<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-0927</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Historia y grafía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Hist. graf]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-0927</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-09272013000200009</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Encuentro con el memorioso]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[An encounter with the Memorius]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pilatowsky Goñi]]></surname>
<given-names><![CDATA[Priscila]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2013</year>
</pub-date>
<numero>41</numero>
<fpage>245</fpage>
<lpage>254</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-09272013000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-09272013000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-09272013000200009&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>Encuentro con el memorioso</b></i></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>An encounter with the Memorius</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Priscila Pilatowsky Go&ntilde;i</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Zerme&ntilde;o Padilla, Guillermo. <i>La historia y su memoria. Entrevista(s) con el historiador Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro,</i> M&eacute;xico, El Colegio de M&eacute;xico, 2011.</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>      <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>Memory is dynamic, it's alive. If some details are missing, memory fills in the holes with things that never happened.</i></font></p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2">De la pel&iacute;cula <i>Vals con Bashir,</i> dirigida por Ari Folman</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El nombre del libro desconcierta. Parece abstracto, por no decir teleol&oacute;gico. Sin embargo, advierte al lector: si bien tratar&aacute; la historia, enfocar&aacute; la construcci&oacute;n de su recuerdo. El subt&iacute;tulo revela al decodificador: un historiador <i>memorialista.</i> A primera vista se despliega una serie de entrevistas precedidas de sugestivos encabezados. A manera de un segundo homenaje a su maestro,<sup><a href="#nota">1</a></sup> Guillermo Zerme&ntilde;o activa el recuerdo de Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro sobre algunos pasajes de su vida y experiencia en la disciplina. El resultado es un <i>collage</i> de an&eacute;cdotas, aventuras, reflexiones, algunos relatos c&oacute;micos y conclusiones sobre un momento clave en la historia de la historiograf&iacute;a mexicana. En un tono m&aacute;s parecido a una conversaci&oacute;n informal que a una entrevista programada, el di&aacute;logo entre los dos historiadores conduce al lector m&aacute;s all&aacute; de un relato individual. En &eacute;l se palpan pasajes exquisitos del per&iacute;odo identificado con la profesionalizaci&oacute;n de la historia en el pa&iacute;s: en sus lugares, sus hombres y sus paradigmas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin procurar apologizar a su biografiado, Zerme&ntilde;o se interesa en los pormenores de una vida en tanto pieza de un tejido m&aacute;s amplio de instituciones y personalidades. Gonz&aacute;lez Navarro naci&oacute; en Guadalajara, Jalisco, estudi&oacute; derecho en la Universidad de esa ciudad e ingres&oacute; al Centro de Estudios Sociales de El Colegio de M&eacute;xico poco despu&eacute;s de que &eacute;ste dejara de ser la Casa de Espa&ntilde;a. Por lo tanto, estuvo bajo tutela de las figuras fundadoras: V&iacute;ctor Urquidi, Arturo Arnaiz y Freg, Jos&eacute; Medina Echavarr&iacute;a, Silvio Zavala o Daniel Cos&iacute;o Villegas. El entrevistado fue investigador del Centro de Estudios Hist&oacute;ricos y vivi&oacute; momentos t&oacute;nicos del pasado historiogr&aacute;fico del pa&iacute;s. En la actualidad, es de los pocos autores testimonio de esa &eacute;poca, que a la fecha sigue proyectando trabajos prometedores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El inter&eacute;s de Zerme&ntilde;o no se centra en conocer asuntos in&eacute;ditos del personaje a quien entrevista. Antes bien, lo trata de "memorialista", es decir, como una fuente de primera mano para evocar el marco humano, cultural y material que vio a la historia instalarse como un saber aut&oacute;nomo en el pa&iacute;s. De ese