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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Algunas notas sobre coherencia y balance en la teor&iacute;a de Robert Alexy <a href="#nota">*</a></b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Giorgio Maniaci**</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>** Dipartamento "Gaetano Mosca", Palermo, Italia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este trabajo nace con dos objetivos. El primero de ellos es defender la teor&iacute;a del balance entre principios y la teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n racional de Robert Alexy de una posible cr&iacute;tica demoledora, la que sostiene que se trata de dos teor&iacute;as incompatibles entre s&iacute;. Y el segundo es plantear la siguiente duda: si la teor&iacute;a del balance de Alexy es o no plenamente compatible con su propia teor&iacute;a de la coherencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una premisa necesaria de tal propuesta ser&aacute;, pues, el an&aacute;lisis de algunas de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s importantes de la teor&iacute;a del balance de Alexy, si bien m&aacute;s que una premisa dicho an&aacute;lisis constituir&aacute; la parte central del trabajo, una larga digresi&oacute;n, yo dir&iacute;a, para la cual el intento inicial ofrece una &oacute;ptima excusa. En cuanto al primer punto, no tengo ninguna intenci&oacute;n de examinar en detalle todas las posibles relaciones de compatibilidad y/o incompatibilidad entre la teor&iacute;a elaborada por Alexy en 1978 y la teor&iacute;a del balance entre principios elaborada, al menos en su primera versi&oacute;n, en 1985<sup><a href="#nota">1</a></sup>. La posible objeci&oacute;n, y por lo tanto la posible incoherencia, que pretendo examinar concierne un aspecto espec&iacute;fico, aunque central, de la teor&iacute;a del balance entre principios de Alexy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Alexy sostiene firmemente, y de lo contrario me sorprender&iacute;a, que el balance entre principios es una actividad que puede ser fundada o justificada racionalmente. Es comprensible que Alexy no se extienda mucho en la <i>Teor&iacute;a de los derechos fundamentales</i> explicando en presencia de qu&eacute; condiciones podemos identificar una argumentaci&oacute;n racional, puesto que expl&iacute;citamente nos remite a su teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n racional elaborada anteriormente<sup><a href="#nota">2</a></sup>. En este sentido el autor no s&oacute;lo presupone que no existe ninguna incoherencia entre el conjunto de reglas que hacen de una argumentaci&oacute;n una argumentaci&oacute;n racional y las asunciones conceptuales que caracterizan la teor&iacute;a del balance entre principios, sino que tambi&eacute;n considera que la ponderaci&oacute;n puede y debe ser justificada a la luz de las reglas por &eacute;l elaboradas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Alexy, una justificaci&oacute;n<i>p</i> es racional si y s&oacute;lo si es el resultado de un procedimiento argumentativo racional. Esto es, un procedimiento cuyas reglas deben ser satisfechas para que <i>p</i> pueda denominarse racionalmente fundado. Podemos decir, en este sentido, que las reglas de car&aacute;cter procedimental elaboradas por Alexy son expresiones de una racionalidad discursiva, una racionalidad tal que va m&aacute;s all&aacute;, englob&aacute;ndola, de la racionalidad meramente l&oacute;gica. Es igualmente pac&iacute;fico que una de las reglas m&aacute;s importantes elaboradas por Alexy sea el as&iacute; llamado principio de universabilidad.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, sostendr&eacute; dos tesis diferentes y parcialmente independientes entre s&iacute;. El principio de universabilidad, entendido en su versi&oacute;n formal, puede ser interpretado al menos de dos formas distintas, una d&eacute;bil y una fuerte. En ambas concepciones, no obstante, dicho principio es expresi&oacute;n de una racionalidad que podemos llamar subsuntiva. Si se atribuye a una acci&oacute;n <i>x</i> (por ejemplo, abortar) la condici&oacute;n de ser injusta, debe atribuirse la misma condici&oacute;n a cualquier otra acci&oacute;n <i>x<sup>1</sup></i> (por ejemplo, cometer infanticidio) que comparta las mismas propiedades relevantes de <i>x.</i> A su vez, identificar las propiedades relevantes que hacen iguales a la acci&oacute;n <i>x</i> y la acci&oacute;n <i>x1</i> no es m&aacute;s que establecer las condiciones en presencia de las cu&aacute;les un caso gen&eacute;rico, por ejemplo x, o un caso concreto calificado como <i>x,</i> puede ser subsumido en un concepto m&aacute;s general <i>z</i> (homicidio).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n, d&eacute;bil o fuerte, del principio de universabilidad depende precisamente de qu&eacute; concepci&oacute;n de la racionalidad subsuntiva se acepte. Es decir, de si se comparte la idea de que tal operaci&oacute;n de subsunci&oacute;n de los casos concretos en los casos gen&eacute;ricos puede o debe calificarse como definitiva, no revisable, o bien debe verse como una operaci&oacute;n siempre susceptible de revisi&oacute;n. Aqu&eacute;llos que sostienen una interpretaci&oacute;n fuerte de la racionalidad subsuntiva consideran que no tiene sentido hablar de subsunci&oacute;n de un caso gen&eacute;rico dentro de otro caso gen&eacute;rico, o de un caso particular dentro de uno gen&eacute;rico, si tal cualificaci&oacute;n es siempre falible e interpretan el principio de universabilidad, entendido siempre con car&aacute;cter formal, en el sentido en que la determinaci&oacute;n de las propiedades relevantes (en presencia de las cuales se opera la subsunci&oacute;n) puede, al menos en condiciones epist&eacute;micas ideales, tener un car&aacute;cter definitivo.<sup><a href="#nota">4</a></sup> Por otra parte, aqu&eacute;llos que sostengan una interpretaci&oacute;n d&eacute;bil de la racionalidad subsuntiva consideran que la operaci&oacute;n de subsunci&oacute;n debe ser siempre revisable, porque la identificaci&oacute;n de todas las propiedades relevantes depende de algunas asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas que son necesariamente falibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La primera tesis que sostendr&eacute;, en consecuencia, es que la &uacute;nica interpretaci&oacute;n del principio de universabilidad y, <i>a fortiori,</i> del procedimiento discursivo racional de Alexy, coherente con algunas asunciones conceptuales propias de su teor&iacute;a del balance entre principios, es aquella que se basa en una interpretaci&oacute;n d&eacute;bil de la racionalidad subsuntiva y, <i>a fortiori,</i> del principio de universabilidad. En este sentido sostendr&eacute; que una racionalidad discursiva no necesita apoyarse en una racionalidad subsuntiva en sentido fuerte. En otras palabras, en el modelo del balance de Alexy, las reglas condicionales que establecen la prevalencia de un principio sobre el otro son (y deben ser) derrotables,<sup><a href="#nota">5</a></sup> en tanto que la derrotabilidad de las reglas que establecen tal prioridad puede depender de la falsaci&oacute;n de las asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas impl&iacute;citas en la determinaci&oacute;n de las propiedades relevantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda tesis que sostendr&eacute; es que Alexy, en la <i>Teor&iacute;a de los derechos fundamentales,</i> aunque no siempre de forma suficientemente clara, elabora un modelo de balance entre principios seg&uacute;n el cual las reglas que determinan la prevalencia de un principio sobre el otro no s&oacute;lo son derrotables, dada la imposibilidad de determinar todas las propiedades relevantes, sino que son y deben ser siempre interpretadas como reglas que imponen una relaci&oacute;n de prevalencia "relativa" solamente a algunos casos en relaci&oacute;n a los que los dos principios pueden entrar en conflicto, una relaci&oacute;n de prevalencia que no es necesariamente v&aacute;lida para otros casos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de fondo que refuta Alexy es que sea, no s&oacute;lo posible, sino incluso oportuno, elaborar un orden jer&aacute;rquico entre principios en conflicto que d&eacute; una respuesta para todo caso concreto en relaci&oacute;n con el cual tales principios pueden entrar en conflicto, idea que tutela un valor importante, aunque no el &uacute;nico que vale la pena realizar, el de la certeza del derecho. Junto al valor de la certeza encontramos otros valores de car&aacute;cter pragm&aacute;tico, relativos a la eficiencia de la prestaci&oacute;n jur&iacute;dica (en este caso judicial) que merecen ser considerados y cuya realizaci&oacute;n comporta mitigar la realizaci&oacute;n del ideal de completud.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez examinadas las relaciones no siempre l&iacute;mpidas entre el principio de universabilidad y la teor&iacute;a del balance, &iquest;qu&eacute; sucede con la coherencia? La coherencia puede ser considerada como uno de los elementos irrenunciables de la racionalidad humana. Interpretar de un cierto modo el principio de universabilidad presupone o implica necesariamente entender de un cierto modo el papel que juega la coherencia en la argumentaci&oacute;n racional. Sostendr&eacute; que existe, y no s&oacute;lo en Alexy, una relaci&oacute;n conceptual entre el concepto de coherencia, el principio de universabilidad entendido en su versi&oacute;n formal, y el concepto de argumentaci&oacute;n racional. En el sentido en que el principio de universabilidad representa el n&uacute;cleo fundamental, aunque no exclusivo, de la noci&oacute;n de coherencia y, contextualmente, una de las reglas del procedimiento discursivo racional. Y sin embargo, seg&uacute;n el autor alem&aacute;n, aunque el balance entre principios cumple un rol central en su concepci&oacute;n de la coherencia, un rol que no es seg&uacute;n mi opini&oacute;n del todo compatible con el rol que cumple la coherencia en el procedimiento discursivo racional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El iter argumentativo que seguir&eacute; es el siguiente. Primero analizar&eacute; la teor&iacute;a del balance de Alexy con el objetivo de comprender cu&aacute;les son sus caracter&iacute;sticas relevantes. Mostrar&eacute; a continuaci&oacute;n qu&eacute; concepci&oacute;n del principio de universabilidad, como una de las reglas del procedimiento discursivo racional, es compatible con la teor&iacute;a del balance de Alexy, y por qu&eacute;. Finalmente, despu&eacute;s de haber sostenido que existe una relaci&oacute;n conceptual entre los conceptos de coherencia, universabilidad y argumentaci&oacute;n racional, plantear&eacute; una duda: que calificar el balance como uno de los elementos fundamentales de la noci&oacute;n de coherencia minar&iacute;a la base de la teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n racional de Alexy.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. La teor&iacute;a del balance de Alexy</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen distintos tipos de teor&iacute;as del balance entre principios. Podemos distinguir, sin pretensi&oacute;n de exhaustividad y reserv&aacute;ndome la posibilidad de definirlas m&aacute;s adelante con mayor precisi&oacute;n, entre: una teor&iacute;a como la de Guastini, esc&eacute;ptica y particularista en sentido d&eacute;bil;<sup><a href="#nota">6</a></sup> una teor&iacute;a como la de Alexy, procedimental en cuanto que el balance es una actividad que puede y debe ser justificada racionalmente, y particularista, siempre en sentido d&eacute;bil; una teor&iacute;a como la de Moreso,<sup><a href="#nota">7</a></sup> procedimental y no particularista; etc.<sup><a href="#nota">8</a></sup> Por lo tanto la teor&iacute;a de Alexy es s&oacute;lo una de las posibles.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ser&iacute;a interesante, aunque no es el momento ni el lugar para hacerlo, examinar con detalle otras teor&iacute;as del balance como la de Guastini o la de Moreso, y ponerlas en relaci&oacute;n con la de Alexy. Sin embargo, en este trabajo me limitar&eacute; a analizar la teor&iacute;a del balance entre principios de Robert Alexy, que definir&eacute; como un caso paradigm&aacute;tico de teor&iacute;a procedimental moderadamente particularista y pragm&aacute;tica, dejando en el trasfondo el resto de teor&iacute;as. Anticipo, antes de analizar en detalle la teor&iacute;a de Alexy, que si bien el autor alem&aacute;n elabora su modelo en referencia al balance entre principios constitucionales, creo que dicho modelo (al menos en el modo en que lo reconstruir&eacute;) es aplicable al balance entre principios subyacentes (o impl&iacute;citos) de un sistema de reglas jur&iacute;dicas pertenecientes a un sector del ordenamiento o al sistema jur&iacute;dico en su conjunto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n Alexy existe un criterio preciso que nos permite distinguir dos distintos tipos de normas, las reglas y los principios. Los principios son normas que ordenan que sea realizada alguna cosa en la medida de lo posible. Son mandatos de optimizaci&oacute;n, esto es, normas que pueden ser satisfechas en mayor o menor grado, seg&uacute;n el peso que el int&eacute;rprete les atribuye con respecto a un principio concurrente. En cambio, las reglas son normas que solamente pueden ser o satisfechas o no satisfechas. <i>Tertium non datur.</i> La diferencia entre los dos tipos resulta manifiesta en el modo diferente en que se resuelven los conflictos que surgen entre s&iacute;, entre las reglas o entre los principios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un conflicto entre reglas puede ser resuelto, seg&uacute;n Alexy, o bien introduciendo una cl&aacute;usula de excepci&oacute;n a una de las dos reglas, o bien declarando inv&aacute;lida una de ellas. Es una alusi&oacute;n impl&iacute;cita a los criterios de resoluci&oacute;n de conflictos de normas aceptados por los tribunales y los juristas en todos los estados constitucionales occidentales: el criterio cronol&oacute;gico, el jer&aacute;rquico y el de especialidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las antinomias entre principios se resuelven, en cambio, mediante el criterio de ponderaci&oacute;n o balance. Cuando dos principios ofrecen dos soluciones normativas distintas para la resoluci&oacute;n de un mismo caso concreto, entonces uno de los dos principios debe ceder frente al otro, debe ser sacrificado. Pero esto no quiere decir que deba ser declarado inv&aacute;lido, o que uno de los principios introduzca una cl&aacute;usula de excepci&oacute;n al otro. Quiere decir simplemente que se introduce entre los principios una relaci&oacute;n de prevalencia (llamada "ley de colisi&oacute;n") condicionada.<sup><a href="#nota">9</a></sup> Una relaci&oacute;n de prevalencia incondicionada es una jerarqu&iacute;a absoluta o en abstracto. Si un juez establece que el principio que tutela la libertad de informaci&oacute;n prevalece, de forma absoluta, sobre el principio que tutela el derecho al honor, esto significa que no hay ning&uacute;n caso de conflicto entre los dos principios en el que el principio que tutela el derecho al honor prevalezca frente al principio que tutela la libertad de informaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una relaci&oacute;n de prevalencia condicionada consiste en indicar las condiciones en presencia de las cuales un principio prevalece sobre el otro. Si, en relaci&oacute;n con un caso concreto C (por hip&oacute;tesis el de un conductor de autom&oacute;vil que ha tomado psicof&aacute;rmacos antes de conducir), el juez Parker establece que el principio A (que tutela la integridad f&iacute;sica de las personas) entra en conflicto y prevalece sobre el principio B (que tutela la libertad de circulaci&oacute;n) entonces diremos que en presencia de las circunstancias f&aacute;cticas C, seg&uacute;n el juez Parker, el principio A prevalece sobre el principio B. o mejor, que la consecuencia jur&iacute;dica R que resulta de A se aplica cuando se verifican las condiciones C. En otras palabras, "las condiciones bajo las cu&aacute;les un principio precede a otro constituyen el supuesto de hecho de una regla que expresa la consecuencia jur&iacute;dica del principio precedente", por ejemplo, 'si C, entonces R'.<sup><a href="#nota">10</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, Alexy es claro al sostener que la ley de colisi&oacute;n que determina la prevalencia de un principio sobre el otro es una regla. Desde este punto de vista, es precisamente la concepci&oacute;n de las reglas elaborada por Alexy la que nos permite comprender qu&eacute; teor&iacute;a del balance prefiere. Seg&uacute;n Alexy las reglas, a diferencia de los principios que son siempre normas <i>prima facie,</i> tienen <i>en general</i> un car&aacute;cter definitivo. Esto es, constituyen <i>en general</i> razones perentorias para la acci&oacute;n. Pero &iquest;qu&eacute; quiere decir aqu&iacute; <i>en general?