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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>La invenci&oacute;n del archivo como apor&iacute;a del acontecimiento de Loudun</i></b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ricardo Nava Murcia</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Certeau, Michel de. La posesi&oacute;n de Loudun, M&eacute;xico, Universidad Iberoamericana, 2012, 270 pp.</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <i>Departamento de Historia/UIA.</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Al hacer historia, todo comienza con el gesto de <i>desplazar,</i> de reunir, por lo tanto, en convertir en "documento" ciertos objetos que estaban organizados de otro modo.</font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">Michel de Certeau</font></p> 	    <p align="right"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en 1970, en el contexto del auge de la historia de las mentalidades, caracterizada por el estudio de los fen&oacute;menos sociales del pasado mediante la observaci&oacute;n de lo impersonal, de lo psicol&oacute;gico y de lo colectivo, que aparece este libro,<sup><a href="#nota">1</a></sup> en el cual De Certeau despliega un modo de tratamiento in&eacute;dito, en su momento, respecto a lo que constituye el objeto de la historia (un pasado) y los archivos (lo que com&uacute;nmente se entiende como la evidencia de la historia). Este modo de tratamiento in&eacute;dito, se inscribi&oacute; como una serie de desplazamientos respecto a la historia de las mentalidades, pero sobre todo, como un modo distinto de la relaci&oacute;n que el historiador habr&iacute;a del tener con el archivo. Subrayar este modo distinto de trabajar con el archivo es el prop&oacute;sito de esta rese&ntilde;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La posesi&oacute;n de Loudun,</i> aparece originalmente en una colecci&oacute;n dirigida por Pierre Nora y Jacques Revel bajo el t&iacute;tulo de <i>Archives,</i> cuyo objetivo es desenterrar las viejas tesis y hacerlas accesibles al p&uacute;blico, mostr&aacute;ndole el expediente de los archivos presentados por un historiador, adem&aacute;s de poner en evidencia la huella que el historiador deja en el archivo de la historiograf&iacute;a, en otras palabras, hacer circular un juego de ecos entre historiador y archivo.<sup><a href="#nota">2</a></sup> Se trata de un contexto editorial que insiste en ofrecer la posibilidad, a un lector, de mirar c&oacute;mo el historiador y el archivo establecen un di&aacute;logo evidente que vuelve contingente cada afirmaci&oacute;n sobre el pasado que se despliega en toda investigaci&oacute;n hist&oacute;rica.<sup><a href="#nota">3</a></sup> De ah&iacute; que el libro abre con un enunciado desconcertante para quien se acerca a la historia con la certeza de que este &aacute;mbito de saber mostrar&aacute; qu&eacute; es y c&oacute;mo ocurri&oacute; el acontecimiento de Loudun: "&iquest;Pero qu&eacute; investigaci&oacute;n hist&oacute;rica no parte de una leyenda? Al proporcionarse fuentes o criterios de informaci&oacute;n y de interpretaci&oacute;n, define de antemano lo que hay que leer en un pasado. Desde este punto de vista, la historia se mueve con el historiador. Sigue el curso del tiempo. &#91;La historia&#93; nunca es confiable."<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la relevancia de la publicaci&oacute;n de una obra bastante tard&iacute;a en nuestra lengua? Por una parte, la difusi&oacute;n de la obra de Michel de Certeau en castellano ha sido parte fundamental del proyecto editorial del Departamento de Historia a lo largo de muchos a&ntilde;os. Con este libro podr&iacute;a decirse que se ha alcanzado una meta importante en esta direcci&oacute;n, al cubrir casi la totalidad de los trabajos de este historiador. Por otra parte, si se asume que la recepci&oacute;n de un libro se hace desde determinados c&oacute;digos de lectura, &eacute;stos han cambiado