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<journal-title><![CDATA[América Latina en la historia económica]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los impuestos al comercio exterior en México en la era de las exportaciones, 1872-1930]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los impuestos al comercio exterior en M&eacute;xico en la era de las exportaciones,</b> <b>1872&#45;1930<a name="n0b"></a><a href="#n0a">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luz Mar&iacute;a Uhthoff L&oacute;pez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Resumen</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo analiza la relaci&oacute;n entre la fiscalidad y el comportamiento del comercio exterior en los a&ntilde;os de 1872 a 1930. Especial &eacute;nfasis se hace en la normatividad de la pol&iacute;tica arancelaria y la relaci&oacute;n entre la din&aacute;mica pol&iacute;tica, el sistema fiscal y los impuestos al comercio exterior. Durante este periodo se observa, por un lado, una continuidad entre el antiguo r&eacute;gimen y la etapa de la revoluci&oacute;n: el comercio exterior se mantuvo, incluso algunas ramas experimentaron un gran desarrollo y, por lo tanto, los impuestos exteriores continuaron siendo importantes. No obstante, tambi&eacute;n se registr&oacute; una tendencia a la baja en los impuestos provenientes de este sector, y una disminuci&oacute;n de su importancia en el conjunto de los ingresos federales, lo que indica que existi&oacute; entre los gobiernos de esos a&ntilde;os, tanto de la primera como de la segunda etapa, la preocupaci&oacute;n de no depender solamente de &eacute;stos, aumentando las fuentes alternativas de ingresos internos, como es el caso del impuesto del timbre y del impuesto sobre la renta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, como en Am&eacute;rica Latina, durante el siglo XIX los impuestos al comercio exterior, principalmente a las importaciones, constituyeron la base de los ingresos p&uacute;blicos federales. La preferencia por estos grav&aacute;menes mostraba la debilidad del sistema de tributaci&oacute;n y la imposibilidad de obtener ingresos de fuentes internas, debido a la inestabilidad pol&iacute;tica, al poco crecimiento de la econom&iacute;a y a la herencia de la estructura tributaria colonial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo decimon&oacute;nico tiene lugar una serie de cambios en la pol&iacute;tica econ&oacute;mica que buscan, entre otros objetivos, hacer que las finanzas p&uacute;blicas dependan menos de los derechos sobre comercio exterior. Entre las medidas adoptadas destacan el establecimiento del impuesto del timbre y el arreglo de la deuda externa.<sup><a name="n1b"></a><a href="#n1a">1</a></sup> Es durante el porfiriato cuando se consolidan estas medidas, permitiendo que la pol&iacute;tica comercial<a name="n2b"></a><sup><a href="#n2a">2</a></sup> vaya m&aacute;s all&aacute; de un fin meramente recaudatorio, para ser parte de una pol&iacute;tica econ&oacute;mica que permita orientar el crecimiento de determinados sectores de la econom&iacute;a, particularmente favorecer al sector comercial y manufacturero. Paralelamente, el mercado mundial registra un acelerado crecimiento debido a una revoluci&oacute;n en tecnolog&iacute;a y en transportes, as&iacute; como una serie de cambios institucionales en los pa&iacute;ses europeos y Estados Unidos.<a name="n3b"></a><sup><a href="#n3a">3</a></sup> Estos pa&iacute;ses demandan productos agr&iacute;colas y materias primas, mientras exportan innovaciones tecnol&oacute;gicas, capitales y recursos humanos hacia Am&eacute;rica Latina y otras regiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El objetivo de este trabajo es analizar la relaci&oacute;n entre la fiscalidad y el comportamiento del comercio exterior entre 1872 y 1930. Como es sabido, estos a&ntilde;os se caracterizan como la "era de las exportaciones"<sup><a name="n4b"></a><a href="#n4a">4</a></sup> o "la segunda conquista de Am&eacute;rica Latina",<sup><a name="n5b"></a><a href="#n5a">5</a></sup> por el aumento de las exportaciones y la fuerte integraci&oacute;n de los pa&iacute;ses latinoamericanos a la econom&iacute;a mundial. En M&eacute;xico, hay un gran crecimiento de este sector, se diversifican las exportaciones, tambi&eacute;n las importaciones y, en general, se estrecha la vinculaci&oacute;n econ&oacute;mica con las naciones europeas, pero sobre todo con Estados Unidos. Una serie de interrogantes surge en torno a esta tem&aacute;tica, como &iquest;cu&aacute;les son los cambios que se registran en la estructura de los impuestos exteriores? Y &iquest;qu&eacute; relaci&oacute;n existe entre los cambios pol&iacute;ticos y el ciclo econ&oacute;mico de expansi&oacute;n de las exportaciones? Estas preguntas gu&iacute;an la investigaci&oacute;n; se hace especial &eacute;nfasis en la normatividad de la pol&iacute;tica arancelaria, y la relaci&oacute;n entre la din&aacute;mica pol&iacute;tica, el sistema fiscal y los impuestos al comercio exterior durante este periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El trabajo se divide en tres partes. Una primera, ve en forma general las tendencias de los impuestos exteriores a partir de la reforma arancelaria de 1872 hasta 1913, a&ntilde;o de la crisis del Estado porfirista. Analizar el comportamiento de los impuestos exteriores durante la lucha revolucionaria es el objetivo del segundo apartado, principalmente entre 1914 y 1917, y en el contexto de la primera guerra mundial. En la tercera parte se hace un estudio comparativo entre el primer periodo y el segundo, con el prop&oacute;sito de ver los cambios y continuidades en la pol&iacute;tica arancelaria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historiograf&iacute;a fiscal ha privilegiado el periodo del porfiriato;<a name="n6b"></a><sup><a href="#n6a">6</a></sup> son pocos los trabajos que abordan los a&ntilde;os de la revoluci&oacute;n. Ello obedece en gran medida al problema de las fuentes.<a name="n7b"></a><sup><a href="#n7a">7</a></sup> Por lo mismo, el trabajo es una aproximaci&oacute;n, pues un estudio de los aranceles de este periodo debe contar con una reconstrucci&oacute;n m&aacute;s sistem&aacute;tica de las series de los impuestos, dificultad que se puede superar para el periodo de 1872 a 1913, pero hay l&iacute;mites para los a&ntilde;os posteriores. Es hasta mediados de la d&eacute;cada de 1920 cuando se puede contar con estad&iacute;sticas m&aacute;s confiables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Desarrollo y tendencias de los impuestos exteriores, 1872&#45;1913</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX los derechos sobre el comercio exterior recayeron b&aacute;sicamente sobre las importaciones. &Eacute;stas representaron 95.5% en promedio anual, mientras que las exportaciones fueron 2.5% del total de los derechos sobre este sector.<a name="n8b"></a><sup><a href="#n8a">8</a></sup> Los derechos de importaci&oacute;n en estos a&ntilde;os pasaron de 21 918 020 pesos en 1872 a 49 237 352 pesos en 1913, creciendo a m&aacute;s del doble. En contraste, los derechos a las exportaciones, descendieron en los mismos a&ntilde;os de 1 063 700 pesos a 659 831 pesos. Estas tendencias generales en los impuestos exteriores estuvieron vinculadas tanto a las fluctuaciones del mercado mundial como a la pol&iacute;tica arancelaria. As&iacute;, observamos c&oacute;mo las crisis c&iacute;clicas de 1873, 1882&#45;1884, 1890&#45;1892, 1900 y 1907 coincidieron con la baja de ingresos de este sector (<a href="#c1">cuadro I</a>).<sup><a name="n9b"></a><a href="#n9a">9</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c1"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a1c1.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que se refiere al comercio exterior hubo modificaciones en su estructura. Los nuevos requerimientos del mercado mundial, junto con las transformaciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas internas, permitieron una mayor diversificaci&oacute;n de este sector. A la tradicional exportaci&oacute;n de metales preciosos, principalmente la plata, se sumaron los metales industriales (cobre, plomo y zinc). Adem&aacute;s, crecieron y se multiplicaron los productos agr&iacute;colas, como henequ&eacute;n, caf&eacute;, caucho, ixtle, vainilla, etc. Tambi&eacute;n las importaciones se diversificaron; disminuy&oacute; la importancia de los art&iacute;culos suntuarios, pero aumentaron las materias primas y los bienes de producci&oacute;n.<sup><a name="n10b"></a><a href="#n10a">10</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1872 los impuestos exteriores representaron 58.7% del total de los ingresos. Para 1910 descendieron a 46.6% y para 1913 a 43.4% (<a href="#c1">cuadro 1</a>). Ciertamente su descenso no fue un cambio espectacular, pero contrastaba con el crecimiento notable que, durante esos mismos a&ntilde;os, tuvieron los impuestos interiores del timbre, al pasar de 14.1 a 31.7% del total de los ingresos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante este periodo tuvieron lugar varias reformas arancelarias.<sup><a name="n11b"></a><a href="#n11a">11</a></sup> Con la de 1872 se deline&oacute; una nueva pol&iacute;tica fiscal que persegu&iacute;a establecer el derecho por cuota fija, abolir las prohibiciones, aumentar la lista de mercanc&iacute;as libres, entre otras medidas.<sup><a name="n12b"></a><a href="#n12a">12</a></sup> Facilitar el intercambio fue su principal prop&oacute;sito. Para ello se liberalizaron varios productos o se aminor&oacute; su carga impositiva. El arancel de 1887<a name="n13b"></a><sup><a href="#n13a">13</a></sup> reafirm&oacute; el sentido liberal, al aumentar el n&uacute;mero de art&iacute;culos permitidos y al reducir los impuestos a la importaci&oacute;n, particularmente su efecto se vio en las materias primas y bienes intermedios.<sup><a name="n14b"></a><a href="#n14a">14</a></sup> En el de 1891<sup><a name="n15b"></a><a href="#n15a">15</a></sup> creci&oacute; la lista de productos libres, entre los que destacaban nuevamente las materias primas, los bienes intermedios y de capital. Con ello se fortalec&iacute;a la tendencia de liberalizaci&oacute;n de las importaciones, de tal modo que en esta d&eacute;cada y la siguiente se consolid&oacute; una pol&iacute;tica arancelaria favorable a la industria v&iacute;a sustituci&oacute;n de importaciones.<sup><a name="n16b"></a><a href="#n16a">16</a></sup> En 1900 se establecieron cuotas proteccionistas para determinados productos de hierro. En el siguiente a&ntilde;o, se redujeron las cuotas de las materias primas para la industria.<sup><a name="n17b"></a><a href="#n17a">17</a></sup> Para 1905, a&ntilde;o en que M&eacute;xico adopt&oacute; el patr&oacute;n oro y desapareci&oacute; la protecci&oacute;n cambiar&iacute;a, las autoridades hacendar&iacute;as expresaban su inter&eacute;s en compensar a los industriales por la p&eacute;rdida de esa protecci&oacute;n cambiar&iacute;a.<a name="n18b"></a><sup><a href="#n18a">18</a></sup> En junio del mismo a&ntilde;o se reforma el arancel, bajando los grav&aacute;menes a bienes de capital y materias primas, y elevando las tasas de sectores industriales que se hab&iacute;an desarrollado al amparo de la pol&iacute;tica arancelaria y cambiar&iacute;a de los a&ntilde;os noventa.<sup><a name="n19b"></a><a href="#n19a">19</a></sup> La tendencia fue eximir los bienes de producci&oacute;n y de consumo b&aacute;sico para paliar los efectos de las crisis econ&oacute;micas. En contraste, se aument&oacute; la carga impositiva de los bienes suntuarios y mercanc&iacute;as que se produc&iacute;an en el pa&iacute;s. Otro factor que permiti&oacute; la protecci&oacute;n de las manufacturas nacionales fue la devaluaci&oacute;n de la plata. Su creciente baja en el mercado internacional hizo m&aacute;s competitiva la producci&oacute;n local frente a la extranjera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recientemente, los trabajos historiogr&aacute;ficos de Graciela M&aacute;rquez, Edward Beatty y Sandra Kuntz<a name="n20b"></a><sup><a href="#n20a">20</a></sup> muestran el papel de la pol&iacute;tica arancelaria en el desarrollo industrial en la &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XIX. Para Beatty existi&oacute; entre las elites pol&iacute;ticas un inter&eacute;s de proteger y promover la industria nacional, anticip&aacute;ndose por media centuria a la pol&iacute;tica de sustituci&oacute;n de importaciones imperante a mediados del siglo XX.<a name="n21b"></a><sup><a href="#n21a">21</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, a lo largo del porfiriato disminuy&oacute; la importancia en los ingresos totales de los impuestos sobre el comercio exterior, descenso que estuvo relacionado con una mayor apertura de la econom&iacute;a. En general se registr&oacute; una baja de los derechos a las exportaciones y un aumento de los ingresos derivados de los derechos de las importaciones. Ciertamente, la pol&iacute;tica arancelaria tuvo el prop&oacute;sito de influir en la econom&iacute;a privada. El caso del desarrollo industrial es una muestra, pero tambi&eacute;n se estimul&oacute; a otras ramas econ&oacute;micas, como la miner&iacute;a y la agricultura de exportaci&oacute;n. Los constantes cambios en los aranceles de importaci&oacute;n reflejan este sentido, mientras las tarifas de exportaci&oacute;n quedaron con poca variaci&oacute;n.<sup><a name="n22b"></a><a href="#n22a">22</a></sup> A diferencia del proteccionismo prevaleciente en la mayor parte del siglo XIX, estos a&ntilde;os, sobre todo despu&eacute;s de 1890, se caracterizaron por un proteccionismo moderado,<sup><a name="n23b"></a><a href="#n23a">23</a></sup> desgravando productos de exportaci&oacute;n<sup><a name="n24b"></a><a href="#n24a">24</a></sup> y aumentando los derechos sobre bienes manufacturados. Con ello, a la vez que se estimulaba el intercambio comercial, se proteg&iacute;a la incipiente industria nacional.<sup><a name="n25b"></a><a href="#n25a">25</a></sup> Los industriales y comerciantes fueron los sectores m&aacute;s favorecidos. No obstante en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de este r&eacute;gimen s&oacute;lo un grupo reducido de empresarios, los grupos m&aacute;s grandes y mejor organizados, eran los directamente apoyados con tasas arancelarias altas a sus competidores extranjeros.