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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Notas</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica: una propuesta de esquematizaci&oacute;n de planteamientos</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Francisco Urs&uacute;a*</b></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><i>* Instituto Tecnol&oacute;gico Aut&oacute;nomo de M&eacute;xico.</i></font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="left"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema de la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica es complejo y ha merecido la atenci&oacute;n de grandes juristas. En una revisi&oacute;n m&aacute;s o menos amplia del tema son imprescindibles los trabajos de Hans Kelsen, Herbert Hart, Joseph Raz, Ronald Dworkin, as&iacute; como Alf Ross, Karl Llewellyn, Jerome Frank, y Riccardo Guastini. Sin duda, podr&iacute;an agregarse varios nombres que han enriquecido la discusi&oacute;n con sus aportaciones, pero son las l&iacute;neas de pensamiento de estos autores las que nos permitir&aacute;n construir aqu&iacute; una propuesta novedosa de esquematizaci&oacute;n de planteamientos. Para ello, primero repasaremos brevemente las ideas m&aacute;s importantes sobre la definici&oacute;n, los sujetos y el objeto de la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica. Tendremos as&iacute; suficientes elementos para redimensionar las teor&iacute;as analizadas, en espera de que ello contribuya a un mejor entendimiento de las mismas, y en particular, a la adopci&oacute;n de una perspectiva m&aacute;s adecuada en su aplicaci&oacute;n a distintos niveles de control jurisdiccional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. &iquest;Qu&eacute; es la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guastini es muy claro en la explicaci&oacute;n de los sentidos con que los juristas han usado el t&eacute;rmino que nos ocupa. En primer lugar, se tiene el <i>concepto restringido de interpretaci&oacute;n,</i> seg&uacute;n el cual consiste en la atribuci&oacute;n de significado a una formulaci&oacute;n normativa en presencia de dudas o controversias en torno a su campo de aplicaci&oacute;n. Corresponde al aforismo <i>"In claris non fit interpretado":</i> no se da ni puede ocurrir interpretaci&oacute;n cuando un texto es claro y no deja dudas o controversias. En segundo lugar, est&aacute; el <i>concepto amplio de interpretaci&oacute;n,</i> en este caso el t&eacute;rmino se usa para referirse a cualquier atribuci&oacute;n de significado a una formulaci&oacute;n normativa, independientemente de dudas o controversias. As&iacute;, la interpretaci&oacute;n se convierte en un presupuesto necesario para la aplicaci&oacute;n del Derecho<sup><a href="#nota">1</a></sup>. Los dos conceptos anteriores parten ya de una idea de interpretaci&oacute;n como actividad diano&eacute;tica<sup><a href="#nota">2</a></sup>, que es distinta de la definici&oacute;n. Aunque ambas consisten en la reformulaci&oacute;n de una expresi&oacute;n, &eacute;sta &uacute;ltima busca adscribir un significado con el que se supere la indeterminaci&oacute;n sem&aacute;ntica <i>a priori,</i> mientras que la interpretaci&oacute;n tiende a reconstruir el significado <i>a posteriori.</i> Hay tambi&eacute;n casos en que el t&eacute;rmino interpretaci&oacute;n se refiere al producto que resulta de dicho proceso, pero el sentido que presenta un mayor inter&eacute;s es el que considera a la interpretaci&oacute;n como una actividad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. &iquest;Qui&eacute;n interpreta?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a los sujetos que llevan a cabo la actividad interpretativa suele haber un consenso m&aacute;s o menos general en la clasificaci&oacute;n. Por interpretaci&oacute;n <i>aut&eacute;ntica</i> se entiende la realizada por el autor mismo del documento interpretado. La interpretaci&oacute;n <i>oficial</i> es aquella realizada por un &oacute;rgano del Estado en ejercicio de sus funciones. La <i>judicial</i> se conoce como la que llevan a cabo los &oacute;rganos jurisdiccionales, m&aacute;s fuerte y concreta que la <i>doctrinal,</i> realizada por juristas y profesores de derecho en obras acad&eacute;micas<sup><a href="#nota">3</a></sup>. Adelantemos aqu&iacute; que para Kelsen la interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica no es la realizada por el mismo &oacute;rgano creador, sino por cualquier &oacute;rgano de aplicaci&oacute;n; como &eacute;l mismo dice: "De la interpretaci&oacute;n efectuada por un &oacute;rgano de aplicaci&oacute;n del derecho, se distingue aquella otra interpretaci&oacute;n que no es aut&eacute;ntica, es decir, que no crea ning&uacute;n derecho"<sup><a href="#nota">4</a></sup>. Baste a&ntilde;adir que para este autor, es igualmente aut&eacute;ntica la interpretaci&oacute;n que crea derecho para un caso concreto y la que trata de una ley o tratado internacional con car&aacute;cter general.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. &iquest;Cu&aacute;l es el objeto de la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra ambig&uuml;edad que surge con respecto al t&eacute;rmino interpretaci&oacute;n es aquella que se refiere a su objeto. En un <i>sentido amplio</i> puede ser objeto de la misma cualquier entidad capaz de portar un sentido, y en un <i>sentido estricto</i> s&oacute;lo se interpretan entidades ling&uuml;&iacute;sticas<sup><a href="#nota">5</a></sup>. En t&eacute;rminos generales, Isabel Lifante afirma que hay tres respuestas a esta pregunta sobre qu&eacute; es lo que se interpreta: 1) disposiciones jur&iacute;dicas, 2) normas jur&iacute;dicas, o 3) el Derecho. Ninguna es una respuesta a plenitud satisfactoria. La primera dejar&iacute;a fuera a la costumbre, la tercera traslada el problema a la b&uacute;squeda de un concepto claro y compartido de lo que es el Derecho, y la segunda ha levantado voces que consideran que las normas jur&iacute;dicas son el producto de la interpretaci&oacute;n y no tanto su objeto (para ellos lo que se interpreta son disposiciones o expresiones jur&iacute;dicas). Deteng&aacute;monos un momento en este &uacute;ltimo punto. Dicha posici&oacute;n corresponde a quienes adoptan un concepto amplio de interpretaci&oacute;n, e implica que interpretar es decidir el significado de un texto legislativo, no conocer sino producir una norma (por eso resulta un proceso necesario en todos los casos). A estos autores, entre los que se encuentra Guastini<sup><a href="#nota">6</a></sup>, les incomoda que se designe con la palabra "norma" tanto al texto interpretado como al resultado de la interpretaci&oacute;n. Michel Troper, en apoyo a estas ideas, critica la idea kelseniana de que la norma es el significado de un acto de voluntad y dice que si interpretar es determinar el significado de algo, la norma no puede ser objeto de interpretaci&oacute;n. Para &eacute;l, la idea de que se puede determinar el significado de un significado es evidentemente