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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Historias revisionistas del bombardeo de Dresde</b></font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Luis Vergara Anderson</b></font></p>       <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <!-- ref --><p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Consideraciones a partir de una lectura de Frederick Taylor, <i>Dresden. Tuesday, February 13, 1945. Nueva York, HarperCollins,</i> 2005 (2004),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161360&pid=S1405-0927201000010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> 518 pp.<sup><a href="#notas">1</a></sup></b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Historia / UIA</i></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS ANTECEDENTES HIST&Oacute;RICOS</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como lo refiere Taylor en su libro (p. 92), a las pocas horas de iniciada la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, el presidente de los entonces neutrales Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, exhort&oacute; a los combatientes a restringir los bombardeos a blancos estrictamente militares. Francia e Inglaterra (que declarar&iacute;an la guerra a Alemania el d&iacute;a 3 de septiembre) manifestaron al d&iacute;a siguiente su disposici&oacute;n de actuar de acuerdo con la exhortaci&oacute;n; Alemania hizo lo propio el d&iacute;a 18 del mismo mes (una vez que sus tropas hab&iacute;an llegado a Varsovia, por lo que esta ciudad pod&iacute;a ser considerada como un objetivo militar). No hab&iacute;a transcurrido un a&ntilde;o cuando Alemania comenz&oacute; (7 de septiembre de 1940) a bombardear Londres de manera sistem&aacute;tica,<sup><a href="#notas">2</a></sup> iniciando una serie de bombardeos que se prolongaron hasta el 10 de mayo de 1941 con un saldo de decenas de miles de muertos y m&aacute;s de un mill&oacute;n de viviendas destruidas o seriamente da&ntilde;adas.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Otra veintena de ciudades inglesas fue objeto de bombardeos durante el mismo per&iacute;odo, resultando particularmente notorio el caso de Coventry, bombardeada en varias ocasiones y muy decisivamente la noche del 14 de noviembre de 1940. A partir de la designaci&oacute;n de Arthur Travers "<i>Bomber</i>" Harris<sup><a href="#notas">4</a></sup> como Comandante de la <i>Bomber Command</i> (febrero, 1942), el bombardeo indiscriminado de las ciudades alemanas (<i>Area bombing</i>), esto es, el bombardeo efectuado no s&oacute;lo ni principalmente con el prop&oacute;sito de destruir objetivos industriales y militares, sino sobre todo para causar la muerte de civiles (y as&iacute; desmoralizar a la poblaci&oacute;n), se volvi&oacute; en los hechos un programa estrat&eacute;gico central. Quiz&aacute; con un exceso de simplificaci&oacute;n, puede decirse que en t&eacute;rminos generales la t&eacute;cnica empleada consist&iacute;a en que las primeras oleadas de bombarderos dejaran caer bombas con grandes cargas explosivas (que destruyeran techos, ventanas, tuber&iacute;as, y que crearan todo tipo de obst&aacute;culos para el tr&aacute;nsito de carros de bomberos), seguidas de otras que vaciaran bombas incendiarias. De lo que se trataba era de crear "tormentas de fuego" que incendiaran de manera incontrolable y con muy elevadas temperaturas, extensas zonas de las ciudades. L&uuml;beck, una ciudad con una poblaci&oacute;n del orden de los 150,000 habitantes, fue el primer blanco en este programa. Fue bombardeada por 234 aparatos la noche del 28 al 29 de marzo de 1942. Se dejaron caer en total 160 toneladas de bombas explosivas y 144 toneladas de incendiarias. El incendio pod&iacute;a ser visto por las tripulaciones de los bombarderos desde una distancia de m&aacute;s de 160 kil&oacute;metros. Un tercio de la ciudad fue totalmente destruido (incluyendo la catedral que databa del a&ntilde;o 1173). El n&uacute;mero de muertos ascendi&oacute; a 320 (p. 125). A L&uuml;beck sigui&oacute; Colonia (30 de mayo, "la noche de los 1,000 bombarderos"). En enero de 1943, durante el encuentro de Roosevelt y Churchill en Casablanca, los dos jefes de estado acordaron emprender de manera coordinada los bombardeos en Alemania: los ingleses bombardear&iacute;an un objetivo por la noche y los americanos lo har&iacute;an de d&iacute;a (siguiendo el procedimiento del "bombardeo diurno de precisi&oacute;n" o <i>Daylight precision bombing</i>). As&iacute; ocurri&oacute; en Hamburgo a lo largo de una semana en julio (donde la peor tormenta de fuego tuvo lugar la noche del 27 al 28); el saldo en t&eacute;rminos de muertes fue del orden de 30,000. Hacia el fin de la Guerra, pr&aacute;cticamente todas las ciudades alemanas grandes y medianas (m&aacute;s de 80,000 habitantes) hab&iacute;an sido severamente bombardeadas. El n&uacute;mero de civiles muertos por estas acciones se estima entre 300,000 y 600,000. Los civiles ingleses muertos en bombardeos efectuados por los alemanes fueron del orden de los 60,000, incluidos los causados por las bombas voladoras V1 lanzadas entre junio de 1944 y marzo de 1945, y los misiles bal&iacute;sticos V2 que cayeron sobre Londres &#150;tambi&eacute;n fueron arrojados sobre Par&iacute;s, Amberes, Lille, Norwich y Lieja&#150; entre septiembre de 1944 y el t&eacute;rmino de la Guerra.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El general norteamericano Curtis LeMay desempe&ntilde;&oacute; con respecto al Jap&oacute;n el papel que jug&oacute; en Europa Arthur Harris en relaci&oacute;n con Alemania. Inicialmente, cuando los americanos dispusieron de islas localizadas de manera que pudieran alcanzar con sus bombarderos a Jap&oacute;n, intentaron emplear el bombardeo diurno de precisi&oacute;n. Sin embargo, las condiciones metereol&oacute;gicas (vientos, en particular) usualmente prevalecientes sobre Jap&oacute;n hicieron inefectivo este modo de proceder. En adici&oacute;n a lo anterior, los establecimientos en los que se llevaban a cabo las actividades productivas se encontraban, a diferencia de lo que ocurr&iacute;a en Alemania, muy diseminadas en las &aacute;reas urbanas. A principios de 1945 el general LeMay tom&oacute; la decisi&oacute;n de reemplazar los bombardeos diurnos de precisi&oacute;n efectuados desde gran altura por bombardeos nocturnos efectuados a relativamente bajas alturas y orientados a producir tormentas de fuego. Como en Alemania, aunque en un per&iacute;odo de tiempo mucho m&aacute;s corto (febrero a julio de 1945) y con mayores grados de destrucci&oacute;n, las ciudades fueron severamente da&ntilde;adas (por lo general con niveles de destrucci&oacute;n superiores al 40%, con frecuencia del orden del 60% o 70% y en algunos casos cerca del 100%). La noche del 9 al 10 de marzo tuvo lugar el bombardeo con bombas convencionales m&aacute;s destructivo de toda la historia: 