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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Rese&ntilde;as</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>      <p align="center"><font face="verdana" size="4"><i><b>El presente como historia,</b></i><b> Jos&eacute; Gandarilla</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jaime Ortega Reyna</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b> M&eacute;xico, CEIICH, 2008, 113 pp.</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Estudios Latinoamericanos  Facultad de Filosof&iacute;a y Letras, UNAM</i></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="center"><img src="/img/revistas/prode/v40n159/a12i1.jpg"></p>     <p align="center">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hablar de crisis hoy en d&iacute;a es algo que Antonio Gramsci llamar&iacute;a del sentido com&uacute;n, pues luego de estos dos &uacute;ltimos a&ntilde;os &iquest;hay algo novedoso que se pueda decir al respecto? Jos&eacute; Gandarilla nos acerca a ella de una manera peculiar y atractiva, al referirse no s&oacute;lo al dato f&aacute;ctico del d&iacute;a a d&iacute;a, sino avanzando un paso hacia adelante. As&iacute; lo trata de reflejar el subt&iacute;tulo de su libro: <i>Crisis capitalista, cultura socialista y expansi&oacute;n imperialista.</i> Se plantea una cuesti&oacute;n compleja: entender la conexi&oacute;n entre la crisis actual del capitalismo y la crisis de principios de siglo XX, o sea, el fin de la <i>bella &eacute;poca capitalista.</i> No es casual que recupere el t&iacute;tulo que ya antes el gran economista norteamericano Paul Sweezy hab&iacute;a utilizado para una de sus obras: <i>El presente como historia.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su introducci&oacute;n, el autor brinda una indicaci&oacute;n metodol&oacute;gica que da sentido a su ambicioso proyecto y que concierne a la transformaci&oacute;n que ha tenido la categor&iacute;a de <i>imperialismo.</i> &Eacute;sta habr&iacute;a pasado de ser una categor&iacute;a que busca periodizar (v&aacute;lida para una &eacute;poca determinada, ya superada) a una categor&iacute;a narrativa que acompa&ntilde;ar&iacute;a a todo el periodo de la historia capitalista, un "estadio permanente del capitalismo". El punto nodal es que la crisis que vivi&oacute; el capitalismo a principios del siglo pasado tiene sentido hoy no s&oacute;lo en sus consecuencias inmediatas, sino en sus explicaciones te&oacute;ricas y pol&iacute;ticas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de su trabajo, Gandarilla propone, en un ordenamiento tanto tem&aacute;tico como hist&oacute;rico, una serie de discusiones en torno a la crisis: en primer lugar encontraremos aquellas que se desenvuelven en la noci&oacute;n de subconsumo e imperialismo, posteriormente los desarrollos te&oacute;ricos a partir de las categor&iacute;as de sobreacumulaci&oacute;n y sobreproducci&oacute;n, tambi&eacute;n en referencia con la(s) teor&iacute;a(s) del imperialismo, y finalmente las explicaciones que entienden a la crisis como l&iacute;mite final del capitalismo, asoci&aacute;ndose a los puntos de vista que consideran la tasa de ganancia, la composici&oacute;n de valor y la imposibilidad de una mayor extracci&oacute;n de plusvalor.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Un elemento que debemos destacar en una rese&ntilde;a de este tipo es la muy particular lectura que desde las herramientas conceptuales actuales hace el autor; sobre todo son recurrentes las dualidades conflictivas de valor de uso/ valor de cambio, poder hacer/ poder sobre, riqueza capital/ &aacute;mbito del trabajo, subsunci&oacute;n/ insubordinaci&oacute;n, entre otras. Gandarilla lee a los te&oacute;ricos de esta problem&aacute;tica desde el catalejo del marxismo de la segunda mitad del siglo XX, recurriendo a autores cl&aacute;sicos como Roman Rosdolsky o bien a los m&aacute;s