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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Poder judicial y democracia</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Los jueces &iquest;crean derecho?</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Eugenio Bulygin*</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Universidad de Buenos Aires.</i></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>1. Introducci&oacute;n</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creaci&oacute;n del derecho por los jueces es una cuesti&oacute;n muy debatida en los &uacute;ltimos doscientos a&ntilde;os que ha recibido respuestas muy dis&iacute;miles. Cabe distinguir entre por lo menos tres posiciones claramente diferenciadas:</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A. Teor&iacute;a que sostiene que el derecho, entendiendo por tal el conjunto de las normas generales, es creado por el legislador y que los jueces se limitan a aplicar el derecho a casos particulares. Voy a referirme a esta posici&oacute;n como "doctrina tradicional".</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B. Teor&iacute;a para la cual el derecho es el conjunto de todas las normas, generales e individuales, y que sostiene que los jueces crean derecho porque crean normas individuales. El representante m&aacute;s conspicuo de esta tesis es Hans Kelsen.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C. Teor&iacute;a que sostiene que los jueces no crean derecho en situaciones normales, pero s&iacute; lo hacen porque crean normas generales en situaciones muy especiales. Tratar&eacute; de defender esta tesis en el presente trabajo.</font></p>     </blockquote>          <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es f&aacute;cil advertir que no hay consenso entre estas teor&iacute;as acerca de dos puntos fundamentales: 1) qu&eacute; ha de entenderse por "derecho" y 2) qu&eacute; quiere decir "crear derecho". Nadie niega que los jueces dictan sentencias, pero las teor&iacute;as A y C no consideran que esto justifique la tesis de que los jueces crean derecho. Hay una coincidencia importante entre estas dos teor&iacute;as: ambas consideran que el derecho es el conjunto de las normas generales. Pero se oponen frontalmente en la cuesti&oacute;n de saber si los jueces crean normas generales: mientras que la teor&iacute;a A niega esto, la teor&iacute;a C lo afirma. La teor&iacute;a B discrepa con las teor&iacute;as A y C respecto de lo que ha de entenderse por "derecho", pero coincide con la teor&iacute;a C en que los jueces a veces tambi&eacute;n crean normas generales, si bien restringe las hip&oacute;tesis en las que esto ocurre.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>2. La doctrina tradicional</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que llamo aqu&iacute; "doctrina tradicional" se caracteriza por una tajante distinci&oacute;n entre la creaci&oacute;n del derecho por parte del legislador y la aplicaci&oacute;n del derecho por los tribunales de justicia. Esta doctrina hunde sus ra&iacute;ces en la Ilustraci&oacute;n (con las teor&iacute;as de la soberan&iacute;a popular y de la divisi&oacute;n de poderes), la Revoluci&oacute;n Francesa (que intent&oacute; poner en pr&aacute;ctica las principales ideas de los pensadores de la Ilustraci&oacute;n) y la codificaci&oacute;n napole&oacute;nica que es una consecuencia casi necesaria de la doctrina de divisi&oacute;n de poderes, doctrina que mantiene su vigencia hasta nuestros d&iacute;as.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La separaci&oacute;n entre el <i>poder legislativo</i> como poder pol&iacute;tico por excelencia, ejercido por el parlamento compuesto por los representantes del pueblo y encargado de la creaci&oacute;n del derecho, y el <i>poder judicial,</i> un poder puramente t&eacute;cnico, ejercido por jueces profesionales cuya tarea se agota en la aplicaci&oacute;n de las leyes dictadas por el poder legislativo es uno de los puntos centrales de las propuestas de los te&oacute;ricos de la Ilustraci&oacute;n para la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica y jur&iacute;dica del Estado. Por derecho se entiende aqu&iacute; el conjunto de las normas generales dictadas por el parlamento y el poder ejecutivo, en primer lugar, las leyes. La tarea de los jueces se circunscribe a la aplicaci&oacute;n de las normas generales a casos concretos. Este planteo no s&oacute;lo supone una divisi&oacute;n tajante entre la creaci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n del derecho, sino que adem&aacute;s exige &#45;para que los jueces est&eacute;n en condiciones de cumplir su funci&oacute;n&#45; que el derecho suministre a los jueces la posibilidad de resolver todos los casos mediante la aplicaci&oacute;n de las normas generales. Esto implica que el derecho ha de ser completo y coherente, en el sentido de que debe contener una soluci&oacute;n para todo problema que sea sometido al juez y que no haya dos o m&aacute;s soluciones incompatibles para el mismo caso. Aparentemente, la falta de una norma que resuelva el caso (lo que tradicionalmente se llama <i>laguna del derecho)</i> o la existencia de dos o m&aacute;s normas incompatibles aplicables al mismo caso <i>(conflicto de normas)</i> impedir&iacute;a al juez resolver el caso, esto es, aplicar el derecho, sin solucionar antes esos problemas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en este sentido que la codificaci&oacute;n napole&oacute;nica puede considerarse como un corolario indispensable de la divisi&oacute;n de poderes. En efecto, la codificaci&oacute;n fue el primer intento serio de lograr una legislaci&oacute;n completa y coherente para una determinada materia, como las relaciones civiles (C&oacute;digo Civil), comerciales (C&oacute;digo de Comercio), la pretensi&oacute;n punitiva del Estado (C&oacute;digo Penal), etc. El que las normas generales solucionen todos los casos y lo hagan en forma coherente parece ser una condici&oacute;n necesaria para poder exigir del juez que se limite a la mera aplicaci&oacute;n de esas normas, sin introducir modificaciones o cambios en las normas generales. Tan persistente es esta idea que en los &oacute;rdenes jur&iacute;dicos modernos que tienen su origen en la codificaci&oacute;n napole&oacute;nica se da por supuesto que el derecho es siempre completo y coherente en el sentido de que proporciona una respuesta y s&oacute;lo una respuesta a todo problema jur&iacute;dico. Esto lo prueban las exigencias impuestas a los jueces por la legislaci&oacute;n positiva de muchos pa&iacute;ses. En efecto:</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Los jueces tienen la obligaci&oacute;n de resolver todos los casos que dentro de su competencia les fueran planteados y si bien la competencia de un juez suele ser limitada, se supone que la competencia de todos los jueces es exhaustiva en el sentido de que para todo problema jur&iacute;dico siempre ha de haber un juez competente.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Las resoluciones de los jueces deben ser fundadas en normas jur&iacute;dicas.