41 kil&oacute;metros cuadrados de Tokio fueron completamente arrasados, y el n&uacute;mero de muertos sobrepas&oacute; los 100,000. Los d&iacute;as 6 y 9 de agosto fueron destruidas mediante explosiones nucleares las ciudades de Hiroshima (140,000 muertos seg&uacute;n estimaciones quiz&aacute; poco conservadoras) y Nagasaki (80,000 muertos), respectivamente. El n&uacute;mero total de muertos por los bombardeos de 1945 sobre Jap&oacute;n se estima en 500,000, y en 5,000,000, el de personas cuya vivienda fue destruida. Consta que el general LeMay coment&oacute; en una ocasi&oacute;n que si los aliados hubieran perdido la contienda &eacute;l hubiera sido juzgado por cr&iacute;menes de guerra. Pretendi&oacute; justificar su actuaci&oacute;n argumentando que su deber era el de llevar a cabo los bombardeos a fin de concluir la guerra lo m&aacute;s pronto posible y as&iacute; perder menos vidas (presumiblemente norteamericanas). A las tripulaciones de los bombarderos se les dec&iacute;a: "en Jap&oacute;n no hay civiles", a fin de reducir los escr&uacute;pulos que ten&iacute;an en relaci&oacute;n con la destrucci&oacute;n que ocasionaban.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>UNA HISTORIA REVISIONISTA DEL BOMBARDEO DE DRESDE</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las discusiones sobre la legalidad y/o la moralidad de los bombardeos indiscriminados sobre ciudades comenzaron a darse durante el desarrollo mismo de la Guerra y la literatura al respecto es vast&iacute;sima.<sup><a href="#notas">6</a></sup> En adici&oacute;n a estas discusiones de &iacute;ndole general, tres casos han sido objeto de tratamiento m&aacute;s particular: las destrucciones de Hiroshima y Nagasaki mediante bombas at&oacute;micas &#150;&iquest;no podr&iacute;a haberse logrado el mismo efecto de convencimiento mediante demostraciones efectuadas en lugares no habitados?&#150;, y la destrucci&oacute;n de la ciudad de Dresde durante la noche del 13 al 14 de febrero de 1945 (por la Real Fuerza A&eacute;rea) y el d&iacute;a siguiente (Octava Fuerza A&eacute;rea norteamericana), en la que participaron unos 1,100 bombarderos que dejaron caer cerca de 3,500 toneladas de bombas sobre la ciudad. Las razones que tradicionalmente se han esgrimido para explicar la atenci&oacute;n diferenciada a este &uacute;ltimo caso son:</font></p>       <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Dresde era ante todo una ciudad cultural (por sus monumentos y las actividades que en ella se llevaban a cabo, tales como fabricaci&oacute;n de porcelana muy fina, chocolates y relojes) y no constitu&iacute;a un objetivo militar leg&iacute;timo (no hab&iacute;a objetivos militares de importancia). Era conocida (as&iacute; el t&iacute;tulo del tercer cap&iacute;tulo del libro de Taylor) como "la Florencia del &#91;r&iacute;o&#93; Elba").</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) La destrucci&oacute;n de la ciudad era innecesaria seg&uacute;n una racionalidad puramente militar, ya que la derrota total de Alemania era ya un hecho inevitable.</font></p>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) En la ciudad (que al inicio de la Guerra ten&iacute;a una poblaci&oacute;n del orden de los 650,000 habitantes) se encontraban cientos de miles de refugiados civiles (aproximadamente 200,000) que ven&iacute;an huyendo del avance del Ej&eacute;rcito Rojo.</font></p>        <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) El n&uacute;mero de muertes ocasionadas por el bombardeo fue enorme (m&aacute;s de 100,000), comparable o superior al causado meses despu&eacute;s en Hiroshima o en Nagasaki.</font></p>  </blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dos libros, entre otros, contribuyeron de manera especial a que las afirmaciones anteriores se volvieran lugares comunes: <i>Te Destruction of Dresden</i> (1963) de David Irving,<sup><a href="#notas">7</a></sup> y <i>Slaughterhouse&#45;Five</i> (1969) de Kurt Vonnegut.<sup><a href="#notas">8</a></sup> El primero pretende ser un relato hist&oacute;rico riguroso sustentado en muy diversas fuentes (notablemente entrevistas) en el que se sostiene que el n&uacute;mero de muertos fue de al menos 135,000.<sup><a href="#notas">9</a></sup> Su fuente principal para esta afirmaci&oacute;n fue Hanns Voight, encargado de un centro que oper&oacute; en las semanas posteriores al bombardeo para lo relativo a personas desaparecidas durante el mismo. <i>Slaughterhouse&#45;Five</i> (<i>Matadero&#45;Cinco</i>) de Vonnegut fue una exitos&iacute;sima novela semi&#45;autobiogr&aacute;fica (en la figura del personaje Billy Pilgrim) escrita por un sobreviviente y testigo presencial del bombardeo que por entonces era un prisionero de guerra &#150;el t&iacute;tulo se refiere al espacio en el que se encontraba confinado antes del bombardeo&#150;, y proporciona la misma cifra que Irving, lo cual no es de sorprender, ya que &eacute;ste constituy&oacute; la fuente de Vonnegut a este prop&oacute;sito.<sup><a href="#notas">10</a></sup> Vonnegut sostuvo siempre que el bombardeo hab&iacute;a sido una atrocidad sin sentido alguno. Estos dos libros vinieron a constituir, para la generaci&oacute;n de la posguerra, la referencia obligada para todos los interesados en la historia de la Segunda Guerra Mundial y en las pol&eacute;micas sobre aspectos &eacute;ticos a los que dio que dio lugar.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo m&aacute;s notable del libro de Taylor es que pretende mostrar la falsedad de esas afirmaciones; es decir, conforma una empresa <i>revisionista</i> que, a trav&eacute;s de un argumento de <i>nivelaci&oacute;n,</i> rechaza la singularidad del caso en relaci&oacute;n con la destrucci&oacute;n de las otras ciudades alemanas. Para la generaci&oacute;n de la posguerra informada sobre el asunto por Irving y Vonnegut, la aparici&oacute;n del libro de Taylor pudo constituir en un primer momento una especie de esc&aacute;ndalo: tend&iacute;a a legitimar de alguna manera lo que se ten&iacute;a como uno de los mayores, si no es que el mayor, crimen de guerra perpetrado por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial. M&aacute;s de uno emprendi&oacute; su lectura empe&ntilde;ado en descubrir y denunciar las falacias y falsedades que daba por hecho que escond&iacute;a el texto.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>REVISIONISMOS, LA <i>HISTORIKERSTREIT</i> Y EL DEBATE SOBRE LOS L&Iacute;MITES DE LA REPRESENTACI&Oacute;N</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo relativo a los discursos hist&oacute;ricos, se entiende por <i>revisionismo</i> el an&aacute;lisis cr&iacute;tico de lo que historiogr&aacute;ficamente se tiene por establecido como un hecho hist&oacute;rico o como una interpretaci&oacute;n correcta del mismo. El t&eacute;rmino suele emplearse tambi&eacute;n con frecuencia para lo que con mayor precisi&oacute;n &#150;aunque con poca ortodoxia en el uso del espa&ntilde;ol&#150; podr&iacute;a nombrarse <i>negacionismo</i> o revisionismo <i>negacionista,</i> y que consiste en la negaci&oacute;n de lo que historiogr&aacute;ficamente se tiene como hechos hist&oacute;ricos. As&iacute; entendidos los t&eacute;rminos, el libro de Taylor es un relato hist&oacute;rico revisionista, m&aacute;s no negacionista.