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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Art&iacute;culos</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Consideraciones sobre los principios y reglas en el derecho electoral mexicano</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jes&uacute;s Orozco Henr&iacute;quez*</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Magistrado de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n. Investigador Titular del Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas de la UNAM, bajo licencia.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. Introducci&oacute;n</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la teor&iacute;a del derecho y la filosof&iacute;a jur&iacute;dica contempor&aacute;neas se ha registrado en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una viva discusi&oacute;n acerca de la distinci&oacute;n entre principios y reglas. El punto de partida de este debate lo constituye un art&iacute;culo de Ronald Dworkin aparecido en 1967 intitulado "&iquest;Es el derecho un sistema de reglas?"<sup><a href="#notas">1</a></sup> y que posteriormente apareci&oacute; como cap&iacute;tulo segundo de su obra <i>Los derechos en serio.</i><sup><a href="#notas">2</a></sup> Cabe se&ntilde;alar que, antes de Dworkin, el tema de los principios, especialmente el de los "principios generales del derecho" no estuvo ausente en el pensamiento jur&iacute;dico.<sup><a href="#notas">3</a></sup> As&iacute;, por ejemplo, destacan las contribuciones de Walter Winburg en Austria, en la d&eacute;cada de los cuarenta, y de Josef Esser en Alemania, en los cincuenta, habiendo trazado este &uacute;ltimo una distinci&oacute;n entre principios y reglas;<sup><a href="#notas">4</a></sup> asimismo, las de Norberto Bobbio en Italia y de Eduardo Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a en Espa&ntilde;a,<sup><a href="#notas">5</a></sup> en tanto que en nuestro pa&iacute;s, Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez public&oacute;, en 1956, un ensayo intitulado "Los <i>principios generales del derecho</i> y la distinci&oacute;n entre principios jur&iacute;dicos normativos y no normativos".<sup><a href="#notas">6</a></sup> No obstante, Dworkin, con su cr&iacute;tica al positivismo jur&iacute;dico, en particular a la versi&oacute;n que H. L. A. Hart expone en su obra <i>El concepto del derecho,</i> a la que Dworkin califica de "poderosa",<sup><a href="#notas">7</a></sup> inici&oacute; una amplia discusi&oacute;n &#151;que a&uacute;n continua&#151; con consecuencias, entre otros t&oacute;picos, en la dogm&aacute;tica y metodolog&iacute;a jur&iacute;dicas, en el concepto de sistema jur&iacute;dico, en la relaci&oacute;n entre derecho y moral y en la argumentaci&oacute;n jurisdiccional.<sup><a href="#notas">8</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una de las tesis centrales de Dworkin en su art&iacute;culo seminal era que el positivismo jur&iacute;dico, al ser un "modelo de y para un sistema de reglas", es un modelo deficiente, ya que en el derecho existen pautas o patrones de una clase distinta de las reglas, como son los principios jur&iacute;dicos, que desempe&ntilde;an un papel fundamental en el razonamiento judicial. Seg&uacute;n Prieto Sanch&iacute;s, el reto para el iuspositivismo es que los principios constituyen el "veh&iacute;culo de la moral en el derecho".<sup><a href="#notas">9</a></sup> En este sentido, algunos cr&iacute;ticos del positivismo jur&iacute;dico sostienen que actualmente &eacute;ste "se bate en retirada";<sup><a href="#notas">10</a></sup> que es un residuo ideol&oacute;gico del pasado; que no puede dar cuenta de los rasgos del derecho moderno, e incluso, de los que requiere una nueva filosof&iacute;a del derecho. Robert Alexy, por ejemplo, sostiene que la idea de los principios jur&iacute;dicos socava la tesis positivista de la separaci&oacute;n conceptual entre moral y derecho.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las contribuciones de Dworkin han estimulado el desenvolvimiento dentro de la filosof&iacute;a jur&iacute;dica de una corriente marcadamente antipositivista, de modo que en la actualidad muchos juristas, tanto te&oacute;ricos como pr&aacute;cticos, son "dworkinianos", aunque en ocasiones no se percaten de ello.<sup><a href="#notas">11</a></sup> Algunos jueces pueden "invocar &#151;afirma Prieto Sanch&iacute;s&#151; los principios y su inseparable ponderaci&oacute;n para argumentar de forma m&aacute;s elegante a favor de sus propias opciones morales y pol&iacute;ticas... con ello tampoco sus decisiones ser&aacute;n m&aacute;s discrecionales que antes, pero lo parecer&aacute;n mucho menos, contribuyendo a cimentar sus anhelados mitos a prop&oacute;sito de la pasividad y la neutralidad".<sup><a href="#notas">12</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a mi juicio, la constataci&oacute;n de que los principios jur&iacute;dicos desempe&ntilde;an un importante papel en la praxis jur&iacute;dica, <i>v. g.,</i> en el razonamiento judicial, no implica un abandono de los postulados centrales del positivismo jur&iacute;dico. En otros t&eacute;rminos, el reconocimiento de la validez de principios jur&iacute;dicos es compatible con las tesis irrenunciables del iuspositivismo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito del derecho electoral, algunos tratadistas reconocen claramente que esta rama del derecho est&aacute; integrada no s&oacute;lo por reglas sino tambi&eacute;n por principios, y que &eacute;stos tienen una doble finalidad: sirven para interpretar el ordenamiento y tienen una "proyecci&oacute;n normativa", derivada del grado de indeterminaci&oacute;n que los principios tienen con respecto a las reglas, que hace que en ellos est&eacute;n prefigurados ciertos contenidos normativos que informan todo el ordenamiento y que corresponde a los jueces desarrollar bajo ciertos par&aacute;metros.<sup><a href="#notas">13</a></sup> As&iacute; pues, la identificaci&oacute;n de los principios no es un problema &uacute;nicamente te&oacute;rico o filos&oacute;fico&#45;jur&iacute;dico, sino que tiene una importancia pr&aacute;ctica en el &aacute;mbito del derecho positivo.<sup><a href="#notas">14</a></sup> En efecto, como lo ha puesto de relieve Jos&eacute; Luis de la Peza, cuando "nos enfrentamos a la tarea de identificar los principios de derecho aplicables en alguna de las materias que est&aacute;n sometidas al orden normativo, lo hacemos con el prop&oacute;sito de orientar correctamente nuestro estudio, establecer los fundamentos de una investigaci&oacute;n de car&aacute;cter doctrinal y formular criterios de interpretaci&oacute;n de las leyes, todo ello ordenado al correcto planteamiento y soluci&oacute;n de los casos que se presentan en la pr&aacute;ctica".<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En particular, en el derecho electoral mexicano el tema de los principios ha cobrado relevancia ya que, como veremos, en el orden jur&iacute;dico mexicano est&aacute;n previstos expresamente en el nivel constitucional determinados principios fundamentales que articulan y dan coherencia al derecho electoral. Adem&aacute;s, el art&iacute;culo 2&deg; de la Ley General del Sistema de Medios de impugnaci&oacute;n en Materia Electoral dispone que para la resoluci&oacute;n de los medios de impugnaci&oacute;n previstos en la citada ley, las normas se interpretar&aacute;n conforme con los criterios gramatical, sistem&aacute;tico y funcional, atendiendo a lo dispuesto en el &uacute;ltimo p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 14 de la Constituci&oacute;n federal, es decir, que a falta de disposici&oacute;n expresa, se aplicar&aacute;n los "principios generales del derecho" (en el entendido de que existe una disposici&oacute;n equivalente, relativa a los criterios de interpretaci&oacute;n normativa, en el art&iacute;culo 3&deg;, p&aacute;rrafo 2, del C&oacute;digo Federal de instituciones y Procedimientos Electorales). Al respecto, cabe advertir que de acuerdo con el art&iacute;culo 232 de la Ley org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, las Salas del propio Tribunal Electoral pueden establecer jurisprudencia no s&oacute;lo por reiteraci&oacute;n de criterios de aplicaci&oacute;n o interpretaci&oacute;n, sino de integraci&oacute;n de una norma (en tres sentencias ininterrumpidas, trat&aacute;ndose de la Sala Superior, o cinco por lo que se refiere a las Salas Regionales, si bien en este &uacute;ltimo caso requiere de la ratificaci&oacute;n de aqu&eacute;lla, adem&aacute;s de que es atribuci&oacute;n de la Sala Superior resolver la eventual contradicci&oacute;n de criterios entre dos o m&aacute;s Salas Regionales o entre &eacute;stas y la Sala Superior, adquiriendo el criterio que prevalezca el car&aacute;cter de jurisprudencia).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Incluso en diversas sentencias, as&iacute; como jurisprudencias y tesis relevantes, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n expresamente ha admitido la existencia de principios generales del derecho y principios jur&iacute;dico&#45;electorales, mismos que ha sustentado como apoyo en la resoluci&oacute;n de diversos medios de impugnaci&oacute;n bajo su jurisdicci&oacute;n. Algunos estudiosos de la pr&aacute;ctica judicial electoral mexicana han llegado a cuestionar, en una concepci&oacute;n similar a la asumida por Prieto Sanch&iacute;s, en t&eacute;rminos generales, si la admisi&oacute;n de tales principios por el &oacute;rgano jurisdiccional electoral federal mexicano implica la adopci&oacute;n de una posici&oacute;n iusnaturalista.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El prop&oacute;sito primordial de este trabajo es abordar una arista de la compleja cuesti&oacute;n de la distinci&oacute;n entre principios y reglas, y considerar qu&eacute; relevancia tiene para el derecho electoral mexicano teniendo como trasfondo la pol&eacute;mica entre iusnaturalismo y iuspositivismo. Sostengo la tesis de que la admisi&oacute;n de la validez de principios generales del derecho y principios jur&iacute;dico&#45;electorales por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, as&iacute; como su aplicaci&oacute;n y utilizaci&oacute;n en el razonamiento judicial para sustentar diversos fallos, ha sido plenamente consistente con los postulados centrales del positivismo jur&iacute;dico, con independencia de la formaci&oacute;n y posici&oacute;n te&oacute;rico&#45;jur&iacute;dica individual de cada uno de los integrantes de su Sala Superior; al efecto y en la &uacute;ltima parte de este estudio, propongo una clasificaci&oacute;n de los principios referida al derecho electoral mexicano.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Presentar&eacute;, a grandes rasgos, el estado actual de la discusi&oacute;n acerca de la distinci&oacute;n entre principios y reglas, centr&aacute;ndome en el problema de si se trata de una distinci&oacute;n de clase o de una distinci&oacute;n de grado, ya que, como dice Aulis Aarnio,<sup><a href="#notas">16</a></sup> las diferentes posturas acerca de la distinci&oacute;n entre principios y reglas pueden agruparse en dos grandes grupos, seg&uacute;n se trate de establecer la distinci&oacute;n en t&eacute;rminos de una demarcaci&oacute;n fuerte, como pretende Dworkin, o en t&eacute;rminos de una demarcaci&oacute;n d&eacute;bil, como pretende el &uacute;ltimo Hart.<sup><a href="#notas">17</a></sup> Examinar&eacute; estos temas bajo la premisa metodol&oacute;gica de que un entendimiento claro y preciso de las cuestiones involucradas, como advierte Raz, constituye un avance importante en su soluci&oacute;n.