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si los jueces est&aacute;n obligados a resolver todos los casos mediante sentencias fundadas en normas jur&iacute;dicas, se infiere &#45;en virtud del principio "deber implica poder"&#45; que los jueces pueden cumplir esa obligaci&oacute;n, de donde se sigue,</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) En el derecho se encuentra siempre una soluci&oacute;n para cualquier problema jur&iacute;dico planteado al juez.<sup><a href="#notas">1</a></sup></font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es caracter&iacute;stico para esta actitud, el art&iacute;culo 15 del C&oacute;digo Civil argentino que dispone: "Los jueces no pueden dejar de juzgar bajo el pretexto de silencio, obscuridad o insuficiencia de las leyes." Est&aacute; bien que no deban alegar pretextos, pero &iquest;qu&eacute; sucede si no se trata de pretextos si la ley guarda silencio, o es oscura o insuficiente? &iquest;O es que se supone que tal situaci&oacute;n no puede darse? El art&iacute;culo 16 indica el camino que debe adoptar el juez para evitar esta situaci&oacute;n desagradable: "Si una cuesti&oacute;n civil no puede resolverse, ni por las palabras, ni por el esp&iacute;ritu de la ley, se atender&aacute; a los principios de leyes an&aacute;logas; y si a&uacute;n la cuesti&oacute;n fuese dudosa, se resolver&aacute; por los principios generales del derecho, teniendo en consideraci&oacute;n, las circunstancias del caso."</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta disposici&oacute;n admite dos interpretaciones. O bien el legislador considera que aunque las leyes (es decir, las normas generales) pueden no ser completas, el conjunto resultante de agregar a las normas generales los principios de las leyes an&aacute;logas y los principios generales del derecho es siempre completo y coherente. Esta tesis es llamativamente parecida a la posici&oacute;n de Dworkin para quien si bien el derecho establecido <i>(settled law)</i> &#45;entendiendo por tal el conjunto de las leyes y precedentes judiciales&#45; puede resultar incompleto e incoherente, una vez interpretado a la luz de los principios y de la mejor teor&iacute;a pol&iacute;tica subyacente, suministra siempre una respuesta correcta. O bien el art&iacute;culo 16 puede interpretarse en el sentido de que autoriza al juez a modificar el derecho existente, agreg&aacute;ndole una nueva norma, al estilo del art. 1 del C&oacute;digo Civil Suizo.<sup><a href="#notas">2</a></sup> En esta interpretaci&oacute;n, el art.16 autorizar&iacute;a al juez a crear nuevas normas jur&iacute;dicas, lo que est&aacute; en flagrante contradicci&oacute;n con la doctrina de la divisi&oacute;n de poderes en su versi&oacute;n tradicional.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La doctrina tradicional fue criticada por Kelsen, quien sostiene que todos los actos jur&iacute;dicos son a la vez actos de aplicaci&oacute;n y de creaci&oacute;n del derecho (salvo los dos casos extremos: el dictado de la hist&oacute;ricamente primera constituci&oacute;n que es pura creaci&oacute;n y la ejecuci&oacute;n de sentencia que es pura aplicaci&oacute;n). En particular, el legislador aplica la constituci&oacute;n y crea normas generales y el juez aplica la ley y crea sentencias, es decir, normas individuales. Por lo tanto, la diferencia entre la funci&oacute;n del legislador y la del juez es, seg&uacute;n Kelsen, s&oacute;lo cuantitativa: el juez suele estar m&aacute;s limitado que el legislador, pero ambos crean derecho dentro del marco establecido por la norma superior (la constituci&oacute;n en el caso del legislador y la ley en el del juez).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>3. Normas generales y normas individuales</b></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Antes de analizar m&aacute;s en detalle esta cr&iacute;tica, tenemos que aclarar qu&eacute; se entiende en este contexto por "norma general" y "norma individual".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las normas pueden ser caracterizadas como expresiones usadas prescriptivamente para ordenar, prohibir o permitir una cierta conducta o acci&oacute;n en determinadas circunstancias. Llamaremos <i>caso</i> a la situaci&oacute;n o la circunstancia en las que la conducta en cuesti&oacute;n debe, no debe o puede ser realizada conforme a la norma, y llamaremos <i>soluci&oacute;n</i> a la expresi&oacute;n que ordena, proh&iacute;be o permite la conducta en cuesti&oacute;n, es decir, que dice que esa conducta debe, no debe o puede ser llevada a cabo. En este sentido cabe decir que las normas son expresiones que correlacionan un caso con una soluci&oacute;n.<sup><a href="#notas">3</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&eacute;rmino "caso" es ambiguo tanto en el lenguaje corriente como en el lenguaje jur&iacute;dico: as&iacute; hablamos del caso de atentado pol&iacute;tico y del caso del ataque a las Torres Gemelas. La palabra "caso" alude aqu&iacute;, sin embargo, a dos cosas bien distintas. El caso de atentado pol&iacute;tico est&aacute; caracterizado por un conjunto de propiedades (un hecho de violencia tendiente a causar da&ntilde;os a personas o cosas, producido por razones pol&iacute;ticas). El atentado pol&iacute;tico puede producirse &#45;y lamentablemente se produce con bastante frecuencia&#45; en distintos lugares y en diferentes momentos (la explosi&oacute;n de la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, el ataque a las Torres Gemelas en Nueva York el 11 de Septiembre de 2001, un cochebomba colocado por ETA en una calle de Madrid, son todos ejemplos de atentado pol&iacute;tico). Para despejar esta ambig&uuml;edad usar&eacute; los t&eacute;rminos <i>caso gen&eacute;rico</i> y <i>caso individual.</i> Un caso individual es un evento concreto ubicado en tiempo y espacio, cuyos protagonistas son individuos; un caso gen&eacute;rico es una propiedad o conjunto de propiedades que pueden ejemplificarse en un n&uacute;mero indefinido de casos individuales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Paralelamente podemos distinguir entre <i>soluciones gen&eacute;ricas</i> que son tipos o clases de acciones caracterizadas normativamente (como obligatorias, prohibidas o permitidas) y <i>soluciones individuales,</i> que son actos u omisiones realizados por individuos determinados, localizados espacial y temporalmente, calificados como obligatorios, prohibidos o permitidos.<sup><a href="#notas">4</a></sup> Es importante tener presente que ni los casos gen&eacute;ricos ni las soluciones gen&eacute;ricas se refieren a hechos reales, sino tan solo a hechos posibles. En cambio, los casos y las soluciones individuales se refieren a hechos reales.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podemos definir <i>normas generales</i> como expresiones que correlacionan casos gen&eacute;ricos con soluciones gen&eacute;ricas y las <i>normas individuales</i> como expresiones que correlacionan una cierta descripci&oacute;n de un caso individual con una soluci&oacute;n individual.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, Kelsen sostiene que las sentencias judiciales son normas individuales. Pero esta tesis es m&aacute;s que dudosa.