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<journal-title><![CDATA[Problemas del desarrollo]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunos enfoques económicos pertinentes de la teoría económica contemporánea]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios y debates</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Algunos enfoques econ&oacute;micos pertinentes de la teor&iacute;a econ&oacute;mica contempor&aacute;nea</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Some economic focuses pertinent to contemporary economic theory</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Ram&oacute;n Mart&iacute;nez Escamilla*</b></font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Investigador titular C del Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas de la UNAM. Correo electr&oacute;nico</i> <a href="mailto:ramone@servidor.unam.mx">ramone@servidor.unam.mx</a></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 21 de octubre de 2010.    <br> 	Fecha de aceptaci&oacute;n: 11 de marzo de 2011.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Introducci&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nunca he cre&iacute;do que la Teor&iacute;a Econ&oacute;mica incluye categor&iacute;as &eacute;ticas. Tampoco he cre&iacute;do que debe incluirlas. Especialmente la Teor&iacute;a Econ&oacute;mica contempor&aacute;nea. Y ha sido as&iacute; porque, a mi modo de ver, el quehacer de la Teor&iacute;a Econ&oacute;mica, en todo lugar y tiempo, ha sido s&oacute;lo el de la b&uacute;squeda, a veces afortunada, de un conjunto de hip&oacute;tesis de trabajo cient&iacute;fico, ordenadas y sistematizadas con m&aacute;s o menos &eacute;xito, en torno a la producci&oacute;n, la distribuci&oacute;n y, cada vez m&aacute;s, en torno al financiamiento de los medios materiales de vida de la sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al expresarlo as&iacute;, me hago cargo de los enormes cambios que ese mismo quehacer ha registrado tanto en los elementos que irreversiblemente ha incorporado a su estructura y, sobre todo a su din&aacute;mica; pero sobre todo de los aun m&aacute;s grandes cambios que la historia ha incorporado a la econom&iacute;a real, particularmente desde que de manera m&aacute;s o menos ol&iacute;mpica casi se decret&oacute; "el fin de la historia", merced a la universalizada desilusi&oacute;n de los sistemas a pretexto de que, hasta entonces los econ&oacute;micos no hab&iacute;an siquiera vislumbrado un destino humano cada vez m&aacute;s digno de llegar a vivirse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la econom&iacute;a real, sin embargo, los cambios no han sido tan grandes como vertiginosos, y ello induce a prejuzgar que, quiz&aacute;s, la humanidad de tanto brincar sobre el mismo sitio lo &uacute;nico que ha conseguido es apisonarlo para tropezar cada vez menos, y menos sonoramente, a la hora de practicar sus concebidas pruebas de hip&oacute;tesis; lo que implica que cada vez ha tenido que exigirse m&aacute;s para pasar con menos penas de la cosm&eacute;tica al &aacute;mbito de las esencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Haya sido porque los cambios se han registrado m&aacute;s en la tecnolog&iacute;a o porque con toda esa modestia hayan tenido que privilegiar m&aacute;s a la administraci&oacute;n, y en ella al financiamiento que a la agregaci&oacute;n real de valor, el hecho escueto es que el profundo antagonismo humano que sigue implicando producir y distribuir no se desplaza tan de prisa en la historia como en la geograf&iacute;a para seguir dejando la indeleble lecci&oacute;n de que sobrevivir y perecer no son sino la cara y la cruz de la misma mercanc&iacute;a universal.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&iquest;A qu&eacute; espacios, entonces, tendr&aacute; que ser remitida la &eacute;tica para que un d&iacute;a pueda decirse que al producir, al distribuir y al financiar se ha aprendido a vivir en la verdad si, en el Estado, en la pol&iacute;tica y en la organizaci&oacute;n social parece que las puertas tienden a estrecharle el acceso porque el del libre mercado no es al parecer, un mecanismo de validez universal ni necesaria?</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sta ni otra pregunta de las muchas que pueden formularse tiene tal vez posibilidades o pretensiones de permanecer porque sus alcances en tiempo y espacio est&aacute;n m&aacute;s o menos a la vista. Es, en consecuencia, la consideraci&oacute;n que cada qui&eacute;n pueda plantearse a la luz de su propia formaci&oacute;n la que puede proporcionar la respuesta que sumada a la del otro produzca el conjunto que la estructura y la din&aacute;mica de ahora reclaman. Ya las hip&oacute;tesis que han probado el Estado m&iacute;nimo, el m&aacute;ximo y el de seguridad nacional son bien elocuentes en el sentido de que en la socialdemocracia el presente puede ser acaso menos tortuoso as&iacute; transite de la intervenci&oacute;n a la simple rector&iacute;a econ&oacute;mica y as&iacute; se trate de procesos "globales" le&iacute;dos con la graduaci&oacute;n de una &oacute;ptica que se desplaza del subastador o del dotador inicial a la elecci&oacute;n p&uacute;blica como correctora de los desajustes y fricciones propias del mercado.