</i> Quiere decir que es perfectamente compatible el modelo de las reglas elaborado por el autor alem&aacute;n con que &eacute;stas pierdan su car&aacute;cter definitivo y con que sean interpretadas como razones <i>prima facie.</i> En este sentido, no s&oacute;lo ser&iacute;a posible introducir una excepci&oacute;n impl&iacute;cita en la regla, sino tambi&eacute;n que "en contra de lo que piensa Dworkin las cl&aacute;usulas de excepci&oacute;n introducibles en las reglas sobre la base de principios ni siquiera son te&oacute;ricamente enumerables".<sup><a href="#nota">11</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Considero que tales afirmaciones de Alexy sobre el car&aacute;cter derrotable o <i>prima facie</i> de las reglas plantean inmediatamente la siguiente cuesti&oacute;n: si el modelo de las reglas dise&ntilde;ado por Alexy es efectivamente coherente. &iquest;La afirmaci&oacute;n de que es posible interpretar una regla como una raz&oacute;n para la acci&oacute;n prima facie o como un condicional derrotable es compatible con la afirmaci&oacute;n de que ser&iacute;a posible distinguir claramente las reglas de los principios?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En realidad, m&aacute;s que incoherente, un modelo como el de Alexy de las reglas y de los principios da lugar a resultados contraintuitivos. Brevemente, Alexy sostiene que no tenemos ning&uacute;n criterio independiente que sirva para distinguir una regla de un principio m&aacute;s all&aacute; del criterio de resoluci&oacute;n de conflictos entre los dos tipos de normas. Es decir, si dos normas entran en conflicto la elecci&oacute;n de qu&eacute; m&eacute;todo utilizar para la resoluci&oacute;n de la antinomia no depende del hecho de que se trate de reglas o de principios, sino que m&aacute;s bien es su calificaci&oacute;n como reglas o principios la que depende de c&oacute;mo el int&eacute;rprete resuelve el conflicto entre las dos normas.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El punto decisivo es que existen dos tipos categorialmente diferentes de contradicciones de normas en sentido amplio. En uno de ellos, de lo que se trata es de la pertenencia al ordenamiento jur&iacute;dico, es decir, de la validez... En el marco de la cuesti&oacute;n de la validez se trata siempre de saber qu&eacute; debe ser colocado dentro o fuera del ordenamiento jur&iacute;dico. (...) El otro tipo de contradicci&oacute;n de normas en sentido amplio se da dentro del ordenamiento jur&iacute;dico. Las contradicciones de normas en sentido amplio que tienen lugar dentro del ordenamiento jur&iacute;dico son siempre colisiones de principios.<sup><a href="#nota">12</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que se deriva del modelo de Alexy de las reglas es que cuando se presenta al int&eacute;rprete una contradicci&oacute;n entre normas del tipo total&#45;total o del tipo total&#45;parcial entonces estamos ante un conflicto de reglas, porque en ambos casos al menos una de las dos alternativas es la eliminaci&oacute;n de una de las dos normas en conflicto, esto es, se trata de un problema de validez. En cambio, si el int&eacute;rprete debe resolver una contradicci&oacute;n parcial&#45;parcial que no puede ser resuelta mediante los criterios tradicionales (el cronol&oacute;gico, el jer&aacute;rquico y, obviamente, trat&aacute;ndose de una contradicci&oacute;n parcial&#45;parcial, el de especialidad), entonces se trata de un conflicto de principios, porque cualquiera que sea la decisi&oacute;n que tome el int&eacute;rprete ambas normas permanecer&aacute;n en el ordenamiento, trat&aacute;ndose de una decisi&oacute;n referente a la dimensi&oacute;n del "peso".</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resultado curioso y contraintuitivo es que sobre la base del modelo de Alexy deberemos cualificar como <i>conflicto entre reglas</i> la contradicci&oacute;n entre el principio que considera l&iacute;cita una discriminaci&oacute;n normativa sobre la base de la raza y el principio que la proh&iacute;be, dado que en los estados constitucionales contempor&aacute;neos el primer principio puede considerarse "inv&aacute;lido", en el sentido en que no pertenece a los mencionados ordenamientos.<sup><a href="#nota">13</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero volvamos al balance entre principios. Seg&uacute;n Alexy, la regla que establece la prioridad de un principio sobre el otro posee dos caracter&iacute;sticas: es una regla <i>prima facie</i> en el sentido de que puede perder su car&aacute;cter definitivo, en cuanto es posible introducirle excepciones cuyo n&uacute;mero no es predeterminable <i>a priori,</i> y es una relaci&oacute;n de prevalencia "relativa" solamente a algunas de las circunstancias en relaci&oacute;n a las cu&aacute;les los dos principios pueden entrar en conflicto, porque en circunstancias diversas la jerarqu&iacute;a entre los principios puede ser invertida.<sup><a href="#nota">14</a></sup> El hecho que Alexy atribuya a las reglas resultantes del balance dichas propiedades es interpretable en el sentido en que el autor alem&aacute;n comparte dos tesis m&aacute;s bien diferentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Postergando por el momento el an&aacute;lisis de las implicaciones de la segunda tesis, seg&uacute;n la cual el balance es siempre 'relativo' solamente a algunos casos en relaci&oacute;n a los cu&aacute;les los dos principios pueden entrar en conflicto, analizar&eacute; la primera tesis, seg&uacute;n la cu&aacute;l la ley de colisi&oacute;n que jerarquiza los principios es una regla <i>prima facie</i> en el sentido en que su antecedente, utilizando la categor&iacute;a elaborada por Carlos Alchourr&oacute;n,<sup><a href="#nota">15</a></sup> no es una condici&oacute;n suficiente del consecuente. M&aacute;s bien podemos interpretar la ley de colisi&oacute;n en el sentido en que el antecedente, unido a un sistema de condiciones impl&iacute;citas, es condici&oacute;n suficiente del consecuente, por m&aacute;s que algunas (y no todas) de tales condiciones presupuestas no puedan nunca ser explicitadas del todo. Llamar&eacute; a esta tesis "particularista en sentido d&eacute;bil", para distinguirla de formas m&aacute;s radicales de particularismo, que ampl&iacute;an los tipos de condiciones impl&iacute;citas en el antecedente, que no pueden ser explicitadas totalmente. Para comprender exactamente qu&eacute; debemos entender por particularismo en sentido d&eacute;bil, discutir&eacute; brevemente el concepto y las posibles concepciones del particularismo moral.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. Breve excursus sobre el concepto de particularismo</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No es f&aacute;cil identificar un n&uacute;cleo com&uacute;n de todas las teor&iacute;as que podemos definir como particularistas. Si quisi&eacute;ramos identificar una asunci&oacute;n conceptual compartida de forma general por todas las teor&iacute;as particularistas podr&iacute;amos citar la definici&oacute;n icastica de Dancy, seg&uacute;n la cu&aacute;l "la idea principal que hay detr&aacute;s del particularismo es que el comportamiento de una raz&oacute;n en un caso nuevo no puede predecirse desde el comportamiento que ha tenido en otros casos".<sup><a href="#nota">16</a></sup> Esta desconfianza m&aacute;s o menos radical en la posibilidad de que las razones consideradas moralmente relevantes en el pasado puedan, o deban, vincular las decisiones presentes puede asumir una forma m&aacute;s o menos radical. En este sentido, el n&uacute;cleo de verdad de las concepciones particularistas ser&iacute;a la idea de que el valor de una propiedad relevante determinada <i>x</i> (por ejemplo, quitar la vida intencionalmente) no puede ser establecido independientemente de las consideraciones de otras propiedades relevantes <i>y</i> (por ejemplo, obrar en leg&iacute;tima defensa) distintas de <i>x,</i> y que no podemos determinar <i>a priori</i> el valor de ninguna propiedad. El hecho de que en el pasado una circunstancia determinada (por ejemplo, quitar la vida intencionalmente) haya sido considerada como una raz&oacute;n para imputar una consecuencia jur&iacute;dica (una condena de cadena perpetua) no implica que la misma circunstancia vaya a ser, o deba ser considerada en el futuro como relevante, ni que dicha circunstancia no pueda ser considerada una raz&oacute;n para imputar la consecuencia opuesta (absoluci&oacute;n).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Existen diversas concepciones que podemos denominar particularistas, en la medida en que el particularismo puede ser defendido sobre la base de argumentos distintos.<sup><a href="#nota">17</a></sup> Distinguir&eacute; entre dos concepciones particularistas, una fuerte y una d&eacute;bil, sin identificar todav&iacute;a qu&eacute; autores pueden compartir una concepci&oacute;n particularista en sentido fuerte, al menos tal y como yo la voy a definir. Querr&iacute;a probar, siguiendo la estela de otros te&oacute;ricos y fil&oacute;sofos del derecho,<sup><a href="#nota">18</a></sup> si es posible delinear coherentemente, y en caso de que lo sea en qu&eacute; medida, una posici&oacute;n particularista fuerte independientemente de estrategias argumentativas que incorporan alguna teor&iacute;a de los dilemas morales o de la inconmensurabilidad de los valores, un problema del que no puedo ocuparme aqu&iacute;. Por supuesto, en mi reconstrucci&oacute;n, ambas concepciones comparten la afirmaci&oacute;n de Dancy seg&uacute;n la cual el hecho de que una raz&oacute;n haya sido considerada en el pasado como una condici&oacute;n suficiente para imputar una determinada consecuencia jur&iacute;dica <i>no implica</i> que de la misma forma ella sea considerada en el futuro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La asunci&oacute;n conceptual compartida por el particularismo fuerte es m&aacute;s bien simple, y al mismo tiempo ingenua. El hecho de que en el pasado Carlos haya considerado relevante una circunstancia determinada (por ejemplo quitar la vida intencionalmente) o bien que la haya considerado como una raz&oacute;n para imputar una consecuencia jur&iacute;dica (condena a cadena perpetua) <i>no tiene ning&uacute;n valor</i> o bien no vincula de ning&uacute;n modo a Carlos en sus decisiones futuras. Y esto en dos sentidos distintos. No s&oacute;lo que al verificarse en el futuro la misma circunstancia (quitar la vida intencionalmente) no implica que ella deba ser considerada una condici&oacute;n suficiente para producirse la misma consecuencia moral o jur&iacute;dica (condena a cadena perpetua), sino tambi&eacute;n que la valoraci&oacute;n efectuada por Carlos en el pasado no implica en ning&uacute;n modo la expectativa que, en la comunidad de discurso a la que pertenece Carlos, &eacute;ste &uacute;ltimo tenga en cuenta la misma circunstancia para la resoluci&oacute;n de todos los casos futuros an&aacute;logos, ni, sobretodo, que Carlos tenga la obligaci&oacute;n de justificar por qu&eacute; la misma circunstancia (quitar la vida intencionalmente) no sea considerada relevante a fin de imputar una consecuencia jur&iacute;dica determinada (condena a cadena perpetua) en los casos an&aacute;logos <i>prima facie</i> a los precedentes. En otras palabras, seg&uacute;n el particularista en sentido fuerte, el haber considerado en el pasado una raz&oacute;n como condici&oacute;n suficiente para imputar una consecuencia jur&iacute;dica o moral no s&oacute;lo no comporta ning&uacute;n v&iacute;nculo subsuntivo, ni siquiera ning&uacute;n v&iacute;nculo argumentativo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dicha tesis, a su vez, puede ser defendida o interpretada de dos maneras distintas. En un primer sentido, para mi del todo ininteligible, el particularismo negar&iacute;a la tesis, defendida entre otros por Schauer y MacCormick, seg&uacute;n la cu&aacute;l invocar una raz&oacute;n en favor de una acci&oacute;n individual implica necesariamente invocar una clase m&aacute;s general que incluye aquel caso particular, una clase general de acciones a la que se relaciona una consecuencia moral o jur&iacute;dica<sup><a href="#nota">19</a></sup>. El particularista negar&iacute;a el <i>car&aacute;cter general</i> de las razones justificativas, considerando que es posible ofrecer razones, justificaciones, o simplemente argumentos en favor de la resoluci&oacute;n del un caso, que sean en alg&uacute;n sentido <i>particular.</i> Admitiendo que esta tesis puede ser sostenida por alguien, ignoro qu&eacute; significado puede tener. El hecho de que el lenguaje moral y jur&iacute;dico haga referencia a circunstancias, propiedades o situaciones, implica una capacidad y una necesidad de abstracci&oacute;n complementaria a la idea de generalidad y universalidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tengo una raz&oacute;n moral para visitar a mi madre enferma de gripe, tal raz&oacute;n puede ciertamente ser considerada <i>prima facie,</i> porque es derrotable en presencia de otras circunstancias, como el hecho de que mi hija haya sufrido de pronto un grave accidente y se encuentre hospitalizada. Esto no quiere decir que tal raz&oacute;n no tenga la pretensi&oacute;n de ser valiosa independientemente de la presencia de algunas circunstancias contingentes &#45;el hecho, por ejemplo, de que mi madre duerma con una almohada roja&#45; que ni hoy ni en el futuro ser&aacute;n consideradas relevantes. invocar una raz&oacute;n <i>particular</i> que solamente tiene la pretensi&oacute;n de ser valiosa para un caso concreto (un caso delimitado por unas coordenadas espacio&#45;temporales definidas) es un puro sinsentido.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda interpretaci&oacute;n posible de una concepci&oacute;n particularista en sentido fuerte, as&iacute; como el &uacute;nico modo de hacer inteligible en mi opini&oacute;n dicha posici&oacute;n meta&eacute;tica, parece ser que el conjunto de las razones que orientan la decisi&oacute;n moral no son, en todo o en gran parte, reducibles al lenguaje. Es decir, el particularismo compartir&iacute;a una perspectiva intuicionista<sup><a href="#nota">20</a></sup> de la deliberaci&oacute;n moral. "Aquello que la perspectiva sugiere, en una s&iacute;ntesis extrema, es la idea de una decisi&oacute;n guiada (no por reglas o principios abstractos, dotados de precisas condiciones de aplicaci&oacute;n y ordenadas seg&uacute;n una jerarqu&iacute;a predeterminada, sino) por la virtud de la razonabilidad <i>(phronesis):</i> por una capacidad, <i>al menos parcialmente de car&aacute;cter intuitivo,</i> de determinar una l&iacute;nea de conducta que responda de forma adecuada a las peculiaridades del caso examinado"<sup><a href="#nota">21</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El proceso que conduce el sujeto a la decisi&oacute;n tendr&iacute;a un car&aacute;cter al menos parcialmente intuitivo, opaco, refractario a la autocomprensi&oacute;n y a la comunicaci&oacute;n. Solamente un hiato <i>(gap),</i> una fractura no internamente recomponible entre el contexto psicol&oacute;gico de la decisi&oacute;n y el contexto de la justificaci&oacute;n puede fundar la tesis seg&uacute;n la cu&aacute;l las razones ofrecidas para la soluci&oacute;n del caso D pueden no tener <i>ning&uacute;n valor,</i> ni de car&aacute;cter argumentativo, para la soluci&oacute;n de un caso futuro <i>prima facie</i> an&aacute;logo. Por lo tanto, no es tanto el hecho de que las razones ofrecidas en favor de la soluci&oacute;n de un caso concreto no sean generales, cuanto que el conocimiento de las razones mismas, como muestra Raz con un feliz oximoron, excede nuestra capacidad de articular o de explicitar mediante la argumentaci&oacute;n<sup><a href="#nota">22</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n el particularista en sentido fuerte, no tan s&oacute;lo no podemos determinar <i>a priori</i> todas las circunstancias que un futuro ser&aacute;n condiciones suficientes para la imputaci&oacute;n de una consecuencia moral o jur&iacute;dica cualquiera, lo que explicar&iacute;a por qu&eacute; las razones ofrecidas son siempre derrotables, sino que ni siquiera podemos vislumbrar las razones morales que intuitivamente han inducido ayer, o inducen hoy, a tomar una cierta decisi&oacute;n. El corolario de esto ser&iacute;a que no podemos (y/ o no debemos) explicar <i>cualquier nueva</i> circunstancia relevante y, sobretodo, sobre la base de qu&eacute; razones morales nos llevan a considerar hoy que un caso actual no debe, en rigor, ser decidido del mismo modo en que se decidi&oacute; otro caso <i>prima facie</i> an&aacute;logo. Como la interpretaci&oacute;n anterior de la tesis particularista en sentido fuerte, seg&uacute;n la cu&aacute;l las razones ofrecidas en favor de una decisi&oacute;n son razones particulares desprovistas de la pretensi&oacute;n de generalidad, aunque tales interpretaciones de car&aacute;cter intuicionista conduce a resultados que no podemos compartir.