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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>      	    <p align="center">&nbsp;</p>      	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Igualdad y discurso moral<a href="#nota">*</a></b></font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Marcelo Alegre**</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Universidad de Buenos Aires&#45;SADAF.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n: 14/02/2005    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Aceptaci&oacute;n: 1/07/2005</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1.</b> <b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la filosof&iacute;a pol&iacute;tica y moral contempor&aacute;nea se considera usualmente como obvia la plausibilidad de al menos alguna versi&oacute;n del principio de igualdad. Esto ha llevado a autores como Dworkin a afirmar que el pensamiento pol&iacute;tico actual parte de un terreno compartido, constitutido por la adhesi&oacute;n com&uacute;n a un concepto de igualdad, a partir del cual se desarrollan concepciones divergentes de dicho valor.<sup><a href="#nota">1</a></sup> En el mismo sentido, Amartya Sen ha se&ntilde;alado que hoy todos somos igualitarios, aunque diferimos en el "foco" de la igualdad.<sup><a href="#nota">2</a></sup> As&iacute;, a&uacute;n autores decididamente conservadores como Nozick o Hayek ser&iacute;an de alg&uacute;n modo igualitarios, en tanto adhieren a la idea de igualdad ante la ley, o, en un plano m&aacute;s abstracto, a la idea de igualdad moral, de acuerdo a la cual todos los seres humanos est&aacute;n investidos de la misma dignidad y son pasibles del mismo respeto por parte del estado. Para ser m&aacute;s gr&aacute;ficos, podemos afirmar que esta creencia, en su aspecto negativo, rechaza posiciones como el racismo o el sexismo, que afirman que alg&uacute;n subgrupo de seres humanos es superior, moralmente, a otros subgrupos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El igualitarismo propiamente dicho (la corriente que favorece fuertes transferencias de recursos y oportunidades hacia los m&aacute;s desaventajados), entonces, no se distingue de otras corrientes de pensamiento por adherir al principio de igualdad, sino por la manera en que interpreta este principio en el plano socio&#45;econ&oacute;mico. Para el igualitarismo, el principio de la igualdad requiere no solamente que las normas jur&iacute;dicas sean aplicadas de manera no discriminatoria, o instituciones pol&iacute;ticas abiertas a la influencia de todos los miembros de la sociedad, sino adem&aacute;s que los recursos econ&oacute;micos est&eacute;n distribuidos de manera de evitar disparidades importantes en su disfrute.<sup><a href="#nota">3</a></sup> No me propongo aqu&iacute; analizar esta extensi&oacute;n del principio igualitario al terreno econ&oacute;mico (extensi&oacute;n que creo fundamentalmente correcta). Este trabajo se enfoca en la igualdad moral b&aacute;sica, presupuesto com&uacute;n del pensamiento pol&iacute;tico contempor&aacute;neo. Para el igualitarismo "propiamente dicho" una vez aceptada esta idea b&aacute;sica de igualdad, s&oacute;lo hay un paso hacia el tipo de recomendaciones propias del progresismo en materia econ&oacute;mica. En efecto, la progresividad en los impuestos, los m&iacute;nimos sociales, y las pol&iacute;ticas tendientes a disminuir la distancia entre los sectores m&aacute;s y menos aventajados, tienden a neutralizar el mismo tipo de discriminaci&oacute;n que es condenada por el ideal abstracto de la igualdad moral: es tan abyecto relegar a una persona por su color de piel o su sexo o su etnia, como ser&iacute;a relegarlo por su falta de talentos para atraer recursos en el mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, para posiciones m&aacute;s moderadas, existe una distancia mucho mayor (y tal vez, insalvable) entre la igualdad moral y pol&iacute;tica, por un lado, y la igualdad en el terreno econ&oacute;mico. La &uacute;ltima, en estas concepciones, no se sigue f&aacute;cilmente de la primera. La igualdad, para las visiones conservadores, no exige poner en cuesti&oacute;n el status quo material, sino solamente (o ni m&aacute;s ni menos) las formas m&aacute;s crudas de discriminaci&oacute;n como la racial, religiosa y de g&eacute;nero.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero ocuparme aqu&iacute; de varias cuestiones vinculadas entre s&iacute;, y que giran alrededor de aquel principio compartido de igualdad moral b&aacute;sica. En primer lugar, interesa elucidar el car&aacute;cter significativo del concepto de igualdad. Hay autores que afirman que la idea de igualdad es trivial (o no significativa) y que, en &uacute;ltima instancia, su uso solamente genera confusi&oacute;n. Por lo tanto, el primer problema al que quiero referirme consiste en indagar si la idea de igualdad es meramente ret&oacute;rica, o, por el contrario, tiene alg&uacute;n sentido sustantivo. Ahora bien, la idea de igualdad puede cumplir una funci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de la discursiva y, aun as&iacute;, ser err&oacute;nea: lograr la absoluci&oacute;n frente a la acusaci&oacute;n de trivialidad, desde luego, no implica estar en lo cierto. En segundo lugar, entonces, debemos preguntarnos por la fundamentaci&oacute;n de la igualdad. Luego de repasar algunas estrategias utilizadas para establecer el lugar que le corresponde a la igualdad en el espacio de los valores, voy a exponer por qu&eacute; la igualdad puede ser entendida como un requisito basal de la deliberaci&oacute;n moral, que inclusive toma precedencia sobre otras exigencias del razonamiento pr&aacute;ctico, como la generalizaci&oacute;n, la universalizaci&oacute;n, o la imparcialidad. Si la igualdad, como pienso, es un super&#45;presupuesto del discurso moral, su negaci&oacute;n en el contexto de la deliberaci&oacute;n racional implica una instancia de contradicci&oacute;n pr&aacute;ctica particularmente grave.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. Tres niveles de la igualdad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de igualdad puede operar en muchos niveles diferentes. Existen al menos tres formas en las que la idea de igualdad ingresa en la teor&iacute;a pol&iacute;tica y moral. Dichas tres formas se corresponden, a su vez, con tres niveles diferentes del discurso. Primero, la igualdad figura como una cuesti&oacute;n de <i>reconocimiento.</i> Segundo, se la entiende en tanto cuesti&oacute;n de <i>prescripci&oacute;n abstracta.</i> Tercero, se la usa en t&eacute;rminos de <i>prescripci&oacute;n espec&iacute;fica.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer modo en el que la igualdad puede aparecer consiste en la afirmaci&oacute;n de la igual val&iacute;a moral de los individuos, o de la igual importancia de sus vidas desde una perspectiva objetiva, o similares formulaciones de la misma idea: los seres humanos <i>son,</i> moralmente, iguales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo sentido en el que la igualdad se emplea, se desprende de la primer idea, y puede ser formulado a trav&eacute;s de un principio que requiere que los individuos deban ser tratados como portadores de igual valor moral, o manifestando igual inter&eacute;s o sensibilidad hacia ellos. Las personas, de acuerdo con esta idea, deben ser tratadas <i>como</i> si fueran moralmente iguales, o, dicho en una palabra, como iguales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta formulaci&oacute;n abstracta de la idea igualitaria necesita ser especificada, y esto, naturalmente, puede lograrse de diversas formas. Se puede pensar que tratar a las personas como iguales s&oacute;lo requiere cierta uniformidad en la aplicaci&oacute;n de las normas, o alguna distribuci&oacute;n igual de las oportunidades iniciales, o bien la equiparaci&oacute;n de la felicidad, o una igual satisfacci&oacute;n de los deseos o preferencias de las personas. En consecuencia, el tercer nivel de la idea de igualdad suministra una prescripci&oacute;n espec&iacute;fica, ejemplificada por la igualdad de los libertarios, la igualdad de recursos, la de capacidades, de acceso a ventajas, de bienestar, etc., etc. Como se sabe, este es el nivel en que las diferentes teor&iacute;as morales y pol&iacute;ticas contempor&aacute;neas rompen filas, luego de compartir la igualdad como reconocimiento y como prescripci&oacute;n abstracta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los tres usos son normativos, pero el primero resulta m&aacute;s b&aacute;sico, mientras que el segundo y tercer nivel asumen la verdad del primer principio. Es cierto que una teor&iacute;a moral o de filosof&iacute;a pol&iacute;tica que trate de evitar las oscuridades metaf&iacute;sicas podr&iacute;a empezar simplemente en el segundo uso de igualdad, dejando a un lado el primer uso, asumiendo sencillamente la obviedad de que las personas deben ser tratadas de manera igual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo creo que la distinci&oacute;n entre estos dos usos (reconocimiento y prescripci&oacute;n) es genuina. La primer idea es la raz&oacute;n obvia para aceptar la segunda: las personas deben ser <i>tratadas</i> como iguales porque ellas <i>son</i> iguales. Esta idea, aun siendo abstracta, resulta sin embargo relevante: ella niega que entre los seres humanos existan sub&#45;clases, de acuerdo a la raza, el origen &eacute;tnico, el color de piel, el sexo, la edad, etc., con diferentes estatus o calidades morales. Este ideal es violentado frontalmente por las sociedades de castas, la esclavitud, la segregaci&oacute;n racial, la discriminaci&oacute;n por g&eacute;nero, las persecusiones &eacute;tnicas, etc.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. La trascendencia de la idea de igualdad</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente en este nivel abstracto del razonamiento moral que la defensa del ideal de la igualdad debe enfrentar un ataque radical. Dicho ataque sostiene que el uso mismo del concepto de igualdad constituye un ejercicio in&uacute;til, que confunde las cosas, y que utiliza la fuerza meramente ret&oacute;rica de dicho concepto para avanzar causas que podr&iacute;an ser clarificadas (m&aacute;s "perspicazmente" expuestas) por un lenguaje diferente. La igualdad, es, a juicio de algunos, una ilusi&oacute;n, una consideraci&oacute;n hueca, o un artificio discursivo. As&iacute;, se ha afirmado que el atractivo del principio igualitario favorece la "confusi&oacute;n intelectual",<sup><a href="#nota">4</a></sup> que el valor de la igualdad es "vac&iacute;o",<sup><a href="#nota">5</a></sup> o que la igualdad "es un instrumento ret&oacute;rico"<sup><a href="#nota">6</a></sup> "que tiende a resultar persuasivo precisamente en virtud de agrupar ideas fuertemente divergentes, sobre las cuales las personas est&aacute;n en desacuerdo."<sup><a href="#nota">7</a></sup></font></p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quiero entonces examinar esta visi&oacute;n de que el uso del lenguaje de la igualdad oscurece cuestiones sustantivas, o que suma confusi&oacute;n a los asuntos p&uacute;blicos. Mi defensa de la pertinencia del uso del concepto de igualdad no implica negar, me apresuro a aclarar, la existencia de abusos en la alusi&oacute;n a dicho concepto. Es com&uacute;n cuestionar pol&iacute;ticas o acciones del estado sobre la base de que supuestamente violan la igualdad, siendo que muchas veces no es ese el valor en juego.