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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El ser y la razón: Sergio Bagú, pasión y vida ejemplar en proyección histórica]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Testimonios</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>El ser y la raz&oacute;n: Sergio Bag&uacute;, pasi&oacute;n y vida ejemplar en proyecci&oacute;n hist&oacute;rica</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>  	    <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Claudio Bag&uacute;*</b></font></p>     <p align="center">&nbsp;</p>         <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Profesor de la Universidad Aut&oacute;noma de la Ciudad de M&eacute;xico.</i> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:cbagu@igo.com.mx">cbagu@igo.com.mx</a></font></p> 	    <p align="justify">&nbsp;</p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Fecha de recepci&oacute;n: 6 de mayo de 2005.    <br> Fecha de aceptaci&oacute;n: 14 de septiembre de 2005.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>"El hombre es un ser social", repet&iacute;a una y otra vez Sergio Bag&uacute; cuando buscaba el     <br>cimiento &uacute;ltimo de su propio pensamiento y, por extensi&oacute;n, el de todas las ciencias sociales.    <br> Es en sociedad como el ser humano alcanza su plenitud y su justificaci&oacute;n. Y, sin     <br>embargo, est&aacute;n las diferencias, los personajes de la historia y la vida cotidiana. Est&aacute;n la    <br> evoluci&oacute;n, el cambio, la mutaci&oacute;n.</i></font></p>  	    <p align="right"><font face="verdana" size="2"><i>"El hombre es un ser social", repet&iacute;a, no con el &aacute;nimo del descubridor, sino con el del     <br>obrero de la construcci&oacute;n, al que una y otra vez observaba desde la ventana de su estudio    <br> en la calle Bulnes, colando pacientemente los cimientos, los castillos, los encofrados y los    <br> balcones del edificio que se constru&iacute;a enfrente. Ese, el hombre social, deb&iacute;a ser el punto    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> de partida y no todo aquel enredado discurso del individualismo, lleno de h&eacute;roes de bronce y    <br> villanos de barro, de excepciones y justificaciones.</i></font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Im&aacute;genes de ni&ntilde;ez y juventud</b></font></p> 	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El convencimiento de que el hombre debe interpretarse como un ser <i>esencialmente</i> social domin&oacute; toda la vida intelectual de Sergio Bag&uacute;. Su generaci&oacute;n creci&oacute;, vivi&oacute; y muri&oacute; discutiendo el punto, que no parec&iacute;a resolverse entre los dos universos en expansi&oacute;n y colisi&oacute;n permanente caracter&iacute;sticos del siglo XX: el capitalismo y el socialismo; los partidarios del primero defendiendo la visi&oacute;n de Locke, Bentham y Smith, y los segundos inspirados por Rousseau, Marx y las revoluciones sociales del siglo XX. Sergio fue atra&iacute;do desde joven por las figuras de Juan B. Justo, Jos&eacute; Ingenieros y Alfredo L. Palacios &#151;entre otros&#151;, quienes formaron la primera constelaci&oacute;n de pensadores argentinos que abrazaron las ideas socialistas a fines del siglo XIX, aunque supieron mantener siempre una perspectiva igualmente nacionalista y prudente esp&iacute;ritu cr&iacute;tico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Siendo todav&iacute;a un ni&ntilde;o, oy&oacute; hablar de las luchas estudiantiles, cuya culminaci&oacute;n fue la reforma universitaria de C&oacute;rdoba, en 1918, y las luchas obreras que desembocaron en la Semana Tr&aacute;gica de 1919. Algunos a&ntilde;os despu&eacute;s, siendo estudiante universitario, lleg&oacute; a conocer personalmente a Deodoro Roca, quien redactara el inspirado Manifiesto Liminar del movimiento estudiantil cordob&eacute;s.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los ocho a&ntilde;os, de la mano de su padre, don Antonio Bag&uacute;, fue testigo de la brutal represi&oacute;n de las fuerzas armadas contra su propio pueblo &#151;situaci&oacute;n que luego habr&iacute;a de repetirse con tan lamentable frecuencia&#151;. Sergio recordar&iacute;a con claridad, hasta sus &uacute;ltimos a&ntilde;os, c&oacute;mo los soldados acuartelados en Palermo, a pocas cuadras de su casa, hac&iacute;an tabletear las ametralladoras sobre un grupo de obreros refugiados en el patio de tranv&iacute;as de Plaza Italia. Era dif&iacute;cil comprender, a dicha edad, c&oacute;mo aqu&eacute;llos pod&iacute;an ser los mismos soldados que en fechas patrias desfilaban orgullosos luciendo los vistosos uniformes del Regimiento Patricios, pero que ahora &#151;en traje de fajina&#151; disparaban sobre una multitud inerme que buscaba refugio desesperado entre los tranv&iacute;as estacionados.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n resultaba dif&iacute;cil entender c&oacute;mo aquellos milicianos pod&iacute;an proceder de esa manera contra la gente com&uacute;n, cuando en la propia familia Bag&uacute; se guardaba con veneraci&oacute;n un sable y otros recuerdos que hab&iacute;an pertenecido a su bisabuelo, el coronel Mariano Bejarano, cart&oacute;grafo y h&eacute;roe militar de mediados del siglo XIX, olvidado por la historia oficial, quien en forma solitaria hab&iacute;a recorrido a caballo desde Carmen de Patagones hasta el Lago Nahuel Huapi, levantando los primeros mapas de la Patagonia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su padre, don Antonio Bag&uacute;, era uno de los socios de una modesta agencia familiar de negocios inmobiliarios, pero el dinero con frecuencia llegaba a escasear en la casa, hasta el grado en que, a&ntilde;os m&aacute;s adelante, Sergio tendr&iacute;a que abandonar los estudios de abogac&iacute;a &#151;faltando s&oacute;lo un a&ntilde;o para terminarlos&#151; para buscar empleo como periodista. En frases sutiles de sus primeros libros, y a lo largo de toda su vida, Sergio no dejar&iacute;a nunca de resentir con amargura esta onerosa limitaci&oacute;n impuesta a sus sue&ntilde;os de juventud y quiz&aacute; por ello, mostr&oacute; siempre una generosidad sin l&iacute;mites hacia quienes lo rodearon, particularmente cuando se trataba de apoyar econ&oacute;micamente a ni&ntilde;os de condici&oacute;n humilde para que pudieran asistir a la escuela.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre una prolongada enfermedad y una profunda depresi&oacute;n causada por el recuerdo de su hermano Edgar, recientemente fallecido &#151;v&iacute;ctima de meningitis a los 17 a&ntilde;os&#151;, Sergio estuvo a punto de perder su primer a&ntilde;o de bachillerato. Debido a sus reiteradas faltas, Sergio y don Antonio fueron llamados por el maestro de historia &#151;sobrino de un ministro de Educaci&oacute;n de la &eacute;poca&#151;, quien desde su pedestal expuso di&aacute;fanamente todo el alcance de su escol&aacute;stica sabidur&iacute;a: "&iquest;Para qu&eacute; lo hace estudiar? &iquest;No ve que el muchacho no sirve para estudiar? &iquest;No ve que no sirve para nada? Mejor p&oacute;ngalo a hacer algo &uacute;til. Mejor p&oacute;ngalo a trabajar".</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">De alguna manera, por fortuna, don Antonio decidi&oacute; mantener a su hijo menor en la escuela &#151;quiz&aacute; considerando que era demasiado joven a&uacute;n para ayudar en el negocio&#151; y Sergio alcanz&oacute; a terminar, no sin sufrimientos, ese fat&iacute;dico primer a&ntilde;o. En el segundo, se produjo el cambio radical que habr&iacute;a de marcar su vida: su profesor de historia era ahora un joven maestro, entusiasta y dedicado, de nombre Juan Carlos Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez, quien comenz&oacute; por apuntar que ning&uacute;n estudiante estaba <i>se&ntilde;alado</i> por haber obtenido bajas calificaciones en alguna ocasi&oacute;n anterior; cualquiera pod&iacute;a, con el empe&ntilde;o suficiente, obtener las notas m&aacute;ximas. Fue el discurso preciso y oportuno que marc&oacute; el renacimiento tan esperado. Tanto as&iacute;, que lo recordar&iacute;a toda su vida. Fueron unas pocas palabras m&aacute;gicas, pronunciadas por un sencillo maestro de escuela de nombre com&uacute;n, las que bastaron para operar la transformaci&oacute;n. Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez hizo m&aacute;s: les abri&oacute; a los j&oacute;venes estudiantes el panorama de la historia social, una nueva y apasionante perspectiva que permit&iacute;a ver con claridad los or&iacute;genes, las causas y las evoluciones de los grandes acontecimientos del pasado, a partir del contexto social en el cual se manifiestan, en oposici&oacute;n a la forma tradicional, lit&uacute;rgica, en que la sabidur&iacute;a convencional hac&iacute;a desfilar h&eacute;roes, fechas y batallas y cuyo gran protagonista an&oacute;nimo, el pueblo, estaba casi siempre ausente. La historia &#151;la vida misma&#151; cobraba as&iacute; sentido y transparencia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El resto de sus estudios secundarios transcurri&oacute; sin mayor novedad. Sergio se convirti&oacute; en un alumno tan sobresaliente en historia como al&eacute;rgico a las matem&aacute;ticas y adem&aacute;s desarroll&oacute; una extraordinaria destreza en el manejo del idioma escrito y oral, a tal grado que, 25 a&ntilde;os despu&eacute;s de su egreso del bachillerato &#151;cuando ya era autor de varios libros&#151; fue elegido por sus antiguos compa&ntilde;eros de clase para dar el discurso de ocasi&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los 18 a&ntilde;os prepar&oacute; &#151;junto con su compa&ntilde;ero de escuela secundaria y quien ser&iacute;a su amigo de toda la vida, Epifanio Palermo&#151; el examen de admisi&oacute;n para estudiar la carrera de medicina, aunque finalmente desisti&oacute; e ingres&oacute; a la de derecho, en 1930; la de historia a&uacute;n no exist&iacute;a en la Universidad. Tanto medicina como derecho le atra&iacute;an por la posibilidad de ejercer la profesi&oacute;n con un firme sentido social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1930, Alfredo L. Palacios acababa de ser nombrado decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, un cuarto de siglo despu&eacute;s de haber sido electo como el primer diputado socialista de Am&eacute;rica. El joven Sergio &#151;quien en ese momento defin&iacute;a su vocaci&oacute;n profesional y su orientaci&oacute;n pol&iacute;tica&#151; se sinti&oacute; atra&iacute;do por la posibilidad de usar el derecho y la raz&oacute;n en la defensa de los oprimidos. Palacios mismo insist&iacute;a: "La abogac&iacute;a no es aprendizaje de trampas; a los j&oacute;venes debe hac&eacute;rseles amar a la justicia, sost&eacute;n de los d&eacute;biles, est&iacute;mulo de los fuertes, base de la moral y fundamento de la patria".<sup><a href="#nota">1</a></sup></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La presencia de Palacios en la Facultad de Derecho lo anim&oacute; a intentar lo imposible: practicar el dif&iacute;cil sincretismo del derecho de los ricos con un alma socialista. La entrega a la empresa universitaria fue total: durante su vida estudiantil fue dos veces presidente de la Federaci&oacute;n Universitaria Argentina, organizaci&oacute;n de los estudiantes liberales y progresistas, cargo en cuyo desempe&ntilde;o denunci&oacute; el car&aacute;cter fascista del r&eacute;gimen de Uriburu, as&iacute; como la naturaleza olig&aacute;rquica del gobierno de Agust&iacute;n P. Justo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio fue siempre un apasionado, tanto de la justicia como del conocimiento. Ambas motivaciones lo dominaron desde muy temprana edad, quiz&aacute;s por los excesivos golpes rudos que recibi&oacute; desde la infancia y durante su juventud. Fue el menor de ocho hermanos, tres de los cuales no sobrevivieron a su primer a&ntilde;o de vida y otro &#151;Edgar&#151;, falleci&oacute; de meningitis a los 17. De los ocho hermanos nacidos vivos, s&oacute;lo quedaba la mitad en el momento en que Sergio ingresaba a la escuela secundaria. Buenos Aires, ciudad aluvional y ca&oacute;tica, donde se conjugaban simult&aacute;neamente los s&iacute;mbolos del progreso y del hacinamiento, hablaba de su turbulento crecimiento entre muertes infantiles, epidemias, movimientos sociales e insubordinaciones militares. Como toda su generaci&oacute;n, Sergio fue testigo de la introducci&oacute;n y expansi&oacute;n de la red telef&oacute;nica, la radio, el autom&oacute;vil, el tranv&iacute;a, el agua potable, el correo neum&aacute;tico, la pavimentaci&oacute;n, los colectivos y el tren subterr&aacute;neo &#151;el popular <i>subte&#151;,</i> as&iacute; como tambi&eacute;n de los conventillos, los hospitales populares, las asociaciones mutuales, los primeros sindicatos, las primeras masacres de obreros y el primer golpe de Estado en la era democr&aacute;tica que apenas comenzaba.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La rebeld&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Se puede afirmar con certeza que el pensamiento de Sergio Bag&uacute; gir&oacute; siempre alrededor de dos compromisos centrales: la denuncia de la desigualdad y la injusticia social y el se&ntilde;alamiento de las limitaciones de nuestra capacidad para enfrentarlas, y la defensa de la herencia cultural y la capacidad creativa de los latinoamericanos, as&iacute; como de toda la raza humana, en quienes Bag&uacute; deposit&oacute; siempre su enorme fe y todo su cari&ntilde;o. Pero en tercer plano, no menos relevante, su cr&iacute;tica apunt&oacute; sistem&aacute;ticamente &#151;desde sus primeros dos libros sobre Almafuerte hasta el &uacute;ltimo acerca de <i>Cat&aacute;strofe pol&iacute;tica y teor&iacute;a social</i>&#151; a la necesidad de repensar "en libertad", como sol&iacute;a subrayar, no s&oacute;lo el m&eacute;todo hist&oacute;rico, sino el conjunto de todas las ciencias sociales. Si algo llama poderosamente la atenci&oacute;n tanto en la obra como en la personalidad de Sergio Bag&uacute;, es su incondicional disposici&oacute;n a la b&uacute;squeda de ideas nuevas, al di&aacute;logo permanente, su apertura, su inagotable capacidad de asombro y su curiosidad sin l&iacute;mites y sin prejuicios.