recuerdo traslucen fen&oacute;menos sobre la socializaci&oacute;n intelectual, los encuentros y desencuentros con actores pol&iacute;ticos, las limitantes materiales e institucionales, o los puntos cr&iacute;ticos que marcaron los tr&aacute;nsitos entre reg&iacute;menes: positivismo, historicismo, marxismo. Por lo tanto, la entrevista puede ser vista como un doble ejercicio. Primero, a manera de una compilaci&oacute;n informativa sobre el proceso de confecci&oacute;n de la disciplina. Segundo, como un procedimiento con el que un histori&oacute;grafo activa el recuerdo de un historiador. Es una continua detonaci&oacute;n del recuerdo para capturar posibles registros in&eacute;ditos. Es la observaci&oacute;n de la reflexi&oacute;n de la historia sobre s&iacute; misma. Es un movimiento de actualizaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consonancia, la introducci&oacute;n al texto previene de las trampas de la memoria, o bien, da prescripciones para orientar una historia oral: "la memoria no trascurre lineal ni progresivamente. Siempre se puede regresar a la escena que da origen al relato, no siempre detectada al primer giro. La memoria es tenaz y selectiva, y su emergencia depende de situaciones y momentos particulares".<sup><a href="#nota">2</a></sup> As&iacute;, el modo de operar de la conversaci&oacute;n se resume en un juego de insistencias, nunca forzadas, para precipitar al entrevistado sobre temas precisos. De alg&uacute;n modo, Zerme&ntilde;o hace de Gonz&aacute;lez Navarro una ruta nueva para responder preguntas que hab&iacute;a abierto en otros lugares de su obra. Por ejemplo, el papel de la historiograf&iacute;a cat&oacute;lica, el impacto de los conflictos sociales en la historia nacional, la evoluci&oacute;n del concepto "mestizaje", la profesionalizaci&oacute;n de la historia y la institucionalizaci&oacute;n de un discurso hist&oacute;rico, o las zonas de contacto entre historia, pol&iacute;tica y filosof&iacute;a.<sup><a href="#nota">3</a></sup> La entrevista acaba siendo una metodolog&iacute;a para penetrar al lado humano y vivencial de un momento historiogr&aacute;fico. El transcurso de la pl&aacute;tica va generando ambientes que dif&iacute;cilmente ser&iacute;an fabricables acudiendo a fuentes tradicionales. El ejercicio de la memoria evoca al sentimiento, la sensibilidad, a las personas, a esos puntos latentes que han sido, de cierta forma, la "caja negra" de la historia intelectual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con fidelidad a la secuencia cronol&oacute;gica que suele regir los relatos de vida, las preguntas iniciales apuntan a los primeros a&ntilde;os del historiador. El jalisciense revela sus primeros contactos con la historia tras concluir sus estudios de Derecho en su ciudad natal. En un momento en que la disciplina carec&iacute;a de una oferta laboral, este autor labor&oacute; como juez en sus primeros a&ntilde;os activos. La an&eacute;cdota es muy curiosa y se recarga ante varias preguntas. El narrador aclara que sorte&oacute; las consecuencias de desafiar a la pol&iacute;tica. Como jurista recibi&oacute; presiones de muchos tipos. En una ocasi&oacute;n intent&oacute; imponer una multa al primo hermano del presidente L&aacute;zaro C&aacute;rdenas. Entonces, exigieron a este juez mudar su despacho a una regi&oacute;n de menor importancia, pero en ese momento, una invitaci&oacute;n de Daniel Cos&iacute;o Villegas lo sac&oacute; de improviso, justo para ingresar como profesor investigador en el Centro de Estudios Hist&oacute;ricos (CEH) de El Colegio de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varias escenas iluminan estupendos detalles del mundo intelectual entre las d&eacute;cadas de 1940 y 1950. El Colegio carec&iacute;a de condiciones para garantizar a Gonz&aacute;lez Navarro un trabajo; de hecho, la docencia no exist&iacute;a. As&iacute;, sus mentores lo instaron a seguir su carrera de legista. Ciertos eventos narrados revelan la precariedad sufrida por las primeras generaciones de la instituci&oacute;n. Los seminarios se organizaban en condiciones improvisadas, en una sala de la biblioteca de la Secretar&iacute;a de Hacienda, que entonces se ubicaba en Palacio Nacional. Similar a la reuni&oacute;n de un c&oacute;nclave, en las sesiones "hab&iacute;a cabezas" que dirig&iacute;an un tema, "y cada cabeza ten&iacute;a sus ayudantes".