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las discusiones m&aacute;s profundas sobre revisionismo han tenido lugar en relaci&oacute;n con la historizaci&oacute;n del Holocausto (o <i>Shoah</i>). Tres debates a este respecto (vinculados, sobre todo los &uacute;ltimos dos) particularmente importantes fueron: a) la llamada <i>Historikerstreit</i> ("disputa de los historiadores"), ocurrida en Alemania entre 1986 y 1989;<sup><a href="#notas">11</a></sup> b) el debate "History, Event, and Discourse", que tuvo lugar en la sede de Los Angeles de la Universidad de California en enero de 1989, en el que Hayden White y Carlo Ginzburg presentaron concepciones contrapuestas en torno a la verdad en la historia; y c) la conferencia "Nazism and the Final Solution: Probing the Limits of Representation", llevada a cabo al a&ntilde;o siguiente tambi&eacute;n en la sede de Los Angeles de la Universidad de California, y que dio lugar a la publicaci&oacute;n en 1992 de <i>Probing the L&iacute;mits of Representaci&oacute;n</i>. <i>Nazism and the "Final Solution"</i>, editado por Saul Friedlander.<sup><a href="#notas">12</a></sup> En todos ellos la cuesti&oacute;n central fue la relativa a la singularidad del Holocausto; las posturas revisionistas, siempre sosteniendo que el exterminio hab&iacute;a tenido lugar y que constituy&oacute; un crimen horrendo, rechazaban la <i>interpretaci&oacute;n</i> que afirmaba tal car&aacute;cter. Aqu&iacute; radica la diferencia con el revisionismo de Taylor: &eacute;l no propone, estrictamente hablando, una interpretaci&oacute;n del bombardeo de Dresden, sino demostrar que los <i>datos</i> proporcionados en la versi&oacute;n tenida por buena a partir de Irving y Vonnegut son equivocados.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>DRESDEN. TUESDAY, FEBRUARY 13, 1945</i></b></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuerpo del libro de Taylor se encuentra estructurado en tres partes: I) "Florencia sobre el Elba" (trece cap&iacute;tulos); II) "Guerra total" (once cap&iacute;tulos); y III) "Despu&eacute;s de la ca&iacute;da" (seis cap&iacute;tulos). La primera parte es una historia de Dresde desde el siglo XIII hasta principios de 1945. La segunda, un impresionante y muy detallado recuento del bombardeo (noche del 13 al 14 de febrero de 1945 y ma&ntilde;ana de d&iacute;a 14) y de de sus antecedentes inmediatos. En la tercera se prosigue la historia de la ciudad desde la tarde del d&iacute;a 14 de febrero hasta el presente. Para su relato, Taylor emple&oacute; como fuentes documentos de numerosos archivos ingleses, norteamericanos y alemanes; una gran cantidad de materiales impresos (la relaci&oacute;n de los citados en el texto ocupa seis p&aacute;ginas); y los testimonios de 24 personas entrevistadas. El texto combina de manera &aacute;gil y funcional las informaciones provenientes de los tres tipos de fuentes.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor ley&oacute; en la d&eacute;cada de los sesenta a Vonnegut, y sobre la destrucci&oacute;n de Dresde conoci&oacute; tan solo lo que nombra "la leyenda" ("porque &eacute;sta era pr&aacute;cticamente lo &uacute;nico que se hab&iacute;a impreso &#91;sobre el asunto&#93;)", (p. XII). Sin embargo, mucho m&aacute;s tarde, despu&eacute;s de leer <i>Dresden im Luftkrieg</i> (1977) de G&ouml;tz Bergander<sup><a href="#notas">13</a></sup> (testigo presencial del bombardeo a los 18 a&ntilde;os de edad a quien Taylor entrevist&oacute; durante su investigaci&oacute;n conducente al libro), as&iacute; como <i>Lebenszeichen</i> (1994) y <i>Martha Heinrich Acht</i> (2000) de Matthias Neutzner,<sup><a href="#notas">14</a></sup> su visi&oacute;n del asunto era otra:</font></p>       <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El cuadro que surgi&oacute; frente a m&iacute; no era en manera alguna uno de una ciudad "inocente", sino de una ciudad que funcionaba normalmente (tanto en el sentido universal como en el del contexto de la Alemania nazi) que era extraordinaria por su belleza. Esto no quiere decir que haya que ir al otro extremo y afirmar que Dresde "merec&iacute;a" ser destruida, s&oacute;lo que era, de conformidad con los est&aacute;ndares del tiempo, un blanco militar leg&iacute;timo. La cuesti&oacute;n es si ciudades enemigas, necesariamente habitadas por grandes n&uacute;meros de civiles y con hermosas edificaciones, pero tambi&eacute;n con muchos establecimientos manufactureros vitales, comunicaciones y servicios de gran importancia para el esfuerzo b&eacute;lico de aquella naci&oacute;n, deb&iacute;an ser bombardeadas a pesar de la elevada probabilidad de causar un alto n&uacute;mero de bajas entre no combatientes. Esta cuesti&oacute;n permanece como una que puede y debe desencadenar apasionados argumentos morales y legales, incluso en la era de las denominadas "bombas inteligentes" (p. XIII).</font></p>  </blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Taylor precis&oacute; que su libro no resolver&iacute;a este asunto, pero que confoaba en que pondr&iacute;a de manifiesto un marco moral ambivalente de mayor complejidad que los que hasta entonces hab&iacute;an sido manejados.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es revelador a este prop&oacute;sito el t&iacute;tulo del &uacute;ltimo cap&iacute;tulo de la primera parte: "&iquest;Una ciudad de nula importancia militar o industrial?"; comienza de la siguiente manera:</font></p>       <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el manual de 1944 de la Oficina de Armamentos del Alto Comando del Ej&eacute;rcito Alem&aacute;n, la ciudad de Dresde conten&iacute;a 127 f&aacute;bricas a las que se les hab&iacute;an asignado sus propios c&oacute;digos manufactureros de tres letras, a trav&eacute;s de los cuales invariablemente se les hacia referencia &#91;...&#93;. Esto garantizaba secreto, al tiempo que permit&iacute;a a las autoridades militares identificar las fuentes manufactureras de armas, municiones y equipos individuales. Una autoridad del Museo de la Ciudad de Dresde describe la lista de los c&oacute;digos del manual como "muy incompleta" &#91;...&#93; (p. 148).</font></p>  </blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que concierne al n&uacute;mero de muertes causadas por el bombardeo, hay que decir que Taylor incluye un ap&eacute;ndice,<sup><a href="#notas">15</a></sup> "Contando los muertos", en el que repasa las m&aacute;s importantes estimaciones a este respecto, incluidas las de los principales autores que dieron lugar a la "leyenda" (Irving y McKee).