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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Concubinato, analogía y justicia familiar bajo la Constitución]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Concubinato, analog&iacute;a y justicia familiar bajo la Constituci&oacute;n<a href="#notas">*</a></b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ram&oacute;n Coss&iacute;o**</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 1/02/ 2008&nbsp;    <br>     Aceptaci&oacute;n: 7/02/2008</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aveces bajo una decisi&oacute;n aparentemente rutinaria sobre la procedencia o la improcedencia de un recurso de revisi&oacute;n se esconden pronunciamientos jur&iacute;dicos de la m&aacute;xima trascendencia. Y a veces, un razonamiento lac&oacute;nico y superficialmente marginal acerca de un art&iacute;culo constitucional opera en realidad un giro copernicano en el entendimiento de la garant&iacute;a individual protegida en el mismo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto es exactamente lo que sucede en el presente asunto. En un considerando cuya extensi&oacute;n no supera la de una p&aacute;gina tama&ntilde;o oficio, el Tribunal Colegiado que conoci&oacute; en primera instancia del juicio de amparo hace un pronunciamiento muy importante (y radicalmente incorrecto, estimo) acerca de los l&iacute;mites de la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la ley en materia civil y toma una decisi&oacute;n altamente trascendente (y discutible) acerca del r&eacute;gimen jur&iacute;dico aplicable al concubinato en nuestro sistema jur&iacute;dico. Y la Primera Sala, por su parte, al estimar que no se actualizaban en este acaso las condiciones que permiten a esta Corte revisar los pronunciamientos de los Tribunales Colegiados en amparo directo &#45;por no contener la sentencia recurrida m&aacute;s que una simple "menci&oacute;n" al art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n Federal, sin que tampoco hubiera en la demanda cuestionamientos de inconstitucionalidad de leyes o de interpretaci&oacute;n directa de la Constituci&oacute;n que pudieran considerarse omitidos&#45; viene a soslayar el alcance real de su pronunciamiento jur&iacute;dico, que deja firme la sentencia de amparo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dado que la clave para entender la diferencia en los an&aacute;lisis jur&iacute;dicos de los que hemos constituido, respectivamente, la mayor&iacute;a y la minor&iacute;a en la Sala pasa por el grado en que se toma en consideraci&oacute;n el contexto jur&iacute;dico de los distintos pronunciamientos judiciales, empezar&eacute; con una breve s&iacute;ntesis del caso concreto y de su evoluci&oacute;n procesal, para seguir con algunas consideraciones acerca de los temas jur&iacute;dicos de fondo. En particular, defender&eacute; la tesis &#45;por lo dem&aacute;s tradicional e indiscutida&#45; seg&uacute;n la cual en materia civil la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la ley est&aacute; ampliamente permitida y desarrollar&eacute; una tesis contraria a la del Colegiado respecto de las condiciones bajo las cuales el juez civil puede o incluso debe realizar esa aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica en un caso concreto. Finalizar&eacute; expresando mi opini&oacute;n respecto a c&oacute;mo deb&iacute;a haberse resuelto el caso concreto. Debo anunciar desde ahora que mi visi&oacute;n al respecto es ampliamente coincidente con la reflejada en el voto disidente suscrito por uno de los integrantes del Tribunal Colegiado en el asunto bajo revisi&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. La controversia ante los jueces civiles</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El presente caso deriva de una controversia del orden familiar sobre pensi&oacute;n de alimentos. La demandante y el demandado eran respectivamente una se&ntilde;ora y un se&ntilde;or que hab&iacute;an vivido en lo que se conoce todav&iacute;a en nuestro contexto jur&iacute;dico como relaci&oacute;n de "concubinato" &#45;esto es, vinculados de hecho en una relaci&oacute;n que origina una convivencia como la que se desarrolla en los matrimonios pero no formalizada jur&iacute;dicamente como tal&#45;. Esta uni&oacute;n, que se reflej&oacute; en matrimonio religioso y de la que nacieron dos hijos, dur&oacute; treinta a&ntilde;os. Al cabo de los mismos, la se&ntilde;ora reclam&oacute; parte de los bienes adquiridos por su compa&ntilde;ero durante ese lapso (seg&uacute;n reflejan los autos, &eacute;ste ten&iacute;a a su nombre la casa com&uacute;n y dos microbuses).