</font></p>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su latinoamericanismo y su compromiso social inclaudicables fueron el resultado de un largo proceso que comenz&oacute; en su juventud y continu&oacute; desenvolvi&eacute;ndose y reafirm&aacute;ndose hasta los &uacute;ltimos d&iacute;as de su vida. No fueron s&oacute;lo declaraciones de principio, sino b&uacute;squedas y redescubrimientos permanentemente renovados. No fueron el resultado de una adhesi&oacute;n repentina o impuesta, de una adopci&oacute;n m&aacute;s o menos conveniente o de una empat&iacute;a circunstancial, sino un genuino compromiso desde una perspectiva racional que buscaba siempre rescatar lo mejor del pensamiento occidental, tamizado y enriquecido por la capacidad interpretativa y creativa del conjunto latinoamericano.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si alg&uacute;n rasgo de personalidad sobresali&oacute; en su conducta, fue &#151;junto a la sencillez de su car&aacute;cter y a una generosidad sin l&iacute;mites&#151; una rectitud intachable en todos los &oacute;rdenes de la vida &#151;comenzando por el intelectual&#151;, que lo condujo a defender celosamente su derecho a la independencia de criterio y a la objetividad cient&iacute;fica, en todo momento, en todo lugar y en cualquier circunstancia. Este compromiso moral plenamente asumido, que formaba parte indisoluble de su car&aacute;cter, en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n lo llev&oacute; a renunciar a empleos seguros, a mejores ingresos e, incluso, a c&iacute;rculos acad&eacute;micos o de amistad que le ofrec&iacute;an conveniente protecci&oacute;n al inaceptable precio de la incondicionalidad o la subordinaci&oacute;n espiritual.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio Bag&uacute; se consider&oacute; siempre a s&iacute; mismo &#151;sin dudarlo&#151; como un hombre de izquierda, pero mantuvo constante y celosa vigilancia sobre su derecho a ver en forma cr&iacute;tica a la izquierda misma. Adem&aacute;s, no s&oacute;lo cuestionaba las expresiones pol&iacute;ticas e intelectuales que le fueron contempor&aacute;neas, sino incluso a los propios padres fundadores del socialismo, tanto de las ideas seminales como de los que impulsaron diversos movimientos pol&iacute;ticos en Am&eacute;rica Latina, que le ocasion&oacute; no pocas fricciones con amigos, colegas o simples simpatizantes de las diversas corrientes progresistas, poco propensos a la autocr&iacute;tica y al pensamiento creativo y, mucho menos, a poner en tela de juicio las interpretaciones <i>oficiales</i> que llegaban por la v&iacute;a de la militancia partidaria. En su juventud particip&oacute; en las filas del Partido Socialista durante un breve periodo, pero aunque simpatiz&oacute; siempre con las grandes ideas del socialismo y mantuvo un gran respeto por sus figuras hist&oacute;ricas, las batallas pol&iacute;ticas cotidianas impon&iacute;an condiciones demasiado restrictivas para quien la necesidad de comprender desbordaba irremediablemente los c&aacute;nones de la disciplina partisana.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La lucha permanente e irrenunciable a la libertad de pensamiento no era conflictiva con su profunda convicci&oacute;n socialista. Por el contrario, Sergio Bag&uacute; perteneci&oacute; a esa secuencia de generaciones latinoamericanas que crecieron con la idea b&aacute;sica de que el pensamiento cient&iacute;ficamente fundado &#151;es decir, objetivo y autocr&iacute;tico&#151; no s&oacute;lo no era contradictorio, sino que era esencial en una forma de organizaci&oacute;n social superior que deb&iacute;a estar basada tanto en la justicia como en la raz&oacute;n. Para Sergio Bag&uacute; &#151;como para toda una generaci&oacute;n de latinoamericanos&#151;, socialismo, ciencia y libertad constitu&iacute;an una trilog&iacute;a indisoluble de valores irrenunciables que no pod&iacute;an comprenderse uno sin el otro ni subordinarse a las necesidades pol&iacute;ticas de la circunstancia.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio Bag&uacute; estuvo entre los primeros latinoamericanos de izquierda que reconocieron la importancia de los movimientos cristianos progresistas, los cuales luego convergieron hacia la llamada teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n. Critic&oacute; siempre la tendencia end&eacute;mica de la izquierda argentina y latinoamericana a la atomizaci&oacute;n y a los continuos enfrentamientos internos, tan fratricidas como est&eacute;riles. Con <i>Econom&iacute;a de la sociedad colonial</i> elabor&oacute; una fuerte cr&iacute;tica a la consigna de "transici&oacute;n del feudalismo al capitalismo", que no pod&iacute;a aplicarse &#151;seg&uacute;n &eacute;l&#151; en un subcontinente donde las llamadas "formas feudales" &#151;como la hacienda y la encomienda, por ejemplo&#151; eran sumamente cuestionables si se entend&iacute;an como simple repetici&oacute;n de sus antecedentes europeos. Con <i>Marx&#45;Engels: Diez conceptos fundamentales: g&eacute;nesis y proyecci&oacute;n hist&oacute;rica,</i> publicado en 1972, defendi&oacute; la tesis de que a&uacute;n las categor&iacute;as y m&eacute;todos del marxismo deb&iacute;an ser escudri&ntilde;adas con relaci&oacute;n al contexto hist&oacute;rico en el cual fueron elaborados y no asumirlos en forma acr&iacute;tica y lit&uacute;rgica como verdades absolutas, tal como parec&iacute;a desprenderse de los manuales estalinianos y neoestalinianos, los cuales circulaban profusamente en la &eacute;poca, particularmente entre los universitarios de izquierda. En 1989 public&oacute; <i>La idea de Dios</i> para demostrar que el pensamiento religioso hab&iacute;a sido una poderosa fuerza transformadora en la antig&uuml;edad y que, por lo tanto, pod&iacute;a serlo tambi&eacute;n en el mundo actual, particularmente en el contexto del auge de los movimientos cristianos progresistas en Am&eacute;rica Latina.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aunque era un admirador confeso de la magnitud, originalidad y profundidad de la obra de Carlos Marx y Federico Engels &#151;a quienes consider&oacute; un equipo integrado, en el cual era dif&iacute;cil distinguir qui&eacute;n hab&iacute;a sido el origen de muchas de las ideas que lanzaron&#151;, no dejaba de se&ntilde;alar los defectos de alguno o de ambos en la apreciaci&oacute;n de la historia latinoamericana del siglo XIX o el hecho de haber pasado por alto la consideraci&oacute;n de importantes formas capitalistas tempranas de la propia historia europea, la cual contradec&iacute;a claramente la hip&oacute;tesis autoasumida de la transici&oacute;n del feudalismo al capitalismo. Bag&uacute; justificaba parcialmente a ambos autores, reconociendo que en su tiempo no dispusieron de la magnitud de informaci&oacute;n e investigaciones hist&oacute;ricas &#151;a pesar de su gran esfuerzo y talento&#151; hoy disponibles. Pero, en la visi&oacute;n de Bag&uacute;, ello significaba una nueva responsabilidad en el historiador actual y en el te&oacute;rico de los procesos sociales, los cuales deb&iacute;an incorporar la nueva informaci&oacute;n al marco interpretativo y corroborar o descalificar &#151;como corresponde al m&eacute;todo cient&iacute;fico&#151; la visi&oacute;n antigua, incluyendo, si fuera el caso, tambi&eacute;n la obra de los dos colosos. La admiraci&oacute;n y el respeto por los grandes pensadores y fil&oacute;sofos &#151;de todas las &eacute;pocas&#151; no deb&iacute;a obnubilar la capacidad del historiador de generar nuevo conocimiento, as&iacute; como tampoco deb&iacute;a descartar por autocensura toda aportaci&oacute;n que proviniera de un intelecto honesto.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tales actitudes fueron perfectamente congruentes con el hecho de haber escogido, desde temprana edad, a sus escritores y personajes preferidos entre los autores heterodoxos del pensamiento progresista latinoamericano y universal: Juan B. Justo, Pedro B. Palacios (Almafuerte), Jos&eacute; Ingenieros, An&iacute;bal Ponce, Jos&eacute; Carlos Mari&aacute;tegui, Jos&eacute; Mart&iacute;. Incluso, manifest&oacute; siempre un profundo respeto por la obra y la figura de pensadores como Ra&uacute;l Prebisch, Joseph A. Schumpeter, Bertrand Russell, Gunnar Myrdal, C. Wright Mills, John K. Galbraith o Franz Fanon y, entre los pensadores antiguos, Giambattista Vico, caracterizados todos por su brillantez intelectual, honestidad cient&iacute;fica y desaf&iacute;o al saber convencional de cada &eacute;poca y circunstancia. As&iacute;, Bag&uacute; tampoco justific&oacute; el mensaje contestatario <i>per se</i> &#151;mucho menos las frecuentes modas acad&eacute;micas que peri&oacute;dicamente invad&iacute;an las universidades&#151;, sino s&oacute;lo en funci&oacute;n de su proyecci&oacute;n hist&oacute;rica, capacidad de propuesta alternativa y, sobre todo, su solvencia intelectual. Por ello, no obstante su incuestionable atracci&oacute;n por figuras como Almafuerte o Ingenieros, jam&aacute;s convalid&oacute; las ideas m&aacute;s extremas o poco justificadas de &eacute;stos.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La primera trilog&iacute;a</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Bag&uacute; public&oacute; un libro &#151;en dos tomos&#151; antes que su primer art&iacute;culo. La primera autoridad moral a la cual hace menci&oacute;n en las p&aacute;ginas preliminares de la compilaci&oacute;n de la obra en prosa de Pedro B. Palacios (Almafuerte) es Santiago Ram&oacute;n y Cajal, el eminente bi&oacute;logo y naturalista espa&ntilde;ol, referencia obligada con un doble prop&oacute;sito: por una parte, sus lazos a&uacute;n frescos con el tema de la muerte y las enfermedades, que tanto lo hab&iacute;a afectado en su ni&ntilde;ez y que dejar&iacute;a rastros indelebles; por otra, una forma velada y muy sutil de desaf&iacute;o a la sabidur&iacute;a convencional que Sergio Bag&uacute; usar&iacute;a muchas veces a lo largo de toda su obra: recurrir a fuentes no tradicionales de autoridad para apoyar sus propios puntos de vista. Ram&oacute;n y Cajal no era ni literato ni ensayista, sino un eminente bi&oacute;logo quien, aunque muy respetado, era totalmente ajeno al mundo de las ciencias sociales; Almafuerte &#151;su primer biografiado&#151;, ensayista, literato y poeta pero, sobre todo, rebelde. Ingenieros, m&eacute;dico y anarquista. Eran, precisamente, contrafiguras que se opon&iacute;an diametralmente a los prototipos de autoridad convencionales, pertenecieran &eacute;stos al pensamiento conservador o al mundo de las ideas socialistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su oposici&oacute;n inveterada a toda ortodoxia &#151;a la cual identificaba siempre con la arteriosclerosis intelectual&#151; se ve claramente expresada en este p&aacute;rrafo temprano, escrito a los 22 a&ntilde;os:</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Quien solemnemente afirma que el problema hall&oacute; su soluci&oacute;n y el fil&oacute;n se agot&oacute;, apenas luego de vacilantes tanteos y algunos encontronazos de pol&eacute;mica bizantina, revela una ineptitud lamentable para el uso de un instrumental cuyo perfeccionamiento se va logrando gradualmente.<sup><a href="#nota">2</a></sup></font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La elecci&oacute;n de Almafuerte no fue casual. Almafuerte &#151;m&aacute;s recordado por su poes&iacute;a incendiaria que por sus ensayos y discursos&#151; es un autor controversial e iracundo, prototipo del incipiente romanticismo criollo, quien incit&oacute; a los j&oacute;venes a rebelarse contra el destino y a construir el futuro con sus propias manos. Representaba el grito de rebeld&iacute;a contra el opresivo orden del r&eacute;gimen conservador, que se manifestaba en el gobierno, en la sociedad y en la Universidad, instituciones que operaban en abierto contraste con una sociedad caracterizada por el masivo flujo inmigratorio, la amplia diversidad cultural y la continua reinvenci&oacute;n de lo cotidiano. Aunque este primer ensayo no constituy&oacute; un &eacute;xito de librer&iacute;a, Sergio se hab&iacute;a descubierto a s&iacute; mismo como escritor y ese aliento le durar&iacute;a toda la vida.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El aluvi&oacute;n inmigratorio, as&iacute; como el contraste que ello produc&iacute;a en el interior del pa&iacute;s, hab&iacute;a generado, entre otros muchos efectos, una gran discusi&oacute;n acerca del concepto de nacionalidad. &iquest;Qui&eacute;nes eran los <i>argentinos?</i> &iquest;Ser&iacute;a cierto aquello que dec&iacute;a Borges, de que los argentinos no descend&iacute;an del mono sino de los barcos? Ricardo Rojas se cuestionaba la <i>argentinidad.</i> Los grupos de <i>nacionalistas</i> brotaban por doquier. En medio de las intensas luchas pol&iacute;ticas de la &eacute;poca y en una ciudad fundada por los espa&ntilde;oles, pero donde el principal idioma popular era el italiano, mientras la burgues&iacute;a se regodeaba con el franc&eacute;s y el ingl&eacute;s, el pensamiento de car&aacute;cter nacional parec&iacute;a convertirse poco a poco en patrimonio de los conservadores, que realzaban con letras de bronce, tan grandilocuentes como vac&iacute;as, las figuras de los h&eacute;roes militares y de algunos l&iacute;deres pol&iacute;ticos del siglo anterior, todos con v&iacute;nculos directos o indirectos con la oligarqu&iacute;a. La realidad nacional, luego de cincuenta a&ntilde;os de flujos masivos de inmigraci&oacute;n, parec&iacute;a contar otra historia. Pero el sector progresista no encontraba todav&iacute;a sus h&eacute;roes nacionales y se refugiaba en exceso en la literatura pol&iacute;tica europea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El respeto relativo obtenido a una temprana edad impulsa, entonces, al joven Sergio a continuar en el camino emprendido. En contraposici&oacute;n a las tendencias m&aacute;s generalizadas en la izquierda local, excesivamente propensa a buscar sus referentes en Europa, la misi&oacute;n que se traza el joven Sergio consistir&iacute;a en demostrar no s&oacute;lo la existencia, sino el valor de importantes figuras locales, como Jos&eacute; Ingenieros primero, y m&aacute;s tarde Mariano Moreno, quienes pertenec&iacute;an al patrimonio de la historia nacional y en cuyas obras tambi&eacute;n pod&iacute;an encontrarse los abrevaderos que ansiosamente buscaba el pensamiento progresista de la &eacute;poca. El mensaje comienza a ser dirigido, entonces, no s&oacute;lo a confrontar al pensamiento conservador, sino tambi&eacute;n a mostrar las riquezas ocultas del pensamiento aut&oacute;ctono a las propias fuerzas de izquierda, m&aacute;s proclives a la importaci&oacute;n y a la repetici&oacute;n que al descubrimiento. De Ingenieros tomar&iacute;a numerosas ideas, comenzando por aquella invitaci&oacute;n al pensamiento cr&iacute;tico en donde sosten&iacute;a que "la curiosidad intelectual es la negaci&oacute;n de todos los dogmas y la fuerza motriz del libre examen". El ensayo de Bag&uacute; de 1959 en torno a la necesidad de la heterodoxia y la responsabilidad de los intelectuales claramente se inspira en estas ideas de Ingenieros.