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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Los corruptos aprenden ética? Orientaciones éticas para atajar la corrupción]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>&iquest;Los corruptos aprenden &eacute;tica? Orientaciones &eacute;ticas para atajar la corrupci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jaime Rodr&iacute;guez Alba</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Bautista, &Oacute;scar Diego (2009), <i>&Eacute;tica para corruptos. Una forma de prevenir</i></b> <b><i>la corrupci&oacute;n en los gobiernos y las administraciones p&uacute;blicas,</i> Espa&ntilde;a: Descl&eacute;e De Brouwer, 158 pp. ISBN: 978&#45;84&#45;330&#45;2315&#45;5</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Complutense de Madrid, Espa&ntilde;a / <a href="mailto:albajaime@hotmail.com">albajaime@hotmail.com</a></i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/conver/v17n54/a10f1.jpg"></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es conocido por todo el mundo el remedio que S&oacute;crates daba para evitar los chismes, y en general, todo tipo de palabrer&iacute;a. Es preciso, sosten&iacute;a el maestro griego, someter todo lo que se vaya a decir al triple escrutinio de tres tamices: el de la verdad, el de la bondad y el de la utilidad. De modo tal que aquello que no es ni verdadero ni bueno ni &uacute;til, es mejor no decirlo. Ciertamente cabe preguntarse qu&eacute; sucede con lo que siendo verdadero no es bueno ni &uacute;til; o lo que no siendo verdadero es bueno y &uacute;til, y otras tantas combinaciones m&aacute;s. Acaso el juego l&oacute;gico podr&iacute;a aqu&iacute; ilustrarnos la compleja red &eacute;tica y pol&iacute;tica que conforma nuestras vidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo cierto es que el libro de &Oacute;scar Diego Bautista que aqu&iacute; rese&ntilde;amos se ajusta en todo a la exigencia socr&aacute;tica, y no s&oacute;lo en la anterior regla. En efecto, resulta fundamentado y exhaustivo en lo relativo a la informaci&oacute;n que aporta, verdadero pues en lo tocante a sus bases epistemol&oacute;gicas. Pero, ante todo, se me antoja "bueno" (por sus intenciones y por las medidas de inter&eacute;s que en &eacute;l se aportan) y &uacute;til. Porque de poder realizarse el programa de renovaci&oacute;n &eacute;tica que nos aporta la obra, seguro que podr&iacute;amos situarnos en el umbral de una humanidad mejor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Destaca, por lo relativo a la intenci&oacute;n del autor, el "realismo" de su planteamiento. En efecto, como &eacute;l mismo dice, luego de realizar un minucioso an&aacute;lisis sobre la definici&oacute;n, causas y programas para evitar la corrupci&oacute;n,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">intentar extirpar la corrupci&oacute;n del mundo de la pol&iacute;tica y del gobierno es una pretensi&oacute;n ut&oacute;pica, ya que implicar&iacute;a cambiar el rumbo de la humanidad al trazar una nueva ruta que modifique el estilo de vida contempor&aacute;neo. Lo que s&iacute; es posible realizar es el fortalecimiento de la moral social a fin de establecer principios &eacute;ticos que gu&iacute;en el actuar de los servidores p&uacute;blicos estableciendo un dique que frene el mar de corrupci&oacute;n y d&eacute; un giro hacia un buen gobierno, en el que se abandonen las conductas basadas en antivalores (Diego, 2009, 111).