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. La distinci&oacute;n entre principios y reglas</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. La distinci&oacute;n seg&uacute;n Dworkin</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la cr&iacute;tica de Dworkin al positivismo jur&iacute;dico la distinci&oacute;n entre principios jur&iacute;dicos y reglas jur&iacute;dicas es fundamental. El ataque se centra en que cuando los juristas discuten acerca de derechos y obligaciones jur&iacute;dicas, especialmente en los casos dif&iacute;ciles, emplean otras pautas o patrones que no son reglas, tales como los principios. Los principios jur&iacute;dicos no son patrones extra&#45;jur&iacute;dicos y son vinculantes para el juez. Los principios juegan un papel central en los razonamientos que justifican las decisiones acerca de derechos subjetivos y obligaciones. Para Dworkin, el positivismo jur&iacute;dico es un modelo de y para un sistema de reglas, y por lo tanto, es un modelo insuficiente y limitado para explicar la instituci&oacute;n que llamamos derecho.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, &iquest;qu&eacute; son los principios? y &iquest;c&oacute;mo se distinguen de las reglas? Al distinguir los principios en sentido espec&iacute;fico de otros est&aacute;ndares como las directrices <i>("policies"),</i> Dworkin afirma que entiende por "principio" una pauta que ha de observarse porque es una exigencia de justicia, equidad o de otro aspecto de la moral, y ofrece como ejemplo el patr&oacute;n de que "nadie puede beneficiarse de sus propios actos il&iacute;citos".<sup><a href="#notas">19</a></sup> A juicio de Dworkin, la distinci&oacute;n entre principios jur&iacute;dicos y reglas jur&iacute;dicas es "l&oacute;gica". Supongo que con ello quiere decir, al menos en parte, que es una distinci&oacute;n que abstrae el contenido de uno u otro tipo de pauta, y se concentra en la forma en la que operan en el razonamiento jur&iacute;dico. La distinci&oacute;n entre principios y reglas es una distinci&oacute;n de clase, toda vez que pertenecen a clases diferentes de pautas. Las reglas operan de la manera todo o nada, es decir, en forma disyuntiva (disyunci&oacute;n no exclusiva): se aplican o no se aplican, se siguen o no se siguen, y no hay una tercera posibilidad. Las reglas son v&aacute;lidas o no v&aacute;lidas. Si una regla es v&aacute;lida, entonces "la soluci&oacute;n que proporciona debe ser aceptada".<sup><a href="#notas">20</a></sup> En caso de no ser v&aacute;lida, resulta totalmente irrelevante para la decisi&oacute;n. En el caso de un conflicto entre dos reglas, una de las dos no es v&aacute;lida, y la colisi&oacute;n se resolver&aacute; mediante una regla de conflicto del propio sistema, como las que dan preferencia a la regla dictada por la autoridad m&aacute;s superior, a la regla m&aacute;s especial, a la regla dictada m&aacute;s recientemente o alguna otra. La regla dejada a un lado tiene que ser abandonada o reformulada para hacerla consistente con la regla que pervive. En contraste, los principios tienen un aspecto de peso o importancia que las reglas no tienen, de modo que los conflictos entre principios se resuelven por peso. Si un principio es aplicable en un caso, constituye una consideraci&oacute;n que debe ser tomada en cuenta por el juzgador en el balance de razones. No obstante otros principios en sentido contrario, si son m&aacute;s pesados, pueden inclinar la balanza, y el principio original no deja por esa raz&oacute;n de formar parte del orden jur&iacute;dico. Los principios &#151;en palabras de Dworkin&#151; "inclinan la decisi&oacute;n en una direcci&oacute;n, aunque no de manera concluyente, y sobreviven intactos aun cuando no prevalezcan".<sup><a href="#notas">21</a></sup> Los principios jur&iacute;dicos son &#151;para usar la frase de Hart&#151; "no concluyentes".<sup><a href="#notas">22</a></sup></font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. La distinci&oacute;n seg&uacute;n Hart</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hart reconoce que Dworkin tiene el m&eacute;rito por haber llamado la atenci&oacute;n sobre la importancia y la funci&oacute;n que los principios jur&iacute;dicos no concluyentes desempe&ntilde;an en el razonamiento jur&iacute;dico. Admite que es un defecto de su obra <i>El concepto de derecho</i> haberlos tratado s&oacute;lo marginalmente. De hecho, confiesa que examin&oacute; muy superficialmente los temas de la funci&oacute;n jurisdiccional y del razonamiento jur&iacute;dico. Considera, sin embargo, que las cr&iacute;ticas que le han formulado pueden ser replicadas conforme a su teor&iacute;a sin implicaciones serias para la misma. En particular, sostiene que a diferencia de lo que piensa Dworkin, no necesita abandonar sus tesis de la regla de reconocimiento, de la discreci&oacute;n judicial y de la separaci&oacute;n conceptual entre derecho y moral,<sup><a href="#notas">23</a></sup> que no s&oacute;lo considera centrales de su teor&iacute;a sino caracter&iacute;sticas del positivismo jur&iacute;dico.<sup><a href="#notas">24</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto a los principios, Hart afirma que estos presentan, en relaci&oacute;n con las reglas, dos rasgos sobre los cuales no hay discrepancia: su car&aacute;cter general &#151;como se anticip&oacute;&#151; y su "car&aacute;cter deseable", en virtud de que encierran o suponen ciertos valores, prop&oacute;sitos o fines.<sup><a href="#notas">25</a></sup> No obstante, hay un tercer rasgo acerca del cual Dworkin considera que es una distinci&oacute;n de clase mientras que Hart piensa que es una distinci&oacute;n de grado. Por tanto, a juicio de Hart no existe una distinci&oacute;n tajante entre principios y reglas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Contrariamente a lo que Dworkin piensa, Hart considera que en el caso de un conflicto entre reglas, una regla puede ser superada por otra de mayor importancia, y la regla as&iacute; vencida no pierde su validez, sino que puede determinar la soluci&oacute;n en otro caso en donde sea aplicable si es que no hay otras reglas m&aacute;s importantes en conflicto.<sup><a href="#notas">26</a></sup> As&iacute;, las reglas al igual que los principios, tienen una dimensi&oacute;n de peso y pueden pervivir en caso de conflicto.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hart considera que la explicaci&oacute;n de Dworkin de que el derecho est&aacute; compuesto por reglas que funcionan a la manera todo o nada y de principios no concluyentes es incoherente. En los primeros casos que discute, por ejemplo en el caso <i>Riggs vs. Palmer,</i> Dworkin en realidad est&aacute; tratando un caso de un conflicto entre una regla y un principio, en el que la regla es superada por el principio. En ese caso, conocido tambi&eacute;n como caso Elmer, el principio de que nadie puede beneficiarse de sus propios actos il&iacute;citos supera a las reglas tambi&eacute;n aplicables que rigen la sucesi&oacute;n testamentaria, determinando la soluci&oacute;n del caso al efecto de impedir que un homicida pueda heredar mediante el testamento de su v&iacute;ctima. Este ejemplo de un principio que supera reglas en conflicto muestra &#45;a juicio de Hart&#45; que "las reglas no tienen un car&aacute;cter de todo o nada, toda vez que son susceptibles de entrar en conflicto con los principios, los cuales pueden vencerlas".<sup><a href="#notas">27</a></sup> Hart a&ntilde;ade que a&uacute;n si redescribimos el citado caso como una colisi&oacute;n entre dos principios, uno de los cuales sirve de justificaci&oacute;n a la regla, y alg&uacute;n otro principio, la dicotom&iacute;a tajante entre principios y reglas se desvanece, ya que una regla no determina la soluci&oacute;n a un caso cuando el principio que justifica la regla es vencido por otro.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hart piensa que la incongruencia derivada de considerar al derecho como conjunto de reglas que funcionan a la manera todo o nada y de principios no concluyentes puede ser disuelta si consideramos que la distinci&oacute;n entre principios jur&iacute;dicos y reglas jur&iacute;dicas no es una distinci&oacute;n de clase sino una cuesti&oacute;n de grado. De este modo, considera que puede trazarse una distinci&oacute;n razonable entre, por un lado, reglas "casi concluyentes" que, si se satisfacen sus condiciones de aplicaci&oacute;n, son suficientes para determinar una soluci&oacute;n, salvo los casos en los que son vencidas por otras reglas aplicables, y por otro lado, principios generalmente no concluyentes que, simplemente, apuntan hacia una soluci&oacute;n, pero que con frecuencia no la determinan del todo.<a href="#notas"><sup>29</sup></a><sup></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, en un derecho formado por reglas y principios, si bien las reglas no tienen una fuerza concluyente &#151;en virtud de que pueden ceder, en ocasiones, frente a argumentos basados en principios&#151;, tienen una fuerza justificatoria de decisiones muy importante. Como dice Juan Carlos Bay&oacute;n: en "un Derecho de principios y reglas la soluci&oacute;n prevista por la regla goza de una presunci&oacute;n <i>prima facie</i> de aplicabilidad que s&oacute;lo puede ser desvirtuada en un caso concreto mediante una argumentaci&oacute;n basada en principios &#91;...&#93; lo cual dota a las reglas de una fuerza de justificaci&oacute;n de decisiones, si no irrebatible, tampoco despreciable".<sup><a href="#notas">30</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero sostienen, en su obra <i>Las piezas del derecho. Teor&iacute;a de los enunciados jur&iacute;dicos,</i> que la aplicabilidad de las reglas est&aacute; subordinada a los principios, aunque reconocen que en la mayor&iacute;a de los casos la soluci&oacute;n normativa est&aacute; dada por las reglas.<sup><a href="#notas">31</a></sup> Para mantener ambas tesis, dichos autores afirman que el derecho gu&iacute;a el razonamiento de los &oacute;rganos jurisdiccionales en dos niveles distintos: en el primer nivel, establece el deber de los jueces de hacer un balance de razones, integrado &uacute;nicamente por pautas jur&iacute;dicas, pudi&eacute;ndose tomar en cuenta consideraciones extra&#45;jur&iacute;dicas &uacute;nicamente cuando as&iacute; lo autorice el propio derecho. En el segundo nivel, las reglas jur&iacute;dicas, en tanto razones perentorias, determinan la soluci&oacute;n. S&oacute;lo se pasa al segundo nivel cuando el principio de que debe hacerse lo prescrito en las reglas jur&iacute;dicas no es desplazado en el primer nivel por otros principios de mayor peso. En ese caso, las reglas perentorias funcionan en el razonamiento jurisdiccional como razones perentorias y constituyen el fundamento de la decisi&oacute;n.