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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Expediente</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>La historia, lo pol&iacute;tico y la cinem&aacute;tica de lo ominoso<sup><a href="#nota">*</a></sup></b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Il&aacute;n Semo</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Universidad Iberoamericana&#45;Departamento de Historia, M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Signaturas de no man's land: Fugas de lo ominoso</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Enero de 1917. La escena transcurre en la trinchera Bingo Crep&uacute;sculo del frente del Somme durante la primera guerra mundial. Seis soldados son acusados por una corte militar de haberse mutilado deliberadamente para escapar de las inclemencias del frente y poder regresar a sus casas. Benoit N&ocirc;tre&#45;Dame, un campesino de la Gorgo&ntilde;a; Ang&eacute; Bassignano, un alcahuete y regente de prostitutas corso; el caporal Benjamin Gordes (alias Biscotte) y su amigo Bastoche; Six&#45;Sous, un soldador anarquista de Par&iacute;s, y Manech Langonnet, hijo del administrador de un faro en un peque&ntilde;o poblado de la costa de Normand&iacute;a, que apenas va a cumplir 20 a&ntilde;os. Todos son encontrados culpables de deserci&oacute;n y condenados a muerte. S&oacute;lo el espectador sabe que, en efecto, cinco de ellos se han dado un tiro en la mano.<sup><a href="#nota">1</a></sup> Biscotte es el &uacute;nico inocente; su pistola se dispar&oacute; por accidente cuando intentaba ahuyentar con ella las ratas que se hab&iacute;a introducido en su improvisado camastro. La corte no lo entiende as&iacute;. El 17 de enero por la noche se les abandona en la franja de <i>no man's land</i> sabiendo que morir&aacute;n, pero no en qu&eacute; circunstancias.<sup><a href="#nota">2</a></sup> En los d&iacute;as siguientes son dados por muertos, aunque el destino les deparar&aacute; historias distintas. Dos de ellos sobreviven y cambian sus identidades por las de soldados muertos. En la ley militar francesa de la &eacute;poca, a los desertores se les condenaba por siempre a muerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La novia de Manech, Mathilde, se niega a aceptar que el joven ha muerto. Comienza a investigar por su propia cuenta qu&eacute; ocurri&oacute; en la historia que se interrumpe en <i>no man's land</i>. La pel&iacute;cula es un relato desde su perspectiva. Gradual e inquietantemente, <i>lo que deb&iacute;a quedar en la oscuridad va saliendo a la luz</i>. El presidente Raymond Poincar&eacute; hab&iacute;a otorgado una amnist&iacute;a a los procesados. El general Philippe P&eacute;tain, el glorioso P&eacute;tain, que veinte a&ntilde;os despu&eacute;s acabar&iacute;a encabezando el gobierno de colaboraci&oacute;n con la ocupaci&oacute;n alemana de Francia, se opon&iacute;a al perd&oacute;n, aunque no p&uacute;blicamente. El comandante Lavrouye, que recibe la orden por escrito de liberar a los acusados, extrav&iacute;a el memor&aacute;ndum para encestarlo en el bote de basura, no sin antes cortar el pedazo en el que aparece la firma del presidente Poincar&eacute; para afianzar su lupa, con la que se entretiene mirando fotograf&iacute;as pornogr&aacute;ficas. Mientras Lavrouye observa mujeres desnudas, los acusados son preparados para morir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin saber nada de esto, Mathilde emprende la b&uacute;squeda de Manech: pone anuncios en los peri&oacute;dicos, contrata un detective, busca a las esposas de los otros desertores, hace pesquisas en los registros oficiales. Las sombras de la amenaza se esparcen entre los implicados. Los desertores que siguen vivos bajo identidades falsas temen ser encontrados; ser&iacute;an fusilados de inmediato. El ej&eacute;rcito teme el esc&aacute;ndalo; se ha insubordinado contra el presidente. Los t&iacute;os de Mathilde (es hu&eacute;rfana y a la muerte de sus padres ha heredado una peque&ntilde;a fortuna) temen por s&iacute; mismos, por ella y por los escasos recursos que est&aacute; dilapidando en la investigaci&oacute;n. Sin siquiera intuirlo, Mathilde ha roto un delicado equilibrio de complicidades involuntarias. El sentimiento de amenaza se apodera gradualmente de los implicados en el <i>affaire</i> de la trinchera Bingo Crep&uacute;sculo. Incluso Mathilde duda en proseguir. S&oacute;lo persevera Tina Lombardi, la prostituta amante del proxeneta corso, que es acribillado en <i>no man's land</i> por las balas de un capit&aacute;n franc&eacute;s. Tina cobra venganza matando a "los que hicieron da&ntilde;o a Ang&eacute;". En sus manos mueren el comandante Lavrouye, el capit&aacute;n Favourier y un sopl&oacute;n. Se habla tambi&eacute;n de un atentado contra P&eacute;tain. Acaso tan solo para culparla de "magnicidio", pues el cargo de <i>magnicida</i> (quien asesina sin causa alguna) evita la acusaci&oacute;n de locura (que la salvar&iacute;a de la guillotina) o el esc&aacute;ndalo de un ej&eacute;rcito que ha convertido, en desacato a la autoridad civil, a sus propios soldados en <i>hostis indicatus</i>, la forma m&aacute;s expresa del <i>homo sacer</i>.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los matutinos que informaban del guillotinamiento de Tina, la noticia ser&iacute;a: "Como todos saben, el general P&eacute;tain es una gloria nacional. &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a pensar en atentar contra su vida...?"</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>"Como todos saben..."