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<publisher-name><![CDATA[Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Económicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ahorro y financiamiento en México: pasado reciente y futuro previsible]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Comentarios y debates</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Ahorro y financiamiento en M&eacute;xico: pasado reciente y futuro previsible</b></font></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="4">&nbsp;</font></p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Pablo Pineda Ortega*</b></font></p>     <p align="center"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor&#45;investigador titular de tiempo completo de la Universidad de Guadalajara. Correo electr&oacute;nico:</i> <a href="mailto:ppinedao@yahoo.com.mx">ppinedao@yahoo.com.mx</a>.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 15 de enero de 2008.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     Fecha de aceptaci&oacute;n: 9 de marzo de 2008. </font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Introducci&oacute;n</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas el pa&iacute;s hab&iacute;a enfrentado crisis econ&oacute;micas de enorme magnitud, cuyas ra&iacute;ces combinaban una suerte de deficientes pol&iacute;ticas p&uacute;blicas con un entorno internacional adverso. En efecto, adem&aacute;s del agotamiento del modelo de sustituci&oacute;n de importaciones en la crisis de 1982 &#151;cuya modificaci&oacute;n se hab&iacute;a venido posponiendo con los crecientes ingresos petroleros y los pr&eacute;stamos internacionales de la d&eacute;cada de los setenta&#151; se agreg&oacute; la reversi&oacute;n de ambos fen&oacute;menos en los primeros a&ntilde;os de los ochenta: se paralizaron los precios de los energ&eacute;ticos y se elevaron de manera abrupta las tasas de inter&eacute;s internacionales, que condujeron as&iacute; a la hasta entonces mayor crisis financiera de la historia reciente. Vale destacar que esta crisis tuvo sus ra&iacute;ces en los enormes montos de deuda p&uacute;blica contratada a lo largo de los setenta, aprovechando la elevada liquidez internacional derivada del reciclaje de los petrod&oacute;lares en la banca internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la crisis de 1994 una vez m&aacute;s se dio esa mezcla de inadecuada conducci&oacute;n econ&oacute;mica con un entorno hostil, cuando la estrategia de combate a la inflaci&oacute;n de los primeros a&ntilde;os de los noventa sobrevalu&oacute; peligrosamente la moneda, con lo que se elev&oacute; el riesgo pa&iacute;s y con &eacute;l los costos del servicio de la deuda. En ese marco, cuando la reversi&oacute;n de los flujos de capital deterior&oacute; a&uacute;n m&aacute;s la credibilidad de la estrategia y la sobrevaluaci&oacute;n monetaria ya no cont&oacute; con el respaldo de tales influjos, se gener&oacute; una fuerte corrida contra la moneda mexicana que termin&oacute; por paralizar la econom&iacute;a del pa&iacute;s.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ambos casos un factor importante en la concreci&oacute;n de la crisis fue la insuficiencia de recursos financieros propios, pues de tenerlos se hubiera podido solventar en alg&uacute;n grado el elevado gasto interno que aceler&oacute; m&aacute;s la crisis. En otros t&eacute;rminos, un problema estructural de la econom&iacute;a mexicana &#151;agudizado por el agotamiento del modelo de sustituci&oacute;n de importaciones, y sin resolverse con la transformaci&oacute;n del modelo en los a&ntilde;os ochenta&#151; fue el limitado nivel de ahorro interno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, los insuficientes y no sostenibles niveles de ahorro interno constituyen uno de los principales obst&aacute;culos al crecimiento sostenido y, en ciertas circunstancias, contribuyen tambi&eacute;n a la concreci&oacute;n de crisis financieras.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Importa entender la reciente evoluci&oacute;n del ahorro financiero del pa&iacute;s, con un an&aacute;lisis de su composici&oacute;n y de los factores estructurales y de coyuntura que lo han influido. Se sostiene que las distintas reformas al sector han contribuido a elevar la tasa de ahorro de manera modesta y han alentado tambi&eacute;n a una mayor competencia entre los intermediarios. Sin embargo, esta circunstancia no se ha expresado en una asignaci&oacute;n m&aacute;s eficiente de dicho ahorro, lo que se pone en evidencia particularmente en el pobre nivel del mismo destinado al sector productivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, en primera instancia, se estudia el comportamiento contempor&aacute;neo del ahorro interno y sus efectos en la tasa de formaci&oacute;n bruta de capital, al destacar la relevancia que tiene sobre el mismo la evoluci&oacute;n de la demanda agregada. En seguida se analiza la evoluci&oacute;n reciente del ahorro financiero seg&uacute;n se aprecia por medio de los agregados monetarios; a partir de aqu&iacute; se estudian los distintos componentes del financiamiento, para presentar, en las conclusiones, una breve recapitulaci&oacute;n de los hallazgos m&aacute;s relevantes de la investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Inversi&oacute;n, apertura econ&oacute;mica y crecimiento</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el an&aacute;lisis del