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</front><body><![CDATA[ <p><font size="4" face="verdana">Rese&ntilde;as</font></p>     <p>&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El cuerpo: sus usos y representaciones en la modernidad</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Bruno Lutz</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>    	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Le Breton, David (2004), <i>Antropolog&iacute;a del cuerpo y modernidad, </i>Nueva Visi&oacute;n, Argentina, 254 pp.</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico, M&eacute;xico</i>. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:brunolutz01@yahoo.com.mx">brunolutz01@yahoo.com.mx</a></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Env&iacute;o a dictamen: 22 de mayo de 2006    <br>Aprobaci&oacute;n: 16 de junio de 2006</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta obra el soci&oacute;logo y antrop&oacute;logo David Le Breton ofrece una estimulante reflexi&oacute;n sobre la percepci&oacute;n del cuerpo en las sociedades occidentales contempor&aacute;neas. Si bien debemos saludar la traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol de <i>Antropolog&iacute;a del cuerpo y modernidad,</i> la casa editorial bonarense hubiera quiz&aacute; podido realizar un dise&ntilde;o m&aacute;s cuidadoso de la portada y, al interior del libro, hubiera podido integrar tal vez en los pies de p&aacute;gina las referencias en espa&ntilde;ol de los libros y art&iacute;culos citados. A pesar de estos detalles, el contenido presentado bajo la forma de una compilaci&oacute;n de ensayos, aborda con una perspectiva innovadora problem&aacute;ticas fundamentales relativas a la construcci&oacute;n simb&oacute;lica del cuerpo en las sociedades occidentales modernas. En esta obra, el investigador de la Universidad Par&iacute;s X. Nanterre analiza las implicaciones de las estructuras individualizantes que "convierten al cuerpo en el recinto del sujeto, el lugar de sus l&iacute;mites y de su libertad, el objeto privilegiado de una elaboraci&oacute;n y de una voluntad de dominio".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor muestra con ejemplos extra&iacute;dos de la historia y de la antropolog&iacute;a, que la noci&oacute;n misma de cuerpo es una invenci&oacute;n de las sociedades industriales; su universalizaci&oacute;n es el resultado de su imposici&oacute;n mediante el sistema colonialista y la expansi&oacute;n del capitalismo. Muchos eran los pueblos ind&iacute;genas y tribus como los antiguos "kanacks" de Nueva Caledonia, por ejemplo, para los cuales el cuerpo era un soporte del esp&iacute;ritu que no pose&iacute;a caracter&iacute;sticas propias. El cuerpo de los miembros de la comunidad no era diferenciado de la naturaleza, lo cual se manifestaba, entre otros, por los t&eacute;rminos empleados para designar las diferentes partes del cuerpo humano. Pero con la imposici&oacute;n de las naciones occidentales, del cuerpo como unidad org&aacute;nica aut&oacute;noma, capaz de sobrevivir a&uacute;n separado del cuerpo social, se pas&oacute; de la individuaci&oacute;n &#151;en el sentido de Durkheim&#151; al individualismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El pensamiento razonado, indica Le Breton, hace del hombre un ser capaz de abstraerse de su condici&oacute;n natural y de sus pasiones. En la medida en que se disocia la personalidad del cuerpo, se animaliza al hombre y sus pasiones. De Arist&oacute;teles a Sade pasando por Hobbes y Maquiavelo, el hombre es un animal en el reino social y pol&iacute;tico. Pero el hombre se hab&iacute;a convertido en el punto de referencia del mundo. El antropocentrismo se impuso en los distintos &aacute;mbitos de la sociedad. "Las nuevas formas de conocimiento, el naciente individualismo, el ascenso del capitalismo, liberan a algunos hombres de su fidelidad a las tradiciones culturales y religiosas", escribe el antrop&oacute;logo franc&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La invenci&oacute;n de la raz&oacute;n hizo que el hombre se separara de s&iacute; mismo, de los otros, de la naturaleza y del cosmos. Con