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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evaluación de políticas y programas públicos: El caso de los programas de desarrollo social en México]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="justify"><font face="verdana" size="4">Diversa</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="4"><b>La evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas p&uacute;blicos. El caso de los programas de desarrollo social en M&eacute;xico*</b></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>Gerardo Torres Salcido**</i></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">* Myriam Irma Cardozo Brum, <i>La evaluaci&oacute;n de pol&iacute;ticas y programas p&uacute;blicos. El caso de los programas de desarrollo social en M&eacute;xico: C&aacute;mara </i>de Diputados&#150;Porr&uacute;a, M&eacute;xico, 2006, 374 pp.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">** Profesor adscrito al Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades, (CIICH), UNAM. Direcci&oacute;n electr&oacute;nica: <a href="mailto:tsalcido@servidor.unam.mx">tsalcido@servidor.unam.mx</a></font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Recepci&oacute;n del original: 31&#150;08&#150;06    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Recepci&oacute;n del art&iacute;culo corregido: 31&#150;04&#150;07</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En el dominio de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y de las tareas de gobernar cotidianas en las acciones administrativas, el establecimiento de acuerdos, convenciones y  consensos  requiere  de  normas, leyes y reglamentos que permitan tener marcos comunes para establecer las llamadas "buenas pr&aacute;cticas de gobierno" y distinguirlas de aquellas consideradas como nocivas o perniciosas. Como el acto de gobernar no puede exigir definiciones tajantes, las buenas pr&aacute;cticas demandan una identificaci&oacute;n constante, una correcci&oacute;n y un redise&ntilde;o para adaptarse a las condiciones pol&iacute;ticas, de eficiencia administrativa y de formaci&oacute;n de consenso.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, la evaluaci&oacute;n permite en primera instancia establecer en qu&eacute; medida tiene lugar el cumplimiento de metas; cu&aacute;l es la eficiencia operativa; el costo&#150;beneficio de los programas; su adecuaci&oacute;n a las normas operativas y la correspondencia entre gasto y objetivos.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute;, como parte de un proceso y conclusi&oacute;n de la pol&iacute;tica p&uacute;blica, la evaluaci&oacute;n podr&iacute;a ser considerada como un elemento t&eacute;cnico de las tareas de administraci&oacute;n. Bajo esta concepci&oacute;n, se establece un flujo entre los conceptos gu&iacute;a de la pol&iacute;tica, las variables operativas de los programas, la construcci&oacute;n de indicadores y los &iacute;ndices de cumplimiento de los mismos, sin que ello signifique un conflicto mayor en las &aacute;reas responsables de la administraci&oacute;n. No obstante, a&uacute;n en ese sentido t&eacute;cnico de la evaluaci&oacute;n, siempre existen temores y desconfianzas derivados de reg&iacute;menes clientelistas; de funcionarios autoritarios y acostumbrados a la opacidad, que ven la evaluaci&oacute;n como una amenaza. De ah&iacute; que las actitudes ante la evaluaci&oacute;n sean francamente contrarias a este ejercicio en amplias esferas gubernamentales (locales y federales). Por ello, dicho pr&aacute;ctica puede dar lugar a la simulaci&oacute;n. Frente a la exigencia de la opini&oacute;n p&uacute;blica y m&aacute;s a&uacute;n de la vigilancia de organismos financieros internacionales, la evaluaci&oacute;n puede ser adoptada de mala gana. Pocas son las dependencias y los funcionarios encargados que consideran la evaluaci&oacute;n como un instrumento de correcci&oacute;n, desarrollo y crecimiento.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, este juego no se sustraen los propios evaluadores (aquellos considerados como externos) m&aacute;s por su adscripci&oacute;n institucional que por las miras, prop&oacute;sitos y fines de su acci&oacute;n. Son muchos los factores involucrados en este juego y rejuego de la acci&oacute;n de evaluar: la situaci&oacute;n hist&oacute;rica &#150;pa&iacute;ses sin una tradici&oacute;n democr&aacute;tica de evaluaci&oacute;n de resultados&#150;, t&eacute;cnicas predeterminadas de evaluaci&oacute;n que se convierten en una mara&ntilde;a de poder entre evaluador y evaluados; los recursos econ&oacute;micos destinados a los ejercicios de evaluaci&oacute;n y las capacidades intelectuales de los equipos de evaluaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Hasta aqu&iacute; hemos tratado la evaluaci&oacute;n como un acto en el cual la administraci&oacute;n y el evaluador externo juegan en una arena en la que pueden establecerse reglas de poder, competencia y sobrevivencia. Sin embargo, si tomamos en cuenta a los destinatarios de las acciones de gobierno en el sentido no s&oacute;lo del cumplimiento de los objetivos de la pol&iacute;tica p&uacute;blica sino en el de las metas de los programas y su impacto real en la vida de la poblaci&oacute;n denominada objetivo, el panorama se vuelve cada vez m&aacute;s complejo, pues en la arena aparecen otros jugadores &#150;los <i>reales&#150; </i>a los que a veces el ejercicio de la evaluaci&oacute;n apenas si los toma en cuenta bajo un rubro general y vago llamado "satisfacci&oacute;n de los usuarios".