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pero, como el de las preguntas, el de las preferencias autorales por escuelas o corrientes del pensamiento econ&oacute;mico contempor&aacute;neo puede ser muy extenso y hasta complejo. De ah&iacute; que para los presentes efectos convenga m&aacute;s ir de frente a unos cuantos de los grandes temas en que, qui&eacute;rase o no, converge, seguramente la atenci&oacute;n de no pocos estudiosos, as&iacute; sea s&oacute;lo a la manera de:</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Preguntas y respuestas</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por la tem&aacute;tica econ&oacute;mica general m&aacute;s en voga, pero tambi&eacute;n por el cada vez mayor grado de especializaci&oacute;n de los autores y los trabajos con que es leg&iacute;timo esperar se aborden los subtemas que la integran de manera sobresaliente, en una actualidad tan compleja tambi&eacute;n es v&aacute;lido reflexionar por escrito en torno a la importancia que revestir&iacute;an algunos aspectos como los que aqu&iacute; propongo, porque me parece que conforman el ancho campo hacia el que de una u otra manera tienden a converger tambi&eacute;n las mayores preocupaciones autorales de nuestro tiempo. Lo hago s&oacute;lo en aras de un mejor entendimiento del estado que guardan la econom&iacute;a mexicana y la latinoamericana en sus contextos nacional, internacional y mundial y, adem&aacute;s, tratando de visualizar primero y tener algunos acercamientos m&aacute;s tarde, a la din&aacute;mica que es posible prever en el mediano y el largo plazos para esas mismas econom&iacute;as. No hace falta agregar que me atengo, sobre todo, al adecuado veh&iacute;culo que es esta revista para difundir las apreciaciones m&aacute;s novedosas que desde el medio acad&eacute;mico pueden ofrecerse no s&oacute;lo acerca de los problemas que exhibe el desarrollo sino tambi&eacute;n de las reflexiones de corte te&oacute;rico para hacerles frente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las que siguen, sin embargo, ya sean vistas en lo particular de cada una de ellas o en una visi&oacute;n de conjunto, no dejan de conformar apenas un primer acercamiento y por ello asumen la forma de grandes preguntas y breves respuestas:</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>1. &iquest;Es a&uacute;n el mecanismo del mercado el eje central del capitalismo contempor&aacute;neo?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la respuesta m&aacute;s sencilla y directa debiera ser que s&iacute;, la verdad es que tanto a escala mundial y regional como nacional, dicho mecanismo ha demostrado ser insuficiente para resolver las necesidades del sistema a escala de toda la sociedad y tambi&eacute;n, en especial, a escala de cada uno de sus componentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Me refiero a que no s&oacute;lo desde el punto de observaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica secular sino tambi&eacute;n desde el de la teor&iacute;a econ&oacute;mica, la espontaneidad con que el mercado puede comportarse y el principio de ingobernabilidad y violencia a que por naturaleza conduce m&aacute;s temprano que tarde, ha dejado ver que los correctivos, enmiendas y reorientaciones que los poderes organizados de la sociedad pueden aplicar, a&uacute;n frente a las condicionantes m&aacute;s rigurosas de la racionalidad capitalista, representan la &uacute;nica oportunidad de que los principios de la propia racionalidad y la impronta que marcan en todos y cada uno de los comportamientos del acontecer econ&oacute;mico, hagan permanecer el sentido hist&oacute;rico y la todav&iacute;a considerable aplicabilidad pr&aacute;ctica del propio capitalismo.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si quisi&eacute;ramos repetir esto empleando los mismos conceptos y nomenclaturas escuchados y vistos en los otros art&iacute;culos, tendr&iacute;amos que decir que el solo mecanismo del mercado carece de perspectiva si no se acotan y reorientan sus efectos mediante la aplicaci&oacute;n de pol&iacute;ticas econ&oacute;micas espec&iacute;ficas para contrarrestar sus efectos m&aacute;s perniciosos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con esto, est&aacute; claro, no estamos postulando que se puede pasar del capitalismo salvaje al capitalismo racional sin grandes empe&ntilde;os de la sociedad en conjunto sino, acaso, que la participaci&oacute;n directa del Estado y los diversos tipos de gobierno en la din&aacute;mica real del proceso econ&oacute;mico, bien podr&iacute;a fundar y mantener el sentido social de todo el acontecer econ&oacute;mico. Por supuesto, lo expresado conlleva la necesidad de abordar con detenimiento los diversos tipos de Estado capitalista presentes hoy y los tipos de gobierno que de manera, digamos natural, admiten.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>2.