</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; tipo de <i>familiaridad</i> supone que todos saben algo que s&oacute;lo alguien en particular podr&iacute;a saber? &iquest;Que alguien en particular sabe lo que se supone que todos deber&iacute;an saber? &iquest;Qu&eacute; franja se abre entre el que dicta la condici&oacute;n del consenso (de lo que supuestamente se debe saber) y quien se entera de que ha pasado a formar parte de &eacute;l (incluso si no lo sabe)? &iquest;No es &eacute;sta la f&oacute;rmula que define a lo familiar de la familiaridad? &iquest;A esa ley&#45;condici&oacute;n que se da por sabida ah&iacute; donde nadie (que se sepa) la ha escuchado o enunciado? Donde nadie podr&iacute;a enunciarla si no en detrimento de la propia fuerza&#45;de&#45;esa&#45;ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El comentario a la noticia sobre el probable atentado a P&eacute;tain recuerda las ense&ntilde;anzas del padre Brown en el cuento de Chesterton "El signo de la espada rota". Relata el padre Brown a su acompa&ntilde;ante Flambeau:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Arthur St. Clare fue un exitoso general ingl&eacute;s. Todos saben que despu&eacute;s de sus magn&iacute;ficas y prudentes campa&ntilde;as militares tanto en la India como en &Aacute;frica fue enviado a Brasil para combatir al gran patriota Olivier, cuando &eacute;ste lanz&oacute; su ultim&aacute;tum. Todos saben que en esa ocasi&oacute;n St. Clare atac&oacute; con una fuerza muy peque&ntilde;a a Olivier que contaba con una fuerza mayor, y que fue capturado despu&eacute;s de una heroica resistencia. Y todos saben que despu&eacute;s de su captura, y para abominaci&oacute;n del mundo civilizado, St. Clare fue colgado en el &aacute;rbol m&aacute;s cercano. Y fue encontrado su cad&aacute;ver columpi&aacute;ndose despu&eacute;s que los brasile&ntilde;os se retiraron, con su espada rota colgando alrededor de su cuello.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El padre Brown not&oacute; que hab&iacute;a un problema en esta historia. Algo que <i>no</i> todos sab&iacute;an. El general St. Clare era demasiado prudente para atacar en desventaja. Y el patriota Olivier era demasiado magn&aacute;nimo para imponer un castigo tan terrible a los vencidos. Decidi&oacute; entonces recaudar otras versiones. Todo indica que St. Clare le&iacute;a su Biblia con ah&iacute;nco. Eso era lo &uacute;nico que en realidad le importaba (<i>That was what was the matter with him</i>). Era, por decirlo de otra manera, un creyente. Y como todo buen creyente, le&iacute;a su Biblia para encontrar alivio a sus faltas, que se distribu&iacute;an equitativamente entre la lujuria, la traici&oacute;n y el abuso de poder, por s&oacute;lo mencionar algunas. Era un angloindio protestante que predicaba la honestidad, pero que veneraba todo aquello que corromp&iacute;a la honestidad. Dicho en otros t&eacute;rminos, St. Clare viv&iacute;a en una aut&eacute;ntica apor&iacute;a moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la selva brasile&ntilde;a St. Clare encontr&oacute; un problema. Su segundo de a bordo, el sargento Murray, empez&oacute; a sospechar la inc&oacute;moda verdad. St. Clare aprovech&oacute; un momento en que estaba distra&iacute;do y lo mat&oacute; con su sable. El problema era c&oacute;mo deshacerse del cuerpo. No parec&iacute;a f&aacute;cil. De alguna manera se pod&iacute;a decir que estaba rodeado por sus propios subalternos. Y entonces se le ocurri&oacute; la idea. En lugar de tener que responder por el cuerpo de Murray pod&iacute;a tambi&eacute;n esconderlo ante los ojos de todos, sepult&aacute;ndolo bajo un mont&oacute;n de cuerpos. Bastaba con dirigir a sus soldados a una muerte segura a manos de las tropas de Oliveira. Pero ocurri&oacute; de alguna manera lo que pod&iacute;a ocurrir. Cuando algo puede caer no es improbable que caiga. Las tropas de St. Clare se percataron de que las estaban llevando hacia la muerte, y decidieron rebelarse contra el general. Lo ahorcaron de un &aacute;rbol, y colgaron su espada rota alrededor de su cuello. Oliveira, por su parte, fue magn&aacute;nimo como acostumbraba, y dej&oacute; a los ingleses en libertad. Nadie supo de esta historia, de tal manera que St. Clare tuvo una muerte, frente a los ojos de la historia, digna de un soldado profesional. "&iquest;D&oacute;nde esconde un hombre sabio &#151;se pregunta el padre Brown&#151; la hoja de un &aacute;rbol. En un bosque &#151;se responde a s&iacute; mismo&#151;. &iquest;Y si no hay un bosque? Pues cultiva uno para esconderla. Y si un hombre tuviera que esconder un cad&aacute;ver, har&iacute;a un campo de muertos para esconderlo entre ellos."<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una imagen de la certidumbre &#151;como la de P&eacute;tain, "el h&eacute;roe de Verdun", o la de St. Clare, el exitoso general ingl&eacute;s&#151; se transforma s&uacute;bitamente en su anverso, en lo familiar inquietante (que es la definici&oacute;n que Freud propone de lo ominoso), en la disrupci&oacute;n que da entrada a la fuga de una aversi&oacute;n espectral, sin contornos, en el sentimiento en el que se aproxima lo siniestro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La apelaci&oacute;n que significa su nombre como una signatura de lo predecible se vuelve un interminable ingreso en la incertidumbre y la indeterminaci&oacute;n. Porque lo ominoso es, ante todo, un sin&oacute;nimo de la imposible territorializaci&oacute;n, de la expansi&oacute;n de lo informe y lo indeterminado ah&iacute; donde antes exist&iacute;a alguna forma. El enunciado que inserta su nombre en un dictado fallido de la ley &#151;el h&eacute;roe il&iacute;cito o el general imprudente&#151; se revela gradualmente como la sospecha del cortocircuito de la ley misma. &iquest;El h&eacute;roe podr&iacute;a ser el criminal? Y sobre todo: &iquest;el criminal podr&iacute;a ser el h&eacute;roe? El emplazamiento interminable en la falla del gran Otro deviene la falla de su reconocimiento &#151;su repliegue en un temor puro, sublime.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se trata obviamente de dos casos muy distintos, pero que en su distinci&oacute;n producen la frontera de algo que no tiene fronteras: la franja en la que el derecho y la pol&iacute;tica se confunden hasta propiciar una zona&#45;cero de su indeterminabilidad, un espacio corrugado sin afuera alguno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">P&eacute;tain: h&eacute;roe por accidente, el "vencedor de Verdun", h&eacute;roe c&oacute;mplice, h&eacute;roe traidor, cabeza de Vichy, &iquest;o cabecilla?, h&eacute;roe canalla, canalla. &iquest;Jefe de un estado canalla? El h&eacute;roe, que identifica al pliegue del mito en la historia, que representa el limen de toda teolog&iacute;a hist&oacute;rica, se despliega como un v&eacute;rtice de la temporalizaci&oacute;n del retorno, el retorno de lo igual. Pero si una de las caracter&iacute;sticas de las capas o dimensiones del tiempo hist&oacute;rico (moderno), es decir, del imaginario hist&oacute;rico moderno, es el retorno de lo igual, como lo sugiere Reinhart Koselleck,<sup><a href="#nota">6</a></sup> esto s&oacute;lo suceder&iacute;a como una repetici&oacute;n en la diferencia. Y es, entre otras cosas, la ca&iacute;da del h&eacute;roe, su disipaci&oacute;n y restituci&oacute;n en los actos de memoria, la que afirma la posibilidad de la diferencia.