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En ese tenor, mientras desempe&ntilde;aba su oficio period&iacute;stico, publica primero, en 1936, <i>Vida ejemplar de Jos&eacute; Ingenieros</i> y luego, en 1939, <i>Mariano Moreno: pasi&oacute;n y vida del hombre de Mayo.</i> La elecci&oacute;n de Ingenieros no es casual, como tampoco la de Moreno. Ingenieros representa un escal&oacute;n intelectual mucho m&aacute;s alto que el poeta incendiario de la primera compilaci&oacute;n. Es tambi&eacute;n m&eacute;dico, con lo cual Bag&uacute; tiene ocasi&oacute;n de volver a sus antiguas inclinaciones sociales vistas desde el &aacute;ngulo de la salud. Ingenieros es un pensador original, cr&iacute;tico, punzante, provocativo pero, sobre todo, nacional. Su pensamiento se enlaza f&aacute;cilmente con las ideas socialistas de la &eacute;poca, aunque con frecuencia arriesga opiniones propias que van mucho m&aacute;s all&aacute; de las consignas habituales de la izquierda.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con el <i>Ingenieros,</i> Sergio Bag&uacute; se convierte en autor pleno y supera su primera aparici&oacute;n como simple compilador y comentarista. Para realizar este trabajo, utiliza intensamente su reciente oficio de periodista y, as&iacute;, deja definitivamente sellada su vocaci&oacute;n de escritor, en tanto que el periodismo pasar&iacute;a a ser el instrumento necesario para vivir. Trabaj&oacute; en varios peri&oacute;dicos de circulaci&oacute;n local y, finalmente, consigui&oacute; un empleo estable en Radio Splendid, donde en muy poco tiempo fue ascendido a jefe de noticieros. Su nueva profesi&oacute;n le permit&iacute;a mantenerse permanentemente actualizado acerca de los acontecimientos nacionales y mundiales, supliendo con ello el forzado retiro de las aulas universitarias y abriendo un nuevo cauce a su inagotable curiosidad: el orden internacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Mariano Moreno...</i> implica para el joven autor un nuevo desaf&iacute;o. La biograf&iacute;a de Ingenieros hab&iacute;a sido el intento de mostrar que el pa&iacute;s pose&iacute;a talentos propios para aportar al pensamiento progresista, tanto nacional como internacional. Era la negaci&oacute;n de que el nacionalismo s&oacute;lo pertenec&iacute;a a la derecha o que el socialismo deb&iacute;a ser importado. Ni una cosa ni la otra. Pero, hasta ese punto, escribir acerca de Ingenieros no implicaba necesariamente reescribir la historia nacional.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La d&eacute;cada de los treinta hab&iacute;a sido escenario de grandes confrontaciones entre sectores ultranacionalistas, simpatizantes del fascismo, y los movimientos democr&aacute;ticos, tanto radicales<sup><a href="#nota">3</a></sup> como de izquierda. La discusi&oacute;n lleg&oacute; a ser muy dura y cobr&oacute; muchas vidas a lo largo de m&aacute;s de medio siglo, en particular durante las dictaduras militares que asolaron el pa&iacute;s. En ese contexto, Sergio Bag&uacute; se propone demostrar que la historia nacional es suficientemente rica en pensamiento progresista propio desde sus or&iacute;genes mismos, que el conservador hab&iacute;a menospreciado y subestimado. Mariano Moreno, cuyo nombre la historia oficial s&oacute;lo mencionaba fugazmente como un part&iacute;cipe circunstancial de las jornadas de mayo de 1810, representaba exactamente el tipo de figura proporcionada por la historia nacional para tal efecto. Moreno es un jacobino criollo que act&uacute;a y promueve intensamente el movimiento revolucionario de 1810, confrontando al sector conservador que encabezaba Cornelio Saavedra. Muere prematuramente en alta mar, a los 33 a&ntilde;os, mientras se dispon&iacute;a a cumplir una misi&oacute;n diplom&aacute;tica para el nuevo gobierno revolucionario. Con su muerte, los conservadores de Mayo ven facilitado el camino para impulsar su versi&oacute;n del proyecto nacional, que nunca llega a concretarse del todo debido a la din&aacute;mica del propio proceso hist&oacute;rico. Las ideas de Moreno son verdaderamente revolucionarias para la &eacute;poca y muestran no s&oacute;lo el gran temple del personaje, sino la visi&oacute;n profunda que ten&iacute;a de la organizaci&oacute;n necesaria para el nuevo pa&iacute;s. La investigaci&oacute;n acerca de Moreno le permite a Bag&uacute; desmentir la versi&oacute;n difundida por algunos historiadores conservadores, en el sentido de que el h&eacute;roe de Mayo habr&iacute;a sido el autor del <i>Plan de operaciones,</i> un libelo extremista que propone medidas de exterminio sangriento contra la oposici&oacute;n de su tiempo y que sirvi&oacute; al pensamiento conservador &#151;durante mucho tiempo&#151; para descalificar el car&aacute;cter visionario y revolucionario de Moreno, al acusarlo injustamente de extremista, sanguinario y pasional.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, Bag&uacute; completa una trilog&iacute;a &#151;Almafuerte, Ingenieros, Moreno&#151; cuya intenci&oacute;n es doble: por una parte, frente a la historiograf&iacute;a oficial, demostrar que exist&iacute;a otra Argentina distinta a la tradicional relaci&oacute;n de h&eacute;roes de bronce; por otra, de frente a las corrientes de izquierda, hacer un llamado de atenci&oacute;n sobre las figuras nacionales que tambi&eacute;n hab&iacute;an sabido generar ideales tan libertarios y progresistas como sus contrapartes europeas.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Transici&oacute;n</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasar&iacute;an diez a&ntilde;os antes de la publicaci&oacute;n de su siguiente libro. En esta etapa publica s&oacute;lo escasos art&iacute;culos acerca de diversos temas. Su concentraci&oacute;n est&aacute; puesta en la supervivencia y la definici&oacute;n de una carrera profesional, en la cual ser&iacute;a sucesivamente periodista, traductor y profesor universitario. En 1942, el mismo d&iacute;a que cumpl&iacute;a 31 a&ntilde;os, se casa con Clara Barnad, joven artista egresada de la Escuela de Artes Prilidiano Pueyrred&oacute;n, quien ya hab&iacute;a ilustrado la primera edici&oacute;n de su biograf&iacute;a de Mariano Moreno.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al a&ntilde;o siguiente recibi&oacute; una carta que resultar&iacute;a decisiva en su carrera y en la vida familiar. El remitente era el presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, quien entonces estaba impulsando un programa de acercamiento a los j&oacute;venes intelectuales de Am&eacute;rica Latina, en el contexto de su pol&iacute;tica de "buen vecino". Sergio Bag&uacute; &#151;cuya biograf&iacute;a de Ingenieros hab&iacute;a recorrido el continente&#151; fue favorecido con una de tales invitaciones. La oportunidad de conocer de primera mano a uno de los m&aacute;s importantes centros de la cultura, la pol&iacute;tica y la econom&iacute;a occidentales era sumamente tentadora. La joven pareja decide entonces aceptar la invitaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Partieron en un avi&oacute;n bimotor desde Buenos Aires y, en un &eacute;pico viaje que hizo sucesivas escalas en C&oacute;rdoba, Salta, La Paz, Lima, Quito, Bogot&aacute; y Barranquilla, llegaron finalmente a Miami, desde donde tomaron el tren que los llev&oacute; a Washington, para entrevistarse con el presidente Roosevelt.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Los Bag&uacute; aprovecharon intensamente su primer a&ntilde;o de estancia en Estados Unidos para recorrer y conocer amplia y profundamente ese pa&iacute;s. Sergio dio conferencias en diversos centros universitarios acerca de temas de historia y cultura latinoamericanas, desde Los Angeles hasta Nueva York. De este periplo surgieron varias invitaciones a permanecer all&aacute;, en especial en la regi&oacute;n de Nueva Inglaterra donde, adem&aacute;s, trabaj&oacute; un tiempo como locutor en espa&ntilde;ol en la cadena radial NBC &#151;corresponsal norteamericana de Radio Splendid&#151;, con un programa orientado al p&uacute;blico de habla hispana.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De esta forma, tuvo ocasi&oacute;n de observar la segunda guerra mundial desde el coraz&oacute;n mismo de uno de los principales actores y en contacto directo con las noticias en el momento en que se produc&iacute;an y con las fuentes de informaci&oacute;n y los comentaristas m&aacute;s importantes. Entr&oacute; en contacto con la comunidad latina residente en ese pa&iacute;s &#151;portorrique&ntilde;os, cubanos y mexicanos en su mayor&iacute;a, y tambi&eacute;n algunos argentinos&#151;, as&iacute; como con republicanos espa&ntilde;oles. Reconoci&oacute; en Roosevelt un gran talento pol&iacute;tico, que hab&iacute;a logrado sacar a Estados Unidos de la Gran Depresi&oacute;n y que enfrentaba al nazismo, ali&aacute;ndose con la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica para este fin. El conocimiento detallado de la realidad norteamericana &#151;tan importante para entender la propia realidad argentina&#151; le abri&oacute; nuevas perspectivas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Particip&oacute; en el Congreso de Escritores celebrado en Los Angeles en 1943, y tuvo ocasi&oacute;n de viajar tambi&eacute;n a Canad&aacute;, M&eacute;xico y Cuba. Observ&oacute; c&oacute;mo repercut&iacute;an los efectos de la guerra en la sociedad estadounidense y lleg&oacute; a convertirse en un verdadero experto en asuntos de ese pa&iacute;s, analizados desde la perspectiva de un latinoamericano. Sin embargo, su inter&eacute;s se orientaba siempre hacia el sur, hacia Argentina, donde gobernaban directa o indirectamente los militares, muchos de ellos confesos admiradores del fascismo y del r&eacute;gimen nazi.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras se desempe&ntilde;aba como periodista radial y hac&iacute;a algunas traducciones, comenz&oacute; a escribir un nuevo ensayo acerca de Argentina. El tema giraba alrededor de la formaci&oacute;n de la clase media y la pesada influencia del fascismo en su ideolog&iacute;a. La pregunta que se hac&iacute;a entonces el joven autor, en medio de la guerra, era por qu&eacute; Argentina, que hab&iacute;a recibido tanta inmigraci&oacute;n de origen popular y donde el socialismo hab&iacute;a crecido pol&iacute;ticamente en forma tan relevante hasta 1945, hab&iacute;a sido capaz de generar grupos de clase media tan marcadamente reaccionarios. Este ensayo, titulado "Hombres en el camino", recibi&oacute; el Premio Farrar &amp; Rinehart a la selecci&oacute;n argentina del concurso que, en toda Am&eacute;rica Latina, hab&iacute;a organizado dicha editorial en 1943. No obstante la distinci&oacute;n, el texto nunca fue publicado por el autor y permanece in&eacute;dito.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1947 la guerra hab&iacute;a terminado hac&iacute;a dos a&ntilde;os. En ese momento se present&oacute; para el joven matrimonio Bag&uacute; la oportunidad de establecerse definitivamente en suelo estadounidense, cuando el Middlebury College, en Vermont, le ofreci&oacute; a Sergio una <i>tenure,</i> una plaza permanente. En esa instituci&oacute;n, especializada en la ense&ntilde;anza de idiomas extranjeros y donde &eacute;l hab&iacute;a dictado varios cursos de historia y cultura de Am&eacute;rica Latina, conoci&oacute; a numerosos latinoamericanos y a algunos espa&ntilde;oles republicanos. Comenz&oacute; a comprender, entonces, que muchas de las caracter&iacute;sticas que los argentinos atribu&iacute;an a su <i>argentinidad</i> eran, en realidad, atributos que compart&iacute;an tambi&eacute;n otros latinoamericanos e hispanohablantes. Podr&iacute;a decirse que, de alguna forma, el latinoamericanismo de Bag&uacute; naci&oacute;, en realidad, en Estados Unidos y, m&aacute;s espec&iacute;ficamente, en dicho colegio.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio Bag&uacute; comenz&oacute;, entonces, a investigar y a tomar notas acerca del origen de la formaci&oacute;n social, no ya exclusivamente argentina, sino latinoamericana. En Estados Unidos era habitual convivir simult&aacute;neamente con un grupo numeroso de latinoamericanos provenientes de diversos pa&iacute;ses del continente y, de esa manera, se generaba un intenso intercambio de ideas y experiencias con muchos denominadores comunes. En el propio <i>college</i> y en otras universidades de Estados Unidos comienzan a difundirse en esa &eacute;poca los estudios sobre Am&eacute;rica Latina, principalmente enfocados a sus aspectos hist&oacute;ricos, idiom&aacute;ticos, literarios y culturales. Sergio observa que, no obstante la disponibilidad de una vasta bibliograf&iacute;a acerca de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, eran casi inexistentes los trabajos que ofrecieran una perspectiva de conjunto, en particular en las &aacute;reas de historia y ciencias sociales.