en el transcurso de m&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os. De esta manera, leer hoy este libro es relevante en relaci&oacute;n a los nuevos c&oacute;digos de lectura propios de las discusiones recientes en el campo de la teor&iacute;a de la historia y la historiograf&iacute;a. Una de las discusiones actuales ha insistido en generar una reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n que el historiador mantiene con las fuentes. Ah&iacute; d&oacute;nde &eacute;ste las ha tomado para encontrar en ellas las evidencias de un pasado, se ha propuesto que &eacute;stas no ofrecen datos independientemente del historiador que las construye. Lo mismo ocurre cuando se plantea el modo en que se establece una relaci&oacute;n con el archivo. &Eacute;ste ya no puede seguir siendo reducible a la memoria, sin tomar en cuenta los problemas de su institucionalidad, lo que reprime y lo que borra dejando huellas del borrado.<sup><a href="#nota">5</a></sup> En consecuencia, un nuevo c&oacute;digo de lectura anuncia la relevancia de este libro en nuestra lengua: mostrar en acto lo que para De Certeau constituye el oficio de la historia, esto es, lo que sus obras ya conocidas han teorizado sobre la actividad del historiador.<sup><a href="#nota">6</a></sup> <i>La posesi&oacute;n de Loudun</i> nos muestra el archivo puesto en acto entre lo ausente de la historia, lo que se le escapa al historiador y la funci&oacute;n social de la historia: volver inteligible el pasado al presente, traer lo extra&ntilde;o que "circula discretamente bajo nuestras calles" y que "lo nocturno se abra brutalmente a la luz del d&iacute;a" (p. 15).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n que la operaci&oacute;n historiogr&aacute;fica de Michel de Certeau establece con el archivo en este libro? &Eacute;sta est&aacute; condicionada por dos aspectos declarados desde el principio. En primer lugar, una distinci&oacute;n respecto al acontecimiento que se indaga: la posesi&oacute;n como aquello que se distingue de la brujer&iacute;a. &Eacute;sta &uacute;ltima pertenece a un &aacute;mbito rural caracterizada por lo que se comprender&iacute;a como expresiones masivas, mientras que el fen&oacute;meno de la posesi&oacute;n corresponder&iacute;a a un &aacute;mbito urbano, caracterizado por darse en figuras individuales y en grupos reducidos. El fen&oacute;meno de la posesi&oacute;n est&aacute; estructurado de forma ternaria, en donde participan jueces y culpables, y cuyo tercer t&eacute;rmino ser&aacute;n las pose&iacute;das en tanto v&iacute;ctimas; mientras que en la brujer&iacute;a se da una estructura binaria constituida solamente por jueces y brujos (pp. 17&#45;19). Para De Certeau, el fen&oacute;meno de la posesi&oacute;n revela los desequilibrios de una cultura que aceleran los procesos de su mutaci&oacute;n y que se dan en los m&aacute;rgenes, abren un espacio entre lo que desaparece y lo que surge (p. 16).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, el presupuesto te&oacute;rico que recorre todo el libro: no se trata de la historia de un caso de posesi&oacute;n, m&aacute;s bien se hace historia de la historia de las posesas de Loudun. El acceso al archivo del caso se constituye por la imposibilidad de un acercamiento al fen&oacute;meno, pues la observaci&oacute;n de &eacute;ste s&oacute;lo se da a trav&eacute;s de los relatos de otros, de una historia ya contada. Para De Certeau, este libro fue posible a partir de la conciencia de una distancia hist&oacute;rica que instaura una diferencia: se hace historia desde un presente y a partir de una serie de datos, es decir, se parte de las ideas que se tienen sobre el pasado y de los archivos de los que se dispone. Se trata de un espacio entre dos como el lugar desde donde se fabrica la historia. Para &eacute;l, este lugar de enunciaci&oacute;n tiene como consecuencia que el libro mismo est&eacute; agrietado de arriba a abajo. Las grietas, en una estructura, se manifiestan como zonas de corte, producen torsiones, no se pueden aliviar. Se trata de fisuras producidas por una ausencia, es decir, por un pasado que se constituye como una p&eacute;rdida irrecuperable. "Dividido as&iacute; entre el comentario y los documentos de archivo, remite a una realidad que ayer ten&iacute;a su unidad viva, y que <i>ya no es"</i> (p. 22).