absurda<sup><a href="#nota">7</a></sup>. Weyland y Ruiz Manero ponen de manifiesto que Troper se equivoca en su argumentaci&oacute;n porque Kelsen toma la perspectiva de una interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica, y su concepci&oacute;n no est&aacute; ligada al establecimiento del sentido ling&uuml;&iacute;stico de una norma afectada por la indeterminaci&oacute;n sem&aacute;ntica, sino que dicha interpretaci&oacute;n permite el tr&aacute;nsito de una grada superior a una inferior del ordenamiento. Lifante, por su parte, afirma que desde la perspectiva de la interpretaci&oacute;n no aut&eacute;ntica: "no hay problema en considerar que el objeto de la interpretaci&oacute;n son normas (como entidades portadoras de significado, y no meros textos) y que dicha actividad consiste en mostrar o "percibir" ese significado, es decir, que no es la interpretaci&oacute;n la actividad que "da origen" a la norma"<sup><a href="#nota">8</a></sup>. Pero la cr&iacute;tica que en este sentido hacen Guastini y Troper no es s&oacute;lo inoperante, sino que aceptarla conduce a graves extremos: no habr&iacute;a norma jur&iacute;dica antes de la interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica mediante la cual el &oacute;rgano de aplicaci&oacute;n dota de significado a los enunciados normativos, &iexcl;el &oacute;rgano aplicador ser&iacute;a el &uacute;nico creador de Derecho! Con obvia raz&oacute;n, Hart tambi&eacute;n se ocup&oacute; de criticar fuertemente esta postura<sup><a href="#nota">9</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. Una esquematizaci&oacute;n de las teor&iacute;as recientes</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el estudio de las teor&iacute;as que concentran las posiciones principales en el debate contempor&aacute;neo sobre la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica, se ha optado tradicionalmente por presentar a cada uno de los autores sucesivamente. En este trabajo se adopta un enfoque distinto. La tipificaci&oacute;n se construye a partir de contrastes entre las ideas de los autores, y las diferencias o similitudes entre sus propias perspectivas son las que permiten redimensionar la discusi&oacute;n te&oacute;rica sobre la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica. Se obtendr&aacute; as&iacute; un esquema global que permita visualizar las posiciones doctrinales simult&aacute;neamente, a partir del cruce de tres planos trazados por los siguientes extremos: 1) Visi&oacute;n de la interpretaci&oacute;n como un acto de voluntad <i>vs.</i> Visi&oacute;n del derecho como un concepto interpretativo vs. visi&oacute;n, 2) Formalismo vs. Escepticismo, y 3) Perspectiva del juez <i>vs.</i> Perspectiva del legislador.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) <i>Visi&oacute;n de la interpretaci&oacute;n como un acto de voluntad vs. Visi&oacute;n integral del derecho como un concepto interpretativo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Durante el siglo XX surgieron en la teor&iacute;a del Derecho dos visiones muy distintas sobre el papel asignado a la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica. En 1960 se dijo que la interpretaci&oacute;n es "un procedimiento espiritual que acompa&ntilde;a al proceso de aplicaci&oacute;n del derecho, en su tr&aacute;nsito de una grada superior a una inferior"<sup><a href="#nota">10</a></sup>; para 1986 la que hab&iacute;a subido a una grada superior era la interpretaci&oacute;n, se escribi&oacute; entonces que: "El Derecho es un concepto interpretativo. Los jueces deber&iacute;an decidir lo que el Derecho es interpretando la pr&aacute;ctica de otros jueces decidiendo lo que el Derecho es"<sup><a href="#nota">11</a></sup>. Pureza contra hermen&eacute;utica, Kelsen contra Dworkin, expliquemos un poco m&aacute;s a fondo. unas p&aacute;ginas m&aacute;s adelante de la cita anterior, Kelsen escribe que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;S&#93;obre todo, corresponde distinguir de la manera m&aacute;s n&iacute;tida posible la interpretaci&oacute;n del derecho que efect&uacute;e la ciencia jur&iacute;dica de la interpretaci&oacute;n realizada por &oacute;rganos jur&iacute;dicos. Es aquella pura determinaci&oacute;n cognoscitiva del sentido de las normas jur&iacute;dicas. No es, a diferencia de la interpretaci&oacute;n de los &oacute;rganos jur&iacute;dicos, una producci&oacute;n de derecho<sup><a href="#nota">12</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El papel de la ciencia del Derecho es limitarse a describir los distintos significados de una norma, no prescribirlos privilegiando a unas interpretaciones sobre otras. Es incapaz de colmar lagunas porque &eacute;sta es una funci&oacute;n creadora de Derecho; debe simplemente exponer posibles significaciones y dejar que el &oacute;rgano jur&iacute;dico competente tome la decisi&oacute;n de entre esas igualmente posibles interpretaciones cient&iacute;fico&#45;jur&iacute;dicas. Si el cient&iacute;fico del derecho hiciera una recomendaci&oacute;n, estar&iacute;a en palabras de este autor, realizando una funci&oacute;n de <i>pol&iacute;tica jur&iacute;dica</i> pero no de <i>ciencia jur&iacute;dica</i><sup><a href="#nota">13</a></sup>. Esta idea del Derecho aplicable como una decisi&oacute;n de entre varias alternativas, es el punto de partida para que Kelsen afirme que todo acto de aplicaci&oacute;n es un acto de creaci&oacute;n de Derecho. Y en esa labor creativa, la interpretaci&oacute;n judicial para Kelsen no puede ocupar otro lugar que el de <i>un acto de voluntad.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Otra cosa es la perspectiva de Dworkin. Para este autor no puede existir una distinci&oacute;n entre teor&iacute;a y pr&aacute;ctica jur&iacute;dica, la naturaleza interpretativa abarca a ambas porque tanto el Derecho como la ciencia del Derecho, son conceptos interpretativos. No hay neutralidad aqu&iacute; para el cient&iacute;fico del Derecho, las conclusiones resultan de involucrarse y adoptar un punto de vista interno dentro del Derecho. Cuando Dworkin propone una teor&iacute;a interpretativa del Derecho, en oposici&oacute;n a las teor&iacute;as sem&aacute;nticas, lo hace pensando que es imposible dar criterios sem&aacute;nticos que puedan determinar si algo debe o no ser considerado como Derecho. Pero s&iacute; lo define como una pr&aacute;ctica social compuesta por un conjunto de reglas y valores, para la cual propone un modelo de interpretaci&oacute;n creativa que muestre el objeto interpretado como el mejor ejemplo posible del g&eacute;nero al que se considera pertenece (despu&eacute;s de llevar a cabo los juicios evaluatorios primarios y secundarios). Requiere que los participantes en la pr&aacute;ctica jur&iacute;dica desarrollen una actitud interpretativa, y es de esta actitud que surge el Derecho como concepto interpretativo. La interpretaci&oacute;n para Dworkin no puede ocupar otro lugar que el de todo el espacio en el Derecho, uno muy distinto del que le asigna Kelsen<sup><a href="#nota">14</a></sup>. La teor&iacute;a de Dworkin, a pesar de que no pretende ser una teor&iacute;a general del Derecho, s&iacute; es una teor&iacute;a normativa de la interpretaci&oacute;n. Pretende ofrecer los criterios que deben guiar la compleja actividad interpretativa:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A grandes rasgos, la interpretaci&oacute;n constructiva trata de imponer un prop&oacute;sito a un objeto o pr&aacute;ctica para hacer del mismo el mejor ejemplo posible de la forma o g&eacute;nero al cual se considera que pertenece. &#91;...