem&aacute;s, tambi&eacute;n eran caracter&iacute;sticos para los estados europeos preindustriales del antiguo r&eacute;gimen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, el cargo p&uacute;blico era interpretado como una posesi&oacute;n de la que hab&iacute;a que sacar el mayor provecho posible. En segundo lugar, se cre&iacute;a que la seguridad personal, ante todo el aseguramiento del futuro, s&oacute;lo era posible si estaba fundamentada por relaciones personales, es decir, a trav&eacute;s de influencias. En tercer lugar, muchas personas ten&iacute;an que recurrir a la v&iacute;a burocr&aacute;tica para conseguir riqueza y prestigio, ya que el sector econ&oacute;mico estaba s&oacute;lo d&eacute;bilmente desarrollado. Y en cuarto lugar, no era v&aacute;lida la regla: riqueza lleva a poder, sino al rev&eacute;s: poder conlleva riqueza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El funcionario ten&iacute;a la convicci&oacute;n de que con el cargo p&uacute;blico hab&iacute;a adquirido, al mismo tiempo, el derecho de administrarlo en su propio provecho.<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trasfondo de esta postura era la estructura espec&iacute;fica del Estado y de lo p&uacute;blico que no permite aplicar a la situaci&oacute;n mexicana la categor&iacute;a moderna de corrupci&oacute;n como abuso de un cargo p&uacute;blico en provecho particular. El concepto moderno de corrupci&oacute;n parte de una &eacute;tica y una mentalidad de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, como se desarroll&oacute; en Europa Central en la &eacute;poca del absolutismo ilustrado y que fue codificado en las monarqu&iacute;as constitucionales del siglo XIX en el derecho funcionario. Fue entonces cuando el Estado asumi&oacute; la obligaci&oacute;n para el sustento de sus funcionarios, garantiz&aacute;ndoles un empleo vitalicio pero exigiendo, por otro lado, la dedicaci&oacute;n plena al trabajo. El s&uacute;bdito dependiente hasta entonces del monarca se convert&iacute;a ahora en un funcionario del Estado que se deb&iacute;a a una &eacute;tica general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes, la mentalidad respecto al cargo p&uacute;blico hab&iacute;a sido diferente; esta postura, caracter&iacute;stica del antiguo r&eacute;gimen, segu&iacute;a vigente en el M&eacute;xico decimon&oacute;nico. En el Estado y la sociedad, el pagar y el aceptar dinero se toleraba de cierta manera tanto que regalos y donaciones (la famosa "mordida") eran contemplados como parte integrante del sueldo. Para poder caracterizar este comportamiento como corrupci&oacute;n faltaba la proscripci&oacute;n jur&iacute;dica y social. El cohecho todav&iacute;a no era un delito.<sup><a name="n20b"></a><a href="#n20a">20</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro factor de importancia era que tener un cargo p&uacute;blico no significaba sentirse responsable para con el Estado. Otras lealtades (personales, locales, regionales) ten&iacute;an un papel mucho m&aacute;s importante. La persona que detentaba un cargo p&uacute;blico no deb&iacute;a interpretar su obligaci&oacute;n para con el Estado, como algo m&aacute;s importante que sus obligaciones con su grupo primario; en caso contrario, corr&iacute;a peligro de quedar socialmente marginado. Sus amigos eran m&aacute;s importantes que un Estado "abstracto".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, s&oacute;lo se puede hablar de manera muy limitada de corrupci&oacute;n en el sentido de un comportamiento irregular. Por otra parte, esto no significa que las condenas, incansablemente repetidas de la corrupci&oacute;n, fueran s&oacute;lo ret&oacute;rica sin contenido. Su funci&oacute;n consist&iacute;a en ser un arma en las disputas entre diferentes intereses, por ejemplo, entre el centro y la periferia. La historia de los aranceles mexicanos y de sus innumerables violaciones tambi&eacute;n podr&iacute;a escribirse como una lucha entre los intereses del centro y de la periferia:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las regiones perif&eacute;ricas siempre se sent&iacute;an desatendidas por el centro pol&iacute;tico y marginadas econ&oacute;micamente. La prohibici&oacute;n de poseer f&aacute;bricas de tejidos cerca de la costa era interpretada por la Junta de Fomento de Culiac&aacute;n como un intento del centro por fomentar las industrias en el altiplano central y da&ntilde;ar a las industrias en las regiones costeras. Lo que desde una perspectiva "nacional" se presentaba como una medida para combatir el contrabando, desde la perspectiva regional era nocivo a los intereses econ&oacute;micos de la periferia.