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Este problema, claro, no es exclusivo de la igualdad. (Tengo la impresi&oacute;n de que quienes se oponen a la existencia de un documento de identidad porque, seg&uacute;n ellos, se conculca la libertad, cometen el mismo tipo de abuso discursivo). Pero pienso que la alusi&oacute;n a la igualdad, tal como a la libertad, no siempre es pura ret&oacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Profesor Peter Westen<sup><a href="#nota">9</a></sup> ha dedicado varios art&iacute;culos<sup><a href="#nota">10</a></sup> y un libro a mostrar las diferentes maneras en las que los igualitarios, seg&uacute;n &eacute;l, emplean incorrectamente el concepto de igualdad, oscureciendo sus (tal vez de otro modo) correctas afirmaciones sustantivas. Algunos autores han suscripto la visi&oacute;n de Westen<sup><a href="#nota">11</a></sup> y otros han reaccionado cr&iacute;ticamente a sus an&aacute;lisis.<sup><a href="#nota">12</a></sup> En su libro, Westen comienza describiendo dos "rasgos parad&oacute;jicos" de la palabra "igualdad",<sup><a href="#nota">13</a></sup> que favorecen las confusiones en el uso de este concepto.<sup><a href="#nota">14</a></sup> Estos rasgos son i) "que tiene, al mismo tiempo, tanto un significado singular como una variedad de significados divergentes",<sup><a href="#nota">15</a></sup> y ii) "que la "igualdad" tiene connotaciones favorables, y a&uacute;n, que no es en s&iacute; misma un t&eacute;rmino evaluativo".<sup><a href="#nota">16</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aqu&iacute; surge el primer problema en el an&aacute;lisis de Westen. A fin de descalificar el uso del t&eacute;rmino "igualdad" es preciso tener en cuenta qu&eacute; significado le est&aacute; adjudicando el emisor. En otras palabras, resulta necesario <i>fijar</i> la referencia del t&eacute;rmino. Esto se sigue del hecho de que, por supuesto, es posible que el mismo t&eacute;rmino sea usado de much&iacute;simas formas distintas. Pero ello no alcanza, por s&iacute; mismo, para descalificar su uso. Al fin y al cabo, lo mismo sucede con otros t&eacute;rminos que hacen referencia a valores, como autonom&iacute;a, responsabilidad, o derechos humanos, por no hablar de conceptos m&aacute;s abstractos a&uacute;n, como los de justicia, ecuanimidad o imparcialidad. Para convencernos de que dejemos de hacer menci&oacute;n a la igualdad, es preciso algo m&aacute;s que efectuar un listado de los problemas de ciertos usos (y abusos). Es preciso que se nos muestre que <i>ning&uacute;n</i> uso concreto escapa a la naturaleza problem&aacute;tica y contradictoria que se le asigna al t&eacute;rmino en general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que podemos empezar rechazando la segunda caracter&iacute;stica y, si tenemos &eacute;xito en ello, podremos ver que ninguna paradoja remanente queda en la primer afirmaci&oacute;n. La segunda caracter&iacute;stica no es parad&oacute;jica. Existen muchos t&eacute;rminos con connotaciones favorables que no son evaluativas en el sentido en que Westen considera el t&eacute;rmino "evaluativo". Para Westen, un t&eacute;rmino es "evaluativo" si, decir que alguna cosa posee la propiedad "x" (la palabra evaluativa) "significa que es correcta y buena".<sup><a href="#nota">17</a></sup> Ahora bien, creo que Westen no toma suficientemente en cuenta que la connotaci&oacute;n (positiva o negativa) de una palabra depende de los efectos psicol&oacute;gicos que su uso tiende generalmente a causar en los receptores. Su car&aacute;cter evaluativo, en cambio, es independiente de dichos efectos. Por lo tanto, es perfectamente posible que exista asimetr&iacute;a entre el car&aacute;cter evaluativo de un t&eacute;rmino y su connotaci&oacute;n. En estos casos no hay nada parad&oacute;jico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, es posible que un t&eacute;rmino puramente as&eacute;ptico o descriptivo produzca una connotaci&oacute;n negativa: "huevo podrido" es un ejemplo. "Placer" y "felicidad" son casos de palabras con connotaciones favorables, y descriptivas, por cuanto no conllevan correcci&oacute;n o bondad, puesto que bien pueden existir placeres y felicidades horrendas (e.g., el placer o la felicidad que sienten aquellos que torturan beb&eacute;s para divertirse). Una palabra descriptiva, puede, a su vez, provocar connotaciones positivas y negativas: Gernika, por ejemplo. Tambi&eacute;n es posible que una palabra evaluativa tenga una connotaci&oacute;n contraria a la evaluaci&oacute;n subyacente al uso del emisor. Cuando el Senador Republicano por Nueva York D'Amato le enrostr&oacute; a su contendiente Dem&oacute;crata Schumer, en el debate electoral de 1998, el tener las ideas impositivas de un escandinavo, el uso evaluativo del Senador no habr&iacute;a necesariamente de coincidir con la connotaci&oacute;n producida en todos los oyentes. Algunos lo tomar&iacute;an como una acusaci&oacute;n, pero otros, (aunque pocos) como un elogio. Hay muchas combinaciones posibles entre lo que Westen llama el car&aacute;cter evaluativo de una palabra y sus connotaciones. Ninguna de ellas es parad&oacute;jica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun suponiendo la noci&oacute;n equivocada de que cuando surge una asimetr&iacute;a entre el car&aacute;cter evaluativo de un t&eacute;rmino y su connotaci&oacute;n estamos ante un problema, no resulta claro que este sea el caso de "igualdad". Westen dice,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"'Justicia' es un t&eacute;rmino evaluativo, porque decir que algo es 'justo' <i>significa</i> que ello resulta correcto y bueno.<sup><a href="#nota">18</a></sup> No sucede lo mismo con la igualdad. Decir que algo es "igual" no es decir que es correcto y bueno."<sup><a href="#nota">19</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, pero el problema es que, en ese caso, la palabra "igualdad" usualmente tampoco tendr&aacute; connotaci&oacute;n positiva. Es decir, cuando utilizamos la palabra "igual" en un sentido puramente descriptivo (como lo hacemos a menudo) tampoco suele producirse el efecto de connotaci&oacute;n positiva. La supuesta paradoja no tiene lugar. Pero hay cierto uso del concepto de igualdad que s&iacute; es evaluativo y que posee (en general, por supuesto, todo depende, como dije, de la audiencia) connotaciones positivas. El t&eacute;rmino que se corresponde con "justo" ("de acuerdo con la justicia") en orden a efectuar el ejemplo paralelo, no es "igual", sino "de acuerdo con la igualdad". Y decir que algo concuerda con la igualdad significa que ello es, al menos presuntamente, "correcto y bueno". Contrariamente a lo afirmado por Westen, "igualdad" es, a veces, un t&eacute;rmino evaluativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dije que cuando la segunda paradoja se resuelve, nada podr&iacute;a quedar de la primera. &iquest;Por qu&eacute;? Porque si estoy en lo correcto, la igualdad es un t&eacute;rmino que, contrariando la opini&oacute;n de Westen, admite usos descriptivos <i>y</i> evaluativos. Puede ser tanto usada de un modo valorativamente neutral ("Los estudiantes y profesores disfrutan iguales privilegios en esta biblioteca") como de un modo evaluativo ("el voto calificado ofende a la igualdad"). No existe ninguna caracter&iacute;stica parad&oacute;jica aqu&iacute;, solo un problema de ambig&uuml;edad l&eacute;xica, "un t&eacute;rmino singular con dos &#91;o m&aacute;s&#93; significados".<sup><a href="#nota">20</a></sup> Sin embargo, es importante tener en cuenta que esa ambig&uuml;edad no es radical, ya que es posible distinguir los diversos usos con una m&iacute;nima claridad discursiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero entonces, nada queda del primer problema "pare&#91;ciendo&#93; tener al mismo tiempo tanto un significado singular como una variedad de significados divergentes".<sup><a href="#nota">21</a></sup> Westen cree que existe un problema porque deja de lado esta posibilidad de que existan usos descriptivos y evaluativos de la igualdad. Esto resulta suficientemente claro de su explicaci&oacute;n de la caracter&iacute;stica parad&oacute;jica,</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">...por un lado, la 'igualdad' parece referirse a un estado de cosas definido, de una manera en que una palabra como 'belleza', por ejemplo, no lo hace... la belleza es en gran parte subjetiva... significa atractivo para un observador particular. La igualdad, empero, no es una relaci&oacute;n definida por referencia a un observador siempre cambiante. Es cierta clase de relaci&oacute;n entre las personas, o las cosas, o los n&uacute;meros. 2+2 <i>es</i> igual a 4; no es igual a 5. Negros y blancos no son jur&iacute;dicamente iguales en Sud&aacute;frica;<sup><a href="#nota">22</a></sup> ellos son jur&iacute;dicamente iguales en Zimbabwe. La igualdad es 'una idea' con un significado 'definido', 'objetivo', y 'universal'.<sup><a href="#nota">23</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Claramente aqu&iacute; Westen est&aacute; usando la igualdad de una manera descriptiva, valorativamente neutral (&eacute;sta resulta la &uacute;nica manera de que tenga sentido el ejemplo de igualdad legal en Sudafrica yZimbabwe). Pero luego pasa a explicar c&oacute;mo la igualdad puede tener una "variedad de significados divergentes",</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otro lado, mientras que las personas parecen compartir el concepto de igualdad, ellas tienen muy diferentes concepciones de la igualdad. Consid&eacute;rese la diferencia de opini&oacute;n que existe acerca de lo que significa la 'igualdad' sobre la base del 'sexo' bajo la Enmienda de Derechos Iguales.<sup><a href="#nota">24</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta claro que aqu&iacute; Westen est&aacute; usando "igualdad" en un sentido normativo, valorativamente cargado. Aqu&iacute; "igualdad" es el valor de la igualdad, no la relaci&oacute;n que se da entre cosas estrechamente similares. El hecho de que las personas compartan el concepto pero difieran sobre las particulares concepciones de igualdad no resulta <i>particularmente</i> problem&aacute;tico. Ello ocurre con otros conceptos, tales como "justicia", "libertad", "responsibilidad", "dignidad", etc.<sup><a href="#nota">25</a></sup> La convergencia en la aprobaci&oacute;n de cierto ideal y la discrepancia sobre las implicancias pr&aacute;cticas de dicho ideal no constituye, en s&iacute;, un problema. Antes bien, es lo que explica y posibilita la deliberaci&oacute;n pr&aacute;ctica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Westen distingue tres usos diferentes de "igualdad" (igualdad matem&aacute;tica, igualdad descriptiva e igualdad prescriptiva) aunque reconoce que las tres comparten la misma estructura l&oacute;gica,</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con Westen la igualdad es,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">i. una relaci&oacute;n que se obtiene entre dos o m&aacute;s entidades, sean tangibles o intangibles,</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ii. que han sido medidas conjuntamente y comparadas por referencia a un est&aacute;ndar com&uacute;n de medida,</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">iii. y que, aunque no id&eacute;nticas en todas las medidas de sus dimensiones</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">iv. son, sin embargo, indistinguibles por referencia al est&aacute;ndar de medida relevante.