<sup><a href="#notas">32</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. Principios jur&iacute;dicos, identificaci&oacute;n del derecho y positivismo jur&iacute;dico</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Dworkin sostiene no s&oacute;lo que hay una distinci&oacute;n de clase entre las reglas y los principios, sino tambi&eacute;n que los principios jur&iacute;dicos no pueden ser identificados como derecho por los criterios proporcionados por una regla de reconocimiento. El origen de los principios "como principios jur&iacute;dicos &#151;afirma Dworkin&#151; no descansa en la decisi&oacute;n particular de una legislatura o tribunal...";<sup><a href="#notas">33</a></sup> en este sentido, puesto que los principios constituyen un componente esencial del derecho, la doctrina de la regla de reconocimiento tiene que ser abandonada. sin embargo, a juicio de Hart, Dworkin comete aqu&iacute; una doble equivocaci&oacute;n: en primer lugar, al considerar que los principios jur&iacute;dicos no pueden ser identificados por lo que &eacute;l denomina su <i>pedigree,</i> es decir, por la forma como fueron creados o adoptados por una autoridad normativa dotada de autoridad; en segundo lugar, al creer que la regla de reconocimiento s&oacute;lo puede proporcionar criterios de identificaci&oacute;n del derecho por su pedigr&iacute;. Respecto de lo primero, resulta que nada hay en los rasgos que caracterizan a los principios que excluya la posibilidad de ser identificados como derecho por criterios que atiendan a la manera como fueron creados o adoptados por una fuente normativa autoritativa. De hecho, principios jur&iacute;dicos, incluidos principios fundamentales del <i>common law</i> &#151;como el de que nadie puede beneficiarse de sus propios actos il&iacute;citos&#151;, se identifican por su pedigr&iacute; y han sido aplicados por los tribunales constituyendo razones para sus decisiones. La segunda creencia est&aacute; equivocada, ya que &#151;aclara Hart&#151; no es verdad que los criterios de validez jur&iacute;dica que proporciona la regla de reconocimiento tengan que ser necesariamente criterios que atiendan s&oacute;lo a la manera como fueron creados o aceptados. En palabras de Hart: "...la regla de reconocimiento puede incorporar como criterios de validez jur&iacute;dica la conformidad con principios morales o valores sustantivos; por lo que mi doctrina es lo que se ha denominado 'positivismo suave' ... no hay nada en mi libro &#91;se refiere a <i>El concepto del derecho&#93;</i> que sugiera que los criterios de 'meros hechos' proporcionados por la regla de reconocimiento tengan que ser &uacute;nicamente cuestiones de pedigr&iacute;; por el contrario pueden ser l&iacute;mites sustantivos al contenido de la legislaci&oacute;n como las Enmiendas Diecis&eacute;is o Diecinueve de la Constituci&oacute;n de los Estados Unidos con respecto al establecimiento de la religi&oacute;n o restricciones al derecho de voto".<sup><a href="#notas">34</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior se vincula con la cuesti&oacute;n de las conexiones entre derecho y moral. Como se anticip&oacute;, Hart reafirma en el <i>Post scr&iacute;ptum</i> su tesis de la separaci&oacute;n, es decir, de que a&uacute;n cuando puede haber muchas relaciones de car&aacute;cter contingente, no hay una conexi&oacute;n necesaria conceptual entre derecho y moral, de modo que no es autocontradictorio afirmar que algo es derecho v&aacute;lido pero es inmoral.<sup><a href="#notas">35</a></sup> Respecto de esta cuesti&oacute;n, Hart afirma que la discrepancia m&aacute;s radical entre su teor&iacute;a y la de Dworkin es la referente a la identificaci&oacute;n del derecho. Hart sostiene la tesis de las fuentes sociales, es decir, la idea de que el material jur&iacute;dico es susceptible de ser identificado por sus fuentes sociales (como legislaci&oacute;n, resoluciones judiciales o pr&aacute;cticas sociales), sin recurrir a consideraciones morales, aunque con una cualificaci&oacute;n, a saber, que el propio derecho identificado por determinadas fuentes sociales "haya incorporado criterios morales para su identificaci&oacute;n".<sup><a href="#notas">36</a></sup> Pero obs&eacute;rvese que a&uacute;n en este caso es el propio derecho, identificado sin recurrir a la moral, el que incorpora ciertos par&aacute;metros de car&aacute;cter moral adicionales para su identificaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por consiguiente, a mi juicio, la existencia de principios jur&iacute;dicos en el derecho no implica la negaci&oacute;n de la tesis de las fuentes sociales, como tampoco implica la negaci&oacute;n de la tesis de la separaci&oacute;n entre derecho y moral. La constataci&oacute;n de principios jur&iacute;dicos en el derecho es compatible con el mantenimiento de ambas tesis;<sup><a href="#notas">37</a></sup> en este sentido, la aceptaci&oacute;n de principios jur&iacute;dicos es compatible tambi&eacute;n con la tesis de que el concepto de derecho debe estar determinado seg&uacute;n propiedades f&aacute;cticas o descriptivas sin acudir a criterios valorativos. En otros t&eacute;rminos, una explicaci&oacute;n positivista del derecho no est&aacute; re&ntilde;ida con el reconocimiento de la importancia y del papel de los principios jur&iacute;dicos en el derecho, particularmente en el razonamiento judicial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. Diversas acepciones de la expresi&oacute;n "principios jur&iacute;dicos"</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La expresi&oacute;n "principio jur&iacute;dico" padece vaguedad y ambig&uuml;edad.<sup><a href="#notas">38</a></sup> Por lo tanto, no s&oacute;lo es necesario precisar su significado sino que es menester distinguir varios de los sentidos en que se usa en el lenguaje jur&iacute;dico,<sup><a href="#notas">39</a></sup> ya que, como se&ntilde;ala Juan Carlos Bay&oacute;n, todo an&aacute;lisis sobre la noci&oacute;n de "principio jur&iacute;dico" debe iniciar con una taxonom&iacute;a de los diversos sentidos en que se usa el t&eacute;rmino. En primer lugar, conviene anotar que la expresi&oacute;n "principio" tiene una connotaci&oacute;n de mayor generalidad y de mayor importancia que la palabra "regla".<sup><a href="#notas">40</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>a)&nbsp;"Principio" con el significado de norma, con un alto grado de generalidad;</b><sup><a href="#notas">41</a></sup> as&iacute;, por lo que se refiere al derecho electoral mexicano, <i>v. gr.,</i> pi&eacute;nsese en la previsi&oacute;n de que en el financiamiento de los partidos pol&iacute;ticos nacionales y las campa&ntilde;as electorales federales, los recursos p&uacute;blicos deben prevalecer sobre los de origen privado &#91;art&iacute;culo 41, fracci&oacute;n II, de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos&#93;;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>b)&nbsp;"Principio" en el sentido de formulaci&oacute;n normativa redactada en t&eacute;rminos particularmente vagos;</b> vaguedad resultante de utilizar "conceptos jur&iacute;dicos indeterminados", que son no s&oacute;lo marginalmente vagos, sino centralmente vagos; al respecto, pi&eacute;nsese en la "autonom&iacute;a" de los organismos electorales, tanto del federal como de los locales &#91;art&iacute;culos 41, fracci&oacute;n III, y 116, fracci&oacute;n IV, inciso c), constitucionales&#93;;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>c)&nbsp;"Principio" en el sentido de norma program&aacute;tica,</b> <i>i.</i> e., de norma que establece la obligaci&oacute;n de alcanzar determinados fines u objetivos. As&iacute;, por ejemplo, la previsi&oacute;n de que las constituciones y leyes de los Estados en materia electoral deben garantizar que "Se propicien condiciones de equidad para el acceso de los partidos pol&iacute;ticos a los medios de comunicaci&oacute;n social" &#91;art&iacute;culo 116, fracci&oacute;n iV, inciso g), constitucional&#93;;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>d)&nbsp;"Principio" en el sentido de norma que expresa los m&aacute;s altos valores de un orden jur&iacute;dico, de un sector del mismo o de una determinada instituci&oacute;n.</b> As&iacute;, por ejemplo, pi&eacute;nsese en el principio de que la soberan&iacute;a nacional reside esencial y originariamente en el pueblo, establecido en el art&iacute;culo 39 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos; o bien, en el principio seg&uacute;n el cual "La renovaci&oacute;n de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizar&aacute; mediante elecciones libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas" consagrado en el art&iacute;culo 41, p&aacute;rrafo segundo, de la propia Constituci&oacute;n federal; </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>e) "Principio" en el sentido de normas cuyos destinatarios son los &oacute;rganos jur&iacute;dico&#45;aplicadores del sistema jur&iacute;dico en cuesti&oacute;n</b> y que establecen de forma general c&oacute;mo han de aplicarse o interpretarse otras normas del sistema, <i>v.</i> g., consid&eacute;rese la previsi&oacute;n de que en el ejercicio de la funci&oacute;n estatal electoral, la certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad ser&aacute;n principios rectores &#91;art&iacute;culo 41, fracci&oacute;n III, de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos&#93;. Tambi&eacute;n es un principio de este tipo el de inexcusabilidad, que obliga a los jueces a resolver todos los casos que se le sometan en el &aacute;mbito de su competencia, as&iacute; como el de exhaustividad en las sentencias, como derivaci&oacute;n, entre otras disposiciones, de lo previsto en el art&iacute;culo 17 de la Constituci&oacute;n federal, que establece el derecho fundamental de las personas a que se les administre justicia de manera completa.</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es pertinente se&ntilde;alar que un mismo principio jur&iacute;dico, eventualmente y como se mostrar&aacute; m&aacute;s adelante, puede tener diversas acepciones; este es el caso, por ejemplo, del principio de que la renovaci&oacute;n de los poderes legislativo y ejecutivo se realizar&aacute; mediante elecciones libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas, que no s&oacute;lo tiene el sentido de norma que expresa los m&aacute;s altos valores del r&eacute;gimen electoral, sino que algunos de sus t&eacute;rminos tienen un alto grado de generalidad e, incluso, adolecen de cierta vaguedad <i>(v. gr.,</i> "elecciones libres y aut&eacute;nticas").</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>V. Una propuesta de clasificaci&oacute;n referida al derecho electoral mexicano</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. Principios en sentido estricto y normas program&aacute;ticas</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta distinci&oacute;n se hace sobre la base de diferenciar los principios en el sentido indicado &#151;de normas que establecen los valores superiores de un orden jur&iacute;dico, de un sector normativo o de una instituci&oacute;n jur&iacute;dica&#151;, y los principios en el sentido de normas program&aacute;ticas. Esta distinci&oacute;n es exhaustiva, ya que todos los principios o bien son principios en sentido estricto, o bien son normas program&aacute;ticas, o bien es posible reformularlos en t&eacute;rminos de uno u otro tipo de pautas.<sup><a href="#notas">42</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ejemplos de principios en sentido estricto del derecho electoral mexicano destacan los siguientes <b>principios fundamentales o sustanciales</b> previstos expresamente en el art&iacute;culo 41, p&aacute;rrafos primero y segundo, de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos: El pueblo ejerce su soberan&iacute;a por medio de los Poderes de la Uni&oacute;n, en los casos de la competencia de &eacute;stos, y a trav&eacute;s de los de los Estados, en lo que toca a su reg&iacute;menes interiores, as&iacute; como <b>la "renovaci&oacute;n de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizar&aacute; mediante elecciones libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas",</b> ya que, sin duda, consagran valores supremos del orden jur&iacute;dico mexicano en su conjunto y, por ende, del derecho electoral mexicano, esto es, valores propios de un Estado constitucional democr&aacute;tico de derecho. En efecto, el derecho electoral mexicano se integra por aquellas disposiciones jur&iacute;dico&#45;positivas que permiten actualizar no s&oacute;lo la soberan&iacute;a popular, sino nuestra naturaleza de Rep&uacute;blica representativa, democr&aacute;tica y federal &#91;art&iacute;culos 39, 40 y 41 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos&#93;.