<sup><a name="n21b"></a><a href="#n21a">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otro aspecto que se debe tener en cuenta son los aranceles del comercio exterior. Mientras que &eacute;stos fueran elevados, se convert&iacute;an al mismo tiempo en un incentivo para el contrabando. Pero los gobiernos no pod&iacute;an o no quer&iacute;an disminuirlos, ya que formaban el ingreso principal de la Hacienda p&uacute;blica. Ni siquiera los liberales pudieron escapar de este c&iacute;rculo vicioso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, los aranceles no eran s&oacute;lo el ingreso m&aacute;s importante del Estado, sino que serv&iacute;an tambi&eacute;n al pago de la deuda externa. Si comerciantes extranjeros practicaban el contrabando, no s&oacute;lo da&ntilde;aban al Estado y a la industria mexicana, sino al mismo tiempo a sus compatriotas que hab&iacute;an comprado bonos mexicanos y esperaban su pago.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aparte de los aspectos discutidos hasta ahora, para finalizar hay que resaltar otro factor que puede contribuir a explicar la persistencia del contrabando en M&eacute;xico: el mercado. En &uacute;ltima instancia, el contrabando no era otra cosa que una reacci&oacute;n a las condiciones del mercado, creadas artificialmente, y a necesidades del mercado, existentes realmente. Las condiciones del mercado no hac&iacute;an posible una importaci&oacute;n legal, ya que el gobierno hab&iacute;a gravado las relaciones del mercado con medidas prohibitivas, modific&aacute;ndolas por leyes de importaci&oacute;n. Pero las exigencias del mercado hac&iacute;an necesarias justamente esas importaciones de las que la mayor parte de la poblaci&oacute;n obten&iacute;a provecho. Y como no pod&iacute;an realizarse legalmente, se hac&iacute;an ilegalmente. Durante todo el siglo XIX exist&iacute;a, en la sociedad mexicana, demanda de los productos importados ilegalmente; y aparentemente esta demanda era tan grande que incluso el bloqueo artificial del mercado fracas&oacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contrabando era en el M&eacute;xico del siglo XIX un fen&oacute;meno masivo con puntos culminantes a partir de los a&ntilde;os cuarenta y continuando nuevamente en los cincuenta, con una concentraci&oacute;n regional en la frontera norte del pa&iacute;s y en la costa del Pac&iacute;fico. En el contrabando estaban involucrados, junto con los comerciantes extranjeros de diversas nacionalidades, muchos funcionarios mexicanos en diferentes posiciones, encubridores y ayudantes. Los m&eacute;todos empleados eran m&uacute;ltiples y abarcaban desde el cohecho hasta la instigaci&oacute;n de revueltas. Tambi&eacute;n las medidas para combatir el contrabando fueron m&uacute;ltiples, pero ninguna de ellas tuvo &eacute;xito, ya que s&oacute;lo iban encaminadas a modificar s&iacute;ntomas, y las personas responsables no reconoc&iacute;an (o quer&iacute;an reconocer) que el contrabando era una reacci&oacute;n a condiciones de mercado fijadas pol&iacute;ticamente. La lucha para detener el contrabando no deb&iacute;a ser, pues, en primer lugar un problema de soluci&oacute;n "t&eacute;cnica", sino m&aacute;s bien, la ejecuci&oacute;n de una intervenci&oacute;n profunda en las relaciones de mercado y de ingreso. Pero en el centro pol&iacute;tico de M&eacute;xico no exist&iacute;a la intenci&oacute;n de cambiar sustancialmente estas condiciones. Es por ello que todo enfrentamiento al contrabando estaba condenado a fracasar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reflexiones acerca de la corrupci&oacute;n como fen&oacute;meno hist&oacute;rico han aportado un resultado m&aacute;s: el contrabando no es s&oacute;lo una parte m&aacute;s o menos extravagante de la historia comercial de un pa&iacute;s, m&aacute;s bien, permite investigar aspectos importantes del Estado y de la sociedad, cuestiones relativas a la tradicionalidad y modernidad de un Estado, del proceso de racionalizaci&oacute;n que caracteriza el camino del Estado hacia la &eacute;poca moderna. En Europa, la contenci&oacute;n de la corrupci&oacute;n estaba relacionada con una expansi&oacute;n de los poderes estatales. Diferentes grados en la intensidad de la corrupci&oacute;n reflejan, pues, diferentes escalas en el desarrollo del Estado, y deben ser examinados bajo esta perspectiva (y no bajo una perspectiva moralizante). En el caso mexicano, este tipo de investigaciones todav&iacute;a est&aacute; por hacerse. El terreno se nos presenta desafiante.