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; he tratado de se&ntilde;alar los rasgos principales de una tesis que he denominado particularista en sentido fuerte. Aunque los que sostienen el "particularismo soft" comparten el n&uacute;cleo de verdad de todas las concepciones particularistas, esto es, la tesis seg&uacute;n la cual el hecho de que Carlos haya considerado un cierta circunstancia (por ejemplo, quitar la vida intencionalmente) como una raz&oacute;n para imputar una consecuencia (condena a cadena perpetua) <i>no implica</i> que la misma circunstancia sea considerada condici&oacute;n <i>suficiente</i> para producirse la misma consecuencia moral o jur&iacute;dica. La mencionada imposibilidad de aplicar la regla del <i>modus ponens</i> y la del refuerzo del antecedente implica el rechazo de una racionalidad subsuntiva entendida en sentido fuerte, porque no podemos establecer <i>a priori</i> si un caso concreto cae o no en el campo de la aplicaci&oacute;n de la regla que constituye el resultado del balance entre principios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El rechazo de una concepci&oacute;n fuerte de la racionalidad subsuntiva se justifica sobre la base de argumentos distintos a los que ofrece el "particularismo hard". En particular, los defensores de una concepci&oacute;n particularista en sentido d&eacute;bil rechazan tanto la idea de que las razones de car&aacute;cter moral presentadas a fin de resolver un caso sean en alg&uacute;n sentido particulares y no generales, como la tesis seg&uacute;n la cu&aacute;l las razones morales no son, total o parcialmente, explicitables mediante la argumentaci&oacute;n. Esto, como veremos, implica la aceptaci&oacute;n por parte del 'particularismo soft' de una concepci&oacute;n d&eacute;bil de la racionalidad subsuntiva. Para comprender por qu&eacute; razones seg&uacute;n el particularismo d&eacute;bil el conjunto de las propiedades relevantes no puede ser determinado completamente a priori, volvamos a la teor&iacute;a de Alexy.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. Las razones del particularismo d&eacute;bil: todas las propiedades que no podemos explicitar a priori y por qu&eacute;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos delineado brevemente dos posibles concepciones particularistas. Y sostendr&eacute; ahora que la teor&iacute;a del balance de Alexy es una teor&iacute;a calificable como particularista en sentido d&eacute;bil. La teor&iacute;a de Alexy no puede interpretarse, en adelante, como una teor&iacute;a particularista en sentido fuerte, y no s&oacute;lo porque Alexy refutar&iacute;a los presupuestos meta&eacute;ticos de car&aacute;cter intuicionista de este tipo de particularismo, sino tambi&eacute;n porque solamente una teor&iacute;a particularista en sentido d&eacute;bil es compatible con una teor&iacute;a seg&uacute;n la cu&aacute;l el balance es una actividad justificable racionalmente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, seg&uacute;n Alexy, la ley de colisi&oacute;n que jerarquiza los principios es siempre derrotable en el sentido ya hemos visto. Su antecedente no es nunca condici&oacute;n suficiente del consecuente, m&aacute;s bien podemos interpretar la ley de colisi&oacute;n en el sentido en que el antecedente unido a un conjunto de condiciones impl&iacute;citas es condici&oacute;n suficiente del consecuente, aunque algunas de las condiciones presupuestas no pueden nunca ser completamente explicitadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal afirmaci&oacute;n plantea dos interrogantes a los que es necesario dar respuesta:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)&nbsp;el primero, que hemos dejado sin soluci&oacute;n al tratar el particularismo d&eacute;bil, es por qu&eacute; raz&oacute;n no podemos determinar todas las condiciones impl&iacute;citas en el antecedente;</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b)&nbsp;el segundo es que si la teor&iacute;a de Alexy rechaza una concepci&oacute;n fuerte de la racionalidad subsuntiva (porque cualquier subsunci&oacute;n de un caso concreto en un principio u otro es siempre revisable), &iquest;qu&eacute; concepci&oacute;n de la racionalidad subsuntiva y, a fortiori, del principio de universabilidad, sostiene dicho autor?</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto al primer interrogante Alexy no explica por qu&eacute; no podemos determinar todas las razones impl&iacute;citas en el antecedente de la regla que establece la prioridad entre los dos principios en conflicto. Para comprender la tesis central del particularismo d&eacute;bil es oportuno distinguir dos tipos diversos de condiciones impl&iacute;citas en el antecedente que, cuando se explicitan, pasan a ser condiciones suficientes del consecuente:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&nbsp;las razones de car&aacute;cter valorativo que pueden invertir en el futuro la jerarqu&iacute;a de principios</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&nbsp;las condiciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas que las mencionadas razones presuponen</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tomemos como ejemplo dos principios en conflicto en relaci&oacute;n a un caso concreto. Supongamos que el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n prevalece sobre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica de las personas, en el caso en el que Humbert decida dar un paseo por una carretera nacional con su Ferrari. El caso es interesante en la medida en que la carretera nacional pasa muy cerca de un pueblo tur&iacute;stico y en que el hecho de pasar por ella origina un riesgo real &#45;como efectivamente sucede de vez en cuando&#45; de que un peat&oacute;n que atraviese incautamente la carretera nacional sea envestido (por ejemplo, un ni&ntilde;o que persigue su pelota).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regla que establece una jerarqu&iacute;a entre estos dos principios podr&iacute;a ser:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es l&iacute;cito conducir un autom&oacute;vil por una carretera nacional (1) incluso cuando el trazado de &eacute;sta pasa a pocos metros de una playa o de un n&uacute;cleo habitado, (2) siempre que no se supere la velocidad establecida de 50 km/h</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hay muchas razones que pueden considerarse impl&iacute;citas en el juicio precedente. Si, pongamos por caso, Humbert ha tomado sustancias estupefacientes antes de sentarse a conducir su Ferrari, entonces la presencia de dicha circunstancia puede ser considerada como relevante e id&oacute;nea para revisar la regla que establece la prevalencia de un principio sobre otro. Tal regla dir&iacute;a:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es l&iacute;cito conducir un autom&oacute;vil por una carretera nacional (1) incluso cuando el trazado de &eacute;sta pasa a pocos metros de una playa o de un n&uacute;cleo habitado, (2) siempre que no se supere la velocidad establecida de 50 km/h y (3) a condici&oacute;n de que el conductor no haya tomado sustancias que alteren su capacidad de control sobre el veh&iacute;culo.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cuando Alexy habla de excepciones no enumerables y de casos no previsibles no se refiere al tipo de razones de car&aacute;cter valorativo que pueden calificar una propiedad como condici&oacute;n suficiente para producirse una cierta consecuencia, como la raz&oacute;n moral que considera relevante el hecho de haber ingerido sustancias estupefacientes antes de conducir el veh&iacute;culo. El tipo de condiciones impl&iacute;citas que no pueden ser totalmente explicitadas son las condiciones de car&aacute;cter te&oacute;rico y emp&iacute;rico que no podemos determinar a priori.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero &iquest;qu&eacute; debemos entender por asunciones de car&aacute;cter te&oacute;rico y emp&iacute;rico impl&iacute;citas en la regla resultado del balance?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El hecho de que existan algunas circunstancias moralmente o jur&iacute;dicamente relevantes en la determinaci&oacute;n de una jerarqu&iacute;a axiol&oacute;gica entre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica y el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n, depende de nuestras asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas actuales. El hecho de que el estado f&iacute;sico del conductor o los fen&oacute;menos atmosf&eacute;ricos sean considerados estados de hecho relevantes, y que la edad o el sexo de otras personas que viajen en el autom&oacute;vil distintas al conductor no sean consideradas as&iacute;, depende por ejemplo de la creencia de que la ingesti&oacute;n de drogas puede afectar la capacidad del conductor de control sobre el veh&iacute;culo, mientras que la presencia de un ni&ntilde;o o una ni&ntilde;a en el autom&oacute;vil no tiene esta propiedad. Si no tuvi&eacute;ramos esta creencia no tendr&iacute;a sentido considerar la ingesti&oacute;n de drogas como una circunstancia relevante para el balance entre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica y el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Que tales asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas permanezcan impl&iacute;citas en la determinaci&oacute;n de una regla de prevalencia entre dos principios es obvio. As&iacute; como tambi&eacute;n es obvio que tales asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas pueden cambiar o ser parcialmente falseadas y que dicha falsaci&oacute;n es id&oacute;nea para crear una excepci&oacute;n antes no considerada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Consideremos un caso concreto imaginario. Supongamos que se le pida su opini&oacute;n al juez Parker, en calidad de simple consejero moral. El se&ntilde;or Humbert, el d&iacute;a 6 de julio de 1974, a las 11.00 horas, debe decidir si desplazarse en su autom&oacute;vil, un Fiat 500, a Cefal&uacute;, un pueblo cercano a Palermo, para hacer un picnic en el campo con su mujer y su hija Lolita. &iquest;Debe o no debe el se&ntilde;or Humbert ir a Cefal&uacute; en autom&oacute;vil?</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Digamos que los principios que consideraremos para tomar esta decisi&oacute;n son los dos que ya conocemos: el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n y el principio que tutela la integridad f&iacute;sica de las personas. Digamos tambi&eacute;n que las circunstancias que razonablemente debemos tener en cuenta a fin de realizar el balance entre tales principios son fundamentalmente tres. Las condiciones atmosf&eacute;ricas, el estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor, el se&ntilde;or Humbert, y el estado del autom&oacute;vil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la decisi&oacute;n ponderada del juez Parker el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n deber&iacute;a prevalecer sobre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica, una vez que hemos comprobado que el d&iacute;a 6 de julio de 1974 a las 11.00 horas el se&ntilde;or Humbert tiene un buen estado de salud, las condiciones atmosf&eacute;ricas son buenas y que el autom&oacute;vil est&aacute; en buenas condiciones. Si se cumplen tales condiciones no hay ninguna raz&oacute;n por la cu&aacute;l el se&ntilde;or Humbert deba quedarse en casa y no hacer un picnic en el campo. El principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n deber&iacute;a prevalecer, dadas las condiciones espec&iacute;ficas del caso, sobre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica de las personas. Y esto es as&iacute; independientemente del hecho de que, desgraciadamente, debido a un inexplicable adormecimiento, el autom&oacute;vil sufri&oacute; un accidente en el que el se&ntilde;or Humbert, toda su familia, y el resto de personas implicadas, perdieron la vida.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Supongamos que en el a&ntilde;o 2030 unos investigadores americanos descubren que los ni&ntilde;os en edad comprendida entre los 11 y los 14 a&ntilde;os con un coeficiente de inteligencia superior a los 170 pueden, en una situaci&oacute;n de stress psicol&oacute;gico, emanar ondas cerebrales que causan una fuerte e imprevista jaqueca a los dem&aacute;s seres humanos presentes en un radio de 2 metros. Confrontando los datos relativos a los accidentes viales acaecidos en los Estados Unidos y en Europa entre el 1979 y el 2025, los mismos investigadores descubren que un n&uacute;mero estad&iacute;sticamente irrelevante, pero a&uacute;n y as&iacute; interesante, de tales accidentes es atribuible a dicho fen&oacute;meno. Entre ellos el accidente del se&ntilde;or Humbert.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como la ingesti&oacute;n de alcohol, de otras drogas o de determinados f&aacute;rmacos, la presencia en un radio de 2 metros de ni&ntilde;os en edad comprendida entre 11 y 14 a&ntilde;os con un coeficiente de inteligencia superior a 170 que est&eacute;n, o puedan estar, psicol&oacute;gicamente estresados, se convierte en una circunstancia relevante a fin de determinar las condiciones en presencia de las cu&aacute;les el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n debe prevalecer sobre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica de las personas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si tenemos en cuenta esta nueva propiedad relevante antes desconocida, entonces podremos descubrir que la jerarqu&iacute;a axiol&oacute;gica instaurada en relaci&oacute;n al caso concreto del se&ntilde;or Humbert no es v&aacute;lida, ha sido superada en tanto que ha sobrevenido una nueva circunstancia id&oacute;nea para revisar la regla instaurada. Si tuvi&eacute;ramos en cuenta la nueva propiedad la regla determinada por el juez Parker (siempre prima facie) quedar&iacute;a as&iacute;:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es l&iacute;cito circular en autom&oacute;vil por una carretera nacional si el estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor es normal, si las condiciones atmosf&eacute;ricas son aceptables, si el autom&oacute;vil est&aacute; en buen estado, y si no hay un ni&ntilde;o con una edad comprendida entre los 11 y los 14 a&ntilde;os con un coeficiente de inteligencia superior a 170 en un radio de 2 metros que est&eacute; o pueda previsiblemente estar en una situaci&oacute;n de stress psicol&oacute;gico.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El ejemplo utilizado muestra claramente en qu&eacute; modo la falsaci&oacute;n de una condici&oacute;n emp&iacute;rica presupuesta en la determinaci&oacute;n de la jerarqu&iacute;a axiol&oacute;gica entre dos principios puede hacer derrotable la propia jerarqu&iacute;a. Lo que sostengo a continuaci&oacute;n es que, come la nueva propiedad que he inventado, no todas las propiedades que un futuro ser&aacute;n consideradas relevantes son identificables por nosotros en este momento.