<a name="n26b"></a><sup><a href="#n26a">26</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1910, con los cambios pol&iacute;ticos y el inicio de la lucha revolucionaria, hubo cambios parciales en los aranceles. El gobierno de Madero, y despu&eacute;s el de Huerta, buscaron contrarrestar los efectos de la guerra, aumentando los grav&aacute;menes a los impuestos interiores, como los tabacos y alcoholes.<sup><a name="n27b"></a><a href="#n27a">27</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a los impuestos exteriores, se aument&oacute; uno adicional de 5% a los derechos de importaci&oacute;n. Fueron estos impuestos los primeros que resintieron los trastornos de la contienda, al disminuir en 1912 cerca de 20%, debido a que los grupos rebeldes se apoderaron de algunas aduanas del norte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para 1914, con la crisis terminal del Estado porfirista, el panorama era m&aacute;s cr&iacute;tico. A partir de este a&ntilde;o hubo un proceso de regionalizaci&oacute;n de las aduanas, que quedaron bajo el control de los jefes militares. Ciertamente el jefe del constitucionalismo, Venustiano Carranza, pretendi&oacute; mantener una direcci&oacute;n centralizada de las fuentes de financiamiento, y su &eacute;xito dependi&oacute; de lograr armar una red entre ciudades clave del pa&iacute;s, principalmente controlando las aduanas terrestres y mar&iacute;timas. En un principio tuvo el dominio de Veracruz, la aduana m&aacute;s importante de la rep&uacute;blica. Despu&eacute;s dirigi&oacute; su inter&eacute;s alas fronteras del norte, Sonora, Coahuila, Nuevo Le&oacute;n y Tamaulipas, los puertos del Pac&iacute;fico y del Golfo de M&eacute;xico.<a name="n28b"></a><sup><a href="#n28a">28</a></sup> Adem&aacute;s, el Primer Jefe ten&iacute;a todas las atribuciones para legislar en materia econ&oacute;mica.<a name="n29b"></a><sup><a href="#n29a">29</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La revoluci&oacute;n, la fiscalidad y el comercio exterior</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gobierno revolucionario<sup><a name="n30b"></a><a href="#n30a">30</a></sup> estableci&oacute; nuevas medidas arancelarias, cuyo fin principal era recaudatorio, dada la urgente necesidad de obtener recursos para la guerra. Diversos autores han se&ntilde;alado la importancia de estos grav&aacute;menes en una &eacute;poca en que no hab&iacute;a otra fuente de ingresos. No obstante, por lo general, la historiograf&iacute;a s&oacute;lo resalta el aporte de los impuestos del petr&oacute;leo, dejando de lado otras contribuciones, como las de la miner&iacute;a y el henequ&eacute;n, que tambi&eacute;n fueron importantes. Cabe decir que la recaudaci&oacute;n de los impuestos durante este periodo convulsivo estuvo sujeta a variables distintas a las imperantes en un periodo normal de desarrollo econ&oacute;mico, como pueden ser el ciclo de producci&oacute;n de las econom&iacute;as exportadoras y su demanda en el mercado mundial. Con la revoluci&oacute;n, tambi&eacute;n dependieron de los vaivenes de la lucha armada, del dominio del territorio logrado por la fuerza revolucionaria triunfante, el constitucionalismo, y, en general, de la recepci&oacute;n que hicieron las empresas extranjeras de los nuevos grav&aacute;menes cobrados por esta fuerza revolucionaria.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra circunstancia que acompa&ntilde;&oacute; la puesta en marcha de la pol&iacute;tica arancelaria fue que le permiti&oacute; al gobierno constitucionalista desplegar su nacionalismo econ&oacute;mico. Entre la nueva clase pol&iacute;tica en ascenso existi&oacute; la preocupaci&oacute;n de que los recursos naturales en manos de propietarios extranjeros fueran aprovechados por los mexicanos y, sobre todo, que el Estado tuviera una mayor participaci&oacute;n en estas actividades.<sup><a name="n31b"></a><a href="#n31a">31</a></sup> Esto se tradujo en una nueva legislaci&oacute;n, que revindic&oacute; a favor de la naci&oacute;n los derechos del subsuelo,<sup><a name="n32b"></a><a href="#n32a">32</a></sup> y en una pol&iacute;tica arancelaria de mayores impuestos a las econom&iacute;as exportadoras, en su mayor parte en manos de extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Los derechos de importaci&oacute;n a la baja</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A diferencia del periodo anterior, con la contienda armada, disminuy&oacute; notoriamente la importancia de los impuestos a las importaciones, mientras que los de las exportaciones se incrementaron. Ciertamente ello obedeci&oacute; a la dr&aacute;stica ca&iacute;da que en general sufrieron las importaciones durante esta etapa, pero sobre todo entre 1914 y 1915. Una serie de factores internos como la desorganizaci&oacute;n del transporte, la disminuci&oacute;n en general del ritmo de la econom&iacute;a interna y la escasez de divisas que permitieran la compra de productos en el exterior, explican la ca&iacute;da de las importaciones. Adem&aacute;s, la situaci&oacute;n generada por la primera guerra mundial limit&oacute; las exportaciones europeas a M&eacute;xico, pues estos pa&iacute;ses destinaron sus recursos a la producci&oacute;n b&eacute;lica, disminuyendo la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n de bienes de producci&oacute;n y consumo.<sup><a name="n33b"></a><a href="#n33a">33</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los cambios registrados en las importaciones estaba la disminuci&oacute;n de los bienes de producci&oacute;n. En contraste, crecieron las importaciones de bienes de consumo y, sobre todo, de equipo militar,<a name="n34b"></a><sup><a href="#n34a">34</a></sup> aunque es dif&iacute;cil precisar el monto de este equipo, pues por lo regular entraba de contrabando. En lo que se refiere a los derechos de estas importaciones, sus modificaciones respondieron en gran medida a la gran presi&oacute;n social que se radicaliz&oacute; con la lucha revolucionaria. As&iacute; se busc&oacute; paliar la gran carest&iacute;a y la especulaci&oacute;n de los bienes de consumo, principalmente en los a&ntilde;os cr&iacute;ticos de 1915 y 1916. Si bien la pr&aacute;ctica de bajar o la de exentar productos de primera necesidad no era nueva, pues se hac&iacute;a durante el porfiriato en a&ntilde;os de crisis, lo relevante era el gran n&uacute;mero de art&iacute;culos que eliminaron sus derechos de importaci&oacute;n: m&aacute;s de 100 art&iacute;culos de primera necesidad, entre los que destacaban el ma&iacute;z, el frijol, el trigo y el arroz.<sup><a name="n35b"></a><a href="#n35a">35</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante los primeros a&ntilde;os de la guerra, como es de suponer, el fin recaudatorio imper&oacute; en el dise&ntilde;o de la pol&iacute;tica arancelaria del constitucionalismo. Para 1916, con el triunfo militar de esta fuerza revolucionaria frente al villismo y al zapatismo, y dada la carest&iacute;a, inflaci&oacute;n y especulaci&oacute;n de bienes b&aacute;sicos, Carranza emiti&oacute; una serie de decretos con la expresa finalidad de disminuir los efectos de la crisis e influir en la reanimaci&oacute;n de la econom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el arancel de 1916<a name="n36b"></a><sup><a href="#n36a">36</a></sup> hubo un cambio en la pol&iacute;tica arancelaria, liberalizando y disminuyendo el proteccionismo. Se modificaron las tasas de importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n, los art&iacute;culos de consumo b&aacute;sico se exentaron o bajaron sus cuotas a menos de la mitad. Tambi&eacute;n, se redujo la cuota en 10% a mantas, percales, calzado, as&iacute; como a camisas de tela de algod&oacute;n y de lana para mineros y jornaleros. Quedaron libres de derecho art&iacute;culos para la educaci&oacute;n, y herramientas de mano de todas las clases, carros y coches para v&iacute;as f&eacute;rreas y embarcaciones.<sup><a name="n37b"></a><a href="#n37a">37</a></sup> En cambio, se aumentaron los derechos de ropa de algod&oacute;n ya terminada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1917, con el nuevo ordenamiento constitucional, un cambio relevante en materia de impuestos fue la facultad adquirida por la federaci&oacute;n para gravar las mercanc&iacute;as que se importen y exporten. Ciertamente, esta atribuci&oacute;n ya estaba en la Constituci&oacute;n de 1857, la diferencia era que el ejecutivo pod&iacute;a ser facultado por el Congreso para disminuir o suprimir cuotas de las tarifas, as&iacute; como restringir o prohibir las mismas, "a fin de regular el comercio exterior, la econom&iacute;a del pa&iacute;s, la estabilidad de la producci&oacute;n nacional o realizar cualquier otro prop&oacute;sito, en beneficio del pa&iacute;s".<sup><a name="n38b"></a><a href="#n38a">38</a></sup> As&iacute;, era claro que el ejecutivo delineaba la pol&iacute;tica arancelaria, como de hecho sucedi&oacute; en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del r&eacute;gimen anterior, s&oacute;lo que ahora quedaba constitucionalmente establecido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese mismo a&ntilde;o, estando Carranza ya como presidente constitucional, y teniendo facultades extraordinarias en materia hacendar&iacute;a, se mantuvo la libre importaci&oacute;n de alimentos,<a name="n39b"></a><sup><a href="#n39a">39</a></sup> as&iacute; como del oro, metal indispensable para el regreso a la circulaci&oacute;n met&aacute;lica.<sup><a name="n40b"></a><a href="#n40a">40</a></sup> No obstante, el contexto externo era distinto: Estados Unidos entraba a la guerra europea y establec&iacute;a una serie de restricciones a sus exportaciones. Los encargados de Hacienda tuvieron que emprender una serie de negociaciones para lograr que el gobierno estadunidense autorizara licencias de exportaci&oacute;n a M&eacute;xico, lo que se logr&oacute; a finales de 1917.<sup><a name="n41b"></a><a href="#n41a">41</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que, con la revoluci&oacute;n y la guerra mundial se acentuaba una mayor dependencia comercial con el vecino pa&iacute;s del norte, quien se convert&iacute;a en el principal socio comercial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, el gobierno carrancista pretendi&oacute; eliminar los grav&aacute;menes de importaci&oacute;n a los art&iacute;culos manufacturados de algod&oacute;n y telas estampadas; adem&aacute;s amenaz&oacute; con la confiscaci&oacute;n a las industrias que se mantuvieran en paro.<sup><a name="n42b"></a><a href="#n42a">42</a></sup> Para los encargados de Hacienda los empresarios del textil manten&iacute;an precios altos de toda la ropa de algod&oacute;n de uso general, pese a las medidas que se hab&iacute;an adoptado para suministrar algod&oacute;n a sus industrias.<sup><a name="n43b"></a><a href="#n43a">43</a></sup> Los textileros, por su parte, reaccionaron contra estas tarifas, presionando para obtener un mayor proteccionismo.<sup><a name="n44b"></a><a href="#n44a">44</a></sup> Despu&eacute;s de unas rispidas negociaciones, Carranza tuvo que derogar los decretos librecambistas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;La intenci&oacute;n de estas nuevas tarifas era modificar la pol&iacute;tica proteccionista del r&eacute;gimen anterior o s&oacute;lo una forma de presionar a los propietarios para bajar sus precios? Como sabemos, los encargados de la Hacienda P&uacute;blica en esos a&ntilde;os se guiaban por una buena dosis de pragmatismo, pues no exist&iacute;a una clara pol&iacute;tica econ&oacute;mica que fijara las tasas arancelarias. Adem&aacute;s, la debilidad del gobierno, imped&iacute;a la efectividad de sus medidas. El nuevo r&eacute;gimen estaba inmerso en m&uacute;ltiples presiones: no ten&iacute;a el dominio pleno del territorio nacional, contaba todav&iacute;a con una fr&aacute;gil base institucional, carec&iacute;a de canales adecuados de negociaci&oacute;n con los diversos grupos de propietarios, era presionado por un creciente movimiento obrero que exig&iacute;a mejores condiciones laborales, y ten&iacute;a un gasto militar que ocupaba la mayor parte de su presupuesto. Es de suponer que, durante este periodo, el gobierno revolucionario emiti&oacute; una serie de decretos que modificaron las tasas arancelarias para resolver los problemas econ&oacute;micos inmediatos que se le presentaron. En 1923 se estableci&oacute; la Comisi&oacute;n de Aranceles que funcion&oacute; como un organismo encargado de fijar las cuotas de la tarifa de importaci&oacute;n y exportaci&oacute;n, y como una instancia negociadora con los propietarios para fijar las cuotas de los derechos a las importaciones. Y no fue sino hasta 1930 cuando se expidi&oacute; una nueva Ordenanza General de Aduanas.<sup><a name="n45b"></a><a href="#n45a">45</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, pese a las dificultades, s&iacute; existi&oacute; entre el nuevo grupo una convicci&oacute;n favorable al librecambio.<sup><a name="n46b"></a><a href="#n46a">46</a></sup> Como parte del nuevo discurso revolucionario, y con un prop&oacute;sito legitimador, la dirigencia busc&oacute; siempre deslindar sus diferencias con el gobierno anterior; hubo constantes pronunciamientos contra los "privilegios" de las elites nacionales y extranjeras cobijados bajo el r&eacute;gimen anterior, y a favor de eliminar tarifas proteccionistas o exenciones de impuestos.<sup><a name="n47b"></a><a href="#n47a">47</a></sup> As&iacute;, observamos que, por un lado, la pol&iacute;tica arancelaria carrancista form&oacute; parte de las negociaciones con los grupos de propietarios que, mediante prohibiciones o con la liberaci&oacute;n de grav&aacute;menes, presionaba a los empresarios y buscaba llegar a acuerdos. Y, adem&aacute;s, mostraba la intenci&oacute;n del nuevo gobierno de eliminar privilegios a las elites y favorecer los intereses de las clases populares, que demandaban abaratar los precios de consumo b&aacute;sico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la beligerancia del discurso librecambista fue modific&aacute;ndose conforme avanzaron las negociaciones con los propietarios. En 1918 el presidente Carranza, en su informe, expresaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las antiguas cuotas que tend&iacute;an a impartir protecci&oacute;n a la industria nacional, han sido en general reducidas, pues se ha considerado contrario a los intereses del pa&iacute;s llevar m&aacute;s all&aacute; de un l&iacute;mite equitativo, sin m&aacute;s resultado que determinar una elevaci&oacute;n en los precios con perjuicio del pueblo. Se ha procurado, por tanto, dejar una protecci&oacute;n racional a las industrias viables, que se alimentan con materias primas de producci&oacute;n nacional, eliminando toda protecci&oacute;n sobre algunas industrias ex&oacute;ticas, que no pueden tener vida dentro de la rep&uacute;blica.