</font></p>   	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Archivos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">AGN Archivo General de la Naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ANP Archives Na&uuml;onales Francaises.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ZSAM Zentrales Staatsarchiv Merseburg.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco Nacional de Comercio Exterior, <i>Colecci&oacute;n de documentos para la historia del comercio exterior de M&eacute;xico,</i> 2a. serie, t VII, <i>Del centralismo proteccionista al r&eacute;gimen liberal (1837&#45;1872),</i> nota preliminar, selecci&oacute;n documental y comentarios de Luis C&oacute;rdova, M&eacute;xico, Banco Nacional de Comercio Exterior, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672125&pid=S1405-2253200500020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beafoy, Mark, <i>Mexican Illustrations,</i> Londres, s. e., 1828.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672127&pid=S1405-2253200500020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brown, V. L., "The South Sea Company and Contraband Trade", <i>The American Historical Review,</i> vol. XXXI, n&uacute;m. 4,1926, pp. 662&#45;678.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672129&pid=S1405-2253200500020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Chaunu, H. y P., <i>Seville et l'Atlantique,</i> Par&iacute;s, S.E.V.P.E.N., 1963, t. 13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672131&pid=S1405-2253200500020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Christelow, A., "Contraband Trade Between Jamaica and the Spanish Main, and the Free Port Act of 1766", <i>The American Historical Review,</i> t. XXX, 1942, pp. 309&#45;343.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672133&pid=S1405-2253200500020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Esposici&oacute;n que dirige al exmo. se&ntilde;or presidente de la rep&uacute;blica, su ministro de Hacienda ciudadano Jos&eacute; Ignacio Esteva,</i> M&eacute;xico, Tipograf&iacute;a de I. Cumplido, 1851.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672135&pid=S1405-2253200500020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Esposici&oacute;n que la Junta de Fomento de Culiac&aacute;n eleva al supremo gobierno de la naci&oacute;n, suplic&aacute;ndole se sirva mandar derogar el decreto de 28 de septiembre &uacute;ltimo, por perjudicial a los progresos de la industria nacional, pero m&aacute;s particularmente pernicioso para los departamentos de occidente,</i> 10 de diciembre de 1842, Culiac&aacute;n, M&eacute;xico, Imprenta I. Cumplido, 1843.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672137&pid=S1405-2253200500020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gerdes, C, <i>Mexikanisches Banditentum ais sozialgeschichtliches Ph&aacute;nomen,</i> Saarbr&uuml;cken, Verlag f&uuml;r Entwick Ivngspolitik, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672139&pid=S1405-2253200500020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guimer&aacute; Ravina, A., <i>Burgues&iacute;a extranjera y comercio atl&aacute;ntico: la empresa comercial irlandesa en Canarias (1703&#45;1771),</i> Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, Madrid, Consejer&iacute;a de Cultura y Deportes&#45;Gobierno de Canarias/Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672141&pid=S1405-2253200500020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Humboldt, Friedrich Alexander von, <i>Versuch &uuml;ber den politischen Zustand des Konigreichs Neu&#45;Spanien,</i> Tubingen, Ed. Cotta, 1813, t. IV.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672143&pid=S1405-2253200500020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kapp, Bernard, "Les relations &eacute;conomiques ext&eacute;rieures du Mexique (1821&#45;1911) d'apr&eacute;s les sources francaises" en Bernard Kapp y Daniel Herrero, <i>Ville et commerce. Deux essais d'histoire hispano&#45;am&eacute;ricaine,</i> Par&iacute;s, Klincksieck, 1974, pp. 9&#45;93.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672145&pid=S1405-2253200500020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria de Hacienda durante el tiempo en que Francisco Mar&iacute;a Lombardo fue secretario de Estado y del Despacho de la misma,</i> M&eacute;xico, Imprenta del &Aacute;guila, 1840.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672147&pid=S1405-2253200500020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria de la Direcci&oacute;n de Colonizaci&oacute;n e Industria. A&ntilde;o de 1849,</i> M&eacute;xico, Imprenta de Vicente G. Torres, 1850.