crecimiento econ&oacute;mico de un pa&iacute;s es necesario estudiar la evoluci&oacute;n de su tasa de ahorro, pues ella explica cu&aacute;n s&oacute;lido es el financiamiento de la inversi&oacute;n en la cual se sustenta el crecimiento del producto. En ese orden de ideas en este apartado se analiza el comportamiento de dicho ahorro, sus efectos en la inversi&oacute;n y la relevancia que en ambas variables ha tenido la evoluci&oacute;n de la demanda y oferta agregadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque con marcados altibajos y a un ritmo modesto, en el pasado reciente se ha elevado la participaci&oacute;n de la inversi&oacute;n dentro del producto total, lo que ha permitido que en el a&ntilde;o 2006 &eacute;sta alcance 18.1%. Sin embargo, visto este porcentaje desde la perspectiva comparada, el monto es muy deficiente y desde luego es insuficiente para sustentar tasas de crecimiento del producto elevadas: "La inversi&oacute;n como porcentaje del PIB es muy baja en Am&eacute;rica Latina en comparaci&oacute;n con las econom&iacute;as de alto crecimiento de Asia Oriental: las cifras promedio del periodo 1990&#45;2003 fueron un 20% y un 35% respectivamente" (Stallings, 2006:27).</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Importa destacar que esta insuficiente inversi&oacute;n se explica por los niveles de ahorro prevalecientes, as&iacute; como por los t&eacute;rminos en que viene operando el sistema financiero, que no alienta el crecimiento del ahorro a un ritmo que ser&iacute;a deseable ni lo canaliza de manera eficiente a la inversi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pobre tasa de inversi&oacute;n se explica adem&aacute;s por la vol&aacute;til y pobre tasa de crecimiento del producto,<sup><a href="#nota">1</a></sup> reflejada en un comportamiento igualmente vol&aacute;til de la oferta y demanda agregadas (<a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a>) que desalienta la inversi&oacute;n a largo plazo.</font></p> 	    <p align="center"><a name="g1"></a></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/prode/v39n155/a10g1.jpg"></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se desprende del <a href="#c1">cuadro 1</a>, el financiamiento a la formaci&oacute;n bruta de capital como porcentaje del producto a lo largo de esta d&eacute;cada, en promedio, ha ascendido a 21.67, dentro del cual el ahorro externo representa un modesto 1.62,<sup><a href="#nota">2</a></sup> con una clara tendencia a reducir su participaci&oacute;n. N&oacute;tese asimismo en la <a href="#g1">gr&aacute;fica 1</a> c&oacute;mo a todo lo largo de la d&eacute;cada existe una estrecha correlaci&oacute;n entre la tasa de crecimiento del comercio exterior y la evoluci&oacute;n misma de la formaci&oacute;n bruta de capital, lo que pone en evidencia cu&aacute;n dependiente se ha vuelto la din&aacute;mica econ&oacute;mica del pa&iacute;s de la evoluci&oacute;n de sus exportaciones. Como se aprecia en el lado derecho de tal gr&aacute;fica, el comportamiento de las exportaciones es pr&aacute;cticamente el mismo que el de las importaciones, y dentro de &eacute;stas el componente de bienes intermedios es muy elevado (75.6%, 74.0% y 73.6% en 2004, 2005 y 2006, en cada caso), lo que da cuenta del bajo nivel de integraci&oacute;n que tiene el aparato productivo local en los sectores exportadores. Esta pobre integraci&oacute;n se explica en mayor parte por los bajos niveles de com&#45;petitividad de las peque&ntilde;as y medianas empresas nacionales, para lo cual contribuye de manera importante su carencia de financiamiento oportuno a costos razonables, tarea que le compete centralmente al sistema financiero.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c1"></a></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/prode/v39n155/a10c1.jpg"></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El &iacute;ndice de apertura econ&oacute;mica reci&eacute;n alcanzado (sumatoria de bienes y servicios intercambiados por el pa&iacute;s con el exterior como proporci&oacute;n de su Producto Interno Bruto, PIB) ha sido de 80.4% en 2005 y 85.9% en 2006. Estos niveles, impensables en el viejo modelo de sustituci&oacute;n de importaciones, permiten observar que para el caso de M&eacute;xico, a diferencia de los paradigm&aacute;ticos casos de los <i>tigres asi&aacute;ticos</i> desde los sesenta o de la China actual, no existe una relaci&oacute;n estrecha y clara entre las tasas de apertura econ&oacute;mica y la tasa de crecimiento.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En breve, el problema del crecimiento sostenido est&aacute; estrechamente asociado al de la competitividad de la planta productiva, misma que deriva del monto de recursos destinados a la formaci&oacute;n bruta de capital. Sin niveles adecuados de inversi&oacute;n no puede elevarse la productividad de una econom&iacute;a, con lo que tampoco puede mejorarse de manera sensible su competitividad; sobre el particular, ya se dijo cu&aacute;n bajas son las tasas de inversi&oacute;n en Am&eacute;rica Latina en relaci&oacute;n, por ejemplo, con la pujante econom&iacute;a del Asia Oriental.<sup><a href="#nota">3</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En general, un problema end&eacute;mico de las econom&iacute;as subdesarrolladas ha sido el insuficiente nivel de ahorro interno que permita financiar tasas razonables de formaci&oacute;n bruta de capital, lo que s&oacute;lo ha sido parcialmente atendido con el ahorro complementario del exterior.