<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1405-0218</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Isonomía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Isonomía]]></abbrev-journal-title>
<issn>1405-0218</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Tecnológico Autónomo de México; Fontamara]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1405-02182007000200003</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Una Descripción del Derecho]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Squella]]></surname>
<given-names><![CDATA[Agustín]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad de Valparaíso  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Valparaíso ]]></addr-line>
<country>Chile</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>10</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<numero>27</numero>
<fpage>51</fpage>
<lpage>70</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1405-02182007000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1405-02182007000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1405-02182007000200003&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En este artículo se busca establecer con cierta nitidez de qué hablamos cuando hablamos de derecho. Trata de conseguir una "descripción" del derecho y no de ofrecer un "concepto" de derecho. Procura decir qué tipo de realidad o fenómeno es el derecho, aunque no elude la cuestión de las funciones y fines del derecho.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The purpose of this paper is to establish with certain clarity about what we talk when we talk about law. The article treats to obtain a "description", not a "concept" of law. Treats to say what kind of reality or phenomenon law is, although not evade the subject of functions and goals of law.]]></p></abstract>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Teor&iacute;a jur&iacute;dica: describir, evaluar y comparar</font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Una Descripci&oacute;n del Derecho</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"> <b>Agust&iacute;n Squella*</b></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Valpara&iacute;so y Universidad Diego Portales. </i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 14/11/2006.    <br>   Aprobaci&oacute;n: 7/5/2007.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <b>Resumen</b> </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este art&iacute;culo se busca establecer con cierta nitidez de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de derecho. Trata de conseguir una "descripci&oacute;n" del derecho y no de ofrecer un "concepto" de derecho. Procura decir qu&eacute; tipo de realidad o fen&oacute;meno es el derecho, aunque no elude la cuesti&oacute;n de las funciones y fines del derecho.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <b>Abstract</b> </font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">The purpose of this paper is to establish with certain clarity about what we talk when we talk about law. The article treats to obtain a "description", not a "concept" of law. Treats to say what kind of reality or phenomenon law is, although not evade the subject of functions and goals of law.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1</b></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El papel de la teor&iacute;a general del derecho &#45;sostuvo Kelsen&#45;<sup><a href="#nota">1</a></sup> consiste en decirnos qu&eacute; es el derecho, el derecho que <i>es,</i> o sea, el derecho como dato real y comprobable de la experiencia de vida social del hombre; por su lado, el papel de la filosof&iacute;a del derecho consiste en determinar lo que el derecho debe ser, o sea, el derecho ideal, aquel que deber&iacute;a regir o establecerse. Por lo mismo, Kelsen calific&oacute; su obra como teor&iacute;a del derecho, no como filosof&iacute;a del derecho, puesto que lo que se propuso respecto del derecho, del derecho positivo, del derecho que es y no del que debe ser, fue determinar la estructura de aqu&eacute;l y las condiciones fundamentales para su conocimiento, d&aacute;ndose por entendido que ese doble prop&oacute;sito quiso ser conseguido por Kelsen por referencia al derecho positivo en general, tanto nacional como internacional, y no por referencia a un derecho positivo determinado, singular, dotado de una espec&iacute;fica vigencia y realidad hist&oacute;rica en un tiempo y lugar dados,  puesto que de estos &uacute;ltimos se ocupa no propiamente la teor&iacute;a general del derecho, sino aquello que los juristas suelen llamar "ciencia del derecho" o "dogm&aacute;tica jur&iacute;dica". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero las declaraciones que un autor hace acerca de su propia obra, con resultar orientadoras, deben ser siempre tomadas con beneficio de inventario, puesto que Kelsen, que hizo incuestionablemente teor&iacute;a del derecho, incursion&oacute; tambi&eacute;n en la filosof&iacute;a del derecho, o, cuando menos, en la metafilosof&iacute;a del derecho, como es evidente, al menos para m&iacute;, en varios de sus ensayos, por ejemplo, "&iquest;Qu&eacute; es justicia?"<sup><a href="#nota">2</a></sup> Por lo dem&aacute;s, entre quienes cultivan la disciplina, no hay acuerdo acerca de cu&aacute;l es el cometido espec&iacute;fico de la filosof&iacute;a del derecho, o sea, no hay coincidencia en el campo tem&aacute;tico de &eacute;sta, en las preguntas para cuya respuesta existe la disciplina. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kelsen no lleg&oacute; a enunciar una definici&oacute;n del concepto de derecho, pero tuvo una idea bastante clara sobre el particular. &iquest;Qu&eacute; pueden tener en com&uacute;n el derecho de los antiguos babil&oacute;nicos &#45;se pregunt&oacute;&#45; con el que rige hoy en los Estados Unidos de norteam&eacute;rica? &iquest;Qu&eacute; puede haber en com&uacute;n entre lo que con el nombre de derecho impone en una tribu un cacique desp&oacute;tico y la constituci&oacute;n de Suiza? Y respondi&oacute;: en todos esos casos se trata de una t&eacute;cnica social que consiste en obtener comportamientos deseados por medio de la amenaza de sanciones coactivas. Y n&oacute;tese que el ejemplo del cacique desp&oacute;tico no tiene que ser reconducido a alguna remota y ya desaparecida tribu africana, porque el siglo XX, en Occidente, y desde luego en Am&eacute;rica Latina, fue prol&iacute;fico en ese tipo de figuras.<sup><a href="#nota">3</a></sup> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal idea, en cuanto pone de relieve el car&aacute;cter a la vez normativo y coercible del derecho, es un buen punto de partida, aunque no podr&iacute;amos decir que sea el mejor punto de llegada. Hart, por ejemplo, cuyo concepto de derecho est&aacute; bien cerca del de Kelsen, perfeccion&oacute; la idea con su prolija distinci&oacute;n entre reglas primarias y secundarias, y, asimismo, con su teor&iacute;a de la regla de reconocimiento.<sup><a href="#nota">4</a></sup> Y sin tener la pretensi&oacute;n desmedida y absurda de poner las reflexiones que siguen a la par  de las de Hart o de cualquier otro autor que, en esa misma l&iacute;nea, haya contribuido a matizar una concepci&oacute;n del derecho como realidad normativa, voy a ocuparme a continuaci&oacute;n de la noci&oacute;n de derecho que acostumbro compartir con mis alumnos de introducci&oacute;n al Derecho y de Filosof&iacute;a del Derecho, la cual debe mucho a autores como Kelsen y Hart. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con ello no busco introducir al ya bastante congestionado tr&aacute;fico de los conceptos jur&iacute;dicos una cent&eacute;sima o mil&eacute;sima definici&oacute;n del derecho, sino contribuir a facilitar, particularmente entre los estudiantes, una mejor respuesta a la pregunta que inquiere acerca de qu&eacute; hablamos cuando hablamos de derecho. Por esa raz&oacute;n es que este texto no se titula "Un concepto de derecho", sino "Una descripci&oacute;n del derecho", y se inscribe quiz&aacute;s en esa l&iacute;nea, aludida ya por Kant, acerca de que no todos los conceptos necesitan ser definidos, de manera que hay tambi&eacute;n aproximaciones a las definiciones de ciertos conceptos, las cuales son en parte exposiciones y en parte descripciones.