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primera instancia, el juez de lo familiar del Estado de M&eacute;xico que conoci&oacute; del asunto fall&oacute; en favor de la actora y le reconoci&oacute; el derecho a parte de los bienes adquiridos por su compa&ntilde;ero en esos a&ntilde;os. La sentencia fue apelada por su contraparte pero fue confirmada en sus t&eacute;rminos por la Sala &Uacute;nica Familiar, que consider&oacute; inoperantes los agravios en una resoluci&oacute;n que constituye el acto reclamado en el juicio de amparo directo y cuyos argumentos tendremos oportunidad de comentar m&aacute;s adelante.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su demanda de amparo, el quejoso se&ntilde;alaba que la legislaci&oacute;n del Estado de M&eacute;xico no reconoce en favor de la concubina derechos gananciales sobre los bienes adquiridos durante el concubinato y que la Sala responsable indebidamente apoy&oacute; su determinaci&oacute;n en tesis jurisprudenciales que interpretan legislaci&oacute;n de otros estados, cuyos t&eacute;rminos difieren de las aplicables en el Estado de M&eacute;xico. A su juicio los &uacute;nicos efectos del concubinato, tanto a favor de los concubinos como de los hijos, son participar en la sucesi&oacute;n hereditaria, recibir alimentos y, en el caso de los hijos, investigar la paternidad. El quejoso subrayaba que no es posible equiparar al concubinato con el matrimonio ni aplicarle las disposiciones legales propias de &eacute;ste porque el segundo es un acto jur&iacute;dico y el primero s&oacute;lo un hecho jur&iacute;dico que no produce parentesco por afinidad ni origina un r&eacute;gimen patrimonial. Aunque el concubinato denota una voluntad de vivir juntos como si fueran esposo y esposa, a&ntilde;ad&iacute;a el quejoso, esa voluntad no va m&aacute;s all&aacute; de la convivencia, esto es, no busca los efectos previstos en la ley respecto de los que contraen matrimonio, de ah&iacute; que le parezca err&oacute;neo que la Sala considerase que se hab&iacute;a creado un patrimonio entre &eacute;l y la tercero perjudicada respecto del cual pod&iacute;an aplicarse las reglas de la copropiedad.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Tribunal Colegiado consider&oacute; esencialmente fundados los argumentos anteriores. Su sentencia subraya que la Sala no deb&iacute;a haber "homologado el concubinato al matrimonio para construir la copropiedad entre concubinos". Aunque las similitudes entre las dos instituciones son evidentes, se&ntilde;ala, "la evoluci&oacute;n legislativa que paulatinamente ha regulado en concubinato no ha llegado a la Legislaci&oacute;n del Estado de M&eacute;xico, de modo que el derecho sustantivo a la copropiedad de los bienes entre los concubinos, no existe, como por el contrario s&iacute; existe en el matrimonio, de tal manera que <i>si bien ser&iacute;a deseable dar mayor protecci&oacute;n a las concubinas, esto ser&aacute; materia legislativa, pero de ninguna manera a trav&eacute;s de una sentencia que debe ajustarse por imperativo constitucional al texto expreso de la Ley vigente y la ausencia de tal legislaci&oacute;n impide una interpretaci&oacute;n que conlleve al acto de creaci&oacute;n de una ley"</i><sup><a href="#notas">1</a></sup>. A continuaci&oacute;n, en una frase final, concluye que "si en la sentencia reclamada la mayor&iacute;a de sus integrantes consider&oacute; lo contrario ello es violatorio del art&iacute;culo 14 constitucional, por lo que procede otorgar el amparo liso y llano; concesi&oacute;n que se hace extensiva a los actos de ejecuci&oacute;n, en virtud de que no se combaten por vicios propios".