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para el caso de M&eacute;xico y como se aprecia en el <a href="#c1">cuadro 1</a>, el financiamiento de la formaci&oacute;n bruta de capital ha mantenido a lo largo de la d&eacute;cada niveles mediocres, lo que desde luego se explica por la tambi&eacute;n mediocre tasa de ahorro financiero en estos a&ntilde;os, tal y como se analiza en la siguiente secci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Ahorro financiero en M&eacute;xico en los a&ntilde;os recientes</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Despu&eacute;s de una breve revisi&oacute;n del conjunto de las variables macro que contextualizan esta investigaci&oacute;n, se estudia ahora la evoluci&oacute;n contempor&aacute;nea del ahorro financiero en el pa&iacute;s, deteni&eacute;ndose en el comportamiento de los agregados monetarios. Este an&aacute;lisis sustenta la tesis central del trabajo en tanto que estudia las causales estructurales que han contribuido al modesto crecimiento del ahorro financiero en el pasado reciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como es sabido, los agregados monetarios reflejan la evoluci&oacute;n del ahorro financiero entre sus distintos componentes y son, por ello, un instrumento fundamental para su comprensi&oacute;n. En el <a href="#c2">cuadro 2</a> se presenta su variaci&oacute;n real anual y su proporci&oacute;n sobre el producto en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, e interesa en primer lugar detenerse en la evoluci&oacute;n de M2 y M3; M2 incluye el ahorro de los residentes, pues adem&aacute;s de los medios tradicionales de pago (billetes y monedas en poder del p&uacute;blico, cuentas de cheques...) incorpora al resto de los instrumentos bancarios as&iacute; como la tenencia de valores (p&uacute;blicos y privados) y otros fondos. De esta forma, el monto de M2 menos los medios de pago (M1) es el m&aacute;s importante instrumento para medir la evoluci&oacute;n del ahorro financiero ya que considera los activos financieros en poder de los residentes, si bien es  claro que no todo el ahorro es intermediado por el sistema financiero. N&oacute;tese espec&iacute;ficamente que la presencia de M2 como proporci&oacute;n del producto total a lo largo de los a&ntilde;os de an&aacute;lisis se ha mantenido entre 45 y 50 puntos, con s&oacute;lo un repunte razonable en 2006, lo que representa una proporci&oacute;n muy pobre a la luz de otras experiencias internacionales. Estos d&eacute;biles niveles de ahorro financiero desde luego inciden de manera directa sobre las condiciones en que opera la planta productiva nacional, pues su insuficiencia constituye un lastre para el financiamiento de la inversi&oacute;n.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c2"></a></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/prode/v39n155/a10c2.jpg"></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una opci&oacute;n a estos a&uacute;n insatisfactorios niveles de ahorro podr&iacute;a encontrarse en el ahorro financiero de los no residentes, es decir, M3 menos M2, y ciertamente este rubro tiene en los &uacute;ltimos a&ntilde;os una presencia como proporci&oacute;n del producto no desde&ntilde;able de 1.64% en promedio, si bien insuficiente para complementar las necesidades de ahorro financiero que tiene la econom&iacute;a mexicana, m&aacute;xime si se considera que una gran parte de este ahorro ha sido canalizado de manera creciente a t&iacute;tulos de deuda p&uacute;blica m&aacute;s que al financiamiento de la inversi&oacute;n productiva. En todo caso y desde otra perspectiva, este promedio ha tenido la bondad de mantener en niveles reducidos la vulnerabilidad de la econom&iacute;a mexicana ante los impredecibles vaivenes de los flujos financieros internacionales.<sup><a href="#nota">4</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ahora bien, en el an&aacute;lisis del ahorro en M&eacute;xico debe diferenciarse entre los factores de naturaleza estructural que lo influyen, de aquellos de car&aacute;cter coyuntural, pues los primeros no s&oacute;lo explican las tendencias del ahorro en el mediano y largo plazos, sino que tambi&eacute;n deben emplearse &#45;desde la perspectiva de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas&#45;para que los tomadores de decisiones centren sus acciones en aras de influir en su evoluci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es claro que los factores coyunturales se asocian m&aacute;s a los ciclos econ&oacute;micos. Ya se se&ntilde;al&oacute; c&oacute;mo &eacute;stos se han visto fuertemente influidos por la din&aacute;mica del comercio exterior del pa&iacute;s, particularmente con Estados Unidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que respecta a los factores estructurales, destacan las reformas sobre el sistema financiero en los a&ntilde;os recientes as&iacute; como el control de la inflaci&oacute;n, que ha contribuido a elevar el agregado monetario M2 como proporci&oacute;n del producto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si bien tal agregado todav&iacute;a mantiene una proporci&oacute;n reducida sobre el producto seg&uacute;n se aprecia en el <a href="#c2">cuadro 2</a>, su tasa de crecimiento se ha mantenido razonablemente elevada en los estos a&ntilde;os. Esta evoluci&oacute;n obedece al comportamiento de&nbsp;sus componentes, a saber: la captaci&oacute;n bancaria s&oacute;lo ha crecido 3.35% en promedio anual en el periodo de an&aacute;lisis, mientras que la captaci&oacute;n de las sociedades de ahorro y pr&eacute;stamo (SAP) lo ha hecho a una sobresaliente tasa de 21.5%, y los valores p&uacute;blicos y privados a tasas de 11.25% y 13.47% respectivamente, mientras que los fondos para la vivienda y otros han crecido a un promedio de 11.08%.