Descartes, el cuerpo es reducido a una m&aacute;quina, un reloj. Fue precisamente el pensamiento cartesiano el que profundiz&oacute; esta disociaci&oacute;n entre el individuo y su cuerpo: "esta filosof&iacute;a &#151;escribe Le Breton&#151; es un acto anat&oacute;mico, distingue en el hombre entre alma y cuerpo y le otorga al primero el &uacute;nico privilegio del valor". A partir de la Ilustraci&oacute;n se otorga a la raz&oacute;n, de manera cada vez m&aacute;s un&aacute;nime, la capacidad de discernir entre lo verdadero y lo falso, lo real y lo imaginario. Para los sabios de esa &eacute;poca, el cuerpo deja de ser el recipiente sagrado del misterio divino para convertirse en una unidad org&aacute;nica que conviene estudiar, comprender y explicar.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Le Breton hace hincapi&eacute; en que las disecciones de los primeros anatomistas occidentales (Galeano, Vesalio) muestran un cambio de mentalidad: al transgredir el tab&uacute; de la sacralidad del cuerpo, la piel deja de ser inviolable y el ser humano deja de ser intocable. Las representaciones del cuerpo en los libros de anatom&iacute;a pierden progresivamente su aura metaf&iacute;sica al ganar en precisi&oacute;n y realismo. El cuerpo es mostrado abierto, desollado, disecado. La visi&oacute;n supera la superstici&oacute;n. De hecho, santos y supliciados con frecuencia eran desmembrados: los primeros para convertirse en reliquias, los segundos para ser examinados por los barberos, cirujanos y m&eacute;dicos. Asimismo, de manera lenta, el cuerpo humano se volvi&oacute; el instrumento de conocimiento de la medicina moderna. De esta forma la ciencia m&eacute;dica dict&oacute; la sentencia condenatoria del fin de la unidad del ser humano: a partir de entonces el hombre se compone de una unidad org&aacute;nica diferenciada que requiere especialistas y de un esp&iacute;ritu o mente. El ser humano se volvi&oacute; due&ntilde;o de su individualidad, mientras su cuerpo pas&oacute; a formar parte del acervo social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El saber biom&eacute;dico se constituy&oacute; mediante observaciones y experiencias con enfermos y cad&aacute;veres, en tanto que los conocimientos tradicionales eran relegados y denigrados. Le Breton tiene raz&oacute;n cuando afirma que la enfermedad, con el comienzo de la medicina moderna, empez&oacute; a ser vista como algo ajeno que hay que quitar y aniquilar. En cuanto al enfermo, era y sigue siendo visto como un cuerpo debilitado y disfuncional. Para curarlo necesita un remedio. Con el paso del tiempo la pastilla lleg&oacute; a simbolizar un nexo social que tiende a compensar los efectos de relaciones an&oacute;micas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien el autor no lo menciona en esta obra, es menester se&ntilde;alar que el descubrimiento de la importancia de la higiene y de las virtudes de los ambientes est&eacute;riles reforz&oacute; la idea de un saneamiento del cuerpo. El cuerpo del hombre moderno es un cuerpo libre de toda infecci&oacute;n, incapaz de contagiar (Mary Douglas en su obra cl&aacute;sica <i>Purity and Danger</i> aborda precisamente la invenci&oacute;n y el tratamiento cultural de la suciedad). Cuidar su propio cuerpo previniendo enfermedades es tambi&eacute;n cuidarse de los dem&aacute;s. Al respecto, Le Breton nota acuciosamente que se borra el cuerpo mediante conductas de evitamiento. "Si nos comparamos con otras sociedades, m&aacute;s hospitalarias en cuanto al cuerpo, podemos decir que la sociedad occidental est&aacute; basada en un borramiento del cuerpo, en una simbolizaci&oacute;n particular de sus usos que se traduce por el distanciamiento". La recomendaci&oacute;n de los m&eacute;dicos norteamericanos de que los padres no toquen inmediatamente a su beb&eacute; despu&eacute;s de su nacimiento y que los abuelos tengan que esperar tres meses antes de abrazarlo, es un ejemplo extremo de esta imposici&oacute;n de una distancia entre los individuos. Los m&eacute;dicos dictan la ley social del uso id&oacute;neo del cuerpo. El temor por las enfermedades es solamente una de las manifestaciones del temor por el cuerpo ajeno, de la angustia que provoca el otro. Frente a esta tendencia que inici&oacute; a finales del siglo XIX, los individuos resisten de diferentes maneras, individual o colectivamente, de manera espont&aacute;nea u organizada.