<sup><a href="#notas">16</a></sup> La lectura cuidadosa de este ap&eacute;ndice y la consulta, cuando es posible, de las fuentes en &eacute;l citadas, conducen de manera inevitable a la conclusi&oacute;n que hoy d&iacute;a se da como consenso entre los autores que con m&aacute;s seriedad han investigado el asunto, consenso &eacute;ste basado en las mejores fuentes disponibles, en el sentido de que el n&uacute;mero total de muertos en Dresde a causa de los bombardeos del 13 y el 14 de febrero de 1945 se encuentra entre 25,000 y 40,000, siendo probable que la cifra real fuera m&aacute;s cercana al extremo inferior de este intervalo que al superior. Hay quienes hablan incluso de cifras del orden de 18,000.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>EL NUEVO CONSENSO</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha quedado ya registrado que Irving, en la primera edici&oacute;n (1963) de su <i>The Destruction of Dresden,</i> afrm&oacute; que el n&uacute;mero de muertos hab&iacute;a sido de al menos 135,000 y que su fuente hab&iacute;a sido Hanns Voight, encargado de un centro que oper&oacute; en las semanas posteriores al bombardeo para lo relativo a personas desaparecidas. Mucho m&aacute;s tarde se supo que esa cifra correspond&iacute;a a una <i>estimaci&oacute;n</i> de Voight basada en factores tales como relaciones de ropas, joyas y otros efectos personales de las v&iacute;ctimas, y el n&uacute;mero de personas desaparecidas al t&eacute;rmino de la Guerra (p. 444). En los a&ntilde;os sesenta apareci&oacute; una supuesta copia de una <i>Tageshefehl 47</i> ("Orden del d&iacute;a 47" de la SS y el cuerpo de polic&iacute;a de Dresde) en la que se hac&iacute;a referencia a &iexcl;202,040 muertos confirmados y 250,000 estimados en total! Todo parece indicar, como lo se&ntilde;ala Taylor (pp. 370 y 444&#45;446) que el documento original mencionaba justamente 20,204 muertos confirmados y un total estimado de 25,000, y que a cada una de estas cifras se les agreg&oacute; un cero con fines de propaganda. Alexander McKee sostuvo veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde sin mayor fundamento que las autoridades alemanas hab&iacute;an contabilizado 256,000 muertos. Parti&oacute; de una cifra de 35,000 como un m&iacute;nimo bien probado y consider&oacute; procedente duplicarla para llegar a una de 70,000 para arribar a lo que consideraba su mejor estimaci&oacute;n, aunque advirti&oacute; que nunca podr&iacute;a saberse a ciencia cierta el n&uacute;mero real de muertos (p. 446).<sup><a href="#notas">17</a></sup> Taylor menciona tambi&eacute;n (p. 371) a un prisionero de guerra en Rusia, Fritz Kuhn, que recibi&oacute; una carta de su padre, un sobreviviente del bombardeo, en la que se menciona una cifra de 150,000 muertos. Hasta aqu&iacute; "la leyenda". &iquest;C&oacute;mo se forj&oacute; el nuevo consenso?</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el "Reporte final de las altas autoridades polic&iacute;acas y el SS&#45;Fuehrer para la regi&oacute;n del Elba", entregado el 15 de marzo, se incluye la primera estimaci&oacute;n oficial del n&uacute;mero de muertos. De &eacute;l, Taylor, reproduce lo siguiente (pp. 351&#45;352):</font></p>       <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Valoraci&oacute;n al 10 de marzo por la ma&ntilde;ana: 18,375 ca&iacute;dos, 2,212 seriamente heridos, 350,000 sin casa y reubicados para un plazo largo &#91;...&#93; El n&uacute;mero total de muertos, incluidos extranjeros, se estima &#150;con base en experiencias previas y valoraciones efectuadas durante el tiempo de recolecci&oacute;n de cad&aacute;veres&#150; en aproximadamente 25,000. Bajo las masas de escombros, especialmente en el coraz&oacute;n de la ciudad, es posible que se encuentren algunos miles m&aacute;s de cuerpos, los cuales son irrecuperables por el momento.</font></p>  </blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asienta Taylor que "los datos sobre el n&uacute;mero de muertes proporcionados no se sustentan en estimaciones burdas. El proceso de registro de y contabilizaci&oacute;n de los muertos &#150;y de sus pertenencias&#150; fue extremadamente meticuloso" (p. 352). Unos d&iacute;as antes (el 4 de marzo), Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda, con todos los incentivos para exagerar las cifras,<sup><a href="#notas">18</a></sup> hab&iacute;a publicado el art&iacute;culo "La muerte de Dresde: un faro para la resistencia", en el que se refiere a "<i>decenas de miles</i> &#91;&eacute;nfasis a&ntilde;adido&#93; de quienes laboraban bajo las torres &#91;de los monumentos arquitect&oacute;nicos de la ciudad&#93; que han sido sepultados en fosas comunes sin posibilidad alguna de identificaci&oacute;n" (p. 371). Comenta Taylor que en el art&iacute;culo de Goebbels no hab&iacute;a menci&oacute;n alguna de "f&aacute;bricas y mano de obra esclava, ni de destacamentos de soldados y trenes que transportaban tropas, ni del "&aacute;rea defensiva" secreta de Dresde, s&oacute;lo de tesoros culturales y placeres art&iacute;sticos inocentes, ya perdidos para siempre" (p. 371).<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En las del ap&eacute;ndice "Contando los muertos", Taylor proporciona, entre otras, las siguientes informaciones: en 1955 Max Seydewitz, primer alcalde de Dresde de la posguerra, public&oacute; "con todo el respaldo de Alemania Oriental &#91;la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana&#93;" (p. 443), <i>Die Unbesiegbare Stadt</i> (<i>La ciudad inconquistable</i>),<sup><a href="#notas">20</a></sup> en la que sostuvo que los muertos habr&iacute;an sido 35,000 (o algunos miles m&aacute;s). En la preparaci&oacute;n de su libro, Seydewitz cont&oacute; con los datos proporcionados por un tal Zeppenfeld (Taylor parece desconocer su nombre de pila), jardinero principal del Heidefriedhof, un cementerio grande en las afueras de la ciudad. Consta, seg&uacute;n muchas de fuentes de calidad, que fue all&iacute; donde fue sepultada en fosas comunes la gran mayor&iacute;a de los muertos. A decir de Seydewitz, Zeppenfeld sostuvo que se hab&iacute;a determinado el n&uacute;mero de muertos en el bombardeo sumando los sepultados en el Heidefriedhof y el n&uacute;mero de los cad&aacute;veres incinerados en la ciudad (que Zeppenfeld supuso en 9,000, cuando la cifra real seg&uacute;n la versi&oacute;n aut&eacute;ntica del <i>Tageshefehl 47</i> fue de 6,875, y que tambi&eacute;n fueron enterradas en el Heidefriedhof), con lo cual se arribaba a la cantidad de 28,746. A&ntilde;adiendo a &eacute;sta el n&uacute;mero estimado de muertos sepultados en otros sitios, Seydewitz lleg&oacute; a su n&uacute;mero de 35,000. Estas informaciones, empero, pueden ser mejoradas. En 1993 fueron hallados en el Archivo de la ciudad de Dresde documentos que permiten afirmar que el n&uacute;mero de muertos sepultados en el Heidefriedhof entre febrero y abril de 1945 &#150;incluidos aquellos incinerados cuyas cenizas fueron enterradas&#150; fue de 17,295. A esta cifra hay que a&ntilde;adir las correspondientes a los sepultados en otros dos cementerios: 3,462 en el Johannisfriedhof y 514 en el Neue Annenfriedhof. Se llega as&iacute; a un total de 21,271. Entre el fin de la Guerra (8 de mayo de 1945) y 1966 fue recuperado un total adicional de 1,858 cuerpos entre las ruinas de la ciudad. (Irving habla de miles cada semana al principio del per&iacute;odo de posguerra).