&#93; La interpretaci&oacute;n creativa, desde una perspectiva constructiva, se ocupa de la interacci&oacute;n entre el prop&oacute;sito y el objeto<sup><a href="#nota">15</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ese est&aacute; lejos de ser el objetivo de la Teor&iacute;a Pura, que tiene toda la intenci&oacute;n de convertirse una teor&iacute;a general del derecho; el hecho de que la interpretaci&oacute;n no sea evidentemente el eje de la misma, ha provocado que se le acuse a Kelsen de minusvalorar los m&eacute;todos interpretativos. Y no hay raz&oacute;n l&oacute;gica por la que habr&iacute;an de ser el centro de la teor&iacute;a de alguien que escribi&oacute; que:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos los m&eacute;todos interpretativos desarrollados hasta ahora llevan siempre a un resultado posible, y nunca a un &uacute;nico resultado correcto. &#91;...&#93; La pregunta de cu&aacute;l sea la posibilidad 'correcta', en el marco del derecho aplicable, no es %seg&uacute;n los supuestos previos 3/4 ninguna pregunta dirigida al conocimiento del derecho positivo, no es una pregunta te&oacute;rica jur&iacute;dica, sino que es un problema pol&iacute;tico<sup><a href="#nota">16</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta ahora hemos identificado dos polos opuestos en cuanto a la importancia otorgada a la interpretaci&oacute;n en la teor&iacute;a del Derecho contempor&aacute;nea. Hay otras teor&iacute;as que trataremos con mayor profundidad en los otros planos, pero que es conveniente mencionar aqu&iacute; porque conceden una relativa importancia a la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica dentro de sus planteamientos (aunque no con la intensidad con que lo hace Dworkin).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A Hart le preocupa enormemente el fen&oacute;meno de la <i>textura abierta</i> por la que el lenguaje del Derecho se encuentra parcialmente indeterminado. La funci&oacute;n de la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica es precisamente la de eliminar esa situaci&oacute;n de indeterminaci&oacute;n que presentan las normas generales en algunos casos, y por eso resulta vinculado el concepto de interpretaci&oacute;n con el de la aplicaci&oacute;n de esas normas a los caso individuales dif&iacute;ciles. Como veremos m&aacute;s adelante, Hart encuentra soluciones a varios de los problemas que plantea a trav&eacute;s de la interpretaci&oacute;n, pero hay dos motivos por los que no lleva este concepto a la c&uacute;spide de su construcci&oacute;n te&oacute;rica: en primer lugar, la actividad interpretativa se sit&uacute;a en una perspectiva <i>a posteriori</i> de la indeterminaci&oacute;n del lenguaje jur&iacute;dico, que no es la parte por la que Hart muestra mayor inter&eacute;s; y en segundo lugar, porque como &eacute;l mismo afirma no es la panacea:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;L&#93;os c&aacute;nones de "interpretaci&oacute;n" no pueden eliminar, aunque s&iacute; disminuir, estas incertidumbres; porque estos c&aacute;nones son a su vez reglas generales para el uso del lenguaje, y emplean t&eacute;rminos generales que tambi&eacute;n requieren interpretaci&oacute;n<sup><a href="#nota">17</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por otra parte, el realismo jur&iacute;dico norteamericano le otorga a la interpretaci&oacute;n el papel de reformular las reglas hasta conseguir el fundamento de la decisi&oacute;n a adoptar por el juez. &Eacute;sta constituye una de sus mayores preocupaciones, y la interpretaci&oacute;n les ayuda a resolverla. Para ellos, ni la norma legislada ni el precedente pueden actuar directamente como premisa mayor del silogismo judicial, en su lugar ponen una <i>creaci&oacute;n</i> de los jueces, que no es otra cosa que una reformulaci&oacute;n de las normas. Jerome Frank hace un interesante planteamiento sobre la existencia de una <i>zona de transici&oacute;n</i> (siguiendo la terminolog&iacute;a de Wurzel) entre las normas y los hechos, que demuestra c&oacute;mo los autores realistas otorgan, por lo menos en sus manifestaciones m&aacute;s extremas, una posici&oacute;n relevante a la interpretaci&oacute;n:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta coyuntura &#91;se refiere a los casos en que las partes se muestran en desacuerdo sobre los hechos ocurridos&#93;, la selecci&oacute;n de los hechos relevantes requiere una "interpretaci&oacute;n de la norma jur&iacute;dica". Adem&aacute;s, la "interpretaci&oacute;n de la norma" afecta a la "interpretaci&oacute;n de los hechos', y viceversa. Para decirlo de otro modo, la 'interpretaci&oacute;n' de la norma y su 'aplicaci&oacute;n' a los hechos relevantes se superponen<sup><a href="#nota">18</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos trazar ahora el primero de los planos que forman la tipolog&iacute;a materia de esta secci&oacute;n. En la parte superior del eje tendr&iacute;amos la postura de Kelsen, una en que la interpretaci&oacute;n es vista simplemente como un acto de voluntad; mientras que en la parte inferior se puede colocar a Dworkin con la visi&oacute;n integral de que el Derecho es un concepto interpretativo. Entre los extremos tenemos a Hart y luego a los realistas norteamericanos<sup><a href="#nota">19</a></sup>, como se explic&oacute; antes, cerca de Dworkin pero no a su nivel.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="../img/revistas/is/n20/a12int.jpg"></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) <i>Formalismo vs. Escepticismo</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tuvi&eacute;ramos que definir sus premisas b&aacute;sicas, y en t&eacute;rminos muy generales, las teor&iacute;as formalista y esc&eacute;ptica de la interpretaci&oacute;n se caracterizar&iacute;an por lo siguiente<sup><a href="#nota">20</a></sup>:</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><a href="../img/revistas/is/n20/a12teo.jpg" target="_blank">Cuadro</a></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como en muchas otras cuestiones, los realistas norteamericanos son los que llegan a la frontera (y m&aacute;s all&aacute;) de la postura esc&eacute;ptica. el suyo es un movimiento en contra del llamado <i>formal style,</i> que ellos opinan debiere ser reemplazado por un renacimiento del <i>grand style.