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La distinci&oacute;n entre brujer&iacute;a y posesi&oacute;n permite una observaci&oacute;n y una atribuci&oacute;n de sentido distinto respecto a los documentos, al mismo tiempo que configura su dispersi&oacute;n, ah&iacute; donde se esperar&iacute;a la producci&oacute;n de la unidad de un corpus que le diese inteligibilidad al acontecimiento. En otras palabras, hace posible la invenci&oacute;n de un archivo. La posesi&oacute;n, al ser un fen&oacute;meno urbano, en peque&ntilde;os grupos y pertenecientes a medios m&aacute;s altos, hace que los informes ya no sean s&oacute;lo producto de las eminencias o de los jueces, para este historiador, las posesas hablan, exteriorizan una palabra que se vuelve p&uacute;blica y que permite nuevos modos de registro. De Certeau se esfuerza en reagrupar una dispersi&oacute;n documental, que s&oacute;lo se manifiesta como la punta de un iceberg. El acontecimiento est&aacute; enraizado y "Tratar de extraerlo es jalar con &eacute;l toda la tierra a la que se apega de tantas maneras." (p. 24).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La invenci&oacute;n del archivo se da sustray&eacute;ndose a toda posibilidad de una unidad documental, abriendo en cambio, toda una dispersi&oacute;n donde la palabra de los jueces, las v&iacute;ctimas y los culpables prolifera en un exterior que ya no pertenece al acontecimiento: cartas y escritos de los pose&iacute;dos, testimonios p&uacute;blicos, atestados, informes de testigos oculares y oficiales, correspondencia entre las autoridades y distintas publicaciones como s&aacute;tiras, historias, panfletos y peri&oacute;dicos. Todo se multiplica en el transcurso del tiempo. Se trata de testimonios cuyo sentido ya no pertenece a los protagonistas, pero tampoco al historiador, &eacute;ste, como hace De Certeau, s&oacute;lo puede atribuir sentido en funci&oacute;n de un presente y abismado por la distancia hist&oacute;rica, enfrentado con la dispersi&oacute;n de un archivo que resiste a decir el acontecimiento. De ah&iacute; que este libro sea el producto de una invenci&oacute;n del archivo mismo, en tanto se trata de la producci&oacute;n de un sentido que busca asignar inteligibilidad a lo disperso, a lo que resiste y a lo otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Colocado en un espacio entre dos, y dividido entre el comentario y el archivo, Michel de Certeau no asigna a los archivos un valor de presencia plena del acontecimiento, pero tampoco de una ausencia que s&oacute;lo es determinada en funci&oacute;n del present&eacute;. Es decir, no encontramos en este historiador una interpretaci&oacute;n del pasado como aquello que sucedi&oacute; una vez y lleg&oacute; a su t&eacute;rmino, como una presencia que s&oacute;lo se volvi&oacute; ausente, y es comprendida s&oacute;lo a partir del presente. El valor de presencia est&aacute; dislocado. El trabajo sobre el archivo se realiza en el linde de una frontera, lugar de una diferencia, un espacio diferido como lugar de enunciaci&oacute;n y de observaci&oacute;n. Lugar diferido en donde, tanto la propia observaci&oacute;n, as&iacute; como la interpretaci&oacute;n, est&aacute;n pospuestas, demoradas en cuanto a su posible llegada al otro (el pasado). En este libro vemos que decir al otro implica un enunciado cuyo sentido est&aacute; pospuesto en cuanto a su contenido y cuyo modo se dispersa en el tono manifiesto de enunciados metaf&oacute;ricos como un lenguaje posible. Lenguaje que De Certeau utiliza para designar el acontecimiento disperso en la invenci&oacute;n del archivo de Loudun.