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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Jueces y pol&iacute;tica</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los jueces frente a la pol&iacute;tica</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Alberto Dalla Via*</b></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Buenos Aires.</i></font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. El Poder Judicial</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En nuestro sistema constitucional de tipo presidencialista, siguiendo la tradici&oacute;n de la constituci&oacute;n de los Estados Unidos, que ha sido el modelo seguido por el constituyente originario, el departamento judicial conforma uno de los tres poderes en que se divide el gobierno federal. Como rama o poder del Estado, la Constituci&oacute;n asegura su independencia a trav&eacute;s de distintas disposiciones que, entre otros aspectos establecen la inamovilidad de los magistrados judiciales en sus cargos, mientras dure su buena conducta y la intangibilidad de sus remuneraciones conforme lo establece la Constituci&oacute;n en el art&iacute;culo 110.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esas garant&iacute;as no son individuales de los jueces sino que son funcionales a las altas funciones que la constituci&oacute;n le atribuye al poder judicial. La independencia se encuentra as&iacute; justificada en la necesidad que existe, en un sistema republicano de gobierno, de que los poderes sean independientes entre s&iacute; y de que ning&uacute;n otro de los poderes pol&iacute;ticos interfiera en sus funciones. La funci&oacute;n del poder judicial es la de resolver con fuerza de verdad legal las cuestiones de derecho sometidas a sus estrados. De ese modo, los jueces que integran este poder completan el sistema representativo al aplicar las normas al caso individual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, mientras el Poder Legislativo sanciona normas de alcance general y abstractas, como son las leyes y el Poder Ejecutivo vela por su cumplimiento y ejecuci&oacute;n, el Judicial aplica la ley traslad&aacute;ndola desde lo general y abstracto al caso concreto. Los actos de gobierno que realizan los jueces se denominan sentencias. Cuando un asunto judicial se encuentra definitivamente resuelto y no puede ser revisado, se afirma que la sentencia hizo "cosa juzgada".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tradicionalmente se afirma con raz&oacute;n que el Poder Judicial es el m&aacute;s d&eacute;bil de los tres poderes. En la c&eacute;lebre lectura N&deg; LXVIII de "El Federalista", Alexander Hamilton se&ntilde;al&oacute; que el Poder Judicial no tiene la bolsa ni la espada, sino solamente el juicio. Por esa misma raz&oacute;n dec&iacute;a que los ciudadanos no deb&iacute;an temer nada del Poder Judicial ya que los m&aacute;s grandes atropellos a los derechos y garant&iacute;as individuales a lo largo de la historia proven&iacute;an m&aacute;s bien de los poderes pol&iacute;ticos, sin embargo &#45;agregaba&#45; los ciudadanos deb&iacute;an temerlo "todo" de la uni&oacute;n del Poder Judicial con cualquiera de los otros poderes del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la fuerza e importancia de nuestro Poder Judicial es muy grande cuando se la compara con aquellos sistemas pol&iacute;ticos de origen mon&aacute;rquico en donde el poder judicial es simplemente un ap&eacute;ndice o una parte de la administraci&oacute;n p&uacute;blica general del estado. Eso es lo que sucede en la organizaci&oacute;n de algunas democracias europeas que suceden de sistemas mon&aacute;rquicos. Se habla all&iacute; de "administraci&oacute;n de justicia" o de "servicio de justicia" , seg&uacute;n el caso, toda vez que se trata de actos de administraci&oacute;n o de un servicio p&uacute;blico seg&uacute;n el caso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el sistema presidencialista que sigui&oacute; a las grandes revoluciones, se adopt&oacute; el sistema de separaci&oacute;n de poderes al modo de "frenos y contrapesos" y se consider&oacute;, desde el origen al poder judicial como un poder independiente. As&iacute; se da su evoluci&oacute;n en la tradici&oacute;n anglosajona. A eso cabe agregar el desarrollo del control de constitucionalidad, en los Estados Unidos, a partir del <i>leading case</i> "Marbury v. Madison" y desde donde lleg&oacute; a nosotros. La posibilidad de declarar inconstitucionales las leyes sancionadas por el Congreso da al Poder Judicial un sentido institucional muy fuerte y lo convierte en el "control de los controles" del sistema democr&aacute;tico. De ese modo ha llegado a resumirse que, en definitiva, la constituci&oacute;n es lo que dicen los jueces que es.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este poder de declarar inconstitucionales las leyes ha generado serios reparos en orden al poder de los jueces, lleg&aacute;ndose a criticar con la expresi&oacute;n "gobierno de los jueces" a la jurisprudencia de avanzada en algunas materias en que el legislador ha tenido posturas conservadoras. Ese "activismo" de los jueces ha sido as&iacute;, no pocas veces, puesto en duda al se&ntilde;alarse el car&aacute;cter "contramayoritario" de un poder del estado, ubicado en pie de igualdad con los dem&aacute;s, pero que &#45;a diferencia del legislativo y del ejecutivo&#45; nadie vot&oacute; sino que, por el contrario, por lo general los jueces representan a los sectores mas conservadores de la sociedad. Frente a esa cr&iacute;tica se ha se&ntilde;alado que es ese car&aacute;cter conservador del poder judicial el que hace de contrapeso a los poderes pol&iacute;ticos, preservando los derechos de las minor&iacute;as de los potenciales abusos de las mayor&iacute;as parlamentarias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ejercicio del control de constitucionalidad se legitima en la medida en que completa el sistema republicano de divisi&oacute;n de poderes. Por eso nuestro sistema de control de constitucionalidad es <i>judicial,</i> ya que son los jueces quienes lo ejercitan dentro del &aacute;mbito de sus respectivas competencias, eso lo diferencia de otros sistemas de control de constitucionalidad de car&aacute;cter pol&iacute;tico donde son &oacute;rganos espec&iacute;ficos, separados de la funci&oacute;n judicial, quienes realizan esa tarea. En aquellos pa&iacute;ses en que hay un &oacute;rgano centralizado, &uacute;nico para ejercer el control de constitucionalidad como ocurre con las Cortes o tribunales constitucionales europeos, el control se encuentra <i>concentrado</i> en dichos &oacute;rganos cuyas resoluciones tiene alcance general. Al tener sus declaraciones alcance general, suele decirse que act&uacute;an a la manera de un "legislador negativo".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cambio, el sistema de control de constitucionalidad imperante en nuestro pa&iacute;s es un sistema de control <i>difuso,</i> ya que cualquier juez puede ejercerlo en el &aacute;mbito de su competencia. Por ese motivo, la declaraci&oacute;n de inconstitucionalidad s&oacute;lo tiene efecto entre <i>las partes</i> actuantes en el litigio y debe realizarse dentro de una <i>causa</i> sometida a conocimiento y decisi&oacute;n del juez o tribunal competente y a pedido de quien tenga la <i>legitimaci&oacute;n procesal</i> para hacerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esos requisitos tienen por objeto respetar la divisi&oacute;n entre los poderes y no se encuentran legislados ni en la Constituci&oacute;n ni en las normas inferiores, sino que fueron elaborados por la Corte Suprema de los Estados Unidos, concretamente han tenido la autor&iacute;a de algunos de sus miembros m&aacute;s destacados y, por ello, se las conoce como "reglas de Cooley" y "reglas de Brandeis". Entre otros aspectos, se requiere que no se trate de temas abastactos ("mootnes") y que no se trate de cuestiones privativas de otros poderes del Estado, a cuyo efecto se ha elaborado de las llamadas <i>cuestiones pol&iacute;ticas no justiciables.