<sup><a href="#nota">4</a></sup> De alguna manera, esto revela que los seminarios distaban de parecerse a lo que son ahora, donde un profesor es mediador de discusiones sobre lecturas o investigaciones. Si hacemos caso de lo que Zerme&ntilde;o asumi&oacute; en <i>La cultura moderna de la historia</i> con relaci&oacute;n a la influencia de Rafael Altamira en M&eacute;xico, aquella organizaci&oacute;n de clases pudo basarse en el modelo de seminario alem&aacute;n cuyas pr&aacute;cticas inaugur&oacute; el padre del positivismo, Leopold von Ranke. "Seminario como el lugar ideal para adiestrar a los j&oacute;venes aprendices bajo la direcci&oacute;n de un maestro". Una clase de formaci&oacute;n orientada por la idea del "artesano de connotaci&oacute;n gremialista y jer&aacute;rquica".<sup><a href="#nota">5</a></sup> Con esto, un relato acerca de las estrategias did&aacute;cticas de los primeros tiempos del Centro de Estudios Hist&oacute;ricos podr&iacute;a aludir a lugares de apropiaci&oacute;n de corrientes alemanas sobre la ense&ntilde;anza, la investigaci&oacute;n y la reproducci&oacute;n del discurso hist&oacute;rico.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuestro entrevistador va evocando en su interlocutor momentos de juventud con temas aparentemente fr&iacute;volos: recuerdos, emociones, sentimientos, que si bien apuntan al coraz&oacute;n de la vivencia del hombre, van tambi&eacute;n al de la historiograf&iacute;a. A la pregunta &iquest;M&eacute;xico se ve&iacute;a como una ciudad tranquila?, Gonz&aacute;lez Navarro sorprende: el lugar era perfectamente habitable. Era posible ir y venir del sur al centro en poco tiempo, lo que le permit&iacute;a tomar cursos en varios puntos de la ciudad y encontrarse con "todo tipo de gente"; no s&oacute;lo historiadores, tambi&eacute;n los artistas, escritores y pol&iacute;ticos del momento: Jos&eacute; Clemente Orozco, Diego Rivera, Jos&eacute; Vasconcelos, Alfonso Reyes o al mismo Rafael Altamira. En ese mundo relativamente chico, el lado m&aacute;gico de esos tiempos fue haberlo situado dentro del olimpo historiogr&aacute;fico del pa&iacute;s: Silvio Zavala, Daniel Cos&iacute;o Villegas, Edmundo O'Gorman. Sin decir que tuvo por compa&ntilde;eros a quienes har&iacute;an su propia leyenda, Luis Gonz&aacute;lez, por ejemplo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El jaliciense recuerda a sus maestros y exalta sus afabilidades. Salen a flote im&aacute;genes evocativas del car&aacute;cter personal de algunos. El talante reservado de Silvio Zavala, en contraste con el "garbo" de Edmundo O'Gorman es una minucia que podr&iacute;a explicar la ausencia de confrontaci&oacute;n durante la c&eacute;lebre pol&eacute;mica que puso en jaque al positivismo frente al historicismo. Aparte, es de maravillar que en un pa&iacute;s sin un mercado laboral para el historiador, el alumno dependiera tan estrechamente de su maestro. Las relaciones de lealtad eran inquebrantables. Por encargo de Zavala, cuando Gonz&aacute;lez Navarro ten&iacute;a el t&iacute;tulo de "pasante de historiador", guiaba gratuitamente al p&uacute;blico en el Museo Nacional de Historia. M&aacute;s adelante, con apoyo de sus maestros, nuestro autor se privilegi&oacute; de una recomendaci&oacute;n para estudiar en Par&iacute;s, nada menos que con Fernand Braudel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su ensayo "Ranke en M&eacute;xico, un siglo despu&eacute;s", Zerme&ntilde;o anot&oacute;: "Se ha pensado generalmente que la historiograf&iacute;a mexicana accede al estatuto cient&iacute;fico y se profesionaliza alrededor de los a&ntilde;os de 1940&#45;1970".<sup><a href="#nota">6</a></sup> De este supuesto deriv&oacute; una reflexi&oacute;n sobre las implicaciones de esta profesionalizaci&oacute;n. Mostr&oacute; que este proceso, que b&aacute;sicamente supone la fundaci&oacute;n de centros de estudio y la instalaci&oacute;n de ciertos saberes, tuvo un origen no necesariamente institucional. Esto es, los enfoques cr&iacute;ticos adoptados por las comunidades acad&eacute;micas mexicanas de mediados del siglo XX pueden rastrearse desde el siglo XIX.<sup><a href="#nota">7</a></sup> Volvemos a pensar la impronta de la escuela cient&iacute;fica de Ranke.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recordando esto, la entrevista supone un nuevo campo de pruebas para indagar en esa parte "no institucional" de la historiograf&iacute;a. En varios momentos Gonz&aacute;lez Navarro habla de los obst&aacute;culos materiales e ideol&oacute;gicos que desafiaron al trabajo del historiador. Zerme&ntilde;o pregunta por la experiencia con ese M&eacute;xico &laquo;bronco&raquo;. &laquo;Un M&eacute;xico que tiene instituciones, instituciones republicanas, pero que quiz&aacute; no son lo suficientemente institucionales &#91;...