<sup><a href="#nota">26</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siguiendo este an&aacute;lisis, comparten la misma estructura l&oacute;gica estas tres afirmaciones diferentes:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">i. Estos dos zapatos son iguales.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">ii. 3 x 4 = 12</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">iii. Todas las personas son igualmente respetables.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas ellas comparten la misma estructura porque en cada uno de los tres casos, existe una relaci&oacute;n (igualdad) que se obtiene entre diferentes entidades,<sup><a href="#nota">27</a></sup> conjuntamente medidas y comparadas por referencia a un est&aacute;ndar com&uacute;n, y que, aunque no id&eacute;nticas en todas sus dimensiones, son indistinguibles por referencia al est&aacute;ndar de medida relevante (el tama&ntilde;o en el caso de los zapatos, la respetabilidad en el caso de las personas).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; es, entonces, lo errado, o equ&iacute;voco, o enga&ntilde;oso, en los discursos que se refieren al tercer tipo de igualdad? Que seg&uacute;n Westen, cuando usamos el lenguaje de la igualdad, en un sentido normativo estamos ocultando lo que realmente est&aacute; en juego, a saber, <i>reglas</i> morales o legales. En otras palabras,</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Decir que las personas son prescriptivamente iguales implica efectuar una referencia impl&iacute;cita a la sustancia de una regla de conducta dada, por intermedio de la identidad que la regla crea entre ellas. La igualdad prescriptiva entonces, es una manera oblicua de hablar acerca de reglas, por medio de las clasificaciones comunes que ellas crean entre las personas."<sup><a href="#nota">28</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En t&eacute;rminos m&aacute;s sencillos, seg&uacute;n Westen, cuando usamos el lenguaje de la igualdad, estamos ocultando u oscureciendo la referencia a ciertas reglas. Las reglas fijan por s&iacute; mismas su &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n sin necesidad de acudir a la idea de igualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En trabajos previos, Westen pensaba que las reglas preced&iacute;an a las igualdades prescriptivas.<sup><a href="#nota">29</a></sup> Ahora piensa que ellas "surgen simult&aacute;neamente, porque son modos alternativos de expresar el mismo juicio normativo".<sup><a href="#nota">30</a></sup> Es simplemente que la igualdad prescriptiva no es "un modo <i>perspicaz</i> de hablar de las reglas. Por el contrario, siendo un modo oblicuo y ambiguo de hablar de las reglas, el lenguaje de la igualdad prescriptiva tiende a oscurecer el contenido de las reglas que refleja."<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que lo correcto es todo lo contrario. La utilidad crucial de un principio de igualdad consiste en que determina el contenido y el &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de las reglas (las "reglas prescriptivas" en palabras de Westen) que rigen como las personas <i>deben ser</i> tratadas. En una sociedad justa el principio de igualdad es necesariamente anterior a las reglas, porque &eacute;l es el est&aacute;ndar que determina cu&aacute;les reglas son aceptables y cu&aacute;les no lo son.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un art&iacute;culo anterior,<sup><a href="#nota">32</a></sup> Westen exhibe la debilidad de sus quejas conceptuales contra la igualdad. Toma como ejemplo el debate entre Lincoln y el Senador Douglas acerca del estatus moral de los Afroamericanos. (El ejemplo muestra la honestidad intelectual de Westen, porque cualquier defensor de la significatividad de la igualdad estar&iacute;a encantado de escoger <i>este</i> mismo ejemplo para probar su caso). Westen cita a Douglas:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...Sostengo que un negro no es y nunca debe ser un ciudadano de los Estados Unidos... los firmantes de la Declaraci&oacute;n de Independencia no hicieron referencia al negro en lo absoluto, cuando declararon que todos los hombres son creados iguales. Ellos deseaban expresar con esta frase hombre blanco, hombre de nacimiento Europeo y de Europea descendencia, y no hicieron referencia ya sea al Negro, a los salvajes Indios, el Fiji, el Malayo, o cualquier otra raza inferior o degradada, cuando hablaron de la igualdad del hombre.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lincoln respondi&oacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...Yo no entiendo que la Declaraci&oacute;n significa que todos los hombres fueron creados iguales a todo respecto. Ellos no son iguales en su color de piel; pero s&iacute; afirmo que significa declarar que todos los hombres son iguales en relaci&oacute;n a algo; ellos son iguales en su derecho a la 'vida, a la libertad, y a la persecuci&oacute;n de su felicidad'.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sospecho que casi todo mundo considerar&iacute;a esta como una discusi&oacute;n paradigm&aacute;tica sobre la igualdad. Pero, curiosamente, Westen afirma:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los dos oradores, Lincoln y Douglas, pensaron que estaban en desacuerdo acerca de s&iacute; los negros y los blancos son creados iguales.<sup><a href="#nota">33</a></sup> Pero ellos estaban equivocados. No entend&iacute;an claramente lo que la igualdad significa, y no entendi&eacute;ndolo, permit&iacute;an que la igualdad crease desacuerdos que no exist&iacute;an y encubriera desacuerdos existentes. Ellos pensaban que estaban en desacuerdo acerca de si negros y blancos son iguales, pero de hecho discrepaban acerca del est&aacute;ndar con el que medir la igualdad o desigualdad de negros y blancos en un aspecto particular: su capacidad para ser esclavizados.<sup><a href="#nota">34</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;No es &eacute;ste un modo muy bizarro de describir lo que est&aacute; en juego en esta discusi&oacute;n? De hecho, entre Lincoln y Douglas no hay un malentendido verbal. Ambos acuerdan sobre el "est&aacute;ndar por el cual medir la igualdad o desigualdad de negros y blancos": el est&aacute;ndar era el valor moral, aunque expresado en el oscuro lenguaje religioso de la Declaraci&oacute;n de Independencia. Lincoln pensaba que los negros y los blancos eran iguales medidos por dicho est&aacute;ndar, mientras que Douglas pensaba que no.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Westen dice que ellos asum&iacute;an est&aacute;ndares diferentes, y &eacute;l los identifica como dos reglas, una permitiendo y la otra prohibiendo la esclavitud de los negros. De acuerdo con esta visi&oacute;n, siendo que Lincoln asum&iacute;a una regla prohibiendo la esclavitud de los negros, &eacute;l cre&iacute;a en la igualdad de negros y blancos, mientras que, en tanto Douglas cre&iacute;a en la justicia de la regla que permit&iacute;a la esclavizaci&oacute;n de los negros, consideraba "prescriptivamente desiguales" a negros y blancos. De acuerdo con Westen, "el lenguaje de la igualdad... oculta&#91;ba&#93; sus respectivas visiones de la esclavitud.. ,"<sup><a href="#nota">35</a></sup> Pero entonces, y esta es la clave acerca de la relevancia discursiva de la igualdad, &iquest;c&oacute;mo podemos explicar su adhesi&oacute;n hacia aquellas reglas incompatibles sin, a su turno, hacer referencia a sus visiones a la igual (o desigual) categor&iacute;a moral de negros y blancos?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es verdad que, como el detallado an&aacute;lisis de Westen muestra, dos objetos cualquiera son descriptivamente iguales y desiguales, porque ellos deben compartir algo en com&uacute;n y diferir en al menos alguna caracter&iacute;stica. Tambi&eacute;n es verdad que dos personas cualquiera, digamos un negro y un blanco antes de la Guerra Civil Norteamericana, eran ambos prescriptivamente iguales y desiguales, en el sentido en que exist&iacute;an tanto reglas que les adscrib&iacute;an los mismos deberes y derechos, y reglas que les adscrib&iacute;an roles diferenciados (leyes relativas a la esclavitud). Pero esto por s&iacute; no significa que el lenguaje de la igualdad est&eacute; fuera de lugar, o confunda. Solo significa que quiz&aacute;s debemos clarificar en qu&eacute; sentido estamos diciendo que las personas son iguales (lo que Westen podr&iacute;a expresar como 'especificar el est&aacute;ndar de medida'). Esto es correcto, pero se aplica a la igualdad en cualquier dimensi&oacute;n y en cualquier contexto discursivo. Por ejemplo, cuando los argentinos dec&iacute;amos hace unos a&ntilde;os que un peso era igual a un d&oacute;lar, presupon&iacute;amos que lo eran respecto del est&aacute;ndar "capacidad de compra". (No eran iguales en cuanto al color de los billetes, a la autoridad que los emit&iacute;a, etc). En el contexto de la moral, podemos especificar el est&aacute;ndar como respeto moral, o inviolabilidad, o dignidad. Usualmente, y contrariamente a la sugerencia de Westen, no es necesario, al fin de cuentas, efectuar esa especificaci&oacute;n. Particularmente, no fue necesario para Lincoln y Douglas. Entre ellos exist&iacute;a un genuino desacuerdo, no un mal entendimiento, y el n&uacute;cleo del desacuerdo consist&iacute;a en s&iacute; negros y blancos eran moralmente iguales. El punto estriba en que una referencia a la igualdad no es vacua sino significativa. En conclusi&oacute;n, los igualitarios podr&aacute;n estar profundamente equivocados, pero su error, en cualquier caso, es de orden normativo, no l&oacute;gico o ling&uuml;&iacute;stico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n la cr&iacute;tica de Joseph Raz al igualitarismo merece especial atenci&oacute;n.<sup><a href="#nota">36</a></sup> Raz cr&iacute;tica al igualitarismo sobre la base de que se encuentra fundado sobre maniobras ret&oacute;ricas, y de que ello implica costos morales sustantivos. Distingue dos tipos de principios relacionados con la igualdad. Existen principios igualitarios paradigm&aacute;ticos o estrictos, y principios que invocan la igualdad sin descansar en principios igualitarios estrictos. La forma de los principios igualitarios estrictos es la siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los Fs que no poseen G tienen derecho a G si algunos Fs poseen G.</font></p> 	</blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Raz, los principios que no adoptan esa forma, o que no descansan sobre esta formula estrictamente igualitaria, no son verdaderamente igualitarios, sino "ret&oacute;ricos", porque se montan sobre el "buen nombre del que la 'igualdad' goza en nuestra cultura".<sup><a href="#nota">37</a></sup> Esto incluye la aserci&oacute;n de un "derecho fundamental de cada uno a una igual consideraci&oacute;n y respeto."<sup><a href="#nota">38</a></sup> Puesto que esta es una de las formulaciones del principio abstracto de igualdad cuya relevancia vengo defendiendo, resulta pertinente analizar la argumentaci&oacute;n de Raz acerca de su supuesto car&aacute;cter trivial. Dichas aserciones son ret&oacute;ricas, seg&uacute;n Raz, porque "no son afirmaciones dise&ntilde;adas para promover la igualdad". En cambio, implican "promover la causa de aquellos principios calificados &#151;independientemente&#151; bajo principios v&aacute;lidos",<sup><a href="#nota">39</a></sup> o "una aserci&oacute;n de humanismo", o "facilitar la exposici&oacute;n".