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la historia tejida en este libro, parte de un historiador que piensa el archivo a partir de la huella y no de la presencia. Pensarlo a partir de la huella implica que todo acontecimiento en su "tener lugar" afecta la experiencia misma del lugar y del registro, pues todo archivo se constituye como traza y trazo, pues inscribe, guarda, lleva, refiere y difiere el acontecimiento.<sup><a href="#nota">7</a></sup> El archivo de las posesas de Loudun, no es la evidencia de su historia, al contrario, se traza como testimonios, esto es, percepciones de otros que no permiten ning&uacute;n acceso al acontecimiento en cuanto tal. Esto explica el modo de tratamiento que De Certeau hace del archivo: atenci&oacute;n a lo que las fuentes dicen en sus modos de enunciaci&oacute;n, en sus comillas, en sus bordes, en lo que se repite, en lo que est&aacute; a&ntilde;adido, antes que en el origen o en sus causas y antes que en las pruebas. "En Loudun, va a perderse esta bella unidad entre el relato y la teor&iacute;a, entre la <i>historia</i> y el <i>discurso:</i> la <i>historia</i> se dramatiza, se hace psicol&oacute;gica y se desarrolla desmesuradamente; el <i>discurso</i> se fragmenta y se disuelve para hacerles siti&oacute; a otras razones." (p. 36).</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre la idea de un pasado y el archivo, De Certeau va contextualizando las fuentes y el acontecimiento mismo, situ&aacute;ndolo como un teatro y describiendo c&oacute;mo es mirada la posesi&oacute;n desde las mismas fuentes. Los atestados, la literatura y los testimonios se convierten en el discurso de la posesi&oacute;n como un c&iacute;rculo m&aacute;gico constituido por el lenguaje. Entre una gram&aacute;tica demoniaca y la lengua del cuerpo, el archivo como huella va posponiendo la posibilidad de comprender una causa del acontecimiento mismo (pp. 37&#45;65).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta manera, De Certeau muestra c&oacute;mo lo que hace posible y autoriza el lenguaje de la posesi&oacute;n, es una muerte, en este caso, un culpable como ser&aacute; el padre Urbain Grandier. As&iacute;, sin dejar de citar y transcribir abundantemente las fuentes, este libro recoge el poder judicial y pol&iacute;tico puesto en acto, pero no para dar por sentado que &eacute;stas muestran el acontecimiento, sino para dislocarlas en cuanto que son percepciones de otros. De Certeau se interroga, respecto a las fuentes sobre el juicio, los libelos y la palabra de las posesas, "&iquest;D&oacute;nde termina aqu&iacute; la leyenda, d&oacute;nde empieza la historia? (p. 85).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El an&aacute;lisis del proceso del padre Grandier, sumado al teatro de las posesas, pone atenci&oacute;n a los lenguajes que circulan en el proceso, que en tanto huellas, borran el acontecimiento mismo, permitiendo ver solamente lo que se testimonia en una palabra lanzada a un exterior que ya no puede ser controlada por el historiador. En la palabra de los cuerpos de las posesas, De Certeau elabora lo que constituye una norma, tal es el caso del atlas diab&oacute;lico, esto es, las listas de las religiosas pose&iacute;das y los tipos de demonios que las habitan (pp. 101&#45;126). En &eacute;stas, el modo de tratamiento del archivo, no es aquel que sustrae los datos como lo real y lo cuantitativo del acontecimiento mismo. Este historiador muestra c&oacute;mo su configuraci&oacute;n indica solamente la funci&oacute;n nosol&oacute;gica que le adjudican y la necesidad de identificaci&oacute;n de los demonios. En consecuencia, las listas de las pose&iacute;das no son datos, aparecen como huellas de un pasado que permite identificar los sistemas jer&aacute;rquicos que dan a ver el acontecimiento. Las posesiones de Loudun, est&aacute;n afectadas por los archivos que dan a ver, su "tener lugar" no es otro m&aacute;s que aquel que los lenguajes y discursos otorgan en un espacio de dispersi&oacute;n. De Certeau presta m&aacute;s atenci&oacute;n a la funci&oacute;n social que estos discursos tienen que a los datos que ofrecen. Al colocarlos en su propio lugar de enunciaci&oacute;n, muestra c&oacute;mo el lenguaje que estos despliegan, el modo en que construyen su objeto, permiten dar cuenta de c&oacute;mo, la posesi&oacute;n se da a s&iacute; misma las pruebas, inventando su propio "tener lugar".