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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b><i>Introducci&oacute;n a las econom&iacute;as de la naturaleza,</i> Rosario P&eacute;rez Espejo, Sophie &Aacute;vila Foucat y Alonso Aguilar Ibarra</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b><i>An Introduction to the Economies of Nature</i>, Rosario P&eacute;rez Espejo, Sophie &Aacute;vila Foucat and Alonso Aguilar Ibarra</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Monika Meireles</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>IIEC&#45;UNAM, M&eacute;xico, 2010</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Facultad de Econom&iacute;a de la UNAM</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La serie Breviarios del Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas tiene el m&eacute;rito de traer, en lenguaje simple, temas de vanguardia de la econom&iacute;a. En el presente ejemplar nos brinda, con un mapa del debate que atrae cada vez m&aacute;s la atenci&oacute;n de los economistas, el tratamiento te&oacute;rico dispensado a la incorporaci&oacute;n de la cuesti&oacute;n ambiental. En el libro se exponen los principales conceptos desarrollados en ese campo por tres enfoques: la <i>econom&iacute;a de los recursos naturales;</i> la <i>econom&iacute;a ambiental</i> y la <i>econom&iacute;a ecol&oacute;gica.</i> Los dos primeros inscritos dentro de la tradici&oacute;n neocl&aacute;sica y el &uacute;ltimo presentado como un esfuerzo "diferente y complementario" (p. 69) a &eacute;sa. De manera did&aacute;ctica, pero sin perder la rigurosidad en la presentaci&oacute;n de los principales autores de cada corriente, el texto discurre sobre c&oacute;mo la ciencia econ&oacute;mica maneja la problem&aacute;tica de la relaci&oacute;n entre la actividad humana y su impacto ambiental. Desde luego, cabe se&ntilde;alar que al menos dos importantes contribuciones no est&aacute;n contempladas en la s&iacute;ntesis propuesta: la econom&iacute;a ecol&oacute;gica de inclinaci&oacute;n marxista&#45;revolucionaria, perspectiva que se encuentra en el trabajo de John Bellamy Foster y seguidores; y la aportaci&oacute;n del pensamiento social latinoamericano sobre el "buen vivir", cuyo promisor desarrollo es llevado a cabo por economistas como el ecuatoriano Alberto Acosta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El primer cap&iacute;tulo presenta el trabajo de Harold Hotelling de 1931, como el origen de la aproximaci&oacute;n te&oacute;rica de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica con los temas ambientales, identificando en la conocida <i>Regla de Hotelling</i> &#151;que asegura que "la tasa &oacute;ptima de extracci&oacute;n de un recurso natural no renovable es aqu&eacute;lla en la cual la tasa de aumento del precio del recurso es igual a la tasa de descuento de la sociedad" (p. 27)&#151;, una de las ecuaciones fundamentales de la <i>econom&iacute;a de los recursos naturales.</i> Entre los principales hallazgos de esa corriente, que surgi&oacute; despu&eacute;s del seminal art&iacute;culo de Hotelling, podemos destacar los debates sobre los efectos del crecimiento econ&oacute;mico sobre los recursos naturales; la distinci&oacute;n entre recursos renovables y no&#45;renovables y las preferencias sociales intertemporales; lo que ser&iacute;a un <i>desarrollo sustentable</i> desde una perspectiva fuerte o d&eacute;bil (entendiendo que la naturaleza y sus elementos son, en el caso de la segunda, o no son, en lo concerniente a la primera, sustituibles por bienes y servicios oriundos de la actividad humana y del avance tecnol&oacute;gico); y la importancia de reformas institucionales para la preservaci&oacute;n