<sup><a href="#notas">43</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ejemplo de <b>principio que tiene el car&aacute;cter de norma program&aacute;tica,</b> como se apunt&oacute;, se encuentra el de que las constituciones y leyes estatales electorales garantizar&aacute;n que <b>se propicien condiciones de equidad para el acceso de los partidos pol&iacute;ticos a los medios de comunicaci&oacute;n social</b> &#91;art&iacute;culo 116, fracci&oacute;n IV, inciso g), constitucional&#93;.</font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. Principios dirigidos a los destinatarios en general y principios dirigidos a los &oacute;rganos aplicadores, en particular los &oacute;rganos jurisdiccionales</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta distinci&oacute;n se traza a partir de la consideraci&oacute;n de que hay principios que tienen como destinatarios o sujetos normativos a las personas en general, y hay principios que gu&iacute;an la conducta de los &oacute;rganos jur&iacute;dico&#45;aplicadores, especialmente los jurisdiccionales. Esta clasificaci&oacute;n tambi&eacute;n es exhaustiva.<sup><a href="#notas">44</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito del derecho electoral mexicano ocupa, ciertamente, un lugar toral el <b>principio del sufragio universal</b> consagrado constitucionalmente en el art&iacute;culo 41, fracci&oacute;n i, p&aacute;rrafo segundo, de la Constituci&oacute;n federal. Este principio, por su propio rasgo de universalidad, se aplica por igual a todos los destinatarios del derecho electoral, y adem&aacute;s, desempe&ntilde;a un papel fundamental en relaci&oacute;n con los <b>principios del sufragio libre, secreto y directo</b> que tambi&eacute;n est&aacute;n previstos constitucionalmente &#91;art&iacute;culos 41, fracci&oacute;n i, y 116, fracci&oacute;n iV, inciso a), constitucionales&#93;; adem&aacute;s, el C&oacute;digo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales prev&eacute; que el voto es personal e intransferible. Todos los principios citados se dirigen a la generalidad de los sujetos normativos del derecho electoral.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su parte, los <b>principios rectores de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad,</b> previstos en los art&iacute;culos 41, fracci&oacute;n iii, y 116, fracci&oacute;n iV, inciso d), de la Constituci&oacute;n federal, est&aacute;n dirigidos tanto a las autoridades electorales como a las locales. sin embargo, los citados principios tambi&eacute;n tienen repercusi&oacute;n en otros destinatarios del derecho electoral, ya que, <i>v.</i> g., el principio de certeza, que consiste en dotar de facultades expresas a las autoridades locales, permite que "todos los participantes en el proceso electoral, conozcan con claridad y seguridad, las reglas a las que est&aacute;n sujetas en su actuaci&oacute;n las autoridades electorales".<sup><a href="#notas">45</a></sup> otro ejemplo de un principio dirigido a los &oacute;rganos aplicadores es el <b>principio de exhaustividad,</b> que vincula a las autoridades electorales tanto administrativas como jurisdiccionales, tal como lo establece la tesis relevante de la sala superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, bajo el rubro "EXHAUSTIVIDAD, PRINCIPIO DE. LAS AUTORIDADES ELECTORALES DEBEN OBSERVARLO EN LAS RESOLUCIONES QUE EMITAN".<sup><a href="#notas">46</a></sup></font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. Principios expl&iacute;citos y principios impl&iacute;citos</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los principios expl&iacute;citos est&aacute;n formulados expresamente en el orden jur&iacute;dico y los principios impl&iacute;citos se derivan o son "extra&iacute;dos" de otras normas del sistema. Los principios expl&iacute;citos son resultado de la actividad interpretativa, como cualquier otra norma. Los principios impl&iacute;citos son forjados por los operadores jur&iacute;dicos mediante una actividad integradora.<sup><a href="#notas">47</a></sup> Esta importante clasificaci&oacute;n es igualmente exhaustiva.<sup><a href="#notas">48</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ejemplo, en el derecho electoral mexicano <b>son principios expl&iacute;citos la certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad,</b> los cuales son "principios rectores" en el ejercicio de la funci&oacute;n estatal consistente en la organizaci&oacute;n de las elecciones federales y locales (art&iacute;culos 41, fracci&oacute;n III, y 116, fracci&oacute;n IV, inciso b), de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, se prev&eacute; el establecimiento de un sistema federal y local de medios de impugnaci&oacute;n para garantizar que todos los actos y resoluciones electorales se sujeten invariablemente a los <b>principios de constitucionalidad y legalidad</b> (art&iacute;culos 41, fracci&oacute;n IV, y 116, fracci&oacute;n IV, inciso d), de la propia Constituci&oacute;n federal).<sup><a href="#notas">49</a></sup> De este modo, para garantizar los principios de constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales, a partir de 1996 se ha establecido en M&eacute;xico un sistema contencioso electoral de naturaleza plenamente jurisdiccional &#151;con lo que qued&oacute; superado uno de car&aacute;cter pol&iacute;tico que prevaleci&oacute; durante m&aacute;s de 175 a&ntilde;os&#151; cuya importancia radica en que excluye las consideraciones de car&aacute;cter pol&iacute;tico carentes de fundamento jur&iacute;dico que pudieren afectar el sentido de la voluntad popular expresado en las urnas, con el objeto de asegurar la celebraci&oacute;n de elecciones libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas, estrictamente apegadas a la Constituci&oacute;n y la ley.<sup><a href="#notas">50</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este respecto, tal como lo puntualiza una tesis relevante de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, "se estableci&oacute; un sistema integral de justicia electoral cuya trascendencia radica en que por primera vez en el orden jur&iacute;dico mexicano se prev&eacute;n los mecanismos para que todas las leyes, actos y resoluciones electorales se sujeten invariablemente a lo previsto en la Constituci&oacute;n federal y, en su caso, las disposiciones legales aplicables, tanto para proteger los derechos pol&iacute;tico&#45;electorales de los ciudadanos mexicanos como para efectuar la revisi&oacute;n de la constitucionalidad o, en su caso, legalidad de los actos y resoluciones definitivos de las autoridades electorales federales y locales",<sup><a href="#notas">51</a></sup> en el entendido de que el "principio constitucional federal de legalidad en materia electoral rige a los comicios de todas las entidades federativas de la Rep&uacute;blica".<sup><a href="#notas">52</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, los citados principios de constitucionalidad y legalidad se erigen en una raz&oacute;n dotada de autoridad que rige la actuaci&oacute;n de las autoridades electorales. Adem&aacute;s, es menester se&ntilde;alar que los citados principios son valorados expresamente como tales por el constituyente permanente y no por un int&eacute;rprete.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, el citado art&iacute;culo 41, fracci&oacute;n IV constitucional tambi&eacute;n establece en forma expresa el principio de definitividad de las distintas etapas de los procesos electorales, que rige el sistema de medios de impugnaci&oacute;n electoral. Conforme con este principio, por "razones de seguridad y de certeza jur&iacute;dicas, es imprescindible que cada etapa del proceso que se cumple, quede firme e incuestionable".<sup><a href="#notas">53</a></sup> Asimismo, el art&iacute;culo 116, fracci&oacute;n IV, inciso e) del propio ordenamiento dispone que las Constituciones y leyes de los Estados en materia electoral garantizar&aacute;n, entre otros aspectos, que "se fijen los plazos convenientes para el desahogo de todas las instancias impugnativas, tomando en cuenta el principio de definitividad de las etapas de los procesos electorales". As&iacute;, el principio de definitividad tiene rango constitucional por mandato del poder revisor de la constituci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como ejemplos de <b>principios impl&iacute;citos,</b> seg&uacute;n Guastini, pueden citarse el "principio de prohibici&oacute;n", seg&uacute;n el cual "todo lo que no est&aacute; prohibido est&aacute; permitido", y el "principio de certeza" del derecho.<sup><a href="#notas">54</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de los principios impl&iacute;citos, Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez refiere la opini&oacute;n de que con la expresi&oacute;n "principios generales del derecho" se alude a normas impl&iacute;citas a los que se arriba mediante "generalizaciones sucesivas a partir de los preceptos del sistema en vigor".<sup><a href="#notas">55</a></sup> Dicha opini&oacute;n fue considerada propia del positivismo jur&iacute;dico y fue combatida por G. Del Vecchio, para quien los principios generales del derecho no son sino los del <i>ius naturale.</i><a href="#notas"><sup>56</sup></a></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Importa destacar aqu&iacute; tres cuestiones. En primer t&eacute;rmino, Garc&iacute;a M&aacute;ynez alude a la operaci&oacute;n de "generalizaciones sucesivas" a partir de las normas del orden jur&iacute;dico como un m&eacute;todo para "extraer" los principios generales del derecho. Al respecto, la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, en una tesis aislada de 1938, sostiene el criterio de que los principios generales del derecho son "verdades jur&iacute;dicas notorias, de car&aacute;cter general, como su mismo nombre lo indica, elaboradas o seleccionadas por la ciencia del derecho, mediante procedimientos filos&oacute;fico jur&iacute;dicos de <i>generalizaci&oacute;n,</i> de tal manera que el juez pueda dar la soluci&oacute;n que el mismo legislador hubiere pronunciado si hubiere estado presente, o habr&iacute;a establecido, si hubiere previsto el caso; siendo condici&oacute;n tambi&eacute;n de los aludidos principios, que no desarmonicen o est&eacute;n en contradicci&oacute;n con el conjunto de normas legales, cuyas lagunas u omisiones han de llenarse aplicando aqu&eacute;llos..."<sup><a href="#notas">57</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo t&eacute;rmino, la cuesti&oacute;n del m&eacute;todo o de los m&eacute;todos mediante los cuales se llega a los principios generales del derecho es un problema complejo. Seg&uacute;n Guastini, es ampliamente compartida la tesis que sostiene que la operaci&oacute;n intelectual mediante la cual los int&eacute;rpretes forjan los principios impl&iacute;citos es la inducci&oacute;n a partir de normas particulares.