</i> &Eacute;ste se caracteriza por lo siguiente: 1) mira continuamente a la raz&oacute;n o principio tras la regla, 2) apela al llamado <i>situation sense</i> (verdadero entendimiento de los hechos y la correcta evaluaci&oacute;n de los mismos), 3) hace referencia a la secuencia de reglas, decisiones y a la gu&iacute;a provista para el futuro, 4) la b&uacute;squeda es la adecuaci&oacute;n con el prop&oacute;sito, 5) se orienta hacia el futuro porque toma en cuenta las consecuencias que producir&aacute;n sus decisiones. Es posible subdividirlos en esc&eacute;pticos de las reglas y esc&eacute;pticos de los hechos. El primer tipo, como Llewellyn, se preocupa m&aacute;s de los problemas que plantea la construcci&oacute;n de la premisa normativa del silogismo judicial. En el segundo tipo, como Frank, la preocupaci&oacute;n est&aacute; m&aacute;s enfocada a los problemas f&aacute;cticos que se presentan en los procesos de primea instancia; adem&aacute;s, van m&aacute;s all&aacute; que los esc&eacute;pticos ante las reglas porque los problemas de indeterminaci&oacute;n no son s&oacute;lo sobre el sentido en que los jueces interpretar&aacute;n las normas, sino en predecir cu&aacute;l ser&aacute; la actitud del juez ante la prueba, y a trav&eacute;s de ella, cu&aacute;l ser&aacute; su decisi&oacute;n sobre los hechos del caso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a la indeterminaci&oacute;n del derecho, este realismo extremo prefiere un alto grado de discrecionalidad en la aplicaci&oacute;n de las reglas por parte de los jueces<sup><a href="#nota">21</a></sup>. Entre los menos radicales, es posible y preferible, una situaci&oacute;n en las que dicha discrecionalidad sea controlada. Para ello, las reglas deber&iacute;an <i>reformularse</i> de manera que mostraran claramente su prop&oacute;sito, que debiere constituir el <i>instrumento interpretativo fundamental.</i> Ross es un realista at&iacute;pico. Para &eacute;l, la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica entendida como la actividad dirigida a exponer el significado de una expresi&oacute;n, coincide con el m&eacute;todo jur&iacute;dico o tr&aacute;nsito de una regla general a la decisi&oacute;n particular cuando el derecho es legislado <i>(fuentes completamente objetivadas).</i> Frente a la concepci&oacute;n de la actividad judicial como una inferencia l&oacute;gica&#45;deductiva, rechaza la idea de que la interpretaci&oacute;n de las leyes que llevan a cabo los jueces sea un proceso puramente cognoscitivo. Para Ross, se trata m&aacute;s bien de un problema pr&aacute;ctico que posee la naturaleza de una decisi&oacute;n, de un acto de voluntad (a pesar de que el objeto de la interpretaci&oacute;n son las directivas jur&iacute;dicas recogidas del Derecho legislado). La interpretaci&oacute;n como actividad que conoce significados, debe servirse de varios instrumentos: la dimensi&oacute;n sem&aacute;ntica, la sint&aacute;ctica, la conexi&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica, la no ling&uuml;&iacute;stica, y en forma destacada, el plano sinon&iacute;mico o sistem&aacute;tico. Esta es la interpretaci&oacute;n que &eacute;l llama <i>pragm&aacute;tica.</i> Este pragmatismo le permite reconocer que la ciencia jur&iacute;dica, aunque debiere ser descriptiva y no prescriptiva, en realidad contiene directivas pol&iacute;ticas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a estas posiciones, Dworkin se sit&uacute;a al otro lado del espectro cuando afirma que existe una interpretaci&oacute;n correcta que excluye al resto de las interpretaciones. Mostrar al objeto interpretado como el mejor caso posible del g&eacute;nero al que se considera que pertenece, es posible porque el Derecho es una pr&aacute;ctica social que se juzga mediante valores morales. Los juicios evaluatorios secundarios de los que habla este autor, permitir&iacute;an determinar c&oacute;mo una pr&aacute;ctica jur&iacute;dica concreta puede desarrollar al m&aacute;ximo esos valores, de manera que se convierta en la mejor pr&aacute;ctica posible de entre las que admiten los materiales interpretados en etapas previas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posici&oacute;n de Kelsen con respecto a este planteamiento de Dworkin es imaginable: "No existe ning&uacute;n m&eacute;todo &#45;caracterizable juridico&#45;positivamente&#45; seg&uacute;n el cual uno entre varios significados ling&uuml;&iacute;sticos de una norma pueda ser designado como el 'correcto' "<sup><a href="#nota">22</a></sup>. Para Kelsen siempre existe un margen de discrecionalidad para el &oacute;rgano aplicador porque la relaci&oacute;n entre una grada superior y una grada inferior del orden jur&iacute;dico es de una incompleta determinaci&oacute;n; de este modo, siempre habr&aacute; un grado de indeterminaci&oacute;n que se configure en un abanico de posibilidades de aplicaci&oacute;n<sup><a href="#nota">23</a></sup>. Este &uacute;ltimo punto lo comparte con Hart, para quien tanto en la legislaci&oacute;n como en los precedentes, el uso de t&eacute;rminos clasificatorios generales indefectiblemente da lugar a la presencia de indeterminaci&oacute;n en las zonas marginales de todas las normas. Y es aqu&iacute; de donde parte Hart para situarse en medio de las posiciones formalista y esc&eacute;ptica. Se propone demostrar que hay un camino intermedio entre el <i>noble sue&ntilde;o</i> formalista que sostiene que el Derecho siempre dar&aacute; soluciones, y la <i>pesadilla</i> de los esc&eacute;pticos. Y lo encuentra al darse cuenta de que para que las reglas sean &uacute;tiles como pautas de conducta no es necesario que regulen por anticipado y con certeza todos los casos que en el futuro puedan presentarse. Introduce aqu&iacute; la famosa distinci&oacute;n entre casos claros y casos oscuros, frente a estos &uacute;ltimos es cuando la actividad judicial no puede ser meramente declarativa. Y viene aqu&iacute; la respuesta que Lifante expone en los siguientes t&eacute;rminos:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es precisamente la tesis de Hart acerca de la necesidad de adoptar una previa decisi&oacute;n interpretativa para poder aplicar las normas generales a los casos concretos (al menos los dif&iacute;ciles), lo que permite situarse en una v&iacute;a intermedia entre las opciones extremas presentadas por los formalistas (para los cuales el juez <i>dir&iacute;a</i> el Derecho) y los realistas (seg&uacute;n los cuales el juez <i>crear&iacute;a</i> el Derecho). Para Hart, el juez <i>tiene que interpretar</i> el Derecho. De este modo, en opini&oacute;n de Hart, la comunicaci&oacute;n en el Derecho no tiene que implicar ni una "jurisprudencia mec&aacute;nica" (que no exigir&iacute;a elecciones humanas), ni tampoco una ausencia de comunicaci&oacute;n de est&aacute;ndares generales intelegibles (que equivaldr&iacute;a a la anarqu&iacute;a)<sup><a href="#nota">24</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para Guastini es falso que las decisiones de los jueces sean siempre una actividad cognitiva, e igualmente lo es que sean siempre una actividad discrecional. Critica la teor&iacute;a intermedia en tanto que asume la posibilidad de distinguir