ambiental. Especial destaque se da a la problem&aacute;tica sobre los recursos que tienen el <i>acceso abierto,</i> o sea, aqu&eacute;llos cuya cantidad y momento de extracci&oacute;n no est&aacute;n "protegidos" por un r&eacute;gimen de propiedad privada. En ese contexto, "es frecuente observar externalidades; puesto que nadie posee o controla la cantidad extra&iacute;da total, nadie tiene incentivos para cuidar el recurso y todos tratan de extraer lo m&aacute;ximo posible antes de que otros lo hagan" (p. 30). Surge entonces la discusi&oacute;n sobre c&oacute;mo se puede dar el <i>comanejo</i> entre gobiernos y usuarios de estos recursos, rescat&aacute;ndose, para elucidar tal disyuntiva, la aportaci&oacute;n de Elinor Ostrom. Si la teor&iacute;a neocl&aacute;sica trata de incorporar la cuesti&oacute;n ambiental bajo la &eacute;gida de los preceptos del individualismo y de la racionalidad, en el &uacute;ltimo apartado del cap&iacute;tulo son descritos los elementos b&aacute;sicos de la <i>teor&iacute;a de los juegos,</i> subrayando que &eacute;sa agrega dos variables a las preocupaciones iniciales: la interdependencia y la informaci&oacute;n. Se incrementa ese enfoque; ahora las decisiones de maximizaci&oacute;n de la utilidad y minimizaci&oacute;n de los costos de los agentes (consumidores, productores y gobiernos) son influenciadas por la estrategia que su contraparte asume. As&iacute;, el <i>riesgo moral</i> y <i>la selecci&oacute;n adversa,</i> dos fallas de mercado que provienen de la <i>informaci&oacute;n asim&eacute;trica,</i> se observan tambi&eacute;n en la relaci&oacute;n entre pol&iacute;ticas ambientales (subsidios y/u otros incentivos al combate a la contaminaci&oacute;n) puestas en marcha por el gobierno y la respuesta dada por los usuarios de los recursos naturales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La <i>econom&iacute;a ambiental</i> es presentada en el segundo cap&iacute;tulo como un campo aplicado de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica, balizado por fusi&oacute;n de las teor&iacute;as microecon&oacute;micas del consumidor y de la firma a los problemas ambientales. En ese sentido, y apoyado en Charles Kolstad "la econom&iacute;a ambiental se ocupa del efecto de la econom&iacute;a en el ambiente, del significado de &eacute;ste para la econom&iacute;a y de la forma de regular la actividad econ&oacute;mica para que haya un equilibrio entre la calidad del ambiente, los intereses econ&oacute;micos y los de tipo social" (p. 39). Se identifica su nacimiento con los trabajos del grupo <i>Resources for the future,</i> en los a&ntilde;os cincuenta, y en la participaci&oacute;n contestataria del movimiento ambientalista en los pa&iacute;ses centrales, en los sesenta. Su eje de investigaci&oacute;n gira alrededor de tres tem&aacute;ticas: la importancia del deterioro ambiental, las causas de &eacute;ste, y la formulaci&oacute;n de incentivos econ&oacute;micos para corregir y detener los efectos de tal deterioro. As&iacute;, se defiende la necesidad de un <i>beneficio</i> que sirva de est&iacute;mulo econ&oacute;mico para que los responsables por la contaminaci&oacute;n y poluci&oacute;n las reduzcan. En s&iacute;ntesis, el cap&iacute;tulo presenta las distintas soluciones dadas por la econom&iacute;a neocl&aacute;sica, travestida en econom&iacute;a ambiental, para internalizar los da&ntilde;os a la naturaleza, a sus modelos abstractos, buscando de esa forma medir y atingir el deseado equilibrio econ&oacute;mico, pero ahora articulado con lo que ser&iacute;a un "nivel &oacute;ptimo de contaminaci&oacute;n" (p. 56). La cr&iacute;tica a ese enfoque radica en la inocuidad de la conformaci&oacute;n de mercados &#151;como es el caso del mercado de derechos de emisi&oacute;n de di&oacute;xido de carbono&#151;, en revertir los efectos contaminantes y en su mal uso para alimentar la indeseada especulaci&oacute;n financiera.