</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. Las decisiones econ&oacute;micas de los jueces</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando los jueces deben resolver problemas econ&oacute;micos en sus sentencias, como ocurri&oacute; en su momento con los amparos por el <i>corralito</i> y como actualmente sucede con los problemas vinculados a las tarifas y al suministro de servicios p&uacute;blicos como el gas y la electricidad, surgen pol&eacute;micas acerca de cual es la actitud que deben asumir: si deben aplicar estrictamente las leyes o si deben mensurar las consecuencias que tendr&aacute;n sus decisiones en el marco general de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera actitud, que puede llamarse "activismo", prioriza la defensa irrestricta de los derechos constitucionales; en tanto que la segunda, que puede llamarse "autorrestricci&oacute;n", parte de la premisa de que no hay derechos absolutos y que el poder judicial no debe inmiscuirse en materias propias del poder ejecutivo o el poder legislativo, como lo es la pol&iacute;tica econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Suele atribuirse a Charles de Secondat, bar&oacute;n de Montesquieu, la idea que los jueces solo hablan por "boca de la ley" y que a la aplicaci&oacute;n de sus textos se limitan; ya que todo exceso de tales m&aacute;rgenes afectar&iacute;a el principio de divisi&oacute;n de los poderes que el mismo bar&oacute;n propuso a manera de frenos y contrapesos al ejercicio de la autoridad pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto no es solamente teor&iacute;a; hay tambi&eacute;n razones pr&aacute;cticas para que as&iacute; ocurra, porque la Econom&iacute;a tiene una l&oacute;gica que resulta de sus propias reglas, y una de las principales es que mientras los recursos son escasos, las necesidades son ilimitadas. De ese conflicto de fondo se originan otros cuando la aplicaci&oacute;n del derecho por parte de los jueces beneficia solamente a los que llegan primero a peticionar ante sus estrados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nada parece mas justo para el ciudadano que paga esforzadamente las tarifas que exigir el normal suministro de un servicio, solicitando el amparo judicial. Aparece as&iacute; la versi&oacute;n jur&iacute;dica del mismo conflicto: un apegado rigorismo que privilegia garant&iacute;as individuales de origen liberal posterga otros principios constitucionales de igual rango, pero de contenido social, como la igualdad ante la ley.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los Estados Unidos se plante&oacute; este problema en la primera mitad del siglo XX con la aparici&oacute;n de la denominada corriente del <i>realismo jur&iacute;dico</i> que sosten&iacute;a la idea de un "juez situado" en su realidad circundante y que no deb&iacute;a desentenderse de las consecuencias econ&oacute;micas de las decisiones que adoptaba al resolver un conflicto jur&iacute;dico. Se favoreci&oacute; as&iacute; una interpretaci&oacute;n "din&aacute;mica" por oposici&oacute;n a una interpretaci&oacute;n est&aacute;tica de las leyes; pero no estuvo exenta de cuestionamientos por parte de los sectores mas conservadores que previnieron acerca del llamado "gobierno de los jueces" denunciando que los mismos se apartaban de las leyes y decid&iacute;an conforme a valores sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una visi&oacute;n m&aacute;s reciente es la del denominado An&aacute;lisis Econ&oacute;mico del Derecho o <i>"Law &amp; Economics",</i> como se conoce al movimiento originado principalmente en las Universidades de Chicago y de Yale, que promueve la aplicaci&oacute;n de las herramientas de an&aacute;lisis de la econom&iacute;a, al derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto implica que la interpretaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n de una norma se realiza desde la teor&iacute;a econ&oacute;mica, produciendo una reformulaci&oacute;n del Derecho acorde con ese modelo. Por ejemplo, en el caso de leyes sobre competencia y de protecci&oacute;n contra monopolios, los objetivos perseguidos por las normas son estrictamente econ&oacute;micos y deben ser analizados como lo har&iacute;a un economista. El Derecho actuar&iacute;a as&iacute; como una estructura redundante respecto del mercado, destinada a asegurar su buen funcionamiento, afirmando las condiciones de seguridad y libertad de contrataci&oacute;n para garantizar la certeza en los resultados de las transacciones y de las informaciones necesarias para negociar.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre los que sostienen esta doctrina se destaca el Juez Richard Posner, quien integra una C&aacute;mara Federal de Circuito y fue el mediador en el caso "Microsoft". En su libro titulado <i>Analysis Economic of Law</i> afirma que los jueces y tribunales pueden hacer muy poco en la distribuci&oacute;n de la riqueza de una sociedad, y que por ello ser&iacute;a mas sensato dejar el problema en manos de los legisladores, que tienen mayores poderes de imposici&oacute;n y de gasto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es frecuente en los Estados Unidos que los jueces sostengan debates en las universidades para discutir problemas econ&oacute;micos. En la Argentina se han dado esas discusiones en seminarios realizados por la Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Provincias y por la Universidad de Buenos Aires. Seria plausible que esa tendencia se afirme en las distintas escuela judiciales existentes. La Maestr&iacute;a en Magistratura recientemente creada en la Facultad de Derecho se encamina hacia ese objetivo, dando prioridad a la formaci&oacute;n de jueces de mentalidad abierta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El gran interrogante al que debe darse respuesta es si la eficiencia econ&oacute;mica es un valor que fundamenta y justifica las decisiones jur&iacute;dicas. Mientras la eficiencia econ&oacute;mica se mide en t&eacute;rminos de costo&#45;beneficio, la eficiencia de un sistema jur&iacute;dico debe medirse por su aptitud para asegurar las valores que una determina comunidad pol&iacute;tica sostiene, como en nuestro caso lo son la libertad, la igualdad, la propiedad, la dignidad, el trabajo y el acceso a la justicia, entre otros. En ese punto el mercado es apto para formar precios pero no para crear valores sociales. Es a la Justicia a quien compete preservarlos.