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, decir que la sentencia judicial <i>es</i> una norma individual es por lo menos una exageraci&oacute;n, producto de una simplificaci&oacute;n excesiva. La sentencia es una entidad compleja que consta de dos partes: los considerandos y la parte resolutiva o dispositiva. La parte resolutiva en la cual el juez condena al acusado a tantos a&ntilde;os de c&aacute;rcel o al demandado a pagarle al actor tal suma de dinero es una norma individual, pero esta norma individual est&aacute; precedida por los considerandos en los que el juez justifica o fundamenta su decisi&oacute;n <i>(vgr.</i> dice que el acusado cometi&oacute; tal delito, reprimido por tal norma del c&oacute;digo penal o que el demandado dej&oacute; de cumplir tal obligaci&oacute;n frente al actor). Los considerandos son una parte de la sentencia y una parte muy esencial. En esto estriba una diferencia fundamental entre el acto del legislador y el acto del juez: los jueces, a diferencia de los legisladores, est&aacute;n obligados a justificar expresamente sus decisiones y esta justificaci&oacute;n forma parte de la sentencia. El legislador tambi&eacute;n justifica, a veces, las normas que dicta, agregando a la ley una explicaci&oacute;n de motivos, pero &eacute;sta no forma parte de la ley, mientras que la justificaci&oacute;n o fundamentaci&oacute;n de la decisi&oacute;n judicial es una parte imprescindible de la sentencia. Una sentencia que carece de justificaci&oacute;n es una sentencia arbitraria, sujeta a la anulaci&oacute;n o revocaci&oacute;n.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe agregar que es dudoso que las llamadas "normas individuales" sean <i>normas.</i> El t&eacute;rmino "norma" &#45;y con mayor raz&oacute;n el t&eacute;rmino "regla"&#45; parece requerir la generalidad, al menos respecto del sujeto o destinatario de la norma.<sup><a href="#notas">6</a></sup> Por este motivo ser&iacute;a probablemente m&aacute;s ra</font><font face="verdana" size="2">zonable denominar a la parte resolutiva de una sentencia "disposici&oacute;n" o "mandato" y no "norma individual". Es tan solo para no apartarme de la terminolog&iacute;a usada por Kelsen que no propicio este cambio terminol&oacute;gico.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>4. La justificaci&oacute;n de la decisi&oacute;n judicial</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tenemos que analizar ahora en qu&eacute; consiste la justificaci&oacute;n de la decisi&oacute;n judicial. En principio, una norma individual dictada por el juez, esto es, la parte dispositiva de su sentencia, est&aacute; justificada cuando se infiere l&oacute;gicamente de los considerandos. Para ello los considerandos deben contener un fundamento f&aacute;ctico y un fundamento normativo. El fundamento f&aacute;ctico consiste en la descripci&oacute;n del caso individual y la constataci&oacute;n de que ese caso individual es una instancia de un cierto caso gen&eacute;rico, esto es, que el caso individual tiene la propiedad definitoria de un determinado caso gen&eacute;rico. Esta operaci&oacute;n se llama habitualmente "subsunci&oacute;n".<sup><a href="#notas">7</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El fundamento normativo es una norma general que soluciona el caso gen&eacute;rico al que pertenece el caso individual sometido a la decisi&oacute;n del juez. Para que su decisi&oacute;n est&eacute; justificada, el juez debe subsumir el caso individual en un caso gen&eacute;rico y luego dictar una resoluci&oacute;n o norma individual que corresponda a la soluci&oacute;n que la norma general invocada en los considerandos correlaciona con el caso gen&eacute;rico correspondiente. Cuando el juez condena a Pedro a 12 a&ntilde;os de prisi&oacute;n por haber matado a juan, debe mostrar que la conducta realizada por Pedro es un homicidio y que la pena impuesta est&aacute; dentro del marco fijado por la norma del c&oacute;digo penal que pena el homicidio.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para sostener que el juez siempre crea derecho, Kelsen se basa en dos argumentos: 1) La sentencia del juez es producto de un acto de voluntad y no de mero conocimiento y 2) en la sentencia se concretan una serie de elementos que en la norma general aplicada s&oacute;lo son mencionados en forma abstracta (por ejemplo, la identificaci&oacute;n del condenado, el monto de la pena, el lugar en que debe cumplirse, etc.). La norma general se&ntilde;ala un marco de posibilidades que el juez llena al elegir una de ellas cuando crea la norma individual. Por ejemplo, si la norma del c&oacute;digo penal establece para el homicidio una pena de prisi&oacute;n entre 8 y 25 a&ntilde;os y el juez fija 12 a&ntilde;os, su decisi&oacute;n (soluci&oacute;n individual) corresponde a la soluci&oacute;n gen&eacute;rica.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ambos argumentos pueden ser admitidos sin dificultad, pero de ah&iacute; no se sigue la conclusi&oacute;n que Kelsen pretende sacar. Es cierto que la parte dispositiva de la sentencia es el resultado de un acto de voluntad y que el juez al dictar la norma individual agrega una serie de datos que no figuran en la norma general. Pero esto no implica que el juez est&eacute; creando derecho. Si la norma individual dictada por el juez, esto es, la parte dispositiva de su sentencia, est&aacute; fundada en una norma general creada por el legislador, parece exagerado hablar de "creaci&oacute;n del derecho". He sostenido en otra oportunidad que el juez s&oacute;lo crea derecho cuando la norma general mediante la cual justifica su decisi&oacute;n no es una norma creada por el legislador<sup><a href="#notas">8</a></sup> y estoy dispuesto a mantener esta tesis. Pero ya hemos visto que de acuerdo a la doctrina tradicional esto es precisamente lo que el juez no debe hacer, pues debe fundar su decisi&oacute;n en el derecho, es decir, en las normas generales creadas por el legislador. La pregunta es &iquest;qu&eacute; debe y qu&eacute; puede hacer el juez cuando el derecho no soluciona su caso, es decir, frente a una laguna, si es que hay tal cosa como laguna normativa?</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>5. Lagunas normativas</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente al problema de las lagunas normativas, los fil&oacute;sofos del derecho han adoptado actitudes muy dispares. Cabe distinguir b&aacute;sicamente tres posiciones:</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">I. Teor&iacute;as que consideran que el derecho es necesariamente completo y, por lo tanto, niegan la posibilidad de lagunas. Kelsen es el representante m&aacute;s conocido de esta tendencia, que es compartida por muchos te&oacute;ricos.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">II. Teor&iacute;as que consideran que aunque haya lagunas normativas, esto no impide que los jueces puedan resolver todos los casos mediante la aplicaci&oacute;n de las normas generales preexistentes. (Destacados representantes de esta posici&oacute;n son Juan Ruiz Manero y Fernando Atria en su libro <b>On Law and Legal Reasoning.</b>)<sup><a href="#notas">9</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">III. Teor&iacute;as que sostienen que la existencia o inexistencia de lagunas es una cuesti&oacute;n emp&iacute;rica y por lo tanto contingente (tesis defendida en <b>Normative Systems</b>, en adelante, <b>NS</b>).