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672149&pid=S1405-2253200500020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria provisional presentada al soberano Congreso por el Ministerio de Hacienda en 2 de junio de 1823,</i> M&eacute;xico, Imprenta del &Aacute;guila, 1823.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672151&pid=S1405-2253200500020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mora, J. M. L., <i>M&eacute;jico y sus revoluciones,</i> Par&iacute;s, 1836, t. 4; nueva edici&oacute;n, <i>M&eacute;xico y sus revoluciones,</i> ed. por Agust&iacute;n Y&aacute;&ntilde;ez, M&eacute;xico, 1977, t. 3.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672153&pid=S1405-2253200500020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&uuml;hlenpfordt, E., <i>Versuch einer getreuen Schilderung der Republik M&eacute;jico besonders in Beziehung auf Geographie, Ethnographie und Statistik. Nach eigener Anschauung und den besten Quellen bearbeitet von Eduard M&uuml;hlenpfordt,</i> 1.1: <i>&Uuml;berblick &uuml;ber das Land im Allgemeinen;</i> t. II: <i>Beschreibung der einzelnen Landestheile,</i> Hannover, Kius, 1844; reimpresi&oacute;n: Eduard M&uuml;hlenpfordt, <i>Versuch einer getreuen Schilderung der Republik Mexiko,</i> introd. de Ferdinand Anders, Graz, Akademische Druck&#45;und Verlagsanstalt, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672155&pid=S1405-2253200500020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pietschmann, Horts, "Burocracia y corrupci&oacute;n en Hispanoam&eacute;rica colonial. Una aproximaci&oacute;n tentativa", <i>Nova Americana,</i> t. V, 1982, Torino, pp. 11&#45;37.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672157&pid=S1405-2253200500020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pohl, H., "Zur Geschichte des Schmuggels im Atlantikhandel" en H. Pohl, <i>Studien zur Wirtschaftsgeschichte Lateinamerikas,</i> Wiesbaden, Steiner, 1976, pp. 13&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672159&pid=S1405-2253200500020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poinsett, J. R., <i>Notes on Mexico, Made in the Autumn of 1822. Accompanied by an Historical Sketch of the Revolution, and Translations of Official Reports on the Present State of that Country,</i> Filadelfia, H. C. Carey and I. Lea, 1824; reimpresi&oacute;n, Nueva York, Praeger, 1969.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672161&pid=S1405-2253200500020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quintana, M. A., <i>Los primeros 25 a&ntilde;os de la historia econ&oacute;mica de M&eacute;xico. Estevan de Antu&ntilde;ano. Fundador de la industria textil en Puebla,</i> M&eacute;xico, Ministerio de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1975, t. 2.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672163&pid=S1405-2253200500020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Richthofen, E. K. H. von, <i>Die aufieren und inneren politischen Zustande der Republik Mexico seit deren Unabhdngigkeit bis aufdie neueste Ze&uuml;,</i> Berl&iacute;n, Deckersche Geheime Ober&#45;Hofbuchdruckerei, 1854, y Berl&iacute;n, Wilhelm Hertz, 1859.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672165&pid=S1405-2253200500020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Salvucci, R.J., <i>Industrial Organization and Economic Geography: The Textile Manufactory in New Spain, 1690&#45;1810,</i> Bielefeld, 1982 (manuscrito no publicado).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672167&pid=S1405-2253200500020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schmidt, L. R., <i>Theoretisch&#45;praktisches Comptoir&#45;Handbuch nach MacCulloch und den neuesten zuverlafiigsten Quellen in alphabetischer Ordnung,</i> Stuttgart/Tubingen, J. G. Cotta, 1837.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672169&pid=S1405-2253200500020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sierra, Carlos J. y Rogelio Mart&iacute;nez Vera, <i>Historia y legislaci&oacute;n aduanera de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=672171&pid=S1405-2253200500020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup> Schmidt, <i>Theoretisch&#45;praktisches,</i> 1837, p. 1468; v&eacute;anse tambi&eacute;n Humboldt, <i>Versuch,</i> 1813; Poinsett, <i>Notes,</i> 1969, p. 33.