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. La anulaci&oacute;n del derecho injusto</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sanci&oacute;n de la Ley 25.799 por parte del Honorable Congreso de la Naci&oacute;n, declarando la nulidad insanable de las leyes de obediencia debida (23.492) y de Punto Final (23.521), abre el debate acerca de si en un sistema jur&iacute;dico positivo es posible anular normas que son consideradas moralmente injustas por importantes sectores de la poblaci&oacute;n, y si puede procederse como si esas leyes nunca hubieran existido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la antig&uuml;edad se ha planteado el problema de la obediencia al Derecho cuando el mismo es considerado moralmente injusto &iquest;qu&eacute; debe prevalecer en tal caso: la norma jur&iacute;dica que preserva el orden y la seguridad en el sistema o el sentimiento de justicia? En la <i>Ant&iacute;gona,</i> de S&oacute;focles aparece manifiesto este eterno conflicto. Para el llamado Derecho Natural se justifica inclusive el "derecho de rebeli&oacute;n" en el entendimiento que "la ley que no es justa no parece que sea ley".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero en los sistemas democr&aacute;ticos existen mayores razones para cumplir las leyes que en los sistemas autoritarios, en tanto es precisamente la democracia el sistema que mejor propende a la realizaci&oacute;n de los derechos humanos al fundar las decisiones en el consenso y en la regla de la mayor&iacute;a. Desde esa perspectiva, si se busca afirmar la autoridad del derecho, mal podr&iacute;a argumentarse su no acatamiento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, borrar los efectos de las leyes como si nunca hubieran existido supone internarse en el car&aacute;cter hist&oacute;rico que tiene el orden jur&iacute;dico que respeta la l&oacute;gica de los antecedentes y que se manifiesta en la aplicaci&oacute;n de distintos principios cl&aacute;sicos como el de irretroactividad y el de la ley penal m&aacute;s benigna.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las leyes de obediencia debida y punto final no gustan y han merecido serios reparos, como tambi&eacute;n los merecieron los indultos que beneficiaron a personas que merecen fuertes rechazos por parte de la ciudadan&iacute;a, pero fueron sancionadas en su momento por el Congreso, respondiendo a razones de oportunidad, m&eacute;rito y conveniencia, debatidas en los recintos de ambas C&aacute;maras y han estado vigentes.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No cuestionamos aqu&iacute; el fondo del debate ni la legitimidad o no de una determinada decisi&oacute;n pol&iacute;tica en un tema sensible para la mayor parte de la ciudadan&iacute;a, pero si la democracia es un conjunto de reglas de procedimiento, deben buscarse las respuestas dentro del sistema jur&iacute;dico, superando antiguos antagonismos entre iusnaturalistas y positivistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese balance no debe soslayarse el valor instrumental de la seguridad jur&iacute;dica que se ha convertido en una verdadera demanda de cumplimiento por parte de la ciudadan&iacute;a en una sociedad que no se ha caracterizado por su grado de acatamiento a las normas. Recordando a Sarmiento: "...La Constituci&oacute;n no se ha hecho &uacute;nicamente para dar libertad a los pueblos; se ha hecho tambi&eacute;n para darles seguridad, porque se ha comprendido que sin seguridad no puede haber libertad...".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los valores deben ser ponderados con el conjunto de los principios que se encuentran en juego en una sociedad. En nuestro caso, se incluye entre ellos la necesidad de superar el pasado, de mirar hacia adelante, de impulsar la producci&oacute;n y el empleo, y construir un futuro para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres y mujeres del mundo que quieran habitar el suelo argentino.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. La justicia y la pol&iacute;tica</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante encontrarse organizado el Poder Judicial como uno de los tres poderes en que se divide el estado federal, la funci&oacute;n que la constituci&oacute;n le encomienda en los objetivos del pre&aacute;mbulo es la de <i>afianzar la justicia</i> y ello debe realizarse a trav&eacute;s de los procedimientos jur&iacute;dicos regulares que la propia constituci&oacute;n garantiza a fin de hacer posible la vigencia del estado constitucional y democr&aacute;tico de derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Poder Judicial se distingue de los otros poderes porque act&uacute;a dentro del marco estricto del Derecho y de la l&oacute;gica jur&iacute;dica que fundamenta sus decisiones, de lo contrario sus sentencias ser&iacute;an "arbitrarias" y por ello resultar&iacute;an inconstitucionales, conforme a la propia categorizaci&oacute;n realizada por la Corte Suprema en derredor del principio de razonabilidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es as&iacute; que, mientras la discrecionalidad es el modo de actuaci&oacute;n propio en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica, en el &aacute;mbito de lo jur&iacute;dico impera la adscripci&oacute;n al principio de la l&oacute;gica de los antecedentes, de modo que una premisa menor debe adecuarse a una premisa mayor. De ese modo funciona tambi&eacute;n la l&oacute;gica del principio de constitucionalidad que est&aacute; basada en el principio de supremac&iacute;a del orden jur&iacute;dico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esa manera, enfatizando la separaci&oacute;n de poderes que deriva del art. 1&deg; de la Constituci&oacute;n Nacional, el art&iacute;culo 109 de la Constituci&oacute;n Nacional establece que en ning&uacute;n caso el presidente de la Naci&oacute;n puede ejercer funciones judiciales, arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas. Este principio ha planteado la legalidad o ilegalidad de los llamados "tribunales administrativos" que son distintos tribunales que existen en el &aacute;mbito de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, ya sea centralizada o descentralizada, pero que no integran el Poder Judicial de la Naci&oacute;n. En tal sentido puede mencionarse al Tribunal de Cuentas, de Defensa de la Competencia, etc. Anteriormente existieron las llamadas c&aacute;maras de arrendamientos. Al respecto la Corte Suprema de Justicia de la Naci&oacute;n tuvo oportunidad de pronunciarse en el <i>leading case</i> "Fern&aacute;ndez Arias c. Poggio" que admiti&oacute; la validez de dichos tribunales en la medida en que aseguren el debido proceso y cuenten con una revisi&oacute;n judicial suficiente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alg&uacute;n sector de la doctrina administrativista pretendi&oacute; justificar esa validez estableciendo una sutil diferencia entre la prohibici&oacute;n de arrogarse facultades "judiciales" y facultades "jurisdiccionales" al decir que esta &uacute;ltimas ser&iacute;an posibles. Francamente no advertimos la diferencia ya que lo jurisdiccional hace referencia a lo judicial.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctrina de las llamadas "cuestiones pol&iacute;ticas no judiciables" tambi&eacute;n tiene origen en los Estados Unidos, donde se denomina <i>political questions</i> a aquellas materias que por su naturaleza o sustancia se encuentran fuera del alcance del poder judicial, como por ejemplo, la facultad del Congreso para declarar la guerra o hacer la paz. En el sistema constitucional argentino hay una larga lista de cuestiones que han sido consideradas materias pol&iacute;ticas, fuera del alcance de los jueces, entre las que se encuentra la declaraci&oacute;n de la intervenci&oacute;n federal a las provincias, la declaraci&oacute;n de estado de sitio, y las facultades privativas del poder ejecutivo como el veto a las leyes, tambi&eacute;n se ha considerado materia no justiciable la reforma constitucional y el juicio pol&iacute;tico, aunque en estos &uacute;ltimos dos casos se admiti&oacute; la revisi&oacute;n del procedimiento en cuanto al cumplimiento de la garant&iacute;a constitucional del "debido proceso".