<sup><a href="#nota">40</a></sup> Raz expresa,</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Toda teor&iacute;a moral y pol&iacute;tica que afirma, o bien que es una teor&iacute;a completa, o a&uacute;n que solo resulta completa con relaci&oacute;n a alguna cuesti&oacute;n, contiene un principio de igualdad en ese sentido. Esto es, contiene un principio de clausura estableciendo que nada m&aacute;s cuenta para la justificaci&oacute;n moral, o para la acci&oacute;n pol&iacute;tica o educativa, etc. Principios de clausura de esta clase no pueden, por lo tanto, prestarle un car&aacute;cter igualitario a una teor&iacute;a. Todav&iacute;a m&aacute;s, es dif&iacute;cil evitar la sospecha de que algunos autores, cuando declaran que sus teor&iacute;as son igualitarias, quieren decir poco m&aacute;s que el que ellas son completas. R. M. Dworkin considera a la moral pol&iacute;tica descansando sobre un derecho fundamental de cada uno a igual consideraci&oacute;n y respeto. Esto parece significar que cada uno tiene un derecho a la consideraci&oacute;n y al respeto y que no existe nada m&aacute;s que pueda contar en la justificaci&oacute;n de las decisiones pol&iacute;ticas. No es sino un principio de clausura de una teor&iacute;a pol&iacute;tica, presentando un derecho a la consideraci&oacute;n y el respeto, y no el derecho a la igualdad como el fundamento de toda teor&iacute;a pol&iacute;tica."<sup><a href="#nota">41</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez lo que est&eacute; detr&aacute;s de la afirmaci&oacute;n de Raz de que este uso de la igualdad es ret&oacute;rico consista en el pensamiento de que resulta incontrovertible (al menos incontrovertible entre las teor&iacute;as morales que afirman ser "completas", de acuerdo con el pasaje citado, que, presumiblemente, son todas aquellas que se proponen ser m&iacute;nimamente inteligibles). Y si una afirmaci&oacute;n no controvertible resulta insignificante, entonces ser&iacute;a cierto que la igualdad, en tanto prescripci&oacute;n abstracta es insignificante: su afirmaci&oacute;n no a&ntilde;adir&iacute;a nada al pensamiento pol&iacute;tico y moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay, no obstante, una raz&oacute;n para resistir esta &uacute;ltima conclusi&oacute;n. Los igualitarios quieren defender sus afirmaciones en el tercer nivel, como el desarrollo m&aacute;s fiel del principio abstracto de igualdad. El principio de igualdad abstracta <i>implica,</i> para el igualitarismo, que ciertas distribuciones son injustas y otras, equitativas. El principio no es un paraguas delet&eacute;reo, que sirve para cubrir todas las posiciones pol&iacute;ticas, excepto las neo&#45;nazis y similares. Estos puntos de vista radicalmente anti&#45;humanistas son &uacute;nicos en el sentido de negar expl&iacute;citamente el principio abstracto de igualdad. Pero los igualitarios quieren afirmar que otras posiciones, m&aacute;s civilizadas y democr&aacute;ticas, aunque no nieguen abiertamente el principio, erran en su interpretaci&oacute;n de lo que el principio requiere en la arena pol&iacute;tica o econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto no debe ser comprendido como una estipulaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica. Un igualitario puede f&aacute;cilmente conceder que un principio que demande que el estado trate con igual consideraci&oacute;n y respeto a cada uno de los miembros de la comunidad, puede verse mejor como una "aserci&oacute;n de humanismo" o de otra idea "no igualitaria", en lugar de como una genuinamente igualitaria. Pero insistir&iacute;a en que este principio (cualquiera sea su r&oacute;tulo) es contradicho por ciertas de sus especificaciones e instanciada por otras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aun as&iacute;, tenemos fundamentos para dudar de que ganemos en claridad o en perspicacia desembaraz&aacute;ndonos del uso de la igualdad y confiando en una formulaci&oacute;n alternativa. Raz dice que por intermedio de recurrir al principio de igual respeto, pagamos el precio de la "confusi&oacute;n intelectual" &#151;algunas formulaciones no igualitarias de la misma idea, ser&iacute;an m&aacute;s "claras". Sobre tal base, prefiere "Ser humano es, en s&iacute; mismo, suficiente fundamento para ser respetado," antes que "Todos los humanos tienen derecho a igual respeto". Pero el problema consiste en que &eacute;stas no son formulaciones de la <i>misma</i> idea. En verdad, dos ideas muy diferentes son asumidas en estas afirmaciones. La formulaci&oacute;n de "Igual Respeto" s&oacute;lo tiene sentido bajo la asunci&oacute;n de que 'respeto' resulta una cuesti&oacute;n de grados. Ella demanda que a cada ser humano le sea dada la misma cantidad de respeto. La formulaci&oacute;n preferida por Raz s&oacute;lo jugar&iacute;a el mismo rol que la otra, bajo el presupuesto de que 'respeto' constituye una cuesti&oacute;n de todo&#45;o&#45;nada. Pero no tenemos raz&oacute;n para aceptar esto. Antes bien, parece claro que podemos describir con precisi&oacute;n una sociedad de castas como una en la que las personas son respetadas en diferentes grados, de acuerdo con su pertenencia a las diferentes castas, aquellas en la posici&oacute;n m&aacute;s baja recibiendo, todav&iacute;a, alg&uacute;n grado de respeto (menos que aquellas situadas en las castas superiores, m&aacute;s que algunos animales). Esto no significa decir que una comprensi&oacute;n binaria del 'respeto' no ser&iacute;a concebible. En cualquier caso i) la comprensi&oacute;n binaria del 'respeto' no puede, simplemente, ser asumida, porque contradice el uso ordinario del t&eacute;rmino, ii) La formulaci&oacute;n de Raz contiene una idea diferente de 'respeto' que la contenida en la formulaci&oacute;n disputada, iii) si se justifica la necesidad de mayores clarificaciones, como trat&eacute; de mostrar, la formulaci&oacute;n de Raz no resulta m&aacute;s clara que la formulaci&oacute;n de "Igual Respeto".</font></p>      <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. Igualdad y constructivismo</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un principio de igualdad puede ser significativo, como trat&eacute; de mostrar en la secci&oacute;n precedente, esto es, &eacute;l podr&iacute;a a&ntilde;adir algo distintivo a nuestras conversaciones acerca de la justicia social. De todos modos, puede tambi&eacute;n ser falso, o carente de fundamento. En esta secci&oacute;n, examinar&eacute; algunas estrategias para fundar un principio de igualdad, y algunas objeciones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer paso en la justificaci&oacute;n de cualquier principio de justicia es tratar de arribar a un acuerdo acerca de qu&eacute; valdr&iacute;a como una justificaci&oacute;n exitosa. Sospecho que buena parte de las disputas sobre los fundamentos de los principios igualitarios descansan sobre el hecho de que los oponentes de la igualdad no son lo suficientemente claros acerca de qu&eacute; es exactamente lo que le piden a los igualitarios que prueben. En otras palabras, puede ser que justificar un principio de igualdad deviniese imposible, a causa de que los est&aacute;ndares de justificaci&oacute;n son situados tan alto que nada valdr&iacute;a como un argumento convincente. Tal vez al principio de igualdad se le requiere pasar una prueba que ning&uacute;n otro principio es capaz de superar. Por ejemplo, Louis Pojman,<sup><a href="#nota">42</a></sup> ha rechazado recientemente diferentes defensas del igualitarismo de un modo que no deja lugar, al fin, para la justificaci&oacute;n de <i>ning&uacute;n</i> principio moral. Consider&eacute;se &eacute;ste pasaje,</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...dada una concepci&oacute;n natural&iacute;stica de los or&iacute;genes del homo sapiens, resulta dif&iacute;cil ver que los humanos tienen un valor intr&iacute;nseco, despu&eacute;s de todo. Si simplemente somos construcciones f&iacute;sicas, &iquest;de d&oacute;nde emerge el valor intr&iacute;nseco?<sup><a href="#nota">43</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las dificultades que un igualitario debe afrontar para convencer a Pojman, no tienen particularmente nada que ver con la igualdad. &Eacute;l rechaza todos los valores morales. No arguye contra la igualdad, sino contra la moral en general. Uno podr&iacute;a a&ntilde;adir: "Si simplemente somos construcciones f&iacute;sicas, &iquest;de d&oacute;nde emerge el valor de los derechos humanos / la libertad de expresi&oacute;n / la democracia / etc?." No constituye una buena cr&iacute;tica de la igualdad decir que sus partidarios no son convincentes, si tampoco otro principio alternativo puede resultar convincente, en raz&oacute;n de que se deja sin especificar lo que cuenta como una justificaci&oacute;n v&aacute;lida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos autores igualitarios no intentan dar un argumento fundacional a favor de la igualdad. Ellos simplemente comienzan con la presunci&oacute;n de un principio igualitario y luego tratan de desarrollar sus implicaciones.<sup><a href="#nota">44</a></sup> otros autores niegan la necesidad de una justificaci&oacute;n para un principio igualitario. Sostienen que una creencia en la igualdad constituye simplemente un compromiso personal, no negociable.<sup><a href="#nota">45</a></sup> Otros piensan que la igualdad es un principio por "defecto", que deber&iacute;a prevalecer a menos que se suministre un argumento en contra de la igualdad.<sup><a href="#nota">46</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En referencia a aquellos que intentan dar argumentos a favor de un principio de igualdad b&aacute;sico, existen, en sentido amplio, dos opciones. Los primeros acuden a ciertos caracteres emp&iacute;ricos de los seres humanos, como la racionalidad. La segunda opci&oacute;n consiste en fundamentar la igualdad en los rasgos de la moral en s&iacute; misma. Ambas son problem&aacute;ticas, porque la primera debe explicar por qu&eacute; deber&iacute;amos atribuir igual valor moral a todos los seres humanos cuando es claro que cualquiera de las caracter&iacute;sticas ofrecidas como relevantes no es pose&iacute;da en igual grado por las personas (algunas son m&aacute;s inteligentes, sensibles moralmente, generosas, capaces de evaluar, etc, que otras). La segunda alternativa deja abierta la posibilidad de concebir otros sistemas morales, internamente consistentes, pero que rechazan el valor de la igualdad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas opciones, empero, no son mutuamente excluyentes. De hecho, cualquier concepci&oacute;n de la igualdad necesita proporcionar alguna base emp&iacute;rica (porque debe apuntar al menos a las entidades existentes en el mundo respecto de las cuales la igualdad es predicada), <i>y</i> necesita exhibir una estructura moral (que mostrar&aacute; la relevancia moral de los hechos emp&iacute;ricos). Por esto es que la teor&iacute;as dominantes acerca de la igualdad moral combinan elementos emp&iacute;ricos y normativos en sus versiones sobre qu&eacute; hace a los seres humanos b&aacute;sicamente iguales. Por ejemplo, Rawls habla de la "capacidad de dar y recibir justicia", en lugar de, directamente, racionalidad. El primer elemento (la base emp&iacute;rica) por s&iacute; mismo, no puede jugar el rol crucial en una teor&iacute;a de la igualdad, no s&oacute;lo por la raz&oacute;n de que los hechos son moralmente inertes sin las consideraciones morales, sino tambi&eacute;n porque todos los elementos propuestos como base del igual valor moral de los humanos aparecen en grados, no son caracteres todo&#45;o&#45;nada. Esto es verdad de la capacidad de sentir dolor o disfrutar del placer o la felicidad, de la inteligencia, la racionalidad, la sensibilidad moral, etc. Tal dificultad lleva a Rawls a referirse a la personalidad moral como un "requerimiento m&iacute;nimo": todas las personas detentan este requerimiento m&iacute;nimo, y el grado en que posean este car&aacute;cter resulta superfluo. Pero, por supuesto, necesitamos una teor&iacute;a moral para justificar esto. &iquest;Puede ser el constructivismo esa teor&iacute;a?