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La captaci&oacute;n bancaria ha mantenido una tasa raqu&iacute;tica de crecimiento no s&oacute;lo por el desarrollo de otros intermediarios que ya ofrecen una amplia variedad de m&aacute;s opciones atractivas de ahorro, sino tambi&eacute;n por las sostenidas bajas tasas de inter&eacute;s pasivas que ofrece la banca. Las SAP muestran la tasa de crecimiento m&aacute;s elevada que se explica por sus importantes esfuerzos de acercamiento a la sociedad y en particular al enorme c&uacute;mulo de agentes no bancarizados de medios y bajos recursos.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El crecimiento de los t&iacute;tulos p&uacute;blicos en los mercados nacionales, comportamiento un tanto extra&ntilde;o ante la sostenida mejor&iacute;a de las finanzas p&uacute;blicas, tiene que ver con la transformaci&oacute;n paulatina que el gobierno ha impulsado para emitir m&aacute;s deuda en el interior y menos en el exterior, ello por la mayor estabilidad alcanzada en los mercados financieros locales y que han conducido a la reducci&oacute;n de las tasas de inter&eacute;s. Finalmente, aunque insuficiente, la razonable tasa de crecimiento de los t&iacute;tulos privados da cuenta de c&oacute;mo las firmas privadas han buscado sustituir el raqu&iacute;tico financiamiento bancario con la emisi&oacute;n de papel comercial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De los recursos canalizados a M2, hay una diferencia entre el proveniente del ahorro financiero voluntario y el ahorro forzoso, este &uacute;ltimo integrado sobre todo de los recursos acumulados por el Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR), producto de las reformas al sistema financiero de los &uacute;ltimos lustros (factor estructural) que han permitido la constituci&oacute;n cada vez m&aacute;s generalizada de cuentas individuales en lugar del viejo esquema de reparto. En 2005 el saldo del ahorro financiero forzoso ya represent&oacute; 12% del producto debido a su sobresaliente crecimiento de los &uacute;ltimos a&ntilde;os.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya se dijo que el ahorro financiero de los no residentes (M3&#45;M2) ha mantenido durante este periodo una proporci&oacute;n relativamente limitada &#151;si bien creciente&#151; de casi punto y medio como proporci&oacute;n del PIB, y cuyos recursos se han canalizado en su mayor&iacute;a a la tenencia de valores gubernamentales de largo plazo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Evoluci&oacute;n del financiamiento al sector privado</i></b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Analizada la evoluci&oacute;n reciente del ahorro en M&eacute;xico, ahora se estudia c&oacute;mo ha sido canalizado a los distintos sectores econ&oacute;micos y se eval&uacute;a dicha evoluci&oacute;n a la luz de otras experiencias nacionales. Este apartado contribuye a explicar la hip&oacute;tesis central del trabajo, seg&uacute;n la cual la asignaci&oacute;n del ahorro en los &uacute;ltimos a&ntilde;os en M&eacute;xico ha mostrado insuficiencias notables. Se revisa se&ntilde;aladamente el cuadro del <a href="/img/revistas/prode/v39n155/html/a10an.html" target="_blank">anexo 1</a>, que da cuenta de los recursos canalizados al sector privado no financiero en este periodo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En principio hay que destacar la sostenida ca&iacute;da de la demanda de ahorro de parte del sector p&uacute;blico,<sup><a href="#nota">5</a></sup> lo que ha implicado el muy reciente crecimiento del cr&eacute;dito hacia el sector privado. Visto en la perspectiva de los &uacute;ltimos lustros, se aprecia que despu&eacute;s del <i>boom</i> del cr&eacute;dito bancario asociado a las agresivas pol&iacute;ticas de colocaci&oacute;n de pr&eacute;stamos por los bancos reci&eacute;n privatizados en los primeros a&ntilde;os de los noventa, el saldo del financiamiento del cr&eacute;dito al sector privado &#45;como proporci&oacute;n del PIB&#45; alcanz&oacute; un importante monto de 63.0% en diciembre de 1995, el a&ntilde;o de la crisis (primera l&iacute;nea del <a href="/img/revistas/prode/v39n155/html/a10an.html" target="_blank">anexo 1</a>). Sin embargo &#45;y como consecuencia del deterioro financiero de la banca y de los dem&aacute;s intermediarios asociado a la crisis,<sup><a href="#nota">6</a></sup> y m&aacute;s en general por la importante contracci&oacute;n que &eacute;sta implic&oacute;&#45; a partir de ese a&ntilde;o se presenta una significativa retracci&oacute;n del cr&eacute;dito que condujo a que ya para el 2000 tal saldo representara menos de la mitad del alcanzado en 1995, es decir, 30.6%.