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a></sup> Kapp, "Relations", 1974, p. 18; Brown, "South", 1926, pp. 662&#45;678; Chaunu, <i>Seville,</i> 1963. Respecto al contrabando brit&aacute;nico desde Jamaica, v&eacute;anse tambi&eacute;n Christelow, "Contraband", 1942, pp. 309&#45;343; Pohl, "Gesdbichte", 1976, pp. 13&#45;18; Guimer&aacute;, <i>Burgues&iacute;a,</i> 1985, pp. 389 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a></sup> Citado por Sierra y Mart&iacute;nez, <i>Historia,</i> 1973, pp. 18 y ss</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a></sup> <i>Memoria,</i> 1823.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a></sup> Mackenzie a Canning, Xalapa, 24 de julio de 1824, Public Record Office (en adelante pro), Board of Trade (BT) 6/53.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a></sup> Rapport sur le Mexique. Premier Rapport sur l'&eacute;tat commercial du Mexique, 1827, en Archives Nacionales Frangaises, F12 2695; M&uuml;hlenpfordt, <i>Versuch,</i> 1969, pp. 423 y ss.; Ward a Canning, M&eacute;xico, 19 de enero de 1827, pro, Foreign Office (FO) 50/31A; Mora, <i>M&eacute;jico,</i> 1977, t. 1, p. 46.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a></sup> I. Maniau, en suplemento al <i>Registro Oficial,</i> num. 42, 3 de febrero de 1830, s. p.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a></sup> Ministro de Hacienda, Juan Ignacio Esteva, en su <i>Memoria</i> de 1851, cit. por Quintana, <i>Primeros,</i> 1975, t. 1, p. 161.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a></sup> Beafoy, <i>Mexican,</i> 1828, p. 114.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a></sup> Gobierno del Departamento de Sonora (Manuel Mar&iacute;a G&aacute;ndara) al Ministerio del Interior, 2 de agosto de 1841, en Archivo General de la Naci&oacute;n (en adelante AGN), secci&oacute;n Gobernaci&oacute;n, leg. 106, exp. 66.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a></sup> Direcci&oacute;n de Colonizaci&oacute;n e Industria, n&uacute;m. 407, 23 de junio de 1849, en <i>Memoria,</i> 1850, pp. 32&#45;38.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a></sup> <i>Esposici&oacute;n,</i> 1851. Sobre el contrabando en la costa del Pac&iacute;fico en los a&ntilde;os cincuenta, v&eacute;ase tambi&eacute;n Banco, <i>Colecci&oacute;n,</i> 1976, p. 17.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a></sup> Manuel J. Aguilar al Ministerio mexicano del Interior, agosto de 1841, en AGN, secci&oacute;n Gobierno, leg. 106, exp. 45.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a></sup> Municipalidad de Tepic, Tepic, 5 de enero de 1856, PRO, FO, 50/289, fs. 77&#45;82.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a></sup> Lettsom a Clarendon, 5 de agosto de 1856, PRO, FO, 50/293, f. 301.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a></sup> Zentrales Staatsarchiv Merseburg, 2.4.1. n 652, t. 49.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a></sup> Richthofen, <i>Infieren,</i> 1854 y 1859, p. 281.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a></sup> <i>Memoria,</i> 1840.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a></sup> Sobre la corrupci&oacute;n de la burocracia en la Hispanoam&eacute;rica colonial, especialmente en el reino de Nueva Espa&ntilde;a, v&eacute;ase Pietschmann, "Burocracia", 1982, pp. 11&#45;37.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a></sup> Sobre la relaci&oacute;n entre el bandidaje y la corrupci&oacute;n de los funcionarios estatales, v&eacute;ase Gerdes, <i>Mexikanisches,</i> 1987, pp. 46&#45;50.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a></sup> <i>Esposici&oacute;n,</i> 1843.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Walther L. Bernecker</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es catedr&aacute;tico de Historia Contempor&aacute;nea en la Universidad Erlangen&#45;N&uuml;rnberg, Alemania. Sus principales l&iacute;neas de investigaci&oacute;n se refieren a la historia latinoamericana, especialmente a la mexicana en los siglos XIX y XX; as&iacute; como tambi&eacute;n a la historia de la Espa&ntilde;a moderna y contempor&aacute;nea, e historia europea del siglo XX. Sus m&aacute;s recientes publicaciones son: <i>De agiotistas y empresarios. En torno de la temprana industrializaci&oacute;n mexicana (siglo XIX),</i> M&eacute;xico, Departamento de Historia&#45;Universidad Iberoamericana, 1992; y junto con Hans Werner Tobler edit&oacute; <i>Lateinamerika im 20, Jahrhundert,</i> vol. 3, <i>Handbuch der Geschichte Lateinamerikas,</i> Stuttgart, 1996.</font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<collab>Banco Nacional de Comercio Exterior</collab>
<source><![CDATA[Del centralismo proteccionista al régimen liberal (1837-1872)]]></source>