<sup><a href="#notas">10</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las teor&iacute;as que admiten la existencia de lagunas (grupo III) consideran que los jueces tienen discrecionalidad para resolver los casos en los que no hay regulaci&oacute;n jur&iacute;dica (casos de lagunas normativas). Para las teor&iacute;as del grupo I, en principio no hay discrecionalidad porque no hay lagunas, pero puede haberla si el orden jur&iacute;dico autoriza a los jueces a apartarse del derecho. En cambio, para las teor&iacute;as agrupadas en II &#151;y en particular para Atria&#151; no hay discreci&oacute;n aunque haya lagunas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En esta secci&oacute;n voy a hacer una breve rese&ntilde;a de la teor&iacute;a de Kelsen, como representante m&aacute;s destacado del grupo I, cuya doctrina ha sido analizada en detalle en el capitulo VII de <b>NS</b>, para concentrarme en la secci&oacute;n siguiente en el grupo II y en particular en los argumentos de Fernando Atria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El principal argumento que esgrimen los autores que niegan la existencia de lagunas est&aacute; basado en el famoso principio "Todo lo que no est&aacute; prohibido, est&aacute; permitido" que llamar&eacute; "Principio de Prohibici&oacute;n". Seg&uacute;n Kelsen, este principio forma parte de todo orden jur&iacute;dico. La idea central es que el derecho prohibe ciertas conductas, y las dem&aacute;s conductas, al no estar prohibidas, est&aacute;n permitidas. Por lo tanto, todas las conductas tienen un status normativo (como prohibidas o como permitidas). Ergo no hay conductas no reguladas por el derecho.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este argumento es una falacia, basada en la falta de distinci&oacute;n entre normas y proposiciones normativas, por un lado, y entre diferentes sentidos del t&eacute;rmino "permitido", por el otro.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las normas son expresiones prescriptivas que proh&iacute;ben, ordenan o permiten ciertas conductas (en determinadas circunstancias); las proposiciones normativas son enunciados descriptivos que informan acerca de la existencia de normas. Las normas pueden ser calificadas de v&aacute;lidas o inv&aacute;lidas, eficaces o ineficaces, pueden ser obedecidas o desobedecidas, pero no son ni verdaderas ni falsas. Las proposiciones normativas son verdaderas o falsas, pero no pueden ser obedecidas y no son v&aacute;lidas ni inv&aacute;lidas. A pesar de estas claras diferencias, tanto unas como otras pueden ser expresadas mediante las mismas palabras. "Prohibido fumar" puede ser expresi&oacute;n de una norma o de una proposici&oacute;n que afirma la existencia de una norma que proh&iacute;be fumar. Esta ambig&uuml;edad suele dar lugar a no pocas confusiones.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El t&eacute;rmino "permitido" es, a su vez, ambiguo. Cuando figura en una norma, es decir, cuando es usado prescriptivamente, "permitido" significa lo mismo que "no prohibido" y "prohibido" significa "no permitido". Pero cuando figura en una proposici&oacute;n normativa, "permitido" puede significar dos cosas distintas. Al decir "p est&aacute; permitido" puedo querer decir, por un lado, que no existe una norma que proh&iacute;ba p (permisi&oacute;n d&eacute;bil o negativa) o, por el otro, que existe una norma que permite p (permisi&oacute;n fuerte o positiva).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe preguntarse si el principio "Lo que no est&aacute; prohibido, est&aacute; permitido" es una norma o una proposici&oacute;n normativa. Si es una norma que permite todas las conductas que no est&aacute;n prohibidas por otras normas, entonces &#151;como toda norma&#151; es contingente y no puede pertenecer necesariamente a todo orden jur&iacute;dico. Si es una proposici&oacute;n normativa, caben dos posibilidades: o bien "permitido" significa "no prohibido" (permisi&oacute;n negativa o d&eacute;bil), o bien significa permisi&oacute;n fuerte o positiva. En el primer caso, el Principio de Prohibici&oacute;n es necesariamente verdadero, pero absolutamente trivial, pues s&oacute;lo dice que lo que no est&aacute; prohibido no est&aacute; prohibido. Esto es totalmente inocuo y perfectamente compatible con la existencia de lagunas. Si, en cambio, "permitido" significa permisi&oacute;n fuerte o positiva, entonces el Principio dice que si una conducta no est&aacute; prohibida hay una norma que la permite. Esto es claramente falso: del mero hecho de la ausencia de una norma prohibitiva no cabe inferir la presencia de una norma permisiva. Resumiendo, el Principio de Prohibici&oacute;n como norma es contingente y como proposici&oacute;n normativa es o bien vacuo, o bien, falso. En ning&uacute;n caso puede apoyar la tesis de que el derecho es necesariamente completo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera etapa de su obra, Kelsen parece recurrir al Principio de Prohibici&oacute;n en su versi&oacute;n fuerte, para lo cual intenta probar que frente a una conducta p, siempre hay una norma aplicable: o bien una norma que prohibe p o bien la norma negativa que establece la libertad "de hacer u omitir aquello a lo que no se est&aacute; obligado". "Es esta norma negativa la que viene a aplicarse en la decisi&oacute;n con que se rechaza una pretensi&oacute;n que est&aacute; dirigida a una conducta no convertida en deber."<sup><a href="#notas">11</a></sup> Esto presupone la verdad del Principio de Prohibici&oacute;n en su versi&oacute;n fuerte. Pero ya hemos visto que en su versi&oacute;n fuerte el principio es falso: nada autoriza a pensar que en todo orden jur&iacute;dico exista una norma que permite toda conducta no prohibida. En la segunda etapa, Kelsen cambia su planteo. Ya no pretende que en todo orden jur&iacute;dico haya una norma que permite lo que no est&aacute; prohibido; ahora sostiene que cuando no hay una norma aplicable, se aplica todo el orden jur&iacute;dico, esta vez en virtud de la versi&oacute;n d&eacute;bil del Principio de Prohibici&oacute;n: toda conducta no prohibida est&aacute; (d&eacute;bilmente) permitida. Pero la permisi&oacute;n d&eacute;bil es perfectamente compatible con la presencia de una laguna. De ah&iacute; la conclusi&oacute;n a la que llegamos en <b>NS</b> de que en el caso de una laguna normativa el juez no tiene la obligaci&oacute;n de condenar al demandado, ni tampoco la de rechazar la demanda. Lo &uacute;nico a que est&aacute; obligado es a dictar sentencia y lo puede hacer de cualquiera de las dos formas posibles: condenando al demandado o rechazando la demanda. En otras palabras, el juez puede decidir discrecionalmente el caso individual.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>6. La teor&iacute;a de Atria</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tesis de <b>Normative Systems</b> fue criticada por Juan Ruiz Manero en su conocido libro <b>Jurisdicci&oacute;n y Normas.</b><sup><a href="#notas">12</a></sup> Ruiz Manero sostiene que en el caso en que no existe una norma espec&iacute;fica que lo obligue a condenar, el juez est&aacute; obligado a rechazar la demanda.