<sup><a href="#notas">58</a></sup> Con todo, dado que la cuesti&oacute;n de la identificaci&oacute;n de los principios impl&iacute;citos coincide con los t&oacute;picos de la interpretaci&oacute;n y de la integraci&oacute;n, no la abordar&eacute;, pues excede los prop&oacute;sitos de este trabajo. Baste decir aqu&iacute; que cabe distinguir entre los casos en que se le atribuye el car&aacute;cter de principio a determinada norma del sistema que se encuentra formulada de manera expresa (aunque no se le contemple expl&iacute;citamente como principio) como resultado de lo que podr&iacute;a considerarse una mera funci&oacute;n interpretativa, de aquellos otros en que se arriba a la identificaci&oacute;n de un principio mediante generalizaciones sucesivas o inducciones a partir de las normas espec&iacute;ficas del sistema en vigor, como consecuencia de lo que podr&iacute;a estimarse como una funci&oacute;n integradora por parte del &oacute;rgano jurisdiccional. Como ejemplos del primer caso podr&iacute;an mencionarse el <b>"principio" de que la "renovaci&oacute;n de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizar&aacute; mediante elecciones libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas",</b><sup><a href="#notas">59</a></sup> as&iacute; como el <b>"principio de no reelecci&oacute;n para el periodo inmediato de los miembros de los ayuntamientos",</b><sup><a href="#notas">60</a></sup> en tanto que del segundo cabr&iacute;a se&ntilde;alar el principio general del derecho denominado <b>"principio de conservaci&oacute;n de los actos p&uacute;blicos v&aacute;lidamente celebrados",</b> recogido en el aforismo latino <i>"utile per inutile non vitiatur"</i> (lo &uacute;til no debe ser viciado por lo in&uacute;til) y de especial relevancia en el derecho electoral mexicano seg&uacute;n jurisprudencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, en tanto derivaci&oacute;n de la interpretaci&oacute;n sistem&aacute;tica y funcional de lo dispuesto en los art&iacute;culos 41, fracciones III, p&aacute;rrafo primero, y IV, as&iacute; como 99 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos; 69, p&aacute;rrafo 2 del C&oacute;digo Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales; 71, p&aacute;rrafo 2, y 78, p&aacute;rrafo 1 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnaci&oacute;n en Materia Electoral, as&iacute; como 184 y 185 de la Ley org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, caracteriz&aacute;ndose, entre otros aspectos, porque la nulidad de la votaci&oacute;n recibida en alguna casilla y/o determinado c&oacute;mputo y, en su caso, de cierta elecci&oacute;n s&oacute;lo puede ser decretada cuando las irregularidades acreditadas sean determinantes para el resultado de la votaci&oacute;n o elecci&oacute;n.<sup><a href="#notas">61</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tercer lugar, a prop&oacute;sito de la afirmaci&oacute;n de Del Vecchio, seg&uacute;n la cual los principios generales del derecho son los del "derecho natural", s&oacute;lo una posici&oacute;n ultrapositivista afirmar&iacute;a que &eacute;ste no existe; el iuspositivismo como enfoque metodol&oacute;gico &#45;que asumo&#45; sostiene que hay una distinci&oacute;n entre el derecho que es y el derecho que deber&iacute;a ser, aunque s&oacute;lo el primero es objeto del conocimiento jur&iacute;dico (con independencia de que el segundo pudiera encontrar justificaci&oacute;n en determinada tesis o doctrina de filosof&iacute;a moral o filosof&iacute;a pol&iacute;tica).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, tal como lo se&ntilde;ala la citada tesis aislada de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n y lo han puesto de relieve Atienza y Ruiz Manero,<sup><a href="#notas">62</a></sup> es menester que los principios impl&iacute;citos sean congruentes con las reglas y principios expl&iacute;citos del orden jur&iacute;dico. Esta exigencia, tambi&eacute;n advertida por Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez, aunque este autor hac&iacute;a referencia a la noci&oacute;n poco clara de "esp&iacute;ritu del sistema",<sup><a href="#notas">63</a></sup> es de suma importancia, ya que si en un contexto argumentativo los principios impl&iacute;citos entran a formar parte del balance de razones, entonces lo hacen no en virtud (s&oacute;lo) de su fuente, sino de su contenido, en tanto que sean congruentes con las reglas y principios basados en fuentes, es decir, las reglas y principios expl&iacute;citos.<sup><a href="#notas">64</a></sup></font></p>         <p align="justify">&nbsp;</p>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. "Principios fundamentales" y "principios generales"</b></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Unos y otros, adem&aacute;s de su naturaleza jur&iacute;dica, pueden expresar determinados valores &eacute;tico&#45;politicos que, como dice Guastini, "informan todo el ordenamiento" y le dan "fundamento o justificaci&oacute;n".<sup><a href="#notas">65</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al calificar un principio como "fundamental" se pone &eacute;nfasis en su jerarqu&iacute;a o posici&oacute;n en el ordenamiento. Al calificar un principio como "general" se hace hincapi&eacute; en su extensi&oacute;n o generalidad.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ejemplos de <b>principios fundamentales</b> en el derecho electoral mexicano son los citados principios de constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales, ya que no s&oacute;lo permean por completo este sector normativo, sino que le dan sustento y coherencia, sirviendo como par&aacute;metros de validez de los actos y resoluciones impugnados. Asimismo, entre los principios fundamentales del derecho electoral mexicano &#45;derivados de lo previsto, entre otros, en los art&iacute;culos 41, p&aacute;rrafo segundo, fracciones II, III y IV, as&iacute; como 116, fracci&oacute;n IV de la Constituci&oacute;n federal&#45; la Sala Superior del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n ha identificado los relativos a que las elecciones deben ser libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas; el sufragio debe ser universal, libre, secreto y directo; en el financiamiento p&uacute;blico de los partidos pol&iacute;ticos y sus campa&ntilde;as electorales debe prevalecer el principio de equidad; la organizaci&oacute;n de las elecciones debe hacerse a trav&eacute;s de un organismo p&uacute;blico y aut&oacute;nomo; la certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad constituyen principios rectores del proceso electoral; en el proceso electoral deben estar establecidas condiciones de equidad para el acceso de los partidos pol&iacute;ticos a los medios de comunicaci&oacute;n social, y en los procesos electorales debe haber un sistema de impugnaci&oacute;n para el control de la constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales.<sup><a href="#notas">66</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La trascendencia de los citados principios fundamentales ha sido evidenciada por la Sala Superior del Tribunal Electoral a trav&eacute;s de diversas ejecutorias. As&iacute;, por ejemplo, la conculcaci&oacute;n de los principios rectores (certeza, legalidad, independencia, imparcialidad u objetividad) por parte de las propias autoridades encargadas de preparar, desarrollar y vigilar los comicios equivale a una violaci&oacute;n sustancial que puede ser determinante para el resultado de la elecci&oacute;n y dar lugar a decretar la nulidad de la misma.<sup><a href="#notas">67</a></sup> Adem&aacute;s, los "principios" de autonom&iacute;a en el funcionamiento de los organismos electorales e independencia de sus decisiones, previstos constitucionalmente, exigen que la designaci&oacute;n de los integrantes de su &oacute;rgano superior de direcci&oacute;n se realice, en su caso, por mayor&iacute;a calificada de la respectiva asamblea legislativa a fin de propiciar el mayor consenso posible entre las distintas fuerzas pol&iacute;ticas y evitar que un solo partido pol&iacute;tico, por s&iacute; mismo, adopte tal decisi&oacute;n,<sup><a href="#notas">68</a></sup> adem&aacute;s de que se les garantice a los organismos electorales contar con los elementos indispensables que les permitan iniciar su funcionamiento y ejercer sus atribuciones.<sup><a href="#notas">69</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto de los principios generales del derecho &#151;aplicables, por tanto, al derecho electoral&#151; la jurisprudencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, bajo el rubro "AGRAVIOS. PARA TENERLOS POR DEBIDAMENTE CONFIGURADOS ES SUFICIENTE CON EXPRESAR LA CAUSA DE PEDIR", establece que, conforme con lo previsto en los art&iacute;culos 2&deg;, p&aacute;rrafo 1, y 23, p&aacute;rrafo 3 de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnaci&oacute;n en Materia Electoral, son "principios generales del derecho" los principios <i>"iura novit curia"</i> (el juez conoce el derecho) y "da <i>mihi factum dabo tibi jus"</i> (dame los hechos y yo te dar&eacute; el derecho).<sup><a href="#notas">70</a></sup> Asimismo, cabe mencionar que la referida Sala Superior ha considerado que el principio general del derecho <i>nullum crimen, nulla poena sine lege praevia, scripta et stricta,</i> recogido en los art&iacute;culos 14 y 16 de la Constituci&oacute;n federal, resulta aplicable al r&eacute;gimen electoral disciplinario, atendiendo a lo previsto en el numeral 41, fracciones II, III y IV del propio ordenamiento constitucional, que establece el principio constitucional de legalidad electoral y el requisito de que sea la ley la que prevea las sanciones que deban imponerse a los partidos pol&iacute;ticos por el incumplimiento de las disposiciones relativas a los l&iacute;mites a las erogaciones en las campa&ntilde;as electorales, los m&aacute;ximos autorizados para las aportaciones pecuniarias de sus simpatizantes y los procedimientos de control y vigilancia sobre el origen y uso de todos sus recursos.<sup><a href="#notas">71</a></sup> Igualmente, la propia Sala Superior ha establecido que con base en el principio de la plena ejecuci&oacute;n de las sentencias, recogido en el segundo p&aacute;rrafo del art&iacute;culo 17 de la Constituci&oacute;n federal, tiene facultades para exigir el cumplimiento de todas sus resoluciones.<sup><a href="#notas">72</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Conviene puntualizar que el hecho de que se reconozca que las normas que integran el orden jur&iacute;dico mexicano tutelan ciertos valores morales o pol&iacute;ticos no implica asumir una postura iusnaturalista, ya que no se exige que el referido ordenamiento se adecue a tales valores para que pueda ser calificado como "jur&iacute;dico"; en todo caso, si el orden respectivo no se ajustara a dichos valores, ello podr&iacute;a afectar su legitimidad moral o pol&iacute;tica, pero no impedir&iacute;a que fuera considerado como jur&iacute;dico, raz&oacute;n por la cual la posici&oacute;n aqu&iacute; sustentada se inscribe dentro del iuspositivismo.<sup><a href="#notas">73</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Finalmente, cabe se&ntilde;alar que &#151;como se ha evidenciado&#151; un mismo principio jur&iacute;dico puede quedar encuadrado dentro de una u otra de las clasificaciones propuestas. As&iacute;, por ejemplo, los principios de constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales no s&oacute;lo son principios fundamentales, sino que tambi&eacute;n son principios en sentido estricto y principios expl&iacute;citos, adem&aacute;s, desde luego, de principios constitucionales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>VI. Consideraciones conclusivas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No hay una distinci&oacute;n cualitativa entre reglas y principios. Las reglas, a diferencia de lo que Dworkin piensa, no funcionan a la manera todo o nada, sino que pueden competir con los principios. As&iacute;, en el razonamiento jurisdiccional hay ciertamente una interacci&oacute;n entre reglas y principios. No s&oacute;lo existen casos de conflictos entre reglas y conflictos entre principios, sino tambi&eacute;n colisiones entre reglas y principios.