<a name="n48b"></a><sup><a href="#n48a">48</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si atendemos a este informe, vemos que las tesis radicales contra el proteccionismo se moderan. Y en la siguiente d&eacute;cada, poco a poco se fueron registrando aumentos a los derechos de las importaciones, sobre todo a los bienes manufacturados que compet&iacute;an con la industria nacional, de tal modo que para 1930 podemos hablar de un mayor proteccionismo.<sup><a name="n49b"></a><a href="#n49a">49</a></sup> As&iacute;, en los primeros a&ntilde;os de esta d&eacute;cada, estos grav&aacute;menes giran alrededor de 20% del total de los ingresos federales, pero, para 1930, se observa un incremento que llega a representar 33% (<a href="#c1">cuadro 1</a>). Cabe decir que, pese a este aumento, los ingresos generados por las importaciones dejan de tener la relevancia del siglo XIX y pasan a ser un rubro m&aacute;s de los ingresos de la federaci&oacute;n conforme los impuestos interiores cobraron relevancia.<sup><a name="n50b"></a><a href="#n50a">50</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El aumento de los derechos a las exportaciones</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En contraste con el comportamiento de las importaciones, las exportaciones crecieron por la demanda generada por la primera guerra mundial y la ubicaci&oacute;n perif&eacute;rica de estas econom&iacute;as: productos agr&iacute;colas, ganaderos, metales y petr&oacute;leo, permitieron su auge pese al conflicto b&eacute;lico.<a name="n51b"></a><sup><a href="#n51a">51</a></sup> Esta circunstancia fue aprovechada por el gobierno de Carranza gravando en forma sistem&aacute;tica los productos de exportaci&oacute;n. Si bien estos derechos aumentaron desde los gobiernos de Madero y Huerta, con el constitucionalismo estos ingresos se convirtieron en parte fundamental de su pol&iacute;tica fiscal. El Primer Jefe tuvo siempre inter&eacute;s en que las empresas, sobre todo las ligadas al sector exportador, continuaran sus trabajos. El 7 de junio de 1913 emiti&oacute; una circular donde prohib&iacute;a que se dispusiera de las propiedades extranjeras (excepto v&iacute;veres, en caso de necesidad).<a name="n52b"></a><sup><a href="#n52a">52</a></sup> El 17 de octubre de 1914 estableci&oacute; que</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">los derechos de exportaci&oacute;n se pagaran en moneda oro de cu&ntilde;o nacional y teniendo en cuenta el ciudadano Primer Jefe que en algunas localidades escasea esta clase de monedas, para facilitar el pago de los derechos se dispone que se faculte a la Administraci&oacute;n de Aduanas para que a falta de monedas de oro de cu&ntilde;o nacional, admita monedas de oro y plata o billetes de curso corriente de Estados Unidos al tipo de cambio de dos pesos por d&oacute;lar y a falta de &eacute;stos acepte giros en d&oacute;lares pagaderos a la vista en la plaza de Nueva York.<sup><a name="n53b"></a><a href="#n53a">53</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las nuevas autoridades de Hacienda coincidieron en el inter&eacute;s por gravar al sector exportador en manos del capital extranjero.<sup><a name="n54b"></a><a href="#n54a">54</a></sup> Desde septiembre de 1914, dos meses antes de ser nombrado subsecretario de Hacienda, Rafael Nieto, a prop&oacute;sito de la grave situaci&oacute;n econ&oacute;mica ocasionada por la circulaci&oacute;n de moneda sin garant&iacute;a, hab&iacute;a se&ntilde;alado la importancia de las exportaciones como el &uacute;nico recurso con el que contaba el pa&iacute;s para tener fondos en el extranjero. Con la falta de captaci&oacute;n de capital for&aacute;neo y el cr&eacute;dito externo paralizado, s&oacute;lo "se cuenta con el recurso de nuestras exportaciones, &#91;por lo que se debe&#93; procurar y proteger la exportaci&oacute;n de todo lo que pueda tener mercado en el exterior".<sup><a name="n55b"></a><a href="#n55a">55</a></sup> Para el constitucionalismo el control de este sector fue estrat&eacute;gico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estos a&ntilde;os ocurri&oacute; el proceso contrario al periodo anterior, cuando disminuyeron los derechos a las exportaciones. Mientras las autoridades del antiguo r&eacute;gimen tuvieron la preocupaci&oacute;n de reducir estos derechos para auspiciar la entrada de la inversi&oacute;n extranjera a este sector, as&iacute; como favorecer a los productores nacionales que demandaban reducciones arancelarias, el nuevo gobierno aprovechaba la gran demanda generada por la guerra mundial y aumentaba los derechos. Al analizar esta nueva tendencia de gravar las exportaciones, en el contexto latinoamericano vemos que solamente los pa&iacute;ses que tuvieron una posici&oacute;n dominante en los mercados mundiales, como Per&uacute; en guano, Chile en nitratos minerales y Brasil en caf&eacute;, dispusieron altos grav&aacute;menes a los productos de exportaci&oacute;n.<sup><a name="n56b"></a><a href="#n56a">56</a></sup> El caso de M&eacute;xico era diferente, pues salvo en la producci&oacute;n del henequ&eacute;n,<sup><a name="n57b"></a><a href="#n57a">57</a></sup> no controlaba la exportaci&oacute;n de sus principales art&iacute;culos.<a name="n58b"></a><sup><a href="#n58a">58</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, poco a poco fueron gravadas las exportaciones; de comprender cinco productos se pas&oacute; a 93.<sup><a name="n59b"></a><a href="#n59a">59</a></sup> El criterio fue tasar aquellas mercanc&iacute;as que salieran en forma de materia prima, pues de acuerdo con el secretario de Hacienda del constitucionalismo, Luis Cabrera, "toda materia prima exportada en bruto no beneficia directamente al pueblo mexicano y debe pagar por consiguiente un impuesto, y ese impuesto debe ser proporcional a los valores que poco a poco vayan saliendo en la forma de materias primas como el henequ&eacute;n, palo de tinte y otros productos".<a name="n60b"></a><sup><a href="#n60a">60</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A principios de 1915, mientras el gobierno de la Convenci&oacute;n ten&iacute;a el dominio de la mayor parte del territorio nacional, sobre todo las aduanas de la frontera norte, el constitucionalismo instalado en el puerto de Veracruz, la aduana m&aacute;s importante, dirigi&oacute; todo su esfuerzo a controlar las zonas de exportaci&oacute;n. &iquest;En qu&eacute; medida esta pol&iacute;tica arancelaria ayud&oacute; a inclinar la balanza a favor del carrancismo? Es dif&iacute;cil saberlo pero las cifras muestran la importancia del control de las aduanas para este ej&eacute;rcito en un momento en el que paralelamente se defin&iacute;a la lucha en el campo de batalla.<sup><a name="n61b"></a><a href="#n61a">61</a></sup> Adem&aacute;s de la de Veracruz, el constitucionalismo lleg&oacute; a dominar las otras aduanas del Golfo y parcialmente las del Pac&iacute;fico. Esto representaba contar con la mayor parte de los ingresos del comercio exterior. Si observamos los datos del <a href="#c2">cuadro 2</a> vemos la importancia que adquirieron los derechos de exportaci&oacute;n, casi equiparables con los de importaci&oacute;n. Esta relevancia destaca si tomamos en cuenta que, en el porfiriato, estos &uacute;ltimos s&oacute;lo representaron 2% del total de los impuestos exteriores y 0.4% de los ingresos totales. Tambi&eacute;n notamos la relevancia de las aduanas del Golfo que son precisamente las que controlaba el constitucionalismo, y por donde se exportaba el petr&oacute;leo y el henequ&eacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c2"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a1c2.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las exportaciones tuvieron un gran crecimiento en esta etapa. Sin embargo, no todos los art&iacute;culos tuvieron la misma tendencia de crecimiento. Al respecto, Kuntz registra tres fases, la primera, de 1910 a 1914, cuando aumentaron las exportaciones agr&iacute;colas y disminuyeron los productos minerales; la segunda, de 1915 a 1918, que se caracteriz&oacute; por un comportamiento fluctuante de los productos agr&iacute;colas y recuperaci&oacute;n de los minerales; la &uacute;ltima fase es cuando se present&oacute; el gran auge del petr&oacute;leo y un desempe&ntilde;o irregular de los productos agr&iacute;colas y mineros.<a name="n62b"></a><sup><a href="#n62a">62</a></sup> &iquest;Hasta qu&eacute; punto estas tendencias se reflejaron en los grav&aacute;menes? Con los datos que contamos, y tomando en cuenta s&oacute;lo el comportamiento de los principales productos de exportaci&oacute;n, metales, petr&oacute;leo y henequ&eacute;n (<a href="#c3">cuadro 3</a>), observamos que el monto recaudado por la exportaci&oacute;n del henequ&eacute;n se mantuvo constante y muy alto durante estos a&ntilde;os, con un repunte en 1916, terminando por ser la principal fuente de ingresos. Por su parte, en los primeros a&ntilde;os el crecimiento de los derechos de los metales es bajo, pero para 1917 aumentaron m&aacute;s de cuatro veces. Esto coincide con la recuperaci&oacute;n que se&ntilde;ala Kuntz de los productos met&aacute;licos del segundo periodo. En contraste, los del petr&oacute;leo crecieron a un ritmo menor, y no es sino hasta 1918 cuando ocurre su auge espectacular.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c3"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a1c3.jpg" alt=""></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, a pesar de los dividendos que reportaron estos derechos, su establecimiento no fue sencillo. Para el nuevo gobierno implic&oacute; una serie de negociaciones con los propietarios extranjeros, as&iacute; como con los nacionales dedicados a la exportaci&oacute;n, pues, como es de suponer, se resistieron a pagar los nuevos impuestos. Ciertamente, ante la nueva legislaci&oacute;n y la sujeci&oacute;n a un marco fiscal diferente, la oposici&oacute;n m&aacute;s beligerante la presentaron las compa&ntilde;&iacute;as extranjeras, pero tambi&eacute;n los empresarios nacionales, como los henequeneros y los algodoneros, por lo que la aplicaci&oacute;n de los nuevos grav&aacute;menes no fue continua y estuvo sujeta a m&uacute;ltiples variables, tanto las que provoc&oacute; la guerra como las propias de la econom&iacute;a. Es decir, dependi&oacute;, entre otros factores, del tipo de industria, de su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica (si estaba bajo el dominio territorial del constitucionalismo) y de su recepci&oacute;n de los nuevos impuestos, as&iacute; como del ciclo econ&oacute;mico del producto de exportaci&oacute;n y su demanda en el mercado mundial. A continuaci&oacute;n haremos una breve descripci&oacute;n de su aplicaci&oacute;n para observar c&oacute;mo se interrelacionan estas variables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para la industria minera, principalmente controlada por el capital estadunidense,<sup><a name="n63b"></a><a href="#n63a">63</a></sup> la situaci&oacute;n fue dif&iacute;cil durante la guerra por la afectaci&oacute;n del transporte ferrocarrilero, por la falta de insumos para su producci&oacute;n,<sup><a name="n64b"></a><a href="#n64a">64</a></sup> y tambi&eacute;n por su ubicaci&oacute;n dispersa en diferentes regiones del pa&iacute;s, pero principalmente en el norte, la zona m&aacute;s afectada por el conflicto b&eacute;lico. Sin embargo, la gran demanda de metales durante la guerra europea, aunada a las disposiciones del constitucionalismo y otras fuerzas revolucionarias como el villismo para que, en la medida de lo posible, continuaran sus trabajos, permitieron mantener su producci&oacute;n, con las variantes se&ntilde;aladas anteriormente, desde luego.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es de suponer, el inter&eacute;s del constitucionalismo en proteger esta industria ten&iacute;a como prop&oacute;sito recaudar los impuestos. As&iacute;, desde abril de 1914 los metales causaron un impuesto de pertenencia y otro de exportaci&oacute;n al oro y a la plata.<a name="n65b"></a><sup><a href="#n65a">65</a></sup> A principios de 1916, Luis Cabrera, secretario de Hacienda del constitucionalismo, realizaba un recorrido por la regi&oacute;n minera del norte para conocer la situaci&oacute;n de esta industria y emprender pl&aacute;ticas con las empresas.<sup><a name="n66b"></a><a href="#n66a">66</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que, en general, &eacute;stas procuraron tener una actitud m&aacute;s negociadora con las nuevas autoridades revolucionarias<a name="n67b"></a><sup><a href="#n67a">67</a></sup> con el objetivo de mantener su producci&oacute;n y satisfacer la importante demanda del mercado mundial.<sup><a name="n68b"></a><a href="#n68a">68</a></sup> As&iacute;, en ese mismo a&ntilde;o, b&aacute;sicamente se defini&oacute; el nuevo marco fiscal en que funcionar&iacute;a esta industria. Se estableci&oacute; que el oro y la plata causar&iacute;an un impuesto de exportaci&oacute;n de 10% <i>ad valorem</i> y los dem&aacute;s metales 5% (<a href="#c4">cuadro 4</a>), especific&aacute;ndose que estas cuotas estaban sujetas a lo que dispusiera mensualmente la Secretar&iacute;a de Hacienda. Los metales beneficiados en el pa&iacute;s tuvieron 20% de descuento.<sup><a name="n69b"></a><a href="#n69a">69</a></sup> En mayo del mismo a&ntilde;o quedaban sujetos al impuesto interior del timbre los metales de exportaci&oacute;n que se produjeran en la rep&uacute;blica o que procedieran de pa&iacute;ses extranjeros.<sup><a name="n70b"></a><a href="#n70a">70</a></sup> Pero dicho gravamen tuvo que ser suspendido para reactivar la producci&oacute;n minera. En resumen, los metales tuvieron un aumento en el impuesto sobre las pertenencias y sobre su exportaci&oacute;n y por primera vez se gravaron los metales industriales: plomo, cobre y zinc.<a name="n71b"></a><sup><a href="#n71a">71</a></sup></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c4"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a1c4.