</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La obra consta de cuatro cap&iacute;tulos, m&aacute;s una conclusi&oacute;n que resume la argumentaci&oacute;n y propuestas del autor. En un primer cap&iacute;tulo se ocupa de analizar las causas y motivaciones de la corrupci&oacute;n. Acude a la distinci&oacute;n entre factores externos o estructurales y factores internos al individuo a la hora de sintetizar la informaci&oacute;n de la que se dispone en el an&aacute;lisis de las causas de la corrupci&oacute;n. Entre los primeros destaca el autor los factores pol&iacute;ticos, los factores econ&oacute;micos, los administrativos y los sociales. Respecto a los factores pol&iacute;ticos analiza la ideolog&iacute;a neoliberal que promueve una visi&oacute;n de lo p&uacute;blico alejada de la cl&aacute;sica noci&oacute;n de "bien com&uacute;n" y una concepci&oacute;n mercantil del servicio p&uacute;blico; la lealtad partidista, la ausencia de un perfil claro en la selecci&oacute;n del funcionario, la naturalizaci&oacute;n de la corrupci&oacute;n y la concepci&oacute;n patrimonialista de los bienes p&uacute;blicos. El autor parece asumir una suposici&oacute;n fuerte respecto a la ideolog&iacute;a neoliberal. Suposici&oacute;n que manifestar&aacute; a lo largo de la obra. En efecto, y frente a las concepciones de la Escuela de Virginia, &Oacute;scar Diego reh&uacute;sa la concepci&oacute;n seg&uacute;n la cual se puede levantar el bien p&uacute;blico sobre la persecuci&oacute;n del inter&eacute;s privado. Rechaza, impl&iacute;citamente, aquella m&aacute;xima de Buchanan, seg&uacute;n la cual la idea de que la administraci&oacute;n y sus funcionarios persiguen el bien com&uacute;n no es m&aacute;s que una ideolog&iacute;a encaminada a sostener la l&oacute;gica burocr&aacute;tica. Aunque el autor no se ocupa de entrar en esta cuesti&oacute;n te&oacute;rica, se percibe con claridad a lo largo de su argumentaci&oacute;n y propuestas una doble suposici&oacute;n: 1) la funci&oacute;n p&uacute;blica, orientada por la idea, principio y valor de servicio, ha de estar orientada al bien com&uacute;n &#151;bien que podr&aacute; intuirse y cuya definici&oacute;n est&aacute; al alcance de la "sabidur&iacute;a &eacute;tica"; 2) el capitalismo neoliberal, y sus pr&aacute;cticas que fomentan el individualismo, el ego&iacute;smo del inter&eacute;s propio, y la l&oacute;gica empresarial ampliada a toda esfera de la sociedad, no puede sino fomentar la corrupci&oacute;n, en la medida en que atenta contra el primer supuesto. Bien s&eacute; que estas suposiciones ser&aacute;n criticadas por muchos, asumidas a rega&ntilde;adientes por otros tantos y aplaudidas por pocos. Pero merece la pena arriesgarse a pensar, a mirar de otro modo al usual, para tratar de perseguir aquellos objetivos que, como el objetivo de una pol&iacute;tica y administraci&oacute;n sin corrupci&oacute;n, todos compartimos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La l&oacute;gica antes mencionada como causante de corrupci&oacute;n es estudiada por el autor en lo relativo a los factores econ&oacute;micos, administrativos y sociales de la corrupci&oacute;n. En efecto, el esp&iacute;ritu capitalista que lleva a colonizar &aacute;mbitos del "mundo de la vida" y a convertirlos a la esfera del mercado, la aplicaci&oacute;n de principios de gesti&oacute;n empresarial a lo p&uacute;blico, la actuaci&oacute;n de los organismos financieros internacionales, as&iacute; como las pr&aacute;cticas de las empresas multinacionales y la labor de los gestores privados son analizados como factores de corrupci&oacute;n. Menos valor otorga el autor a la idea de que los funcionarios se corrompen por la baja remuneraci&oacute;n de sus trabajos. Aporta en contra evidencias emp&iacute;ricas e insiste en la necesidad de generar una "cultura de servicio" y la profesionalidad del cuerpo funcionarial, como remedios m&aacute;s eficaces que la equiparaci&oacute;n salarial con los gestores privados. Finalmente, en lo relativo al an&aacute;lisis de los factores sociales, se recrea el autor en la cuesti&oacute;n de la sociedad de consumo, sociedad que no fomenta la cultura de servicio ni las actitudes exigidas para su desempe&ntilde;o; sino que potencia el anhelo de poder, causa psicol&oacute;gica &#151;podr&iacute;amos decir&#151; de la corrupci&oacute;n. Tambi&eacute;n destaca, y en esto hay que reconocer intuici&oacute;n y coraje &#151;por decirlo en un momento en el que todo el mundo parece sostener lo