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por ello, frente a una forma de evaluaci&oacute;n cuantitativa; dominante, el ejercicio permanente de la gobernanza exige una evaluaci&oacute;n construida por los sujetos del desarrollo.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Ello demanda una serie de cuestiones planteadas por Cardozo en su libro. Por ejemplo, &iquest;qui&eacute;n determina las normas, reglas, t&eacute;cnicas, instrumentos, presentaci&oacute;n de resultados y aplicaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;l es el fundamento de los criterios legales y de los conceptos que gu&iacute;an las peticiones de evaluaci&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo se incorporan los puntos de vista de los usuarios y de los beneficiarios de los programas al dise&ntilde;o evaluativo?</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Estas son algunas de las preguntas que gu&iacute;an el libro de Myriam Cardozo, y sugieren que a&uacute;n a pesar de la corta historia de la evaluaci&oacute;n en M&eacute;xico, es posible enjuiciar la evaluaci&oacute;n misma.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro responde a una indudable necesidad de atender un requerimiento de la sociedad mexicana y espec&iacute;ficamente de los legisladores interesados en conocer qu&eacute; es la evaluaci&oacute;n de los programas, la perspectiva desde la cual se lleva a cabo, y cu&aacute;les son sus antecedentes te&oacute;ricos e hist&oacute;ricos. Dicha exigencia ha ido en aumento sobre todo desde que bajo el r&eacute;gimen de Fox (2000&#150;2006) se impuls&oacute; la evaluaci&oacute;n de los programas de desarrollo social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, el tema abordado por el libro es relevante y pertinente para la Administraci&oacute;n P&uacute;blica actual y para los procesos de ajuste democr&aacute;tico que est&aacute; experimentando el pa&iacute;s. Adem&aacute;s, es original, pues no existen, hasta el momento, estudios que analicen la evaluaci&oacute;n en el &aacute;mbito de los programas sociales, aunque estos sean relativamente numerosos en el &aacute;mbito de la educaci&oacute;n. A prop&oacute;sito de esto &uacute;ltimo, llama la atenci&oacute;n que Myriam Cardozo s&oacute;lo tenga una referencia bibliogr&aacute;fica de evaluaci&oacute;n educativa y ninguna sobre metaevaluaci&oacute;n, como un antecedente en el &aacute;mbito de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y los programas de desarrollo social.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No obstante, es meritorio el que su investigaci&oacute;n se encuentre s&oacute;lidamente sustentada en los desarrollos de la teor&iacute;a de la evaluaci&oacute;n y el papel de &eacute;sta en las nuevas corrientes de la Administraci&oacute;n P&uacute;blica como el New Public Management, lo cual motiva a cuestionar la validez intemporal que pretende darse a las evaluaciones basadas en t&eacute;cnicas econom&eacute;tricas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, a&uacute;n a pesar del inter&eacute;s gubernamental por impulsar la evaluaci&oacute;n cuantitativa basada en m&eacute;todos cuasi experimentales con t&eacute;cnicas econom&eacute;tricas, se enfrenta a deficiencias y dogmatismos en el uso de esa metodolog&iacute;a y en su aplicaci&oacute;n t&eacute;cnica. Las hip&oacute;tesis establecidas por Myriam Cardozo &#150;agrupadas en un conglomerado de car&aacute;cter descriptivo y, en otro, de car&aacute;cter explicativo&#150; pueden resumirse en la afirmaci&oacute;n de que las evaluaciones de pol&iacute;ticas y programas p&uacute;blicos en M&eacute;xico, sobre todo los concernientes al desarrollo social, con la excepci&oacute;n de las evaluaciones iniciales del PROGRESA, adolecen de calidad t&eacute;cnico&#150;metodol&oacute;gica. Ello tiene su origen en factores m&uacute;ltiples, entre los cuales destacan los cognoscitivos relativos a la formaci&oacute;n y profesionalizaci&oacute;n de los evaluadores, as&iacute; como a su independencia y autonom&iacute;a. Hubiera sido pertinente a&ntilde;adir a estos factores la importancia de la participaci&oacute;n social en las evaluaciones, abordada en el cap&iacute;tulo 11 del libro; cap&iacute;tulo central que permite al lector observar los resultados sint&eacute;ticos de la investigaci&oacute;n.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro se encuentra estructurado en dos partes:</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En la primera se aborda la evaluaci&oacute;n y su importancia para la Administraci&oacute;n P&uacute;blica; las aportaciones y el debate te&oacute;rico en la ciencia de las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas; la construcci&oacute;n hist&oacute;rica de la evaluaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina y el papel desempe&ntilde;ado por los organismos financieros internacionales en este proceso. Al final de la primera parte, Myriam Cardozo sugiere los elementos que debe contener una metaevaluaci&oacute;n, con base en criterios epistemol&oacute;gicos relacionados con una perspectiva compleja y panor&aacute;mica, o "total". As&iacute;, frente a una definici&oacute;n inicial de metaevaluaci&oacute;n, como un tipo de evaluaci&oacute;n que enjuicia "...la calidad y el m&eacute;rito de lo que hacen los evaluadores profesionales "en busca del perfeccionamiento de la selecci&oacute;n de los evaluadores, de las t&eacute;cnicas y m&eacute;todos de la evaluaci&oacute;n", se&ntilde;ala, en la p&aacute;gina 138, que la llamada metaevaluaci&oacute;n enjuicia no s&oacute;lo el trabajo de los evaluadores "(...) sino de todo el sistema (...) incluyendo el papel jugado por otros actores e instancias que inciden en la calidad del proceso (...) y del informe final".