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se sabe, con el regreso al orden constitucional en 1917, el r&eacute;gimen de propiedad cambi&oacute; para las empresas mineras; algunas de estas medidas quedaron institucionalizadas en la Ley de 1919. En esta ley se establecieron tres impuestos anuales a las empresas mineras: el de la propiedad, el de la producci&oacute;n y el derecho de fundici&oacute;n, amonedaci&oacute;n y ensaye. As&iacute;, se eliminaba temporalmente el impuesto extraordinario sobre exportaci&oacute;n. En la siguiente d&eacute;cada, los impuestos recaudados por esta actividad perdieron importancia, y ser&iacute;a hasta despu&eacute;s de 1934, durante el r&eacute;gimen cardenista, cuando volvieron a tener relevancia en el conjunto de los ingresos federales.<sup><a name="n72b"></a><a href="n72a">72</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el control de la exportaci&oacute;n del henequ&eacute;n, producci&oacute;n localizada en una regi&oacute;n distante en la pen&iacute;nsula de Yucat&aacute;n, Carranza envi&oacute; en 1915 a Salvador Alvarado como su principal "agente recaudador".<a name="n73b"></a><sup><a href="n72a">73</a></sup> La llegada de Alvarado a la pen&iacute;nsula coincidi&oacute; con el auge en la exportaci&oacute;n de esta fibra.<sup><a name="n74b"></a><a href="#n74a">74</a></sup> El nuevo gobierno estableci&oacute; en ese a&ntilde;o un impuesto adicional al henequ&eacute;n exportado entre cinco centavos por kilo y 2.5 <i>ad valorem.</i> En agosto se impuso otra contribuci&oacute;n de un centavo por kilo cuando superara el precio de nueve pesos. Como se puede ver en el <a href="#c3">cuadro 3</a>, aunque estas cifras son aproximadas, los grav&aacute;menes de esta fibra representaron en los a&ntilde;os de 1914 a 1916 los ingresos m&aacute;s importantes para el carrancismo, superior a los generados por los metales y el petr&oacute;leo.<sup><a name="n75b"></a><a href="#n75a">75</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A la llegada del constitucionalismo a esta zona, la producci&oacute;n henequenera estaba bajo el control de unas cuantas familias, entre 20 y 30, una reducida oligarqu&iacute;a terrateniente que controlaba la vida pol&iacute;tica y econ&oacute;mica del estado.<sup><a name="n76b"></a><a href="#n76a">76</a></sup> Mientras que la actividad comercializadora quedaba a cargo de la empresa estadunidense Internacional Harvester Co., Alvarado se enfrent&oacute; a esta oligarqu&iacute;a modificando el tradicional sistema econ&oacute;mico y social sobre bases m&aacute;s racionales, progresistas y capitalistas.<sup><a name="n77b"></a><a href="#n77a">77</a></sup> Para ello estableci&oacute; un mayor control gubernamental del sector exportador henequenero, permitiendo que los hacendados conservaran la propiedad de las plantaciones. A fines de 1915 reestructur&oacute; la Comisi&oacute;n Reguladora del Mercado del Henequ&eacute;n para obligar a los hacendados a vender su producci&oacute;n y tener el control del aparato comercializador de la fibra.<sup><a name="n78b"></a><a href="#n78a">78</a></sup> Por su parte, la empresa comercializadora estadunidense Harvester emprendi&oacute; una intensa actividad con el gobierno estadunidense para oponerse a las nuevas disposiciones que la desplazaban de su antiguo monopolio comercializador. Tambi&eacute;n en 1918 se form&oacute; la Asociaci&oacute;n de Hacendados Henequeneros a fin de presionar a favor de sus intereses al gobierno de Carranza.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para fines de 1919 bajan los precios de la fibra, la Reguladora se declar&oacute; en quiebra y anunci&oacute; la liquidaci&oacute;n de sus activos, la Secretar&iacute;a de Hacienda aprovech&oacute; para cobrarle impuestos atrasados a la exportaci&oacute;n, y al no tener liquidez se procedi&oacute; al embargo de sus propiedades.<a name="n79b"></a><sup><a href="#n79a">79</a></sup> Llama la atenci&oacute;n que, ante la baja de los precios del henequ&eacute;n, el gobierno federal no redujera la carga impositiva, como lo hab&iacute;a decretado con la miner&iacute;a, y, por el contrario, exigiera su pago, incluso sus adeudos. En esta ocasi&oacute;n Carranza no se enfrentaba a empresarios extranjeros, sino a uno de sus jefes militares, y si bien sus relaciones con &eacute;stos no eran del todo cordiales, lograba imponerse al poder regional de Alvarado, y obtener los codiciados recursos del henequ&eacute;n. Por ello Cabrera<a name="n80b"></a><sup><a href="#n80a">80</a></sup> afirmaba:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yucat&aacute;n ha salvado a la revoluci&oacute;n pecuniariamente, Tabasco daba hombres y m&aacute;s hombres que iban a morir a Tampico, que iban a morir a Celaya... Sonora daba mucha sangre, Chihuahua daba mucha sangre... Yucat&aacute;n daba mucho dinero, es cierto; hay que reconocerlo, hay que ponerlo en la balanza, no en el otro platillo, sino en el mismo platillo donde estaba la sangre de los dem&aacute;s hermanos, &iquest;de d&oacute;nde hab&iacute;an de salir los fondos? No hab&iacute;a otra fuente m&aacute;s que Yucat&aacute;n en esos momentos.<a name="n81b"></a><a href="#n81a"><sup>81</sup></a></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la siguiente d&eacute;cada, el henequ&eacute;n continu&oacute; siendo uno de los principales productos agr&iacute;colas de exportaci&oacute;n, y la federaci&oacute;n sigui&oacute; cobrando los derechos de su exportaci&oacute;n. No obstante, esta fibra no volver&iacute;a a tener el gran crecimiento de los a&ntilde;os de la primera guerra mundial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los productos de exportaci&oacute;n, el petr&oacute;leo tuvo una atenci&oacute;n especial del constitucionalismo. En 1915 el Primer Jefe cre&oacute; la Direcci&oacute;n Fiscal del Petr&oacute;leo en la Secretar&iacute;a de Hacienda y la Comisi&oacute;n T&eacute;cnica del Petr&oacute;leo adscrita a la Secretar&iacute;a de Fomento.<sup><a name="n82b"></a><a href="#n82a">82</a></sup> En agosto de 1916 decret&oacute; que todos los asuntos petroleros y mineros eran jurisdicci&oacute;n federal. Si bien el henequ&eacute;n y los metales proporcionaron importantes recursos al carrancismo, la demanda del petr&oacute;leo tuvo su gran crecimiento<sup><a name="n83b"></a><a href="#n83a">83</a></sup> precisamente cuando esta fuerza control&oacute; su exportaci&oacute;n.<a name="n84b"></a><sup><a href="#n84a">84</a></sup> Adem&aacute;s, este energ&eacute;tico permiti&oacute; al nuevo gobierno desplegar su pol&iacute;tica nacionalista, cuyo fin era que las empresas extranjeras pagaran m&aacute;s impuestos y se sujetaran a una nueva reglamentaci&oacute;n, y revindicar los derechos de la naci&oacute;n sobre los recursos del subsuelo, sustituyendo los t&iacute;tulos de propiedad que les fueron otorgados por concesiones durante el porfiriato.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, paralelamente al <i>boom</i> petrolero,<a name="n85b"></a><sup><a href="#n85a">85</a></sup> se aplicaron nuevos grav&aacute;menes. Durante el gobierno de Madero se estableci&oacute; el impuesto interior del timbre al petr&oacute;leo en 20 centavos tonelada; con Huerta aument&oacute; a <i>75</i> centavos. El 20 de junio de 1914 el constitucionalismo fij&oacute; el impuesto especial del timbre sobre petr&oacute;leo crudo, "a raz&oacute;n de 60 centavos por tonelada", y estableci&oacute; el derecho de barra sobre el petr&oacute;leo crudo "a raz&oacute;n de diez centavos por tonelada, haci&eacute;ndose en forma ordenada, en oro nacional, al dos por uno".<sup><a name="n86b"></a><a href="#n86a">86</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el gobierno constitucional de Carranza, en 1917, con el prop&oacute;sito de fomentar el consumo interno del petr&oacute;leo, se hicieron modificaciones al impuesto de producci&oacute;n, s&oacute;lo se tas&oacute; el petr&oacute;leo que se exportaba. Asimismo, se grav&oacute; en forma diferente el crudo y el refinado para estimular su industriali2aci&oacute;n. En 1921<sup><a name="n87b"></a><a href="#n87a">87</a></sup> se fija un impuesto a su exportaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se sabe, las compa&ntilde;&iacute;as petroleras fueron las m&aacute;s beligerantes contra los nuevos impuestos y la reglamentaci&oacute;n de los gobiernos revolucionarios.<sup><a name="n88b"></a><a href="#n88a">88</a></sup> Desde la etapa preconstitucional ejercieron presi&oacute;n en el gobierno estadunidense para defender sus intereses. Pero es principalmente a ra&iacute;z de la promulgaci&oacute;n de la nueva Constituci&oacute;n, que su actividad fue m&aacute;s radical, se manifestaron abiertamente en contra de la reglamentaci&oacute;n del art&iacute;culo 27 constitucional y formaron una Asociaci&oacute;n Norteamericana de Compa&ntilde;&iacute;as Petroleras en defensa de sus intereses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, fue en los a&ntilde;os de 1918 a 1922 cuando se registr&oacute; la mayor tensi&oacute;n entre los gobiernos revolucionarios y las compa&ntilde;&iacute;as petroleras por los impuestos.<sup><a name="n89b"></a><a href="#n89a">89</a></sup> Cabe decir que dichos a&ntilde;os correspondieron a la etapa de mayor recaudaci&oacute;n fiscal por este concepto. En gran medida ello obedeci&oacute; a la mucha demanda y al desarrollo que experimentaron las empresas petroleras por el mercado mundial,<a name="n90b"></a><sup><a href="#n90a">90</a></sup> as&iacute; como a la mayor definici&oacute;n de los grav&aacute;menes a esta industria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la d&eacute;cada de 1920 los grav&aacute;menes interiores del petr&oacute;leo, como los de exportaci&oacute;n, representaron uno de los rubros m&aacute;s importantes de los ingresos de la federaci&oacute;n. A tal grado que los vaivenes de los ingresos estuvieron definidos en gran medida por la din&aacute;mica de la producci&oacute;n petrolera y su fiscalizaci&oacute;n. Si observamos el <a href="#c1">cuadro 1</a> notamos que con la introducci&oacute;n del impuesto a la exportaci&oacute;n del petr&oacute;leo en 1921 los impuestos a las exportaciones crecen m&aacute;s de cuatro veces de un a&ntilde;o a otro, lo cual tambi&eacute;n se refleja en el aumento de los ingresos federales. En cambio, con la ca&iacute;da de la producci&oacute;n petrolera a partir de 1926,<sup><a name="n91b"></a><a href="#n91a">91</a></sup> los ingresos provenientes de este rubro descienden, de representar 10% de los ingresos federales en 1922, pasan a 2% al finalizar la d&eacute;cada. Adem&aacute;s esta ca&iacute;da repercute en el conjunto de los ingresos.<a name="n92b"></a><sup><a href="#n92a">92</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Continuidad o cambio despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante este periodo, de 1872 a 1930, los impuestos al comercio exterior siguieron siendo la base de los ingresos federales, lo que indica la importancia del sector exportador en la econom&iacute;a. Sin embargo, a lo largo de estos a&ntilde;os, observamos una continua disminuci&oacute;n, al pasar de 58.1% en 1872 a 35.8% en 1930 (<a href="#c1">cuadros 1</a> y <a href="#c5">5</a>). Este descenso obedeci&oacute;, en principio, a la pol&iacute;tica econ&oacute;mica del gobierno porfirista que busc&oacute; depender menos de los derechos sobre el comercio exterior, estableciendo el impuesto del timbre. Despu&eacute;s, con la guerra revolucionaria, al disminuir las importaciones bajaron en general los derechos al comercio exterior. Para 1920, al finalizar la contienda, los aranceles llegaron a representar 30%. Por primera vez estos grav&aacute;menes eran menos de la tercera parte de los ingresos totales. Ello se debi&oacute; b&aacute;sicamente al crecimiento de los impuestos interiores, tanto por los nuevos impuestos del timbre a la miner&iacute;a y al petr&oacute;leo, como por el considerable aumento de la contribuci&oacute;n federal.<sup><a name="n93b"></a><a href="#n93a">93</a></sup> Esta tendencia a la baja de los ingresos del comercio exterior se mantuvo en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1920; luego se registr&oacute; un aumento, para llegar en 1928 a ser 38.3% (<a href="#c5">cuadro 5</a>).</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c5"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a1c5.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se puede ver en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, los cambios que se registraron en los aranceles durante la d&eacute;cada de 1920 estuvieron vinculados al comportamiento de los impuestos a las importaciones, cuya tendencia de crecimiento es muy clara al pasar de 23.1% en 1920 a 33.7% en 1930. En cambio, los derechos a las exportaciones tuvieron un comportamiento m&aacute;s fluctuante, muy ligado a los impuestos de la exportaci&oacute;n del petr&oacute;leo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; efectos tuvo el proceso revolucionario sobre los aranceles? En primer lugar, la composici&oacute;n de los impuestos exteriores ya no depend&iacute;a completamente de las importaciones, sino que las exportaciones fueron gravadas. Estos &uacute;ltimos derechos tuvieron una importancia fundamental durante el conflicto armado; despu&eacute;s su peso fue menor y tuvieron un comportamiento fluctuante durante la d&eacute;cada de 1920. Tambi&eacute;n cambi&oacute; la estructura tributaria; si la comparamos con la del antiguo r&eacute;gimen, observamos que de los cuatro rubros (impuestos sobre el comercio exterior, impuestos interiores que causan en toda la federaci&oacute;n, impuestos interiores que causan en el Distrito Federal, y servicios p&uacute;blicos y ramos menores) que conten&iacute;a, se pasa a diez, esto es a m&aacute;s del doble (<a href="#c6">cuadro 6</a>), lo que indica una ampliaci&oacute;n y diversificaci&oacute;n de la base recaudatoria. En parte, ello se debi&oacute; a la reforma hacendar&iacute;a de 1924 que estableci&oacute; el impuesto sobre la renta,<sup><a name="n94b"></a><a href="#n94a">94</a></sup> pero sobre todo a los nuevos grav&aacute;menes al petr&oacute;leo y a la miner&iacute;a, tanto los derechos de exportaci&oacute;n como los impuestos interiores, estos &uacute;ltimos contenidos bajo los rubros de impuestos a la industria e impuestos y productos por la explotaci&oacute;n de recursos naturales. As&iacute;, estos grav&aacute;menes mostraron las innovaciones m&aacute;s significativas en materia fiscal de la posrevoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a name="c6"></a></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/alhe/n24/a1c6.jpg" alt=""></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, se puede decir que las variantes en los aranceles durante la d&eacute;cada de 1920 se explican por diversas razones: por los efectos de los ciclos econ&oacute;micos internacionales en el comercio exterior; la recesi&oacute;n de 1921 al finalizar la guerra europea; la ca&iacute;da de la producci&oacute;n petrolera en 1926 y, por &uacute;ltimo, la crisis internacional de 1929, as&iacute; como, por los problemas pol&iacute;ticos, la endeble institucionalidad de esos a&ntilde;os que afectan el desempe&ntilde;o del sector exportador.