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Por lo dem&aacute;s, no pocas de las visibles diferencias entre las muchas ideas que existen acerca del derecho provienen de las distintas perspectivas que se adoptan a la hora de definirlo. Una de tales perspectivas es la que adoptan autores como Kelsen y Hart, quienes se preguntan por el tipo de fen&oacute;meno que es el derecho, sin aludir mayormente a la cuesti&oacute;n de sus funciones ni tampoco a la de sus fines. Otras nociones de derecho est&aacute;n dadas desde la perspectiva de sus funciones, como la de Marx, por ejemplo, que dice que el derecho no es m&aacute;s que el instrumento que utiliza una clase dominante para mantener sojuzgada a la correspondiente clase dominada. Y otras adoptan la perspectiva de los fines, como me parece es el caso de Tom&aacute;s de Aquino, cuando nos dice que el derecho es la cosa justa, como tambi&eacute;n el de Ihering, quien define el derecho como normatividad coactiva tendiente a fines hist&oacute;ricamente condicionados. Aunque en el caso de Ihering, como se advierte con facilidad, el autor combin&oacute; la perspectiva de los fines con aquella que adoptar&iacute;an luego figuras como Kelsen y Hart. Y en la actualidad, atendido el desarrollo que ha alcanzado la teor&iacute;a del razonamiento jur&iacute;dico, vale decir, aquel que en contextos de derecho llevan a cabo los jueces y otros operadores jur&iacute;dicos, tales como legisladores, funcionarios de la administraci&oacute;n y juristas, se considera que una concepci&oacute;n del derecho deber&iacute;a ser enunciada desde la perspectiva del car&aacute;cter argumentable que tiene el derecho. As&iacute;, por ejemplo, en el libro que  sobre razonamiento jur&iacute;dico public&oacute; Manuel Atienza en Espa&ntilde;a el a&ntilde;o 2006.<sup><a href="#nota">5</a></sup></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo para m&iacute; que uno puede afirmar que el derecho es un fen&oacute;meno cultural, de car&aacute;cter preferentemente normativo, sustentado en el lenguaje, que regula su propia creaci&oacute;n, interpretable a la vez que argumentable, que rige las relaciones de hombres y mujeres que viven en sociedad, y cuya nota identificatoria m&aacute;s espec&iacute;fica consiste en la coercibilidad, esto es, en la leg&iacute;tima posibilidad de auxiliarse de la fuerza socialmente organizada para conseguir el cumplimiento de sus normas y, sobre todo, para conseguir una eficaz aplicaci&oacute;n de las sanciones o consecuencias adversas o negativas que deban seguir para los sujetos normativos cada vez que el derecho sea incumplido por alguno de &eacute;stos. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De una noci&oacute;n como esa me gustar&iacute;a remarcar sus palabras claves, a saber, "fen&oacute;meno", "cultural", "normativo", "preferentemente", "lenguaje", "creaci&oacute;n", "interpretable", "argumentable", "sociedad", "coercibilidad" y "eficaz". Como se advierte, la descripci&oacute;n propuesta no alude expl&iacute;citamente ni a los fines ni a las funciones del derecho, aunque ellas, como veremos m&aacute;s adelante, se encuentran impl&iacute;citas en el car&aacute;cter "cultural" del fen&oacute;meno jur&iacute;dico. En otras palabras, el derecho es un fen&oacute;meno de cultura en cuanto se trata de una creaci&oacute;n humana que cumple determinadas funciones y que busca obtener ciertos fines.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Que el derecho sea un <i>fen&oacute;meno</i> significa, pura y simplemente, que es algo que est&aacute; ah&iacute;, que se nos muestra, y que puede ser percibido en la experiencia de cualquier individuo, incluso cotidianamente. <i>Fen&oacute;meno</i> est&aacute; tomado aqu&iacute; en el sentido griego de lo que aparece, de lo que se hace presente, aunque a&ntilde;adir&eacute; que, por tratarse de un fen&oacute;meno, el derecho puede tambi&eacute;n ser constituido en objeto de estudio y conocimiento. Con lo cual quiero aludir a una verdad bastante simple: el hombre produce el derecho y, a la vez, lo constituye en materia u objeto de saber, como hace, por lo dem&aacute;s, con muchos otros fen&oacute;menos y experiencias de la vida en sociedad. Adem&aacute;s, y si bien producido y susceptible de ser conocido por el hombre, el derecho, en cuanto medio de control de la conducta humana, se vuelve en cierto modo contra su creador, vincul&aacute;ndolo obligatoriamente a sus normas y otros est&aacute;ndares y conformando as&iacute;, de alguna manera, su comportamiento en sociedad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pues bien: eso es lo que pasa con el derecho. En otras palabras, no hablamos de nada cada vez que hablamos de derecho, sino de algo, de algo que est&aacute; ah&iacute;, afuera, de algo, por lo dem&aacute;s, fuertemente imbricado en nuestra existencia. &iquest;O acaso no hemos celebrado ya varios contratos de compraventa o de prestaci&oacute;n de servicios en lo que va corrido de este mismo d&iacute;a, por simples y puramente orales que ellos sean, como cuando tomamos el transporte p&uacute;blico para ir a nuestro lugar de trabajo, adquirimos el peri&oacute;dico o leemos &eacute;ste mientras un lustrabotas se ocupa de la limpieza de nuestro calzado? Adem&aacute;s, el derecho nos interesa como objeto de estudio. De hecho ha interesado en tal sentido desde hace muchos siglos, constituy&eacute;ndose a su respecto un determinado saber, al que acostumbra llamarse ciencia del derecho y, tambi&eacute;n, dogm&aacute;tica jur&iacute;dica.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Es en tal sentido, entonces, que el derecho es un fen&oacute;meno. Algo que est&aacute; ah&iacute; y que, si bien producido por los hombres y utilizado por &eacute;stos para arreglar su vida en sociedad, es constituido tambi&eacute;n en objeto de conocimiento. De este modo, si la filosof&iacute;a es hija del asombro, de esa "agitaci&oacute;n afectiva" &#45;seg&uacute;n Heidegger consider&oacute; al asombro&#45;<sup><a href="#nota">6</a></sup> ante el hecho de que hay el ser y no la nada, podr&iacute;a decirse que la filosof&iacute;a del derecho, por su parte, registra con asombro la existencia del derecho y examina detenidamente el fen&oacute;meno jur&iacute;dico para dar cuenta de &eacute;ste. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fen&oacute;meno <i>cultural,</i> acto seguido, si es que empleamos la palabra "cultura" no en el sentido restringido que la vincula a la creaci&oacute;n, producci&oacute;n y difusi&oacute;n de las artes, sino en el m&aacute;s amplio, definido por el fil&oacute;sofo chileno Jorge Millas,<sup><a href="#nota">7</a></sup> como todo aquello que resulta de la acci&oacute;n conformadora y finalista del hombre, como todo aquello &#45;habr&iacute;a dicho Radbruch&#45; que el hombre ha sido capaz de colocar entre el polvo y las estrellas. Todo. Desde las comidas que el hombre prepara hasta las ciudades que proyecta y construye. Desde los cacharros de greda que un alfarero rural cuece en su horno de barro hasta las catedrales que levantamos para adorar a los dioses. Desde la invenci&oacute;n de la bicicleta a Internet. Desde las antiguas diligencias a los modernos aviones. Desde la primera y rudimentaria ca&ntilde;a de pescar que un hombre fabric&oacute; por primera vez con sus manos para conseguir alimento por un d&iacute;a hasta los enormes buques factor&iacute;as que capturan hoy millares de peces en nuestras costas. Desde los primeros sonidos que intercambiaron en su momento dos hombres primitivos hasta los complicados lenguajes naturales que empleamos hoy para comunicarnos. Desde la moral y la econom&iacute;a hasta la religi&oacute;n y el derecho. Todo lo que hacemos o producimos con vistas a una finalidad o prop&oacute;sito determinado. As&iacute;, por ejemplo, mientras las fragantes flores del retamo permanecen en el follaje de ese arbusto durante el suave verano de la zona central de Chile, constituyen un fen&oacute;meno natural. Pero se transforman en objeto cultural desde el mismo momento en que alguien corta algunas de esas flores, forma un ramo y entrega &eacute;ste a la mujer que quiere o que desea seducir.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> El derecho es un fen&oacute;meno <i>cultural</i> en cuanto se trata de algo producido por el hombre en la historia para conseguir ciertos fines, tales como paz, orden, seguridad jur&iacute;dica y, en la medida que le corresponde, justicia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Paz y orden, en cuanto el derecho proh&iacute;be el uso de la fuerza entre individuos, haciendo de ese uso el antecedente de un castigo o sanci&oacute;n. Pero, a la vez, el derecho la reserva para s&iacute;, en cuanto monopoliza el uso de la fuerza para que no haya otra fuerza leg&iacute;tima que aquella que el propio derecho autoriza. Y, en tal sentido, en cuanto proh&iacute;be la fuerza, pero la reserva para s&iacute; y la utiliza para una eficaz aplicaci&oacute;n de sus sanciones, el derecho nos provee s&oacute;lo de una paz relativa. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seguridad jur&iacute;dica, en cuanto al establecer el derecho c&oacute;mo deben comportarse los correspondientes sujetos normativos, &eacute;stos saben lo que deben hacer, o abstenerse de hacer, y pueden prever tambi&eacute;n c&oacute;mo se comportar&aacute;n com&uacute;nmente sus semejantes. Seguridad, asimismo, en la medida que el derecho, junto con establecer deberes y prohibiciones, determina con anticipaci&oacute;n y certeza las sanciones a que los sujetos normativos se ver&aacute;n expuestos si pasan por alto tales deberes y prohibiciones, como establece tambi&eacute;n los &oacute;rganos que deber&aacute;n decretar la procedencia de las sanciones y, de ser ello necesario, su aplicaci&oacute;n coercitiva. Y seguridad, en fin, en la medida que los sujetos normativos  pueden prever las decisiones judiciales y administrativas que podr&iacute;an afectarles, puesto que ellas se encuentran reguladas por el derecho. Prever, claro est&aacute;, aunque dentro de ciertos l&iacute;mites, puesto que las decisiones de los jueces y otros &oacute;rganos jurisdiccionales no son susceptibles de ser anticipadas con certeza. En tal sentido, nunca estar&aacute; de m&aacute;s recordar la idea m&aacute;s emblem&aacute;tica del llamado realismo jur&iacute;dico norteamericano: las profec&iacute;as acerca de lo que har&aacute;n los tribunales, eso es el derecho. De manera que cuando un sujeto normativo consulta con su abogado acerca de un asunto jur&iacute;dico que le interesa, todo lo m&aacute;s que sale de la boca de &eacute;ste es una conjetura acerca de c&oacute;mo se comportar&iacute;a un juez si el asunto de que se trata fuera discutido en sede judicial. Lo que sale de la boca de ese abogado no es el derecho vigente, sino una conjetura sobre lo que un juez establecer&iacute;a como tal en un caso dado. Una conjetura dotada de cierto fundamento, por cierto, y no un mero presentimiento, puesto que siempre hay un derecho preexistente al caso y al cual los jueces se encuentran vinculados. Pero ese derecho tiene que ser identificado por los jueces y, antes de ser aplicado, tiene tambi&eacute;n que ser interpretado, lo cual conduce a la conclusi&oacute;n de que si tenemos un derecho preexistente al caso, podemos tener tambi&eacute;n distintas versiones de ese derecho. El derecho &#45;como puso de relieve Kelsen&#45;<sup><a href="#nota">8</a></sup> es un marco abierto a varias posibilidades de interpretaci&oacute;n. Hasta el punto de que lo que solemos llamar normas jur&iacute;dicas son s&oacute;lo enunciados de ese car&aacute;cter, puesto que la norma propiamente tal no es la que aparece escrita en el texto de una constituci&oacute;n, de un c&oacute;digo o de una ley cualquiera, sino el significado de tales enunciados. As&iacute;, y vali&eacute;ndonos de un recurrente y sencillo ejemplo, el enunciado normativo puesto a la entrada de un parque &#45;"Se proh&iacute;be la entrada de veh&iacute;culos"&#45;, obliga a dar alg&uacute;n sentido y alcance a la palabra "veh&iacute;culos", no en abstracto, sin duda, sino en el contexto de aplicaci&oacute;n de dicho enunciado, para concluir, por ejemplo, que no puede ingresar un autom&oacute;vil, pero s&iacute; el cochecito a pedales que conduce un ni&ntilde;o. M&aacute;s t&iacute;pico aun es el ejemplo del enunciado "Prohibido el ingreso con perros", puesto a la entrada de una estaci&oacute;n de ferrocarril, el cual, debidamente interpretado, podr&iacute;a justificar la decisi&oacute;n del jefe de estaci&oacute;n consistente en impedir a alguien el ingreso con un tigre o un elefante, del mismo modo que el enunciado "Prohibido el ingreso con animales", por el cual podr&iacute;a optar el jefe de estaci&oacute;n para no tener m&aacute;s discusiones con propietarios de tigres y de elefantes que pretenden entrar al recinto alegando que lo que llevan no es un perro, no podr&iacute;a justificar la decisi&oacute;n de esa misma autoridad de impedir el ingreso al poeta del pueblo que circula por los andenes con una mariposa posada en uno de sus hombros o al entom&oacute;logo que lleva en uno de sus bolsillos una cajita de f&oacute;sforos con un peque&ntilde;o insecto. Un enunciado normativo de otro car&aacute;cter &#45;por ejemplo, religioso&#45;, tal como "Ama a Dios y al pr&oacute;jimo como a ti mismo", obliga tambi&eacute;n a establecer que significa all&iacute; "ama" y qu&eacute; quiere decir "pr&oacute;jimo". Y, lo mismo que en los ejemplos anteriores, s&oacute;lo cuando hayamos establecido esos significados tendremos propiamente la norma del caso. En este sentido, y hall&aacute;ndose por lo dem&aacute;s sustentado en el lenguaje, el derecho, seg&uacute;n anticipamos en la descripci&oacute;n que nos encontramos analizando, es tambi&eacute;n algo "interpretable". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Justicia, por &uacute;ltimo, en cuanto el derecho coopera a ella, aunque no depende s&oacute;lo de &eacute;l que tengamos sociedades justas. Arist&oacute;teles dec&iacute;a que ni la estrella vespertina ni el lucero del alba son tan maravillosos como la justicia, mientras S&oacute;crates certificaba la justicia como una cosa m&aacute;s preciosa que el oro. Pero el derecho, con ser un instrumento de justicia, no es suficiente para conseguir este fin, puesto que &eacute;l depende tambi&eacute;n de los programas de gobierno, el sistema econ&oacute;mico en aplicaci&oacute;n, las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, el crecimiento de la riqueza, y la mayor o menor sensibilidad que en cuanto a la distribuci&oacute;n de la riqueza puedan tener quienes adoptan en la sociedad las decisiones colectivas o de gobierno. Lo cual me permite decir, de paso, que, en mi visi&oacute;n del asunto, una sociedad justa no es s&oacute;lo una sociedad de libertades, sino una en la que han desaparecido las desigualdades m&aacute;s notorias en las condiciones materiales de vida de las personas. Una sociedad justa es aquella donde no s&oacute;lo est&aacute;n garantizadas las libertades de pensar, expresarse, reunirse, asociarse, emprender, sino aquella en la que todas las personas consiguen comer tres veces al d&iacute;a, donde "comer" no alude &uacute;nicamente a alimentarse, sino a tener cubiertas las necesidades b&aacute;sicas de salud, vivienda, educaci&oacute;n y vestuario. As&iacute; las cosas, cierta igualdad en las condiciones de vida de las personas, con ser un valor en s&iacute; mismo, es tambi&eacute;n condici&oacute;n para una real y eficaz titularidad y ejercicio de las libertades antes se&ntilde;aladas, puesto que poco o ning&uacute;n sentido pueden tener &eacute;stas para quienes viven en condiciones de pobreza extrema o de indigencia. De ah&iacute; la importancia de esa clase de derechos humanos que llamamos derechos sociales, tales como el derecho a la asistencia sanitaria, a la educaci&oacute;n, al trabajo, a una previsi&oacute;n oportuna y justa. Derecho al trabajo &#45;digo&#45;, pero tambi&eacute;n a un trabajo digno y a una remuneraci&oacute;n y condiciones laborales justas, lo cual viene bien recordar en medio del campante neoliberalismo, de la degradaci&oacute;n del trabajo en simple empleo y del obsesivo discurso a favor de una flexibilidad laboral que muchas veces, con el pretexto de incorporar j&oacute;venes y mujeres due&ntilde;as de casa al mundo laboral, no pasa de ser una estrategia destinada a rebajar el costo del empleo, a facilitar antes los despidos que las nuevas contrataciones y, en definitiva, a poner todas las bazas del lado del empleador y ninguna del lado de los trabajadores. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rawls<sup><a href="#nota">9</a></sup> distingue entre el concepto de justicia y las concepciones de &eacute;sta. El concepto se refiere a un balance apropiado entre reclamos competitivos y a principios que asignan derechos y obligaciones y definen una divisi&oacute;n apropiada de las ventajas sociales. Por su parte, las concepciones de la justicia son las que interpretan el concepto, estableciendo qu&eacute; principios determinan aquel balance y esa asignaci&oacute;n de derechos y obligaciones y esa divisi&oacute;n apropiada. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bobbio, de manera para mi gusto m&aacute;s clara, distingue entre justicia y teor&iacute;as de la justicia, donde la primera ser&iacute;a el conjunto de valores, bienes e intereses para cuya protecci&oacute;n o incremento los hombres recurren a esa t&eacute;cnica de convivencia a la que damos el nombre de derecho, y donde las segundas ser&iacute;an aquellas que emiten un pronunciamiento acerca de cu&aacute;les son o deber&iacute;an ser, exactamente, esos valores, bienes o intereses en los que la justicia consiste.<sup><a href="#nota">10</a></sup> S&oacute;lo para ilustrar las anteriores distinciones de Rawls y de Bobbio, mi planteamiento aqu&iacute; sobre libertad e igualdad pertenecer&iacute;a al &aacute;mbito de las concepciones o teor&iacute;as de la justicia antes que al del concepto de &eacute;sta, supuesto, claro est&aacute;, que, en su manifiesta generalidad, tal planteamiento diera tanto como para constituir una concepci&oacute;n de la justicia. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuesti&oacute;n no poco importante, a prop&oacute;sito de las concepciones de la justicia, es la de si podemos fundar racionalmente el mayor valor de  alguna de ellas sobre las restantes. Aqu&iacute; se produce el dilema entre ciegos y so&ntilde;adores, seg&uacute;n la acertada imagen de Hart. Mientras los segundos califican de ciegos a quienes no creen en esa posibilidad, puesto que no ser&iacute;an capaces de ver la luz, los primeros replicar&iacute;an que quienes s&iacute; creen est&aacute;n so&ntilde;ando. Personalmente, no tengo ning&uacute;n problema en alistarme del lado de los ciegos, aunque con la siguiente salvedad: creer que no es posible en uso de la raz&oacute;n fundar el mayor valor de verdad de una determinada concepci&oacute;n de la justicia sobre las dem&aacute;s, incluida la propia, no equivale a carecer de una concepci&oacute;n de la justicia, ni a una renuncia a argumentar de alg&uacute;n modo a favor de la que se tenga, ni a darle a &eacute;sta el mismo valor que damos a las que se le oponen. En este sentido, el relativismo &#45;si quiere llam&aacute;rselo as&iacute;&#45; no es lo mismo que indiferencia y ni siquiera que escepticismo moral. Sabi&eacute;ndose falibles en sus creencias de orden moral, los ciegos son personas m&aacute;s cuidadosas. Avanzan despacio, a tientas, ayud&aacute;ndose de un bast&oacute;n con el que examinan cada palmo del terreno, y no tienen ning&uacute;n inconveniente en apoyarse tambi&eacute;n en el brazo del pr&oacute;jimo que les ofrece ayuda al momento de tener que aventurarse por las peligrosas avenidas de las opciones y decisiones morales. En este sentido, los ciegos son seres simp&aacute;ticos y ciertamente menos peligrosos que los so&ntilde;adores, quienes circulan por esas avenidas con gran seguridad y algo ofuscados por el hecho de que otros no vean la luz como ellos la ven, o creen verla. Aunque lo peor son ciertamente los fan&aacute;ticos, esa clase de so&ntilde;adores que busca a los dem&aacute;s no para convertirlos a sus ideas ni para reprocharles que no las compartan, sino para eliminarlos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Ahora bien, si el derecho es un fen&oacute;meno cultural, lo es en tanto utilizamos la palabra "cultura" en el sentido amplio que se&ntilde;alamos previamente, es decir, como todo aquello que el hombre ha agregado a la naturaleza, como todo aquello que el hombre ha colocado entre el polvo y las estrellas, como toda aquello que ha sido capaz de crear o de conformar con vistas a obtener finalidades de las m&aacute;s diversas. Pero la palabra "cultura" tiene tambi&eacute;n otros significados, bastante m&aacute;s restringidos o acotados que aquel sentido amplio que acabo de recordar, y con los cuales el derecho tiene tambi&eacute;n, o puede tener, alg&uacute;n tipo de relaci&oacute;n, seg&uacute;n he mostrado en la parte inicial del cap&iacute;tulo dedicado al tema de la cultura jur&iacute;dica en mi libro "Filosof&iacute;a del Derecho".<sup><a href="#nota">11</a></sup> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Pero hay que tener presente tambi&eacute;n que el derecho no s&oacute;lo tiene fines, sino tambi&eacute;n <i>funciones,</i> y es preciso no confundir aquellos con &eacute;stas, que es lo que acontece cuando a la hora de identificar las funciones del derecho se indican los fines de &eacute;ste, o, al rev&eacute;s, cuando tratando de se&ntilde;alar cu&aacute;les son los fines del derecho, lo que se hace es referir las funciones que el derecho cumple en toda sociedad. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando uno se pregunta por la<i> funci&oacute;n</i> de algo, por lo que se pregunta es por la tarea que ese algo cumple, por aquello que realiza seg&uacute;n su condici&oacute;n, por lo que hace o ejecuta. Por su parte, la palabra <i>fin</i> alude al objeto a cuya consecuci&oacute;n se dirige algo, a aquello para lo cual algo est&aacute; en definitiva constituido. Cuando preguntamos por la funci&oacute;n o por las funciones de algo &#45;por ejemplo, del derecho&#45;, preguntamos <i>por lo que hace,</i> en tanto cuando preguntamos por los fines preguntamos <i>para qu&eacute; lo</i> hace.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Trat&aacute;ndose del derecho, es preciso no confundir tampoco las funciones de las normas jur&iacute;dicas con las funciones del derecho. Seg&uacute;n sean los distintos tipos de normas, &eacute;stas mandan, proh&iacute;ben o permiten. Tambi&eacute;n hay normas que hacen otras cosas, por ejemplo, definir conceptos jur&iacute;dicos, otorgar competencias para producir nuevas normas, interpretar normas, y derogar normas. En consecuencia, mandar, prohibir, permitir, otorgar competencias, definir, interpretar, derogar, pueden ser vistas como funciones que cumplen las normas jur&iacute;dicas, aunque no se trata de las funciones que el derecho cumple como fen&oacute;meno cultural preferentemente normativo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Reitero: preguntarse por las funciones del derecho es preguntarse por las tareas que &eacute;ste cumple en general. Preguntarse por las funciones del derecho es preguntarse <i>qu&eacute;</i> hace el derecho. En cambio, preguntarse por los fines del derecho equivale a preguntarse <i>para qu&eacute;</i> hace el derecho lo que hace. Las funciones, en cuanto tareas, se <i>demandan</i> de todo derecho, mientras que los fines, en cuanto aportaciones o servicios del derecho, se <i>esperan</i> de todo derecho. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concentr&aacute;ndonos ahora en una identificaci&oacute;n de las funciones del derecho, sin lugar a dudas que la principal de ellas es orientar comportamientos, o sea, dirigir la conducta de los miembros del grupo social, vali&eacute;ndose para ello de normas y otros est&aacute;ndares que pueden ser vistos como mensajes que tratan de influir en el comportamiento de las personas, estableciendo para ello sanciones negativas o consecuencias adversas para quien no cumpla con lo prescrito por las normas del derecho, y tambi&eacute;n sanciones positivas, llamadas premiales, que son consecuencias beneficiosas que el derecho imputa o vincula a la ejecuci&oacute;n de ciertos comportamientos, como, por ejemplo, cuando otorga un subsidio a quienes consigan ahorrar una determinada cantidad de dinero con miras a la adquisici&oacute;n de una vivienda. En tal sentido, el derecho es un medio de control social, y, como tal, tanto puede resultar eficaz como no <i>eficaz,</i> que es otra de las palabras marcadas de nuestra descripci&oacute;n del derecho. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En efecto, y en tanto fen&oacute;meno normativo, o preferentemente normativo, el derecho aspira a conseguir eficacia, esto es, tiene la pretensi&oacute;n de que sus normas y dem&aacute;s est&aacute;ndares sean obedecidos por los sujetos normativos y aplicados por los &oacute;rganos jurisdiccionales. As&iacute;, un derecho eficaz, visto globalmente, es aquel que, en los hechos, resulta generalmente obedecido y aplicado, o sea, aquel respecto del cual tanto sujetos normativos como &oacute;rganos jurisdiccionales acostumbran comportarse de acuerdo a sus normas y dem&aacute;s est&aacute;ndares, mientras que una norma jur&iacute;dica consigue ser eficaz en la medida en que, considerada aisladamente, es tambi&eacute;n habitualmente obedecida y aplicada. La eficacia, por tanto, es algo m&aacute;s que mero reconocimiento del ordenamiento jur&iacute;dico o de la norma jur&iacute;dica de la cual ella se predica. La eficacia es obedecimiento y aplicaci&oacute;n reales, aunque no siempre ni en todos los casos, sino s&oacute;lo en la mayor&iacute;a o en la generalidad de &eacute;stos. La eficacia tampoco es adhesi&oacute;n al ordenamiento jur&iacute;dico o a la norma de que se trate, sino puro y simple acatamiento de uno y otra, puesto que los motivos que lleven a &eacute;ste pueden ser muchos y muy distintos de la adhesi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Nunca constituir&aacute; un asunto menor y menos irrelevante investigar y examinar los motivos de la eficacia de un ordenamiento jur&iacute;dico, de una instituci&oacute;n jur&iacute;dica en particular, o de una norma individualmente considerada, aunque, como tal, la eficacia es independiente de la mayor o menor jerarqu&iacute;a o nobleza de las motivaciones que expliquen el obedecimiento y la aplicaci&oacute;n habituales por parte de sujetos normativos y de &oacute;rganos jurisdiccionales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Cuesti&oacute;n relevante, en fin, es la de la relaci&oacute;n entre validez y eficacia de un ordenamiento jur&iacute;dico o de una o m&aacute;s normas aisladas del mismo, un asunto respecto del cual me remito al cap&iacute;tulo pertinente de mi  libro "Derecho, desobediencia y justicia",<sup><a href="#nota">12</a></sup> aunque podr&iacute;a resumir mi parecer de la siguiente manera: la validez originaria de una norma jur&iacute;dica es independiente de su eficacia, aunque si una norma v&aacute;lida no consigue ser eficaz, o habi&eacute;ndolo conseguido pierde su eficacia, pierde tambi&eacute;n su validez, esto es, deja de formar parte del ordenamiento jur&iacute;dico de que se trate. En cambio, la validez originaria de un ordenamiento jur&iacute;dico &#45;pi&eacute;nsese en el momento fundacional de un estado o en un orden constitucional que es resultado de un golpe de estado exitoso o de una revoluci&oacute;n que triunfa&#45;, su validez inicial depende de la eficacia que sea capaz de conseguir. Puesto de otra manera: puede tener sentido discutir si acaso una norma jur&iacute;dica v&aacute;lida no eficaz pierde o no su validez, pero no lo tiene preguntarse si un ordenamiento jur&iacute;dico que no es eficaz puede ser v&aacute;lido. Es por esto que, al menos en mi manera de ver las cosas, la llamada norma b&aacute;sica de Kelsen no es m&aacute;s que un disfraz normativo con que el autor viste el hecho de la eficacia de la primera constituci&oacute;n hist&oacute;rica de un estado o de una primera nueva constituci&oacute;n que sea producto de un golpe de estado o de una revoluci&oacute;n que triunfan.