&nbsp;&iquest;Sigue el mecanismo del mercado consolid&aacute;ndose ah&iacute; donde ya se ha desarrollado, o ampli&aacute;ndose y desarroll&aacute;ndose donde se hab&iacute;a estado manteniendo como s&oacute;lo una incipiencia?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La historia contempor&aacute;nea del capitalismo, pero sobre todo la observada en el periodo de inter guerras, con &eacute;nfasis en la din&aacute;mica que han podido exhibir la gran crisis estructural de 1929&#45;1933 y la que pudo observarse en la segunda posguerra, especialmente despu&eacute;s de la derrota capitalista en Corea, han sido suficientemente elocuentes para que se termine por entender que muy pronto en el siglo XX qued&oacute; demostrado que el mecanismo del mercado no pod&iacute;a consolidar de forma diferente de la que consolid&oacute;, y que no fue otra cosa que la demostraci&oacute;n fehaciente ante los ojos de todo el mundo, de que los principios de antagonismo y violencia sociales en que se sustenta no pudieron ni pueden llevar a la humanidad con paso firme ni confianza suficiente en la bondad de los pasos andados hacia la conquista de un destino social cada vez m&aacute;s digno y decoroso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y es que, siendo a la vez el pilar de sost&eacute;n de la desigualdad social no pudo ni podr&aacute; conducir sino a un tipo de diferenciaci&oacute;n social que si en lo nacional y aun en lo regional lo que tiende a consolidar es un sistema de clases, en el contexto mundial refunda c&iacute;clica y peri&oacute;dicamente la posibilidad de la crisis como un sistema de hegemon&iacute;as en el que, simplemente, unas potencias econ&oacute;micas y estrat&eacute;gicas van sustituyendo a veces de manera paulatina y a veces de manera acelerada a otras potencias.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por supuesto, el mecanismo del mercado sigue consolid&aacute;ndose donde primero se hab&iacute;a desarrollado, desarroll&aacute;ndose donde antes s&oacute;lo era una incipiencia y fund&aacute;ndose donde nunca antes lo hubo siquiera como barrunto de una historia novedosa, pues &eacute;sa ha sido desde siempre su naturaleza: transitar aceleradamente la historia de la humanidad; pero eso no quita de la escena sus principios fundacionales, esto es, producir para generar riqueza, generarla para intercambiarla y reproducirla, reproducirla para acumularla y acumularla para invertirla y as&iacute;, invirti&eacute;ndola para consumir m&aacute;s y mejor para mejor y m&aacute;s producir, para reproducir la desigualdad.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>3.&nbsp;&iquest;Son la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n los dos momentos simult&aacute;neos y consustanciales del proceso econ&oacute;mico?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Podr&iacute;a decirse, sin lugar a dudas, que as&iacute; fue por lo menos hasta la culminaci&oacute;n de la era del capitalismo industrial y que as&iacute; se mantuvo durante las primeras d&eacute;cadas del capitalismo financiero al que tambi&eacute;n se le conoce con el nombre de imperialismo; y de ello dan cuenta la historia econ&oacute;mica mundial concreta y tambi&eacute;n la historiograf&iacute;a objetivamente concebida y expuesta. Me refiero pues a la situaci&oacute;n que se inici&oacute; aproximadamente desde 1890 y hasta digamos 1929 pero que ya en los a&ntilde;os treinta del Siglo XX comenz&oacute; a mostrar cambios tan severos en la estructura del sistema capitalista en conjunto como el que consisti&oacute; en la paulatina pero muy poco tiempo despu&eacute;s acelerada terciarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a mundial, principalmente en los centros capitalistas de decisi&oacute;n que primero comenzaron a remontar con &eacute;xito la grave depresi&oacute;n de 1929&#45;1933, como fueron los Estados Unidos y las econom&iacute;as m&aacute;s pr&oacute;speras de Europa Occidental, para desde ah&iacute; difundirse no difumin&aacute;ndose sino ganando atributos y consolid&aacute;ndose en el capitalismo en conjunto bajo el formato de un cada vez m&aacute;s ostensible crecimiento y hasta llegar al predominio del capital financiero sobre el capital comercial y el capital industrial, mediante los cada vez m&aacute;s acelerados y endurecidos procesos de concentraci&oacute;n y centralizaci&oacute;n.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y hoy es suficientemente conocido que a partir de la cibernetizaci&oacute;n y difusi&oacute;n vertiginosa de la toma de decisiones en materia financiera puede trastocarse a profundidad el paso y el ritmo del comportamiento capitalista con s&oacute;lo operar la parte mejor bursatilizada del mismo, hasta el punto que es posible dar con un solo golpe de tim&oacute;n un cambio de rumbo a las pol&iacute;ticas financieras espec&iacute;ficas pero tambi&eacute;n a los asentamientos, estructuraciones y reestructuraciones del capital mundial tanto geogr&aacute;fica como pol&iacute;tica, estrat&eacute;gica y aun estructuralmente. Apenas hace falta agregar que la creciente participaci&oacute;n del Estado en el proceso econ&oacute;mico como empleador pero tambi&eacute;n como gran productor de bienes y servicios contribuy&oacute; aceleradamente a la terciarizaci&oacute;n de la econom&iacute;a, pues esa y no otra ha sido la vocaci&oacute;n natural del Estado capitalista, entendido como el poder social situado por encima de la sociedad pero v&aacute;lido para toda ella.