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta ca&iacute;da continu&oacute; si bien a un ritmo bastante menos intenso hasta 2005, cuando dicho saldo s&oacute;lo represent&oacute; 27.9% del producto, y reci&eacute;n en 2006 comienza la recuperaci&oacute;n en buena medida, como ya se dijo, por la ca&iacute;da de la demanda de ahorro por parte del sector p&uacute;blico, as&iacute; como por un renovado &iacute;mpetu crediticio de la banca y otros intermediarios. Lo anterior produjo que para 2006 el crecimiento real anual en por ciento de la financiaci&oacute;n al sector privado ascendiera a casi 14 puntos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Vistos desde la perspectiva internacional, los montos del financiamiento total al sector privado reportados en el <a href="/img/revistas/prode/v39n155/html/a10an.html" target="_blank">anexo</a> no muestran una importante participaci&oacute;n, tal y como sucede, por ejemplo, en los pa&iacute;ses desarrollados o los del este asi&aacute;tico, seg&uacute; se reporta en el <a href="#c3">cuadro 3</a>. M&aacute;s a&uacute;n, en sus niveles actuales, M&eacute;xico presenta est&aacute;ndares inferiores a los del norte de &Aacute;frica (cuyos pa&iacute;ses disponen de ingresos <i>per capita</i> inferiores a los de M&eacute;xico) y, en ese sentido, el rezago aparece muy significativo.</font></p> 	    <p align="center"><a name="c3"></a></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/prode/v39n155/a10c3.jpg"></font></p>    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En todo caso, los datos referidos sobre la evoluci&oacute;n reciente del financiamiento total en M&eacute;xico s&oacute;lo presentan una visi&oacute;n de conjunto y muy general, por lo que para una comprensi&oacute;n amplia del fen&oacute;meno es necesario estudiar la evoluci&oacute;n de sus distintos componentes, tal como lo muestra la <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a> (derivada del <a href="/img/revistas/prode/v39n155/html/a10an.html" target="_blank">anexo 1</a>). De este modo, la fuerte ca&iacute;da del saldo de tal financiamiento entre 1995 y 2000 &#45;que signific&oacute; que para este &uacute;ltimo a&ntilde;o representase s&oacute;lo 48.6% del habido en 1995, y cuya ca&iacute;da continu&oacute; a un ritmo bastante menor hasta 2005&#45; se explica por lo siguiente:</font></p>  	    <p align="center"><a name="g2"></a></p> 	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><img src="/img/revistas/prode/v39n155/a10g2.jpg"></font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Del saldo del financiamiento total al sector privado que se alcanz&oacute; en 1995, para 2000 se ten&iacute;a una ca&iacute;da de 51.4%,<sup><a href="#nota">7</a></sup> lo que se atribuye en su mayor&iacute;a a su componente interno &#45;que se contrajo 57.8%&#45; y en menor medida a su componente externo, que presenta una contracci&oacute;n de 29.9%. Para el siguiente lustro continu&oacute; la ca&iacute;da si bien a un ritmo bastante menor, que signific&oacute; que su participaci&oacute;n en el producto total mostrara una contracci&oacute;n de 8.8%, explicada en su totalidad por la contracci&oacute;n del financiamiento externo.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. Acerca de los componentes del sector externo, el financiamiento directo muestra una fuerte ca&iacute;da en su proporci&oacute;n dentro del PIB de 23.4% en el primer lustro de an&aacute;lisis (pasa de un saldo equivalente a 7.7% del PIB en 1995 a s&oacute;lo 5.9% para 2000), y cae a&uacute;n m&aacute;s en el siguiente lustro: 27.1%, para representar s&oacute;lo 4.3% en 2005.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. El otro componente del sector externo, la emisi&oacute;n de deuda colocada en el exterior, cae de manera significativa en el primer lustro: 33%, y si bien de forma poco menos intensa, contin&uacute;a su ca&iacute;da en el segundo lustro: 30.6%. De este modo, queda con una proporci&oacute;n de s&oacute;lo 2.5% en 2005.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">4. El componente interno del financiamiento total al sector privado en M&eacute;xico, como en pr&aacute;cticamente cualquier pa&iacute;s, ha sido y seguir&aacute; siendo el m&aacute;s importante: en 1995 represent&oacute; casi 80% de ese total y para 2005 cay&oacute; a 75.6%. Lo anterior muestra que, en principio y debido a su crecimiento relativo, el ahorro externo jug&oacute; un papel contrac&iacute;clico. En particular, el rubro m&aacute;s importante del componente interno de tal financiamiento, el del sector bancario, pone en evidencia la m&aacute;s fuerte ca&iacute;da. De este modo, mientras en 1995 alcanz&oacute; un saldo como proporci&oacute;n del PIB de 38.1% (con una participaci&oacute;n de 60.1% de tal financiamiento), 10 a&ntilde;os despu&eacute;s s&oacute;lo represent&oacute; 10.3. En consecuencia, esta fuerte ca&iacute;da explica la agudeza de su deterioro en los &uacute;ltimos lustros, si bien, como se ver&aacute; m&aacute;s adelante, ha empezado a revertir esta tendencia.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. El componente interno <i>Otros intermediarios,</i> el segundo m&aacute;s importante en 1995 (con 12.2% del financiamiento total en tal a&ntilde;o), mostr&oacute; la segunda m&aacute;s importante ca&iacute;da en el primer lustro de referencia, de 62.3%, si bien ya en el segundo lustro presenta una muy significativa recuperaci&oacute;n de 27.6%. De este modo, para 2005 su saldo equival&iacute;a a 3.7% del producto, muy inferior a la participaci&oacute;n que tuvo 10 a&ntilde;os atr&aacute;s, de 7.7%.