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Otra funci&oacute;n del derecho, tan importante como la anteriormente analizada, consiste en prever la ocurrencia de conflictos y establecer sedes y procedimientos para el encauzamiento, discusi&oacute;n y soluci&oacute;n pac&iacute;fica de &eacute;stos. Organizar y legitimar el poder social, en fin, es otra de las importantes funciones que cumple el derecho, para lo cual distribuye dicho poder entre diversos &oacute;rganos y autoridades, estableciendo tambi&eacute;n los procedimientos a que estos &oacute;rganos y autoridades tendr&aacute;n que sujetarse cada vez que adopten decisiones en el &aacute;mbito de sus respectivas competencias. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Avanzando ahora un paso m&aacute;s en el an&aacute;lisis de nuestra descripci&oacute;n de derecho, dijimos tambi&eacute;n que &eacute;ste constituye una realidad <i>normativa,</i> es decir, algo que consiste en normas, o que est&aacute; compuesto por ellas, aunque puede surgir m&aacute;s de una complicaci&oacute;n a la hora de establecer qu&eacute; se entiende por normas de conducta. El mismo Kelsen y Hart tuvieron una disputa sobre la materia, en Berkeley, cuando el fil&oacute;sofo ingl&eacute;s del derecho visit&oacute; all&iacute; a Kelsen. Adem&aacute;s, no se olvide que Hart inicia su libro "El Concepto de Derecho" diciendo que sobre el g&eacute;nero de las reglas s&oacute;lo tenemos ideas vagas y confusas. Pues bien, en ese encuentro con Kelsen, y ante un auditorio de mil personas, el jurista austriaco insisti&oacute; en afirmar, una y otra vez, que el derecho era una realidad normativa, ante lo cual Hart le solicit&oacute;, tambi&eacute;n una y otra vez, que le explicara qu&eacute; era una norma. Hasta que Kelsen, ya fuera de s&iacute;, respondi&oacute; "&iexcl;Una norma es una norma!". Y lo hizo en un tono de voz tan agresivo e inesperadamente alto en un octogenario &#45;cuenta Hart&#45;"que yo me ca&iacute; hacia atr&aacute;s en mi silla".<sup><a href="#nota">13</a></sup> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ha de tratarse, sin duda, de una de las pocas an&eacute;cdotas divertidas que puede exhibir la historia de la filosof&iacute;a del derecho. Pero f&iacute;jense ustedes: Hart aclara bastante el concepto de regla de conducta en su libro antes mencionado, mientras que la voluminosa obra p&oacute;stuma de Kelsen, titulada "Teor&iacute;a general de las normas",<sup><a href="#nota">14</a></sup> est&aacute; dedicada a similar tema. All&iacute; est&aacute;n tambi&eacute;n las aportaciones de Von Wigth al mismo asunto.<sup><a href="#nota">15</a></sup> Y en las p&aacute;ginas iniciales de su libro "Teor&iacute;a pura del derecho",<sup><a href="#nota">16</a></sup> luego de distinguir entre naturaleza y sociedad, Kelsen se ocupa tambi&eacute;n de diferenciar, correctamente, las normas de conducta de las leyes de la naturaleza. No poco debemos tambi&eacute;n en materia de teor&iacute;a de las normas a autores como Eugenio Bulygin, Carlos Alchourr&oacute;n y Daniel Mendonca.<sup><a href="#nota">17</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el derecho es un fen&oacute;meno s&oacute;lo <i>preferentemente</i> normativo &#45;un adverbio que tomo tambi&eacute;n de Hart&#45;, y con el cual quiere decirse que en el derecho hay tambi&eacute;n otros est&aacute;ndares, distintos de las normas y que no funcionan como normas, tales como principios y valores, los cuales, por lo dem&aacute;s, cobran cada vez mayor importancia te&oacute;rica y pr&aacute;ctica. Por lo dem&aacute;s, lo que en el derecho tomamos muchas veces como normas, esto es, como directivas para nuestra conducta, corresponden a algo distinto, como es el caso de aquellos enunciados normativos que  definen conceptos, que es lo que ocurre, en el caso del C&oacute;digo Civil chileno, con aquellos enunciados que definen los conceptos de "ley", "domicilio", "posesi&oacute;n", u otros. Para referirse a este y otros tipos de enunciados jur&iacute;dicos que, propiamente hablando, no orientan ni dirigen comportamientos, Kelsen, como es sabido, habla de "normas no inde&#45;pendientes".<sup><a href="#nota">18</a></sup> Sin embargo, el derecho no es <i>preferentemente</i> normativo s&oacute;lo por raz&oacute;n de que entre sus enunciados los hay algunos que no responden a la noci&oacute;n de norma de conducta, sino porque tambi&eacute;n forman parte de &eacute;l est&aacute;ndares distintos de las normas, tales como principios y valores. El derecho, por valerme aqu&iacute; de la expresi&oacute;n que emplean Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero<sup><a href="#nota">19</a></sup> no es de una pieza, sino que est&aacute; hecho de varias "piezas". Las piezas m&aacute;s relevantes y visibles son las normas, pero hay tambi&eacute;n otras piezas en el derecho, como los ya mencionados principios y valores, que no son normas, que tampoco funcionan como normas, y que han adquirido creciente importancia en los distintos procesos de argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">M&aacute;s all&aacute; de la rica discusi&oacute;n doctrinaria acerca de la diferencia entre normas y principios jur&iacute;dicos, y entre &eacute;stos y valores superiores de un ordenamiento jur&iacute;dico determinado, lo mismo que sobre las funciones que cumplen en el derecho las normas, los principios y los valores, lo cierto es que en los tres casos se trata de est&aacute;ndares que forman parte del derecho, que son intrajur&iacute;dicos, o intrasistem&aacute;ticos. No obstante que de los valores superiores de un ordenamiento jur&iacute;dico podr&iacute;a decirse que son previos a la constituci&oacute;n que los declara, lo cierto es que interesan en la medida que son consagrados por &eacute;sta, de manera que lo que se puede afirmar es que ellos son preconstitucionales, mas no supra&#45;constitucionales. Preceden al texto constitucional, es cierto, pero no est&aacute;n sobre el texto constitucional, y su presencia en &eacute;ste sugiere &#45;atendido el papel que cabe atribuir a los mencionados valores superiores&#45;que lo que el derecho deba ser puede quedar explicitado, en alguna medida &#45;por general que sea&#45;, por el propio derecho que es, por el derecho que llamamos "positivo". </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y me refiero aqu&iacute;, por cierto, a principios jur&iacute;dicos, sea que los haga expl&iacute;citos o se hallen impl&iacute;citos en el ordenamiento jur&iacute;dico de que se trate, y no a principios extrajur&iacute;dicos ni menos suprajur&iacute;dicos, como tambi&eacute;n a valores superiores <i>del</i> ordenamiento jur&iacute;dico y no superiores <i>al</i> ordenamiento jur&iacute;dico, los cuales, como acontece con el orden constitucional espa&ntilde;ol, son mencionados expresamente por &eacute;ste. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho se halla tambi&eacute;n sustentado en el <i>lenguaje.</i> Todav&iacute;a m&aacute;s: &eacute;l puede ser visto como una modalidad de uso directivo del lenguaje, que es aqu&eacute;l que hacemos de &eacute;ste cada vez que queremos guiar, orientar, influir o dirigir la conducta de otro. Para advertir la relaci&oacute;n entre derecho y lenguaje, me remito a mi libro "Introducci&oacute;n al derecho"<sup><a href="#nota">20</a></sup> aunque con una advertencia: el derecho no es lenguaje, pero tampoco existe fuera de &eacute;ste. Y por hallarse sustentado en el lenguaje, y por ser el lenguaje vago y en ocasiones equ&iacute;voco, el derecho, tal como se&ntilde;alamos antes en este trabajo, es interpretable, o sea, es objeto de interpretaci&oacute;n, una operaci&oacute;n que por lo com&uacute;n no conduce a la fijaci&oacute;n del correcto sentido y alcance del material normativo interpretado, sino a varios posibles sentidos y alcances no coincidentes entre s&iacute;. Y si el derecho es interpretable, lo es con miras a su aplicaci&oacute;n, directamente en el caso de los jueces e indirectamente en el caso de los juristas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero el derecho, con ser interpretable, es tambi&eacute;n <i>argumentable</i>. Sobre el derecho se discute y, por tanto, se argumenta. Es lo que hace el Presidente de la Rep&uacute;blica en la exposici&oacute;n de motivos del proyecto de ley que env&iacute;a al Congreso Nacional para su discusi&oacute;n y posterior aprobaci&oacute;n. Es lo que hacen los legisladores cuando expresan en comisiones o en la sala donde se votan las leyes por qu&eacute; concurren a la aprobaci&oacute;n de una de ellas. Es lo que hace tambi&eacute;n un juez cuando da razones que justifican la sentencia dictada en un caso dado. Es lo que hacen los abogados, los fiscales, los defensores p&uacute;blicos, cuando presentan pruebas y alegan en cortes y en tribunales. Y es lo que hacen los juristas, en sus lecciones orales y en los libros de que son autores, cuando identifican un derecho vigente, cuando lo interpretan, cuando lo sistematizan, facilitando su difusi&oacute;n, su conocimiento y su aplicaci&oacute;n por autoridades normativas tales como jueces, legisladores o funcionarios de la administraci&oacute;n. Entonces, si el derecho es argumentable, hay distintas sedes en las que tiene lugar la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, y la pluralidad de tales sedes no debe quedar oscurecida por la mayor visibilidad que tiene el razonamiento judicial, es decir, aquel razonamiento jur&iacute;dico que tiene lugar en sede judicial.  </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior es particularmente visible en el caso de las decisiones normativas que adoptan los jueces, puesto que ellas deben hallarse siempre justificadas. De un juez se espera que decida, pero que decida con arreglo a razones, a argumentaciones de tipo justificatorio que consigan que lo resuelto parezca correcto o plausible a ojos del propio juez y de las audiencias que rodean a &eacute;ste: las partes, los abogados de las partes, sus mismos colegas de profesi&oacute;n, los tribunales superiores, y la comunidad jur&iacute;dica en general. No se trata de que los jueces deban fallar mirando la cara de esas audiencias, esto es, que deban resolver los asuntos que se les someten tal y como tales audiencias esperan que resuelva, sino de dotar a sus sentencias de razones que las justifiquen, &uacute;nica manera, adem&aacute;s, de que pueda ejercerse un debido control de las decisiones judiciales m&aacute;s relevantes. Un juez no puede imponer meramente una decisi&oacute;n ("Visto, se confirma"). Tampoco puede limitarse a explicar una decisi&oacute;n ("Visto lo dispuesto en el art&iacute;culo <i>x</i> de la ley <i>y,</i> se confirma"). Un juez tiene que justificar sus decisiones, esto es, dar razones suficientes a favor de lo que decide. Como he escuchado decir a Manuel Atienza, en tal sentido la exigencia de justificaci&oacute;n de las decisiones judiciales es una garant&iacute;a contra la corrupci&oacute;n y contra la ignorancia, es decir, contra la maldad y contra la estupidez. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho, asimismo, regula su propia <i>creaci&oacute;n,</i> aunque quiz&aacute;s resulte m&aacute;s propio decir <i>producci&oacute;n,</i> puesto que, adem&aacute;s de las normas de deber u obligaci&oacute;n que pesan sobre los sujetos normativos, todo ordenamiento jur&iacute;dico, vali&eacute;ndose de las as&iacute; llamadas normas de competencia, establece qui&eacute;nes, vali&eacute;ndose de cu&aacute;les procedimientos y con qu&eacute; l&iacute;mites de contenido, se encuentran autorizados para producir normas y otros est&aacute;ndares jur&iacute;dicos, o sea, qui&eacute;nes, a trav&eacute;s de cu&aacute;les procedimientos y con qu&eacute; l&iacute;mites de contenido se encuentran facultados para introducir nuevas normas al ordenamiento, as&iacute; como para modificar o dejar sin efecto las ya existentes. En tal sentido, el derecho es un orden normativo din&aacute;mico, con la consecuencia de que la validez de sus normas, esto es, la existencia y obligatoriedad jur&iacute;dica de &eacute;stas, depende antes de su pedigr&iacute; que de su contenido.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Seguidamente, el derecho, en cuanto orden normativo que es, o preferentemente normativo, rige en <i>sociedad.</i> Sea que se la estime una instituci&oacute;n natural (como Arist&oacute;teles) o convencional (como Hobbes y Rousseau), sea que se la considere fruto de un pacto que puso t&eacute;rmino a un estado previo de naturaleza de inseguridad, de desamparo, de guerra de todos contra todos (Hobbes) o a un estado de naturaleza caracterizado por la paz, la abundancia y el bienestar (Rousseau), lo cierto es que vivimos en sociedad. En otras palabras, y vali&eacute;ndonos aqu&iacute; de un viejo aforismo, donde hay hombres hay sociedad, as&iacute; como donde hay sociedad hay derecho.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Y decir que vivimos en sociedad, am&eacute;n de compartir unas mismas reglas de conducta, equivale a comprobar que vivimos en relaciones rec&iacute;procas y estables de intercambio, de colaboraci&oacute;n, de solidaridad y de conflicto. Lo cual nos permite anotar, de paso, que el conflicto no es una patolog&iacute;a social, una anormalidad, sino algo inseparable de la vida en sociedad. Patol&oacute;gico o anormal ser&iacute;a que no dispusi&eacute;ramos de instancias y procedimientos institucionalizados donde radicar y resolver los conflictos de manera pac&iacute;fica, lo cual constituye una de las funciones m&aacute;s importantes del derecho. Como anormal nos parecen tambi&eacute;n, siguiendo en esto a Paul Ricoeur, el conflicto a cualquier precio y el acuerdo a como de lugar. La primera de esas dos actitudes &#45;pi&eacute;nsese en el Chile de los primeros tres a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los 70 del siglo pasado&#45; consiste en provocar, avivar y agudizar conflictos sin ponerse l&iacute;mites ni fijarse en las consecuencias, mientras que la segunda consiste en temer y evitar el conflicto, o en superarlo en el m&aacute;s breve plazo y a trav&eacute;s de apresuradas negociaciones, aun a costa de los principios que se puedan tener acerca de la cuesti&oacute;n en disputa (pi&eacute;nsese ahora en el Chile de la d&eacute;cada de los 90 del siglo XX).<sup><a href="#nota">21</a></sup></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"> Vivir en sociedad significa, seg&uacute;n dijimos, hacerlo en medio relaciones de conflicto, como los que se producen, por ejemplo, entre empresarios y trabajadores, o entre los herederos del causante, o entre marido y mujer en el momento en que uno de ellos pide el divorcio que el otro no quiere. Pero significa tambi&eacute;n hacerlo en relaciones de intercambio, como cuando compramos algo que otro nos vende, y de colaboraci&oacute;n, como son las que tienen lugar entre profesores y estudiantes con motivo de la ense&ntilde;anza universitaria, y de solidaridad, en fin, como son las relaciones que se dan entre quienes financian una instituci&oacute;n privada de ayuda o asistencia social y los necesitados que acuden a ella. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por &uacute;ltimo, la <i>coercibilidad,</i> de todas las caracter&iacute;sticas que posee el derecho como orden normativo, es aquella que tiene mayor capacidad identificatoria respecto del derecho y la que, a la vez, permite diferenciarlo con mayor nitidez de otros &oacute;rdenes normativos. Se dijo ya antes en este trabajo en qu&eacute; consiste la coercibilidad y c&oacute;mo es que el derecho, junto con prohibir el uso de la fuerza, reserva &eacute;sta para s&iacute;. Una caracter&iacute;stica, huelga decirlo, que no puede ser confundida con la coacci&oacute;n ni con la sanci&oacute;n, porque, seg&uacute;n vimos, ella designa tan s&oacute;lo la leg&iacute;tima posibilidad que el derecho tiene de auxiliarse de la fuerza socialmente organizada, mientras que la coacci&oacute;n designa el hecho cumplido de la fuerza, el hecho de haberse efectivamente aplicado &eacute;sta, y la sanci&oacute;n, por su parte, consiste en la precisa consecuencia jur&iacute;dica desfavorable que debe seguir en caso de infracci&oacute;n del derecho. Coacci&oacute;n y sanci&oacute;n pueden fallar en la experiencia jur&iacute;dica, pero la coercibilidad, en cuanto posibilidad del empleo de la fuerza, siempre est&aacute; presente. Adem&aacute;s, si el derecho cuenta con la leg&iacute;tima posibilidad del empleo de la fuerza &#45;y me refiero aqu&iacute; a la fuerza en sentido f&iacute;sico, no psicol&oacute;gico&#45; no es para imponer las conductas que exige como debidas, ni para impedir aquellas que declara prohibidas, sino para aplicar las sanciones que deban seguirse en caso de que una conducta debida deje de ejecutarse o de que una prohibida se lleve no obstante a cabo por alg&uacute;n sujeto normativo. Con otra salvedad, a saber, que no siempre es necesario aplicar una sanci&oacute;n vali&eacute;ndose de la fuerza, como ser&iacute;a el caso, por ejemplo, del deudor civil que para evitar la ejecuci&oacute;n forzada de una obligaci&oacute;n cumple &eacute;sta voluntariamente y paga asimismo las multas del caso una vez que un juez ha declarado la existencia de la obligaci&oacute;n y la procedencia de tales multas. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, la fuerza que emplea el derecho, cuando la emplea, no es cualquier fuerza, sino una fuerza institucionalizada. De partida, el derecho establece en qu&eacute; casos o hip&oacute;tesis podr&aacute; ejecutarse un acto de fuerza contra un sujeto normativo. Seguidamente, el derecho indica el &oacute;rgano al que hay que pedir que declare la procedencia de un determinado acto de fuerza contra alguien, estableciendo tambi&eacute;n el procedimiento que ese &oacute;rgano debe observar para declarar u ordenar el acto de fuerza de que se trate. Y en cuarto t&eacute;rmino, el derecho fija tambi&eacute;n la medida de fuerza que podr&aacute; aplicarse en cada caso. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El derecho se vale de la fuerza, m&aacute;s aun, monopoliza con &eacute;xito tal uso al interior de la sociedad, pero no por ello se confunde con la fuerza. La aplicaci&oacute;n coactiva del derecho puede parecerse a una banda de ladrones, pero el derecho no opera como una banda de ladrones. Y nadie mejor que Ihering ha graficado la relaci&oacute;n a la par que la diferencia entre derecho y fuerza, recurriendo para ello a la cl&aacute;sica figura de una mujer que en una de sus manos sostiene una balanza, mientras en la otra blande una espada. La balanza sin la espada es el derecho en su impotencia, inerme, incapaz de imponerse, mientras que la espada sin la balanza es la fuerza bruta. De modo que el derecho no reina verdaderamente sino all&iacute; donde la fuerza empleada para manejar la espada iguala a la habilidad con que se sostiene la balanza.<sup><a href="#nota">22</a></sup></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> En t&eacute;rminos m&aacute;s familiares para los juristas de nuestros d&iacute;as, podr&iacute;a decirse que la espada sin la balanza es esa "banda de ladrones" a la que aluden autores como Kelsen y Hart, la cual, por mucho que sea su parecido con &eacute;ste, no puede ser confundida con el derecho. El derecho, con ser una organizaci&oacute;n de la fuerza, no es lo mismo que la fuerza ni que cualquier otra forma de organizaci&oacute;n de la fuerza. Ahora bien, que el derecho sea definido en medida importante sobre la base de la coercibilidad, expone a la cr&iacute;tica de Finnis que Brian Bix recuerda en el n&uacute;mero 25 de <i>Isonom&iacute;a.</i><a href="#nota"><sup>23</sup></a> Esa cr&iacute;tica, dirigida a Kelsen, acusa a &eacute;ste de definir el derecho sobre la base de ese "m&iacute;nimo com&uacute;n" que es la coercibilidad, en circunstancias de que lo que deber&iacute;a hacerse es definirlo sobre la base de descubrir lo que ser&iacute;a su "instanciaci&oacute;n m&aacute;s madura o completa", aun cuando algunos, o quiz&aacute;s muchos sistemas jur&iacute;dicos, no tuviesen todas las caracter&iacute;sticas de dicha instanciaci&oacute;n. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Personalmente, pienso que nada impide so&ntilde;ar con mundos mejores, aunque nunca est&aacute; mal partir por comprender bien el mundo que tenemos. C&oacute;mo deber&iacute;a ser y funcionar el derecho es una pregunta no s&oacute;lo leg&iacute;tima, sino siempre abierta, aunque no tendr&iacute;a que reemplazar a la que inquiere acerca de c&oacute;mo es y c&oacute;mo funciona el derecho.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> V&eacute;ase <i>Archives de philosophie du droit,</i> n&uacute;mero 7, Sirey, Paris, 1969, p.13.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766431&pid=S1405-0218200700020000300001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Kelsen, Hans, <i>&iquest;Qu&eacute; es justicia?,</i> traducci&oacute;n de Albert Calsamiglia, Ariel, Barcelona, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766433&pid=S1405-0218200700020000300002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>3</sup> Kelsen, Hans, <i>Teor&iacute;a general del estado,</i> traducci&oacute;n de Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez, UNAM; M&eacute;xico, 1969, pp. 22 y 28.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766435&pid=S1405-0218200700020000300003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>4</sup> Hart, Herbert, <i>El concepto de derecho,</i> traducci&oacute;n de Genaro R. Carri&oacute;, Editora Nacional, M&eacute;xico, 1980, pp. 99 a 124.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766437&pid=S1405-0218200700020000300004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Atienza, Manuel, <i>El derecho como argumentaci&oacute;n,</i> Ariel, Barcelona, 2006, pp. 11 a 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766439&pid=S1405-0218200700020000300005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Heidegger, Martin, <i>&iquest;Qu&eacute; es eso filosof&iacute;a?,</i> traducci&oacute;n de Adolfo P. Carpio, Sur, Buenos Aires, 1960.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766441&pid=S1405-0218200700020000300006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>7</sup> Millas, Jorge, <i>Filosof&iacute;a del derecho,</i> Ediciones Publilex, Santiago, 1970, pp. 51 a 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766443&pid=S1405-0218200700020000300007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Kelsen, Hans, <i>Teor&iacute;a pura del derecho,</i> traducci&oacute;n de Roberto J. Vernengo, UNAM, M&eacute;xico, 1970, pp. 349 a 356.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766445&pid=S1405-0218200700020000300008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> V&eacute;ase Rawls, John, <i>A Theory of Justice,</i> Harvard University Press, Cambridge, Mass, 1971 (segunda edici&oacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766447&pid=S1405-0218200700020000300009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->n revisada, 1991). Hay traducci&oacute;n castellana, <i>Teor&iacute;a de la justicia,</i> de Mar&iacute;a Dolores Gonz&aacute;lez, Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1979 (segunda edici&oacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766448&pid=S1405-0218200700020000300010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->n revisada, 1995). </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> V&eacute;ase Bobbio, Norberto, <i>Contribuci&oacute;n a la teor&iacute;a del derecho,</i> traducci&oacute;n y edici&oacute;n a cargo de Alfonso Ruiz&#45;Miguel, Fernando Torres, Valencia, 1980.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766450&pid=S1405-0218200700020000300011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Squella, Agust&iacute;n, <i>Filosof&iacute;a del derecho,</i> Editorial Jur&iacute;dica de Chile, Santiago, 2001, pp. 497 a 521.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766452&pid=S1405-0218200700020000300012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Squella, Agust&iacute;n, <i>Derecho, desobediencia y justicia,</i> Edeval, Valpara&iacute;so, segunda edici&oacute;n, 1992, pp. 257 a 320.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766454&pid=S1405-0218200700020000300013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> V&eacute;ase Hart, Herbert, <i>Una visita a Kelsen,</i> traducci&oacute;n de Javier Esquivel, Cuadernos de Cr&iacute;tica, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, UNAM, M&eacute;xico, 1979.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766456&pid=S1405-0218200700020000300014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>14</sup> V&eacute;ase Kelsen, Hans, <i>Teor&iacute;a general de las normas,</i> traducci&oacute;n de Hugo Carlos Delory, Trillas, M&eacute;xico, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766458&pid=S1405-0218200700020000300015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>15</sup> V&eacute;ase Von Wright, Henrik, <i>Norma y acci&oacute;n,</i> traducci&oacute;n de Pedro Garc&iacute;a Ferrero, Tecnos, Madrid, 1963.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766460&pid=S1405-0218200700020000300016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Kelsen, Hans, <i>Teor&iacute;a pura del derecho,</i> cit, pp. 15 y 16, y 89 a 104. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> V&eacute;ase Alchourr&oacute;n,Carlos, y Bulygins, Eugenio, <i>Sobre la existencia de las normas jur&iacute;dicas,</i> Universidad de Carabobo, Valencia, 1979,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766463&pid=S1405-0218200700020000300017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Mendonca, Daniel, <i>Introducci&oacute;n al an&aacute;lisis normativo,</i> Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766464&pid=S1405-0218200700020000300018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Kelsen, Hans, <i>Teor&iacute;a pura del derecho,</i> cit. pp. 67 a 70.</font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"> <sup>19</sup> Atienza, Manuel, y Ruiz Manero, Juan, <i>Las piezas del derecho,</i> Ariel, Barcelona, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766467&pid=S1405-0218200700020000300019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Squella, Agust&iacute;n, <i>Introducci&oacute;n al derecho,</i> Editorial Jur&iacute;dica de Chile, Santiago, 200, pp. 43 a 46.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766469&pid=S1405-0218200700020000300020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> Ricoeur, Paul, <i>"El conflicto: &iquest;signo de contradicci&oacute;n y de unidad?",</i> en Ladriere, Jean, y Ricoeur, Paul, <i>Poder y conflicto,</i> edici&oacute;n a cargo de Claudio Orrego Vicu&ntilde;a (no indica traductor), Editorial del Pac&iacute;fico, Santiago, 1975, pp. 75 a 103.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766471&pid=S1405-0218200700020000300021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Von Ihering, Rudolf, <i>"La lucha por el derecho",</i> traducci&oacute;n de Leopoldo Alas, en <i>Revista de Ciencias Sociales,</i> n&uacute;mero 10/11, Edeval, Valpara&iacute;so, 1976, pp. 3 a 11.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766473&pid=S1405-0218200700020000300022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Bix, Brian, <i>"Teor&iacute;a del derecho; tipos y prop&oacute;sitos",</i> traducci&oacute;n de Erica Frontini, en <i>Isonom&iacute;a,</i> ITAM, n&uacute;mero 25, M&eacute;xico, 2006, pp. 57 a 68.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4766475&pid=S1405-0218200700020000300023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<source><![CDATA[Archives de philosophie du droit]]></source>