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es decir, ahora conviene hablar con sentido, de rangos similares del proceso de la producci&oacute;n, de la distribuci&oacute;n y del financiamiento para referirnos a la integralidad del proceso econ&oacute;mico; y esto, que para muchos podr&iacute;a parecer s&oacute;lo como una imperdonable blasfemia frente a las sagradas escrituras de la teor&iacute;a econ&oacute;mica tradicional y aun para las de la m&aacute;s ortodoxa de las visiones "objetivistas" de la econom&iacute;a, es apenas una de las m&aacute;s caras expresiones con que se llama la atenci&oacute;n de la manera m&aacute;s objetiva posible a una de las m&aacute;s grandes mutaciones que se pueden advertir en el capitalismo desarrollado en sus moldes digamos cl&aacute;sicos.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>4. &iquest;Es el nuevo valor generado o agregado en uno u otro de estos momentos el resultado directo e inmediato del trabajo productivo?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En lo que se refiere al sector productivo de la econom&iacute;a, esto es, al sector generador de bienes y servicios productivos, s&iacute;. En lo que se refiere al sector no productivo de la econom&iacute;a, esto es, al sector generador de servicios comerciales y financieros, no. Y &eacute;ste es el <i>quid</i> del asunto: que el valor agregado se genera apenas se echan a andar la producci&oacute;n y la distribuci&oacute;n, esto es, apenas se comienza a aplicar a la tierra el trabajo productivo en cualesquiera de sus formas, pues &eacute;ste es el &uacute;nico capaz de producir valor y de reproducirlo, multiplicarlo y acelerar la velocidad de rotaci&oacute;n del nuevo valor creado bajo la forma de bienes y servicios productivos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En suma, el capital financiero hegemoniza al capital comercial e industrial, lo que equivale a decir que el trabajo no productivo de la econom&iacute;a hegemoniza al trabajo productivo, y &eacute;sa es la verdadera tragedia del capitalismo de nuestro tiempo. Es as&iacute; como vemos que s&oacute;lo unas clases sociales producen valor para que otras clases sociales disfruten mayormente sus beneficios; y lo que se dice de las clases sociales se dice de las econom&iacute;as nacionales, y vale tambi&eacute;n para las econom&iacute;as internacional y mundial, lo que podr&iacute;a corroborarse preguntando a los trabajadores fijos y emigrantes de todo el orbe. Un buen resumen expresar&iacute;a que unas econom&iacute;as son irrecusablemente subsidiarias de otras y que, en el fondo, las c&uacute;spides burguesas de los centros del poder financiero a escala mundial hegemonizan y explotan a los pueblos, esto es, a las masas trabajadoras del mundo en conjunto.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>5. &iquest;Es el financiamiento s&oacute;lo el proceso de valorizaci&oacute;n del trabajo productivo excedente y acumulado bajo la forma de capital?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Acabamos de ver los principios sobre los que ha descansado la elevaci&oacute;n del financiamiento a la calidad o categor&iacute;a del tercer momento fundamental y simult&aacute;neo a todo el proceso econ&oacute;mico, lo cual nos ha obligado a considerar como esenciales a varias nuevas categor&iacute;as de an&aacute;lisis que ser&iacute;a ocioso repetir, pero que ser&iacute;a indispensable tomar como puntos de partida hacia consideraciones e incluso conceptualizaciones de las que quiz&aacute;s no exista precedente espec&iacute;fico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior implica que por mucho que lo parezca, el del financiamiento no es un momento espont&aacute;neo y aut&oacute;nomo dentro del proceso econ&oacute;mico general, sino la salida, es decir, el paso natural hacia la realizaci&oacute;n de la concentraci&oacute;n y centralizaci&oacute;n del capital que no tienen otro sentido que no sea el de multiplicarlo, incluso por el camino de la aceleraci&oacute;n de su ineludible rotaci&oacute;n, lo que implicar&iacute;a como de hecho implica el tr&aacute;nsito acelerado hacia composiciones t&eacute;cnicas y org&aacute;nicas del propio capital cada vez m&aacute;s complejas.