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las medicinas y los saberes tradicionales sobreviven en el campo mientras las medicinas alternativas atraen cada vez m&aacute;s a los individuos enfermos de las sociedades occidentales. A menudo de manera ecl&eacute;ctica, se busca una cura que considere al ser humano en su conjunto siendo esta tendencia opuesta a la hiperespecializaci&oacute;n institucional de la medicina moderna. Le Breton ve tambi&eacute;n el regreso de la figura del curandero a trav&eacute;s del m&eacute;dico adepto de medicinas tradicionales y conocedor de terap&eacute;uticas diversas. Esta "desmodernizaci&oacute;n" del saber m&eacute;dico no debe sorprendernos: los enfermos buscan cada vez m&aacute;s una respuesta holista a sus padecimientos. La sociedad moderna ha fabricado nuevos enfermos pero no hay c&oacute;mo tratarlos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde su separaci&oacute;n con el alma, el cuerpo entr&oacute; en un proceso de reificaci&oacute;n social sobre la base de las necesidades y expectativas m&eacute;dicas. La donaci&oacute;n voluntaria de &oacute;rganos <i>posmortem</i> y la entrega del cuerpo a la Ciencia, la donaci&oacute;n, venta de sangre, esperma, &oacute;vulos y ri&ntilde;ones, la fecundaci&oacute;n <i>in vitro,</i> las mujeres que prestan su &uacute;tero, la eutanasia, el encarnizamiento terap&eacute;utico, la clonaci&oacute;n de c&eacute;lulas humanas son algunas de las t&eacute;cnicas y usos modernos del cuerpo a las cuales hay que agregar la de convertir el cad&aacute;ver en objeto de arte. El cuerpo, durante muchos siglos, fue la sepultura del alma, hoy el alma sepulta al cuerpo en un destino incierto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La competitividad propia de las sociedades capitalistas genera un proceso centr&iacute;peto de marginaci&oacute;n y exclusi&oacute;n de los individuos. Soledad y solter&iacute;a son dos manifestaciones relevantes de la enfermedad cr&oacute;nica que padecen las sociedades industrializadas. Frente a este proceso civilizatorio an&oacute;nimo y deshumanizante, "el sujeto de las metr&oacute;polis occidentales forja el saber que posee sobre el cuerpo con el que convive cotidianamente, a partir de una mezcla de modelos heter&oacute;clitos, mejor o peor asimilados, sin preocuparse por la compatibilidad de los pr&eacute;stamos". El amplio espectro de las terap&eacute;uticas alternativas frecuentemente aunadas a creencias <i>sui generis</i> y ex&oacute;ticas, ofrece m&uacute;ltiples oportunidades reales e imaginarias para curarse. En este contexto, el trabajo sobre el cuerpo y sus representaciones posibilita el terminar con la enfermedad. David Le Breton habla del cuerpo como de un "continente" debido a la extensi&oacute;n infinita de sus posibilidades, percepciones y usos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El autor reflexiona sobre las consecuencias de la visibilizaci&oacute;n total del cuerpo, de su anatom&iacute;a y metabolismo. Con el desarrollo de la tecnolog&iacute;a, el cuerpo del paciente se volvi&oacute; transparente. Todo puede verse en una pantalla, desde los movimientos del feto hasta el funcionamiento del cerebro pasando por la circulaci&oacute;n de la sangre. El infinitamente peque&ntilde;o tambi&eacute;n se volvi&oacute; accesible permitiendo violar los principios de la naturaleza al poder leer los genes del ni&ntilde;o cuando &eacute;ste se encuentra todav&iacute;a en el vientre de su madre. Ya no es necesario abrir para ver ni para operar como en el caso de los c&aacute;lculos destruidos desde fuera por bombardeo magn&eacute;tico. Estas nuevas posibilidades que ofrece la tecnolog&iacute;a moderna reducen las molestias de los enfermos y hace m&aacute;s r&aacute;pido el diagn&oacute;stico: dolor y espera son disminuidos. La imagen computarizada constituye una nueva etapa en la evoluci&oacute;n de la ciencia m&eacute;dica y revive la fantas&iacute;a de la transparencia del cuerpo humano. Le Breton escribe con elegancia que "la evidencia es el camino m&aacute;s corto del misterio".