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tres libros constituyen el centro del nuevo consenso, el de Taylor y dos anteriores (empleados por Taylor en la preparaci&oacute;n del suyo): el de G&ouml;tz Bergander, <i>Dresden im Luftkrieg: Vorgeschichte&#45;Zerst&ouml;rung&#45;Folgen</i> (1977),<sup><a href="#notas">21</a></sup> que ya ha sido mencionado, y el de Friedrich Reichert, <i>Verbrannt bis zur Unkenntlichkeit &#45; Die Zerst&ouml;rung Dresdens 1945</i>, (1994).<sup><a href="#notas">22</a></sup> Para el primero el n&uacute;mero de muertos fue algo mayor a 35,000; para el segundo, el n&uacute;mero se ubic&oacute; entre 25,000 y 35,000, siendo la cifra real probablemente m&aacute;s cercana al extremo inferior que al superior.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;C&oacute;mo es posible que testigos presenciales del bombardeo que sobrevivieron al mismo (como fue el caso del padre de Fritz Kuhn) hayan alimentado de buena fe "la leyenda"? Para responder a esta pregunta, Taylor da la palabra a G&ouml;tz Bergander (p. 425):</font></p>       <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La dificultad que ofrecen las inquietantes leyendas sobre Dresde es que est&aacute;n edificadas sobre una base de verdad, a saber, las impresiones personales dejadas por unas terribles horas en las que las vidas y el ser mismo de las personas se encontraron amenazadas. Aquellos que fueron capaces de salvarse, que tuvieron que pasar por la experiencia de muros de llamas, la tormenta de fuego, los incontables y previamente desconocidos espect&aacute;culos y sonidos, se encuentran despu&eacute;s comprensiblemente preparados para defender sus percepciones subjetivas.</font></p>  </blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A fin de cuentas, para Taylor (pp. 405&#45;406),</font></p>       <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; en t&eacute;rminos pr&aacute;cticos Dresde fue un bombardeo fuerte en una secuencia mortal completa de bombardeos masivos, que por razones diversas &#150;viento, condiciones metereol&oacute;gicas, ausencia de defensas y, sobretodo, aberrantes deficiencias en materia de protecci&oacute;n contra bombardeos para la poblaci&oacute;n en general&#150; produjo el peor sufrimiento. Puede ser, sin embargo, que ni siquiera esta formulaci&oacute;n sea del todo correcta. Darmstadt, Kassel, Pforzheim y W&uuml;rzburg eran m&aacute;s peque&ntilde;as y no obstante puede argumentarse que no padecieron menos. Proporcionalmente hablando, Pforzheim sufri&oacute; mucho m&aacute;s durante la noche del 23 al 24 de febrero de 1945 al perder una sexta parte de su poblaci&oacute;n &#150;17,600 seres humanos&#150; y un estimado del 83% de su &aacute;rea construida.</font></p>  </blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>&iquest;QUI&Eacute;N ES DAVID IRVING?</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En adici&oacute;n a su libro sobre el bombardeo de Dresde, Irving es autor de m&aacute;s de treinta libros, la mayor&iacute;a de ellos sobre aspectos de la Segunda Guerra Mundial escritos desde una perspectiva muy favorable a las grandes personalidades del nazismo.<sup><a href="#notas">23</a></sup> En 1993 la historiadora Deborah Lipstadt public&oacute; el libro <i>Denying the Holocaust: the Growing Assault on Truth and Memory,</i><sup><a href="#notas">24</a></sup> en el que denunci&oacute; a Irving como un negacionista en relaci&oacute;n con el Holocausto. Tres a&ntilde;os despu&eacute;s Irving demand&oacute; por difamaci&oacute;n ante una corte inglesa a Lipstadt y a Penguin Books (que hab&iacute;a publicado la edici&oacute;n inglesa del libro.) La estrategia seguida por Lipstadt y Penguin Books fue la de demostrar que sus afirmaciones sobre Irving eran justificadas. La defensa contrat&oacute; a varios expertos como testigos, entre los que destaca el prestigiado historiador Richard Evans, quien, tras cerca de dos a&ntilde;os de trabajo, produjo un informe de m&aacute;s de 700 p&aacute;ginas de extensi&oacute;n sobre la obra de Irving, <i>Lying about Hitler, History, Holocaust and the David Irving Trial</i>, en el que sostuvo que en ella se faltaba a la verdad hist&oacute;rica.<sup><a href="#notas">25</a></sup> El fallo de la corte fue adverso a Irving: las afirmaciones de Lipstadt eran justificadas. Posteriormente, Irving fue juzgado en Austria por haber negado que el holocausto hubiera tenido lugar &#150;lo que constituye un delito en aquel pa&iacute;s&#150; y sentenciado a pasar tres a&ntilde;os en prisi&oacute;n (aunque en los hechos permaneci&oacute; encarcelado menos de un a&ntilde;o).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde hace ya mucho tiempo, David Irving, el m&aacute;s importante inspirador de "la leyenda" de Dresde es considerado por los estudiosos serios de la Segunda Guerra Mundial como un autor negacionista, antisemita y pronazi.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>LOS DATOS Y LAS INTERPRETACIONES: &iquest;DOS TIPOS DE REVISIONISMO?</b></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la medida en la que se pueda hacer una distinci&oacute;n entre afirmaciones de datos validables o <i>falsables</i> (en el uso popperiano del t&eacute;rmino) mediante el m&eacute;todo hist&oacute;rico cr&iacute;tico, y la trama, argumento, interpretaci&oacute;n o representaci&oacute;n elaborada por el historiador en un ejercicio de imaginaci&oacute;n hist&oacute;rica, se podr&aacute; hablar de <i>dos tipos de revisionismo</i>: revisionismo <i>de datos</i> y revisionismo <i>interpretativo</i>. Suponiendo la validez de esta distinci&oacute;n (que s&oacute;lo posee una nitidez anal&iacute;tica y que siempre se desdibuja en mayor o menor grado en los discursos hist&oacute;ricos concretos), el revisionismo de Taylor corresponde al primer tipo, en tanto que el que se refiere a la singularidad del Holocausto, al segundo. En cuanto a lo primero, t&eacute;ngase presente a este respecto que Taylor reh&uacute;sa tomar partido &#150;interpretar&#150; en lo concerniente a la legalidad o la moralidad del bombardeo: "<i>Dresden: Tuesday, February 13, 1945</i> no se pronunciar&aacute; sobre estas cuestiones, aunque es mi convicci&oacute;n que pondr&aacute; de manifiesto un marco moral m&aacute;s complejo y ambivalente que el que hasta ahora ha sido generalmente reconocido" (p. XIII). Si adicionalmente se sostiene que verdad o falsedad pueden ser predicados de las afirmaciones de datos, m&aacute;s no de las tramas, argumentos, interpretaciones o representaciones en cuanto tales, es decir, que no puede hablarse con propiedad de verdad argumental o verdad de interpretaciones, habr&iacute;a que concluir que, en tanto que es posible pronunciarse sobre revisionismos de datos con sustento en rendimientos obtenidos por la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo hist&oacute;rico cr&iacute;tico, un juicio sobre un revisionismo interpretativo s&oacute;lo podr&aacute; sustentarse en criterios distintos de los de verdad, por ejemplo en criterios &eacute;ticos.