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema ha generado posturas encontradas a favor y en contra de un mayor activismo judicial o de una autorrestricci&oacute;n del Poder Judicial a sus materias espec&iacute;ficas que evite el conflicto entre los poderes. As&iacute;, por ejemplo el Ministro de la Cortes Suprema Julio Oyhanarte se destac&oacute; por una posici&oacute;n de autorrestricci&oacute;n frente a las decisiones de los &oacute;rganos pol&iacute;ticos, considerando que el funcionamiento de las reglas del juego democr&aacute;tico era propia de los llamados poderes pol&iacute;ticos, en tanto que el Ministro Luis Mar&iacute;a Boffi Boggero se destac&oacute; por c&eacute;lebres disidencias en las sentencias en que le toc&oacute; actuar, marcando una l&iacute;nea favorable a una plena intervenci&oacute;n judicial toda vez que, al poder judicial le corresponde juzgar sobre todos los puntos regidos por la constituci&oacute;n, conforme lo se&ntilde;ala el antes mencionado art&iacute;culo 116 de la Constituci&oacute;n Nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es que tal vez el problema no se encuentre en el car&aacute;cter pol&iacute;tico o no que tienen la materias a juzgar, sino que se trate de materias que la constituci&oacute;n reserva en cuanto a su ejercicio a los otros poderes, como bien lo ha se&ntilde;alado el Dr. Jorge Reinaldo Vanossi . As&iacute; la firma de tratados internacionales est&aacute; fuera del poder judicial porque la Constituci&oacute;n especialmente la pone en manos del Presidente en el art&iacute;culo 99, pero ello no significa excluir al Poder Judicial del control de la regularidad de los actos, aunque en esos casos no corresponda juzgar sobre su contenido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante muchos a&ntilde;os se consider&oacute; en nuestra jurisprudencia que la materia sobre elecciones y partidos pol&iacute;ticos quedaba fuera del alcance del poder de revisi&oacute;n de los jueces por tratarse de materias pol&iacute;ticas no judiciables. Sin embargo, la jurisprudencia vari&oacute; en ese tema desde la creaci&oacute;n de un fuero especializado en la justicia federal, tornando la materia judiciable. Porque lo que define que una materia est&eacute; fuera de la revisi&oacute;n judicial no es la sustancia pol&iacute;tica de la misma, sino que no se afecte la divisi&oacute;n de poderes al inmiscuirse en la esfera propia de otro poder. La funci&oacute;n judicial no se ver&aacute; afectada por la materia sobre la que se juzgue, sino que se define por el m&eacute;todo que siguen los jueces al resolver, que es el estricto apego al principio de la l&oacute;gica de los antecedentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos a&ntilde;os comenz&oacute; ha hablarse de la <i>judicializaci&oacute;n de la pol&iacute;tica</i> y de <i>politizaci&oacute;n de la justicia</i> como expresiones de un fen&oacute;meno de relaciones mutuas en los que los poderes pol&iacute;ticos se inmiscuyen en el &aacute;mbito de lo judicial y, viceversa, la justicia exhibe un marcado activismo hacia el control de los problemas propios de la pol&iacute;tica. Expresiones de esos fen&oacute;menos han sido, por ejemplo, el llamado operativo <i>"mani pulite"</i> (manos limpias) en Italia, donde una fuerte actuaci&oacute;n de los jueces logr&oacute; desbaratar importantes redes de corrupci&oacute;n; tema que tambi&eacute;n se verific&oacute; en otros pa&iacute;ses.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En otro sentido, se verifica una creciente cantidad de disputas judiciales por temas vinculados a la actuaci&oacute;n pol&iacute;tica, como sucede con el control del financiamiento de los partidos pol&iacute;ticos y disputas electorales vinculadas con los escrutinios de elecciones internas, problemas de cupo femenino. El caso del llamado "corralito financiero" contempor&aacute;neo a la pesificaci&oacute;n de la econom&iacute;a y a la salida del plan de convertibilidad es un ejemplo de medidas de orden pol&iacute;tico que se trasladaron a al esfera de decisi&oacute;n de los jueces. La escala del problema, sin embrago, justificaba una decisi&oacute;n de car&aacute;cter pol&iacute;tico, a&uacute;n cuando en las causas se encontraran involucradas garant&iacute;as constitucionales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En buena medida los problemas actuales de la democracia presentan una gran complejidad por los desaf&iacute;os que los mismos implican, verific&aacute;ndose una tendencia creciente hacia la plena judiciabilidad de los actos. La ampliaci&oacute;n de la legitimaci&oacute;n activa a trav&eacute;s de los llamados "intereses difusos" y derechos colectivos, as&iacute; como actuaci&oacute;n "de oficio" de jueces y tribunales en las causas sobre control de constitucionalidad son manifestaciones de esa tendencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, ello no es justificativo para considerar que los problemas pol&iacute;ticos deben resolverse en el &aacute;mbito propio de la pol&iacute;tica, ya que el poder judicial tiene su propia esfera de actuaci&oacute;n que es la de resolver con fuerza de verdad legal, controversias jur&iacute;dicas entre partes sometidas a su competencia.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5. La decisi&oacute;n y la argumentaci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, muchos pueden estar contestes en que la funci&oacute;n judicial se corrompe si se subordina a la pol&iacute;tica y esto sin duda es as&iacute;. Pero otra cosa bien distinta es cuando el Poder Judicial es considerado una Funci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese plano, que se evidencia fundamentalmente en los sistemas presidencialistas o en la tradici&oacute;n anglosajona de Poder Judicial independiente, considero que la clave del problema se encuentra en la <i>discrecionalidad</i> o en la <i>fundamentaci&oacute;n jur&iacute;dica</i> de la sentencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el primer caso, nos encontraremos ante casos de poder pol&iacute;tico al desnudo en tanto que la segunda forma es propia de la regla de la subsunci&oacute;n que rige en el Estado de Derecho.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es necesario distinguir claramente en sus dos aspectos desde el principio: una cosa es que el juez se politice por inclinaci&oacute;n personal, como lo explicara Ossorio y Gallardo en el cap&iacute;tulo referido a las relaciones (buenas o malas) entre la justicia y la pol&iacute;tica, c&oacute;mo fueron ayer y c&oacute;mo son hoy, de su libro "El elogio de los jueces", referido a la situaci&oacute;n de la Italia post&#45;facista y otra cosa muy distinta es el rol pol&iacute;tico del poder judicial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;ala el autor referido que la interpretaci&oacute;n de las leyes deja al juez cierto margen de elecci&oacute;n y que dentro de ese margen, quien manda no es la ley inexorable, sino el coraz&oacute;n variable del juez. De modo que si el juez en su fuero &iacute;ntimo es partidario del r&eacute;gimen que dicta las leyes que debe aplicar, ser&aacute; celosos int&eacute;rprete de su esp&iacute;ritu y tratar&aacute; de continuar y desarrollar, al aplicarlas a los casos pr&aacute;cticos, la inspiraci&oacute;n pol&iacute;tica de que nacieron; en cambio, si es un opositor de ese r&eacute;gimen, tratar&aacute; de interpretarlas de modo que las haga pr&aacute;cticamente ineficaces, o tratar&aacute; de exagerar sus defectos a fin de que aparezcan peores de lo que son y desacreditar as&iacute; a los legisladores.