objetivamente entre casos f&aacute;ciles (que caen en el <i>n&uacute;cleo esencial)</i> y casos dif&iacute;ciles (pertenecientes a la <i>zona de penum</i>bra); en sus palabras: "Se puede sostener, sin embargo, que los int&eacute;rpretes (en particular, los jueces) usan la discrecionalidad no solamente al decidir la soluci&oacute;n de controversias que caen en la 'zona de penumbra', sino tambi&eacute;n al decidir si una controversia cae, o no, en el 'n&uacute;cleo luminoso' "<sup><a href="#nota">25</a></sup>. Podemos ahora concluir esta parte y ubicarnos en el plano que corresponde a los extremos que representan el formalismo y el escepticismo. En el primero est&aacute; claramente Dworkin y en el segundo los realistas norteamericanos, antecedidos por Guastini<sup><a href="#nota">26</a></sup> y Ross. En medio se sit&uacute;a Hart. Kelsen, a pesar de su relativismo, no es adecuado colocarlo en el extremo esc&eacute;ptico porque su teor&iacute;a dista mucho de las que hemos clasificado en ese polo, en parte porque la suya s&iacute; pretende ser una teor&iacute;a general del Derecho y porque la pureza que postula lo obliga a separar tajantemente la interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica de la que no lo es. Sobra decir que su posici&oacute;n tampoco corresponde a una formalista. Acumulando este nuevo plano con el que trazamos anteriormente tenemos lo siguiente:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;<img src="../img/revistas/is/n20/a12int2.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) <i>Perspectiva del juez vs. Perspectiva del legislador</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &uacute;ltimo plano en que van a clasificarse los autores es en cuanto a si toman una perspectiva del juez o del legislador. En el primer tipo encontramos teor&iacute;as como la de Dworkin y los realistas norteamericanos. &Eacute;stos adoptan las tesis pragmatistas de Dewey en el sentido de distinguir el modo en que realmente se produce un razonamiento, y la manera en que es presentado despu&eacute;s. Su preocupaci&oacute;n por redefinir el silogismo judicial, su intenci&oacute;n de predecir las decisiones judiciales (marcada tambi&eacute;n en Ross) y sus propuestas constructivas, son manifestaciones claras de que la perspectiva que les corresponde es aquella del juez. Adoptan esta perspectiva para, por un lado, pronunciarse sobre c&oacute;mo debiere tomar el juez sus decisiones (visi&oacute;n constructiva), pero por otro lado, para predecirlas (visi&oacute;n instrumental). Es &eacute;sta la perspectiva del <i>mal hombre,</i> la del abogado que se aproxima al Derecho para ganar el caso, citando a Oliver Holmes:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si quer&eacute;is conocer el derecho y nada m&aacute;s, mirad el problema con los ojos del mal hombre, a quien s&oacute;lo le importan las consecuencias materiales que gracias a ese conocimiento puede predecir, no con los del buen hombre que encuentra razones para su conducta &#45;dentro o fuera del Derecho&#45;en los mandamientos de su conciencia<sup><a href="#nota">27</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, Dworkin aborda el fen&oacute;meno jur&iacute;dico desde el punto de vista del caso concreto, seg&uacute;n dice al comenzar su libro <i>Law's Empire:</i></font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que importa es c&oacute;mo los jueces deciden los casos. Es lo que m&aacute;s les importa a todas aquellas personas lo suficientemente desafortunadas o litigiosas o perversas o santas como para encontrarse ante un tribunal<sup><a href="#nota">28</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n aclara que no le interesa todo lo que rodea al juez cuando toma sus decisiones, sino el contexto de justificaci&oacute;n de las decisiones jurisdiccionales, dejando fuera el contexto de descubrimiento<sup><a href="#nota">29</a></sup>. En realidad, en este contexto, la exigencia de que la decisi&oacute;n est&eacute; justificada implica, al mismo tiempo, la justificaci&oacute;n jur&iacute;dica y la justificaci&oacute;n moral, y ello porque en la etapa interpretativa ambas se confunden. En esta etapa interpretativa es donde se sit&uacute;a el juez H&eacute;rcules y su tarea consiste en resolver los casos concretos elaborando la mejor teor&iacute;a que reconstruya todo el sistema jur&iacute;dico. Dworkin adopta as&iacute; una posici&oacute;n integradora respecto del fen&oacute;meno jur&iacute;dico como la b&uacute;squeda de la decisi&oacute;n justificada y &uacute;nica respuesta correcta, para el caso de que se trate. As&iacute;, cuando Dworkin habla de Derecho hace referencia al caso concreto. Acusa a Raz de usar el concepto de Derecho de manera arbitraria, en respuesta al argumento de &eacute;ste sobre que la tesis dworkiniana de la &uacute;nica respuesta correcta ser&iacute;a simplemente una consecuencia trivial de una redefinici&oacute;n expansiva de qu&eacute; es una raz&oacute;n jur&iacute;dica. Brian Bix analiza la pol&eacute;mica Dworkin&#45;Raz y afirma que lo que sucede es que el primero ve al Derecho, b&aacute;sica y paradignm&aacute;ticamente, como algo relacionado con la justificaci&oacute;n del Estado de coerci&oacute;n, por eso se centra en las decisiones judiciales. En cambio, Raz ve en el Derecho un medio para guiar y coordinar la conducta de los ciudadanos, lo que implica adoptar respecto al Derecho la perspectiva del legislador<sup><a href="#nota">30</a></sup>.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un art&iacute;culo titulado <i>&iquest;Por qu&eacute; interpretar?,</i> Joseph Raz afirma que es &eacute;sta la pregunta que debe hacerse antes de poder responder aquella de &iquest;c&oacute;mo interpretar? Afirma que la equidad y el papel de los tribunales son determinantes de la naturaleza de la interpretaci&oacute;n, pero son la autoridad y la continuidad los factores que dan respuesta a la primera pregunta; la dependencia del Derecho en la autoridad explica por qu&eacute; gran parte del razonamiento jur&iacute;dico es interpretativo, mientras que el razonamiento moral no lo es. Adicionalmente, su argumento principal sobre la clave de la interpretaci&oacute;n es que:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como las interpretaciones son exitosas en la medida que iluminen el significado de sus objetos, tienen que estar sostenidas por razones constitutivas que muestren c&oacute;mo lo hacen. &#91;El pluralismo interpretativo&#93; es completamente consistente con la objetividad de la interpretaci&oacute;n<sup><a href="#nota">31</a></sup>.