</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La segunda parte &#150;la m&aacute;s importante&#150; es una metaevaluaci&oacute;n de las evaluaciones realizadas a 31 programas de desarrollo social gestionados por la Secretar&iacute;a de Desarrollo Social durante el 2002. En esta parte se establece lo que la autora entiende por "calidad de las evaluaciones", las cuales incorporan variables relacionadas con:</font></p>     <blockquote>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>a) </i>Las fuentes de informaci&oacute;n;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b) </i>La pertinencia de los programas;  recursos  utilizados  en las evaluaciones;</font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>c) </i>El an&aacute;lisis de procesos, coberturas, resultados, impactos;</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>d) </i>La satisfacci&oacute;n social y participaci&oacute;n, y</font></p>       <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>e) </i>La utilizaci&oacute;n de resultados y    recomendaciones,    entre otros.</font></p> </blockquote>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En este sentido, es meritorio que Cardozo avance en el establecimiento de criterios de la metaevaluaci&oacute;n. Sin embargo, considero como tarea pendiente la reflexi&oacute;n sobre el desarrollo de un modelo para calificar el informe final del proceso evaluativo, aunque sin olvidar las condicionantes hist&oacute;ricas y epistemol&oacute;gicas impuestas por las nociones interpretativas.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Derivado de lo anterior, la aportaci&oacute;n de Cardozo es el cuestionamiento a la calidad de la evaluaci&oacute;n en funci&oacute;n de los recursos econ&oacute;micos. Si bien a primera vista dichos recursos parecen estar relacionados con la calidad de los productos, la correlaci&oacute;n es muy d&eacute;bil. La calidad de las evaluaciones se relaciona m&aacute;s estrechamente con variables de coordinaci&oacute;n de equipos y de integraci&oacute;n interdisciplinaria y multidisciplinaria de los equipos de trabajo. Tambi&eacute;n influye la independencia real del investigador, la metodolog&iacute;a utilizada y la formulaci&oacute;n de un juicio valorativo fundado. Estas conclusiones derivan de un esquema que enmarca la metaevaluaci&oacute;n en un an&aacute;lisis "foda" (Fortalezas, Oportunidades, Desaf&iacute;os y Amenazas) de la evaluaci&oacute;n de programas sociales.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las conclusiones del libro, lejos de ser un resumen de lo dicho con anterioridad, se formulan como un debate sobre los escenarios y la prospectiva de la evaluaci&oacute;n desde los m&aacute;s diversos &aacute;ngulos, lo que le permite estructurar una propuesta para llevar a cabo metaevaluaciones peri&oacute;dicas de los programas sociales en M&eacute;xico.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">S&oacute;lo una cuesti&oacute;n que es necesario retomar en estos comentarios finales: la participaci&oacute;n social en la evaluaci&oacute;n, la cual no es desglosada m&aacute;s que desde el punto de vista del formalismo jur&iacute;dico o la visi&oacute;n ambigua de la satisfacci&oacute;n social. Es hasta cierto punto incomprensible que en un r&eacute;gimen democr&aacute;tico no se eval&uacute;e el cumplimiento de las metas de participaci&oacute;n social y ciudadana y que los ejercicios de evaluaci&oacute;n y de metaevaluaci&oacute;n haya reflexionado poco sobre las formas en que los sujetos&#150;actores de los beneficios se involucran en los programas sociales, los hacen suyos e imponen din&aacute;micas de densificaci&oacute;n de redes sociales o de interacci&oacute;n con la burocracia; como lo han demostrado otros estudios, que aunque no financiados por la Secretar&iacute;a de Desarrollo Social, corresponden, por igual a evaluaciones desde el punto de vista de un juicio fundado. Una reflexi&oacute;n m&aacute;s amplia sobre la forma en que la sociedad civil se involucra en la construcci&oacute;n de las valoraciones de los programas y de la ardua tarea de administrar y gobernar ser&iacute;a muy saludable para la profundizaci&oacute;n democr&aacute;tica; una reflexi&oacute;n sobre las formas y las categor&iacute;as de la participaci&oacute;n es tambi&eacute;n una tarea urgente.</font></p>     <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El libro de Myriam Cardozo es una refrescante llamada de atenci&oacute;n sobre los problemas urgentes de la evaluaci&oacute;n y ser&aacute;, indudablemente, una referencia en los estudios futuros sobre la evaluaci&oacute;n de programas sociales en M&eacute;xico.</font></p>      ]]></body>
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