<sup><a href="#nota">7</a></sup> Sin embargo, el caso de P&eacute;tain se mueve en cierta manera en otra direcci&oacute;n. Lo que significa a su historia no es el h&eacute;roe&#45;soberano, sino el soberano que devora a su soberan&iacute;a, el soberano&#45;doble, el Uno que da muerte a su Doble. De este trauma se ha hablado bastante,<sup><a href="#nota">8</a></sup> el trauma de Vichy. Pero no se ha hablado lo suficiente de las formas en que se manifiestan sus interdicciones y desplazamientos, el retorno de lo reprimido, que es la otra dimensi&oacute;n del tiempo hist&oacute;rico y que figura la trama del sistema de lo ominoso en la esfera de lo pol&iacute;tico. En rigor, la trama de <i>Amor eterno</i> se rige por la espectralidad del trauma de Vichy; el texto es la primera guerra mundial, pero el subtexto es el fantasma de un mal de archivo, la ambig&uuml;edad de la funci&oacute;n que ocupa P&eacute;tain (primero el "vencedor de Verdun", despu&eacute;s el colaborador de los nazis) en los subterfugios del imaginario hist&oacute;rico franc&eacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tina Lombardi, la prostituta amante de Ang&eacute;, el proxeneta corso, que da muerte al comandante y al capit&aacute;n, acusada de preparar un atentado contra P&eacute;tain ("con gusto hubiera matado a ese canalla", le confiesa a Mathilde) dice antes de ser guillotinada: "No s&eacute; si me duele m&aacute;s que (Ang&eacute;) haya muerto o que lo hayan matado como a un perro, como a una bestia."</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;"El soberano es la bestia"?: Asedios desde lo pol&iacute;tico</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ang&eacute;&#45;el soldado&#45;el desertor&#45;la bestia</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qui&eacute;n es el desertor de guerra sino aqu&eacute;l que se ha colocado no solo fuera&#45;de&#45;la&#45;ley (formal), sino fuera&#45;de&#45;cualquier&#45;ley? &iquest;Fuera de la m&iacute;nima certeza de pertenencia? &iquest;La m&iacute;nima certeza de que la ley misma sea posible? Desde su perspectiva, el desertor decreta la suspensi&oacute;n de toda ley sobre s&iacute; mismo. No es simplemente una figura fuera&#45;de&#45;la&#45;ley, sino sin&#45;ley. De ah&iacute; que su condena sea terminal. Permitir que sobreviva equivaldr&iacute;a, para el estado, a anular la posibilidad de constituir lo constituyente de la guerra: la violencia instituyente.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Y, sin embargo, Poincar&eacute;, el presidente civil, otorga amnist&iacute;a a los desertores de Bingo Crep&uacute;sculo. Por su parte, el ej&eacute;rcito desacata la decisi&oacute;n civil. &iquest;Qui&eacute;n se coloca fuera&#45;de&#45;la&#45;ley de la guerra? &iquest;El soberano o el ej&eacute;rcito? La respuesta no es ambigua.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, el soberano es precisamente aquel que puede tomar la decisi&oacute;n de suspender la ley y, emplazando a Carl Schmitt, sobre todo la ley que impide que la ley quede suspendida,<sup><a href="#nota">10</a></sup> como la de la condena a muerte del desertor. Pero al dislocar la ejecuci&oacute;n de los desertores, al convertirla en un acto clandestino, envi&aacute;ndolos no a un pelot&oacute;n de fusilamiento sino al arbitrio de <i>no man's land</i>, P&eacute;tain procede de la misma manera que St. Clare: esconde el cad&aacute;ver (crimen) debajo de un mont&oacute;n de cad&aacute;veres propiciados por la guerra; hace aparecer el crimen como un <i>misunderstanding</i> de la guerra misma. Se ha abrogado la misma fuerza que define la suspensi&oacute;n provocada por el desertor. Si el desertor es un sujeto sin&#45;ley, la figuraci&oacute;n de "la bestia" que deplora Tina Lombardi &#151;el que ha sido bestializado, para decirlo de manera m&aacute;s precisa&#151;, la oficial&iacute;a militar se ha vuelto un sujeto fuera&#45;de&#45;la ley, es decir, el espacio que la acerca al crimen. &iquest;Lo ominoso, que se recrea cinematogr&aacute;ficamente en <i>Amor eterno</i>, es tal vez esta proximidad entre la bestia y el criminal?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;No acaso nos aproximamos as&iacute; a esa peculiar postulaci&oacute;n de lo ominoso que Derrida propone en el <i>El soberano y la bestia</i> a partir de una reflexi&oacute;n sobre los &oacute;rdenes de lo pol&iacute;tico en la segunda mitad del siglo XX? Escribe Derrida:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos modos de ser que consisten en estar&#45;fuera&#45;de&#45;la&#45;ley (ya sea el que se lo denomina la bestia, ya sea el del criminal...), estos diferentes modos de estar&#45;fuera&#45;de&#45;la&#45;ley pueden parecer heterog&eacute;neos entre s&iacute;, incluso aparentemente heterog&eacute;neos a la ley, pero queda que, al compartir ese com&uacute;n estar&#45;fuera&#45;de&#45;la&#45;ley, la bestia, el criminal y el soberano se parecen de una forma turbadora; se requieren y recuerdan entre s&iacute;, el uno al otro, entre el soberano, el criminal y la bestia, hay una especie de oscura y fascinante complicidad, incluso una inquietante atracci&oacute;n mutua, una inquietante familiaridad, un <i>unheimlich</i>, <i>uncanny</i> asedio rec&iacute;proco. Los dos, los tres, el animal, el criminal y el soberano est&aacute;n fuera de la ley, a distancia o por encima de las leyes; el criminal, la bestia y el soberano se parecen extra&ntilde;amente justo cuando parecen situarse en las ant&iacute;podas, en las ant&iacute;podas uno de otro.<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He reproducido un p&aacute;rrafo tan cuantioso porque explora las dos condiciones&#45;v&eacute;rtice que nos permiten pensar en una forma de <i>familiaridad</i> caracter&iacute;stica de los paralajes de lo pol&iacute;tico. Forma que define la ambig&uuml;edad del umbral en el cual "lo familiar deviene lo familiar inquietante", es decir, el espacio de irrupci&oacute;n del v&eacute;rtigo de lo <i>unheimlich</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, si el territorio del soberano est&aacute; dado por "cierto poder de dictar, de hacer pero asimismo suspender la ley,...", la <i>heterogeneidad</i> de los modos de ser de estos estar&#45;fuerade&#45;la&#45;ley entre el soberano, el criminal y la bestia fijar&iacute;an en s&iacute; un estado o una condici&oacute;n de familiaridad. Y es esta heterogeneidad la que estar&iacute;a en la base de su diferencia y, sobre todo, su legitimidad. Poincar&eacute; se coloca por encima de todas