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La perspectiva de Hart es tambi&eacute;n la del legislador, o de las reglas generales. Por eso es que su inter&eacute;s principal est&aacute; en el fen&oacute;meno de la indeterminaci&oacute;n desde la perspectiva <i>a priori,</i> no tanto de c&oacute;mo se solucionar&aacute; cuando llegue a los &oacute;rganos de aplicaci&oacute;n. Superar una indeterminaci&oacute;n <i>a priori</i> implica evitar que aparezca, utilizando por ejemplo definiciones enumerativas, pero nunca puede lograrse del todo porque esa t&eacute;cnica enumera a su vez casos gen&eacute;ricos, no particulares. Es entonces la actividad interpretativa la que ayuda a superar los problemas de indeterminaci&oacute;n, siempre que no se trate de un tipo <i>m&aacute;s radical</i> de la misma, casos en los que pr&aacute;cticamente hay una delegaci&oacute;n de poder para que los &oacute;rganos inferiores concreten la norma y cuya soluci&oacute;n no est&aacute; s&oacute;lo en la interpretaci&oacute;n (porque la norma no contiene un significado que pueda reconstruirse).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kelsen considera el caso del juez como el caso prototipo, pero su concepto de interpretaci&oacute;n aut&eacute;ntica, necesario en todos los supuestos de aplicaci&oacute;n del Derecho, engloba la producci&oacute;n de normas generales, las resoluciones jurisdiccionales de conflictos e incluso resoluciones administrativas. Adem&aacute;s pone un gran &eacute;nfasis en el papel cognoscitivo de la interpretaci&oacute;n no aut&eacute;ntica, de modo que es preferible dejarlo en el punto de origen de este nuevo plano. Colocamos ah&iacute; tambi&eacute;n a Guastini, quien introduce la idea de los <i>juegos interpretativos,</i> donde reconoce la posibilidad de que existan diversos int&eacute;rpretes con distintos fines; la variedad de int&eacute;rpretes da lugar a una multiplicidad de reglas para el ejercicio de la interpretaci&oacute;n<sup><a href="#nota">32</a></sup>. En la parte m&aacute;s cercana a la perspectiva del juez tenemos a Dworkin y a los realistas norteamericanos, seguidos por Ross. Y del lado de la perspectiva del legislador ubicar&iacute;amos a Raz y a Hart. Integrando los resultados de la tipificaci&oacute;n que se ha venido construyendo, tenemos el siguiente diagrama tridimensional formado a partir de la intersecci&oacute;n de los tres ejes correspondientes a cada uno de los planos explicados: 1) Visi&oacute;n de la interpretaci&oacute;n como un acto de voluntad vs. Visi&oacute;n integral del derecho como un concepto interpretativo, 2) Formalismo vs. Escepticismo, y 3) Perspectiva del juez vs. Perspectiva del legislador.</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;<img src="../img//revistas/is/n20/a12int3.jpg"></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. La interpretaci&oacute;n a distintos niveles de control</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el debate sobre la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica, generalmente no se distinguen con precisi&oacute;n los niveles de control jurisdiccional a que est&aacute;n dirigidas o pretenden aplicarse las teor&iacute;as. Es muy distinto el control jurisdiccional que hacen los &oacute;rganos l&iacute;mite de revisi&oacute;n constitucional, de aquel que llevan a cabo los tribunales encargados de revisar aspectos de legalidad, reglamentarios o contractuales. Y es l&oacute;gico que as&iacute; sea, su naturaleza jur&iacute;dica y la racionalidad con que operan est&aacute;n relacionadas pero son evidentemente distintas. En este sentido, alguna de las teo&#45; bre interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica puede resultar absurda para los objetivos que se pretende alcancen &oacute;rganos de control de cierto nivel, mientras que otras pueden contener modelos que lograr&iacute;an un mejor desempe&ntilde;o de los mismos. Para este prop&oacute;sito resulta &uacute;til el esquema tridimensional que construimos antes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pensemos &uacute;nicamente en dos niveles de control jurisdiccional: tribunales encargados del control de legalidad y un solo &oacute;rgano l&iacute;mite de control constitucional. Ambos, en el momento de interpretaci&oacute;n del material que les compete, est&aacute;n en el lado de la perspectiva de los jueces. Sin embargo, los &oacute;rganos jurisdiccionales l&iacute;mite efectivamente tienen un importante grado de descentralizaci&oacute;n normativa<sup><a href="#nota">33</a></sup>, los casos que a su consideraci&oacute;n se presentan son, por decirlo en varios t&eacute;rminos repasados en este trabajo: a veces oscuros, de indeterminaci&oacute;n m&aacute;s radical, no reducida <i>a priori</i> sino que es necesario solucionarlos <i>a posteriori,</i> otras veces de interpretaci&oacute;n pragm&aacute;tica o bien cuestiones sobre moralidad o ideolog&iacute;a pol&iacute;tica. Lejos est&aacute;n entonces de poder solucionarse con el enfoque formalista simple, no hay elementos en la norma para hacer su significado cognoscible y luego elegir de entre las opciones. De esta forma, el &oacute;rgano requiere de un alto grado de discrecionalidad (tal vez acotada en el sentido realista moderado) y la interpretaci&oacute;n se convierte as&iacute; en un elemento de enorme relevancia<sup><a href="#nota">34</a></sup>. Podemos ubicar su espacio en el cuadrante delantero inferior derecho. Por el contrario, concediendo que los &oacute;rganos de control de legalidad reciben asuntos cuyo silogismo judicial tiene una soluci&oacute;n que requiere menor creatividad, con un proceso m&aacute;s cercano al cognoscitivo y de mucha menor discrecionalidad; su lugar estar&iacute;a en el cuadrante delantero intermedio izquierdo. La perspectiva del legislador importa tambi&eacute;n, pero en otro tiempo, importa en el momento a priori en que trata de preverse el grado de indeterminaci&oacute;n a que indefectiblemente estar&aacute; sujeta la norma. Finalmente, con respecto al papel de la ciencia jur&iacute;dica creo que hay tambi&eacute;n una diferencia importante en funci&oacute;n de qu&eacute; tipo de &oacute;rgano de control se trate. La limitaci&oacute;n a descubrir los distintos significados opera relativamente bien en cuanto al control de legalidad, pero en niveles de &oacute;rganos l&iacute;mite ya no es funcional (ni realista), porque en la actividad interpretadora de &eacute;stos dif&iacute;cilmente se disciernen los significados posibles contenidos en la norma, su papel debe seguir siendo el de proponer, pero compartir&aacute;n con el &oacute;rgano el estigma de pol&iacute;tica jur&iacute;dica que no podr&aacute; nunca ser ciencia jur&iacute;dica.