contrario&#151;, como uno de los factores sociales que fomentan la corrupci&oacute;n, el descuido de las &aacute;reas sociales y human&iacute;sticas. Para &Oacute;scar Diego, las humanidades ense&ntilde;an valores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s problem&aacute;tica resulta, a nuestro entender, la apelaci&oacute;n a un <i>"ethos</i> pol&iacute;tico" vinculado a la clase social. Para ser sinceros, tenemos que decir que en su argumentaci&oacute;n el autor apela a estudios cl&aacute;sicos, pero manifiesta dudas al respecto, argumenta la problematicidad del planteamiento. La idea es que, frente a la clase media, que sostiene los principios del bien com&uacute;n como objetivo pol&iacute;tico, buscando en la pol&iacute;tica un instrumento de realizaci&oacute;n comunitaria, las clases populares instrumentalizan la pol&iacute;tica como herramienta para obtener recursos en un sistema que se los niega con facilidad, tendiendo as&iacute; a una visi&oacute;n clientelista de la pol&iacute;tica. Visi&oacute;n que, como resulta obvio, acrecienta el cauce de la corrupci&oacute;n. Para evitar el sesgo de clase que en una tal concepci&oacute;n pudiera verse, Diego se&ntilde;ala que tambi&eacute;n las clases pudientes instrumentalizan la pol&iacute;tica; prueba de lo cual son aquellos sistemas que favorecen que los pol&iacute;ticos sean financiados por grandes corporaciones empresariales. Corporaciones que, como clientes pol&iacute;ticos, luego esperan sus prebendas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&iacute; me parece una aportaci&oacute;n muy interesante el an&aacute;lisis de lo que el autor denomina "factores internos". Y resalta su an&aacute;lisis por dos motivos. Uno, por su manifiesto intelectualismo moral. As&iacute;, para &Oacute;scar Diego, la causa primera de la corrupci&oacute;n es la ignorancia. Ni qu&eacute; decir tiene que aqu&iacute; se refiere a una ignorancia moral, no a una ignorancia de contenidos culturales objetivos. La medida de la misma puede verse, como hace Elster, en el concepto de "miop&iacute;a moral". En efecto, s&oacute;lo quien no tiene capacidad para ver las consecuencias futuras de determinados actos anti&eacute;ticos los comete. Suposici&oacute;n problem&aacute;tica, pero hip&oacute;tesis interesante. Para el autor, la ignorancia conduce a un deseo malvado y el mismo a una actuaci&oacute;n indebida. De tal fuente surgen la avaricia, la codicia y el anhelo de poder. El otro motivo por el que destaca su an&aacute;lisis es un motivo kantiano, podr&iacute;amos decir. En efecto, sabida es la met&aacute;fora kantiana seg&uacute;n la cual la ley ha de ser hecha de modo tal que permita gobernar &#151;que el gobierno, con la exigida paz social, pueda gobernar&#151; "hasta un pueblo de demonios". Para &Oacute;scar Diego, aunque la ley es la piedra de toque para combatir la corrupci&oacute;n, la ley por s&iacute; sola no basta, pues la ley sin &Eacute;tica nace muerta. As&iacute;, existe una interrelaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre factores internos y factores externos. Relaci&oacute;n que permite entender c&oacute;mo, a pesar de la existencia de c&oacute;digos, leyes, programas, etc. contra la corrupci&oacute;n, la misma no ha disminuido sustancialmente. El autor sostiene que la corrupci&oacute;n es un mal que se ha extendido sobremanera en la segunda mitad del siglo XX. Y aunque ha existido siempre, tambi&eacute;n se han esforzado diversos fil&oacute;sofos, pol&iacute;ticos, etc. por combatirla a lo largo de la historia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entiende &Oacute;scar Diego que la globalizaci&oacute;n genera una "turbulencia de valores", turbulencia que permite que los antivalores penetren en los individuos. Hasta aqu&iacute; podemos estar de acuerdo, al menos esto nos confirmar&iacute;an diversas circunstancias de nuestro presente. Pero el asunto es: por qu&eacute;. No penetra mucho el autor en este an&aacute;lisis, pero creo poder concluir