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Agrega que se necesitar&iacute;a un paciente historiador que investigara, analizando la jurisprudencia judicial de medio siglo, si bajo el facismo los jueces interpretaban las leyes con sentimiento facista y si bajo la rep&uacute;blica las interpretan con esp&iacute;ritu democr&aacute;tico; si al aplicar las leyes persecutorias de los jud&iacute;os, los jueces se adhirieron al esp&iacute;ritu de persecuci&oacute;n racial con que se las hab&iacute;a dictado, o si dentro de lo posible trataron de atenuar la infamia y mitigar la crueldad de tales leyes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dice que los jueces, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s de la ca&iacute;da de un r&eacute;gimen, contin&uacute;an por inercia, aplicando las nuevas leyes con el mismo esp&iacute;ritu al que se hab&iacute;an acostumbrado bajo el r&eacute;gimen anterior. Esos explica &#45;en opini&oacute;n del autor&#45; por qu&eacute; durante el primer decenio del facismo se acus&oacute; a la magistratura de no ser int&eacute;rprete sificientemente adicto a las nuevas leyes dictadas en defensa de aqu&eacute;l r&eacute;gimen y por qu&eacute; hubo que crear, para estar segura de que lo fuera, un Tribunal especial. Tambi&eacute;n explica del mismo modo por qu&eacute; durante el primer decenio de la Rep&uacute;blica se ha podido a veces sospechar que, a&uacute;n respetandose formalmente las nuevas leyes democr&aacute;ticas, subsistiera en algunas sentencias el esp&iacute;ritu autoritario anterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Concluye que los jueces, en el sistema de legalidad, deben forzosamente ser legalistas; una vez acostumbrados a un sistema de legalidad quedan encari&ntilde;ados a &eacute;l a&uacute;n despu&eacute;s de ca&iacute;do; y se necesitan muchos a&ntilde;os para que se den cuenta de que aquel sistema ha sido derribado y que la legalidad de entonces se ha convertido en la ilegalidad de hoy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay una l&iacute;nea delgada que las lecturas 68 y 69 de Hamilton en "El Federalista" grafican muy bien cuando afirma que el Poder Judicial no tiene ni la bolsa ni la espada, sino solamente "El juicio" y cuando concluye que los ciudadanos nada deben tener del judicial en s&iacute; mismo, las m&aacute;s grandes violaciones provienen, por el contrario del Poder Legislativo y del Ejecutivo, sin embargo, el ciudadano debe temerlo todo de la uni&oacute;n del judicial con cualquiera de los otros dos poderes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por eso, a mi entender, la relaci&oacute;n entre justicia y pol&iacute;tica tiene dos planos, uno &eacute;tico, definitivamente personal e individual cuyo riesgo o reaseguro se encuentra en los procesos de designaci&oacute;n de los magistrados y otro funcional o sist&eacute;mico y tiene que ver en c&oacute;mo un determinado sistema pol&iacute;tico articule la relaci&oacute;n entre la justicia y la pol&iacute;tica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el primer caso, concluimos citando un breve cuento de Florencio S&aacute;nchez sobre "La justicia en China" que consiste en lo siguiente...</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los Magistrados del Poder Judicial, son muy severos en China, lo mismo que en todos los pa&iacute;ses civilizados.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En Pek&iacute;n hab&iacute;a un juez llamado T&iacute;o Kin, que era un modelo en el ejercicio de su ministerio.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sab&iacute;a de memoria todos los c&oacute;digos del Celeste Imperio, y recitaba todos los art&iacute;culos de la ley con una precisi&oacute;n admirable.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me parece que lo veo, sentado en su tribunal, con su fisonom&iacute;a rechoncha, los ojos diminutos, a la moda del pa&iacute;s; la cabeza afeitada y la coleta tiesa como un rabo de zorro.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios personajes rodeaban el estrado, y le ayudaban en la administraci&oacute;n de justicia.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sus fallos eran inapelables.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando pronunciaba sentencia, el Secretario abr&iacute;a un gran libro amarillo, en el que estaban ya redactadas, para mucho tiempo, las f&oacute;rmulas de la ley, y no hab&iacute;a m&aacute;s que llenar los blancos, as&iacute; como se llenan las matr&iacute;culas de los peores conciertas en nuestras comisar&iacute;as de Polic&iacute;a.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cierto d&iacute;a compareci&oacute; ante el juez un pobre chino, a quien se le acusaba de haberse robado y comido un huevo.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El magistrado se revisti&oacute; de la mayor gravedad, y le interrog&oacute; as&iacute;:</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&iquest;C&oacute;mo te llamas?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;Kin Fo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&iquest;Por qu&eacute; te comiste ese huevo?</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;Porque ten&iacute;a hambre.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;Pues bien: la ley es muy clara en este respecto. Escucha tu sentencia: "todo el que robare alguna cosa, por peque&ntilde;a e insignificante que sea, ser&aacute; castigado con la pena de muerte", Art&iacute;culo 31, del C&oacute;digo Verde. Te condeno a la horca, administrando justicia, etc.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El secretario abri&oacute; el libro amarillo y llen&oacute; cuatro vac&iacute;os con estas palabras: Kin&#45;Fo&#45;Huevo&#45;Horca.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reo dio un golpe sobre la mesa, para llamar la atenci&oacute;n del juez, y le mostr&oacute; una pluma de pavo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Era la insignia de los mandarines. El reo era, pues, un Mandar&iacute;n, y esto no lo hab&iacute;a advertido a tiempo el magistrado.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El doctor Tio Kin, se rasc&oacute; la cabeza, como hombre que no sabe qu&eacute; hacer, y al fin dijo:</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;Estas leyes del Celeste Imperio son tan intrincadas, que bien puede dispensarme el se&ntilde;or Mandar&iacute;n que est&aacute; presente, acusado por una peque&ntilde;ez, el que medite un momento sobre su causa.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Medit&oacute; un rato el chino, o hizo que meditaba, y declar&oacute; que, aunque la ley hablaba del robo en general, no encontraba en ella ning&uacute;n art&iacute;culo referente al robo de huevos, lo cual significaba: que no hab&iacute;a castigo alguno para esa falta, y, en consecuencia, administrando justicia, etc., le declaraba absuelto.