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Conclusi&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro, no existe un concepto &uacute;nico de interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica. Probablemente, la fuente de la riqueza del debate te&oacute;rico que en torno suyo se ha desarrollado, resida precisamente en las ambig&uuml;edades del t&eacute;rmino. La aportaci&oacute;n de este trabajo intent&oacute; ser la toma de un enfoque novedoso en cuanto al repaso de las posturas de los distintos autores, uno que consiste en la presentaci&oacute;n de las ideas en forma global, simult&aacute;nea y comprensiva. Eso permiti&oacute; construir tres planos de an&aacute;lisis como criterios de clasificaci&oacute;n de las teor&iacute;as. De su intersecci&oacute;n, surgi&oacute; un esquema tridimensional que captura la esencia de los planteamientos. A partir de ese redimensionamiento, se propuso distinguir entre diferentes niveles de control jurisdiccional y creaci&oacute;n legislativa, esto para identificar distintas &aacute;reas en las que se favorece la aplicaci&oacute;n de ciertos marcos te&oacute;ricos sobre otros, seg&uacute;n sea el objeto de interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica que se enfrente y los fines que con ella pretenden satisfacerse. El diagrama tambi&eacute;n permite ver que hay &aacute;reas en el tema de la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica que no han sido exploradas y a las que futuras reflexiones pudieran dirigirse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aguil&oacute;, Joseph, 1997. "Independencia e imparcialidad de los jueces y argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica", en <i>Isonom&iacute;a,</i> n&uacute;m. 6, ITAM y Fontamara, M&eacute;xico, pp. 71&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768177&pid=S1405-0218200400010001200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Coss&iacute;o, Jos&eacute; Ram&oacute;n y Schmill, Ulises, 2002. "Interpretaci&oacute;n del derecho y concepciones del mundo", en Rodolfo V&aacute;zquez (comp.), <i>Interpretaci&oacute;n Jur&iacute;dica y Decisi&oacute;n Judicial,</i> Fontamara, 3<sup>a</sup> ed., M&eacute;xico, pp. 57&#45;87.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768179&pid=S1405-0218200400010001200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dworkin, Ronald, 1986. <i>El imperio de la justicia (Law's Empire),</i> tr. Claudia Ferrari, Gedisa, Barcelona, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768181&pid=S1405-0218200400010001200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fiss, Owen M., 1994. "Objectivity and Interpretation", en: <i>Interpreting Law and Literature,</i> Sanford Levinson &amp; Steven Mailloux, Northwestern University Press, EUA, pp. 229&#45;249.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768183&pid=S1405-0218200400010001200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frank, Jerome, 1993. <i>Derecho e incertidumbre,</i> tr. Carlos M. Bidegain, Fontamara, M&eacute;xico (original de 1951).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768185&pid=S1405-0218200400010001200005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gianformaggio, Letizia, 1987. "L&oacute;gica y argumentaci&oacute;n en la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica o tomar a los juristas int&eacute;rpretes en serio", trad. de Juan Antonio P&eacute;rez Lled&oacute;, en: <i>Doxa,</i> n&uacute;m. 4, Alicante, pp. 87&#45;108.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768187&pid=S1405-0218200400010001200006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Gimeno, Mar&iacute;a Concepci&oacute;n, 2000. "Teor&iacute;a y doctrina de la interpretaci&oacute;n jur&iacute;dica en la propuesta de Riccardo Guastini", en <i>Doxa,</i> n&uacute;m. 23, Alicante, pp. 689&#45;707.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768189&pid=S1405-0218200400010001200007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guastini, Riccardo, 2002. "La interpretaci&oacute;n: objetos, conceptos y teor&iacute;as", en Rodolfo V&aacute;zquez (comp.), <i>Interpretaci&oacute;n Jur&iacute;dica y Decisi&oacute;n Judicial.</i> Fontamara, 3a ed., M&eacute;xico D.F., pp. 19&#45;38.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768191&pid=S1405-0218200400010001200008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hart, Herbert L.A., 1990. <i>El concepto de Derecho,</i> tr. Genaro R. Carri&oacute;, ed. Abeledo&#45;Perrot, Buenos Aires (original en ingl&eacute;s de 1961).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768193&pid=S1405-0218200400010001200009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Holmes, Oliver Wendell, 1975. <i>La senda del Derecho,</i> ed. Abeledo&#45;Perrot, Buenos Aires (original en ingl&eacute;s de 1887).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768195&pid=S1405-0218200400010001200010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kelsen, Hans, 1998a. <i>Teor&iacute;a Pura del Derecho,</i> Porr&uacute;a, M&eacute;xico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768197&pid=S1405-0218200400010001200011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;, 1998b. <i>&iquest;Qu&eacute; es la Teor&iacute;a Pura del Derecho?,</i> Fontamara, Mexico.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768199&pid=S1405-0218200400010001200012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Leval, Pierre N.,1996. "Judicial Opinions as Literature", en <i>Law's Stories,</i> Peter Brooks and Paul Gerwitz, Yale University Press, EUA, pp. 206&#45;210.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768201&pid=S1405-0218200400010001200013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lifante Vidal, Isabel, 1999. <i>La Interpretaci&oacute;n Jur&iacute;dica en la Teor&iacute;a del Derecho Contempor&aacute;nea,</i> Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, Madrid.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768203&pid=S1405-0218200400010001200014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Raz, Joseph, 2002. "&iquest;Por qu&eacute; interpretar?", en Rodolfo V&aacute;zquez (comp.), <i>Interpretaci&oacute;n Jur&iacute;dica y Decisi&oacute;n Judicial,</i> Fontamara, 3a ed., M&eacute;xico D.F., pp. 39&#45;56.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768205&pid=S1405-0218200400010001200015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Troper, Michel, 1981. "Kelsen, la th&eacute;orie de l'interpr&eacute;tation et la structure de l'ordre juridique", en <i>Revue Internationale de Philosophie,</i> n&uacute;m. 138, pp. 518&#45;529.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768207&pid=S1405-0218200400010001200016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Wr&oacute;blewski, Jerzy, 1992. <i>The Judicial Application of Law,</i> Kluwer Academia Publisher, Dordrecht.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4768209&pid=S1405-0218200400010001200017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup>&nbsp;Sobre esta distinci&oacute;n, y una clasificaci&oacute;n m&aacute;s extensa, <i>cfr.</i> Guastini, 2002, pp. 21&#45;23. Sobra decir aqu&iacute; lo que muchos autores han se&ntilde;alado ya, incluyendo a &eacute;ste, con respecto a que la propia distinci&oacute;n entre textos claros y oscuros es problem&aacute;tica; la claridad u oscuridad no son cualidades intr&iacute;nsecas del texto, sino que la claridad u oscuridad mismas son fruto de la interpretaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n en Gianformaggio, 1987, pp. 87&#45;108, una <i>actividad diano&eacute;tica</i> consiste en actividades de captaci&oacute;n de significado que requieren un pensamiento discursivo, una argumentaci&oacute;n (en oposici&oacute;n a las <i>actividades no&eacute;ticas</i> que consisten en la captaci&oacute;n intelectual inmediata de una realidad inteligible).