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una estrategia constructivista podr&iacute;a afirmar, sugiero, que el modo m&aacute;s plausible de justificar el car&aacute;cter fundamental del valor de la igualdad es considerarla como uno de los elementos fundantes de la moral, un elemento b&aacute;sico en la deliberaci&oacute;n pr&aacute;ctica intersubjetiva. Rechazar la igualdad implicar&iacute;a violar las reglas de la moral. En esta visi&oacute;n, la pr&aacute;ctica de la moral, es decir la pr&aacute;ctica de buscar una convergencia no coercionada sobre la base de la raz&oacute;n, presupone una actitud igualitaria. Not&eacute;se que los participantes no necesitan sostener esta actitud completamente conscientes de ello (no es parte de un contrato que deben leer y firmar antes de entrar a la deliberaci&oacute;n moral). Antes bien, esta presuposici&oacute;n emerge como el resultado de una reconstrucci&oacute;n de la pr&aacute;ctica: la mejor explicaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica la describe como una que asume el reconocimiento de la igual categor&iacute;a de todos los miembros de la clase de seres que son capaces de tomar parte en dicha pr&aacute;ctica. Este car&aacute;cter latente, no expl&iacute;cito, de la presuposici&oacute;n explica por qu&eacute; es perfectamente posible que existan sistemas morales no&#45;igualitarios. De un modo similar, Ronald Green dice,</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...la igualdad humana no constituye un valor entre otros. Es la precondici&oacute;n del discurso moral y la primera asunci&oacute;n necesaria de cualquier sistema moral, sean cuales sean sus valores resultantes... es axiom&aacute;tico que un rol igual en la elecci&oacute;n de principios morales debe ser acordado a todas las partes capaces &#91;de recurrir&#93; a estos medios de arreglo, esto es, a todos los seres racionales. El resultado &#91;de no aceptar esto&#93; es la clase de 'guerra Hobbesiana de todos contra todos'...<sup><a href="#nota">47</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta es la senda que quiero recorrer, pero sin las implicaciones religiosas de la perspectiva global de Green. Todo sistema moral debe cumplir con ciertas condiciones m&iacute;nimas, que usualmente son descriptas como condiciones de generalidad, universalidad, o imparcialidad. Contructivistas &eacute;ticos, como Habermas (y, de acuerdo a algunas lecturas, Rawls), tratan de edificar un sistema moral a partir de las mismas precondiciones del di&aacute;logo moral. Aspiro a concebir la igualdad como una de las m&aacute;s importantes de aquellas condiciones.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Resulta aceptable justificar o fundar un valor en el hecho desnudo de que es asumido por una cierta pr&aacute;ctica? Despu&eacute;s de todo, las pr&aacute;cticas pueden modificarse, y para cualquier afirmaci&oacute;n dada, jugar un rol crucial en un sistema de creencias no cuenta a favor de su verdad. Por lo tanto, &iquest;c&oacute;mo puede la estrategia de la inescapabilidad tener &eacute;xito? Una posibilidad es mostrando que un principio de igualdad constituye un rasgo tan fundamental del sistema moral, que no hay modo de desafiarlo sin asumir su verdad. Este es el modo en que algunos constructivistas han tratado de fundar el valor de la autonom&iacute;a, o de la dignidad.<sup><a href="#nota">48</a></sup> Por ejemplo, todo argumento <i>moral</i> en contra de la autonom&iacute;a debe ser desarrollado en el contexto de una pr&aacute;ctica de discusi&oacute;n moral. Pero las reglas formales de esta pr&aacute;ctica tienen un componente de autonom&iacute;a ya inserto en ellas. Por ejemplo, si tratara de convencer a usted de que la autonom&iacute;a es una mera ilusi&oacute;n, estar&iacute;a impedido de hacerlo utilizando la fuerza, o la hipnosis, o recurriendo a falsedades emp&iacute;ricas. En otras palabras, la pr&aacute;ctica en s&iacute; misma requiere de la libre adhesi&oacute;n a argumentos. Esto significa que mientras arguyo en contra de la autonom&iacute;a estoy asumiendo su verdad, y de ese modo estoy condenado a fracasar.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De un modo similar, Nagel afirma que su perspectiva moral se parece a la de Kant en que</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">asigna un rol central en la operaci&oacute;n de motivos &eacute;ticos a una cierta caracter&iacute;stica del agente en la concepci&oacute;n metaf&iacute;sica de s&iacute; mismo. Para la visi&oacute;n de Kant dicha concepci&oacute;n consiste en la libertad, mientras que en mi visi&oacute;n es la concepci&oacute;n de uno mismo como meramente una persona entre otras igualmente reales... ambas son pensadas para ser concepciones de las que no nos podemos escapar, y son pensadas para proveer las bases necesarias para la motivaci&oacute;n &eacute;tica, que en otras teor&iacute;as internalistas resultan provistas por diversos motivos y deseos. &#91;En Hobbes, el deseo de sobrevivir, en Hume una actitud de simpat&iacute;a, como Nagel explica antes&#93;. A causa de la supuesta inescapabilidad de estas concepciones, una visi&oacute;n del tipo Kantiana implica que no somos completamente libres de ser amorales, o insusceptibles de demandas morales. Es esto lo que nos hace personas.<sup><a href="#nota">49</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Algunos comentarios sobre este pasaje. Primero, &eacute;l apunta al tipo de argumento que una estrategia de fundamentalidad podr&iacute;a adoptar a favor de la igualdad. La idea de inescapabilidad resulta asimismo aplicable al enfoque constructivista para cimentar valores fundamentales. Segundo, la referencia expl&iacute;cita a la igualdad en el texto, "la concepci&oacute;n de uno mismo como meramente una persona entre otras igualmente reales" podr&iacute;a ya sugerir que Nagel piensa que la igualdad ocupa este rol fundamental, aunque parece estar refiri&eacute;ndose aqu&iacute; a una m&aacute;s modesta noci&oacute;n de semejanza. Tercero, se refiere a "la concepci&oacute;n metaf&iacute;sica del agente de s&iacute; mismo" lo que me lleva a entender que el autor tiene en mente una concepci&oacute;n &eacute;tica, en cierto modo previa al razonamiento moral intersubjetivo. El enfoque constructivista, en cambio, comienza en un estadio posterior, en el nivel del razonamiento moral interpersonal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de Nagel acerca de la racionalidad de las razones morales puede servir para mostrar el rol fundamental de la igualdad. Nagel usa la "prudencia como un modelo para el tratamiento del altruismo".<sup><a href="#nota">50</a></sup> Ambos problemas son paralelos, porque la prudencia "requiere que uno sea capaz de ver todo el tiempo, incluido el presente, desde un punto de vista de neutralidad temporal".<sup><a href="#nota">51</a></sup> Fracasar en ello podr&iacute;a mostrar una falla en ver "nuestra propia realidad igual a trav&eacute;s del tiempo".<sup><a href="#nota">52</a></sup> De manera similar, el altruismo (en el limitado sentido de sensitividad hacia las razones "referidas a otros") requiere que nos veamos a nosotros mismos "como meramente una persona entre otras igualmente reales". El elemento com&uacute;n en ambos tipos de razonamiento (el prudencial y el moral) consiste en la idea de razones objetivas. Si somos incapaces de sujetar nuestras acciones a razones prudenciales objetivas &#151;razones intemporales&#151; exhibir&iacute;amos una "disociaci&oacute;n" (Ignorar&iacute;amos que somos "seres extendidos temporalmente"). De manera similar, si nos vi&eacute;ramos como s&oacute;lo "alguien m&aacute;s", no reconocer&iacute;amos que cada raz&oacute;n subjetiva debe ser respaldada por una raz&oacute;n objetiva, y por ello universalizable: "...nuestros propios principios pr&aacute;cticos b&aacute;sicos deben ser universales".<sup><a href="#nota">53</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Empero, la impersonalidad es una condici&oacute;n necesaria pero no suficiente de la deliberaci&oacute;n moral. Ella debe ser asociada con un reconocimiento o atribuci&oacute;n de igual importancia moral a los dem&aacute;s. Es esta igual importancia lo que hace que todos quedemos dentro del &aacute;mbito de aplicaci&oacute;n de las razones universales, generales e impersonales, que respaldar&iacute;an nuestras deliberaciones pr&aacute;cticas. Un comportamiento racista o sexista puede ser formulado bajo razones objetivas, universales, generales. Un individuo puede escalar al nivel impersonal, y a&uacute;n no llegar a verse a s&iacute; mismo como una persona entre iguales. Podr&iacute;a afirmar que desde un punto de vista impersonal, objetivo, sus intereses son m&aacute;s importantes que los de otros. Puede decir, por ejemplo, que tiene un alma mientras que el resto no, o que <i>&eacute;l</i> es el &uacute;nico escogido por Dios, etc. Dichas consideraciones proveer&iacute;an <i>"impersonalmente</i> diferencias espec&iacute;ficas entre &eacute;l y los otros", que garantizar&iacute;an un principio universal que lo exceptuara de tener que manifestar una "actitud impersonal derivada hacia sus propios actos ...no diferente de su actitud hacia cualquier acto de otra persona".<sup><a href="#nota">54</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal vez s&oacute;lo existe una cuesti&oacute;n de &eacute;nfasis aqu&iacute;. Nagel piensa que "reconocer completamente a los otros como personas requiere una concepci&oacute;n de uno mismo como id&eacute;ntico con un habitante particular del mundo, impersonalmente especificable, entre otros de similar naturaleza".