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fernando Atria comparte la tesis de Ruiz Manero y la desarrolla. El meollo de su posici&oacute;n es la distinci&oacute;n entre dos preguntas que, seg&uacute;n &eacute;l, Alchourr&oacute;n y Bulygin no distinguen: a) &iquest;Qu&eacute; dice el derecho de Escocia respecto de las vacaciones de parejas casadas? y b) &iquest;cu&aacute;l es la soluci&oacute;n jur&iacute;dica correcta para este caso? Las preguntas est&aacute;n referidas a un ejemplo que ser&aacute; analizado m&aacute;s adelante, pero es f&aacute;cil reformularlas en t&eacute;rminos m&aacute;s generales. Si bien Atria no distingue entre </font><font face="verdana" size="2">casos gen&eacute;ricos y casos individuales, la pregunta (a) se refiere claramente a casos gen&eacute;ricos, pues el caso caracterizado como "vacaciones de parejas casadas" es claramente un caso gen&eacute;rico. En cambio, la pregunta (b) se refiere a "este caso", es decir, a un caso individual. Por consiguiente, cabe reformular las dos preguntas de la siguiente manera:</font></p>              <blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(a') &iquest;Qu&eacute; establece el derecho para el caso gen&eacute;rico?</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">(b') &iquest;Qu&eacute; debe hacer el juez en un caso individual que pertenece a ese caso gen&eacute;rico?</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La idea b&aacute;sica de Atria es que &#151;a diferencia de Alchourr&oacute;n y Bulygin&#151;la respuesta negativa a la pregunta (a') no implica una respuesta a la pregunta (b'). En particular, Atria cree que una respuesta negativa a la pregunta (a'): el derecho no establece nada respecto del caso gen&eacute;rico, no impide que haya una respuesta correcta a la pregunta (b'). Esta respuesta es que el juez debe rechazar la demanda. En consecuencia, no es verdad que el juez tenga discreci&oacute;n para resolver el caso individual cuando hay una laguna normativa (Atria pp. 62&#45;63). S&oacute;lo en el caso de una laguna axiol&oacute;gica habr&iacute;a discrecionalidad (p. 66), donde por "laguna axiol&oacute;gica" se entiende un caso para el cual hay una soluci&oacute;n, pero &eacute;sta es valorada por el int&eacute;rprete como injusta o inadecuada.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien Atria dice que no pretende sostener la tesis de que los sistemas jur&iacute;dicos son necesariamente completos (p. 64), poco despu&eacute;s afirma que el mero hecho de que el derecho guarde silencio respecto de una cuesti&oacute;n no significa que el caso no est&eacute; regulado (p. 65). Esto suena a una contradicci&oacute;n, pero creo que se pueden conciliar ambas afirmaciones: hay que entenderlas en el sentido de que aunque el caso gen&eacute;rico no est&eacute; regulado, el caso individual siempre est&aacute; regulado.<sup><a href="#notas">13</a></sup></font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La principal discrepancia entre la posici&oacute;n asumida en <b>NS</b> y Atria reside en que &eacute;l cree que las respuestas a las dos preguntas son independientes, mientras que en <b>NS</b> se sostiene que la respuesta a (a') implica una respuesta a (b'), lo que, seg&uacute;n Atria, ser&iacute;a un error. Este error provendr&iacute;a, al menos en parte, de nuestra caracterizaci&oacute;n de la funci&oacute;n de los jueces y otros &oacute;rganos jurisdiccionales. Al sostener que la soluci&oacute;n de los conflictos es la funci&oacute;n primordial de los jueces, Alchourr&oacute;n y Bulygin confundir&iacute;an el papel que los jueces desempe&ntilde;an en sociedades liberales modernas con su papel estructural en los sistemas jur&iacute;dicos como tales. Atria propone, en cambio, adoptar la caracterizaci&oacute;n de Hart, para el cual la actividad jurisdiccional consistir&iacute;a en la determinaci&oacute;n autoritativa del hecho de violaci&oacute;n de las reglas primarias, y la soluci&oacute;n de conflictos ser&iacute;a una mera consecuencia secundaria de la aplicaci&oacute;n de las reglas primarias (Atria p. 63).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Creo que los que se equivocan aqu&iacute; son Ruiz Manero y Atria, y su error consiste en construir el argumento sobre la base de ejemplos penales en los cuales, cuando no existe una norma que pena la conducta del acusado, el juez debe absolverlo, al menos en el derecho penal liberal que contiene el principio <i>nullum crimen.</i> Pero como la presencia de este principio elimina las lagunas en el derecho penal, en este contexto, donde lo que interesa son precisamente las lagunas normativas, los procesos penales son irrelevantes. Y en los procesos civiles (en el sentido amplio de "civil" que s&oacute;lo excluye los penales, pero abarca tambi&eacute;n los juicios comerciales, laborales, administrativos, etc.) cuando son contradictorios, siempre hay conflictos de intereses que el juez debe resolver. El conflicto en un juicio civil consiste en que el actor pretende que el demandado debe hacer algo (por ejemplo, pagar una suma de dinero, pintar una pared, tolerar que el actor pase por su predio, etc.) y el demandado niega que tenga tal obligaci&oacute;n. Por otra parte, los conflictos de intereses no s&oacute;lo se producen entre particulares, sino tambi&eacute;n entre el Estado y los particulares y tambi&eacute;n entre distintos &oacute;rganos del Estado, de modo que nuestra caracterizaci&oacute;n nada tiene que ver con el capitalismo liberal y es igualmente aplicable a los sistemas jur&iacute;dicos en los que se considera que el derecho es un medio de la pol&iacute;tica p&uacute;blica (ver Atria, p. 63 con la cita de Dama&#353;ka).</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya hemos visto que al igual que Ruiz Manero, Atria cree que hay siempre una respuesta correcta a la pregunta "Qu&eacute; debe hacer el juez en el caso individual?", a&uacute;n en los casos en que el derecho nada dice respecto del caso gen&eacute;rico. Esta respuesta es: el juez debe rechazar la demanda.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tesis implica una diferencia fundamental entre la sentencia que hace lugar a la demanda y la sentencia que la rechaza. Para la primera, el juez necesita una norma general que diga que el demandado debe hacer lo que el actor pretende que haga; para la segunda, bastar&iacute;a el hecho de que no exista una norma tal.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Yo no creo que haya tal diferencia, ya que toda sentencia, tanto la que hace lugar a la demanda como la que la rechaza, contiene en su parte dispositiva una norma individual. En el primer caso, una norma individual que ordena al demandado a hacer lo que el actor pretende que haga. En el segundo caso, una norma individual que permite al demandado no hacer lo que el actor pretende que haga. El error de Atria proviene de una falta de distinci&oacute;n adecuada entre normas y proposiciones normativas. Si el juez se limitara a informar a las partes que el derecho no contiene una norma que obligue al demandado, su sentencia ser&iacute;a una mera proposici&oacute;n normativa. Pero la funci&oacute;n del juez no es informar a los litigantes acerca del contenido del derecho, sino resolver el conflicto y para hacerlo tiene que dictar una norma, ya sea una norma que obligue al demandado (de la forma obligatorio F, donde F simboliza la conducta del demandado pretendida por el actor), o una norma que permita al demandado no hacer lo que el actor pretende, es decir, una norma de la forma permitido no F. En ambos casos se trata de normas y no de proposiciones normativas.