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se&ntilde;alan con su claridad habitual Carlos Alchourr&oacute;n y Eugenio Bulygin "para saber qu&eacute; hechos son relevantes es indispensable saber cu&aacute;les son todos los hechos. Se sigue de ah&iacute; que el conocimiento f&aacute;ctico necesario para el conocimiento de la verdad de&oacute;ntica es un ideal pr&aacute;cticamente irrealizable. Es emp&iacute;ricamente imposible para un agente conocer todos los hechos pasados y prever todas las contingencias futuras"<sup><a href="#nota">23</a></sup>. Y con esta afirmaci&oacute;n no se pretende, en mi opini&oacute;n, sostener la obvia verdad de que ning&uacute;n ser humano dispone de recursos temporales y econ&oacute;micos suficientes para cumplir con esta tarea, sino que ni siquiera en condiciones epist&eacute;micas ideales ser&iacute;a posible determinar cu&aacute;les de nuestros conocimientos emp&iacute;ricos ser&aacute;n falseados, y por qu&eacute; creencias ser&aacute;n sustituidos. Lo que quiero sostener, en otros t&eacute;rminos, no es s&oacute;lo que ninguna comunidad hist&oacute;rica de seres humanos podr&iacute;a determinar (o imaginar), en condiciones temporales y econ&oacute;micas &oacute;ptimas, cu&aacute;les ser&aacute;n las teor&iacute;as explicativas de las propiedades del mundo real aceptadas por los cient&iacute;ficos dentro de cientos o miles de a&ntilde;os, sino que ni siquiera un ser humano que poseyera todo el conocimiento sobre el presente y el pasado &#45;condiciones ideales no realizables&#45; podr&iacute;a hacerlo<sup><a href="#nota">24</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La conclusi&oacute;n, por lo tanto, es que las condiciones impl&iacute;citas en el antecedente de la regla que establece la prioridad entre principios en conflicto, que no podemos totalmente explicitar, son las condiciones de car&aacute;cter te&oacute;rico y emp&iacute;rico que nuestra comunidad cient&iacute;fica podr&iacute;a descubrir solo en condiciones ideales (emp&iacute;ricamente no realizables) o las asunciones que ni siquiera en condiciones ideales ella podr&iacute;a descubrir. Al contrario, ni Alexy ni el particularismo d&eacute;bil tienen ninguna raz&oacute;n para sostener que ni siquiera en condiciones epist&eacute;micas &oacute;ptimas o ideales un agente o una comunidad no puedan identificar todas las razones valorativas que dependen l&oacute;gicamente de nuestros conocimientos te&oacute;ricos y emp&iacute;ricos actuales y que sean relevantes para determinar una jerarqu&iacute;a entre principios en conflicto. Esta tesis podr&iacute;a ser defendida s&oacute;lo por un particularista en sentido fuerte.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En definitiva, la afirmaci&oacute;n de Alexy, seg&uacute;n la cu&aacute;l la regla que establece la prioridad de un principio sobre el otro es una regla prima facie, en cuanto que es posible introducir excepciones cuyo n&uacute;mero no es predeterminable a priori, es expresi&oacute;n de una tesis particularista en sentido d&eacute;bil, seg&uacute;n la cu&aacute;l es imposible construir una regla de prevalencia entre dos principios en conflicto que determine todas las propiedades que sean condici&oacute;n suficiente para dicha prevalencia. En cambio, esta tesis no implica que, dado un conjunto de creencias te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas de fondo, no sea posible construir reglas que resulten del balance entre dos principios en conflicto que no sean prima facie, es decir, que tengan en cuenta todas las propiedades que sean condici&oacute;n suficiente de la prevalencia de un principio sobre el otro. As&iacute;, podemos afirmar que esta es la &uacute;nica tesis coherente con otras afirmaciones de Alexy, seg&uacute;n las que las leyes de colisi&oacute;n entre principios son "reglas que, cuando se dan las condiciones disponen la consecuencia jur&iacute;dica del principio que goza de preferencia"<sup><a href="#nota">25</a></sup>, afirmaciones que implican la posibilidad de aplicar una racionalidad subsuntiva.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He sostenido que, seg&uacute;n Alexy, la regla que resulta del balance entre principios impone una relaci&oacute;n de prevalencia relativa solamente a algunos de los casos en relaci&oacute;n a los que los dos principios pueden entrar en conflicto, porque en presencia de circunstancias diferentes la jerarqu&iacute;a entre los dos principios puede ser invertida. Esta afirmaci&oacute;n de Alexy es expresi&oacute;n de una tesis distinta, que ser&aacute; tratada en su momento, porque no tiene nada que ver con el particularismo fuerte o d&eacute;bil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. Las razones del pragmatismo: todas las propiedades relevantes que no debemos tener en cuenta y por qu&eacute;</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n la definici&oacute;n de Alchourr&oacute;n, una regla o una raz&oacute;n se considera prima facie o derrotable cuando su antecedente no es condici&oacute;n suficiente del consecuente, en el sentido en que dicho antecedente ser&aacute; condici&oacute;n suficiente del consecuente s&oacute;lo si va unido de un conjunto de otras condiciones impl&iacute;citas. Hemos visto que existen algunas condiciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas que no pueden explicitarse completamente. Pero todav&iacute;a la mayor parte de las razones que determinan propiedades relevantes en relaci&oacute;n al conflicto entre principios (que son las razones de car&aacute;cter valorativo que dependen de las creencias te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas actuales) son determinables <i>a priori,</i> es decir, antes de que se presente un caso concreto en que se presente aquella propiedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos visto tambi&eacute;n que sobre la base de nuestras asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas actuales, hay algunas circunstancias moralmente o jur&iacute;dicamente relevantes en la determinaci&oacute;n de una jerarqu&iacute;a axiol&oacute;gica entre el principio que tutela la integridad f&iacute;sica y el principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n. Por ejemplo, son estados de hecho relevantes el estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor, las condiciones atmosf&eacute;ricas y el estado el veh&iacute;culo. No son consideradas circunstancias relevantes, en cambio, la edad o el sexo de las otras personas que viajan en el autom&oacute;vil.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, como veremos mejor en seguida, la tesis de Alexy seg&uacute;n la cual la regla que resulta de la ponderaci&oacute;n entre principios impone (y debe imponer) una relaci&oacute;n de prevalencia relativa solamente a algunos de los casos en relaci&oacute;n a los que dos principios pueden entrar en conflicto, implica que el juez no identifica ni debe identificar todas las circunstancias (dadas las asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas de fondo) en presencia de las cu&aacute;les un principio prevalece sobre el otro. Esto quiere decir que el juez no deba identificar todos los conjuntos de propiedades que son condiciones (disyuntivamente) suficientes de la prevalencia de un principio sobre el otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender por qu&eacute; razones seg&uacute;n Alexy el juez no debe determinar todas las propiedades (o los conjuntos de propiedades) que sean condiciones (no necesarias, sino disyuntivamente) suficientes, de la prevalencia de un principio sobre el otro, podemos distinguir tres tipos de (teor&iacute;as del) balance:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a)&nbsp;balance ad&#45;hoc</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b)&nbsp;balance categorial o definitorio</font></p>  		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c)&nbsp;balance razonablemente categorial o definitorio en sentido d&eacute;bil</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Por balance ad&#45;hoc entiendo la actividad o la argumentaci&oacute;n mediante la cu&aacute;l un juez o un jurista establece una ley de colisi&oacute;n entre dos principios constitucionales, o bien entre dos principios subyacentes de (o impl&iacute;citos en) un sector del ordenamiento o del sistema jur&iacute;dico en su conjunto, en conflicto que tenga dos caracter&iacute;sticas. Dicha jerarqu&iacute;a (entre los dos principios en conflicto) no resuelve, ni aspira nunca a resolver, todos los casos de contradicciones entre los mencionados principios, siendo, por su propia naturaleza, creada para resolver un solo caso: el caso concreto que el juez debe decidir o un caso gen&eacute;rico costruido teniendo en cuenta las circunstancias del mismo caso particular. Y, en segundo lugar, la ponderaci&oacute;n as&iacute; efectuada no est&aacute; "racionalmente justificada" pues no satisface de modo suficiente las reglas de una argumentaci&oacute;n racional. La denominaci&oacute;n ad&#45;hoc depende del hecho que frecuentemente dicha jerarqu&iacute;a (entre dos principios en conflicto) es construida s&oacute;lo con la finalidad de resolver un espec&iacute;fico caso concreto, en cuanto que las razones utilizadas para justificar la decisi&oacute;n del caso no tienen la pretensi&oacute;n de ser universalizables, esto es, de ser v&aacute;lidas para todos los casos futuros que tengan las mismas caracter&iacute;sticas relevantes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tal definici&oacute;n m&aacute;s bien vaga identifica aquello que podemos llamar el "concepto", el n&uacute;cleo com&uacute;n de significado, del balance ad&#45;hoc, concepto que puede ser (y es, de hecho) interpretado de diferentes modos, dando lugar a diferentes tipos (y redefiniciones o concepciones) de balance ad&#45;hoc<sup><a href="#nota">26</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En particular podemos distinguir al menos dos hip&oacute;tesis del balance ad&#45;hoc, que, por razones diferentes, son ambas incompatibles con el balance racionalmente (o procedimentalmente) justificado. Supongamos que Parker, juez del sistema jur&iacute;dico x, deba resolver el caso concreto z, de un ni&ntilde;o que ha atravesado una carretera nacional construida cerca de un centro tur&iacute;stico. El ni&ntilde;o es atropellado por un autom&oacute;vil que no superaba el l&iacute;mite de velocidad consentido de 50 km/h y cuyo conductor se encontraba ebrio. Supongamos tambi&eacute;n que en el sistema jur&iacute;dico x se trata de un sector normativo no regulado. Seg&uacute;n la primera hip&oacute;tesis del balance ad&#45;hoc el juez Parker identifica, con el fin de resolver el caso z, una regla del tipo:</font></p>  	    <blockquote> 		    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es il&iacute;cito conducir un autom&oacute;vil por una carretera nacional (1) aunque el conductor no supera la velocidad de 50 km/h, (2) el autom&oacute;vil est&aacute; en buenas condiciones, si (3) el estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor no sea normal.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Caracter&iacute;stica de este primero, y m&aacute;s bien difuso, tipo de 'ad&#45;hoc balancing' es que la regla que resulta est&aacute; abierta a posibles excepciones, excepciones que permiten no aplicar a casos futuros la consecuencia jur&iacute;dica prevista (es il&iacute;cito conducir...) aun habiendo presentado todas las (tres) propiedades indicadas. Al contrario, para elaborar una regla resultante del balance que sea inderrotable (se entiende, dado un conjunto cerrado y definido de asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas) el juez habr&iacute;a debido identificar el conjunto de propiedades (aunque fueran indeterminadas) que son consideradas relevantes, en el seno de la comunidad a la que pertenece, en los casos de contradicci&oacute;n entre los dos principios, propiedades que podr&iacute;an destruir el balance.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;Por qu&eacute; el conjunto de propiedades relevantes identificado por el juez Parker no es exhaustivo de los casos de contradicciones entre los principios en conflicto? El juez Parker ha introducido oportunamente propiedades como la "normalidad del estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor" o "las buenas condiciones del veh&iacute;culo", pero no ha considerado, por ejemplo, "las p&eacute;simas condiciones atmosf&eacute;ricas" o "el mal estado del asfalto de la carretera nacional". &iquest;C&oacute;mo puede el juez saber que la acci&oacute;n de conducir un autom&oacute;vil en buenas condiciones, si bien a una velocidad moderada, en ausencia de un estado psico&#45;f&iacute;sico normal, debe considerarse necesariamente il&iacute;cita? S&oacute;lo despu&eacute;s de haber identificado tambi&eacute;n las otras propiedades relevantes, haber verificado la ausencia o presencia de tales circunstancias en el caso concreto, el juez Parker habr&aacute; dado un paso ulterior hacia la justificaci&oacute;n racional del balance.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tras la identificaci&oacute;n de las otras propiedades relevantes la regla asumir&iacute;a la forma siguiente:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es il&iacute;cito conducir un autom&oacute;vil por una carretera nacional (1) aunque el conductor no supera la velocidad de 50 km/h, (2) el autom&oacute;vil est&aacute; en buenas condiciones, (3) el asfalto de la carretera nacional est&aacute; en buenas condiciones, (4) el tiempo atmosf&eacute;rico es bueno, si (4) el estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor no sea normal.</font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; el juez Parker habr&iacute;a identificado de forma racional un caso gen&eacute;rico, haciendo referencia a un conjunto de propiedades relevantes (a pesar de que existiese un alto o excesivo grado de indeterminaci&oacute;n) que, dadas las asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas de fondo, son condiciones conjuntamente <i>suficientes</i> para que se produzca una determinada consecuencia jur&iacute;dica. Por ejemplo, si las propiedades relevantes son 5 &#45;velocidad moderada/no moderada, normalidad/anormalidad del estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor, buenas/malas condiciones del autom&oacute;vil, del asfalto de la carretera nacional y del tiempo atmosf&eacute;rico&#45; el caso gen&eacute;rico que nuestro juez Parker se dispone a resolver queda enmarcado por las siguientes propiedades: velocidad moderada, estado psico&#45;f&iacute;sico del conductor anormal, buenas condiciones del autom&oacute;vil, del asfalto de la carretera nacional y del tiempo atmosf&eacute;rico<sup><a href="#nota">27</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, aun si el juez Parker identifica de modo correcto un &uacute;nico caso gen&eacute;rico (haciendo referencia, en los l&iacute;mites de las asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas de fondo, de todas las propiedades relevantes, aunque &eacute;stas han un elevado grado de indeterminaci&oacute;n), esto no quiere decir que el balance est&eacute; "racionalmente justificado". Existe, en efecto, un segundo tipo de balance ad&#45;hoc que depende de un ulterior razonamiento de incompatibilidad entre el balance <i>ad&#45;hoc</i> y la justificaci&oacute;n racional. Porque si hubiera un balance ad&#45;hoc en este segundo sentido es suficiente que la identificaci&oacute;n por parte del juez de un conjunto de propiedades que &eacute;l considera condiciones suficientes de la prevalencia de la integridad f&iacute;sica sobre la libertad de circulaci&oacute;n tuviera car&aacute;cter <i>intuitivo</i><sup><a href="#nota">28</a></sup><i>.</i> Para que la identificaci&oacute;n de dichas propiedades tuviera car&aacute;cter intuitivo es suficiente con que la argumentaci&oacute;n con la que el juez explicita tales circunstancias no satisfaga de forma suficiente las reglas de una argumentaci&oacute;n racional, porque, por ejemplo, el juez Parker no ofrezca las razones que justifican la atribuci&oacute;n de un determinado valor a aquellas propiedades, o porque las razones que &eacute;l ofrece se funden en premisas emp&iacute;ricas consideradas falsas por la comunidad cient&iacute;fica en la que se encuentra, o porque se tratan de razones incoherentes entre s&iacute; y/o no ofrezcan una respuesta satisfactoria a las dudas, cr&iacute;ticas y objeciones presentadas por otros jueces (o juristas).