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Aacute;vido lector desde su adolescencia, ten&iacute;a entonces a su disposici&oacute;n una rica infraestructura de bibliotecas p&uacute;blicas, las cuales utiliz&oacute; intensamente. Sergio comienza a desarrollar la hip&oacute;tesis de que las ra&iacute;ces de la problem&aacute;tica argentina eran mucho menos espec&iacute;ficas de lo que los argentinos supon&iacute;an y, en cambio, ten&iacute;an muchos elementos en com&uacute;n con el resto de la regi&oacute;n latinoamericana. Si bien la vinculaci&oacute;n de la historia argentina con la de Uruguay y la de Chile siempre fueron evidentes, Bag&uacute; comienza a observar que existen semejanzas importantes con otros pa&iacute;ses m&aacute;s distantes y diversos, como Brasil, Colombia y M&eacute;xico. M&aacute;s aun, comienza a vincular las caracter&iacute;sticas del desarrollo argentino con algunas hip&oacute;tesis planteadas por Gunnar Myrdal en la d&eacute;cada de los cuarenta,<sup><a href="#nota">4</a></sup> en las cuales el autor sueco criticaba el positivismo europeo y norteamericano, afirmando que la pobreza entre las comunidades negras en Estados Unidos generaba un c&iacute;rculo vicioso, que las sociedades no necesariamente atravesaban etapas sucesivamente ascendentes y que la pobreza visible proven&iacute;a de una involuci&oacute;n del mismo presente. La pobreza reciente, pues, no constitu&iacute;a un rezago de un proceso hist&oacute;rico inevitable y universal, sino un efecto de la desigual distribuci&oacute;n de riquezas y oportunidades entre la poblaci&oacute;n contempor&aacute;nea.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio Bag&uacute; comienza a denominar <i>infradesarrollo</i> a este fen&oacute;meno de generaci&oacute;n de nueva pobreza por el sistema social. Posteriormente lo llamar&iacute;a <i>neoarca&iacute;smo organizativo,</i> poniendo de relieve tanto su origen reciente como su capacidad de continuar generando y profundizando el fen&oacute;meno. Se trataba de una enfermedad social contra&iacute;da en el presente, no de un rezago hist&oacute;rico ni de un c&oacute;digo gen&eacute;tico hereditario o inevitable.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De estas inquietudes toma abundantes notas y comienza a elaborar los originales de un nuevo libro. Sin embargo, dado que decide declinar la generosa oferta del Middlebury College y regresar, en cambio, al R&iacute;o de la Plata, sus esfuerzos culminar&aacute;n durante su estancia en Montevideo. Ya en Uruguay, donde disfrutaba caminar por las playas de Pocitos en compa&ntilde;&iacute;a de Clari, termina <i>Estructura social de la Colonia,</i> en el cual inquir&iacute;a acerca del origen y evoluci&oacute;n de la formaci&oacute;n social latinoamericana. Podr&iacute;amos decir que su intenci&oacute;n all&iacute; es doble: por una parte, resaltar el origen y las caracter&iacute;sticas comunes de Am&eacute;rica Latina vistas como un conjunto hist&oacute;rico; por otra &#151;siguiendo la hip&oacute;tesis trazada por Myrdal&#151;, poner de relieve que los problemas contempor&aacute;neos de pobreza no necesariamente se hab&iacute;an generado en el periodo colonial, sino en el sistema actual, el capitalismo. Esto, en 1947 y en Am&eacute;rica Latina, era una novedad. Un tercer elemento, impl&iacute;cito en el t&iacute;tulo, es m&aacute;s sutil, pero desde entonces constituye una constante en el pensamiento de Bag&uacute;: la sociedad est&aacute; estructurada: <i>el hombre es un ser social.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, dado que <i>Estructura...</i> era de naturaleza fundamentalmente sociol&oacute;gica, decide incorporar un pr&oacute;logo en el cual a&ntilde;adir&iacute;a algunos comentarios acerca del car&aacute;cter de la econom&iacute;a colonial en la que se fundaba el orden social del periodo. La necesidad de profundizar en algunas hip&oacute;tesis e investigaciones fue convirtiendo al pretendido pr&oacute;logo en un libro independiente que vio la luz en 1949, a&uacute;n antes que su predecesor, con el t&iacute;tulo de <i>Econom&iacute;a de la sociedad colonial.</i> Busc&oacute; editor en Buenos Aires, pero el tema no atrajo la atenci&oacute;n de las casas editoriales, ni siquiera de aquellas que lo hab&iacute;an apoyado en el pasado. La econom&iacute;a de dicho periodo no parec&iacute;a prometer un &eacute;xito de librer&iacute;a y el r&eacute;gimen peronista ejerc&iacute;a fuerte censura en los medios period&iacute;sticos, editorial y cultural en general, que hac&iacute;a que los editores y libreros dieran preferencia a t&iacute;tulos de car&aacute;cter m&aacute;s comercial y menos ambiciosos. Finalmente, El Ateneo convino en publicar la obra como edici&oacute;n de autor, esto es, financiada por el propio interesado. En un principio fue, tal como se esperaba, un trabajo de difusi&oacute;n lenta, pero una d&eacute;cada despu&eacute;s el tiraje ya estaba agotado y su autor comenzaba a gozar de cierta fama en los c&iacute;rculos intelectuales argentinos y a ser citado tambi&eacute;n en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En <i>Econom&iacute;a de la sociedad colonial</i> &#151;uno de sus libros m&aacute;s recordados&#151;, Bag&uacute; demuestra, en forma sencilla, c&oacute;mo la experiencia de la colonizaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina gener&oacute; mecanismos novedosos y distintivos de explotaci&oacute;n que no resultaban ni feudales ni plenamente capitalistas, pero que indudablemente constitu&iacute;an modos de producci&oacute;n orientados al mercado. A este esquema h&iacute;brido, propio de las colonias espa&ntilde;olas, lo denomin&oacute; <i>capitalismo colonial.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al terminar la segunda guerra, la confrontaci&oacute;n entre el capitalismo occidental y el socialismo sovi&eacute;tico r&aacute;pidamente hab&iacute;a ido generando choques cada vez m&aacute;s duros en todos los terrenos, desde la discusi&oacute;n puramente ideol&oacute;gica hasta la carrera espacial, incluyendo episodios armados como la guerra de Corea. En ese ambiente, muchos grupos de izquierda &#151;en particular los m&aacute;s ligados a los partidos comunistas&#151; comenzaron a difundir grandes cantidades de manuales y literatura pol&iacute;tica en los cuales la base de una teor&iacute;a de la transici&oacute;n estaba dada por el conocido esquema de las etapas de los modos de producci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esto, a su vez, ten&iacute;a inmediatas y serias consecuencias pol&iacute;ticas. Adoptar la tesis de la transici&oacute;n del feudalismo al capitalismo para Am&eacute;rica Latina implicaba asimilar los reg&iacute;menes latifundistas heredados del periodo poscolonial con las formaciones feudales europeas. Consecuentemente, no pod&iacute;a plantearse para regiones atrasadas como Am&eacute;rica Latina una revoluci&oacute;n plenamente socialista si primero no se completaba el ciclo de la revoluci&oacute;n antifeudal, para lo cual se requer&iacute;a el concurso de la burgues&iacute;a industrial <i>nacional</i> y de las clases medias. Es decir, primero hab&iacute;a que invitar a la naciente burgues&iacute;a criolla a aliarse con la clase obrera en contra del latifundismo, para despu&eacute;s extenderle una cordial invitaci&oacute;n al suicidio. Por una parte, buscar&iacute;a el apoyo de la clase obrera contra la explotaci&oacute;n de la burgues&iacute;a capitalista; por otra, procuraba atraer a sectores nacionalistas de la burgues&iacute;a a quienes dec&iacute;a combatir. El discurso era claramente esquizofr&eacute;nico.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Contrario sensu,</i> otros grupos de izquierda y sectores progresistas independientes planteaban que la transici&oacute;n al socialismo en Am&eacute;rica Latina no s&oacute;lo era necesaria, sino posible, si se advert&iacute;a que el esquema de las etapas &uacute;nicamente era aplicable a unos pocos casos limitados a Europa Occidental en el siglo XIX y que los propios pa&iacute;ses del bloque socialista no hab&iacute;an pasado por esas etapas. La revoluci&oacute;n cubana de 1959 vino a dar un nuevo aire a la discusi&oacute;n y a reforzar las posiciones de quienes criticaban la ortodoxia del PC, ya que en la isla la transici&oacute;n al socialismo se hab&iacute;a dado indiscutiblemente por la v&iacute;a revolucionaria y sin atravesar las etapas se&ntilde;aladas por la ortodoxia. Para m&aacute;s abundancia, en esos a&ntilde;os se publica y se difunde ampliamente el libro de W. W. Rostow <i>Las etapas del crecimiento econ&oacute;mico: un manifiesto no comunista</i> (M&eacute;xico, FCE, 1963), el cual se traduce al espa&ntilde;ol en 1963 y ofrec&iacute;a una teor&iacute;a de corte funcionalista de las etapas hist&oacute;ricas del desarrollo mundial, sin distinci&oacute;n de sistemas econ&oacute;micos ni consideraci&oacute;n del papel de las clases sociales. En ese contexto, una de las escasas fuentes bibliogr&aacute;ficas que trataba el tema para el caso espec&iacute;fico de Am&eacute;rica Latina era, precisamente, el trabajo de Bag&uacute; acerca de la econom&iacute;a del periodo colonial.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta discusi&oacute;n continu&oacute; hasta mediados de los setenta y sus ecos no se han apagado completamente. A mediados de los cincuenta, comienza a surgir, paralelamente, la teor&iacute;a de las relaciones desiguales entre centro y periferia, generada a su vez a partir de los estudios realizados en la CEPAL con la conducci&oacute;n de Ra&uacute;l Prebisch. En estos estudios se demostraba contundentemente un continuo y sistem&aacute;tico <i>deterioro de los t&eacute;rminos de intercambio</i> entre Am&eacute;rica Latina y el mercado internacional &#151;dominado por Gran Breta&ntilde;a&#151; a lo largo de la primera mitad del siglo XX, a partir de condiciones desiguales en los respectivos sistemas productivos. La tesis del <i>capitalismo colonial,</i> sustentada por Bag&uacute; en su libro de 1949, prove&iacute;a un claro antecedente de esta &uacute;ltima posici&oacute;n, al afirmar que en Am&eacute;rica Latina se hab&iacute;a verificado un desarrollo capitalista primitivo y subordinado y no una simple r&eacute;plica de las instituciones y formas de organizaci&oacute;n social del feudalismo europeo.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hacia 1950, los escasos ahorros de los Bag&uacute; estaban a punto de extinguirse pero, gracias a un amigo de la numerosa colectividad de argentinos exiliados en Montevideo &#151;Isidro Odena&#151;, Sergio se enter&oacute; de un concurso internacional para traductores, organizado por Naciones Unidas. Gracias a su larga estancia en Estados Unidos y a su inagotable avidez por la lectura, la informaci&oacute;n y la cultura, Sergio ten&iacute;a excelentes condiciones para competir en dicho concurso en el cual, finalmente, obtuvo el segundo lugar en toda Am&eacute;rica Latina. De este modo, la joven pareja inicia una segunda etapa en ese pa&iacute;s, esta vez radicando en Nueva York, no sin antes recibir fuertes cr&iacute;ticas de sus amigos de la izquierda ortodoxa vern&aacute;cula, quienes los recriminaron por irse a vivir al pa&iacute;s del macartismo y principal enemigo de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lleva consigo el in&eacute;dito de <i>Estructura...,</i> el cual logra publicar &#151;a control remoto&#151;, tambi&eacute;n en El Ateneo, de Buenos Aires, en 1952. Durante esta segunda estancia, se concentra en su nuevo trabajo profesional, que le permite conocer &iacute;ntimamente los entretelones de Naciones Unidas y los manejos de la pol&iacute;tica internacional de las grandes potencias, as&iacute; como de muchos otros pa&iacute;ses, Argentina, entre ellos. Tiene ocasi&oacute;n de conocer Brasil y Francia y sentir de primera mano importantes y variados aspectos de la realidad, tanto cotidiana como hist&oacute;rico&#45;cultural, de esos pa&iacute;ses. Y, por supuesto, se convierte en un profundo conocedor de la pol&iacute;tica y la historia contempor&aacute;nea de Estados Unidos, en una &eacute;poca en el cual no era frecuente encontrar latinoamericanos con esa preparaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>La madurez</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Su retorno a Estados Unidos coincide con el inicio de las incriminaciones macartistas, las cuales generaban intensos debates y persecuciones pol&iacute;ticas en ese pa&iacute;s y provocaban no pocas inquietudes entre los extranjeros residentes. En ese clima de zozobra, se desempe&ntilde;a como funcionario internacional &#151;lo cual le brindaba cierta protecci&oacute;n&#151; y contin&uacute;a sus investigaciones y lecturas, incluyendo <i>El capital,</i> de Carlos Marx, que adquiere y lee &iacute;ntegro por vez primera en ingl&eacute;s. Como reconocer&iacute;a a&ntilde;os despu&eacute;s, sus libros acerca del periodo colonial, ampliamente difundidos d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, que le dar&iacute;an reconocimiento y prestigio, fueron escritos <i>antes</i> de haber le&iacute;do la obra de Marx y la de Marc Bloch.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A comienzos de 1955, luego de cinco a&ntilde;os de ausencia de su pa&iacute;s, solicita un permiso temporal y se dirige a Buenos Aires, con su familia, adonde llega en febrero de ese mismo a&ntilde;o. En junio, los aviones de la Marina bombardean la Plaza de Mayo, episodio sangriento que augura la intensificaci&oacute;n en las luchas pol&iacute;ticas internas. En septiembre, cae derrocado el r&eacute;gimen de Per&oacute;n y el panorama pol&iacute;tico argentino cambia dr&aacute;sticamente. Durante el gobierno transitorio, se nombra interventor en la Universidad de Buenos Aires (UBA) a uno de los intelectuales argentinos de mayor prestigio nacional e internacional, Jos&eacute; Luis Romero, quien de inmediato comienza la reorganizaci&oacute;n de la m&aacute;xima casa de estudios.