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo justifica el juez estas normas individuales? La respuesta es clara: mediante normas generales, es decir, normas que correlacionan el caso gen&eacute;rico al que pertenece el caso individual con la soluci&oacute;n gen&eacute;rica, sea &eacute;sta of (obligatorio f) o P&#45;f (permitido no f), donde f ya no es la conducta del demandado, sino la clase de conductas a la que pertenece la conducta del demandado. Y como por hip&oacute;tesis el caso gen&eacute;rico correspondiente no est&aacute; solucionado por ninguna norma general, el juez tiene que crear una norma general para solucionarlo.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En apoyo de su teor&iacute;a, Atria trae tres ejemplos que es instructivo analizar.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una pareja de reci&eacute;n casados que viven en Escocia resuelven ir de vacaciones juntos. Pero no se ponen de acuerdo a d&oacute;nde ir. El marido quiere ir a Francia y la mujer a Africa del Sur. El derecho escoc&eacute;s nada dice sobre el problema de qui&eacute;n tiene el derecho de elegir el lugar para las vacaciones, es decir, nada dice respecto del caso gen&eacute;rico (elecci&oacute;n del lugar de las vacaciones). No obstante, seg&uacute;n Atria, si el marido o la mujer acuden a un juez, el juez debe rechazar la demanda en ambas hip&oacute;tesis, pues &eacute;sta es la soluci&oacute;n correcta para el caso individual. (Para Atria, la pregunta "&iquest;cu&aacute;l es la soluci&oacute;n correcta para este caso?" significa lo mismo que la pregunta "&iquest;qu&eacute; debe hacer el juez?" (Atria, p. 64, nota 50). Sin embargo, si el juez rechaza la demanda del marido, esta decisi&oacute;n permite que la mujer no siga la elecci&oacute;n del marido, y si rechaza la demanda de la mujer, permite al marido no seguir la elecci&oacute;n de la mujer. Estas decisiones comprometen al juez a decidir lo mismo en todos los casos relevantemente an&aacute;logos, es decir, en el <b>caso gen&eacute;rico</b> "elecci&oacute;n del lugar de las vacaciones por parte de parejas casadas". Por lo tanto, la decisi&oacute;n del juez en el caso individual importa la aceptaci&oacute;n por parte del juez de la norma general que dice que ninguno de los c&oacute;nyuges est&aacute; obligado a seguir la elecci&oacute;n del lugar de las vacaciones hecha por el otro c&oacute;nyuge. Por hip&oacute;tesis, esta norma general no exist&iacute;a en el derecho escoc&eacute;s antes de la decisi&oacute;n del juez. Por lo tanto, esta norma general que el juez us&oacute; para justificar su decisi&oacute;n en el caso individual ha sido creada por &eacute;l. Cuando digo que la decisi&oacute;n del juez en un caso individual lo compromete a decidir de igual modo todos los casos iguales (o relevantemente an&aacute;logos) no quiero insinuar que el juez est&eacute; (jur&iacute;dicamente o moralmente) obligado a seguir sus propios precedentes. No se trata de una obligaci&oacute;n, sino de una condici&oacute;n de racionalidad: un juez que resuelve dos casos iguales de manera distinta, sin indicar en qu&eacute; consiste la diferencia que lo induce a hacerlo, act&uacute;a irracionalmente. Como t&iacute;pico ejemplo de una regla de racionalidad aduce MacCormick<sup><a href="#notas">15</a></sup>: "... if a certain decision can properly be given in a certain case, then materially the same decision must also be proper in any materially similar case.".</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es interesante observar que Kelsen &#151;quien siempre ha negado la posibilidad de lagunas normativas y, salvo en el &uacute;ltimo per&iacute;odo de su vida, tambi&eacute;n la de contradicciones&#151; admite impl&iacute;citamente que en determinadas circunstancias los jueces crean normas generales. Esto ocurre, seg&uacute;n Kelsen, en los casos en que la soluci&oacute;n prevista por la norma dictada por el legislador es valorada por el juez como muy inadecuada o injusta, es decir, en los casos de lagunas axiol&oacute;gicas. Ahora bien, Kelsen admite que en tales casos los jueces suelen apartarse de lo establecido por las normas dictadas por el legislador para dar una soluci&oacute;n distinta:</font></p>              <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero tambi&eacute;n es posible que el orden jur&iacute;dico autorice al tribunal en caso de que no exista una norma general que impone un deber al demandado... a no rechazar la demanda, si la ausencia de una norma general tal es considerada por el juez como injusta o inequitativa, es decir, insatisfactoria. Esto significa que el tribunal est&aacute; autorizado para crear para el caso individual una norma jur&iacute;dica individual, cuyo contenido no est&aacute; predeterminado por una norma general creada por el legislador o la costumbre. Pero el tribunal crea esta norma individual aplicando una norma general que considera "deseable" o "justa", que el legislador positivo ha omitido crear. <i>S&oacute;lo la aplicaci&oacute;n de una norma general tal, no positiva, justifica la norma individual creada por el tribunal.</i> (Kelsen)<sup><a href="#notas">16</a></sup>.</font></p>     </blockquote>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es muy claro que en la opini&oacute;n de Kelsen la norma individual dictada por el juez s&oacute;lo puede estar justificada por una norma general y como por hip&oacute;tesis no hay una norma general preexistente que justifique la decisi&oacute;n del juez, &eacute;ste tiene que inventarla. Ciertamente, Kelsen es reticente en admitir que esta norma general es creada por el juez y es por eso que dice que se trata de una norma no positiva. Pero esto es una clara inconsecuencia de Kelsen: si la positividad del derecho consiste en que sus normas son creadas mediante actos humanos, no se advierte por qu&eacute; no ha de ser positiva una norma general creada por el juez. De hecho, Kelsen admite &#151;si bien a rega&ntilde;adientes&#151; que en el caso de lagunas axiol&oacute;gicas los jueces suelen crear normas generales para justificar sus decisiones, que se apartan de lo dictado por el legislador.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tanto Atria como Ruiz Manero consideran que el juez est&aacute; obligado a rechazar la demanda en el caso individual cuando el caso gen&eacute;rico no est&aacute; solucionado. &iquest;Pero no podr&iacute;a acaso un juez suficientemente conservador hacer lugar a la demanda del marido decidiendo &#151;por analog&iacute;a con el art. 53 del C&oacute;digo Civil argentino (ahora ya derogado) que obliga a la mujer a "habitar con su marido dondequiera que &eacute;ste fije su residencia"&#151; que es el marido quien puede elegir el lugar de las vacaciones? o un juez feminista &iquest;no podr&iacute;a resolver hacer lugar a la demanda de la mujer? Al hacerlo no violar&iacute;a el derecho; simplemente aplicar&iacute;a una nueva norma general que no exist&iacute;a antes de su sentencia. Lo decisivo es que en los tres casos, tanto cuando hace lugar a la demanda del marido o de la mujer, o cuando rechaza ambas demandas, el juez dicta una norma individual que s&oacute;lo puede estar justificada por una norma general creada por el mismo juez. Es importante subrayar que esto ocurre &#151;contrariamente a la opini&oacute;n de Ruiz Manero y Atria&#151; tambi&eacute;n cuando el juez rechaza la demanda, pues en tal caso permite al marido, o a la mujer, o a ambos, no seguir la decisi&oacute;n del otro c&oacute;nyuge.