<sup><a href="#nota">55</a></sup> Lo que me interesa destacar es que la universalidad o la actitud impersonal podr&iacute;a hacer posible reconocer a los otros como iguales, pero este reconocimiento es un paso diferenciado, que no resulta garantizado por la adopci&oacute;n de un punto de vista impersonal en s&iacute; mismo. Y es s&oacute;lo cuando se ha dado ese paso que surge la posibilidad del altruismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De hecho, esta asignaci&oacute;n o reconocimiento de valor est&aacute; asimismo presente como un requerimiento de prudencia a nivel personal. La prudencia asume alguna suerte de igual valor entre el yo presente y el futuro. De no ser as&iacute;, no estar&iacute;amos justificados en ser neutrales entre diferentes estadios de nuestras vidas. Lo que hace a la prudencia racional consiste en la noci&oacute;n de que nuestros yo futuros son <i>tan valiosos</i> como lo es nuestro yo presente. La prudencia podr&iacute;a ser compatible con diferentes visiones acerca de nosotros mismos (digamos, una visi&oacute;n de nosotros mismos como seres de valor declinante), pero adoptar&iacute;a una forma muy diferente. La persona prudente acordar&iacute;a <i>alg&uacute;n</i> peso a las razones concernientes a futuros estadios de su vida, pero no asignar&iacute;a a aquellas razones el <i>mismo</i> peso que a razones concernientes a estadios anteriores de su vida. La prudencia tal como la conocemos requiere de este tipo de sopesamiento igualitario de los sucesivos yo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dije antes que esta visi&oacute;n acerca de la inescapabilidad del igualitarismo, que dimana de las presuposiciones de la pr&aacute;ctica de la deliberaci&oacute;n moral, no deber&iacute;a ser llevada tan lejos que niegue la posibilidad de morales no&#45;igualitarias. Pero esta visi&oacute;n podr&iacute;a apuntalar un cargo de profunda inconsistencia en contra de aquellos sistemas morales. S&oacute;lo la igualdad perfecta puede precluir ver a los otros como instrumentos, y ser vistos como instrumentos de otros. Tan pronto como se le asigna alg&uacute;n valor extra a ciertas personas, esto abre la puerta para la aceptaci&oacute;n de que algunas personas pueden ser sacrificadas por el bien de los intereses de otros. Esta posibilidad es inconsistente con la asignaci&oacute;n de un igual poder de veto que se encuentra en el centro de cualquier di&aacute;logo moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que la posici&oacute;n original de Rawls puede ser entendida de esta forma, como conteniendo una noci&oacute;n de igualdad moral en su base:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Parece razonable suponer que en la posici&oacute;n original los grupos son iguales, esto es, todos tienen los mismos derechos en el procedimiento para escoger principios; cada uno puede hacer propuestas, someter razones para su aceptaci&oacute;n, etc. obviamente el prop&oacute;sito de estas condiciones es representar la igualdad entre los seres humanos en tanto que personas morales, en tanto que criaturas que tienen una concepci&oacute;n de los que es bueno para ellas y que son capaces de tener un sentido de la justicia. Como base de la igualdad se toma la semejanza en estos dos aspectos... Estas condiciones, junto con el velo de la ignorancia, definen los principios de justicia como aquellos que aceptar&iacute;an en tanto que seres iguales.<sup><a href="#nota">56</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reglas centrales del discurso moral son reglas que acuerdan igual voz, igual acceso a las razones y a los hechos, igual autonom&iacute;a en la aceptaci&oacute;n (hipot&eacute;tica) de los principios morales. Estas reglas son en s&iacute; mismas derivadas de un reconocimiento b&aacute;sico de igual categor&iacute;a moral. La pr&aacute;ctica de la moral se encuentra basada en el reconocimiento del igual valor de los individuos. En otras palabras, el di&aacute;logo moral constituye un di&aacute;logo entre personas que previa y mutuamente, se reconocieron, m&aacute;s o menos expl&iacute;citamente, como iguales, al menos respecto de alg&uacute;n est&aacute;ndar normativamente relevante.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quisiera mencionar solo una consecuencia pr&aacute;ctica que creo se sigue de concebir a la igualdad como un requisito fundante de la deliberaci&oacute;n moral: la igualdad es un valor pre&#45;institucional, no un valor que surge por el hecho de estar sujetos a las mismas instituciones. No es solamente un criterio gu&iacute;a de la acci&oacute;n del Estado, es un est&aacute;ndar que regula deberes y derechos m&aacute;s all&aacute; de las estructuras institucionales. Esta concepci&oacute;n favorece (aunque no determina de por s&iacute;) la perspectiva cosmopolita en contra de las limitaciones a los principios de justicia en el plano internacional que defiende Rawls en su The Law of Peoples.<sup><a href="#nota">57</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concibo a la igualdad como una condici&oacute;n de una deliberaci&oacute;n moral consistente, no como una condici&oacute;n que posibilite la existencia de la moral misma. Existen otras condiciones que juegan un rol poderoso, por ejemplo, la aceptaci&oacute;n del principio de no&#45;contradicci&oacute;n. Sin aceptar tal principio, cualquier sistema moral devendr&iacute;a casi imposible. El fracaso ser&iacute;a el mismo, esto es, el sistema moral resultar&iacute;a inconsistente, s&oacute;lo que su inconsistencia ser&iacute;a de tipo radical, porque impedir&iacute;a que la pr&aacute;ctica discursiva alcance a desplegarse. Esto evidentemente no suceder&iacute;a con la carencia de reconocimiento de un principio de igualdad b&aacute;sica. Pero lo mismo resulta cierto de la carencia de reconocimiento del principio de autonom&iacute;a. El punto del enfoque constructivista de la moral consiste en criticar los intentos de socavar ciertos valores b&aacute;sicos (la autonom&iacute;a entre ellos) sobre la base de que aquellos intentos implican una contradicci&oacute;n pr&aacute;ctica (o performativa).<sup><a href="#nota">58</a></sup> La contradicci&oacute;n existe porque tomando parte en la deliberaci&oacute;n moral estamos de hecho, tratando a nuestras contrapartes como seres aut&oacute;nomos (les damos razones con el objetivo de que las acepten libremente, los escuchamos, y consecuentemente los tratamos como fuentes leg&iacute;timas de razones, etc, etc), mientras que al mismo tiempo negamos expl&iacute;citamente el valor de la autonom&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La inconsistencia de una moral no igualitaria, entonces, no afecta su supervivencia del modo en que otras inconsistencias lo har&iacute;an, por ejemplo, inconsistencias relacionadas con la negaci&oacute;n del principio de no&#45;contradicci&oacute;n, o con la aserci&oacute;n de un principio ego&iacute;sta duro (por ejemplo un principio definiendo la justicia como la satisfacci&oacute;n de los deseos de una persona particular).<sup><a href="#nota">59</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mi visi&oacute;n, aunque firmemente influenciada por el an&aacute;lisis habermasiano, se aleja de la perspectiva de Habermas en que no concibe que las presuposiciones del discurso moral, en s&iacute; mismas, tengan sustancia moral, en lugar de ser, en cambio, puramente procedimentales. Ernst Tugendhat apunta a este tipo de premisas igualitarias del discurso moral cuando considera que este tipo de argumentaci&oacute;n est&aacute;</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">dise&ntilde;ada para prevenir a algunos el prescribir a otros lo que resulta bueno para ellos... a fin de hacer posible, no la <i>imparcialidad del juicio,</i> sino la <i>libertad de influencia o autonom&iacute;a en la formaci&oacute;n de voluntad.</i> En esta medida, las reglas del discurso en s&iacute; mismas poseen una cualidad normativa, porque neutralizan los desequilibrios de poder y suministran iguales oportunidades de cumplir con los propios intereses. La forma de argumentaci&oacute;n surge, por lo tanto, de la necesidad de participaci&oacute;n y de la de una <i>ecualizaci&oacute;n del poder.</i><sup><a href="#nota">60</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se debe notar que Tugendhat hace esta afirmaci&oacute;n en el curso de un argumento que trata de demostrar que el discurso &eacute;tico tiene un significado volicional mas bien que cognitivo. Para mis prop&oacute;sitos, no es necesario compartir la aseveraci&oacute;n de Tugendhat de que el discurso moral no tiene por objetivo alcanzar la "imparcialidad del juicio" &#151;creo que la afirmaci&oacute;n es err&oacute;nea&#151;. Lo que s&iacute; resulta importante sobre el punto de Tugendhat es el &eacute;nfasis puesto sobre la naturaleza igualitaria del discurso moral.</font></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habermas efect&uacute;a dos objeciones principales a los intentos de derivar "normas &eacute;ticas b&aacute;sicas <i>directamente</i> de las presuposiciones de la argumentaci&oacute;n",<sup><a href="#nota">61</a></sup> cr&iacute;ticas expl&iacute;citamente dirigidas a R. S. Peters, y presumiblemente pertinentes en relaci&oacute;n a la teor&iacute;a de Nino y a mi propia posici&oacute;n.<sup><a href="#nota">62</a></sup> La primera es que ellas cometen una petitio principii porque lo que identifican como el contenido normativo de las asunciones ha sido previamente usado para circunscribir la pr&aacute;ctica en cuesti&oacute;n. La segunda es que estos an&aacute;lisis prueban menos de lo que se proponen, porque no se sigue de los presupuestos que nos obligan como participantes en un discurso que tambi&eacute;n deban obligarnos en tanto actores &#91;del mismo&#93; &#151;esto es, ser&iacute;a demasiado ambicioso intentar derivar de los presupuestos, no s&oacute;lo que estamos forzados a aceptar, digamos, un compromiso de escuchar las ideas de otros, sino adem&aacute;s una norma constitucional protegiendo la libertad de expresi&oacute;n.<sup><a href="#nota">63</a></sup></font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con relaci&oacute;n a la primer objeci&oacute;n (petici&oacute;n de principio), resultar&iacute;a exitosa si los presupuestos igualitarios fuesen en verdad utilizados para identificar la pr&aacute;ctica de la deliberaci&oacute;n moral. Pero podemos evitar ello, porque podemos se&ntilde;alar otros elementos de la moral para escoger tal pr&aacute;ctica. Es eso lo que hice cuando describ&iacute; la pr&aacute;ctica de la deliberaci&oacute;n moral como la pr&aacute;ctica de buscar una convergencia no&#45;coercionada sobre la base de razones. De este modo, eludimos razonar circularmente y, al mismo tiempo, ser sectarios: no haciendo del componente igualitario parte de la definici&oacute;n de la moral admitimos la posibilidad de existencia de morales no igualitarias. Las morales no igualitarias son posibles, pero podemos acusarlas de ser, en una medida importante, inconsistentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda objeci&oacute;n est&aacute; ligada con la visi&oacute;n dial&oacute;gica de la moral que sostiene Habermas. &Eacute;l sospecha de cualquier esfuerzo destinado a alcanzar la sustancia moral como resultado de la mera reflexi&oacute;n individual. Consecuentemente sus reglas del discurso pretenden ser austeras: ellas s&oacute;lo suministran una prueba formal. Los contenidos sustantivos son, en cambio, el resultado contingente de discursos reales. La visi&oacute;n dial&oacute;gica de Habermas est&aacute; en conflicto con una posici&oacute;n como la que estoy defendiendo, tanto como est&aacute; en conflicto con toda otra posici&oacute;n que efect&uacute;a aseveraciones sustantivas con independencia de cualquier instancia real de deliberaci&oacute;n moral. Ahora bien, dos cosas podr&iacute;an decirse en contra de la acusaci&oacute;n de que tales estrategias equivocadamente asumen que lo que presuponemos en tanto participantes de un di&aacute;logo nos obliga en todo otro dominio. Primero, debemos tener en mente que el argumento bajo ataque constituye un &uacute;ltimo recurso. Efectivamente, ser&iacute;a extra&ntilde;o defender o criticar cualquier arreglo institucional o curso de acci&oacute;n sobre la base de los presupuestos del discurso moral. Usualmente no necesitamos recurrir a tal grado de abstracci&oacute;n. Esta estrategia s&oacute;lo es apropiada para el caso extremo de enfrentarnos con alguien que se muestre esc&eacute;ptico sobre