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. El rubro de emisi&oacute;n de deuda result&oacute; ser la &uacute;nica opci&oacute;n (adem&aacute;s del cr&eacute;dito p&uacute;blico del INFONAVIT) que present&oacute; en ambos lustros un crecimiento positivo: en el primero tal aumento fue especialmente importante, de 50%; de este modo, de presentar su saldo una proporci&oacute;n sobre el producto total de 1% en 1995, alcanza a duplicar tal participaci&oacute;n en 2005. Evidentemente, la principal causa de este at&iacute;pico comportamiento en el periodo tiene que ver con la decisi&oacute;n de los grandes conglomerados nacionales de buscar financiamiento en los mercados de valores nacionales. Tambi&eacute;n hubo una importante emisi&oacute;n de deuda p&uacute;blica, en gran medida asociada al financiamiento de los pasivos del FOBAPROA.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Finalmente aparece el rubro INFONAVIT, que mediante una sostenida pol&iacute;tica en el periodo mostr&oacute; un importante crecimiento de su saldo como proporci&oacute;n del producto, al pasar de 3.2% en 1995 a 5.1% en 2005.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, se aprecia que a lo largo de la d&eacute;cada de referencia los &uacute;nicos dos componentes del sistema financiero institucional que muestran crecimiento son el de t&iacute;tulos de deuda y el de cr&eacute;dito p&uacute;blico para vivienda por medio del INFONAVIT. En consecuencia, lo anterior signific&oacute; que se desarrollaran (y fortalecieran, para el caso de los ya existentes) otros mecanismos de financiaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;sa ha sido la evoluci&oacute;n de los saldos del financiamiento total en la d&eacute;cada de an&aacute;lisis vistos desde la perspectiva de sus fuentes: externa e interna. Se estudia a continuaci&oacute;n cu&aacute;l fue esa misma evoluci&oacute;n por lo que va a sus destinatarios, es decir, los hogares y las empresas, con sus respectivos subapartados (lado derecho de <a href="#g2">gr&aacute;fica 2</a>).</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. Ya se dijo en el punto 1 que de 1995 a 2000 se presenta una fuerte contracci&oacute;n del saldo del financiamiento total al sector privado como proporci&oacute;n del producto, que asciende a 51.4%. Sin embargo, n&oacute;tese que la afectaci&oacute;n del cr&eacute;dito a los hogares fue mucho menos sustancial que el sufrido por las empresas. En el segundo lustro de referencia inclusive el cr&eacute;dito a las familias present&oacute; un incremento de 34.4%, a la vez que el concedido al sector empresarial continu&oacute; su ca&iacute;da. De esta forma, mientras que el monto del cr&eacute;dito concedido a las familias (como proporci&oacute;n del producto) ascend&iacute;a a 14.7% en 1995, para el final de la d&eacute;cada represent&oacute; 12.5%, un deterioro de s&oacute;lo 15%, muy inferior al sufrido en el mismo periodo por el cr&eacute;dito las empresas, de 68%.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. Dentro del cr&eacute;dito a los hogares el destinado a la vivienda, y a tono con el fuerte apoyo p&uacute;blico al INFONAVIT, no resinti&oacute; de manera tan fuerte la sequ&iacute;a financiera que se vivi&oacute; a lo largo de la d&eacute;cada. Si bien inici&oacute; con una proporci&oacute;n dentro del producto de 12.4% y cay&oacute; a 8.2 en 2000, a lo largo del segundo lustro se recuper&oacute; levemente para terminar en 8.7%.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. El otro rubro del cr&eacute;dito a los hogares, el del consumo, despu&eacute;s de una dr&aacute;stica ca&iacute;da de 54.2% en el primer lustro de referencia, ya para el final del segundo muestra una recuperaci&oacute;n con respecto a su proporci&oacute;n al inicio de la d&eacute;cada de 58%, ya que pasa de 2.4% a 3.8%.</font>	</p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. Antes ya se se&ntilde;al&oacute; que la m&aacute;s dr&aacute;stica ca&iacute;da del financiamiento total al sector privado a lo largo de la d&eacute;cada la sufrieron las empresas (que ascendi&oacute; a 56%), y esta ca&iacute;da fue severa por lo que toca al sector interno &#151;con una contracci&oacute;n de 75.6%&#151; muy superior a la sufrida por el sector externo, de 47.7%. En el periodo intermedio, en 2000, la ca&iacute;da del cr&eacute;dito interno ya hab&iacute;a sido especialmente severa, de 66.5%, bastante superior a la sufrida por el sector externo, de 26.9%.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Menci&oacute;n aparte merece la &uacute;ltima columna del <a href="/img/revistas/prode/v39n155/html/a10an.html" target="_blank">anexo</a>, que describe el pasado inmediato del comportamiento del financiamiento estudiado, y que desde luego presenta el escenario m&aacute;s tranquilo en todo el periodo, con una significativa tasa de crecimiento de pr&aacute;cticamente 14% de un a&ntilde;o a otro.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, es necesario poner este crecimiento en perspectiva, pues como se ve a diciembre de 2006 el saldo del financiamiento total al sector privado continuaba sin alcanzar &#45;como proporci&oacute;n del producto&#45; ni siquiera la mitad del conseguido en diciembre de 1995, el a&ntilde;o de la crisis.