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera perjudicada (parte actora en favor de la cual hab&iacute;an fallado los jueces familiares en el procedimiento ordinario) interpuso recurso de revisi&oacute;n. Sin embargo, en la resoluci&oacute;n a la que anexo este voto, la Primera Sala ha estimado que no proced&iacute;a entrar a su estudio porque el Tribunal Colegiado no desentra&ntilde;&oacute; el sentido y alcance de precepto constitucional alguno.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, en mi particular opini&oacute;n cuando esa "menci&oacute;n" del Colegiado al art&iacute;culo 14 constitucional se interpreta en el contexto jur&iacute;dico real del caso, resulta que la misma equivale a un pronunciamiento de enorme envergadura acerca del alcance de las garant&iacute;as contenidas en dicho precepto y, en particular, el principio de legalidad. El Colegiado no s&oacute;lo sostiene que no proced&iacute;a aplicar anal&oacute;gicamente las normas del matrimonio al concubinato en el caso concreto, sino que sustenta una tesis de alcance general y tono fuertemente asertivo que constitu&iacute;a para m&iacute; base m&aacute;s que suficiente para que la Corte entrara a estudiar si refleja un entendimiento adecuado de lo que el art&iacute;culo 14 la Constituci&oacute;n exige en materia de aplicaci&oacute;n de las leyes. Y una vez en ese plano, deber&iacute;a haber revocado la sentencia y negado el amparo, porque estimo que la concepci&oacute;n de la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la ley que la misma refleja es radicalmente incorrecta.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mi juicio, el breve pero impetuoso pronunciamiento del Colegiado es err&oacute;neo por al menos tres razones acumulativas: primero, no dice la verdad acerca de las oportunidades y l&iacute;mites de la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la ley en materia civil; segundo, su doctrina es incompatible con algunos presupuestos b&aacute;sicos de lo que son las normas, esto es, tiene problemas graves desde el punto de vista de la teor&iacute;a del derecho; y tercero, se trata de una doctrina que ofende a la idea de justicia conmutativa y vulnera en el caso los derechos sustantivos de la tercera perjudicada. Por su estrecha relaci&oacute;n, desarrollar&eacute; los dos primeros puntos en el siguiente apartado y reservar&eacute; para la &uacute;ltima secci&oacute;n las reflexiones sobre los efectos sustantivos de una sentencia como &eacute;sta desde la perspectiva de los derechos de las mujeres y el bienestar de las familias.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. La aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la ley en materia civil</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como tuve oportunidad de sintetizar en un voto reciente<sup><a href="#notas">2</a></sup>, esta Suprema Corte ha establecido desde hace mucho criterios incontestados acerca de las condiciones en las que puede aplicarse una ley por analog&iacute;a. Seg&uacute;n los mismos, la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica es posible en las siguientes condiciones:</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Existe un supuesto de hecho que no est&aacute; regulado por ninguna norma expl&iacute;cita. Esto es, respecto de ese supuesto, en principio, existen lagunas.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Se da una semejanza esencial entre ese supuesto y otro que s&iacute; est&aacute; regulado por una norma expl&iacute;cita que le atribuye una determinada consecuencia jur&iacute;dica<sup><a href="#notas">3</a></sup>.</font></p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) La existencia de esta semejanza esencial permite que a los dos supuestos se les otorgue la misma consecuencia jur&iacute;dica, siempre y cuando la ley que se aplicar&aacute; por analog&iacute;a no contemple una sanci&oacute;n<sup><a href="#notas">4</a></sup> o vaya en contra de lo expresamente previsto por la ley<sup><a href="#notas">5</a></sup>.