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tercer cap&iacute;tulo est&aacute; dedicado a la <i>econom&iacute;a ecol&oacute;gica.</i> Ese enfoque ambiciona, de manera complementaria, suplir las deficiencias de la econom&iacute;a neocl&aacute;sica. As&iacute;, se la puede definir como "la ciencia que estudia la integraci&oacute;n de variables ambientales, sociales, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y &eacute;ticas" y cuyos fundamentos "son las leyes de la termodin&aacute;mica, aunque tambi&eacute;n se incluyen procesos econ&oacute;micos y otras variables de &iacute;ndole social y pol&iacute;tica" (p. 73). A pesar de identificar sus or&iacute;genes ya con los fisi&oacute;cratas franceses, el libro se&ntilde;ala que fue en los trabajos de Sadi Carnot y Rudolph Clausius &#151;siendo este &uacute;ltimo quien introdujo el concepto de <i>entrop&iacute;a&#151;</i> que la corriente encontr&oacute; sus bases fundacionales. Sus conceptos&#45;clave son: ecosistema y flujos energ&eacute;ticos (y la definici&oacute;n de ecosistemas maduros o de baja entrop&iacute;a); la biodiversidad (entendiendo que mientras m&aacute;s abundante sea mayor ser&aacute; la capacidad de respuesta del sistema a disturbios, o su capacidad de <i>resiliencia);</i> la salud de los ecosistemas y la <i>capacidad de carga</i> o "la m&aacute;xima poblaci&oacute;n que puede soportar indefinidamente un determinado h&aacute;bitat sin da&ntilde;ar de manera permanente la productividad del ecosistema del que depende" (p. 80). Los principales debates suscitados son los relacionados a: <b><i>a)</i></b> <i>escala,</i> admitiendo que la sustentabilidad debe ser considerada y mencionada en sus &aacute;mbitos local, regional y global; <b><i>b)</i></b> <i>distribuci&oacute;n justa</i> de los recursos naturales entre la gente e intergeneraciones; <b><i>c)</i></b> <i>asignaci&oacute;n eficiente,</i> que incorporar&iacute;a los costos de oportunidad del deterioro de los ecosistemas al sistema de precios; <b><i>d)</i></b> <i>complementariedad/sustituci&oacute;n,</i> entre el <i>capital natural</i> y los posibles sustitutos sint&eacute;ticos a &eacute;se; <b>e)</b> crecimiento y desarrollo econ&oacute;mico y deterioro del capital natural; y <i><b>f)</b></i> c&oacute;mo mensurar el <i>bienestar social,</i> una vez que la contabilidad nacional convencional no toma en consideraci&oacute;n la degradaci&oacute;n ambiental en sus indicadores (en ese sentido, hay la propuesta de elaborarse el <i>producto interno ecol&oacute;gico).</i> Finalmente, se discurre sobre las diferencias puntuales entre el abordaje de la econom&iacute;a ecol&oacute;gica <i>vis&#45;&agrave;&#45;vis</i> la econom&iacute;a ambiental, destacando las referentes a la base te&oacute;rica, a la visi&oacute;n sobre el capital natural, la valuaci&oacute;n econ&oacute;mica de los recursos naturales, el crecimiento poblacional y las causas del deterioro ambiental y su impacto sobre el bienestar social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro no trae espec&iacute;ficamente un apartado de conclusiones, sin embargo cumple satisfactoriamente con el objetivo inicial de hacer un mapa de las principales corrientes de la teor&iacute;a econ&oacute;mica que hegemonizan el debate sobre la conciliaci&oacute;n del tema ambiental con los modelos econ&oacute;micos, contribuyendo a la divulgaci&oacute;n de la producci&oacute;n acad&eacute;mica sobre tan actual problem&aacute;tica.</font></p>      ]]></body>
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