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un punto sobresaliente de esa complejidad es precisamente el hecho de que puede llegar un momento espec&iacute;fico en el que se hable de capital virtual, y esto mismo no ser&iacute;a otra cosa que personificar, vale decir, volver concreta aunque subsumida en la propia esencia del capital, la enorme o in&eacute;dita, propiamente dicha, modernizaci&oacute;n que ha experimentado el capitalismo y que ha facilitado la llamada globalizaci&oacute;n tal como se la conoce en la pr&aacute;ctica y la realidad cotidianas, e independientemente de las m&uacute;ltiples sofisticaciones conceptuales de las que ha sido objeto por parte de muchos "te&oacute;ricos" contempor&aacute;neos. Y aqu&iacute; las comillas no son s&oacute;lo un rasgo sem&aacute;ntico sino la caracterizaci&oacute;n m&aacute;s cercana en que puede ser resumida la esoterizaci&oacute;n, o sea la afectada teleologizaci&oacute;n de la ciencia social, y especialmente de la econ&oacute;mica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No faltar&aacute; quien se rasgue las vestiduras al "interpretar" que expresando lo que antecede atropellamos uno de los principios m&aacute;s caros de la econom&iacute;a pol&iacute;tica, ni quien se alegre porque puede creer o suponer que hemos terminado por confesar que la que rige es la teor&iacute;a econ&oacute;mica. Nada m&aacute;s ligero y vulgar que esto si fuera as&iacute;. Y aqu&iacute;, nadie en particular tiene que ser quien d&eacute; la respuesta porque de eso se ha encargado todos los d&iacute;as el propio segmento financiero de la econom&iacute;a capitalista en todos sus &aacute;mbitos y todas sus escalas, pues ha incidido de manera recurrente en ya no pocas crisis bancarias y monetarias, es decir, t&iacute;picamente financieras, con las que cada vez que el capital de este segmento de la econom&iacute;a puede verse en alg&uacute;n entredicho desde el punto de vista de los valores reales que comporta y sus proporciones, es decir desde el punto de vista de la racionalidad en que supuestamente se sustenta.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">N&oacute;tese si esto no es as&iacute; en los diversos <i>cracks</i> burs&aacute;tiles y el comportamiento de los &iacute;ndices de transacci&oacute;n y de cotizaci&oacute;n con que de manera irreversible se recorre al mundo regi&oacute;n por regi&oacute;n.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font size="2" face="verdana"><i>6. &iquest;Asume acaso otra forma de valorizaci&oacute;n el trabajo productivo propiamente dicho?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No, podr&iacute;a contestar cualquiera, pues la fuerza de trabajo sigue siendo la mercanc&iacute;a por excelencia en el capitalismo moderno, as&iacute; su valor se acumule, se concentre y se centralice bajo la forma de capital merced al proceso de generaci&oacute;n y realizaci&oacute;n de la plusval&iacute;a. Pero est&aacute; claro que &eacute;ste es un proceso cada vez m&aacute;s complejo por cuanto una de las caracter&iacute;sticas m&aacute;s sobresalientes de la globalizaci&oacute;n es la terciarizaci&oacute;n extrema de la econom&iacute;a, como ya lo adelantaba en el punto 3, fen&oacute;meno que deja su constancia en las m&uacute;ltiples formas de reciclar hacia la inversi&oacute;n los rendimientos del capital. V&eacute;ase c&oacute;mo los llamados futuros son ya verdaderas antiguallas frente a los derivados que se diversifican y se reproducen aceleradamente adoptando nomenclaturas que se antojan esot&eacute;ricas, mientras sigue ausente de la escena financiera el poder susceptible de devolver ya no digamos racionalidad sino hasta sentido social a sus principales procesos. Se habr&aacute; notado ya c&oacute;mo adentro de las propias estructuras financieras de todos los rangos y jurisdicciones el fraude y la trampa van generaliz&aacute;ndose mientras las estructuras de poder se consolidan en un esquema de casi absoluta ceguera para no decir de abierto cinismo y contubernio.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>7. &iquest;Es la racionalidad econ&oacute;mica s&oacute;lo una falacia, o es que al quedar sujeta tambi&eacute;n a la ley de los rendimientos decrecientes asiste a su propio, secular proceso de extinci&oacute;n, generando un vac&iacute;o susceptible de ser llenado con la ostensible ingobernabilidad econ&oacute;mica o, alternativamente, con la vuelta o el arribo a la raz&oacute;n de los procesos primigenios de la econom&iacute;a pol&iacute;tica?</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por principio de cuentas, entre racionalidad y raz&oacute;n no necesariamente existe parentesco. Racionalidad (de <i>ratio, rationis,</i> tercera declinaci&oacute;n latina) significa proporcionalidad; para el caso, en la distribuci&oacute;n y en la producci&oacute;n, en el sentido en que la teor&iacute;a del n&uacute;mero postula que toda proporci&oacute;n es la igualdad de dos razones o sea, de dos quebrados. La racionalidad entra&ntilde;a al principio de equilibrio y &eacute;ste puede ser por lo menos estable, inestable y neutro, lo cual introduce un amplio campo para la erraticidad y sobre todo para la especulaci&oacute;n, y &eacute;sta introduce a la vez una enormidad de posibilidades. Digamos, atenidos a la racionalidad, que la teor&iacute;a econ&oacute;mica es un precioso campo para la ex&eacute;gesis y, por ende, para la controversia y hasta para la disputa. El principio de racionalidad se vincula con la utilidad y una y otra hasta suelen ser consideradas como sin&oacute;nimos. Tambi&eacute;n se vincula con la noci&oacute;n de rendimientos que, como es sabido, en econom&iacute;a normalmente son decrecientes, lo cual refina y hasta enturbia al utilitarismo por el camino de la racionalidad metodol&oacute;gica y la racionalidad formal. Ya un libro m&iacute;o lo discute en extenso desde hace m&aacute;s de una d&eacute;cada.