que tras su argumentaci&oacute;n se sit&uacute;a una visi&oacute;n "comunitarista" de la sociedad: las tradiciones, las comunidades y sociedades tradicionalmente articuladas regulan sus conductas y pr&aacute;cticas por una serie de valores y normas morales que, mejores o peores, confieren estabilidad y sancionan la corrupci&oacute;n. La globalizaci&oacute;n ha roto esta dimensi&oacute;n comunitaria, sin preocuparse por instaurar una nueva comunidad, con lo que favorece una individualidad con "sentimiento de angustia", cargada de relativismo moral, indiferencia, apat&iacute;a, e incluso cierto grado de cinismo, funcional a las estructuras de poder.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como sea, Diego explica que la corrupci&oacute;n tiene enormes costes: genera desigualdad social, crisis de legitimidad, desalienta la inversi&oacute;n, altera las bases culturales de la supervivencia, y, si es normalizada o naturalizada, genera "sistemas sociales perversos".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hecho este an&aacute;lisis, el autor procede a dar respuesta al "&iquest;qu&eacute; hacer?" contra la corrupci&oacute;n. El resto del libro se dedica a aclarar minuciosamente lo que se ha hecho a lo largo de la historia y, lo m&aacute;s interesante, a exponer las l&iacute;neas de lo que denomina <i>Sistema &Eacute;tico Integral,</i> orientado a implantar en la administraci&oacute;n la &Eacute;tica P&uacute;blica como herramienta para corregir la corrupci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el cap&iacute;tulo segundo se hace hincapi&eacute; en c&oacute;mo el fortalecimiento de valores &eacute;ticos es una herramienta fundamental, si no la mejor, para controlar la corrupci&oacute;n. Frente a las escuelas neoempresariales, que sostienen la aplicabilidad del modelo de gesti&oacute;n privada y mercantil a los bienes p&uacute;blicos, la escuela neop&uacute;blica argumenta que el fomento de la &eacute;tica p&uacute;blica es el &uacute;nico remedio efectivo contra la corrupci&oacute;n. Al menos as&iacute; lo sugiere el autor. Ciertamente, la distinci&oacute;n entre escuela neoempresarial y escuela neop&uacute;blica no aparece aclarada por el autor, pero podemos intuir que es trabajada en cruce con la oposici&oacute;n entre un bien p&uacute;blico (com&uacute;n), objeto de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, gu&iacute;a para la administraci&oacute;n, principio de acci&oacute;n, etc., y un bien privado que, guiado por el inter&eacute;s individual, obtiene, no obstante, accionado por la invisible mano del mercado, una gesti&oacute;n eficiente, buena y justa. La &eacute;tica no surge espont&aacute;neamente de los agentes, sobreentiende el autor, por lo que no debe dejarse el fomento de la misma al mercado. Tal podr&iacute;a ser el rechazo epistemol&oacute;gico y ontol&oacute;gico a la posici&oacute;n neoempresarial. Es m&aacute;s, dejada de lado, llegamos a una mayor debilidad de los valores, pues la consustancial ignorancia &eacute;tica de los hombres no conduce a otro lugar. La menor fortaleza de los valores conduce a una mayor inclinaci&oacute;n a conductas no deseables. De ah&iacute; que el mejor instrumento de control interno sea, seg&uacute;n &Oacute;scar Diego, la institucionalizaci&oacute;n de la &Eacute;tica. Entre los beneficios de una interiorizaci&oacute;n &eacute;tica en la administraci&oacute;n se sit&uacute;an: la confianza, la cultura de servicio, la eficiencia y acercarse m&aacute;s al principio de dignidad humana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cap&iacute;tulo tercero se centra en analizar las medidas habidas en el &aacute;mbito internacional para combatir la corrupci&oacute;n. No resumimos aqu&iacute; las mismas, porque de ellas se hace buena cuenta en la obra. En el cap&iacute;tulo resalta que el autor se haya ocupado de rastrearlas por los cinco continentes, manifestando as&iacute; su vocaci&oacute;n globalista frente a un problema mundial como la corrupci&oacute;n. Acuerdos internacionales, legislaci&oacute;n internacional y &oacute;rganos de control son instrumentos utilizados y utilizables para controlar la corrupci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiz&aacute; lo m&aacute;s interesante, y aquello que debiera llamar la atenci&oacute;n del legislador &#151;cosa que seguro llenar&iacute;a de alegr&iacute;a al autor&#151; es la propuesta de un <i>Sistema &Eacute;tico Integral (SEI).