&#93; Su institucionalidad es muy fr&aacute;gil porque se presta todav&iacute;a a que grandes personajes, grandes personalidades puedan tener una gran influencia".<sup><a href="#nota">8</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La institucionalizaci&oacute;n historiogr&aacute;fica fue reflejo de la institucionalizaci&oacute;n pol&iacute;tica posrevolucionaria. Sin embargo, la confrontaci&oacute;n de ciertos temas del historiador con su medio, revelaron la latencia de militancias a&ntilde;ejas. La tesis sobre Lucas Alam&aacute;n de Gonz&aacute;lez Navarro coloc&oacute; sobre la mesa lo que fuera un tab&uacute; de los juaristas: la participaci&oacute;n pol&iacute;tica de sacerdotes, y m&aacute;s, la expresi&oacute;n de sus reflexiones "en&eacute;rgicas y valientes" en el tr&aacute;nsito del siglo XIX al XX. El hallazgo sorprendi&oacute; a "don Daniel"; un suceso interesante porque hasta las d&eacute;cadas de 1940 y 1950 segu&iacute;a viva la suspicacia sobre la participaci&oacute;n de cat&oacute;licos en la experiencia moderna del pa&iacute;s. Eran las resonancias del siglo XIX en los discursos hist&oacute;ricos de los a&ntilde;os cuarenta. En efecto, la escritura de la historia practicada por el profesor Cos&iacute;o Villegas acus&oacute; una militancia liberal. De esto consta el gran esfuerzo de s&iacute;ntesis de la <i>Historia moderna de M&eacute;xico,</i> cuyos periodos de base son los trazados por los protagonistas pol&iacute;ticos liberales: Benito Ju&aacute;rez y Porfirio D&iacute;az.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llegando a estos puntos, Zerme&ntilde;o indaga en otro momento de ajuste historiogr&aacute;fico relativo a los gui&ntilde;os de Gonz&aacute;lez Navarro con la historia social. El autor de <i>La cultura moderna de la</i> historia reconoci&oacute; que el ceh dirigido por Zavala, bajo influencia de Rafael Altamira, introdujo una apertura destinada a rebasar los l&iacute;mites de la historia pol&iacute;tica y militar. El nuevo horizonte se dispuso en "el esp&iacute;ritu de los pueblos: los factores ambientales y geogr&aacute;ficos, la econom&iacute;a y las ideas, la cultura y las condiciones materiales de vida, incluyendo las 'vicisitudes de las masas' ".<sup><a href="#nota">9</a></sup> Gonz&aacute;lez Navarro, con su experiencia en el proyecto de <i>Historia moderna de M&eacute;xico,</i> explor&oacute; a los hombres en el porfiriato, sus actividades y vida cotidiana. En ello aplic&oacute; modelos de an&aacute;lisis estad&iacute;sticos y recursos metodol&oacute;gicos entonces en boga en Europa. Una de las mejores preguntas que brota en la entrevista es: "&iquest;Cu&aacute;ndo se incorpora en el &aacute;mbito acad&eacute;mico la denominaci&oacute;n de 'historia social'?"</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el momento de redacci&oacute;n de esa gran obra de s&iacute;ntesis, el r&oacute;tulo de "historia social" no hab&iacute;a acabado de cuajar. Cos&iacute;o Villegas hab&iacute;a calificado las l&iacute;neas de esa secci&oacute;n como "historia econ&oacute;mica, vida pol&iacute;tica y vida social". Pero fueron los mismos receptores de la obra quienes comenzaron a fijar la denominaci&oacute;n de "historia social" para este trabajo.<sup><a href="#nota">10</a></sup> Seg&uacute;n Gonz&aacute;lez, la <i>Historia moderna</i> fue el punto de arranque de la nueva pr&aacute;ctica. La denominaci&oacute;n se estabiliz&oacute; durante sus seminarios en El Colegio de M&eacute;xico y El Colegio Mexiquense.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Localizar con precisi&oacute;n la apertura de la historia social es de importancia, precisamente, por ser uno de los temas que siguen estimulando admiraci&oacute;n hacia el trabajo de Gonz&aacute;lez Navarro. Esto qued&oacute; de manifiesto en el homenaje al autor en la Universidad Iberoamericana en el a&ntilde;o de 1992. Shulamit Goldsmit lo llam&oacute; una de las "figuras claves de la historiograf&iacute;a social mexicana".<sup><a href="#nota">11</a></sup> Carlos Illades sostuvo que entre los campos explorados en la obra del autor, "la historia social es sin duda un lugar m&aacute;s que destacado".