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La raz&oacute;n, en cambio, normalmente es irrecusable. No en balde se la define como la facultad de conocer y ordenar la experiencia, la tendencia y la conducta en relaci&oacute;n con la totalidad de lo real. Por eso matem&aacute;ticamente es el cociente entre dos n&uacute;meros y hasta puede ser una raz&oacute;n directa o una raz&oacute;n inversa. Por eso se dice que cuando una persona entra en raz&oacute;n, se vuelve consciente, adquiere conciencia. Hasta por eso la raz&oacute;n suele ser el argumento que prueba una cosa. Pero n&oacute;tese bien que no he expresado que racionalidad y raz&oacute;n <i>no son ant&oacute;nimos.</i> Lo que expreso es que entre ellos puede haber controversia aunque no haya disputa, enfrentamiento ni querella, aunque tambi&eacute;n sea de lo m&aacute;s frecuente que haya estos &uacute;ltimos.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todo esto que parece ser s&oacute;lo una digresi&oacute;n es apenas el pie de entrada para decir que el capitalismo contempor&aacute;neo necesita acogerse no tanto a la racionalidad como a la raz&oacute;n y comenzar a ofrecer mejores perspectivas, vale decir mejores respuestas a los planteos de la humanidad de nuestro tiempo y, por esa v&iacute;a, anunciar la construcci&oacute;n de un futuro econ&oacute;mico cada vez m&aacute;s digno de ser alcanzado. Esto vale especialmente para M&eacute;xico y Am&eacute;rica Latina.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>8.&nbsp;En suma: &iquest;qu&eacute; es la racionalidad econ&oacute;mica capitalista?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es producir riqueza. Producirla para el cambio. Cambiarla para acumularla. Acumularla para concentrarla. Concentrarla para centralizarla. Centralizarla para crear y acumular poder. Acumularlo estrat&eacute;gicamente para ejercer comando social; y ejercerlo para dominar socialmente. Esta dominaci&oacute;n social se entiende en todas sus escalas y connotaciones. O sea que cuando se habla de racionalidad econ&oacute;mica, se est&aacute; hablando de una econom&iacute;a para el lucro; es decir, para el m&aacute;ximo utilitarismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este utilitarismo en nada se modifica si pasamos de la racionalidad objetiva a la racionalidad metodol&oacute;gica, o si pasamos de &eacute;sta a la racionalidad t&eacute;cnica, a la material o a la formal o sea a la de un gobierno <i>en s&iacute;.</i> Pero en lo que toca a esta &uacute;ltima, el utilitarismo puede subir enormemente de punto, observado en un gobierno espec&iacute;fico o sea en un gobierno acotado con los nombres del pa&iacute;s, del periodo, del partido y de los miembros del personal pol&iacute;tico que lo ejercen.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>9.&nbsp;&iquest;Querr&iacute;a esto decir que la racionalidad en s&iacute; transita inc&oacute;lume toda la historia del capitalismo?</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si consideramos al capitalismo como el sistema dinerario por excelencia, la respuesta es s&iacute;; o sea que vale lo mismo para el capitalismo mercantil que para el industrial y para el financiero, tambi&eacute;n conocido como imperialismo, aun en la etapa ulterior, llamada globalizaci&oacute;n. Huelga decir que ulterior se expresa no en el sentido del fin de su historia sino en el de la &uacute;ltima etapa que se le ha conocido, desagregada en liberalizaci&oacute;n, desregulaci&oacute;n, apertura y privatizaci&oacute;n entendidas como sus facetas no sucesivas, como suelen ser abordadas, sino simult&aacute;neas y consustanciales. Es decir, como el largo y tortuoso tramo de inflexi&oacute;n del capitalismo hacia su imperializaci&oacute;n total, que no es otro que el de su crisis ya no estructural sino sist&eacute;mica, imponi&eacute;ndose al conjunto de la sociedad mundial con paso acelerado y sin regreso posible, merced a la galopante racionalizaci&oacute;n en que la ruptura entre econom&iacute;a y gobierno y entre pol&iacute;tica y &eacute;tica se ostentan como una de sus principales caracter&iacute;sticas.</font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>10.&nbsp;&iquest;Querr&iacute;a esto decir que la Ley de los Rendimientos Decrecientes toc&oacute; a su fin y que la crisis general del capitalismo es otro nombre para su finiquito?