las leyes de la guerra al conceder amnist&iacute;a a desertores, los rehumaniza al situar en la excepci&oacute;n al mismo estado de excepci&oacute;n. La oficial&iacute;a militar se coloca fuera de la ley no tanto por rebelarse contra el soberano, sino por no rebelarse abiertamente con &eacute;l. El papel del desertor se mueve as&iacute; hacia un espacio de indeterminaci&oacute;n en el cual la acci&oacute;n de abandonarlo en <i>no man's land</i> desata la trama ominosa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, el colapso de la heterogeneidad de los distintos modos de ser de las formas de estar&#45;fuera&#45;de&#45;la ley, dado por la posibilidad de ese "com&uacute;n estar fuera de la ley", encierra el proceso turbador en que la proximidad de la interdicci&oacute;n entre Poincar&eacute;, el desertor y la oficial&iacute;a militar deviene el territorio de una creciente intersecci&oacute;n, un asedio mutuo. Sin embargo, aqu&iacute; habr&iacute;a que preguntarse si la condici&oacute;n en que transcurre esta intersecci&oacute;n (la proximidad entre el soberano, el criminal y la "bestia") no est&aacute; dada por el proceso de instauraci&oacute;n del mismo r&eacute;gimen de excepci&oacute;n. Derrida explora la respuesta como una nueva forma de estado: el estado canalla. Un estado que hablar&iacute;a a nombre del derecho y lo suprime por completo.<sup><a href="#nota">12</a></sup> Una versi&oacute;n ya perversa del propio estado de excepci&oacute;n. La otra forma en la que esta inversi&oacute;n podr&iacute;a tener, y tiene lugar, es la reducci&oacute;n del cuerpo del desertor, que es el sujeto impol&iacute;tico por excelencia, al cuerpo de quien ha muerto, como dice Tina, la prostituta, como una <i>bestia,</i> es decir, un cuerpo cuya muerte sucede sin ley, sin potencia alguna para producir afectaci&oacute;n. &iquest;Ese cuerpo es, entre otros, el del <i>homo sacer</i>, que ha sido estudiado extensamente por Agamben?<sup><a href="#nota">13</a></sup> Dicho de otra manera: &iquest;si lo ominoso es el s&iacute;ntoma, entonces la mordedura, el duelo y la sujeci&oacute;n inaprehensibles &#151;la angustia en lo pol&iacute;tico&#151; provienen acaso tambi&eacute;n de los espectros del <i>homo sacer?</i> &iquest;De una zona &#151;como lo refiere Jos&eacute; Luis Barrios&#151; de lo informe, de la indeterminaci&oacute;n radical?,<sup><a href="#nota">14</a></sup> sobre la que se reflexiona m&aacute;s adelante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Amor eterno</i> no recorre este camino. Por el contrario, se despliega en una fuga de &eacute;l, una fuga que mantiene al s&iacute;ntoma en calidad estricta de sin&#45;toma f&iacute;lmica, sin un espacio que se haga la pregunta por la ambigua e infinita relaci&oacute;n entre lo ominoso y la condici&oacute;n del <i>homo sacer.</i> Su argumento persigue eclipsar, negar, suprimir el territorio que se ha abierto al principio. Si un plano de la pel&iacute;cula sucede en <i>no man's land</i>, el otro es una historia ed&iacute;pica sentimental en la que Mathilde se rencuentra con un Manech que ha perdido la memoria. Lo que deb&iacute;a quedar oculto vuelve a ser ocultado por la trama ed&iacute;pica. Incluso parecer&iacute;a que el gui&ntilde;o ominoso no sirve m&aacute;s que para justificar la creencia en la posibilidad del olvido absoluto.<sup><a href="#nota">15</a></sup></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La muerte del doble: El v&eacute;rtigo de lo ominoso</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde los a&ntilde;os setenta surgi&oacute; otra cinematograf&iacute;a sobre la guerra, que intent&oacute; hacerse la pregunta por los l&iacute;mites de la representaci&oacute;n de la muerte desafectada y la bestializaci&oacute;n del sujeto impol&iacute;tico. <i>Apocalypse Now</i> (1979), de Francis Ford Coppola, fue una de las m&aacute;s paradigm&aacute;ticas.<sup><a href="#nota">16</a></sup> Otras fueron <i>Shoah</i> (1985), un documental de Claude Lanzmann; <i>Ceddo</i> (1977), de Ousmane Sembene; <i>Quilombo</i> (1984), de Carlos Diegues, y por supuesto <i>Encounter Point</i> (2005), que deconstruye el concepto de guerra mismo. Just Vision considera que si la guerra es una continuaci&oacute;n de la pol&iacute;tica, la pol&iacute;tica es sobre todo una continuaci&oacute;n de la guerra. La guerra fijar&iacute;a el orden de lo "normal" en la esfera de la dominaci&oacute;n pol&iacute;tica.<sup><a href="#nota">17</a></sup> Nos detenemos aqu&iacute; s&oacute;lo en la primera cinta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El capit&aacute;n Willard debe retornar a Vietnam, donde recibe la misi&oacute;n de localizar y matar al coronel Walter Kurtz, un ex boina verde que ha organizado su propio ej&eacute;rcito con habitantes de las monta&ntilde;as del este de Vietnam, los <i>montagnards.</i><sup><a href="#nota">18</a></sup> Kurtz es acusado de asesinar a cuatro vietnamitas que, supuestamente, eran dobles agentes. Willard debe adentrarse en la selva para localizar su centro de operaciones. El largo viaje por r&iacute;o desde Saig&oacute;n hasta las entra&ntilde;as de la jungla finca los paralajes de la tensi&oacute;n&#45;implosi&oacute;n entre el gran relato (cuasiteol&oacute;gico) de la guerra contempor&aacute;nea y el espacio de la experiencia y afectaci&oacute;n l&iacute;mites en el que transcurre.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabr&iacute;a trazar la cartograf&iacute;a cinematogr&aacute;fica (m&iacute;nima) de la tensi&oacute;n entre la apertura y el cierre de la traves&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>La apertura.</i> Pantalla en <i>off</i>. Se escucha en <i>low</i> el ruido de un aspa. Disolvencia. Palmeras risue&ntilde;as y &aacute;rboles de una selva. El ruido de aspas <i>in crescendo</i>. Helic&oacute;pteros sobrevuelan el plano intermedio. Las aspas de los helic&oacute;pteros. <i>Voice in</i>: "The End", ejecutada por The Doors y Jim Morrison.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">This is the end    <br> 		Beautiful friend    <br> 		This is the end</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Llamas en la selva. Una monta&ntilde;a de fuego. Bombas de napalm.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">My only friend, the end    <br> 		Of our elaborate plans, the end    <br> 		Of everything that stands, the end</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la nariz de un helic&oacute;ptero se lee: "La muerte llega de las alturas." Las aspas se multiplican. El fuego consume a la selva.