<sup><a href="#nota">12</a></sup> As&iacute;, se convino que Gonz&aacute;lez Navarro hab&iacute;a fijado un punto cr&iacute;tico para sesgar a la historiograf&iacute;a por una de las orientaciones de mayor cultivo y recepci&oacute;n actual en el pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conforme la entrevista avanza, Zerme&ntilde;o desplaza las preguntas de vida del hombre para cavar en la memoria de los reg&iacute;menes historiogr&aacute;ficos. La conversaci&oacute;n se precipita en preguntas en torno al positivismo: &iquest;c&oacute;mo reapareci&oacute; el t&eacute;rmino en la historiograf&iacute;a?, &iquest;qu&eacute; se podr&iacute;a entender hoy con &eacute;l? Gonz&aacute;lez Navarro ofrece una larga explicaci&oacute;n que revierte lugares comunes sobre un concepto muy manido, pero aun poco estudiado desde enfoques propiamente historiogr&aacute;ficos. De ah&iacute; que Zerme&ntilde;o pretenda deslindar cu&aacute;les eran no las pr&aacute;cticas identificadas con esa corriente en aquel momento y cu&aacute;les. Gonz&aacute;lez afirma que una inercia "positivista" se arrastr&oacute; desde el siglo XIX hasta los historiadores de la d&eacute;cada de 1940. Silvio Zavala habia aplicado m&eacute;todos cient&iacute;ficos, en buena medida aprendidos de su profesor Altamira. Daniel Cos&iacute;o Villegas ten&iacute;a una formaci&oacute;n de economista, aunque era pol&iacute;grafo. Sin embargo, ellos no se llamaron a s&iacute; mismos "positivistas", sino que la etiqueta les vino, precisamente, de sus amigos "historicistas".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El contenido de la noci&oacute;n era m&aacute;s bien oscuro, si bien con &eacute;l se empez&oacute; a reconocer una cierta forma de hacer historia. El estrato filos&oacute;fico del concepto qued&oacute; en buena medida desvirtuado en esa d&eacute;cada. "Positivismo" se estaba aplicando a una t&eacute;cnica de investigaci&oacute;n y escritura, con base en un estricto apego documental. Zerme&ntilde;o pregunta, justamente, por los resabios del sentido filos&oacute;fico oculto, relacionado con las tres etapas de la historia de Auguste Comte o las ideas de progreso y el darwinismo social de Herbert Spencer. Esas nociones, seg&uacute;n Gonz&aacute;lez Navarro, fueron ajenas a los acad&eacute;micos del ceh a quienes, pese a todo, se les achac&oacute; el t&eacute;rmino. Con esto, las &uacute;ltimas palabras de nuestro autor y testimonio revelan la asociaci&oacute;n final de la historia positivista como una historia "documental": "Yo dir&iacute;a que el positivismo, en cierto sentido, es la historiograf&iacute;a m&aacute;s evidente, m&aacute;s natural; es la historiograf&iacute;a a un nivel si se quiere bajo, de los aficionados de la historia. Los que han destacado y que siguen destacando en esa l&iacute;nea, y muchos en esto son los que tienen un inter&eacute;s en la historia de su estado, no digo la regional, sino la de su estado, son positivistas".<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De la entrevista pueden recogerse y repensarse muchos otros asuntos sobre el momento historiogr&aacute;fico y el entorno intelectual que le dio vida. Algunas preguntas que nos acechan tras la lectura son: &iquest;puede un hombre, con las trampas de su memoria, ser testimonio fiable para abrir la lente hacia el pasado de la historiograf&iacute;a?, &iquest;cu&aacute;les son los huecos que va llenando su propio recuerdo?, &iquest;cu&aacute;les son las inquietudes de su presente que lo llevan a relatar esos pasados, y no otros?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La mayor aportaci&oacute;n de este libro, a nuestro juicio, es establecer una metodolog&iacute;a no textual sino humana para comprender la evoluci&oacute;n historiogr&aacute;fica en el pa&iacute;s. En los recuentos de Gonz&aacute;lez Navarro descubrimos que las convenciones del trabajo acad&eacute;mico no siempre son inducidas por influencias librescas, por &oacute;smosis de maestro a alumno o como respuesta a modas internacionales. Antes bien, est&aacute;n sujetas a las posibilidades materiales, al acceso a un sal&oacute;n de clases, a los recursos econ&oacute;micos, al embelesamiento con el trabajo de otros, a las presiones del medio pol&iacute;tico; sin hablar de las distancias para llegar al lugar de estudio, la disponibilidad de archivos, la influencia de los amigos; pero tambi&eacute;n las actitudes personales frente a los juicios y las pol&eacute;micas. Quiz&aacute; O'Gorman habr&iacute;a sido m&aacute;s d&oacute;cil con Silvio Zavala si no