<year>1969</year>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>13</page-range><publisher-loc><![CDATA[Paris ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sirey]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kelsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hans]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Calsamiglia]]></surname>
<given-names><![CDATA[Albert]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[¿Qué es justicia?]]></source>
<year>1991</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kelsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hans]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García Máynez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eduardo]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría general del estado]]></source>
<year>1969</year>
<page-range>22 y 28</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hart]]></surname>
<given-names><![CDATA[Herbert]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carrió]]></surname>
<given-names><![CDATA[Genaro R.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El concepto de derecho]]></source>
<year>1980</year>
<page-range>99 a 124</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editora Nacional]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Atienza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Manuel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El derecho como argumentación]]></source>
<year>2006</year>
<page-range>11 a 60</page-range><publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Heidegger]]></surname>
<given-names><![CDATA[Martin]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Carpio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Adolfo P.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[¿Qué es eso filosofía?]]></source>
<year>1960</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Sur]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Millas]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jorge]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Filosofía del derecho]]></source>
<year>1970</year>
<page-range>51 a 60</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Publilex]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kelsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hans]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vernengo]]></surname>
<given-names><![CDATA[Roberto J.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría pura del derecho]]></source>
<year>1970</year>
<page-range>349 a 356</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rawls]]></surname>
<given-names><![CDATA[John]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A Theory of Justice]]></source>
<year>1971</year>
<publisher-loc><![CDATA[Cambridge^eMass Mass]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard University Press]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[González]]></surname>
<given-names><![CDATA[María Dolores]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría de la justicia]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Cultura Económica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bobbio]]></surname>
<given-names><![CDATA[Norberto]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ruiz-Miguel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfonso]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Contribución a la teoría del derecho]]></source>
<year>1980</year>
<publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fernando Torres]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Squella]]></surname>
<given-names><![CDATA[Agustín]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Filosofía del derecho]]></source>
<year>2001</year>
<page-range>497 a 521</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Jurídica de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Squella]]></surname>
<given-names><![CDATA[Agustín]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Derecho, desobediencia y justicia]]></source>
<year>1992</year>
<edition>segunda</edition>
<page-range>257 a 320</page-range><publisher-loc><![CDATA[Valparaíso ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edeval]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hart]]></surname>
<given-names><![CDATA[Herbert]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Esquivel]]></surname>
<given-names><![CDATA[Javier]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Una visita a Kelsen]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kelsen]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hans]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Delory]]></surname>
<given-names><![CDATA[Hugo Carlos]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Teoría general de las normas]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Trillas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Von Wright]]></surname>
<given-names><![CDATA[Henrik]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[García Ferrero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Pedro]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Norma y acción]]></source>
<year>1963</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tecnos]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Alchourrón]]></surname>
<given-names><![CDATA[Carlos]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bulygins]]></surname>
<given-names><![CDATA[Eugenio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sobre la existencia de las normas jurídicas]]></source>
<year>1979</year>
<publisher-loc><![CDATA[Valencia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de Carabobo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mendonca]]></surname>
<given-names><![CDATA[Daniel]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Introducción al análisis normativo]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Estudios Constitucionales]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Atienza]]></surname>
<given-names><![CDATA[Manuel]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ruiz Manero]]></surname>
<given-names><![CDATA[Juan]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las piezas del derecho]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ariel]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Squella]]></surname>
<given-names><![CDATA[Agustín]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Introducción al derecho]]></source>
<year></year>
<page-range>43 a 46</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Jurídica de Chile]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ricoeur]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El conflicto: ¿signo de contradicción y de unidad?]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Ladriere]]></surname>
<given-names><![CDATA[Jean]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ricoeur]]></surname>
<given-names><![CDATA[Paul]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Orrego Vicuña]]></surname>
<given-names><![CDATA[Claudio]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Poder y conflicto]]></source>
<year>1975</year>
<page-range>75 a 103</page-range><publisher-loc><![CDATA[Santiago ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial del Pacífico]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Von Ihering]]></surname>
<given-names><![CDATA[Rudolf]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La lucha por el derecho]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Ciencias Sociales]]></source>
<year>1976</year>
<numero>10</numero><numero>11</numero>
<issue>10</issue><issue>11</issue>
<page-range>3 a 11</page-range><publisher-loc><![CDATA[Valparaíso ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Edeval]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bix]]></surname>
<given-names><![CDATA[Brian]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Teoría del derecho; tipos y propósitos]]></article-title>
<source><![CDATA[Isonomía]]></source>
<year>2006</year>
<numero>25</numero>
<issue>25</issue>
<page-range>57 a 68</page-range><publisher-loc><![CDATA[México ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ITAM]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
