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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="Verdana" size="4">Obituario</font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="4"><b>Nos vemos, Ray</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="center"><font face="Verdana" size="2"><b>Guillermo Negr&oacute;n Silva</b></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Departamento de Ciencias B&aacute;sicas. Universidad Aut&oacute;noma Metropolitana&#45;Azcapotzalco. Av. San Pablo 180. Col. Reynosa Tamaulipas. M&eacute;xico 02200, D. F.</i> E&#45;mail: <a href="mailto:gns@correo.azc.uam.mx">gns@correo.azc.uam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="Verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tengo a bien expresar sucintamente mis remembranzas respecto a la coincidencia afectiva y profesional que tuve con Ray. Esta se remonta a los a&ntilde;os setentas del siglo pasado, cuando &eacute;ramos estudiantes del posgrado en la Facultad de Qu&iacute;mica de la UNAM; &eacute;l de doctorado, yo de maestr&iacute;a, y ambos tesistas del Instituto de Qu&iacute;mica. Perteneci&oacute; a la generaci&oacute;n de los que jugaban front&oacute;n: esos inolvidables duelos de dos contra uno o 10, y las malas, que ofrec&iacute;a habitualmente Eduardo a sus amigables adversarios; y en el <i>tochito</i>, en la explanada de las islas frente a la entonces Torre de Ciencias, actualmente Torre II de Humanidades, en Ciudad Universitaria, donde el juego se deten&iacute;a por algunos segundos, mientras &eacute;ramos testigos de los cl&aacute;sicos <i>sprints</i> entre Alfredo y Ray, con la solidaria participaci&oacute;n de Ignacio, Manuel, Rafael, Nilo, Raymundo S., Dino, H&eacute;ctor, Pav&oacute;n, Nacho, No&eacute;, Guillermo y algunos otros nombres que se quedan en el tintero. Desde entonces y hasta sus &uacute;ltimos d&iacute;as Ray fue siempre un deportista met&oacute;dico. Fueron memorables aquellos encuentros de <i>squash</i> con su posterior purificador sauna, con Eduardo, Juan Manuel, Ignacio S. y Ra&uacute;l, hasta que alguien descubri&oacute; un lugar en San Jer&oacute;nimo, donde se ofrec&iacute;an unas deliciosas salchichas y cerveza de barril. En la &eacute;poca en que a&uacute;n exist&iacute;a la glorieta Riviera, gracias a Ray y a Francisco conoc&iacute; el parque del Seguro Social, donde ambos eran tratados familiarmente por los vendedores del estadio, lo cual pon&iacute;a en evidencia que eran espectadores asiduos. En 1991, iniciamos Ray y yo colaboraciones referentes a la investigaci&oacute;n qu&iacute;mica de los nucle&oacute;sidos, motivados por la necesidad de obtener an&aacute;logos que presentaran una actividad potencial anti&#45;VIH. Entre varios trabajos, describimos un nuevo m&eacute;todo <i>one pot</i> (un solo procedimiento experimental) de s&iacute;ntesis de D<sub>4</sub>T, y se llevaron a cabo las reacciones de escalamiento para la obtenci&oacute;n de las drogas anti&#45;VIH comerciales AZT y D<sub>4</sub>T, para ser utilizadas posteriormente en investigaciones cl&iacute;nicas. Dentro de las actividades de divulgaci&oacute;n de la ciencia en las que se involucr&oacute; Ray, me viene a la mente el simposio de s&iacute;ntesis org&aacute;nica, organizado en el Instituto de Qu&iacute;mica de la UNAM, al cual asistieron el profesor Sir Derek Barton, Premio Nobel de Qu&iacute;mica, a quien fuimos a buscar junto con Lydia a su hotel donde se encontraba alojado en la Ciudad de M&eacute;xico, y el profesor Alan Katritzky, con quien Ray realiz&oacute; una estancia pos&#45;doctoral en Inglaterra. Anecd&oacute;ticamente puedo mencionar, que cuando Ray nos visit&oacute; en Oxford, se comport&oacute; locuazmente afectivo. Recordaba su estancia, algunos a&ntilde;os atr&aacute;s, en Norwich, Inglaterra, y visit&oacute; los lugares donde hab&iacute;a vivido cient&iacute;fica y familiarmente, percat&aacute;ndose, de manera obvia, que todo hab&iacute;a cambiado. En sus recuerdos de Norwich, los personajes centrales recurrentes eran Cristina y Mon, y como tema de fondo, la qu&iacute;mica heteroc&iacute;clica. A&ntilde;os despu&eacute;s se agreg&oacute; su hijo Pablo a nuestros aleatorios encuentros en el club Casablanca, en la Ciudad de M&eacute;xico. Creo que