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No safety of surprise, the end    <br> 		I'll never look into your eyes ever again</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Disolvencia. Aparece otro plano. El rostro de Willard ba&ntilde;ado en sudor. Est&aacute; recostado sobre una cama de madera. Un vaso con Martini Hennesy. La foto de su esposa. Un pasaporte. Cartas. Sobres timbrados. Una pistola debajo de la almohada. El aire es doblemente sofocante. Dentro, fuera; el sudor, el fuego.</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Can you picture what will be    <br> 		So limitless and free    <br> 		Desperately in need... stranger's hand    <br> 		In a desperate... land?</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ruido de las aspas de un ventilador entra en sinton&iacute;a con las aspas de los helic&oacute;pteros. El incendio desde la ventana. La escena consta de tres planos: 1) la selva en llamas; 2) el vuelo de los helic&oacute;pteros; 3) Willard recostado sobre la cama descansa fumando tranquilamente un cigarro. La escena concluye con una voz en <i>off</i>: "Saig&oacute;n, mierda...". Es la voz de Willard.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dram&aacute;tica de la cinematograf&iacute;a se despliega como una disposici&oacute;n en planos: plano vs. plano vs. plano...<sup><a href="#nota">19</a></sup> En la apertura de <i>Apoclaypse Now</i> el plano 1 est&aacute; dado por las im&aacute;genes de una naturaleza buc&oacute;lica, tropical, id&iacute;lica. El plano 2 lo disponen las m&aacute;quinas de guerra, la m&aacute;quina&#45;la t&eacute;cnica, que asedian al orden natural; lo acechan, perturban su idilio. En el plano 3, Willard descansa bajo una composici&oacute;n escenogr&aacute;fica que data los s&iacute;mbolos de los tres niveles del "equilibrio natural de la sociedad", seg&uacute;n Hegel:<sup><a href="#nota">20</a></sup> el estado indicial (documentos, identificaciones); el sost&eacute;n ed&iacute;pico (la familia&#45;foto, la casa&#45;lugar&#45;carta timbrada, las cartas) &#151;Willard aclarar&aacute; que est&aacute; divorciado&#151;; el s&iacute; mismo en situaci&oacute;n de goce, se goza a s&iacute; mismo en el doble "orden natural". Todo ello articulado por un objeto de enunciaci&oacute;n: la violencia&#45;el arma. En este peculiar contraste de planos, destrucci&oacute;n vs. goce, violencia vs. tranquilidad, fuego vs. salvaguarda, discurre un desapego. La normalidad de la destrucci&oacute;n, de su proximidad. Por lo pronto las &uacute;nicas dos coincidencia sirven a la manera de sinonimias simb&oacute;licas: la pistola&#45;el helic&oacute;ptero, m&aacute;quinas de protecci&oacute;n y de guerra; las aspas del ventilador&#45;las aspas de los helic&oacute;pteros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero es el plano&#45;tiempo, la secuencia de los planos en el tiempo, la que vuelve posible al relato: napalm sobre la selva, arde la selva. En rigor, ya no se requerir&iacute;a el suplemento de la canci&oacute;n de Morrison para completar la composici&oacute;n del montaje de una teolog&iacute;a secular. <i>The End</i> funciona como dispositivo de inversi&oacute;n: la utop&iacute;a deviene distop&iacute;a, sin desequilibrar el estado de goce (que es la signatura en general de la pel&iacute;cula). No es un gozar la violencia (&iquest;la violencia&#45;imperio?), sino gozar en la violencia, afirmarse en ella. Morrison ha escrito unas "&Uacute;ltimas palabras": "This is the end... I'll never look into your eyes ever again." Duelo antes del duelo. Como en toda teolog&iacute;a pol&iacute;tica, se trata de un gran relato de sacrificio&#45;salvaci&oacute;n.<sup><a href="#nota">21</a></sup> &iquest;Qu&eacute; y a qui&eacute;n sacrificar? &iquest;Para salvar qu&eacute; y a qui&eacute;n? &iquest;El "doble orden natural"?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Willard recibe su misi&oacute;n de un general y un coronel frente a una op&iacute;para y ex&oacute;tica mesa. <i>Roast beef</i> con camarones, caf&eacute; y habanos. Ex&oacute;tica: "Si es usted tan valiente para comerse estos camarones &#91;vienen acompa&ntilde;ados de pi&ntilde;as y frutas raras&#93;, lo creo todo", le dice el general a Willard. "El coronel Kurtz se ha vuelto loco &#151;contin&uacute;a el general&#151;. Encabeza un ej&eacute;rcito de gente de las monta&ntilde;as que lo idolatra como a un dios y sigue sus &oacute;rdenes por m&aacute;s rid&iacute;culas que sean. Hace su propia guerra, su guerra privada. El coraz&oacute;n de todo hombre tiene dos lados: un lado oscuro y, como dijo Abraham Lincoln, los mejores &aacute;ngeles que nos dio la naturaleza. Kurtz lleg&oacute; al l&iacute;mite." Lincoln el protector, Lincoln el jefe de la guerra de fundaci&oacute;n. Nacionalismo y buena mesa. Triple sacrificio. El de Kurtz, el de &eacute;l mismo, el de su anonimato. &iquest;Cu&aacute;l es la relaci&oacute;n entre un monje trapense (silencio absoluto) y un <i>hit man</i> del Special Corps (anonimato absoluto)? "Esta misi&oacute;n nunca existi&oacute;, nunca existir&aacute;", le advierte el coronel.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De aqu&iacute; en adelante, y hasta llegar a la base de operaciones de Kurtz, ya s&oacute;lo habr&aacute; tres planos: 1) el de la tropa, ya sea en tierra o en el bote que la llevar&aacute; hasta su objetivo; 2) el de las intervenciones militares del ej&eacute;rcito, y 3) el de la t&oacute;rrida selva vietnamita. S&oacute;lo hay una toma donde aparece una aldea vietnamita desde el aire, que el capit&aacute;n Gilmore atacar&aacute; a ritmo de las valkirias de Wagner para deponer a Willard en la entrada del r&iacute;o. El enemigo &#151;el Vietcong, el ej&eacute;rcito de Vietnam del Norte&#151; es otra parte de esa naturaleza, forma un cuerpo de su <i>animalidad.</i> Cuando le disparan al bote de Willard no aparecen cuerpos, ni rostros, ni siquiera sombras. Como si fuera la maleza la que disparara.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante la cena donde recibe su misi&oacute;n, se escucha una grabaci&oacute;n de Kurtz:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vi un caracol arrastrarse por la hoja de un cuchillo, cort&aacute;ndose con su filo. Sobreviviendo. Tenemos que matar, incinerar todo. Cerdo tras cerdo. Vaca tras vaca. Aldea tras aldea. Ej&eacute;rcito tras ej&eacute;rcito. Y me llaman asesino. &iquest;C&oacute;mo se dice cuando los asesinos acusan a los asesinos de ser asesinos?