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante estas circunstancias, Bag&uacute; decide cambiar de planes y busca la forma de establecerse nuevamente en su pa&iacute;s natal. Al principio, contin&uacute;a realizando algunas traducciones en forma independiente para las oficinas de Naciones Unidas en Buenos Aires y pronto entra en contacto con los medios period&iacute;stico e intelectual argentinos. La UBA estaba en plena reestructuraci&oacute;n y Bag&uacute; se presenta a concurso para ocupar una plaza de profesor adjunto en historia econ&oacute;mica, en la Facultad de Ciencias Econ&oacute;micas, que le es asignada a pesar de la reticencia de algunos jurados, quienes objetaban su falta de t&iacute;tulo universitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de ese momento, la carrera profesional de Sergio Bag&uacute; se vuelve plenamente acad&eacute;mica. Publica numerosos art&iacute;culos en diversas revistas y &eacute;l mismo funda, junto con Enrique Barba, Gregorio Weinberg y Juan Carlos Ferreira, la <i>Revista de Historia</i> &#151;la cual s&oacute;lo llegar&iacute;a a publicar tres n&uacute;meros&#151;, que alcanzar&iacute;a un gran prestigio en el medio cultural argentino y latinoamericano por la calidad de sus contribuciones y el cuidado general de la edici&oacute;n. Bag&uacute; desarrolla una intensa actividad acad&eacute;mica, crea la c&aacute;tedra de sociolog&iacute;a econ&oacute;mica y asume, en 1961, la jefatura del Departamento de Humanidades de la Facultad. Entre tanto, contin&uacute;a siempre con sus investigaciones y, en forma paralela, es electo consejero profesor por la facultad, lo cual le asigna una curul <i>ex officio</i> en el Consejo Superior universitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todos estos cambios se producen en forma vertiginosa, en medio de un entorno universitario y cultural que estaba creciendo y cambiando aceleradamente. Entre 1956 y 1966, la UBA conoce el periodo de su m&aacute;ximo esplendor y proyecta sus actividades y su prestigio fuera de fronteras nacionales. Risieri Frondizi &#151;nuevo rector y fil&oacute;sofo de talla internacional&#151; lo invita a dirigir la Segunda Escuela Internacional de Temporada, proyecto tripartito en el cual participaban, adem&aacute;s, las Universidades de Chile y de Uruguay y que, en 1959, tocaba coordinar a la UBA. Bag&uacute; no desperdicia la oportunidad para introducir los enfoques cr&iacute;ticos m&aacute;s importantes del momento y, para hablar del nuevo pensamiento estructuralista latinoamericano, el cual ya estaba en plena gestaci&oacute;n, invita al joven profesor Aldo Ferrer, quien luego se convertir&iacute;a en uno de los economistas latinoamericanos m&aacute;s reconocidos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a este panorama de grandes transformaciones, Bag&uacute; se pregunta cu&aacute;l es el papel que corresponde desempe&ntilde;ar a los intelectuales universitarios. Produce as&iacute; un breve ensayo &#151;"Acusaci&oacute;n y defensa del intelectual"&#151; en el cual asienta su posici&oacute;n y retoma algunas ideas que ya hab&iacute;a publicado poco antes en forma de art&iacute;culo. En ese peque&ntilde;o trabajo, Bag&uacute; anticipa una serie de caracter&iacute;sticas tem&aacute;ticas que ser&iacute;an desarrolladas m&aacute;s adelante, en especial en <i>Tiempo</i> y en <i>Cat&aacute;strofe.</i> Tanto la huella de Ingenieros como su <i>leitmotiv</i> personal se dejan ver con claridad: "el hombre es un ser social". A decir de Bag&uacute;, pueden reconocerse varios d&eacute;ficit de orden cultural, pol&iacute;tico, organizativo, social e ideol&oacute;gico. De todo ello se desprende que, aun en el mejor de los casos, la herencia de todo intelectual ser&aacute; imperfecta y cada nueva generaci&oacute;n cultural deber&aacute; reclamar, ante todo, su derecho a ampliar el horizonte de la verdad, para lo cual deber&aacute; &#151;en primer lugar&#151; comenzar por revisar y criticar a sus propios maestros. <i>El primer derecho y deber de todo intelectual ser&aacute;, pues, el derecho a la heterodoxia.</i> En 1959 escribe:</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&#91;...&#93; Queda una &#91;condici&oacute;n m&iacute;nima&#93; que, por su omnipresencia, requiere cap&iacute;tulo aparte. Es el reconocimiento del derecho a la heterodoxia.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tan aut&eacute;ntico y espec&iacute;fico, tan indispensable es para el intelectual, que defenderlo y practicarlo se transforman en su deber preponderante. Ya sea que lo ponga en pr&aacute;ctica o no, el intelectual se empeque&ntilde;ece o naufraga si la sociedad o el poder pol&iacute;tico no se lo reconocen.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posibilidad de cruzar cualquier frontera, de experimentarlo todo, de examinar la verdad de cualquier proposici&oacute;n es la condici&oacute;n primaria de su oficio. Los resultados de su experiencia le ir&aacute;n colocando, despu&eacute;s, en su actitud m&aacute;s o menos definitiva pero, mientras tanto, habr&aacute; cumplido su misi&oacute;n de la manera m&aacute;s aut&eacute;ntica.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Y concluye as&iacute;:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el intelectual, la obligaci&oacute;n social de la heterodoxia va mucho m&aacute;s lejos que el inconformismo de los grandes liberales del siglo 19. No es el pu&ntilde;etazo en el vac&iacute;o, ni el gesto individualista. Es la obligaci&oacute;n de mantener encendida la llama de la curiosidad cient&iacute;fica y filos&oacute;fica; expedito el camino de la duda, que es el &uacute;nico que conduce al progreso ideol&oacute;gico; el&aacute;stico y vigoroso el esp&iacute;ritu cr&iacute;tico, con el cual el hombre puede sopesarlo todo y acercarse a veces a la relativa verdad de su &eacute;poca. Es la obligaci&oacute;n de no morir glosando el pasado escol&aacute;stico; la capacidad de revivir, con cada aurora, la vitalizante pasi&oacute;n del descubrimiento.</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&Eacute;se &#151;el derecho a la heterodoxia&#151; sigue siendo en todos los tipos de organizaci&oacute;n social, desde la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica a los Estados Unidos, la condici&oacute;n del progreso cultural y t&eacute;cnico. El poder pol&iacute;tico que lo inhibe siembra un germen de decadencia cuya cosecha, aunque de fecha y circunstancia imprecisas, es inevitable.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Proclamar en esos t&eacute;rminos el derecho a la heterodoxia en 1959, cuando el pensamiento occidental era indiscutiblemente liderado por las ideas de Keynes y el pensamiento de izquierda era disciplinado por las dos grandes potencias socialistas, era definitivamente ir contra la corriente, de un lado y de otro. Tambi&eacute;n en el contexto argentino, las adhesiones se divid&iacute;an en forma polarizada entre los partidarios de la nueva dictadura liberal y el retorno al peronismo, y con ninguno de ellos comulgaban las ideas expresadas en ese peque&ntilde;o ensayo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El tema recurrente en Bag&uacute; y destino &uacute;ltimo de sus reflexiones es el an&aacute;lisis de la formaci&oacute;n social argentina. A partir de un cuestionamiento permanente para entender la situaci&oacute;n contempor&aacute;nea, al menos con la claridad con la cual parec&iacute;a ser comprensible la realidad de otros pa&iacute;ses, se van desprendiendo v&iacute;nculos con su producci&oacute;n inmediata. Luego del ensayo acerca del papel del intelectual, retoma su inter&eacute;s principal y comienza a preparar lo que despu&eacute;s ser&iacute;a su siguiente trabajo, <i>La sociedad de masas en su historia,</i> el cual publicar&iacute;a la Universidad Nacional de C&oacute;rdoba. Con &eacute;ste, como su nombre lo indica, Bag&uacute; vuelve a retomar su inter&eacute;s por replantear el enfoque hist&oacute;rico desde la perspectiva de la historia de masas, en oposici&oacute;n a lo que &eacute;l denominaba la <i>historia de bronce,</i> es decir, la de los h&eacute;roes y las efem&eacute;rides. Casi simult&aacute;neamente recibe una invitaci&oacute;n de Arnaldo Orfila Reynal &#151;entonces director del Fondo de Cultura Econ&oacute;mica&#151; para participar con un libro original en una nueva colecci&oacute;n que lanzaba esta editorial acerca de "La realidad argentina en el siglo XX". A partir de all&iacute;, Orfila y Bag&uacute; trabaron una estrecha amistad, la cual se consolidar&iacute;a con el paso del tiempo y se renovar&iacute;a luego en M&eacute;xico, hasta el fallecimiento del primero. Convinieron en que Bag&uacute; desarrollar&iacute;a el an&aacute;lisis de la actuaci&oacute;n argentina en el &aacute;mbito internacional, terreno que hab&iacute;a tenido oportunidad de conocer profundamente durante su permanencia en Naciones Unidas. Bag&uacute;, sin embargo, no se limit&oacute; a un simple recuento de las gestiones diplom&aacute;ticas y a los magros triunfos de la diplomacia argentina, sino que realiz&oacute; una profunda investigaci&oacute;n documental previa &#151;como era su costumbre&#151;, revisando n&oacute; s&oacute;lo los archivos del Centro de Documentaci&oacute;n Internacional de la UNESCO en Buenos Aires &#151;que entonces dirig&iacute;a su entra&ntilde;able amigo y colega Gregorio Weinberg&#151;, sino adem&aacute;s otras fuentes. As&iacute;, en 1961 llega a publicar dos libros: el ensayo ya mencionado y <i>Argentina en el mundo,</i> en los cuales realiza un recuento de la ubicaci&oacute;n de Argentina en el concierto internacional &#151;uno de sus temas predilectos&#151; desde la &eacute;poca colonial hasta la contempor&aacute;nea y se aventura a elaborar algunas hip&oacute;tesis acerca del devenir inmediato. Su perspectiva, como siempre, es la de la historia de masas, tema que estaba trabajando en ese momento.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de los sesenta su prestigio personal se consolida y ampl&iacute;a. Escribe gran cantidad de art&iacute;culos, dicta numerosas conferencias y participa en m&uacute;ltiples actividades acad&eacute;micas, nacionales e internacionales, as&iacute; como en programas de radio y de la naciente televisi&oacute;n nacional. Ello le quita tiempo para sus propias investigaciones, las cuales siempre constitu&iacute;an su mayor pasi&oacute;n. La renovada UBA tambi&eacute;n crec&iacute;a y se multiplicaba y, en cierto momento, el rector Risieri Frondizi le ofrece dirigir un nuevo y ambicioso proyecto: la Editorial Universitaria de Buenos Aires. Luego de considerar seriamente la tentadora oferta, decide declinarla respetuosamente, d&aacute;ndole preferencia a sus intereses de investigaci&oacute;n.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es en esas fechas que el gobierno de Arturo Frondizi &#151;el presidente de la Rep&uacute;blica era hermano del rector de la UBA&#151; propone la candidatura de Sergio Bag&uacute; a un alto puesto directivo en la UNESCO. En la ronda final, Argentina pierde la votaci&oacute;n decisiva y, de esa forma, la candidatura de Bag&uacute; no se materializa.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de la d&eacute;cada, Bag&uacute; comienza a dictar cursos en la Universidad Nacional del Litoral, en su sede de Rosario. El viaje en tren dura cuatro horas y Bag&uacute; las aprovecha para continuar sus lecturas y sus apuntes, mientras escudri&ntilde;a intermitentemente por la ventanilla la inmensidad de la regi&oacute;n pampeana. La experiencia de Rosario lo llena de satisfacciones y traba relaci&oacute;n con un pujante grupo de acad&eacute;micos de provincia. A pesar de su origen y desarrollo porte&ntilde;os, Bag&uacute; siempre tuvo el mayor inter&eacute;s por abarcar tambi&eacute;n la perspectiva del interior.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de Rosario le ofrece albergar un proyecto &#151;en el cual Bag&uacute; ya se encontraba comprometido con su colega y amigo Ricardo M. Ortiz&#151;, que consist&iacute;a en realizar una profunda investigaci&oacute;n acerca de los aspectos econ&oacute;micos de la gesti&oacute;n del primer presidente argentino Bernardino Rivadavia. Desde la fundaci&oacute;n de la <i>Revista de Historia,</i> Sergio Bag&uacute; se hab&iacute;a interesado en el llamado <i>proyecto unitario</i> el cual, durante el siglo XIX, hab&iacute;a sido motivo de enconadas y hasta sangrientas disputas entre <i>unitarios</i> y <i>federales.</i> El tema no s&oacute;lo era ret&oacute;rico &#151;ya que a mediados de los sesenta hab&iacute;a habido un intempestivo y controversial resurgimiento de una corriente revisionista de la historia nacional; la defend&iacute;a el papel desempe&ntilde;ado por los caudillos del interior y de la propia provincia de Buenos Aires, en contra de la perspectiva de la historia oficial, ligada esta &uacute;ltima a la defensa del papel jugado por la clase dirigente de la capital&#151;, sino que el asunto ten&iacute;a ramificaciones pol&eacute;micas, por cuanto los ultranacionalistas (muchos de ellos con v&iacute;nculos en organizaciones fascistas) y otros sectores pol&iacute;ticos comenzaron a apoyarse en la versi&oacute;n de la historia nacional contada por los revisionistas, en tanto que la perspectiva unitaria, de car&aacute;cter liberal en esencia, reun&iacute;a a un grupo heterog&eacute;neo que abarcaba desde los historiadores liberales tradicionales hasta otros de posiciones m&aacute;s progresistas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde la perspectiva personal de Bag&uacute;, la investigaci&oacute;n en torno al periodo de Rivadavia &#151;crucial en la formaci&oacute;n de la rep&uacute;blica argentina durante el siglo XIX&#151; le permit&iacute;a continuar ahondando su inter&eacute;s principal de esclarecer el origen y el proceso hist&oacute;rico que llev&oacute; al pa&iacute;s a formar sus estructuras y caracter&iacute;sticas contempor&aacute;neas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de 1966 el libro qued&oacute; terminado, pero reducido en volumen a la mitad, esto es, s&oacute;lo a poco m&aacute;s de quinientas p&aacute;ginas, recibiendo finalmente el t&iacute;tulo de <i>El plan econ&oacute;mico del grupo rivadaviano (1811&#45;1827).</i> Hasta hoy, se considera que este trabajo es uno de los m&aacute;s completos acerca del tema; sin embargo, tuvo poca fortuna pol&iacute;tica: se termin&oacute; de imprimir en marzo de 1966 y en junio se produjo el golpe militar encabezado por el general Ongan&iacute;a quien, al mes siguiente de tomar el poder, orden&oacute; la intervenci&oacute;n de todas las universidades del pa&iacute;s. El interventor militar nombrado en la UNL orden&oacute;, entre otras cosas, que se suspendiera la publicaci&oacute;n y distribuci&oacute;n de numerosos textos, entre ellos el <i>Rivadavia.