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La referida tasa de crecimiento de 14% en un ambiente institucional mucho m&aacute;s s&oacute;lido que el prevaleciente en el periodo de la privatizaci&oacute;n bancaria (primer lustro de los noventa) no resulta en principio y en lo general preocupante en tanto que la supervisi&oacute;n y regulaci&oacute;n bancarias han mejorado sensiblemente. Sin embargo, cuando se analiza m&aacute;s de cerca se aprecia que el crecimiento del cr&eacute;dito hacia los hogares es mucho m&aacute;s elevado que el concedido a las empresas (18.2 contra 10.2) y dentro del primero existe una enorme desproporci&oacute;n del crecimiento del cr&eacute;dito hacia el consumo con respecto al de la vivienda. Si se consolida esta tendencia, las tasas de ahorro institucional para el financiamiento del sector productivo del pa&iacute;s continuar&aacute;n insuficientes y, aun habiendo un crecimiento mediocre como el que se ha tenido a lo largo de la d&eacute;cada, las empresas continuar&aacute;n padeciendo una relativa sequ&iacute;a de financiamiento que, a la postre, redundar&aacute; en m&aacute;s bajos niveles de competitividad.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><i>Conclusiones</i></b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se se&ntilde;al&oacute; al inici&oacute; de este trabajo que el pa&iacute;s ha mantenido tasas de ahorro insuficientes, y que ello ha contribuido a mantener bajas tasas de inversi&oacute;n, mismas que se explican por la volatilidad de la demanda agregada. En efecto, aunque se ha contenido la tasa de crecimiento en los precios y se cuenta con finanzas p&uacute;blicas equilibradas, la vol&aacute;til e incierta evoluci&oacute;n del producto as&iacute; como las bajas tasas de ahorro han desalentado las inversiones productivas, lo que a la postre retroalimenta las bajas tasas de crecimiento del producto.</font>	</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese orden de ideas, los bajos niveles de formaci&oacute;n bruta de capital que impiden el aprovechamiento de mejoras tecnol&oacute;gicas contribuyen a explicar los deficientes est&aacute;ndares de competitividad del aparato productivo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque la reducida tasa de ahorro ha sido complementada de manera parcial con el ahorro proveniente del exterior, &eacute;ste se ha orientado de forma preeminente al sector exportador de la econom&iacute;a. Sin embargo, no han podido integrarse a &eacute;ste los eslabonamientos productivos locales, para convertirse as&iacute; en proveedores confiables de insumos. Lo anterior refleja la elevada heterogeneidad estructural de la econom&iacute;a mexicana y permite explicar los dis&iacute;miles niveles de ingreso de su sociedad.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En particular, la evoluci&oacute;n reciente de los agregados monetarios s&oacute;lo muestra un crecimiento limitado del ahorro financiero que, sin embargo y habida cuenta de la contracci&oacute;n de la demanda de ahorro por parte del sector p&uacute;blico, s&iacute; ha permitido incrementar en el pasado inmediato el financiamiento total al sector privado. Muy se&ntilde;aladamente la pobre retribuci&oacute;n del ahorro en la banca ha conducido a una reorientaci&oacute;n de tal ahorro hacia otras opciones, de entre las cuales el sector m&aacute;s beneficiado ha sido el de <i>Otros intermediarios,</i> como se aprecia en la composici&oacute;n de los agregados monetarios.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, la reducci&oacute;n relativa del ahorro canalizado a la banca no ha impedido que, como sucede en casi toda Am&eacute;rica Latina, los bancos contin&uacute;en siendo los principales intermediarios del cr&eacute;dito del pa&iacute;s.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que va a los destinatarios del cr&eacute;dito, despu&eacute;s de su fuerte contracci&oacute;n producto de la crisis de 1995, s&oacute;lo reci&eacute;n se ha presentado un crecimiento del cr&eacute;dito al sector privado, sobre todo al de los hogares, y en una proporci&oacute;n bastante menor al de las empresas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta tendencia podr&iacute;a conducir en el corto plazo a un aumento de la cartera vencida, y en el mediano plazo a que no se logre revertir la deficiente tasa de ahorro interno. En efecto, mientras que el crecimiento del cr&eacute;dito se oriente hacia el consumo, las familias encontrar&aacute;n menos est&iacute;mulos para incrementar su ya pobre tasa de ahorro, y en consecuencia no habr&aacute; suficiencia de recursos prestables en el sistema financiero institucional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estos insuficientes niveles de ahorro interno aparecen m&aacute;s obvios si se compara al pa&iacute;s con otras experiencias nacionales, pues aun naciones con niveles de ingreso <i>per capita</i> inferiores al nuestro mantienen tasas de financiamiento m&aacute;s elevadas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En consecuencia, aunque si bien es cierto que las reformas institucionales al sector financiero han ampliado el n&uacute;mero de intermediarios y diversificado los instrumentos para ambos, los ahorradores y los demandantes del cr&eacute;dito, al tiempo que han fortalecido la regulaci&oacute;n prudencial otorg&aacute;ndole mayor seguridad en su operaci&oacute;n, no han contribuido de manera importante a elevar las tasas de ahorro ni a una m&aacute;s eficiente asignaci&oacute;n del mismo, todo lo cual contribuye a explicar las limitadas tasas de crecimiento del producto.