</font></p>              ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El que el juez no est&aacute; obligado a rechazar la demanda en caso de una laguna normativa (caso gen&eacute;rico no solucionado) lo muestra a&uacute;n m&aacute;s claramente el segundo ejemplo que Atria toma de Peczenik.<sup><a href="#notas">17</a></sup> El propietario de un inmueble demanda su restituci&oacute;n al poseedor que es un adquirente de buena fe (A) por t&iacute;tulo oneroso (B), que recibi&oacute; el inmueble de un enajenante de mala fe (C). Por hip&oacute;tesis, el caso caracterizado por ABC no est&aacute; regulado por ninguna norma del sistema. Seg&uacute;n Atria, a pesar de la ausencia de una norma general que regule el caso, el juez debe fallar a favor del poseedor, rechazando la demanda, porque el demandado no ha violado ninguna norma; tal ser&iacute;a la respuesta correcta a la pregunta (b'). Sin embargo, parece bastante obvio que el juez podr&iacute;a fallar a favor del actor, aduciendo que el actor es el leg&iacute;timo propietario del inmueble y que no hay ninguna norma que autorice al poseedor a no devolverlo. Nuevamente, para justificar la norma individual ("el poseedor debe restituir el inmueble") el juez debe recurrir a una norma general ("es obligatorio restituir el inmueble en el caso ABC") que no exist&iacute;a antes de su fallo. Sin esa norma general la sentencia ser&iacute;a arbitraria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el tercer ejemplo, tomado de Dworkin, pasa algo parecido. No hay ninguna norma respecto del uso de las bicicletas en un parque p&uacute;blico. De acuerdo con Atria, si Dworkin resuelve andar en bicicleta en el parque no se le puede multar y la &uacute;nica respuesta correcta es su absoluci&oacute;n. Pero &iquest;qu&eacute; suceder&iacute;a si Dworkin resolviera traer un elefante? &iquest;Ser&iacute;a la misma la "&uacute;nica respuesta correcta"? Tengo mis fuertes dudas. un juez muy bien podr&iacute;a decir que el elefante representa un serio peligro para los chicos que juegan en el parque y en consecuencia prohibir la entrada con el elefante o multar a Dworkin. Y lo mismo podr&iacute;a suceder con el caballo o con la bicicleta.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La moraleja de estos tres ejemplos es que en los tres casos el juez puede resolver discrecionalmente el caso individual, precisamente porque en los tres casos no hay normas preexistentes que resuelvan el caso gen&eacute;rico. Lo que Atria llama "la &uacute;nica respuesta correcta" no es m&aacute;s que un cierto consenso acerca de la soluci&oacute;n que corresponde dar al caso gen&eacute;rico para poder justificar la decisi&oacute;n en el caso individual, consenso bastante generalizado en el primer ejemplo, muy problem&aacute;tico en el segundo y bastante dudoso en el tercero. Pero no hay nada que obligue al juez a adoptar una determinada soluci&oacute;n: tanto la condena del demandado como el rechazo de la demanda requieren la creaci&oacute;n de una norma general sin la cual la decisi&oacute;n del juez no estar&iacute;a justificada, esto es, ser&iacute;a arbitraria.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>6. Creaci&oacute;n judicial del derecho</b></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estamos en condiciones de trazar un balance de las disquisiciones efectuadas. La separaci&oacute;n tajante entre la funci&oacute;n del poder legislativo como creador de las normas generales y el poder judicial como mero aplicador de esas normas resulta insostenible. No por la cr&iacute;tica de Kelsen, es decir, no porque los jueces dicten normas individuales que dif&iacute;cilmente puede considerarse como creaci&oacute;n del derecho, sino porque los jueces crean tambi&eacute;n normas generales. Esto ocurre no s&oacute;lo con los acuerdos plenarios de las c&aacute;maras de apelaci&oacute;n o ciertas sentencias del tribunal supremo. Tambi&eacute;n los jueces ordinarios se ven obligados a crear normas generales cuando se enfrentan con casos de lagunas o contradicciones normativas y tambi&eacute;n en casos de lagunas axiol&oacute;gicas. (Como hemos visto, esto &uacute;ltimo lo admite el mismo Kelsen.) Pero esta  creaci&oacute;n judicial de las normas generales difiere en importantes aspectos de la creaci&oacute;n legislativa.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En primer lugar, las normas creadas por el poder legislativo son obligatorias para todos y en especial para todos los jueces. En cambio, las normas generales mediante las cuales el juez justifica su decisi&oacute;n en un caso de laguna normativa no obligan, en principio, a los otros jueces. Pero una norma general "creada" por un juez en un caso determinado constituye un precedente. Si otros jueces siguen el camino trazado, tendremos una jurisprudencia uniforme: la norma general creada por los jueces adquiere el car&aacute;cter de obligatoria. Pero bien puede suceder que otro juez resuelva de otra manera un caso an&aacute;logo. En tal situaci&oacute;n tendr&iacute;amos normas generales incompatibles. El conflicto entre esas normas ser&aacute; resuelto, tarde o temprano, por otros jueces, de modo que el proceso de creaci&oacute;n judicial de las normas generales desembocar&aacute; en una norma general reconocida de origen jurisprudencial.</font></p>              <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo a la tesis defendida aqu&iacute;, la creaci&oacute;n judicial del derecho se produce tanto en los casos de lagunas normativas como en los de conflictos de normas. De este &uacute;ltimo tema no me voy a ocupar en este trabajo; me limito a se&ntilde;alar que cuando hay normas generales que correlacionan un caso gen&eacute;rico con dos o m&aacute;s soluciones incompatibles, el caso individual no puede ser resuelto por el juez sin modificar las normas existentes. La t&eacute;cnica usada normalmente por los jueces consiste en establecer un orden jer&aacute;rquico entre las normas en conflicto y en no aplicar la norma menos importante. Esta operaci&oacute;n equivale o bien a una derogaci&oacute;n parcial de una de las normas en conflicto (al introducir en ella una excepci&oacute;n), o bien a su derogaci&oacute;n total.<sup><a href="#notas">18</a></sup> Pero la derogaci&oacute;n (ya sea total o parcial) de normas forma parte de la actividad t&iacute;picamente legislativa, que la doctrina tradicional atribuye con exclusividad a los legisladores.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="notas"></a>Notas</b></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Los textos que se re&uacute;nen bajo este t&iacute;tulo, fueron presentados en el <i>XII Seminario Eduardo Garc&iacute;a M&aacute;ynez</i> sobre teor&iacute;a y filosof&iacute;a del derecho, organizado por el Instituto Tecnol&oacute;gico Aut&oacute;nomo de M&eacute;xico (ITAM), el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n (TEPJF), la Escuela Libre de Derecho (ELD), el Instituto de Investigaciones Jur&iacute;dicas y el Instituto de Investigaciones Filos&oacute;ficas de la UNAM y el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup><i> Cfr.</i> Alchourr&oacute;n C.E y Bulygin E. <i>Normative Systems,</i> Springer Verlag, Wien&#45;New York, 1971, pp. 175&#45;178.