contempor&aacute;neos Immanuel Wallerstein, Ernest Mandel, David Harvey, Ren&eacute; Zavaleta, Bol&iacute;var Echeverr&iacute;a, Enrique Dussel, entre otros. Sus consideraciones sobre cualquiera de los autores y temas est&aacute;n dadas desde esta cartograf&iacute;a del marxismo, lo que impone tem&aacute;ticas a considerar, as&iacute; como posibilidades y l&iacute;mites de tipo conceptual a la reflexi&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta forma de tratar la problem&aacute;tica es muy clara desde el primer apartado, cuando revisa la variedad de interpretaciones para observar la emergencia del imperialismo, ya sea como una anomal&iacute;a del capitalismo (Hobson), como representante de los intereses del capital financiero (Lenin) y sobre todo cuando se declara la existencia de espacios no capitalistas listos para ser conquistados (Luxemburgo). Es sobre todo en el tratamiento de la marxista polaca donde Gandarilla abreva en las m&aacute;s recientes </font><font face="verdana" size="2">formas de interpretar el desarrollo capitalista, en la b&uacute;squeda por superar las caracterizaciones lineales basadas en el concepto <i>modo de producci&oacute;n</i> y poniendo especial atenci&oacute;n en lo que de social tiene la relaci&oacute;n de capital, esto es, en una dial&eacute;ctica entre el sujeto y el objeto, entre necesidades y capacidades, entre espacio y tiempo, entre valor de uso y valor de cambio. Aunque el autor no lo haga expl&iacute;cito, se reconoce que no existe una forma lineal de enfrentar la problem&aacute;tica del desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello es m&aacute;s claro en el trato que da a Rosa Luxemburgo, cuando alude a que la dirigente pol&iacute;tica tuvo un acercamiento al imperialismo desde una cartograf&iacute;a cartesiana, que la hac&iacute;a pensar que el capitalismo ten&iacute;a un l&iacute;mite espacial necesario, cuesti&oacute;n que ha sido reformulada desde planos ontol&oacute;gicos, donde lo que privar&iacute;a en el momento del acercamiento ser&aacute; la forma en que el valor de cambio busca colonizar el valor de uso.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de la dualidad de la formulaci&oacute;n te&oacute;rica y las consecuencias pol&iacute;ticas engarza la discusi&oacute;n sobre la teor&iacute;a del derrumbe y del capital monopolista. Sobre la primera, encontramos un cruce entre la historia propia del marxismo &#45;basada en una cr&iacute;tica radical a Lenin por diversos sectores de la izquierda&#45; y la historia de la transformaci&oacute;n de la socialdemocracia hacia formas cada vez m&aacute;s liberales. El autor nombra a este proceso la <i>colonizaci&oacute;n del marginalismo sobre el socialismo,</i> con el austromarxismo como su versi&oacute;n paradigm&aacute;tica. En el fondo, lo que se discut&iacute;a era la funci&oacute;n del sujeto pol&iacute;tico ante un cambio de &eacute;poca dentro del capitalismo; sin embargo, el tratamiento de este t&oacute;pico no se realiza desde una dicotom&iacute;a basada en la relaci&oacute;n "cat&aacute;strofe&#45;equilibrio". La alternativa conceptual para resolver esta problem&aacute;tica a&uacute;n no est&aacute; clara.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En cuanto a la segunda discusi&oacute;n, que involucra a la teor&iacute;a del capital monopolista de Estado, Gandarilla se muestra severamente cr&iacute;tico, ya que en su intento de genealog&iacute;a de dicha teor&iacute;a trata de ce&ntilde;irla a dos procesos pol&iacute;ticos imbricados con el Estado: la socialdemocracia, que se vuelve la administradora de la crisis capitalista, y el marxismo sovi&eacute;tico, que se vuelve la ideolog&iacute;a de un Estado que busca ante todo su preservaci&oacute;n a cualquier costo. Los primeros ver&aacute;n en el "capitalismo organizado" el ejemplo de que el equilibrio es posible, y los segundos tendr&aacute;n en ese mismo argumento el recurso para