la igualdad humana b&aacute;sica. En tal caso, algo que podemos hacer consiste en apelar a un fundamento com&uacute;n, y los presupuestos de la discusi&oacute;n que tiene lugar entre el esc&eacute;ptico y nosotros, parecen ser un razonable fundamento com&uacute;n, y quiz&aacute;s el &uacute;nico disponible. Pero esto no significa que el argumento de los presupuestos no tenga lugar tambi&eacute;n en las discusiones pol&iacute;ticas y sociales de todos los d&iacute;as. Porque bien puede ser el caso, que ciertos argumentos contradigan directamente las asunciones b&aacute;sicas del discurso moral. Continuando con el ejemplo de la de libertad de expresi&oacute;n, la oposici&oacute;n a una norma que la proteja podr&iacute;a basarse en diferentes fundamentos. Podr&iacute;a estar basada en una visi&oacute;n mayoritaria &#151;la protecci&oacute;n constitucional de la libertad de expresi&oacute;n puede ser vista como ofendiendo el autogobierno colectivo, porque ello conlleva un l&iacute;mite al poder de las mayor&iacute;as&#151;. Responder a tal oposici&oacute;n con un an&aacute;lisis de los presupuestos imbricados en el discurso moral no ser&iacute;a lo m&aacute;s indicado porque otros argumentos, menos abstractos, se hallan a mano. Pero la oposici&oacute;n podr&iacute;a estar tambi&eacute;n fundada sobre presupuestos m&aacute;s directamente en conflicto con las asunciones morales comunes de la vida social moderna. Por ejemplo, el oponente podr&iacute;a sostener que las personas deben ser coercionadas a creer en ciertas creencias verdaderas, por su propio bienestar. Podr&iacute;amos responder que, si &eacute;l est&aacute; actuando como un participante honesto de un di&aacute;logo, se contradice al valorar la libre aceptaci&oacute;n de sus argumentos, por un lado, y al mismo tiempo negar el valor de la libre aceptaci&oacute;n general de convicciones, por el otro.</font></p>      	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Del mismo modo, quien negara la igualdad moral b&aacute;sica de los seres humanos deber&iacute;a explicar (ese es el desaf&iacute;o que le plantea el constructivismo) por qu&eacute; raz&oacute;n factores que son irrelevantes para la admisibilidad de argumentos morales &#151;tales como la raza, color de piel, sexo, o etnia de los participantes en la deliberaci&oacute;n&#151; son relevantes para hacer a sus portadores merecedores de menos respeto que el resto. Si la deliberaci&oacute;n moral es una pr&aacute;ctica destinada a coordinar conductas entre sujetos capaces de sujetarse a normas morales, el racista y el sexista deben explicar por qu&eacute; ciertos sujetos deben contar m&aacute;s que otros en el desarrollo de dicha pr&aacute;ctica, siendo que todos disponen de dicha capacidad.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este punto, la segunda objeci&oacute;n de Habermas todav&iacute;a deber&aacute; ser respondida. Porque el oponente podr&iacute;a aceptar que su visi&oacute;n no puede sortear la prueba del discurso moral, pero &iquest;y qu&eacute;?: la vida social y pol&iacute;tica va mucho m&aacute;s all&aacute; de la moral. Ahora bien, no debemos ver la pr&aacute;ctica del discurso moral como una pr&aacute;ctica insular, una de la que entramos y salimos a nuestra discreci&oacute;n, de la misma manera en que practicamos tenis una vez a la semana. La pr&aacute;ctica del discurso moral tiene un car&aacute;cter m&aacute;s comprehensivo y universal. La vida social y pol&iacute;tica se halla siempre bajo el control de la moral, porque, tan pronto como nuestras acciones y planes afectan las vidas de otros, la deliberaci&oacute;n moral resulta pertinente, porque ese es el objeto mismo de esa pr&aacute;ctica dial&oacute;gica. Esto no significa que la moral gobierne en forma directa cada rinc&oacute;n de la vida social. Las instituciones sociales deben dise&ntilde;arse teniendo en cuenta muchas variables.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero los requerimientos de una moral cr&iacute;tica siempre est&aacute;n latentes, y surgen cada vez que est&eacute; en cuesti&oacute;n la distribuci&oacute;n de costos y beneficios de la vida en com&uacute;n. Un argumento en contrario constituye en s&iacute; mismo un argumento moral, en el sentido de que las normas morales no nos obligan en ciertos dominios. A menos que su proponente pretenda que aceptemos su visi&oacute;n de manera autom&aacute;tica, resulta ininteligible entender su postura como algo diferente a un argumento, esto es, como una idea sujeta a revisi&oacute;n, objeciones y r&eacute;plicas: ponerle l&iacute;mites a la deliberaci&oacute;n moral solamente puede hacerse desde la propia deliberaci&oacute;n, extendi&eacute;ndola, as&iacute;, indefinidamente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos evitar actuar de acuerdo a los requerimientos de la argumentaci&oacute;n moral en general, pero una vez que la dejamos jugar un rol en nuestra relaci&oacute;n con otros, no podemos escapar de su naturaleza desbordante, como tampoco del riesgo de contradicci&oacute;n pr&aacute;ctica cuando traicionamos sus aspiraciones.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Las ideas b&aacute;sicas de este ensayo son parte de mi disertaci&oacute;n doctoral, que present&eacute; en 2003 en la Universidad de Nueva York. Agradezco, pues, a los miembros del tribunal, Thomas Nagel, Ronald Dworkin y Carlos Rosenkrantz por sus comentarios a versiones anteriores. Tambi&eacute;n estoy agradecido a Carlos V&eacute;liz por su laboriosa traducci&oacute;n de la tesis, base de este trabajo. Le debo gratitud, adem&aacute;s, por comentarios constructivos respecto de la sustancia del texto, al igual que a Gustavo Maurino. Claro est&aacute; que ninguna de estas personas es en nada responsable por mis desaciertos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Ronald Dworkin, Taking Rights Seriously, Harvard University Press, 1978.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761150&pid=S1405-0218200500020000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Amartya Sen, Inequality Reexamined, Harvard University Press, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761152&pid=S1405-0218200500020000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Esta es una descripci&oacute;n del igualitarismo como corriente pol&iacute;tica ubicada del centro a la izquierda. Es importante notar que dos de los autores generalmente asociados como exponentes can&oacute;nicos del igualitarismo, Rawls y Dworkin, encajan con esta descripci&oacute;n, pero con la siguiente salvedad: ambos defienden instituciones que llevar&iacute;an a atenuar la brecha entre ricos y pobres pero de manera mas bien accidental. En el caso de Rawls, el principio de diferencia es compatible con una ampliaci&oacute;n de la distancia entre los extremos sociales, si dicha ampliaci&oacute;n fuera el modo de favorecer maximalmente al grupo m&aacute;s desfavorecido, y si no degenerase en distorsiones a la democracia. En el caso de Dworkin, dado un contexto de igualdad de recursos, su teor&iacute;a de la igualdad respetar&iacute;a la acumulaci&oacute;n de grandes riquezas en manos de los miembros m&aacute;s "ambiciosos" de la sociedad, o de aquellos dispuestos a asumir grandes riesgos. Ambos autores, sin embargo, creen que, de hecho, una sociedad que siguiera sus recomendaciones, ser&iacute;a una sociedad con menores diferencias econ&oacute;micas que las que conocemos actualmente.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Joseph Raz, <i>The Morality of Freedom</i> (Oxford University Press, 1986), Cap. 9, p 228.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761155&pid=S1405-0218200500020000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Raz, <i>op. cit.,</i> p. 230.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Peter Westen, <i>Speaking of Equality. An Analysis of the Rhetorical Force of "Equality" in Moral and Legal Discourse</i> (Princeton: Princeton University Press, 1990), p. 270.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761158&pid=S1405-0218200500020000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Frankel Charles, "Equality of Opportunity", <i>Ethics,</i> vol. 81:3 (April 1971).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761160&pid=S1405-0218200500020000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> Creo que abusan del lenguaje igualitario, por ejemplo, algunos te&oacute;ricos del derecho penal cuando afirman que la diferenciaci&oacute;n de penas para los casos de tentativa frustrada y exitosa viola la igualdad. Por supuesto, dicha diferenciaci&oacute;n castiga de forma <i>desigual</i> a unos y a otros. Que implique un trato discriminatorio o degradante (que es lo que el principio moral de la igualdad busca evitar) es cuesti&oacute;n bien distinta. Entiendo, por mi parte, que esa diferenciaci&oacute;n es un tipo de respuesta institucional perfectamente leg&iacute;tima.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Peter Westen, <i>Speaking of Equality. An Analysis of the Rhetorical Force of "Equality" in Moral and Legal Discourse</i> (Princeton: Princeton University Press, 1990).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761163&pid=S1405-0218200500020000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Peter Westen, "The Empty Idea of Equality", 95 Harv.L.Rev.537 (1982),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761165&pid=S1405-0218200500020000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> &laquo;Confusing Ideas: Reply", 91 Yale L.J. 1153 (1982), Peter Westen, "The Meaning of Equality in Law, Science, Math &amp; Morals: A Reply", 81 Mich. L. Rev. 604, 618 (1983),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761166&pid=S1405-0218200500020000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Peter Westen, "To Lure the Tarantula from Its Hold: A Response", 83 Colum.L.Rev.1186, 1188 (1983).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761167&pid=S1405-0218200500020000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Christopher J. Peters, "Foolish Consistency: on Equality, Integrity, and Justice in Stare Decisis", 105 Yale L.J. 2031,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761169&pid=S1405-0218200500020000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Christopher J. Peters, "Equality Revisited", 110 Harv.L.Rev.1210 (un principio no tautol&oacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761170&pid=S1405-0218200500020000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->gico de igualdad puede ser discernido, pero "no provee una raz&oacute;n independiente para la acci&oacute;n, o resulta en s&iacute; mismo autocontradictorio e incoherente") Christopher J. Peters, "Slouching Towards Equality", 84 Iowa L. Rev. 801 (1999).