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El secretario volvi&oacute; a abrir el libro amarillo, tach&oacute; la palabra Horca, puso Absuelto.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con qu&eacute; facilidad se hacen estas cosas en China!</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El juez, entretanto, se dec&iacute;a para su coleta: Qu&eacute; plancha habr&iacute;a hecho yo si hubiera condenado a ese Mandar&iacute;n de tres colas!</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A&uacute;n no se hab&iacute;a retirado &eacute;ste del juzgado, cuando fue acusado tambi&eacute;n de haberse robado la gallina que puso el huevo anterior.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El magistrado sudaba fr&iacute;o. Ya el delito era m&aacute;s grave! C&oacute;mo transigir! Sin embargo muerto de miedo, escarb&oacute; el c&oacute;digo y encontr&oacute; un art&iacute;culo que dec&iacute;a: "Al que se apropiare de animales ajenos, como gallinas, patos, cerdos, etc., se le cortar&aacute; la cabeza".</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El reo confes&oacute; su delito, con gran disgusto el juez, que hubiera querido que lo negara.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Qu&eacute; hacer pues? La ley era terminante; Tio Kin, recordaba que algunos mandarines, hab&iacute;an sido ajusticiados en otra &eacute;poca, y aunque la mano temblara un poco, firm&oacute; la sentencia.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, al levantar la vista, observ&oacute; con asombro que el reo ten&iacute;a pendiente del cuello el bot&oacute;n de cristal, s&iacute;mbolo de los grandes chambelanes del imperio.</font></p>  		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inmediatamente se pusieron todos de pie ante el sindicado y le saludaron con el m&aacute;s profundo respeto. S&oacute;lo el secretario, que era algo miope y estaba ocupado por la tercera vez en enmendar la sentencia, demor&oacute; algo en levantarse y doblar el espinazo.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasado el primer momento de sorpresa, volvi&oacute; el juez a registrar el c&oacute;digo, estudi&oacute; mejor el plazo, y declar&oacute;, citando en su apoyo la opini&oacute;n de notables juristas chinos, que aquello de "se le cortar&aacute; la cabeza", que constaba en esa ley, se refer&iacute;a &uacute;nicamente a la cabeza del ave robada, nunca a la del ladr&oacute;n, por lo cual suplicaba a &eacute;ste tuviera la bondad de decapitar a la gallina, para satisfacer a la vindicta p&uacute;blica.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El secretario se puso los lentes, abri&oacute; el libro amarillo, borr&oacute; y escribi&oacute; por la cuarta vez.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, es el caso &#45;exclam&oacute; el reo, sacando la corona de pr&iacute;ncipe imperial y poni&eacute;ndosela en la cabeza&#45;, que como el due&ntilde;o de la gallina me impidiera despojarle de su propiedad, yo le mat&eacute; enseguida.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El personal del juzgado le hizo una profunda reverencia, en tanto el portero, impuesto de lo que ocurr&iacute;a, corri&oacute; a izar la bandera amarilla, en el balc&oacute;n del palacio, para que supiera el pueblo de Pekin, que un pr&iacute;ncipe honraba la mansi&oacute;n con su presencia. Y cuando estuvo izada, vino trayendo el almohad&oacute;n de seda y el dosel de p&uacute;rpura para el hijo del soberano; pero ya &eacute;ste sal&iacute;a gravemente de la sala entre dos filas de altos dignatarios encorvados hasta el suelo y precedido del magistrado, que rompi&oacute; la marcha tocando el gong.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo el secretario andaba algo rezagado, motivo de haber tenido que romper, cuidadosamente para que no se notara, la p&aacute;gina 3.114 del libro de las sentencias.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al d&iacute;a siguiente, cuando se instal&oacute; el tribunal, fue denunciado un vendedor de t&eacute;, que no se hab&iacute;a posternado cuando sal&iacute;a el pr&iacute;ncipe del palacio de justicia.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, por supuesto, lo ahorcaron, porque la justicia es muy severa en Pek&iacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y aqu&iacute; paramos porque no es nuestro prop&oacute;sito ingresar en el terreno de la &eacute;tica judicial, materia que debe regir el comportamiento del juez, de modo que &#45; como la mujer del C&eacute;sar&#45; no s&oacute;lo debe serlo sino tambi&eacute;n parecerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El juez, para ser juez y seguir siendo juez, dice Herrendorf, debe desplegar una "conducta judicial". No puede desplegar otra sin dejar de ser, ontol&oacute;gicamente, juez, aunque su nombramiento siga ment&aacute;ndolo como juez del mismo modo en que, normativamente, Incitato fue c&oacute;nsul, sacerdote y senador, sin ser existencialmente &#45;realmente&#45; ni una cosa ni la otra ni la restante.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De modo que si aceptamos que los jueces son jueces, los llamamos jueces y, sobre todo, obdecemos sus sentencias que como jueces elaboran y cuyo cumplimiento ordenan, <i>estamos aceptando que son jueces porque est&aacute;n comport&aacute;ndose como jueces.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y si esto es as&iacute;, mientras los jueces sigan comport&aacute;ndose como jueces seguir&aacute;n si&eacute;ndolo, y no estar&aacute; entre sus posibilidades de jueces comportarse de otra manera. As&iacute;, un juez arbitrario no es un juez.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El segundo aspecto, la segunda visi&oacute;n o perspectiva depende entonces m&aacute;s bien de cu&aacute;l es el rol asignado al juez y al Poder Judicial en un determinado sistema pol&iacute;tico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera distinci&oacute;n que cabe hacer es entre aqu&eacute;llos pa&iacute;ses que cuentan con administraci&oacute;n de justicia de los pa&iacute;ses que tienen un Poder Judicial como departamento pol&iacute;tico del Estado dentro de la divisi&oacute;n de poderes. A la primera categor&iacute;a corresponden en general los sistemas continentales europeos (Francia, Italia, Espa&ntilde;a, etc.) en tanto que a la segunda categor&iacute;a corresponden los pa&iacute;ses anglosajones, siendo un paradigma el sistema constitucional de los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Expondremos a partir de estos dos modelos, a&uacute;n cuando el relativismo y las modificaciones del Derecho Comparado hace que a veces tales separaciones no sean tan estrictas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; por ejemplo, los pa&iacute;ses europeos han adoptado los llamados "Consejos de la Magistratura" o "Consejos Generales del Poder Judicial"; asimismo, a partir de los a&ntilde;os 20 del siglo XX comenz&oacute; a desarrollarse en la Europa Continental el modelo de control de constitucionalidad concentrado para cierto tipo de actos; por inspiraci&oacute;n de Kelsen y Mercke.