elaborar alianzas pol&iacute;ticas en la Europa occidental antes y despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial. Hay que poner en duda si la teor&iacute;a del capital monopolista de Estado necesariamente nace de esos procesos en los que el Estado es involucrado y, por tanto, buscar m&aacute;s alternativas del inicio de una de las concepciones m&aacute;s importantes del siglo XX, particularmente ah&iacute; en donde</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&eacute;sta se desarroll&oacute; como paradigma opositor a las corrientes dominantes de la ciencia econ&oacute;mica, siendo un caso muy significativo el de M&eacute;xico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los &uacute;ltimos apartados del trabajo vuelven sobre el tema de la crisis de la d&eacute;cada de 1930, pero ya desde la perspectiva que ha dado la confluencia entre marxismo y ciencia social. As&iacute; es como en el &aacute;mbito del problema de la crisis aparecen los economistas de profesi&oacute;n: Schumpeter, Kondratiev, Keynes, entre otros, quienes dialogan y conviven con corrientes del marxismo occidental. &Eacute;ste a su vez desarrolla nuevas tendencias de an&aacute;lisis: la tendencia a la ca&iacute;da de la tasa de ganancia y los problemas de extracci&oacute;n de plusvalor, as&iacute; como las escuelas del llamado sistema&#45;mundo. Se trata de posiciones te&oacute;ricas que dentro del saber especializado tienden a sustituir las reflexiones que en otro tiempo realizaba la militancia pol&iacute;tica, d&aacute;ndole &eacute;nfasis diversos y por tanto suscitando otro tipo de pol&eacute;micas. Podemos poner como ejemplo la discusi&oacute;n de la forma en que los valores se transforman en precios, discusi&oacute;n ya cl&aacute;sica en los temas del marxismo y cuyo balance a&uacute;n est&aacute; por realizarse.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En conjunto, Gandarilla da una interesante revisi&oacute;n inicial a tan espinosa problem&aacute;tica. El lector encontrar&aacute; una muy documentada forma de tratar el tema, desde un lugar y tiempo de enunciaci&oacute;n muy claro, lo cual indudablemente abre perspectivas, pero tambi&eacute;n impone l&iacute;mites. Quiz&aacute; el propio objeto de estudio &#45;el final de la <i>bella &eacute;poca</i> y toda la reflexi&oacute;n surgida a partir de ella&#45; facilite al autor encontrar una conexi&oacute;n que indudablemente existe, sin embargo, dentro de su propia perspectiva hay algunas relaciones no del todo desarrolladas. En este sentido, el trabajo puede adolecer, por momentos, de una consideraci&oacute;n plural de algunos planteamientos te&oacute;ricos, como sucede con la teor&iacute;a del capital monopolista de Estado. Gandarilla lo considera "m&aacute;s que un extrav&iacute;o te&oacute;rico", dado que esta teor&iacute;a se convirti&oacute; no s&oacute;lo en una forma de afrontar la realidad sino en una ideolog&iacute;a de Estado. Sin embargo, &iquest;podr&iacute;a decirse lo mismo en lugares como M&eacute;xico, donde dicha teor&iacute;a represent&oacute; la oposici&oacute;n al <i>establishment</i> de la disciplina econ&oacute;mica? Si bien muchos de sus presupuestos resultaron equivocados y han sido ampliamente criticados, no podemos negar que dicha teor&iacute;a fue m&aacute;s que una ideolog&iacute;a de Estado, y por momentos fue la &uacute;nica alternativa cr&iacute;tica al pensamiento neocl&aacute;sico, como sucedi&oacute; en nuestro pa&iacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>El presente como historia</i> pone en el centro de la discusi&oacute;n el tema de nuestro tiempo: la crisis, entendida como posibilidad, como apertura. Porque, evocando al boliviano Ren&eacute; Zavaleta, no hay mejores condiciones para la producci&oacute;n de conocimiento que la crisis, el momento en que m&aacute;scaras y fetiches caen. </font></p>      ]]></body>
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