<sup><a name="n95b"></a><a href="#n95a">95</a></sup> Es de notar el papel que empiezan a tener los ingresos por el petr&oacute;leo durante esta d&eacute;cada, sus cambios, debido tanto a la tasaci&oacute;n fiscal como a los vaivenes de esta industria, afectan el conjunto de los ingresos federales. As&iacute;, en 1922, con la introducci&oacute;n del impuesto de la exportaci&oacute;n del petr&oacute;leo, se logr&oacute; compensar la ca&iacute;da de los ingresos a las importaciones por el efecto del fin de la guerra mundial. Los derechos a las exportaciones crecieron casi cinco veces, mientras que los de las importaciones descendieron una tercera parte<sup><a name="n96b"></a><a href="#n96a">96</a></sup> (<a href="#c1">cuadro 1</a>). Y, despu&eacute;s de 1926, se registra un decremento de los ingresos federales ocasionado por la ca&iacute;da de la producci&oacute;n petrolera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Comentario final</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo busc&oacute; aproximarse a una visi&oacute;n de conjunto de la fiscalidad del comercio exterior entre 1872 y 1929. Estamos conscientes de que un estudio de la pol&iacute;tica comercial en un periodo tan importante amerita un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo y detallado que tome en cuenta, entre otros aspectos, la relaci&oacute;n de los aranceles con la din&aacute;mica del mercado internacional, el costo de los grav&aacute;menes en las econom&iacute;as de exportaci&oacute;n o la forma en que se utilizaron internamente estos grav&aacute;menes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, como se ha visto, la pol&iacute;tica arancelaria tuvo un papel importante en la integraci&oacute;n de la econom&iacute;a mexicana en el mercado mundial, liberando las importaciones y, sobre todo, eliminando los grav&aacute;menes a las exportaciones. Tambi&eacute;n a partir de la d&eacute;cada de 1890 el gobierno de Porfirio D&iacute;az llev&oacute; a cabo una pol&iacute;tica arancelaria favorable al desarrollo de la industria nacional, racionalizando las tarifas impositivas, de tal manera que se protegi&oacute; a las manufacturas internas de sus competidoras extranjeras. Para la etapa de la revoluci&oacute;n mexicana, pese a la ruptura pol&iacute;tica que conllev&oacute; la contienda armada, el comercio exterior se mantuvo y, en algunas ramas, experiment&oacute; un importante desarrollo, por tanto, los ingresos provenientes de este sector continuaron siendo importantes. No obstante, la contienda revolucionaria aceler&oacute; la ca&iacute;da de estos impuestos en el conjunto de los ingresos federales, pasando de ser casi la mitad a la tercera parte. Tambi&eacute;n cambi&oacute; la estructura tributaria, al introducir nuevos grav&aacute;menes a la producci&oacute;n y exportaci&oacute;n del sector externo, b&aacute;sicamente en manos del capital for&aacute;neo. Con ello los nuevos gobiernos se alejaban de la tradicional pol&iacute;tica del antiguo r&eacute;gimen,<sup><a name="n97b"></a><a href="#n97a">97</a></sup> y buscaban entablar una diferente relaci&oacute;n con la inversi&oacute;n extranjera, imponiendo un trato igual a los actores econ&oacute;micos independientemente de si son nacionales o extranjeros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se observa, as&iacute;, durante el periodo de 1872 a 1930, una tendencia a la baja de los impuestos provenientes del comercio exterior, y tambi&eacute;n una disminuci&oacute;n de su importancia en el conjunto de los ingresos federales. Lo que indica que existi&oacute; en los gobiernos de esos a&ntilde;os, tanto de la primera como de la segunda etapa, la preocupaci&oacute;n de no depender solamente de estos ingresos, y buscaron fuentes alternativas de ingresos internos, como el impuesto del timbre y el impuesto sobre la renta.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Archivos</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">CONDUMEX.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Hemerograf&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Exc&eacute;lsior,</i> ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Dem&oacute;crata,</i> ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Pueblo,</i> ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Constitucionalista,</i> Veracruz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El Economista,</i> ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Diario de Debates de la C&aacute;mara de Diputados,</i> ciudad de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aboites Aguilar, Luis, <i>Excepciones y privilegios: modernizaci&oacute;n tributaria y centralizaci&oacute;n en M&eacute;xico, 1922&#45;1972,</i> M&eacute;xico, Colmex, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669024&pid=S1405-2253200500020000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguilar Cam&iacute;n, H&eacute;ctor, <i>La frontera n&oacute;mada y la revoluci&oacute;n mexicana,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669026&pid=S1405-2253200500020000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arroyo Croette, Carlos, <i>Historia de los aranceles aduaneros mexicanos y de su influencia en nuestro comercio exterior,</i> mecanografiado, M&eacute;xico, 1937.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669028&pid=S1405-2253200500020000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Beatty, Edward, <i>Institutions and investment, the political basis of industrialization in Mexico before 1911,</i> Stanford, California, Stanford University Press, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669030&pid=S1405-2253200500020000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Commercial policy in Porfirian Mexico: the structure of protection" en Jeffrey Bortz y Stephen Haber (eds.), <i>The mexican economy, 1870&#45;1930, essays on the economic history of institutions, revolution and growth,</i> Stanford, California, Stanford University Press, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669032&pid=S1405-2253200500020000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Visiones del futuro: la reorientaci&oacute;n de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en M&eacute;xico (1867&#45;1893)", <i>Signos Hist&oacute;ricos,</i> n&uacute;m. 10, julio&#45;diciembre, 2003, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669034&pid=S1405-2253200500020000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bernstein, Marvin D., <i>The Mexican Mining Industry, 1890&#45;1950, a Study of the Interaction of Politics, Economics and Technology,</i> Albany, Nueva York, State University of New York, 1964.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669036&pid=S1405-2253200500020000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Bolet&iacute;n de estad&iacute;stica fiscal,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1915.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669038&pid=S1405-2253200500020000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Brown, Jonathan C, "Empresa y pol&iacute;tica: c&oacute;mo y por qu&eacute; se nacionaliz&oacute; la industria petrolera" en Carlos Marichal y Mario Cerutti (comps.), <i>Historia de las grandes empresas en M&eacute;xico, 1850&#45;1930,</i> M&eacute;xico, FCE, 1997, pp. 317&#45;344.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669040&pid=S1405-2253200500020000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>Petr&oacute;leo y revoluci&oacute;n en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669042&pid=S1405-2253200500020000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bulmer&#45;Thomas, V&iacute;ctor, <i>La historia econ&oacute;mica de Am&eacute;rica Latina desde la independencia,</i> M&eacute;xico, FCE, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669044&pid=S1405-2253200500020000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas, Enrique, Jos&eacute; Antonio Ocampo y Rosemary Thorp (comps.), <i>La era de las exportaciones Latinoamericanas. De fines del siglo XIX a principios del XX,</i> M&eacute;xico, FCE, El Trimestre Econ&oacute;mico, 2003 (Lecturas, 93).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669046&pid=S1405-2253200500020000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rdenas, Nicol&aacute;s, "Revoluci&oacute;n y desarrollo econ&oacute;mico: el caso de la miner&iacute;a", <i>Signos Hist&oacute;ricos,</i> n&uacute;m. 11, enero&#45;junio 2004, pp. 97&#45;137.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669048&pid=S1405-2253200500020000100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Carmagnani, Marcello, <i>Estado y mercado. La econom&iacute;a p&uacute;blica del liberalismo mexicano 1850&#45;1911,</i> M&eacute;xico, FCE, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669050&pid=S1405-2253200500020000100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Collado Herrera, Mar&iacute;a del Carmen, <i>Empresarios y pol&iacute;ticos,</i> M&eacute;xico, Instituto Nacional de Estudios Hist&oacute;ricos de la Revoluci&oacute;n, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669052&pid=S1405-2253200500020000100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&oacute;rdova, Arnaldo, <i>La ideolog&iacute;a d&eacute; la revoluci&oacute;n mexicana. La formaci&oacute;n del nuevo r&eacute;gimen,</i> M&eacute;xico, Era, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669054&pid=S1405-2253200500020000100016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cort&eacute;s Conde, "El crecimiento de las econom&iacute;as latinoamericanas, 1880&#45;1930", <i>Historia Mexicana,</i> vol. 42, n&uacute;m. 3, enero&#45;marzo de 1993, pp. 633&#45;647.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669056&pid=S1405-2253200500020000100017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cos&iacute;o Villegas, Daniel, <i>La cuesti&oacute;n arancelaria en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1940.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669058&pid=S1405-2253200500020000100018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cuenta de la Hacieda p&uacute;blica federal 1911&#45;1912,</i> M&eacute;xico, Tipograf&iacute;a de la Oficina Impresora de Estampillas, Palacio Nacional, 1913.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669060&pid=S1405-2253200500020000100019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Decretos, circulares y dem&aacute;s disposiciones emitidas por el gobierno constitucionalista por conducto de la Secretar&iacute;a de Hacienda (de abril de 1913 al 31 de diciembre de 1915),</i> M&eacute;xico, Secretaria de Hacienda, 1916.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669062&pid=S1405-2253200500020000100020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gonzales, Michael J., "'The Mine Workers' Movement, and the Mexican Revolution, 1910&#45;1920", <i>Hispanic American Historical Review,</i> vol. 76, num. 3, agosto de 1996, pp. 503&#45;534.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669064&pid=S1405-2253200500020000100021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">G&oacute;mez&#45;Galvarriato, Aurora y Aldo Musacchio, "Un nuevo &iacute;ndice del costo de la vida en M&eacute;xico, 1886&#45;1930", <i>Timestre Econ&oacute;mico,</i> vol. 67, num. 1,2000, pp. 47&#45;91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669066&pid=S1405-2253200500020000100022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haber, Stephen, <i>Industria y subdesarrollo. La industrializaci&oacute;n de M&eacute;xico, 1890&#45;1940,</i> M&eacute;xico, Alianza Editorial, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669068&pid=S1405-2253200500020000100023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Chavez, Alicia, "Militares y negocios en la revoluci&oacute;n mexicana", <i>Historia Mexicana,</i> vol. 34, n&uacute;m. 2, octubre&#45;diciembre, 1984, pp. 181&#45;212.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669070&pid=S1405-2253200500020000100024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ilustraci&oacute;n Gr&aacute;fica de los Ingresos, 1917&#45;1922,</i> M&eacute;xico, Departamento de Estad&iacute;stica de la H. C&aacute;mara de Diputados, 1923.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669072&pid=S1405-2253200500020000100025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Joseph, Gilbert M., <i>Revoluci&oacute;n desde ajuera. Yucat&aacute;n, M&eacute;xico y los Estados Unidos 1880&#45;1924,</i> M&eacute;xico, FCE, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669074&pid=S1405-2253200500020000100026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Katz, Friedrich, <i>La guerra secreta en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Era, 1982,2 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669076&pid=S1405-2253200500020000100027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>Pancho Villa,</i> M&eacute;xico, Era, 1998, 2 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669078&pid=S1405-2253200500020000100028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kemmerer, Edwin, <i>Inflation and Revolution, Mexico's Experience of 1912&#45;1917,</i> Princeton, Princeton University Press, 1940.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669080&pid=S1405-2253200500020000100029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kuntz Ficker, Sandra, "El comercio exterior durante la d&eacute;cada revolucionaria: un acercamiento preliminar", <i>Pol&iacute;tica y Cultura. Estudios de Historia de M&eacute;xico, Siglos XIX y XX,</i> UAM&#45;X, n&uacute;m. 16, oto&ntilde;o de 2001, pp. 235&#45;274.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669082&pid=S1405-2253200500020000100030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Nuevas series del comercio exterior de M&eacute;xico, 1870&#45;1929", <i>Revista de</i> <i>Historia Econ&oacute;mica,</i> vol. XX, n&uacute;m. 2, 2002, pp. 213&#45;270.