</i></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ni lo uno ni lo otro, aunque no se les puede dejar de pensar como sus proleg&oacute;menos. Tanto la citada ley general como la teorizaci&oacute;n que de ella se desprende con fundamento tanto en la noci&oacute;n de desequilibrio econ&oacute;mico como en la de eficacia marginal del capital, no son otra cosa que la reconsideraci&oacute;n de la teor&iacute;a de los ciclos econ&oacute;micos en su vertiente de m&aacute;s largo plazo. Tal como se le ha conocido, la crisis general del capitalismo, aun en sus nociones de crisis estructural o de crisis sist&eacute;mica, es s&oacute;lo el punto de inflexi&oacute;n m&aacute;s agudo del ciclo econ&oacute;mico de m&aacute;s largo plazo, que tambi&eacute;n reconoce una muy prolongada fase de desaceleraci&oacute;n que desemboca en la recesi&oacute;n abierta y en la contracci&oacute;n de todos los valores econ&oacute;micos, algunos de los cuales llegan incluso a rebasar el cero y adquirir signo negativo, por m&aacute;s que en el m&aacute;s largo plazo se produzcan y reproduzcan muchas causas contrarrestantes que aten&uacute;an y amortiguan la ca&iacute;da, volviendo err&aacute;tico el comportamiento de aquella ley y d&aacute;ndole el car&aacute;cter de simple tendencia de largo plazo. Es entonces cuando cobra su verdadero sentido el ensamble din&aacute;mico entre los subsistemas que surgen del proceso econ&oacute;mico, del proceso civil, del proceso social, del proceso pol&iacute;tico, del proceso jur&iacute;dico como una especie de amalgama cr&iacute;tica en la que puede volver a invocarse la esencia de lo humano, de lo &eacute;tico, de lo idiosincr&aacute;tico y hasta de lo netamente teleol&oacute;gico, en respuesta al aparentemente incontestable desmoronamiento de todas las estructuras y la dispersi&oacute;n, inutilidad e impotencia de todas las superestructuras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es la hora de imaginar y poner en planta el rescate cr&iacute;tico de todo lo aplicable a la interpretaci&oacute;n y a la ejecuci&oacute;n de todo lo que proviniendo de lugares y tiempos ya idos, mantiene su vigencia para ayudar en la comprensi&oacute;n del presente, en el saneamiento de sus llagas y quebrantos y en el aliento de esperanza en la construcci&oacute;n de algo diferente y superior en un aspecto esencial que es el de su mayor apego a la raz&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Atkinson, A. B. y J. E. Stiglitz, <i>Lectures in Public Economics,</i> McGraw Hill, New York, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313779&pid=S0301-7036201100030000800001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Auerbach, A. J. y M. Feldstein, <i>Handbook of Public Economics,</i> 2 Vols., North Holland, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313781&pid=S0301-7036201100030000800002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ayala Espino, J., <i>Estado y desarrollo,</i> Fondo de Cultura Econ&oacute;mica, M&eacute;xico, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313783&pid=S0301-7036201100030000800003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bennet, D. y K. Tarfe, <i>El Estado como banquero y empresario</i>, En <i>Foro Internacional,</i> El Colegio de M&eacute;xico, julio&#45;septiembre 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313785&pid=S0301-7036201100030000800004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Buchanan, J. M. y G. Tullock, <i>Public Finance in Democratic Process. Fiscal Institutions and Individual Choice,</i> Chapel Hill&#45;University of California Press, L.A. 1967.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313787&pid=S0301-7036201100030000800005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Castellanos, J., "Las empresas paraestatales productoras de bienes", <i>en El Economista Mexicano,</i> Vol. XVI, N&deg; 3, M&eacute;xico, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313789&pid=S0301-7036201100030000800006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Crozier, M. y F. Erhard, <i>El actor y el sistema. Las restricciones de la acci&oacute;n colecti</i>va, Alianza Editorial Mexicana, M&eacute;xico, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313791&pid=S0301-7036201100030000800007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cullis, J. y P. R. Jones, <i>Public Finance and Public Choice: Analytical Perspectives,</i> London, 1992.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313793&pid=S0301-7036201100030000800008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>Microeconomics and the Public Economy,</i> Oxford, 1987.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313795&pid=S0301-7036201100030000800009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Eggerton, T., <i>Economic Behavior and Institutions,</i> Cambridge University Press, 1991.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313797&pid=S0301-7036201100030000800010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Guerra Ford, O., "La relaci&oacute;n Estado y econom&iacute;a en M&eacute;xico", en <i>Econom&iacute;a</i> <i>Informa,</i> UNAM, M&eacute;xico, julio&#45;septiembre, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313799&pid=S0301-7036201100030000800011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Green, R., "Deuda externa: el callej&oacute;n de las decisiones", en <i>El desaf&iacute;o mexicano,</i> Oc&eacute;ano, M&eacute;xico, 1982.