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las reglas tienen una fuerza justificatoria de las decisiones judiciales muy importante aunque no concluyente, cuando est&aacute;n en juego argumentos basados en principios. Seg&uacute;n Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero, para resolver un caso en el que est&aacute;n en juego principios es necesario el establecimiento de una nueva regla a partir de esos principios; operaci&oacute;n que los citados autores llaman "concreci&oacute;n", consistente en transformar los principios en reglas, gracias a la "fuerza expansiva" de los principios.<sup><a href="#notas">74</a></sup> En este sentido, por ejemplo, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n ha establecido el alcance de la atribuci&oacute;n de la autoridad electoral administrativa al declarar la validez de una elecci&oacute;n, cuyo ejercicio no se reduce a una revisi&oacute;n formal de las etapas del proceso electoral sino a la verificaci&oacute;n de se haya cumplido con los principios fundamentales de una elecci&oacute;n democr&aacute;tica.<sup><a href="#notas">75</a></sup> Con todo, como han puesto de relieve Atienza y Ruiz Manero, la deliberaci&oacute;n de los &oacute;rganos jurisdiccionales &#151;independientemente de que involucre o no un acto jur&iacute;dico de creaci&oacute;n&#151;, est&aacute; normativamente guiada. No cualquier consideraci&oacute;n v&aacute;lida entra en juego en la deliberaci&oacute;n, sino &uacute;nicamente las razones reconocidas por el propio derecho.<sup><a href="#notas">76</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta cuesti&oacute;n cobra singular importancia el principio formal de la certeza del derecho, ya que cuando hay certeza jur&iacute;dica &#151;como apunta Comanducci&#151; "cada ciudadano est&aacute; en situaci&oacute;n de prever cu&aacute;les ser&aacute;n las consecuencias jur&iacute;dicas de sus propias acciones y cu&aacute;les ser&aacute;n las decisiones de los &oacute;rganos de aplicaci&oacute;n en el caso en que su comportamiento deba ser juzgado conforme al derecho".<sup><a href="#notas">77</a></sup> Como se ha mencionado, el principio de certeza cobra especial relevancia en el derecho electoral mexicano y ha sido puntualmente sustentado y observado por las autoridades electorales jurisdiccionales y administrativas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En un derecho formado por reglas y principios &#151;aun asumiendo que hubiese una distinci&oacute;n fuerte entre reglas y principios&#151;, en t&eacute;rminos de un enfoque funcional como el propuesto por Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero, seg&uacute;n el cual las reglas son de car&aacute;cter perentorio e independiente de contenido, mientras que los principios no tienen un car&aacute;cter perentorio, sino que constituyen razones de primer orden, la deliberaci&oacute;n que llevan a cabo los &oacute;rganos est&aacute; normativamente guiada. El derecho no reconoce a cualquier consideraci&oacute;n v&aacute;lida como componente de esa deliberaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el &aacute;mbito del derecho electoral mexicano, como se ha mostrado en este trabajo, existen principios jur&iacute;dicos que no s&oacute;lo est&aacute;n previstos expresamente en el &aacute;mbito constitucional, calificados como tales por el poder revisor de la constituci&oacute;n, sino que, adem&aacute;s y como lo ha puntualizado la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n &#151;junto con otros principios impl&iacute;citos (identificados a trav&eacute;s de generalizaciones sucesivas o inducciones a partir de las normas espec&iacute;ficas del sistema en vigor y por resultar congruentes con las reglas y los principios expl&iacute;citos del propio sistema)&#151;, tienen un car&aacute;cter fundamental, ya que dan coherencia o sentido e informan a este sector normativo del orden jur&iacute;dico nacional, constituyen par&aacute;metros de la actuaci&oacute;n de los &oacute;rganos electorales y sirven como criterios interpretativos del derecho electoral, o bien, desempe&ntilde;an una funci&oacute;n integradora del mismo. </font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> Versi&oacute;n castellana de Javier Esquivel y Juan Rebolledo G., <i>Cuadernos de Cr&iacute;tica,</i> M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas, 1977, n&uacute;mero 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847203&pid=S1405-0218200300010000600001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Traducci&oacute;n de <i>Taking Rights Seriously,</i> London, Duckworth, 1978,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847205&pid=S1405-0218200300010000600002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> especialmente el cap&iacute;tulo 2 &#91;existe versi&oacute;n en castellano de Marta Gustavino, <i>Los derechos en serio,</i> Barcelona, Ariel, 1988 (1984)&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847206&pid=S1405-0218200300010000600003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> <i>Vid.,</i> Atienza, Manuel, y Ruiz Manero, Juan, <i>Las piezas del derecho. Teor&iacute;a de los enunciados jur&iacute;dicos,</i> Barcelona, Ariel, 1996, p. 1.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847208&pid=S1405-0218200300010000600004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> <i>Vid.,</i> Alexy, Robert, "On the Structure of Legal Principles", en <i>Ratio Iuris,</i> No. 3, 2000, p. 294.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847210&pid=S1405-0218200300010000600005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Vid., Bobbio, Norberto, Teor&iacute;a general del derecho, 2<sup>a</sup> ed., Santa Fe de Bogot&aacute;, Temis, 1992, pp. 238&#45;241,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847212&pid=S1405-0218200300010000600006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> y Garc&iacute;a de Enterr&iacute;a, Eduardo, <i>Reflexiones sobre la ley y los principios generales del derecho,</i> Madrid, Civitas, 1996.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847213&pid=S1405-0218200300010000600007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Incluido en Garc&iacute;a M&aacute;ynez, Eduardo, <i>Ensayos filos&oacute;fico&#45;jur&iacute;dicos 1934/1979,</i> 2<sup>a</sup>. ed. M&eacute;xico, UNAM, 1984, pp. 161&#45;172.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847215&pid=S1405-0218200300010000600008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> <i>Vid, idem, Filosof&iacute;a del derecho,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a, 1974, p. 313,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847216&pid=S1405-0218200300010000600009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> en donde el iusfil&oacute;sofo mexicano sostiene, con Bobbio, que los principios generales del derecho que se usan con prop&oacute;sitos hermene&uacute;ticos o de integraci&oacute;n tienen un car&aacute;cter normativo, <i>i. e.,</i> tienen el car&aacute;cter de normas, pues de lo contrario no podr&iacute;an cumplir con esa finalidad, y a&ntilde;ade: "Las resoluciones de los jueces deben, en todo caso, basarse en normas; los juicios o principios generales de &iacute;ndole enunciativa no pueden, pues, servirles nunca de fundamento".</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> <i>Cfr.,</i> Dworkin, <i>op. cit., supra,</i> nota 1, p. 9.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Cfr.,</i> Alexy, Robert, <i>op. cit., supra,</i> nota 4, p. 294.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Prieto Sanch&iacute;s, Luis, "Diez argumentos a prop&oacute;sito de los principios", en <i>Ley, Principios, derechos,</i> Madrid, Dykinson, Instituto de Derechos Humanos "Bartolom&eacute; de las Casas" Universidad Carlos III de Madrid, 1998, p. 66.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847220&pid=S1405-0218200300010000600010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Prieto Sanch&iacute;s, Luis, <i>Constitucionalismo y positivismo,</i> M&eacute;xico, Fontamara, 1997, p. 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847222&pid=S1405-0218200300010000600011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> <i>Cfr.,</i> Guastini, Ricardo, <i>Distinguiendo, Estudios de teor&iacute;a y metateor&iacute;a del derecho</i> (traducci&oacute;n de Jordi Ferrer i Beltr&aacute;n), Barcelona, Gedisa, 1999, p. 277.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847224&pid=S1405-0218200300010000600012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Prieto Sanch&iacute;s, Luis, "Pr&oacute;logo" a Garc&iacute;a Figueroa, Alfonso, <i>Principios y positivismo jur&iacute;dico. El no positivismo principialista en las teor&iacute;as de Ronald Dworkin y Robert Alexy,</i> Madrid, Centro de Estudios Pol&iacute;ticos y Constitucionales, 1998, p. 18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847226&pid=S1405-0218200300010000600013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> <i>Cfr.,</i> Hern&aacute;ndez Valle, Rub&eacute;n, "Los principios del derecho electoral", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> No. 4, M&eacute;xico, 1994, pp. 21&#45;22.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847228&pid=S1405-0218200300010000600014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> <i>Cfr.,</i> Guastini, Ricardo, "Principi di dirrito e discrecionalita giudiziale", en <i>Diritto Pubblico,</i> n. 3, 1998, p. 644.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847230&pid=S1405-0218200300010000600015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup><i> Cfr.,</i> De la Peza Mu&ntilde;oz Cano, Jos&eacute; Luis, "Principios generales del derecho electoral", (trabajo in&eacute;dito).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847232&pid=S1405-0218200300010000600016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> <i>Cfr.,</i> Aarnio, Aulis, "Las reglas en serio", en A. Aarnio, Ernesto Garz&oacute;n Vald&eacute;s y Jyrky Uusitalo (comps.), <i>La normatividad del derecho,</i> Barcelona, Gedisa, 1997, pp. 17&#45;18.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847234&pid=S1405-0218200300010000600017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> <i>Vid.,</i> "Postscript", en Hart, H. L. A., <i>The Concept of Law,</i> 2a. ed., Bulloch, Pen&eacute;lope A.. y Raz, Joseph (eds.), Oxford, Oxford University Press, 1994 (existe versi&oacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847236&pid=S1405-0218200300010000600018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref -->n en espa&ntilde;ol de Rolando Tamayo y Salmor&aacute;n, <i>Post scriptum al concepto del derecho,</i> M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 2000).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847237&pid=S1405-0218200300010000600019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> <i>Cfr.,</i> Raz, Joseph, <i>La autoridad del derecho, Ensayos sobre derecho y moral,</i> 2a. ed. (traducci&oacute;n de Rolando Tamayo y Salmor&aacute;n), M&eacute;xico, UNAM, Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas, 1985, p. 105.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847239&pid=S1405-0218200300010000600020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> Dworkin, <i>op. cit. (supra,</i> nota 1), p. 19.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> <i>Cfr., ibidem,</i> p. 22.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> <i>Ibidem,</i> p. 39.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Hart, <i>op. cit. (supra,</i> nota 17), p. 261.