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669084&pid=S1405-2253200500020000100031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, "Institutional Change and Foreign Trade in Mexico, 1870&#45;1905" en Jeffrey Bortz y Stephen Haber (eds.), <i>The Mexican Economy, 1870&#45;1930: Essays on the Economic History of Institutions, Revolution and Growth,</i> Stanford, California, Stanford University Press, 2002, pp. 161&#45;203.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669086&pid=S1405-2253200500020000100032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">L&oacute;pez Portillo y Weber, Jos&eacute;, <i>El petr&oacute;leo de M&eacute;xico: su importancia, sus problemas,</i> M&eacute;xico, FCE, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669088&pid=S1405-2253200500020000100033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lerman Alperstein, A&iacute;da, <i>Comercio exterior e industria de transformaci&oacute;n en M&eacute;xico, 1910&#45;1920,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;X/Plaza y Vald&eacute;s, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669090&pid=S1405-2253200500020000100034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Manterola, Miguel, <i>La industria del petr&oacute;leo en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Oficina de Gr&aacute;ficas, Secretaria de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1938.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669092&pid=S1405-2253200500020000100035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;rquez Col&iacute;n, Graciela, "Los impuestos al comercio exterior: del porfiriato a la gran depresi&oacute;n", ponencia presentada en el Primer Congreso de Historia Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, octubre de 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669094&pid=S1405-2253200500020000100036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>The Political Economy of Mexican Protectionism, 1868&#45;1911,</i> Cambridge, Massachusetts, G. Garc&iacute;a Col&iacute;n, 2002.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669096&pid=S1405-2253200500020000100037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria de la Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico correspondiente al a&ntilde;o econ&oacute;mico de 1 de julio de 1910 a 30 de junio de 1911, presentada por el secretario de Hacienda al Congreso de la Uni&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Tipograf&iacute;a de la Oficina Impresora de Estampillas, 1912.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669098&pid=S1405-2253200500020000100038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria de la Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico correspondiente a los a&ntilde;os fiscales de 1923&#45;1924&#45;1925,</i> M&eacute;xico, Cultura, 1926, 2 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669100&pid=S1405-2253200500020000100039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Memoria de la Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico del 23 de febrero de 1913 al 15 de abril de 1917,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, Publicaciones Hist&oacute;ricas, 1952,13 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669102&pid=S1405-2253200500020000100040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>M&eacute;xico a trav&eacute;s de los informes presidenciales, La Hacienda P&uacute;blica,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico/Secretar&iacute;a de la Presidencia, 1976, t. 4.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669104&pid=S1405-2253200500020000100041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>M&eacute;xico Econ&oacute;mico, 1928&#45;1930, Anuario Estad&iacute;stico de la Oficina de Estudios Econ&oacute;micos de los Ferrocarriles Nacionales de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Cultura, 1932.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669106&pid=S1405-2253200500020000100042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Meyer, Lorenzo, <i>M&eacute;xico y los Estados Unidos en el conflicto petrolero (1917&#45;1942),</i> M&eacute;xico, Colmex, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669108&pid=S1405-2253200500020000100043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>Los grupos depresi&oacute;n extranjeros en el M&eacute;xico revolucionario,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Relaciones Exteriores, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669110&pid=S1405-2253200500020000100044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>Su majestad brit&aacute;nica contra la revoluci&oacute;n mexicana, 1900&#45;1950. El fin del</i> <i>imperio informal,</i> M&eacute;xico, Colmex, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669112&pid=S1405-2253200500020000100045&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nieto, Rafael, <i>M&aacute;s all&aacute; de la patria,</i> M&eacute;xico, Cultura, 1922.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669114&pid=S1405-2253200500020000100046&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paoli Bolio, Francisco Jos&eacute;, <i>Yucat&aacute;n y los or&iacute;genes del nuevo Estado mexicano,</i> M&eacute;xico, Era, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669116&pid=S1405-2253200500020000100047&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pa&ntilde;i, Alberto J., <i>La pol&iacute;tica hacendar&iacute;a y la revoluci&oacute;n,</i> M&eacute;xico, Cultura, 1926.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669118&pid=S1405-2253200500020000100048&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;rez Siller, Javier, "Los ingresos federales en M&eacute;xico: 1867&#45;1913", M&eacute;xico, tesis de licenciatura, UNAM, 1982, 2 tt.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669120&pid=S1405-2253200500020000100049&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>La fiscalidad, un observatorio para el historiador. Ensayo historiogr&aacute;fico sobre el</i> <i>Porfiriato,</i> Puebla, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades&#45;BUAP/Asociaci&oacute;n ALEPH, Par&iacute;s, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669122&pid=S1405-2253200500020000100050&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ram&iacute;rez Ranca&ntilde;o, <i>Burgues&iacute;a textil y pol&iacute;tica en la revoluci&oacute;n mexicana,</i> M&eacute;xico, UNAM, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669124&pid=S1405-2253200500020000100051&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Riguzzi, Paolo, "La pol&iacute;tica comercial en M&eacute;xico, 1856&#45;1930: fuentes y problemas", <i>Am&eacute;rica Latina en la Historia Econ&oacute;mica, Bolet&iacute;n de Fuentes,</i> n&uacute;m. 15, enero&#45;junio de 2001, pp. 107&#45;115.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669126&pid=S1405-2253200500020000100052&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, <i>&iquest;Reciprocidad imposible? La pol&iacute;tica del comercio entre M&eacute;xico y Estados Unidos, 1857&#45;1938,</i> M&eacute;xico, El Colegio Mexiquense/Instituto Mora, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669128&pid=S1405-2253200500020000100053&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rippy, Merrill, "El petr&oacute;leo y la revoluci&oacute;n mexicana", <i>Problemas Agr&iacute;colas e Industriales de M&eacute;xico,</i> julio&#45;septiembre de 1954, pp. 9&#45;180.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669130&pid=S1405-2253200500020000100054&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sariego, Juan Luis <i>et al, El Estado y la miner&iacute;a mexicana. Pol&iacute;tica, trabajo y sociedad durante el siglo XX,</i> M&eacute;xico, FCE/Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia/ Secretar&iacute;a de Energ&iacute;a, Minas e Industria Paraestatal/Comisi&oacute;n de Fomento Minero, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669132&pid=S1405-2253200500020000100055&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Serv&iacute;n, Armando, "Nuestra pol&iacute;tica tributaria de 1869 a 1911", <i>El Trimestre Econ&oacute;mico,</i> vol. 8,1940, pp. 450&#45;462.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669134&pid=S1405-2253200500020000100056&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sierra, Carlos J. y Rogelio Mart&iacute;nez Vera, <i>Historia legislaci&oacute;n aduanera de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1973.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669136&pid=S1405-2253200500020000100057&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sterret, Davis y Joseph S. Davis, "Situaci&oacute;n econ&oacute;mica" en Enrique C&aacute;rdenas (comp.), <i>Historia econ&oacute;mica de M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, FCE, 1994, t. 4, pp. 33&#45;172.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669138&pid=S1405-2253200500020000100058&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tena Ram&iacute;rez, Felipe, <i>Leyes fundamentales de M&eacute;xico, 1808&#45;1999,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669140&pid=S1405-2253200500020000100059&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Topik, Steven y Allan Wells (eds.), <i>The Second Conquest of Latin America, Cofeee,</i> <i>Henequ&eacute;n and Oil During the Export Boom, 1850&#45;1930,</i> Austin, University of Texas Press, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669142&pid=S1405-2253200500020000100060&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Uhthoff L&oacute;pez, Luz Mar&iacute;a, <i>Las finanzas p&uacute;blicas durante la revoluci&oacute;n. El papel de Luis</i> <i>Cabrera y Rafael Nieto al frente de la Secretar&iacute;a de Hacienda,</i> M&eacute;xico, UAM, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669144&pid=S1405-2253200500020000100061&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ulloa, Berta, <i>Historia de la revoluci&oacute;n mexicana, la Constituci&oacute;n de 1917,</i> M&eacute;xico, Colmex, 1983.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669146&pid=S1405-2253200500020000100062&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y&aacute;&ntilde;ez Ruiz, Manuel, <i>El problema fiscal en las distintas etapas de nuestra organizaci&oacute;n</i> <i>pol&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, Secretar&iacute;a de Hacienda y Cr&eacute;dito P&uacute;blico, 1959, 6 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669148&pid=S1405-2253200500020000100063&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zavala, Estela, "Los impuestos y los problemas financieros de los primeros a&ntilde;os de la revoluci&oacute;n", <i>Historia Mexicana,</i> vol. XXXI, n&uacute;m. 3, enero&#45;marzo de 1982, pp. 325&#45;360.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669150&pid=S1405-2253200500020000100064&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zebad&uacute;a, Emilio, <i>Banqueros y revolucionarios: la soberan&iacute;a financiera de M&eacute;xico, 1914&#45;</i> <i>1929,</i> M&eacute;xico, FCE/Colmex, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669152&pid=S1405-2253200500020000100065&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zuleta, Mar&iacute;a Cecilia, "La invenci&oacute;n de una agricultura pr&oacute;spera. Itinerarios del fomento agr&iacute;cola entre el porfiriato y la revoluci&oacute;n, 1876&#45;1915", M&eacute;xico, tesis de doctorado, Colmex, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=669154&pid=S1405-2253200500020000100066&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Notas</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="n0a"></a><a href="#n0b">*</a> Una primera versi&oacute;n de este trabajo se present&oacute; en el 51 Congreso Internacional de Americanistas, Santiago de Chile, julio de 2003. Tambi&eacute;n, agradezco los valiosos comentarios de los dictaminadores del art&iacute;culo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n1a" id="n1a"></a><a href="#n1b">1</a></sup>  Carmagnani, <i>Estado,</i> 1994 y P&eacute;rez, "Ingresos", 1982.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n2a"></a><a href="#n2b">2</a></sup>  Sobre el papel y la importancia de la pol&iacute;tica comercial de estos a&ntilde;os v&eacute;ase Riguzzi, <i>&iquest;Reciprocidad?,</i> 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n3a"></a><a href="#n3b">3</a></sup> C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp, <i>Era,</i> 2003, pp. 12&#45;13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n4a"></a><a href="#n4b">4</a></sup>  Cort&eacute;s, "Crecimiento", 1993; Bulmer&#45;Thomas, <i>Historia,</i> 2003; C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp, <i>Era,</i> 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n5a"></a><a href="#n5b">5</a></sup> Topik y Wells, <i>Second,</i> 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n6a"></a><a href="#n6b">6</a></sup> Desde el periodo del porfiriato se publican varias obras que abordan la tem&aacute;tica de la fiscalidad en esos a&ntilde;os. Al respecto v&eacute;ase P&eacute;rez, <i>Fiscalidad,</i> 1999.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n7a"></a><a href="#n7b">7</a></sup> De 1914 a 1923 las <i>Memorias de Hacienda</i> y las <i>Cuentas del Tesoro Federal</i> dejaron de hacerse. En particular para los a&ntilde;os de 1914 a 1916 los registros estad&iacute;sticos son irregulares. Otro problema es que por lo regular las cifras se presentan en pesos mexicanos, y en una &eacute;poca de caos monetarios e inflaci&oacute;n, es dif&iacute;cil precisar el numerario que representan.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n8a"></a><a href="#n8b">8</a></sup> El 2% restante correspondi&oacute; a derechos especiales. P&eacute;rez, "Ingresos", 1982, t. 1, p. 120.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n9a"></a><a href="#n9b">9</a></sup> V&eacute;ase <i>ibid,</i> p. 127, y Carmagnani, <i>Estado,</i> 1994, p. 260.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n10a"></a><a href="#n10b">10</a></sup> Se puede decir que esta nueva composici&oacute;n del comercio exterior mostraba una econom&iacute;a intermedia, en v&iacute;as de industrializaci&oacute;n. Si bien la historiograf&iacute;a tradicional se&ntilde;ala que, durante estos a&ntilde;os, el est&iacute;mulo que los Estados latinoamericanos dieron al sector exportador impidi&oacute; el desarrollo de una industria nacional. Investigaciones recientes muestran, al contrario, que la promoci&oacute;n a las exportaciones en algunos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina (M&eacute;xico, Brasil, Chile y Colombia) fue acompa&ntilde;ado por un proteccionismo favorable a la industrializaci&oacute;n. Sobre este punto volveremos m&aacute;s adelante. C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp, <i>Era,</i> 2003, p. 43.