</i> De la misma se ocupa en el cuarto cap&iacute;tulo, cuidadosamente titulado "Prevenci&oacute;n de la corrupci&oacute;n". Para &Oacute;scar Diego, la &Eacute;tica resulta preventiva, activa y ha de ser usada constantemente para sostener la integridad del cuerpo administrativo y pol&iacute;tico. Cara a prevenir, pero tambi&eacute;n "curar", dise&ntilde;a un sistema que habr&aacute; de ser implementado en cinco fases. Sobresale el esfuerzo por el detalle del autor. Esfuerzo de quien, conocedor de los cl&aacute;sicos, procura emular sus propuestas. Sabido es que para los autores cl&aacute;sicos, valga de ejemplo Plat&oacute;n, no cabe establecer programa de "socialidad" alguno que no pase por dise&ntilde;ar los motivos m&aacute;s &iacute;ntimos de la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica. Sin por ello &#151;aunque aqu&iacute; no lo podemos explicar&#151; eliminar la espontaneidad. En efecto, s&oacute;lo reflexionando sobre las "minucias" podemos establecer los grandes programas. S&oacute;lo en las pr&aacute;cticas cotidianas es posible la incorporaci&oacute;n de los programas &eacute;ticos; pues si no, los mismos se quedan en palabrer&iacute;a contraproducente, generan escepticismo, cinismo e incluso rechazo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una primera fase se tratar&iacute;a de recordar, ense&ntilde;ar y reafirmar el valor de la &Eacute;tica como materia que permite resolver los conflictos y evitar contravalores. Recordando a los cl&aacute;sicos, en especial a Cicer&oacute;n, el autor explica que la deliberaci&oacute;n genera concienciaci&oacute;n y &eacute;sta sienta las bases para el "decorum". En esta primera fase, y acaso por cierta necesidad de marketing, se podr&iacute;an se&ntilde;alar los beneficios que genera la &Eacute;tica: compromiso, transparencia, calidad y mejores resultados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una segunda fase se hace imprescindible asignar un responsable, integrar un equipo &eacute;tico y generar una misi&oacute;n institucional. El grupo &eacute;tico deber&iacute;a seleccionarse, para &Oacute;scar Diego, entre "sabios": personas &iacute;ntegras, con experiencia en la administraci&oacute;n o provenientes del mundo acad&eacute;mico. Formar&iacute;an un Consejo &Eacute;tico. Las funciones de tal Consejo &Eacute;tico ser&iacute;an: fomentar y vigilar la aplicaci&oacute;n de la &eacute;tica, identificar los valores deseables y aclarar el tipo de servidor p&uacute;blico que genere seguridad, confianza, responsabilidad, rapidez, amabilidad, econom&iacute;a y calidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una tercera fase se dise&ntilde;ar&iacute;an instrumentos de trabajo. Los b&aacute;sicos son: un marco jur&iacute;dico &eacute;tico &#151;mediante la incorporaci&oacute;n de principios de esp&iacute;ritu p&uacute;blico a la Constituci&oacute;n, y tambi&eacute;n elaborando leyes de &Eacute;tica P&uacute;blica&#151;; la elaboraci&oacute;n de c&oacute;digos de &eacute;tica que permitan no s&oacute;lo definir y se&ntilde;alar los principios &eacute;ticos, sino tambi&eacute;n enumerar las responsabilidades y sanciones; el acopio de literatura &eacute;tica (cl&aacute;sicos tambi&eacute;n) y cine que ense&ntilde;e valores; y generar un profesional de la &Eacute;tica P&uacute;blica que, como el <i>Retor</i> romano, se encargue de vigilar y fomentar la &eacute;tica por todo el cuerpo pol&iacute;tico y social.