</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como destaqu&eacute; tambi&eacute;n en otro voto particular<sup><a href="#notas">6</a></sup>, m&aacute;s t&eacute;cnicamente descrita la analog&iacute;a jur&iacute;dica<sup><a href="#notas">7</a></sup> es un argumento interpretativo mediante el cual se justifica trasladar la soluci&oacute;n legalmente prevista para un caso a otro distinto, no regulado por el ordenamiento jur&iacute;dico, pero que es semejante al primero<sup><a href="#notas">8</a></sup>, que se asienta en los siguientes cuatro elementos:</font></p>              <blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Una norma (N) que regula un supuesto (S1) al que aplica la consecuencia jur&iacute;dica (C);</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Otro supuesto (S2) no regulado por ninguna norma<sup><a href="#notas">9</a></sup>;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Los supuestos S1 y S2 son semejantes; y,</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) Entre los supuestos S1 y S2 se aprecia identidad de raz&oacute;n.</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En estas condiciones, mediante el argumento anal&oacute;gico se justifica la aplicaci&oacute;n de la consecuencia C tambi&eacute;n al supuesto S2. Dicho razonamiento tiene siempre un componente axiol&oacute;gico que es imposible reducir a un sistema de l&oacute;gica formal. En sentido estricto no es ni de tipo deductivo (que va de lo general a lo particular) como en la l&oacute;gica formal, ni de tipo inductivo (que va de lo particular a lo general), sino que transita de lo particular a lo particular, aunque contiene un tramo inductivo, consistente en la generalizaci&oacute;n a partir de una o varias normas del sistema.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En s&iacute;ntesis, para determinar si debe aplicarse anal&oacute;gicamente una norma, debe demostrarse la existencia de una laguna y la semejanza entre los dos supuestos (el que est&aacute; expl&iacute;citamente regulado y el que no). La semejanza debe fundamentarse en la <i>ratio legis</i> o <i>mens legis,</i> es decir, en la identificaci&oacute;n de la raz&oacute;n, motivo o fin para el cual se dispuso la norma<sup><a href="#notas">10</a></sup>; las limitaciones en su uso &#45;que es amplio y la convierte en una herramienta b&aacute;sica de la administraci&oacute;n de justicia en cualquier pa&iacute;s del mundo&#45; se encuentran en la necesidad de no invadir el &aacute;mbito del derecho sancionador y no contradecir el texto expreso de una disposici&oacute;n jur&iacute;dica<sup><a href="#notas">11</a></sup>.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y sin embargo, el entendimiento que el Colegiado tiene del art&iacute;culo 14 considera ileg&iacute;tima la entrada en juego de la analog&iacute;a en un caso civil normal y ordinario en el que ninguna de las dos prohibiciones anteriores se actualiza: "una sentencia", afirma textualmente, "debe ajustarse por imperativo constitucional al texto expreso de la Ley vigente y la ausencia de tal legislaci&oacute;n impide una interpretaci&oacute;n que conlleve al acto de creaci&oacute;n de una ley".</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el debido respeto, estimo que la tesis anterior es insostenible. Interpretada en el contexto argumental arriba descrito, la misma equivale simple y sencillamente a no dejar lugar para la analog&iacute;a en nuestro derecho &#45;expulsarla del &aacute;mbito de herramientas jur&iacute;dicas leg&iacute;timas&#45;. Y la verdad es que el fundamento m&aacute;s b&aacute;sico del an&aacute;lisis jur&iacute;dico que demanda el caso es la posici&oacute;n exactamente contraria: la analog&iacute;a no es un procedimiento prohibido bajo la Constituci&oacute;n sino, como hemos visto, un procedimiento normal y generalmente admitido en nuestro pa&iacute;s (como en cualquier otra democracia constitucional contempor&aacute;nea) salvo en unas circunstancias muy acotadas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, se hace necesario subrayar que la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la ley est&aacute; pensada precisamente para cuando "no existe norma expresa" que regule un supuesto de hecho, contra lo que afirma el Colegiado. La analog&iacute;a es &uacute;til para colmar las lagunas del derecho, entendiendo por "laguna" no un caso de simple <i>ausencia</i> de regulaci&oacute;n, sino la ausencia de regulaci&oacute;n expresa de un caso cuando el sistema jur&iacute;dico en realidad la <i>exige.