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero admitida la diferenciaci&oacute;n de modelos &#45;por razones metodol&oacute;gicas&#45; cabe concluir que el modelo anglosaj&oacute;n asigna una funci&oacute;n pol&iacute;tica a la judicatura al considerarlo un poder independiente dentro de la divisi&oacute;n de funciones y otorgarle la facultad de declarar la "inconstitucionalidad" de las normas con arreglo al principio de supremac&iacute;a constitucional que fundamente el juicio l&oacute;gico&#45;formal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Varios intentos ha habido, no obstante para que ciertos motivos considerados esencialmente pol&iacute;ticos quedaran fuera del poder de inconstitucionalidad de jueces y tribunales, dando as&iacute; nacimiento a la doctrina de las "cuestiones pol&iacute;ticas no justicialbles". En esa lista en realidad se encuentran cuestiones que son materias privativas de los otros poderes por razones de su naturaleza como declaraciones de guerra y paz, estados de excepci&oacute;n, etc. Por lo tanto, no es determinante que la materia sea o no pol&iacute;tica, porque si as&iacute; lo fueran no juzgar&iacute;an los jueces sobre derechos electorales y partidos pol&iacute;ticos en cuanto a su sustancia o contenido, pero que es pasible de la revisi&oacute;n judicial en base al m&eacute;todo de razonamiento o fundamentaci&oacute;n de una sentencia jur&iacute;dica que, en todos los casos, debe seguir la regla del "debido proceso".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es que en realidad, a nuestro entender, el <i>quid</i> del problema o la "clave de b&oacute;veda" se encuentra determinado por cu&aacute;l es el m&eacute;todo o razonamiento que siguen los jueces para resolver sus casos; cabe decir, si el mismo responde a una l&oacute;gica articulada, reconocible, en el marco del deber ser, propia del m&eacute;todo del silogismo o la subsunci&oacute;n del razonamiento jur&iacute;dico, o si es puro arbitrio; en el primero de los casos estar&aacute; definida y confirmada una decisi&oacute;n jur&iacute;dica bajo la firma de una sentencia, en tanto que en el segundo de los casos la sentencia ser&aacute; una mera o simple apariencia y nos encontraremos ante una decisi&oacute;n pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inclusive la Corte Suprema de los Estados Unidos sigue la regla del <i>stare decisis et queta non movere</i> (estar a lo decidido) que asigna un valor paradigm&aacute;tico al precedente, de modo tal que, en aqu&eacute;llos casos en que el Tribunal decide apartarse de una determinada doctrina, realiza una fundamentaci&oacute;n razonada &#45;por lo general extensa&#45; de tal apartamiento y de la nueva decisi&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese desajuste se observa, por ejemplo, con respecto a la adopci&oacute;n del sistema norteamericano de control de constitucionalidad en la Constituci&oacute;n de la Naci&oacute;n Argentina, porque a diferencia del sistema de <i>Common Law</i> sobre el que est&aacute; montado el sistema originario, en nuestro caso rige el sistema continental europeo, codificado, siendo que la sanci&oacute;n del derecho com&uacute;n o "derecho de fondo" no corresponde a cada provincia sino al Congreso Federal, conforme lo se&ntilde;ala el art. 75 inc. 12 de la norma fundamental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, el control de constitucionalidad que ejercen los jueces argentinos carece de aqu&eacute;l "anclaje" y en algunas circunstancias los fundamentos de una decisi&oacute;n de la Corte Suprema de Justicia pueden acercarse m&aacute;s a&uacute;n al arbitrio de una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Un mayor apego al debate cr&iacute;tico de los fallos y el seguimiento de la jurisprudencia favorecer&iacute;a este &uacute;ltimo aspecto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las diferencias apuntadas en orden a las caracter&iacute;sticas en uno y otro modelo, acrecientan los problemas de interpretaci&oacute;n judicial de la Constituci&oacute;n que realizan los jueces y que han dado lugar a bien conocidos debates. En tal sentido, bien puede resumirse que las categor&iacute;as de interpretaci&oacute;n <i>est&aacute;tica</i> e <i>interpretaci&oacute;n din&aacute;mica</i> de la Constituci&oacute;n, sostenidas por la Corte Suprema y defendidas por destacados doctrinarios, no es m&aacute;s que una visi&oacute;n ampliada del debate entre originalistas y contextualistas en los Estados Unidos, conforme la interpretaci&oacute;n constitucional se ci&ntilde;a al texto de la constituci&oacute;n escrita o bien se ademita una interpretac&iacute;on m&aacute;s el&aacute;stica de las palabras y las frases en base al cambio de los tiempos y sobre todo, de los valores impuestos en una determinada sociedad pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el caso de la Argentina, la interpretaci&oacute;n din&aacute;mica se ha permitido licencias de mayor arbitrio donde se destaca la continuaci&oacute;n jur&iacute;dica de la "arbitrariedad" y sobre todo, la aplicaci&oacute;n de la llamada doctrina de la emergencia en base a la llamada doctrina del "Poder de Polic&iacute;a" en un momento y &#45;posteriormente&#45; el Estado de necesidad o principio de supervivencia del Estado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los Estados Unidos, como se sabe, el debate ha sido profundo y ha presentado divergencias entre originalistas y contextualistas y por los debates en torno de una interpretaci&oacute;n basada en valores como la propuesta por Ronald Dworkin y en donde se entremezclara la corriente del "realismo jur&iacute;dico" primero con Roscoe Pound a la cabeza, para pasar al valorismo de Weschler y recalar en la tesis de John Hart Ely acerca de los m&eacute;todos democr&aacute;ticos procedimentales para la decisi&oacute;n judicial. No nos detendremos aqu&iacute; m&aacute;s que a modo de referencia y para se&ntilde;alar que en definitiva es la b&uacute;squeda del m&eacute;todo interpretativo lo que justifica el af&aacute;n y el empe&ntilde;o de tales construcciones jur&iacute;dicas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es tambi&eacute;n ese empe&ntilde;o de certeza el fundamento de legitimidad pol&iacute;tica del Poder Judicial como rama independiente del Poder, y la respuesta a la cr&iacute;tica sobre el car&aacute;cter contramayoritario del Poder Judicial lanzado por Alexander Bickel hace ya muchos a&ntilde;os. En definitiva si los jueces deciden con m&eacute;todos claros, permeables y conocidos por todos est&aacute;n completando la constituci&oacute;n de la democracia deliberativa dando continuidad al sistema representavtivo al respetar los procedimientos de decisiones.