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313801&pid=S0301-7036201100030000800012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hayek, F. A., <i>La fatal arrogancia. Los errores del socialismo,</i> Uni&oacute;n Editorial, Madrid, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313803&pid=S0301-7036201100030000800013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez, R., <i>Empresarios, banca y Estado,</i> FLACSO, M&eacute;xico, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313805&pid=S0301-7036201100030000800014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Inman, R., "Markets, gobernments and the New Political Economy", en Auerbach y Feldstein, <i>ob.cit.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313807&pid=S0301-7036201100030000800015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Kaplan, M., "El Leviat&aacute;n criollo. Estatismo y sociedad en Am&eacute;rica Latina", en <i>Nueva Pol&iacute;tica,</i> A&ntilde;o II, N&deg; 5 y 6. M&eacute;xico, abril&#45;septiembre, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313809&pid=S0301-7036201100030000800016&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Laffont, J., <i>Fundamentals of Public Economics,</i> Cambridge University Press, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313811&pid=S0301-7036201100030000800017&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ludlov, L. y Marichal, C., <i>Banca y poder en M&eacute;xico,</i> Enlace&#45;Grijalbo, M&eacute;xico, 1989.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313813&pid=S0301-7036201100030000800018&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mart&iacute;nez Escamilla, Ram&oacute;n, <i>Racionalidad econ&oacute;mica, sistema y gobierno.</i> <i>Cambios en el discurso oficial. El caso de M&eacute;xico,</i> Centro de Estudios para el Desarrollo Nacional, CEDEN, S. C., M&eacute;xico, 2000.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313815&pid=S0301-7036201100030000800019&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">North, D., <i>Estructura y cambio en la historia econ&oacute;mica.</i> Alianza Universidad, Madrid, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313817&pid=S0301-7036201100030000800020&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ortiz, E., S. M&eacute;ndez, <i>et al, Empresa p&uacute;blica: problemas actuales en los pa&iacute;ses de</i> <i>Norteam&eacute;rica y El Caribe,</i> CIDE, M&eacute;xico, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313819&pid=S0301-7036201100030000800021&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poder Ejecutivo Federal, <i>Ley Federal de Entidades Paraestatales.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313821&pid=S0301-7036201100030000800022&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></i></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Offe, C., <i>Contradicciones del Estado del bienestar,</i> Alianza Universidad, Madrid, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313823&pid=S0301-7036201100030000800023&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ruiz Due&ntilde;as, J., <i>La empresa p&uacute;blica y los procesos de estabilizaci&oacute;n econ&oacute;mica. Un enfoque comparado del caso mexicano,</i> INAP, M&eacute;xico, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313825&pid=S0301-7036201100030000800024&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Secretar&iacute;a de Programaci&oacute;n y Presupuesto&#45;INEGI, <i>Las cuentas de producci&oacute;n del sector p&uacute;blico,</i> M&eacute;xico, 1984.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313827&pid=S0301-7036201100030000800025&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Secretar&iacute;a de la Contralor&iacute;a General de la Federaci&oacute;n, <i>La empresa p&uacute;blica y la administraci&oacute;n del Presidente Miguel de la Madrid,</i> M&eacute;xico, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313829&pid=S0301-7036201100030000800026&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;&#45;</i>, <i>El proceso de desincorporaci&oacute;n de entidades paraestatales,</i> M&eacute;xico, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313831&pid=S0301-7036201100030000800027&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stiglitz, J., <i>The Economic Role of the State,</i> Basil Blackwel, Oxford, 1990.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313833&pid=S0301-7036201100030000800028&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Starret, D., <i>Fundations on Public Economics,</i> Cambridge University Press, 1988.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313835&pid=S0301-7036201100030000800029&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Villareal, R. <i>et al,</i> "La empresa p&uacute;blica", en <i>Opciones de pol&iacute;tica econ&oacute;mica,</i> Tecnos, M&eacute;xico, 1977.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6313837&pid=S0301-7036201100030000800030&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>      ]]></body><back>
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