</i> La analog&iacute;a es muy relevante en los casos en que el derecho concede relevancia a un fen&oacute;meno jur&iacute;dico pero lo regula solamente de modo parcial y fragmentario; en esos casos, dado que el sistema jur&iacute;dico tomado en su integridad <i>reclama</i> que el juez resuelva el caso, &eacute;ste tiene la posibilidad de basarse en normas que regulan situaciones <i>equiparables</i> a la que debe resolverse a la luz de reglas o de principios jur&iacute;dicos m&aacute;s generales cuya <i>ratio</i> permite abarcarlas a todas (las previstas y la no prevista). La analog&iacute;a es entonces una herramienta tradicional de <i>integraci&oacute;n</i> del ordenamiento, &uacute;til en aquellas hip&oacute;tesis en las que la completitud del sistema no ha sido perfectamente explicitada porque permite a los jueces cumplir el deber de todos los asuntos que se les presenten, tomando en cuenta el sistema de fuentes establecido. S&oacute;lo en el &aacute;mbito sancionador &#45;donde rige el principio de exacta aplicaci&oacute;n de la ley y la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de la misma s&oacute;lo podr&iacute;a encontrar alg&uacute;n acomodo si operara a favor del reo&#45; y en aquellos casos en los que alguna o algunas de las consecuencias jur&iacute;dicas de la soluci&oacute;n normativa construida mediante la analog&iacute;a contravengan una norma expresa estar&aacute; vedado recurrir a la misma.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y finalmente, es insostenible afirmar que cada vez que un juez resuelve un caso mediante una interpretaci&oacute;n anal&oacute;gica est&aacute; incurriendo en una conducta que "conlleva a &#91;esto es: implica&#93; un acto de creaci&oacute;n de una ley" y que tal proceder est&aacute; prohibido. En todas y cada una de las ocasiones en las que un juez resuelve un caso bas&aacute;ndose en lo que dispone una ley, ese juez est&aacute; "interpretando" esa ley. Y se llame a eso "creaci&oacute;n" del derecho, "aplicaci&oacute;n" del derecho o cualquier otra cosa distinta, lo cierto es que constituye la labor ordinaria y normal de cualquier juzgador. Decir que cuando un juez aplica anal&oacute;gicamente una norma est&aacute; "interpretando" (i.e., ileg&iacute;timamente "creando") y que por esa precisa raz&oacute;n usurpa el papel del legislador democr&aacute;tico significa no entender qu&eacute; es una norma jur&iacute;dica (y cu&aacute;l es la diferencia entre norma y disposici&oacute;n o enunciado normativo) e ignorar el modo de operaci&oacute;n de las normas jur&iacute;dicas as&iacute; como el alcance de la tarea que la Constituci&oacute;n encomienda, respectivamente, al legislador y a los jueces y dem&aacute;s "gestores" del derecho.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Administrar justicia civil bajo la Constituci&oacute;n</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por todo lo anterior estimo que el juez y la sala familiar, al resolver el conflicto que ten&iacute;an ante s&iacute; mediante la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica de algunas de las reglas que se aplican a los matrimonios, as&iacute; como de principios generales del derecho como el que proh&iacute;be el enriquecimiento ileg&iacute;timo, no s&oacute;lo no violaron el art&iacute;culo 14 constitucional, sino que desarrollaron en realidad un ejemplo muy brillante de lo que es administrar justicia civil bajo la Constituci&oacute;n. En mi opini&oacute;n, la suya es la soluci&oacute;n que mejor atiende a lo establecido por art&iacute;culos constitucionales como el 4&deg;, el 1&deg; o el 17&deg;, seg&uacute;n los cuales las leyes deben proteger la organizaci&oacute;n y el desarrollo de la familia, reconocer la igualdad entre el hombre y la mujer, no discriminar a nadie por los motivos entre los que est&aacute;n el g&eacute;nero, la edad, la condici&oacute;n social, el estado civil, y cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto menoscabar las libertades de las personas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n me parece ejemplar el modo en que el magistrado discrepante en el amparo explica por qu&eacute; ello es as&iacute;. Como destaca su voto particular (proveniente del proyecto de sentencia desechado con el voto de sus colegas), que el concubinato es una situaci&oacute;n reconocida por el derecho est&aacute; fuera de toda discusi&oacute;n. Aunque el derecho no da al concubinato la virtualidad de modificar el estado civil de las personas y, por tanto, su disoluci&oacute;n no exige un pronunciamiento oficial por parte de un funcionario judicial, el mismo no puede calificarse de mera "relaci&oacute;n afectiva" cuyos efectos sobre las personas sean totalmente ajenos al &aacute;mbito de la realidad al que se aplican soluciones jur&iacute;dicas; las leyes contra la violencia dom&eacute;stica se aplican a los concubinos tanto como a los vinculados por matrimonio, en el c&oacute;digo civil aplicable al caso tienen expresamente reconocidos el derecho a alimentos, el derecho a heredar y existen menciones a unidades familiares de raigambre leg&iacute;timamente "f&aacute;ctica" en muchas otras leyes y reglamentos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De modo que, como destaca el magistrado disidente, "el problema que surge para identificar esa sociedad de hecho entre concubinos no es de interpretaci&oacute;n sino de laguna del derecho porque el legislador no previ&oacute; c&oacute;mo resolver un conflicto motivado por una situaci&oacute;n de hecho a la que ya le ha reconocido efectos jur&iacute;dicos"; (...) "el legislador s&iacute; ha reconocido y ha dotado de efectos jur&iacute;dicos al concubinato, m&aacute;s all&aacute; de los alimentos y de los derechos sucesorios, partiendo de su similitud con el matrimonio, pero no ha reglamentado en forma exhaustiva las soluci&oacute;n a todos los conflictos que se pueden presentar como consecuencia del concubinato. Por estas consideraciones resulta indispensable recurrir a la integraci&oacute;n de la ley, a trav&eacute;s de la f&oacute;rmula prevista en el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 14, en que dispone que a falta de ley y de su interpretaci&oacute;n, deben aplicarse los principios generales del derecho".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciertamente, la aplicaci&oacute;n anal&oacute;gica y en general la integraci&oacute;n de la ley para resolver disputas relacionadas con concubinatos no es obligatoria en todos los casos imaginables; tiene sentido desde el punto de vista de la autonom&iacute;a individual que haya varios modelos de convivencia entre los que escoger, con consecuencias jur&iacute;dicas no id&eacute;nticas. Sin embargo, dado que la existencia de diferencias no excluye la existencia de similitudes patentes, hay casos en los que la equiparaci&oacute;n es obligada y el que hemos discutido hoy es uno de los m&aacute;s evidentes entre ellos. Si en el campo de las consecuencias <i>patrimoniales</i> de la convivencia el derecho ya regula expresamente la cuesti&oacute;n de los alimentos y los derechos sucesorios, por analog&iacute;a y &#45;en realidad&#45; <i>por mayor&iacute;a de raz&oacute;n</i> debe entrar en juego cuando lo que est&aacute; detr&aacute;s son los mismos principios jur&iacute;dicos que animan la existencia de esas reglas sobre alimentos y herencias: la necesidad de evitar el enriquecimiento injusto, la necesidad de evitar que los acuerdos entre las personas permitan que las unas abusen o exploten a las otras. Como destaca el magistrado disidente, si en el &aacute;mbito de las sociedades mercantiles, que se sit&uacute;an en una rama jur&iacute;dica de estricto derecho, se reconoce la existencia y la producci&oacute;n de efectos jur&iacute;dicos de una sociedad aun cuando no se ha constituido con todas las formalidades necesarias, habl&aacute;ndose de sociedades de hecho a las que se aplican las reglas normales, <i>con m&aacute;s raz&oacute;n</i> hay que aplicar algunas de las normas del matrimonio y el divorcio cuando los bienes jur&iacute;dicos