</i> El tiraje, virtualmente completo, fue puesto en cajas y guardado en los s&oacute;tanos de alguna dependencia universitaria. Con el tiempo y, al parecer, algunas inundaciones, se perdi&oacute; gran parte de aquellas ediciones universitarias, entre ellas casi la totalidad del libro mencionado.</font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>El exilio sin fin</b></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 28 de junio de 1966 el gobierno civil del presidente Arturo Illia es derrocado por el golpe militar que encabeza el general Ongan&iacute;a. Un mes despu&eacute;s, el 29 de julio, se ordena la intervenci&oacute;n de todas las universidades del pa&iacute;s con despliegue de fuerzas y agresiones brutales contra profesores y estudiantes, en lo que se conoce como <i>la noche de los bastones largos.</i> Estudiantes y profesores, desde la semiclandestinidad, organizaron distintas formas de protesta para denunciar el atropello, la violaci&oacute;n de la autonom&iacute;a universitaria y la conculcaci&oacute;n de los derechos m&aacute;s elementales. En ese ambiente opresivo, aproximadamente 1 500 profesores e investigadores de todas las universidades del pa&iacute;s presentaron su renuncia en forma masiva, denunciando as&iacute; la falta de garant&iacute;as para el ejercicio de la docencia y de las actividades acad&eacute;micas. El golpe militar acab&oacute; con todo el extraordinario proyecto cultural que se generaba desde las diversas instituciones universitarias y dio comienzo a una era de oscurantismo y represi&oacute;n que se agravar&iacute;a en forma dram&aacute;tica diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Poco a poco comenz&oacute; una migraci&oacute;n de intelectuales e investigadores que fueron encontrando asilo en diversos pa&iacute;ses, en su mayor&iacute;a en Am&eacute;rica Latina, pero tambi&eacute;n en Estados Unidos y Europa. En un primer momento, muchos acad&eacute;micos se organizaron en m&uacute;ltiples institutos privados, los cuales ofrec&iacute;an toda gama de cursos. Bag&uacute; particip&oacute; de algunos de ellos, durante aproximadamente un a&ntilde;o, tanto en Buenos Aires como en Rosario. Sin embargo, con muy escasas excepciones, la mayor&iacute;a de esos institutos tuvo una vida ef&iacute;mera y desaparecieron en poco tiempo. Una de esas excepciones fue el Instituto de Desarrollo Econ&oacute;mico y Social (IDES), del cual Bag&uacute; fue miembro fundador y titular de la credencial n&uacute;mero 1.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1967, Sergio Bag&uacute; recibi&oacute; una invitaci&oacute;n de la Universidad Central de Venezuela &#151;mediante la gesti&oacute;n de Germ&aacute;n Carrera Damas&#151; para incorporarse a su plantel acad&eacute;mico. Parti&oacute; en septiembre de ese a&ntilde;o, pasando previamente por Santiago de Chile y Piura &#151;en el norte de Per&uacute;&#151;, lugares donde hab&iacute;a sido invitado a dictar conferencias en las universidades locales. En Caracas permaneci&oacute; poco m&aacute;s de un a&ntilde;o, para regresar a Buenos Aires. Durante su estancia venezolana, public&oacute; la <i>Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la estratificaci&oacute;n social en la Argentina,</i> trabajo que reci&eacute;n hab&iacute;a publicado en forma de monograf&iacute;a en Buenos Aires y continuaba la l&iacute;nea emprendida por <i>La sociedad de masas en su historia</i> y que, una vez m&aacute;s, pretend&iacute;a ayudar a dilucidar el origen y la naturaleza de la formaci&oacute;n argentina, vista desde la perspectiva de la historia social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Entre 1969 y 1970 las investigaciones de Bag&uacute; dan un giro importante, aunque siempre apoyado en sus temas recurrentes. Ya de regreso en Buenos Aires, a&uacute;n bajo el r&eacute;gimen dictatorial y sin un empleo fijo, comienza a elaborar su siguiente libro. En la reflexi&oacute;n profunda y en la publicaci&oacute;n de ideas encontraba Bag&uacute; la manera no s&oacute;lo de expresar sus propias inquietudes intelectuales, sino el instrumento de batalla contra la ignorancia, la arbitrariedad y el oscurantismo que impulsaba la dictadura. Hab&iacute;a tambi&eacute;n mucho de una actitud de resistencia frente a hechos consumados en los cuales no pod&iacute;a ejercer un control directo. En la lectura y en la investigaci&oacute;n &#151;pero, ante todo, en la escritura y en la publicaci&oacute;n&#151;, Sergio Bag&uacute; encontraba el mejor medio de sentirse vivo y &uacute;til, en especial cuando el techo del universo inmediato parec&iacute;a desplomarse. La intensa investigaci&oacute;n autodidacta era la manera de resistir y superar esas carencias de formaci&oacute;n juvenil, las cuales resinti&oacute; tanto en la vida intelectual madura y que ya denunciaba con amargura &#151;aunque siempre con estilo mesurado&#151; desde las p&aacute;ginas de <i>Almafuerte</i> pero, sobre todo, en <i>Ingenieros.</i> Cuando la dictadura en turno volv&iacute;a a pronunciar el mismo discurso de justificaci&oacute;n y alabanza del atraso, la sumisi&oacute;n al orden pret&eacute;rito y la negaci&oacute;n del progreso y la cultura, instintivamente Bag&uacute; reaccionaba siempre con energ&iacute;a y actitud de confrontaci&oacute;n y denuncia. Esto pod&iacute;a suceder en una mesa redonda de car&aacute;cter acad&eacute;mico, al o&iacute;r las noticias en la radio o al enfrentarse al bur&oacute;crata de turno en una ventanilla cualquiera. Sergio fue siempre un empedernido defensor de la idea del progreso con justicia y atacaba indefectible, instintivamente, todo intento de establecer par&aacute;metros fijos e inmutables en la interpretaci&oacute;n del universo, provinieren de donde provinieren.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En 1969, esos valores negativos estaban encarnados en la dictadura de turno, responsable de la intervenci&oacute;n a las universidades y de una intensa persecuci&oacute;n pol&iacute;tica, as&iacute; como de un acelerado deterioro del tejido social. Como en los casos del <i>Ingenieros,</i> de <i>Econom&iacute;a...,</i> de <i>Estructura...</i> y de <i>Acusaci&oacute;n y defensa...,</i> Bag&uacute; sabe, por experiencia, que la mejor defensa de un intelectual es un buen ataque... con libros nuevos, especialmente en momentos de transici&oacute;n personal. La dictadura de Ongan&iacute;a signific&oacute; un retroceso en gran escala no s&oacute;lo en el funcionamiento pol&iacute;tico de la Universidad, sino tambi&eacute;n en el coartamiento de la libertad acad&eacute;mica y de expresi&oacute;n, adem&aacute;s en la censura impuesta a los programas de estudio, con criterios verdaderamente inquisitoriales y retr&oacute;grados. Las medidas llegaban a restringir hasta la circulaci&oacute;n por los pasillos y a reglamentar el modo de vestir y expresarse. Por supuesto, las &aacute;reas m&aacute;s atacadas fueron las ciencias sociales. Los estudios de psicoan&aacute;lisis fueron suprimidos y los psicoanalistas perseguidos. La carrera de sociolog&iacute;a fue eliminada y la de historia fue severamente censurada y mutilada. Las materias de ciencias sociales que se dictaban en otras carreras desaparecieron o se convirtieron en ap&eacute;ndices ideol&oacute;gicos de cursos acerca de moral y buenas costumbres. La &uacute;nica historia que se ense&ntilde;aba era, por supuesto, la <i>historia de bronce.</i> El concepto de clases sociales fue desterrado y prohibido. En un episodio grotesco, hasta las matem&aacute;ticas "modernas" fueron suprimidas, con el argumento de que la teor&iacute;a de conjuntos fomentaba el comunismo.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Frente a ese panorama desolador, la respuesta de Bag&uacute; es una cr&iacute;tica a fondo del saber convencional "com&uacute;nmente aceptado". Cuando la dictadura pretende imponer su propio discurso autoritario, precisamente a quienes se encargan de analizarla y cuestionarla sistem&aacute;ticamente como forma de vida, Sergio Bag&uacute; contesta con la pregunta de fondo: &iquest;y qu&eacute; es la realidad?, &iquest;qui&eacute;n puede asumirse como juez universal para dictaminar acerca del bien y el mal?, &iquest;podremos llegar alg&uacute;n d&iacute;a a conocer realmente todo lo que hay que conocer? En el contexto argentino de 1970, &eacute;stas no son preguntas vac&iacute;as, ret&oacute;ricas o existenciales; son un desaf&iacute;o a quienes pretenden erigirse en jueces inquisitoriales sobre el <i>ser</i> y el <i>deber ser,</i> a quienes proclaman la universalidad del paradigma <i>occidental y cristiano,</i> seg&uacute;n el eslogan oficial del momento. El ataque, claro, no se dirige a la persona de los resurrectos inquisidores, sino a los fundamentos mismos del discurso que dicen sostener.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Nuevamente, como aquel muchacho de 22 a&ntilde;os que desafi&oacute; a la autoridad que afirmaba la llegada del saber eterno y el fin del progreso, vuelve a aparecer uno de los <i>leitmotiv</i> del autor, s&oacute;lo que ahora &#151;ya en la etapa madura de su vida y su pensamiento&#151; lo hace como pregunta sistem&aacute;tica, fundamentada y expl&iacute;cita. Ya no s&oacute;lo <i>promueve,</i> ahora tambi&eacute;n <i>cuestiona,</i> tarea que hab&iacute;a iniciado modestamente en el ensayo titulado <i>Acusaci&oacute;n y defensa del intelectual.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">"Existe un universo de la realidad y existe un universo del conocimiento de esa realidad y el elemento fundamental para percibir la existencia de la realidad es el transcurso del tiempo", fueron sus palabras m&aacute;s o menos textuales en aquel momento, pronunciadas con un gozo casi infantil. Pero, m&aacute;s aun, subrayando una caracter&iacute;stica constante en el pensamiento de Bag&uacute;, &eacute;l pondr&iacute;a el acento en las <i>carencias</i> del "estado del arte" en el conocimiento occidental, disciplina por disciplina, con ejemplos precisos y contundentes.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>De te fabula narratur.</i> Para el lector desprevenido, <i>Tiempo, realidad social y conocimiento</i> es una cr&iacute;tica al estado en el cual estaba entonces el pensamiento occidental. Sin embargo, m&aacute;s en el fondo, yace una dura acusaci&oacute;n contra la filosof&iacute;a social y pol&iacute;tica que impulsaba la dictadura militar &#151;principal, aunque el&iacute;ptico destinatario de su cr&iacute;tica&#151;, que no era m&aacute;s que la forma particular de atraso general de las ciencias sociales y del conocimiento universal que le tocaba en desgracia sufrir a los argentinos, pero que ten&iacute;a ra&iacute;ces m&aacute;s profundas en la propia cultura occidental. Su discurso, pues, aunque motivado por la circunstancia inmediata, se dirige en realidad a las causas &uacute;ltimas.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s de una cr&iacute;tica severa y sistem&aacute;tica a todas y cada una de las ciencias sociales, este trabajo tiene el valor particular de llamar la atenci&oacute;n acerca de la importancia que tiene el transcurso del <i>tiempo</i> en no s&oacute;lo el an&aacute;lisis social, sino cient&iacute;fico en general. Los fen&oacute;menos naturales son descritos habitualmente por la ciencia en t&eacute;rminos de espacio y tiempo, pero las ciencias sociales &#151;en la perspectiva de Bag&uacute;&#151; parecen haberse olvidado de esta &uacute;ltima dimensi&oacute;n para concentrarse en la formulaci&oacute;n de relaciones eternas, inmutables, y tal perspectiva era particularmente favorecida por la dictadura. El rescate del an&aacute;lisis temporal era, pues, prioritario para una revitalizaci&oacute;n y reformulaci&oacute;n de las ciencias sociales. La perspectiva necesaria, pues, no podr&aacute; prescindir del an&aacute;lisis hist&oacute;rico. Aunque esta cr&iacute;tica est&aacute; principalmente dirigida a la <i>historia de bronce,</i> al an&aacute;lisis funcionalista estadounidense y al estructuralismo franc&eacute;s, tiene tambi&eacute;n un claro matiz de cr&iacute;tica contra los manuales de la izquierda neoestaliniana &#151;muy en boga en aquellos a&ntilde;os&#151;, propensos a formular categor&iacute;as y definiciones tan absolutas como los textos de las corrientes a las que supuestamente se oponen.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A mediados de 1970, todav&iacute;a durante el gobierno democristiano de Eduardo Frei en Chile, Sergio Bag&uacute; recibe una invitaci&oacute;n para incorporarse a la reci&eacute;n creada Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), con sede en Santiago, la cual acepta gustosamente. La posibilidad de radicar en Chile, un pa&iacute;s vecino que, adem&aacute;s, presentaba una perspectiva social y pol&iacute;tica tan diferente a la argentina pero, a la vez, con una historia com&uacute;n, fue sumamente tentadora. A poco de haberse instalado, triunfa en las elecciones de ese a&ntilde;o el candidato socialista Salvador Allende y se transforma as&iacute; su residencia chilena en una experiencia invaluable, profunda e inolvidable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ya antes de partir hacia Santiago, hab&iacute;a decidido elaborar un trabajo acerca de las categor&iacute;as fundamentales de Marx y Engels con dos caracter&iacute;sticas: en primer t&eacute;rmino, partir &uacute;nicamente de lo expresado por &eacute;stos, en forma <i>excluyente</i> respecto de las interpretaciones de terceros; en segundo lugar &#151;pero no menos importante&#151;, retomar el hilo metodol&oacute;gico de su libro inmediato anterior <i>&#151;Tiempo&#151;</i> en cuanto a analizar el marco interpretativo de dichos autores desde una perspectiva hist&oacute;rica y no absoluta.