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>CONCLUSI&Oacute;N: V&Iacute;CTIMAS Y VICTIMARIOS</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Taylor convence de que el n&uacute;mero de muertos en el bombardeo de Dresde se encuentra efectivamente entre 25,000 y 40,000. Ofrece argumentos s&oacute;lidos (aunque quiz&aacute; no tan convincentes) de que la ciudad en febrero de 1945 "era, <i>de conformidad con los est&aacute;ndares del tiempo</i> &#91;&eacute;nfasis a&ntilde;adido&#93;, un blanco militar leg&iacute;timo" (p. XIII).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando las bombas voladoras alemanas comenzaron a ser empleadas, los alemanes pod&iacute;an calcular con precisi&oacute;n el momento del impacto pero no el lugar del mismo. Cuando ca&iacute;an sobre Londres, los ingleses informaban a los alemanes a trav&eacute;s de agentes dobles que los impactos hab&iacute;an tenido lugar al poniente de la ciudad. Al actuar los alemanes en funci&oacute;n de esta informaci&oacute;n desplazaban los sitios de impacto cada vez m&aacute;s al este (a raz&oacute;n de unos tres kil&oacute;metros por semana) con una densidad de poblaci&oacute;n menor a la de la capital. Un socialista miembro del gabinete de guerra, Herbert Morrison, protest&oacute; por ello ante Churchill argumentando que este proceder implicaba que, por salvar vidas londinenses, se sacrificaban las de habitantes de Kent y de Essex. Churchill respondi&oacute; diciendo que la guerra era en s&iacute; un mal (<i>War is an evil thing</i>) y luego pregunt&oacute; ret&oacute;ricamente a Morrison si propon&iacute;a que para terminarla Inglaterra se rindiera.<sup><a href="#notas">26</a></sup> Ante la airada negativa de su interlocutor, Churchill sentenci&oacute;: "Mucho me temo entonces, se&ntilde;or, que, en orden a vivir, debamos jugar a ser Dios".</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La verdad es que sin duda <i>War is an evil thing</i>. Siempre lo ha sido, pero nunca como en el siglo XX, cuando los pavorosos medios puestos a su servicio por la ciencia y la t&eacute;cnica fueron inevitablemente devastadores tanto para soldados como para civiles. La guerra se orienta a la destrucci&oacute;n del enemigo, y en esa racionalidad aqu&eacute;lla ha de emprenderse por todos los medios disponibles y los fines siempre terminan por justificar los medios (sobre todo en el caso de los vencedores). Los bombardeos indiscriminados (convencionales y nucleares) practicados sobre ciudades durante la Segunda Guerra Mundial (tanto por ingleses y norteamericanos como por alemanes) son una expresi&oacute;n de esto. Taylor &#150;as&iacute; como los otros autores part&iacute;cipes de los que hemos denominado "el nuevo consenso"&#150; ha demostrado que el caso de Dresde no revisti&oacute; la singularidad que, debido a Irving y a Vonnegut, por d&eacute;cadas se dio por hecho que ten&iacute;a. Dresde fue un caso m&aacute;s; pero &iquest;un caso m&aacute;s de qu&eacute;? Aqu&iacute; es donde se inserta el debate en torno a si los bombardeos indiscriminados de ciudades fueron inmorales y/o ilegales. Pero la cuesti&oacute;n puede ampliarse y radicalizarse a un tiempo: &iquest;No ser&aacute; acaso la guerra en s&iacute; el mayor de los cr&iacute;menes, como acaba de ser insinuado?</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 25 de marzo de 1945 Churchill dirigi&oacute; un memorando al jefe de su estado mayor, el general Lionel Ismay, en el que manifiesta que a su juicio "hab&iacute;a arribado el momento de revisar la cuesti&oacute;n del bombardeo de ciudades alemanas simplemente en aras de incrementar el terror". Expresamente hizo referencia en este memorando al caso de Dresde, aunque especific&oacute; que su inquietud respond&iacute;a m&aacute;s a los intereses de los aliados que a los del enemigo. (p. 376). Arthur Harris, que defendi&oacute; siempre la pol&iacute;tica de los bombardeos indiscriminados a las ciudades alemanas con el argumento de que &eacute;stos debilitaban decisivamente el esfuerzo b&eacute;lico alem&aacute;n y preparaban el camino para las fuerzas aliadas invasoras terrestres, rechaz&oacute; indignado la acusaci&oacute;n de que constituyeron un g&eacute;nero de terrorismo (p. 377). Por otra parte, consta que a fines de marzo de 1945 Harris, parafraseando a Otto Von Bismarck, declar&oacute; que "no consideraba que el total de las ciudades alemanas a&uacute;n no destruidas 'valiera los huesos de un solo granadero brit&aacute;nico'" (p. 378). Unos d&iacute;as despu&eacute;s de la destrucci&oacute;n de Dresde coment&oacute; un tanto prof&eacute;ticamente que as&iacute; como el momento de gloria de los grandes acorazados hab&iacute;a tenido lugar durante las primeras d&eacute;cadas del siglo XX, el de los bombarderos hab&iacute;a sido la guerra que entonces terminaba: las armas del futuro ser&iacute;an cohetes (p. 389). Pero, &iquest;qu&eacute; portar&iacute;an esos cohetes y cu&aacute;les ser&iacute;an sus blancos? En octubre de 1962 el mundo estuvo al borde de la aniquilaci&oacute;n de la humanidad por un nuevo tipo de destrucci&oacute;n indiscriminada de ciudades. Desde hace ya muchas d&eacute;cadas el n&uacute;mero de ojivas nucleares con capacidades destructivas que van desde decenas de kilotones hasta decenas de megatones es mucho m&aacute;s que suficiente para la destrucci&oacute;n completa de la humanidad. Se estima que la cantidad en existencia de estos artefactos alcanz&oacute; un m&aacute;ximo de aproximadamente 65,000 hacia 1985, y que actualmente su n&uacute;mero es algo m&aacute;s que 23,000.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>War is an evil thing</i> y con la tecnolog&iacute;a a su disposici&oacute;n parecer&iacute;a que la destrucci&oacute;n de las ciudades alemanas durante la Segunda Guerra Mundial era inevitable, como lo ser&aacute; la de la humanidad toda si llega a haber una tercera. Hacia el final de su libro, Taylor pregunta ret&oacute;ricamente: "&iquest;Acaso alguien realmente esperaba que el mundo respondiera &#91;a las agresiones alemanas&#93; con guantes de cabritilla a fin de no da&ntilde;ar los tesoros art&iacute;sticos de Alemania y no matar civiles?" (p. 411).