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> Acerca de esta &uacute;ltima tesis, Hart, en su obra p&oacute;stuma, reitera que si bien existe una multiplicidad de v&iacute;nculos contingentes entre derecho y moral "no hay ninguna conexi&oacute;n conceptual necesaria entre el contenido del derecho y la moral". Por consiguiente, no hay contradicci&oacute;n alguna en afirmar que puede haber reglas o principios jur&iacute;dicos injustos <i>(cfr. ibidem,</i> p. 268).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> <i>Cfr. ibidem,</i> pp. 259 y 263.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> <i>Cfr., ibidem,</i> p. 260.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> <i>Cfr., ibidem,</i> pp. 2&#45;261.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> <i>Ibidem,</i> p. 262.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> <i>Cfr., ibidem.</i></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> <i>Cfr., ibidem,</i> p. 263. Dworkin ha respondido a esta objeci&oacute;n de Hart se&ntilde;alando que, como resultado de la decisi&oacute;n del tribunal de apelaciones de Nueva York en el caso <i>Riggs vs. Palmer,</i> cambi&oacute; la regla que establec&iacute;a la validez de los testamentos que cumpl&iacute;an con los requisitos formales de la ley testamentaria. Juan Jos&eacute; Moreso hace notar que esta r&eacute;plica llama la atenci&oacute;n, ya que precisamente uno de los motivos de Dworkin para introducir la distinci&oacute;n cualitativa entre reglas y principios es que una concepci&oacute;n positivista del derecho que no diera cuenta de los principios implicaba la idea de que los jueces legislan <i>expost facto (cfr.,</i> Moreso, Juan Jos&eacute;, "El encaje de las piezas del derecho", en <i>Isonom&iacute;a,</i> No. 14, 2001, p. 147).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847251&pid=S1405-0218200300010000600021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> Bay&oacute;n Mohino, Juan Carlos, "Principios y reglas: legislaci&oacute;n y jurisdicci&oacute;n en el Estado constitucional", en <i>Jueces para la democracia,</i> 1996, p. 48.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847253&pid=S1405-0218200300010000600022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> <i>Cfr., op. cit. (supra,</i> nota 3), p. 33. En esta importante obra, Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero ofrecen tres enfoques de la distinci&oacute;n entre reglas y principios: un enfoque estructural, un enfoque funcional en t&eacute;rminos de razones para la acci&oacute;n y un enfoque en conexi&oacute;n con los intereses y relaciones de poder en la sociedad. Dir&eacute; algo aqu&iacute; acerca de la aproximaci&oacute;n funcional &#151;que los autores consideran m&aacute;s esclarecedora que el enfoque estructural&#151;, que atiende a la manera como reglas y principios funcionan en el razonamiento pr&aacute;ctico, particularmente en el razonamiento jurisdiccional. Para ello recurren a la noci&oacute;n de raz&oacute;n jur&iacute;dica perentoria e independiente del contenido, que Hart ("Mandatos y razones jur&iacute;dicas dotadas de autoridad", en <i>Isonom&iacute;a,</i> No. 6, 1997, pp. 83&#45;105) forj&oacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847255&pid=S1405-0218200300010000600023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> siguiendo a Raz (op. <i>cit., supra,</i> nota 18). La noci&oacute;n de raz&oacute;n perentoria equivale a la de raz&oacute;n protegida de Raz y, en este contexto, significa una raz&oacute;n de primer orden para resolver conforme con el contenido de la regla y una raz&oacute;n para no decidir con base en una deliberaci&oacute;n independiente del &oacute;rgano jurisdiccional sobre las razones en pro y en contra. El car&aacute;cter independiente del contenido se relaciona con las razones por las cuales los &oacute;rganos jurisdiccionales deben tomar las reglas como perentorias o protegidas, y deben hacerlo as&iacute;, no en virtud de su contenido sino en virtud de su "fuente", es decir, de la autoridad normativa que las cre&oacute; o promulg&oacute;. Ahora bien, seg&uacute;n Atienza y Ruiz Manero, las reglas son razones perentorias e independientes del contenido, en tanto que los principios &#45;ya sean los principios en sentido estricto, los principios expl&iacute;citos y las pautas dirigidas a los &oacute;rganos jurisdiccionales&#45; no son razones perentorias sino razones de primer orden, que han de ponderarse con otras razones (vid., Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit., supra,</i> nota 3, pp. 12&#45;14). Las tesis de estos autores han sido objeto de cr&iacute;ticas y debate (vid!, R&oacute;denas, &Aacute;ngeles, <i>Razonamiento judicial y reglas,</i> M&eacute;xico, Fontamara, 2000, pp. 41&#45;2;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847256&pid=S1405-0218200300010000600024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> Moreso, <i>op. cit., supra,</i> nota 29). No me ocupar&eacute; de estas cr&iacute;ticas, aunque s&iacute; mencionar&eacute; que Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero modificaron (persuadidos por Josep Aguil&oacute;) posteriormente su caracterizaci&oacute;n de los principios &#91;vid., Atienza, Manuel, y Ruiz Manero, Juan, <i>A Theory of Legal Sentences,</i> Dordrecht, Kluwer Academic Publishers, 1998,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847257&pid=S1405-0218200300010000600025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> citado por Moreso, <i>op. cit., supra,</i> nota 29, pp. 155&#45;6; R&oacute;denas, <i>op. cit., supra,</i> esta misma nota, p. 38, y Aguil&oacute; Regla, Josep, <i>Teor&iacute;a general de las fuentes del derecho (y del orden jur&iacute;dico),</i> Barcelona, Ariel, 2000, pp. 136 y ss&#93;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847258&pid=S1405-0218200300010000600026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup><i> Ibidem,</i> pp. 33&#45;34.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Dworkin, <i>op. cit. (supra,</i> nota 1), p. 46.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> Hart, <i>op. cit. (supra,</i> nota 17), p. 26.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>35</sup> <i>Cfr., ibidem,</i> p. 268.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>36</sup> <i>Ibidem,</i> p. 269.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>37</sup> <i>Cfr.,</i> Prieto sanch&iacute;s, <i>op. cit. (supra,</i> nota 9), p. 68.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>38</sup> <i>Cfr.,</i> Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit. (supra,</i> nota 3), p. 5.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>39</sup> En lo sucesivo sigo muy de cerca las propuestas de Manuel Atienza y Juan Ruiz Manero, as&iacute; como de Ricardo Guastini (vid., Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit., supra,</i> nota 3, y Guastini, <i>op. cit., supra,</i> nota 11), relacion&aacute;ndolas con el derecho electoral mexicano.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>40</sup> <i>Cfr.,</i> Raz, Joseph, <i>Raz&oacute;n pr&aacute;ctica y normas,</i> 2<sup>a</sup>. ed. (traducci&oacute;n de Juan Ruiz Manero), Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1991, p. 55.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847268&pid=S1405-0218200300010000600027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>41</sup> Utilizo el t&eacute;rmino "norma" como g&eacute;nero al que pertenecen tanto principios como reglas <i>(cfr.,</i> Alexy, <i>op. cit.,</i> supra, nota 4, p. 295).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>42</sup> <i>Cfr.,</i> Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit., supra,</i> nota 3, p. 5.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>43</sup> <i>Cfr.</i> , Orozco Henr&iacute;quez, J. Jes&uacute;s, "Consideraciones sobre los principios y valores tutelados por el derecho electoral federal mexicano", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> No. 9, M&eacute;xico, 1997, p. 88.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847272&pid=S1405-0218200300010000600028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>44</sup> <i>Cfr.,</i> Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit., supra,</i> nota 3, p. 5.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>45</sup> Sentencia relativa a la Acci&oacute;n de inconstitucionalidad 18/2001 y sus acumuladas 19/2001 y 20/2001, promovida por los partidos pol&iacute;ticos Acci&oacute;n Nacional, de la Revoluci&oacute;n Democr&aacute;tica y del Trabajo, en contra de la Quincuag&eacute;sima Legislatura del Congreso y del Gobernador, ambos del Estado de Yucat&aacute;n.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>46</sup> <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 1, 1997, p. 42.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847276&pid=S1405-0218200300010000600029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Asimismo, <i>vid.,</i> las tesis relevantes identificadas bajo los rubros "EXHAUSTIVIDAD, MODO DE CUMPLIR ESTE PRINCIPIO CUANDO SE CONSIDEREN INSATISFECHAS FORMALIDADES ESENCIALES" y "EXHAUSTIVIDAD EN LAS RESOLUCIONES. C&Oacute;MO SE CUMPLE", en <i>ibidem,</i> suplementos 3 y 4, respectivamente, pp. 45&#45;47 y 39&#45;40.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>47</sup> <i>Cfr,</i> Guastini, <i>op. cit. (supra,</i> nota 11), pp. 155&#45;6.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>48</sup> <i>Cfr.,</i> Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit. (supra,</i> nota 3), p. 6.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>49</sup> Es importante destacar que el art&iacute;culo 41, fracci&oacute;n IV, de la Constituci&oacute;n federal consagra expresamente los "principios de constitucionalidad y legalidad de los actos y resoluciones electorales", disponiendo que para "garantizar tales principios, se establecer&aacute; un sistema de medios de impugnaci&oacute;n en los t&eacute;rminos que se&ntilde;alen esta Constituci&oacute;n y la ley. Dicho sistema dar&aacute; definitividad a las distintas etapas de los procesos electorales y garantizar&aacute; la protecci&oacute;n de los derechos pol&iacute;ticos de los ciudadanos de votar, ser votado y de asociaci&oacute;n, en los t&eacute;rminos del art&iacute;culo 99 de esta Constituci&oacute;n"; por su parte, el art&iacute;culo 116, fracci&oacute;n IV, inciso d) del propio ordenamiento, prev&eacute; que las constituciones y leyes estatales garantizar&aacute;n que "Se establezca un sistema de medios de impugnaci&oacute;n para que todos los actos y resoluciones electorales se sujeten invariablemente al principio de legalidad".</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>50</sup> En el derecho comparado son m&uacute;ltiples los casos de pa&iacute;ses que, como M&eacute;xico, han evolucionado hacia un sistema contencioso electoral jurisdiccional en el que las impugnaciones ya no se resuelven conforme con el criterio de la oportunidad y la negociaci&oacute;n pol&iacute;tica (de acuerdo con los intereses del grupo o partido pol&iacute;tico que conformaba la mayor&iacute;a parlamentaria en determinado momento, ante quienes se ejerc&iacute;an presiones pol&iacute;ticas para intentar una decisi&oacute;n favorable, lleg&aacute;ndose a dar el caso de que se asignara alguna curul a candidatos de partidos pol&iacute;ticos sin tener derecho a la misma), sino que en la actualidad se resuelven por un tribunal independiente y preestablecido, tercero imparcial, ajust&aacute;ndose a lo que establece el derecho, esto es, a los principios de constitucionalidad y legalidad; tal es el caso, por ejemplo, de Gran Breta&ntilde;a a partir de 1869; Uruguay, 1924; Chile, 1925; Costa Rica, 1949; Alemania, 1949, con su antecedente de 1919; Francia, 1958, y Espa&ntilde;a, 1978, con su antecedente de 1907 (cfr., Arenas B&aacute;tiz, Carlos, &Aacute;vila, Ra&uacute;l, Orozco Henr&iacute;quez, J. Jes&uacute;s, y Silva Adaya, Juan Carlos, <i>El sistema mexicano de justicia electoral,</i> M&eacute;xico, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, 2000, pp. 3435;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847281&pid=S1405-0218200300010000600030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> vid., Orozco Henr&iacute;quez, J. Jes&uacute;s, "Sistemas de justicia electoral en el derecho comparado", en <i>Sistemas de justicia electoral: Evaluaci&oacute;n y perspectivas,</i> M&eacute;xico, IFE&#45;PNUD&#45;IJ (UNAM)&#45;IFES&#45;IDEA&#45;TEPJF, 2001, pp. 45&#45;58).