que est&aacute;n en juego son mucho m&aacute;s importantes desde la perspectiva de la dignidad humana y la igualdad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando una persona contribuye con su trabajo durante a&ntilde;os al bienestar de una familia y ayuda al otro a adquirir bienes que &eacute;ste formaliza en nombre propio y no de los dos, y despu&eacute;s al romperse la convivencia solicita para ella algo cuya recepci&oacute;n no est&aacute; expresamente prevista en el c&oacute;digo, la "integraci&oacute;n" del derecho es imprescindible para no desproteger expectativas derivadas de relaciones que la Constituci&oacute;n reconoce como valiosas. La familia protegida por la Constituci&oacute;n es mucho m&aacute;s que la familia tradicional basada en la firma de un contrato matrimonial por dos personas de distinto sexo<sup><a href="#notas">12</a></sup>. En este caso, la intelecci&oacute;n err&oacute;nea de lo previsto por el art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n impidi&oacute; que esa protecci&oacute;n proyectara su eficacia sobre una disputa que hab&iacute;a sido impecablemente resuelta por la jurisdicci&oacute;n ordinaria.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Voto Particular que formula el Ministro Jos&eacute; Ram&oacute;n Coss&iacute;o y al que se adhiri&oacute; la Ministra Olga S&aacute;nchez Cordero de Garc&iacute;a Villegas en el amparo directo en revisi&oacute;n 1529/2007, fallado por la Primera Sala de la Suprema Corte el 5 de diciembre de 2007. El autor agradece a Francisca Pou Gim&eacute;nez, Fidel Sierra Aranda y Roberto Lara Chagoy&aacute;n su colaboraci&oacute;n en el an&aacute;lisis del caso y la elaboraci&oacute;n del voto.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> &Eacute;nfasis a&ntilde;adido.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> V&eacute;ase el voto particular que formul&eacute; en el recurso de reclamaci&oacute;n 242/2007&#45;PL, fallado por la Primera Sala en sesi&oacute;n de 31 de octubre de 2007.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> La Tercera Sala lo expres&oacute; de este modo en la siguiente tesis: <b>"ANALOG&Iacute;A. APLICACI&Oacute;N DE LA LEY POR.</b> L&oacute;gica y jur&iacute;dicamente la base de sustentaci&oacute;n de este principio no puede ser otra que la semejanza que debe existir entre el caso previsto y el no previsto, y nunca la diferencia radical entre ambos, ya que las lagunas de la ley deben ser colmadas con el fundamento preciso de que donde hay la misma raz&oacute;n legal debe existir igual disposici&oacute;n de derecho" (Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n, Sexta &Eacute;poca, Cuarta Parte, XV, p. 37; la tesis deriva del amparo directo 834/58, 24 de septiembre de 1958).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4782609&pid=S1405-0218200800010001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> La Segunda Sala cuenta con el siguiente criterio: <b>"INTERPRETACI&Oacute;N ANAL&Oacute;GICA DE LA LEY.</b> S&oacute;lo puede tener lugar cuando existe relaci&oacute;n o semejanza entre casos expresados en alguna ley y otros que se han omitido en ella" <i>(ibid.</i> Quinta &Eacute;poca, LXV, p. 3890; la tesis deriva del amparo administrativo en revisi&oacute;n 6158/39, de septiembre de 1940).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> V&eacute;ase al respecto la tesis de la Primera Sala: <b>"APLICACI&Oacute;N DE LAS LEYES POR ANALOG&Iacute;A.</b> Aunque el art&iacute;culo 14 constitucional proh&iacute;be imponer por simple analog&iacute;a y aun por mayor&iacute;a de raz&oacute;n, pena alguna que no este decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata, no proh&iacute;be que se apliquen, por analog&iacute;a, las leyes del procedimiento, en cuanto no establezcan pena" (ibid. Quinta &Eacute;poca, XLII, p. 500, derivada del amparo penal directo 11443/32, 11 de septiembre de 1934).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> La Tercera Sala de la Suprema Corte estableci&oacute; el siguiente criterio: <b>"LEYES, APLICACION ANAL&Oacute;GICA DE LAS.