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>War is an evil thing y</i> el mal no debe practicarse. &iquest;Habr&iacute;a, entonces, que responder afirmativamente a la pregunta que Churchill le formul&oacute; a Morrison? La verdad es que no se trata de una disyuntiva. La vida y la obra de Mohandas Karamchand Gandhi, contempor&aacute;neo de Roosevelt, Churchill y Hitler, y que es conocido universalmente como el <i>Mahatma,</i> lo puso de manifiesto. &Eacute;l supo bien que siempre ser&aacute; preferible ser v&iacute;ctima a ser victimario. &Eacute;l no se rindi&oacute; jam&aacute;s. &Eacute;l declar&oacute; alguna vez que hab&iacute;a muchas causas por las que estaba dispuesto a dar su vida, pero ninguna por la que estuviera dispuesto a tomar la vida de otro. Cuando todos sepamos que es preferible ser v&iacute;ctima que victimario y todos lo pongamos en pr&aacute;ctica dejar&aacute; de haber tanto v&iacute;ctimas como victimarios. La iniciativa ser&aacute; siempre de quienes se encuentren dispuestos a ser v&iacute;ctimas con tal de no ser victimarios<b>.</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Frederick Taylor, <i>Dresden. Tuesday, February 13, 1945,</i> Nueva York<i>,</i> Harper Collins, 2005 (2004).</font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) David Irving, <i>The Destruction of Dresden,</i> Londres, William Kimber and Co., 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161426&pid=S1405-0927201000010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) Kurt Vonnegut, <i>Slaugtherhouse&#45;five,</i> Nueva York, Delacorte/Seymour Lawrence, 1969. (Existe una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, realizada por Margarita Garc&iacute;a de Mir&oacute;, de esta obra: <i>Matadero cinco, o la cruzada de los ni&ntilde;os.</i> Barcelona, Anagrama, 1991).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161428&pid=S1405-0927201000010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">4) Alexander McKee, <i>The Devil's Tinderbox: Dresden, 1945,</i> Nueva York, E. P. Dufon, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161430&pid=S1405-0927201000010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">5) Sven Lindqvist, <i>Un dog un. Bombernas athundrade,</i> Estocolmo, Albert Bonniers F&ouml;rlag, 1999. (Existe una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, realizada por Sof&iacute;a Pape: <i>Historia de los bombardeos.</i> Madrid, Turner, 2002).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161432&pid=S1405-0927201000010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">6) Rudolf Augstein, <i>et al., "Historikerstreit": Die Dokumentation der Kontroverse um die Einzigartigkeit der Nationalsozialistschen Judenvernichtung</i>, Munich, Piper Verlag, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161434&pid=S1405-0927201000010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">7) Saul Friedlander, <i>Probing the Limits of Representation</i>, <i>Nazism and the "Final Solution".</i> Cambridge/Londres, Harvard University Press, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161436&pid=S1405-0927201000010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">8) G&ouml;tz Bergander, <i>Dresden im Luftkrieg: Vorgeschichte, Zerst&ouml;rung, Folgen.</i> W&uuml;rzburg, Flechsig&#45;Buchvertrieb, 1998 (ed. Revisada).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161438&pid=S1405-0927201000010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">9) Matthias Neutzner, <i>Lebenszeichen: Dresden im Luftkrieg 1944/45</i>. Dresde, Sandstein, 1994; <i>Martha Heinrich Acht: Dresden 1944/45</i>. Dresde, Verlag der Kunst, 2003.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161440&pid=S1405-0927201000010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">10) Max Seydewitz, <i>Die Unbesiegbare Stadt: Zeitst&auml;rung und Wiederaufbau von Dresden</i>. Berl&iacute;n, 1955.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161442&pid=S1405-0927201000010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">11) Deborah Lipstadt, <i>Denying the Holocaust: The Growing Assault on Truth and Memory,</i> Nueva York, Free Press, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161444&pid=S1405-0927201000010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">12) Richard J. Evans, <i>Lying about Hitler, History, Holocaust and the David Irving Trial</i>. Nueva York, Basic Books, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161446&pid=S1405-0927201000010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">13) William Stevenson, <i>A Man Called Intrepid. The Secret War</i>. Nueva York/Londres, Harcourt Brace Jovanovich, 1976.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4161448&pid=S1405-0927201000010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Todas las p&aacute;ginas a las que se hace referencia en el cuerpo del texto corresponden a esta edici&oacute;n. (Existe tambi&eacute;n una edici&oacute;n inglesa publicada con el mismo t&iacute;tulo por la editorial Bloomsbury en Londres en 2005).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Antes (14 de mayo de 1940) hab&iacute;a forzado la rendici&oacute;n de los Pa&iacute;ses Bajos mediante el bombardeo del coraz&oacute;n hist&oacute;rico de Rotterdam, con un saldo de aproximadamente 1,000 muertos, 85,000 viviendas severamente afectadas o destruidas en un &aacute;rea de 2.6 km2 arrasados. Belgrado, del 6 al 10 de abril de 1941 (en la operaci&oacute;n "castigo", as&iacute; designada porque constituy&oacute; la reacci&oacute;n ante la decisi&oacute;n de tomar partido con los aliados por parte de los militares que acababan de tomar el poder en Yugoslavia) con un saldo de muertos que, seg&uacute;n las estimaciones m&aacute;s conservadoras, rondar&iacute;a los 3,000, y seg&uacute;n las m&aacute;s aventuradas se ubicar&iacute;a cerca de los 24,000.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Los bombardeos indiscriminados sobre ciudades tuvieron su comienzo durante la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. Guernika (26 de abril de 1937) es emblem&aacute;tica a este respecto. El 24 de agosto de 1940, durante los esfuerzos de la <i>Luftwaffe</i> por destruir a la Real Fuerza A&eacute;rea, tanto en el aire como en tierra, accidentalmente fueron dejadas caer algunas bombas sobre zonas residenciales de Londres. La noche siguiente 43 bombarderos ingleses bombardearon por vez primera Berl&iacute;n, sin causar da&ntilde;os de importancia.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Tambi&eacute;n conocido como <i>Butcher</i> (carnicero) Harris.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> En total fueron lanzadas 9,251 bombas VI, de las cuales 2,419 cayeron sobre sus blancos, y 3,172 misiles bal&iacute;sticos V2.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Hay alegatos a favor de cada una de las cuatro posiciones posibles: 1) fueron legales y morales, 2) fueron legales pero inmorales, 3) fueron ilegales pero no inmorales, 4) fueron ilegales e inmorales.