<year>1976</year>
<publisher-name><![CDATA[Banco Nacional de Comercio Exterior]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beafoy]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mark]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mexican Illustrations]]></source>
<year>1828</year>
<publisher-loc><![CDATA[Londres ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Brown]]></surname>
<given-names><![CDATA[V. L.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The South Sea Company and Contraband Trade]]></article-title>
<source><![CDATA[The American Historical Review]]></source>
<year>1926</year>
<volume>XXXI</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>662-678</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Chaunu]]></surname>
<given-names><![CDATA[H. y P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Seville et l'Atlantique]]></source>
<year>1963</year>
<publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[S.E.V.P.E.N.]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Christelow]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Contraband Trade Between Jamaica and the Spanish Main, and the Free Port Act of 1766]]></article-title>
<source><![CDATA[The American Historical Review]]></source>
<year>1942</year>
<volume>XXX</volume>
<page-range>309-343</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Esposición que dirige al exmo. señor presidente de la república, su ministro de Hacienda ciudadano José Ignacio Esteva]]></source>
<year>1851</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tipografía de I. Cumplido]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Esposición que la Junta de Fomento de Culiacán eleva al supremo gobierno de la nación, suplicándole se sirva mandar derogar el decreto de 28 de septiembre último, por perjudicial a los progresos de la industria nacional, pero más particularmente pernicioso para los departamentos de occidente]]></source>
<year>10 d</year>
<month>e </month>
<day>di</day>
<publisher-loc><![CDATA[Culiacán ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta I. Cumplido]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gerdes]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mexikanisches Banditentum ais sozialgeschichtliches Phánomen]]></source>
<year>1987</year>
<publisher-loc><![CDATA[Saarbrücken ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Verlag für Entwick Ivngspolitik]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Guimerá Ravina]]></surname>
<given-names><![CDATA[A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Burguesía extranjera y comercio atlántico: la empresa comercial irlandesa en Canarias (1703-1771)]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santa Cruz de TenerifeIslas CanariasMadrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Consejería de Cultura y Deportes-Gobierno de CanariasConsejo Superior de Investigaciones Científicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Humboldt]]></surname>
<given-names><![CDATA[Friedrich Alexander von]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Versuch über den politischen Zustand des Konigreichs Neu-Spanien]]></source>
<year>1813</year>
<publisher-loc><![CDATA[Tubingen ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ed. Cotta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kapp]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bernard]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="fr"><![CDATA[Les relations économiques extérieures du Mexique (1821-1911) d'aprés les sources francaises]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Kapp]]></surname>
<given-names><![CDATA[Bernard]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Herrero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Daniel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ville et commerce. Deux essais d'histoire hispano-américaine]]></source>
<year>1974</year>
<page-range>9-93</page-range><publisher-loc><![CDATA[París ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Klincksieck]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Memoria de Hacienda durante el tiempo en que Francisco María Lombardo fue secretario de Estado y del Despacho de la misma]]></source>
<year>1840</year>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta del Águila]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Memoria de la Dirección de Colonización e Industria. Año de 1849]]></source>