</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La palabra "gente" est&aacute; ausente. S&oacute;lo hay naturaleza. La poblaci&oacute;n&#45;el cerdo&#45;la bestia. En el trayecto en bote por el r&iacute;o, Willard se baja un momento a tierra con otro soldado. Oyen ruidos, creen ver soldados enemigos. Es un tigre, un gigantesco tigre de Bengala. Es el &uacute;nico contacto que tendr&aacute;n con la "poblaci&oacute;n" local de la selva.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i><b>"Y me llaman asesino..."</b></i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No habr&iacute;a aqu&iacute; ninguna ley&#45;en&#45;la&#45;ley, ni el estar&#45;fuera&#45;de&#45;la&#45;ley. S&oacute;lo la densidad pura de la guerra. Willard se encarga de homologarse a s&iacute; mismo en esta doble ecuaci&oacute;n despu&eacute;s de escuchar que debe matar a un "asesino": "Acusar aqu&iacute; a alguien de ser un asesino es como levantar multas por exceso de velocidad en Indy 500 &#91;la carrera de las 500 millas de Indian&aacute;polis&#93;." Y es precisamente esta homologaci&oacute;n la que le permite gradualmente descubrir (o construir) en Kurtz a su doble, casi un <i>doppelg&auml;nger.</i> El proceso de este hallazgo discurre de manera compleja en la pel&iacute;cula y pasa por una serie intrincada de gradaciones. Ya desde la primera escena de su apelaci&oacute;n se trata de un <i>traveling</i> cinematogr&aacute;fico, una escena en rev&eacute;s con absoluta discordancia de la temporalidad interna del relato. Cuando esperamos que Wilard entre a recibir su misi&oacute;n al cuartel del general, es decir, cuando creemos que todo est&aacute; a punto de comenzar, s&uacute;bitamente su propia voz habla como si toda la historia hubiera acontecido: "Me toc&oacute; ser el guardi&aacute;n de la memoria de Kurtz, que es la m&iacute;a misma. Porque no hay manera de contar su historia sin contar la m&iacute;a. Y si su historia es una confesi&oacute;n, tambi&eacute;n lo es la m&iacute;a."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Willard se protege contra su propio sepultamiento. Al ser "la memoria" de Kurtz, la presencia del pasado en el ahora, &eacute;l mismo es ya una "memoria". La palabra memoria no quiere decir aqu&iacute; otra cosa que una manera especial de ser recordado, una versi&oacute;n compartida del futuro, en el futuro. La memoria de Kurtz es el futuro de Willard. Lo que m&aacute;s perturba a Willard al iniciar su misi&oacute;n es que Kurtz sea estadounidense. Ha matado por todas partes. Pero "nunca a un americano. Y eso me importa", dice cuando inicia el viaje en el bote. La producci&oacute;n del doble procede en rasgos aleatorios, pero un sesgo le ser&aacute; central: Kurtz es la aberrante conciencia moral de Willard. Despu&eacute;s del ataque del coronel Gilmore al poblado vietnamita en el que se masacra a ni&ntilde;os, viejos y mujeres indefensos con helic&oacute;pteros que disparan desde el aire, Willard vuelve al silogismo: "Despu&eacute;s de ver c&oacute;mo Gilmore hace la guerra, no entiendo c&oacute;mo pueden llamar a Kurtz un demente o un asesino." Willard se observa a s&iacute; mismo a trav&eacute;s de los vestigios que encuentra de Kurtz: el asedio a su presa lo hace entrar en comuni&oacute;n con &eacute;l. Pero s&oacute;lo en el cierre de la traves&iacute;a, cuando encuentra el para&iacute;so de la muerte de Kurtz, la trama del doble adopta su aut&eacute;ntico giro ominoso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabr&iacute;a aqu&iacute; un se&ntilde;alamiento de Freud al respecto: "El car&aacute;cter de lo ominoso s&oacute;lo puede estribar en que el doble es una formaci&oacute;n oriunda &#91;...&#93; que en alg&uacute;n tiempo posey&oacute; sin duda un sentido benigno. El doble ha devenido una figura terror&iacute;fica del mismo modo como los dioses, tras la ruina de su religi&oacute;n, se convierten en demonios."<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;No acaso en la pel&iacute;cula de Coppola se trata de una teolog&iacute;a (pol&iacute;tica) cuyo arruinamiento tiene sus protagonistas y testigos en el doble asesino&#45;asesino, sacrificio&#45;sacrificio, pero, sobre todo, en la transformaci&oacute;n del soldado en una ambig&uuml;edad que s&oacute;lo puede pensarse como una contig&uuml;idad de la opci&oacute;n entre el criminal y la bestia?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El cierre.</i> El mismo rostro del capit&aacute;n Willard que apareci&oacute; en la primera escena. Ahora balcanizado con camuflaje de reptil militar, emerge de las aguas de un r&iacute;o lodoso. Cad&aacute;veres colgantes de las mismas risue&ntilde;as palmeras. Cuerpos sin &oacute;rganos. &Oacute;rganos sin cuerpos. Manos, brazos, cabezas. Un mont&oacute;n de cad&aacute;veres exhaustos apilados. Carnes en los huesos. Cambio de luz. Tomas de d&eacute;cimas de segundo en blanco y negro. La historia de la cinem&aacute;tica &#151;el hecho de que el blanco y negro fue antes, y el color despu&eacute;s&#151; permite una cinem&aacute;tica de la memoria. El lenguaje de la luz, el lenguaje de la memoria. El blanco y negro es un <i>flashback</i> en s&iacute;, una memoria sin recuerdo. Los mismos cad&aacute;veres en blanco y negro. &iquest;Acaso una met&aacute;fora de luz de las primeras im&aacute;genes que aparecieron en los campos de concentraci&oacute;n alemanes despu&eacute;s en 1945?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Escribe Jos&eacute; Luis Barrios:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los documentos fotogr&aacute;ficos de la primera guerra a&uacute;n respond&iacute;an a ciertos c&oacute;digos y paradigmas de representaci&oacute;n apegados al valor de la guerra (el hero&iacute;smo, la causa justa, etc.) y siempre circunscritos a registros de tono &eacute;pico&#45;nacionalista, el estatuto de representaci&oacute;n que trajo consigo el descubrimiento de los campos de exterminio y la subsecuente documentaci&oacute;n y, m&aacute;s tarde, ficci&oacute;n de estos hechos supuso abrir un &aacute;mbito de representaci&oacute;n donde la violencia ya no estaba mediada por ning&uacute;n tipo de discurso: tan s&oacute;lo mostraba el exceso mismo de la perversi&oacute;n del poder. Exceso que al tiempo que fue motivo de esc&aacute;ndalo, tambi&eacute;n sobrepas&oacute; el l&iacute;mite de la representaci&oacute;n y abri&oacute; la posibilidad de que la violencia, el dolor, el sufrimiento fueran objeto de manejos simb&oacute;licos diversos.