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Londres, William Kimber and Co., 1963. En adici&oacute;n a estas discusiones, debe considerarse la correspondiente a la <i>utilidad</i> (en relaci&oacute;n al esfuerzo b&eacute;lico) de los bombardeos. Muchos autores sostuvieron por mucho tiempo que &eacute;sta era desproporcionadamente baja. Taylor (pp. 413&#45;416) rechaza esta postura.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Nueva York, Delacorte/Seymour Lawrence, 1969. (Existe una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, realizada por Margarita Garc&iacute;a de Mir&oacute;, de esta obra: <i>Matadero cinco, o la cruzada de los ni&ntilde;os.</i> Barcelona, Anagrama, 1991).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Esta cifra fue variando en ediciones posteriores del libro. En la primera edici&oacute;n habl&oacute; de un rango de posibilidades que iba de 100,000 a 250,000. En una tard&iacute;a publicada en 1995 sostuvo que el n&uacute;mero de muertos <i>podr&iacute;a llegar a alcanzar 100,000</i>.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En <i>Slaughterhouse&#45;Five</i> Vonnegut sostiene tambi&eacute;n (en la voz de Billy Pilgrim) que en Dresde perecieron m&aacute;s personas que en Hiroshima y Nagasaki combinadas. En adici&oacute;n a Irving y a Vonnegut, Taylor menciona en su libro varias veces el libro de Alexander McKee, <i>The Devil's Tinderbox: Dresden, 1945</i> (Nueva York, E. P. Dufon, 1982), en el que se hace referencia a estimaciones de hasta 250,000 muertos y se concluye que una cifra de 70,000 es razonable. Todav&iacute;a en 1999 el sueco Sven Lindqvist en su <i>Un dog un. Bombernas athundrade</i> (Estocolmo, Albert Bonniers F&ouml;rlag, 1999) habla de 100,000 civiles muertos. (Existe una traducci&oacute;n al espa&ntilde;ol, realizada por Sof&iacute;a Pape: <i>Historia de los bombardeos</i>. Madrid, Turner, 2002).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> V&eacute;ase a este respecto Rudolf Augstein, <i>et al., "Historikerstreit": Die Dokumentation der Kontroverse um die Einzigartigkeit der Nationalsozialistschen Judenvernichtung</i>, Munich, Piper Verlag, 1987.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Saul Friedlander, <i>Probing the Limits of Representation</i>, <i>Nazism and the "Final Solution".</i> Cambridge/Londres, Harvard University Press, 1992.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Edici&oacute;n revisada: <i>Dresden im Luftkrieg: Vorgeschichte, Zerst&ouml;rung, Folgen.</i> W&uuml;rzburg, Flechsig&#45;Buchvertrieb, 1998.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> <i>Lebenszeichen: Dresden im Luftkrieg 1944/45</i>. Dresde, Sandstein, 1994; <i>Martha Heinrich Acht: Dresden 1944/45</i>. Dresde, Verlag der Kunst, 2003. (El t&iacute;tulo del segundo libro es debido al hecho de que en el c&oacute;digo de la red de defensas a&eacute;reas alemanas, se hac&iacute;a referencia a Dresde mediante "Martha Heinrich Ocho").</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> Es el Ap&eacute;ndice B, pp. 443&#45;8.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> A decir verdad, antes de esto menciona la cifra oficial manejada por el gobierno de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana (seg&uacute;n fue publicada por el pol&iacute;tico comunista Max Seydewitz) y a la que se har&aacute; referencia un poco m&aacute;s adelante.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> A decir de Taylor (p. 446), McKee declar&oacute; que mencionar una cifra menor hab&iacute;a impedido la publicaci&oacute;n de su libro en Alemania con el t&iacute;tulo <i>Das Deutsche Hisroshima</i> (<i>La Hiroshima alemana</i>). El libro fue publicado en ingl&eacute;s en 1982 con el t&iacute;tulo <i>The Devil's Tinderbox: Dresden 1945</i> (Nueva York, E. P. Dufon).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Los altos mandos nazis deliberadamente deseaban que la poblaci&oacute;n civil tuviera una imagen terror&iacute;fica de lo que les ocurrir&iacute;a si quienes hab&iacute;an bombardeado Dresde ganaban la guerra, para que de esta manera estuviera dispuesta a continuar luchando. Taylor refiere (p. 371) que en las ruinas de muros a lo largo de todo el territorio alem&aacute;n aparec&iacute;a escrito lo siguiente: "Disfruta la guerra, ya que la paz ser&aacute; terrible".</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Seg&uacute;n testimonios dados en los juicios de Nuremberg, Goebbels estim&oacute; el n&uacute;mero de muertos en 40,000 (p. 372).</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Max Seydewitz, <i>Die Unbesiegbare Stadt: Zeitst&auml;rung und Wiederaufbau von Dresden</i>. Berl&iacute;n, 1955.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Munich, Wilhelm Heyne Verlag, 1977.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Dresde, Dresdner Museum, 1994.</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Despu&eacute;s de su libro sobre el bombardeo de Dresde, probablemente su libro m&aacute;s conocido sea <i>Hitler's War</i> publicado en 1977 (y antes, en 1975, en alem&aacute;n con el t&iacute;tulo <i>Hitler und seine Feldherren</i> (<i>Hitler y sus generales</i>). El libro ha sido objeto de innumerables cr&iacute;ticas y discusiones, por lo general negativas, aunque historiadores de mucho prestigio como John Keegan y (en menor grado) Hugh Trevor&#45;Roper han formulado comentarios favorables. Las dos afirmaciones m&aacute;s criticadas del libro son a) que Hitler ni orden&oacute; ni tuvo conocimiento del Holocausto (rechazada universalmente y en concreto por Keegan y por Trevor&#45;Roper), y b) que Churchill orden&oacute; el asesinato del general polaco Sikorski (rechazada, entre otros, por Trevor&#45;Roper). La mayor parte de los libros de Irving (y en sus diversas ediciones) se encuentran disponibles en el <i>Internet</i> para quien quiera consultarlos, guardarlos en el disco duro de su computadora o imprimirlos.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> Nueva York, Free Press, 1993.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Richard J. Evans, <i>Lying about Hitler, History, Holocaust and the David Irving Trial</i>. Nueva York, Basic Books, 2001 (v&eacute;ase en particular la secci&oacute;n 5.2 "The Bombing of Dresden"); del que existe una versi&oacute;n electr&oacute;nica que puede ser consultada en la p&aacute;gina <a href="http://www.holocaustdenialontrial.org/en/trial/defense/evans" target="_blank"> http://www.holocaustdenialontrial.org/en/trial/defense/evans </a>.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Relatado en William Stevenson, <i>A Man Called Intrepid. The Secret War</i>. Nueva York/Londres, Harcourt Brace Jovanovich, 1976, p. 414.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Nueve pa&iacute;ses poseen actualmente armamento nuclear: China, Corea del Norte, Estados Unidos, Francia, India, Israel, Paquist&aacute;n, Reino Unido y Rusia.</font></p>      ]]></body><back>
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