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761171&pid=S1405-0218200500020000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Por ejemplo, Steven J. Burton, "Comment on "Empty Ideas": Logical Positivist Analyses of Equality and Rules", 91 Yale L.J. 1136,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761173&pid=S1405-0218200500020000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> (defendiendo la igualdad como un concepto con contenido independiente, y cuestionando el an&aacute;lisis positivista l&oacute;gico por no atrapar los rasgos del razonamiento jur&iacute;dico), Kent Greenawalt, "How Empty is the Idea of Equality?", 83 Colum.L.Rev.1167,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761174&pid=S1405-0218200500020000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Timothy P. Terrell "Conceptual Analysis and the Virtues and Vices of Professor Westen's Linguistics" 1986 Duke L.J. 660,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761175&pid=S1405-0218200500020000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> (criticando la separaci&oacute;n simplista entre los significados descriptivos y prescriptivos de las palabras), Kent Greenawalt, "'Prescriptive Equality': Two Steps Forward", 110 Harv.L.Rev.1265,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761176&pid=S1405-0218200500020000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Kenneth W. Simmons, "The Logic of Egalitarian Norms", 80 B.U.L.Rev.693.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761177&pid=S1405-0218200500020000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Op. cit., en xv.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Debemos entender "parad&oacute;jica" como significando, en el contexto de la discusi&oacute;n de Westen, "problem&aacute;tica", porque una paradoja nunca toma la forma de una palabra, sino de un argumento, en el que premisas indiscutibles conducen a conclusiones inaceptables. Ver Simon Blackburn, <i>The Oxford Dictionary of Philosophy,</i> (Oxford University Press, 1994) p. 276.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761180&pid=S1405-0218200500020000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> <i>Op. cit.,</i> en xv.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> <i>Op. cit.</i> , en xvii.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup><i> Op. cit.</i> , p. xvii</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> No siempre. Por ejemplo, hay comunitaristas que, siguiendo a Michael Sandel, piensan que llevar la justicia al &aacute;mbito familiar es muy malo. Cuando Susan Moller okin ataca esta perspectiva, no est&aacute; corrigiendo un error lingu&iacute;stico, sino sustantivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> <i>Op. cit.</i> , p. xvii.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Blackburn, <i>op. cit.,</i> p. 13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> <i>Op. cit.,</i> en xv.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> 'Westen escribi&oacute; esto en la &eacute;poca del Apartheid.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> <i>Op. cit.</i> , p. xv.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> <i>Op. cit.</i> , pp. xv&#45;xvi.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Westen mismo explica los modos en que tanto Rawls como Dworkin usan la distinci&oacute;n concepto&#45;concepci&oacute;n, en pp. 48&#45;49, especialmente nota al pie 13.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> Uno puede cuestionar algunas de estas condiciones. Por ejemplo, (1) que la igualdad es una "relaci&oacute;n que se obtiene entre dos o m&aacute;s entidades". &iquest;No es verdad que 2=2? o que cualquier objeto es igual a s&iacute; mismo, &iquest;No es la identidad un tipo de igualdad? o consid&eacute;rese la condici&oacute;n (2). La cosas comienzan a ser iguales s&oacute;lo una vez que ellas "han sido medidas conjuntamente y comparadas..." Pues no, podemos estar seguros de que ellas eran iguales a&uacute;n <i>antes</i> de ser medidas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> Aunque no es claro por qu&eacute; 3 x 4 constituye una entidad diferente de 12.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 71&#45;2.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Westen, P, "The Meaning of Equality in Law, Science, Math, and Morals. A Reply" <i>Michigan Law Review,</i> vol. 81, No. 3, 1985, p. 653,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761196&pid=S1405-0218200500020000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> citado en op. cit, p. 72, nota al pie 17.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 72</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 72.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> Peter Westen, "The Meaning of Equality in Law, Science, Math &amp; Morals: A Reply", 81 Mich. L. Rev. 604, 618 (1983).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761200&pid=S1405-0218200500020000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> La palabra "creados" oscurece el punto. Ellos estaban en desacuerdo acerca de si negros y blancos eran <i>moralmente</i> iguales.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Westen, "The Meaning of Equality in Law, Science, Math &amp; Morals: A Reply", 81 Mich. L. Rev. 604, 618 (1983),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761203&pid=S1405-0218200500020000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> en 607.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> Westen, "The meaning." en 628.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> Joseph Raz, <i>The Morality of Freedom</i> (Oxford University Press, 1986)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761206&pid=S1405-0218200500020000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 228.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 220.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup><i> Op. cit.,</i> p. 228.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup><i> Op. cit.,</i> p. 228.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup><i> Op. cit.,</i> p. 220. En la nota al pie correspondiente a &eacute;ste pasaje (nota al pie 1, misma p&aacute;gina) a&ntilde;ade: "Se puede arg&uuml;ir, adem&aacute;s, que declaraciones en el sentido de que somos titulares de respeto e igual trato, y similares, por medio de estas interpretaciones comunes, significan poco m&aacute;s de que cada persona cuenta. Ellas son afirmaciones de humanismo, pero ni dicen ni implican nada relativo a los derechos y deberes que tienen las personas, y a c&oacute;mo deben ellas comportarse o a c&oacute;mo otras deben tratarlas."</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> "On Equal Moral Worth: A Critique of Contemporary Egalitarianism", en Louis Pojman y Robert Westmoreland, <i>Equality. Selected Readings,</i> Oxford University Press, 1997, pp. 282&#45;299.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761212&pid=S1405-0218200500020000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 294.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> Pojman, (op. cit. at 284) afirma que Ronald Dworkin procede de &eacute;ste modo. Es verdad que en algunos escritos &eacute;l simplemente presenta la igualdad en tanto una asunci&oacute;n&#151;aunque una que ser&iacute;a muy implausible rechazar&#151;, pero trat&oacute; de ir m&aacute;s profundo en otras obras. En SV, Cap&iacute;tulo 6, por ejemplo, Dworkin enlaza la igualdad con la buena vida: un compromiso con la igualdad se sigue del modelo desafiante de la buena vida. Ver SV, Cap&iacute;tulo 6, especialmente pp. 277&#45;80.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup> Kai Nielsen, "On Not Needing to Justify Equality", <i>International Studies in Philosophy, 20&#45;23 (1988).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761216&pid=S1405-0218200500020000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> R. Peters, S.I. Benn, <i>Social Principles in the Democratic State,</i> (Allen and Unwin, 1959), ch. 5. (NT: Hay versi&oacute;n en castellano, <i>Principios Sociales en el Estado Democr&aacute;tico,</i> Traducci&oacute;n de Roberto J. Vernengo, ed. Ariel)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761218&pid=S1405-0218200500020000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> Ronald M. Green, <i>Religion and Moral Reason,</i> New York: Oxford University Press, 1988, p. 140.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761219&pid=S1405-0218200500020000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> Tengo en mente la obra de Carlos Nino, <i>The Ethics of Human Rights,</i> (Oxford U. Press, 1991)</font>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761221&pid=S1405-0218200500020000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> Thomas Nagel, <i>The Possibility of Altruism,</i> Princeton, Princeton University Press, 1978, originalmente publicado en 1970, de aqu&iacute; en adelante "PA", p.14.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761222&pid=S1405-0218200500020000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> PA, p. 27.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> PA, p. 69.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> PA, p. 62.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> PA, p. 107.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> PA, p. 116.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> PA, p. 100.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> TJR, p. 17. El pasaje est&aacute; tomado de la versi&oacute;n castellana de la <i>Teor&iacute;a de la Justicia,</i> p. 31.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> John Rawls, <i>The Law of Peoples,</i> Harvard University Press, 1999.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761231&pid=S1405-0218200500020000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> El concepto de contradicci&oacute;n performativa en el contexto de la argumentaci&oacute;n &eacute;tica fue desplegado por K. O. Apel en "The Problem of Philosophical Foundations Grounding in Light of a Transcendental Pragmatics of Language" en K. Baynes et al, <i>After Philosophy,</i> Cambridge, Mass., 1987, pp. 250&#45;90.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761233&pid=S1405-0218200500020000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Ver tambi&eacute;n Jurgen Habermas, <i>Moral Consciousness and Communicative Action,</i> MIT Press, 1990, p. 80, 89&#45;91.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761234&pid=S1405-0218200500020000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> No parece implausible, empero, pensar (o esperar) que la inconsistencia de las morales no&#45;igualitarias puedan afectar su supervivencia en el largo plazo.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> Parafraseado por Habermas en <i>op. cit.</i> , pp. 71&#45;72, y nota al pie 44 en p. 112 de E. Tugendhat, <i>Probleme der Ethik,</i> Stuttgart, 1984, pp. 108 ff.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761237&pid=S1405-0218200500020000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> <i>Op. cit.,</i> p. 86.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>62</sup> R. S. Peters, en <i>Ethics and Education,</i> London, 1974,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761240&pid=S1405-0218200500020000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> deriva un principio de equidad, y otros, m&aacute;s espec&iacute;ficos como el de libertad de expresi&oacute;n, de los presupuestos del discurso pr&aacute;ctico. C. S. Nino, en <i>Etica y Derechos Humanos,</i> Buenos Aires, Astrea, 1984 identifica tres principios morales principales de &eacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4761241&pid=S1405-0218200500020000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->ste modo &#45;Inviolabilidad, Autonom&iacute;a y Dignidad. Mi prop&oacute;sito, simplemente, es a&ntilde;adir la igualdad a la lista.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>63</sup><i> Op. cit.,</i> pp. 85&#45;86.</font></p>      ]]></body><back>
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