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La posesi&oacute;n de Loudun,</i> por otra parte, traza el recorrido de una mirada m&eacute;dica que se disputa la verdad de la posesi&oacute;n con la teolog&iacute;a. Muestra la dificultad de situar lo extraordinario dentro de las categor&iacute;as nosol&oacute;gicas, de asignar un sitio a lo extra&ntilde;o (p. 135). Por su parte, la teolog&iacute;a se defiende, defiende su poder eclesi&aacute;stico, haciendo que la verdad se transform&eacute; en espect&aacute;culo (p. 169). De esta manera, De Certeau observa el juicio del brujo, del culpable de las posesiones de Loudun, muestra los documentos del proceso hasta su ejecuci&oacute;n, pero es justo ah&iacute;, en lo que podr&iacute;a llamarse el n&uacute;cleo del acontecimiento que se da a ver en los archivos, donde este historiador yuxtapone a la leyenda con la historia, una junto a la otra. "Esta muerte se le escapa a la historia. No existe la ejecuci&oacute;n, sino en relatos posteriores. Dejan el acontecimiento mismo en blanco. La ambig&uuml;edad de las palabras y gestos de Grandier, durante esas horas, se vuelve a&uacute;n m&aacute;s grave por ser el caso de un desaparecido, despedazado en los testimonios de otros" (p. 191). De esta manera, De Certeau produce la invenci&oacute;n de un archivo, muestra c&oacute;mo los testimonios desaparecen lo real, quedando s&oacute;lo documentos que exponen la ausencia de un pasado, inventando a su vez una alteridad que se aleja en los lenguajes que la constituyen. Al final, s&oacute;lo emerge, como espacio donde se despliega el archivo, la literatura posterior a la ejecuci&oacute;n, lenguaje que mitifica el caso de las posesas de Loudun.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, Michel de Certeau concluye declarando c&oacute;mo la posesi&oacute;n no admite ninguna verdadera explicaci&oacute;n hist&oacute;rica, el historiador no puede creer que logre eliminar la extra&ntilde;eza, asign&aacute;ndole alg&uacute;n sitio en la inteligibilidad de un presente (p. 251). Al terminar de leer este libro, uno no puede m&aacute;s que asumir junto con este historiador, que aunque se le exija probar que esta alteridad amenazante es una leyenda, o bien, una realidad eliminada en la inteligibilidad asignada por un presente, s&oacute;lo podemos acceder a la extra&ntilde;eza de la historia a "los reflejos activados por sus alteraciones, y la cuesti&oacute;n que se plantea a partir del momento en que surgen, diferentes a los maleficios de anta&ntilde;o pero tan inquietantes como ellos, las nuevas figuras sociales de lo otro." (p. 252).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con este libro, se pone al descubierto c&oacute;mo el acontecimiento es dado a ver por un archivo que lo diluye, que enturbia sus aguas, mostrando que lo que ha tenido lugar es transformado por las operaciones t&eacute;cnicas y la atribuci&oacute;n de sentido que toda operaci&oacute;n historiogr&aacute;fica despliega. La invenci&oacute;n del archivo constituye la apor&iacute;a del propio "tener lugar" del acontecimiento. Apor&iacute;a como impermeabilidad, como frontera infranqueable, puerta inaccesible como lo imposible. Donde no hay lugar para el paso, pero tambi&eacute;n la apor&iacute;a como el medio mismo del pensamiento, un pensamiento menos impaciente por lograr la transici&oacute;n, la superaci&oacute;n del atolladero o la soluci&oacute;n precipitada que permita el paso. Una especie de aguante no pasivo de la apor&iacute;a, que hace de la experiencia imposible del paso, la apor&iacute;a en cuanto tal.