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">La posibilidad de realizar ese estudio en Chile, en medio de un proceso pol&iacute;tico extraordinariamente din&aacute;mico, fue una experiencia &uacute;nica y vigorizante. Desde Buenos Aires llev&oacute; abundantes notas e ideas escritas. Ya en FLACSO, produjo una primera monograf&iacute;a, la cual s&oacute;lo inclu&iacute;a los siete conceptos fundamentales de esos autores, pero poco despu&eacute;s decidi&oacute; ampliar la primera versi&oacute;n hasta completar diez. Nace as&iacute; otro de sus trabajos m&aacute;s difundidos, <i>Marx&#45;Engels: diez conceptos fundamentales. G&eacute;nesis y proyecci&oacute;n hist&oacute;rica,</i> el cual publicar&iacute;a Ediciones Nueva Visi&oacute;n, en Buenos Aires.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El clima pol&iacute;tico transandino result&oacute; extraordinariamente inspirador y motivante. El libro de Bag&uacute;, publicado por primera vez en 1972 en un medio mucho menos estimulante que el chileno, m&aacute;s preocupado entonces por la <i>transici&oacute;n al peronismo</i> que al socialismo, se difundi&oacute; en forma moderada. En el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo, denominado "Raz&oacute;n de ser de este libro", Bag&uacute; explica con claridad su prop&oacute;sito. Luego de hacer un pormenorizado recuento de las peripecias del marxismo durante el siglo XX, se&ntilde;ala:</font></p>  	    <blockquote> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A partir de 1945, la ex&eacute;gesis y la pol&eacute;mica entraron por otros canales. El desprestigio del manualismo posterior a Lenin y los agudos conflictos entre los movimientos de izquierda en Europa abrieron las compuertas para una proliferaci&oacute;n de interpretaciones heterodoxas. &#91;...&#93; Una ortodoxia &#151;aquella posterior a Lenin&#151; evidentemente hab&iacute;a naufragado en el terreno de la ex&eacute;gesis. Era una actitud anquilosada y esquel&eacute;tica, que no pod&iacute;a ya responder a las nuevas exigencias culturales ni dar cuenta de los originales que hab&iacute;an sido radicalmente ignorados. &#91;...&#93; Un Marx para la c&aacute;tedra erasmista y otro para que un sector de la izquierda intelectual pudiera pulverizar en la pol&eacute;mica a otro sector de la izquierda.</font></p> 	      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, la respuesta sobrevino en la forma del m&aacute;s refinado esoterismo acad&eacute;mico de inspiraci&oacute;n escol&aacute;stica. A partir de un elenco instrumental recientemente renovado en ling&uuml;&iacute;stica y antropolog&iacute;a cultural &#91;...&#93; Marx pas&oacute; a ser el objeto de una verdadera proeza epistemol&oacute;gica. Se lo examin&oacute; no para descubrir lo que dijo sino lo que quiso decir. O, en rigor, lo que pudo haber dicho. O, mejor a&uacute;n, lo que debi&oacute; haber dicho. &#91;...&#93; Marx fue as&iacute; juzgado &eacute;l mismo &#91;...&#93; en funci&oacute;n de su fidelidad al marxismo y a nadie sorprender&aacute; que la mayor parte de su legado haya sido condenado al menosprecio por antimarxista. &#91;...&#93; La consecuencia fue inevitable. El argumento supremo qued&oacute; suspendido en un nivel tan abstruso que result&oacute; materialmente imposible descender sobre los concretos conflictos que la sociedad humana se crea y que debe resolver un d&iacute;a s&iacute; y otro tambi&eacute;n. &#91;...&#93; En vano, pues, querer refutar esta escuela a partir de la experiencia social que es &#151;reconozcamos&#151; gris y poco elegante.</font></p> </blockquote>      <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sergio Bag&uacute; disfrut&oacute; ampliamente su residencia en la tierra de Salvador Allende, Pablo Neruda y Gabriela Mistral, por quienes el matrimonio guardaba profunda admiraci&oacute;n y respeto. Tal como hab&iacute;a sucedido a&ntilde;os atr&aacute;s en Estados Unidos, fue sumamente intensa la convivencia con latinoamericanos de casi todos los pa&iacute;ses del hemisferio, en particular del Cono Sur. Los acad&eacute;micos y estudiantes se concentraban en varias instituciones, principalmente la Universidad de Chile, la CEPAL y FLACSO. As&iacute;, tuvo ocasi&oacute;n de intercambiar opiniones y actividades con personalidades como Theotonio Dos Santos, Fernando Henrique Cardoso, Enzo Faletto, Andr&eacute; Gunder Frank, Ricardo Lagos, Ruy Mauro Marini, Marcos Kaplan, Pedro Paz, Osvaldo Sunkel, Jos&eacute; Serra, Lucio Geller, Eric A. Calcagno, Ricardo Cibotti, Tom&aacute;s A. Vasconi y numerosos colegas, amigos y funcionarios de todo el mundo que pasaban con frecuencia por Santiago en aquellos d&iacute;as.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La animada y din&aacute;mica experiencia chilena fue violentamente truncada por el sanguinario golpe de Pinochet el 11 de septiembre de 1973. A fines de ese mes, luego de incinerar numerosos libros y papeles de trabajo que a los ojos de la dictadura resultar&iacute;an inevitablemente comprometedores, la familia Bag&uacute; se dirigi&oacute; a la embajada argentina en Santiago, dejando atr&aacute;s casi todas sus escasas pertenencias pero, sobre todo, el coraz&oacute;n destrozado y las ilusiones humilladas. No pasar&iacute;an muchos d&iacute;as antes que, junto con los dem&aacute;s asilados, comenzaran a recibir las desgarradoras noticias de los asesinatos en masa ocurridos en el Estadio Nacional, las persecuciones en las calles y las historias heroicas de resistencia popular. Luego de varias semanas en condiciones de incertidumbre, humillaci&oacute;n y restricciones extremas pasadas en la sede diplom&aacute;tica junto con varios centenares de refugiados de todas las nacionalidades, el gobierno argentino envi&oacute; un avi&oacute;n militar que traslad&oacute; a los asilados, poco a poco, a Buenos Aires.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por fortuna, otra vez en Buenos Aires, Sergio pudo conservar su empleo en FLACSO, a pesar de la debacle chilena, gracias a que esta instituci&oacute;n abri&oacute; r&aacute;pidamente un programa de emergencia en la capital argentina. Sin embargo, el apoyo brindado a esta iniciativa por el tercer gobierno de Per&oacute;n fue magro y la instituci&oacute;n no ten&iacute;a facilidades para impulsar la absorci&oacute;n de todos los acad&eacute;micos que ven&iacute;an de Chile. En estas circunstancias, tanto universitarios como autoridades mexicanas se movieron diligentemente para ofrecer la hospitalidad de tierras aztecas a numerosos acad&eacute;micos del Cono Sur. Bag&uacute; recibi&oacute; dos generosas invitaciones, ambas de la UNAM, y opt&oacute; por aceptar la que proven&iacute;a del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Pol&iacute;ticas y Sociales, entonces dirigida por V&iacute;ctor Flores Olea. Se traslad&oacute; a M&eacute;xico en compa&ntilde;&iacute;a de Clari en noviembre de 1974 y se incorpor&oacute; a sus labores universitarias de inmediato, en donde permaneci&oacute; hasta el d&iacute;a de su muerte.</font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>M&eacute;xico</b></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">En tierras mexicanas publicar&iacute;a a&uacute;n tres libros m&aacute;s y dejar&iacute;a los apuntes muy avanzados de un cuarto. Desde 1976, Argentina hab&iacute;a entrado en la dictadura m&aacute;s cruel y sanguinaria que conociera su historia. La eterna pregunta acerca del destino de su pa&iacute;s volv&iacute;a a primer plano. Sergio se concentra, as&iacute;, nuevamente, en el tema que mejor conoc&iacute;a y que m&aacute;s desvelos le daba. Pero, en lugar de escribir un libro de historia o de sociolog&iacute;a pol&iacute;tica, decide, una vez m&aacute;s, bucear en las ra&iacute;ces de la explicaci&oacute;n necesaria. Como ya era su costumbre, lo hace desde una perspectiva hist&oacute;rica e interdisciplinaria. Compila un conjunto notable de fuentes comentadas para el estudio de la historia argentina, el cual publica en 1978 en <i>Argentina: 1875&#45;1975. Poblaci&oacute;n, econom&iacute;a, sociedad.</i> En parte inspirado por el monumental <i>O que se deve ler para conhecer o Brasil,</i> de Nelson Werneck Sodr&eacute;, Bag&uacute; retoma en este trabajo no s&oacute;lo su eterna inquisici&oacute;n sobre Argentina, sino que intenta rescatar, aunque en un plano diferente, aquella intenci&oacute;n demostrativa de sus trabajos juveniles: un camino para el estudio de la historia nacional diferente al de la historia oficial, a la <i>historia de bronce.</i></font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En M&eacute;xico, Sergio y Clari encuentran el remanso y la hospitalidad tan anhelados. El Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) no s&oacute;lo es un centro de investigaciones, es una comunidad acad&eacute;mica y espiritual, donde el intercambio con colegas y estudiantes de las nacionalidades m&aacute;s diversas le insufla continuamente el aliento y la inspiraci&oacute;n para continuar investigando. Logra desarrollar, as&iacute;, su carrera acad&eacute;mica m&aacute;s continua y prolongada, dedicado fundamentalmente a la docencia y a la publicaci&oacute;n de art&iacute;culos de diversos temas. Recibe varias distinciones y reconocimientos &#151;nacionales y extranjeros&#151;, entre ellas el Premio Universidad Nacional, otorgado por la UNAM a sus acad&eacute;micos m&aacute;s distinguidos y, poco antes de cumplir 90 a&ntilde;os, la UBA lo reconoce con el doctorado <i>honoris causa</i> el cual, ir&oacute;nicamente, result&oacute; su primer y &uacute;nico t&iacute;tulo universitario.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Pasar&iacute;an, sin embargo, once a&ntilde;os antes de la publicaci&oacute;n de su siguiente libro (1989). Debajo de un t&iacute;tulo y un tema un tanto sorprendentes &#151;<i>La idea de Dios en la sociedad de los hombres&#151;,</i> Sergio Bag&uacute; contin&uacute;a indagando una de sus mayores inquietudes de fondo: los <i>tipos organizativos,</i> denominaci&oacute;n un tanto cr&iacute;ptica que usa para referirse a las <i>formaciones sociales.</i> Lo mueve aquella vieja inquietud no resuelta desde su trabajo acerca de la econom&iacute;a colonial. Si las etapas del desarrollo humano no son las enunciadas por Marx y Engels ni tampoco las propuestas por otros autores, &iquest;en qu&eacute; criterios b&aacute;sicos pueden proponerse l&iacute;neas divisorias y qu&eacute; tan universales ser&iacute;an dichos criterios? En otras palabras, esto es lo que los historiadores conocen como el "problema de la periodizaci&oacute;n". En este ensayo, Bag&uacute; no propone nuevos criterios de divisi&oacute;n hist&oacute;rica, pero s&iacute; llama la atenci&oacute;n acerca de la naturaleza de algunos factores que impulsan tanto la organizaci&oacute;n, como el cambio en las sociedades humanas y subraya expl&iacute;citamente:</font></p>     <blockquote>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La creaci&oacute;n social tiene, asimismo, su propia historia. Siempre fue fruto de un proceso integral, jam&aacute;s de una sola idea, pero en la sociedad de los hombres la idea siempre ha actuado como uno de los agentes que van transformando las estructuras de lo social.</font></p>           <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La pregunta que aqu&iacute; surge es cu&aacute;ndo y c&oacute;mo ese planteamiento filos&oacute;fico que llamamos religi&oacute;n ha actuado como pauta activa de creaci&oacute;n social; es decir, como norma para las relaciones entre individuos y, a la vez, como objetivo para configurar estructuras globales de la sociedad.</font></p> </blockquote>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ante preguntas expresas, Bag&uacute; insist&iacute;a siempre en aclarar que este trabajo no era acerca de religi&oacute;n, sino de <i>religiosidad.</i> Llama la atenci&oacute;n en cuanto a lo que considera una ausencia tem&aacute;tica importante de la teor&iacute;a social: la religiosidad como veh&iacute;culo para la organizaci&oacute;n social. Si bien su indagaci&oacute;n se refiere fundamentalmente al pasado de la humanidad, lo mueven las experiencias relativamente recientes de Am&eacute;rica Latina: la teolog&iacute;a de la liberaci&oacute;n, el papel de los cristianos por el socialismo, la actuaci&oacute;n de ciertos sectores cristianos y de la Iglesia misma en las luchas de resistencia contra las dictaduras en Chile y Argentina, la actuaci&oacute;n de sacerdotes y de sectores cristianos en los movimientos de liberaci&oacute;n en Colombia, Nicaragua y El Salvador, as&iacute; como el sorprendente episodio del derrocamiento del Sha de Ir&aacute;n, en 1979, por un movimiento religioso de gran arraigo popular. Estos temas no hab&iacute;an sido abordados sistem&aacute;ticamente ni desde una perspectiva funcionalista ni desde la ortodoxia marxista, para la cual la canalizaci&oacute;n de los movimientos de resistencia popular por medio de organizaciones de signo religioso, y no clasista, no estaba prevista en los respectivos manuales de doctrina. Como historiador y soci&oacute;logo, Sergio Bag&uacute; siente la responsabilidad de llamar la atenci&oacute;n y reflexionar el punto. La religi&oacute;n &#151;en tanto filosof&iacute;a de lo social&#151; es tambi&eacute;n una herramienta &#151;y muy poderosa&#151; no s&oacute;lo de conservaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de transformaci&oacute;n. El inter&eacute;s del autor, sin embargo, no est&aacute; centrado en el papel que cumple la religiosidad en la psiquis del individuo, sino en su potencialidad como fuerza social.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A los 68 a&ntilde;os de edad, lejos de pensar en retirarse, Sergio Bag&uacute; se encontraba en plenitud. Le&iacute;a e investigaba con la misma pasi&oacute;n con la cual hab&iacute;a comenzado m&aacute;s de medio siglo atr&aacute;s. La urgencia no proviene de satisfacer requisitos de su carrera, que se encuentra ampliamente reconocida y, para m&aacute;s abundancia, desligada &#151;por voluntad propia&#151; de obligaciones respecto de los sistemas de est&iacute;mulos econ&oacute;micos. La necesidad nace, m&aacute;s bien, de contemplar cotidianamente c&oacute;mo el mundo de los seres humanos se dirige cada vez m&aacute;s hacia la inequidad, mientras las explicaciones racionales que se pretenden esgrimir alcanzan cada vez menos para entenderlo y, menos aun, para transformarlo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Mientras mantiene sus actividades acad&eacute;micas regulares, contin&uacute;a tomando copiosas notas y archivando recortes period&iacute;sticos. Continuamente subraya las noticias que aparecen en la prensa, en las cuales los principales organismos financieros y los voceros m&aacute;s destacados del <i>establishment</i> internacional reconocen su propia incapacidad para elaborar una propuesta econ&oacute;mica &#151;y, por ende, pol&iacute;tica y social&#151; que garantice mayor justicia equitativa, desarrollo y paz.