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847282&pid=S1405-0218200300010000600031&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>51</sup> "PRINCIPIO DE LEGALIDAD ELECTORAL", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 1, 1997, pp. 58&#45;59.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847284&pid=S1405-0218200300010000600032&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>52</sup> "PRINCIPIO DE LEGALIDAD CONSTITUCIONAL ELECTORAL. EST&Aacute; VIGENTE PARA TODOS LOS ESTADOS DESDE EL 23 DE AGOSTO DE 1996", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 1, 1997, pp. 57&#45;58.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847286&pid=S1405-0218200300010000600033&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>53</sup> De la Peza Mu&ntilde;oz, <i>op. cit. (supra,</i> nota 15), p. 5.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>54</sup> <i>Cfr.,</i> Guastini, <i>op. cit. (supra,</i> nota 11), p. 157.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>55</sup> Garc&iacute;a M&aacute;ynez, <i>Filosof&iacute;a del derecho (supra,</i> nota 6), p. 315</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>56</sup> <i>Vid.,</i> Del Vecchio, <i>Los principios generales del derecho</i> (traducci&oacute;n de Juan Osorio Morales), 2<sup>a</sup> ed., Barcelona, Casa Editorial Bosch, 1948, pp. 41 y ss,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847291&pid=S1405-0218200300010000600034&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> citado por Garc&iacute;a M&aacute;ynez, Eduardo, <i>L&oacute;gica del raciocinio jur&iacute;dico,</i> M&eacute;xico, Fontamara, 1994, pp. 60&#45;67.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847292&pid=S1405-0218200300010000600035&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>57</sup> Amparo civil directo 6187/34, Meza de D&iacute;as Catalina y coag., 15 de marzo de 1938, Unanimidad de cinco votos, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> Quinta &Eacute;poca, Tercera Sala, p. 2642. La Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n ha sostenido dos criterios m&aacute;s: i) Bajo el rubro "PRINCIPIOS GENERALES DE DERECHO, APLICACI&Oacute;N DE", que establece que por "principios generales del derecho" se entienden aquellos que "pueden <i>desprenderse</i> de otros argumentos para casos an&aacute;logos", y el &uacute;nico caso autorizado por el art&iacute;culo 14 constitucional en que la controversia respectiva no puede resolverse por la ley (las cursivas son m&iacute;as; Amparo civil directo 120/53, Agr&iacute;cola San Lorenzo, S. De R: L., 20 de enero de 1954, Mayor&iacute;a de cuatro votos, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> Quinta &Eacute;poca, Tercera Sala, p. 418); ii) Bajo el rubro "PRINCIPIOS GENERALES DE DERECHO", establece que deben entenderse por tales "los principios consignados en algunas de nuestras leyes, teniendo por tales no s&oacute;lo las mexicanas que se hayan establecido despu&eacute;s del C&oacute;digo Fundamental del pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n las anteriores" ( Competencia 532/35, Suscitada entre los Jueces del Ramo Civil de Soconusco y D&eacute;cimo de lo Civil de esta capital, 13 de octubre de 1936, la publicaci&oacute;n no menciona el sentido de la votaci&oacute;n ni el ponente; Competencia 224/34, Suscitada entre los Jueces del Ramo Civil de zacatecas y Segundo de Letras del Ramo Civil de Saltillo, Coahuila, 11 de febrero de 1935, Mayor&iacute;a de nueve votos, la publicaci&oacute;n no menciona el nombre del ponente, <i>Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> Quinta &Eacute;poca, Pleno, p. 283). Asimismo, la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n en la Jurisprudencia 145/2000 distingue las siguientes clases de principios generales del derecho: a) Principios jur&iacute;dicos positivos particulares; b) Principios jur&iacute;dicos positivos sistem&aacute;ticos; c) Principios jur&iacute;dicos teleol&oacute;gicos, y d) Principios doctrinarios o filos&oacute;ficos <i>(Semanario Judicial de la Federaci&oacute;n y su Gaceta,</i> Novena Epoca, Tomo XIII, febrero de 2001, p. 494).    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847294&pid=S1405-0218200300010000600036&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>58</sup> <i>Cfr.,</i> Guastini, <i>op. cit. (supra,</i> nota 11), p. 157.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>59</sup> Efectivamente, el art&iacute;culo 41, segundo p&aacute;rrafo de la Constituci&oacute;n federal expresamente establece que "La renovaci&oacute;n de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizar&aacute; mediante elecciones libres, aut&eacute;nticas y peri&oacute;dicas ...", respecto de lo cual la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n sostuvo que tal disposici&oacute;n, entre otras, constituye un "principio fundamental" o "elemento esencial" de una elecci&oacute;n democr&aacute;tica, "cuyo cumplimiento debe ser imprescindible para que una elecci&oacute;n se considere producto del ejercicio popular de la soberan&iacute;a, dentro del sistema jur&iacute;dico&#45;pol&iacute;tico construido en la Carta Magna y en las leyes electorales estatales, que est&aacute;n inclusive elevadas a rango constitucional, y son imperativos, de orden p&uacute;blico, de obediencia inexcusable y que no son renunciables ... " (sentencia reca&iacute;da en el expediente SUP&#45;JRC&#45;487/2000 Y SU ACUMULADO SUP&#45;JRC&#45;489/2000, relativa a la elecci&oacute;n de gobernador de Tabasco; criterio sustancialmente reiterado en la sentencia reca&iacute;da en el expediente SUP&#45;JRC&#45;120/2001, relativa a la elecci&oacute;n de gobernador de Yucat&aacute;n).</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>60</sup> Vid., la jurisprudencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral, bajo el rubro "NO REELECCI&Oacute;N. ALCANCE DE ESTE PRINCIPIO EN LOS AYUNTAMIENTOS", como resultado de una interpretaci&oacute;n funcional del art&iacute;culo 115, fracci&oacute;n I, p&aacute;rrafo segundo de la Constituci&oacute;n federal, en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 4, pp. 18&#45;21.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847298&pid=S1405-0218200300010000600037&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>61</sup> <i>Vid.,</i> "PRINCIPIO DE CONSERVACI&Oacute;N DE LOS ACTOS P&Uacute;BLICOS V&Aacute;LIDAMENTE celebrados. su aplicaci&oacute;n en la determinaci&oacute;n de la nulidad de CIERTA VOTACI&Oacute;N, C&Oacute;MPUTO O ELECCI&Oacute;N", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 2, pp. 19&#45;20.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847300&pid=S1405-0218200300010000600038&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>62</sup> <i>Cfr.</i> , Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit. (supra,</i> nota 3), p. 24.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>63</sup> <i>Cfr.,</i> Garc&iacute;a M&aacute;ynez, <i>op. cit. (supra,</i> nota 6), p. 316.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>64</sup> <i>Cfr.,</i> Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit. (supra,</i> nota 3), p. 13, en el entendido de que lo puesto entre par&eacute;ntesis es de quien esto escribe.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>65</sup> Guastini, <i>op. cit. (supra,</i> nota 11), p. 152.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>66</sup> <i>Cfr.,</i> las sentencias reca&iacute;das en los expedientes citados, <i>supra,</i> nota 45.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>67</sup> Vid., "NULIDAD DE ELECCI&Oacute;N. VIOLACIONES SUSTANCIALES QUE SON DETERMINANTES PARA EL RESULTADO DE LA ELECCI&Oacute;N (LEGISLACI&Oacute;N DE SAN LUIS POTOS&Iacute;), en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 1, 1997, pp. 51&#45;52.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847307&pid=S1405-0218200300010000600039&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>68</sup> Vid., sentencias reca&iacute;das en los expedientes SUP&#45;JRC&#45;391/2000, as&iacute; como SUP&#45;JRC&#45;440/ 2000 Y SUP&#45;JRC&#45;445/2000 acumulado, relacionados con la designaci&oacute;n de los miembros del Consejo Electoral del Estado de Yucat&aacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>69</sup> <i>Vid.</i> , resoluci&oacute;n del 6 de marzo de 2001 reca&iacute;da en el incidente de inejecuci&oacute;n de sentencia en los expedientes SUP&#45;JRC&#45;440/2000 Y SUP&#45;JRC&#45;445/2000 acumulado.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>70</sup> <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 4, p. 5.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847311&pid=S1405-0218200300010000600040&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>71</sup> <i>Cfr,</i> "R&Eacute;GIMEN ELECTORAL DISCIPLINARIO. PRINCIPIOS JUR&Iacute;DICOS APLICABLES", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 2, pp. 78&#45;79.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847313&pid=S1405-0218200300010000600041&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>72</sup> Vid., "TRIBUNAL ELECTORAL DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACI&Oacute;N. EST&Aacute; FACULTADO constitucionalmente PARA EXIGIR EL CUMPLIMIENTO DE todas SUS RESOLUCIONES", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m. 2, p. 86,    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847315&pid=S1405-0218200300010000600042&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> as&iacute; como la resoluci&oacute;n reca&iacute;da en el incidente de inejecuci&oacute;n de sentencia citado (supra, nota 69), relacionado con la designaci&oacute;n de los miembros del Consejo Electoral del Estado de Yucat&aacute;n..</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>73</sup> <i>Cfr.,</i> Orozco Henr&iacute;quez, "Principios y reglas en el derecho electoral mexicano y la pol&eacute;mica entre iusnaturalismo y iuspositivismo", en <i>Justicia Electoral. Revista del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n,</i> suplemento n&uacute;m 16, 2002, p. 8.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847317&pid=S1405-0218200300010000600043&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>74</sup> <i>Cfr.,</i> Atienza y Ruiz Manero, <i>op. cit. (supra,</i> nota 3), pp. 31 y 43&#45;44.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>75</sup> <i>Vid.,</i> sentencia reca&iacute;da en el expediente SUP&#45;JRC&#45;120/2001, relativa a la elecci&oacute;n de gobernador de Yucat&aacute;n.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>76</sup> <i>Cfr., ibidem,</i> p. 23</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>77</sup> Comanducci, Paolo, <i>Razonamiento jur&iacute;dico. Elementos para un modelo,</i> M&eacute;xico, Fontamara, 1999, p. 98.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4847322&pid=S1405-0218200300010000600044&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body>
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