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esa idea, tanto la publicidad y conocimiento de las ret&oacute;ricas judiciales, as&iacute; como la ampliud del debate cr&iacute;tico sobre las mismas es fundamental para completar los mecanismos de la decisi&oacute;n democr&aacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto tambi&eacute;n supera en parte el debate entre iusnaturalistas y positivistasde si los jueces son jueces de la Constituci&oacute;n y de los Derechos fundamentales anteriores al Estado o si solo hablan por boca de ley tal como pretend&iacute;a Montesquieu. Tambi&eacute;n supera a nuestro juicio el argumento de la sumisi&oacute;n del juez a la autoridad pol&iacute;tica en los t&eacute;rminos planteados por Herrendorff, para quien la sumisi&oacute;n del juez al monarca fue reemplazada con el positivismo por la de esclavitud del juez a la ley y a los c&oacute;digos sujeto a casaci&oacute;n y ajeno a toda valoraci&oacute;n moral y pol&iacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se&ntilde;ala Vigo, que la historia del derecho no ha sido muy favorable hacia la imposici&oacute;n al juez de justificar sus decisiones: en Francia a finales del siglo XIII se abandona por los jueces la pol&iacute;tica de motivar, incluso se llega a advertir a los jueces que deben cuidarse de mencionar la causa de la decisi&oacute;n y, adem&aacute;s, estaba prohibido publicar las resoluciones judiciales sin autorizaci&oacute;n del Parlamento. Montesquieu, en el siglo XVIII, manifestaba la inconveniencia de justificar las sentencias, dado que con ello se promov&iacute;an entorpecimientos por parte de quien perd&iacute;a el juicio. Ser&aacute; despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n Francesa &#45;concretamente en 1790&#45; cuando se dicten normas que establecen la obligatoriedad de la motivaci&oacute;n de las sentencias civiles y penales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El mismo autor destaca cu&aacute;les son las funciones que cumple la argumentaci&oacute;n justificatoria, enumerando las siguientes:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&nbsp;funci&oacute;n validante: "...la obligatoriedad de la norma depende de la validez de su justificaci&oacute;n, que es, por consiguiente, el fundamento de aqu&eacute;lla" (Sergio Cotta)</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&nbsp;funci&oacute;n controladora: atento que la sentencia es una unidad, s&oacute;lo puedo juzgarla considerando las razones que intentan avalarla, y, adem&aacute;s, el car&aacute;cter institucional se manifiesta en el control acad&eacute;mico, el superior, el profesional, el social, el pol&iacute;tico, el disciplinario, etc.</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3)&nbsp;funci&oacute;n legitimadora: Mauro Cappeletti entiende que los jueces se legitiman en el ejercicio de su poder a trav&eacute;s de la pr&aacute;ctica de ciertas virtudes pasivas, formales o procedimentales, entre las que destaca la justificaci&oacute;n de las decisiones;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4)&nbsp;funci&oacute;n concretizadora: aqu&eacute;lla orden racional general que implica la ley, reclama intrinsecamente que sea proyectada a los casos en que ella se subsuman, de modo que esa obra humana racional se acaba o se completa en la tarea individualizadora judicial;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5)&nbsp;funci&oacute;n did&aacute;ctica: las reglas jur&iacute;dicas intentan ser modelos y causas eficientes de conductas; por eso la explicaci&oacute;n y proyecci&oacute;n opoerativa de sus destinatarios favorece el conocimiento de las mismas y su eficacia;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6)&nbsp;funci&oacute;n cient&iacute;fica: a la hora de la descripci&oacute;n.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n y de la decisi&oacute;n racional permite superar esos encasillamientos en tanto la sentencia sea el producto de un razonamiento honesto y sincero de las cuestiones sometidas a la valoraci&oacute;n judicial. En definitiva, se trata de sostener &#45;como lo hiciera Carlos Nino&#45; una concepci&oacute;n deliberativa de la democracia, que comprenda en ella el papel del Poder Judicial y del control de constitucionalidad.</font></p>  	    <p>&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">C&aacute;rcova, Carlos, "Sobre el Razonamiento Judicial", <i>Lexis Nexis J.</i> A., N&deg; 13, p. 18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757470&pid=S1405-0218200500010000200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ciuro Caldani, Miguel Angel, <i>Perspectivas estrategicas del razonamiento y actuaci&oacute;n de los jueces</i> Razonamiento Judicial. Lexis Nexis N&deg; 13, p. 30.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757472&pid=S1405-0218200500010000200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dahl, Robert, <i>Es Democr&aacute;tica la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos.</i> FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757474&pid=S1405-0218200500010000200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dworkin, Ronald, <i>Los Derechos en serio,</i> Ariel, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757476&pid=S1405-0218200500010000200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ely, John Hart, <i>Democracia y desconfianza,</i> Universidad de los Andes, Bogot&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757478&pid=S1405-0218200500010000200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gargarella, Roberto, <i>La justicia frente al gobierno,</i> Ariel, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757480&pid=S1405-0218200500010000200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guibourg, Ricardo, "Proceso y verdad" en <i>Razonamiento Judicial,</i> Lexis Nexis N&deg; 13, p. 72.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757482&pid=S1405-0218200500010000200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habermas, J&uuml;ngen, <i>Ensayos Pol&iacute;ticos,</i> Ed. Pen&iacute;nsula, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757484&pid=S1405-0218200500010000200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hart, H. L. A., <i>El concepto del Derecho,</i> Abeledo, Perrot, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757486&pid=S1405-0218200500010000200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hart&#45;Dworkin (El debate) <i>La Decisi&oacute;n Judicial,</i> Siglo del hombre, Universidad de Los Andes, Colombia.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757488&pid=S1405-0218200500010000200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Herrendorf, Daniel, <i>El Poder de los Jueces,</i> Abeledo Perrot, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757490&pid=S1405-0218200500010000200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Linares, Juan Francisco, <i>"Razonabilidad de las Leyes". El debido proceso sustantivo como garant&iacute;a innominada,</i> Astrea, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757492&pid=S1405-0218200500010000200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nino, Carlos <i>"La construcci&oacute;n de la Democracia delibertativa",</i> Alfaguara, Barcelona.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757494&pid=S1405-0218200500010000200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ossorio y Gallardo, Luis, <i>El Alma de la Toga,</i> Librer&iacute;a "El Foro", Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757496&pid=S1405-0218200500010000200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rawls, John, <i>Teor&iacute;a de la Justicia,</i> FCE, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757498&pid=S1405-0218200500010000200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Raz, Joseph, <i>La Autoridad del derecho,</i> UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757500&pid=S1405-0218200500010000200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vigo, Rodolfo, "Razonamiento Justificatorio Judicial", <i>Razonamiento</i> <i>Judicial Lexis Nexis,</i> n&uacute;m. 13, p. 79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757502&pid=S1405-0218200500010000200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Zuleta Puceiro, Enrique, <i>Interpretaci&oacute;n de la Ley,</i> Editorial La Ley, Buenos Aires.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4757504&pid=S1405-0218200500010000200018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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