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Por balance definitorio o categorial se entiende la actividad o la argumentaci&oacute;n con la cu&aacute;l un juez o un jurista establece una ley de colisi&oacute;n entre dos principios constitucionales, o bien entre dos principios impl&iacute;citos en un sector del ordenamiento jur&iacute;dico o en el sistema jur&iacute;dico en su conjunto, en conflicto, en caso de que el int&eacute;rprete construya una regla que determina la prevalencia de un principio sobre el otro, haciendo referencia a todas las circunstancias en presencia de las cu&aacute;les un principio prevalece sobre el otro (se entiende todas las propiedades que, dadas las asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas compartidas por la comunidad de discurso, sean conocidas o cognoscibles razonablemente). En este caso, me acoger&eacute; a una concepci&oacute;n del balance definitorio compatible con algunos requisitos de una justificaci&oacute;n racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la base de esta concepci&oacute;n, el juez no se limita a identificar al menos una propiedad (o un conjunto de propiedades), suficientemente determinada(s), que sea condici&oacute;n suficiente de la prevalencia de un principio sobre el otro, sino que identifica todas las propiedades suficientemente determinadas que sean condiciones disyuntivamente suficientes de tal prevalencia (dado, se entiende, el conjunto de asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas de fondo). Lo que implica la identificaci&oacute;n de todas las circunstancias relevantes, tambi&eacute;n de aquellas que sean l&oacute;gicamente dependientes entre s&iacute;<sup><a href="#nota">29</a></sup>. Un ejemplo de balance definitorio puede ser el de un juez que establezca, para resolver el mismo caso z, la siguiente regla condicional de prevalencia (a la que a&ntilde;adimos un etc&eacute;tera por no tener los recursos temporales suficientes para identificar todas las propiedades relevantes):</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es l&iacute;cito conducir por una carretera nacional siempre que el conductor con las caracter&iacute;sticas corporales r, s, t no tenga una cantidad determinada en sangre de sustancias (f&aacute;rmacos, estupefacientes, etc.) en tal grado que altere su capacidad de control sobre el veh&iacute;culo en un 30%, siempre que las condiciones atmosf&eacute;ricas no reduzcan la visibilidad y la adherencia del veh&iacute;culo sobre el asfalto m&aacute;s de un 70%, siempre que el autom&oacute;vil haya sido en todo momento reparado en caso de aver&iacute;a y haya sido controlado por un taller autorizado en los &uacute;ltimos 6 meses, siempre que no se supere la velocidad m&aacute;xima establecida de 50 km/h, etc&eacute;tera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Por balance razonablemente definitorio o categorial en sentido d&eacute;bil se entiende la actividad o argumentaci&oacute;n mediante la cu&aacute;l un juez o un jurista establece una ley de colisi&oacute;n entre dos principios constitucionales, o bien entre dos principios impl&iacute;citos en un sector del ordenamiento jur&iacute;dico o en el sistema jur&iacute;dico en su conjunto, que se encuentran en conflicto, y que posee dos caracter&iacute;sticas. Dicha jerarqu&iacute;a (entre los dos principios en conflicto) no integra los requisitos de un balance categorial, esto es, no ofrece una soluci&oacute;n normativa para todos los casos de conflicto entre los mencionados principios. Y, en segundo lugar, el balance est&aacute; "racionalmente justificado" o bien satisface de modo suficiente las reglas de una argumentaci&oacute;n racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Seg&uacute;n mi opini&oacute;n, la tesis de Alexy seg&uacute;n la cu&aacute;l la regla que resulta del balance impone una relaci&oacute;n de prevalencia relativa solamente a algunas de las circunstancias en relaci&oacute;n a las cu&aacute;les los dos principios pueden entrar en conflicto, porque en presencia de circunstancias diferentes la jerarqu&iacute;a entre los principios puede ser invertida, es una tesis descriptiva y al mismo tiempo prescriptiva de la actividad judicial. Es una tesis descriptiva de la pr&aacute;ctica de los tribunales constitucionales y los ordinarios, porque Alexy advierte correctamente que los jueces evitan formas de balance del tipo que yo he definido como definitorio o categorial, prefiriendo el balance <i>ad&#45;hoc</i> o el categorial en sentido d&eacute;bil.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es una tesis normativa porque no es justo, seg&uacute;n Alexy, imponer al juez una forma de balance definitorio o categorial entre los principios en conflicto. Esto en cuanto que un balance definitorio tutela el valor de la certeza del derecho, la posibilidad de los ciudadanos de prever las consecuencias jur&iacute;dicas de sus propias acciones (en caso de que la jurisprudencia del Tribunal Supremo y del Constitucional no cambiase), y tal valor est&aacute; lejos de ser el &uacute;nico que vale la pena de ser tutelado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las otras dos formas de balance permiten, en cambio, un ahorro notable de recursos argumentativos, si bien, como hemos visto, s&oacute;lo un balance categorial en sentido d&eacute;bil &#45;en mi opini&oacute;n, el tipo de balance m&aacute;s coherente con la teor&iacute;a de Alexy&#45; adopta un compromiso equilibrado entre los valores de la certeza del derecho, de la racionalidad argumentativa y de la eficiencia de las prestaciones jur&iacute;dicas. En virtud misma de la atenci&oacute;n prestada por Alexy al valor pragm&aacute;tico de la eficiencia de las prestaciones jur&iacute;dicas calificar&eacute; su teor&iacute;a del balance como una <i>teor&iacute;a pragm&aacute;tica.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, para que una teor&iacute;a del balance sea calificada como pragm&aacute;tica es suficiente con que se adopte una definici&oacute;n m&iacute;nima &#45;esto es, que se comparta el concepto&#45; de balance <i>ad&#45;hoc</i> o categorial en sentido d&eacute;bil, independientemente de qu&eacute; concepciones del balance <i>ad&#45;hoc</i> o categorial en sentido d&eacute;bil sean aceptadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea de que una teor&iacute;a del balance de tipo pragm&aacute;tico sea preferible a una no pragm&aacute;tica me parece compartida por te&oacute;ricos como Moreso, qui&eacute;n parece refutar, en cambio la tesis que he denominado particularista en sentido d&eacute;bil. Demostrando as&iacute; que se puede compartir una teor&iacute;a del balance no particularista y aceptar los valores de car&aacute;cter pragm&aacute;tico que est&aacute;n en la base del balance <i>ad&#45;hoc</i> o definitorio en sentido d&eacute;bil. La identificaci&oacute;n, de hecho, de una regla general que pueda dar una respuesta para todos los casos que representan una antinomia entre principios en conflicto es, tan s&oacute;lo, un ideal regulativo que no podemos imponer a los jueces que se hallan en condiciones reales, y no ideales<sup><a href="#nota">30</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para comprender mejor por qu&eacute; la teor&iacute;a del balance entre principios de Alexy es una teor&iacute;a particularista en sentido d&eacute;bil y pragm&aacute;tica podemos representar la jerarqu&iacute;a axiol&oacute;gica entre dos principios en conflicto tomando como ejemplo el balance categorial en sentido d&eacute;bil:</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asumido que el universo de propiedades relevantes adecuado para cubrir todos los casos de antinomia entre el principio p y el principio q es el universo de las propiedades A, ~ A, B, ~ B, C, ~ C, D, ~ D, el principio p prevalece sobre el principio q en presencia de las condiciones A<sup>1</sup>, A<sup>2</sup>, ~ B<sup>1</sup>, C<sup>1</sup>, C<sup>2</sup>, ~ D<sup>1</sup>, propiedades que (dadas las asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas actualmente compartidas por la comunidad de discurso, que son conocidas o cognoscibles razonablemente) son condiciones suficientes para que se produzca, respectivamente, el conjunto de propiedades A, ~ B, C, ~ D, ya identificadas previamente, salvo que un nuevo caso imponga la valoraci&oacute;n de una propiedad S que ser&aacute; considerada relevante en el futuro en virtud del cambio de algunas asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas compartidas en aquella comunidad de discurso'.</font></p> 	</blockquote>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La regla que resulta de este balance es una raz&oacute;n para la acci&oacute;n derrotable, en cuanto que es posible que la falsaci&oacute;n de alguna creencia te&oacute;rica o emp&iacute;rica actualmente considerada verdadera comporte la necesidad de introducir una excepci&oacute;n antes no prevista, y es una regla que impone un orden de prioridad v&aacute;lido s&oacute;lo <i>relativamente</i> a algunas circunstancias en presencia de las cu&aacute;les los principios pueden entrar en conflicto, en cuanto que en el balance no vienen identificadas (todas) las otras propiedades, por ejemplo A<sup>3</sup>, C<sup>3</sup>, etc., que son condiciones disyuntivamente suficientes para que se produzcan las propiedades A, B, C, y D.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asumido que el principio <i>p</i> prevalece sobre el principio q en presencia de las propiedades A<sup>1</sup>, A<sup>2</sup>, ~ B<sup>1</sup>, C<sup>1</sup>, C<sup>2</sup>, ~ D<sup>1</sup>, la regla que resulta de la ponderaci&oacute;n entre el principio<i>p</i> y el principio <i>q</i> es que 'Si A<sup>1</sup>, A<sup>2</sup>, ~ B<sup>1</sup>, C<sup>1</sup>, C<sup>2</sup>, ~ D<sup>1</sup>, entonces y'. Esto implica que, dado un conjunto de asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas es posible construir razones que no sean 'prima facie', en cuanto que podemos aplicar o la regla del modus ponens o bien la regla del refuerzo del antecedente, a pesar de que tales reglas no sean adecuadas para resolver cualquier caso concreto de antinomia entre los principios en conflicto, ya que la regla no identifica todos los conjuntos de propiedades relevantes y suficientemente determinadas que son condiciones disyuntivamente suficientes para que se produzca la consecuencia y.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y llega el momento de responder al interrogante inicial. Qu&eacute; interpretaci&oacute;n del principio de universabilidad es compatible con una concepci&oacute;n particularista en sentido d&eacute;bil del balance (que refute una racionalidad subsuntiva en sentido fuerte).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5. Racionalidad subsuntiva versus racionalidad discursiva</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principio de universabilidad puede ser interpretado b&aacute;sicamente de dos formas distintas. En la forma m&aacute;s elemental se identifica con el principio de justicia formal. Los casos iguales deben ser tratados de forma igual, y por lo tanto todo aqu&eacute;l que aplica un predicado F a un objeto S debe estar dispuesto a aplicar F a todos los dem&aacute;s objetos que sean similares a S en todos sus aspectos relevantes.</font></p>  	    <blockquote> 		    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta primera interpretaci&oacute;n, la condici&oacute;n de universabilidad tiene car&aacute;cter meramente formal (...). Su adopci&oacute;n deja del todo indeterminado (... ) cu&aacute;les son los aspectos relevantes a los fines de un juicio sobre la similaridad o disimilaridad de S con cualquier otra situaci&oacute;n S<sup>1</sup>. El requisito puede venir interpretado tambi&eacute;n de una forma no tan indeterminada. Puesto que Tizio cree que debe hacer A, deber&aacute; conceder que, bajo riesgo de contradicci&oacute;n, cualquier otro agente debe hacer A en cualquier otra situaci&oacute;n S<sup>1</sup> similar a S en sus aspectos relevantes, independientemente de cu&aacute;l sea la posici&oacute;n del mismo Tizio en S<sup>1</sup>.<sup><a href="#nota">31</a></sup></font></p> 	</blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No me ocupar&eacute; de la versi&oacute;n sustancial del principio de universabilidad, aunque Alexy se adhiera a la misma, sino solamente de su versi&oacute;n formal. Entendido en su versi&oacute;n formal, el principio de universabilidad no s&oacute;lo constituye el n&uacute;cleo fundamental de la noci&oacute;n de coherencia (junto con otros criterios como la ausencia de contradicci&oacute;n l&oacute;gica entre proposiciones &#45;consistency&#45; y el de la racionalidad instrumental, entendida como congruencia en la relaci&oacute;n entre medios y fines), sino tambi&eacute;n representa una de las reglas fundamentales que, seg&uacute;n algunos te&oacute;ricos del derecho<sup><a href="#nota">32</a></sup> entre los cu&aacute;les Alexy, caracterizar&iacute;a un procedimiento discursivo racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como resulta ya ahora claro, la interpretaci&oacute;n del principio de universabilidad hecha por los te&oacute;ricos de la racionalidad subsuntiva en sentido fuerte nos dice que quien ha considerado, en el tiempo t<sup>0</sup> y en condiciones epist&eacute;micas ideales, que la acci&oacute;n S es justa, debe en el tiempo t<sup>1</sup> considerar justa cualquier otra acci&oacute;n que tenga las mismas propiedades que se consideraron relevantes en el tiempo t<sup>0</sup>. Y esto porque en condiciones epist&eacute;micas ideales, por ejemplo con conocimiento completo del presente y el pasado, se pueden identificar todas las propiedades relevantes en presencia de las cu&aacute;les un acci&oacute;n S es justa y, <i>a fortiori,</i> un esquema general que da una respuesta un&iacute;voca para cada caso, puesto que cada caso individual es una instancia de un caso gen&eacute;rico que correlaciona el caso con una soluci&oacute;n normativa, posibilitando de esta manera la subsunci&oacute;n.<sup><a href="#nota">33</a></sup></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n propia de los particularistas en sentido d&eacute;bil es, en cambio, que si Carlos en el tiempo t<sup>0</sup> ha considerado justa, en condiciones epist&eacute;micas ideales o &oacute;ptimas, una acci&oacute;n y, debe considerar tambi&eacute;n justa en el tiempo t<sup>1</sup> cualquier otra acci&oacute;n que tenga las mismas propiedades que se consideraron relevantes en t<sup>0</sup>, a menos que en t<sup>1</sup> Carlos identifique una nueva propiedad relevante, en virtud de la falsaci&oacute;n en t<sup>1</sup> de algunas asunciones te&oacute;ricas y emp&iacute;ricas compartidas por la comunidad de discurso en el tiempo t<sup>0</sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principio de universabilidad, as&iacute; interpretado, constituye una de las reglas del procedimiento racional, en tanto que impone un v&iacute;nculo, tambi&eacute;n d&eacute;bil y formal, al juez o al int&eacute;rprete que quiera identificar una relaci&oacute;n de prioridad entre los dos principios en conflicto a fin de resolver un caso concreto C. En este sentido, tras haber calificado la teor&iacute;a del balance de Alexy como particularista en sentido d&eacute;bil y como pragm&aacute;tica, a la luz de las consideraciones ya realizadas, podemos calificarla tambi&eacute;n como una teor&iacute;a del balance de <i>tipo procedimental.</i> Y una teor&iacute;a del balance se define como procedimental cuando la argumentaci&oacute;n mediante la que el juez establece, y justifica, la imposici&oacute;n de un orden de prioridad entre principios jur&iacute;dicos (por ejemplo, entre principios constitucionales) en conflicto, puede, y sobre todo debe, estar justificada a la luz de todas las reglas de la argumentaci&oacute;n racional, o del mayor n&uacute;mero posible de ellas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sobre la base de lo que se ha dicho, podemos distinguir tres propiedades, m&aacute;s sus complementarias, que pueden caracterizar una teor&iacute;a del balance:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1)&nbsp;<i>Teor&iacute;as procedimentales y teor&iacute;as esc&eacute;pticas del balance</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son teor&iacute;as procedimentales aqu&eacute;llas seg&uacute;n las cu&aacute;les la argumentaci&oacute;n mediante la que el juez establece y justifica la imposici&oacute;n de un orden de prioridad entre principios jur&iacute;dicos (por ejemplo, constitucionales) en conflicto puede y debe ser justificada racionalmente, esto es, a la luz de todas, o del mayor n&uacute;mero posible de, las reglas de la argumentaci&oacute;n racional, comprendido el principio de universabilidad. Son teor&iacute;as esc&eacute;pticas aqu&eacute;llas seg&uacute;n las cu&aacute;les la argumentaci&oacute;n mediante la que el juez establece las condiciones en presencia de las cu&aacute;les un principio prevalece sobre el otro es expresi&oacute;n de valoraciones estrictamente subjetivas, que no son susceptibles de ning&uacute;n control racional. Por lo tanto, la argumentaci&oacute;n misma no <i>debe</i> estar justificada a la luz de las reglas de la argumentaci&oacute;n racional, ya que estas no producen ning&uacute;n resultado. Esto no quiere decir que la argumentaci&oacute;n del juez que justifica un determinado balance no deba poseer, como admitir&iacute;an muchos te&oacute;ricos moderadamente esc&eacute;pticos, entre ellos Guastini, algunos requisitos de la justificaci&oacute;n racional, como por ejemplo el respeto por el principio de no contradicci&oacute;n. Quiere decir que la argumentaci&oacute;n del juez no debe poseer todos los requisitos que integran una justificaci&oacute;n racional, o el mayor n&uacute;mero posible, dado el conjunto de condiciones economicas y temporales existentes, de ellos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2)&nbsp;<i>Teor&iacute;as particularistas (en sentido d&eacute;bil) y teor&iacute;as no particularistas (o deductivistas)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las teor&iacute;as no particularistas son aqu&eacute;llas seg&uacute;n las cu&aacute;les se puede, en condiciones epist&eacute;micas ideales (esto es, emp&iacute;ricamente imposibles), identificar todas las propiedades relevantes en el conflicto entre dos principios. Las teor&iacute;as particularistas (en sentido d&eacute;bil) son aqu&eacute;llas que niegan esta tesis sobre la base del hecho de que no podemos identificar todas las condiciones de car&aacute;cter te&oacute;rico y emp&iacute;rico que est&aacute;n presupuestas en los juicios sobre la relevancia de una propiedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3)&nbsp;<i>Teor&iacute;as pragm&aacute;ticas y teor&iacute;as no pragm&aacute;ticas (definitorias)</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Son, finalmente, teor&iacute;as pragm&aacute;ticas del balance, aqu&eacute;llas seg&uacute;n las cu&aacute;les los jueces ordinarios y constitucionales utilizan, y deber&iacute;an utilizar, formas de balance <i>ad hoc</i> o de tipo categorial en sentido d&eacute;bil, en lugar del balance de tipo definitorio <i>tout court,</i> independientemente de qu&eacute; concepci&oacute;n del balance <i>ad hoc</i> o del balance categorial en sentido d&eacute;bil se adopte. Mientras que las teor&iacute;as no pragm&aacute;ticas del balance son aqu&eacute;llas que prescriben el uso del tipo definitorio o categorial de balance.