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si lo ominoso es un sentimiento que culmina en el horror, podr&iacute;a decirse que este giro en la inscripci&oacute;n de las f&aacute;bricas ocultas de lo pol&iacute;tico, la producci&oacute;n ya no de la muerte ni del muerto sino del cad&aacute;ver, producci&oacute;n que prosper&oacute; en la clandestinidad durante a&ntilde;os, &iquest;trajo tambi&eacute;n un cambio radical en la relaci&oacute;n que vincula a lo pol&iacute;tico con lo ominoso en el espacio de las representaciones hist&oacute;ricas?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta ser&iacute;a una de las hip&oacute;tesis de este trabajo. En <i>Apocalypse Now</i>, el mont&oacute;n de cad&aacute;veres rubrica el retorno de lo igual como el retorno a cierto horror, que no requiere de discursividad alguna, que estar&iacute;a dada por la simple exposici&oacute;n de alguna met&aacute;fora certera del cad&aacute;ver del <i>musulm&aacute;n.</i> &iquest;Y no representar&iacute;a &eacute;sta la simb&oacute;lica contempor&aacute;nea del <i>homo sacer</i>, de ese cuerpo que ha sido privado de ley, nombre, historia, rostro, memoria y afecto?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; lugar ocupar&iacute;a el personaje de Kurtz sino el de la otra bestia que resguarda y garantiza la continuidad del grado m&aacute;ximo del soberano, que es el soberano del imperio? La otra bestia: el lobo que vigila las puertas del palacio, el lobo que acompa&ntilde;a al segundo cuerpo del rey, el lobo&#45;guerrero, el lobo del acecho que come la mano del s&uacute;bdito en prenda por su lealtad.<sup><a href="#nota">24</a></sup> La ominosa familiaridad entre el soberano, el criminal y la bestia encarna en su versi&oacute;n extrema en el Para&iacute;so Can&iacute;bal, porque a qui&eacute;n representa Kurtz sino al sacrificante que es la conciencia de que un poder que ha cobrado un estatuto teol&oacute;gico se asoma invariablemente al v&eacute;rtigo de la "soluci&oacute;n final". As&iacute; concluye la pel&iacute;cula. El Kurtz de <i>Apocalypse Now</i> repite las mismas palabras que el Kurtz de <i>El coraz&oacute;n de las tinieblas</i>, de Joseph Conrad, texto en el que est&aacute; basado toda la cinta: &iexcl;El horror, el horror! Y ofrece exactamente la misma "soluci&oacute;n" para remontarlo: el exterminio.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Fuentes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Filmograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Apocalypse Now</i>, de Francis Ford Coppola (1979).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230392&pid=S1405-0927201200020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Ceddo</i>, de Ousmane Sembene (1977)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230394&pid=S1405-0927201200020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Encounter Point</i>. de Ronit Avni y Julia Bacha (2006).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230395&pid=S1405-0927201200020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Un long dimanche de fianceilles</i>, de Jean&#45;Pierre Jeunet (2004).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230397&pid=S1405-0927201200020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Quilombo</i>, de Carlos Diegues (1984).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230399&pid=S1405-0927201200020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Shoah</i>, de Claude Lanzmann (1985).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230401&pid=S1405-0927201200020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agamben, Giorgio. <i>Estado de excepci&oacute;n</i>, traducci&oacute;n de Flavia Costa e Ivana Costa, Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2004.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230405&pid=S1405-0927201200020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;. <i>Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life</i>, Stanford, Cal., Stanford University Press, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230407&pid=S1405-0927201200020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Barrios, Jos&eacute; Luis. <i>El cuerpo disuelto: Lo colosal y lo monstruoso</i>, M&eacute;xico, Universidad Iberoamerica, 2010.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230409&pid=S1405-0927201200020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Benjamin, Walter. <i>Para un cr&iacute;tica a la violencia</i>, Buenos Aires, Leviat&aacute;n, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230411&pid=S1405-0927201200020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Blumenberg, Hans. <i>Trabajo sobre el mito</i>, traducci&oacute;n de Pedro Eskenazi, Barcelona, Paid&oacute;s, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230413&pid=S1405-0927201200020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conan, &Eacute;ric, y Henry Rousso. <i>Vichy: An Ever&#45;Present Past</i>, traducci&oacute;n y notas de Nathan Brac, Hanover, University Press of New England, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230415&pid=S1405-0927201200020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Condominas, Georges. <i>We Have Eaten the Forrest: The Story of a Montagnard Village in the Central Highlands of Vietnam</i>, Nueva York, Hill and Wang, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230417&pid=S1405-0927201200020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derrida, Jacques. <i>Seminario la bestia y el soberano</i>, edici&oacute;n de Michel Lisse, Marie&#45;Louise Mallet y Ginette Michaud, traducci&oacute;n de Cristina de Peretti, Delmiro Rocha y Luis Ferrero, Buenos Aires, Manantial, 2010&#45;2011, 2 vols.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230419&pid=S1405-0927201200020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Freud, Sigmund. <i>The Uncanny</i>, Londres, Penguin, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230421&pid=S1405-0927201200020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hegel, G.W.F. <i>Filosof&iacute;a del derecho</i>, M&eacute;xico, Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico, 1985.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230423&pid=S1405-0927201200020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Koselleck, Reinhart. <i>Zeitschichten</i>, Berlin, Suhrkamp, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230425&pid=S1405-0927201200020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rosenstone, Robert. A. <i>El pasado en im&aacute;genes: El desafio del cine a nuestra idea de la historia</i>, pr&oacute;logo de &Aacute;ngel Luis Hueso, traducci&oacute;n de Sergio Alegre, Barcelona, Ariel, 1997.