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n11a"></a><a href="#n11b">11</a></sup> La pol&iacute;tica arancelaria fue codificada bajo la denominaci&oacute;n de Ordenanzas General de Aduanas Mar&iacute;timas y Fronterizas, durante esta &eacute;poca se establecieron cinco, en 1872, 1880, 1885, 1887 y 1891, hasta 1930 se emiti&oacute; la siguiente. Estas Ordenanzas fueron el marco legal con el que funcionaba el comercio exterior y eran aprobadas por el Congreso, no obstante el ejecutivo estuvo facultado para hacer modificaciones a las tarifas. De hecho, desde 1873 el ejecutivo dispuso de manera casi permanente la facultad de modificar el arancel por decreto. Riguzzi, "Pol&iacute;tica", 2001, pp. 108&#45;111. V&eacute;ase tambi&eacute;n Cos&iacute;o, <i>Cuesti&oacute;n,</i> 1940; Arroyo, <i>Historia,</i> 1937; Sierra y Mart&iacute;nez, <i>Historia,</i> 1973, y Riguzzi, <i>&iquest;Reciprocidad?,</i> 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n12a"></a><a href="#n12b">12</a></sup> Arroyo, <i>Historia,</i> 1937, p. 18; Y&aacute;&ntilde;ez, <i>Problema,</i> 1959, vol. n, p. 194, y P&eacute;rez, "Ingresos", 1982, t. 1, p. 121; Kuntz, "Institutional", 2002, p. 166.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n13a"></a><a href="#n13b">13</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que, a partir de esta fecha, el Congreso deleg&oacute; en el ejecutivo la facultad de reformar el arancel. En consecuencia, la Secretar&iacute;a de Hacienda tuvo un papel cada vez mas activo en el delineamiento de la pol&iacute;tica arancelaria. Para ello estableci&oacute; la Direcci&oacute;n General de Aduanas en la Secretar&iacute;a de Hacienda.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n14a"></a><a href="#n14b">14</a></sup> P&eacute;rez, "Ingresos", 1982, t. 1, p. 123, y M&aacute;rquez, "Impuestos", 2002, p. 3.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n15a"></a><a href="#n15b">15</a></sup> Para Riguzzi esta ordenanza era una respuesta a los cambios tarifarios estadunidenses, establecidos con el Arancel Mckinley que, entre otras medidas, impon&iacute;a grav&aacute;menes a los metales exportados por M&eacute;xico. Riguzzi, <i>&iquest;Reciprocidad?,</i> 2003, pp. 138&#45;139.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n16a"></a><a href="#n16b">16</a></sup> Para Arroyo, antes de esta tarifa, no exist&iacute;a una clara orientaci&oacute;n para proteger productos demandados por la industria nacional. A partir de 1892, fue patente esta intenci&oacute;n. Arroyo, <i>Historia,</i> 1937, p. 20. V&eacute;ase tambi&eacute;n Carmagnani, <i>Estado,</i> 1994, pp. 261&#45;263; Beatty, <i>Institutions,</i> 2001, p. 46, y Kuntz, "Institutional", 2002, p. 172.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n17a"></a><a href="#n17b">17</a></sup> Arroyo, <i>Historia,</i> 1937, p. 21, y Kuntz, "Institutional", 2002, p. 173.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n18a"></a><a href="#n18b">18</a></sup> Este objetivo compensatorio fue muy evidente en la miner&iacute;a, cuyos efectos de la reforma fueron m&aacute;s dr&aacute;sticos. En general se disminuyen sus grav&aacute;menes y se exenta de derechos de importaci&oacute;n a art&iacute;culos y maquinaria destinada a esta industria.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n19a"></a><a href="#n19b">19</a></sup>  M&aacute;rquez, "Impuestos", 2002, p. 4.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n20a"></a><a href="#n20b">20</a></sup>  M&aacute;rquez, <i>Political,</i> 2002; Beatty, <i>Institutions,</i> 2001, y Kuntz, "Institutional", 2002.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n21a"></a><a href="#n21b">21</a></sup> Para Beatty la pol&iacute;tica arancelaria fue la clave, pues sin protecci&oacute;n, ninguna reforma institucional hubiera sido suficiente para el desarrollo industrial. Beatty, "Commercial", 2002, p. 238.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n22a"></a><a href="#n22b">22</a></sup> En general predomin&oacute; la tendencia liberal de exentar las exportaciones. Aunque en la d&eacute;cada de 1890 se grav&oacute; el henequ&eacute;n y el caf&eacute;. Al final del porfiriato s&oacute;lo cinco productos estaban tasados: maderas de construcci&oacute;n y ebanister&iacute;a, zacat&oacute;n, chicle, guayule, pieles y cueros sin curtir. P&eacute;rez, "Ingresos", 1982, t. 1, pp. 138&#45;144.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n23a"></a><a href="#n23b">23</a></sup>  Arroyo, <i>Historia,</i> 1937, p. 21, y Beatty, "Visiones", 2003, p. 56.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n24a"></a><a href="#n24b">24</a></sup> En la exportaci&oacute;n de los metales hubo importantes reducciones y eliminaci&oacute;n de derechos. Para Carmagnani la liberaci&oacute;n de exportaciones represent&oacute; una forma de incentivar a los exportadores, pues la menor presi&oacute;n fiscal signific&oacute; para este sector un ahorro anual de 806 000 pesos. Carmagnani, <i>Estado,</i> 1994, p. 220.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n25a"></a><a href="#n25b">25</a></sup> <i>Ibid.,</i> p. 261; P&eacute;rez, "Ingresos", 1982, t. 1, p. 120, y Kuntz, "Institutional", 2002, p. 173.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n26a"></a><a href="#n26b">26</a></sup>  Graciela M&aacute;rquez se&ntilde;ala que fueron los sectores de textiles, hierro y acero los m&aacute;s beneficiados. M&aacute;rquez, "Impuestos", 2002, p. 10. V&eacute;ase tambi&eacute;n Beatty, "Visiones", 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n27a"></a><a href="#n27b">27</a></sup> Un cambio importante en los impuestos del timbre, establecido por Madero en 1912, fue el gravamen sobre el petr&oacute;leo crudo de producci&oacute;n nacional, de 20 centavos por tonelada. Zavala, "Impuestos", 1981, p. 329.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n28a"></a><a href="#n28b">28</a></sup>  Hern&aacute;ndez, "Militares", 1984, p. 188, y Zebad&uacute;a, <i>Banqueros,</i> 1994, p. 93.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n29a"></a><a href="#n29b">29</a></sup> En <i>Las Adiciones al Plan de Guadalupe se</i> establec&iacute;a que pod&iacute;a emitir <i>todas las disposiciones y medidas encaminadas a las necesidades econ&oacute;micas.</i> C&oacute;rdoba, <i>Ideolog&iacute;a,</i> 1973, pp. 447&#45;452.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n30a"></a><a href="#n30b">30</a></sup> S&oacute;lo se analizan las medidas adoptadas por el constitucionalismo, fuerza revolucionaria triunfadora, que deline&oacute; a lo largo de la contienda armada una pol&iacute;tica comercial mas sistem&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De alguna manera, se trata de una diferencia clave sobre sus adversarios villistas y Zapatistas. V&eacute;ase Hern&aacute;ndez, "Militares", 1984; Zebad&uacute;a, <i>Banqueros,</i> 1994, y Uhthoff, <i>Finanzas,</i> 1998.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n31a"></a><a href="#n31b">31</a></sup>  Los encargados de Hacienda, Cabrera y Nieto, y el mismo Carranza, Primer Jefe del Ej&eacute;rcito Constitucionalista, compart&iacute;an la idea de que los mexicanos deb&iacute;an participar m&aacute;s en la explotaci&oacute;n de sus recursos naturales, dominados la mayor parte por empresas extranjeras. Katz, <i>Guerra,</i> t. 1, 1982, p. 159; Meyer, 1972, <i>M&eacute;xico,</i> pp. 97&#45;98, y Uhthoff, <i>Finanzas,</i> 1998, p. 128.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n32a"></a><a href="#n32b">32</a></sup> En la Constituci&oacute;n de 1917 el art&iacute;culo 27 establece que este dominio es inalienable e imprescriptible y que s&oacute;lo el gobierno federal podr&iacute;a hacer concesiones a los particulares y a las sociedades constituidas conforme a las leyes mexicanas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n33a"></a><a href="#n33b">33</a></sup> Ulloa, <i>Historia,</i> 1988, p. 246; Lerman, <i>Comercio,</i> 1989, p. 36, y Kuntz, "Comercio", 2001, p. 245.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n34a"></a><a href="#n34b">34</a></sup> Kuntz, <i>Comercio,</i> 2001, p. 269.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n35a"></a><a href="#n35b">35</a></sup> <i>Memoria,</i> 1952, vol. n, pp. 402&#45;404; Cos&iacute;o, <i>Cuesti&oacute;n,</i> 1932, y Zavala, "Impuestos", 1981, pp. 341&#45;342.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n36a"></a><a href="#n36b">36</a></sup> Si bien este arancel hizo reformas a las cuotas de un buen n&uacute;mero de art&iacute;culos, no tuvo un car&aacute;cter general, continuando vigente la Ordenanza General de Aduanas anterior, la de 1891. Es hasta 1930 cuando se form&oacute; una nueva Ordenanza. Cos&iacute;o, <i>Cuesti&oacute;n,</i> 1932, p. 18. V&eacute;ase tambi&eacute;n <i>Memoria,</i> 1952, vol. II.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n37a"></a><a href="#n37b">37</a></sup>  Arroyo, <i>Historia,</i> 1937, p. 22.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n38a"></a><a href="#n38b">38</a></sup>  Tena, <i>Leyes,</i> 1999, p. 877.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n39a"></a><a href="#n39b">39</a></sup> La producci&oacute;n agr&iacute;cola para consumo interno fue el sector econ&oacute;mico m&aacute;s afectado por la guerra. A la reducci&oacute;n de las &aacute;reas cultivadas por la inseguridad, se sumaron las malas cosechas. La tardanza de las lluvias, las heladas de los &uacute;ltimos meses, se sumaban a la ya cr&oacute;nica interrupci&oacute;n de las labores del campo, provocando la carest&iacute;a de art&iacute;culos b&aacute;sicos al finalizar el a&ntilde;o de 1917. <i>Exc&eacute;lsior,</i> 27 de octubre de 1917.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n40a"></a><a href="#n40b">40</a></sup> Como secuela de la guerra prevalec&iacute;a un caos monetario por las continuas emisiones de papel moneda sin garant&iacute;a, a finales de 1916 se opt&oacute; por el regreso a la circulaci&oacute;n met&aacute;lica. V&eacute;ase Kemmerer, <i>Inflation,</i> 1940.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n41a"></a><a href="#n41b">41</a></sup> El encargado de Hacienda, Rafael Nieto, advert&iacute;a que dado que M&eacute;xico enviaba a Estados Unidos petr&oacute;leo, metales y otros elementos indispensables para las manufacturas de la guerra, como henequ&eacute;n, guayule, pieles y ganado, deb&iacute;a, en correspondencia, ser completa la libertad de comercio entre M&eacute;xico y Estados Unidos, pues M&eacute;xico necesitaba trigo, harina, algod&oacute;n, art&iacute;culos manufacturados de algod&oacute;n, maquinaria agr&iacute;cola y minera, cables y alambre. <i>Exc&eacute;lsior,</i> 25 de octubre 1917. Sobre la problem&aacute;tica que implic&oacute; la negociaci&oacute;n de estas importaciones que demandaba el gobierno mexicano al estadunidense, v&eacute;ase Riguzzi, <i>&iquest;Reciprocidad?,</i> 2003, pp. 194&#45;228.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n42a"></a><a href="#n42b">42</a></sup>  Cabe se&ntilde;alar que, durante el porfiriato, la industria manufacturera, en general, creci&oacute; amparada con tarifas proteccionistas y con pr&aacute;cticas monop&oacute;licas que le permit&iacute;an mantener un margen de ganancias. V&eacute;ase Haber, <i>Industria,</i> 1992, p. 240,</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n43a"></a><a href="#n43b">43</a></sup> El nuevo gobierno estableci&oacute; la Comisi&oacute;n Reguladora de Algod&oacute;n en La Laguna con el prop&oacute;sito de comprar las cosechas de los algodoneros y abastecer a los industriales nacionales. En esta regi&oacute;n se cosechaba 90% de la producci&oacute;n nacional. <i>El Dem&oacute;crata,</i> 11 de octubre de 1915 y Condumex, fondo XXI, leg. 6849.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n44a"></a><a href="#n44b">44</a></sup>  Para Haber durante estos a&ntilde;os los industriales b&aacute;sicamente presionaron al gobierno posrevolucionario para que mantuviera las pr&aacute;cticas de protecci&oacute;n arancelaria y contra los art&iacute;culos 27 y 123 de la nueva Constituci&oacute;n. V&eacute;ase tambi&eacute;n Ram&iacute;rez, <i>Burgues&iacute;a,</i> 1987, p. 227, y Collado, <i>Empresarios,</i> 1996, p. 208.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n45a"></a><a href="#n45b">45</a></sup>  Sierra y Mart&iacute;nez, <i>Historia,</i> 1973, p. 260, y Riguzzi, "Pol&iacute;tica", 2001, p. 113.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n46a"></a><a href="#n46b">46</a></sup>  V&eacute;anse Nieto, <i>M&aacute;s,</i> 1922; Pa&ntilde;i, <i>Pol&iacute;tica,</i> 1926; Ram&iacute;rez, <i>Burgues&iacute;a,</i> 1987, p. 240, y Collado, <i>Empresarios,</i> 1996, p. 224.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n47a"></a><a href="#n47b">47</a></sup>  V&eacute;ase la prensa de la &eacute;poca controlada por el constitucionalismo como <i>El Pueblo, El Dem&oacute;crata, El Constitucionalista y,</i> especialmente, <i>El Economista.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n48a"></a><a href="#n48b">48</a></sup>  <i>M&eacute;xico,</i> t. 4, 1976, p. 324.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n49a"></a><a href="#n49b">49</a></sup>  Cos&iacute;o, <i>Cuesti&oacute;n,</i> 1932, pp. 43&#45;45.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n50a"></a><a href="#n50b">50</a></sup>  <i>Ibid.,</i> p. 64.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n51a"></a><a href="#n51b">51</a></sup>  V&eacute;ase Lerman, <i>Comercio,</i> 1989, pp. 33&#45;64, y Kuntz, "Comercio", 2001, pp. 250&#45;262.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n52a"></a><a href="#n52b">52</a></sup>  En general todas las fuerzas revolucionarias tuvieron un trato preferential con las propiedades extranjeras, pues &eacute;stas representaban fuentes de divisas. Condumex, fondo XXI, leg. 398. V&eacute;anse tambi&eacute;n Zavala, "Impuestos", 1981, p. 349; Aguilar, <i>Frontera,</i> 1985, p. 317, y Uhthoff, <i>Finanzas,</i> 1998, p.63.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n53a"></a><a href="#n53b">53</a></sup>  <i>Memoria,</i> 1952, vol. I, p. 509, y Lerman, <i>Comercio,</i> p. 1989, pp. 54&#45;55.