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>6. Apostilla sobre coherencia<sup><a href="#nota">34</a></sup> y balance</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hemos visto cu&aacute;l es la concepci&oacute;n del balance entre principios de Robert Alexy, y por qu&eacute; razones, en mi opini&oacute;n, tal concepci&oacute;n, particularista en sentid d&eacute;bil y pragm&aacute;tica, no es compatible con una interpretaci&oacute;n fuerte del principio de universabilidad. He analizado, por lo tanto, las relaciones entre el principio de universabilidad y el balance. Queda por afrontar un &uacute;ltimo punto, aqu&eacute;l relativo a las relaciones entre la concepci&oacute;n de la coherencia de Alexy y su teor&iacute;a del balance, es decir, el papel que Alexy asigna al balance dentro de su noci&oacute;n de coherencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">He sostenido sobre todo que existe, y no s&oacute;lo en la teor&iacute;a de Alexy, una relaci&oacute;n conceptual entre el concepto de coherencia, el principio de universabilidad, entendido en su versi&oacute;n formal, y el concepto de argumentaci&oacute;n racional, en el sentido que el principio de universabilidad representa el n&uacute;cleo fundamental, aunque no exclusivo, de la noci&oacute;n de coherencia y, adem&aacute;s, una de las reglas del procedimiento discursivo racional. intentemos comprender por qu&eacute;.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las teor&iacute;as que hacen de la coherencia un criterio fundamental de la justificaci&oacute;n te&oacute;rica y pr&aacute;ctica tratan de elaborar un concepto de coherencia (distinto y) que engloba lo que entendemos por "consistency", entendida como ausencia de contradicciones l&oacute;gicas entre dos proposiciones, y sobre todo diferente al concepto de (mutua) implicaci&oacute;n l&oacute;gica<sup><a href="#nota">35</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito de la justificaci&oacute;n pr&aacute;ctica y jur&iacute;dica muchos autores han elaborado un concepto an&aacute;logo, definido precisamente como coherencia. Valga por todos, y a t&iacute;tulo ejemplificativo, el uso que hace Mac&#45;Cormick<sup><a href="#nota">36</a></sup>. Reduciendo el campo de investigaci&oacute;n al razonamiento jur&iacute;dico &#45;aunque considero que en el &aacute;mbito de la &eacute;tica los resultados no ser&iacute;an distintos&#45; me parece que el concepto de coherencia es "una noci&oacute;n elusiva, una atribuci&oacute;n de sentido que reenv&iacute;a a m&uacute;ltiples criterios"<sup><a href="#nota">37</a></sup>, como la ausencia de contradicci&oacute;n l&oacute;gica entre proposiciones (consistency), el criterio de la racionalidad instrumental, entendida como congruencia en la relaci&oacute;n entre medios y fines, y a&uacute;n el criterio de la justicia formal, esto es, el principio de universabilidad entendido en sentido formal. Y todav&iacute;a la coherencia no es s&oacute;lo una noci&oacute;n multicriterial. Uno de los aspectos m&aacute;s relevantes es que se trata de una noci&oacute;n con dos dimensiones, una sustancial y una procedimental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que quiero decir es que en los usos ling&uuml;&iacute;sticos ordinarios y en el razonamiento jur&iacute;dico el concepto de coherencia se utiliza haciendo referencia bien a su dimensi&oacute;n sustancial, bien a la procedimental, bien a ambas, pero en todo caso sin explicitar nunca a cu&aacute;l de ellas se refiere. Decir que la regla <i>p</i> (el aborto es justo) es expresi&oacute;n y realizaci&oacute;n de un principio de grado superior <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado) y por lo tanto sostener que <i>p</i> es coherente con q, significa sostener, ni m&aacute;s ni menos, que <i>q</i> es una buena raz&oacute;n a favor de <i>p.</i> Y el sentido en base al que <i>q</i> puede ser una buena raz&oacute;n a favor de <i>p</i> es o de car&aacute;cter formal y argumentativo &#45;y en este caso diremos que <i>p</i> puede ser correctamente inferido de <i>q,</i> esto es, en base a argumentos v&aacute;lidos&#45;o bien de car&aacute;cter valorativo &#45;y en este caso diremos que consideramos justo o convincente que qui&eacute;n acepta el principio <i>q</i> acepte tambi&eacute;n la regla <i>p.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el lenguaje ordinario y en el &aacute;mbito del razonamiento jur&iacute;dico, el participante de un discurso intersubjetivo racional que sostiene que es incoherente afirmar simult&aacute;neamente <i>p</i> (el aborto es justo) y <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado), puede querer decir o (1) que <i>p</i> (el aborto es justo) no puede ser correctamente inferido de <i>q</i> sobre la base de algunas (aunque no todas) reglas de un procedimiento discursivo racional &#45;esto es, que las razones sobre la base de las cu&aacute;les se afirma que <i>p</i> deriva de <i>q</i> no son razones racionales, porque no resistir&iacute;an el an&aacute;lisis cr&iacute;tico de un procedimiento racional&#45; o bien puede querer decir (2) que &eacute;l, como agente moral, no considera justo considerar <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado) como una raz&oacute;n convincente para concluir <i>p</i> (el aborto es justo) &#45;esto es puede querer decir simplemente que &eacute;l no considera justo <i>p</i> en cuanto que interpreta de modo diferente <i>q.</i> o puede querer decir ambas cosas (1 y 2).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En mi opini&oacute;n, la dimensi&oacute;n procedimental de la coherencia, si queremos seguir sosteniendo que la incoherencia conlleva un d&eacute;ficit de racionalidad, deber&iacute;a ser considerada la dimensi&oacute;n m&aacute;s importante. En otras palabras, mi propuesta de car&aacute;cter definitorio, de tipo explicativo, es que deber&iacute;amos utilizar el t&eacute;rmino incoherencia s&oacute;lo cuando tenemos al menos una duda razonable de que sostener que <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado) no constituye una raz&oacute;n en favor de <i>p</i> (el aborto es justo), donde el razonamiento mediante el cu&aacute;l se infiere <i>p</i> de <i>q</i> fuese sometido al fuego argumentativo de un procedimiento discursivo racional. Duda razonable que en general subsiste antes de que se efect&uacute;e realmente una argumentaci&oacute;n racional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al contrario, despu&eacute;s de que hemos agotado algunos de los recursos argumentativos ofrecidos por un procedimiento discursivo racional, no tiene sentido calificar de incoherente a una persona que sostiene que <i>p</i> (el aborto es justo) y que <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado). Porque no es correcto, sobre todo desde el punto de vista conceptual, calificar de incoherentes sus razones en virtud de las cu&aacute;les <i>p</i> es inferible de <i>q,</i> si tales razones no son contradictorias, teniendo en cuenta todos los hechos relevantes y respetando el principio de universabilidad. una vez que hemos agotado tales recursos argumentativos, quien quiera criticar a aquellos que creen firmemente en<i>p</i> (el aborto es justo) dado que <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado), deber&iacute;a sostener que tal discurso viola otros requisitos que caracterizan una justificaci&oacute;n racional<sup><a href="#nota">38</a></sup>, o bien sencillamente que afirmar que no le parece justo considerar el feto como un ser no humano, pero no que esto sea incoherente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es evidente que los m&uacute;ltiples criterios &#45;por ejemplo, la ausencia de contradicci&oacute;n l&oacute;gica entre proposiciones (consistency), el criterio de la racionalidad instrumental, entendida como congruencia en la relaci&oacute;n entre medios y fines, o el criterio de la justicia formal, esto es el principio de universabilidad en sentido formal&#45; a los que reenv&iacute;a la noci&oacute;n misma de coherencia son expresiones de su dimensi&oacute;n procedimental. Y esto en cuanto que los tres criterios arriba indicados no s&oacute;lo constituyen el n&uacute;cleo fundamental del &aacute;mbito intensional de la noci&oacute;n de coherencia, sino que son tambi&eacute;n algunas de las reglas fundamentales, que seg&uacute;n algunos te&oacute;ricos del derecho<sup><a href="#nota">39</a></sup>, entre ellos Alexy, caracterizar&iacute;an un procedimiento discursivo racional.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">No s&eacute; si mi reconstrucci&oacute;n del concepto de coherencia ser&iacute;a compartida por Alexy. Si bien el modo en que el autor alem&aacute;n construye el concepto de coherencia difiere en algunos puntos, que yo considero marginales, creo que de su concepci&oacute;n emergen dos elementos importantes, el primero de los cu&aacute;les es perfectamente compatible con (o mejor dicho, va en la misma direcci&oacute;n que) mi modelo. El primer elemento es una atenci&oacute;n casi obsesiva al aspecto procedimental de la coherencia. Seg&uacute;n Alexy uno de los elementos centrales de la coherencia, adem&aacute;s de la "consistency" y de la "comprehensiveness" es, de hecho, la "connection" (que no por casualidad recuerda la noci&oacute;n de "connectedness" elaborada por Rescher).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"El elemento m&aacute;s elusivo de la coherencia es la conexi&oacute;n (connection). Esta requiere tantas relaciones positivas de apoyo entre los elementos del sistema como sea posible. Estas relaciones positivas de apoyo entre las proposiciones que pertenecen al sistema no pueden ser otra cosa que relaciones de justificaci&oacute;n y sustanciaci&oacute;n. un conjunto de proposiciones es, <i>ceteris paribus,</i> m&aacute;s coherente cuantas m&aacute;s proposiciones sean razones para otras proposiciones y cuantas m&aacute;s proposiciones est&eacute;n sustanciadas por otras. Esto muestra que el concepto de coherencia est&aacute; internamente conectado con el concepto de argumento."<sup><a href="#nota">40</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como muestra el texto citado, el autor focaliza su atenci&oacute;n no sobre la dimensi&oacute;n sustancial de la coherencia, sino sobre su aspecto procedimental, casi meramente cuantitativo de la coherencia. Se habla del mayor n&uacute;mero de relaciones de apoyo, del mayor n&uacute;mero de razones ofrecidas en favor de, no de razones justas o convincentes. Si el concepto de apoyo, esto es, de raz&oacute;n, es conexo al de justificaci&oacute;n, es claro que ser&iacute;a una obvia e incomprensible incoherencia de Alexy sostener que una teor&iacute;a es tanto m&aacute;s coherente cuanto <i>m&aacute;s razones</i> ofrezcamos para inferir una conclusi&oacute;n de ciertas premisas, en vez de sostener que una teor&iacute;a es tanta m&aacute;s coherente cuanto m&aacute;s <i>buenas razones</i> ofrezcamos para inferir una conclusi&oacute;n de ciertas premisas. Buenas en el sentido procedimental del t&eacute;rmino, no en el sustantivo. Conclusi&oacute;n a la que hace alusi&oacute;n el mismo Alexy cuando dice que la "justificaci&oacute;n requiere un proceso de argumentaci&oacute;n tan racional como sea posible"<sup><a href="#nota">41</a></sup>.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El papel central que Alexy seguramente atribuye a la dimensi&oacute;n procedimental de la coherencia parece a&uacute;n olvidado cuando Alexy habla del papel que el balance desempe&ntilde;a en la construcci&oacute;n de un sistema o de una teor&iacute;a coherente. Ponderar dos principios en conflicto, determinar las condiciones en presencia de las cu&aacute;les un principio prevalece sobre el otro, es un elemento fundamental, seg&uacute;n el autor, de la coherencia, un momento necesario en la construcci&oacute;n de una teor&iacute;a coherente. Si la ponderaci&oacute;n es el m&eacute;todo de resoluci&oacute;n de antinomias entre principios y si un sistema que contiene antinomias no es un sistema coherente, entonces la ponderaci&oacute;n es un factor que crea coherencia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y sin embargo ponderar, fijar relaciones de preferencia entre principios, implica valorar, expresar juicios de valor. Si las valoraciones son necesarias para crear un sistema coherente, entonces la coherencia no puede ser un criterio <i>value&#45;free</i> y, por otra parte, Alexy concluye "la coherencia en el derecho no pretende ser un criterio <i>value&#45;free</i>"<sup><a href="#nota">42</a></sup>. Esta conclusi&oacute;n parece incompatible con la idea de que la dimensi&oacute;n procedimental de la coherencia es la dimensi&oacute;n m&aacute;s importante de la teor&iacute;a de Alexy. Y de hecho es incompatible.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y, sin embargo, s&oacute;lo una de ambas puede mantenerse. Si Alexy sostiene realmente que el determinar si <i>p</i> (el aborto es justo) es coherente con <i>q</i> (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado) depende exclusivamente (o en gran parte) de un conjunto de juicios de valor, entonces no comprendo en qu&eacute; sentido su teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n, y de la coherencia, puede ser de alg&uacute;n modeo procedimental.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si queremos salvar el car&aacute;cter procedimental<sup><a href="#nota">43</a></sup> de la teor&iacute;a de la justificaci&oacute;n de Alexy, y <i>a fortiori</i> de la coherencia, entonces, sobre la base de la m&aacute;xima de la mutilaci&oacute;n m&iacute;nima, podemos sostener lo siguiente. La afirmaci&oacute;n de que la coherencia es un criterio enteramente (o en gran parte) 'value&#45;loaden' no es justificable, al menos no sobre la base de este argumento, y no es compatible con el car&aacute;cter procedimental (y en gran parte neutro valorativamente) de la argumentaci&oacute;n racional y de la coherencia. Podr&iacute;a tener un sentido, en cambio, afirmar que la identificaci&oacute;n de relaciones de prevalencia condicionada entre principios implica efectuar valoraciones, y que tales valoraciones son un factor que genera coherencia. Lo que Alexy quiere decir, en mi opini&oacute;n de una forma bastante confusa, es que un agente no puede coherentemente afirmar que q (ning&uacute;n ser humano debe ser asesinado) constituye simult&aacute;neamente una raz&oacute;n en favor de<i>p</i> (el aborto es justo) y en favor de ~<i>p</i> (el aborto no es justo). De la misma forma, un agente no puede coherentemente afirmar, en relaci&oacute;n al caso C (un ni&ntilde;o es embestido por un autom&oacute;vil que circula a 100 km/h mientras atraviesa una carretera nacional construida a pocos metros de una playa), que <i>w</i> (es verdad que el principio <i>x</i> que tutela la libertad de circulaci&oacute;n debe prevalecer sobre el principio <i>y</i> que tutela la integridad f&iacute;sica), y que ~ <i>w</i> (es falso que el principio <i>x</i> que tutela la libertad de circulaci&oacute;n debe prevalecer sobre el principio <i>y</i> que tutela la integridad f&iacute;sica).