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En una cuarta fase, denominada "operaci&oacute;n del trabajo", se tratar&iacute;a de dise&ntilde;ar instrumentos y modalidades para "incrustar" y permitir la interiorizaci&oacute;n de la &Eacute;tica. Destacan: un adecuado plan de formaci&oacute;n en &Eacute;tica que potencie la interiorizaci&oacute;n, proyecci&oacute;n pr&aacute;ctica, automotivaci&oacute;n, etc., de los valores. Para tal formaci&oacute;n son &uacute;tiles, seg&uacute;n el autor, los debates y el an&aacute;lisis, y la "resoluci&oacute;n" de dilemas &eacute;ticos. Habr&iacute;a de potenciarse la formaci&oacute;n en los &aacute;mbitos profesional y personal, tanto en la educaci&oacute;n familiar, como durante la formaci&oacute;n b&aacute;sica y profesional, y, para la especificidad administrativa, en las fases de reclutamiento e inducci&oacute;n de los funcionarios, as&iacute; como durante el desempe&ntilde;o laboral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, en una quinta fase, el SEI requiere de supervisi&oacute;n, control y evaluaci&oacute;n. La clave est&aacute; en potenciar la supervisi&oacute;n ciudadana, para lo cual podr&iacute;a utilizarse el dise&ntilde;o de un adecuado sistema de quejas y denuncias de las conductas anti&eacute;ticas, as&iacute; como un sistema de sanciones ejemplares &#151;que no excluye el despido. Ser&iacute;a oportuno potenciar la creaci&oacute;n de sistemas de comunicaci&oacute;n ciudadana orientados a fomentar la idea de servicio p&uacute;blico como servicio destinado al bien com&uacute;n. En resumen, prescribe &Oacute;scar Diego, se precisar&iacute;a una mejora constante del funcionamiento institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;stas son, a grandes rasgos, las propuestas y an&aacute;lisis que realiza &Oacute;scar Diego en su obra <i>&Eacute;tica para corruptos.</i> La misma resulta de f&aacute;cil lectura por su claridad, pero a la vez viva y penetrante, por lo tocante a la seriedad con la que se aborda la tem&aacute;tica de la corrupci&oacute;n. Invitar a leer esta obra es poco, pues, a mi humilde entender, lo que la misma pretende es invitar a "hacer esta obra", a llevarla a pr&aacute;ctica. Tarea inmensa, pero concorde con el esp&iacute;ritu &iacute;ntimo de cualquier obra &eacute;tica: no s&oacute;lo ilustrar lo que es bueno, sino delinear c&oacute;mo serlo. Seguro que el autor de esta interesante obra estar&iacute;a sobremanera feliz &#151;en el sentido pol&iacute;tico dado por Arist&oacute;teles&#151; si fuera de inter&eacute;s para aquellos que han de ocuparse, precisamente, del bien com&uacute;n: los legisladores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Jaime Rodr&iacute;guez Alba.</b> Master en Sociolog&iacute;a por la Universidad Complutense de Madrid donde es profesor de Filosof&iacute;a. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son: antropolog&iacute;a cultural, sociolog&iacute;a del conocimiento, sociolog&iacute;a de los movimientos pol&iacute;ticos y filosof&iacute;a pol&iacute;tica. Publicaciones recientes: "Ideolog&iacute;a y pol&iacute;tica en la &Eacute;tica P&uacute;blica: la cuesti&oacute;n del estado &eacute;tico", en <i>&Eacute;tica y Servicio p&uacute;blico,</i> coordinado por Lorenzo Pe&ntilde;a, Txetxu Ausin y &Oacute;scar Diego Bautista (2010); "&Eacute;tica p&uacute;blica y buen gobierno", rese&ntilde;a del libro hom&oacute;nimo de &Oacute;scar Diego Bautista, en <i>Revista IAPEM</i> (Instituto de Administraci&oacute;n P&uacute;blica del Estado de M&eacute;xico), n&uacute;m. 75, enero&#45;abril (2010); "Atlas hist&oacute;rico de la filosof&iacute;a (del mundo griego al inicio de la ilustraci&oacute;n)", rese&ntilde;a del libro hom&oacute;nimo de Juan Pedro Garc&iacute;a del Campo y Manuel Montalb&aacute;n Garc&iacute;a, <i>en Arbor (Revista de Ciencia, Pensamiento y Cultura del CSIC,</i> Centro Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas de Espa&ntilde;a), vol. CLXXXV, n&uacute;m. 737.</font></p>      ]]></body>
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