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230427&pid=S1405-0927201200020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Schmitt, Carl. <i>Politische Theologie</i>, Berl&iacute;n, Suhrkamp, 1972.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230429&pid=S1405-0927201200020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zizek, Slavoj. <i>In Defense of Lost Causes</i>, Londres, Verso, 2008.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4230431&pid=S1405-0927201200020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* La versi&oacute;n de la pel&iacute;cula de Francis Ford Coppola que se comenta aqu&iacute; es <i>Apocalypse Now: Redux</i>. Mirena Berganza y Sarah Sutton leyeron el manuscrito del texto. Agradezco sus inteligentes comentarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Un long dimanche de fianceilles</i> (<i>Amor eterno</i> en la versi&oacute;n en espa&ntilde;ol), largometraje de 133 minutos; direcci&oacute;n: Jean&#45;Pierre Jeunet; gui&oacute;n: S&eacute;bastien Japrisot (autor de la novela del mismo nombre), Francia, 2004.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>No man's land</i> (tierra de nadie) es el t&eacute;rmino que se empleaba en la primera guerra mundial para describir el territorio no ocupado que separaba a las trincheras, pero en el que se pod&iacute;a morir bajo los disparos de cualquiera de los contendientes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. Agamben, <i>Estado de excepci&oacute;n</i>, pp. 85&#45;103.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. G. K. Chesterton, "The Sign of the Broken Sword", en <i>The Innocence of Father Brown, apud</i> Zizek, <i>In Defense</i>, pp. 98&#45;99.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. <i>Ibidem</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. Koselleck, <i>Zeitschichten</i>, pp. 101&#45;104.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Blumenberg, <i>Trabajo sobre el mito</i>, p. 78.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Conan y Rousso, <i>Vichy</i>, pp. 74&#45;90.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Benjamin, <i>Para un cr&iacute;tica</i>, pp. 36&#45;38.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. V&eacute;ase la pol&eacute;mica entre Walter Benjamin y Carl Schmitt, en Agamben, <i>Estado de excepci&oacute;n,</i> 87&#45;91.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Derrida, <i>Seminario la bestia y el soberano</i>, vol. 1, p. 36.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. <i>Ibidem</i>, pp. 38&#45;40.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. Agamben, <i>Homo Sacer</i>, pp. 36&#45;38.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. Barrios, <i>El cuerpo disuelto</i>, pp. 48&#45;122, desarrolla la relaci&oacute;n entre la abyecci&oacute;n, lo informe y lo indeterminable a partir de una reflexi&oacute;n sobre la est&eacute;tica de Kant.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. V&eacute;ase Zizek, <i>In Defense</i>, p. 52, y Rosenstone, <i>El pasado en im&aacute;genes</i>, p. 55.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. <i>Apocalypse Now</i>, largometraje de 153 minutos; direcci&oacute;n, Francis Ford Coppola; gui&oacute;n, Francis Ford Coppola y John Milius; Estados Unidos, 1979.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. <i>Encounter Point</i>, documental de 87 minutos; direcci&oacute;n y realizaci&oacute;n, Just Vision; Israel, 2006.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. Los <i>montagnards</i> o "gente de la monta&ntilde;a" (el t&eacute;rmino proviene de la colonizaci&oacute;n francesa) es un grupo poblacional vietnamita compuesto por m&aacute;s de una decena de comunidades y etnias (Bahnar, Jarai, Koho, Degars, entre otros). Viven en el altiplano central y ocupan tierras en una zona importante que separa a los dos r&iacute;os centrales. En los a&ntilde;os treinta, misioneros franceses convirtieron al catolicismo a una parte de la poblaci&oacute;n; despu&eacute;s misioneros estadounidenses impulsaron la expansi&oacute;n del protestantismo entre ellos. Las estad&iacute;sticas var&iacute;an, pero se habla de un conjunto de cuatro millones de habitantes. Durante el conflicto con los franceses, se opusieron a los gobiernos del Norte y del Sur de Vietnam. Durante el siglo XX pelearon infructuosamente por su autonom&iacute;a. V&eacute;ase Condominas, <i>We Have Eaten</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">19. Barrios, <i>El cuerpo disuelto,</i> p. 11, ha recogido y desarrollado esta hip&oacute;tesis en tres niveles de Jean Luc Goddard: "En la &uacute;ltima pel&iacute;cula de Jean Luc Goddard, <i>Nuestra m&uacute;sica</i> (Francia, 2004) hay una secuencia donde aparece el director dando una conferencia sobre teor&iacute;a de cine, en concreto sobre el funcionamiento de plano contra plano como uno de los elementos fundamentales de la gram&aacute;tica cinematogr&aacute;fica &#91;...&#93; Explica a su audiencia las relaciones que establece este recurso: primero se refiere a c&oacute;mo tensa la acci&oacute;n en una historia en el momento en que el desdoblamiento de planos crea visualmente la inteligibilidad de la historia; acto seguido argumenta c&oacute;mo este recurso parte de una identidad <i>a priori</i> de la mirada que es, al mismo tiempo, un dispositivo ideol&oacute;gico del centrismo del sujeto moderno. A partir de ah&iacute; despliega una serie de im&aacute;genes donde demuestra sus distintos registros de representaci&oacute;n: las contraposiciones entre sujetos y las contraposiciones entre ficci&oacute;n y documento, para terminar refiri&eacute;ndose a las contraposiciones entre verdad y falsedad de la imagen y sus implicaciones pol&iacute;ticas."</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">20. Hegel, <i>Filosof&iacute;a del derecho</i>, pp. 152&#45;160.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">21. Schmitt, <i>Politische Theologie</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">22. Freud, <i>The Uncanny</i>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">23. Barrios, <i>El cuerpo disuelto</i>, p. 10.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">24. Derrida, <i>Seminario,</i> pp. 26&#45;34.</font></p>      ]]></body><back>
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