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La &uacute;nica forma de evitar esta incoherencia es fijar una jerarqu&iacute;a entre los dos principios en relaci&oacute;n a las circunstancias identificadas. Para hacer esto el agente debe expresar un juicio de valor. Y a&uacute;n la coherencia, como criterio de un procedimiento discursivo racional, no nos dice cu&aacute;l de los dos juicios es correcto, si <i>w</i> o ~ w, esto es, cu&aacute;l de los dos principios debe prevalecer, salvo que las razones aportadas en favor de una u otra jerarqu&iacute;a no resistan el an&aacute;lisis de un procedimiento racional de argumentaci&oacute;n. Fuera de este caso, la coherencia nos dice solamente que el agente debe elegir entre <i>w</i> y ~ w, ordenar los principios en conflicto, no c&oacute;mo hacerlo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde este punto de vista, ponderar dos principios en relaci&oacute;n a un caso, fijar las condiciones en presencia de las cu&aacute;les un principio prevalece sobre el otro, es un factor que genera coherencia, porque elimina una contradicci&oacute;n que deriva de sostener, dentro de una misma teor&iacute;a, que <i>w</i> y que ~ w. Esta conclusi&oacute;n no tiene nada que ver con el hecho de que el agente puede elegir, una vez que las razones ofrecidas en favor de una de tales jerarqu&iacute;as de principios hayan superado la prueba de un procedimiento discursivo racional, qu&eacute; jerarqu&iacute;a considera justa, porque ambas soluciones, ambas combinaciones entre principios, son compatibles con los principios mismos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quien sostiene que es justo consentir la conducci&oacute;n de un autom&oacute;vil por una carretera nacional a una velocidad de 100 km/h, incluso en las zonas cercanas a centros habitados, dir&aacute; que tal regla limita el n&uacute;cleo central del principio que tutela la integridad f&iacute;sica, pero no puede decirse que sea incoherente con &eacute;l. Del mismo modo que el que sostiene que se deber&iacute;a prohibir la conducci&oacute;n de un autom&oacute;vil por una carretera nacional en proximidad a centros habitados a una velocidad superior a los 50 km/h, dir&aacute; que tal regla limita el n&uacute;cleo central del principio que tutela la libertad de circulaci&oacute;n, pero no que sea incoherente con dicho principio.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La ponderaci&oacute;n genera coherencia as&iacute; como cualquier expresi&oacute;n de un juicio de valor que elimine una contradicci&oacute;n dentro de una teor&iacute;a, porque "cuanto mayor es el n&uacute;mero de relaciones de prevalencia entre principios, m&aacute;s coherente es la teor&iacute;a"<sup><a href="#nota">44</a></sup>. Con tal de que quede claro que la coherencia no nos dice cu&aacute;l es el orden de prioridad entre los principios que es m&aacute;s justo o correcto<sup><a href="#nota">45</a></sup>, porque es la valoraci&oacute;n del agente la que debe determinar qu&eacute; ponderaci&oacute;n efectuar. Si esto es cierto, no me parece que se pueda afirmar ni que la ponderaci&oacute;n es uno de los criterios, igual, por ejemplo, que la 'consistency', que constituyen parte de la noci&oacute;n de coherencia, ni que la coherencia es un criterio 'value&#45;loaden', al menos no sobre la base de tales argumentos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Trad. del italiano por Jos&eacute; Juan Moreso, Universidad Pompeu&#45;Fabra, Barcelona.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Se trata de R. Alexy, <i>Theorie der juristischen Argumentation. Die Theorie des rationalen Diskurses als Theorie der juristischen Begr&uuml;ndung,</i> Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1978;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779615&pid=S1405-0218200400010000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> traducida al espa&ntilde;ol por Manuel Atienza e Isabel Espejo, <i>Teor&iacute;a de la argumentaci&oacute;n jur&iacute;dica,</i> Centro de Estudios Constitucionales, 1989 (se citar&aacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779616&pid=S1405-0218200400010000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> la versi&oacute;n italiana de Massimo la Torre, <i>Teoria dell'argomentazione giuridica. Teoria del discorso razionale come teoria della motivazione giuridica,</i> Giuffr&egrave;, Milano, 1998);    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779617&pid=S1405-0218200400010000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y R. Alexy, <i>Theorie der Grundrechte,</i> Suhrkamp Verlag, Frankfurt am Main, 1986 (1<sup>a</sup> edici&oacute;n de 1985);    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779618&pid=S1405-0218200400010000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> traducida al castellano por Ernesto Garz&oacute;n Vald&eacute;s, <i>Teor&iacute;a de los derechos fundamentales,</i> Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1993.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779619&pid=S1405-0218200400010000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup>&nbsp;Vid. R. Alexy, Teor&iacute;a de los derechos fundamentales, cit., pp. 165&#45;167.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup>&nbsp;El mismo Alexy se&ntilde;ala que la aplicaci&oacute;n de dicha regla concierne a la coherencia del hablante. Vid. R. Alexy, Teoria dell'argomentazione, cit., p. 150.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup>&nbsp;Para una defensa expresa de dicha posici&oacute;n en relaci&oacute;n a la identificaci&oacute;n de las propiedades relevantes en la ponderaci&oacute;n entre principios en conflicto, vid. J. J. Moreso, "Conflitti tra principi costituzionali", Ragion Pratica, 18, 2002 (publicado tambi&eacute;n en Diritto e Questioni Pubbliche, 2, 2002 URL: <a href="http://www.dirittoquestionipubbliche.org" target="_blank">http://www.dirittoquestionipubbliche.org</a>). Moreso, de todos modos, no excluye que la inconmensurabilidad entre los valores pueda constituir una excepci&oacute;n a la posibilidad de construir un sistema jer&aacute;rquico entre principios que ofrezca una soluci&oacute;n para cada caso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup>&nbsp;Utilizando la categor&iacute;a elaborada por Carlos Alchourr&oacute;n, podemos afirmar que una regla es derrotable o <i>prima facie</i> cuando su antecedente no es condici&oacute;n suficiente de su consecuente. Para una discusi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre el concepto de derrotabilidad, vid. supra secci&oacute;n 1.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup>&nbsp;Vid. R. Guastini, <i>Teoria e dogmatica delle fonti,</i> Milano, Giuffr&egrave;, 1998, pp. 302&#45;304;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779625&pid=S1405-0218200400010000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> y "Principi del diritto e discrezionalit&agrave; giudiziale", Diritto Pubblico, 3, 1998, pp. 651&#45;659. Para una excelente reconstrucci&oacute;n y discusi&oacute;n de la teor&iacute;a de Guastini, vid. J. J. Moreso, <i>op. cit.,</i> p. 202 y ss. La teor&iacute;a del balance de Guastini puede ser definida como una teor&iacute;a pragm&aacute;tica y particularista en sentido d&eacute;bil, independientemente de si la entendemos como una teor&iacute;a descriptiva o como una teor&iacute;a normativa de la argumentaci&oacute;n basada en principios y elaborada por los jueces, en particular por el Tribunal Constitucional. Mientras que s&oacute;lo puede ser definida como una teor&iacute;a esc&eacute;ptica si la entendemos como una teor&iacute;a formativa de la actividad judicial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup>&nbsp;Vid. J. J. Moreso, "Conflictos entre principios constitucionales", sobre todo pp. 215 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup>&nbsp;Vid. el esquema que presento al final de la secci&oacute;n 5, en el que distingo anal&iacute;ticamente entre diferentes tipolog&iacute;as de (teor&iacute;as del) balance.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Seg&uacute;n Alexy "la ley de colisi&oacute;n... refleja el car&aacute;cter de los principios como mandatos de optimizaci&oacute;n entre lo cuales... non existen relaciones absolutas de precedencia". Vid. R. Alexy, Teor&iacute;a de los derechos fundamentales, cit., p. 95.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup><i>&nbsp;Ibid.,</i> p. 94.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup><i>&nbsp;Ibid.,</i> p. 100.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> <i>Ibid.,</i> p. 105.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup>&nbsp;Del resultado contraintuitivo se&ntilde;alado es perfectamente consciente Alexy. Vid. R. Alexy, <i>Teor&iacute;a de los derechos fundamentales,</i> cit., p. 105.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup>&nbsp;"La determinaci&oacute;n de la relaci&oacute;n de precedencia condicionada consiste en que, tomando en cuenta el caso, se indican la condiciones bajo las cuales un principio precede al otro. Bajo otras condiciones, la cuesti&oacute;n de la precedencia puede ser solucionada inversamente". Vid. R. Alexy, Teor&iacute;a de los derechos fundamentales, cit., pp. 92&#45;93.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup>&nbsp;Carlos Alchourr&oacute;n se ha ocupado de la derrotabilidad en diversas ocasiones. Vid., entre otros trabajos, C. E. Alchourr&oacute;n, "Para una l&oacute;gica de las razones prima facie", Anal&iacute;sis Filos&oacute;fico, XVI (1996), n&uacute;m. 2; "Law and Logic", Ratio Iuris, 9 (1996); y "Detachment and Defeasibility in Deontic Logic", Studia Logica , 57, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779635&pid=S1405-0218200400010000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Sobre la existencia en el lenguaje de los te&oacute;ricos y los juristas de diferentes modelos o sentidos de "derrotabilidad", y sobre las relaciones complejas, que no podemos examinar ahora, existentes entre "derrotabilidad" y las nociones de indeterminaci&oacute;n, interpretaci&oacute;n e integraci&oacute;n del derecho, vid. J. Rodr&iacute;guez y G. S&uacute;car, "Las trampas de la derrotabilidad. Niveles de an&aacute;lisis de la indeterminaci&oacute;n del derecho", en P. Comanducci y R. Guastini (comps.), Analisi e diritto 1998. Ricerche di giurisprudenza anal&iacute;tica, Giappichelli, Torino, 1999;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779636&pid=S1405-0218200400010000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> J. C. Bay&oacute;n, "Derrotabilidad, indeterminaci&oacute;n del derecho y positivismo jur&iacute;dico", <i>Isonom&iacute;a,</i> n&uacute;m. 13, 2000;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779637&pid=S1405-0218200400010000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y P. E. Navarro y J. Rodr&iacute;guez, "Derrotabilidad y sistematizaci&oacute;n de normas jur&iacute;dicas", <i>Isonom&iacute;a,</i> n&uacute;m. 13, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779638&pid=S1405-0218200400010000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Vid. J. Dancy, Moral Reasons, Blackwell, 1993, p. 60.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779640&pid=S1405-0218200400010000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup>&nbsp;Para una amplia panor&aacute;mica de los diferentes argumentos que es posible ofrecer a favor del particularismo, vid. Jonathan Dancy, Moral Reasons, cit., p. 86 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No me ocupar&eacute; especialmente del modo en el que Peter Winch, y despu&eacute;s David Wiggins, han criticado el principio de universabilidad elaborado por Hare, ni de las consecuencias, potencialmente devastadoras, que la aceptaci&oacute;n de la tesis seg&uacute;n la cu&aacute;l los valores son parcialmente inconmensurables tendr&iacute;an sobre el mismo principio.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup>&nbsp;Vid. en este sentido C. Redondo, "Reglas 'genuinas' y positivismo jur&iacute;dico", en P. Comanducci y R. Guastini (comps.), Analisi e Diritto 1998. Ricerche di giurisprudenza analitica, Giappichelli, Tur&iacute;n, 1999;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779644&pid=S1405-0218200400010000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> J. Raz, "The Truth in Particularism", en Engaging Reason, Oxford, Oxford University Press, 1999, pp. 235 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779645&pid=S1405-0218200400010000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> (ya publicado en B. Hooker y M. Little (comps.), Moral Particularism, Oxford University Press, Oxford, 1999).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779646&pid=S1405-0218200400010000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Vid. F. Schauer, "Giving Reasons", Stanford Law Review, abril, 1995.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779648&pid=S1405-0218200400010000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">N. D. MacCormick, en la misma l&iacute;nea, afirma: "No alcanzo de ninguna manera a comprender, por m&aacute;s que me esfuerce, como puede existir una buena raz&oacute;n para decidir un caso individual que no sea una buena raz&oacute;n gen&eacute;rica para decidir todos los casos del mismo tipo particular (...)". Vid. N. D. MacCormick, Ragionamento giuridico e teoria del diritto, trad. de A. Schiavello, Giappichelli, Torino, 2001, p. 119.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779650&pid=S1405-0218200400010000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Que &eacute;sta no es la interpretaci&oacute;n del particularimo que utiliza Dancy tambi&eacute;n lo ha enfatizado claramente J. Raz en Engaging Reason, cit. p. 235: "Las razones, no obstante, son generales seg&uacute;n Dancy. Son caracter&iacute;sticas de situaciones que pueden manifestarse en un n&uacute;mero indefinido de ocasiones."</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup>&nbsp;Si, como se&ntilde;ala Celano, "la apelaci&oacute;n a la intuici&oacute;n, independientemente del aparato m&aacute;s o menos gratuito de una facultad intuitiva, de la autoevidencia de ciertos juicios, etc... consiste en la clausura del espacio argumentativo: en la afirmaci&oacute;n de que no podemos pedir demostraci&oacute;n de ciertas cosas", y a&ntilde;adir&iacute;a que no podemos pedir o pretender las razones subyacentes de ciertas decisiones, entonces no encuentro una mejor calificaci&oacute;n para tal concepci&oacute;n de la deliberaci&oacute;n moral que la de intuicionista. Vid. B. Celano, "Giustificazione di norme e procedure ideali", en P. Comanducci y R. Guastini (comps.), Analisi e Diritto 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779652&pid=S1405-0218200400010000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Ricerche di giurisprudenza analitica, Giappichelli, Tur&iacute;n, 1992, p. 73, nota 91.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup>&nbsp;Vid. B. Celano, "Giustizia procedurale pura e teoria del diritto", manuscrito in&eacute;dito, p. 4. La cursiva es m&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Vid. J. Raz, "The Truth in Particularism", cit., pp. 245 y 246.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup>&nbsp;C. E. Alchourr&oacute;n y E. Bulygin, "Verdad de&oacute;ntica y valores", en C. E. Alchourr&oacute;n y E. Bulygin, An&aacute;lisis l&oacute;gico y derecho, Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779656&pid=S1405-0218200400010000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup>&nbsp;La posibilidad de distinguir entre condiciones temporales y econ&oacute;micas &oacute;ptimas (emp&iacute;ricamente realizables) y condiciones ideales (emp&iacute;ricamente no realizables) me ha sido sugerida por David Mart&iacute;nez. De m&aacute;s est&aacute; decir que cuanto digo en el texto se limita a un tratamiento superficial de una cuesti&oacute;n relativa a la definici&oacute;n de las 'condiciones epist&eacute;micas ideales' que bien merecer&iacute;a mayor profundidad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> R. Alexy, <i>Teor&iacute;a de los derechos fundamentales,</i> cit., p. 159.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> La redefinici&oacute;n propuesta de balance ad hoc es una reelaboraci&oacute;n cr&iacute;tica, esto es, una definici&oacute;n explicativa, de una t&eacute;cnica de balance muy extendida en la jurisprudencia y la doctrina constitucionales norteamericanas. Se trata de una reelaboraci&oacute;n cr&iacute;tica que, por una parte, trata de superar alguna ambig&uuml;edad en el modo en que los te&oacute;ricos norteamericanos construyen la misma distinci&oacute;n, y por la otra, me parece capta el n&uacute;cleo esencial de las diferentes definiciones y tipolog&iacute;as de balance ad&#45;hoc. Esto es, el ad&#45;hoc balancing, un sopesar atento y c&aacute;ndido de los intereses en juego en el caso espec&iacute;fico, presentado ante (o por) la Corte, en el que no est&aacute; claramente enunciada la regla, resultado del balance entre principios constitucionales, aplicable al caso concreto en cuesti&oacute;n y a los casos futuros, o, peor a&uacute;n, no viene explicitado uno de los dos principios constitucionales objeto del balance. Vid. R. Bin, Diritti e argomenti, Milano, Giuffr&egrave;, 1992, p. 64 y ss.