</b> La aplicaci&oacute;n por analog&iacute;a, en t&eacute;rminos que contradicen un art&iacute;culo legal expreso, es inadmisible" <i>(ibid.</i> Quinta &Eacute;poca, XCV, p. 1392; tesis derivada del amparo civil en revisi&oacute;n 5934/47, 23 de febrero de 1948).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> V&eacute;ase mi voto particular en la contradicci&oacute;n de tesis 123/2005&#45;PS, fallada por la Primera Sala el 23 de noviembre de 2005.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Como ha se&ntilde;alado Manuel Atienza, el concepto de analog&iacute;a no es un&iacute;voco y puede relacionarse al menos con tres significados distintos: 1) analog&iacute;a como proporci&oacute;n, es decir, como semejanza de relaciones; 2) analog&iacute;a como argumento que permite pasar de lo particular a lo particular; y finalmente, 3) analog&iacute;a como atributo que se predica de ciertos conceptos llamados imprecisos, borrosos o vagos, esto es, como relaci&oacute;n de semejanza. V&eacute;ase Atienza, Manuel: "Algunas tesis sobre la analog&iacute;a en el derecho" en <i>DOXA, Cuadernos de Filosof&iacute;a del Derecho,</i> No. 2, 1985, pp. 223&#45;229.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4782614&pid=S1405-0218200800010001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> La analog&iacute;a jur&iacute;dica de la que me ocupo se corresponde con la segunda acepci&oacute;n. La analog&iacute;a debe tambi&eacute;n ser diferenciada de la ficci&oacute;n jur&iacute;dica: en la analog&iacute;a los casos son diferentes pero semejantes, mientras que en las ficciones jur&iacute;dicas no. Ibid., p. 224.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> V&eacute;ase Ezquiaga, Francisco Javier: "Argumentos interpretativos y postulado del legislador racional", <i>Isonom&iacute;a</i> No. 1, ITAM&#45; Fontamara, octubre de 1994, pp. 69&#45;98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4782616&pid=S1405-0218200800010001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Aunque la laguna normativa se considera un requisito fundamental de la analog&iacute;a, puede hablarse de analog&iacute;as sin la presencia de una laguna normativa, como ocurre en el <i>common law</i> a la hora en que los jueces establecen relaciones de semejanza entre precedentes. Adem&aacute;s, es posible que en la pr&aacute;ctica una norma se extienda por analog&iacute;a a un caso no previsto en la misma, pero regulado en otra norma del sistema.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> V&eacute;ase el criterio de la Tercera Sala: <b>"LEYES, APLICACI&Oacute;N ANAL&Oacute;GICA DE LAS (PRUEBA).</b> Conforme al principio de aplicaci&oacute;n de la ley por analog&iacute;a, un precepto legal no s&oacute;lo es aplicable a los casos expresamente previstos, sino tambi&eacute;n a aquellos en los que existen iguales razones para tal aplicaci&oacute;n. Por tanto, si el hecho materia de la prueba es el mismo en dos distintos casos y la finalidad de esa prueba tambi&eacute;n coincide, es indudable que el medio probatorio que la ley fije para hacer la demostraci&oacute;n en un caso, es el que debe seguirse tambi&eacute;n en el otro" (Ib&iacute;d. Quinta &Eacute;poca, XCIX, p. 970, proveniente del amparo civil en revisi&oacute;n 7391/48, 14 de febrero de 1949).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> La siguiente tesis de la Tercera Sala lo expresa as&iacute;: <b>"INTERPRETACI&Oacute;N DE LA LEY, POR ANALOG&Iacute;A.</b> La ley no la reprueba y si en la adopci&oacute;n y desarrollo de ese m&eacute;todo de interpretaci&oacute;n el sentenciador procede sin quebranto de las normas positivas y de principios generales, no puede considerarse que incurre en violaci&oacute;n de garant&iacute;as" <i>(ibid.</i> Quinta &Eacute;poca, XCII, p. 1034. Los precedentes son: a) Amparo civil directo 9091/46, 28 de abril de 1947 y b) Tomo XVI, p. 1133, amparo directo civil S/N. Clausell de Berr&oacute;n Mercedes, 12 de mayo de 1925).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> V&eacute;ase mi voto concurrente en el amparo directo en revisi&oacute;n 1840/2004, fallado el 9 de febrero de 2005.</font></p>      ]]></body><back>
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