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;Clasificaci&oacute;n presentada por Guastini, <i>op. cit.,</i> p. 35.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Kelsen, 1998a, p. 355.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Para una mayor explicaci&oacute;n de esta ambig&uuml;edad, <i>cfr.</i> Wr&oacute;blewski, 1992, pp. 87 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;<i>Cfr.</i> Gimeno, 2000, pp. 697 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Troper, 1981, p. 521.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;Lifante, 1999, p. 65.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup>&nbsp;Sobre la posici&oacute;n de Hart al respecto <i>cfr.</i> Hart, 1990, cap. VII.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup>&nbsp;Kelsen, 1998a, p. 349.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup>&nbsp;Dworkin, 1986, p. 440.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup>&nbsp;Kelsen, <i>op. cit.,</i> p. 355.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;<i>Cfr.</i> Kelsen, 1998b, p. 28.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;Para una desarrollo detallado en l&iacute;nea con estas reflexiones, <i>cfr.</i> Lifante, <i>op. cit.,</i> pp. 258&#45;322.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Dworkin, <i>op. cit.,</i> p. 52.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup>&nbsp;Kelsen, 1998a, pp. 352, 353.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Hart, <i>op. cit,</i> p. 158.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Frank, 1993, p. 130.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup>&nbsp;La heterogeneidad al interior del realismo jur&iacute;dico norteamericano es conocida. incluso la distinci&oacute;n b&aacute;sica entre esc&eacute;pticos de las reglas y de los hechos es insuficiente para diferenciar las ideas que se agrupan bajo ese nombre. Llewellyn mismo lo caracteriz&oacute; m&aacute;s como un movimiento que una escuela, y Frank, en su radicalismo, ha propuesto la sustituci&oacute;n del nombre por <i>experimentalismo.</i> La esquematizaci&oacute;n que aqu&iacute; se hace de esta corriente se nutre de estos dos autores; nos permitimos agruparlos por su afinidad en cuanto al pragmatismo, visi&oacute;n instrumental y de indeterminaci&oacute;n del Derecho, as&iacute; como la importancia que dan a la creatividad de los jueces en la tarea interpretativa, coincidencias que bastan para nuestros fines. En cuanto al realismo genov&eacute;s y escandinavo no hacemos abstracci&oacute;n alguna, pues en el an&aacute;lisis est&aacute;n bien representados por Guastini y Ross, respectivamente.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Caracterizaci&oacute;n hecha con base en la de Guastini, <i>op.cit.,</i> pp. 30&#45;31 y Lifante, <i>op.cit.,</i> pp. 103&#45;104.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> <i>Cfr.</i> Lifante, <i>idem.,</i> cap. VI.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup>&nbsp;Kelsen, 1998a, p. 352.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;La causa de que exista siempre indeterminaci&oacute;n est&aacute; en lo que Kelsen identifica como fallos t&eacute;cnicos cometidos en el proceso de producci&oacute;n de normas jur&iacute;dicas: la ambig&uuml;edad, la discrepancia entre la voluntad y la expresi&oacute;n literal de la norma, y las contradicciones normativas. <i>Cfr.</i> Kelsen, <i>idem.,</i> pp. 350 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>&nbsp;Lifante, <i>op.cit.,</i> pp. 233&#45;234.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup>&nbsp;Guastini, <i>op.cit.,</i> p. 34. En efecto, Guastini sostiene el car&aacute;cter discrecional de la interpretaci&oacute;n, pero tambi&eacute;n su car&aacute;cter no arbitrario; la actividad interpretativa est&aacute; sujeta a l&iacute;mites tanto normativos como factuales. Cfr. Gimeno, <i>op. cit.,</i> p. 702.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup>&nbsp;Fue dif&iacute;cil situar a Guastini en este eje porque no comparte la l&oacute;gica ni de los extremos ni del centro. Sin embargo, lo acercamos al lado esc&eacute;ptico por su filiaci&oacute;n al realismo genov&eacute;s, teniendo presente que el enfoque de su cr&iacute;tica lo distingue perfectamente del movimiento norteamericano, coloc&aacute;ndose por ello m&aacute;s cerca de Ross.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup>&nbsp;Holmes, 1975, p. 19.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup>&nbsp;Dworkin, <i>idem.</i>, p. 1.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup>&nbsp;Seg&uacute;n Aguil&oacute;, 1997, p. 72, en el &aacute;mbito de la teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, "contexto de descubrimiento" se refiere a los m&oacute;viles psicol&oacute;gicos, el contexto social, las circunstancias ideol&oacute;gicas que puedan llevar a un juez a dictar una determinada resoluci&oacute;n; en el "contexto de justificaci&oacute;n" las razones que el juez alega para tratar de mostrar que su decisi&oacute;n es correcta o v&aacute;lida. Para el primero caben estudios de tipo emp&iacute;rico, para lo segundo el m&eacute;todo jur&iacute;dico.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup>&nbsp;<i>Cfr.</i> Lifante, <i>op.cit,</i> pp. 294&#45;300.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;Raz, 2002, pp. 46&#45;48. En este mismo sentido se pronuncia Owen Fiss en <i>Objectivity and Interpretation,</i> en donde afirma que la idea de una interpretaci&oacute;n objetiva, como adjudicaci&oacute;n, no requiere que est&eacute; completamente determinada por una fuente externa al juez, pero s&oacute;lo que est&eacute; acotada por reglas disciplinarias y la comunidad interpretativa, 1994, p. 233.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> <i>Cfr.</i> Guastini, <i>op. cit.,</i> pp. 34&#45;35.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup>&nbsp;<i>Cfr.</i> Coss&iacute;o y Schmill, 2002, p. 78.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup>&nbsp;Esto est&aacute; evidentemente asociado a la forma en que el &oacute;rgano argumenta en favor de cierta interpretaci&oacute;n. Hablando de la ret&oacute;rica en la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica, Pierre Leval escribe que: "La Suprema Corte est&aacute; inevitablemente implicada en la pol&iacute;tica. A veces sus decisiones provocar&aacute;n dolor a un segmento sustancial de la poblaci&oacute;n. Sin duda la Corte tiene justificado usar los recursos del lenguaje para enviar su mensaje de compasi&oacute;n por ese da&ntilde;o y as&iacute; <i>vender</i> la importancia de las razones que hacen necesaria una decisi&oacute;n &#91;...&#93; Existe una justificaci&oacute;n para que la corte use el poder de la palabra escrita para ayudar a convencer al pueblo de que sus decisiones son responsables y justas", (tr. propia), 1996, p. 210.</font></p>      ]]></body><back>
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