nuestro viaje a Chile y Argentina, cuando asistimos a un Congreso Internacional de Qu&iacute;mica, lo marc&oacute; profundamente. Ray era un hombre de pocas horas de sue&ntilde;o, y recuerdo que un d&iacute;a en la austral ciudad de Concepci&oacute;n, nos manifest&oacute; que hac&iacute;a mucho tiempo que no dorm&iacute;a tanto y tan bien, a lo cual le respond&iacute;: "es el aire de puro Chile, compadre". Recuerdo que impresion&oacute; gratamente a mis padres, hermanos y amigos, a Choche y a Romilio, por su sencillez y afectividad. Tambi&eacute;n es recordado gratamente por los investigadores "argentino&#45;franceses" Emilio y Carmen, quienes nos acogieron cari&ntilde;osamente en el gran Buenos Aires. Posterior a este viaje tuve el privilegio de conocer a sus padres y hermanos, y reconoc&iacute; a Ray como el exponente familiar t&iacute;pico del M&eacute;xico profundo. Dentro de nuestra convivencia a lo largo de las d&eacute;cadas son inolvidables aquellas gratas y afectuosas reuniones con Cristina y Gloria, y sus respectivos Raymundos, con Susan, Cata, Lety, Jacobo, Armando y Jes&uacute;s, entre otros. Estos encuentros se caracterizaban por su carga emotiva y preocupaci&oacute;n reiterativa por el presente y futuro del &aacute;mbito qu&iacute;mico universitario, dentro de un profundo respeto por los maestros e investigadores de la Facultad y del Instituto. No cabe duda que Ray era un hombre institucional, lo cual queda demostrado por su comportamiento durante y despu&eacute;s de los procesos de designaci&oacute;n de Director del Instituto, en los cuales particip&oacute;. Hasta el fin de sus d&iacute;as fue un puma de coraz&oacute;n. En otro de tantos encuentros tuvimos la oportunidad de vernos en el Institut de Chimie des Substances Naturelles del CNRS, Francia, donde estableci&oacute; una colaboraci&oacute;n con el profesor Zard y en cuyo laboratorio el Dr. Luis Demetrio Miranda, a quien Ray siempre le guard&oacute; especial cari&ntilde;o, se involucr&oacute; con la qu&iacute;mica de los radicales libres. Como no recordar los encuentros con los profesores David Crich de la Universidad de Chicago, con Ren&eacute; Clement de la Universit&eacute; de Paris Sud, y con Leticia, tanto en Puebla como en la Ciudad de M&eacute;xico. Con respecto a su desempe&ntilde;o en el campo de la docencia en qu&iacute;mica, es por todos reconocido que Ray fue siempre un maestro metodol&oacute;gicamente riguroso. Es indudable que en estas remembranzas se omiten involuntariamente muchos nombres, por lo cual me disculpo, y se reconocen otros quienes ya no est&aacute;n con nosotros, pero todos nos acompa&ntilde;aron, incidentalmente, en este peque&ntilde;o lapso de tiempo de la vida de Ray. Nos vemos, Ray.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ray: Dr. Raymundo Cruz Almanza; Cristina: M. en C. Cristina Lemini Guzm&aacute;n; Mon: Dra. M&oacute;nica Cruz Lemini; Pablo: Pablo Cruz Lemini; Eduardo: Dr. Eduardo D&iacute;az Torres; Alfredo: Dr. Alfredo Ortega Hern&aacute;ndez; Manuel: Dr. Manuel Jim&eacute;nez Estrada; Ra&uacute;l: Dr. Ra&uacute;l Enr&iacute;quez Habib; Juan Manuel: Dr. Juan Manuel Fern&aacute;ndez Gonz&aacute;lez; Rafael: Rafael Noriega Vel&aacute;zquez; Nilo: Nilo Serrano Guzm&aacute;n; Ignacio: Dr. Ignacio Salazar Sandoval; Raymundo S.: M. en C. Raymundo Saucedo Saucedo; Dino: Dr. Dino Gnecco Medina; H&eacute;ctor: Dr. H&eacute;ctor Barrios L&oacute;pez; No&eacute;: Dr. No&eacute; Rosas Espinosa; Pav&oacute;n: M. en C. Miguel &Aacute;ngel Pav&oacute;n Lara; Nacho: Dr. Ignacio S&aacute;nchez Flores; Francisco: Dr. Francisco Yuste L&oacute;pez; Lydia: Dra. Lydia Rodr&iacute;guez Hahn; Choche: M. en C. Jorge Sanhueza de la Fuente; Romilio: Dr. Romilio Espejo; Emilio: Dr. Emilio Rivas; Carmen: Dra. Carmen S&aacute;nchez; Raymundo: Dr. Raymundo Cea Olivares; Gloria: Qu&iacute;mica Gloria Lira Ortega; Susan: Lic. Susan Jones; Cata: Catalina de la Torre Mor&aacute;n; Lety: Dra. Leticia Lomas Romero; Jacobo: Dr. Jacobo G&oacute;mez&#45;Lara; Armando: Dr. Armando Cabrera Ortiz; Jes&uacute;s: Dr. Jes&uacute;s Vald&eacute;s Mart&iacute;nez; Leticia: Dra. Leticia Quintero Cort&eacute;s; Guillermo: Dr. Guillermo Negr&oacute;n Silva.</font></p>     ]]></body>
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