</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Bibliograf&iacute;a</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">French Davis, Ricardo, <i>Reformas para Am&eacute;rica Latina despu&eacute;s del fundamentalismo neoliberal,</i> Buenos Aires, CEPAL&#45;Siglo XXI , 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344905&pid=S0301-7036200800040001000001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hern&aacute;ndez Trillo, Fausto, <i>et al., Competencia bancaria en M&eacute;xico,</i> M&eacute;xico, CEPAL, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344907&pid=S0301-7036200800040001000002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Jeanneau, Serge, <i>et al., Evolving banking systems in Latin America and the Caribbean: Challenges and implications for monetary policy and financial stability,</i> Basel, Bank for International Settlements, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344909&pid=S0301-7036200800040001000003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Machinea, Jos&eacute; Luis, <i>Retos macroecon&oacute;micos de M&eacute;xico,</i> en el Foro Internacional Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas para el Desarrollo de M&eacute;xico, M&eacute;xico, febrero de 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344911&pid=S0301-7036200800040001000004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pineda, Pablo, <i>Or&iacute;genes y tratamiento de la crisis bancaria en M&eacute;xico,</i> Guadalajara, Universidad de Guadalajara, 2005.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344913&pid=S0301-7036200800040001000005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">Stallings, Barbara, <i>Financiamiento para el desarrollo, Am&eacute;rica Latina desde una perspectiva comparada,</i> Santiago de Chile, CEPAL, 2006.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344915&pid=S0301-7036200800040001000006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Banco de M&eacute;xico, <i>Informe Anual,</i> M&eacute;xico, varios a&ntilde;os.</font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>Reporte sobre el Sistema Financiero en 2006,</i> M&eacute;xico, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344918&pid=S0301-7036200800040001000007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>Beneficios de la estabilidad y retos de  la econom&iacute;a mexicana,</i> M&eacute;xico, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344920&pid=S0301-7036200800040001000008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">International Monetary Fund., <i>Mexico, Financial System Stability Assessment,</i> EU, 2001.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344922&pid=S0301-7036200800040001000009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;&#150;, <i>Perspectivas de la econom&iacute;a mundial,</i> EU, 2007.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6344924&pid=S0301-7036200800040001000010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> "La inestabilidad del crecimiento en M&eacute;xico ha sido mayor que la inestabilidad de la regi&oacute;n durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas, la que a su vez ha sido m&aacute;s de tres veces superior a la inestabilidad global" (Machinea, 2007:2).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Es decir, el monto del d&eacute;ficit de la cuenta corriente.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En ese tenor, French Davis (2005:21) explica el d&eacute;bil crecimiento econ&oacute;mico latinoamericano de los lustros recientes: "El magro crecimiento del PIB estuvo asociado, en parte, a un bajo coeficiente de inversi&oacute;n productiva", y m&aacute;s adelante agrega: "Una conclusi&oacute;n trascendente es que resulta imposible alcanzar crecimiento sostenible en ausencia de un sustancial crecimiento en la formaci&oacute;n bruta de capital (<i>ibid:</i> 38).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Sobre el tema de la vulnerabilidad de una econom&iacute;a, que la vuelve m&aacute;s proclive a una crisis financiera, Calvo ha se&ntilde;alado que esta posibilidad est&aacute; en funci&oacute;n de dos grandes &iacute;ndices: el de fragilidad financiera y el de debilidad financiera. El primero busca medir cu&aacute;n vulnerable es un sistema financiero a una corrida de liquidez y, entre otros par&aacute;metros, considera el peso del servicio de la deuda externa como proporci&oacute;n de las reservas internacionales. El &iacute;ndice de debilidad financiera mide cu&aacute;n vulnerable es el sistema financiero a un problema de insolvencia entre sus prestatarios (Calvo, 2000).</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> Si bien el balance del gobierno federal ha sido de &#45;1.34, &#45;1.20 y &#45;1.97% como proporci&oacute;n del pib para 2004, 2005 y 2006, respectivamente, su balance primario, es decir, incluyendo el balance de organismos y empresas p&uacute;blicas, ha tenido un saldo superavitario: 2.48, 2.41 y 2.85% del PIB para los a&ntilde;os indicados, lo que ha implicado desde luego la contracci&oacute;n de su demanda de ahorro. Fuente: banxico, 2006.</font></p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> Existe una amplia literatura que documenta c&oacute;mo las agresivas e imprudentes pr&aacute;cticas crediticias de los bancos reci&eacute;n privatizados empeoraron su raqu&iacute;tica condici&oacute;n financiera, lo que a la postre se constituy&oacute; en una de las principales causas de la crisis.</font></p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Todos estos porcentajes representan proporciones del PIB para los a&ntilde;os de referencia.</font></p>      ]]></body><back>
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