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n54a"></a><a href="#n54b">54</a></sup>  Cabe se&ntilde;alar que existen distintas explicaciones sobre el inter&eacute;s del gobierno constitucionalista en gravar al capital extranjero, por ejemplo, para Katz, Carranza afect&oacute; a las empresas for&aacute;neas para no obtener recursos de las haciendas y favorecer a los propietarios nacionales. Pero, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, a diversos propietarios nacionales, entre ellos los henequeneros, tambi&eacute;n se les cambi&oacute; el r&eacute;gimen fiscal, por lo que tuvieron que hacer mayores contribuciones. Katz, <i>Guerra,</i> t. 1, 1982, p. 345.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n55a"></a><a href="#n55b">55</a></sup>  Nieto, <i>M&aacute;s,</i> 1922, p.113.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n56a"></a><a href="#n56b">56</a></sup> Bulmer&#45;Thomas se&ntilde;ala que el ejemplo m&aacute;s espectacular de grav&aacute;menes a la exportaci&oacute;n fue el de los nitratos chilenos, que aportaron casi 50% del ingreso p&uacute;blico entre 1890 y 1914. Bulmer&#45;Thomas, <i>Historia.,</i> 2003, p. 134. V&eacute;ase tambi&eacute;n C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp, <i>Era,</i> 2003.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n57a"></a><a href="#n57b">57</a></sup> Para Joseph el henequ&eacute;n yucateco, durante esos a&ntilde;os, mantuvo virtu&aacute;lmente el monopolio del mercado mundial porque era mucho m&aacute;s barato y accesible que cualquiera de sus rivales. Joseph, <i>Revoluci&oacute;n,</i> 1992, p. 38.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n58a"></a><a href="#n58b">58</a></sup> C&aacute;rdenas, Ocampo y Thorp, <i>Era,</i> 2003, p. 27.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n59a"></a><a href="#n59b">59</a></sup> El primer decreto que reformaba los derechos de exportaci&oacute;n de la Ley de Ingresos de 1912&#45;1913. <i>Memoria,</i> 1952, vol. I, pp. 429&#45;431, y Zavala, "Impuestos", 1981, p. 341.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n60a"></a><a href="#n60b">60</a></sup> <i>Diario de Debates de la C&aacute;mara de Diputados,</i> 23 de julio de 1917.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n61a"></a><a href="#n61b">61</a></sup> En marzo de 1915 los constitucionalistas preparaban la ofensiva final contra las fuerzas convencionistas de Zapata y Villa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n62a"></a><a href="#n62b">62</a></sup> Kuntz, "Comercio", 2001, p. 251.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n63a"></a><a href="#n63b">63</a></sup> 80% de la inversi&oacute;n minera proven&iacute;a del capital estadunidense, 15% del brit&aacute;nico y 2% del franc&eacute;s. Sariego, <i>Estado,</i> 1988, pp. 362&#45;363.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n64a"></a><a href="#n64b">64</a></sup>  Bernstein, <i>Mexican,</i> 1964, pp. 97&#45;118.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n65a"></a><a href="#n65b">65</a></sup>  <i>Memoria,</i> 1952, vol. I, pp. 531&#45;532.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n66a"></a><a href="#n66b">66</a></sup> <i>El Dem&oacute;crata,</i> 18 de marzo de 1916.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n67a"></a><a href="#n67b">67</a></sup> Diversos autores han se&ntilde;alado que los mineros procuraron no enfrentarse directamente con los revolucionarios, sino que cada empresa busc&oacute; llegar a acuerdos para continuar su producci&oacute;n. No obstante, s&iacute; se form&oacute; en 1916 un Comit&eacute; de Propietarios Norteamericanos y Extranjeros de Minas y Fundiciones; en el siguiente a&ntilde;o cambi&oacute; a Comit&eacute; de Intereses Mineros Mexicanos y Norteamericanos. En ambas asociaciones la American Smelting and Refining Co., principal empresa minera inversora en M&eacute;xico, tuvo un papel destacado, pero su actividad no fue tan formal ni tan beligerante como la de los petroleros. V&eacute;anse Sterret y Davis, "Situaci&oacute;n", 1994, p. 124; Meyer, <i>Grupos,</i> 1977, p. 46, y Katz, <i>Guerra.,</i> 1982, t. 1, p. 345.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n68a"></a><a href="#n68b">68</a></sup>  Bernstein considera que la gran demanda de metales y el considerable aumento de precios provocado por la guerra mundial, llevan a los mineros, pese a las dificultades, a mantener su producci&oacute;n. Incluso algunas empresas como las productoras de cobre se expanden durante esos a&ntilde;os. Bernstein, <i>Mexican,</i> 1964, pp. 100&#45;119.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n69a"></a><a href="#n69b">69</a></sup> Cabe notar que los grav&aacute;menes a los metales preciosos estuvieron vinculados al problema de la circulaci&oacute;n monetaria provocado por el conflicto armado; as&iacute; tuvieron continuos cambios, llegando incluso a la prohibici&oacute;n de su exportaci&oacute;n por la necesidad de circulante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n70a"></a><a href="#n70b">70</a></sup> Antes de este impuesto interior a la miner&iacute;a, la industria s&oacute;lo se hab&iacute;a gravado sobre hilados y tejidos, tabaco y alcoholes. <i>El Constitucionalista,</i> 6 de mayo de 1916.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n71a"></a><a href="#n71b">71</a></sup>  <i>El Pueblo,</i> 30 de junio de 1916.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n72a"></a><a href="#n72b">72</a></sup> En 1934 se expide una nueva Ley de Impuestos a la Miner&iacute;a. C&aacute;rdenas, "Revoluci&oacute;n", 2004, pp. 117&#45;122.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n73a"></a><a href="#n73b">73</a></sup>  Alvarado era, junto con Alvaro Obreg&oacute;n, uno de los m&aacute;s importantes generales del constitucionalismo. Joseph, <i>Revoluci&oacute;n,</i> 1992, p. 31.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n74a"></a><a href="#n74b">74</a></sup> Durante el gobierno de Alvarado el precio del henequ&eacute;n exportado a Estados Unidos aument&oacute; casi 400%, pasando de 13.2 centavos por kilo en 1915 a m&aacute;s de 50.6 centavos (por poco tiempo) en 1918. Joseph, <i>Revoluci&oacute;n,</i> 1992, p. 170.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n75a"></a><a href="#n75b">75</a></sup> Joseph muestra varios testimonios de la importante derrama de recursos estatales que pasaron a la federaci&oacute;n en esos a&ntilde;os, sobre todo de 1916 a 1918. Estos recursos no s&oacute;lo eran contribuciones, sino pr&eacute;stamos forzosos que exig&iacute;a el Primer Jefe a la Comisi&oacute;n Reguladora del Mercado del Henequ&eacute;n, <i>ibid,</i> pp. 198&#45;199. V&eacute;ase tambi&eacute;n Zuleta, "Invenci&oacute;n", 2000, pp. 530&#45;531.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n76a"></a><a href="#n76b">76</a></sup> Joseph, <i>Revoluci&oacute;n,</i> 1992, pp. 62&#45;66.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n77a"></a><a href="#n77b">77</a></sup>  <i>Ibid,</i> p. 121.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n78a"></a><a href="#n78b">78</a></sup>  Zuleta, "Invenci&oacute;n", 2000, p. 527.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n79a"></a><a href="#n79b">79</a></sup> Joseph comenta que el secretario de Hacienda, Luis Cabrera, sac&oacute; a remate toda la flota henequenera de Alvarado, privando as&iacute; a Yucat&aacute;n, y a todo el sureste de M&eacute;xico, de una marina mercante independiente capaz de competir con las flotas extranjeras. Resulta sorprendente, se&ntilde;ala este autor, que el gobierno federal no redujera la carga impositiva ante la baja de los precios de la fibra, y, por el contrario, exigiera su pago. Joseph, <i>Revoluci&oacute;n,</i> 1992, p. 197.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n80a"></a><a href="#n80b">80</a></sup> Cabe destacar la importante labor del secretario de Hacienda, Cabrera, en las negociaciones con Alvarado. &Eacute;l le indicaba al Primer Jefe los permisos y las &oacute;rdenes que deb&iacute;an d&aacute;rsele. Al respecto v&eacute;ase Condumex, fondo XXI, exps. 8089, 8094 y 8097.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n81a"></a><a href="#n81b">81</a></sup>  <i>Diario de Debates de la C&aacute;mara de Diputados,</i> 10 de julio de 1919.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n82a"></a><a href="#n82b">82</a></sup>  L&oacute;pez Portillo, <i>Petr&oacute;leo,</i> 1975, p. 37, y Brown, <i>Petr&oacute;leo,</i> 1998, p. 234.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n83a"></a><a href="#n83b">83</a></sup>  Como se sabe, la producci&oacute;n de este energ&eacute;tico durante la guerra mundial se volvi&oacute; estrat&eacute;gica para los pa&iacute;ses beligerantes; M&eacute;xico se convirti&oacute; en el segundo productor mundial despu&eacute;s de Estados Unidos, y en el primer exportador. Meyer, <i>M&eacute;xico,</i> 1972, p. 175.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n84a"></a><a href="#n84b">84</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que los constitucionalistas llegaron a las zonas petroleras en 1914, pero tuvieron que desalojarlas ante el poder de las fuerzas de Manuel Pel&aacute;ez, quien domin&oacute; la regi&oacute;n hasta 1920.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n85a"></a><a href="#n85b">85</a></sup> A partir de 1911 se inicia el periodo de gran producci&oacute;n, pero es sobre todo entre 1918 y 1921 cuando se registr&oacute; un aumento excepcional. Manterola, <i>Industria,</i> 1938, p. 98.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n86a"></a><a href="#n86b">86</a></sup>  <i>Memoria,</i> 1952, vol. I, pp. 333&#45;345.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n87a"></a><a href="#n87b">87</a></sup> Originalmente se estableci&oacute; con la idea de cubrir el servicio de la deuda p&uacute;blica, pero despu&eacute;s se le dio una aplicaci&oacute;n general. Manterola, <i>Petr&oacute;leo,</i> 1938, p. 342.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n88a"></a><a href="#n88b">88</a></sup> Existe una extensa bibliograf&iacute;a que abunda sobre la resistencia de las compa&ntilde;&iacute;as petroleras a los nuevos ordenamientos del constitucionalismo. V&eacute;anse, entre otros, Meyer, <i>M&eacute;xico,</i> 1972 y <i>Majestad,</i> 1991, y Brown, <i>Petr&oacute;leo,</i> 1998.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n89a"></a><a href="#n89b">89</a></sup> Las empresas petroleras pagaban los impuestos bajo protesta. Adem&aacute;s interpusieron ante la Suprema Corte una serie de amparos contra las medidas reglamentarias. Sus argumentos se basaron en la no retroactividad del art&iacute;culo 27 constitucional y que al ejecutivo no le correspond&iacute;a legislar sobre esta materia. Rippy, "Petr&oacute;leo", 1959, p. 92.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n90a"></a><a href="#n90b">90</a></sup> En 1922 empez&oacute; a decrecer la producci&oacute;n de petr&oacute;leo y no se detiene hasta 1932. Manterola, <i>Industria,</i> 1938, p. 98.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n91a"></a><a href="#n91b">91</a></sup> Diversos factores explican la ca&iacute;da de la producci&oacute;n petrolera. Uno de ellos fue un problema geol&oacute;gico, pues algunos de los m&aacute;s grandes pozos petroleros fueron afectados por agua salada, lo que provoc&oacute; la declinaci&oacute;n de la producci&oacute;n; tambi&eacute;n los precios internacionales del crudo van a la baja, y la competencia de los yacimientos venezolanos aumenta. As&iacute;, mientras en la d&eacute;cada de 1920 la producci&oacute;n de petr&oacute;leo mexicano va en descenso, Venezuela tiene un crecimiento notable, llegando a convertirse en el tercer m&aacute;s grande productor del mundo. Brown, <i>Petr&oacute;leo,</i> 1997, pp. 319&#45;320.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n92a"></a><a href="#n92b">92</a></sup> Cabe aclarar que el crecimiento de las cifras expresadas en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, tanto de los impuestos a la exportaci&oacute;n como de los ingresos federales, es en t&eacute;rminos nominales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n93a"></a><a href="#n93b">93</a></sup> La contribuci&oacute;n federal se estableci&oacute; en 1861 con el gobierno de Ju&aacute;rez, consist&iacute;a en la aportaci&oacute;n que hac&iacute;an los estados y municipios a la federaci&oacute;n, con lo que se apoyaba al sostenimiento del poder central. Durante el r&eacute;gimen de D&iacute;az se mantuvo en 20%, con la revoluci&oacute;n se aument&oacute; a 60 por ciento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n94a"></a><a href="#n94b">94</a></sup> Aboites, <i>Excepciones,</i> 2003, pp. 131&#45;133.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n95a"></a><a href="#n95b">95</a></sup> Kuntz, "Nuevas", 2002, p. 254.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n96a"></a><a href="#n96b">96</a></sup> Cabe aclarar que su crecimiento es en t&eacute;rminos nominales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup><a name="n97a"></a><a href="#n97b">97</a></sup> Katz, <i>Guerra,</i> 1992, t. 1, p. 364.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre la autora</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Luz Mar&iacute;a Uhthoff L&oacute;pez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Doctora en Historia por la Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico. Profesora titular de tiempo completo en la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Iztapalapa. Public&oacute; el libro <i>Las</i> <i>finanzas p&uacute;blicas durante la revoluci&oacute;n. El papel de Luis Catrera y Rafael Nieto al frente de la</i> <i>Secretar&iacute;a de Hacienda,</i> M&eacute;xico, UAM&#45;Iztapalapa, 1997. As&iacute; como diversos art&iacute;culos en revistas especializadas y cap&iacute;tulos de libro. Desempe&ntilde;&oacute; el cargo de coordinadora de la licenciatura en Historia de la UAM&#45;Iztapalapa y de coordinadora del Posgrado en Humanidades, L&iacute;nea de Historia, en la misma instituci&oacute;n. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Vocal de la Asociaci&oacute;n Mexicana de Historia Econ&oacute;mica. Su l&iacute;nea de investigaci&oacute;n se dirige hacia la historia institucional y econ&oacute;mica de M&eacute;xico, siglos XIX y XX.</font></p>      ]]></body><back>
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