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En diciembre de 1995 fallece su esposa Clari, v&iacute;ctima de c&aacute;ncer. El golpe fue devastador para Sergio. Ella hab&iacute;a sido su compa&ntilde;era inseparable desde que hab&iacute;a ilustrado las p&aacute;ginas de la primera edici&oacute;n del <i>Moreno.</i> Ella lo hab&iacute;a acompa&ntilde;ado en aquellas incre&iacute;bles aventuras internacionales que los llevaron por tantos pa&iacute;ses, conociendo a tanta gente alrededor del mundo, desde Buenos Aires hasta Montreal, de Santiago a Caracas, de Los Angeles a Par&iacute;s y de Montevideo a Dakar. Cuando el dinero escase&oacute;, sacrific&oacute; su propia carrera art&iacute;stica para procurar ingresos adicionales. Sergio siempre consider&oacute; que, en realidad, sus libros eran el resultado de un estrecho trabajo de equipo. Las numerosas dedicatorias que le otorg&oacute; no eran s&oacute;lo simb&oacute;licas o meramente afectivas; lo hac&iacute;a en reconocimiento sincero a quien consideraba parte indisoluble de su propia actividad creativa.</font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">Apenas iniciado 1996, Sergio entra en una febril actividad intelectual, autoimpuesta como terapia laboral frente a la dolorosa p&eacute;rdida de Clari. Una vez m&aacute;s, la muerte llamaba demasiado temprano en puertas muy cercanas a sus afectos m&aacute;s &iacute;ntimos. Vuelven las memorias de los tres hermanos que nunca conoci&oacute;: de su hermano Edgar; de Mar&iacute;a, su madre; de Roger, su hermano, todos de una forma u otra arrebatados de su entorno afectivo mucho antes que su &aacute;nimo hubiese estado resignado a lo inevitable.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recopila las notas elaboradas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y decide publicar un libro. Una vez m&aacute;s, acerca de nuestra incapacidad para comprender racionalmente el mundo de lo social. Una vez m&aacute;s, dirigido a se&ntilde;alar temas simples capaces de alterar el mundo, pero absolutamente no previstos por el esp&iacute;ritu positivista decimon&oacute;nico ni por la <i>historia de bronce</i> ni por sus cr&iacute;ticos.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En gran medida, <i>Cat&aacute;strofe pol&iacute;tica y teor&iacute;a social,</i> el cual se publica en 1997, contin&uacute;a la l&iacute;nea comenzada por <i>Tiempo, realidad social y conocimiento,</i> pero tiene dos diferencias sustanciales con &eacute;ste: en primer lugar, el recuento de carencias en las ciencias sociales no se hace por disciplinas, sino por casos tem&aacute;ticos &#151;la guerra, el fascismo, el colapso de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, la pobreza en Estados Unidos&#151;; en segundo t&eacute;rmino, pero quiz&aacute;s m&aacute;s significativo, Sergio Bag&uacute; se&ntilde;ala su inquebrantable optimismo en la capacidad creadora de la "multitud an&oacute;nima". El mensaje es claro y contundente: a pesar de las fallas y ausencias de la teor&iacute;a imprescindible &#151;a la cual, no obstante, hay que seguir construyendo incansablemente&#151; la &uacute;ltima esperanza siempre radica en el pueblo, en ese incansable actor principal de la historia que, de una u otra manera, con o sin teor&iacute;a, con l&iacute;deres o a pesar de ellos, con o sin historiadores de bronce o de corcho, encuentra un camino. Y &eacute;sa, &eacute;sa es precisamente la forma como se hace la historia.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Cat&aacute;strofe...</i> es, conscientemente, su despedida, aunque no su &uacute;ltima publicaci&oacute;n, ni mucho menos, su &uacute;ltimo inter&eacute;s. Una lectura cuidadosa de sus p&aacute;ginas deja numerosas pistas para continuar el camino se&ntilde;alado. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, Sergio Bag&uacute; se hab&iacute;a interesado profundamente por el v&iacute;nculo entre los conceptos de <i>estructura</i> y <i>sistema</i> y no deja de llamar la atenci&oacute;n la perspicacia con la cual logr&oacute; aprehender los fundamentos de este &uacute;ltimo, a una edad ya muy avanzada y a pesar de sus fuertes limitaciones en matem&aacute;ticas. Aunque hab&iacute;a o&iacute;do mencionar el t&eacute;rmino muchas veces y ten&iacute;a una vaga noci&oacute;n de lo que una <i>teor&iacute;a de sistemas</i> pod&iacute;a involucrar, fue su antiguo colaborador y amigo Daniel Vila &#151;a quien visit&oacute; en Argentina en su viaje de mediados de los ochenta&#151;, quien lo interes&oacute; en profundizar m&aacute;s en esta perspectiva. Posteriormente, tuvo oportunidad de colaborar en un trabajo coordinado por Rolando Garc&iacute;a &#151;notable cient&iacute;fico argentino y ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA&#151;, donde aprovech&oacute; la ocasi&oacute;n para estudiar m&aacute;s a fondo el tema, que ya se convert&iacute;a en su pasi&oacute;n intelectual m&aacute;s reciente.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os de su larga y fecunda vida estaba dispuesto a escribir todav&iacute;a un &uacute;ltimo trabajo y dej&oacute; numerosas notas y apuntes de temas diversos que giraban, como siempre, alrededor de observaciones puntuales referentes a ausencias y contradicciones fundamentales en las ciencias sociales. Conserv&oacute; su c&aacute;tedra como un templo hasta el &uacute;ltimo aliento, donde se juzgaba a s&iacute; mismo s&oacute;lo como un intermediario entre sus estudiantes y un conocimiento que no consideraba de su patrimonio particular, sino de toda la humanidad. Nunca se vio a s&iacute; mismo como historiador o soci&oacute;logo sino, acaso, como un modesto revelador o un se&ntilde;alador. Nunca pretendi&oacute; hacer escuela ni erigirse en poseedor de la verdad &uacute;ltima &#151;criticaba siempre severamente a los que pretend&iacute;an autoasumirse en esta actitud&#151; y su deseo &iacute;ntimo fue, siempre, que sus observaciones y an&aacute;lisis sirvieran para que otros recogieran el testimonio y llegaran m&aacute;s lejos. Fue toda su vida un convencido de que el mejor disc&iacute;pulo no es aquel que imita a la perfecci&oacute;n a su maestro, sino quien es capaz de superarlo. Y era siempre el primero en reconocer las ideas originales y los testimonios valiosos de alumnos y colegas, de los cuales tomaba nota con frecuencia, para citar puntillosamente en sus propios trabajos, dando siempre escrupuloso cr&eacute;dito a quien correspond&iacute;a.</font></p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En su vida y en su obra, Sergio Bag&uacute; mantuvo una transparencia y una humildad extremas, siempre dispuesto a ayudar tanto al estudiante universitario como al menesteroso de las calles. Su identificaci&oacute;n con la clase popular fue incuestionable y profunda, as&iacute; como su compromiso con el estudio de la historia, la demograf&iacute;a, la antropolog&iacute;a, la geograf&iacute;a humana, la psicolog&iacute;a social, la filosof&iacute;a y la sociolog&iacute;a, en las cuales esperaba encontrar esas urgentes respuestas a las pronunciadas desigualdades del mundo que le toc&oacute; vivir. Sin embargo, encontraba a cada paso importantes contradicciones y ausencias que pon&iacute;an en tela de juicio el valor de esas monumentales construcciones del ingenio humano cuyas bondades, no obstante, tambi&eacute;n sab&iacute;a reconocer. Su preocupaci&oacute;n fue siempre que a&uacute;n no disponemos de la sabidur&iacute;a m&iacute;nima necesaria, no s&oacute;lo para transformar adecuadamente el mundo, sino siquiera para interpretarlo. Entre sus l&iacute;neas de estilo suave y mesurado, siempre con claro sentido did&aacute;ctico, palpita una f&eacute;rrea denuncia de nuestras miserias culturales y una firme defensa de la autonom&iacute;a del pensamiento, no s&oacute;lo como derecho, sino como deber de todo aquel que se llame intelectual. Junto a ello, su fe estuvo y estar&aacute; permanente, incuestionable e inequ&iacute;vocamente, junto a la capacidad creativa del pueblo y, en particular, de la juventud latinoamericana, a la cual dedic&oacute; su vida. </font></p>     <p align="justify">&nbsp;</p>  	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Sergio Bag&uacute;: libros, ensayos y compilaciones como autor &uacute;nico</b></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1933&#45;1934 <i>Recopilaci&oacute;n de la obra en prosa de Almafuerte,</i> con estudios previos y notas, 2 vols., Buenos Aires, Claridad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261590&pid=S0301-7036200500040001100001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1936&nbsp;<i>Vida ejemplar de Jos&eacute; Ingenieros,</i> Buenos Aires, Claridad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261592&pid=S0301-7036200500040001100002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1939 <i>Mariano Moreno: pasi&oacute;n y vida del hombre de Mayo,</i> Buenos Aires, Claridad.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261594&pid=S0301-7036200500040001100003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1949 <i>Econom&iacute;a de la sociedad colonial,</i> Buenos Aires, El Ateneo. En 1992 el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y Grijalbo publicaron en M&eacute;xico una nueva edici&oacute;n, ampliada y actualizada.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261596&pid=S0301-7036200500040001100004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1952 <i>Estructura social de la colonia,</i> Buenos Aires, El Ateneo.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261598&pid=S0301-7036200500040001100005&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1959 <i>Acusaci&oacute;n y defensa del intelectual,</i> Buenos Aires, Perrot.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261600&pid=S0301-7036200500040001100006&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --><!-- ref --> 1961 <i>Argentina en el mundo,</i> Buenos Aires, FCE.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261601&pid=S0301-7036200500040001100007&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1961 <i>La sociedad de masas en su historia,</i> C&oacute;rdoba, Universidad Nacional de C&oacute;rdoba.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261603&pid=S0301-7036200500040001100008&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1966 <i>El plan econ&oacute;mico del grupo rivadaviano: 1811&#45;1827,</i> Rosario, Instituto de Investigaciones Hist&oacute;ricas&#45; Universidad Nacional del Litoral.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261605&pid=S0301-7036200500040001100009&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1969&nbsp;<i>Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la estratificaci&oacute;n social en la Argentina,</i> Caracas, Instituto de Investigaciones Econ&oacute;micas y Sociales&#45;Universidad Central de Venezuela.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261607&pid=S0301-7036200500040001100010&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1970&nbsp;<i>Tiempo, realidad social y conocimiento,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261609&pid=S0301-7036200500040001100011&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1972 <i>Marx&#45;Engels: diez conceptos fundamentales. G&eacute;nesis y proyecci&oacute;n hist&oacute;rica,</i> Buenos Aires, Nueva Visi&oacute;n.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261611&pid=S0301-7036200500040001100012&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1978 <i>Argentina: 1875&#45;1975. Poblaci&oacute;n, econom&iacute;a, sociedad,</i> M&eacute;xico, Centro de Estudios Latinoamericanos&#45;UNAM.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261613&pid=S0301-7036200500040001100013&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p> 	    <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1989 <i>La idea de Dios en la sociedad de los hombres,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261615&pid=S0301-7036200500040001100014&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --> </font></p>     <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2">1997 <i>Cat&aacute;strofe pol&iacute;tica y teor&iacute;a social,</i> M&eacute;xico, Siglo XXI.    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=6261617&pid=S0301-7036200500040001100015&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p>  	    <p align="justify">&nbsp;</p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b><a name="nota"></a>Notas</b></font></p>          	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup><i> Cf.</i> <a href="http://www.argiropolis.com.ar/ameghino/biografias/palac.htm" target="_blank">http://www.argiropolis.com.ar/ameghino/biografias/palac.htm</a></font></p>             ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> Sergio Bag&uacute;, <i>Almafuerte: discursos completos. Reflexiones sobre el estudio de su vida y de su obra,</i> Buenos Aires, Claridad, 1933.</font></p>                      <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> En Argentina, se denomina <i>radicales </i>a los simpatizantes e integrantes de la Uni&oacute;n C&iacute;vica Radical, movimiento de clase media de orientaci&oacute;n liberal, fundado en 1890 por Leandro N. Alem y que llev&oacute; a Hip&oacute;lito Yrigoyen a la presidencia de la Rep&uacute;blica en 1916.</font></p>         	    <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> Gunnar Myrdal, <i>An American Dilemma: The Negro Problem and Modern Democracy,</i> 1944.</font></p>       ]]></body><back>
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