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, la "liberaci&oacute;n" del cuerpo a ra&iacute;z de los movimientos sociales de 1968 conllev&oacute; un distanciamiento f&iacute;sico y simb&oacute;lico con los dem&aacute;s. M&aacute;s visible, el cuerpo moderno no deja de ser investido por estrategias est&eacute;ticas de corte higi&eacute;nica. Los modelos publicitarios dibujan un estereotipo capaz de crear una emulaci&oacute;n social. "Parecerse a", "ser como", son expresiones de la b&uacute;squeda de una apariencia, de un cuerpo diferente acorde con los referentes culturales en uso. El hedonismo constituye una nueva forma de altruismo donde lo que se pretende es marcar a&uacute;n m&aacute;s la separaci&oacute;n entre la persona y su cuerpo. Es el regreso de Narciso. El cuerpo es cuidado y entretenido como una m&aacute;quina para conservar su vitalidad. El amplio tiempo libre de que disponen las personas amplifica tanto sus ocupaciones egoc&eacute;ntricas en cuanto a su cuerpo como sus preocupaciones relativas a su equilibrio mental. Hay que practicar deportes seg&uacute;n lo marca la moda del momento: golf, tenis, <i>jogging, stretching, spinning,pilates,</i> etc., ya que el entretenimiento del cuerpo tiene sus c&oacute;digos valorizados socialmente. La divinizaci&oacute;n del cuerpo joven, atl&eacute;tico y sano es la respuesta de una sociedad que valora la presentaci&oacute;n de s&iacute;. Pero en estas mismas sociedades industrializadas los individuos que no logran cumplir con estas expectativas sociales somatizan sus frustraciones; obesidad, anorexia y bulimia se volvieron problemas de salud p&uacute;blica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo ser&iacute;a un error hacer de este haz de t&eacute;cnicas de sometimiento del cuerpo una especificidad occidental: el reducir el tama&ntilde;o de los pies de las mujeres en el imperio chino, la deformaci&oacute;n del cr&aacute;neo en la civilizaci&oacute;n inca, son solamente algunos ejemplos del desarrollo de t&eacute;cnicas de biocontrol. A esta bioconstrucci&oacute;n de la belleza cuyas normas var&iacute;an seg&uacute;n las culturas y el tiempo, se agrega en las sociedades occidentales la necesidad de alejar los s&iacute;ntomas de envejecimiento. La pr&aacute;ctica de un deporte, las dietas alimenticias, el uso de cosm&eacute;ticos y la cirug&iacute;a est&eacute;tica son algunas de las t&eacute;cnicas contempor&aacute;neas para borrar las huellas del tiempo en los cuerpos. Es que el envejecimiento es visto en las sociedades occidentales como la manifestaci&oacute;n tr&aacute;gica pero tal vez no ineluctable del efecto del tiempo sobre el cuerpo. Con toda su tecnolog&iacute;a y conocimientos cient&iacute;ficos, la sociedad moderna no ha dado todav&iacute;a una respuesta satisfactoria a la degenerescencia de las c&eacute;lulas y fatiga de los &oacute;rganos. La vejez asusta menos que el envejecimiento, el cual provoca conductas sociales de borramiento, como bien lo menciona Le Breton. De hecho, un cuerpo que deja de ser completo y completamente funcional (enfermedad, discapacidad, vejez) debe recibir un tratamiento determinado y, en su caso, estar confinado en lugares especializados: asilos, hospitales, centros de reeducaci&oacute;n, etc. "La vejez es un sentimiento" declara el autor, al afirmar que la construcci&oacute;n de la ancianidad es connotada culturalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En &Aacute;frica, por ejemplo, las personas tienden a decir que tienen m&aacute;s edad debido a que se confiere a los ancianos un estatus elevado porque encarnan la sabidur&iacute;a y porque son pocos. Pero en los pa&iacute;ses industrializados los ancianos son cada vez m&aacute;s numerosos y de m&aacute;s edad, por lo que se les ofrece toda una gama de servicios y atenciones para ocuparlos: hay agencias de viajes enfocadas a las personas de la tercera edad, clubes donde se pueden reunir para discutir y jugar, programas televisivos para gente mayor, etc. Todas estas prestaciones buscan una sola cosa: re&#45;socializar a los ancianos de Occidente quienes viven generalmente lejos de sus hijos, al margen de la sociedad y fuera del mercado laboral. En este sentido, si bien la ciudad puede ofrecer a la gente mayor un amplio n&uacute;mero de actividades, en muchos casos &eacute;stas no son m&aacute;s que un suced&aacute;neo de las relaciones sociales verdaderas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">David Le Breton afirma, con raz&oacute;n, que el desarrollo de la ciudad tuvo una consecuencia significativa sobre los usos y las representaciones sociales. La socializaci&oacute;n prox&eacute;mica de las urbes impuso sus reglas: la de ver sin mirar con el uso masivo de cristales polarizados, la del o&iacute;r sin escuchar con el ruido de los autom&oacute;viles, la de oler sin olfatear a causa de la contaminaci&oacute;n. El dise&ntilde;o de las ciudades y de los espacios p&uacute;blicos ha provocado una reducci&oacute;n notable de la capacidad de los sentidos para comprender el mundo que nos rodea, limitando nuestras percepciones y apreciaciones de los dem&aacute;s. La mirada de los ciudadanos se topa con muros y &aacute;ngulos vivos. "Espacios p&uacute;blicos y departamentos restringen la visi&oacute;n. En estas habitaciones el cuerpo se reduce a una suma de necesidades arbitrariamente definidas, el cuerpo se asimila a una forma pura de existencia, sin historia, sin cualidades, simple volumen". En la cotidianidad de las ciudades occidentales nadie se escapa de las c&aacute;maras instaladas en los lugares p&uacute;blicos, de la vigilancia subrepticia de la polic&iacute;a en nombre de la lucha antiterrorista, de los repetidos controles de documentos de identidad, ni del minucioso registro de todas sus visitas al m&eacute;dico, hospitales y compra de medicinas por el microprocesador de la tarjeta Vital de todos los franceses que cuentan con seguro social. La sociedad moderna y sus sistemas de control hacen del cuerpo un indicio, una prueba.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Imagen de Dios, el cuerpo se volvi&oacute; imagen de la sociedad mediante el proceso hist&oacute;rico de materializaci&oacute;n de los valores y reificaci&oacute;n de las relaciones sociales. Dividido en individuo (personalidad) y cuerpo, el hombre moderno vive una esquizofrenia que tiende a hundirlo en la imposibilidad de ser lo que verdaderamente es. Esta enfermedad societal se manifiesta en el desarrollo de t&eacute;cnicas de biocontrol que apuntan a homogeneizar las apariencias uniformizando las expectativas. Frente a esta globalizaci&oacute;n de los c&oacute;digos y referencias, existen archipi&eacute;lagos de resistencia que someten la doxa dominante a la prueba de la existencia. La b&uacute;squeda de la felicidad ofrece innumerables caminos tanto a quienes anhelan vivir conforme al dictado de las modas como a los que exploran las posibilidades de re&#45;encontrarse y volver a la unidad primordial del cuerpo y del esp&iacute;ritu.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Informaci&oacute;n sobre el autor</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bruno Lutz.</b> Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana, miembro del SNI nivelI. Actualmente labora en el Centro de Investigaciones en Ciencias Agropecuarias de la Universidad Aut&oacute;noma del Estado de M&eacute;xico. Sus l&iacute;neas de investigaci&oacute;n son: organizaciones campesinas; liderazgo rural, poder y ciudadan&iacute;a; y biopol&iacute;tica del campesinado mexicano. Sus m&aacute;s recientes publicaciones son: "Estudio de las formas de diferenciaci&oacute;n interna en organizaciones rurales corporativas. El caso de la CNC en M&eacute;xico", en <i>Cuadernos del Sur Historia,</i> Buenos Aires (2004); "La participaci&oacute;n electoral inconclusa: abstencionismo y votaci&oacute;n nula en M&eacute;xico", en <i>Revista Mexicana de Sociolog&iacute;a,</i> M&eacute;xico (2005); y como coautor de "Gobernabilidad y pobreza: proyectos productivos para mujeres ind&iacute;genas mazahuas del Estado de M&eacute;xico", en <i>Indiana,</i> Berl&iacute;n (2006).</font></p>      ]]></body>
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