<sup><a href="#nota">8</a></sup> En este sentido, la apor&iacute;a de la invenci&oacute;n del archivo, m&aacute;s que ser un obst&aacute;culo en el esfuerzo por pensar hist&oacute;ricamente se convierte, m&aacute;s bien, en su condici&oacute;n de posibilidad. Me parece que este libro nos abre un reto en el esfuerzo de pensar hist&oacute;ricamente a partir de la apor&iacute;a de la invenci&oacute;n del archivo. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Francois Dosse, <i>Michel de Certeau. El caminante herido,</i> M&eacute;xico, Universidad Iberoamericana, 2003, pp. 237&#45;238.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4171106&pid=S1405-0927201300010000900001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Ibid.,</i> p. 247.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En esta misma colecci&oacute;n de <i>Archives,</i> Michel Foucault p&uacute;blica en 1976 "Yo Pierre Rivi&eacute;re habiendo degollado a mi madre, mi hermana y mi hermano...", como el resultado de un trabajo colectivo. A diferencia del trabajo de Michel de Certeau, cuya relaci&oacute;n con el archivo se establece a partir de mostrar c&oacute;mo interviene el historiador en la interpretaci&oacute;n de las fuentes, en ese juego de ecos entre historiador y archivos; Foucault, por su parte, busca mostrar el expediente del archivo sobre el caso Rivi&eacute;re y no interpretarlo, con el objetivo de establecer una distancia entre los distintos documentos del expediente sobre el caso Riviere y el historiador, para hacer resaltar la estructuraci&oacute;n de las relaciones de poder en juego. Uno trata de dejarse ver como historiador en el archivo y el otro trata desaparecer, no con el fin de la objetividad que haga emerger una verdad, sino con la finalidad de que el lector encuentre su propio camino en la interpretaci&oacute;n. Uno y otro despliegan modos distintos de relaci&oacute;n con el archivo, pero en ambos, lo extra&ntilde;o que circula bajo nuestras calles, como se ver&aacute; m&aacute;s adelanta que dice De Certeau, es motiv&oacute; de interrogaci&oacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> En adelante, todas las referencias al libro, objeto de esta rese&ntilde;a, se indicar&aacute;n entre par&eacute;ntesis. Esta referencia pertenece a la p&aacute;gina 21.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Los problemas de la institucionalidad del archivo y las huellas del borrado, son las cuestiones que ha planteado Jacques Derrida en su libro <i>Mal de archivo. Una impresi&oacute;n freudiana,</i> Madrid, Trotta, 1996, 112 pp.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4171111&pid=S1405-0927201300010000900002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Por ejemplo, <i>La escritura de la historia</i> (1993);    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4171113&pid=S1405-0927201300010000900003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Historia y psicoan&aacute;lisis</i> (2003).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4171114&pid=S1405-0927201300010000900004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Jacques Derrida y Bernard Stiegler, <i>Ecograf&iacute;as de la televisi&oacute;n. Entrevistas filmadas,</i> Buenos Aires, Eudeba, 1998, p. 51.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4171116&pid=S1405-0927201300010000900005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> En &eacute;ste libro puede profundizar se sobr&eacute; la noci&oacute;n de huella en relaci&oacute;n al acontecimiento.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Jacques Derrida, <i>Apor&iacute;as. Morir &#45;Esperarse (en) los "l&iacute;mites de la verdad",</i> Barcelona, Paid&oacute;s, 1998, pp. 44&#45;45.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4171118&pid=S1405-0927201300010000900006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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