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779660&pid=S1405-0218200400010000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->, sobretodo la nota 160 (y la literatura all&iacute; citada), y T. A. Aleinikoff, "Constitutional Law in the Age of Balancing", Yale Law Journal, vol. 96, n&uacute;m. 5, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779661&pid=S1405-0218200400010000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> En realidad, para que el balance sea "racionalmente justificado" y no ad&#45;hoc es necesario que el juez identifique una o m&aacute;s propiedades relevantes y "suficientemente determinadas" que sean condiciones suficientes de la prevalencia de un principio sobre el otro, esto es, de la prevalencia de una propiedad indeterminada sobre la otra. Las propiedades individuadas por el juez Parker, en nuestro ejemplo, han un elevado (o excesivo) grado de indeterminaci&oacute;n, porque, si es verdad que la ausencia de un estado psico&#45;f&iacute;sico normal es condici&oacute;n suficiente de la prevalencia del principio que tutela la integridad f&iacute;sica sobre el que tutela la libertad de circulaci&oacute;n, la f&oacute;rmula es tan vaga que en realidad debemos precisar qu&eacute; entendemos por "estado psico&#45;f&iacute;sico normal". Por ejemplo, el estar ebrio puede considerarse una propiedad suficientemente determinada que, por s&iacute; sola, es suficiente para producir un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal. En este sentido, una vez comprobado que en el caso concreto z el conductor no ten&iacute;a efectivamente un estado psico&#45;f&iacute;sico normal porque estaba ebrio, no es necesario para resolver el caso identificar otras propiedades suficientemente determinadas que sean o puedan ser condiciones suficientes para producirse "un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal", esto es, la propiedad relevante indeterminada, y que sean l&oacute;gicamente independientes. Por ejemplo, la ingesti&oacute;n de una cantidad x de alcohol o la ingesti&oacute;n de los psicof&aacute;rmacos y podr&iacute;an producir un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal, pero son propiedades entre s&iacute; l&oacute;gicamente independientes, porque no existe ninguna relaci&oacute;n conceptual entre una y otra. Podemos pensar, en otras palabras, en un caso que posea ambas propiedades o bien que posea s&oacute;lo una de ellas. Una no implica a la otra ni la excluye. Al contrario, la existencia en el caso concreto z de una propiedad como "presencia en la sangre del conductor de un 2% de alcohol" incluye la existencia de la propiedad "presencia en la sangre de un 1% de alcohol". En este sentido, una es l&oacute;gicamente dependiente de la otra. La conclusi&oacute;n, como veremos, es que si el juez ha ya comprobado que en el caso z el conductor estaba ebrio (y no quiere realizar un balance definitivo) no debe necesariamente comprobar la presencia en el caso concreto de otras propiedades relevantes l&oacute;gicamente independientes ni valorar si estas son condiciones suficientes para que se produzca un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal. Por ejemplo, no es necesario valorar si el conductor hab&iacute;a tomado psicof&aacute;rmacos o si padec&iacute;a epilepsia. Ni el juez debe comprobar la presencia ni valorar si otras propiedades l&oacute;gicamente dependientes son condiciones suficientes para que se produzca un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal. En otros t&eacute;rminos, a diferencia de lo que requerir&iacute;a en un balance definitivo, el juez no debe establecer con exactitud qu&eacute; cantidad de alcohol es suficiente para que se produzca la consecuencia de un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal, porque la propiedad de tener en la sangre un dosis tolerable de alcohol es dependiente l&oacute;gicamente, y excluida, de la presencia de la propiedad de "estar ebrio", condici&oacute;n suficiente para que se tenga un estado psico&#45;f&iacute;sico anormal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> "Efectivamente, si la ponderaci&oacute;n consistiera simplemente en la formulaci&oacute;n de un enunciado de preferencia de este tipo (bajo las circustancias C el principio x precede el principio y) y, con ello, en la determinaci&oacute;n de la regla referida al caso que de ella se sigue ('Si C, entonces R'), no ser&iacute;a entonces un procedimiento racional. La determinaci&oacute;n de la preferencia condicionada podr&iacute;a ser realizada intuitivamente". Vid. R. Alexy, <i>Teor&iacute;a de los derechos fundamentales,</i> cit., p. 158.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> De nuevo, la definici&oacute;n que propongo de balance 'definitorio', como ocurr&iacute;a con la de balance ad&#45;hoc, est&aacute; inspirada en, y constituye una reelaboraci&oacute;n cr&iacute;tica de, una t&eacute;cnica de balance muy conocida y extendida en la jurisprudencia y la doctrina constitucionales norteamericanas. Y mientras mi redefinici&oacute;n de <i>'ad&#45;hoc</i> balancing' capta el n&uacute;cleo esencial de las diferentes definiciones y tipos de balance ad&#45;hoc, mi redefinici&oacute;n de balance definitorio o categorial tiene un car&aacute;cter predominantemene estipulativo, en el sentido en que se aleja en mayor medida de aquello que la doctrina y la jurisprudencia constitucionales (no s&oacute;lo norteamericanas) entienden como balance definitorio. Podemos afirmar que lo que yo defino como balance definitorio es s&oacute;lo una subclase de lo que la doctrina constitucional entiende como balance definitorio, siendo esto &uacute;ltimo por lo tanto un conjunto m&aacute;s amplio e indeterminado, que comprende tambi&eacute;n lo que yo defino como 'balance categorial en sentido d&eacute;bil'. Para mayor abundamiento en la distinci&oacute;n entre 'propiedades relevantes' y/o 'suficientemente determinadas' y entre 'propiedades l&oacute;gicamente independientes' y 'dependientes', vid. nota 27.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Esta conclusi&oacute;n la comparte Moreso cuando acepta la idea de que la jerarqu&iacute;a axiol&oacute;gica entre principios es m&oacute;vil. Vid. J. J. Moreso, "Conflictos entre principios constitucionales", cit., p. 220.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup>&nbsp;Vid. B. Celano, <i>Dialettica dellagiustificazionepratica,</i> Giappichelli, Tur&iacute;n, 1994, pp. 544545.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779667&pid=S1405-0218200400010000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup>&nbsp;Para un mayor detalle sobre esta cuesti&oacute;n, vid. el &uacute;ltimo ep&iacute;grafe de este trabajo, Apostilla sobre coherencia y balance.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Vid. J. J. Moreso, "Conflictos entre principios constitucionales", cit., p. 218.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> En el &aacute;mbito de la filosof&iacute;a y de la teor&iacute;a del derecho se distinguen dos conceptos de coherencia: uno negativo que indica la ausencia de contradicciones l&oacute;gicas entre un conjunto de proposiciones, y que corresponde al ingl&eacute;s "consistency"; y uno positivo que indica una relaci&oacute;n de armon&iacute;a o compatibilidad en sentido sustantivo entre un conjunto de proposiciones, y que corresponde al ingl&eacute;s "coherence" &#45;por ejemplo un conjunto de proposiciones de car&aacute;cter normativo es "coherent" si puede interpretarse como realizaci&oacute;n de un &uacute;nico principio o valor (para una reconstrucci&oacute;n de este tipo vid. A. Pintore, <i>Il diritto senza verit&agrave;,</i> Giuffr&egrave;, Mil&aacute;n, 1996). En un intento de uniformizar el lenguaje de la teor&iacute;a del derecho algunos autores han propuesto traducir "coherence" como congruencia, y "consistency" como coherencia. Si la propuesta cuenta indudablemente entre sus ventajas la continuidad con la definici&oacute;n de coherencia, como "consistency", dentro de la tradici&oacute;n anal&iacute;tica, me parece infeliz en el contexto de la lengua italiana el t&eacute;rmino "congruencia" (congruenza) como equivalente de "coherence". Por lo tanto, en adelante utilizar&eacute; el t&eacute;rmino coherencia para indicar una relaci&oacute;n de "coherence". Sobre la traducci&oacute;n de "coherence" como congruencia, vid., sin pretensi&oacute;n de exhaustividad, P. Comanducci y R. Guastini, L'analisi del ragionamento giuridico: materiali ad uso degli studenti, vol. I, Giappichelli, Tur&iacute;n, 1987;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779671&pid=S1405-0218200400010000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> N. MacCormick y O. Weinberger, An Institutional Theory of Law. New Approaches to Legal Positivism, Reidel, Dordrecht, 1986;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779672&pid=S1405-0218200400010000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> A. Schiavello, Il diritto come integrit&agrave;: incubo o nobile sogno? Saggio su Ronald Dworkin, Giappichelli, Tur&iacute;n, 1998.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779673&pid=S1405-0218200400010000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Y, reticente, L. Gianformaggio, "Certezza del diritto, coerenza e consenso. Variazioni su un tema di MacCormick", Materiali per una storia della cultura giuridica, n&uacute;m. 2, diciembre, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779674&pid=S1405-0218200400010000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Para la elecci&oacute;n inversa vid. J. Luther, "Ragionevolezza delle leggi", Digesto delle Discipline Pubblicistiche, 4&deg; ed., vol. XII, pp. 341&#45;362;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779675&pid=S1405-0218200400010000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> B. Pastore, "Coerenza e integrit&agrave; nella teoria del ragionamento giuridico di Ronald Dworkin", Rivista di diritto civile, IV serie, 1992, n&uacute;m. 70;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779676&pid=S1405-0218200400010000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> G. Pino, "Coerenza e verit&agrave; nell' argomentazione giuridica. Alcune riflessioni", Rivista internazionale di filosofia del diritto, IV serie, 1998, 75;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779677&pid=S1405-0218200400010000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y V. Villa, "La coerenza normativa e i presupposti epistemologici della giustificazione", Rivista internazionale di filosofia del diritto, IV serie, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779678&pid=S1405-0218200400010000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup>&nbsp;Para una amplia panor&aacute;mica de las teor&iacute;as de la justificaci&oacute;n te&oacute;rica, o teor&iacute;as de la verdad, que atribuyen un papel fundamental a la coherencia, vid. N. Rescher, A Coherence Theory of Truth, Clarendon Press, Oxford, 1973,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779680&pid=S1405-0218200400010000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> que no por azar usa el concepto de 'connectedness' y A. Peczenik, On Law and Reason, Kluwer Academic Publishers, 1989.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup>&nbsp;Vid. N. MacCormick y O. Weinberger, An Institutional Theory of Law, cit. pp. 355 y ss.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup>&nbsp;Vid. A. Pintore, Il diritto senza verit&agrave;, cit., p. 167.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup>&nbsp;Esto se justifica porque los tres criterios que componen el n&uacute;cleo fundamental de la coherencia no agotan el conjunto de las reglas que hacen de una justificaci&oacute;n una justificaci&oacute;n racional, al menos seg&uacute;n algunos autores, entre ellos Alexy. En otros t&eacute;rminos, si bien esta tesis es bastante problem&aacute;tica, seg&uacute;n algunos fil&oacute;sofos del derecho y de la moral, la noci&oacute;n de 'racionalidad' de la argumentaci&oacute;n y de la justificaci&oacute;n incorpora requisitos que no son exclusivamente formales, como algunas asunciones normativas de car&aacute;cter sustantivo. Seg&uacute;n Diciotti, por ejemplo, uno de los significados que asume el t&eacute;rmino "justificaci&oacute;n racional" es el de "justificaci&oacute;n sustantivamente racional", esto es, un discurso con el cu&aacute;l una conclusi&oacute;n surge de algunas premisas normativas pac&iacute;ficamente aceptadas por la comunidad de discurso. En nuestra comunidad, por ejemplo, los participantes de un discurso en el cu&aacute;l se trata de resolver problemas pr&aacute;cticos, considerar&iacute;an del todo inaceptable la convicci&oacute;n de que "se debe torturar a todos los ni&ntilde;os hasta los siete a&ntilde;os de edad". Vid. E. Diciotti, Interpretazione della legge e discorso razionale, Giappichelli, Tur&iacute;n, 1999, pp. 95 y 96.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779684&pid=S1405-0218200400010000800031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup>&nbsp;J. Coleman y B. Leiter, en "Determinacy, Objectivity and Authority", en Andrei Marmor (ed.), <i>Law and Interpretation,</i> Clarendon Press, Oxford, 1995, p. 272,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779686&pid=S1405-0218200400010000800032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> establecen, por ejemplo, que un juicio interpretativo de enunciados normativos puede considerarse correcto cuando se ha satisfecho las condiciones ideales de "(1) estar completamente informados acerca de toda la informaci&oacute;n factual relevante... (2) ser completamente racionales, por ejemplo, observando las reglas l&oacute;gicas", etc. Mientras los principios de no contradicci&oacute;n y de universabilidad son expresamente considerados por Alexy (1.1 y 1.3), extra&ntilde;amente en cambio la regla seg&uacute;n la cu&aacute;l el participante de un discurso intersubjetivo racional debe conocer todos los hechos relevantes, o no formular afirmaciones emp&iacute;ricamente falsas, no es mencionada expresamente por el autor, aunque es obtenible indirectamente de la regla 5.3 (deben respetarse los l&iacute;mites f&aacute;cticos de realizaci&oacute;n) o 6.1 (a todo hablante le es posible en todo momento pasar a un discurso te&oacute;rico (emp&iacute;rico). Vid. la tabla de las reglas elaborada por Alexy en la Teoria dell'argomentazione, cit., pp. 235&#45;238.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> Vid. R. Alexy, "Coherence and Argumentation or the Genuine Twin Criterialess Super Criterion", en A. Aarnio, R. Alexy, A. Peczenik, W. Rabinovich y J. Wolenski, <i>On the Coherence Theory of Law,</i> Juristf&ouml;rlaget i Lund, 1998, p. 42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779688&pid=S1405-0218200400010000800033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup>&nbsp;R. Alexy y A. Peczenik, "The Concept of Coherence and Its Significance for Discursive Rationality", Ratio Juris, vol. 3, n. 1 bis, marzo, 1990, p. 146.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4779690&pid=S1405-0218200400010000800034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup>&nbsp;R. Alexy, "Coherence and Argumentation or the Genuine Twin Criterialess Super Criterion", cit., p. 43.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup>&nbsp;En este caso lo que debemos preservar de la coherencia y del procedimiento discursivo racional es su dimensi&oacute;n (en gran parte) neutra valorativamente, esto es, el hecho de que podemos verificar de forma valorativamente neutra si la major&iacute;a de (aunque no todas las) condiciones previstas por el procedimiento argumentativo racional son (o han sido) satisfechas. El hecho de que podamos verificar de forma valorativamente neutra si una condici&oacute;n puesta por un procedimiento discursivo racional &#45;por ejemplo el conocimiento de todos los hechos relevantes o la existencia de una contradicci&oacute;n&#45; es satisfecha, no quiere decir que la justificaci&oacute;n de las reglas, y del procedimiento mismo, no se funde en &uacute;ltima instancia sobre valores. Del car&aacute;cter estrictamente formal de la coherencia en la teor&iacute;a de Alexy habla A. Peczenik, <i>On Law and Reason,</i> cit., pp. 187 y 188.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup>&nbsp;R. Alexy y A. Peczenik, "The Concept of Coherence and Its Significance for Discursive Rationality", cit., p. 137.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup>&nbsp;Como queda de manifiesto claramente en R. Alexy y A. Peczenik, "The Concept of Coherence and Its Significance for Discursive Rationality", cit., p. 139.</font></p>      ]]></body><back>
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