hubiera tenido un pasado de jurista. Tal vez jam&aacute;s habr&iacute;a habido historia "positivista" en M&eacute;xico sin el acceso a materiales que supuso la apertura del Archivo General de la Naci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, la selecci&oacute;n de preguntas de Guillermo Zerme&ntilde;o crea un escenario bastante completo sobre ese momento clave para la historiograf&iacute;a mexicana. S&oacute;lo qued&oacute; pendiente, en el mismo libro, una reflexi&oacute;n de s&iacute;ntesis. Un texto que resumiera ese impacto humano y contextual que enmarc&oacute; los tr&aacute;nsitos y adopciones de reg&iacute;menes en la historia. Un escrito que comparara sus conclusiones con otras expresiones de homenaje o estudios biogr&aacute;ficos acerca del entrevistado, o bien, que cuestionara relatos de la vida acad&eacute;mica procedentes de la historia intelectual tradicional. Que inaugure un campo problablemente titulable "historia cultural de la historiograf&iacute;a". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> En el a&ntilde;o de 1992 Guillermo Zerme&ntilde;o organiz&oacute;, junto a Shulamit Goldsmith y otros autores, un homenaje a Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro con motivo del 65 aniversario de su natalicio y 25 a&ntilde;os de su labor docente.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Zerme&ntilde;o, <i>La historia y su memoria, op. cit.,</i> p. 12.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Referimos a la obra general de Zerme&ntilde;o, como sus textos sobre los jesu&iacute;tas o grupos sinarquistas; art&iacute;culos como "Mestizaje: arqueolog&iacute;a de un arquetipo de la mexicanidad"; o su libro: <i>La cultura moderna de la historia. Una aproximaci&oacute;n te&oacute;rica e historiogr&aacute;fica,</i> M&eacute;xico: El Colegio de M&eacute;xico, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4172642&pid=S1405-0927201300020000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Zerme&ntilde;o, La historia y su memoria, op. cit., p. 60.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Cfr. Zerme&ntilde;o, La cultura moderna de la historia, op. cit., p. 178.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup><i> Ibidem,</i> p. 147.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> V&eacute;ase el apartado &laquo;Ranke, un siglo despu&eacute;s&raquo;, en <i>Ibidem,</i> pp. 147&#45;183.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Zerme&ntilde;o, <i>La historia y su memoria, op. cit.,</i> p. 48.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Zerme&ntilde;o, <i>La cultura moderna de la historia, op. cit.,</i> p. 177.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Zerme&ntilde;o, <i>La historia y su memoria, op. cit.,</i> pp. 65&#45;66.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Goldsmit, Shulamit, "Comentario al libro <i>Los extranjeros en M&eacute;xico y los mexicanos en el extranjero",</i> en Guillermo Zerme&ntilde;o, y Shulamit Goldsmit, <i>La responsabilidad del historiador. Homenaje a Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro,</i> M&eacute;xico: Universidad Iberoamericana, 1992, p. 75.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4172651&pid=S1405-0927201300020000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Carlos Illades, "El movimiento obrero en la obra de Mois&eacute;s Gonz&aacute;lez Navarro", en Zerme&ntilde;o y Shulamit Goldsmit, <i>La responsabilidad del historiador, op. cit.</i> , p. 91.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Zerme&ntilde;o, <i>La historia y su memoria, op. cit.,</i> p. 117.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[La cultura moderna de la historia. Una aproximación teórica e historiográfica]]></source>
<year>2010</year>
<publisher-name><![CDATA[El Colegio de México]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Goldsmit]]></surname>
<given-names><![CDATA[Shulamit]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comentario al libro Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Zermeño]]></surname>
<given-names><![CDATA[Guillermo]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Goldsmit]]></surname>
<given-names><![CDATA[Shulamit]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La responsabilidad del historiador. Homenaje a Moisés González Navarro]]></source>
<year>1992</year>
<page-range>75</page-range><publisher-name><![CDATA[Universidad Iberoamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