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749135&pid=S1405-0218200300010000100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> En adelante: NS. <i>Cfr.</i> tambi&eacute;n la versi&oacute;n castellana de los autores <i>Introducci&oacute;n a la metodolog&iacute;a de las ciencias jur&iacute;dicas y sociales,</i> Astrea, Buenos Aires, 1975.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749136&pid=S1405-0218200300010000100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> "A d&eacute;fault d'une disposition l&eacute;gale aplicable, le juge prononce selon le droit coutumier, et a d&eacute;fault d'une coutume, selon les regles qu'il &eacute;tablirait s'il avait a faire acte de l&eacute;gislateur". Citado por H. Kelsen en <i>Teor&iacute;a General del Derecho y del Estado,</i> M&eacute;xico, 1958, p. 174.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749138&pid=S1405-0218200300010000100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> <i>Cfr. NS.</i> Cap&iacute;tulos .I y II.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup><i>&nbsp;Cfr. NS</i> p. 35.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Lo que llamo aqu&iacute; "norma general" corresponde a "norma eminentemente general" de von Wright. <i>Cfr.</i> von Wright, G.H., <i>Norm and Action,</i> Routledge and Kegan Paul, London 1963, pp. 81&#45;83.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749142&pid=S1405-0218200300010000100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <i>Cfr.</i> J. Austin, <i>The Province of Jurisprudence Determined</i> (1832),    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749144&pid=S1405-0218200300010000100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> Lecture One y von Wright G.H., <i>Norm and Action, op. cit.,</i> pp. 82&#45;83.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> En Alchourr&oacute;n C.E. y Bulygin E., "Los l&iacute;mites de la l&oacute;gica y el razonamiento jur&iacute;dico" (publicado en Alchourr&oacute;n C.E. y Bulygin E., <i>An&aacute;lisis L&oacute;gico y Derecho,</i> Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1991, pp. 303&#45;328) se usa como t&eacute;    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749146&pid=S1405-0218200300010000100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref -->rmino t&eacute;cnico la expresi&oacute;n "subsunci&oacute;n indidivual" para distinguirla de la subsunci&oacute;n gen&eacute;rica (pp. 308&#45;309).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup><i> Cfr.</i> E. Bulygin, "Sentencia judicial y creaci&oacute;n de derecho", en Alchourr&oacute;n C.E. y Bulygin E., <i>An&aacute;lisis L&oacute;gico y Derecho, op. cit.,</i> pp. 355&#45;369.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Hart Publishing, Oxford, 2002. Las citas que siguen se refieren al manuscrito y probablemente no coinciden con las p&aacute;ginas del libro.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> En su libro, Atria incluye como una categor&iacute;a aparte las teor&iacute;as que sostienen que los sistemas jur&iacute;dicos necesariamente tienen lagunas y menciona como ejemplo la de Raz. Es cierto que Raz &#151;y mucho antes de &eacute;l Kantorowicz&#151; dicen que siempre hay lagunas. Sin embargo, ni Raz ni Kantorowicz sostienen que necesariamente haya lagunas <i>normativas.</i> Cuando hablan de la necesidad de lagunas se refieren a lagunas de reconocimiento y no a las lagunas normativas. No conozco ning&uacute;n te&oacute;rico que haya sostenido la necesidad de lagunas normativas.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> <i>Cfr.</i> Kelsen, <i>La Teor&iacute;a Pura del Derecho,</i> Losada, Buenos Aires, 1941, p. 139.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749151&pid=S1405-0218200300010000100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1990, pp. 38&#45;45.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Al finalizar su discusi&oacute;n del problema de las lagunas, Atria dice que para un positivista que sostiene la tesis de las fuentes sociales del derecho al estilo de Raz, o bien no hay lagunas, o bien las hay en cantidades sorprendentes: no s&oacute;lo el robo de electricidad, sino tambi&eacute;n el trabajo en el jard&iacute;n, el usar ropas oscuras, el dormir de noche o de d&iacute;a y un enorme n&uacute;mero de acciones que no est&aacute;n prohibidas ni expresamente permitidas, ser&iacute;an casos "no regulados" y, por lo tanto, lagunas normativas (Atria p. 69). Esto puede ser cierto respecto de Raz, pero no creo que la definici&oacute;n de laguna normativa en <i>NS</i> tenga esas consecuencias. Si bien las lagunas normativas son casos no regulados (no prohibidos ni permitidos en el sentido fuerte), no todos los casos no regulados son lagunas. La noci&oacute;n de laguna normativa es definida en <i>NS</i> como una relaci&oacute;n entre tres conjuntos: un conjunto de normas (un sistema normativo), un conjunto de casos (universo de casos) y un conjunto de soluciones (universo de soluciones). El universo de soluciones es un conjunto de acciones de&oacute;nticamente modalizadas y el universo de casos es una clasificaci&oacute;n, exhaustiva y excluyente, de un universo del discurso, hecha sobre la base de ciertas propiedades que el legislador ha considerado relevantes para la soluci&oacute;n del problema. Gran parte de las acciones posibles y de casos posibles no interesan al derecho que no pretende regularlos y que, por lo tanto, no son considerados lagunas normativas.</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> Una posici&oacute;n parecida, aunque no del todo igual es sostenida por Arend Soeteman en su art&iacute;culo "On Legal Gaps", publicado en Garz&oacute;n Vald&eacute;s E. et altera (ed.) <i>Normative Systems in Legal and Moral Theory,</i> Berlin 1997, pp. 323&#45;332.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749155&pid=S1405-0218200300010000100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> MacCormick, N., "The Separation of Law and Morals", en Robeert Georg (ed.) <i>Natural Law Theories. Contemporary Essays,</i> Oxford 1992, pp. 120&#45;121.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749157&pid=S1405-0218200300010000100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> Hans Kelsen, <i>Teor&iacute;a pura del Derecho,</i> M&eacute;xico, Porr&uacute;a&#45;UNAM, 1986, p. 253.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749159&pid=S1405-0218200300010000100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> (La cursiva es m&iacute;a).</font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> Peczenik, A. <i>On Law and Reason,</i> Kluwer, Dordrecht, 1994.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749161&pid=S1405-0218200300010000100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>         <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> Para el problema de la soluci&oacute;n de conflictos normativos <i>Cfr.</i> Alchourr&oacute;n, C.E y Makinson, D., "Hierarchies of Regulations and Their Logic", en Hilpinen, R. (ed.), <i>New Essays in Deontic Logic,</i> Reidel, Dordrecht&#45;Boston&#45;London, 1981.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=4749163&pid=S1405-0218200300010000100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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