<year>1850</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta de Vicente G. Torres]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Memoria provisional presentada al soberano Congreso por el Ministerio de Hacienda en 2 de junio de 1823]]></source>
<year>1823</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Imprenta del Águila]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mora]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. M. L.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Yáñez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Agustín]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Méjico y sus revoluciones]]></source>
<year>1977</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mühlenpfordt]]></surname>
<given-names><![CDATA[E.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Versuch einer getreuen Schilderung der Republik Méjico besonders in Beziehung auf Geographie, Ethnographie und Statistik. Nach eigener Anschauung und den besten Quellen bearbeitet von Eduard Mühlenpfordt, 1.1: Überblick über das Land im Allgemeinen; t. II: Beschreibung der einzelnen Landestheile]]></source>
<year>1844</year>
<publisher-loc><![CDATA[Hannover ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Kius]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pietschmann]]></surname>
<given-names><![CDATA[Horts]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Burocracia y corrupción en Hispanoamérica colonial. Una aproximación tentativa]]></article-title>
<source><![CDATA[Nova Americana]]></source>
<year>1982</year>
<volume>V</volume>
<page-range>11-37</page-range><publisher-loc><![CDATA[Torino ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pohl]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="de"><![CDATA[Zur Geschichte des Schmuggels im Atlantikhandel]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Pohl]]></surname>
<given-names><![CDATA[H.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Studien zur Wirtschaftsgeschichte Lateinamerikas]]></source>
<year>1976</year>
<page-range>13-18</page-range><publisher-loc><![CDATA[Wiesbaden ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Steiner]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Poinsett]]></surname>
<given-names><![CDATA[J. R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Notes on Mexico, Made in the Autumn of 1822. Accompanied by an Historical Sketch of the Revolution, and Translations of Official Reports on the Present State of that Country]]></source>
<year>1824</year>
<publisher-loc><![CDATA[Filadelfia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[H. C. Carey and I. Lea]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Quintana]]></surname>
<given-names><![CDATA[M. A.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Los primeros 25 años de la historia económica de México. Estevan de Antuñano. Fundador de la industria textil en Puebla]]></source>
<year>1975</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ministerio de Hacienda y Crédito Público]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Richthofen]]></surname>
<given-names><![CDATA[E. K. H. von]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Die aufieren und inneren politischen Zustande der Republik Mexico seit deren Unabhdngigkeit bis aufdie neueste Zeü]]></source>
<year>1854</year>
<publisher-loc><![CDATA[Berlín ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Deckersche Geheime Ober-Hofbuchdruckerei]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Salvucci]]></surname>
<given-names><![CDATA[R.J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Industrial Organization and Economic Geography: The Textile Manufactory in New Spain, 1690-1810]]></source>
<year>1982</year>
<publisher-loc><![CDATA[Bielefeld ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Schmidt]]></surname>
<given-names><![CDATA[L. R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Theoretisch-praktisches Comptoir-Handbuch nach MacCulloch und den neuesten zuverlafiigsten Quellen in alphabetischer Ordnung]]></source>
<year>1837</year>
<publisher-loc><![CDATA[StuttgartTubingen ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[J. G. Cotta]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sierra]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos J.]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Martínez Vera]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rogelio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Historia y legislación aduanera de México]]></source>
<year>1973</year>
<publisher-name><![CDATA[Secretaría de Hacienda y Crédito Público]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
